Monografias | Envejecimiento poblacional: Alarma, reto y reflexión.

Envejecimiento poblacional: Alarma, reto y reflexión.

Resumen: El envejecimiento de la población es un proceso gradual, en el cual, la proporción de adultos y ancianos aumenta, mientras disminuye la proporción de niños y adolescentes. Es un fenómeno contemporáneo eminentemente urbano, que afecta más al sexo femenino y tuvo un despegue alarmante, hacia la década de los ochenta.

Publicación enviada por María Amelia González Braniella


 






M.Sc. María Amelia González Braniella

El envejecimiento de la población es un proceso gradual, en el cual, la proporción de adultos y ancianos aumenta, mientras disminuye la proporción de niños y adolescentes. Es un fenómeno contemporáneo eminentemente urbano, que afecta más al sexo femenino y tuvo un despegue alarmante, hacia la década de los ochenta.
El envejecimiento demográfico está determinado por: el descenso de la natalidad, la disminución de la mortalidad, fenómenos migratorios, que en estos tiempos de industrialización, hacen que determinadas zonas queden semipobladas o la estructura sea totalmente vieja, por el traslado de residencias, al jubilarse, hacia lugares de climas más favorables, como ocurre en las llamadas "costas geriátricas". Ej: La Florida (E.U), Sur de Inglaterra, Costa Azul (Francia), Mediterráneo Español, etc y otros factores en franco proceso de estudio.
La proporción de ancianos incapacitados, es mucho mayor en los países en desarrollo, debido a las condiciones socioeconómicas sufridas. En el mundo la mayoría de estos incapacitados son atendidos en sus hogares, incluso en regiones con mayor desarrollo, las instituciones especializadas se ocupan de menos del 5 % de estos ancianos. El anciano se retira o lo retiran y se le asigna un ingreso económico inferior al que necesita para subsistir, sin tener en cuenta que, después de la edad de retiro, las mujeres pueden vivir como promedio 20 años y los hombres 15 años más. Algo significativo y de importancia, en la dinámica familiar y en la relación de dependencia, es la sobre vida femenina mayoritaria en el mundo. Cuando una persona llega a la ancianidad, sus conocimientos técnicos generalmente no son los más modernos, su experiencia es poco estimada, además no están familiarizados, con los últimos adelantos de la técnica y se le resta importancia, a la transmisión intergeneracional. Los patrones de la sociedad moderna actual, refleja "el viejísmo", comparable al racismo o al sexismo, al plantear que el viejo, tiene muy poco o nada que aportar, al grupo social al que pertenece.
En el siglo que se inicia, 3/4 partes de los ancianos vivirá en ciudades, sólo el 27 % de los hombres y el 10 % de las mujeres tendrán empleo y de ellos el 6 % de las trabajadoras recibirán pensiones; de cada 100 adultos activos en los países industrializados habrá 38 ancianos dependientes. En Asia Oriental se duplicará la dependencia, ya que se pronostica que en China, por cada 3 adultos activos, hay una persona de 60 años dependiente.

En todos los grupos étnicos estudiados, se ha comprobado que la gerontofilia, ha desempeñado un papel capital, al ser el anciano el centro, guardián y transmisor de tradiciones. En las sociedades africanas y asiáticas, otroras paladines del respeto tradicional al anciano, se ha apreciado un resquebrajamiento de valores comunitarios, debido en particular a nuevas tendencias individualistas y a valores establecidos en los modos de vida modernos, donde se agudizan los riesgos de abandono y maltrato a los mayores.

Para el 2025, los longevos serán 800 millones y el incremento mayor ocurrirá en el primer cuarto de siglo, se multiplicará por 15, en países como Bangladesh, Brasil, México y Nigeria, el número de personas mayores de 60 años, se habrá multiplicado por cuatro entre 1955 y 2025 y la proporción frente a la población total, será de un 10%.

En Europa y América del Norte, la quinta parte de la población tiene 60 años y más, se aprecian cambios en la pirámide en América Latina, el Caribe y Asia. América Latina es una de las regiones menos envejecidas del mundo y se espera que hacia el 2025 alcance la cifra de 14.2 %, será menos envejecida que Europa (26.4 %), que América del Norte (24 %) y Oceanía (18.9 %) se encontrará en situación similar a la de Asia (14.1 %) mientras Africa será durante mucho tiempo, el continente más joven del mundo.

