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Enfermedad de Chagas. Revisión Bibliográfica.

Resumen: En ocasión de estar estudiando las enfermedades palúdicas en la zona de Lassance (estado de Minas Gerais, Brasil), el Dr. Carlos Chagas encontró una cantidad de enfermos que presentaban una sintomatología distinta de la que tenían cualquiera de las afecciones conocidas en ese entonces. Cuidadosas observaciones le permitieron concluir que se hallaba ante una dolencia que tenía características propias y que constituía una enfermedad.

Publicación enviada por Dra. Florángel Urrusuno Carvajal


 

Facultad de Ciencias Médicas:” Manuel Fajardo.”

Enfermedad de Chagas. Revisión Bibliográfica.
 

 

Reseña histórica
En ocasión de estar estudiando las enfermedades palúdicas en la zona de Lassance (estado de Minas Gerais, Brasil), el Dr. Carlos Chagas encontró una cantidad de enfermos que presentaban una sintomatología distinta de la que tenían cualquiera de las afecciones conocidas en ese entonces. Cuidadosas observaciones le permitieron concluir que se hallaba ante una dolencia que tenía características propias y que constituía una enfermedad. Más tarde se la llamó "enfermedad de Chagas". La descripción exhaustiva de sus diversos aspectos clínicos, como así también los efectos que ocasiona sobre los distintos órganos de los individuos, son el punto de partida del conocimiento científico de esta enfermedad. Posteriormente, el Dr. Chagas descubrió el agente causal de la afección: un parásito unicelular microscópico al que denominó "Trypanosoma Cruzi", que se encuentra en el intestino de un insecto conocido comúnmente como vinchuca. Lo pudo estudiar a través de su ciclo evolutivo y valoró el papel que desempeña la vinchuca como agente transmisor.
Aunque ya desde el siglo XVI se tenían referencias sobre la peligrosidad de la vinchuca, solo durante el primer cuarto de este siglo se pudo apreciar su participación en la enfermedad. La genialidad de Chagas le permitió realizar un triple descubrimiento, a partir de esta información:

a. una enfermedad
b. su agente causal
c. su transmisor.

Más tarde, en la Argentina, el Dr. Salvador Mazza realizó el estudio de la enfermedad en un gran número de pacientes. Sus observaciones fueron de tanta trascendencia que a esta enfermedad se la denomina "Mal De Chagas-Mazza".
Casi siempre la enfermedad tiene carácter más grave en los lactantes sobre todo de corta edad, a los que le puede ocasionar la muerte. En las zonas endémicas, donde la enfermedad es muy frecuente, el mal de Chagas es importante factor de mortalidad infantil.
Los doctores Carlos Chagas y Salvador Mazza

2. ¿Quién transmite el Mal de Chagas-Mazza? ¿Cómo lo transmite?
En la cadena de transmisión del mal de Chagas-Mazza hay un intermediario que es el eslabón obligatorio: el insecto vector.
En América se conocen varias especies capaces de transmitir la infección a través de sus deyecciones; en la Argentina, la única importancia epidemiológica es la de la vinchuca.

Descripción de la vinchuca:
Como todo insecto, es ovíparo. La hembra pone hasta 200 huevos de forma elíptica, de color claro, de alrededor de 1mm de largo, que tiene una tapita llamada opérculo. Estos huevos son depositados en la tierra, en las grietas de las paredes hechas de adobe, en los techos de paja, o en otros lugares más o menos ocultos. El período de incubación depende de la temperatura ambiente, pero oscila entre 10 y 40 días. A medida que el embrión se desarrolla, los huevos adquieren una coloración rosada y es posible ver, por transparencia, los ojos de la futura vinchuca. Luego de nacer y hasta alcanzar el estado adulto, el animal experimenta una serie de transformaciones, proceso que se denomina "metamorfosis", y que tiene una duración variable en relación con la temperatura, la humedad y la alimentación. Inicialmente, el insecto tiene unos 3 mm de largo; es muy parecido al adulto pero carece de alas. Durante esta fase de su metamorfosis recibe el nombre de "chiche pila". Una semana después muda de piel, la ninfa aumenta de tamaño, pero carece aún de alas. Estas mudas se repiten en un número de cuatro; y cada una de ellas da origen a una ninfa más grande. Con la quinta muda aparece la ninfa mayor, con alas. Aquí el insecto adquiere su aspecto definitivo.
Todo este proceso dura alrededor de siete meses en condiciones óptimas; la vida del adulto es de unos 15 meses. Importa señalar que, desde su primera transformación, la vinchuca se alimenta de vertebrados de sangre caliente, como gallinas, palomas, caballos, etc.; es un insecto hematófago (aima=sangre y fhagein=comer).


Trypanosoma Cruzi

 

La distribución que, en la Argentina, tiene la vinchuca, es sumamente amplia: abarca casi todo el territorio. Las zonas más afectadas son las provincias de clima cálido o templado y seco, pero su presencia cubre tantos lugares que determinan un panorama extenso y desolador.
En relación con el grado de adaptación a la domesticación humana, las especies de vinchucas son de tres clases:
· Domésticas
· Semidomésticas
· Silvestres
Hoy se aceptan que las vinchucas, que antes eran de hábitos silvestres, se fueron adaptando gradualmente a la domesticidad humana. Por consiguiente, los lugares donde las vinchucas viven pueden estimarse de la siguiente manera: viviendas humanas, viviendas domésticas y naturales de animales (gallineros, palomares, conejeras).
Si consideramos la vivienda del hombre, vemos que no cualquiera es elegida por la vinchuca. Elige las que tengan características especiales, favorecedoras de sus hábitos: el insecto se refugia principalmente en las grietas de los pisos y paredes, detrás de muebles u objetos nunca cambiados de lugar, zonas que no son periódicamente limpiadas, debajo de la cubierta de techos o paredes que ofrezcan resquicios, especialmente entre el "empajado" de quinchos y ranchos y en las soluciones de continuidad de paredes de adobe mal embarradas o sin revocar. Los depósitos poco removidos, donde se guardan baúles, cajones, etc., gozan también de su predilección. Durante las mudanzas o cambios se favorece la dispersión de la vinchuca, que llega así a nuevas casas que se suponen relativamente aisladas.
En las viviendas, la presencia de la vinchuca es relativamente fácil de descubrir: numerosas deyecciones de color blanco amarillento y negro salpican las paredes.
Para vivir, la vinchuca se alimenta, desde que nace hasta que muere, exclusivamente con sangre humana o de animales de sangre caliente. Para obtener su ración alimenticia, llega hasta su presa, que generalmente está inmóvil por el sueño. Despliega su trompa e inserta los estiletes bucales en la piel de la víctima. Como la picadura es indolora, el insecto dispone de tranquilidad para chupar durante todo el tiempo que le sea necesario la cantidad de sangre hasta hartarse (es de alrededor de 0,5 cm3 cada vez). Como absorbe hasta estar repleta, es incapaz de volar; por eso regresa caminando lenta y torpemente hasta su refugio habitual. Es impresionante calcular la cantidad de sangre humana o animal que hace falta para alimentar diariamente a las millones de vinchucas que infestan el país. La ingestión de estos insectos tiene una particularidad: se efectúa únicamente de noche. Esto se debe a que rehuyen a la luz. De día nunca salen de sus escondites. Por eso es frecuente que siempre haya luz en las viviendas rurales para ahuyentar a las vinchucas.

Casa de abobe, lugar de hábitat y proliferación de las vinchucas (Huaco, pcia. de San Juan).
El Mal de Chagas-Mazza no es contagiosa entre las personas directamente (puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo). Solamente se transmite mediante la intervención de la vinchuca. Cuando uno de estos insectos que pica a una persona enferma, junto con la sangre que chupa absorbe los parásitos; éstos se multiplican en el intestino del insecto, para salir al exterior con las materias fecales que se han tornado así en vehículo de infección. La vinchuca no nace infectada. Cuando una vinchuca infectada, en su diaria búsqueda de alimentos, pica a una persona sana, inicia el mecanismo de contagio de la siguiente manera: al atiborrarse la sangre, defeca; esta deyección que deposita sobre la piel está repleta de tripanosomas que se introducen en el organismo a través de soluciones de continuidad de la piel (heridas, escoriaciones al rascarse, la misma picadura) o por perforación de las mucosas (ocular, nasal, bucal). Una vez en la sangre, los tripanosomas continúan su crecimiento y al poco tiempo comienzan a reproducirse en forma extraordinaria y veloz.

Vinchuca Evolución de la vinchuca

Un resumen de todo esto es:
1. Cuando la vinchuca se alimenta con sangre de un organismo enfermo con el Mal de Chagas-Mazza, ingiere también una gran cantidad de tripanosomas.
2. Estos tripanosomas se multiplican rápida y abruptamente en el intestino del insecto.
3. La vinchuca infectada, pero no enferma, se convierte así en un potencial y permanente agente transmisor de tripanosomas.

