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Una sistematización acerca de las perspectivas psicoeducativas del aprendizaje en la contemporaneidad
Resumen: En la realidad educativa actual se manifiestan prácticas en las que subyacen de una forma u otra los preceptos de diferentes posiciones teóricas acerca del aprendizaje.
Publicación enviada por MsC Iliana B.Rodríguez Leyva y MsC Iraida Quevedo Palomo
INTRODUCCIÓN
En la realidad educativa actual se manifiestan prácticas en las que subyacen de una forma u otra los preceptos de diferentes posiciones teóricas acerca del aprendizaje. Ello se debe a un cierto desconocimiento de las bases teóricas que sustentan dichas prácticas, razón que ha motivado el estudio de las diferentes perspectivas psicoeducativas contemporáneas y sus principales representantes. De ahí que el objetivo del presente artículo esté dirigido fundamentalmente hacia el análisis de dichas concepciones, teniendo en cuenta los roles del alumno en cada una de ellas, que van desde las más tradicionalistas hasta las de vanguardia. Es importante plantear que la actualidad del tema se sustenta en las bases científicas de la Psicología y la Investigación Pedagógica.
DESARROLLO
Para realizar un análisis completo del tema que se discute, se debe partir de un hecho tangente y es que la Psicología fue reconocida como ciencia a principios del siglo XX, precisamente cuando emerge una teoría coherente, que explica los fenómenos del aprendizaje a través de la conducta y cuyas reminiscencias alcanzan nuestros días:
El Conductismo: Sus orígenes datan de las primeras décadas del siglo pasado. Su fundador John B. Watson, psicólogo norteamericano, expuso su concepción sobre el aprendizaje en 1913 en su trabajo “La Psicología desde el punto de vista conductista”. Esta teoría se encarga del estudio descriptivo de la conducta, lo cual constituye su problemática fundamental.
Otro importante autor es Skinner, considerado por muchos estudiosos del tema como uno de los grandes hechos históricos de la Psicología por sus aportaciones sobre el Análisis Experimental de la Conducta (AEC) y sobre el Condicionamiento Operante, cuyos objetivos son la investigación y análisis de las relaciones y principios entre los eventos ambientales (estímulos- E) y las conductas de los organismos (respuestas- R). La combinación de ambos factores da lugar, según los conductistas, al esquema: estímulo- respuesta (E-R). De esta forma, se logra de forma objetiva la predicción, descripción y control de los comportamientos.
Es el aprendizaje uno de los aspectos puntales más estudiados por los seguidores de esta teoría, plantean que la conducta de los seres humanos es aprendida como resultado de contingencias ambientales. El aprendizaje es concebido como un cambio estable en la conducta, Skinner (1976). Para el logro de este postulado lo más importante es el reforzamiento, que permite la ocurrencia o no de una conducta determinada. De acuerdo con este principio, existe el reforzador positivo y el negativo, lo cual provoca conductas compatibles al tipo de estímulo, que pueden ser a su vez positivas o suprimidas. Por esta razón, esta teoría establece que el aprendizaje es un proceso de formación de hábitos que progresa a través del reforzamiento de una secuencia E-R. Los seguidores de este paradigma se encargan del estudio de lo observable en el aprendizaje, dejando al margen lo subjetivo, lo interno de la psiquis humana en el aprendizaje humano.
A pesar de que los conductistas aspiran a la formación de un alumno activo, dado al principio de reforzamiento limitan la flexibilidad que debe caracterizar al aprendizaje al encasillarlo en la relación E-R y la influencia ambiental en la conducta resultante. Por lo que se convierte en un sujeto receptivo y acumulativo de información que deberá repetir mecánicamente, sin dar margen al desarrollo de un pensamiento reflexivo y creativo, ni a la autenticidad de los comportamientos en el desarrollo de la personalidad. Se aspira a un comportamiento dócil y disciplinado. Se concibe al aprendizaje del alumno como algo que puede ser orientado desde lo exterior y se obvia la influencia de psíquico, la experiencia acumulada, las vivencias, motivos, emociones e intereses del sujeto.