En América Latina y el Caribe más de 32 millones son viejos, de ellos el 55 % son mujeres. La tasa anual de crecimiento está en un 3%, en comparación al 1.9 % de la tasa para población total. Se calculó que para el año 2000, el aumento mensual neto pasaría de 15 mil personas. El Caribe es la región en desarrollo más vieja del mundo, ya que el 9 % de su población total es anciana. Este índice es inferior a las cifras correspondientes a Asia, pero mucho mayor al Medio Oriente y Africa.

Se ha experimentado una combinación de inmigraciones y emigraciones en la Tercera Edad. La proporción de jóvenes que emigran a países desarrollados, en busca de trabajo y el retorno de personas mayores a sus países de origen, con el fin de morir en ellos, provoca cambios significativos en la composición poblacional. Dentro de América Latina y el Caribe hay una diferencia histórica - demográfica y socioeconómica, algunas naciones como Cuba tienen proyecciones y programas al respecto, no ocurre así en Bolivia, Guatemala, Haití y El Salvador. Han comenzado una proyección de atención al Adulto Mayor, a partir de un aumento en la esperanza de vida, Colombia, Venezuela y Costa Rica. Esto constituye, un reto desde todo punto de vista en nuestra área, por lo cual, se impone tomar decisiones, que lleven a fortalecer valores culturales tradicionales y estimulen la participación de los ancianos en la planificación, gestión y ejecución de los programas y proyectos dirigidos a la Tercera Edad; de ahí la necesidad de una reflexión profunda ante esta problemática.

¿Cuáles son las consecuencias de este envejecimiento poblacional para Cuba en este siglo?, ¿Qué respuestas en el orden sociocultural debemos dar?, ¿Estamos realmente preparados para afrontarlo?

En el orden de la Salud Pública y la Asistencia Social, se han creado complejos y gabinetes gerontológicos a lo largo y ancho del país, Hospitales de Día, Casas de Abuelos, Liceos, se revitalizan instituciones permanentes (Hogares de Ancianos), etc.; esto ha requerido, un plan de formación de geriatras dentro de las Ciencias Médicas, se ha comenzado un proyecto de geriatrización del Sistema Primario de Salud. En estos momentos el Programa de Atención al Adulto Mayor, es uno de los cuatro priorizados en el Ministerio de Salud Pública.

En cuanto a la Asistencia Social, los estudios de jubilación, salario, dependencia social, (el plan cantina y lavandería), los mecanismos de institucionalización y el fuerte análisis de crear un movimiento de familias sustitutas, han sido preocupaciones claras de esta dependencia estatal.

Por otra parte el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER), alcanzó un salto cualitativo en los años 80, con la creación de los Círculos de Abuelos, lo cual ha sido el proceso de socialización del Adulto Mayor más evidente hasta el momento. No sólo el anciano se agrupa para hacer ejercicios físicos, sino para establecer nuevas relaciones, intercambiar e incluso estimular potencialidades. Aunque tuvo su época de oro en los años 86 - 89, el efecto del período especial y la falta de visión e integración, han resquebrajado este movimiento de gran valor sociocultural.

No es posible preparar a la población, en una cultura del envejecimiento si partimos de que éste, es un problema sólo de la Asistencia Social y la Salud Pública. Se requiere de la integración multisectorial, desde el intercambio y la proyección de un programa integral de Atención al Adulto Mayor, con interrelación generacional basada en la participación activa de todos.

La participación está en el centro de las acciones de este programa. La propia determinación y jerarquización de necesidades y la toma de decisiones y ejecución práctica de las mismas, han sido elementos constantes ligados al fenómeno del cambio. Si a través del trabajo social y educativo, se puede demostrar que dicho cambio es posible, las actividades de la vida cotidiana y las vivencias, son elementos favorecedores de la participación comunitaria.

La participación e integración son el binomio que prima en el trabajo, de promoción y animación sociocultural, de forma que todos se sientan responsables e involucrados, en el accionar y por tanto son constructores de su propia realidad.