4. Siempre que la vinchuca chupa la sangre de una persona o animal efectúa deposiciones sobre la piel; estas deyecciones contienen millares de tripanosomas con capacidad de causar enfermedad.
5. El leve escozor producido por la picadura, induce al individuo a rascarse la zona molesta. La acción de las uñas provoca insignificantes soluciones de continuidad en la piel. Rota así esta barrera de defensa, se abren las puertas para que los tripanosomas se introduzcan en el organismo a través de los vasos sanguíneos. A los fines de una mayor claridad de los contenidos, es conveniente recalcar: al nacer la vinchuca no está infectada con el tripanosoma cruzi. Las vinchucas se infectan al alimentarse con sangre de personas o animales que padecen el mal. Aparte del hombre, los tripanosomas pueden encontrarse en algunos mamíferos silvestres (como mulitas o peludos) o domésticos (perros o gatos). El hombre y los animales se enferman por contaminación de las deyecciones de vinchucas que contienen tripanosomas. La vinchuca doméstica, principal factor de transmisión de los tripanosomas, habita exclusivamente en la casa del hombre y sus dependencias.

3. Evolución del Mal de Chagas-Mazza
Esta enfermedad tiene una evolución en tres períodos:
· Agudo o de comienzo
· Intermedio o de latencia
· Crónico
Período agudo: éste dura alrededor de 20 a 30 días. El período de incubación (lapso que media entre la introducción del tripanosoma en el organismo y la aparición de los primeros síntomas) es de duración variable, con un término medio de una semana. El comienzo de las molestias es súbito, presentando el enfermo fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y de los músculos del cuerpo, malestar general e inapetencia. Muchas veces hay signos en el organismo que delatan la puerta de entrada de la infección: son el complejo oftalmoganglionar y los habones de inoculación.
El complejo oftalmoganglionar, o signo de eje, o signo de Romaña, representa una manifestación de gran valor diagnóstico y ha proporcionado el reconocimiento de gran número de casos de infección aguda en las zonas donde el mal de Chagas es endémico. Lamentablemente, se ve sólo en no más del 4% del total de formas agudas.
Se caracteriza por: comienzo habitualmente repentino, hinchazón elástica e indolora de los párpados superior e inferior de un solo ojo, que toman color morado (como un "ojo en compota"); conjuntivas rojas; hinchazón moderada del lado facial correspondiente al ojo afectado. Esta inflamación ocular desaparece lentamente con el curso de la fase aguda de la afección.
Los habones de inoculación consisten en zonas de endurecimiento cutáneo que pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, especialmente en las partes descubiertas. Estas zonas generalmente tienen un color rojo y alta temperatura local; surgen como si brotaran del interior de la piel. Son poco dolorosos. El habón de inoculación tiende a desaparecer espontáneamente al cabo de 2 ó 3 meses; queda en ese sitio una pigmentación característica.

La elevación de la temperatura, de observación constante en la fase aguda, tiene niveles moderador (37,5° a 39°), pero puede alcanzar a grados más elevados, especialmente en los niños de corta edad. Sin embargo, el grado de elevación térmica no guarda relación con la gravedad de la infección. Como parte del cuadro clínico en la fase aguda de la infección, suele aparecer agrandamiento indoloro de los ganglios. El corazón suele presentar alteraciones variables de leves a graves y repercusión clínica o no, que generalmente desaparecen casi por completo. Durante este período es posible ver si se examina una gota de sangre mediante el microscopio a los tripanosomas moviéndose en ella.

Complejo oftalmoganglionar
Período de latencia: pasado el primer mes, el enfermo entra en un segundo período, el de latencia. Éste puede durar años y durante ese tiempo no hay ningún síntoma; solamente se puede poner en evidencia la enfermedad por medio del análisis de sangre en el que se comprueba las alteraciones provocadas, o también viendo a los tripanosmas (esto último es más difícil). La mayor parte de las personas permanece en este período todo el resto de sus vidas.
Período crónico: por lo general es una manifestación tardía de la infección. Se la encuentra en casi un 15% de quienes han padecido el contagio y sus manifestaciones están en relación directa con las alteraciones del corazón. Sus síntomas más comunes son: palpitaciones, disnea (sed de aire), dolores referidos al área cardíaca, dolor en la zona hepática y, sobre todo, manifestaciones típicas que se observan en el electrocardiograma, aunque no haya síntomas clínicos. La mayor parte de los síntomas son indicación de daño en el corazón, que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardíaca. La gravedad del proceso varía, pero lo que le da la característica alarmante es la frecuencia con que el daño cardíaco se produce. Si tenemos en cuenta que hay regiones en Argentina en las cuales la mayor parte de la población está infectada con tripanosoma cruzi, el porcentaje que resulta con lesión cardíaca da una cifra que justifica todo esfuerzo para combatir el mal de Chagas. Otro dato a tener en cuenta es que la cardiopatía chagásica se produce en personas que son jóvenes, es decir que, teniendo un organismo relativamente sano, presentan invalidez para la vida normal debido a la lesión del corazón.
El propósito de la cardiopatía chagásica es variable y depende principalmente del grado de aumento del corazón, del tipo de trastorno del ritmo cardíaco, del grado de insuficiencia cardíaca y de la tendencia evolutiva de la infección.
Otra manifestación clínica es la constipación crónica. Hay enfermos que van de cuerpo cada 15 ó 20 días, algunos cada tres meses.
¿Es una enfermedad mortal?
Sí. La muerte puede sobrevenir súbitamente o bien luego de un tiempo de padecimiento inimputable a falla del corazón.
El enfermo puede morir tanto en la etapa aguda como en la crónica.

4. ¿Se puede curar el Mal de Chagas-Mazza?
A pesar del portentoso avance de las ciencias médicas, todavía no se ha encontrado el remedio ideal para curar la enfermedad. El problema es grave ya que una vez instaladas las lesiones en el organismo (lesiones que son destructivas), ya nunca más se puede alcanzar la restitución integral de la zona afectada. A lo máximo que se llega muchas veces es a aminorar los síntomas determinados por dicha lesión, que persistirán durante toda la vida de la persona enferma.
De todas maneras, en los últimos años se han experimentado y aplicado medicamentos cuya acción eficaz en un alto número de casos agudos permite vislumbrar un panorama no tan sombrío para el futuro.

5. ¿Cómo luchar contra la vinchuca?
En primer lugar vamos a citar las palabras del Dr. Chagas: "es necesario ante todo, alejar toda posibilidad de procreación de los insectos en la vivienda del hombre, cuyas paredes deben ser revocadas y libres de hendiduras y cuyo revestimiento debe ser cuidado en función de dicho objetivo. En las zonas de infección crónica, las casas de paredes de barro no perfectamente lisas y cubiertas de musgo son absolutamente condenables, dado que las vinchucas encuentran allí las condiciones más propicias para su existencia".
Si habíamos dicho que la vinchuca es sobre todo un animal doméstico, las principales medidas estarán orientadas a impedir su posibilidad de desarrollo allí donde habitualmente lo hace.
Recordando los hábitos de vida de la vinchuca es como se tomarán las mejores medidas de lucha.
Podemos citar tres modos de impedir que se alberguen vinchucas dentro de las viviendas:
1. Mediante la mejora de la calidad de las paredes, techos y pisos de las casas, que deberán ser de material que no se agriete, de superficies lisas que no permitan formar hendijas y huecos donde puedan refugiarse los insectos. Para ello deben emplearse siempre cal y arena en los revoques de paredes y techos. En pocas palabras, debe eliminarse el rancho criollo, pintoresco para quien contempla un cuadro o un paisaje, pero que es la negación de la vivienda sana e higiénica a que tiene derecho cualquier persona.
2. Mediante una constante limpieza de la casa, de sus muebles, cuadros y enseres, su remoción periódica y su ventilación, asoleado de las prendas de vestir, reparación de roturas y blanqueado de paredes y techos. Lo mismo se debe hacer en los depósitos, donde es corriente la permanencia durante mucho tiempo de innumerable cantidad de objetos de todo tipo, que no se cambian de lugar y mucho menos se limpian.

3. Mediante modernos insecticidas, cuya acción es mortal tanto para la vinchuca que ya se encuentra allí como para la que eventualmente podría llegar. Es importante que este insecticida penetre lo más profundamente posible en todos los rincones de las viviendas para lo cual es necesario que no haya objetos que se interpongan entre el insecto y las paredes. Como en general la aplicación de este insecticida es mediante la utilización de aparatos rociadores, uno de los conceptos a transmitir (y lograr) es conseguir que los moradores de las viviendas colaboren en la tarea, permitiendo la remoción del lugar.
Vinchuca en pared de abobe (Resistencia, pcia. de Chaco).

6. Repercusión social del Mal de Chagas-Mazza

La enfermedad de Chagas-Mazza es actualmente la endémica de principal importancia sanitaria en la Argentina. Esta situación surge:
· Del extenso ámbito correspondiente a su influencia.
· Del gran número de infectados.
· De su incidencia en la mortalidad infantil y en los adultos jóvenes.
· Del cuantioso agravio económico y social que provoca por las enormes pérdidas en jornales de productividad y el alto costo de la asistencia médica requerida.
Todo esto motiva la constante preocupación de todos quienes tienen algo que ver con la salud, desde los responsables de programas sanitarios hasta el poblador más pobre de las zonas más alejadas del país.

