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Intento suicida en la adolescencia
Resumen: Durante el período de Enero del 2004 a Diciembre del 2005, realizamos una investigación en el Policlínico Ángel Machaco Amejeiras, municipio Guanabacoa, donde se estudiaron a todos los adolescentes que se reportaron al Departamento de Estadística por Intento suicida, la muestra ascendió a 28 pacientes. Las características principales encontradas fueron: la mayoría de los adolescentes reportados por intento suicida estuvieron comprendidos en el grupo de 14 a 15 años, seguidos de los de 16 a 17 años; siendo el femenino el sexo más afectado.
Publicación enviada por Dra. Odalys Gil López y Otras Autoras
RESUMEN
Durante el período de Enero del 2004 a Diciembre del 2005, realizamos una investigación en el Policlínico Ángel Machaco Amejeiras, municipio Guanabacoa, donde se estudiaron a todos los adolescentes que se reportaron al Departamento de Estadística por Intento suicida, la muestra ascendió a 28 pacientes. Las características principales encontradas fueron: la mayoría de los adolescentes reportados por intento suicida estuvieron comprendidos en el grupo de 14 a 15 años, seguidos de los de 16 a 17 años; siendo el femenino el sexo más afectado. Entre los factores de riesgo identificados previos al suicidio, que más prevalecieron estaban la depresión y los antecedentes de malos tratos en la infancia, seguidos de los antecedentes familiares de suicidio y la ingestión de alcohol y otras drogas. Se encontraron a los cambios de conducta repentinos y las amenazas directas e indirectas de cometerlo, como los signos críticos en el comportamiento del intento suicida que más incidieron. La ingestión de tabletas y las heridas autoinfligidas constituyeron los principales métodos utilizados para cometer el acto. Así como las razones que refirieron fueron los conflictos familiares, seguidos de los sentimientos de soledad y minusvalía. La depresión como factor de riesgo estuvo representada en todos los pacientes sin distinción de razón expuesta para cometer el suicidio. Se debe diseñar un proyecto de intervención para todo el personal de salud de la Atención Primaria con el fin de incorporar los principios fundamentales que caracterizan una terapia psicológica de ayuda a las personas que han realizado un intento suicida. Y facilitar la unión de los programas de prevención en salud del suicidio con los programas escolares; conjugando la prevención, intervención y posvención, así como la evaluación de procesos.
INTRODUCCIÓN
El suicidio constituye un problema importante de salud, un verdadero drama existencial del hombre, reconocido desde la antigüedad, recogido en la Biblia y otras obras literarias de entonces. En la Era Cristiana, fue considerado un pecado, siendo perseguido y condenado por la Iglesia todo individuo de conducta suicida. A principios del siglo xx fue que comenzaron los estudios acerca del suicidio a partir de 2 corrientes principales, la sociológica representada por Dorkhein y la psicológica expuestas por Meninger y Freud que involucraban diferentes mecanismos inherentes al psiquismo.(1)
El suicidio (muerte autoinfligida) ocurre en cualquier parte del mundo y es responsable de alrededor de la mitad de todas las muertes de causa violenta. En todo el mundo, cada año, alrededor de un millón de personas fallecen como resultado del suicidio. La Organización Mundial de la Salud estima que por lo menos 1 100 personas se suicidan y ocurren de 10-15 intentos suicidas por cada suicidio siendo el grupo etáreo más afectado el de 15 a 24 años. En Estados Unidos el suicidio es la tercera causa de muerte en las personas de 15 a 24 años de edad, después de los accidentes fortuitos y los homicidios. En Cuba es otra la realidad, aunque no escapamos de esto, ocupa la 6ta. causa de mortalidad general y la 2da. en las edades de 15 a 49 años.(2)
La calidad de los datos sobre mortalidad, incluso en los países más desarrollados, es variable en general, particularmente en lo que concierne a los suicidios. En muchos países, por prejuicios religiosos, cuestiones políticas o hábitos culturales, existe la tendencia a clasificar estas defunciones entre las de causas externas no intencionadas, o en las de causas indeterminadas; o se clasifican como muertes del corazón para evitar así los inconvenientes de la realización de autopsias.(3)
Algunos investigadores opinan que probablemente las tasas efectivas son considerablemente superiores a las que resultan de los casos notificados. El hecho de que no se notifiquen muchos casos se debe a una combinación de factores tales como la resistencia a calificar de suicidio una defunción por las repercusiones de carácter judicial y social que tal calificación pudiera tener para la familia del muerto; en algunas ocasiones, el silencio se debe a las dudas en cuanto a las circunstancias en que se produjo la muerte. (3)
No obstante estas dificultades, siempre los datos epidemiológicos nos aproximan a la realidad del comportamiento social del problema de salud (frecuencia, distribución y probabilidad de ocurrencia), y nos permiten inferir sobre causalidad y sobre los puntos claves que empeoran o podrían empeorar la situación de salud.
