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Enfermedad de Chagas. Revisión Bibliográfica.
Resumen: En ocasión de estar estudiando las enfermedades palúdicas en la zona de Lassance (estado de Minas Gerais, Brasil), el Dr. Carlos Chagas encontró una cantidad de enfermos que presentaban una sintomatología distinta de la que tenían cualquiera de las afecciones conocidas en ese entonces. Cuidadosas observaciones le permitieron concluir que se hallaba ante una dolencia que tenía características propias y que constituía una enfermedad.
Publicación enviada por Dra. Florángel Urrusuno Carvajal
Facultad de Ciencias Médicas:”
Manuel Fajardo.”
Enfermedad de Chagas.
Revisión Bibliográfica.
Reseña histórica
En ocasión de estar estudiando las enfermedades palúdicas en la zona de Lassance
(estado de Minas Gerais, Brasil), el Dr. Carlos Chagas encontró una cantidad de
enfermos que presentaban una sintomatología distinta de la que tenían cualquiera
de las afecciones conocidas en ese entonces. Cuidadosas observaciones le
permitieron concluir que se hallaba ante una dolencia que tenía características
propias y que constituía una enfermedad. Más tarde se la llamó "enfermedad de
Chagas". La descripción exhaustiva de sus diversos aspectos clínicos, como así
también los efectos que ocasiona sobre los distintos órganos de los individuos,
son el punto de partida del conocimiento científico de esta enfermedad.
Posteriormente, el Dr. Chagas descubrió el agente causal de la afección: un
parásito unicelular microscópico al que denominó "Trypanosoma Cruzi", que se
encuentra en el intestino de un insecto conocido comúnmente como vinchuca. Lo
pudo estudiar a través de su ciclo evolutivo y valoró el papel que desempeña la
vinchuca como agente transmisor.
Aunque ya desde el siglo XVI se tenían referencias sobre la peligrosidad de la
vinchuca, solo durante el primer cuarto de este siglo se pudo apreciar su
participación en la enfermedad. La genialidad de Chagas le permitió realizar un
triple descubrimiento, a partir de esta información:
a. una enfermedad
b. su agente causal
c. su transmisor.
Más tarde, en la Argentina, el Dr. Salvador Mazza
realizó el estudio de la enfermedad en un gran número de pacientes. Sus
observaciones fueron de tanta trascendencia que a esta enfermedad se la denomina
"Mal De Chagas-Mazza".
Casi siempre la enfermedad tiene carácter más grave en los lactantes sobre todo
de corta edad, a los que le puede ocasionar la muerte. En las zonas endémicas,
donde la enfermedad es muy frecuente, el mal de Chagas es importante factor de
mortalidad infantil.
Los doctores Carlos Chagas y Salvador Mazza
2. ¿Quién transmite el Mal de Chagas-Mazza?
¿Cómo lo transmite?
En la cadena de transmisión del mal de Chagas-Mazza hay un intermediario que es
el eslabón obligatorio: el insecto vector.
En América se conocen varias especies capaces de transmitir la infección a
través de sus deyecciones; en la Argentina, la única importancia epidemiológica
es la de la vinchuca.
Descripción de la vinchuca:
Como todo insecto, es ovíparo. La hembra pone hasta 200 huevos de forma
elíptica, de color claro, de alrededor de 1mm de largo, que tiene una tapita
llamada opérculo. Estos huevos son depositados en la tierra, en las grietas de
las paredes hechas de adobe, en los techos de paja, o en otros lugares más o
menos ocultos. El período de incubación depende de la temperatura ambiente, pero
oscila entre 10 y 40 días. A medida que el embrión se desarrolla, los huevos
adquieren una coloración rosada y es posible ver, por transparencia, los ojos de
la futura vinchuca. Luego de nacer y hasta alcanzar el estado adulto, el animal
experimenta una serie de transformaciones, proceso que se denomina
"metamorfosis", y que tiene una duración variable en relación con la
temperatura, la humedad y la alimentación. Inicialmente, el insecto tiene unos 3
mm de largo; es muy parecido al adulto pero carece de alas. Durante esta fase de
su metamorfosis recibe el nombre de "chiche pila". Una semana después muda de
piel, la ninfa aumenta de tamaño, pero carece aún de alas. Estas mudas se
repiten en un número de cuatro; y cada una de ellas da origen a una ninfa más
grande. Con la quinta muda aparece la ninfa mayor, con alas. Aquí el insecto
adquiere su aspecto definitivo.
Todo este proceso dura alrededor de siete meses en condiciones óptimas; la vida
del adulto es de unos 15 meses. Importa señalar que, desde su primera
transformación, la vinchuca se alimenta de vertebrados de sangre caliente, como
gallinas, palomas, caballos, etc.; es un insecto hematófago (aima=sangre y
fhagein=comer).

Trypanosoma Cruzi
La distribución que, en la Argentina, tiene la
vinchuca, es sumamente amplia: abarca casi todo el territorio. Las zonas más
afectadas son las provincias de clima cálido o templado y seco, pero su
presencia cubre tantos lugares que determinan un panorama extenso y desolador.
En relación con el grado de adaptación a la domesticación humana, las especies
de vinchucas son de tres clases:
· Domésticas
· Semidomésticas
· Silvestres
Hoy se aceptan que las vinchucas, que antes eran de hábitos silvestres, se
fueron adaptando gradualmente a la domesticidad humana. Por consiguiente, los
lugares donde las vinchucas viven pueden estimarse de la siguiente manera:
viviendas humanas, viviendas domésticas y naturales de animales (gallineros,
palomares, conejeras).