7. Conclusión

Por todo lo que se manifiesta en esta monografía, resumimos, para combatir el Mal del Chagas-Mazza, lo siguiente:
· Conocer a la vinchuca, identificándola y diferenciándola de otros insectos.
· Mantener una vivienda higiénica, esto es con paredes y techos bien revocados y blanqueados y siempre limpia. Debe asegurarse la eliminación de rendijas y rincones que posibiliten el refugio de las vinchucas, la limpieza periódica de depósitos, baúles, muebles, gallineros y cualquier otro lugar que pueda resultar propicio al insecto.
· Denunciar la existencia de vinchucas a la autoridad sanitaria correspondiente.
· Facilitar la tarea de los rociadores, colaborando con ellos en todo cuanto sea necesario.
· Informar a los vecinos de la necesidad de cumplir con las medidas de higiene y de protección indicadas, vigilando que así sea en todo cuanto sea posible.
· Si ha sido picado por vinchucas, consulte de inmediato al médico. Recordar que al principio de la enfermedad prácticamente no existen síntomas y que sólo al cabo de varios años aparecen las complicaciones cardíacas y de otros órganos. Ello puede hacer creer erróneamente innecesario tomar precauciones en un primer período, cuando, por el contrario, un buen control médico puede evitar la aparición de complicaciones.
· Si el especialista diagnostica Mal de Chagas, seguir fielmente sus indicaciones.
· Ante cualquier duda consultar al médico y hacerlo cuantas veces lo estime conveniente. Él podrá asesorarle en la lucha contra la vinchuca y controlar periódicamente su estado de salud.

Insectos vectores: nuevo método para detectar y repeler las vinchucas
Científicos argentinos y brasileños desarrollaron un nuevo método, menos tóxico, para detectar la presencia de vinchucas e incluso repelerlas. Las vinchucas (en Argentina principalmente Triatoma infestans, Hemiptera: Triatominae) son los insectos vectores del Mal de Chagas, enfermedad que afecta a 16 millones de personas en América Latina.
En el proyecto participan científicos del Laboratorio de Fisiología de Insectos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, y del Instituto René Rachou, dependiente de la Fundación Oswaldo Cruz de Belo Horizonte, Brasil.
Los especialistas, que cuentan con financiación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tienen un año para comprobar la eficacia de su método, que está basado en sustancias que la propia vinchuca produce como señal de peligro para sus congéneres.
"Es un método menos tóxico y más específico que los actuales en uso", precisó el biólogo argentino Gabriel Manrique.
El Mal de Chagas es causado por un parásito, el Trypanosoma cruzi, que está presente en la heces de la vinchuca, un insecto de tres centímetros de largo que se alimenta de sangre y es conocido en Argentina como la "chinche gaucha".
"Cuando se la perturba, la vinchuca libera una serie de compuestos que informarían sobre la presencia de un peligro potencial al resto de la población para que escape. Sería una feromona de alarma", subrayó Manrique.
La feromona emanada por las vinchucas en riesgo "no sólo les advierte la conveniencia de huir", sino que les indica la "dirección contraria de la fuente de agresión" y "promueve un aumento en la actividad locomotora: caminan más rápido", agregó.
Los científicos argentinos y brasileños han reproducido artificialmente esa sustancia con el fin de utilizarla en lugares donde se quiera saber si hay vinchucas, pues si están escaparán inmediatamente al detectar la sustancia que les avisa del peligro y podrán ser vistas.
Normalmente, la vinchuca busca abrigo en grietas y rajaduras, condiciones ideales que halla en construcciones rurales con paredes de adobe y techos de paja.
De día permanece inmóvil en su escondrijo, porque le escapa a la luz, y de noche sale a nutrirse de sangre humana o de otro animal de sangre caliente, tras lo cual regresa a su refugio.
"Buscamos probar si los volátiles liberados que funcionarían como feromona de alarma pueden servir como un desalojante para detectar presencia o ausencia de vinchucas en las viviendas. Sería un método ecológico, menos tóxico y más específico que los insecticidas actualmente utilizados", concluye.
El Mal de Chaga lleva el nombre del brasileño Carlos Chagas, que descubrió esta enfermedad, su agente causal y su transmisor. El argentino Salvador Mazza realizó estudios en pacientes que permitieron completar el cuadro.
Entre sus síntomas están la fiebre, el dolor de cabeza y de músculos, la inapetencia y alteraciones del corazón, que pueden llevar a la muerte del enfermo.

Trazarán genoma de la vinchuca, insecto que transmite el mal de Chagas

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Vinchuca, Parásito, Tripanosoma cruzii, Mal de Chagas

Las vinchucas, insectos hematófagos del orden de los hemípteros (Hemiptera), son transmisores del mal de Chagas, una enfermedad que afecta a los pobladores rurales y de poblaciones precarias en Latinoamérica. Decodificar su genoma puede ser la clave para que la ciencia médica pueda develar totalmente cómo se origina y transmite el mal de Chagas y para que se pueda combartir este terrible mal, que sólo en la Argentina afecta a 2,3 millones de personas. En Latinoamérica lo sufren más de 16 millones de personas.
El mapa genético será trazado por investigadores de la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile, con apoyo del Instituto Pasteur de Francia y del Conicet de la Argentina. Deodificarán el genoma de esos insectos, lo que aportará conocimientos para buscar soluciones.
La vinchuca es el trasmisor del Tripanosoma cruzi, el parásito que produce el mal de Chagas en la Argentina. Es un insecto que se encuentra en el 70 por ciento del territorio nacional. En Latinoamérica, la zona endémica de la enfermedad, hay otras 16 especies de insectos que se alimentan de sangre y transmiten el parásito a los seres humanos.
Todos esos insectos —llamados triatominos— eran primitivamente silvestres, pero se fueron adaptando a residir dentro de la vivienda humana (en paredes o en techos de paja) o muy cerca, como en los gallineros. Esa convivencia, "facilitada" por las condiciones de extrema pobreza, hizo que los insectos se convirtieran en la principal vía de transmisión del Chagas en América latina (las otras vías son por transfusiones de sangre contaminada o por transmisión de madre a hijo por la placenta).
Cada año, según la Organización Mundial de la Salud, se producen 13 mil muertes por mal de Chagas y se desarrollan 300 mil nuevos casos. Después de varios años, cerca del 30% de los infectados desarrolla lesiones que afectan su corazón u otras partes de sus cuerpos, como el aparato digestivo y el sistema nervioso. Gran parte de esos nuevos casos se producen porque los insectos ya infectados, como la vinchuca, chupan sangre de una persona y depositan las deyecciones con parásitos sobre la piel o las mucosas. De esa forma, los parásitos aprovechan para entrar en el organismo humano: por el agujero de la picadura o por fisuras en la piel.
Teniendo en cuenta ese papel crucial que desempeñan los insectos en la transmisión del Chagas, catorce científicos de instituciones estatales de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, se reunieron en Montevideo en la última semana de noviembre y acordaron lanzar la "iniciativa del genoma de los triatominos". Persiguen varias metas, según contó al diario Clarín de Argentina el investigador del Conicet y coordinador de la iniciativa, Mariano Levin. Pretenden generar conocimientos sobre la constitución genética de los insectos, y compararlas entre sí, así como también desarrollar herramientas para un mejor control de sus poblaciones.
Además, "se analizará cómo interactúan los productos de los genomas de los insectos que transmiten el Chagas con los del genoma del parásito Tripanosoma cruzii, cuya secuenciación está a punto de ser finalizada", afirmó el científico argentino, quien tiene una beca del prestigioso Instituto Médico Howard Hughes de los Estados Unidos, al igual que el brasilero Pedro Olivera, que forma parte del proyecto.
Entre otros beneficios de la iniciativa, se espera saber más sobre cómo los insectos podrían estar preparados para rechazar al parásito, cuando se les introduce en su tubo digestivo. Incluso —estimó Levin— podría encontrarse alguna "utilidad" dentro del campo biotecnológico al conocimiento que se generará sobre la visión infrarroja y la alta sensibilidad al calor que poseen los insectos como las vinchucas.
Los investigadores piensan decodificar el genoma de los insectos siguiendo el "estilo" de Craig Venter, el científico y empresario estadounidense que secuenció el genoma humano y que compitió con el proyecto público —conducido por Francis Collins—, que fue finalizado en abril de 2003.
La iniciativa regional usará entonces el método de secuenciación llamado en inglés "shotgun". Se desarrollará en laboratorios especializados de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad de La República en Montevideo, el Instituto Oswaldo Cruz de Brasil, y en el Instituto Pasteur de Francia.
Los científicos trabajarán —específicamente— con ejemplares de tres de las especies que transmiten el parásito del Chagas. Lo harán con vinchucas (su nombre científico es Triatoma infestans), que fueron encontradas en Paraguay y con ejemplares de otras dos especies que son parientes: Triatoma dimidiata y Rhodnius prolixus, que habitaban en Brasil y en México.
Los investigadores fraccionarán el genoma de los insectos a estudiar. Secuenciarán los extremos de esos fragmentos. Y, al final, ensamblarán todas las lecturas hasta rearmar el conjunto de sus genes.
Todavía no está definido en qué año exactamente se terminará la decodificación porque los fondos que se cuentan para desarrollar el proyecto son aún insuficientes. Necesitan —en total— más de 5 millones de dólares.

