Monografias | Enfoque farmacológico del tratamiento del Insomnio, Ansiedad y Depresión para la Atención Primaria de SaludEnfoque farmacológico del tratamiento del Insomnio, Ansiedad y Depresión para la Atención Primaria de SaludResumen: Los trastornos psiquiátricos representan uno de los principales problemas de salud. Así el insomnio, la ansiedad y la depresión son motivos frecuentes de consulta en la atención primaria de salud. El Medico General Integral y la Licenciada en Enfermería en el nivel primario como guardianes de la salud están preparados para tratar diversos desordenes psiquiátricos, pero deben estar alertas a las consecuencias negativas como la dependencia física y los efectos adversos tóxicos que pueden llevar a la muerte por sobredosificación. Palabras claves: psicofármacos, atención primaria de salud, enfermería.(V) Resumen:
Los trastornos psiquiátricos representan uno de los principales problemas
de salud. Así el insomnio, la ansiedad y la depresión son motivos frecuentes
de consulta en la atención primaria de salud. El Medico General Integral
y la Licenciada en Enfermería en el nivel primario como guardianes de la salud
están preparados para tratar diversos desordenes psiquiátricos, pero deben
estar alertas a las consecuencias negativas como la dependencia física y los
efectos adversos tóxicos que pueden llevar a la muerte por sobredosificación. Este trabajo consiste
en una revisión bibliográfica donde se describen las características
farmacológicas de los agentes ansiolíticos e hipnóticos y los agentes
antidepresores utilizados fundamentalmente en atención primaria para ampliar la
calidad en el servicio medico y fundamentalmente de enfermería. Se menciona la
clasificación, acciones terapéuticas, indicaciones, efectos adversos e
interacciones de estos psicofármacos; así como se orientan las acciones de
salud del personal de enfermería en estos pacientes. La
ansiedad, el insomnio y la depresión son manifestaciones sintomáticas de
estados generales que pueden o no acompañar cuadros psiquiátricos. En el
tratamiento de estos síntomas las benzodiacepinas constituyen fármacos
ampliamente utilizados al igual que los antidepresivos tricíclicos. Las
benzodiacepinas son fármacos seguros y bien tolerados, pero con el consumo
continuo causan farmacodependencia física. Los antidepresivos tricíclicos
pueden producir sedación, efectos anticolinérgicos, hipotensión postural y síntomas
serotoninérgicos. Las contraindicaciones e interacciones de estos fármacos son
pocas, pero es imprescindible tenerlas presente en la practica clínica
habitual. El papel de la enfermera resulta vital para lograr el éxito del
tratamiento. Palabras
claves: psicofármacos, atención primaria de salud, enfermería. El
uso de los fármacos de eficacia confirmada para trastornos psiquiátricos se
generaliza a partir de mediados del decenio de 1950. Diferentes países reportan
que entre el 25 y el 40% de los pacientes que concurren a la Atención Primaria
de Salud (APS) presentan afecciones que requieren la utilización de
recursos terapéuticos psiquiátricos. Los
trastornos de ansiedad representan uno de los principales problemas de salud en
la comunidad. En España la prevalencia es de 13.8% en APS, en Canadá es
de 19.2% y en Estados Unidos de un21.8%. Otros trastornos frecuentes en las
consultas de APS son la depresión y el insomnio. Se estima que aproximadamente
el 20% de la población presenta al menos un episodio de depresión en algún
momento de su vida. (1, 2) El
Medico General Integral (MGI) y la Licenciada en Enfermería de APS como
guardianes de la salud están preparados para tratar diversos desordenes psiquiátricos,
pero deben estar alertas a las consecuencias negativas como la dependencia física
y los efectos adversos tóxicos que pueden llevar a la muerte por
sobredosificación. Este trabajo consiste
en una revisión bibliográfica donde se describen las características
farmacológicas de los agentes ansiolíticos e hipnóticos y los agentes
antidepresores utilizados en APS con la finalidad de ampliar la calidad en el
trabajo, fundamentalmente de enfermería. Se menciona la clasificación,
acciones terapéuticas, indicaciones, efectos adversos e
interacciones de los fármacos ansiolíticos e hipnóticos y los antidepresivos
utilizados en APS; así como se orientan las acciones de salud del personal de
enfermería en los pacientes tratados con psicofármacos. Clasificación: ANSIOLITICOS E HIPNÓTICOS 1.
