Monografias | Revisión Bibliografica acerca de las opciones y aspectos sociales de la discapacidad en cuba

Revisión Bibliografica acerca de las opciones y aspectos sociales de la discapacidad en cuba

Resumen: El Gobierno de Cuba concede especial importancia y presta una atención priorizada a la cuestión del respeto y la garantía de los derechos humanos de las personas con discapacidad sobre la base del principio de que todas las personas nacen iguales y tienen el mismo derecho a la vida y al bienestar, a la educación, al trabajo, a vivir independientemente y a la participación activa en todos los aspectos de la sociedad.

Publicación enviada por Dra. Isis Pedroso Morales y Dra. Janet Domínguez Cordobés


 

ÍNDICE
Titulo
Autores
Resumen
Introducción
Desarrollo
Conclusiones
Referencias bibliograficas

RESUMEN 
El Gobierno de Cuba concede especial importancia y presta una atención priorizada a la cuestión del respeto y la garantía de los derechos humanos de las personas con discapacidad sobre la base del principio de que todas las personas nacen iguales y tienen el mismo derecho a la vida y al bienestar, a la educación, al trabajo, a vivir independientemente y a la participación activa en todos los aspectos de la sociedad. Cualquier discriminación directa u indirecta, o trato discriminatorio a una persona discapacitada constituye una violación de sus derechos.

En Cuba, a partir del 1959, comenzaron a adoptarse medidas concretas para la atención de los discapacitados. Antes de esa fecha, los problemas de estos no recibieron la atención debida. La política social del Gobierno cubano privilegia el acceso universal y gratuito a los servicios sociales básicos y la satisfacción de las necesidades elementales de todos los seres humanos en todo su ciclo vital. 

Cuba ha llevado adelante una clara estrategia de desarrollo fundada en los principios de libertad, equidad, justicia social e inclusión. A las personas con discapacidad ha correspondido un lugar destacado como beneficiarios y protagonistas de esta estrategia. 

Las políticas de atención a las personas con discapacidad en Cuba garantizan la coordinación estrecha en lo relativo al empleo, la accesibilidad, la salud, la educación, la capacitación y el disfrute de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Esto no significa que haya sido posible superar todas las barreras presentes en el entorno, ya sean de tipo físico o psicológico, que plantean obstáculos a la plena participación de estas personas; la problemática de la atención e integración social de las personas con discapacidad continúa en el centro de las acciones del Gobierno cubano y las distintas organizaciones sociales. (Ginebra, 11 diciembre del 2002)

Por todo lo planteado se desarrolla esta revisión con el objetivo de identificar y dar conocimiento de todo el programa de rehabilitación desarrollado y en desarrollo en nuestro país para mejorar y aumentar la calidad de vida y su interrelación con los discapacitados.

INTRODUCCIÓN
La medicina nació como respuesta pragmática a la necesidad de aliviar el dolor, el sufrimiento y la incapacidad, pero, al evolucionar en interacción con las concepciones predominantes de las demás disciplinas y tecnologías, se fueron desarrollando sus paradigmas. La investigación y las intervenciones médicas se movieron desde la enfermedad del individuo en fase aguda y con síntomas molestos hasta las acciones de educación para preservar la salud de la comunidad. 

Grandes hitos en los enfoques de la causalidad en medicina lo constituyeron las observaciones de los médicos griegos acerca de la importancia de los aires, las aguas y los lugares para la salud y las enfermedades, al igual que las ideas de los utopistas del renacimiento cuando predicaban la posibilidad de crear una sociedad mejor y una vida más sana dotando de mayor calidad los estilos de vida.

Otro enfoque trascendental lo realizó Ramacini al plantear la influencia del modo de vida de los limpiadores de estercoleros en la génesis de sus enfermedades. Todo esto influyó en que se pusiera la atención en el medio laboral, en la vivienda, en la higiene y el hambre, por lo que aparecieron estudios sobre las condiciones de vida de los obreros y los sectores depauperados, realizados por médicos y economistas famosos, para explicar las enfermedades y epidemias que azotaron las zonas de desarrollo industrial de la Europa de los siglos XVII y XVIII. 

Esto propició el desarrollo de la medicina social, la higiene social y la salud pública, y a partir de ese momento quedó claro que el hambre y las guerras podían matar y enfermar a más personas que las bacterias, porque se había entendido el papel de la calidad de las condiciones de vida para la salud y la enfermedad.

El concepto Calidad de Vida en Salud es relativamente nuevo en el mundo como un elemento que permite ponderar desde el punto de vista cualitativo las condiciones en que un individuo, un determinado grupo, una comunidad o la sociedad en su conjunto se desempeñan en la vida frente a los procesos que afectan su salud y la terapéutica empleada en su restablecimiento, tanto físico, psíquico, como socialmente. Su importancia fundamental dentro de la medicina radica en que surge como un intento de dotar de contenido a lo que llamamos respeto a la dignidad de los seres humanos.

El concepto de calidad de vida es familiar para la mayoría de las personas, relacionadas o no con la medicina. Cuando tenemos a un paciente delante con determinada enfermedad, y le hablamos de ello, seguramente se establece en él una expectativa, una interrogante, una esperanza...1,28
Como vemos, todo está en función de la utilidad o no de una conducta a partir del estado patológico de un paciente, es decir, de las condiciones biofisiológicas y sus consecuencias psicosociales que dan lugar a una vida con todas las características humanas: conocer, hablar, moverse, etcétera.1,34

Pero la calidad de vida tiene también un enfoque social y económico, pues la vida humana requiere de determinadas condiciones de orden social y económico, por ser estas fundamentales para el desarrollo como seres humanos y poder satisfacer sus necesidades de tipo material. Aunque la calidad de vida no se puede reducir a las condiciones socioeconómicas, estas son fundamentales para el bienestar del ser humano. Y, ¿qué decir del aspecto psicológico? La armonía interior, el comportamiento y la actitud son aspectos determinantes que están muy relacionados con la forma de vida y las circunstancias en que estas se desarrollan, y tiene que ver con el modo de vida de las personas.1, 28

Un esquema que pudiera estructurarse por parte de los médicos al considerar el tema pudiera ser:
· Calidad de vida individual. 
· Calidad de vida para los familiares del paciente. 
· Calidad de vida y comunidad. 
· Aspectos culturales. 
· Calidad de vida y economía. 
· Calidad de vida y procedimientos médicos.

Resulta fundamental en la formación médica dedicar un espacio a la formación bioética que permitan al médico analizar las consecuencias de sus actos en la calidad de vida de las personas, y respetar los límites que cada paciente ponga según su apreciación de la calidad de vida. Si la razón de ser de la ética es la humanización de las conductas, debe irse siempre a una mayor humanización en este sentido en el trabajo diario con nuestros pacientes.

En todo el mundo y en todos los estratos de cada sociedad hay personas con discapacidad. El número total de personas con discapacidad va en aumento. 
Tanto las causas como las consecuencias de la discapacidad varían. Esas variaciones son resultado de las diferentes circunstancias socioeconómicas y de las distintas disposiciones que los Estados adoptan en favor del bienestar de sus ciudadanos. 