Un mal transmitido por insectos fue hallado en momias antiguas

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos
Los investigadores han descubiero que el mal de Chagas, una enfermedad mortal de la sangre provocada por un parásito (Trypanosoma cruzi) y que es transmitada por insectos (hemípteros hematófagos), existe en Centro y Sudamérica desde hace por lo menos 9.000 años.
Un equipo de investigadores dirigido por Arthur C. Aufderheide de la facultad de medicina de la Universidad de Minnesota ha informado que el mal infectaba a los habitantes de los Andes costeños desde hace 9.000 años.
En una edición reciente en Internet de Proceedings of the National Academy of Sciences, se informa que el equipo hizo ensayos con 283 momias y encontró rastros del ADN del parásito que provoca el mal en el 41 por ciento de ellas.
El mal de Chagas es provocado por el parásito Tripanosoma cruzi, emparentado con el microorganismo que produce la enfermedad del sueño en África, que penetra en los tejidos del huésped y se multiplica. No tiene cura, y si bien el deterioro suele ser muy lento, el mal acaba por destruir los sistemas del paciente. El parásito es difundido por insectos que se alimentan de sangre, del orden de los Hemípteros.
Las momias fueron preservadas naturalmente por el clima árido de los Andes en lo que hoy es Perú. Las poblaciones humanas de la región datan del 7050 AC, y los rastros del mal aparecían en la misma proporción, independientemente de la edad o sexo de la persona.
Los investigadores señalan que los techos de paja donde se reproducen fácilmente los insectos eran comunes en tiempos antiguos y aún lo son en la región.
La Cruz Roja, alarmada por informes cobre Chagas en Estados Unidos, anunció el año pasado que empezará a buscar rastros de la enfermedad en las donaciones de sangre. Se ha informado de siete casos, transmitidos por transfusión, en Estados Unidos y Canadá desde 1986.

Insectos vectores: encuentran clave para combatir el mal de chagas

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Vectores, Enfermedad Chagas, Mal Chagas, Trypanosoma cruzi
El mal de Chagas es una parasitosis que está presente en toda América Latina afectando a un 15% aproximado de la población total. Esta enfermedad puede llegar a ser mortal, sobre todo en los niños y los bebés, pero en la mayoría de los casos, las personas conviven muchos años con la infección hasta presentar síntomas. Un importante porcentaje de ellos desarrollan insuficiencia del músculo cardíaco y otras patologías invalidantes.
(La Hora) La causa de esta enfermedad endémica es un parásito: el Trypanosoma cruzi, que hasta ahora no se podía erradicar del organismo humano una vez instalado. Durante años se ha combatido a la enfermedad desde su vector, la vinchuca (Hemiptera), un insecto hematófago que es el vector de trasmisión.
De esta manera se intenta disminuir la transmisión de la parasitosis y evitar nuevos casos. Pero hoy parece que podrá combatirse su verdadera causa, y el objetivo de los científicos es la curación definitiva de la enfermedad.
En efecto, un grupo de científicos encontró la llave que permitirá bloquear el mecanismo que permite al Trypanosoma cruzi reproducirse y subsistir dentro del organismo. Los científicos lograron identificar una enzima clave, llamada trans-sialidasa, que le permite al parásito defenderse del sistema inmunitario de su huésped.
Pero este paso, si bien importante, es el primero de un largo camino hacia la curación definitiva de las personas portadoras. Para ello, se deberá diseñar una molécula que ataque esta enzima y, por lo tanto, al mecanismo de vida del Trypanosoma cruzi.
El parásito tiene en su superficie una serie de moléculas que le permiten interactuar, reaccionar y censar las condiciones del medio, es decir, el organismo del huésped.
Estudiando los genes que codifican los elementos que están en esa superficie, los investigadores esperan comprender los factores que permiten al Trypanosoma cruzi interaccionar con el huésped.

Transmisión y reproducción

En la mayoría de los casos, el Trypanosoma cruzi llega al hombre a través de un insecto que hace las veces de vector: la vinchuca. Cuando una vinchuca infectada con Trypanosoma cruzi nos pica, excreta sus heces con parásitos sobre la herida. La picazón hace que la persona se rasque, produciendo pequeñas heridas por donde entran los parásitos al organismo.
Una vez dentro, utiliza la sangre para propagarse en busca de células nucleadas, que detecta e invade ciertos tejidos del cuerpo. Entre los blancos predilectos del Trypanosoma están el corazón, el sistema nervioso, los músculos, el sistema digestivo, según el tipo de cepa de que se trate. Entra en el citoplasma de la célula y cuando ésta muere o estalla por la cantidad de parásitos, el Trypanosoma cruzi vuelve a viajar por la sangre e infecta otras células sanas.
Como ante todo agente extraño, el sistema inmunológico produce una rápida respuesta, y en un primer momento controla la infección. Se logra un equilibrio por el cual el parásito vive intercelularmente, generando una respuesta inmunológica que protege al huésped.
Mientras tanto, en la superficie del Trypanosoma cruzi existe una serie de moléculas llamadas mucinas, que se sitúan una al lado de la otra y cubren totalmente el parásito.

Del contacto a la invasión

Pero las mucinas no sólo protegen al parásito del ataque de los anticuerpos, sino que le sirven también para relacionarse con otras células sanas del organismo. Cuando el Trypanosoma toca con estas moléculas la superficie de la célula elegida, en ese contacto éstas provocan una reacción que permite la invasión.
Para que la cubierta de mucinas pueda proteger, interaccionar con otras células e invadir, es necesario otro elemento: el ácido siálico, un azúcar tomado del huésped a través de la trans-sialidasa. Esta enzima que coopera haciendo de mediadora, se ha transformado en el blanco de la investigación en busca del punto débil del huésped.
El gran paso de las últimas investigaciones fue, justamente, identificar los genes que codifican la trans-sialidasa. Trabajando en el laboratorio con la enzima en bacterias, se ha podido averiguar cuáles son las partes importantes para transferir el ácido siálico. A partir de esto, la misión será diseñar moléculas que impidan que la enzima funcione y de esta manera lograr paralizar al parásito.
Este es el blanco ideal, lo que se denomina diseño racional de inhibidores para enfermedades infecciosas. Los investigadores saben que hasta desarrollar un remedio definitivo contra el mal de Chagas falta recorrer un largo trayecto.
Sabiendo que es una enfermedad que se divide en tres etapas progresivas, se intenta que la futura cura pueda actuar en el mayor arco temporal.
La primera es la etapa aguda, el primer mes que le sigue a la infección, que tiene algunos síntomas como fiebre y malestar general. Luego le sigue un período asintomático de latencia que puede durar años. Y finalmente, el 15% de los infectados sufren una etapa crónica cuyos síntomas, en la mayoría de los casos, se manifiestan con daño cardíaco.

La enfermedad y la pobreza

La presencia del mal de chagas se detecta en América Central y del Sur; Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela y Chile son los países más afectados. Compromete de un modo esencial a la población rural, de bajo estrato social, y está directamente relacionada con la pobreza y la insalubridad.
Las viviendas de adobe, con abundantes grietas, piso de tierra, techo de paja y mala iluminación, constituye un hábitat adecuado para los insectos transmisores.
Cualquiera sea su localización, lo hace en forma de manchas geográficas bien delimitadas dentro de un mismo país, donde se registran entre 15 y 20 millones de casos, produciendo unas 50 mil muertes al año.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El conocimiento de la Trypanosomiasis Americana como entidad nosológica diferenciada, data de sólo 75 años, gracias al talento del Insigne Científico brasileño Dr. Carlos Chagas. Pero apenas cabe dudar de que sus transmisores y las molestias que ocasionaban ya se habían hecho notar desde siglos atrás y así lo expresa con claridad el Maestro Dr. Luis A. León, con su revisión de las crónicas sobre el tema, casi desde la Conquista de América hasta el siglo XIX. (Ref. 1 - 18)
Pero tomando en cuenta los nombres indígenas aplicados a los vectores —hita, vinchuca, chirimacha— nos asiste el derecho a suponer que la adaptación domiciliaria de los Triatominos ya era una realidad de larga data, muchos siglos antes de la conquista española, por lo menos en algunas regiones.
La voz quechua "vinchuca" significa "dejarse caer", "botarse", expresando con justeza lo observado con respecto a la actitud de Triatominos con domiciliación permanente y fue aplicada casi con seguridad a Triatoma infestans.
El término "hita", también quechua, es general para todas las chinches y aún se aplica a las garrapatas (ARACHNIDA---- ACARINA); de la misma lengua es "chirimacha", literalmente "la que teme al frío". Pero "vinchuca" tiene también un significado en lenguaje Aimara, tal vez mucho más antiguo que el quechua: se aplica no sólo a los vectores sino a los recaudadores, capataces y verdugos.
Naturalmente que no ha podido haber «adaptación domiciliaria" mientras no hubo viviendas estables y esa característica se da en relación con los pueblos agricultores. Por esa razón hemos revisado las culturas indigenas, su economía, viviendas, etc., pues allí deben buscarse, en nuestro concepto, las primeras aproximaciones de los Triatominos al hombre.

