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Conceptualización de la pobreza. Un enfoque sociológico del tema
Resumen: El tema de la pobreza ha sido tratado por varias instituciones ; pero además por académicos que han abordado el mismo debido a sus inconformidades teóricas y en busca de conceptualizaciones más objetivas e integrales. Este análisis que se presenta ha seguido una estrategia de saturación, es decir vamos a trabajar desde los discursos hechos por las instituciones mundiales hasta particularizar con los estudios en Cuba, señalando la línea de trabajo que ha primado en el tratamiento que ha tenido en el país en la década de los 90, que a fin de cuentas es parte del objetivo principal de esta investigación.
Publicación enviada por Lic. Yeny Delgado Brito
Resumen
El tema de la pobreza ha sido tratado por varias instituciones ; pero además por académicos que han abordado el mismo debido a sus inconformidades teóricas y en busca de conceptualizaciones más objetivas e integrales. Este análisis que se presenta ha seguido una estrategia de saturación, es decir vamos a trabajar desde los discursos hechos por las instituciones mundiales hasta particularizar con los estudios en Cuba, señalando la línea de trabajo que ha primado en el tratamiento que ha tenido en el país en la década de los 90, que a fin de cuentas es parte del objetivo principal de esta investigación.
Desarrollo.
El tema de la pobreza vuelve a tener la centralidad que tuvo, a escala internacional, en los años 60 y 70. Instituciones como el Banco Mundial o el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo lo introduce en la agenda mundial y los gobiernos, incluidos los de países ricos se aprestan a proponer medidas de la lucha contra la pobreza: Francia, Irlanda, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Dinamarca o Suecia tienen sus programas de lucha contra la pobreza o contra la exclusión, contexto del que Italia, Grecia y España han estado ausentes por distintos motivos.
Tanto el Banco Mundial como el FMI comprenden que la pobreza es un factor que pone en peligro a la hegemonía del capital, a la existencia del capitalismo, y su objetivo no es eliminarla, sino simplemente buscar paliativos que la hagan manejable e impidan la aparición de estallidos sociales.
En el Informe del PNUD del 2000 acerca de la pobreza se conceptualizaron definiciones básicas de la pobreza:
Pobreza de ingreso- Extrema pobreza: falta de ingreso necesario para satisfacer las necesidades básicas de alimentos, que se puede definir sobre la base de las necesidades mínimas de calorías (también llamada pobreza absoluta o indigencia.
Pobreza general: falta de ingreso necesario para satisfacer las necesidades esenciales no alimentarios, -como el vestuario, la energía y la vivienda-, así como las necesidades alimentarías (con frecuencia llamada pobreza relativa).
Dichas conceptualizaciones son tan generales que sólo extienden el concepto que brindan a la perspectiva del ingreso, dejando atrás otras aristas que de hecho un poco antes se habían reconocido en ese mismo tipo de informe.
Por ejemplo en el informe sobre Desarrollo Humano 1997 del PNUD se introdujo el concepto de pobreza humana. Allí se sostuvo que si -el ingreso no era el total del bienestar, la falta de ingreso no podía ser el total de la pobreza-.
La pobreza humana no se centra en lo que la gente puede o no tener, sino en lo que puede o no hacer. Se refiere a la privación en cuanto a la capacidad más esencial de la vida, incluso vivir una vida larga, y saludable, tener conocimientos, tener aprovisionamientos económico suficiente y participar plenamente en la vida de la comunidad.
La concepción sobre pobreza humana, considera que el empobrecimiento es multicausal, es la privación en múltiples dimensiones Más que la falta de lo necesario para el bienestar material, la pobreza puede significar también la denegación de las oportunidades y opciones más básicas del Desarrollo Humano (Vivir una vida larga, saludable y creativa. Tener un nivel de vida decente. Disfrutar de dignidad, autoestima, el respeto de otros y las cosas que la gente valora en la vida). De esta forma la pobreza humana abarca más que la falta de ingresos. Por cuanto la privación del ingreso no puede ser la carencia total de la privación humana. Se introducen dimensiones importantes para el desarrollo humano como son bienestar y sostenibilidad, sin dejar con ello de reflejar que en la base de dicho fenómeno pesan de forma aguda las carencias materiales.