En general, en el mundo la importancia de los suicidios ha aumentado entre las causas externas de mortalidad. Así en 1990 en el mundo murieron por suicidio aproximadamente 818 000 personas, la mayoría de ellas (267 000) comprendidas entre las edades de 15-29 años, es decir, adolescentes y adultos jóvenes.
En los países desarrollados murieron por suicidio 189 500 personas, la mitad de ellas entre las edades de 30-44 años, y en el tercer mundo murieron de esta forma aproximadamente 106 500 personas, la mayoría de ellas en las edades de 15-29 años.(4) Observamos que este fenómeno afecta en edades más tempranas a los países en vías de desarrollo, constituyendo un serio problema social, pues frustra miles de vidas potencialmente productivas en su período óptimo de formación.(5)
Está comprobado que la mayoría de las personas que se suicidan en el mundo son hombres, y este hecho sucede en todas las culturas del Oriente y Occidente; la única excepción es la República Popular China, donde en los últimos años las tasas de suicidio de las mujeres es mayor que la de los hombres, tanto en las zonas rurales como en las urbanas, aunque no sabemos con exactitud las razones, pues son escasas las publicaciones que se difunden en el mundo sobre este tema en dicho país.(5)
Actualmente la conducta suicida es considerada como un hecho de causas multifactoriales en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. El intento suicida y el suicidio son las 2 formas más representativas de la conducta suicida; aunque representa un continuum que va desde la idea suicida hasta el suicidio. El intento suicida o parasuicidio es definido como cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión independientemente de la letalidad del método empleado y del conocimiento real de su intención. El intento de suicidio es, pues, un acto suicida sin consecuencias fatales, bien porque la intención era vaga o ambigua o la forma elegida tenía un potencial letal bajo. La mayoría de las personas que hacen algún intento de suicidio están ambivalentes respecto al deseo de morir; de hecho, el intento puede ser una demanda de ayuda y puede fallar porque es más fuerte el impulso de vida. (4)
Con frecuencia el suicidio es prevenible, en general los signos de alarma estarán presentes y es preciso tomar en serio a las personas que hablan de quitarse la vida. El problema no solo afecta a la victima, sino también a toda su estructura social: familia, amigos y conocidos.
El arribo de los hijos a la edad de la adolescencia es uno de esos momentos de cambios importantes en la vida de toda familia, y por ello es considerado como una crisis transitoria de la etapa de extensión de la familia. Los padres y el propio adolescente se ven en la obligación de modificar su comunicación, la autonomía y dependencia, los roles habituales, así como también va a sufrir cambios su relación intra e interfamiliar, las posibilidades de participación social, las necesidades económicas, el enfrentamiento a los problemas.(4) Para los padres resulta muy doloroso aceptar un nuevo tipo de relación, en la que van perdiendo gradualmente el control de sus hijos, produciéndose la llamada crisis o ruptura generacional, que consiste en el choque entre formas de vida diferentes, entre la presión familiar que quiere que la nueva generación continúe reproduciendo su mismo modelo de vida, y el adolescente que quiere por sí mismo optar por formas diferentes de concebir y vivir su propia vida.(6)
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas de sí mismos, presión para lograr éxito, incertidumbre financiera y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. (7)
El problema de salud suicidio requiere de un enfrentamiento integral y sistemático por parte de nuestras sociedades, que se base en el tratamiento multisectorial orientado por especialistas conocedores de que el hombre es un ser eminentemente social, que necesita dar tanto como recibir, que tiene necesidades psíquicas como puede ser el hecho de tener un claro objetivo que estimule la lucha normal por la vida, una actividad que sea reciprocada con la satisfacción de sus necesidades, y un sentido de integración en grupos cuyos valores y experiencias comparte, y que son tan importantes como la propia satisfacción de las necesidades materiales.(8)
Las actividades y tareas necesarias para enfrentar este problema nos tocan a todos, pues la experiencia mundial nos enseña que los avances sustanciales en la promoción de salud y prevención del suicidio se han alcanzado a través de estrategias que implican una participación combinada de población voluntaria adiestrada, medios masivos de comunicación y personal de salud especializado, principalmente los que trabajamos en los niveles de atención primario y secundario del Sistema Nacional de Salud.
Por lo tanto, el mejor conocimiento de este proceso que tiene una historia y que contrariamente a lo que se piensa, no ocurre por impulso, sino más bien como una decisión largamente pensada, analizada, desechada y retomada en múltiples ocasiones para poner fin a una vida, en la que el suicidio es un síntoma más, el ultimo síntoma, de una existencia infeliz; nos posibilitará poder ayudar a que se establezcan cambios profundos en las actitudes y en las conductas de la población. "Decirlo no significa que sea escuchado...