El Constructivismo: Esta teoría emerge en los años 30 del siglo xx. Su creador y padre de la Psicología Cognitiva, el psicólogo suizo Jean Piaget, expuso su teoría en sus trabajos acerca del pensamiento verbal y la lógica. Esta teoría constituyó una respuesta contundente al conductismo. Los supuestos teóricos piagetanos consisten en que el sujeto (S) actúa para conocer al objeto (O), ello supone el principio fundamental de toda interacción recíproca del sujeto y el objeto de conocimiento en el proceso de aprendizaje. Esto implica que el sujeto no sólo transforma al objeto al actuar sobre él sino que también estructura y transforma al objeto y a sus propias estructuras y conceptos en un proceso infinito y complejo, abierto a niveles superiores de conocimientos, es decir, existe una reciprocidad entre S-O en el proceso cognitivo, de ahí que el sujeto de esta teoría sea un constructor activo de conocimientos.
Piaget plantea que existen dos funciones fundamentales en el proceso cognoscitivo y a su vez constituyen invariantes funcionales, estos son los procesos de organización y adaptación. La organización permite la interacción con el medio e incluye los esquemas (construcción del sistema intelectual o cognitivo) y la adaptación permite al sujeto la proximidad y ajuste al medio (interacción del sujeto con el medio). La adaptación a su vez está constituida por los procesos de asimilación y acomodación.
El primero moldea la nueva información para encajarla en los esquemas cognitivos existentes y el segundo modifica los esquemas existentes para encajar la nueva información discrepante. Entre estos procesos se produce una equilibración: tendencia estable de las estructuras cognitivas aplicando la asimilación y la acomodación. Por el contrario, cuando existen perturbaciones o crisis en el proceso cognitivo se produce un desequilibrio y surgen los llamados conflictos cognitivos. Según Piaget (1976), este fenómeno es el motor impulsor del desarrollo cognitivo porque es donde se movilizan las potencialidades intelectuales –equilibración superior o mayorante. Ello permite estadios o niveles superiores de aprendizaje. Como se puede observar este paradigma explora los procesos complejos del aprendizaje, se adentra en lo interno e inobservable de este proceso.
En la perspectiva constructivista se deben utilizar métodos activos para potenciar la actividad e interés de los alumnos según el desarrollo psíquico o intelectual y para la toma de decisiones curriculares, así como el empleo de la enseñanza indirecta como un complemento de la actividad espontánea del sujeto, se propician situaciones para que el alumno construya y explore sus propios conocimientos. De ahí que la concepción del alumno es la del sujeto activo, es centro del proceso y poseedor de un cierto nivel de desarrollo cognitivo, se producen confrontaciones donde se promueve la reflexión y el debate, sin embargo, se maximiza a escalas altas lo cognitivo, con la producción de conocimientos dejando en planos secundarios rol de lo afectivo y las relaciones interpersonales.
El Humanismo: Esta teoría surge en la Psicología entre los años 50 y 70 del siglo pasado. En sus orígenes sus máximos representantes fueron los psicólogos norteamericanos Abraham Maslow, Gordon Allport, y Carl Rogers. Este paradigma se encarga de un aspecto puntal poco estudiado por otras teorías: las relaciones interpersonales y el aspecto socio-afectivo en el proceso de aprendizaje. Su surgimiento se le conoce en la Psicología como “la tercera fuerza” como respuesta a las teorías anteriores, las que no fueron capaces de llenar un vacío en el estudio, análisis y comprensión de los procesos psíquicos del aprendizaje y desarrollo humano.
Su problemática es la personalidad humana y se concibe como un proceso contiguo de desarrollo en un contexto interpersonal y social. Su objeto de estudio es la persona única y total, se dedica a las explicaciones y comprensión de los procesos integrales con énfasis en el dominio socio-afectivo y las relaciones interpersonales, posee un enfoque holístico. Sus supuestos teóricos se basan en la concepción del ser humano como una totalidad, como una tendencia natural a la autorrealización, autodeterminación y trascendencia. Se reconoce al hombre como un ser creador y constructor activo de su propia vida a partir de sus tomas de decisiones, intenciones y responsabilidad en un contexto humano relacional.