La actual política en materia de discapacidad es el resultado de la evolución registrada a lo largo de los últimos siglos. En muchos aspectos refleja las condiciones generales de vida y las políticas sociales y económicas seguidas en épocas diferentes. No obstante, en lo que respecta a la discapacidad, también hay muchas circunstancias concretas que han influido en las condiciones de vida de las personas que la padecen: la incultura, el abandono y el miedo son factores sociales que a lo largo de toda la historia han aislado a las personas con discapacidad y han retrasado su desarrollo. 

Con el tiempo, la política en materia de discapacidad pasó de la prestación de cuidados elementales en instituciones a la educación de los niños con discapacidad y a la rehabilitación de las personas que sufrieron discapacidad durante su vida adulta. Gracias a la educación y a la rehabilitación, esas personas se han vuelto cada vez más activas y se han convertido en una fuerza motriz en la promoción constante de la política en materia de discapacidad, integradas también por sus familias y personas, que han tratado de lograr mejores condiciones de vida para ellas. Después de la segunda mitad del actual siglo, se introdujeron los conceptos de integración y normalización que reflejaban un conocimiento cada vez mayor de las capacidades de esas personas. 

Hacia fines del decenio de 1960, las organizaciones de personas con discapacidad que funcionaban en algunos países empezaron a formular un nuevo concepto de la discapacidad. En él se reflejaba la estrecha relación existente entre las limitaciones que experimentan esas personas, el diseño y la estructura de su entorno y la actitud de la población en general. Al mismo tiempo, se pusieron cada vez más de relieve los problemas de la discapacidad en los países en desarrollo. 

Los derechos de las personas con discapacidad han sido objeto de gran atención en la Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales durante mucho tiempo. El resultado más importante del Año Internacional de los Impedidos (1981) fue el Programa de Acción Mundial para los Impedidos aprobado el 3 de diciembre de 1982 por la Asamblea General. El Año Internacional y el Programa de Acción Mundial promovieron los procesos en esta esfera. Ambos señalaron el derecho de las personas con discapacidad a las mismas oportunidades que los demás ciudadanos y a disfrutar con igualdad de las mejoras en las condiciones de vida resultantes del desarrollo económico y social. También por primera vez se conceptualizó la discapacidad como función de la relación entre las personas con discapacidad y su entorno. 

También se ha avanzado en la formulación de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad las cuales han elaborado sobre la base de la experiencia adquirida durante el Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983 - 1992). El fundamento político y moral de estas Normas se encuentran en la Carta Internacional de Derechos Humanos, que comprende la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y también en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, así como en el Programa de Acción Mundial para los Impedidos. 

En nuestro país, ya se reportan algunos estudios sobre calidad de vida en salud en varias especialidades médicas y cada día se le confiere mayor importancia, además de que en el Documento de los Objetivos, Propósitos y Directrices para incrementar la salud de la población cubana del 1992 al 2000 aparece como un tema relevante que hay que estudiar.2, 27

El presente trabajo pretende en apretada síntesis, hacer un recuento de los principales aspectos que de forma general en políticas de salud están relacionadas con esto y sobre algunas conclusiones a la que han arribado varios investigadores que nos permiten ampliar nuestra visión del problema estudiado.

DESARROLLO
El triunfo de la Revolución Cubana significó, en el plano social, la fuerza capaz de liberar al país de las infrahumanas condiciones de vida y de trabajo, liquidar el analfabetismo, atender a la salud de la población eliminar todo tipo de discriminación racial y de la mujer, lograr los derechos plenos al trabajo, a la salud, a la educación, al deporte, la cultura y la recreación, y satisfacer las demandas de justicia social que planteaba el pueblo. 

En Cuba el desarrollo se ha concebido como la unión indisoluble de los aspectos económicos y sociales y como aplicación sistemática de una política social única por medio de la acción estatal. En el contexto de esta política el elemento básico lo constituye el brindar a todos los ciudadanos la seguridad de que pueden disfrutar de un nivel de vida acorde con la dignidad humana, porque han sido creados los mecanismos para ese fin. 

Los preceptos de la Constitución Cubana definen concretamente el cometido del Estado en el campo de la política social. El estado desempeña una suprema función garantizadora y así aparece expresado en el referido cuerpo legal, pronunciándose porque todos los ciudadanos gocen de iguales derechos y estén sujetos a iguales deberes. 

Los derechos, deberes y garantías fundamentales que se consignan en el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Declaración de los Derechos de las Personas con Discapacidad son recogidos por la Constitución Cubana, así como los derechos socioeconómicos que igualmente están en su contenido, y cuyo disfrute garantiza también el ejercicio de los primeros. No existe, por tanto, una ley especial para los discapacitados. Ellos forman parte del pueblo cubano. 

A pesar de las duras circunstancias del bloqueo económico por las que Cuba atraviesa, el Gobierno no ha descuidado la creación constante de las condiciones materiales y espirituales que contribuyan a la elevación del nivel de vida de la población a la altura de las conquistas contemporáneas de la ciencia y la técnica, que tanto determinan en la superación de las causas de invalidez física y mental que azotan a la humanidad. 

En Cuba comienzan a adoptarse medidas concretas para el amparo de los discapacitados a partir del primero de enero de 1959. Antes, los problemas relativos a este grupo de la población no tuvieron la atención debida, , ni fueron objeto de una acción efectiva por los gobiernos de la república neocolonial; y, cuando algún organismo se creó o algún programa pretendió, el interés político frustró siempre los objetivos propuestos de unos y otros. 

Con motivo de la proclamación en 1982 del Programa de Acción Mundial para las Personas con Discapacidad, el Gobierno cubano se pronunció, al examinar exhaustivamente las causas de la minusvalidez, insistiendo en el acceso gratuito a la asistencia médica del discapacitado, en la necesidad de elevar su calidad de vida, en darle participación en el diseño y organización de los programas de rehabilitación, en la atención materno - infantil, en el combate contra el narcotráfico , en el desarrollo de la escuela especializada, en la extensión de los planes de rehabilitación e incorporación laboral de los discapacitados residentes en cualquier región del país, en el fomento de medidas epidemiológicas y de investigación sanitaria, y en la necesidad de brindar facilidades para la creación de asociaciones con fines sociales, culturales y recreativas. 

Nuestro país puede afirmar que apoya los anteriores señalamientos en la efectiva acción que ha desplegado durante las tres últimas décadas para dar respuesta a cada una de las demandas que dan lugar a la discapacidad, constituyendo una responsabilidad del Estado garantizar, en el campo de la política social, una amplia protección para todos los ciudadanos del país en la preservación de la vida y la salud, la educación, la seguridad y la asistencia social. 

Los logros obtenidos en este campo de la política social han sido alcanzados: 
Con la prestación de la asistencia médica, hospitalaria gratuita entre otros, en nuestro campo:
· Cobertura al 100 % de la población y priorización de la atención al discapacitado. 
· 26 hogares de impedidos físicos y mentales 
· 182 hogares de ancianos PROGRAMA DE ATENCION AL RETRASO MENTAL PROFUNDO 
· Policlínicos. 
· PROGRAMA DE REHABILITACION COMUNITARIA 
- miles de especialistas vinculados con la rehabilitación (fisiatras, ortopédicos, oftalmólogos y otros). 
- más de 4 000 técnicos en disciplinas relacionadas con el trabajo de rehabilitación. 
- 260 áreas terapéuticas donde se aplican programas de rehabilitación física. 
- 1 centro de rehabilitación para ciegos y débiles visuales. 
- Servicios de rehabilitación física en hospitales provinciales y en 120 municipios del país. 
- Ampliación de las capacidades de rehabilitación, tanto hospitalaria como en la atención primaria, hogares de ancianos e impedidos físicos y mentales, institutos y balnearios. 
- Programas para personas ancianas médico - sociales. 
- Programa de ayudas técnicas. 
- Creación de un centro especializado en la formación de técnicos en ortopedia. 
- 12 laboratorios de Ortopedia Técnica. 
- 2 talleres móviles de prótesis, órtesis y bandajes ortopédicos. 
- 150 especialistas en calzado ortopédico especializado. 
- 13 centros auditivos. 
- 1 fábrica de implementos (bastones, andadores, muletas y otros), para la rehabilitación. 
- Talleres de reparación de sillas de ruedas. 