Escuchado no significa entenderlo....
Entenderlo no significa estar de acuerdo...
Estar de acuerdo no significa hacerlo....
Hacerlo no significa en lo absoluto seguirlo haciendo....".
OBJETIVOS
Objetivos Generales.
1. Determinar las características de los casos reportados de adolescentes con Intento suicidas correspondiente al Policlínico “Ángel Machaco Amejeiras” en el período de Enero del 2004 a Diciembre del 2005.
2. Correlacionar las características del Intento suicida con algunas de las variables a estudiar.
Objetivos Específicos.
1. Identificar algunas características de los pacientes como: edad, sexo,
así como algunos factores de riesgo previos al Intento suicida.
2. Determinar las características del Intento suicida reportado.
3. Correlacionar la característica del Intento suicida reportado (razones del Intento suicida) con la variable: factores de riesgo previos al intento.
MATERIAL
El estudio se realizó en el área de salud del Policlínico “Ángel Machaco Amejeiras”, en el municipio Guanabacoa, donde se utilizaron los datos aportados por el Departamento de Estadística del centro (registros de Intentos Suicidas), seleccionando solo aquellas personas comprendidas en la edad de la Adolescencia (según concepto preestablecido para nuestro estudio), cuyo universo ascendió a 28 pacientes y nos ocupó un tiempo comprendido desde Enero del 2004 hasta Diciembre del 2005.
Además de esta fuente de información, utilizamos las Historias Clínicas individuales realizadas a tal efecto en el Centro de Salud Mental Municipal donde son seguidos estos pacientes.
Para el estudio se empleó una Residente de 3er Año de la Especialidad de Medicina General Integral, la cual se encargó de la recolección de la información necesaria; una Microcomputadora, un operador de computadora, 500 hojas de papel blanco tipo BON y bolígrafos.
METODO
Se utilizó el método descriptivo, longitudinal y retrospectivo para llevar a cabo nuestro estudio, utilizándose además el método porcentual para la agrupación de los datos recogidos.
PROCEDIMIENTO
Utilizamos el Departamento de Estadística del Policlínico Ángel Machaco Amejeiras, donde se solicitó la licencia para el estudio de los registros de Intento Suicida de los años 2004 y 2005, así como la licencia para la revisión de las Historias Clínicas del Centro de Salud Mental.
_ Para identificar algunas características de los casos estudiados tuvimos en cuenta la edad, la cual agrupamos según grupos de conveniencia:
· 12 a 13 años
· 14 a 15 años
· 16 a 17 años
· 18 a 19 años
En toda la Bibliografía revisada, encontramos que existen varios criterios para enmarcar la edad de la adolescencia, nosotros nos quedamos con los establecidos por los autores cubanos. (1) A pesar de que la adolescencia según esta clasificación comienza a partir de los 10 años, por no existir en nuestros estadísticas pacientes entre los 10 y 11 años, omitimos este grupo de etáreo
_ Para el sexo, lo dividiremos según lo establecido universalmente, masculino (M) y femenino (F).
_ Para identificar los factores de riesgo que presentaban estos casos previo al Intento suicida , tuvimos en cuenta los identificados por el Centro de Salud Mental.
· Depresión
· Enfermedad Bipolar (Depresión-Euforia)
· Enfermedad Mental
· Alcoholismo y otras drogodependencias
· Antecedentes Patológicos Familiares de Suicidio
· Intentos previos de suicidio
· Malos tratos durante la infancia
· Enfermedad física crónica o discapacitante
_Para determinar las características del Intento suicida reportado tuvimos en cuenta las que se recogieron en las entrevistas individuales a estos pacientes durante las consultas de seguimiento.
· Signos críticos:
_ Cambio de conducta repentino (especialmente de calma después de un período de ansiedad)
_ Regalar pertenencias
_ Amenazas directas o indirectas de cometer suicidio
_ Intentos directos de cometer suicidio
· Método utilizado para llevar a cabo el suicidio:
_ Ingestión de Tabletas o sustancias tóxicas
_ Ahorcamiento
_ Incineración
_ Precipitación de alturas
_ Heridas
· Razones del Intento suicida:
_Conflictos familiares
_ Sentimiento de soledad y minusvalía
_ Enfermedad física invalidante
_ Conflicto amoroso
_ Sentimiento de desesperanza
_ Después se correlacionó la característica del intento suicida reportado (razones del Intento suicida) con los factores de riesgo encontrados en estos pacientes previo al Intento Suicida.
Toda la información que se recopiló se introdujo en un banco de datos, se procesó, se realizaron las tablas para su presentación y finalmente se analizó y discutió llegando a conclusiones y recomendaciones para el futuro.