Benzodiacepinas (BZD): v
Con tiempo de vida 1/2 prolongado (> ó = 12 horas): alprazolam,
bromazepam, clordiazepoxido, clobazam, diazepam, flunitrazepam, lorazepam,
nitrazepam. v
Con tiempo de vida 1/2 corto (<12 horas): brotizolam, clonazepam,
clorazepato, estazolam, midazolam, oxazepam, temazepam, triazolam. 2.
Nuevos agonistas de los receptores de BZD: zolpicona, zolpidem, zaleplón. 3.
barbitúricos (BBT): amobarbital, aprobarbital, butabarbital, mefobarbital,
pentobarbital, secobarbital, fenobarbital. 4.
Diversos: meprobamato, buspirona, prometazina. ANTIDEPRESIVOS
(AD) 1.
Antidepresivos tricíclicos o Clásicos (ATC): v
Primera generación (aminas terciarias): amitriptilina, clomipramina, doxepina,
lofepramina, imipramina, trimipramina. v
Segunda generación (aminas secundarias): amineptina, amoxapina, maprotilina,
desipramina, nortriptilina, protriptilina. 2.
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): fluoxetina,
fluvoxamina, paroxetina, sertralina, citalopram. 3.
Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN): venlafaxina. 4.
Inhibidores de la enzima monoaminooxidasa (IMAO): los clásicos como fenezina y
tranilcipromina, y los reversibles como moclobemida. 5.
Antidepresivos atípicos: trazodona, nefazodona, bupropión y mirtazapina. Acciones
Farmacológicas (3, 4) v
Los ansiolíticos e hipnóticos interactúan con el receptor del ácido gamma
amino butírico (GABA), el principal neurotransmisor inhibidor del sistema
nervosos central (SNC), intensificando las corrientes de cloruro inducidas
por el neurotasmisor. Al parecer las BZD aumentan la frecuencia de apertura de
los canales del cloruro y los BBT prolongan los periodos durante los cuales
ocurren las apertura, generando un potencial post-sináptico inhibitorio. Se
supone que la eficacia terapéutica de los nuevos agonistas de los receptores de
BZD se deben a sus efectos sobre estos receptores. Los ansiolíticos e hipnóticos
comparten acciones ansiolítica, sedantes e hipnóticas y anticonvulsivantes,
además las BZD tienen efecto miorrelajante. La buspirona cuenta con propiedades
farmacológicas diferentes a las BZD. No interactúa con los sitios de fijación
para la acción del GABA. Sus acciones antidopaminérgicas están limitadas in
vivo. Experimentalmente tiene afinidad selectiva por los receptores de
serotonina del tipo 5-HT1A , de los cuales parece ser agonista parcial. v
En la patogenia de los trastornos afectivos se implican múltiples
neurotransmisores cerebrales: serotonina (5-HT), noradrenalina (NA), dopamina
(DA), acetilcolina (ACH). Actualmente se sitúa a la 5-HT y NA como el soporte
bioquímico de la depresión. Las drogas antidepresoras usadas tienen efectos
sobre la deficiencia de los neurotransmisores por 3 vías: inhiben los efectos
de la monoaminooxidasa (MAO), aumentan la NA o 5-HT en espacios sinápticos;
bloquean la recaptación de neurotransmisores aumentando sus concentraciones en
el espacio sináptico; y regulan el sitio receptor y se acumula neurotransmisor
en el espacio sináptico. Los ATC alteran de forma no selectiva las
diferentes aminas cerebrales. Los ISRS y IRSN actúan sobre los
neurotransmisores implicados principalmente en la depresión, pero respetan el
resto de las aminas cerebrales que alteran los ATC. Las drogas
antidepresivas en pacientes deprimidos mejoran el estado de animo y atenúan la
idea depresiva. Indicaciones
(5, 6, 7, 8) v
Los usos terapéuticos de una BZD determinada dependen de su vida media. Las que
resultan útiles como anticonvulsivos tienen una vida media prolongada, y se
requiere que entren con rapidez en el cerebro para que sean eficaces en el
tratamiento del estado epiléptico. Es conveniente una vida media breve en el
caso de los hipnónicos, en cambio los agentes que combaten la ansiedad deben
tener una vida media prolongada. Las BZD imparten un grado de seguridad que ha
motivado el desplazamiento de todos los demás tranquilizantes, incluyendo los
barbitúricos. Sin embargo su utilización continuada puede conducir a ciertos
riesgos. Son las BZD con tiempo de vida ½ corto las que más producen
farmacodependencia y causan fenómeno de rebote al suspender el tratamiento.