Mediante el ejercicio del derecho a la educación gratuita garantizado por el amplio sistema de escuelas, seminternados, internados y becas en todos los tipos de enseñanza. 
491 escuelas especiales 
17 000 psicólogos, logopedas y psicopedagogos 
miles de niños con deficiencias matriculados en las escuelas de: 
· Trastornos de conducta 
· Retraso mental 
· Retardo en el desarrollo psíquico 
· Limitados físico motores 
· Sordos e hipoacúsicos 
· Ciegos y débiles visuales 
· Estrábicos y amblíopes 
· Aulas para la atención logopédica. 
· más de 400 maestros ambulatorios 
· Participación de Cuba en Olimpiadas Especiales 
Garantizando el derecho al trabajo remunerado, atendiendo a las exigencias de la economía y la sociedad. 

PROGRAMA DE EMPLEO PARA LAS PERSONAS DISCAPACITADAS (PROENDIS) DISEÑADO CON EL OBJETIVO DE LOGRAR UNA ADECUADA CALIFICACION Y UBICACION LABORAL DE LA PERSONA DISCAPACITADA. 
· 134 talleres especiales para la ubicación de personas discapacitadas. 
· 4 600 discapacitados que laboran en talleres especiales. 
· 10 292 discapacitados que laboran en centros ordinarios. 
· 1 800 discapacitados que laboran en su domicilio. 

Mediante la adopción de medidas adecuadas para la prevención de accidentes y enfermedades profesionales 
· Miles de trabajadores se dedican a la actividad de protección e higiene del trabajo en los organismos, empresas y órganos locales del Poder Popular. 
· 60 000 inspectores sociales de los sindicatos. 
· 3 345 inspectores sanitarios estatales 
· Alrededor de 3 000 médicos dedicados a la atención integral de los trabajadores en escuelas, círculos infantiles y centros fabriles y de servicios. 
Protección a los trabajadores discapacitados comprendidos en el régimen de seguridad social que no pueden seguir laborando a causa de: 
· Enfermedad 
· Maternidad 
· Invalidez parcial o total 
· Edad 
En caso de muerte se aplica la protección a los familiares. 

Protección a las personas discapacitadas que requieren de una prestación económica en especie o servicio 
· Atención priorizada social y económica a más de 4 000 núcleos familiares que conviven con personas discapacitadas. 
· Programa de atención social y económica a las personas enfermas con fenilcetonuria. 
· Programa de atención social a los niños que padecen autismo. 
· Programa de atención social a las personas afectadas de Ataxia cerebelosa dominante. 

Garantizando el derecho al deporte y la recreación
· Celebración de eventos deportivos nacionales e internacionales. 
· Encuentros zonales en diferentes disciplinas deportivas. 
· Práctica masiva del deporte para discapacitados en la comunidad. 
· Federación Cubana de Deportes y Recreación para minusválidos (FCDRM). 
· Respetando el derecho a unirse en organizaciones de discapacitados 
· Asociación Nacional del Ciego (ANCI) 19 000 asociados 
· Asociación Cubana de Limitados Físico Motores (ACLIFIM) 42 000 asociados 
· Asociación Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC) 14 000 asociados 
· Las organizaciones de discapacitados mantienen relaciones internacionales con organizaciones homólogas ocupando cargos de dirección en varias de ellas. 

Mediante la eliminación de barreras arquitectónicas
· Elaboración de la Norma Cubana 53-199:90. 
· Revisión de proyectos por inspectores estatales conjuntamente con inspectores de las Asociaciones. 
· Aplicación de programas integradores en áreas de la comunidad para la eliminación de barreras. 

Mediante la divulgación y la sensibilización a la sociedad acerca de las personas discapacitadas. 
· Programas radiales. 
· Noticieros de televisión para sordos. 
· Información en la prensa escrita. 
· Divulgación de eventos, conferencias, seminarios y otros sobre temas relacionados con la discapacidad. 
· Celebración Nacional del Día Internacional del Discapacitado (3 de diciembre) con actividades programadas en todas las provincias del país. 

Todo esto se ha logrado a pesar de la política de bloqueo y agresiones contra nuestro país que se puso de manifiesto desde los 1ros. Momentos del triunfo de la Revolución. 

Después del derrumbe del campo socialista, la actual administración estadounidense reforzó las acciones del bloqueo, respaldado por La Ley Torriceli primero y la Helms Burton después. 

Hemos padecido limitaciones materiales. Han escaseado los alimentos, los medicamentos, el transporte, la electricidad y otros rubros vitales. 
Solo la justeza de la Revolución, la convicción de nuestro pueblo de defender su proyecto social y el liderazgo de Fidel nos ha permitido resistir. 

En todos estos años difíciles, hemos priorizado y protegido los grupos más vulnerables: los niños, las embarazadas, los ancianos y los discapacitados. 
Hemos resistido y hoy comenzamos a recuperarnos. El camino es aún difícil pero lleno de esperanza, mucho hemos aprendido y mucho más podemos hacer. 

Nuestra política de atención al discapacitado es integradora y coherente con el desarrollo social, logrando la participación activa de los propios discapacitados y la cooperación plena de la población. 
Es el reflejo de la justeza de nuestro proyecto social y la materialización del humanismo de la Revolución. 

Aún queda una brecha importante que requiere grandes esfuerzos para que se logre dar una calidad de vida en cuanto a la salud a una población como la de Cuba que por el proceso de envejecimiento y por su desarrollo sanitario, tiene un predominio marcado en su cuadro epidemiológico de las enfermedades crónicas no trasmisibles.

A partir de los logros alcanzados, en Cuba se ha comenzado a trabajar en otros aspectos que se relacionan con el cuadro epidemiológico actual, pues las enfermedades crónicas no transmisibles ya ocupan un importante lugar dentro de él, y ante la dificultad de curar o eliminar estos problemas de salud, se han encaminado los esfuerzos terapéuticos para mejorar el estado físico, psicológico y social de estos pacientes y así mejorar la calidad de su vida. 

En la década de los 70, en el mundo surgió el concepto calidad de vida en salud como un elemento cualitativo en oncología para la evaluación de los tratamientos respecto al control de los síntomas y al desempeño del paciente, y luego se extendió a otras especialidades, para llegar en estos momentos a usarse como criterio al valorar la efectividad de las acciones de salud.3, 30

Ya la supervivencia por sí sola no es una medida de calidad de vida, más cuando se trata de personas con enfermedades crónicas o con afecciones que amenazan su vida, por tanto, es necesario conocer si el tratamiento de la posibilidad de una vida digna de ser vivida. Casi siempre se mide en resultados de pruebas biológicas y clínicas como la mortalidad, morbilidad, años de vida potencialmente perdidos (AVPP), pruebas de esfuerzos y otras, pero ¿cómo se siente el paciente aunque biológicamente esté restablecido? También se utilizan como medidas los resultados del uso de los servicios asistenciales tales como: número de altas, reingresos, estadía, etc., pero todos ellos proporcionan poca información sobre el impacto del tratamiento en la vida del paciente. 