DEFINICIONES
· Gestos Suicidas: Los planes y actos de tipo suicida que parecen tener pocas probabilidades de éxito, que sobre todo son de tipo comunicativo.
· Intento de suicidio: Es un acto suicida sin consecuencias fatales, bien porque la intención era vaga o ambigua o la forma elegida tenía un potencial letal bajo. Es definido como cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión independientemente de la letalidad del método empleado y del conocimiento real de su intención.
· Suicidio consumado: Es el que tiene como resultado la muerte. La distinción entre suicidio consumado e intento suicida no es absoluta, ya que puede haber intentos de suicido en los que la persona actúe con tanta determinación que su decisión de matarse sólo se ve frustrada porque es descubierto y se aplican con éxito medidas de recuperación, mientras que otro intento suicida puede acabar teniendo un desenlace fatal porque la persona calculó mal sin tener plena intencionalidad de causarse la muerte.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
Durante el período de Enero del 2004 a Diciembre del 2005, realizamos una investigación en el Policlínico “Ángel Machaco Amejeiras”, municipio Guanabacoa, donde se estudiaron a todos los adolescentes que se reportaron al Departamento de Estadística por Intento suicida, la muestra ascendió a 28 pacientes.
De estos, según nos muestra la Tabla No 1, el mayor porciento en cuanto a la edad, estuvo comprendido en el grupo de 14 a 15 años con un 35.7%, seguido muy de cerca por el grupo de 16 a 17 años con un 32.1% y apareciendo una minoría en los de 12 a 13 años con solo el 10.7%; así mismo encontramos que el sexo más afectado fue el femenino con un 82.1%.
La propensión al crecimiento en la segunda etapa de la adolescencia nos permite evaluar que la tendencia futura del problema de salud en esta etapa de la vida no es positiva y se hace necesario, lograr acciones desde ahora que permitan planificar la salud de este grupo, asignar los recursos necesarios y educarlos para poder mejorar el curso futuro de sus historias humanas.
En cuanto al sexo encontramos un predominio de mujeres sobre hombres, valido para el Intento suicida donde se describe un comportamiento similar a nivel mundial, siendo las mujeres la que con mayor frecuencia incurren en este acto, diferente cuando se habla de suicido consumado donde aparece el sexo masculino con mayor prevalencia, pues las mujeres suelen utilizar métodos menos letales.
En estudios realizados por Guibert Reyes y Alonso Duran(24) , los cuales realizaron una investigación sobre los factores epidemiológicos y psicológicos en el intento suicida, encontraron cifras similares a las de nosotros , con un predominio del sexo femenino de un 78.0 %, aunque ellos presentan una población mayor en el rango de 25 a 39 años con un 34.1%; al igual que el trabajo de Peña Galban y colaboradores(1) donde reportan un predominio del grupo de 17 a 23 años con un 87.65%, pero ellos encontraron al sexo masculino como el más representativo en su muestra. Otros trabajos sobre este tema , de Trenzado Rodríguez y Parras Trenzado(44), muestran un predominio del sexo masculino en el grupo de 15 a 24 años.
Al estudiar los factores de riesgo previos al intento suicida encontramos (Tabla No 2) un predominio casi absoluto de la depresión con un 89.2%, seguido de los antecedentes de malos tratos en la infancia, identificándose en más de la mitad de la muestra (57.1%) y a estos les sigue los antecedentes familiares de suicidio, el alcoholismo y otras drogodependencias con 39.2% y 25% respectivamente.
Los factores de riesgo para el suicidio hallados constituyen realidades psicosociales que generan en el individuo dinámicas psicológicas que conducen a que este se subvalore, pierda el sentido de la vida, crea poco en la solidaridad humana, en los apoyos grupales, y además, que evalúe los eventos en los cuales se ve inmerso como imposibles de cambiar. De ahí que su conducta social se comporte de manera más pasiva y la pasividad de la personalidad no contribuye a la salud mental del individuo. (24)
Por otra parte estos resultados coinciden con otros trabajos(12,13,32) que plantean que la depresión usualmente está presente debido a que la reducción del círculo de intereses vitales y la presencia generalizada de frustración y soledad, apuntan hacia un deterioro importante de la actividad psicológica de estos pacientes, quienes se manifiestan indefensos y culpables.