Las implicaciones de este paradigma a la educación, según Rogers (1978), debiera ser la de potenciar el aprendizaje significativo y vivencial que involucra a la persona total (proceso cognitivo-afectivo) del alumno en un clima de libertad total para que el estudiante autoinicie el aprendizaje y aprenda cómo aprender por sí solo y desarrollarse de forma independiente. Al respecto plantea:
“El único hombre que es educado es el hombre que ha aprendido cómo aprender, el hombre que ha aprendido a adaptarse y cambiar, el hombre que ha comprendido que ningún conocimiento es seguro, que solo el proceso de búsqueda del conocimiento brinda la verdadera base de la seguridad”. Rogers, (1991).
Esta visión llevada al aprendizaje es uno de los aportes más importantes del humanismo a la educación donde el rol de la comunicación, la dinámica de grupo, las potencialidades del sujeto para desarrollar su propio aprendizaje y crecimiento personal caracterizan las prácticas educativas de un aprendizaje óptimo. Los alumnos son considerados como seres completamente individuales y únicos que poseen afectos y vivencias personales, condición que debe ser respetada y potenciada por el maestro quien deberá crear un clima social afectivo facilitando la interacción comunicativa dirigida a la autorregulación, el autoaprendizaje o metacognición y la creatividad.
Los humanistas se centran en la promoción de una educación basada en el desarrollo de una conciencia ética, altruista y social. Estas aspiraciones matizan los principios de una educación basada en el respeto al ser humano y sus capacidades intelectuales; metas que son la base de los puntales de la educación en el presente siglo.
Escuela Histórico-Cultural: Su creador y máximo exponente el psicólogo ruso L. S. Vigostki, plantea en su tesis sobre el desarrollo psíquico, que el mismo está determinado por el contexto socio-histórico de cada sujeto. Lo histórico en la psiquis humana supone la filogénesis, el condicionamiento histórico-social de la psiquis, caracterizado por la mediatización o actividad en la interacción del sujeto con el objeto y en la ontogénesis que constituye el desarrollo de la vida individual del cada sujeto.
El autor introduce el concepto de mediatización que no es más que la relación del sujeto con la realidad implícita en la cultura humana. Este enfoque concibe el aprendizaje como un proceso de construcción personal de la historia precedente de la cultura humana que transcurre en el intercambio que se realiza en la actividad de comunicación entre el maestro y el alumno y entre los propios alumnos. Por lo que se centra en el individuo que aprende como persona única e irrepetible y en la naturaleza social del aprendizaje, así como del rol de la interacción que se establece entre los individuos que participan en este proceso. Vigotski considera el carácter interpsicológico (externo) de los procesos psíquicos que tienen lugar en el desarrollo del niño en el plano social y luego como algo psicológico, es decir, lo intrapsicológico, que ocurre cuando ya existe la “apropiación” de la cultura, cuando ocurre un aprendizaje.
En Hurtado, (1997) se plantea que “el proceso de apropiación es el mecanismo psicológico que está en la base de la transmisión de la herencia histórico-social de una generación a otra, como el sujeto hace suyo el sistema de conocimientos y procedimientos científicos, la técnica desarrollada, el conjunto de valores e ideales de la sociedad en que vive”.
Es importante conceptualizar que la apropiación del conocimiento por parte del alumno no debe entenderse como una transmisión pasiva de la información acerca de la cultura humana sino como un proceso activo, rico, autorregulado y creativo por parte del sujeto que aprende, ya que cada quien hace suyo una forma muy especial de aprender, incorporando la historia que le antecede de un modo personal y peculiar, individualizado y único. Es durante el proceso de interacción entre las acciones externas (interpsicológicas) y las acciones internas (intrapsicológicas) que tiene lugar la individualización de los conocimientos, este constituye uno de los aportes más importantes de la teoría vigotskiana, ya que fue capaz de describir lo que ocurre durante el proceso de aprendizaje en la psiquis de los sujetos, es decir, lo no observable.