Podemos destacar, que habrá cambio y mejora social, si ello se realiza a través de una plena participación de las personas interesadas, donde se respete la voluntad y autodeterminación de los individuos, para mejorar y desarrollar su comunidad y en el caso que nos ocupa, los Adultos Mayores.

La toma de decisiones, debe partir, de un largo proceso de interiorización, análisis y aprendizaje, tanto del personal llamado a asesorar y guiar el proceso como a los gestores reales del mismo: el Adulto Mayor y su familia; el Adulto Mayor y su comunidad.

Debemos tener presente, en este desarrollo de una cultura del envejecimiento, que en los próximos 10 años, nuestros ancianos serán personas con una alta calificación técnica, con una profunda capacidad de análisis y respuesta a los problemas; un porciento elevado, tendrá una profesión universitaria y un alto nivel de información, además, la apropiación de los fenómenos socioculturales, no van a ser los mismos de los Adultos Mayores del siglo recién finalizado.

El proceso sociocultural más importante ocurrido en nuestro país, la Campaña de Alfabetización, nos lega, una población con un nivel educacional al menos mínimo (primario), súmese a esto, el movimiento educacional de las batallas por el 6to y 9no grados, con un alto grado de incorporación, los sistemas de capacitación en oficios y profesiones, ajustadas al avance científico y tecnológico; así como, el acceso a los estudios superiores que en los años 70 y 80,alcanzaron los índices de profesionalidad universitaria, más altos del continente.

Este panorama, en el orden educacional, lleva aparejado un proceso cultural apoyado por los medios masivos de comunicación, los cuales, gracias a la electrificación casi total en el país (95 %), favorece la cultura en su más amplio sentido y por tanto, la posibilidad de crear nuevos referentes, a la vez que favorece una retroalimentación constante.

No podemos olvidar, el desarrollo del movimiento artístico en nuestro país, la creación de instituciones culturales, la estimulación del movimiento de aficionados y ya en los 90, la preocupación por los procesos de animación y promoción sociocultural, en diversos sectores y grupos poblacionales, como elemento socializador y participativo.

Sin tener en cuenta estos antecedentes, no podemos hablar del desarrollo de una cultura del envejecimiento, ni de una acción sociocultural con la Tercera Edad, ya que nos alejamos de un análisis real de lo que son nuestros viejos hoy, lo que necesitan, lo que ansían y lo que serán los viejos del mañana, donde nuestra generación está incluida. El tiempo libre de que dispondrán los Adultos Mayores del futuro, será un tiempo más restringido, los hábitos cognoscitivos, valorativos y de consumo variarán, si tenemos en cuenta las posibilidades informativas, el nivel cultural alcanzado, el avance de la tecnología y una preparación más integral para afrontar la vejez.

Por tanto, ¿Será válida la oferta cultural para el futuro inmediato?, ¿Están preparados los agentes de cambio (promotores, ancianos, jóvenes y niños) para esta tarea? Mientras no hagamos una preparación integral, multisectorial con una alta dosis de compromiso, responsabilidad y respuesta, no puede existir una acción sociocultural eficiente y eficaz. Ante este reto económico, social y cultural, que se nos avecina, no se puede seguir trabajando con datos independientes, ni se puede superespecializar parceladamente; nuestro accionar, el mismo recae sobre un sujeto en evolución, al cual, debemos enseñar a participar, a asumir su rol social y por supuesto a ser agente y gestor de un cambio, que debe transitar desde lo individual, pasar por lo familiar y llegar a lo social, dado que las proyecciones en este siglo, indican que nuestro país será en el 2025, el país más envejecido de América Latina con un 23,4 % de la población, mayor de 60 años.









LA DIMENSIÓN CULTURAL DEL DESARROLLO Y LA VEJEZ.