La depresión en adolescentes es un trastorno que se presenta durante los años de la adolescencia y se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, desánimo, pérdida de la autoestima y ausencia de interés en las actividades usuales. La depresión puede ser una respuesta transitoria a muchas situaciones y factores de estrés. Este estado es común en los adolescentes, como consecuencia del proceso normal de maduración, del estrés asociado con éste, de la influencia de las hormonas sexuales y de los conflictos de independencia con los padres. (32)
También puede ser una reacción a un suceso perturbador, como la muerte de un amigo o pariente, la ruptura con la novia o novio o el fracaso en la escuela. Los adolescentes que presentan baja autoestima, que son muy autocríticos o que perciben poco sentido de control sobre los eventos negativos presentan un riesgo particular de deprimirse cuando experimentan eventos generadores de estrés.(33) A menudo es difícil diagnosticar la verdadera depresión en adolescentes debido a que su comportamiento normal se caracteriza por variaciones del estado de ánimo, con períodos alternos de "el mundo es un sitio maravilloso" y "la vida apesta". Estos estados de ánimo pueden alternar en períodos de horas o días. (34)
En 1985, el Parlamento Europeo definió los malos tratos infligidos a la infancia como "toda violencia, no ocasional, contra la integridad física y/o psíquica del niño, o la privación de cuidados, por parte de sus padres o cuidadores que conlleve perjuicios hacia el niño al herirlo, dificultar su desarrollo o inducirlo a la muerte. Las secuelas conductuales y emocionales de la violencia o maltrato infantil son tanto o más dramáticas que su impacto inicial, si se tiene en cuenta que cerca de la mitad de los niños expuestos a la violencia pueden presentar síntomas compatibles con trastornos del estrés postraumático y transmitir generacionalmente la violencia, además de la elevada frecuencia en los trastornos del sueño, las dificultades del aprendizaje, los problemas de memoria y concentración, la conducta agresiva e ideación suicida asociados a ella.(11)
Constituye una tarea primordial mejorar la actuación sobre los factores que predisponen o desencadenan el maltrato infantil. Si se evalúan sus consecuencias, tanto inmediatas como mediatas, se pueden establecer una serie de consideraciones que se concreten en medidas dirigidas a todos los niveles de atención de la salud, fundamentalmente la atención primaria, donde su conocimiento y práctica es vital
La situación de la familia del adolescente suicida con respecto a la existencia de antecedentes familiares de suicidio o intentos de suicidio garantiza su infelicidad e impide su crecimiento emocional
Hoy día, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas por los jóvenes es uno de los problemas de salud emergente, y su solución se ha convertido en prioridad para muchos países del mundo. Nuestra sociedad no escapa a dicha problemática, por ello en los últimos años se han producido manifestaciones sociales que deben ser analizadas, como por ejemplo, la costumbre de beber en lugares públicos sin festividad popular; la aceptación del consumo de bebidas alcohólicas por los adolescentes y jóvenes para cualquier actividad recreativa; la avidez por el consumo en lugares de expendio, que a su vez han proliferado en número y ampliado su horario de venta; la oferta de bebidas alcohólicas por algunos colectivos laborales y comunitarios como vehículo de gratificación, la venta ilícita por algunos individuos con fines lucrativos, y hasta la propaganda ingenua, demostrándose una aceptación casi incondicional hacia el consumo de alcohol, y una tolerancia poco recomendada hacia sus consecuencias sin olvidar el factor subjetivo que juegan los mitos y creencias en la ingestión de alcohol como intensificador de la conducta social.(16) El alcohol y otras drogodependencias predisponen a cometer actos suicidas, al intensificar un estado de ánimo depresivo y reducir el autocontrol. El reconocimiento precoz de los factores de riesgo antes mencionados puede ayudar a prevenir el intento de suicidio.
Encontramos trabajos que señalan también a la depresión como el factor de riesgo de mayor aparición como es el de Guibert Reyes y Alonso Roldan (24) con un 63.4%, además también se recoge un 46.3% de maltrato infantil y un 51.2% de antecedentes familiares de suicidio. También Marcondes y Mezzaroba (47) encontraron un 67.1% de depresión en los casos estudiados y un 35.2% de antecedentes familiares de intentos de suicidio. Por otra parte en la provincia de Granma, Martínez Jiménez y colaboradores (56) encontraron que más de la mitad de los adolescentes presentaban intentos suicidas previos y que el 66.2% tenían antecedentes familiares de comportamiento suicida.
Al recoger los signos críticos en el comportamiento del intento suicida en los casos estudiados (Tabla No 3) lo más llamativo es que el 75% de estos adolescentes presentaron cambios de conducta repentinos, especialmente de calma después de un periodo de ansiedad, y que el resto de los signos más significativos se encuentran repartidos entre las amenazas directas o indirectas de cometer suicidio en primer lugar con un 53.5%, seguida de la acción de regalar pertenencias con un 32.1%.