Se presenta otra conceptualizaciòn un tanto similar; pero que recorre las líneas de trabajo que han distinguido al tema en el contexto mundial, en nuestro criterio, para un tanto justificar su afiliación conceptual. En ella se expresa como:
Escasez de bienes, pero no solo de bienes materiales, y en cualquier caso, nada que tenga que ver, a primera vista, con la desigualdad. En este sentido se está hablando de insatisfacción de necesidades básicas, no de tener menos que otros. La discusión del tema ha versado por tanto en tres líneas:
1ª. Discusión académica: en los últimos años, ha oscilado entre una visión digamos más estadounidense (la infraclase) y una visión más francesa (la exclusión), representadas respectivamente por Auletta, Wilson o Katz por un lado y por Castel y Paugam por otro. El argumento común, referido a los desfavorecidos en las sociedades “post-industriales” o “post-modernas”, es que los pobres representan un grupo relativamente homogéneo, identificable y marginalizado en el que las ventajas son acumulativas y que es resultado, entre otros factores, de las políticas neoliberales y de la erosión del Estado del Bienestar.
2ª. Discusión metodològica: es obvio que si se mide la pobreza como renta baja, el modo de medirla empleará renta por un lado, es decir ingresos monetarios o cuantificables de manera dineraria, y baja por otro, es decir, su comparación con el resto de la sociedad (se es bajo con respecto a alguien distinto). En cambio si se define la pobreza como renta insuficiente, se precisará algún criterio absoluto, no relativo a otros sino referido a un criterio único, para medir la renta de la que hace falta disponer, es decir la línea de pobreza por debajo de la cual la renta es declarada insuficiente.
3a Discusión empírica: se trataba en efecto de saber quiénes son los pobres, donde se concentran, si la pobreza había aumentado a escala mundial, y sobre todo a escala de las distintas entidades político-administrativas: estados, regiones, comunidades, municipios, etc.
4ª Discusión teórica: versa sobre la posición que los pobres ocupaban en la estructura social y sobre todo, cuáles eran los factores de empobrecimiento, asunto sin el cual las medidas y políticas podían ser casi irrelevantes y que sin embargo rara vez mereció la atención de los investigadores. Dentro de esta discusión existen dos opciones extremas: la visión de los pobres como situados al margen de la sociedad y la visión de los pobres situados dentro de la sociedad, como fenómenos que pueden ser entendidos aisladamente del resto de la misma.
Esta conceptualización referida no muestra mucha diferencia con lo que se ha analizado, ya que indiscutiblemente la discusión continúa balanceándose en términos distributivos. Se declara como muy importante el hecho de conocer cantidades de pobres en tal estructura, o espacio, y aún cuando, en esa última línea de análisis se vincula un tanto a la participación del grupo en cuestión, se margina ese propósito al mismo objetivo de puntualizar el conocimiento en la dirección de valores cualitativos.
Los discursos sobre el tema de la pobreza han estado atravesados por aspectos metodológicos que jerarquizan las situaciones en las que son partícipe los actores sociales, con especial énfasis en la búsqueda de las causas, tanto de los procesos de producción como de reproducción del fenómeno de la pobreza.
Los estudios que se han desarrollado desde el Banco Mundial también involucran el caso cubano, ya que sus análisis y conceptualizaciones abarcan las características de la pobreza a nivel general, es decir extensivo para todos los países. Sus discursos se caracterizan por estar perneado por una radicalidad abrumadora, que no da cabida a la integralidad que demanda este tema. “La pobreza es hambre. La pobreza es falta de techo bajo el cual resguardarse. Es estar enfermo y no poder ser atendido por un médico, es no poder ir a la escuela y no saber leer. Es no tener trabajo, tener miedo al futuro y vivir día a día. Es perder e un hijo debido a enfermedades relacionadas con el agua impura. La pobreza es impotencia, falta de representación y libertad”.