Hasta ahora, los estudios reportados internacionalmente son limitados porque tienen serios problemas en términos de fiabilidad, validez y técnicas de análisis, pues en muchos casos se centran en aspectos de autovaloraciones del paciente y descuidan los sociales y fisiopatológicos y otros los hacen más encaminados a ver limitaciones en la vida diaria, la duración de la enfermedad, la frecuencia e intensidad del dolor, tc., lo que demuestra que aún éste es un terreno que debe ser más investigado.4

Para abordar cualquier estudio sobre la salud de una población, se hace necesario tener en cuenta la estructura poblacional, pues en dependencia de ella se manifestarán algunos índices de su perfil epidemiológico, más si se trata, como en el caso de Cuba, de un predominio de las enfermedades crónicas no transmisibles. 

A partir del triunfo revolucionario la proporción de personas que rebasan los 65 años de edad se ha incrementado, para llegar en 1997 al 9,1 % del total de la población, que en 1953 representaba el 4,3 %, lo que demuestra que se está produciendo un proceso de envejecimiento poblacional al aumentar la esperanza de vida para ambos sexos y se estima que para el año 2000, las personas mayores de 60 años representarán en nuestro país el 14 % de la población total, con un millón 600 000 personas en la tercera edad.5 ,31

En respuesta a esta nueva situación, en el país se comenzaron a desarrollar acciones dirigidas a preservar y mejorar la salud de este grupo poblacional, por lo que se estableció el Programa de Atención a la Tercera Edad, que contempla el cuidado del adulto mayor a través de múltiples actividades como son la creación de los Gabinetes Gerontológicos atendidos por equipos multidisciplinarios que además de tratar a los pacientes desde el punto de vista médico se tiene en cuenta todo lo relacionado con su integración a la vida social, además del desarrollo y apoyo a los programas de adiestramiento en el nivel profesional y técnico con énfasis en aspectos geriátricos y gerontológicos. 

También para la atención a estas personas existen 196 hogares de ancianos, de los cuales 63 son diurnos a los que se les denomina como Casas de Abuelos con el 20 % de incorporación del total de los adultos mayores en 1997; también hay 25 600 personas incorporadas al Programa de Atención al Anciano.

Puede hablarse de muchos logros sanitarios que de una forma u otra repercuten en el mejoramiento de la calidad de vida de este grupo poblacional, tampoco se puede olvidar que entre los principales problemas de este período de la vida están la sociedad, la pérdida de las facultades, la inadaptación a la jubilación y la dependencia económica que lesiona la autoestima de los ancianos, ya que en estos casos se hace imprescindible conocer si las personas se pueden mantener integradas a las actividades comunitarias, sociales y laborales, o al menos, mantienen autonomía en las actividades del diario vivir. 

Según un estudio realizado sobre la calidad de vida en pacientes con enfermedades crónicas oftalmológicas se concluyó que ellos perciben limitaciones en su funcionamiento físico en cuanto a la movilidad, dada por la deambulación lenta, que es la limitación más importante detectada por los afectados, además del sentimiento de minusvalía que experimentan en la esfera de la interacción social, y la percepción subjetiva de incapacidad e inutilidad por el efecto de la jubilación o de la deficiente jornada laboral.6 

Otra investigación que puede ejemplificar el valor de la calidad de vida como un indicador muy sensible en cuanto a la salud de una población, es el que caracteriza a los pacientes en hemodiálisis, que según un estudio realizado con personas atendidas en Ciudad de La Habana en 1994, se evidencia que a pesar de que este procedimiento logra prolongar la vida de las personas que padecen de una insuficiencia renal crónica, los afectados se sienten limitados en su vida a causa de la restricción geográfica a que se ven obligados, además del sentimiento de minusvalía y la percepción de incapacidad total o inutilidad originada por la jubilación precoz, que constituye la afectación más grave y frecuente de las actividades del diario vivir.7

Muchos pueden ser los padecimientos del ser humano que entorpezcan la calidad de su vida, como los que sufren afecciones reumatológicas que alteran su capacidad para moverse dentro y fuera del hogar; las afecciones urológicas que hacen depender de una sonda vesical o mantienen una incontinencia urinaria; las psiquiátricas que entorpecen para el desempeño en promover a sus necesidades y las geriátricas, entre otras, con la limitación para valerse por sí mismo, por lo que los programas y políticas de salud en Cuba, están encaminadas a través de las diferentes especialidades a mejorar las condiciones en que vive y se desarrolla la población cubana, además de las actividades de promoción y prevención que se realizan para evitar la aparición de enfermedades en unos casos y la complicación en el caso de otras. 

En Cuba esto constituye una línea de trabajo contenida dentro de las políticas del Sistema de Salud, que desde los primeros años del triunfo revolucionario de 1959 ha emprendido numerosos programas encaminados a elevar el nivel de salud de la población, que ya se caracteriza por un patrón epidemiológico con predominio de las enfermedades crónicas no transmisibles. 

Aún queda un largo camino por recorrer en cuanto al bienestar de nuestros pacientes y lograr que se alcance una vida cuya calidad sea digna de ser vivida. 
Se expone qué recoge el concepto calidad de vida en el contexto médico, aunque está sujeto a diversas interpretaciones según el círculo social en que se mueva el que lo esgrime. Pertenece al ámbito de la subjetividad, pero tiene mucho que ver también con la objetividad que envuelve a la persona. 
De ahí que la mejoría de la calidad de vida de los pacientes sea uno de los objetivos principales de la atención médica, y a su vez, del desarrollo técnico relacionado con su atención.8,9

Para algunos autores el concepto resulta controvertido, sujeto a múltiples interpretaciones, y presenta un significado vago, difícil de definir10 pues plantea algunas cuestiones básicas que pueden tener respuestas diferentes dependiendo de varios factores: contexto clínico en el que se plantee, la persona o la institución que lo hace, las consecuencias inmediatas o mediatas que pueden tener determinadas conductas para un paciente La calidad de vida tiene una historia reciente. En la década de los 60 del siglo pasado pasó del ámbito de la economía al de las ciencias humanas. Su importancia fundamental dentro de la medicina radica en que surge como un intento de dotar de contenido a lo que llamamos respeto a la dignidad de los seres humanos11

Resulta evidente que el progresivo incremento y duración de las enfermedades crónicas no transmisibles y el cáncer, que constituyen en cualquier parte del mundo las principales causas de muerte, generan un gran peso humano, social y asistencial a la hora de validar y de considerar el tema que estamos tratando. Pero ahí no termina todo; en la actualidad el debate resulta intenso, y se ha centrado preferentemente sobre los medios y procedimientos más adecuados para medir la calidad de vida y ajustarla al beneficio.12

Teniendo en cuenta lo señalado anteriormente, expondremos algunos aspectos que consideramos de interés en relación con el tema.
Hay que tener en cuenta que el concepto calidad de vida es utilizado fundamentalmente en el contexto médico, y es aquí donde alcanza su mayor magnitud. Ya pudimos ver en algunas respuestas dadas por los encuestados que algunos relacionan este concepto con aspectos que no tienen que ver directamente con la salud, como por ejemplo, la vivienda, el transporte para el trabajo, etc. Sin embargo, este término se utiliza, de manera fundamental en el ámbito médico, y se tiene en cuenta para realizar o no determinados tratamientos.