Msc. María Amelia González Braniella


Es vital crear una cultura para el envejecimiento propiciadora de mecanismos reflexivos, que permitan una dinámica favorable a niveles ESTATAL, COMUNITARIO Y FAMILIAR, hasta llegar al INDIVIDUO. La medicina, demografía, sociología, sicología, economía, así como, otras ciencias sociales y humanística deben enfocar, caracterizar y proyectar esta realidad en investigaciones, no sólo sobre el envejecimiento en sí, sino desde el envejecimiento. La preparación de todos para valorar este fenómeno, debe ser un elemento de prioridad en las proyecciones socioculturales y económicas. La preparación en edades cercanas a la jubilación, la convivencia intergeneracional y la ampliación del acervo cultural del Adulto Mayor son necesidades y requisitos indispensables en el logro de una integración a la vida activa de la comunidad.
Mejorar la calidad de vida no se mide en términos cuantitativos y está relacionado con las necesidades básicas satisfechas. El retiro laboral, implica un riesgo de desocialización, pero este, no debe considerarse un retiro de la vida útil; es un período que requiere una atención previa y un análisis objetivo, donde desempeñe un papel importante, la información.
Además de la garantía económica y de salud, surgen otros problemas, como la soledad por falta de relaciones sociales y la indiferencia frente a la oportunidad de desarrollar nuevos intereses, situaciones que deben resolverse mediante servicios sociales adecuados.
Podemos afirmar que el envejecimiento creciente de la población mundial nos lleva, a replantearnos el concepto de vejez y sobre todo mejorar la dimensión cualitativa de la vida. Ya que vivir, para el Adulto Mayor, es poder desarrollar su existencia en condiciones atrayentes y satisfactorias, que permitan compartir con otras generaciones los sentimientos, valores, experiencia enriquecedora y tradiciones en el marco apropiado de su realidad familiar y social.
Aspectos a tener en cuenta para el desarrollo de la cultura del envejecimiento:
* Creación de bases informativas para preparar a la población y a instituciones estatales ante la problemática del envejecimiento.
* Educar a la población joven y de edad mediana para envejecer con calidad de vida.
* Activar los programas de atención a la Tercera Edad en el orden de la salud, cultura, deporte, seguridad social y educación para adultos.
* Desarrollo de una cultura del envejecimiento como elemento dinámico de la sociedad.
* Esta cultura del envejecimiento, deja en sí, el sedimento de un constante ensayo - error, que posee elementos de ajuste en la tensión dialéctica entre socialización y aislamiento, lo tradicional y lo novedoso.

La solución de las necesidades básicas, implica la autorrealización del individuo, aumento del nivel y la calidad de vida, así como, la participación activa. La creación de modelos independientes, propicia la confianza y una actitud decisiva a la hora de asumir los modelos de desarrollo humano, incorporando la transferencia tecnológica, además de métodos coyunturales, que permiten una inserción e identificación consciente en el proceso de cambio, sin dejar a un lado, el análisis reflexivo y dialógico de las dimensiones del desarrollo, lo económico y lo cultural, los cuales, deben marchar al unísono, donde uno no se vaya por encima del otro, de esta manera la cuota de poder y la toma de decisiones se evidencia en el devenir del proceso de cambio.

El reforzamiento y defensa de la identidad grupal e individual es la que imprime el sentido de la vida, el compromiso y transmisión de valores, lo cual, conforma esa historia de la cotidianeidad con estímulos favorecedores de la promoción humana. Cuando el individuo se siente capacitado, en su papel de portador de una cultura, necesariamente transmisible a distintas generaciones, refuerza su sentido de pertenencia a un grupo etáreo tradicionalmente identificado, con el binomio sabiduría- experiencia y asume el encargo social de conservar y transmitir el patrimonio cultural familiar-comunitario, además de la memoria viva, aspectos de vital importancia en los procesos de identidad comunitaria.

El compromiso adquirido por las personas mayores, en el contexto de desarrollo, hace indefectiblemente, que el papel asumido tiene que adquirir matices de protagonismo, en la construcción de una historia cotidiana, donde las referencias al pasado y las proyecciones hacia el futuro, son obligadas.

El Adulto Mayor, se sabe necesario y fuerte en referencias, aún en sociedades donde lo viejo no es valorado. Por esa razón, desaprovechar las posibilidades de participación y aporte de los ancianos, es un error que a la larga costará caro.

No podemos hablar de promoción humana, si no respetamos la dignidad de la persona, desde lo individual hasta lo colectivo. Ellos son portadores de una cultura construida a partir de la historia familiar, pasando por la local hasta llegar a la nacional. Nuestros viejos de hoy, nos legaron un proyecto social, una tradición, un sistema de valores y esperan de las generaciones venideras, la continuación de su obra, además de la creación de nuevas expectativas, generadas por el devenir social del propio desarrollo humano. Los adultos maduros del presente, en unas dos décadas serán ancianos que diseñaron nuevos proyectos, a partir de sus propias utopías y esperan de los que siguen la concreción de sus sueños.