Si consideramos la vivienda del hombre, vemos que no cualquiera es elegida por
la vinchuca. Elige las que tengan características especiales, favorecedoras de
sus hábitos: el insecto se refugia principalmente en las grietas de los pisos y
paredes, detrás de muebles u objetos nunca cambiados de lugar, zonas que no son
periódicamente limpiadas, debajo de la cubierta de techos o paredes que ofrezcan
resquicios, especialmente entre el "empajado" de quinchos y ranchos y en las
soluciones de continuidad de paredes de adobe mal embarradas o sin revocar. Los
depósitos poco removidos, donde se guardan baúles, cajones, etc., gozan también
de su predilección. Durante las mudanzas o cambios se favorece la dispersión de
la vinchuca, que llega así a nuevas casas que se suponen relativamente aisladas.
En las viviendas, la presencia de la vinchuca es relativamente fácil de
descubrir: numerosas deyecciones de color blanco amarillento y negro salpican
las paredes.
Para vivir, la vinchuca se alimenta, desde que nace hasta que muere,
exclusivamente con sangre humana o de animales de sangre caliente. Para obtener
su ración alimenticia, llega hasta su presa, que generalmente está inmóvil por
el sueño. Despliega su trompa e inserta los estiletes bucales en la piel de la
víctima. Como la picadura es indolora, el insecto dispone de tranquilidad para
chupar durante todo el tiempo que le sea necesario la cantidad de sangre hasta
hartarse (es de alrededor de 0,5 cm3 cada vez). Como absorbe hasta estar
repleta, es incapaz de volar; por eso regresa caminando lenta y torpemente hasta
su refugio habitual. Es impresionante calcular la cantidad de sangre humana o
animal que hace falta para alimentar diariamente a las millones de vinchucas que
infestan el país. La ingestión de estos insectos tiene una particularidad: se
efectúa únicamente de noche. Esto se debe a que rehuyen a la luz. De día nunca
salen de sus escondites. Por eso es frecuente que siempre haya luz en las
viviendas rurales para ahuyentar a las vinchucas.

Casa de abobe, lugar de hábitat y proliferación
de las vinchucas (Huaco, pcia. de San Juan).
El Mal de Chagas-Mazza no es contagiosa entre las personas directamente (puede
transmitirse de madre a hijo durante el embarazo). Solamente se transmite
mediante la intervención de la vinchuca. Cuando uno de estos insectos que pica a
una persona enferma, junto con la sangre que chupa absorbe los parásitos; éstos
se multiplican en el intestino del insecto, para salir al exterior con las
materias fecales que se han tornado así en vehículo de infección. La vinchuca no
nace infectada. Cuando una vinchuca infectada, en su diaria búsqueda de
alimentos, pica a una persona sana, inicia el mecanismo de contagio de la
siguiente manera: al atiborrarse la sangre, defeca; esta deyección que deposita
sobre la piel está repleta de tripanosomas que se introducen en el organismo a
través de soluciones de continuidad de la piel (heridas, escoriaciones al
rascarse, la misma picadura) o por perforación de las mucosas (ocular, nasal,
bucal). Una vez en la sangre, los tripanosomas continúan su crecimiento y al
poco tiempo comienzan a reproducirse en forma extraordinaria y veloz.

Vinchuca Evolución de la vinchuca
Un resumen de todo esto es:
1. Cuando la vinchuca se alimenta con sangre de un organismo enfermo con el Mal
de Chagas-Mazza, ingiere también una gran cantidad de tripanosomas.
2. Estos tripanosomas se multiplican rápida y abruptamente en el intestino del
insecto.
3. La vinchuca infectada, pero no enferma, se convierte así en un potencial y
permanente agente transmisor de tripanosomas.

4. Siempre que la vinchuca chupa la sangre de una
persona o animal efectúa deposiciones sobre la piel; estas deyecciones contienen
millares de tripanosomas con capacidad de causar enfermedad.
5. El leve escozor producido por la picadura, induce al individuo a rascarse la
zona molesta. La acción de las uñas provoca insignificantes soluciones de
continuidad en la piel. Rota así esta barrera de defensa, se abren las puertas
para que los tripanosomas se introduzcan en el organismo a través de los vasos
sanguíneos. A los fines de una mayor claridad de los contenidos, es conveniente
recalcar: al nacer la vinchuca no está infectada con el tripanosoma cruzi. Las
vinchucas se infectan al alimentarse con sangre de personas o animales que
padecen el mal. Aparte del hombre, los tripanosomas pueden encontrarse en
algunos mamíferos silvestres (como mulitas o peludos) o domésticos (perros o
gatos). El hombre y los animales se enferman por contaminación de las
deyecciones de vinchucas que contienen tripanosomas. La vinchuca doméstica,
principal factor de transmisión de los tripanosomas, habita exclusivamente en la
casa del hombre y sus dependencias.
3. Evolución del Mal de Chagas-Mazza
Esta enfermedad tiene una evolución en tres períodos:
· Agudo o de comienzo
· Intermedio o de latencia
· Crónico
Período agudo: éste dura alrededor de 20 a 30 días. El período de incubación
(lapso que media entre la introducción del tripanosoma en el organismo y la
aparición de los primeros síntomas) es de duración variable, con un término
medio de una semana. El comienzo de las molestias es súbito, presentando el
enfermo fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y de los músculos del cuerpo,
malestar general e inapetencia. Muchas veces hay signos en el organismo que
delatan la puerta de entrada de la infección: son el complejo oftalmoganglionar
y los habones de inoculación.
El complejo oftalmoganglionar, o signo de eje, o signo de Romaña, representa una
manifestación de gran valor diagnóstico y ha proporcionado el reconocimiento de
gran número de casos de infección aguda en las zonas donde el mal de Chagas es
endémico. Lamentablemente, se ve sólo en no más del 4% del total de formas
agudas.
Se caracteriza por: comienzo habitualmente repentino, hinchazón elástica e
indolora de los párpados superior e inferior de un solo ojo, que toman color
morado (como un "ojo en compota"); conjuntivas rojas; hinchazón moderada del
lado facial correspondiente al ojo afectado. Esta inflamación ocular desaparece
lentamente con el curso de la fase aguda de la afección.