Para evitar la dependencia física debe ser utilizada solo durante cortos
periodos de tiempo de hasta 3 meses e intermitente, cuando sean totalmente
necesarias, a la dosis mínima eficaz. Siempre que sea posible acudir a remedios
menos agresivos como las plantas tranquilizantes como Tilo, Manzanilla y
Pasiflora. Otras indicaciones de las BZD son como ansiolítico pre-operatorio,
convulsiones y relajante muscular.
En la actualidad las BZD y los ISRS son los tratamientos farmacológicos más
frecuentes para los trastornos de ansiedad. Un aspecto controvertido del uso de
BZD es el tratamiento prolongado en pacientes con síntomas recurrentes o
sostenidos. En estos casos se ha observado beneficios durante varios meses, pero
no esta claro en que grado pueden distinguiese los beneficios a largo plazo de
los efectos inespecíficos (²placebo²) después de originarse tolerancia. Otra
clase de agentes con efectos beneficiosos en los pacientes ansiosos, en
particular los que presentan ansiedad generalizada de gravedad leve o moderada
es la buspirona.
Los fármacos que actúan al nivel de las BZD, entre ellos las propias BZD, lo
mismo que los nuevos agonistas de receptores de BZD son apropiados para el
tratamiento del insomnio. El zaleplón y zólpidem son eficaces para aliviar el
insomnio de inicio del sueño. Hay pruebas de que tiene eficacia hipnótica
sostenida, sin insomnio de rebote cuando se suspenden de manera repentina. Deben
evitarse medicamentos más antiguos como los barbitúricos y el meprobamato,
para el tratamiento de la ansiedad y el insomnio. Entrañan un potencial alto de
consumo excesivo y su sobredosificación es peligrosa. v
La depresión es la indicación principal de los fármacos antidepresivos. La
eficacia global es similar para todos estos fármacos bien utilizados. El perfil
de efectos secundarios y ausencia de interacciones alimentarías son las
principales aportaciones de los nuevos AD frente a los clásicos, tanto
ISRS, como RIMA e IRSM presentan un perfil de efectos indeseables distinto y
mejor tolerado por el enfermo. Antes de la prescripción se debe realizar un
electrocardiograma (ECG), especialmente si se van a utilizar ATC en menores de
18 años o por encima de 40 años en mujeres o de 30 años en hombres, además
valorar la necesidad de asociar medicación ansiolítica y/ o hipnótica sobre
todo las primeras semanas, ya que la sintomatología ansiosa es vivida por
el enfermo como más urgente e invasiva, y la mejoría sintomática favorecerá
la confianza y el cumplimiento terapéutico. En algunas situaciones clínicas
los ATC se consideran de primera elección en base a su eficacia antidepresiva,
que es la mas documentada. Sin embargo los ISRS de aparición mas reciente y
menos tóxicos y de otros compuestos atípicos se aceptan como fármacos de
primera elección en particular en sujetos con enfermedades médicas o
potencialmente suicidas y en personas de edad avanzada. Se sugiere que los
nuevos antidepresivos son de elección en APS si están contraindicados los ATC
o si no se toleran sus efectos adversos, los IMAO clásicos no se indican en APS.
No se justifica en APS el tratamiento de la depresión con varios AD simultáneamente.
