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Estilos de aprendizaje y rendimiento académico en estudiantes de la Universidad Católica , Santo Toribio de Mogrovejo
Resumen: El presente trabajo de investigación se elaboró y desarrolló para identificar los estilos de aprendizaje de mayor predominancia en los estudiantes de primer año de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT), permitiendo así ser una herramienta docente muy útil. Asimismo para poder determinar el grado de correlación entre los estilos de aprendizaje y el rendimiento académico de los estudiantes de primer año de las carreras profesional de la Universidad.
Publicación enviada por José Gómez Cumpa y Antero Enrique Yacarini Martínez
Resumen
El presente trabajo de investigación se elaboró y desarrolló para
identificar los estilos de aprendizaje de mayor predominancia en los estudiantes
de primer año de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT),
permitiendo así ser una herramienta docente muy útil. Asimismo para poder
determinar el grado de correlación entre los estilos de aprendizaje y el
rendimiento académico de los estudiantes de primer año de las carreras
profesional de la Universidad. Para ello se aplicó el Cuestionario de Honey
Alonso de Estilos de Aprendizaje (CHAEA), validado y sometido a pruebas de
confiabilidad. Los resultados obtenidos indican que el estilo de aprendizaje de
mayor predomina en los estudiantes del primer año de estudios generales de la
USAT, es del tipo Reflexivo, seguido por el Teórico, Pragmático y Activo. La
Prueba no paramétrica de Friedman nos indica que sí existe diferencia estadística
significativa en las puntuaciones de los cuatro estilos de aprendizaje en los
estudiantes del primer año de la USAT y mediante la Prueba no paramétrica de
Kruskual Wallis nos indica que existe diferencia estadística significativa para
el Rendimiento Académico en función a las siete carreras profesionales en los
estudiantes del primer Año de la USAT. Finalmente el desarrollo de esta
metodología utilizando el instrumento cuestionario CHEA se considera de mucha
utilidad e importancia en el ámbito de la investigación educativa
universitaria permitiendo al profesor una línea referencia en cuanto a los
estilos de aprendizaje de mayor predominancia de sus estudiantes pudiendo
desarrollarse y completarse en futuros estudios en los cuales se puedan
relacionar con otras variables de la psicopedagogía
Abstract
The present research work was designed and developed to identify the
preferred learning styles of the first year students of the University Catholic
Santo Toribio de Mogrovejo (USAT), let it to be a teaching tool very useful. In
addition to determine the level of correlation among the learning styles and
academic yield of the first year of students of the professionals careers of the
University. For this I applied the Honey Alonso Learning Style Test, validated
and submitted to trusty test. The results obtained showed the most preferred
learning style in the first year students of the USAT was Reflexive followed in
a decreased order by Theoretical, Pragmatic and Active. The Non parametric
Friedman Test showed us that there is significant difference in the punctuations
of the four learning styles in the first year students of the University and by
the Non parametric test of Kruskual Wallis showed us that there is significant
difference for the academic yield about the seven professionals careers in the
first year students of the University. Finally the develop of this methodology
used the Honey Alonso Learning Style Test is considered very important in the
university educative research field let to the professor a reference about the
most preferred learning style of his students and the possibility to do further
futures studies are required to determine if preferred styles and others
variables of the psychopedagogy.
Introducción
Por lo general se acepta que no todos aprendemos de la misma manera ni al
mismo ritmo ya que cada uno de nosotros utiliza su propio método o estrategias.
Así los estilos de aprendizaje se definen como los rasgos cognitivos, afectivos
y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los
discentes perciben, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje
(Keefe, 1988).
Tanto desde el punto de vista del profesor como del estudiante, el concepto de
los estilos de aprendizaje resulta especialmente interesante porque nos ofrece
una teoría sustentada en sugerencias y aplicaciones prácticas con grandes
posibilidades de conseguir un aprendizaje mucho más efectivo. Y por tanto
cuanto mayor sea la información que el formador recabe del discente, mayores
serán las posibilidades de acercamiento entre los tres vértices del triángulo
del proceso de aprendizaje: estudiante, profesor y materia de estudio.
Por todo ello, el conocimiento del estilo de aprendizaje predominante en las
aulas universitarias podría ser una herramienta docente muy útil para adaptar
el estilo de enseñanza del profesorado de cara a un mejor rendimiento académico
(Duda y Riley, 1990; Lemmon, 1982) a la vez que permitiría diseñar métodos de
evaluación más apropiados para comprobar el progreso de los estudiantes en
general (Lochart y Schmeck, 1983). Así mismo para los estudiantes sería de una
gran utilidad porque podrían planificar el aprendizaje según sus estilos,
evitando así bloqueos y optimizando sus resultados (Alonso y cols., 1994).
El instrumento de diagnóstico del estilo personal de aprendizaje utilizado en
esta investigación fue el Cuestionario Honey-Alonso de Estilos de Aprendizaje
(CHAEA) (Alonso y cols., 1994). Basado en teorías del aprendizaje de tipo
cognitivo, este cuestionario coincide con el inventario ya clásico de Kolb
(1984) al atender a dos dimensiones principales durante ell proceso de
aprendizaje: por un lado el cómo percibimos la nueva información y por otro cómo
procesamos lo que percibimos. En función de la primera dimensión, el proceso
de aprendizaje se presenta como un bajo el indicador constructor
"Activo" en un extremo y el indicador constructor "Teórico"
por el otro. En el segundo caso nos encontramos ante otro indicador en cuyos
extremos se encuentran las categorías "Pragmática" y "Reflexiva
El objeto de estudio del presente trabajo de investigación “Estilos de
aprendizaje y rendimiento académico en estudiantes de la Universidad Católica
Santo Toribio de Mogrovejo” es el análisis de las estrategias que conforman
los estilo de aprendizaje de los estudiantes y su correlación sobre el
rendimiento académico en aquellos estudiantes que cursan el primer año de la
diferentes carreras profesionales de por el hecho que las organizaciones
empresariales y educativas, según Driscoll y Vergara (1997), tomado por Capella
y otros (2003), actualmente se encuentran bajo un proceso que implica la
“transmisión de conocimientos” a la “construcción del conocimiento” y
desde este enfoque se considera que una comunidad de aprendizaje infunde en una
cultura de aprendizaje, en ella en donde el aprendizaje y la creatividad son
apoyados y estimulados a través de estrategias que ayudan a los que aprenden a
establecer metas posibles y a regular el propio comportamiento para lograr las
metas. En todos los países del mundo se vienen dando cambios en las
concepciones y estrategias de los sistemas educacionales. Los actuales consensos
sobre cambio y transformación, privilegian a la educación, al conocimiento y
al aprendizaje como factores centrales del crecimiento, desarrollo y la
competitividad de las naciones, por lo que tenemos la necesidad de educar y
formar a nuestros alumnos para que respondan a esta sociedad cambiante, donde
existe una creciente demanda de habilidades de aprendizaje.
Uno de los indicadores que permite modelar el comportamiento y la capacidad de
desarrollar una meta cognitiva es el estilo que son las conclusiones a las que
llegamos acerca de la forma como actúan las personas, es decir las características
estilísticas que son los indicadores de superficie de dos niveles profundos de
la menta humana: el sistema total de pensamiento y las peculiares cualidades de
la mente que un individuo utiliza para establecer lazos con la realidad. Estos
estilos de aprendizaje son considerados variables educativas sustentadas en la
forma o camino individual de interacción con el entorno en el proceso mismo de
aprendizaje.