Los habones de inoculación consisten en zonas de endurecimiento cutáneo que
pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, especialmente en las partes
descubiertas. Estas zonas generalmente tienen un color rojo y alta temperatura
local; surgen como si brotaran del interior de la piel. Son poco dolorosos. El
habón de inoculación tiende a desaparecer espontáneamente al cabo de 2 ó 3
meses; queda en ese sitio una pigmentación característica.
La elevación de la temperatura, de observación constante en la fase aguda, tiene
niveles moderador (37,5° a 39°), pero puede alcanzar a grados más elevados,
especialmente en los niños de corta edad. Sin embargo, el grado de elevación
térmica no guarda relación con la gravedad de la infección. Como parte del
cuadro clínico en la fase aguda de la infección, suele aparecer agrandamiento
indoloro de los ganglios. El corazón suele presentar alteraciones variables de
leves a graves y repercusión clínica o no, que generalmente desaparecen casi por
completo. Durante este período es posible ver si se examina una gota de sangre
mediante el microscopio a los tripanosomas moviéndose en ella.

Complejo oftalmoganglionar
Período de latencia: pasado el primer mes, el enfermo entra en un segundo
período, el de latencia. Éste puede durar años y durante ese tiempo no hay
ningún síntoma; solamente se puede poner en evidencia la enfermedad por medio
del análisis de sangre en el que se comprueba las alteraciones provocadas, o
también viendo a los tripanosmas (esto último es más difícil). La mayor parte de
las personas permanece en este período todo el resto de sus vidas.
Período crónico: por lo general es una manifestación tardía de la infección. Se
la encuentra en casi un 15% de quienes han padecido el contagio y sus
manifestaciones están en relación directa con las alteraciones del corazón. Sus
síntomas más comunes son: palpitaciones, disnea (sed de aire), dolores referidos
al área cardíaca, dolor en la zona hepática y, sobre todo, manifestaciones
típicas que se observan en el electrocardiograma, aunque no haya síntomas
clínicos. La mayor parte de los síntomas son indicación de daño en el corazón,
que cuando es importante lleva a grados variables de insuficiencia cardíaca. La
gravedad del proceso varía, pero lo que le da la característica alarmante es la
frecuencia con que el daño cardíaco se produce. Si tenemos en cuenta que hay
regiones en Argentina en las cuales la mayor parte de la población está
infectada con tripanosoma cruzi, el porcentaje que resulta con lesión cardíaca
da una cifra que justifica todo esfuerzo para combatir el mal de Chagas. Otro
dato a tener en cuenta es que la cardiopatía chagásica se produce en personas
que son jóvenes, es decir que, teniendo un organismo relativamente sano,
presentan invalidez para la vida normal debido a la lesión del corazón.
El propósito de la cardiopatía chagásica es variable y depende principalmente
del grado de aumento del corazón, del tipo de trastorno del ritmo cardíaco, del
grado de insuficiencia cardíaca y de la tendencia evolutiva de la infección.
Otra manifestación clínica es la constipación crónica. Hay enfermos que van de
cuerpo cada 15 ó 20 días, algunos cada tres meses.
¿Es una enfermedad mortal?
Sí. La muerte puede sobrevenir súbitamente o bien luego de un tiempo de
padecimiento inimputable a falla del corazón.
El enfermo puede morir tanto en la etapa aguda como en la crónica.
4. ¿Se puede curar el Mal de Chagas-Mazza?
A pesar del portentoso avance de las ciencias médicas, todavía no se ha
encontrado el remedio ideal para curar la enfermedad. El problema es grave ya
que una vez instaladas las lesiones en el organismo (lesiones que son
destructivas), ya nunca más se puede alcanzar la restitución integral de la zona
afectada. A lo máximo que se llega muchas veces es a aminorar los síntomas
determinados por dicha lesión, que persistirán durante toda la vida de la
persona enferma.
De todas maneras, en los últimos años se han experimentado y aplicado
medicamentos cuya acción eficaz en un alto número de casos agudos permite
vislumbrar un panorama no tan sombrío para el futuro.
5. ¿Cómo luchar contra la vinchuca?
En primer lugar vamos a citar las palabras del Dr. Chagas: "es necesario ante
todo, alejar toda posibilidad de procreación de los insectos en la vivienda del
hombre, cuyas paredes deben ser revocadas y libres de hendiduras y cuyo
revestimiento debe ser cuidado en función de dicho objetivo. En las zonas de
infección crónica, las casas de paredes de barro no perfectamente lisas y
cubiertas de musgo son absolutamente condenables, dado que las vinchucas
encuentran allí las condiciones más propicias para su existencia".
Si habíamos dicho que la vinchuca es sobre todo un animal doméstico, las
principales medidas estarán orientadas a impedir su posibilidad de desarrollo
allí donde habitualmente lo hace.
Recordando los hábitos de vida de la vinchuca es como se tomarán las mejores
medidas de lucha.
Podemos citar tres modos de impedir que se alberguen vinchucas dentro de las
viviendas:
1. Mediante la mejora de la calidad de las paredes, techos y pisos de las casas,
que deberán ser de material que no se agriete, de superficies lisas que no
permitan formar hendijas y huecos donde puedan refugiarse los insectos. Para
ello deben emplearse siempre cal y arena en los revoques de paredes y techos. En
pocas palabras, debe eliminarse el rancho criollo, pintoresco para quien
contempla un cuadro o un paisaje, pero que es la negación de la vivienda sana e
higiénica a que tiene derecho cualquier persona.