Es necesario iniciar el tratamiento con dosis bajas, fraccionadas en el
transcurso del día, aumentándolas gradualmente. Se debe esperar el tiempo de
latencia (2-3 semanas) para la primera evaluación de la respuesta AD y se puede
concluir ineficacia si no ha habido respuesta a las 6 semanas. La duración del
tratamiento AD es de 6 meses en APS, en otros niveles de atención el
tratamiento suele durar varios años. Existe
un gran riesgo de recurrencia de la depresión después de interrumpir un
tratamiento antidepresivo con buenos resultados. Para reducir este riesgo, se
recomienda proseguir con los antidepresivos durante no menos de 6 meses después
de la recuperación clínica total manifiesta, aunque la tolerancia y aceptación
por parte de los pacientes tal vez requiera flexibilidad en este aspecto. Cuando
se va ha detener la continuación de la terapéutica dentro de los meses que
siguen a la recuperación de una crisis aguda de depresión, se debe indicar la
reducción muy gradual y vigilancia clínica estrecha durante muchas semanas.
Otras indicaciones no siempre aprobadas son los trastornos de ansiedad
generalizada, trastornos de personalidad, abuso de sustancias, trastornos
obsesivo-compulsivo, bulimia, enuresis nocturna, analgésico coadyuvante,
trastornos de hiperactividad con déficit de atención en niños y adultos, y
trastornos de estrés postraumático. Efectos
adversos y contraindicaciones (2, 3, 9) Benzodiacepinas: v
Puede aparecer somnolencia , mareos, sedación e incoordinación motora. En los
ancianos puede observarse un aumento del riesgo de caídas. Se puede
presentar abuso, dependencia física y síndrome de abstinencia con el empleo crónico.
Grandes dosis ingeridas justo antes del trabajo de parto o durante el mismo
causan efectos en el neonato. El abuso durante el embarazado puede causar síndrome
de abstinencia en el recién nacido y durante el primer trimestre del embarazo
pueden causar malformaciones fetales. v
Los nuevos agonistas de los receptores de BZD pueden diferir en sus efectos
consecutivos residuales, la administración de zolpidem a horas avanzadas de la
noche se ha relacionado con sedación matutina, retraso del tiempo de reacción
y amnesia anterógrada, en tanto el zaleplón no ha generado más efectos
adversos que el placebo. v
Contraindicadas en pacientes con psicosis, glaucoma de ángulo estrecho, shock,
coma, intoxicación alcohólica aguda y miastenia grave. Se deben evitar durante
el embarazo, lactancia e individuos farmacodependientes y alcohólicos y
tener precaución en pacientes con deterioro de la función renal o hepática,
en ancianos y en niños. Antidepresivos
tricíclicos: v
Causan sedación y aumento o perdida de peso. Efectos anticolinérgicos como
sequedad de la boca, visión borrosa y otros. Efectos cardiovasculares como
hipotensión ortostática, taquicardia, alteraciones del electrocardiograma. En
sobredosis son arritmogénicos. Efectos serotoninérgicos como nauseas, vómitos,
insomnio, irritabilidad y cefalea. Además tienen el riesgo teórico de
desencadenar un viraje a episodios maniacos, lo que es indicación de retirada
de AD. Los AD reducen el umbral convulsivo. v
Tiende a aparecer algo de tolerancia a los efectos sedantes y en el Sistema
Nervioso Autónomo con el uso continuo de ADT. En ocasiones los pacientes
muestran dependencia física de los ADT, la supresión repentina en particular
de dosis altas, va seguida por malestar general, escalofríos, coriza,
dolorimiento muscular y trastornos del sueño. v
Contraindicados en pacientes con afecciones cardiovasculares, antecedentes de
IMA reciente, glaucoma de ángulo estrecho, retención urinaria, hipertrofia
prostática, trastornos gastrointestinales y en presencia de alergia a alguna
droga de este tipo. Se deben evitar durante el embarazo, la lactancia y tener
precaución en pacientes con daño renal, hepático, en niños y en epilépticos. Interacciones (3, 8) v