Las manifestaciones artísticas que por su naturaleza han permanecido hasta nuestros días y son accesibles al estudio de los especialistas, tales como cerámicas, tallas, esculturas, decoraciones, grabados, etc., especialmente antropomorfos, nos ofrecen una nueva vía de investigación de la Enfermedad de Chagas y sus transmisores, poco explorada hasta ahora, pero que quizás enriquezca nuestro conocimiento sobre el tema en un futuro próximo.
Valga como ejemplo el grabado gentilmente enviado por el Dr. Luis A. León a los Autores, correspondiente a una cerámica antropomorfa con edema bipalpebral unilateral, que interpretamos, coincidiendo con el distinguido Maestro, como signo de "el ojo en compota" o "de Romaña" ¿Por qué?... Los edemas palpebrales son muy comunes en las zonas ecuatoriales, tropicales y aún templadas, frecuentemente originados por picaduras, especialmente de Himenoptera Aculeata y otros Insecta vulnerantes y en la gran mayoría de los casos remiten rápidamente en pocos días.
Debió, sin embargo, llamar poderosamente la atención del artista indígena la coloración de ese "ojo en compota" —desde lívido hasta rojo vinoso— y la permanencia de tal lesión —semanas, hasta meses, como hay ya casos registrados—. Si bien es cierto que, generalmente, el complejo peri-oftalmo-ganglionar remite en 15-21 días, no es raro que se mantenga 30-40 días y aún mas; seguramente el modelo lo brindó algún individuo en el cual la Puerta de Entrada de la Trypanosomiasis Americana presentaba esa característica de prolongada en el tiempo.

En cuanto a los mecanismos que posibilitaron la colonización por los Triatominos del entorno humano son varios, siendo los más importantes la domesticación de mamíferos para consumo y su estrecho contacto con los moradores, cerca o dentro de las habitaciones (Triatoma infestans, Triatoma dimidiata y ssp.) la construcción de viviendas con hojas de palmera (Rhodnius prolixus y otros Rhodnius), la captura, cría y contacto con mamíferos silvestres (Panstrongylus megistus,Triatoma sordida sordida) y quizás varios que no conocemos pero que en conjunto siguen permitiendo, aún en la actualidad, la domiciliación de poblaciones silvestres de los Triatominos de mayor importancia en Salud Pública y la paulatina adaptación de otras especies básicamente silvestres.
El desplazamiento compulsivo de importantes núcleos de población hacia lugares distantes de su entorno habitual, cuando eran conquistados, sistema utilizado por el Imperio Wari, el Imperio Inca —Tawantisuyo— y otros (1) pudo haber facilitado la dispersión pasiva de los vectores ya en contacto estrecho con el hombre; del Trypanosoma cruzi en los propios humanos y aún de reservorios como el "cuis". Hasta en nuestros días, aunque por razones distintas, se comprueba este mecanismo de captación de nuevas áreas geográficas, incrementado por el gran avance de los medios de transporte.
A todo este período entre la aparición de las Comunidades agrícolas y sedentarias y la conquista española, se lo conoce convencionalmente como "Prehistoria Americana"; recordamos que en algunos casos estas agrupaciones tienen una antigüedad, controlado por radio-carbono, de 3.800 A. C.
Pero si continuamos indagando en secuencia regresiva, analizando los pueblos nómades, recolectores y cazadores, que vagaban en grupos más o menos numerosos por la vastedad del Continente sin viviendas o refugios fijos, en una época que podría corresponderse aproximadamente con la de los cazadores paleo y neolíticos del Antiguo Mundo (2), pensamos que la Trypanosomiasis Americana pudo ya afectar a muchos individuos a través de la contaminación digestiva, por ingestión de mamíferos portadores del Trypanosoma cruzi, sin intervención directa de los Triatominos; la Enfermedad de Chagas pudo ser en un principio adquirida por ingestión antes de serlo por Insectos transmisores. (Ref. 20 - 21)
Y es probable que en muchos casos todavía lo sea. (Ref. 22)
Por fin y en cuanto a la zoonosis como tal puede remontarse a la aparición de los primeros Mamíferos sobre la Tierra —Marsupiales— en el Período Cretáceo de la Era Secundaria, o al menos coincidiendo con el desarrollo de gran variedad de Mamíferos Placentados, en el Período Eoceno de la Era Terciaria.
No está a nuestro alcance precisar la época, ni aproximada, del origen de la enfermedad en los mamíferos; pero puede suponerse razonablemente que ella fue debida a una mutación o recombinación genética del Trypanosoma (S.) cruzi Chagas, que lo convirtió en patógeno para los mamíferos que lo hospedaban, siendo previamente un huésped indiferente, como sucede actualmente con otros Trypanosomas.

(1) Esa costumbre de desarraigar pueblos enteros para dominar la rebeldía de los conquistados fue utilizada por la mayoría de las Naciones expansionistas, hasta la época actual.
(2) La cita hace referencia a la correspondencia en nivel evolutivo, sin inferir sobre la concordancia, o no, en lo estrictamente cronológico.
(3) El distinguido colega Dr. Amador Neghme (Ref. 23) analiza en 1982 nuestro trabajo en referencia a Triatoma infestans en Chile, coincidiendo casi totalmente con la Hipótesis propuesta, en lo que hace a los mecanismos de adaptación al hombre, antiguedad de dicha adaptación, etc. Agrega además algunas consideraciones sumamente interesantes con respecto a la virulencia exacerbada del T. cruzi al entrar en contacto con personas y animales domesticados —colonización europea—, en relación a la mayor resistencia presentada por los aborígenes, cuya respuesta inmune más precoz y efectiva frente al parásito daba lugar a formas clínicas benignas o inaparentes en estos últimos, explicando que tal condición se debería a un mecanismo de selección natural que permitió el desarrollo de cepas del parásito menos virulentas para el hombre y los animales silvestres propios de América.
Compartimos en general tal interpretación de los hechos, aunque la comparación con la clínica en colonizadores evade los límites de nuestro trabajo, que intenta dilucidar los mecanismos de adaptación domiciliaria y otras incógnitas de la Trypanosomiasis Americana antes de la llegada de los españoles y la posterior colonización de América.
Pero para intentar explicar el otro aspecto del tema debemos obligadamente "volver al presente". Es interesante señalar —con respecto a la probabilidad de adquirir la parasitosis por vía digestiva— que el 60% de nuestros pacientes chagásicos confirmados niegan las picaduras, contacto o aún presencia de Triatominos; niegan los signos y síntomas del período de puerta de entrada y agudo... Pero el 99 % admite la ingestión frecuente y habitual de mamíferos de cría (caprinos) o de caza (Edentata, Rodentia), cuyos índices de infestación en zonas de alta y mediana endemia es muy significativo. (En algunas áreas de las Provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Catamarca, dicho índice oscila entre el 35 al 60 % en Caprinos, produciéndoles una enfermedad muy similar a la humana. En las mismas regiones la infestación en mamíferos silvestres no es inferior al 30%.)
Más aún, pacientes que no proceden de zonas endémicas, ni que han transitado por las mismas, ni son hijos de madres chagásicas, ni recibieron transfusiones de sangre, ni están casados con mujeres chagásicas, ni realizan tareas que los expongan a una contaminación accidental (Cirujanos, Obstétricas, Laboratoristas) registran como único antecedente la ingestión de mamíferos criados en zonas de alta endemia.
De modo que el peso epidemiolóqico de la infestación parasitaria por vía digestiva no puede subestimarse; debe estudiarse a fondo como lo venimos proponiendo desde 1978 (Ref. 20 - 21 - 22). Tal vía contaminativa, sin embargo, puede o no ser importante en otros Países de América, lo que, eventualmente, también habrá que investigar.
NOTA ADICIONADA A LA VERSIÓN DE 1983.- ( Referencia 24)
(ABSTRACT en español en: "Chagas en JaIisco" IIº Ed. P. 39 - 43.)
Recientemente, por gentileza del Dr. Mario Paredes Espinoza de Guadalajara, México, profundo estudioso de Chagas en su país, recibimos el Resumen del trabajo referido en 24, realizado por el distinguido Colega Dr. Rothamer y colaboradores, quienes, de alguna manera, comparten la hipótesis aquí expuesta. Efectúan estudios sobre momias del Altiplano chileno, con resultados positivos en cuanto a la presencia de esta patología en América Precolombina, que coincide con nuestra interpretación de los hechos (Carpintero-Viana, 1979/83).
En una excelente labor y aporte para el conocimiento de la Paleopatología Americana, Rothamer y colaboradores confirman nuestra HIPÓTESIS.
Por nuestra parte, si bien no pudimos realizar el estudio de punta de corazón por falta de recursos financieros, revisando los detritus depositados en urnas funerarias de las Culturas TAFÍ, SANTAMARÍA y LA AGUADA, encontramos dentro de las mismas restos de Triatoma infestans, muy fáciles de reconocer para experto. El sellado y posterior enterramiento de las urnas hubiera impedido cualquier penetración de vinchucas "a posteriori". Resulta evidente que fueron enterradas al mismo tiempo, probablemente ocultas entre las vestiduras del cadáver, lo que, obviamente certifica el alto grado de domiciliación —ya en esas épocas— y el estrecho contacto entre el Vector y las Comunidades aborígenes Pre-Colombinas.
D.J.C. 1983
La aplicación práctica de los conocimientos que puedan lograrse con este tipo de estudios puede parecer ínfima, o nula, en relación a los objetivos inmediatos de la lucha contra el flagelo.
Sin embargo, consideramos que esta línea de investigación nos permitirá profundizar en el porqué y el cómo —si no en el cuándo— de la adaptación al hombre por los Triatominos con alto sinantropismo actual, pudiendo averiguar además las causas favorecedoras o adversas de su dispersión, los focos originarios de cada especie, la presencia de poblaciones silvestres remanentes en esas áreas y concomitantemente cuales eran las condiciones ecobiológicas que circunscribían a la especie dentro de determinados límites, antes de que la presencia del hombre interfiriera alterando el equilibrio y permitiendo la expansión, fuera de control de los transmisores naturales de esta grave endemia Americana.