2. Mediante una constante limpieza de la casa, de sus muebles, cuadros y
enseres, su remoción periódica y su ventilación, asoleado de las prendas de
vestir, reparación de roturas y blanqueado de paredes y techos. Lo mismo se debe
hacer en los depósitos, donde es corriente la permanencia durante mucho tiempo
de innumerable cantidad de objetos de todo tipo, que no se cambian de lugar y
mucho menos se limpian.

3. Mediante modernos insecticidas, cuya acción es
mortal tanto para la vinchuca que ya se encuentra allí como para la que
eventualmente podría llegar. Es importante que este insecticida penetre lo más
profundamente posible en todos los rincones de las viviendas para lo cual es
necesario que no haya objetos que se interpongan entre el insecto y las paredes.
Como en general la aplicación de este insecticida es mediante la utilización de
aparatos rociadores, uno de los conceptos a transmitir (y lograr) es conseguir
que los moradores de las viviendas colaboren en la tarea, permitiendo la
remoción del lugar.
Vinchuca en pared de abobe (Resistencia, pcia. de Chaco).
6. Repercusión social del Mal de Chagas-Mazza
La enfermedad de Chagas-Mazza es actualmente la
endémica de principal importancia sanitaria en la Argentina. Esta situación
surge:
· Del extenso ámbito correspondiente a su influencia.
· Del gran número de infectados.
· De su incidencia en la mortalidad infantil y en los adultos jóvenes.
· Del cuantioso agravio económico y social que provoca por las enormes pérdidas
en jornales de productividad y el alto costo de la asistencia médica requerida.
Todo esto motiva la constante preocupación de todos quienes tienen algo que ver
con la salud, desde los responsables de programas sanitarios hasta el poblador
más pobre de las zonas más alejadas del país.
7. Conclusión
Por todo lo que se manifiesta en esta monografía,
resumimos, para combatir el Mal del Chagas-Mazza, lo siguiente:
· Conocer a la vinchuca, identificándola y diferenciándola de otros insectos.
· Mantener una vivienda higiénica, esto es con paredes y techos bien revocados y
blanqueados y siempre limpia. Debe asegurarse la eliminación de rendijas y
rincones que posibiliten el refugio de las vinchucas, la limpieza periódica de
depósitos, baúles, muebles, gallineros y cualquier otro lugar que pueda resultar
propicio al insecto.
· Denunciar la existencia de vinchucas a la autoridad sanitaria correspondiente.
· Facilitar la tarea de los rociadores, colaborando con ellos en todo cuanto sea
necesario.
· Informar a los vecinos de la necesidad de cumplir con las medidas de higiene y
de protección indicadas, vigilando que así sea en todo cuanto sea posible.
· Si ha sido picado por vinchucas, consulte de inmediato al médico. Recordar que
al principio de la enfermedad prácticamente no existen síntomas y que sólo al
cabo de varios años aparecen las complicaciones cardíacas y de otros órganos.
Ello puede hacer creer erróneamente innecesario tomar precauciones en un primer
período, cuando, por el contrario, un buen control médico puede evitar la
aparición de complicaciones.
· Si el especialista diagnostica Mal de Chagas, seguir fielmente sus
indicaciones.
· Ante cualquier duda consultar al médico y hacerlo cuantas veces lo estime
conveniente. Él podrá asesorarle en la lucha contra la vinchuca y controlar
periódicamente su estado de salud.
Insectos vectores: nuevo método para detectar
y repeler las vinchucas
Científicos argentinos y brasileños desarrollaron un nuevo método, menos tóxico,
para detectar la presencia de vinchucas e incluso repelerlas. Las vinchucas (en
Argentina principalmente Triatoma infestans, Hemiptera: Triatominae) son los
insectos vectores del Mal de Chagas, enfermedad que afecta a 16 millones de
personas en América Latina.
En el proyecto participan científicos del Laboratorio de Fisiología de Insectos
de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos
Aires, Argentina, y del Instituto René Rachou, dependiente de la Fundación
Oswaldo Cruz de Belo Horizonte, Brasil.
Los especialistas, que cuentan con financiación de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), tienen un año para comprobar la eficacia de su método, que está
basado en sustancias que la propia vinchuca produce como señal de peligro para
sus congéneres.
"Es un método menos tóxico y más específico que los actuales en uso", precisó el
biólogo argentino Gabriel Manrique.
El Mal de Chagas es causado por un parásito, el Trypanosoma cruzi, que está
presente en la heces de la vinchuca, un insecto de tres centímetros de largo que
se alimenta de sangre y es conocido en Argentina como la "chinche gaucha".
"Cuando se la perturba, la vinchuca libera una serie de compuestos que
informarían sobre la presencia de un peligro potencial al resto de la población
para que escape. Sería una feromona de alarma", subrayó Manrique.
La feromona emanada por las vinchucas en riesgo "no sólo les advierte la
conveniencia de huir", sino que les indica la "dirección contraria de la fuente
de agresión" y "promueve un aumento en la actividad locomotora: caminan más
rápido", agregó.
Los científicos argentinos y brasileños han reproducido artificialmente esa
sustancia con el fin de utilizarla en lugares donde se quiera saber si hay
vinchucas, pues si están escaparán inmediatamente al detectar la sustancia que
les avisa del peligro y podrán ser vistas.
Normalmente, la vinchuca busca abrigo en grietas y rajaduras, condiciones
ideales que halla en construcciones rurales con paredes de adobe y techos de
paja.
De día permanece inmóvil en su escondrijo, porque le escapa a la luz, y de noche
sale a nutrirse de sangre humana o de otro animal de sangre caliente, tras lo
cual regresa a su refugio.
"Buscamos probar si los volátiles liberados que funcionarían como feromona de
alarma pueden servir como un desalojante para detectar presencia o ausencia de
vinchucas en las viviendas. Sería un método ecológico, menos tóxico y más
específico que los insecticidas actualmente utilizados", concluye.