Por otro lado la variable educativa rendimiento académico es entendida como una
medida de las capacidades que responden o que son indicativas y se manifiestan,
en forma estimativa, lo que una persona ha aprendido como consecuencia de un
proceso de instrucción o formación, así mismo, desde la perspectiva del
estudiante, se define al rendimiento como la capacidad de respuesta de éste
frente a estímulos educativos, susceptible de ser interpretado según objetivos
o propósitos educativos preestablecidos.
Así mismo también es definido como el grado de logro o resultado de los
objetivos establecidos en los programas oficiales de estudio o de la acción
educativa sobre el sujeto, valorado y acreditado por el propio sistema
educativo. Actualmente existe una visión muy optimista acerca de las facultades
humanas para la instrucción y los potenciales humanos para el aprendizaje,
especialmente en las orientaciones instrumentales de la educación. Para algunos
autores, la noción relativa a que cuando se entregan a todos los alumnos las más
apropiadas condiciones o ambientes de aprendizaje, éstos son capaces de
alcanzar un alto nivel de dominio.
En cambio Gardner (1994) ha puesto de manifiesto el problema que han tenido que
afrontar todas las sociedades modernas al momento de resolver el problema
educativo; esto es, supeditar sus propias opciones al mundo del desarrollo y la
industrialización de la sociedad. Esto ha significado que cualquiera que sea el
tipo de sociedad, ha tenido que adaptarse a formas tradicionales de transmisión
del conocimiento, y por ende, a los criterios restringidos de evaluación y de
aceptación de rendimiento por parte de los alumnos. Postula en su defecto,
actuación, logros, proyectos contextualizados, significativos y auténticos,
derivados de instrucciones diferenciadas. Por ello se sustenta que tanto los
estilos de aprendizaje, como reflejo de la interacción de los estudiantes, con
el rendimiento académico se pueden establecer en una correlación que permita
efectivamente determinar en principio cuáles son aquellos estilos de
aprendizaje que presentan aquellos estudiantes que egresan de un sistema
educativo escolar e ingresan a un sistema universitario, específicamente a
nuestra universidad, en donde fieles a nuestra axiología se fortalece no en la
enseñanza o la simple transmisión del conocimiento sino la construcción del
mismo pero integrando actitudes y habilidades de allí es que se correlaciona
con el rendimiento académico el cual a pesar de ser un parámetro complejo de
determinar podemos definirlo en los resultados justamente a partir de esta
aplicación integradora de las actitudes, habilidades y conocimientos que
generan los estudiantes del primer año de las diferentes carreras
profesionales. Al establecer ambas variables estilos de aprendizaje y
rendimiento académico nos permitirá reorientar cómo son los mecanismos de
aprendizaje por parte de nuestros estudiantes y así establecer estrategias más
efectivas para un logro significativo en la mejora del rendimiento académico.
Según Rafael Cellorio (1999) manifiesta la influencia notable sobre el
rendimiento académico de indicadores pedagógicos como el estudio de los
estilos de aprendizaje, así como la percepción del profesor, técnicas de
estudio y otras variables. Honey y Mumford (1986) quienes basándose en las teorías
y cuestionarios de Kolb establecieron una taxonomía a partir de la aplicación
de su propio cuestionario CHAEA. Honey afirma que todo el mundo fuera capaz de
experimentar, reflexionar, elaborar hipótesis y aplicarlas. Es decir que todas
las virtualidades estuvieran repartidas equilibradamente, pero lo cierto es que
los individuos son más capaces de una cosa que de otra Los estilos de
aprendizaje serán la interiorización por parte de cada sujeto, de una etapa
determinada del ciclo de aprendizaje sustentado en un modelo activo, reflexivo,
teórico y pragmático y así permitirá proporcionar datos significativos sobre
el aprendizaje individual y el aprendizaje de otros miembros del grupo discente
, con los que debe compartir su caminar diario en las sesiones de aprendizaje.
Esta investigación abarca el objetivo de identificar los estilos de aprendizaje
de mayor predominancia en los estudiantes de primer año de la Universidad Católica
Santo Toribio de Mogrovejo, permitiendo así ser una herramienta docente muy útil,
y determinar el grado de correlación entre los estilos de aprendizaje y el
rendimiento académico de los estudiantes de primer año de las carreras
profesional de la Universidad.
Para cumplir este gran objetivo, se debe analizar y comparar los estilos de
aprendizaje entre los estudiantes del primer año de las diferentes carreras
profesionales; analizar y comparar el rendimiento académico semestral de los
estudiantes de primer año de las diferentes carreras profesionales; y analizar
los estilos de aprendizaje que permitan evaluar un mejor rendimiento académico
en los estudiantes.
MARCO TEÓRICO
En las primeras décadas del siglo veinte se originaron muchas corrientes
psicológicas con tendencia al conocimiento del hombre. Se han dividido en tres
grandes bloques: teorías psicológicas cuyo paradigma es el conductismo o
reflejo condicionado, teorías cognoscitivas que se ubican dentro del paradigma
constructivista y las corrientes psicológicas cuya teoría es el
estructuralismo
Una de las corrientes teóricas contemporáneas del aprendizaje como es la del
condicionamiento estímulo – respuesta (Skinner 1971), ha sido la base
conceptual de las tecnologías educativas vigentes en el Perú y gran parte del
mundo hasta los años ochenta. Para los defensores de dicha teoría el
aprendizaje es un cambio conductual que se produce por medio de estímulos y
respuestas, y que se relacionan por medio de principios más o menos mecánicos.
El otro enfoque teórico es el de las teorías cognoscitivas de la familia del
campo de la gestalt, bajo este enfoque el aprendizaje es un proceso de obtención
o modificación de insights, perspectivas o patrones del pensamiento. Al pensar
en los procesos de aprendizaje de los alumnos, dichos teóricos prefieren los términos
de persona a organismo, ambiente psicológico a medio físico o biológico, e
interacción a acción o reacción .
Desde una perspectiva cognitiva del aprendizaje , se vienen haciendo numerosas
propuestas. Entre ellas, tenemos las de Jean Piaget (Psicología Genética o
Teoría del Desarrollo Cognitivo), David Ausubel (Teoría del Aprendizaje
Significativo), J. Bruner (Teoría del Aprendizaje por Descubrimientos), y Lev
S. Vigostky (Teoría Sociocultural del Aprendizaje). A partir del gestáltico,
surgieron varias escuelas, una de las cuales es la teoría del campo cognitivo,
con su mejor representante Kurt Lewin (1990). El cual se fundamenta en el
concepto de campo o espacio vital, así todos los sucesos psicológicos, ya sean
el actuar, pensar, soñar, esperar confiadamente, o cualquier otro, son función
de un espacio vital de la persona, es decir, del conjunto formado por ella y su
ambiente, concebidos como una constelación de fuerzas interdependientes. La
corriente pedagógica del cognitivismo, considera al aprendizaje como un proceso
de modificación interna, con cambios no sólo cuantitativos sino también
cualitativos; se produce como resultado de un proceso interactivo entre la
información que procede del medio y el sujeto activo. Esta corriente ha
encontrado un campo muy fértil de aplicación en la educación, tanto para
explicar el desarrollo psicológico de los niños y adolescentes, como para
orientar el aprendizaje escolar e inclusive en la educación superior
universitaria. Según Capella, 2001, las diferentes instituciones educativas
peruanas en la actualidad están aplicando un nuevo paradigma educativo,
oficialmente denominado "nuevo enfoque pedagógico" el cual se centra
fundamentalmente en el aprendizaje del estudiante y no en la enseñanza por
parte del profesor. Esta es una corriente mundial, que llega tardíamente al Perú,
y está cambiando los procesos de enseñanza - aprendizaje, generándose
paulatinamente una nueva cultura educativa. El enfoque constructivista ha
logrado su apogeo en los últimos años y por medio del mismo los estudiantes
poseen estructuras cognitivas a partir de las cuales perciben y procesan sus
experiencias por este hecho el aprendizaje debe iniciarse con el conocimiento de
aquel repertorio cognitivo, sólo de esta manera se podrán lograr aprendizajes
significativos.