La preparación individual familiar y comunitaria en el cambio de óptica y actitud que se impone, dado el envejecimiento poblacional creciente, precisa un reconocimiento de las potencialidades del Adulto Mayor, así como, de su inserción y participación social en un proceso de transmisión y ascenso cualitativo de las relaciones intergeneracionales,a esto que podemos llamar cultura del envejecimiento. En este siglo será el momento, en el cual, la dimensión cultural del desarrollo, primará en muchas órdenes, como respuesta ante el avance globalizado de la tecnología y la diferencia abismal entre los poseedores de recursos y los desposeídos, la batalla cultural adquiere matices de sobrevivencia y defensa de la identidad. La población Adulta Mayor del 2025, será altamente calificada y con un importante nivel científico, cultural e informativo. Sus gustos, preferencias y la forma de aprovechar el tiempo libre será evidentemente muy distinto a la realidad actual, dada la elevada urgencia en el plano culturológico.

El desarrollo tecnológico, científico y económico, no dan respuesta total a nuestras necesidades de desarrollo humano integral. Los grupos que logran vivir más años, se enfrentan a necesidades fundamentales, que la sociedad debe intentar poner a su alcance. La imagen de la vejez puede variar según las sociedades, no sólo constituye un hecho natural, sino una construcción histórica cultural y comprende el orden biológico, demográfico, económico, social y político, por tanto cultural.Sin ser en sí misma un problema, sino una etapa normal del ciclo vital, la vejez constituye una dificultad, cuando el grupo de ancianos no disponen de los satisfactores requeridos, para suplir sus carencias y no puede desarrollar sus potencialidades. Desde esta perspectiva, el problema real es que el desarrollo, contribuye a la supervivencia del anciano, pero no siempre ha puesto a disposición de este grupo, las posibilidades de satisfacción que sus capacidades y necesidades exigen

El cambio pone en tela de juicio, nuestros modelos tradicionales, para comprender y atender al anciano. La consideración de la vejez, como un problema inevitable soportable hasta que la muerte pone fin, constituye un esquema superable en el futuro.

Las experiencias organizadas, de quienes abordan el tema con responsabilidad y compromiso, nos demuestran, que el viejo es una fuente inagotable de potencialidades, participación y recursos para sí mismos y para el resto de la sociedad.

Las propuestas de intervención gerontológica, se han visto sobrepasadas, por la dinámica propia de los acontecimientos, a partir de los cuales se han constituido los proyectos y modelos de participación. La concepción sobre el trabajo con los Adultos Mayores, se ha transformado significativamente, a partir de experiencias vitales que promueven referentes conceptuales, de carácter holístico.

Las posibilidades reales de la Gerontología como disciplina, se fundamentan al trascender la atención asistencialista y la modificación de prejuicios y estereotipos, que han obstaculizado el camino de la promoción, imprescindible para el desarrollo de una cultura del envejecimiento.

Los que formulan políticas y los ejecutores del desarrollo, deben empezar a tomar en cuenta el envejecimiento poblacional, deben aumentar las oportunidades para las personas mayores y contribuir con su pericia y conocimiento, al desarrollo humano sostenible


MITOS SOCIALES SOBRE EL ADULTO MAYOR

M.Sc. MARIA AMELIA GONZALEZ BRANIELLA

En lo social, se presentan mitos y prejuicios relativos a la vejez importantes a tener en cuenta, para cualquier proyección sociocultural; ellos son:

* El mito de la improductividad

Este aspecto es contradictorio, si lo comparamos con múltiples ejemplos de ancianos, que han desempeñado un papel importante en la marcha de la historia, incomparablemente mejor que oleadas ingentes de jóvenes. Debemos valorar que muchos, a pesar del retiro laboral, continúan transmitiendo valores y habilidades a jóvenes, con los cuales garantizan la continuidad de oficios y actividades, donde es importante, el proceso educativo y la experiencia; ésta es una forma de sentirse útiles y de incorporarse a la comunidad.