La pobreza tiene varias dimensiones que cambian dependiendo del lugar y el tiempo y se ha descrito de varias formas. Generalmente la pobreza es una situación de la que uno se quiere escapar. Por lo tanto la pobreza es una llamada a la atención, tanto para los pobres como para los ricos, es una llamado a cambiar el mundo para que más ciudadanos tengan suficientes alimentos, cobijo, educación y salud , protección a la violencia y voz en sus comunidades.
Esta perspectiva asume posiciones muy especificas y reduccionistas de las necesidades que refiere como carencias, su visión por tanto se torna asistencialista y no va a la búsqueda de soluciones, sin embargo llama la atención como su propuesta no margina a nadie del compromiso con este fenómeno, lo cual responsabiliza más las ideas y estrategias de solución a emprender o producir. De igual modo se identifica una pasividad en el actuar de los sujetos y que resulta incluso excluyente ante el caso de las mujeres. Así también refiere a su objeto como la totalidad de la sociedad, extendiendo el compromiso social a una dimensión macro que vincule las funciones generales de la sociedad a los actores individuales.
Aunque las ciencias sociales cubanas han interactuado con estos conceptos, partiendo del hecho que señalan las instituciones mundiales como premisa de partida, se han debatido en la producción de sus propias ideas al respecto, y concretando las situaciones que describen los contextos reales. En Cuba el tratamiento del tema ha estado atravesado por distintos enfoques, su análisis se ha convertido en un gran diapasón de conocimientos que respalda cada uno de los objetos de la ciencia desde la que se estudia el fenómeno. Fundamentalmente se han destacado los esfuerzos del INIE, que desde la economía prioriza estos temas, sin dejar de resaltar la importancia con que son acogidos en la sociedad.
La pobreza tiene un carácter histórico, al igual que las causas que la originan. Su forma social depende del modo de producción imperante a lo que es igual, cada sistema de producción ha generado su forma específica de pobreza. La consideración de la realidad social como un proceso dinámico nos permite revelar las causas de la pobreza como resultado de las condiciones predominantes.
Esta propuesta aporta, desde un enfoque histórico, el conocimiento de lo que supone sea el comportamiento del fenómeno de la pobreza para el capitalismo y para el socialismo, y a la vez la pudiéramos relacionar con la propuesta marxista, al apuntar el eje de diferenciación a la esfera económica- productiva y por último apuntar que desde esta percepción la pobreza es entendida como factor de la crisis y no cómo proceso de desigualdad.
En el desarrollo del análisis se continúa haciendo énfasis en el fenómeno en cuanto a los aspectos materiales. Su criterio con relación al tema resalta el hecho de no dejar de captar la pobreza como un fenómeno complejo, multidimensional, que incluye no sólo aspectos de índole material, sino también social y cultural. Con este enfoque el debate nacional profundiza en lo que serán perspectivas más integradas que ahonden en los procesos de producción y reproducción de la pobreza. Se apunta hacia un análisis macrosocial sobre las condiciones de vida en el marco del desarrollo social alcanzado, lo que garantiza conocer la situación específica en la que se encuentra el país.
Se hace referencia a la actual situación cubana señalando cómo, la satisfacción de algunas necesidades básicas se había afectado para toda la población- y por ende de manera significativa para los grupos más vulnerables- como consecuencia de la crisis económica que enfrenta el país. Se señala sin embargo, que esferas como la salud, educación y seguridad social no han sufrido graves afectaciones. En Cuba el acceso a los mismos está garantizado para toda la población, mantienen su carácter gratuito y amplia cobertura. Por tanto es esta una característica distintiva del grupo al que se hace referencia.
Es reiterado en los discursos que se analizan los supuestos de justicia social que enarbola nuestra sociedad, por tanto los componentes que se examinan para abordar la pobreza en Cuba, reflejan el trasfondo que los atraviesa y que no es más que lo ideales vigentes de nuestro proyecto social.