Cuando se considera que determinadas conductas pueden ir en detrimento de la calidad de vida del paciente, entonces, dichas conductas, por el principio de no maleficencia, pueden no realizarse. Igualmente, cuando se está seguro que determinada intervención no va a mejorar la calidad de vida del paciente, entonces se pone como interrogante el sentido y la razón de ser y de hacer esas intervenciones.

Como vemos, todo está en función de la utilidad o no de una conducta a partir del estado patológico de un paciente, es decir, de las condiciones biofisiológicas y sus consecuencias psicosociales que dan lugar a una vida con todas las características humanas: conocer, hablar, moverse, etcétera.13

También resulta evidente la estrecha relación que existe entre la cultura, el concepto de salud que se tenga y la calidad de vida. De hecho, el modo de comprender la vida humana difiere según una cultura de otra, y de esa misma manera, ocurre con la noción de calidad de vida. El ser humano interpreta su estado anímico desde un determinado universo de símbolos, representaciones y creencias que hay que enmarcarlos en contextos y tiempos determinados, por lo que desde esta perspectiva no se puede generalizar el concepto de calidad de vida, ya que este va a responder al significado cultural de cada individuo. 13, 29

Si a esto le añadimos el sentido que tiene la vida para cada persona, caemos en el plano filosófico, pues desde esta perspectiva, la calidad de vida debe verse cuando esta tiene algún sentido. Es bueno recordar también en este contexto la aproximación teológica que tenga cada persona y que hay varios condicionamientos que influyen fuertemente en la valoración que cada persona haga sobre la calidad de su vida.

Visto todo lo anterior, resulta claro que en el concepto y la vivencia de salud tienen mucho que ver aquellos aspectos no materiales, pero que son esenciales en la conformación del sentido de la vida que cada persona tenga estructurado. El aspecto espiritual adquiere aquí gran importancia; es decir, su mundo interior, en el que emergen los valores y desde los que se construye el sentido de la vida.

Autonomía del paciente
La persona enferma es y debe ser sujeto activo de cualquier decisión médica, y por eso debe estar al tanto de todo el proceso de su enfermedad y participar en la toma de decisiones para dar su consentimiento, después de haber sido correcta y suficientemente informado. Esta costumbre no es habitual en el trabajo diario con los pacientes, fundamentalmente cuando existen enfermedades graves que de hecho se sabe van a comprometer su vida, más tarde o más temprano.

Generalmente se informa a los familiares, y se crea un velo de incomunicación por no conocer el manejo que debe dársele a la situación médica creada. En este sentido, paciente, familia y equipo asistencial deben integrar esfuerzos para definir objetivos y plantear estrategias de tratamiento. Considero que la fluidez de la comunicación y la participación de todo este equipo, comenzando por el propio paciente como ya señalamos, es fundamental para una adecuada valoración de la situación y la adopción de las decisiones más beneficiosas para el paciente.

Este aspecto tiene muchas aristas controversiales, pues puede darse el caso que un paciente rechace algún procedimiento médico por motivos sociales, culturales, religiosos, etc., y que atenten contra el principio de beneficencia. En este sentido, existen límites en relación con la autonomía que tiene un paciente, y creemos que estos límites están relacionados, fundamentalmente, cuando estos van en contra de los principios y de la naturaleza inherente de la Medicina, sus principios éticos y deontológicos.

Creo también que este aspecto no termina aquí, pues hay criterios lógicos para considerar el hecho de aceptar o rechazar determinados procedimientos de la práctica médica, como por ejemplo, cuando estos produzcan gran dolor, tengan altos índices de mortalidad o creen una carga excesiva para el propio paciente y/o sus familiares. Aquí cabría entrar a considerar un aspecto muy delicado, y es qué hacer con los enfermos en situación terminal, donde hay que evaluar los procedimientos clínicos que pueden realizárseles con el fin de que no sufran innecesariamente, y a la vez, no prolongar una agonía muy penosa. 

Las enfermedades con deterioro psíquico pueden presentar serios problemas en la toma de decisiones en los aspectos que señalábamos con anterioridad, y hay que hacer una valoración individual de cada paciente. El deterioro psíquico puede variar enormemente de un paciente a otro, según la enfermedad de que se trate.
Los factores sociales y económicos, el entorno social, unidos a los aspectos físicos del paciente son inevitablemente muy importantes para una adecuada toma de decisiones.

Las tecnologías para las terapias intensivas, los trasplantes y la clonación fueron tomadas de la mano por el mercado y de nuevo se desatendió el peligro de los cambios bruscos en el modo de vida, la contaminación del ambiente y la pobre calidad de vida a la que conducen el desarrollismo, el consumismo y la inseguridad social. El reconocimiento de estos errores puede ser atenuado aprovechando la teoría de la actividad para estudiar la calidad de la vida en un contexto de integración de las condiciones biológicas a los factores medioambientales, economicosociales, psicológicos y éticos. Lo cual implica asumir una concepción en el paradigma de la salud para enfrentar los problemas de la sociedad actual.

Durante el siglo XVIII la medicina comenzó a transformar su concepción acerca de la causalidad de las enfermedades sobrepasando las barreras de los espíritus malignos (paradigma mítico mágico de las culturas primitivas); de la determinación de componentes de la naturaleza recogidos en el libro de Hipócrates "Aires, aguas y lugares" (paradigma naturalista) y los miasmas (tránsito hacia la búsqueda de la causalidad en componentes o resultados de procesos naturales aún no observables). 

Dos grandes acontecimientos orientaron los derroteros de la causalidad, el descubrimiento de los microorganismos y de las primeras leyes de la genética, pero el desarrollo de las ciencias de la época no permitía que estos conocimientos se integraran a los provenientes de la actividad económico-social y psicológica y su papel en el condicionamiento de la salud y la enfermedad. Al concebirse por separado, se creaba un cerco biológico al conocimiento médico; se asistía al nacimiento del paradigma biologicista de la medicina.

El paradigma biologicista, aunque ha durado mucho en la práctica médica, por haber sido ayudado por la comercialización de la medicina clínico-asistencial y los medicamentos, no corrió la misma suerte en el plano del conocimiento, donde su dominio fue efímero y no pudo impedir que en tan corto plazo como desde los finales del siglo XVIII, se aceptaran los factores externos vinculados a las actividades cotidianas del hombre, tales como las características del trabajo y modo de vida (Ramacini, 1700), la calidad del agua de consumo (John Snow, 1836), las características de la vivienda en los barrios pobres (John Ferriar, 1792), la fábrica como productora de enfermedad (Thomas Percival, 1784) las condiciones de vida miserables (Informe Chadwick al Parlamento inglés, 1842), el hambre y la mala higiene (R. Virchow, 1848) y a las desigualdades económicas, jurídicas y sociales de los trabajadores denunciadas en Francia e Inglaterra (Engels,1845).

Esta nueva concepción de la Salud y la Enfermedad, abrió las puertas a la incorporación de las Ciencias Sociales a la medicina.