A menudo, los suicidios van precedidos de cambios en la conducta (estado de ánimo depresivo, escasa autoestima, trastornos del sueño y del apetito, pérdida de la capacidad de concentración, ausentismo escolar, molestias somáticas y preocupación por el suicidio) que suelen ser motivo para que el niño o el adolescente acudan a la consulta del médico. Frases como "me gustaría no haber nacido" o "me gustaría dormirme y no despertarme nunca" deben ser consideradas seriamente como posibles indicaciones de intento de suicidio. Una amenaza o un intento de suicidio constituyen una importante comunicación sobre la intensidad de la desesperación que experimenta el paciente.(26) Para responder a estos indicios iniciales o para afrontar la amenaza o el intento de suicidio o las conductas de grave riesgo, es necesario adoptar una intervención enérgica, preguntando directamente a los pacientes sobre su infelicidad o sentimientos de autodestrucción; este tipo de preguntas directas reducen el riesgo de suicidio.(18) Los padres deben de estar conscientes de las señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio. La gente a menudo se siente incómoda hablando sobre la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de ponerle ideas en la cabeza, por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.(20)
La Tabla No 4 nos muestra los métodos utilizados en el intento suicida reportado, donde encontramos que la mayoría de los casos utilizaron la ingestión de tabletas con un 75.0%, seguido de las heridas autoinfligidas con un 17.8%, y en menor cuantía el ahorcamiento y la precipitación de alturas con un 3.5% por igual.
En el grupo de adolescentes con intento suicida es frecuente encontrar el método de la ingestión de tabletas como el más popular, al ser considerado un método no doloroso y que ayuda a conseguir los objetivos de llamar la atención como muchas veces ocurre. El infligirse heridas es un acto deliberado de destrucción del tejido del cuerpo, a veces para cambiar una manera de sentirse. Es visto de manera diferente por distintos grupos y culturas dentro de la sociedad. Ello aparenta haberse hecho más popular últimamente, especialmente entre los adolescentes. Las causas y la severidad de las heridas propias puede variar. Algunos adolescentes se mutilan a sí mismos para correr riesgos, rebelarse, rechazar los valores de sus padres, establecer su propia individualidad o meramente para ser aceptados. Otros, sin embargo, pueden herirse a sí mismos por desesperación o coraje para lograr la atención, para demostrar su desesperación y poca valía, o porque tienen pensamientos suicidas. (19)
En trabajo realizado en la ciudad de Cárdenas (43) se recoge al ahorcamiento como el método más utilizado, seguido de la ingestión de tabletas, aunque este trabajo difiere del nuestro al ellos escoger una muestra más amplia en cuanto a grupos de edades. También analizan que las mujeres prefirieron la incineración y los hombres el ahorcamiento, nuestro trabajo no realizo comparaciones entre el método y el sexo del paciente. Encontramos además que Chacon Miranda y colaboradores (55) obtuvieron en primer lugar la ingestión de psicofármacos como método empleado; lo mismo encontró Martínez Jiménez (56) cuando estudio el comportamiento suicida infanto juvenil en cuanto a métodos utilizados.
En cuanto a las razones expuestas por los pacientes, de que lo llevaron a cometer estos actos, la Tabla No 5 nos permite reconocer a los conflictos familiares como lo que más afectaron a nuestra muestra con un 96.4%, seguida por los sentimientos de soledad y minusvalía con un 60.7%, y en una menor cuantía los sentimientos de desesperanza con un 32.1%.
Las relaciones familiares comprenden procesos tales como el establecimiento de límites entre los miembros, el desempeño de roles, el ejercicio de la jerarquía, el aprendizaje de la educación emocional y comunicacional, el apoyo y la tolerancia. Cuando estas relaciones son cálidas, estrechas y cooperativas los miembros se fortalecen y se fomenta la libre y creadora evolución personal; en cambio, cuando lo anterior no acontece, predomina la tirantez con el consiguiente malestar que puede generar la ideación e incluso el intento suicida. (9)
Las pautas de interacción familiar se transmiten de una generación a otra, de manera consciente e inconsciente, lo que posibilita que a través del aprendizaje se perpetúen modelos negativos de funcionamiento familiar que constituyen factores de riesgo familiares esenciales para la conducta suicida, ellos son: la desorganización familiar en lo que respecta a un consenso de normas, sentimientos de falta de comunicación y hostilidad entre sus miembros, las riñas familiares constantes por parejas en permanente desacuerdo y disputa con agresión física o psicológica, la familia destruida por abandono físico o emocional de alguno de los padres o de ambos, los sentimientos de rechazo familiar unido a condiciones disfuncionales familiares y la presencia frecuente en ambos padres de sentimientos de desesperanza y pesimismo acompañados de actitudes y conductas pasivas ante su propia vida y la familia.(27)
Con relación a las razones especificas al hablar de soledad se alude a las vivencias subjetivas de ausencia de interacción social, no determinadas por la cantidad y la índole de los contactos sociales comprobables objetivamente, sino porque se sienten solos aunque estén rodeados de familiares, vecinos y otras personas, pues tales contactos no los satisfacen del todo. Esta posición emocional genera elevada vulnerabilidad psicológica del individuo, afectando considerablemente la inteligencia emocional del sujeto, es decir la capacidad para expresar sus propios sentimientos del modo más adecuado y eficaz, y posibilitar la colaboración en la consecución de sus objetivos, por lo que son más sensibles a que los conflictos con sus seres queridos y cercanos los impacten de manera particular, asumiendo generalmente una interpretación desesperanzadora de ellos que en términos de interacción interpersonal, se expresan como inactividad de la personalidad, subvaloración de su actuación y ausencia de socialización de la agresividad percibida.(24)
En la literatura revisada (4, 7,23) se encontraron trabajos que informaban un predominio de los sentimientos de soledad y los conflictos familiares como principales motivos para cometer el acto; así aparece en un estudio sobre los factores de riesgo psicosociales para el intento suicida (24) que expone un 46.3% de pacientes que referían los problemas familiares como razón, y en mayor medida un 60.9% que referían sentimientos de soledad. También Martínez Jiménez (56) encontró un predominio de conflictos familiares y Chacón Miranda (55) por su parte de los conflictos amorosos en mayor medida.
