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Estudio sobre la presencia del Síndrome de Burnout en los profesores de la Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro
Resumen: En la actualidad a tono con las transformacionales educacionales que se producen y en especial en la Secundaria Básica es esencial la participación de los sistemas organizacionales en el mejoramiento continuo de los ambientes laborales propiciando el mejoramiento humano y profesional de sus profesores y trabajadores en general con el propósito de lograr la eficiencia de su desempeño. Palabras claves: Síndrome de Burnout, docentes, secundaria básica y Test MBI.
Publicación enviada por M.Sc. Nereyda Piñeiro Suárez y Otros Autores
Resumen
En la Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro mediante
observaciones sistemáticas y por las expresiones verbales, se detecta que los
profesores manifiestan síntomas propios del Síndrome de Burnout. La situación
anterior conduce a la medición del síndrome utilizando el Test MBI, obteniendo
como resultado que el 82% de los profesores manifiestan el Síndrome. Por ello
se le da solución al siguiente problema científico: ¿Cómo afrontar los
efectos del Síndrome de Burnout que manifiestan los profesores de la Secundaria
Básica “José Martí” del municipio Cotorro? De aquí que el objetivo de la
investigación sea: proponer un conjunto de actividades que propicien afrontar
los efectos del Síndrome de Burnout en los profesores de la Secundaria Básica
“José Martí”.
Los resultados de la investigación permiten arribar a las siguientes
conclusiones: el Síndrome de Burnout se puede analizar desde la perspectiva clínica
y psicosocial, el Burnout puede considerarse como un síndrome tridimensional
que se desarrolla en aquellos profesionales cuyo objeto de trabajo son personas,
las investigaciones acerca del estudio del Síndrome de Burnout en Cuba han sido
muy escasas y los síntomas al Síndrome de Burnout que manifiestan los
profesores de la Secundaria Básica “José Martí” son: fatiga, cefaleas,
dolores musculares, alteraciones del sueño, ausentismo laboral, tabaquismo,
incapacidad de relajarse, impaciencia, deseos de abandonar el trabajo,
dificultad para concentrarse, baja autoestima, falta de motivación,
irritabilidad, negación de las emociones, y seudoausentismo laboral.
Palabras claves: Síndrome de Burnout, docentes, secundaria básica y Test MBI.
Índice
Introducción
Capítulo 1: Generalidades del Síndrome de Burnout o del desgaste profesional.
1.1 Antecedentes del estudio del Síndrome de Burnout
1.2 Bases conceptuales del Síndrome de Burnout.
1.2.1 Principales teorías que abordan el Síndrome de Burnout
1.2.2 Definición de Burnout
1.2.3 Manifestaciones del Síndrome:
1.2.4 Consecuencias del Síndrome Burnout
1.2.5 Tratamientos del Síndrome de Burnout
Capítulo 2: Presencia del Síndrome de Burnout en los profesores de la
Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro.
2.1 Estudio de la presencia del Síndrome de Burnout en profesores de la
Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro.
2.1.1 Manifestaciones del Síndrome de Burnout en los profesores de la
Secundaria Básica “José Martí”.
2.2 Mediciones del Síndrome de Burnout.
2.2.1 Instrumentos utilizados para medir el síndrome de Burnout.
2.2.2 Análisis de los resultados del Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach
y Jackson aplicado a los profesores de la Secundaria Básica “José Martí”.
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Conclusiones:
Bibliografía
Anexos
Anexo 1: Estudios realizados por diferentes investigadores.
Anexo 2: Datos epidemiológicos acerca del Burnout
Anexo 3: Variables predoctoras del Burnout.
Anexo 4: Algunos instrumentos de medida del Síndrome de Burnout.
Anexo 5: Guía de observación de los síntomas del Burnout.
Anexo 6: Test de Maslach.
Introducción
Es importante recordar que el concepto de educar implica la formación de la
personalidad del sujeto, su preparación para la inserción en el contexto
social por lo que no se limita a la instrucción, de aquí que el profesor deba
ser ante todo un ejemplo de conducta personal y de responsabilidad ciudadana y
que su influencia educativa se manifieste precisamente por la vía del ejemplo y
la imitación. De esta forma el profesor debe convertirse en un orientador del
desarrollo de sus educandos, contribuyendo a que en cada uno de ellos se
manifiesten todas las potencialidades positivas de su personalidad. Para poder
realizar esta función educativa el profesor debe ser un permanente investigador
estudioso incansable de su asignatura, de la metodología de la enseñanza y de
los contextos en que desempeña su labor profesional lo que en definitiva le
permitirá ubicarse adecuadamente en lo diverso y complejos problemas del
proceso pedagógico en particular y del educativo en general.
En la actualidad a tono con las transformacionales educacionales que se producen
y en especial en la Secundaria Básica es esencial la participación de los
sistemas organizacionales en el mejoramiento continuo de los ambientes laborales
propiciando el mejoramiento humano y profesional de sus profesores y
trabajadores en general con el propósito de lograr la eficiencia de su desempeño.
En este sentido la determinación y tratamiento preventivo de los generadores
del desgaste profesional o Síndrome de Burnout asumen una importante dimensión
en el contexto de las actuales tendencias en la dirección de los recursos
humanos encaminadas a favorecer un clima organizacional que promueva el
desarrollo, superación, formación y desempeño eficiente en los profesores y
trabajadores en general.
Las investigaciones efectuadas en el área de la salud han demostrado que
existen profesiones donde la probabilidad de ocurrencia de enfermedades debidas
al desgaste profesional es mucho mayor que en otras.
Las instituciones educativas no constituyen una excepción en la generación del
desgaste profesional y sus consecuencias. Las actuales tendencias en la promoción
de la seguridad e higiene escolar incluye no solamente los riesgos físicos, químicos
y biológicos de los ambientes internos y externos de la institución
educacional, sino también de los múltiples y diversos factores psicosociales
inherentes a la escuela y la manera en como influyen en el bienestar físico y
mental de los profesores.
En los profesores a veces no es suficiente el repertorio de respuestas que
poseen para enfrentar las constantes modificaciones que se producen en el sector
educacional o las demandas del entorno dando como resultado una disminución en
su actividad laboral, mental, interpersonal y física que en algunas situaciones
pueden terminar en una patología, en el abandono de la profesión e incluso
provocar en los jóvenes en formación el desinterés por la misma.
En la Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro mediante
observaciones sistemáticas y por las expresiones verbales, se detecta que los
profesores manifiestan frecuentemente síntomas tales como: fatiga, cefaleas,
dolores musculares, alteraciones del sueño, ausentismo laboral, tabaquismo,
incapacidad de relajarse, impaciencia, deseos de abandonar el trabajo,
dificultad para concentrarse, baja autoestima, falta de motivación,
irritabilidad, negación de las emociones, y seudoausentismo laboral. La situación
anterior conduce a suponer la existencia de la presencia del Síndrome de
Burnout o de desgaste profesional en estos profesores.
La presencia del síndrome puede traer consecuencias irreversibles tanto para
los profesores como para la institución. Por ello se hace necesario detectar la
presencia del mismo, y el modo de de afrontar sus consecuencias, por lo que nos
planteamos darle solución al siguiente problema científico: ¿Manifiestan los
profesores de la Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro la
presencia del Síndrome de Burnout?
De aquí que el objetivo de la investigación sea: determinar la presencia del Síndrome
de Burnout en los profesores de la Secundaria Básica “José Martí” del
municipio Cotorro.
Para dirigir esta investigación nos propusimos las siguientes preguntas
científicas:
1) ¿Cuáles son los fundamentos teóricos desde la perspectiva clínica y
psicosocial que abordan el Síndrome de Burnout o de desgaste profesional?
2) ¿Cuáles son los síntomas asociados al Síndrome de Burnout que manifiestan
los profesores de la Secundaria Básica “José Martí”?
3) ¿Qué instrumento emplear para determinar la presencia del Síndrome de
Burnout en estos profesores?
Las tareas de investigación que proponemos para desarrollar las preguntas
científicas son:
1) Valoración de los fundamentos teóricos desde la perspectiva clínica y
psicosocial que abordan el Síndrome de Burnout.
2) Identificación de los síntomas asociados al Síndrome de Burnout que
manifiestan los profesores de la Secundaria Básica “José Martí”.
3) Selección del instrumento que permitirá medir la presencia del Síndrome de
Burnout en estos profesores.