RESUMEN

HIPOTESIS SOBRE EL DESARROLLO DE LA TRYPANOSOMIASIS AMERICANA

Carpintero, D. J. y Viana, E.J. Buenos Aires, Argentina.
Las referencias históricas sobre los Triatominos de gran adaptación a la vivienda nos permiten tener una apreciación indirecta, pero de gran valor, sobre la presencia y el desarrollo de la Trypanosomiasis Americana, en un estudio retrospectivo que, por ahora, se halla en el terreno de la Hipótesis, pero que puede ser enriquecido con argumentos y hallazgos positivos al realizar investigaciones apropiadas sobre el tema. El plan de trabajo iniciado hace mas de siete años posee, como interrogante básico, la determinación de los diversos puntos de aproximación al hombre por las cuatro espacies hoy mejor adaptadas a la vivienda: Triatoma infestans, Triatoma dimidiata, Rhodnius prolixus y Panstrongylus megistus y de otras con mayor o menor grado de acomodación al entorno humano, como las especies del Complejo sordida, Complejo phyllosoma y Complejo protracta.
Las tareas programadas obligan a incursionar en el apasionante y poco conocido terreno de las Culturas Indígenas del Continente, en lo que se ha dado en llamar Prehistoria Americana. El campo de labor elegido presupone estudiar no solo las altas culturas, sino seguir en secuencia regresiva a través de las culturas medias y primitivas, desde los agricultores altamente especializados hasta los ocasionales; los pastores, cazadores y pescadores y aún más allá, a los recolectores aborígenes con un nivel comparable al de los Grupos paleolíticos del Viejo Mundo.
En auxilio de esta indagación básicamente histórica, tomamos los elementos conocidos de la distribución de las especies arriba citadas y sobre todo el sentido u orientación de esa dispersión tanto de nuestros trabajos como de otros Autores.
Consideramos que este tipo de estudios no solamente nos permitirá profundizar en el porqué y en el cómo —sino en el cuándo— de la adaptación al hombre por los Triatominos con alto sinantropismo actual, pudiendo averiguar, además, las causas favorecedoras o adversas de su dispersión, el origen geográfico de cada especie —al menos aproximado—, la presencia de poblaciones silvestres remanentes en esos ecotopos y concomitantemente cuáles eran las condiciones ecobiológicas que circunscribían a la especie dentro de determinados límites, antes de que la presencia del hombre interfiriera alterando el equilibrio y dando lugar a la expansión, fuera de control, de los transmisores naturales de esta grave endemia Americana.

ABSTRACT

HYPOTHESIS ON THE DEVELOPMENT OF THE AMERICAN TRYPANOSOMIASIS

Carpintero, D. J. and Viana, E. J. Buenos Aires, Argentine.
The historical references about Triatominae of great adaptation to the dwellings allow an indirect, but very valuable appreciation about the presence and development of the American Trypanosomiasis in an retrospective study that, by now, is in the ground of the Hypothesis, but is able to be enriched with positives arguments and discoveries by the perform of adequate researches on the subject.
The plan of work initiated more than seven years ago, entangle as basic unknown, the determination of the diverse points of approach to the man, of the four species today better adapted to the dwelling: Triatoma infestans, Triatoma dimidiata, Rhodnius prolixus and Panstrongylus meqistus and anothers —in more or less grade— adapted to the human environment, as the sordida Complex, phyllosoma Complex and protracta Complex. The planed tasked obligue to enter in the fascinating and little knowed field of the indigenous cultures of the Continent, in the named "American Prehistory" (before 1492).The elected field of work presuppose the study not only of the high cultures, but to follow in a regressive sequence through the mean and primitive cultures from the agricultural highly specialized to the occasionals; the shepherds, hunters and fishers and even farther, the collectors with the same cultural level as Palaeolithicus men in the Old World.
To help this inquire, basically historical, the know elements of the distribution of the species above quoted and specially the sense of bearing of this dispersion, we take in account, from our works and in the others Authors.
We think that this type of studies not only will allow to deep the "why" and "how", but the "when" of the adaptation to the man by the Triatominae with a great grade of synanthropism in the present.
Moreover, will be possible to inquire the causes, propitious or adverses of his dispersion; the original foci of each species; the presence of wild populations remains in this ecotopes and besides, how was the ecobiological conditions that enclosed the species within determinate limits, before the man's presence interference altered the equilibrium allowing the uncontrolled expansion of the natural transmitters of this serious american endemic disease.

Insectos hematófagos causan problemas en América

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Triatominae, Trypanosoma cruzi
El mal de Chagas es causado por insectos hemípteros (Hemiptera, Triatominae) a los que se les llama "chinche" en el lenguaje popular. Este insecto pica a los seres humanos cuando duermen y al mismo tiempo defeca, depositando un parásito por medio de sus heces. El parásito (Trypanosoma cruzi) llega a la sangre y crea complicaciones en casi todos los órganos humanos, en especial inflamación del corazón y también del hígado. Es una de las enfermedades más silenciosas pero graves de América Latina. Todas las personas que viven en la zona rural y bajo pobreza están propensas a padecerla y no hay cura.
El Ministerio de Salud de El Salvador lanzó un proyecto para controlar la enfermedad en los departamentos más influidos por el contagio: Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán. Según la Organización Panamericana de la Salud, El Salvador tiene más de 322 mil personas infectadas con el virus. Se procura interrumpir la transmisión eliminando el insecto que transmite la enfermedad, conocido como "chinche" (además se le llama "vinchuca" en Argentina), que se aloja en las viviendas precarias, escondiéndose en los intersticios, en las grietas de las paredes de barro y también en techos de paja. El proyecto, financiado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), durará cuatro años, finalizando en agosto del año 2007. Llevará una inversión de 833.300 dólares.
Durante los años 70 y 80, los movimientos migratorios de la zona rural a la urbana en América Latina cambiaron el patrón epidemiológico tradicional de la enfermedad de chagas y la transformaron en una infección urbana que incluso se puede transmitir por las transfusiones de sangre. Según el Ministerio de Salud de El Salvador, en las zonas ya infectadas el 80 por ciento de los contagios son provocados a nivel mundial por transfusiones de sangre o contagio prenatal y natal. Por eso, los bancos de sangre de los países afectados deben hacer un examen especializado para evitar que potenciales donantes propaguen la enfermedad.
La enfermedad produce problemas del corazón: con el paso del tiempo el órgano se dilata y esto provoca que las palpitaciones anormales hasta que cesa de trabajar. La adquisición del parásito es silenciosa y puede no manifestarse hasta 10 ó 20 años después de tenerlo, sin ningún síntoma. Los pacientes con enfermedad crónica severa se vuelven progresivamente más enfermos y mueren generalmente de paro cardiaco.
Aunque parecen haber decrecido la aparición de casos, de todos modos se presentan más de cien mensualmente. En el 2002 se registraron, entre enero y abril, 408 nuevos casos. Un año antes, durante el mismo periodo se habían reportado 465 casos, números que indican una disminución del 12 %.
Por otra parte, en Colombia se ha anunciado que se detectaron al menos 1.300.000 personas afectadas por este mal.

Detección de un parásito transmitido por insectos se vuelve necesaria en los EEUU

