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Estructura social - homogeneidad – heterogeneidad
Resumen: En los estudios que se han hecho en Cuba, la desigualdad emerge como problema, y generalmente al analizarse se desarrolla dentro de los temas de estructura social, asociados a conceptos como homogeneidad-heterogeneidad. Esta línea de trabajo ha sido rastreada, como ya se ha planteado, por el CIPS (Ver Anexo1). Desde este centro se han impulsado muchas investigaciones que versan sobre la composición socioclasista de la sociedad cubana actual.
Publicación enviada por Lic. Yeny Delgado Brito
Resumen.
En los estudios que se han hecho en Cuba, la desigualdad emerge como problema, y generalmente al analizarse se desarrolla dentro de los temas de estructura social, asociados a conceptos como homogeneidad-heterogeneidad. Esta línea de trabajo ha sido rastreada, como ya se ha planteado, por el CIPS (Ver Anexo1). Desde este centro se han impulsado muchas investigaciones que versan sobre la composición socioclasista de la sociedad cubana actual.
Desarrollo
Sobre la segunda mitad de la década de los 80, como se afirmó con anterioridad, ya la Sociología estaba llamando la atención sobre las situaciones problemáticas que exigía la estructura social, y con ella la juventud, la familia, y otros estudios particulares que se debatían en ese análisis.
Es incuestionable que los procesos de homogeneidad y heterogeneidad en el interior de la sociedad y de los grupos sociales alcanzan dimensiones nuevas en su complejidad. A la vez, no se pude partir de que los cambios en la propiedad sean los únicos responsables de las modificaciones producidas.
La sociedad cubana se caracteriza por la unidad de todos sus sectores, del pueblo, en aras de los objetivos de la Revolución. Pero se pecaría de ingenuidad sino se comprendiera que, dentro de ese concepto de pueblo, se cuenta hoy con una heterogeneidad más compleja, que si bien pone en peligro la unidad, debemos conocer su estructura y características, para aplicar las políticas correctas que conduzcan a mantener la unidad entre los sectores de la población.
Como se deriva de lo anterior la llamada mundializaciòn de la economía capitalista, junto a los avances tecnológicos, ha transformado radicalmente las formas de división social – en límites nacionales e internacionales- la organización de la producción y las fuentes, calidad y magnitud de las desigualdades sociales, lo que ha hecho emerger una nueva estructura social, mucho más heterogénea, con bases de formación múltiples, y donde los nexos con la configuración de actores sociales e identidades colectivas se hacen más complicadas, y las contradicciones entre clases y estratos diferentes –así como las relaciones de explotación – se expresan de formas muy variadas y no siempre evidentes. No pesan solo los factores internos, la situación internacional influye de manera directa en el estado de la problemática en el país.
En los tres últimos lustros, los estudios parten de aceptar la complejidad y multicausalidad de los sistemas de estratificación contemporáneos, y el principio metodológico de que al igual que no hay historia sin sujetos, sin producción colectiva de sentido no es posible comprender la condición de agente de cambio y las opciones de acción real que tiene tal o cual grupo social.
De este modo, el elemento en el que se interpretan estos enfoques disímiles en el reconocimiento de la elevada complejidad y heterogenizaciòn creciente de los procesos actuales de configuración de las estructuras sociales –a escala mundial, regional, nacional y local- de las fuentes de desigualdad y de los actores sociales, lo que implica que todo reduccionismo o universalismo explicativo conduzca inexorablemente a diagnósticos y pronósticos incompletos y equívocos. Desde un enfoque social los fenómenos tratados deben ser vigilados epistemològicamente para no caer en fáciles estrategias que no compitan con la incidencia de los procesos, ya que se descuidaría la implicación social que traen aparejado.
Esta dinámica compleja, además de cuestionarse aspectos específicos de los fenómenos emergentes, hace hincapié en temas como la estructura social, siendo una temática debatida, desde un enfoque sociológico, que integra cada una de las esencias que lo componen.
El concepto de estructura social desde una óptica sociológica de las desigualdades sociales, es punto de partida en la mayoría de los estudios, por lo general, se utiliza para designar el concepto de estratos, sectores, grupos y espacios sociales diferentes en que una sociedad concreta distribuye fragmentadamente a los individuos en virtud de la similitud y diferencia de rasgos relacionados, en primer lugar y esencialmente con la forma en que esa sociedad se reproduce materialmente a sí misma.