En este sentido el proceso de enseñanza-aprendizaje es una relación horizontal
entre profesores y estudiantes. La concepción de esta teoría se basa en que
las funciones psíquicas se adquieren en el plano interpersonal, para luego
internalizarse, es decir desde lo social-externo a lo individual-interno. Por
ello la importancia de la interacción social en el aprendizaje ya que el
educando en cualquier etapa de su vida aprende de manera más efectiva en
contacto y en colaboración con los demás, entonces esta relación entre el
individuo y el ambiente es una gran contribución de la teoría del campo.
Según estos enfoques, la comprensión de la conducta (en nuestro caso, el
estilo de aprendizaje del estudiante y el estilo de enseñanza del docente),
requieren conocer no sólo las experiencias pasadas, las actitudes actuales, y
las expectativas futuras de una persona, sino también su contexto o situación
inmediata. Como afirma Piaget (1984, 1999, 1994), el proceso de modificación
interna originado por la interacción información – sujeto, es lo que origina
aprendizajes significativos (Ausubel) que se generan en un contexto social y
cultural organizado (Vigotsky). Como plantea Bruner, “el educador debe
construir un andamiaje para que el alumno pueda asumir conscientemente y bajo su
propio control, la tarea que antes sólo podía hacerla con ayuda”.
El reconocimiento de los estilos de aprendizaje en los estudiantes
universitarios puede ayudar a constituir ambientes que propicien una buena
disposición para producir un aprendizaje eficaz. Las distintas teorías
existentes sobre estilos de aprendizaje, son modelos explicativos que han sido
obtenidos de situaciones experimentales, y que pueden ayudar a entender
relativamente el funcionamiento real de los procesos naturales del aprendizaje
informal y formal. Así las personas perciben y adquieren conocimientos, tienen
ideas, piensan y actúan de manera distinta. Además tienen preferencias hacia
una o más estrategias cognitivas que les ayudan a dar significado a una nueva
información. Por tanto cuando aprende un nuevo concepto, algunas personas
pueden centrarse en los aspectos detallados del mismo, mientras que otras se
centran en los aspectos lógicos; algunos son más independientes y quieren
aprender solos, mientras que otros, en el caso de los estudiantes, prefieren
estudiar junto a otros compañeros o cerca de sus profesores; algunos prefieren
leer o asistir a conferencias, mientras que otros prefieren realizar actividades
prácticas. Entonces, el término estilo de aprendizaje se refiere a aquella
estrategia o enfoque que permite de manera más específica, recopilar,
interpretar, organizar y pensar sobre nueva información (Gentry 1999).
Es posible encontrar distintas definiciones sobre estilos de aprendizaje, entre
otras: Keefe (1988) los define como “los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos,
que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los discentes
perciben, interaccionan y responde a sus ambientes de aprendizaje”.
Para Honey y Mumford (1982) los estilos de aprendizaje son una descripción de
las actitudes y comportamientos que determinan la forma preferida de que un
individuo pueda aprender. El modelo teórico de Schmeck (1980) hace mención de
tres dimensiones de estilos de aprendizaje, a saber: procesamiento profundo,
procesamiento elaborativo y procesamiento superficial. En la dimensión primera
el estudiante basa su aprendizaje en las asociaciones que le sugiere el
concepto, más que al concepto mismo, es decir el estudiante toma más tiempo en
pensar que en repetir, pone atención a los rasgos semánticas y es capaz de
clasificar, comparar, contrastar, analizar y sintetizar.
En el segundo procesamiento la información se hace personalmente más
relevante, y el estudiante la elabora pensando en ejemplos personales y logra
expresarse en sus propias palabras.
En la tercera dimensión la estrategia que utiliza el estudiante prefiere
asimilar la información tal como la recibe en vez de re-expresarla,
replantearla o repensarla, atendiendo más a los aspectos fonológicos y
estructurales de la información. Invierten mucho tiempo repitiendo y
memorizando información en su forma original.
A pesar de la cantidad y diversidad de acepciones que se pueden encontrar sobre
estilos de aprendizaje, es posible establecer que la mayoría de los autores
coinciden en que trata de cómo la mente procesa la información, del cómo es
influenciada por las percepciones de cada individuo, todo con la finalidad de
lograr aprender eficazmente.
El logro de una estrategia de aprendizaje de mayor calidad garantiza la
permanencia del conocimiento, pero además y principalmente conforma un sistema
que trasciende el modo de afrontar una situación particular. Por esta razón es
importante tener presente las características de los estilos de aprendizaje, al
planificar la labor educativa. Los estilos de aprendizaje pueden cambiar y
conforme los estudiantes avanzan en este proceso, descubren mejores formas o
modos de aprender.
Los estilos de aprendizaje son modificables en función a su mejora y
perfeccionamiento permanente, ningún estilo dura toda la vida y conforme
avancen en su propio proceso permiten desarrollarse dependiendo del enfoque que
se oriente. En diferentes situaciones los estilos se presentan variados de
acuerdo a la edad y niveles de exigencia en la tarea de aprendizaje. En
estudiantes universitarios estos estilos permiten identificar y mejorar los
estilos personales de cada uno de ellos, enseñarle con sus estilos de
aprendizaje predominantes y seleccionar metodologías educativas según los
estilos de aprendizaje del grupo.
En consecuencia, si la meta del educador es que el estudiante aprenda a
aprender, el que este último identifique su propio estilo de aprendizaje, le
permitirá: controlar su propio aprendizaje, diagnosticar sus puntos fuertes y débiles,
identificar las condiciones en que aprende mejor, aprender de la experiencia de
cada día y superar las dificultades que se le presentan en su proceso de
aprendizaje. Entonces, ¿cuál es la aplicabilidad didáctica que tienen los
estilos de aprendizaje en el aula o salón de clase?, la respuesta es que los
distintos estilos de aprendizaje requieren distintos modos de enseñar y que es
de importancia identificar el estilo predominante de los estudiantes.