4) Medición de la presencia del Síndrome de Burnout en los profesores de
acuerdo con el instrumento seleccionado.
Para conducir adecuadamente esta investigación utilizamos los siguientes métodos
de investigación:
- Del nivel teórico:
- Histórico-Lógico: se empleó para conocer los antecedentes del Síndrome de
Burnout y destacar los elementos esenciales en su evolución y desarrollo.
- Análisis o síntesis: se empleó para conocer el estudio del Síndrome de
Burnout y sus dimensiones, además de establecer las relaciones entre las
mismas. También se utiliza para arribar a conclusiones acerca de la utilización
del Maslach Burnout Inventory (MBI) o inventario de Burnout de Maslach.
- Inducción-Deducción: se empleó para estudiar el Síndrome de Burnout desde
la teoría psicosocial de Maslach y particularizarlo a la investigación. Además
para generalizar los resultados del estudio realizado en los profesores de la
Secundaria Básica.
- Del nivel empírico:
- Observación: se empleó para observar las manifestaciones del Síndrome de
Burnout de los profesores de la Secundaria Básica “José Martí”.
- Test MBI: es el instrumento que se utiliza para medir la presencia del Síndrome
de Burnout en los profesores.
- Estadístico - Matemático:
- Estadística descriptiva: se empleó para el procesamiento de los resultados
de la aplicación del MBI y de la guía de observación.
En esta investigación de corte descriptivo se pretende medir la variable Síndrome
de Burnout, la cual resulta muy compleja y por ello la necesidad de
operacionalizar la variable. La misma es una variable tridimensional.
Dimensiones:
- Agotamiento emocional
- Depresión
- Bajo logro profesional.
Los valores de medición de la variable son:
- Presencia del Síndrome.
- Proclive a padecer el Síndrome.
- Ausencia del Síndrome.
Los indicadores de las dimensiones quedan especificados en los ítems del propio
instrumento.
El instrumento de medida que se utilizará es el Test MBI que presenta una
confiabilidad del 0.86 según la bibliografía consultada.
En correspondencia con el problema se estudiaron los 40 profesores de la
Secundaria Básica en función, lo cual constituirá la Población en estudio.
Se seleccionó una muestra de 33 profesores lo que representa el 82.5 % de los
docentes.
Esta investigación se estructura en dos capítulos. El Capítulo 1 se titula
Generalidades del Síndrome de Burnout o desgaste profesional. En el mismo se
abordan los aspectos teóricos del síndrome desde la perspectiva psicosocial y
la base conceptual referida a: antecedentes, definiciones, manifestaciones,
consecuencias, tratamiento y medición del desgaste profesional y análisis de
la presencia del síndrome en los docentes de la Secundaria Básica “José
Martí”. El Capítulo 2 se titula Propuesta de actividades que posibilitan
afrontar los efectos del Síndrome de Burnout en los profesores de la Secundaria
Básica “José Martí” del municipio Cotorro.
La Importancia de llevar a cabo esta investigación radica en que el Síndrome
de Burnout es un “obstáculo” que millones de profesores de todas las edades
sufren en el camino a una vida plena. La sobredosis de presiones diarias en el
trabajo, la aparición de enfermedades o preocupaciones provocadoras de
desilusiones agudas pueden causar un desequilibrio emocional en sus vidas. Es
importante considerar las mejora físicas, ergonómicas y de higiene del entorno
laboral en las instituciones educacionales, pues tienen particular relevancia
para los profesores y trabajadores en general al representar la preocupación
real y el esfuerzo patente de la institución por mejorar el bienestar de sus
miembros, todo lo cual influye de manera considerable en el clima socio psicológico
de las organizaciones y en esta dirección se plantean las actividades que
posibilitarán afrontar los efectos del síndrome mencionado. Además pese a las
consecuencias que provoca el Síndrome de Burnout la investigación tiene como
valor agregado el hecho de que se investiga un tema que ha sido muy poco
abordado por los pedagogos en cubanos.
Para el asentamiento de la Bibliografía se utilizó las normas de la Asociación
de Psicólogos de América (APA).
Capítulo 1: Generalidades del Síndrome de Burnout o del desgaste
profesional
1.1 Antecedentes del estudio del Síndrome de Burnout
El Síndrome de Burnout o del desgaste profesional se da a conocer en 1974,
en la ciudad de Nueva York por Herber Freudemberg, psiquiatra, que trabajaba en
una clínica para toxicómanos, quien observó que al año de trabajar, la mayoría
de los voluntarios sufría una progresiva perdida de energía, hasta llegar al
agotamiento, síntomas de ansiedad y de depresión, así como la desmotivación
en su trabajo y agresividad con los usuarios. Hay un acuerdo casi unánime entre
los estudiosos en considerar a Freudemberg como el padre del Burnout.
El interés en su investigación proviene del hecho de tratarse de un problema
social antes que de una cuestión teórica (Maslach y Jackson, 1984). Estas
autoras precisan muy bien los objetivos de su estudio: el Burnout es un problema
que afecta a muchas personas y se necesita saber más acerca de él. Con el
anterior planteamiento conseguimos reducir tanto la prevalencia como la
incidencia de un problema que afecta cada vez a más las diversas profesiones
-hasta 25 campos profesionales.
El término de Burnout o desgaste profesional, ha pasado una época de ferviente
interés a partir de los trabajos de Cristina Maslach desde 1976, quien dio a
conocer esta palabra BURNOUT de forma pública dentro del congreso anual de la
Asociación de Psicólogos de América (APA), refiriéndose a una situación
cada vez más frecuente entre los trabajadores de servicios humanos, y era el
hecho de que después de meses o años de dedicación estos trabajadores
terminaban “quemándose “.
Cristina Maslach y su colega psicóloga Susan Jackson en 1977 conceptualizan al
síndrome como una respuesta a un estrés emocional crónico -criterio no
compartido por mucho de los investigadores- caracterizado por el agotamiento físico
y psicológico, una actitud fría y despersonalizada en la relación con los demás
y sentimientos de inadecuación a las tareas que se han de desarrollar. Estas
investigadoras han pasado a la historia médica, entre otras consideraciones,
por realizar durante varios años estudios empíricos y por ser las creadoras de
la principal herramienta para el estudio de este síndrome, el Inventario de
Burnout de Maslach en 1982.
En el caso de Cuba las investigaciones en este campo han sido muy escasas. En la
actualidad se le concede gran importancia, específicamente en la áreas del
deporte, la educación y de la salud. No obstante, hay diversos investigadores
cubanos que han trabajado y realizado investigaciones acerca del Burnout, tales
como:
- el Doctor Francisco García Ucha en colaboración con el Doctor Luis González.
En el año de 1997 publicaron los resultados de sus investigaciones bajo el título:
“Estudio preliminar del estrés en entrenadores de alto rendimiento
deportivo”. El trabajo fue presentado en el Primer Congreso Internacional de
Psicología del Deporte, realizado en la Habana, Cuba. En la que da a conocer un
grupo de características propias del Burnout que predominan en los entrenadores
de alto rendimiento durante el trabajo con los atletas.
- el Doctor Francisco García Ucha, investigador titular de la Academia de
Ciencias de Cuba y Jefe del Departamento de Psicología del Deporte del
Instituto de Medicina del Deporte realizó en el año 2000 un estudio referido
al Burnout en entrenadores Latinoamericanos buscando medir los niveles de
Burnout en éstos y mostrando los efectos del mismo para sus resultados
laborales.
- en el 2003 la revista Cubana de Salud Pública publico un artículo del Doctor
Héctor Julio Román que nos habla del Burnout en los profesionales de la salud
de los niveles primarios y secundarios de atención, destacando en este artículo
un estudio realizado en los centros médicos del país aplicando un inventario
de comportamiento para indagar los niveles de Burnout presentes en los
profesionales de la medicina y destacando en este sus más enmarcados signos y síntomas
de Burnout.
- el 29 de abril del 2003 la Psicóloga Lidia Guevara Ramírez publica en la página
Web psicologiacientifica.com, un artículo sobre el tratamiento del acoso psicológico,
estrés y Burnout como accidente de trabajo. En este estudio Guevara aborda la
relación que existe entre el estrés y el Burnout y sus repercusiones en el ámbito
laboral de las personas, también cita una serie de artículos constitucionales
referidos a la importancia del tratamiento de este síndrome en los centros de
trabajo a nivel latinoamericano. (citada por García Ucha)
- En el 2005 Pedro Antonio Calderón realiza un estudio de la presencia del Síndrome
de Burnout en profesores de la Escuela Internacional de Educación Física y
Deporte. Al año siguiente (2006) realiza junto a José Picado: una propuesta de
ejercicios basados en el Yoga a incluir en un Programa de Rehabilitación para
compensar los efectos del Síndrome de Burnout en los docentes de la Escuela
Internacional de Educación Física y Deportes.