La estructura social implica una jerarquía de posiciones sociales (derivada de los roles en la esfera de la producción) un sistema de relaciones sociales entre dichas posiciones y un determinado grado de cercanía y desigualdad entre las posiciones.
Por lo que se entiende por estructura socioclasista: el entramado de posiciones, grupos y relaciones entre ellos, que se configuran a partir de la división social del trabajo y de las relaciones de propiedad. Estas constituyen la base de la reproducción material de una sociedad histórico-concreta, entramado que expresa el grado de estratificación y desigualdad, y de integración o exclusión que caracteriza a dicha sociedad y que se conecta con otros ejes de articulación de diferencias sociales de naturaleza histórico-cultural (de género, generaciones, raza, etnia entre otros) .
Sin negar la relevancia de los factores subjetivos y socioculturales en la construcción de las diferencias y las desigualdades, se está utilizando aquí el concepto de estructura en su dimensión de constricción externa al sujeto, armazón que puede ser transformada y realzada por la acción del sujeto (individual o colectivo), como parte integrante de la totalidad que comprende a la sociedad.
Entre las tendencias de heterogenización presentes en la estructura social cubana está la complejidad y el aumento de las distancias sociales, uno de los procesos más intensos que abre la brecha a desigualdades casi inexistentes o apenas visibles en la etapa anterior al período especial. De tal modo, que este fenómeno centró nuestro objeto de atención partiendo del hecho de que todo lo que acontece en la realidad social tiene en mayor o menor medida un impacto en la subjetividad.
Todo el panorama típico hasta antes de la crisis, como ya se señaló, propició la configuración de una subjetividad que concebía la igualdad – a veces confundida con el igualitarismo- como un derecho per se, una obviedad de la cotidianidad cubana. De ahí que el acercamiento al mundo subjetivo de los individuos que integran las clases, capas y grupos de la estructura social resulta muy importante desde el punto de vista social y político. Esta intencionalidad tiene presencia en algunos de los estudios. (Ver Anexo 1, trabajos de FLACSO, CITMA y CIPS) y al extender las reflexiones a la subjetividad se potencia el papel del sujeto como protagonista de la acción.
Conocer las configuraciones subjetivas que con matices y diferencias se estructuran, permite precisar sus potencialidades para dar continuidad al proceso revolucionario. Posibilitando a organismos, instituciones, a los “hacedores de política” tomar decisiones en aras de articular y propiciar la participación de todos los grupos alrededor de una estrategia común: el proyecto social viable. . Desde el punto de vista metodológico ha habido un redimensionamiento ético, en el sentido de que se incluye en la propuesta la subjetividad, es decir el criterio de los actores sociales, potenciando las características que imprime la metodología cualitativa.
A estos conceptos típicos de la sociología de la estructura social y las desigualdades, (como aquellas que comprenden la multiplicación de los actores sociales y de los nexos y redes que se forman entre ellos), hay que añadir la noción de complejidad, que ofrece una perspectiva para comprender de forma integrada los procesos de transformación de las estructuras y relaciones sociales que está teniendo lugar en la sociedad cubana desde la década del 90 hasta hoy.
La heterogeneidad y la complejizaciòn, por sí solas, no son positivas ni negativas, tienen rasgos de ambos tipos, por eso a la pregunta de si los cambios actúan a favor o no del proyecto, la respuesta más sintética es que hay tensión entre los elementos que actúan a favor y los elementos que actúan en contra, y que tienen un carácter de regresión.
La multisectorialidad complementaria, es decir que haya una diversidad de sectores de propiedad, no se observa como un elemento negativo; al contrario, se percibe como una solución económica a un problema de una coyuntura, es verdad. Pero también a un problema anterior que es descargar al Estado de una serie de responsabilidades, diversificando las formas sociales de la propiedad. En este sentido hay un hecho importante y es que la reforma ha sido creativa, innovadora y valiente. Además hay un contexto de hegemonía popular que es el que hace coherente el enlace entre las diferentes formas de propiedad.