Es una etapa de la vida, rica en la utilización correcta del tiempo libre disponible. Ahora puede dedicar a labores productivas en el hogar o la comunidad, el tiempo que antes por su responsabilidad laboral, no poseía. El Adulto Mayor se convierte en un obrero comunitario potencial, en la solución de problemas de la vida cotidiana laboral, donde además de su experiencia, desarrolla ingenio y participa de forma activa en la gestión familiar comunitaria.
Cuántos ancianos aprenden nuevos oficios, incluso aquellos del sector intelectual o con profesiones sedentarias, se desarrollan en esferas insospechadas. Debemos tener en cuenta el desarrollo de aficiones laborales como la carpintería, jardinería, "labores de aguja", albañilería, diseño y muchos otros que comienzan a estimular, no sólo el fin utilitario, sino también el educativo terapéutico.

Las capacidades y actitudes de dirección y organización, desarrolladas a lo largo de la vida laboral activa, pueden aprovecharse en grupos sociales, de forma tal, que constituya una labor sociocultural comunitaria.

La participación en la recopilación, difusión de datos, anécdotas, descripción de personalidades, dan a las historias locales un valor significativo y sobre todo altamente valioso, al convertirse en fuente viva y de valores identitarios de un grupo o una comunidad. La productividad material e intelectual de la Tercera Edad, está en la medida en que demos un mayor margen de participación integradora.

* El mito de incapacidad creativa y de realización personal de sueños pospuestos.

La creatividad no tiene límite de edad, muestra de ello, son obras magníficas en la literatura, la música, la ciencia, artes plásticas, etc. cuyos autores al concebirlas ya tenían una edad mayor de sesenta años, valga como ejemplo EL Fausto de GOETHE.
La imaginación creadora en el Adulto Mayor, debe ser estimulada a partir del vínculo experiencia - potencialidad, la cual subyace, en espera de una oportunidad de expresión. No podemos olvidar, que los creadores van madurando su proceso creativo e incorporan nuevas ideas, en el devenir de su historia personal. La valoración de su obra y el reconocimiento social, hacen que si bien, no pueden en un momento determinado, ejecutar por ellos mismos sus proyectos, aglutinan e involucran personas de otras generaciones, para que pongan en práctica sus fantasías creativas.

Nuestra realidad cubana cuenta con valiosísimas personalidades en el ámbito de la cultura, las cuales son parte del patrimonio cultural de nuestro país y gozan de prestigio internacional. Ejemplos son Alicia Alonso, Rita Longa, Hortensia Pichardo, Harold Gramatges, Rosario Novoa por mencionar algunos; los cuales continúan el desarrollo del proceso creativo del arte y la cultura.

*
El mito de la desvinculación y falta de compromiso.

El ansia de vivir de la inmensa mayoría de las personas de la Tercera Edad y su alto grado de participación, favorece el encargo social, al cual están llamados los miembros, de este grupo poblacional. El hecho de que no exista un horario laboral estricto, no implica que no haya un compromiso y una responsabilidad familiar, con sus amigos y los grupos sociales en los cuales se desenvuelven; sienten la necesidad de sentirse útiles, dan sus opiniones y toman decisiones, que le permite reforzar su sentido de pertenencia y su compromiso grupal - comunitario, con alto grado de participación.

No hay persona con mayor sentido de la responsabilidad, que el Adulto Mayor. Su sistema de valores lo hace inflexible, en eso de "dar su palabra" y estar presente en eventos, ya sea familiar, grupal o comunitario.
Se consolida la socialización y el deseo de ser tenido en cuenta, a la hora de tomar decisiones. El desempeño de un rol asignado, facilita la integración activa y el proceso comunicativo intergeneracional, estimula la autogestión y el trabajo en tareas de bien común; necesidad de corregir errores y crear nuevas expectativas para él y los demás, lo ayudan a crecer en su dimensión cultural.

* El mito de la senilidad unido al "somos demasiado viejos para aprender".