Por ello, puede afirmarse que estos investigadores han sido pioneros en estudiar
el Bornuot y gracias a sus aportes ha aumentado el interés de otros
profesionales por indagar sobre el Burnout en el ámbito deportivo, educacional
y en la salud. En el anexo 1 se da a conocer algunos de los estudios realizados
y organizados cronológicamente por investigadores cubanos y extranjeros.
1.2 Bases conceptuales del Síndrome de Burnout.
1.2.1 Principales teorías que abordan el Síndrome de Burnout
Aunque no existe una concepción unánimemente aceptada sobre la explicación
del Burnout, sí parece haber consenso en que se trata de una respuesta al estrés
laboral crónico, una experiencia subjetiva que engloba sentimientos y actitudes
con implicaciones nocivas para la persona y la organización.
Gil-Monte y Peiró (1997) han afirmado que el Síndrome del quemado puede
estudiarse desde dos perspectivas: la clínica y la psicosocial.
Desde la perspectiva clínica, Feudenberger (1974) empleó por vez primera el término
Burnout para describir un conjunto de síntomas físicos sufridos por el
personal sanitario como resultados de sus condiciones de trabajo. Según este
autor es típico de las profesiones de servicios de ayuda y se caracteriza por
un estado de agotamiento como consecuencia de trabajar. Este enfoque defiende
que el Burnout aparece más frecuente en los profesionales más comprometidos,
en los que trabajan más intensamente ante la presión y demandas de su trabajo,
poniendo en segundo término sus intereses. Se trata de una relación inadecuada
entre profesionales, excesivamente celosos en su trabajo y clientes
excesivamente necesitados, una respuesta del profesional asistencial al realizar
un sobreesfuerzo.
En esta misma línea Fischer (1983) consideró el Burnout como un estado
resultante del trauma narcisista que conlleva a una disminución en la
autoestima de los sujetos, mientras que Pines y Aronson (1988) lo conceptualizan
como un estado en el que se combinan fatiga emocional, física y mental,
sentimientos de impotencia e inutilidad y baja autoestima. Iba acompañado de un
conjunto de síntomas que incluía vacío físico, sentimiento de desamparo y
desesperanza, desilusión y desarrollo de un auto concepto y una actitud
negativa hacia el trabajo y hacia la vida misma. En su forma mas extrema, el
Burnout representa un punto de ruptura mas allá del cual la capacidad de
enfrentarse con el ambiente resulta severamente disminuida y es especialmente
duro para personas entusiastas e idealistas.
Desde la perspectiva psicosocial los adeptos afirman que el Síndrome de Burnout
hay que entenderlo como un proceso que se desarrolla secuencialmente a la
aparición de sus rasgos y de sus síntomas globales.
Si bien la mayoría de los investigadores actuales aceptan la perspectiva
psicosocial algunos autores discrepan de los supuestos pensamientos de Maslach y
Jackson (1981) entre los que se encuentran Price y Murphy (1984), Ferber (1985 y
1991), Golembiewski y col (1991). Este último en (1983-1986) asegura que el
Burnout afecta a todo tipo de profesiones y no solo a las organizaciones de
ayuda, y de hecho gran parte de sus investigaciones emplean como muestra a
directivos vendedores, y otros.
Gil-Monte y Peiró (1997) ha constatado que el Síndrome de quemarse en el
trabajo queda establecido como una respuesta al estrés laboral crónico
integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia la persona con la que se
trabaja y hacia el propio rol profesional, así como por una vivencia de
encontrarse emocionalmente agotado.
La presente investigación se apoya en la perspectiva psicosocial, desde la cual
se acepta la concepción acerca del Burnout elaborada por Maslach y Jackson
(1986), quienes lo consideran como una respuesta, principalmente emocional,
situando los factores laborales y los organizacionales como condicionantes y
antecedentes.
Aunque la perspectiva psicosocial considera al Burnout como un tipo de estrés
crónico, en la investigación que se realiza no es considerado como tal. Para
establecer esta diferenciación argumentamos que:
- se puede estar estresada/o y seguir funcionando, aun cuando sea difícil. En
cambio, cuando el Síndrome de Burnout aparece es necesario hacer cambios
radicales en nuestra manera de enfrentar las tensiones.
- así como el estrés es asociado a numerosas razones o causas, muchas de las
cuales pueden pertenecer al ámbito de la vida cotidiana, las definiciones de
Burnout están más vinculadas al mundo laboral -aun cuando actualmente se
aplica también, por ejemplo, a la esfera deportiva.
- otra de las grandes diferencias del estrés con el Burnout es que mientras el
primero puede ser experimentado positiva o negativamente por la persona, el
segundo es un fenómeno exclusivamente negativo.
1.2.2 Definición de Burnout
Uno de los aspectos esenciales tratado en el estudio del Síndrome de Burnout ha
sido su definición. Discusión que ha sido muy polémica desde las diferentes
perspectivas que abordan la explicación de aparición del Burnout, tal como se
ilustró anteriormente. Conceptualizar un proceso complejo como es este síndrome,
así como porque su similitud, cuando no igualdad, con el concepto de estrés
aplicado a las organizaciones ha supuesto cuestionar continuamente sus teorías.
BURNOUT, es un término inglés que se traduce como, quemarse, gastarse,
agotarse, fatigarse, cansarse, sentirse exhausto, consumido, apagado, fundido,
"volverse inútil por uso excesivo". Este último aspecto, es el que
mejor refleja o resume a juicio de los autores todos los anteriores.
A continuación se dan a conocer algunas de las definiciones más aceptadas
acerca del Síndrome del Burnout:
- Freudenberger (1974) describe el Burnout como una "sensación de
fracaso y una existencia agotada o gastada que resultaba de una sobrecarga por
exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del
trabajador". El autor afirma que el Burnout es el Síndrome que ocasiona la
"adicción al trabajo"
- Pines y Kafry (1978) definen el Burnout "como una experiencia general de
agotamiento físico, emocional y actitudinal"
- Machlowitz (1980) lo define como "un estado de total devoción a su
ocupación, por lo que su tiempo es dedicado a servir a este propósito",
que provoca un desequilibrio productivo y, como consecuencia, las reacciones
emocionales propias de la estimulación laboral aversiva.
- Cherniss (1980) es uno de los primeros autores que enfatiza la importancia del
trabajo, como antecedente, en la aparición del Burnout y lo define como
"cambios personales negativos que ocurren a lo largo del tiempo en
trabajadores con trabajos frustrantes o con excesivas demandas". El mismo
autor precisa que es un proceso transaccional de estrés y tensión en el
trabajo y acomodamiento psicológico, destacando tres momentos: a) desequilibrio
entre las demandas en el trabajo y los recursos individuales, b) respuesta
emocional a corto plazo, ante el anterior desequilibrio, caracterizada por
ansiedad, tensión, fatiga y agotamiento (tensión) y c) cambios en actitudes y
conductas (afrontamiento defensivo).
- Edelwich y Brodsky (1980), lo definen "como una pérdida progresiva del
idealismo, energía y motivos vividos por la gente en las profesiones de ayuda,
como resultado de las condiciones del trabajo". Proponen cuatro fases por
las cuales pasa todo individuo con Burnout: a) entusiasmo, caracterizado por
elevadas aspiraciones, energía desbordante y carencia de la noción de peligro,
b) estancamiento, que surge tras no cumplirse las expectativas originales,
empezando a aparecer la frustración, c) frustración, en la que comienzan a
surgir problemas emocionales, físicos y conductuales, (Esta fase es el núcleo
central del Síndrome), y d) apatía, que sufre el individuo y que constituye el
mecanismo de defensa ante la frustración.
- En 1981, Maslach y Jackson entienden que el Burnout se configura como "un
Síndrome tridimensional caracterizado por agotamiento emocional,
despersonalización y reducida realización personal". Esta definición,
que no se aparta de la asunción de las variables del trabajo como
condicionantes últimas de la aparición del Burnout, tiene la importancia de no
ser teórica, sino la consecuencia empírica del estudio que las autoras
desarrollaron en el año 1984.