Otro de los grandes aportes de Vigostki a la teoría del aprendizaje radica en la ley sobre la relación entre educación y desarrollo; que consiste en el proceso que se establece entre el maestro y el alumno durante el aprendizaje, llamada Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), es la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial, determinado mediante la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o un compañero más capaz. La zona de desarrollo actual (o nivel de desarrollo actual), constituye un indicador diagnóstico de lo que ya se ha logrado en el proceso de aprendizaje, y que el alumno es capaz de hacer independientemente, son los procesos consolidados y formados. La ZDP se construye a partir de los niveles de ayuda que se brindan para alcanzar el nivel de desarrollo potencial. Este tipo de aprendizaje se proyecta de forma creciente y en espiral como un ciclo inagotable hacia el saber.
La concepción del alumno de este enfoque es personológico, centrado en la persona que aprende. La escuela cubana actual enfoca su estilo de trabajo en esta perspectiva, el alumno es visto como un sujeto activo, las estrategias de aprendizaje que se implementan son instrumentos eficaces para lograr estadios superiores en el aprendizaje, basadas en los diagnósticos que de forma permanente colectan la información necesaria para un aprendizaje cooperativo e individualizado.
El Cognitivismo: Los antecedentes de esta perspectiva se encuentran en la Psicología Cognitiva Europea, básicamente en la Escuela de la Gestalt de Alemania, la Epistemología Genética de Piaget y la Histórico–Cultural de Vigotski. Entre los autores clásicos más representativos están Jerome Bruner, Gagné, Gadner y David P. Ausubel, quienes han contribuido innegablemente a una mejor comprensión de los procesos cognitivos que tienen lugar durante el aprendizaje siendo este su mayor aporte a la Psicología Educativa, vigente de forma pujante en la actualidad en los diferentes escenarios escolares.
Este enfoque se encarga del análisis psicológico de los procesos complejos del conocimiento del hombre. Sus seguidores determinan los actos del sujeto en el medio a través de la adquisición, procesamiento, organización y uso del conocimiento, es decir, estudian la inteligencia, el pensamiento, la memoria, el lenguaje, el razonamiento, la solución de problemas, las estrategias, planes y procesos autoregulatorios. Aunque existen diversas tendencias y posiciones dentro de este propio paradigma, lo cual complejiza su comprensión y estudio.
J. Bruner propone el aprendizaje por descubrimiento y el currículo para pensar, donde trata la relación entre la percepción y el pensamiento, desarrolló un modelo general sobre los procesos cognitivos, la evolución ontogénica -determinada por el factor biológico (maduración interna del sujeto) y el factor social (sistema de influencias externas)-, así como sobre el aprendizaje y la enseñanza. Corral, (1995).
El enfoque del procesamiento de la información, surge con la aparición de la cibernética en 1956, revolucionando la Psicología por la analogía que se establece entre los procesos de regulación y control en las computadoras y en cualquier organismo, (mente ordenador). A grosso modo, según Corral, (1995) ello dio lugar a un esquema conceptual que reconoce al hombre como un sistema que procesa información que capta del medio, utilizando mecanismos que le permiten la entrada, transformación y salida de dicha información, así como el uso de unidades de memoria, interactuando de este modo con su entorno y resolviendo problemas o tareas intelectuales.
Existe otro modelo menos estricto y más complejo sobre el procesamiento de la información en el que se analiza al hombre como “un procesador, productor y utilizador de símbolos que toma de la realidad objetiva, Corral, (1995). Esta posición considera al aprendizaje como aquellas transformaciones o reestructuraciones de la estructura cognitiva del sujeto reflejadas en su conducta. Gadner, (1987), estudioso de esta posición reconoce la primacía de la representaciones y procesos inobservables tales como las ideas, planes, imaginación, conceptos sobre los aspectos externos. Se traduce en un aprendizaje que está controlado por dichas representaciones construidas por el sujeto cognoscente y no por la influencia de eventualidades externas, posición que coloca al cognitivismo en franca oposición con el conductismo.