Al comparar una de las características de los intentos suicidas estudiados como lo es, las razones para cometerlo, con los factores de riesgo encontrados para esta conducta encontramos que ( Tabla No 6 ) la depresión como factor de riesgo estuvo representada en todos los pacientes sin distinción de razón expuesta para cometer este acto; además los que consumían alcohol u otras drogas, referían sentimientos de soledad y desesperanza, al igual que lo utilizaban como una vía de escape para los conflictos amorosos; y aquellos adolescentes que tenían antecedentes de malos tratos en la infancia estuvieron representados solo en los que referían sentimientos de soledad y desesperanza.
La familia constituye la primera red de apoyo social que posee el individuo, amortiguadora de las tensiones que engendra la vida cotidiana, pero podrá ser, a menudo, generadora de estrés en sí misma. Toda conducta suicida constituye motivo de distrés familiar, puesto que genera la perturbación y desorganización de sus integrantes ya sea por la pérdida del miembro que se autoelimina como por la amenaza latente de la pérdida de quien lo pretende. Para que la interacción entre los miembros de una familia sea la mejor posible es necesario que el sistema familiar sea capaz, de unido como grupo, enfrentar las crisis, expresar los afectos, como permitir el crecimiento individual de sus miembros y producir el intercambio o interacción constante entre ellos, respetándose la autonomía y el espacio del otro. La comunicación deberá ser clara y directa, las funciones de sus miembros estarán bien establecidas, así como sus responsabilidades y predominará la flexibilidad del sistema. (18)
Como puede apreciarse, son múltiples los factores de riesgo que se relacionan con el intento suicida y múltiples son las manifestaciones o signos de alarma que pueden aparecer en estos adolescentes, pero todas tienen en común que pueden evitarse si se actúa en conjunto; la sociedad, la familia, la escuela, cada una de ellas de manera general deben actuar sobre las condiciones e identificar los riesgos, con el fin de controlarlos, disminuirlos, y de ser posible, brindar soluciones que los eliminen de este grupo vulnerable de edad, que es la adolescencia.
La experiencia cubana enseña que profundos cambios en la estructura política y social condujeron a un Sistema Nacional de Salud de cobertura total, con orientación profiláctica, bases científicas y amplia participación popular que logró en corto plazo colosales progresos en el mejoramiento de la salud de la población. En nuestro país existe un registro unificado de los datos primarios de suicidio que estadísticamente se registran en todas las unidades como una enfermedad de declaración obligatoria, y comprende el suicidio e intento de suicidio. Las estadísticas cubanas de mortalidad por suicidio y lesiones autoinfligidas poseen una alta integridad y calidad, evaluadas a partir de estudios de certificación de causas de muerte. Las características socioculturales, regulaciones jurídicas o de otra índole no afectan, en nuestro medio, la declaración y certificación de esta causa por las autoridades sanitarias, lo que contribuye a la veracidad del dato, y es una premisa básica para aumentar la calidad y eficiencia de su empleo.
CONCLUSIONES
1. La mayoría de los adolescentes reportados por intento suicida estuvieron comprendidos en el grupo de 14 a 15 años, seguidos de los de 16 a 17 años; siendo el femenino el sexo más afectado .
2. Los factores de riesgo identificados previos al suicidio, que más prevalecieron fueron, la depresión y los antecedentes de malos tratos en la infancia, seguidos de los antecedentes familiares de suicidio y la ingestión de alcohol y otras drogas.
3. Se encontraron a los cambios de conducta repentinos y las amenazas directas e indirectas de cometerlo, como los signos críticos en el comportamiento del intento suicida que más incidieron.