El Mal de Chaga lleva el nombre del brasileño Carlos Chagas, que descubrió esta
enfermedad, su agente causal y su transmisor. El argentino Salvador Mazza
realizó estudios en pacientes que permitieron completar el cuadro.
Entre sus síntomas están la fiebre, el dolor de cabeza y de músculos, la
inapetencia y alteraciones del corazón, que pueden llevar a la muerte del
enfermo.
Trazarán genoma de la vinchuca, insecto que
transmite el mal de Chagas
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Vinchuca, Parásito, Tripanosoma cruzii, Mal de Chagas

Las vinchucas, insectos hematófagos del orden de
los hemípteros (Hemiptera), son transmisores del mal de Chagas, una enfermedad
que afecta a los pobladores rurales y de poblaciones precarias en Latinoamérica.
Decodificar su genoma puede ser la clave para que la ciencia médica pueda
develar totalmente cómo se origina y transmite el mal de Chagas y para que se
pueda combartir este terrible mal, que sólo en la Argentina afecta a 2,3
millones de personas. En Latinoamérica lo sufren más de 16 millones de personas.
El mapa genético será trazado por investigadores de la Argentina, Brasil,
Uruguay, Paraguay y Chile, con apoyo del Instituto Pasteur de Francia y del
Conicet de la Argentina. Deodificarán el genoma de esos insectos, lo que
aportará conocimientos para buscar soluciones.
La vinchuca es el trasmisor del Tripanosoma cruzi, el parásito que produce el
mal de Chagas en la Argentina. Es un insecto que se encuentra en el 70 por
ciento del territorio nacional. En Latinoamérica, la zona endémica de la
enfermedad, hay otras 16 especies de insectos que se alimentan de sangre y
transmiten el parásito a los seres humanos.
Todos esos insectos —llamados triatominos— eran primitivamente silvestres, pero
se fueron adaptando a residir dentro de la vivienda humana (en paredes o en
techos de paja) o muy cerca, como en los gallineros. Esa convivencia,
"facilitada" por las condiciones de extrema pobreza, hizo que los insectos se
convirtieran en la principal vía de transmisión del Chagas en América latina
(las otras vías son por transfusiones de sangre contaminada o por transmisión de
madre a hijo por la placenta).
Cada año, según la Organización Mundial de la Salud, se producen 13 mil muertes
por mal de Chagas y se desarrollan 300 mil nuevos casos. Después de varios años,
cerca del 30% de los infectados desarrolla lesiones que afectan su corazón u
otras partes de sus cuerpos, como el aparato digestivo y el sistema nervioso.
Gran parte de esos nuevos casos se producen porque los insectos ya infectados,
como la vinchuca, chupan sangre de una persona y depositan las deyecciones con
parásitos sobre la piel o las mucosas. De esa forma, los parásitos aprovechan
para entrar en el organismo humano: por el agujero de la picadura o por fisuras
en la piel.
Teniendo en cuenta ese papel crucial que desempeñan los insectos en la
transmisión del Chagas, catorce científicos de instituciones estatales de
Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, se reunieron en Montevideo en la
última semana de noviembre y acordaron lanzar la "iniciativa del genoma de los
triatominos". Persiguen varias metas, según contó al diario Clarín de Argentina
el investigador del Conicet y coordinador de la iniciativa, Mariano Levin.
Pretenden generar conocimientos sobre la constitución genética de los insectos,
y compararlas entre sí, así como también desarrollar herramientas para un mejor
control de sus poblaciones.
Además, "se analizará cómo interactúan los productos de los genomas de los
insectos que transmiten el Chagas con los del genoma del parásito Tripanosoma
cruzii, cuya secuenciación está a punto de ser finalizada", afirmó el científico
argentino, quien tiene una beca del prestigioso Instituto Médico Howard Hughes
de los Estados Unidos, al igual que el brasilero Pedro Olivera, que forma parte
del proyecto.
Entre otros beneficios de la iniciativa, se espera saber más sobre cómo los
insectos podrían estar preparados para rechazar al parásito, cuando se les
introduce en su tubo digestivo. Incluso —estimó Levin— podría encontrarse alguna
"utilidad" dentro del campo biotecnológico al conocimiento que se generará sobre
la visión infrarroja y la alta sensibilidad al calor que poseen los insectos
como las vinchucas.
Los investigadores piensan decodificar el genoma de los insectos siguiendo el
"estilo" de Craig Venter, el científico y empresario estadounidense que
secuenció el genoma humano y que compitió con el proyecto público —conducido por
Francis Collins—, que fue finalizado en abril de 2003.
La iniciativa regional usará entonces el método de secuenciación llamado en
inglés "shotgun". Se desarrollará en laboratorios especializados de la Facultad
de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, la Universidad Nacional de San
Martín, la Universidad de La República en Montevideo, el Instituto Oswaldo Cruz
de Brasil, y en el Instituto Pasteur de Francia.
Los científicos trabajarán —específicamente— con ejemplares de tres de las
especies que transmiten el parásito del Chagas. Lo harán con vinchucas (su
nombre científico es Triatoma infestans), que fueron encontradas en Paraguay y
con ejemplares de otras dos especies que son parientes: Triatoma dimidiata y
Rhodnius prolixus, que habitaban en Brasil y en México.
Los investigadores fraccionarán el genoma de los insectos a estudiar.
Secuenciarán los extremos de esos fragmentos. Y, al final, ensamblarán todas las
lecturas hasta rearmar el conjunto de sus genes.
Todavía no está definido en qué año exactamente se terminará la decodificación
porque los fondos que se cuentan para desarrollar el proyecto son aún
insuficientes. Necesitan —en total— más de 5 millones de dólares.
Un mal transmitido por insectos fue hallado en
momias antiguas
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos
Los investigadores han descubiero que el mal de Chagas, una enfermedad mortal de
la sangre provocada por un parásito (Trypanosoma cruzi) y que es transmitada por
insectos (hemípteros hematófagos), existe en Centro y Sudamérica desde hace por
lo menos 9.000 años.