- A. Pines, E. Aronson y D. Kafry en 1981, señalaron que el Burnout es "el
estado de agotamiento mental, físico y emocional, producido por el
involucramiento crónico en el trabajo en situaciones emocionalmente
demandantes".
- Grebert (1992) entiende el Burnout "como una construcción cultural que
permite a los profesionales de la relación de ayuda manifestar cuáles son sus
sufrimientos y dificultades", llegando a conceptualizarlo como un
planteamiento defensivo de la profesión.
Más allá de las distintas acepciones y de lo que ellas implican se aclara
algunos puntos que resumen la búsqueda del concepto Síndrome de Burnout:
- Parece claro que el Burnout es consecuencia de eventos estresantes que
disponen al individuo a padecerlo. Estos eventos serían fundamentalmente, de
carácter laboral, ya que la interacción que el individuo mantiene con los
diversos condicionantes del trabajo son la clave para su aparición.
- Se hace necesaria la presencia de "interacciones humanas"
trabajador/a-usuario/a intensas y/o duraderas para que el síndrome aparezca. En
este sentido, se conceptualiza el Burnout como un proceso continuo que va
surgiendo de manera paulatina y que se va "instaurando" en el
individuo hasta provocar en éste los sentimientos propios del síndrome.
- Tras la definición de Freudenberger, en la que planteaba una "existencia
gastada", y tras los aportes de Maslach y Jackson, con la
tridimensionalidad del síndrome: agotamiento emocional, despersonalización y
reducida realización personal, o las que hacen Pines et al. con el triple
agotamiento: emocional, mental y físico, pocos han sido los nuevos aportes
originales a la definición del Burnout.
En esta investigación se adopta la definición aportada por los estudios de
Maslach y Jackson que definen el Burnout como un Síndrome tridimensional que se
desarrolla en aquellos profesionales cuyo objeto de trabajo son personas y añaden
tres dimensiones características:
- Agotamiento emocional: se refiere a la disminución y pérdida de recursos
emocionales.
- Despersonalización: se refiere al desarrollo de actitudes negativas, de
insensibilidad y cinismo hacia las personas que se debe atender.
- Reducida realización personal y/o profesional: se refiere a la tendencia a
evaluar el propio trabajo en forma negativa, sentimientos de baja auto-estima.
1.2.3 Manifestaciones del Síndrome:
De lo que no parece haber dudas es que el Síndrome de Burnout comprende una
serie de alternativas físicas, comportamientos mentales y emocionales que
tienen su origen en factores individuales, laborales y sociales.
Freudenberger (1977) afirmaba que el Burnout sería "contagioso", ya
que los trabajadores que padecen el síndrome pueden afectar a los demás de su
insensibilidad, cinismo y desesperación, con lo que en un corto periodo de
tiempo la organización, como ente, puede caer en el desánimo generalizado.
Savicki (1979) también admitía esta posibilidad de contagio indicando que
"el Burnout es similar al sarampión" en cuanto a sus efectos epidémicos.
En el anexo 2 aparecen datos epidemiológicos aportados por diferentes estudios.
Estas cifras son indicativas de que podemos encontrarnos ante un problema de
gran magnitud, que conlleva consecuencias personales y laborales negativas y que
justifican por sí mismas que el desarrollo de las investigaciones haya crecido
de manera considerable en estos pocos más de veinte años.
- Agotamiento emocional: se refiere a la disminución y pérdida de recursos
emocionales.
- Despersonalización: se refiere al desarrollo de actitudes negativas, de
insensibilidad y cinismo hacia las personas que se debe atender.
- Reducida realización personal y/o profesional: se refiere a la tendencia a
evaluar el propio trabajo en forma negativa, sentimientos de baja auto-estima.
En cuanto a los síntomas, diversos autores (Maslach y Pines, 1977; Cherniss,
1980 y Maslach, 1982) revelan que se pueden agrupar en cuatro áreas sintomatológicas:
1. Psicosomáticos: alteraciones cardiovasculares -hipertensión, enfermedad
coronaria-, fatiga crónica, cefaleas y migraña, alteraciones
gastrointestinales -dolor abdominal, colon irritable, úlcera duodenal-, dolores
musculares, alteraciones respiratorias –asma-, alteraciones del sueño,
alteraciones dermatológicas –urticaria-, alteraciones menstruales,
disfunciones sexuales, entre otros.-
2. Conductuales: destacan aquellas de la conducta alimentarias, abuso de drogas,
fármacos y alcohol, ausentismo laboral, conductas de elevado riesgo,
tabaquismo, incapacidad de relajarse,…
3. Emocionales: distanciamiento afectivo que el profesional manifiesta a las
personas a las que atiende, la impaciencia, los deseos de abandonar el trabajo y
la irritabilidad, la dificultad para concentrarse debido a la ansiedad
experimentada, depresión, irritabilidad, baja autoestima, falta de motivación,
dificultades de concentración, distanciamiento emocional, sentimientos de
frustración profesional y deseos de abandonar el trabajo,…
4. Defensivos: se trata de un mecanismo que utiliza el profesional para poder
aceptar sus sentimientos, negando las emociones anteriormente descritas cuyas
formas más habituales son: negación de las emociones, ironía, atención
selectiva y el desplazamiento de sentimientos hacia otras actuaciones o cosas,
la intelectualización (la atención parcial hacia lo que le resulta menos
desagradable), desarrollo excesivo de hobbies (que llenan la mente de la
persona, incluso en horas de trabajo), dedicación creciente al estudio para
liberarse de la rutina con disminución de la atención a los casos "poco
interesantes", seudoausentismo laboral con el desarrollo de actividades
cuyo objetivo es limitar el número de horas reales en el centro de trabajo
(actividades sindicales, formación continua),…
En correspondencia con la revisión de la literatura se puede plantear que
existe un consenso en cuanto a las fuentes de aparición del Síndrome de
Burnout en el campo docente. Según las investigaciones están dadas por:
- La amplitud de funciones, diversidad de tareas, ámbitos y requerimientos
que tiene que atender.
- La escasa concienciación del profesorado para asumir la respuesta a las
necesidades educativas como una tarea propia ordinaria.
- La inviabilidad para abordar todas las funciones y tareas asignadas en la
normativa.
- La precaria e ineficaz formación permanente que se les ofrece.
- Los problemas de coordinación entre profesionales.
Si bien no existen estadísticas fiables sobre esta patología, se calcula sobre
la base de los estudios realizados que en sectores como la educación, se estima
que un 30 % de las bajas se debe a este Síndrome, al igual que un elevado
porcentaje de las que se dan en los profesionales de la sanidad.
Los factores que influyen en el desgaste profesional en correspondencia con
la literatura revisada son:
- Personalidad: eventos vitales, edad y años de ejercicios profesionales,
sexo, familia y apoyo social. Una personalidad madura y una situación vital
favorable serian factores protectores ante el desgaste profesional.
- Factores laborales: profesiones de gente que trabajan con gente. Condiciones
laborales deficitarias en cuanto a medio físico, entorno humano, organización
laboral, sueldos bajos, sobrecarga de trabajo.
- Factores sociales: la extensión del Síndrome de desgaste profesional hace
pensar que el Burnout puede ser un síntoma de problemas sociales más amplios.
Cuadro evolutivo del Síndrome de Burnout. Este posee cuatro niveles de
patologías:
1. Falta de ganas de ir a trabajar, dolor de espalda y cuello. Ante la
pregunta ¿que te pasa?, la respuesta es “no se, no me siento bien”.
2. Empieza a molestar la relación con otros. Comienza una sensación de
persecución (“todos están en contra mía”), se incrementa el ausentismo.
3. Disminución notable en la capacidad laboral. Pueden comenzar a aparecer
enfermedades psicosomáticas (alegrías, soriasis, picos de hipertensión etc.).
En esta etapa comienza la automedicación, que al principio tiene efecto
placebo, pero luego requiere de mayor dosis. En este nivel se ha verificado el
comienzo de la ingesta alcohólica.
4. Esta etapa se caracteriza por el alcoholismo, drogadicción, intentos de
suicidio, suelen aparecer enfermedades graves tales como: cáncer, accidentes
cardiovasculares, etc. Durante esta etapa, en los periodos previos se tiende a
abandonar el trabajo.