En los finales del siglo XIX ocurría algo que simultáneamente actuó como conquista y freno; la conquista fue el descubrimiento del papel de los microorganismos y los medicamentos, el freno fue una interpretación desmedida de la función etiológica de los microorganismos y el papel terapéutico de los medicamentos y con ello la creencia en el fin de la enfermedad, lo cual llevó a pensar que los medicamentos se comportarían como las "balas mágicas" (Paul Ehrlich) que mataría a los microbios que causaban las enfermedades, asumiéndose una posición dogmática y triunfalista que menospreciaba la influencia de las condiciones de vida, la cual distorsionó las grandes posibilidades de la investigación biológica en medicina, amén de empobrecer los estudios biológicos en el curriculum de muchas escuelas de medicina, específicamente con relación a los conceptos de desarrollo, evolución, adaptación, agresión y respuesta, interacción psicobiológica e interacción sociobiológica

Durante las primeras tres cuartas partes del siglo XX, las limitaciones de los conocimientos biológicos señaladas y la escasez paradójica de conocimientos de ciencias sociales en medicina, llevó a olvidar y menospreciar la importancia de las condiciones de vida2 expuestas por Hipócrates en sus observaciones sobre las relaciones del hombre con la alimentación, el ejercicio, el sexo, el descanso, y renacidas en forma de promocionar una mejor vida, en condiciones de utopía social, en las obras de Moro y Campanela; las de modo de vida argumentado por Ramazzini en su obra "De morbis artificum diatriba" (1700) y los aportes de médicos y filósofos que lograron explicar científicamente el paradigma que enfatiza el determinismo economicosocial de la salud y la enfermedad durante la segunda mitad del siglo XIX. 

Pero esto fue frenado y tergiversado por las manifestaciones de poder de la comercialización de la medicina, las transnacionales de los medicamentos y las modernas y costosas tecnologías médicas y apoyados (por la formación recibida, desactualización o ingenuidad) por los profesionales que solo entienden el enfoque curativo y clínico de la medicina; lógicamente todo este fenómeno se ha comportado de forma detractora o irreconciliable con la Atención Primaria, la Promoción de Salud y la Medicina Social.14,15

Lamentablemente, los aportes de la Medicina Social y de la Salud Pública argumentados y difundidos en la Sociología Médica de Sigerist, los hallazgos y la elaboración del concepto de estrés realizados por H. Selye, los planteamientos de la Medicina Psicosomática encabezados por Alexander, los estudios del enfoque córtico, visceral del grupo de Bykov y los estudios del modo de vida de las personas y su relación con la salud, no lograban ser concebidos de forma integral y sistémica en el pensamiento de muchos profesionales y menos aún ser incluidos en los diseños curriculares de la docencia médica, hasta la aparición del enfoque psiconeuroinmunológico (Metalnikov y Chorine; Solomon y Moss; Borisenko; y otros), que abrió las puertas a lo que se puede considerar el inicio de un nuevo paradigma integracionista o sistémico de las Ciencias Médicas y de la Salud, que no debe detenerse hasta estructurarse bajo los principios higienistas y éticos que orienten las investigaciones y la protección de la calidad de vida de la comunidad 
de los individuos.16 ,33

La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de grandes avances y también de grandes confusiones. La Cibernética, apoyada en el desarrollo de los circuitos lógicos elaborados por la lógica matemática y en el desarrollo tecnológico alcanzado por la Física de los semiconductores, hizo posible las conquistas de la computación y los softwares para "la selección de opciones" que fueron eufemísticamente bautizados con el nombre de "inteligencia artificial" por comparación, mal hecha, con la inteligencia humana como cualidad de la actividad psíquica; olvidando el componente de "creatividad" y de "orientación ante lo desconocido" que constituyen las cualidades esenciales de la inteligencia y que son portadoras de un grado de complejidad sistémico muy superior a la selección de opciones, ya que esta última aparece en el mundo animal.

Precisamente la creatividad no puede ser programada porque pierde su esencia, he ahí una de las diferencias fundamentales entre el hombre y el robot que este crea.

A esto se añadió la información extraída de los trabajos de reproducción celular por manipulación en ingeniería genética y los conocimientos relacionados con la transmisión de la información genética almacenada en el ADN y su posible influencia en el comportamiento humano6 todo lo cual ha influido en las ideas pobremente argumentadas, de creer que se puede reproducir en el laboratorio la actividad psíquica humana, desconociendo que dicha actividad tiene contenido y sentido social e individualidad personificada, que no se transporta en los genes, sino que se adquieren a través del complicado proceso de aprendizaje humano y en la actividad social, lo que implica un error conceptual en la interpretación genética, que debilita desde adentro, la concepción biologicista actual del ser humano17, 18

El punto culminante de las conquistas biológicas, que a la vez propició el clímax de las confusiones, fue la clonación de la oveja Dolly, que estimuló la ficción de algunos y lanzó la idea de haber alcanzado la posibilidad de clonar la personalidad humana, subestimando a partir de unas pocas conjeturas, todo el proceso de socialización del hombre y su conversión en un ser social, por lo cual es el único ser vivo capaz de vivenciar y ejecutar las necesidades biológicas y sociales de forma socialmente condicionadas e individualmente jerarquizadas y reguladas, dentro de un contexto ético externo e interno.19,20

Los defensores de este biologicismo distorsionado, deberían reflexionar acerca de la propiedad que el ser humano tiene de elaborar un sentido de las cosas y de su conocimiento mismo, que trasciende la lógica y la objetividad para plasmarse en valores, gustos y pasiones con tal fuerza, que genera necesidades, motivaciones, decisiones, actividades y por tanto modela la existencia, tanto de la sociedad como del individuo. Por tanto, todo este proceso condiciona el grado de calidad de la vida y deja su huella en el componente biológico del ser humano.Lo planteado colabora a hacer más explícito que el nuevo biologicismo ignora el papel modelador del modo de vida de la comunidad y de la familia sobre la personalidad y el estilo de vida del individuo, y de todos ellos sobre la salud. También desconoce las condiciones históricas concretas que determinan la calidad de vida y su percepción, condicionada esta última por el relativismo cultural y la personalidad individual.21

Todo este acontecer y su análisis podrían alertar acerca del conflicto central de las teorías del hombre, de su salud y su felicidad. Una parte considerable de los investigadores están atrapados por una insuficiencia y retraso de la conceptualización que se está utilizando, a causa fundamentalmente de un débil trabajo de teorización y de integración del conocimiento, amén de las presiones que ejercen los grupos de poder económico sobre el conocimiento y el uso de la tecnología.

La mayoría de las polémicas sobre el concepto de "vida" tratan sobre la vida biológica y no sobre la vida psíquica, social ni ética del hombre. Lo mismo sucede con el concepto de "muerte". Otro tanto sucede con el concepto del consentimiento informado, que se usa de forma genérica y abstracta, al suponer que quien decide entendió la información, y que para él tiene el mismo sentido personal, técnico y moral que posee para quienes se la suministraron. 