Tampoco se concibe como negativa la diversidad de actores sociales y de sus repertorios de acción. Hay una potencialidad de innovación social que esta diversidad también desata. La emergencia de los actores sociales es también una tendencia muy positiva. Igualmente la diferenciación de los ingresos asociados al trabajo y la relevancia del aporte es considerada como un rasgo muy positivo porque son de adaptación a la coyuntura nacional e internacional, y de corrección de tendencias anteriores negativas o debilidades del patrón anterior de estratificación social y distribución.
Por otra parte, se afirma que la norma de igualdad socialista se violenta por defecto y por exceso, es decir se considera que antes de la crisis y del reajuste, se violentaba por exceso y se creía en un igualitarismo que tampoco reconocía las diferencias por el aporte al trabajo, y eso es inmovilizativo y lo correcto con “el problema de la real expresión de la propiedad del propietario colectivo”. Pero la norma de igualdad socialista también se violenta por defecto, que es la tendencia que se considera hoy como negativa.
En la anterior afirmación, es de destacar que cuando esa norma es violentada por elementos como la vulnerabilidad, por la presencia de pobreza, choca con la sociedad y con los valores inculcados, pues el sistema tiene otras aspiraciones humanistas. Así las diferencias no provenientes del trabajo son una violación lamentable de la norma socialista.
La tendencia a la polarización excesiva también parece negativa, sobre todo cuando esta transita desde el desempleo a situaciones extraordinariamente ventajosas, algunas que no provienen del trabajo, entonces esa es una especie de lógica que permite ver la tensión entre tendencias progresivas y regresivas.
No se puede obviar la importancia del contexto. Si se apela a la teoría de la complejidad, y a uno de sus elementos de los sistemas complejos en el cual la relación sistema-entorno es mucho más importante e interactiva. Este medio esta cada vez más dentro de la cotidianidad y entonces todo el análisis de la sociedad no se puede hacer a sus espaldas.
La relación consecuencias- medio es presentada como una idea nueva, que afecta de forma directa la funcionabilidad de la sociedad. Indudablemente existe un trasfondo marxista que marca la respuesta social, ya que plantea cuestiones materiales, bajo las cuales se presentan las disfunciones, es decir, que si las condiciones materiales estuviesen presentes, (y no dadas, para no caer en paternalismo) las alternativas fuesen otras, aún cuando se considera que las complejidades no corroboran las desigualdades, es destacable dentro de esta tradición marxista el énfasis en la distribución, o mejor dicho el papel primordial que se le atribuye.
Todos coinciden en que los cambios producidos en la sociedad cubana, al interior de los grupos sociales, y en su heterogeneidad, “la tendencia no está en la dirección retardataria del proyecto social, sino todo lo contrario”.
Con relación a la interpretación de los significados de la movilidad, como regla, altas tasas son tomadas como prueba de que una sociedad está centrada en el logro individual, que ofrece igualdad de oportunidades de acceso a las posiciones ventajosas para que todos los grupos sociales y de que se caracteriza por una baja influencia de la adscripción, es decir que el ascenso social y las recompensas dependen mucho más de las cualidades personales que de ventajas heredadas y de capital social.
La afiliación que se advierte corrobora una postura funcionalista, en la que se privilegian los factores sociocultulares que generan ascenso en la estructura social, se considera que la idea parte del hecho que se desencadenó con la crisis, ya que cada actor tiene que empezar a crear sus propios mecanismos de convivencia.
En las distintas etapas por las que ha atravesado la transición socialista cubana es posible contar tres patrones de movilidad social diferentes.
Estos patrones se han ido desplazando desde un momento inicial caracterizado por una situación de movilidad máxima, con alta fluidez e intensidad máxima, propia de los procesos muy radicales de ruptura y descontrucciòn de una estructura social y una sustitución por otra cualitativamente diferente e integrada por componentes de una nueva generación o de muy baja en la estructura precedente; hacia un segundo momento donde los procesos reproductivos de continuidad son los predominantes, disminuyendo así la movilidad de largo alcance, que cede su lugar a los desplazamientos de baja intensidad, entre posiciones adyacentes en la jerarquía socioestructural y donde emergen y se fortalecen procesos de auto reclutamiento (eficientes e ineficientes) para algunos grupos sociales, siendo el centro de los deslazamientos la movilidad profesional y la elevación de la calificación y el canal de desplazamiento por excelencia.