4. La ingestión de tabletas y las heridas autoinfligidas constituyeron los principales métodos utilizados para cometer el acto. Así como las razones que refirieron fueron los conflictos familiares, seguidos de los sentimientos de soledad y minusvalía.
5. La depresión como factor de riesgo estuvo representada en todos los pacientes sin distinción de razón expuesta para cometer el suicidio.
RECOMENDACIONES
1. Diseñar un proyecto de intervención para todo el personal de salud de la Atención Primaria con el fin de incorporar los principios fundamentales que caracterizan una terapia psicológica de ayuda a las personas que han realizado un intento suicida.
2. Unión de los programas de prevención en salud del suicidio con los programas escolares; conjugando la prevención, intervención y posvención, así como la evaluación de procesos.
TABLA
1. DISTRIBUCIÓN SEGÚN EDAD Y SEXO DE LOS CASOS ESTUDIADOS.
|
GRUPOS DE
EDAD
( Años )
|
SEXO
|
GRUPO
TOTAL
|
|
Masculino
|
Femenino
|
|
N°
|
%
|
N°
|
%
|
N°
|
%
|
|
12 – 13
|
1
|
33.3
|
2
|
66.6
|
3
|
10.7
|
|
14 – 15
|
1
|
10.0
|
9
|
90.0
|
10
|
35.7
|
|
16 – 17
|
1
|
11.1
|
8
|
88.8
|
9
|
32.1
|
|
18 - 19
|
2
|
33.3
|
4
|
66.6
|
6
|
21.4
|
|
GRUPO TOTAL
|
5
|
17.8
|
23
|
82.1
|
28
|
100
|
Fuente: Departamento de Estadística. Policlínico
Ángel Machaco Amejeiras.
TABLA
2. FACTORES DE RIESGO PREVIOS AL INTENTO SUICIDA.
|
FACTORES DE RIESGO
|
N°
|
%
|
Depresión
|
25
|
89.2
|
|
Enfermedad Bipolar
|
3
|
10.7
|
|
Enfermedades mentales
|
1
|
3.5
|
|
Alcoholismo y drogodependencias
|
7
|
25.0
|
|
APF de suicidio
|
11
|
39.2
|
|
Intentos previos de suicidio
|
4
|
14.2
|
|
Malos tratos en la infancia
|
16
|
57.1
|
|
Enfermedad física crónica
|
1
|
3.5
|
N =28
Fuente: Historias Clínicas Individuales. Centro de
Salud Mental Municipal.
TABLA
3. SIGNOS CRÍTICOS EN EL COMPORTAMIENTO DEL INTENTO SUICIDA.
|
SIGNOS CRÍTICOS
|
N°
|
%
|
Cambio de conducta repentino
|
21
|
75.0
|
|
Regalar pertenencias
|
9
|
32.1
|
|
Amenazas directas o indirectas de cometer suicidio
|
15
|
53.5
|
|
Intentos directos de cometer suicidio
|
3
|
10.7
|
N = 28
Fuente: Historias Clínicas individuales. Centro de
Salud Mental Municipal.
TABLA
4. MÉTODOS UTILIZADOS EN EL INTENTO SUICIDA REPORTADO.
|
MÉTODOS
|
N°
|
%
|
|
Ingestión de tabletas o sustancias tóxicas
|
21
|
75.0
|
|
Ahorcamiento
|
1
|
3.5
|
|
Incineración
|
_
|
_
|
|
Precipitación de alturas
|
1
|
3.5
|
|
Heridas
|
5
|
17.8
|
N = 28
Fuente: Historias Clínicas individuales.
Centro de Salud Mental Municipal.
TABLA
5. RAZONES EXPUESTAS POR LOS PACIENTES PARA COMETER EL INTENTO SUICIDA.
|
RAZONES
|
No
|
%
|
|
Conflictos
familiares
|
27
|
96.4
|
|
Sentimientos
de soledad y minusvalía
|
17
|
60.7
|
|
Enfermedad
física invalidante
|
1
|
3.5
|
|
Conflictos
amorosos
|
4
|
14.2
|
|
Sentimiento
de desesperanza
|
9
|
32.1
|
N= 28
Fuente: Historias Clínicas
individuales. Centro de Salud Mental Municipio.
TABLA
6. RAZONES DEL INTENTO SUICIDA SEGÚN FACTORES DE RIESGO PREVIOS.
|
RAZONES
|
FACTORES
DE RIESGO
|
|
Depresión
|
Enfermedad
bipolar
|
Enfermedad
mental
|
AlcoholismoY
drogas |
APF
de suicidio
|
Intentos
previos de suicidio
|
Malos
tratos en la infancia
|
Enfermedad
Física crónica
|
|
No
|
%
|
No
|
%
|
No
|
| |