En cualquiera de los niveles anteriores las emociones que se generan son: tensión,
ansiedad, miedo, depresión, hostilidad abierta o encubierta. Esto afecta la
calidad de las tareas, se deteriora el trabajo institucional, así como el
agotamiento y las enfermedades.
En la actualidad, como consecuencia del constante y acelerado desarrollo científico
técnico y de los procesos de optimización en la educación en busca de la
excelencia educativa se producen acelerados cambios tecnológicos en las formas
de organización, los métodos y medios de enseñanza y en los enfoque
educativos que pueden afectar consecuentemente a los educadores en su rutina de
trabajo, modificando su entorno laboral y propiciando situaciones de desgaste
profesional que se suman a otros factores externos a la esfera laboral derivados
de las generales y específicas circunstancias familiares o de su vida privada y
social. De ahí la enorme importancia de conocer los factores psicosociales
generales de desgaste profesional en la educación y el tratamiento adecuado al
desgaste educacional.
La literatura especializada permite agrupar en áreas de desempeño algunos de
los principales factores psicosociales que con notable frecuencia condicionan la
presencia del desgaste profesional:
a) Dirección:
a. Inadecuada delegación de responsabilidades.
b. Motivación deficiente
c. Falta de capacitación y desarrollo del personal
d. Sobrecarga laboral
e. Trabajo burocrático
f. Planeación deficiente
b) Desempeño profesional
a. Actividades de gran responsabilidad
b. Creatividad e iniciativas restringidas
c. Cambios tecnológicos intempestivos
d. Ausencia de plan individual
e. Rivalidad profesional
c) Tareas y actividades
a. Autonomía laboral deficiente
b. Ritmo de trabajo apresurado
c. Exigencias excesivas de desempeño
d. Actividades laborales múltiples
e. Trabajo monótono o rutinario
f. Poca satisfacción laboral
d) Ambiente organizacional
a. Condiciones laborales inadecuadas
b. Ambiente laboral conflictivo
c. Trabajo no solidario
d. Subvaloración del trabajador
e. Cultura organizacional coercitiva
Por último, como indican Maslach y Jackson (1984), no todas las variables
asociadas al Burnout tienen la misma capacidad predictora del Síndrome, sino
que las variables estarán relacionadas, de manera diferente, con cada una de
sus dimensiones.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos y, a partir de la revisión teórica
realizada sobre algunos de los trabajos que se han centrado en esta línea de
investigación, describimos a continuación aquellas variables que más se han
analizado como descriptores del Burnout. Aparecen divididas en tres categorías,
siguiendo los criterios de Nagy y Nagy (1992) y Sandoval (1993), como puede
comprobarse en el anexo 3. El que su presentación sea en categorías no implica
que unas variables sean independientes de las otras, ya que a veces los autores
ofrecen correlaciones de diversas variables pertenecientes a diferentes categorías.
1.2.4 Consecuencias del Síndrome Burnout
Como se ha explicado anteriormente las consecuencias de padecer el Síndrome de
Burnout puede ser bastante grave. Se generan consecuencias personales,
familiares y laborales que se encuentran en los estudios más relevantes de la
literatura sobre el tema. Una vez más, aparecen de nuevo numerosas
discrepancias entre diversos autores respecto a cuales son las principales
consecuencias que afectan a los docentes en su ámbito de trabajo. Respecto a
las consecuencias personales, destacan la incapacidad para desconectar del
trabajo, los problemas de sueño, el cansancio que aumenta la susceptibilidad a
la enfermedad, problemas gastrointestinales, de espalda, cuello, dolores de
cabeza, enfermedades coronarias, sudor frío, nauseas, taquicardia, aumento de
enfermedades virales y respiratorias que están relacionados en numerosas
ocasiones con el abuso de fármacos tranquilizantes, estimulantes, abuso de café,
tabaco, alcohol y otras drogas, destacando en la literatura la proliferación en
las cifras de consumo de alcohol entre los profesores. En la misma línea,
algunos autores encuentran que mayores puntuaciones en despersonalización dan
lugar a un incremento de los trastornos psicofisiológicos, mientras que otros
señalan que un alto nivel de estrés predice problemas de salud física y
mental.
Así mismo, Matud, García y Matud (2002), señalan que la insatisfacción con
el rol laboral y la presión en el trabajo correlacionan con sintomatología de
tipo somático, depresiva, de ansiedad e insomnio.
Por otro lado, Calvete y Villa (2000) presentan coeficientes de correlación
significativos entre el cansancio emocional y síntomas de depresión,
somatización, ansiedad, dificultades cognitivas y sensibilidad interpersonal.
Por otro lado señalaron que las consecuencias que a nivel psicológico afectan
al profesor que padece Burnout son numerosas: falta de autorrealización, baja
autoestima, aislamiento, tendencia a la autoculpa, actitudes negativas hacia uno
mismo y hacia los demás, sentimientos de inferioridad y de incompetencia, pérdida
de ideales, irritabilidad, hasta casos más extremos de intentos de suicidio,
cuadros depresivos graves, ansiedad generalizada, fobia social y agorafobia.
Finalmente, cabe señalar como consecuencia evidente del estrés y el Síndrome
de Burnout: la insatisfacción laboral, citada por un alto número de autores.
Finalmente, las consecuencias que el Burnout tiene sobre la familia han sido
poco estudiadas en la literatura científica. Se describen profesores que llegan
tensos a casa, agotados física y psicológicamente, con cuadros de irritación,
cansados de escuchar y hablar sobre problemas de otras personas. Estas
condiciones no propician, en absoluto, un clima ideal para una adecuada vida
familiar y de pareja. Por otro lado, la vida de la pareja sufre un enorme
deterioro, siendo la responsable de un importante número de divorcios dentro de
este tipo de profesiones (Cooke y Rousseau, 1984).
El Burnout también afecta de manera diferente a mujeres y hombres. Según
diversos estudios, las mujeres presentan una serie de características
relacionadas con el trabajo que las predisponen al síndrome: por ejemplo,
presentan más conflicto de rol, sintomatología depresiva, conflictos entre la
familia y el trabajo, entre otras. Maslach y Jackson precisan que las mujeres
son más propensas que los hombres a la dimensión de agotamiento emocional. Los
hombres, por su parte, son más proclives a la dimensión de despersonalización.
Muchas patologías asociadas directamente al estrés también pueden ser
ligadas a la presencia del Síndrome de Burnout en los docentes. A continuación
se mencionan algunas de las más frecuentes:
- Estado de shock.
- Neurosis post traumática.
- Neurosis obstétrica.
- Estado posquirúrgico
- Dispepsia
- Gastritis
- Ansiedad
- Accidentes
- Frustración
- Insomnio
- Colitis nerviosa
- Migraña
- Depresión
- Agresividad
- Disfunción familiar
- Neurosis de angustia
- Trastornos sexuales
- Disfunción laboral
- Hipertensión arterial
- Infarto al miocardio
- Adicciones
- Trombosis Cerebral
- Conductas Antisociales
- Psicosis severas.
Se aclara que las consecuencias directas del análisis realizado acerca de las
variables predictoras del Burnout, están en consonancia con el planteamiento teórico
de los autores. Así, en unos casos se hará más hincapié en las consecuencias
organizacionales (relacionadas con la interacción que el trabajador mantendrá
en su contexto laboral), en las personales (tanto desde el punto de vista psicológico
como físico), o en las ambientales (referidas a las reacciones que el individuo
presentará en su contexto vital).
1.2.5 Tratamientos del Síndrome de Burnout
Actualmente se considera el Síndrome de Burnout como una enfermedad
profesional. Es responsabilidad compartida, individual, colegial e institucional
la tarea de mejorar las condiciones de trabajo del personal docente para
realizar la tarea clínica a un nivel óptimo de calidad y de eficiencia.
Debido al elevado número de consecuencias, tanto personales y familiares como
sociales y laborales que producen el Síndrome de Burnout el estudio de su
tratamiento o prevención es un aspecto fundamental en la literatura científica
sobre el tema. Los resultados de investigación centradas en la intervención
suelen ser “imprecisos, ambiguos y bastante contradictorios” según Lorente
(1982). Sin embargo, proliferan los estudios centrados en las estrategias de
afrontamiento que a nivel individual o grupal puedan ejercer los profesores a la
hora de enfrentarse al Síndrome de Burnout. Este tipo de entrenamiento se
realiza normalmente en talleres con profesores que se reconocen como afectados
por el Síndrome (tratamiento) o en profesionales que, sin haber vivenciado los
efectos del Síndrome, deciden por propia iniciativa aprender mecanismos que le
permitan afrontar adecuadamente los efectos del síndrome. Tradicionalmente, se
agrupan las técnicas utilizadas en tres categorías: individuales, grupales y
organizacionales.