Por tanto la pobreza, en Cuba no es considerada como una problemática de significativa repercusión social: en cuanto a su magnitud. Presenta esta condición un sector minoritario de la población y en cuanto a su intensidad, no se manifiesta la pobreza crítica o extrema, ni la pobreza sin amparo, pues aún los sectores con menos ingresos tienen garantizado el acceso a los servicios básicos. Por otra parte, las políticas sociales que se aplican en el país tienen entre sus propósitos preservar la justicia social, lo cual significa, entre otras cuestiones impedir la extensión y profundización de la pobreza.
Desde la misma esfera de producción se respalda esta postura, aunque bien cabría decir que con matices particulares, específicamente, más radicales dentro del tema que se aborda.
Con respecto al concepto de pobreza que se emplea se debe decir que rechaza la existencia de la perspectiva teórica desde la que se interpreta la existencia de la pobreza como fenómeno cuyas raíces son exclusivamente económicas, y por lo tanto se le asume como algo fatal e inevitable en nuestro país en tanto prevalezca la actual situación de contradicción económica. “Se le interpreta como algo –externo-, contra lo que poco o nada se puede hacer, en tanto las condiciones económicas no lo permitan “. No se aspira por lo tanto a su eliminación, sino apenas a la atenuación de sus efectos, y la reflexión se desarrolla exclusivamente en el área de la redistribución.
La pobreza debe concebirse como la privación de capacidades básicas y no exclusivamente como la falta de ingresos. Es indiscutible que existe una conexión entre la existencia de bajos ingresos y la pobreza de capacidades, pero no es menos cierto que no puede perderse de vista el hecho básico de que la mera reducción de la “pobreza de renta” no puede ser el objetivo último de la política de lucha contra la pobreza.
Analizar la pobreza en su relación con la cuestión de las capacidades reales de un grupo social para utilizar adecuadamente las posibilidades a las que tiene o puede tener acceso, proporciona una perspectiva que permite comprender mejor las causas y la esencia no sólo de la existencia de la pobreza, sino de su reproducción y permanencia a despecho de la existencia de políticas de empleo, estudio y salud (como es el caso de Cuba).
Es una perspectiva que nos lleva a centrar la atención no exclusivamente en los medios puestos a disposición de esos grupos afectados por la pobreza, sino también y principalmente en las capacidades de los mismos para plantearse fines desde los cuales elaboran y ordenan sus estrategias vitales cotidianas. La oportunidad que tiene un grupo social de aprovechar las posibilidades con que cuenta no es independiente de la preparación social que tiene ese grupo para percibir esas posibilidades, valorarlas debidamente y hacer buen uso de las mismas.
Se resalta una perspectiva que teórica y sociológicamente hablando es muy importante, pues se considera no solo necesaria sino imprescindible para el tema el hecho de: comprender la pobreza no como un fenómeno exclusivamente económico, sino como un proceso social, con todas las implicaciones que esto tiene para su estudio y manejo pues la pobreza no puede entenderse como algo estático y dado, no puede reducirse a una simple situación de no tener, a un estado de carencias, sino que ha de entenderse como un flujo de compleja dinámica, como un conjunto de factores que se interrelacionan, se compenetran y presuponen, estableciendo una interacción causal. Y –social- porque la pobreza tiene múltiples aristas, se manifiesta en una pluralidad de espacios y formas de actividad, y no puede reducirse a una sola dimensión.
Entender a la pobreza no como situación económica, sino como proceso social permite asumirla como resultado, pero a la vez como premisa. Como producto, pero también como producción. Y sobre todo, como producción de subjetividad. Producción de actitudes, estilos de vida, hábitos de conducta, representaciones, sistemas de necesidades y de modos de satisfacción de esas necesidades, etc. Es decir alcanzar a comprender la dimensión cultural de la pobreza; comprender a la pobreza como un fenómeno que es (también) cultural.