En estos momentos en que se habla por activa y por pasiva de la educación permanente desde el nacimiento hasta la muerte. La educación formal e informal, sin ser una panacea universal, sí desempeña un papel importante en la socialización del Adulto Mayor, convirtiéndolo en un ente activo de la promoción cultural en su más amplio concepto. Los esfuerzos educativos en la Tercera Edad, deben estar en consonancia, con la convocatoria al saber, desde la participación, lo cual permitirá, una toma de conciencia de sus derechos y deberes, por lo tanto de su responsabilidad en la transmisión de valores y experiencia.
La asimilación de nuevos conocimientos, aptitudes y hábitos puede tener lugar a cualquier edad; sólo requiere que el anciano en un aprendizaje efectivo, posea mayor tiempo y estímulos motivantes. La vejez es un período útil, con satisfactores y potencialidades a descubrir, esto favorece el aprendizaje a partir de un circuito retroalimentación - educación permanente.
La educación en la Tercera Edad, favorece la actitud positiva ante el envejecimiento; ya que retroalimentan antiguos conocimientos, crean nuevos sistemas y construyen ellos mismos el proceso docente educativo; mejorar así su salud física y mental, al aportar un flujo de conocimientos en la elevación del nivel cultural, que promueve estilos de vida saludable; de esta forma, asumir conscientemente su propio envejecimiento, garantiza mejores condiciones de vida, el autovalidismo, la autoestima y los prepara como agentes de cambio.

* El mito de la edad dorada

El Adulto Mayor está sometido a un mayor stress que otros grupos, enfermedad, jubilación, pérdida de seres queridos y otras causales, esto contradice la idea optimista de que esta edad es para no preocuparse y realizarse plenamente, ya que, todo se le es permitido, son el centro de la familia y su única preocupación es esperar pacíficamente el final; los cambios en los sistemas de valores de las generaciones jóvenes y las diferencias en las cuotas de saber y poder en el mundo moderno, hacen que, el llegar a viejo se convierta en algunas latitudes, en lugar de un honor, en una tragedia.

La transformación de la dinámica familiar, el cambio de rol del anciano y las dificultades a las cuales se enfrenta este grupo, hace que las organizaciones no gubernamentales y los especialistas constaten, que el bienestar del Adulto Mayor, no está en la seguridad y asistencia, ni en "la importancia museable", que algunos le confieren, si no en la verdadera promoción de una dimensión cultural del desarrollo en la Tercera Edad.

Las investigaciones y diseños de políticas deben centrarse más, en esta dimensión. No se puede seguir considerando al Adulto Mayor, como un número, una carga, sino en lo que realmente es: una persona en desarrollo.
A estos mitos y a otros más, nos enfrentaremos en el proceso de cambio, donde el anciano es protagonista del trabajo cultural, social y cotidiano. La importancia que para una persona mayor adquiere el entorno, es otro de los aspectos a tener en cuenta, su barrio, vecinos, amigos y familiares, adquieren una relevancia creciente en el momento en el cual, según lo establecido, más necesitan de ellos.

Habría por tanto, que empezar a ver la vejez como una edad privilegiada, ya que rotos los mitos y desterrados los prejuicios, el anciano puede empezar a realizar aquello con lo que siempre soñó, pero no pudo o no supo. Es el momento de disfrutar la retribución social del trabajo y esfuerzo de años, llenar sus espacios con procesos creativos, pintar, bailar, cantar, narrar, escribir, dedicarse a ejercitar su cuerpo, memoria, ampliar lenguaje, estimular su imaginación, contemplar la naturaleza, potenciar nuevos proyectos y todo tipo de actividades deportivas, culturales y sociales.

Un abuelo es una pieza clave en la marcha de la empresa familiar y comunitaria, ya que transmite con puntualidad y exactitud una cultura y un patrimonio, sin lo cual, queda incompleto el acontecer social; por tanto, necesitamos plantear desde diferentes ámbitos, la modificación de la comunidad, sus relaciones intergeneracionales, así como, asumir una responsabilidad social, individual y comunitaria, capaz de iniciar una transformación cultural, en un mundo cuyo avance nos convoca a dar, nuevas respuestas a viejos problemas.