Estrategias de intervención individuales
Bajo el nombre de técnicas paliativas se encuentran aquellas que se centran
en reducir la experiencia emocional del síndrome causado por diversos factores
que se tienen en cuenta actuando sobre ellos. Las más utilizadas en el ámbito
educativo son las de corte cognitivo-conductual aunque también encontramos técnicas
psicodinámicas y las centradas en el ejercicio físico. Las técnicas
conductuales se centran en enseñar a desconectar del trabajo y separar la vida
personal y familiar de la laboral, utilizando técnicas para mejorar la ejecución
del trabajo intentando llegar a la mayor efectividad en el mínimo tiempo
posible. Algunos autores proponen entrenamientos basados en la retirada de la
atención, programas de refuerzos, time out, control de contingencia, auto
reforzamiento y evitación o la utilización de contingencia adecuada, análisis
de tareas, reforzamiento progresivo y control de problemas en clases.
Dentro de las técnicas psicológicas de orientación cognitivo-conductual, la
desensibilización sistemática, ha sido una de las técnicas mas utilizadas
junto al counseling y el asesoramiento técnico, el entrenamiento en
asertividad, la relajación, práctica de simulación con técnicas de
aprendizajes de destreza sociales para la formación de profesores de
secundaria, habilidades relacionales y comunicacionales, habilidades de doping,
trabajo en equipo y reconstrucción de pensamiento e ideas sobre la enseñanza y
los programas de evitación y afrontamiento ante la depresión.
Estrategias de intervención grupal
Centradas principalmente en la búsqueda de apoyo social, ya sea a nivel
familiar, amigos o compañeros, los grupos de apoyo, la escucha el apoyo técnico
y emocional influyen en gran medida, en la prevención y tratamiento del
Burnout. De esta forma, exponer los problemas de un profesor a un grupo de compañeros
de profesión resultaba una experiencia reconfortante, se sentían comprendidos,
intercambiaban opiniones y se daban consejos. Los docentes observaban que su
problema lo tenían también otras personas, incrementándose el compañerismo y
la fuerza suficiente para afrontar situaciones y enfrentarse a los problemas
diarios en el aula. Las estrategias de intervención grupal no dejan de ser las
mismas técnicas presentadas en el apartado anterior, solo que aplicadas en
grupos a un conjunto de profesores.
Esta forma de trabajo adopta el formato de pequeños seminarios ofertados
principalmente por las propias instituciones educativas. Su problema fundamental
es que se tratan de actuaciones puntuales en las que no se suele hacer un
seguimiento al profesor ni hablar de aspectos específicos que afecten de forma
individual al docente. Tan solo, se suelen enseñar técnicas como la relajación,
resolución de problemas, debates en grupo sobre los principales problemas,
entre otros.
Estrategias organizacionales
Bajo esta denominación se encuentran todas aquellas estrategias que desde
la administración educativa se pueden desarrollar para paliar algunas de las
fuentes de estrés. Son medidas generales cuya implantación minimizaría los
efectos del Burnout y actuaría como prevención del mismo. Una de ellas es
aumentar la formación de los profesionales. Es evidente que si un profesor
antes de incorporarse a su función docente tuviera una formación adecuada
sobre estrategias y comportamientos que le puedan ayudar a enfrentarse con la
multitud de problemáticas que puede sobrevenir en un día normal de trabajo, su
respuesta ante situaciones problemáticas o generadoras del síndrome aumentaría.
Los métodos de selección han sido otras de las propuestas a realizar por la
administración; de esta forma se propone introducir profundos cambios en la
selección y formación del profesorado.
Son variadas las acciones que se pueden emplear para reducir el nivel de los
efectos del Síndrome de Burnout en las organizaciones. A continuación se
indican las que se consideran más importantes:
- Requerir de un especialista en análisis de las condiciones de trabajo
para identificar los síntomas del síndrome y producir los cambios
correspondientes.
- Realizar controles médicos anuales para detectar patologías relacionadas con
el síndrome.
- Capacitar al personal en el afrontamiento del síndrome.
- Verificar que el volumen de trabajo que se debe desarrollar es compatible con
las habilidades y capacidades de los recursos humanos con que cuenta la
organización.
- Tener en cuenta al diseñar los puestos de trabajo, que los mismos puedan
brindar el estímulo y las posibilidades a los trabajadores para que utilicen
sus habilidades.
- Definir claramente las misiones y funciones de cada puesto de trabajo y
comunicárselas a los trabajadores.
- Dar oportunidad a los trabajadores de participar en las decisiones y acciones
que afectan a sus trabajos.
- Mejorar las comunicaciones reduciendo las incertidumbres sobre el futuro de
los trabajadores en los diferentes puestos de trabajo.
- Proveer de oportunidades, para que haya interacción social entre los
trabajadores y puedan volcar sus inquietudes sobre los trabajos que se están
desarrollando.
- Establecer las prioridades de los diferentes niveles organizacionales.
- Concienciar los peligros de la sobreestimulación o subestimulación laboral y
la incidencia sobre la salud.
- Capacitar al personal de dirección para que conozca como ejercer un liderazgo
resonante para el logro de un mejor aprovechamiento de la inteligencia
emocional.
Toda persona que desarrolle tareas dentro de una organización debe conocer
los aspectos básicos para protegerse de sufrir los efectos de la presencia del
Síndrome de Burnout entre los cuales se indican los siguientes:
- Tomar conciencia de los medios que dispone para protegerse de los riesgos
que encierra su trabajo.
- Capacitarse e informarse sobre los peligros de la presencia del Síndrome de
Burnout.
- Mejorar sus relaciones interpersonales.
- Evitar mezclar los factores personales y los laborales.
- Manejar y organizar adecuadamente su tiempo libre.
- Modificar su conducta emocional laboral.
- Detectar, reducir y suprimir los diferentes tipos de generadores del Síndrome
de Burnout.
- Ser realista.
- Tomar lápiz y papel y escribir los motivos de las preocupaciones.
- Escribir varias alternativas para la solución de su problema.
- Analizar las ventajas e inconvenientes de cada solución y ordenarlas de mejor
a peor.
- Intentar llevar a cabo la más factible y satisfactoria.
- Definir las prioridades.
- Desacelerar sus actividades.
- Organizar lógicamente su tiempo.
- Desarrollar estrategias de enfrentamiento del Síndrome de Burnout.
- Cambiar su comportamiento en el trabajo.
- Modificar su estilo de vida.
- Realizar una actividad física adecuada con su edad.
- Mantener una dieta equilibrada.
- Controlar las adiciones (eliminar el tabaco, reducir el consumo de alcohol, de
café y el consumo de pastillas, etc.)
- Practicar técnicas de relajación y respiración.
Las técnicas más utilizadas en el afrontamiento del Síndrome de Burnout y
que han revelado su utilidad tanto en el tratamiento individual como grupal son
las siguientes:
- Técnicas de relajación física: las más utilizadas son la relajación
progresiva de Jacobson y el entrenamiento autógeno de Schultz. Estas técnicas
intentan aprovechar la conexión directa entre el cuerpo y la mente, de la
existencia de una interdependencia entre la tensión psicológica y la tensión
física o dicho de otro modo, no es posible estar relajado físicamente y tenso
emocionalmente. Así, según las teorías que inspiran estas técnicas, las
personas pueden aprender a reducir sus niveles de tensión psicológica
(emocional) a través de la relajación física aún cuando persista la situación
que origina la tensión. "Si se relajan los músculos que han acumulado
tensión emocional, la mente se relajará también gracias a la reducción de la
actividad del sistema nervioso autónomo" (Peiró y Salvador, 1993).
- Técnicas de control de respiración: estas técnicas consisten en facilitar
al individuo el aprendizaje de una forma adecuada de respirar para que en una
situación de tensión pueda controlar la respiración de forma automática y le
permita una adecuada oxigenación del organismo que redunda en un mejor
funcionamiento de los órganos corporales y un menor gasto energético (efectos
beneficiosos sobre irritabilidad, fatiga, ansiedad, control de la activación
emocional, reducción de la tensión muscular). “Las situaciones que generan
el Síndrome de Burnout provocan habitualmente una respiración rápida y
superficial, lo que implica un uso reducido de la capacidad funcional de los
pulmones, una peor oxigenación, un mayor gasto y un aumento de la tensión
general del organismo” (Labrador, 1992). El aprendizaje y la posterior
utilización de estas técnicas resulta bastante fácil y sus efectos
beneficiosos son apreciables inmediatamente.