Conociendo la predominancia de algún estilo se podrá utilizar metodologías y
recursos que estén al alcance de los docentes y estudiantes concientes de sus
preferencias en cuanto a cada estilo de aprendizaje, se hagan esfuerzos por
optimizarlos. Las personas aprenden de diferente forma y estas diferencias
dependen de muchos aspectos: quiénes somos, dónde estamos, cómo nos
visualizamos y qué nos demandan las personas, (Mc Carthy, 1987). Cada uno de
nosotros procesamos la información de acuerdo con el estilo de aprendizaje de
preferencia. Estas preferencias responden en la forma en que se procesa la
información en nuestro cerebro. En los estudios realizados por el Roger Sperry
y asociados , ellos encontraron que los dos hemisferios cerebrales procesan la
información de manera diferente, que somos especies con dos cerebros, cada uno
con un proceso mental diferente y, por último, que ambos hemisferios son
igualmente importantes. Por lo tanto, el educador debe ayudar a nuestros
estudiantes a desarrollar el uso de ambos hemisferios del cerebro y a
desarrollar e integrar varios estilos de aprendizaje. Es decir, debemos proveer
experiencias de aprendizaje que permitan a los estudiantes memorizar,
interactuar, demostrar, practicar, preguntar, reflexionar, evaluar, crear,
crecer, .El aprendizaje nos abre a nuevas formas de pensar y de hacer las cosas.
Eso significa salirnos de nuestra zona cómoda y flexibilizarnos ante nuevas
experiencias. Nos permite abrazar lo confuso y errático, a admitir que no
tenemos todas las respuestas, a estar dispuestos a descomponer las cosas en sus
partes para crear nuevas combinaciones. El contexto del proceso de enseñanza
– aprendizaje depende de características sociales, físicas y personales del
aprendiz, así como del contenido y del ritmo para aprender. Un elemento
importante para facilitar el proceso de enseñanza - aprendizaje es ayudando al
aprendiz a reconocer su estilo de aprendizaje. Estos estilos se presentan como
una combinación de características cognoscitivas, afectivas y una psicológicas
que sirven como indicadores relativamente estables sobre la manera de cómo los
aprendices perciben, interactúan y responden a su ambiente. Los estilos de
aprendizaje se ajustan dependiendo de la tarea a realizarse y al estilo de enseñanza
que se utiliza en el salón de clase. Los estilos de aprendizaje han sido tema
de estudio en el campo de la educación y han servido para iniciar cambios
significativos en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Varias universidades
norteamericanas han adaptado la práctica de identificar los estilos de
aprendizaje de los estudiantes con el fin de diseñar estrategias de enseñanza
a tono con el perfil del grupo. Linda Silverman (1988), recalca que se debe
exponer a los estudiantes frente a diferentes experiencias de aprendizaje para
que ellos ganen confianza, muestren interés en aprender, desarrollen destrezas
de razonamiento, análisis, solución de problemas y desarrollen otros estilos
de aprendizajes. Una buena experiencia de aprendizaje reta las capacidades del
aprendiz, por lo tanto, se debe establecer un balance al propiciar maneras
alternas para aprender. La literatura nos señala que existe una brecha cuando
los estilos de enseñanza del profesor y los estilos de aprendizaje de los
estudiantes no corresponden. Esta situación puede provocar desinterés en el
estudiante así como pobre aprovechamiento académico, participación,
asistencia, e insatisfacción. Esta información nos hace reflexionar que
debemos estar más conscientes sobre las diferencias entre los estilos de
aprendizaje y las estrategias de enseñanza que tenemos disponibles. Implica que
el educador debe ser atento, flexible y receptivo a las necesidades del
educando. (Brundage and Mackaracher, 1980). El balance entre ambos aspectos
estimula la colaboración y la participación del aprendiz en el proceso de enseñanza
- aprendizaje, haciendo que sea más significativo y efectivo.
Según Capella, Riera y otros, (2003), los estilos, son las conclusiones a las
que llegamos acerca de la forma cómo actúan las personas., pueden resultar útil
para clasificar y analizar los comportamientos., sin embargo, tiene el peligro
de servir de simple etiqueta. Aunque para ciertos autores el estilo es un
concepto superficial compuesto por comportami8enots externos, pero al ser una
expresión o manifestación externa es consecuencia de algo tiene un fondo más
intrínseco. Desde una perspectiva fenomenológica, las características estilísticas
son los indicadores de superficie de dos niveles profundos de la mente humana:
el sistema total de pensamiento y las peculiares cualidades de la mente que un
individuo utiliza para establecer lazos con la realidad.
Este punto de vista significa que las características personales como la
preocupación por el detalle o el uso fácil de la lógica para determinar la
verdad, la búsqueda de significados, la necesidad de opciones, no son simples
casualidades sino aspectos muy unidos a elementos psicológicos. Por otro lado
tenemos que los estilos educativos, se aprenden en la interacción con los demás,
y además se confirman, modifican o adaptan. En el lenguaje de Lewin se trataría
de field forces (campo de fuerzas) y, según otros autores, locus of control
(lugar de control). Los elementos del estilo de aprendizaje y educativo son dinámicos
y están siempre en relación, necesitan un espacio amplio de tiempo para que
puedan ser estudiados a fondo.
Ello por cuanto el concepto de educación es más amplio, dirige su atención no
solamente al aprendizaje, sino también a la manera en que un individuo se
compromete, se orienta o combina varias experiencias educativas.
Leichter, afirma que el centrarse en el estilo de aprendizaje, implica un cambio
básico en el enfoque de los problemas educativos. Sin embargo, el número de
variables a estudiar es muy elevado y difícil de controlar. Por eso hay quienes
trabajan los estilos de enseñanza y los estilos de aprendizaje, conceptos que
tienen menor alcance pero que resulta más cercano y concreto.
En relación al debate sobre las teorías del aprendizaje y sobre los estilos de
aprendizaje se debe partir de la definición de aprendizaje, Alonso (1997),
precisa que el “Aprendizaje es el proceso de adquisición de una disposición,
relativamente duradera, para cambiar la percepción o la conducta como resultado
de una experiencia.”
Los comportamientos característicos de los estudiantes en base a cuatro
aspectos importantes del funcionamiento cognoscitivo:
o Las cualidades espaciales se refieren al espacio concreto y al espacio
abstracto. El espacio concreto lo conectamos con los sentidos; el espacio
abstracto con la inteligencia; las emociones, la imaginación y la intuición.
o El tiempo es controlado por el orden y la estructuración de las realidades,
este orden puede ser secuencial (lineal) o aleatorio (no lineal,
multidimencional).
o Los procesos mentales de deducción e inducción.
o Las relaciones, que se mueven dialécticamente entre reafirmarse en su
individualidad y compartir y colaborar con los otros.
La mente humana es capaz de utilizar estos elementos bipolares de diferente
forma, según situación en que se encuentre. Cada persona tiene una
predisposición a relacionarse mejor con ciertas condiciones para su crecimiento
y desarrollo personal.
Kolb (1984), menciona dentro de su modelo de aprendizaje el concepto de estilos
de aprendizaje y lo describe como “algunas capacidades de aprender que se
destacan por encima de otras como resultado del aparato hereditario, de las
experiencias vitales propias y de las exigencias del medio ambiente actual.”
Llegamos a resolver de manera característica, los conflictos entre el ser
activo y reflexivo y entre el ser inmediato y el analítico. Algunas personas
desarrollan mentes que sobresalen en las conversiones de hecho dispares en teorías
coherentes, y, sin embargo, estas mismas personas son incapaces de deducir hipótesis
a partir de su teoría o no se interesan por hacerlo; otras personas son genios
lógicos, pero encuentran imposible sumergirse en una experiencia y entregarse a
ella.