El enfoque anterior evidencia la herencia de la teoría de Oscar Lewis, ya que con el concepto de -cultura- se designan los procesos de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social. A su vez, el concepto de “lo cultural” abarca el conjunto de procesos a través de los cuales los seres humanos se representan imaginariamente a lo social, conciben y manejan las relaciones con los otros. La esfera de lo cultural no es un terreno secundario sino un espacio importantísimo en el proceso de producción y reproducción del sistema de relaciones sociales, sobre todo en el Socialismo.
Este análisis muestra una preocupación objetiva, pues la pobreza implica una situación de inequidad en la sociedad y al plantearse la lucha contra la pobreza en términos de equidad supone un enfoque más integral de esta problemática, que no pierde de vista la importancia de la creación de la condiciones culturales necesarias para que cada grupo, clase o sector social pueda acceder, en simetría de condiciones, a la igualdad de posibilidades para el desarrollo humano de cada uno de sus integrantes.
En la actualidad, los teóricos de la pobreza coinciden en identificar a la desigualdad -vista como la predeterminación de los derechos de unos a favor de los derechos de otros- como la causa de la misma y a los pobres como personas que se encuentran al margen del sistema social, por esa proyección vertical de exclusión.
Así, la pobreza implica también una situación de marginalización, pues los pobres no pueden acceder de manera armónica a la producción de bienes y servicios generados por la sociedad, pues existe un acceso diferenciado a los beneficios derivados del uso racional de esos bienes y servicios. Aquí radica su limitada capacidad de desarrollo o progreso.
Los pobres están sometidos a una dinámica material inexorable y ciega que lastra la posibilidad de constituirse en sujetos libres, al constreñirse su mundo a la satisfacción de necesidades insatisfechas, sin tener en cuenta el enriquecimiento del espíritu. De ahí, la relación de determinación recíproca o pro-condicionamiento entre la pobreza, la marginalidad y la exclusión social, como fenómenos sociales. “...Los grupos sociales despojados de manera sistemática de capacidad de decisión para determinar sus condiciones de vida, la defensa de su identidad, etc., terminan cayendo en la marginalización, la anomia y el escapismo...”
Los estudios sobre pobreza en Cuba emergieron en la década de los 90, desde distintas perspectivas, aunque han predominado los enfoques económicos por su mayor oportunidad de influir en las políticas sociales. Por su parte la perspectiva sociológica ha contribuido a un análisis más integral y relacional, con especial énfasis en los procesos de producción y reproducción de estos procesos, y ha permitido establecer canales de comunicación con otras ciencias.
3.5 Medición internacional de la pobreza. Metas para la superación.
El mismo tratamiento que tuvo la conceptualización de la pobreza en las investigaciones, ha sido descrito en cuanto a las mediciones del fenómeno social mencionado. Instituciones como el INIE se han replanteado todas esas propuestas que describimos en el análisis que se presenta a continuación para luego encausar la línea de trabajo en el proyecto social cubano.
De igual modo, resulta útil mencionar que, con posterioridad a esta propuesta para el análisis, los esfuerzos reunidos en algunos discursos estuvieron dirigidos a ofrecer alternativas o formas de enfrentamiento a los procesos que se han analizado con anterioridad. Como alternativa de las mediciones de la pobreza de ingreso el Informe sobre Desarrollo Humano de 1997 creó el índice de pobreza humana. Respecto de los países en desarrollo. En el se captan tres dimensiones:
-La privación en cuanto a una vida larga y saludable se mide por el porcentaje de personas que no se espera que sobrevivan hasta los 40 años de edad.
-La privación en cuanto a conocimiento se mide por el analfabetismo de adultos.
-La privación en cuanto a aprovisionamiento económico, de ingreso, privado y público, se mide por el porcentaje de niños menores de 5 años con peso insuficiente en forma moderada o severa.