- Técnicas de relajación mental (meditación): La práctica de la meditación
estimula cambios fisiológicos de gran valor para el organismo. Pretenden que la
persona sea capaz de desarrollar sistemáticamente una serie de actividades
(perceptivas y/o conductuales) que le permitan concentrar su atención en esas
actividades y desconectar de la actividad mental cotidiana del individuo de
aquello que puede resultarle una fuente generadora del Síndrome de Burnout.
- Biofeedback (retroalimentación): esta es una técnica de intervención
cognitiva para el control de los síntomas del Síndrome de Burnout, pero busca
efectos a nivel fisiológico. Su objetivo es dotar al individuo de la capacidad
de control voluntario sobre ciertas actividades y procesos de tipo biológico. A
partir de la medición de algunos de procesos biológicos del individuo, se
trataría de proporcionar al propio individuo una información continua de esos
parámetros, de manera que esta información pueda ser interpretada y utilizada
para adquirir control sobre aquellos procesos para posteriormente adiestrar al
individuo en el control voluntario de los citados procesos en situaciones
normales.
- Entrenamiento asertivo: mediante esta técnica se desarrolla la autoestima y
se evita la reacción de los efectos del Síndrome de Burnout. Se trata de
adiestrar al individuo para que consiga conducirse de una forma asertiva, que
consiste en conseguir una mayor capacidad para expresar los sentimientos, deseos
y necesidades de manera libre, clara e inequívoca ante los demás, y que esté
dirigida al logro de los objetivos del individuo, respetando los puntos de vista
del otro. La ejecución de esta técnica se lleva a cabo a través de prácticas
de Role Playing (juegos de roles).
- Entrenamiento en habilidades sociales: consiste en la enseñanza de conductas
que tienen más probabilidad de lograr el éxito a la hora de conseguir una meta
personal y a conducirse con seguridad en situaciones sociales. Este
entrenamiento al igual que el anterior se realiza a través de prácticas de
Role Playing. Estas técnicas constituyen una buena forma de instaurar
habilidades sociales mediante la observación de las conductas, la posterior
escenificación y dramatización de situaciones reales, y por último, su
ejecución habitual en la realidad.
- Técnica de solución de problemas: una situación se constituye en un
problema cuando no podemos dar una solución efectiva a esa situación. El
fracaso repetido en la resolución de un problema provoca un malestar crónico,
una ansiedad, una sensación de impotencia, que dificulta la búsqueda de nuevas
soluciones. Mediante estas técnicas se intenta ayudar al individuo a decidir cuáles
son las soluciones más adecuadas a un problema.
- Modelamiento encubierto: está destinada a cambiar secuencias de conductas que
son negativas para el individuo y aprender conductas satisfactorias. Consiste en
que el sujeto practica en la imaginación las secuencias de la conducta deseada
de forma que, cuando adquiera cierta seguridad realizando imaginariamente esa
conducta consiga llevarla a cabo en la vida real de una forma eficaz.
- Técnicas de autocontrol: el objetivo de estas técnicas es buscar que el
individuo tenga control de la propia conducta a través del adiestramiento de su
capacidad para regular las circunstancias que acompañan a su conducta
(circunstancias que anteceden a su conducta y circunstancias consecuentes a esa
conducta). Estos procedimientos son muy útiles en el manejo y control en las
conductas implicadas en las situaciones generadoras del Síndrome de Burnout y
son útiles no sólo para mejorar conductas que ya han causado problemas, sino
también para prevenir la posible aparición de conductas problemáticas.
Capítulo 2: Presencia del Síndrome de Burnout en los profesores de la
Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro.
2.1 Estudio de la presencia del Síndrome de Burnout en profesores de la
Secundaria Básica “José Martí” del municipio Cotorro.
2.1.1 Manifestaciones del Síndrome de Burnout en los profesores de la
Secundaria Básica “José Martí”.
Mediante observaciones sistemáticas y por las expresiones verbales manifestadas
tal como se expresó en introducción de la investigación, se determinó que
los profesores de la Secundaria Básica “José Martí” mostraban síntomas
propios del síndrome. Los resultados encontrados al aplicar la guía de
observación se muestran a continuación en la Tabla 1.
Tabla 1: Resultados encontrados al emplear la guía de observación (ver anexo
5) son los siguientes:
|
Síntomas
|
SI
(%)
|
NO
(%)
|
|
Fatiga
crónica
|
95
|
5
|
|
Cefaleas
|
100
|
0
|
|
Migraña
|
40
|
60
|
|
Dolor
abdominal
|
30
|
70
|
|
Dolores
musculares
|
85
|
15
|
|
Asma
|
10
|
90
|
|
Alteraciones
del sueño
|
95
|
5
|
|
Alteraciones
dermatológicas
|
15
|
85
|
|
Alteraciones
menstruales
|
30
|
70
|
|
Abuso
de fármacos y alcohol
|
65
|
35
|
|
Ausentismo
laboral
|
20
|
80
|
|
Tabaquismo
|
70
|
30
|
|
Incapacidad
de relajarse
|
90
|
10
|
|
Impaciencia
|
95
|
5
|
|
Deseos
de abandonar el trabajo
|
95
|
5
|
|
Irritabilidad
constante
|
50
|
50
|
|
Dificultad
para concentrarse
|
60
|
40
|
|
Falta
de motivación
|
80
|
20
|
|
Negación
de las emociones
|
70
|
30
|
|
Desarrollo
excesivo de hobbies
|
10
|
90
|
|
Seudoausentismo
laboral
|
95
|
5
|
Aquellos síntomas más relevantes se han destacado en negritas. En opinión
de los investigadores, la situación anterior conduce a suponer la existencia de
la presencia del Síndrome de Burnout o de desgaste profesional en estos
profesores. No obstante para confirmar tal suposición se decidió aplicar el
Maslach Burnout Inventory (MBI).
2.2 Mediciones del Síndrome de Burnout
2.2.1 Instrumentos utilizados para medir el síndrome de Burnout.
El instrumento más utilizado para medir el Síndrome de Burnout es el Maslach
Burnout Inventory (MBI). Este instrumento tiene una alta consistencia interna y
una confiabilidad cercana al 0,9. Se trata de un cuestionario autoadministrado,
constituido por 22 ítems en forma de afirmaciones, sobre los sentimientos y
actitudes del profesional en su trabajo y hacia los usuarios (pacientes,
estudiantes, profesores, entrenadores).
El Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson ha sido ampliamente
utilizado, hasta el punto de que el resto de los instrumentos apenas han tenido
un desarrollo significativo en la literatura científica. Valga como ejemplo los
resultados que se muestran en el anexo 4, donde sin haber pretendido ser
exhaustivos, aparecen algunos de los otros instrumentos que se han empleado para
medir el síndrome.
En la investigación se ha utilizado el Maslach Burnout Inventory (MBI) de
Maslach y Jackson por su confiabilidad para determinar la presencia del Síndrome.
En este instrumento de 22 ítems (véase el anexo 6), se le plantea al sujeto
una serie de enunciados sobre sus sentimientos y pensamientos en relación a
diversos aspectos de su interacción continua con el trabajo y su desempeño
habitual. El sujeto ha de contestar a cada enunciado a partir de la pregunta ¿con
qué frecuencia siente usted esto?, mediante una escala tipo Likert de siete
opciones, desde nunca a diariamente. En la versión original era preciso
cumplimentar dos veces el inventario, ya que al individuo se le hacía una
segunda pregunta ¿con qué intensidad siente usted esto?, debido a que el
instrumento medía la frecuencia e intensidad del Burnout; sin embargo, en la
versión de 1986 no se presenta la pregunta acerca de la intensidad, porque las
autoras consideran que no habían encontrado correlaciones altas entre ambas
dimensiones de evaluación, mientras que la frecuencia sí se mantiene porque es
similar al formato utilizado en otras medidas tipo autoinforme, de actitudes y
sentimientos.
El inventario se divide en tres subescalas, cada una de las cuales mide las tres
dimensiones que se suponen configuran Síndrome de Burnout: Agotamiento
emocional (9 ítems), Despersonalización (5 ítems) y Reducida realización
personal (8 ítems).