Ante este panorama de definiciones es fácil estar de acuerdo con Curry (1983),
cuando afirma que uno de los obstáculos más importantes para el progreso y
aplicación de las teorías de los estilos de aprendizaje en la práctica
educativa, es la confusión de definiciones y el amplio panorama de
comportamientos que pretenden predecir los modelos de estilos de aprendizaje.
Considero que una de las definiciones más claras y ajustadas es la que propone
Keefe (1988), precisando que: “los estilos de aprendizajes son los rasgos
cognitivos, afectivo y fisiológicos, que sirven como indicadores relativamente
estables, de cómo los discentes perciben, interaccionan y responden a sus
ambientes de aprendizajes”.
Cuando hablamos de estilos de aprendizaje tenemos en cuenta los rasgos
cognitivos, incluimos los estudios de psicología cognitiva que explicitan la
diferencia en los sujetos respecto a las formas de conocer. Este aspecto
cognitivo es el que caracteriza y se expresa en los estilos cognitivos. Los
cuatro aspectos fundamentales nos ayudan a definir los factores cognitivos:
o Dependencia-independencia de campo.
o Conceptualización y categorización.
o Reflexividad entre a impulsividad.
o Las modalidades sensoriales.
El factor dependencia-interdependencia en situaciones de aprendizaje, los
dependientes de campo prefieren mayor estructura externa, dirección e información
de retorno – feedback - , están más a gusto con la resolución de problemas
en equipo. Por el contrario, los independientes de campo necesitan menos
estructura externa e información de retorno, prefieren la resolución personal
de los problemas y no se sienten tan a gusto con el aprendizaje en grupo. Kagan
(1963) citado por Revilla y Capella (2003) ha investigado durante años el
factor de conceptualización y categorización. Los sujetos demuestran
consistencia de cómo forman y usan los conceptos, interpretan la información,
resuelven problemas. Hay quienes prefieren un enfoque relacional contextual y
otros un enfoque analítico-descriptivo. La dimensión reflexividad-impulsividad
parece cercana a la noción de “precaución” y”aceptación de riesgo”,
objetiva las diferencias en rapidez y adecuación de respuesta ante soluciones
alternativas que exigen un pronunciamiento. Las modalidades sensoriales
preferidas por los sujetos permiten organizar la información en: visual o icónico,
orientada al pensamiento espacial; auditivo o simbólico que lleva al
pensamiento verbal y cinético que lleva al pensamiento motoro.
Cada persona aprende de manera distinta a las demás: utiliza diferentes
estrategias, aprende con diferentes velocidades e incluso con mayor o menor
eficacia incluso aunque tengan las mismas motivaciones, el mismo nivel de
instrucción, la misma edad o estén estudiando el mismo tema. Sin embargo, más
allá de esto, es importante no utilizar los estilos de aprendizaje como una
herramienta para clasificar a los estudiantes en categorías cerradas, ya que la
manera de aprender evoluciona y cambia constantemente.
El estudiante universitario es un ser desarrollado en lo físico, en lo psíquico,
en lo social, capaz de actuar con autonomía en su grupo social y que decide
sobre su propio destino. Este tipo de educación se fundamenta en dos
postulados: se necesita aprender bajo cualquiera condición biopsicosociológica,
mediante una realidad física y social que constantemente se modifica y así
poder enfrentarse con éxito a cada situación específica.
Revilla (2000) destaca, finalmente, algunas características de los estilos de
aprendizaje: son relativamente estables, aunque pueden cambiar en situaciones
diferentes, son susceptibles de mejorar cuando se trabaja con estudiantes según
su propio estilo de aprendizaje así aprenden con más Según Woolfolk, 1996:12,
los educadores prefieren hablar de ‘estilos de aprendizaje’, y los psicólogos
de ‘estilos cognoscitivos’, para este autor las preferencias son una
clasificación más precisa, y se definen como las maneras preferidas de
estudiar y aprender, tales como utilizar imágenes en vez de texto, trabajar
solo o con otras personas, aprender en situaciones estructuradas o no
estructuradas y demás condiciones pertinentes como un ambiente con o sin música,
el tipo de silla utilizado, etc. Otros autores, por último, sugieren hablar de
‘preferencias de estilos de aprendizaje’ más que de ‘estilos de
aprendizaje’. La preferencia de un estilo particular tal vez no siempre
garantice que la utilización de ese estilo será efectiva de allí que en estos
casos ciertos estudiantes pueden beneficiarse desarrollando nuevas formas de
aprender.
En las últimas décadas se han elaborado todo tipo de teorías y modelos para
explicar las diferencias en la forma de aprender. Pero, de todas esas teorías y
modelos ¿cuál es la buena?, la respuesta es que todas y ninguna. La palabra
"aprendizaje" es un término muy amplio que abarca fases distintas de
un mismo y complejo proceso. Cada uno de los modelos y teorías existentes
enfoca el aprendizaje desde un ángulo distinto. Cuando se contempla la
totalidad del proceso de aprendizaje se percibe que esas teorías y modelos
aparentemente contradictorios entre sí no lo son tanto e incluso se
complementan.
Una posible manera de entender las distintas teorías es el siguiente modelo en
tres pasos:
o El aprendizaje parte siempre de la recepción de algún tipo de información.
De toda la información que recibimos seleccionamos una parte.
o Cuando analizamos como se efectuó un análisis previo de la información
podemos distinguir entre alumnos visuales, auditivos y kinestésicos.
o La información que seleccionamos la tenemos que organizar y relacionar. El
modelo de los hemisferios cerebrales nos da información sobre las distintas
maneras que tenemos de organizar la información que recibimos y una vez
organizada esa información la utilizamos de una manera o de otra.
Naturalmente, esta separación en fases es ficticia, en la práctica esos tres
procesos se confunden entre sí y están estrechamente relacionados. El hecho de
que se tenga una mayor tendencia en seleccionar la información visual, por
ejemplo, afecta a nuestra manera de organizar esa información. No podemos, por
tanto, entender el estilo de aprendizaje de alguien si no le prestamos atención
a todos los aspectos., Gardner rechaza el concepto de estilos de aprendizaje y
dice que la manera de aprender del mismo individuo puede variar de una
inteligencia a otra, de tal forma que un individuo puede tener, por ejemplo, una
percepción holistica en la inteligencia lógico - matemática y secuencial
cuando trabaja con la inteligencia musical. Así mismo Gardner rechaza la noción
de los estilos de aprendizaje como algo fijo e inmutable para cada individuo.
Pero si enfocamos el estilo de aprendizaje como las tendencias globales de un
individuo en el momento de aprender y si partimos de la base de que esas
tendencias globales no son algo fijo e inmutable sino que están en continua
evolución, vemos que no hay contraposición real entre la teoría de las
inteligencias múltiples y las teorías sobre los estilos de aprendizaje.La
explicación viene sustentada por el hecho de que en a teoría de las
Inteligencias Múltiples, Gardner define la inteligencia como el conjunto de
capacidades que nos permite resolver problemas o fabricar productos valiosos en
nuestra cultura. Además define ocho grandes tipos de capacidades o
inteligencia: lingüística, lógico-matemática, corporal-kinestésica,
musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal. Todos
desarrollamos las ocho inteligencias, pero cada una de ellas en distinto grado.