El avance científico del mundo moderno y los grandes problemas que arrastra la humanidad contemporánea hacen impostergable concentrar esfuerzos en el estudio de la calidad de las condiciones de vida de las comunidades y los estilos de vida de los individuos como factor priorizado para entender y proteger la salud y la felicidad del hombre. Esta estimación o valoración de la calidad debe hacerse conjugando armónicamente los criterios técnicos, éticos, de la cultura concreta (sentido social) y del individuo (sentido personal). Así se puede inferir de los resultados, las publicaciones y enfoques más racionales y éticos que comenzaron a aparecer a partir de la década del 1960, y que posteriormente han sido divulgados por la OMS y sus instituciones especializadas.22,23 De la misma forma, ha crecido la demanda de varias especialidades, de que se estudien las características de las condiciones y estilos de vida en que proliferan muchas enfermedades, tanto por las características nocivas de la actividad y las costumbres de vida cotidianos, como por las condiciones sociales estresantes que la complejidad, arbitrariedad y velocidad del desarrollo han generado.

El concepto calidad de vida que es utilizado en relación con la salud, la justicia y la ética, ha sido estructurado teniendo en cuenta los aportes de varias disciplinas de contenidos muy diferentes. En su esencia está el carácter valorativo, contextual e histórico al que debe atenerse, así como su fidelidad a los valores humanos que constituyan expresión de progreso social y respeto a una individualidad en que se armonicen necesidades individuales y sociales.24 Partiendo de estas exigencias, la utilización del concepto calidad de vida permitirá valorar las condiciones de vida de las personas y comunidades, para poder estimar el grado de progreso alcanzado y seleccionar las formas de interacción humana y con el medio ambiente más adecuadas para acercarnos progresivamente a una existencia digna, saludable, libre, con equidad, moral y feliz.

El concepto de calidad de vida en salud y enfermedad no se separa mucho del anterior, ya que el desarrollo de la cultura moderna presiona cada vez más para que se amplíe el concepto de salud en dirección al bienestar y a la felicidad; por tanto debe tener en cuenta las decisiones y los derechos del hombre y la sociedad a reclamar una vida con libertad, equidad, moral y felicidad.

Lo específico para la salud y la enfermedad es crear condiciones para la vida y las acciones médicas que favorezcan la regulación psicobiológica, la protección de la salud y la vivencia de bienestar.

Por su carácter integrador, el concepto calidad de vida permite armonizar la información obtenida por diversas disciplinas e investigaciones que se realizan con objetivos, metodología y técnicas diferentes. Además, en él se pueden incluir todas las enfermedades y manifestaciones que afecten la salud, constriñan la libertad y dañen la felicidad de las personas. Así como una actividad de promoción y prevención que no solo estén basadas en el temor a la enfermedad y a la muerte, sino en el placer y la motivación por la salud. Por tanto, satisface las exigencias de las más elaboradas definiciones de salud.

Se puede resumir planteando que, el concepto calidad de vida es una categoría que se puede desglosar en niveles de particularidad hasta llegar a su expresión singular en el individuo. Y esto es posible porque la calidad de vida no se mide, sino se valora o estima a partir de la actividad humana, su contexto histórico, sus resultados y su percepción individual previamente educada, porque cuando no lo está el individuo puede hacer, desear o disfrutar actividades que pueden arruinar su salud o la de los demás como ocurre en el caso de las adicciones y conductas relacionadas con la salud reproductiva.25, 34,35

Por esta razón, cada comunidad y cada individuo debe determinar qué entienden por calidad de vida, siempre que no se viole la ley, los intereses de la mayoría o del otro, ni la moral vigente.

La importancia de las investigaciones acerca de la calidad de vida en función de las condiciones de existencia y su evolución, es que se puede valorar el efecto del tiempo y la intensidad en que han estado actuando condiciones específicas sobre la salud de la comunidad o el individuo, sean favorables o desfavorables. Y esa importancia se acrecienta si se entiende que, la reacción psicobiológica y la capacidad de adaptación del hombre frente a un evento aislado o sistemático, intenso pero breve, o moderado y constante, son diferentes. 34

Las condiciones de vida estresantes que se hacen duraderas y dañan la calidad de vida, ya sean por situaciones externas (socioeconómicos) o internas (de personalidad), pueden afectar la regulación psicobiológica por las vías psico-neuro-vegetativas, que son utilizadas por las descargas emocionales y los estados afectivos negativos y duraderos, haciendo posible alteraciones bioquímicas.

Los estudios sobre calidad de vida permiten abordar la causalidad de la salud y la enfermedad, al estudiar la calidad de las condiciones de vida en las que transcurre la vida cotidiana de las personas, y por tanto coadyuva a intervenir sobre el riesgo y el grado de vulnerabilidad ante las enfermedades, a partir de criterios técnicos, de la cultura específica y del grado de equilibrio de la personalidad del individuo.

De los conocimientos obtenidos con el enfoque propuesto, se puede partir no solo a perfeccionar las acciones de salud, sino también a elaborar estrategias para el logro del bienestar.

Las investigaciones en calidad de vida hacen posible investigar los efectos de la enfermedad a lo largo de su evolución; la imagen social e individual que se tienen de la enfermedad y sus tratamientos; los efectos del tratamiento en los estados de ánimo y las expectativas del enfermo; los efectos del ingreso hospitalario, de las relaciones médico pacientes, las características del apoyo familiar, el análisis de los proyectos de vida y las formas en que se percibe todo este complejo proceso.

El carácter valorativo del concepto calidad de vida lo enlaza a la ética y lo hace una herramienta útil para enfrentar los difíciles problemas técnicos, jurídicos y éticos que se generan alrededor de los conceptos de vida, de muerte, de consentimiento, de justicia sanitaria y hasta de enajenación. Por ejemplo, el consejo genético, la maternidad asistida, el ensañamiento terapéutico, la denominada muerte digna, la distribución de recursos y la protección del medio ambiente en salud.

Los estudios de calidad de vida permiten buscar información con metodología y técnicas adecuadas, acerca de cómo se están estructurando las condiciones de vida en la sociedad, en las instituciones, en la familia y en el individuo, y las consecuencias que puedan producir en la salud y el bienestar de las personas. Por tanto, permiten estimar la calidad de vida que se está gestando y orientar dichas condiciones para propiciar los objetivos de nuestras concepciones filosóficas y humanistas, así como los proyectos de intervención social.

La aparición y el desarrollo del concepto calidad de vida para estudiar e intervenir en la enfermedad, la salud y el bienestar, es una muestra de integración y progreso de las ciencias y las humanidades, que se debe aprovechar trabajando en su fundamentación teórica y metodológica, en sus conceptos y terminología, en la construcción de instrumentos y en la búsqueda de su aplicabilidad y eficacia.

Una preocupación permanente era la de acercar los servicios a la población y ahorrarles millones de viajes y molestias a los pacientes, del mismo modo que se estaba haciendo con la educación.

Por ello se inició la formación, con carácter emergente, comenzando por la capital del país, del primer contingente de jóvenes en los perfiles de Terapia Física y Rehabilitación, entre otras especialidades. La estrategia trazada se orientó hacia dos direcciones fundamentales: lograr la preparación integral de los estudiantes con sólidos conocimientos técnicos en los perfiles mencionados, y a la formación de valores humanos, convicciones profundas y el compromiso con el pueblo y la Revolución.