En ese mismo Informe se introdujo el índice de pobreza humana (IPH) en un intento por unir en un índice compuesto las diferentes dimensiones de la privación en la vida humana. El IPH constituye una medición humana agregada de la prevalencia de la pobreza en una comunidad. Es importante, tener presente que el concepto de pobreza humana es mucho mayor que su medida, ya que es difícil reflejar todas las dimensiones de la pobreza humana en un sólo indicador cuantificable. La falta de libertad política, la falta de seguridad personal, la incapacidad para participar libremente en la vida de una comunidad y las amenazas a la sostenibilidad difícilmente puede medirse y cuantificarse. El IPH, sin embargo, destaca la privación de tres elementos esenciales de la vida humana, ya que se refleja él en: la longevidad, los conocimientos y un nivel de vida decente. (Todo en correspondencia con el desarrollo humano)
Las metas relativas a la pobreza fijada en la Cumbre sobre Desarrollo Social en 1995, se basan en medidas monetarias, en tanto que la mayoría de los practicantes del desarrollo concuerdan ahora en que la pobreza no se refiere sólo al ingreso, sino que es multidimensional. De esta manera, los países deben comenzar a incorporar en programas relativos a la pobreza como reducir la malnutrición, aumentar la alfabetización y aumentar la esperanza de vida.
En la Cumbre se fijaron tres compromisos principales:
1. Estimar la pobreza de ingreso general y extrema.
2. Fijar metas y objetivos con plazos para la reducción sustancial de la pobreza general y la erradicación de la extrema pobreza.
3. Poner en práctica planes nacionales contra la pobreza para lograr sus objetivos.
La manera más común de medir la pobreza es a través de los niveles de ingresos o consumo. A un individuo se le considera pobre, si su nivel de ingreso o consumo se sitúa por debajo de un nivel mínimo que le permita satisfacer sus necesidades básicas. A este nivel mínimo, se le suele denominar “línea de pobreza”. Lo que es necesario para satisfacer las necesidades básicas varía a través del tiempo y las sociedades. Por lo tanto, las líneas de pobreza varían según el tiempo, y cada país utiliza líneas de pobreza que son apropiadas en relación con su nivel de desarrollo, normas y valores sociales.
Método del ingreso o de la línea de pobreza (LP) supone:
- Definir las necesidades básicas y sus componentes.
- Establecer una canasta normativa de satisfactores esenciales (CNSE) para cada hogar.
- Calcular el costo de la CNSE que se constituye en la LP.
- Comparar esta última con el ingreso de los hogares o con el consumo.
- Clasificar como pobres a todos lo hogares cuyo ingreso o consumo sea menor que la LP. Se supone pobre a todas las personas que pertenecen a un hogar pobre.
El método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) requiere:
- Definir las necesidades básicas y sus componentes.
- Seleccionar las variables e indicadores que expresen el grado de satisfacción de cada necesidad y componente.
- Fijar un nivel mínimo para cada indicador, por debajo del cual se estima que el hogar (o la persona) no satisface la necesidad en cuestión.
- Clasificar como pobres los hogares (o las personas) con una o más necesidades insatisfechas.
Si se profundiza en la aplicación de ambos métodos podrá apreciarse que tanto uno como otro, se fundamentan en el cálculo de factores análogos. La determinación de las necesidades básicas insatisfechas es un requisito de la utilización de ambos métodos. Se entiende que resulta una solución demasiado simplificadora obtener un estimado del gasto de las necesidades básicas no alimentarias, al multiplicar el gasto en alimento por un coeficiente fijo que exprese la relación entre ambos tipos de gastos. Es decir, el cálculo de la línea de pobreza, debe ir acompañado de un estudio de cuáles son en definitiva las necesidades básicas insatisfechas y su evaluación mínima, lo cual no se comporta igual de un país a otro y dentro de estos hay diferencias entre las áreas urbana y rural.
Por otra parte, el cálculo de las necesidades básicas insatisfechas incluirá obligatoriamente la alimentación, al igual que al calcular las líneas de pobreza. Por eso estamos de acuerdo con la idea de integrar ambos métodos en uno sólo, pues así se garantiza un análisis pleno de la satisfacción de las necesidades básicas en los hogares, además de considerar que el gasto en consumo no es sólo lo que el núcleo sufraga con sus ingresos personales, sino lo que el Estado aporta en servicios a la población.