Las necesidades de los Adultos Mayores son por costumbre desatendidas, de la misma manera que las cuestiones minoritarias de antes, como género, medio ambiente, los derechos de niños y adolescentes, las cuales son consideradas de una forma rutinaria. La utilidad del anciano está fundamentalmente en su experiencia, conocimiento de la vida y capacidad de respuesta, esto de hecho, se convierte en un valor de cambio, para establecer relaciones de igual a igual, con sectores más jóvenes dentro de la comunidad. Empezar a tomar conciencia de todo lo que se haga hoy por ellos, camino que estamos marcando y por el que inexorablemente pasaremos algún día, por tanto la preparación es obligada.

La dimensión cultural del desarrollo, favorece la aparición de proyectos que colocan al Adulto Mayor en el lugar que verdaderamente le corresponde, sin paternalismo, discriminaciones, maltratos o complacencias. Los proyectos diseñados para el Adulto Mayor, deben de estar orientados realmente, a la dignidad de la persona mayor, como miembro activo de la sociedad y constructor de su historia personal y de la memoria colectiva, o sea, no es más que, incorporar al quehacer cultural, a sus proyectos e intervenciones, la dimensión humana del desarrollo, a partir de estrategias participativas, en el fomento de un cambio de actitudes, voluntades y valores, que proporcionen una mayor realización, en planos individuales, grupales y comunitarios.

A diferencia de otros cambios sociales y económico mayores, el envejecimiento es posible predecirlo con cierto grado de confiabilidad y antelación. Esto permite a los que formulan política, una oportunidad de desarrollar y adaptar las estrategias, para satisfacer la necesidad de la Tercera Edad del mañana. De no hacerse, el envejecimiento poblacional sería la próxima crisis del mundo en vías de desarrollo.

La reunión de la comisión para el Desarrollo Social de la ONU (CDS) en febrero de 1998 indicó que el Programa en Envejecimiento de la ONU, debe trabajar todas las aristas de la promoción humana en colaboración con UNDP, se impone por tanto una revisión del pensamiento e imaginario, ya que, UNA POBLACIÓN QUE ENVEJECE NO ES UNA CARGA, SINO UN POTENCIAL ÚTIL A DESARROLLAR E INTEGRAR SOCIAL Y COMUNITARIAMENTE.







Notas del Autor

M.Sc. María Amelia González Braniella (Ciudad de La Habana, Marzo 1957).

Graduada de Licenciada en Educación en la especialidad de letras(1980) y Defectología (1987) en el instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de la Ciudad de la Habana, Diplomada en Gerontología (1998) en el Instituto de Ciencias Médicas de Cuba, especialista en Antropología de
Universidad de la Habana(2004) y Master en Desarrollo Cultural en la mención de promoción del Instituto Superior de Arte (2000), es profesor Auxiliar del instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona de la Ciudad de la Habana e investigador agregado. Tiene una experiencia en la docencia de veintiséis años y en trabajo cultural de dieciséis. Ha participado en múltiples eventos nacionales e internacionales y en estos momentos prepara su trabajo de doctorado.





Respeten a los ancianos, el burlarse no es hazaña.
la cigüeña, cuando vieja, pierde la vista y procuran
cuidarla en su edad madura, todas sus hijas pequeñas;
aprendan de las cigüeñas este ejemplo de ternura.
(Martín Fierro
José Hernández)

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 


Publicación enviada por María Amelia González Braniella
Contactar mailto:canals@cencrem.cult.cu


Código ISPN de la Publicación EEuAppElFAeitlUxxz
Publicado Tuesday 30 de May de 2006

Ultimas Publicaciones en ilustrados.com


ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.


Administración y Finanzas
Agricultura y Ganadería
Anatomía
Antropología
Arqueología y Paleontología
Arquitectura
Arte y Cultura
Astronomía
Biografías
Biología
Ciencia y Tecnología
Computación e Informática
Comunicaciones
Contabilidad
Deportes y Educación Física
Derecho
Derechos Humanos
Ecología
Economía
Educación
Enfermedades
Estadística
Filosofía y Ontología
Física
Geografía
Hardware
Historia
Ingeniería
Internet
Lenguaje y Literatura
Marketing y Publicidad
Mitología
Matemática y Lógica
Música
Nutrición y Ciencias Alimentarias
Política
Programación
Psicología
Química
Recursos Humanos
Redes
Religión
Salud y Medicina
Sistemas Operativos
Sociología
Software
Turismo
Zoología