Aunque parte de la base común de que no todos aprendemos de la misma manera.
Honey, Mumford y Alonso (1986) basándose en teorías y cuestionarios de Kolb
– Learning Style Inventory (1984), establecieron una taxonomanía a partir de
la aplicación a de su propio cuestionario CHAEA. Lo ideal, afirma Honey (1986),
es que todo el mundo sea capaz de experimentar, reflexionar, elaborar hipótesis
y aplicarlas. Es decir, que todas las virtudes estuvieran repartidas
equilibradamente. Pero lo cierto es que los individuos son más capaces de una
cosa que de otra. Los estilos de aprendizaje serán la interiorización por
parte de cada sujeto, de una etapa determinada del ciclo. Por tanto los estilos,
en consecuencia, para Honey y Mumford son también cuatro, que a su vez son las
cuatro fases de un proceso cíclico de aprendizaje: activo, reflexivo, teórico
y pragmático. Siendo la clasificación que se presenta la siguiente:
ESTILO ACTIVO, Las personas que tienen predominancia en estilos activos se
implican plenamente sin perjuicio en nuevas experiencias. Son de mente abierta,
nada escépticos y realizan con entusiasmo las tareas nuevas. Son personas que
se desarrollan en el presente y les fascina vivir nuevas experiencia. Piensan
que por lo menos una vez hay que intentarlo todo. Al terminar una actividad
entran rápidamente en otra, les aburre los plazos largos, son personas leales
al grupo, se involucran en los asuntos de los demás y centran a su alrededor
todas sus actividades.
ESTILO REFLEXIVO, les gusta considerar las experiencias y observarlas desde
diferentes perspectivas. Son personas prudentes que gustan considerar todas las
alternativas posibles antes de realizar un movimiento. Disfrutan observado la
actuación de los demás, escuchan a los demás y no intervienen hasta que se
han adueñado de la situación. Crean a su alrededor un aire ligeramente
distante y condescendiente.
ESTILO TEÓRICO, adaptan e integran las observaciones dentro de las teorías lógicas
y complejas. Enfocan los problemas de forma vertical, escalonada, por etapas lógicas.
Tienden a ser perfeccionistas. Integran los hechos en teorías coherentes. Les
gusta analizar y sintetizar. Son profundos en sus sistemas de pensamiento, a la
hora de establecer principios, teorías, y modelos. Buscan la racionalidad y la
objetividad, huyendo de los subjetivo y lo ambiguo.
ESTILO PRAGMÁTICO, el punto fuerte de las personas con predominancia en estilo
pragmático es la aplicación práctica de ideas. Descubren el aspecto positivo
de las nuevas ideas y aprovechan la primera oportunidad para experimentarlas.
Les gusta actuar rápidamente y con seguridad con aquellas ideas y proyectos que
le atraen. Tienden a ser impacientes cuando hay personas que teorizan. Pisan la
tierra cuando hay que tomar decisiones o resolver un problema. Su filosofía es
“siempre se puede hacer mejor”, “si funciona es bueno”.
El término 'estilo de aprendizaje' se refiere al hecho de que cuando queremos
aprender algo cada uno de nosotros utiliza su propio método o conjunto de
estrategias. Aunque las estrategias concretas que utilizamos varían según lo
que queramos aprender, cada uno de nosotros tiende a desarrollar unas
preferencias globales. Esas preferencias o tendencias a utilizar más unas
determinadas maneras de aprender que otras constituyen nuestro estilo de
aprendizaje.
Las diferencias o variaciones en un proceso de aprendizaje son el resultado de
muchos factores, como por ejemplo la motivación, el bagaje cultural previo y la
edad. Pero esos factores no explican porque con frecuencia nos encontramos con
alumnos con la misma motivación y de la misma edad y bagaje cultural que, sin
embargo, aprenden de distinta manera, de tal forma que, mientras a uno se le da
muy bien redactar, al otro le resultan mucho más fácil los ejercicios de gramática.
Esas diferencias si podrían deberse, sin embargo, a su distinta manera de
aprender.
Tanto desde el punto de vista del alumno como del punto de vista del profesor el
concepto de los estilos de aprendizaje resulta especialmente atrayente porque
nos ofrece grandes posibilidades de actuación para conseguir un aprendizaje más
efectivo.
Rendimiento Académico
Muchos autores han establecido definiciones sobre rendimiento académico.
Carpio (1,975) define rendimiento académico como el proceso técnico pedagógico
que juzga los logros de acuerdo a objetivos de aprendizaje previstos; Supper
dice, rendimiento académico es el nivel de progreso de las materias objeto de
aprendizaje; Aranda considera que es el resultado del aprovechamiento escolar en
función a diferentes objetivos escolares (1,998) y hay quienes homologan que
rendimiento académico puede ser definido como el éxito o fracaso en el
estudio, expresado a través de notas o calificativos.
En el Perú la deserción y repitencia en la universidad indican con claridad
que el proceso de admisión no ha podido detectar a quienes realmente valían
para los estudios universitarios; que por muy variados motivos; un número
significativo de alumnos no ha sabido responder a las exigencias que le hubieran
conducido a logros satisfactorios en la universidad. (Montes, 1,992).
Pero, ¿Cómo se realiza la evaluación del rendimiento académico?. Esta se
realiza con instrumentos y calificaciones asignadas por los profesores, pero
estas no tienen un cero absoluto, es decir no son escalas de razón. Las
calificaciones obtenidas por los alumnos en las diferentes asignaturas, criterio
usado para medir el rendimiento, no permite una comparación válida, ni del
rendimiento de cada alumno en las distintas asignaturas, ni de los alumnos en la
misma materia. Esto, debido a que las pruebas que se utilizan no están
estandarizadas, y la confiabilidad de las calificaciones son muy bajos. Sin
embargo dado que sería imposible estandarizar todas las evaluaciones usadas se
toman las calificaciones como un parámetro de medición que sugiere el
rendimiento del alumno en determinada materia, por otro lado probablemente los
sesgos se producirán de igual manera al hacer comparaciones de una asignatura a
otra, e incluso en la misma materia. Una manera de contrarrestar los sesgos en
la evaluación es no tomar las notas obtenidas tal y como se presentan sino
reajustar ese puntaje obtenido al creditaje de cada curso de tal manera que
puedan obtenerse pesos ponderados por cada asignatura.