Además, no debe revelarse sólo la problemática de la pobreza en un país, sino las diferencias entre los grupos con menos posibilidades, sean o no pobres, pues se trata, de que el desarrollo económico resulte siempre en un mejoramiento de las condiciones de vida de la población, a través de un proceso de ascenso, nivelación y homogenización en todo el territorio nacional.
Este esquema metodológico que rige cada una de las perspectivas y que coincide con lo que principalmente se usa, descansa en un nivel estricto que desde el punto de vista de los ingresos, no transita en virtud del desarrollo, sino que parcializa los resultados a una arista, que sin dejar de reconocer su extrema importancia, de alguna manera está íntimamente ligado a otras cuestiones sociales, que se deben perfilar en pos al desarrollo.
Por último, este análisis exige la propuesta elaborada por los discursos que la incluyen, alrededor del tema sobre las alternativas de enfrentamiento a los fenómenos de desigualdad y pobreza. La intencionalidad de evaluar este parámetro, a la altura que se encuentra la investigación da muestra del bosquejo teórico en el que descansa el análisis; pero que sin embargo no descarta la práctica que resulta de la teoría.
En el último decenio, el modelo de desarrollo en Cuba ha incorporado nuevas dimensiones; con el objetivo de lograr una mayor inserción externa del país, que nuestros estudios puedan establecer puntos de comparación con otros países desarrollados y con el conjunto de los subdesarrollados. Pero en este sentido se ha tenido que realizar un importante trabajo de elaboración teórica, puesto que la realidad de Cuba difiere esencialmente, de la de otros países. Este propósito, en cuanto a estrategias concebidas también fue un punto en los discursos producidos en los 90.
La institución que más se debate en estos menesteres ha sido el INIE, como centro de investigación del Ministerio de Economía y Planificación, fue uno de los primeros en insertarse en estas discusiones. En este análisis, se plantean alternativas de solución desde una óptica que intenta rectificar las desproporciones relacionadas con la desigualdad, incluyendo las dimensiones tanto a mediano como a corto plazo.
En el corto plazo actuar sobre el mecanismo de mercados segmentados y brindar una mejor estructura a la oferta, eliminar la excesiva segmentación y propiciar que mejorasen el manejo de los precios regulados, con el propósito de que descienda el tipo de cambio. Ello introduciría un decrecimiento importante de la desigualdad y un aumento del papel del trabajo en su determinación. Situar al trabajo como centro del análisis en la medición y solución del problema de la pobreza, resulta un elemento metodológico de partida, que aleja los estudios cubanos de otros, que aunque muy bien intencionados, ponen el énfasis en lo distributivo.
Se debe continuar implementando los incrementos salariales en aquellos sectores y actividades que han ido quedando a la zaga en cuanto a remuneración de los trabajadores. De esta forma se obtiene mayor efecto en el objetivo de disminuir la desigualdad, que por vía de crear condiciones para que desciendan los precios, lo que aunque deseable beneficia a todos los estratos con ingresos.
En el mediano plazo se requiere, por un lado una reestructuración del sistema salarial, de forma que se integren coherentemente en él, todos los sistemas especiales de pago y estimulación y adquiera el mercado de trabajo una transparencia mayor. Por otro lado, continua siendo necesario reestructurar el sistema de subsidios, dirigiendo el que se destina a los productos, hacia las personas; y además ampliar la asistencia social como instrumento de compensación.
Además de los estudios del INIE, otros discursos se han pronunciado en virtud de proponer alternativas, que aunque son estudios de caso, nuestro análisis también los valora en ese sentido, ya que favorecen e impulsan lo que podrían ser futuras políticas sociales. Se evidencia una coherencia importante, entre las medidas que va tomando el Estado y las propuestas de los científicos sociales y sobre todo, se observa una integralidad en el planteamiento del problema y en la búsqueda de soluciones. Por otra parte, hay una concepción de gradualidad en la implementación de los cambios que nos diferencia de otras experiencias del continente.