D. P. Ausubel propone la Teoría de Aprendizaje Significativo, basada en el análisis de las relaciones significativas que establece el sujeto durante el aprendizaje y de las relaciones sustantivas y no arbitrarias del nuevo contenido con el sistema de conocimientos ya aprendido, así como del rol de lo meta e interdisciplinario. Novak, también ha contribuido a este tipo de aprendizaje con sus estudios acerca de los mapas conceptuales. Su empleo y eficacia ha demostrado que los mismos constituyen una poderosa estrategia de aprendizaje mediante la cual el sujeto grafica, sintetiza y resume las ideas esenciales acerca de un fenómeno determinado. Resultan una prueba objetiva y fehaciente del crecimiento cognitivo e intelectual de los aprendices.
Las áreas vulnerables de investigación sobre el aprendizaje en los cognitivistas están focalizadas en tres elementos claves: contenidos (¿qué se aprende?), procesos y mecanismos de aprendizaje (¿cómo se aprende?), y las variables que influyen en el aprendizaje (¿en qué condiciones se aprende?). Castellanos, (2003).
La aplicación del paradigma cognitivo al campo educacional se centra en el desarrollo de habilidades y estilos de aprendizaje, es decir, aprender a aprender, a desarrollar la metacognición y a enseñar a pensar. Bruner, (1985). El alumno es visto como un aprendiz estratégico, capaz de desarrollar determinadas habilidades intelectuales y saber aplicarlas a situaciones de aprendizaje, conflictos cognitivos y solución de problemas. Es considerado un ente activo del proceso, poseedor de esquemas cognitivos, se deben buscar alternativas que propicien estrategias para aprender a pensar y la consecuente aplicación de la meta cognición.
Los aportes fundamentales de esta teoría al campo educativo estriban en que destaca la metacognición en la efectiva solución de tareas y problemas, lo que apunta a la significación que tiene para el aprendizaje el desarrollo psíquico. Bermúdez, (2002). Su limitación radica, precisamente en que la metacognición se reduce solamente a lo cognitivo, sin la inclusión de las variables intrapersonales (unidad cognitivo- afectiva), es decir, elementos importantes del proceso como lo subjetivo, los valores, sentimientos, motivaciones, intereses del sujeto hacia el conocimiento.
CONCLUSIONES
Las diferentes concepciones psico-educativas acerca del aprendizaje han realizado aportes significativos al entendimiento del fenómeno objeto de estudio. No obstante, su análisis crítico debe ser centrado no sólo en sus fortalezas sino en las limitaciones que presentan. Algunas han maximizado un área específica del proceso como son; el rol del maestro, el autoritarismo y la falta de flexibilidad en el proceso de aprendizaje. De esta forma, se le ha imprimido cierta unilateralidad o reduccionismo al proceso y al alumno minimizando el papel activo del sujeto, como ser autodeterminado y creativo. Como todo fenómeno de la realidad objetiva, el estudio, investigación en la praxis y comprensión de los mecanismos que el hombre emplea para aprender ha ido evolucionando. Consecuentemente, este hecho ha revolucionado las posiciones clásicas acerca del aprendizaje dándole un vuelto radical a cada una de ellas, especialmente el constructivismo, el humanismo y el cognitivismo. En este sentido, se observa mayor flexibilidad frente a las críticas a las debilidades que poseen y por ende se encuentran en una fase superior en cuanto a sus posiciones teóricas y prácticas educativas.
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UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA
“RAÚL GÓMEZ GARCÍA”
FACULTAD DE ENSEÑANZA MEDIA SUPERIOR
DEPARTAMENTO DE LENGUAS EXTRANJERAS
AUTORAS:
MSC. ILIANA B. RODRÍGUEZ LEYVA.
MSC. IRAIDA QUEVEDO PALOMO.
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Publicado Saturday 22 de April de 2006
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