Del total de 1 072 estudiantes de la matrícula final, culminaron los estudios 1 055, lo que representa el 98,4% de la promoción. En un somero análisis del impacto que tendrá esta graduación en los servicios de salud que se brindan a la población, Fidel señaló que en Terapia Física y Rehabilitación, antes de iniciar este programa de formación emergente de Técnicos Básicos de la Salud, existía este servicio con equipos adecuados en solo un policlínico de la capital (15 y 18, municipio de Plaza), y en un hospital, el Julio Díaz, bien distante del centro de la ciudad.
Actualmente, acotó, existe el Servicio de Terapia Física y Rehabilitación en 13 policlínicos. El número de técnicos en Terapia Física y Rehabilitación trabajando en toda Ciudad de La Habana para estos servicios, antes de esta graduación, era de 236, y con esta se incorporan 511 más, para un total de 747.

Nos sentimos alentados con estos planes que parecen sueños, reflexionó, y los estamos viendo convertidos en realidades que superan lo que pudiéramos haber imaginado que sería el fruto de esos esfuerzos.

La rehabilitación del enfermo en casa 
Como una paradoja de las conquistas de las ciencias médicas, al extenderse la expectativa de vida del ser humano también se hace mayor el número de personas dentro de la edad madura y son asimismo más demandados los servicios de rehabilitación. Múltiples dolencias propias de la vejez necesitan ser atendidas en el entorno residencial de estos hombres y mujeres a quienes con la longevidad se les asegura un mayor disfrute de la existencia, pero que son más proclives a sufrir lesiones de cadera, accidentes cerebrovasculares y artritis reumatoidea, entre otras muchas afecciones.

La disponibilidad de una red de policlínicos que en estos momentos están sujetos a procesos de modernización y cambios en la concepción de su funcionamiento, inician la implementación de servicios dirigidos a esa rehabilitación de base comunitaria a que se aspira en nuestro país dentro de la Atención Primaria de Salud (APS).

Como precursor de la labor en estos centros, el policlínico Vedado, conocido entre la población como 15 y 18, dada su ubicación en la populosa intersección vial del municipio de Plaza de la Revolución, inició hace alrededor de dos años en su Departamento de Medicina Física y Rehabilitación la asistencia sistemática a pacientes, tanto en consulta como en su propia casa, donde reciben —en algunos casos hasta diariamente— la visita de un técnico en fisioterapia.

Se ha recibido, todos los equipos requeridos, muchos de ellos incluso en su etapa de prueba ,se estableció áreas de Fisioterapia y Electroterapia, comprendidos en ellas el ultrasonido, corriente de baja y media frecuencias, magnetoterapia, diatermia, microonda, láser, camas de tracción y todos los recursos propios del gimnasio, además de otros relacionados con la medicina natural y tradicional como la electroacupuntura, terapia natural y el ejercicio físico como factores decisivos en la recuperación de la salud y la calidad de vida, 

El fundamento de la Rehabilitación en la atención primaria de salud tiene un enfoque de rehabilitación integral, este abarca toda la atención en la que los recursos de rehabilitación están disponibles dentro de la comunidad aprovechando y fortaleciendo la disponibilidad de recursos humanos y materiales de esta, entre los que se encuentran las personas con discapacidad, la familia, los miembros de la comunidad y las organizaciones sociales.

El objetivo fundamental es prevenir y disminuir el impacto de la limitación por medio de la ampliación de coberturas y la integración de las personas discapacitadas.

Las acciones de rehabilitación alcanzan todas las áreas de intervención en salud, estas acciones contemplan la detección precoz de la enfermedad, la limitación y el nivel funcional, intelectual y laboral para búsqueda de soluciones lógicas que apoyen el desarrollo del individuo y el medio.
Es importante señalar que está comprobado que el 80 al 85% de las personas que necesitan rehabilitación, esta se puede lograr en el contexto comunitario, de ahí la importancia de desarrollar en todas sus posibilidades.

Debemos destacar el papel fundamental del médico de familia pues constituye una fuente inestimable de información como miembro del equipo de Rehabilitación en atención primaria de salud para alcanzar resultados en el ámbito de la rehabilitación, porque al trabajar estrechamente con la comunidad, esta tiene una visión muy clara de sus necesidades y el alcance de las acciones de salud serian más efectivas. 

Equipo de rehabilitación
· Especialista de Medicina Física y Rehabilitación.
· Fisioterapeuta
· Médico de Familia
· Enfermera de la Familia
· Licenciado de Cultura Física
· Técnico de prótesis y órtesis
· Trabajadora Social
· Psicólogo
· Podólogo
· Terapista ocupacional
· Otros (de acuerdo con las necesidades del paciente.). 

La RBC debe estar caracterizada por:
· Enfoque de prevención y rehabilitación integral
· Adecuación de tecnología 
· Referencia y contrarreferencia entre los diferentes niveles de atención
· Participación Comunitaria.
· Existencia de redes de apoyo
· Orientación sociolaboral
· Intersectorialidad
· Capacitación permanente de los miembros de la Comunidad y de los diferentes sectores involucrados 

Rehabilitación domiciliaria:
Pilar fundamental de la Rehabilitación en la Atención Primaria de Salud.
· Aplicación de técnicas sencillas y apropiadas adecuadas en el hogar
· Cubre espacios que no alcanza otras fórmulas asistenciales
· Debe ser objeto de adecuada planificación y control del trabajo
· Conlleva un importante componente educativo
· Es considerado Ingreso en el Hogar
· Participación activa de la familia 

CONCLUSIONES
v El concepto calidad de vida es relativo, y por tanto, difícil de definir, ya que inciden varios aspectos: la forma de experimentarlo, el propio ambiente que rodea a la persona en un momento determinado, etc. Se hace evidente que el concepto puede ser utilizado desde diferentes perspectivas y significados; es decir, tiene una interpretación polisémica, con una gran riqueza en la variabilidad de interpretaciones.

v El concepto calidad de vida es relativo, como lo son otros, como por ejemplo, bienestar, felicidad, etc. Resulta evidente que hay muchos condicionamientos que influyen en este aspecto (físicos, psíquicos, sociales, espirituales, culturales, filosóficos, médicos, etc), y que tienen mucho que ver con la valoración que la persona haga sobre sí mismo. La calidad de vida, por tanto, pertenece al ámbito de la subjetividad, pero tiene mucho que ver con el mapa de la objetividad que envuelva a la persona.

v Cada sistema filosófico tiene su propio concepto de felicidad y el pensamiento filosófico de cada individuo puede afectar su calidad de vida tanto positiva como negativamente. 

v La calidad de vida de un individuo en particular necesita además de factores evaluativos objetivos de la necesidad de la percepción del propio individuo sobre esta.

v Los factores sociales influyen sobre la calidad de vida de cada individuo en particular y sobre los de la sociedad en general, así como los factores biológicos y sicológicos.

v La rehabilitación surge como una nueva esperanza y promesa de la calidad de vida para los discapacitados con los proyectos de la revolución.

v La discapacidad refleja las consecuencias de la deficiencia en cuanto al rendimiento funcional y a la actividad del individuo, de esta manera la discapacidad constituye una perturbación a nivel de la persona. 

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.
AUTORAS:
Dra. Isis Pedroso Morales. Especialista 1er grado de medicina física y rehabilitación .Profesora Instructora .Aspirante a Investigador.Hospital CIMEQ
Dra. Janet Domínguez Cordobés. Especialista 1er grado en Cirugía General .Aspirante a Investigador.Hospital CIMEQ.

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Publicación enviada por Dra. Isis Pedroso Morales y Dra. Janet Domínguez Cordobés
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Publicado Friday 3 de March de 2006

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