El riesgo de depresión del SNC aumenta cuando las BZD se administran con otros
agentes depresores del SNC. v
La fijación a la albúmina de los ADT, puede reducirse por competencia con
diversos fármacos como, fenilhidantoina, ácido acetilsalicilico y
fenotiazinas. v
Los barbitúricos, carbamacepina y el tabaquismo aumentan el metabolismo hepático
de los ADT. v
Varios ISRS son inhibidores potentes del metabolismo hepático, potenciando la
acción de: ADT, antagonistas de los receptores β-adrenérgicos,
carbamacepina, BZD y varios antibióticos. v
Los ISRS con los IMAO pueden causar el "síndrome por serotonina", que
pueden de manera clásica comprenden inquietud, contracciones musculares espasmódicas
y mioclono, hiperreflexia, sudación, erección del pene, estremecimiento y
temblor. La reacción a menudo se limita sola si el diagnostico se efectúa con
rapidez y se suspenden los fármacos lesores. Orientaciones
de Enfermería (10, 11) v
Recomendaran al paciente medidas no farmacológicas como: tratar de localizar la
causa que lo hace sentirse mal, tener una actitud mental positiva, nada es
definitivo ni imprescindible en la vida, todo puede ser y todo se puede hacer.
Reducirán las dosis de analgésicos narcóticos en pacientes que reciben una
BDZ para disminuir la sedación. Mantendrán al paciente que recibe una
BDZ parenteral en cama por un periodo de hasta 3 horas. No permitirán al
paciente ambulatorio operar un vehículo motor después de una inyección para
asegurarse de que el paciente este seguro. Proporcionaran medidas confortables
al paciente para ayudarlo a tolerar los efectos de la droga, como administrar
con alimentos las drogas que producen trastornos gastrointestinales. Ofrecerán
instrucciones detalladas de la droga, esquema terapéutico, efectos adversos y
signos que indiquen al paciente un posible problema. Si es necesario usar
flumazenil, el antídoto benzodiacepínico para el tratamiento de sobredosis.
Limitar el acceso a las drogas ATC a pacientes con intento suicida por la
posibilidad de sobredosificación. Mantener la dosis inicial del ATC por 4 a 8
semanas para evaluar el efecto terapéutico. Reducirán la dosis si ocurre un
efecto adverso leve y suspenderán el fármaco si ocurre un efecto adverso
severo. La
ansiedad, el insomnio y la depresión son manifestaciones sintomáticas de
estados generales que pueden o no acompañar cuadros psiquiátricos. En el
tratamiento de estos síntomas las BZD y los ADT constituyen los fármacos de
ampliamente utilizados. Puede presentarse como efectos adversos la tolerancia,
dependencia y otros que los caracterizan. Las contraindicaciones e interacciones
de estos fármacos son pocas, pero es imprescindible tenerlas presente en la
practica clínica habitual. También pueden orientar las medidas no farmacológicas
que son menos agresivas. Utilizar adecuadamente los psicofármacos ayuda a
lograr la salud mental, y una vida más placentera y feliz.. Bibliografía 1.
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Philadelphia: W.B.SAUDERS COMPANY, 1999. Autores: Dra.
Ariana Fernández García1 , Dra. Tamara Vilches Juanes2, Lic. Natacha
Martínez Chaviano 3. Especialista de
Primer Grado en Farmacología. Asistente. Facultad de Ciencias Medicas
“Julio Trigo López”. Especialista de
Primer Grado en Farmacología. Asistente. Facultad Tecnología de la
Salud. Licenciada en
Enfermería. Policlínico de Urgencia “Mulgoba”. Dirección: Facultad de Ciencias
Medicas “Julio Trigo López”. Calzada de Bejucal, kilómetro 71/2, municipio
Arroyo Naranjo. Ciudad Habana. Ariana.fdez@infomed.sld.cu Publicación enviada por Dra. Ariana Fernández García y Otras Autoras Contactar mailto:Ariana.fdez@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEpyyAFFVumxSfqHfW Publicado Tuesday 25 de January de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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