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Enfermedad, mal de Chagas
La Cruz Roja americana espera que en unos años podrá analizar la sangre de las donaciones para comprobar si está infectada con el mal de Chagas. Esta enfermedad es transmitida por insectos y puede mantenerse inactiva durante décadas antes de causar complicaciones fatales en el corazón.
Los expertos dicen que este mal, causado por un parásito que pasa a la sangre en una picadura de insecto y que comúnmente se encuentra en Latinoamérica, ha llegado a los Estados Unidos y Canadá a través de los inmigrantes.
Se sabe que se han infectado siete personas por transfusiones de sangre en los Estados Unidos y Canadá desde 1986, dijo David A. Leiby, jefe de Parasitología de la Cruz Roja americana. Además, otras tres personas se infectaron al recibir donaciones de órganos de un solo donante, un inmigrante. Uno de los receptores murió de la enfermedad.
"La cosa es que Chagas es una infección de por vida. Los tratamientos, generalmente, son ineficaces", dijo Leiby, que habló en la conferencia de la American Society of Tropical Medicine and Hygiene en Philadelphia.
En entre un 10 a 30 por ciento de las personas infectadas, la enfermedad de Chagas causa tiempo después problemas cardiacos tales como agrandamiento del corazón, ataques y arritmias. La causa oculta es pasada por alto a menudo por los doctores de los Estados Unidos, que no están acostumbrados a considerar esta enfermedad, dijo Leiby. "No es algo que los médicos de aquí generalmente consideren", dijo. "Pero con los cambios de población, pienso que es algo de lo que debemos preocuparnos."
Se piensa que cerca de 16 a 18 millones de personas —sobre todo los pobres de zonas rurales— están infectados por la enfermedad de Chagas, lo que causa erca de 50.000 muertes por año. Debido a su larga fase inactiva, mucha gente no sabe que lleva la enfermedad.
Se estima que el costo de comprobar 13 millones de donaciones anuales de sangre en los Estados Unidos va desde los u$s 50 a $100 millones al año. Leiby cree que aproximadamente uno de cada 25.000 donantes de sangre está infectado. Aunque la investigación de personas que se identifican como residentes anteriores de América Latina en Miami y Los Angeles demuestra que la cifra es mucho más alta en esas ciudades de frontera.
En Los Angeles, el índice de infección subió a partir de uno en 9.900 donantes en 1996 a uno en 5.400 en 1998, dijo Leiby. En todos los Estados Unidos, podría haber hasta 618 donantes por año que llevan los anticuerpos de Chagas, dijo Leiby. El porcentaje de transmisión a los receptores de la sangre, sin embargo, no se conoce.
Según Rosana Gariglio, bioquímica de Argentina que también habló en la conferencia, en América latina hay alrededor de dos docenas de métodos de análisis de sangre comercialmente disponibles para detectar la enfermedad de Chagas. Pero la U.S. Food and Drug Administration no ha aprobado ninguno para comprobar la sangre en los Estados Unidos y ninguna compañía los tiene.
"Hemos animado a que se desarrollen pruebas", dijo Hira Nakhasi, que dirige la división del FDA de nuevas enfermedades transmitidas por transfusión.
La Cruz Roja, que recoge casi la mitad de la provisión de sangre de los Estados Unidos, en la actualidad analiza la sangre para detectar siete u ocho infecciones trasmisibles por la sangre, entre ellas el VIH y la hepatitis.
A pesar de la falta de pruebas en estudio, Leiby espera que se ponga en uso dentro de algunos años un análisis de sangre que detecte el mal de Chagas. "Estamos absolutamente esperanzados de que en unos años, alrededor de dos o tres o cuatro, tendremos una prueba", dijo.

Insectos vectores: la vinchuca, un flagelo que preocupa en Chaco, Argentina

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Vinchucas, Triatoma infestans, Hemiptera, Reduviidae
El intendente Mario Gómez, de la localidad de Castelli, Chaco, Argentina, dijo que causó sorpresa el descubrimiento de cientos de vinchucas (Triatoma infestans, Hemiptera: Reduviidae) que viven escondidas en los rincones de las casas, poniendo en riesgo la salud de sus habitantes.
El funcionario manifestó que está muy preocupado por esta situación “que sorprendió a toda la comunidad de la zona urbana”.
Infomó que se están haciendo, en este sentido, todos los esfuerzos con el personal municipal y con la colaboración de la Zona Sanitaria VI de Castelli para solucionar el problema. Prometió solucionar la provisión de insecticida para llegar a todos los hogares donde se descubra la presencia de estos insectos, que son los transmisores de la enfermedad del Mal de Chagas.
La municipalidad tiene la intención de implementar rápidamente un operativo de fumigación para combatir a las vinchucas y transmitirle así la tranquilidad a la población.
Autoridades del Puesto Sanitario de Miraflores informaron que se está trabajando intensamente con el objetivo de solucionar este problema, y reconocieron que antes no se hizo un control sanitario efectivo "por falta de movilidad" de esta entidad.
El mal de Chagas no tiene aún un tratamiento médico y la única manera de buscan una solución al flagelo es la prevención. Esta enfermedad, en su etapa crónica, provoca problemas cardíacos resultando que personas relativamente jóvenes y que tienen un organismo aceptablemente sano presentan invalidez para la vida normal debido a la lesión del corazón.
Sin embargo la enfermedad no se desarrolla en el 80% de los infectados y cuando se presenta afecta generalmente después de los 40 años. Es decir que el Chagas puede causar una vida sin problemas o una muerte fulminante por paro cardíaco si no se recibe tratamiento, por lo cual muchas personas, en su mayoría de escasos recursos, a las cuales se les detecta la presencia del parásito Trypanosoma Cruzi (Kinetoplastida: Trypanosomatidae), sufren marginación laboral por ello.

Encuentran rastros de mal de Chagas en momia de 9.000 años

El mal de Chagas, una enfermedad mortal de la sangre provocada por un parásito, existe en Centro y Sudamérica desde hace por lo menos 9.000 años, dijeron investigadores. La Cruz Roja, alarmada por informes sobre Chagas en los Estados Unidos, anunció el año pasado que empezará a buscar rastros de la enfermedad en las donaciones de sangre. Se ha informado de siete casos, transmitidos por transfusión, en Estados Unidos y Canadá desde 1986.
(Diariohoy.net) Un equipo de investigadores dirigido por Arthur C. Aufderheide de la facultad de medicina de la Universidad de Minnesota, informa que el mal infectaba a los habitantes de los Andes costeños desde hace 9.000 años.
El equipo hizo ensayos con 283 momias y encontró rastros del ADN del parásito que provoca el mal en el 41 por ciento de ellas, dicen en la edición de internet de Proceedings of the National Academy of Sciences.
El mal de Chagas es provocado por el parásito tripanosoma, que penetra en los tejidos del huésped y se multiplica. No tiene cura, y el mal acaba por destruir los sistemas del paciente. El parásito es difundido por los insectos que se alimentan de sangre.
Las momias fueron preservadas naturalmente por el clima árido de los Andes en lo que hoy es Perú.
Las poblaciones humanas de la región datan del 7050 AC, y los rastros del mal aparecían en la misma proporción, independientemente de la edad o sexo de la persona.
Los investigadores señalan que los techos de paja donde se reproducen fácilmente los insectos eran comunes en tiempos antiguos y aún lo son en la región.

Insectos vectores: identifican el factor virulento de la enfermedad de Chagas

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Mal de Chagas, Trypanosoma cruzi
La enfermedad de Chagas, trasmitida por insectos, afecta a más de 18 millones de personas en América Latina. El agente responsable es un parásito protozoario, Trypanosoma cruzi, transmitido por insectos hematófagos. Para sobrevivir en el organismo del anfitrión, utiliza varias estrategias, pero en especial una: inhibir la inmunorespuesta del anfitrión.

Insecto que acaba de alimentarse
Científicos investigadores del IRD (Institut de recherche pour le Développement, Francia) y del INSERM (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale, Francia), quienes están estudiando este trypanosoma, encontraron que una de las proteínas que secreta, la Tc52, es el factor de virulencia que desempeña un papel primordial en el mecanismo de la infección. Combinando diversas aproximaciones in-vitro, pusieron en evidencia el papel de esta proteína en el desarrollo de la infección y realizaron la caracterización molecular por el análisis de los péptidos de la mínima secuencia de Tc52 que posee actividad inmunosupresiva. El conocimiento de la actividad biológica de este factor aumenta las perspectivas para el desarrollo de estrategias de vacunación o de drogas que combatan al T. cruzi.