Un equipo de investigadores dirigido por Arthur C. Aufderheide de la facultad de
medicina de la Universidad de Minnesota ha informado que el mal infectaba a los
habitantes de los Andes costeños desde hace 9.000 años.
En una edición reciente en Internet de Proceedings of the National Academy of
Sciences, se informa que el equipo hizo ensayos con 283 momias y encontró
rastros del ADN del parásito que provoca el mal en el 41 por ciento de ellas.
El mal de Chagas es provocado por el parásito Tripanosoma cruzi, emparentado con
el microorganismo que produce la enfermedad del sueño en África, que penetra en
los tejidos del huésped y se multiplica. No tiene cura, y si bien el deterioro
suele ser muy lento, el mal acaba por destruir los sistemas del paciente. El
parásito es difundido por insectos que se alimentan de sangre, del orden de los
Hemípteros.
Las momias fueron preservadas naturalmente por el clima árido de los Andes en lo
que hoy es Perú. Las poblaciones humanas de la región datan del 7050 AC, y los
rastros del mal aparecían en la misma proporción, independientemente de la edad
o sexo de la persona.
Los investigadores señalan que los techos de paja donde se reproducen fácilmente
los insectos eran comunes en tiempos antiguos y aún lo son en la región.
La Cruz Roja, alarmada por informes cobre Chagas en Estados Unidos, anunció el
año pasado que empezará a buscar rastros de la enfermedad en las donaciones de
sangre. Se ha informado de siete casos, transmitidos por transfusión, en Estados
Unidos y Canadá desde 1986.
Insectos vectores: encuentran clave para
combatir el mal de chagas
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Vectores, Enfermedad Chagas, Mal Chagas, Trypanosoma
cruzi
El mal de Chagas es una parasitosis que está presente en toda América Latina
afectando a un 15% aproximado de la población total. Esta enfermedad puede
llegar a ser mortal, sobre todo en los niños y los bebés, pero en la mayoría de
los casos, las personas conviven muchos años con la infección hasta presentar
síntomas. Un importante porcentaje de ellos desarrollan insuficiencia del
músculo cardíaco y otras patologías invalidantes.
(La Hora) La causa de esta enfermedad endémica es un parásito: el Trypanosoma
cruzi, que hasta ahora no se podía erradicar del organismo humano una vez
instalado. Durante años se ha combatido a la enfermedad desde su vector, la
vinchuca (Hemiptera), un insecto hematófago que es el vector de trasmisión.
De esta manera se intenta disminuir la transmisión de la parasitosis y evitar
nuevos casos. Pero hoy parece que podrá combatirse su verdadera causa, y el
objetivo de los científicos es la curación definitiva de la enfermedad.
En efecto, un grupo de científicos encontró la llave que permitirá bloquear el
mecanismo que permite al Trypanosoma cruzi reproducirse y subsistir dentro del
organismo. Los científicos lograron identificar una enzima clave, llamada trans-sialidasa,
que le permite al parásito defenderse del sistema inmunitario de su huésped.
Pero este paso, si bien importante, es el primero de un largo camino hacia la
curación definitiva de las personas portadoras. Para ello, se deberá diseñar una
molécula que ataque esta enzima y, por lo tanto, al mecanismo de vida del
Trypanosoma cruzi.
El parásito tiene en su superficie una serie de moléculas que le permiten
interactuar, reaccionar y censar las condiciones del medio, es decir, el
organismo del huésped.
Estudiando los genes que codifican los elementos que están en esa superficie,
los investigadores esperan comprender los factores que permiten al Trypanosoma
cruzi interaccionar con el huésped.
Transmisión y reproducción
En la mayoría de los casos, el Trypanosoma cruzi
llega al hombre a través de un insecto que hace las veces de vector: la
vinchuca. Cuando una vinchuca infectada con Trypanosoma cruzi nos pica, excreta
sus heces con parásitos sobre la herida. La picazón hace que la persona se
rasque, produciendo pequeñas heridas por donde entran los parásitos al
organismo.
Una vez dentro, utiliza la sangre para propagarse en busca de células nucleadas,
que detecta e invade ciertos tejidos del cuerpo. Entre los blancos predilectos
del Trypanosoma están el corazón, el sistema nervioso, los músculos, el sistema
digestivo, según el tipo de cepa de que se trate. Entra en el citoplasma de la
célula y cuando ésta muere o estalla por la cantidad de parásitos, el
Trypanosoma cruzi vuelve a viajar por la sangre e infecta otras células sanas.
Como ante todo agente extraño, el sistema inmunológico produce una rápida
respuesta, y en un primer momento controla la infección. Se logra un equilibrio
por el cual el parásito vive intercelularmente, generando una respuesta
inmunológica que protege al huésped.
Mientras tanto, en la superficie del Trypanosoma cruzi existe una serie de
moléculas llamadas mucinas, que se sitúan una al lado de la otra y cubren
totalmente el parásito.
Del contacto a la invasión
Pero las mucinas no sólo protegen al parásito del
ataque de los anticuerpos, sino que le sirven también para relacionarse con
otras células sanas del organismo. Cuando el Trypanosoma toca con estas
moléculas la superficie de la célula elegida, en ese contacto éstas provocan una
reacción que permite la invasión.
Para que la cubierta de mucinas pueda proteger, interaccionar con otras células
e invadir, es necesario otro elemento: el ácido siálico, un azúcar tomado del
huésped a través de la trans-sialidasa. Esta enzima que coopera haciendo de
mediadora, se ha transformado en el blanco de la investigación en busca del
punto débil del huésped.