Las preguntas correspondientes a cada subescala son:
- Agotamiento emocional: 1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16, 20.
- Despersonalización: 5, 10, 11, 15, 22.
- Reducida realización personal y/o profesional: 4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21.
Los profesores deben contestar a cada pregunta según la siguiente escala:
0 = Nunca
1 = Pocas veces al año o menos
2 = Una vez al mes o menos
3 = Unas pocas veces al mes o menos
4 = Una vez a la semana
5 = Pocas veces a la semana
6 = Todos los días
2.2.2 Análisis de los resultados del Maslach Burnout Inventory (MBI) de
Maslach y Jackson aplicado a los profesores de la Secundaria Básica “José
Martí”.
El Test como se ha planteado anteriormente mide los tres aspectos o
dimensiones que integran el Síndrome de Burnout:
- Agotamiento emocional: valora la vivencia de estar exhausto emocionalmente por
las demandas del trabajo.
- Despersonalización: valora el grado en que cada uno reconoce actitudes de
frialdad y distanciamiento.
- Reducida realización personal y/o profesional: evalúa los sentimientos de
autoeficacia y realización personal en el trabajo.
Los valores de medición de la variable son:
- Presencia del Síndrome de Burnout.
- Proclive a padecer el Síndrome de Burnout.
- Ausencia del Síndrome de Burnout.
Se aplicó el instrumento a 33 profesores (muestra) de un total de 40 (Población),
lo que constituye el 82.5 % de los docentes estudiados. De estos profesores el
85 % son del sexo masculino y el 15 % del sexo femenino.
Además de tuvo en cuenta las siguientes variables:
- Sexo
- Edad
- Años de experiencia en el sector educacional.
Gráfico 1: Resultados de la dimensión Agotamiento Emocional

Se observa que aproximadamente 8 de cada 10 de los profesores de la
Secundaria Básica “José Martí” se encuentran agotados emocionalmente y
casi 2 de cada 10 son proclives al agotamiento emocional.
Gráfico 2: Resultados de la dimensión Despersonalización

Se observa que aproximadamente 8 de cada 10 profesores de la Secundaria Básica
“José Martí” se encuentran despersonalizados y solamente 1 de cada 10 son
proclives a la despersonalización.
Gráfico 3: Resultados de la dimensión Reducida realización personal o
profesional

Se observa que aproximadamente 7 de cada 10 profesores de la Secundaria Básica
“José Martí” manifiestan Reducida realización personal o profesional y
que el aproximadamente 2 de cada 10 son proclives a manifestar Reducida
realización personal.
Gráfico 4: Resultados del MBI

Se observa que aproximadamente 8 de cada 10 profesores de la Secundaria Básica
“José Martí” manifiestan el Síndrome de Burnout y aproximadamente 2 de
cada 10 son proclives a manifestarlo.
Gráfico 5: Resultados del MBI con relación al Sexo. (Relación presencia
– sexo y proclive – sexo)

Se observa que en el caso de los profesores (sexo masculino) la presencia del Síndrome
de Burnout es superior a las profesoras (del sexo femenino). En el caso de los
profesores 3 de cada 10 manifiestan el síndrome y en el caso de las profesoras
aproximadamente 1 de cada 10 manifiesta el síndrome.
Además los profesores manifiestan en mayor grado ser proclives a padecer el síndrome
en comparación con las profesoras.
Gráfico 6: Dimensión con mayor predominio en el sexo masculino

En el caso del sexo masculino se observa que aproximadamente 8 de cada 10
profesores manifiestan un predominio en las dimensiones: Agotamiento emocional y
Despersonalización.
Gráfico 7: Dimensión con mayor predominio en el sexo femenino.

En el caso del sexo femenino se observa que aproximadamente las 3 cuartas partes
de las profesoras manifiestan un predominio en las dimensiones: Despersonalización
y Reducido logro personal y/o profesional.
Gráfico 8: Resultados del MBI en relación con la edad. (Relación presencia
– edad)

Se determina que aproximadamente 6 de cada 10 profesores con edades entre 20 y
25 años manifiestan en mayor grado la presencia del Síndrome de Burnout y en
menor grado en las edades de 26 a 30 años. .
Gráfico 9: Resultados del MBI en relación con los años de experiencia.

Se observa que aproximadamente 3 de cada 10 profesores con 2 años de
experiencia manifiestan en mayor grado el Síndrome de Burnout. A medida que
aumentan los años de experiencia parece haber una disminución del síndrome.
No obstante a partir de los cinco años de experiencia parece aumentar la
presencia del síndrome.
Conclusiones:
De lo analizado anteriormente se puede concluir que:
1) El Síndrome de Burnout se puede analizar desde la perspectiva clínica y
psicosocial.
2) El Burnout puede considerarse como un síndrome tridimensional que se
desarrolla en aquellos profesionales cuyo objeto de trabajo son personas y añaden
tres dimensiones características: Agotamiento emocional, Despersonalización y
Reducida realización personal y/o profesional.
3) Las investigaciones acerca del estudio del Síndrome de Burnout en Cuba ha
sido muy escasa.
4) Los síntomas asociados al Síndrome de Burnout que manifiestan los
profesores de la Secundaria Básica “José Martí” son: fatiga, cefaleas,
dolores musculares, alteraciones del sueño, ausentismo laboral, tabaquismo,
incapacidad de relajarse, impaciencia, deseos de abandonar el trabajo,
dificultad para concentrarse, baja autoestima, falta de motivación,
irritabilidad, negación de las emociones, y seudoausentismo laboral.
5) De los instrumentos empleados para medir el Síndrome de Burnout se ha
utilizado el Maslach Burnout Inventory (MBI) de Maslach y Jackson, que tiene una
alta consistencia interna y una confiabilidad cercana al 0,9.
6) La aplicación del MBI permitió arribar a los siguientes resultados:
- El 82 % de los profesores de la Secundaria Básica “José Martí”
manifiestan la presencia del Síndrome de Burnout.
- En cuanto a sus dimensiones:
- El 79 % de los profesores se encuentran agotados
emocionalmente.
- El 82 % de los profesores se encuentran despersonalizados.
- El 67 % de los profesores manifiestan baja realización de
logro personal y/o profesional.
- Los profesores del sexo masculino manifiestan en mayor grado la presencia del
Síndrome de Burnout en comparación con los profesores del sexo femenino.
- Los profesores de edades comprendidas entre 20 y 25 años manifiestan mayor
presencia del Síndrome de Burnout.
- Los profesores con pocos años de experiencia manifiestan la presencia del síndrome
con mayor grado, aunque existe la tendencia a disminuir con el aumento de los años
de experiencia. No obstante, se observa que después de cinco años de
experiencia desempeñando la misma labor hay una tendencia al aumento de la
presencia del síndrome.
Bibliografía
- Agencia Universitaria de Periodismo Científico. Batalla contra el estrés.
[En línea] 2003, disponible en: http://mafalda/univalle.edu.co/aupec/html .
[Consulta: Diciembre, 22 2004].
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y estrés laboral en docentes de enseñanza primaria. Póster presentado en el I
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Anexos
Anexo 1: Estudios realizados por diferentes investigadores.
|
Autor
|
Año
|
Profesión
objeto de estudio
|
|
Jayaratne
y Chess
|
1984
|
Trabajadores
Sociales
|
|
Gold
|
1984
|
Profesores
|
|
Maslach
y Jackson
|
1985
|
Diferente
profesiones
|
|
Gold
et al
|
1985
|
Profesores
|
|
Nagy
|
1985
|
Secretarias
|
|
Brooking
et al
|
1985
|
Diferentes
profesiones
|
|
Firth
et al
|
1985
|
Enfermeras
|
|
Corcoran
|
1985
|
Trabajadores
Sociales
|
|
Rafferty
et al
|
1986
|
Médicos
|
|
Jayaratne
y Chess
|
1986
|
Trabajadores
Sociales
|
|
LeCroy
y Rank
|
1986
|
Trabajadores
Sociales
|
|
Power
y Gose
|
1986
|
Estudiantes
|
|
Schwap
|
1986
|
Profesores
|
|
Smith
et al
|
1986
|
Bibliotecarios
|
|
Wade
et al
|
1986
|
Diferentes
profesiones
|
|
Sarros
y Friesen
|
1987
|
Administradores
|
|
Whitehead
|
1987
|
| |