Algunos estudios realizados para identificar el rendimiento académico
manifiestan la importancia de usar los créditos de las asignaturas para
asegurar la exactitud y precisión de las variables. Fournier (1984) enfatiza
que los créditos son de enorme utilidad no solo para labores de diagnóstico,
sino sobre todo a nivel de investigación sobre rendimiento ya que posibilita un
manejo mas exacto de esta variable, facilitando la comparación de grupos de
escuela a Al momento de buscar las causas del fracaso escolar se apunta hacia
los programas de estudio, la masificación de las aulas, la falta de recursos de
las instituciones y raras veces al papel de los padres y su actitud de creer que
su responsabilidad acaba donde empieza la de los maestros. Por su parte, los
profesores en la búsqueda de solución al problema se preocupan por desarrollar
un tipo particular de motivación de sus estudiantes, “la motivación para
aprender”, la cual consta de muchos elementos, entre los que se incluyen: la
planeación, concentración en la meta, conciencia metacognoscitiva de lo que se
pretende aprender y cómo se pretende aprenderlo, búsqueda activa de nueva
información, percepciones claras de la retroalimentación, elogio y satisfacción
por el logro y ninguna ansiedad o temor al fracaso (Johnson y Johnson, 1985). El
éxito escolar, de acuerdo con la percepción de Redondo (1997), requiere de un
alto grado de adhesión a los fines, los medios y los valores de la institución
educativa, que probablemente no todos los estudiantes presentan. Aunque no
faltan los que aceptan incondicionalmente el proyecto de vi da que les ofrece la
Institución, es posible que un sector lo rechace, y otro, tal vez el más
sustancial, sólo se identifica con el mismo de manera circunstancial. Aceptan,
por ejemplo, la promesa de movilidad social y emplean la escuela para
alcanzarla, pero no se identifican con la cultura y los valores escolares, por
lo que mantienen hacia la Institución una actitud de acomodo, la cual consiste
en transitar por ella con sólo el esfuerzo necesario. O bien se encuentran con
ella en su medio cultural natural pero no creen o no necesitan creer en sus
promesas, porque han decidido renunciar a lo que se les ofrece, o lo tienen
asegurado de todos modos por su condición social y entonces procuran disociarse
de sus exigencias. Sería excelente que todos los alumnos llegaran a la escuela
con mucha motivación para aprender, pero no es así. E incluso si tal fuera el
caso, algunos alumnos aún podrían encontrar aburrida o irrelevante la
actividad escolar. Asimismo, el docente en primera instancia debe considerar cómo
lograr que los estudiantes participen de manera activa en el trabajo de la
clase, es decir, que generen un estado de motivación para aprender; por otra
parte pensar en cómo desarrollar en los alumnos la cualidad de estar motivados
para aprender de modo que sean capaces “de educarse a sí mismos a lo largo de
su vida” (Bandura, 1993) y finalmente que los alumnos participen
cognoscitivamente, en otras palabras, que piensen a fondo acerca de qué quieren
estudiar.
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
Se aplicó el cuestionario Honey-Alonso de Estilos de Aprendizaje (Alonso,
Gallego y Honey, 1994), que consta de 80 preguntas, este cuestionario es un
instrumento de diagnóstico del estilo personal del aprendizaje; y se basa en
teorías del aprendizaje de tipo cognitivo, cuyos autores más sobresalientes
son: D. KOLB (1984), B. JUCH (1987), P.HONEY y A. MUMFORD (1986). Todos ellos,
coinciden en la definición y desarrollo del proceso del aprendizaje como un
proceso cíclico dividido en cuatro etapas, en las que influiría en un alto
porcentaje las experiencias vividas, las circunstancias medio-ambientales, y lo
heredado.
Este cuestionario CHAEA ayuda al estudiante y profesor a perfeccionar y mejorar
el aprendizaje considerando las preferencias durante el proceso educativo. Así
mismo ayuda a los estudiantes en aplicar técnicas de auto-observación y puedan
detectar la forma en que aprenden según el contexto en que se encuentran: aula,
grupo de trabajo, tutoría, taller o laboratorio, etc., de modo que pudiesen
comprobar cuánto de su estilo cambia según las situaciones y cuáles son las
preferencias que se mantienen estables. Por ello en la metodología planteada se
trabajó adicionalmente con el registro de evaluaciones y así poder identificar
el aspecto académico, traducido en calificaciones, interrelacionándolos con
los estilos obtenidos mediante la aplicación de este instrumento. Se trabajó
con estudiantes del primer año de estudios de la Universidad Católica Santo
Toribio de Mogrovejo con el objetivo primero de identificar los estilos de
aprendizaje (Estilo Activo, Reflexivo, Teórico y Pragmático) con mayor
predominancia; a una muestra conformada por 452 estudiantes de ambos sexos,
pertenecientes a las siete carreras profesionales que fueron seleccionados por
un muestreo aleatorio simple. El cuestionario se aplicó de manera anónima a
los estudiantes seleccionados en la muestra, durante un plazo máximo de 30
minutos, para lo cual se coordinó con los Jefes de carrera correspondiente a
cada Escuela Profesional. Además se efectuó una breve presentación de la
investigación y del cuestionario, tratando de no generar la introducción de
variables extrañas y no controladas al momento de la aplicación de los
instrumentos, haciendo especial hincapié en que se contestara todos los ítems.
La metodología fue aplicada tomando como referencia las investigaciones
similares realizada por Alonso, Gómez, Capella y otros, quienes al poner en práctica
este cuestionario y su posterior análisis para determinar las estilos que
predominaban en los diferentes grupos a los cuales se les aplicó este
cuestionario, sin embargo al relacionarlos directamente con el rendimiento académico
y saber verdaderamente si la predominancia de un estilo de aprendizaje está
relacionado con el dicho rendimiento.
Prueba de Confiabilidad del Cuestionario de Honey – Alonso de los Estilos
de Aprendizaje
Se aplicó el cuestionario Honey-Alonso de Estilos de Aprendizaje (Alonso,
Gallego y Honey, 1994) , que consta de 80 preguntas a los estudiantes del primer
año de estudios de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo en le año
2003; con el objetivo de identificar los estilos de aprendizaje (Estilo Activo,
Reflexivo, Teórico y Pragmático) con mayor predominancia; a una muestra
conformada por 452 estudiantes de ambos sexos, pertenecientes a las 07 carreras
profesionales, seleccionados por un muestreo aleatorio simple.
Se utilizó el cuestionario Honey - Alonso de Estilos de Aprendizaje (Alonso,
Gallego y Honey, 1994) que consta de 80 preguntas (20 ítems para cada uno de
los cuatro estilos) a las que se responde dicotómicamente manifestando si está
de acuerdo (signo +), o en desacuerdo (signo -).
La puntuación máxima que se puede alcanzar en cada estilo es 20. En este
sentido convendría matizar que la puntuación obtenida en cada uno de los
estilos es relativa y así no significa lo mismo obtener una puntuación de 13
en estilo activo que un 13 en estilo reflexivo.
Para conocer el grado de confiabilidad (fiabilidad, consistencia o precisión de
una escala) del cuestionario, se utilizó el coeficiente ALFA DE CRONBACH.
Para ello se calcularon primero las varianzas de cada ítems y la varianza total
de la escala. También se ha calculado el coeficiente ALFA DE CRONBACH para cada
estilo de Aprendizaje, de forma que hemos calculado la consistencia interna de
cada estilo.
TABLA N° 01
COEFICIENTE ALFA DE CRONBACH.
(80 items , 452 estudiantes)
α = 0.81
TABLA N° 02
COEFICIENTE ALFA DE CRONBACH PARA CADA ESTILO DE APRENDIZAJE.
(20 items , 452 estudiantes)
ESTILO
DE APRENDIZAJE
|
ALFA
DE CRONBACH
|
|
ACTIVO
REFLEXIVO
TEORICO
PRAGMÁTICO
|
0.58
0.65
0.62
0.54
|
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Aquí presentamos sólo una selección indicativa de nuestros resultados.