El gran paso de las últimas investigaciones fue, justamente, identificar los
genes que codifican la trans-sialidasa. Trabajando en el laboratorio con la
enzima en bacterias, se ha podido averiguar cuáles son las partes importantes
para transferir el ácido siálico. A partir de esto, la misión será diseñar
moléculas que impidan que la enzima funcione y de esta manera lograr paralizar
al parásito.
Este es el blanco ideal, lo que se denomina diseño racional de inhibidores para
enfermedades infecciosas. Los investigadores saben que hasta desarrollar un
remedio definitivo contra el mal de Chagas falta recorrer un largo trayecto.
Sabiendo que es una enfermedad que se divide en tres etapas progresivas, se
intenta que la futura cura pueda actuar en el mayor arco temporal.
La primera es la etapa aguda, el primer mes que le sigue a la infección, que
tiene algunos síntomas como fiebre y malestar general. Luego le sigue un período
asintomático de latencia que puede durar años. Y finalmente, el 15% de los
infectados sufren una etapa crónica cuyos síntomas, en la mayoría de los casos,
se manifiestan con daño cardíaco.
La enfermedad y la pobreza
La presencia del mal de chagas se detecta en
América Central y del Sur; Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela y Chile son los
países más afectados. Compromete de un modo esencial a la población rural, de
bajo estrato social, y está directamente relacionada con la pobreza y la
insalubridad.
Las viviendas de adobe, con abundantes grietas, piso de tierra, techo de paja y
mala iluminación, constituye un hábitat adecuado para los insectos transmisores.
Cualquiera sea su localización, lo hace en forma de manchas geográficas bien
delimitadas dentro de un mismo país, donde se registran entre 15 y 20 millones
de casos, produciendo unas 50 mil muertes al año.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El conocimiento de la Trypanosomiasis Americana
como entidad nosológica diferenciada, data de sólo 75 años, gracias al talento
del Insigne Científico brasileño Dr. Carlos Chagas. Pero apenas cabe dudar de
que sus transmisores y las molestias que ocasionaban ya se habían hecho notar
desde siglos atrás y así lo expresa con claridad el Maestro Dr. Luis A. León,
con su revisión de las crónicas sobre el tema, casi desde la Conquista de
América hasta el siglo XIX. (Ref. 1 - 18)
Pero tomando en cuenta los nombres indígenas aplicados a los vectores —hita,
vinchuca, chirimacha— nos asiste el derecho a suponer que la adaptación
domiciliaria de los Triatominos ya era una realidad de larga data, muchos siglos
antes de la conquista española, por lo menos en algunas regiones.
La voz quechua "vinchuca" significa "dejarse caer", "botarse", expresando con
justeza lo observado con respecto a la actitud de Triatominos con domiciliación
permanente y fue aplicada casi con seguridad a Triatoma infestans.
El término "hita", también quechua, es general para todas las chinches y aún se
aplica a las garrapatas (ARACHNIDA---- ACARINA); de la misma lengua es "chirimacha",
literalmente "la que teme al frío". Pero "vinchuca" tiene también un significado
en lenguaje Aimara, tal vez mucho más antiguo que el quechua: se aplica no sólo
a los vectores sino a los recaudadores, capataces y verdugos.
Naturalmente que no ha podido haber «adaptación domiciliaria" mientras no hubo
viviendas estables y esa característica se da en relación con los pueblos
agricultores. Por esa razón hemos revisado las culturas indigenas, su economía,
viviendas, etc., pues allí deben buscarse, en nuestro concepto, las primeras
aproximaciones de los Triatominos al hombre.
Las manifestaciones artísticas que por su
naturaleza han permanecido hasta nuestros días y son accesibles al estudio de
los especialistas, tales como cerámicas, tallas, esculturas, decoraciones,
grabados, etc., especialmente antropomorfos, nos ofrecen una nueva vía de
investigación de la Enfermedad de Chagas y sus transmisores, poco explorada
hasta ahora, pero que quizás enriquezca nuestro conocimiento sobre el tema en un
futuro próximo.
Valga como ejemplo el grabado gentilmente enviado por el Dr. Luis A. León a los
Autores, correspondiente a una cerámica antropomorfa con edema bipalpebral
unilateral, que interpretamos, coincidiendo con el distinguido Maestro, como
signo de "el ojo en compota" o "de Romaña" ¿Por qué?... Los edemas palpebrales
son muy comunes en las zonas ecuatoriales, tropicales y aún templadas,
frecuentemente originados por picaduras, especialmente de Himenoptera Aculeata y
otros Insecta vulnerantes y en la gran mayoría de los casos remiten rápidamente
en pocos días.
Debió, sin embargo, llamar poderosamente la atención del artista indígena la
coloración de ese "ojo en compota" —desde lívido hasta rojo vinoso— y la
permanencia de tal lesión —semanas, hasta meses, como hay ya casos registrados—.
Si bien es cierto que, generalmente, el complejo peri-oftalmo-ganglionar remite
en 15-21 días, no es raro que se mantenga 30-40 días y aún mas; seguramente el
modelo lo brindó algún individuo en el cual la Puerta de Entrada de la
Trypanosomiasis Americana presentaba esa característica de prolongada en el
tiempo.
En cuanto a los mecanismos que posibilitaron la colonización por los Triatominos
del entorno humano son varios, siendo los más importantes la domesticación de
mamíferos para consumo y su estrecho contacto con los moradores, cerca o dentro
de las habitaciones (Triatoma infestans, Triatoma dimidiata y ssp.) la
construcción de viviendas con hojas de palmera (Rhodnius prolixus y otros
Rhodnius), la captura, cría y contacto con mamíferos silvestres (Panstrongylus
megistus,Triatoma sordida sordida) y quizás varios que no conocemos pero que en
conjunto siguen permitiendo, aún en la actualidad, la domiciliación de
poblaciones silvestres de los Triatominos de mayor importancia en Salud Pública
y la paulatina adaptación de otras especies básicamente silvestres.