El tercer momento se asocia a un patrón de movilidad integrado fundamentalmente por la combinación y acción simultanea de dos procesos: crisis y reforma. Esta combinación supone la presencia al unísono de tendencias de movilidad descendente y ascenso social selectivo. Este patrón incluye también la apertura de nuevas rutas de movilidad clausuradas o muy estrechas anteriormente, como el desplazamiento desde la propiedad estatal hacia la no estatal; sin que ello pueda ser considerado como un movimiento descendente. Un elemento característico de este nuevo patrón es la presencia de desplazamientos verticales colectivos, de ascenso y descenso, a través de la devaluación o emergencia económica de ramas y actividades en su conjunto.
Lo más interesante de estas apreciaciones es comprender cómo el nuevo patrón corrobora la heterogenizaciòn y complejizaciòn que marcan los procesos socioestructurales que acompañan a la reforma y la variedad de las contradicciones que ellas contienen al crear situaciones de ascenso y descenso y lo que esto significa desde la óptica de las políticas sociales.
Estos trabajos se han perfilado en un sentido amplio al tratar el tema desde esquemas de análisis previstos para demostrar el estado del fenómeno. Por ejemplo, a continuación hace una propuesta de la Evaluación de la estratificación y las desigualdades.
-Las propias clases son internamente heterogéneas, pues su composición articula grupos que expresan diferentes grados de fortaleza y formas de manifestación de los rasgos que definen la clase.
-Las estructuras sociales y los sistemas de estratificación y desigualdad son procesos. Integran simultáneamente estabilidad y movimiento, continuidad y cambio.
Este discurso se orienta a un análisis multicausal, que en ningún sentido constriñe la posibilidad valorativa de alcanzar criterios integrales al respecto. Pero además se mueve en un nivel que no sólo abarca las causas que originan el fenómeno sino que llega hasta las consecuencias de la crisis, en la estructura socioeconómica y la actual estructura socioclasista.
En el tratamiento a la reforma socioeconómica incide en la reconfiguraciòn de la estructura socioclasista, que se concreta en la aparición de un nuevo esquema de estratificación social, que como consecuencia de las nuevas condiciones objetivas del funcionamiento de la economía requiere y genera franjas de desigualdad más amplios. Las tendencias de reestratificación más fuertes son:
- Aparición de nuevas formaciones de clases y recomposición de capas medias.
- Segmentación interior de los grandes componentes socioclasistas precedentes.
- Heterogenizaciòn de los actores propios de la producción agropecuaria.
-Polarización de los ingresos.
Otro elemento que refleja la reestratificación es el de los ingresos (como factor homogenizador) y su emergencia como componente esencial de la desigualdad.
Entre esos rasgos se encuentran: empobrecimiento de vastos sectores de la fuerza laboral, aparición de una élite trabajadora , surgimiento de ingresos y niveles de vida no asociados al trabajo, exclusión de importantes segmentos de población del consumo en ciertos mercados o al menos, reducción de su acceso a un grupo muy limitado de los productos que se distribuyen de ellos; diversificación de las formas de estímulo a los trabajadores, perdida de peso del salario en la capacidad financiera de las familias, como vehículos de satisfacción de las necesidades de la población y como factor homogenizador de la estructura social, dispersión de los niveles de ingreso de los asalariados estatales, redistribución de los poderes para la fijación de salarios con pérdida de la centralidad absoluta del estado, debilitamiento cuantitativo y cualitativo de los servicios sociales.
En estas investigaciones también se propone el esquema de estratificación actual:
-Pirámide invertida.
-Recomposición socioclasista.
-Fragmentación y regresión social.
Pero estas visiones, al basarse en un análisis presentista, dejan fuera de su alcance la posibilidad de valorar algunas tendencias que representan soluciones a las anteriores debilidades homogenistas y estatalistas de la estructura social precedente, como son la ampliación de espacios autogestores, la diversificación (que debería transitar hacia la complementación) de las formas de propiedad, la emergencia de un esquema de estimulación material (aún imperfecto) más apegado a los aportes laborales reales en algunas ramas y actividades económicas entre otras.