Insectos vectores: Japón ayuda a Centroamérica a combartir el mal de Chagas

TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos, Hemiptera, Hemípteros, Enfermedades, Mal de Chagas
En la batalla por terminar con el mal de Chagas en las Américas, Japón tiene una participación crucial, a través de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA). Esta entidad, junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), trabaja con los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala en la meta de interrumpir la transmisión del vector que causa la enfermedad para 2010 y cumplir con distintas etapas de este objetivo en los próximos tres años.
Para actualizar la información sobre los programas que se llevan adelante en Centroamérica y discutir los pasos a seguir, la Dra. Mirta Roses Periago, directora de la OPS, se reunió con el Dr. Yoichi Yamagata, de la JICA. Ambos acordaron una estrategia conjunta para buscar el apoyo de organismos internacionales, agencias, redes católicas y grupos comunitarios que están trabajando en la región.
La Dra. Roses destacó el avance de los trabajos en los países y el enorme aporte de la JICA. También enfatizó la necesidad de comprometer a los gobiernos y de tejer alianzas con otros organismos para trabajar en los países y en las fronteras. Y remarcó que, aunque el trabajo sea tripartito, es importante que cada país elabore sus metas de acción y sus compromisos. "Es fundamental tener un abordaje organizado e involucrar a todos los sectores. También lograr que un grupo de operadores de campo trabajen exclusivamente en el Chagas por los próximos cinco años para alcanzar la meta de erradicación deseada".
"Japón está trabajando en Centroamérica desde comienzos de la década del '70, cuando se inició una cooperación técnica entre mi país y Guatemala y se diseñaron programas para erradicar al vector que causa la oncocercosis (ceguera de los ríos). Hacia 1997 creímos que los lazos ya existentes se podían utilizar para trabajar en Chagas", contó Yagamata. En su exposición, explicó las líneas de acción: enfocar aún más en el trabajo directo con la comunidad para reforzar la vigilancia, rociamiento de las viviendas con insecticidas, actividades de seguimiento, investigación y control, y la participación de voluntarios japoneses, entre otros proyectos. Por un período de cinco años, que comienza en 2003, la JICA ofrecerá un apoyo financiero para esta meta de 2,7 millones de dólares.
En este momento, el personal de JICA está trabajando en El Salvador, en los departamentos de Ahuachapán, Sonsonete y Santa Ana; en 9 áreas de salud de Guatemala y en la Región de Salud 5, especialmente en el municipio de Intibucá, en Honduras. Sin embargo, en los tres países es necesario movilizar recursos para cubrir el costo de las operaciones de control en las áreas que no cubre JICA y para lograr alcance nacional en la eliminación doméstica del vector, la reducción del riesgo de transmisión a través de transfusiones de donantes infectados, investigación y capacitación.
La enfermedad de Chagas es considerada un problema central de salud pública en toda Latinoamérica, en donde se estima que hay de 16 a 18 millones de personas afectadas y otras 100 millones en alto riesgo. Al no haber todavía una vacuna disponible, los métodos de control y erradicación del vector siguen siendo el camino para desterrar la enfermedad. Hoy, en Centroamérica, la erradicación es considerada una prioridad, considerando los altos costos sociales y económicos de la enfermedad. Además, los exitosos programas de erradicación en Sudamérica demostraron que era factible la interrupción de la transmisión del T. Cruzi, el agente vector de la enfermedad.
La OPS fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud pública más antigua del mundo. Trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes. Funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.
Estudio de la vinchuca en la Universidad Nacional de Córdoba para combatir el mal de Chagas
Investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas se encuentran desarrollando un importante estudio para combatir el Mal de Chagas. La particularidad del trabajo consiste en que, mediante el conocimiento de la bioquímica del insecto (la vinchuca) se busca incidir sobre la producción de huevos impidiendo su reproducción.
Desde hace 10 años, un grupo de estudio dentro del Departamento de Bioquímica Clínica de la Facultad de Ciencias Químicas se dedica de lleno al estudio bioquímico de los insectos. En este caso, se trata de la vinchuca, el vector por el cual se transmite el mal de Chagas. "Nos interesó el insecto porque cuando se diseñaron las campañas de lucha contra el Chagas, se sabía que el vector era capaz de volar por necesidades alimentarias. Pero si bien sabíamos que volaba, poco se había estudiado de los elementos bioquímicos participantes para esa acción, en la cual consume mucha energía", explica Edilberto Rubiolo, doctor en bioquímica y director del equipo. Recientemente, el Banco de la Nación Argentina donó 100 mil pesos a la Universidad Nacional de Córdoba para el financiamiento de estudios sobre la enfermedad de Chagas, entre los cuales se encuentra el grupo dirigido por Rubiolo, cuyo equipo de trabajo se completa con las doctoras en ciencias químicas Lilián Canavoso y Roxana Cano, la bioquímica Milena Marcato y el biólogo Raúl Stariolo.
Impedir la reproducción
Mediante los estudios, anteriormente comentados los investigadores lograron describir las moléculas encargadas de llevar la energía a los músculos de vuelo de la vinchuca, y han publicado sus trabajos en este campo. Otra acción en la que este insecto consume muchas energías es en producir sus huevos. Precisamente, en este último aspecto se enfocan las actuales tareas de investigación del grupo. "Sabemos que la única fuente de energía de este insecto la obtiene a través de la sangre de la que se alimenta, pero se conoce muy poco sobre cómo maneja sus reservas energéticas, y en este momento nuestro trabajo está concentrado en la captación y transporte de energía para la postura de huevos, abarcando desde el momento en que el insecto succiona la sangre hasta la producción de huevos", sintetiza Rubiolo. ¿Cuál es la importancia de estudiar este punto? El director del equipo lo explica: "Si podemos incidir en alguno de estos pasos, podríamos cortar la reproducción del vector. Por ejemplo, inhibiendo la transferencia de la energía a donde se producen los huevos, o en el procesamiento del huevo, ya sea a través de enzimas, metabolitos o una droga; tendríamos una herramienta para manejar la generación de los mismos". Es decir, se trata de manipular la reproducción de la vinchuca, bloqueándola. Sin embargo, los investigadores descartan los insecticidas para este propósito. El proyecto es incidir en la puesta de huevos de la vinchuca sin llegar al empleo de insecticidas tóxicos, pero sí mediante algún compuesto químico que logre frenar la reproducción. Sobre esto, Rubiolo destaca que los insecticidas que existen "matan al insecto pero absolutamente ninguno tiene poder ovicida, o sea que eliminan la vinchuca pero no los huevos que produce".
Hacia otras ramas
Pero la bioquímica del insecto reviste especial importancia no sólo en el mal de Chagas, sino que sus conocimientos pueden aplicarse en otros insectos asociados a problemas de salud o en áreas de importancia económica de nuestro país. En este sentido, la idea del equipo de trabajo es la formación de recursos humanos capacitados para que los conocimientos obtenidos en el estudio de la vinchuca sean aplicables a otros insectos. "En este momento, por ejemplo, tenemos la "mosca de los cuernos" (Haematobia irritans), que nos invadió desde Brasil y está generando grandes problemas en la ganadería. El conocimiento de la bioquímica de los insectos nos permitiría controlar mejor este problema, y el manejo de muchos otros insectos, como el pulgón en la agricultura o la abeja productora de miel", manifiesta Rubiolo.
Chagas: "El SIDA de los pobres"
Básicamente, el mal de Chagas es una enfermedad de la pobreza. Se manifiesta en las zonas más empobrecidas de América Latina. La enfermedad de Chagas incluye a varios componentes: el parásito, como responsable de la patología; el vector, que no es otra cosa que el insecto (los denominados Triatominos) ; y el hospedero, que puede ser cualquier mamífero, incluido el ser humano. El hábitat de las vinchucas tiene que reunir determinadas condiciones, como viviendas con rajaduras en las paredes, techos de pajas o barro, donde generalmente anidan.
Las especies de vinchucas son más de un centenar, aunque básicamente pueden reducirse a cuatro las que tienen importancia epidemiológica. En Argentina, predomina la llamada Triatoma infestans. ¿Cómo la vinchuca sirve como agente para transmitir la enfermedad de Chagas al ser humano? Una de las características de este insecto es que no inocula el parásito en el tejido humano, sino que al picar a una persona y succionar la sangre, su intestino se hincha y la obliga a defecar, depositando el parásito en la piel de su víctima. Por la picazón, las personas se rascan, y son ellas mismas las que inoculan el parásito en los tejidos mediante esta acción. Este modelo de transmisión vectorial fue preponderante en toda América Latina hasta la década del 80.
En cuanto a la transmisión de humano a humano, a través de las transfusiones sanguíneas, Rubiolo afirma que en Argentina más del 95% de las transfusiones está controlada, "pero todavía quedan algunos resquicios por donde puede pasar la enfermedad", aclara.
El mal de Chagas es considerado como un enfermedad silenciosa, ya que la gran mayoría de sus víctimas no se dan cuenta cuando se infectan, y durante muchos años no presentan síntomas. Se clasifica en tres fases: aguda, latente y crónica. La fase primaria o aguda, se produce entre 5 y 7 días desde el momento en que la vinchuca pica a la persona. En la mayoría de los casos, la adquisisción de la enfermedad pasa inadvertida para sus portadores y no sufren dolencia alguna, salvo algunas líneas de fiebre y en algunos casos lo que se denomina Signo de Romaña (llamado también "ojo en compota"). Luego la sucede la etapa de latencia, que puede llevar hasta 30 años sin que la persona manifieste síntomas y donde la enfermedad sólo puede detectarse mediante análisis sanguíneos.
La fase crónica se presenta en la adultez y sus manifestaciones suelen estar en relación directa con las alteraciones del corazón, el aparato digestivo y el sistema nervioso central y periférico. La consecuencia más común de esta enfermedad, en Argentina, es la miocardiopatía chagásica, afección del corazón que podría describirse como un engrandecimiento de sus músculos y su consecuente mal funcionamiento.

El aporte de Mazza

El descubridor de la enfermedad de Chagas fue el brasileño Carlos Chagas en 1909. Sin embargo, en la Argentina muchas veces se lo llama Mal de Chagas-Mazza, en honor al médico argentino Salvador Mazza, quien en 1926 comenzó a estudiar la enfermedad y con los años se transformó en el principal estudioso de esta patología en el país. "Como el Chagas era una enfermedad que afectaba principalmente a los pobres, no se le daba trascendencia y la medicina la negaba como patología. La importancia del trabajo de Salvador Mazza reside precisamente en señalar que la enfermedad era importante y en hacer tomar conciencia de esto a las facultades de medicina", subraya Rubiolo.



Bibliografía:

1.- Libro de Parasitología y Helmintología Humana. Capítulo 7.
2.- Dr. Roca Goderich. Temas de Medicina Interna. Tomo 3.
 

Autores:

Dra. Florángel Urrusuno Carvajal. Esp. MGI MsC. APS. Profesor Instructor.
Dirección: Edificio 14 A apto 2 Micro X Habana del Este.
Dra. Regla Lidia Vázquez Abreu. Especialista en MGI. Profesora Instructora
Dirección: Recreo No. 654 % Esperanza y Armonía. Cerro
Dra. Maria Teresa Cárdenas Mederos. Especialista en MGI. Profesora Instructora
C.I: Carmen % Ayuntamiento y Monasterio. CMF No. 8 Cerro


Abril 2006

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Publicación enviada por Dra. Florángel Urrusuno Carvajal
Contactar mailto:florangel.urrusuno@infomed.sld.cu


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Publicado Thursday 4 de May de 2006

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