Datos generales
GRÁFICO N° 1
Distribución de los Alumnos de Estudios Generales de la Universidad Santo
Toribio de Mogrovejo según Carrera Profesional - Año 2004

Fuente: Cuestionario aplicado por autores (en los demás cuadros y gráficos
usamos la misma fuente).
GRÁFICO N° 2
Distribución de los Alumnos de Estudios Generales de la Universidad Santo
Toribio de Mogrovejo según Ciclo Académico - Año 2004

GRÁFICO N° 2
Distribución de los Alumnos de Estudios Generales de la Universidad Santo
Toribio de Mogrovejo según Ciclo Académico - Año 2004

Análisis de los Estilos de Aprendizaje y Rendimiento Académico en los
estudiantes del Primer Año de la Universidad Católica Santo Toribio de
Mogrovejo.
CUADRO 1

CUADRO 2


CUADRO N° 4



DISCUSIÓN
En relación a los resultados presentados encontramos que a pesar de que según
el coeficiente de correlación de Pearson no existe una significatividad estadística
entre los estilos de aprendizaje a través de las pruebas cualitativas de La
Prueba no paramétrica de Kruskual Wallis nos indica que solo existe diferencia
estadística significativa para el tipo de Estilo pragmático entre las siete
carreras profesionales de los estudiantes del primer año de la USAT, y no así
para los estilos Activo, Reflexivo y Teórico A Nivel de Carrera Profesional
(Incluye I y II Ciclo), así mismo la muestra de estudiantil de Enfermería
tienen el mayor rendimiento académico con 13.43 seguido por los estudiantes de
Educación Primaria con 13.19 y por último los estudiantes de Ingeniería de
Sistemas y Computación con 12.32. La Prueba no paramétrica de Kruskual Wallis
nos indica que existe diferencia estadística significativa para el Rendimiento
Académico en función a las siete carreras profesionales de los estudiantes del
primer año de la USAT.
Esto nos indica que el cuestionario de Honey – Alonso, validado
cuantitativamente, permite la descripción de los estilos de aprendizaje
característicos en estos estudiantes y que su relación con el rendimiento académico
sea aplicable y relacionable. Por otro lado en el rendimiento académico se han
aplicado algunos estudios que manifiestan conocer las variables de aprendizaje
de los estudiantes para asegurar la exactitud y precisión y esto mediante una
comparación de grupos permite la búsqueda de un mayor fortalecimiento para
eviatr el fracaso educativo y apunta hacia los programas de estudio, la
masificación de las aulas, la falta de recursos de las instituciones y raras
veces al papel de los padres y su actitud de creer que su responsabilidad acaba
donde empieza la de los maestros. Por su parte, los profesores en la búsqueda
de solución al problema se preocupan por desarrollar un tipo particular de
motivación de sus estudiantes, mediante la planeación, concentración en la
meta, conciencia metacognoscitiva de lo que se pretende aprender y cómo se
pretende aprenderlo, búsqueda activa de nueva información, percepciones claras
de la retroalimentación, elogio y satisfacción por el logro y ninguna ansiedad
o temor al fracaso (Johnson y Johnson, 1985). La predominancia de los estilos de
aprendizaje encontrados superan las investigaciones realizadas por Gómez,
Capella y otros en cuanto a la cuantificación de los diferentes estilos y su
relación adicional con el rendimiento académico como factor de correlación y
determinar el grado de influencia de la preferencia de aprendizaje y el desempeño
académico , asimismo con respecto a los valores de confiabilidad, la gran mayoría
de autores consideran una correlación muy alta a partir de 0.80 aunque hay
autores que la aceptan como buena a partir de 0.50 .
Por lo tanto el grado de confiabilidad del cuestionario de Honey-Alonso de
Estilos de aprendizaje, mediante el coeficiente ALFA DE CRONBACH es de 0.81, que
nos indica que la escala tiene una muy buena consistencia interna y que es
fiable, dicha fiabilidad viene corroborada por los coeficientes de cada estilo
de aprendizaje. Se demostró el grado de confiabilidad del cuestionario,
mediante el coeficiente ALFA DE CRONBACH α = 0.81, así como también para
cada estilo de aprendizaje: Activo α = 0.58, Reflexivo α = 0.65, Teórico
α = 0.62,
Pragmático α = 0.54.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Conclusiones
Luego de la realización del presente trabajo de investigación se llegó a
las siguientes conclusiones:
1. El estilo de aprendizaje que mayor predomina en los estudiantes del primer año
de estudios generales de la USAT, es del tipo Reflexivo (14.25 +/- 3.16),
seguido por el Teórico (13.25 +/- 3.09), Pragmático (13.11 +/- 2.94) y Activo
(11.61 +/- 3.17)
2. La Prueba no paramétrica de Friedman nos indica que sí existe diferencia
estadística significativa en las puntuaciones de los cuatro estilos de
aprendizaje en los estudiantes del primer año de la USAT.
3. Los estudiantes de Enfermería Carrera Profesional (Incluye I y II Ciclo),
tienen el mayor rendimiento académico con 13.43 seguido por los estudiantes de
Educación Primaria con 13.19 y por último los estudiantes de Ingeniería de
Sistemas y Computación con 12.32.
4. La Prueba no paramétrica de Kruskual Wallis nos indica que existe diferencia
estadística significativa para el Rendimiento Académico en función a las
siete carreras profesionales de los estudiantes del primer Año de la USAT.
5. A Nivel de Carrera Profesional (Incluye I y II Ciclo), los estudiantes de
Enfermería tienen el mayor rendimiento académico con 13.43m seguido por los
estudiantes de Educación Primaria con 13.19 y por último os estudiantes de
Ing. De Sistemas y Computación con 12.32.
6. Los estilos de aprendizaje tiene correlación con el rendimiento académico
de los estudiantes del primer año de la Universidad Católica Santo Toribio de
Mogrovejo.
Recomendaciones
Se recomienda tener en cuenta lo siguiente:
1. Continuar esta línea de investigación en todos los ciclos de estudios
Universitarios.
2. Relacionar los estilos de aprendizaje con estilos de enseñanza.
3. Establecer como una herramienta de evaluación la aplicación de este
cuestionario de estilos de aprendizaje de Honey – Alonso.
4. Evalúa permanentemente los estilos de aprendizaje con el rendimiento académico
en la Universidad.
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Autores:
Antero Enrique Yacarini Martínez (ayacarini@usat.edu.pe)Universidad Católica
Santo Toribio de MogrovejoLicenciado en Biología, Maestro en Ciencias, mención
en Psicopedagogía Cognitiva, director de Bienestar Universitario de la
Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo.
José Gómez Cumpa (jgomez@fachse.edu.pe)Universidad Nacional Pedro Ruiz
GalloLicenciado en Sociología, Maestro en Ciencias, Doctor en Ciencias de la
Educación, Coordinador de la Maestría en Evaluación y Acreditación
Educativa, UNPRG, Lambayeque.
Porta Serra M, Alvarez-Dardet C, Bolumar F, Plasencia A, Verilla E. La
calidad de la información clínica (I): Validez, Med. Clin. 1987
Comin Bertrán E. Validación de
encuestas. Atención primaria 1990.
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Publicación enviada por José Gómez Cumpa y Antero Enrique Yacarini Martínez
Contactar mailto:josegomezcumpa@gmail.com
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Publicado Tuesday 9 de May de 2006
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