El tratamiento de la esfera del consumo, dentro del proyecto localista cubano, es la ruptura entre la norma de consumo y la norma de trabajo, base de una diferenciación social que no está fundada en el trabajo. La aparición de segmentos de la población llamados vulnerables, los cuales no pueden reproducir sus necesidades básicas, representa un reto nada desdeñable desde el punto de vista de la inevitable desigualdad transitoria
El llamado a cierta dosis de competencia y desigualdad como motores sociales esconde la ausencia de voluntad –de los que así piensan- de avanzar hacia la construcción de relaciones económicas auténticamente nuevas.
Comparando la actual composición socioclasista de la sociedad cubana con la situación anterior a los años 90, en el estudio es posible distinguir algunos de los rasgos fundamentales que caracterizan a este nuevo tipo socioestructural:
Entre los rasgos fundamentales señalados se encuentran:
-Diversificación acelerada de las formas de propiedad.
-Heterogenizaciòn y complejidad crecientes.
-Fuerte diferenciación socioeconómica general y fragmentación de las estructuras internas de las clases y de las capas sociales.
-Altos grados de desigualdad social que se expresa fundamentalmente en:
-Aumento progresivo de las distancias cualitativas entre los grupos extremos. En este sentido aparición de èlites y vulnerables.
-Acceso selectivo y restringido a los más altos niveles de consumo y el bienestar material.
-Presencia de fuertes desigualdades no asociadas al trabajo y al rol de cada grupo en la estrategia socioeconómica.
-Fortalecimiento de los vínculos entre formación y crecimiento de grupos sociales y la eficacia productiva de estos.
-Elevada movilidad social, que tiene entre sus funciones más fuertes el paso de la propiedad estatal a la no estatal y del sector tradicional de la economía al emergente.
El pensamiento teórico socialista y la experiencia práctica de otras naciones de ninguna manera contraponen un diseño estructural multisectorial con fuerte presencia de la propiedad privada, incluido el capital extranjero con una estructura socialista, de manera que no es nuestra situación única. El análisis teórico-metodológico de la estructura social-homogeneidad y heterogeneidad que se debaten en este tópico dan fe de una fuerte tradición marxista en el pensamiento que evalúa estas problemáticas. El enfoque sociológico que se destaca es atractivo, en tanto sistematiza, con el auxilio de una metodología que articula las potencialidades de las funciones de los actores, la realidad cubana en relación con los impactos que estos fenómenos sociales describen, caracterizando la metodología cualitativa que distingue nuestra investigación.
Esta multisectorialidad supone la convivencia de actores socioeconómicos muy disímiles y hasta contrapuestos, para algunos de los cuales las perspectivas de progreso futuro no necesariamente se vinculan al desarrollo del Socialismo, tal como este ha sido entendido, y en la práctica cubana está creando márgenes de desigualdad superiores a los aceptable por este régimen social.
Ello significa renunciar a un ideal de homogeneidad social y acelerada desaparición de las clases sociales y aceptar un modelo socioestructural de alta diferenciación socioeconómica, como base del desarrollo económico que atenúa las desigualdades inter e intraclasistas y grupales a través de la redistribución equitativa y de la amplia participación política de los sectores populares.
Estas visiones reflejan un marcado interés social por el tema en el que se ahonda, las estrategias descritas en los análisis, reflejan perspectivas diversas, tienen contacto con el propósito de describir y presentar una situación peculiar por la que ha transitado la sociedad cubana, en los últimos lustros. La intencionalidad de cada uno, lejos de perderse en el objeto de la ciencia que los rige, sintetiza posibilidades en el desarrollo de su análisis, que si bien a veces refleja aspectos cuestionables, se centran en un discurso científico producido desde y para la sociedad actual.
Datos Personales:
Licenciada Yeny Delgado Brito.
Profesora del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior. (CEPES).
E-mail: yeny@cepes.uh.cu
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Publicación enviada por Lic. Yeny Delgado Brito
Contactar mailto:yeny@cepes.uh.cu
Código ISPN de la Publicación EEuFVypElkDwiIlZGC
Publicado Tuesday 28 de March de 2006
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