La dinámica territorial y espacial del país está condicionada por la sobre imposición de desigualdades heredadas y las construidas en el proceso revolucionario. En los momentos actuales, componentes agazapados de las desigualdades socio espaciales se revelan como efectivo e inequitativo regulador de oportunidades, precisamente cuando impera la construcción de la heterogeneidad. Sobre la homogeneidad de oportunidades de vida alcanzada e inherente a nuestro proyecto social. Se manifiesta también, la verticalidad espacial que desestructura y debilita las relaciones horizontales y espacio-familias. De forma resumida, las desigualdades socioespaciales actuales del país integran permanencias o sobreimposiciones.
El análisis del factor espacial, como criterio en la Sociología, si bien no se introduce en Cuba en la década del 90, pues existe tradición en este sentido, aparece ahora como elemento recurrente en los estudios producidos por varios grupos, y se destaca como espacio alternativo de búsqueda de soluciones a nivel local o microsocial. El mejoramiento de las condiciones materiales de vida, la revitalización de las instituciones culturales, deportivas y recreativas y la dinamización de las estructuras y mecanismos dedicados al trabajo de prevención, haciendo hincapié en la proyección y evaluación de las actividades planificadas.
El análisis de cinco Consejos Populares de la capital apunta hacia la necesidad de considerar la singularidad de cada comunidad en todas y cada una de sus dimensiones-incluyendo por supuesto sus problemáticas sociales más sentidas-así como de las desigualdades existentes a su interior y con relación a otros espacios, a los efectos del diseño y desarrollo de estrategias preventivas eficaces.
En este empeño, resulta necesario fortalecer el vínculo de las instituciones y organizaciones sociales con la población, mediante la eliminación de percepciones estigmatizadoras e insatisfacciones acumuladas, y de la visión limitada del trabajo preventivo a acciones secundarias y terciarias, con predominio del control social y la represión.
La propia agudización de la crisis económica del país en los 90 ha creado situaciones difíciles en determinados grupos sociales, desde el punto de vista económico, y que las instituciones correspondientes han estudiado para producir cambios orientados a resolverlas. Sin embargo, nunca fueron concebidas como parte del proceso mismo de desarrollo del país, sino como un complemento de segundo orden. Y no deberían serlo, pues si no se garantizan ciertas condiciones en la reproducción, en la calificación y en todos los aspectos correspondientes a los recursos humanos de una sociedad, no habrá posibilidad de desarrollo integral. Se hace necesaria una toma de conciencia al respecto.
Resulta necesario, pero además interesante destacar la influencia que se ha captado en el tema expuesto en cada uno de estos discursos, pues respetando los objetivos que se han propuesto, llegaron a una inmediatez esencial, que será, en virtud de su legitimación, la salida para esa situación, en cada caso especifico.
Desde finales de la década del 90 hasta la fecha, el gobierno ha iniciado nuevas transformaciones en el área de las políticas sociales. Por esta vía se han creado múltiples programas sociales que han implicado un aumento considerable de los gastos sociales en todas las esferas del desarrollo social. De cualquier forma, estos programas pudieran estar incidiendo positivamente en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Hasta el momento se desconoce el impacto social que han tenido en estos dos problemas porque aún no se cuenta con investigaciones al respecto.
Los discursos que han evaluado este punto del análisis dan muestra del interés que se incita en las ciencias por proponer alternativas de enfrentamiento a las desigualdades y a la pobreza, como fenómenos que demandan profundos estudios y evaluaciones en su desarrollo, tratando siempre de perfilarse en una dinámica integral que valore todos los aspectos que subyacen la estructura en la que se componen.
Datos Personales:
Licenciada Yeny Delgado Brito.
Profesora del Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior. (CEPES).
E-mail: yeny@cepes.uh.cu
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Publicación enviada por Lic. Yeny Delgado Brito
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Publicado Tuesday 28 de March de 2006
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