El desplazamiento compulsivo de importantes núcleos de población hacia lugares
distantes de su entorno habitual, cuando eran conquistados, sistema utilizado
por el Imperio Wari, el Imperio Inca —Tawantisuyo— y otros (1) pudo haber
facilitado la dispersión pasiva de los vectores ya en contacto estrecho con el
hombre; del Trypanosoma cruzi en los propios humanos y aún de reservorios como
el "cuis". Hasta en nuestros días, aunque por razones distintas, se comprueba
este mecanismo de captación de nuevas áreas geográficas, incrementado por el
gran avance de los medios de transporte.
A todo este período entre la aparición de las Comunidades agrícolas y
sedentarias y la conquista española, se lo conoce convencionalmente como
"Prehistoria Americana"; recordamos que en algunos casos estas agrupaciones
tienen una antigüedad, controlado por radio-carbono, de 3.800 A. C.
Pero si continuamos indagando en secuencia regresiva, analizando los pueblos
nómades, recolectores y cazadores, que vagaban en grupos más o menos numerosos
por la vastedad del Continente sin viviendas o refugios fijos, en una época que
podría corresponderse aproximadamente con la de los cazadores paleo y neolíticos
del Antiguo Mundo (2), pensamos que la Trypanosomiasis Americana pudo ya afectar
a muchos individuos a través de la contaminación digestiva, por ingestión de
mamíferos portadores del Trypanosoma cruzi, sin intervención directa de los
Triatominos; la Enfermedad de Chagas pudo ser en un principio adquirida por
ingestión antes de serlo por Insectos transmisores. (Ref. 20 - 21)
Y es probable que en muchos casos todavía lo sea. (Ref. 22)
Por fin y en cuanto a la zoonosis como tal puede remontarse a la aparición de
los primeros Mamíferos sobre la Tierra —Marsupiales— en el Período Cretáceo de
la Era Secundaria, o al menos coincidiendo con el desarrollo de gran variedad de
Mamíferos Placentados, en el Período Eoceno de la Era Terciaria.
No está a nuestro alcance precisar la época, ni aproximada, del origen de la
enfermedad en los mamíferos; pero puede suponerse razonablemente que ella fue
debida a una mutación o recombinación genética del Trypanosoma (S.) cruzi Chagas,
que lo convirtió en patógeno para los mamíferos que lo hospedaban, siendo
previamente un huésped indiferente, como sucede actualmente con otros
Trypanosomas.
(1) Esa costumbre de desarraigar pueblos enteros para dominar la rebeldía de los
conquistados fue utilizada por la mayoría de las Naciones expansionistas, hasta
la época actual.
(2) La cita hace referencia a la correspondencia en nivel evolutivo, sin inferir
sobre la concordancia, o no, en lo estrictamente cronológico.
(3) El distinguido colega Dr. Amador Neghme (Ref. 23) analiza en 1982 nuestro
trabajo en referencia a Triatoma infestans en Chile, coincidiendo casi
totalmente con la Hipótesis propuesta, en lo que hace a los mecanismos de
adaptación al hombre, antiguedad de dicha adaptación, etc. Agrega además algunas
consideraciones sumamente interesantes con respecto a la virulencia exacerbada
del T. cruzi al entrar en contacto con personas y animales domesticados
—colonización europea—, en relación a la mayor resistencia presentada por los
aborígenes, cuya respuesta inmune más precoz y efectiva frente al parásito daba
lugar a formas clínicas benignas o inaparentes en estos últimos, explicando que
tal condición se debería a un mecanismo de selección natural que permitió el
desarrollo de cepas del parásito menos virulentas para el hombre y los animales
silvestres propios de América.
Compartimos en general tal interpretación de los hechos, aunque la comparación
con la clínica en colonizadores evade los límites de nuestro trabajo, que
intenta dilucidar los mecanismos de adaptación domiciliaria y otras incógnitas
de la Trypanosomiasis Americana antes de la llegada de los españoles y la
posterior colonización de América.
Pero para intentar explicar el otro aspecto del tema debemos obligadamente
"volver al presente". Es interesante señalar —con respecto a la probabilidad de
adquirir la parasitosis por vía digestiva— que el 60% de nuestros pacientes
chagásicos confirmados niegan las picaduras, contacto o aún presencia de
Triatominos; niegan los signos y síntomas del período de puerta de entrada y
agudo... Pero el 99 % admite la ingestión frecuente y habitual de mamíferos de
cría (caprinos) o de caza (Edentata, Rodentia), cuyos índices de infestación en
zonas de alta y mediana endemia es muy significativo. (En algunas áreas de las
Provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Catamarca, dicho índice oscila
entre el 35 al 60 % en Caprinos, produciéndoles una enfermedad muy similar a la
humana. En las mismas regiones la infestación en mamíferos silvestres no es
inferior al 30%.)
Más aún, pacientes que no proceden de zonas endémicas, ni que han transitado por
las mismas, ni son hijos de madres chagásicas, ni recibieron transfusiones de
sangre, ni están casados con mujeres chagásicas, ni realizan tareas que los
expongan a una contaminación accidental (Cirujanos, Obstétricas, Laboratoristas)
registran como único antecedente la ingestión de mamíferos criados en zonas de
alta endemia.
De modo que el peso epidemiolóqico de la infestación parasitaria por vía
digestiva no puede subestimarse; debe estudiarse a fondo como lo venimos
proponiendo desde 1978 (Ref. 20 - 21 - 22). Tal vía contaminativa, sin embargo,
puede o no ser importante en otros Países de América, lo que, eventualmente,
también habrá que investigar.
NOTA ADICIONADA A LA VERSIÓN DE 1983.- ( Referencia 24)
(ABSTRACT en español en: "Chagas en JaIisco" IIº Ed. P. 39 - 43.)
Recientemente, por gentileza del Dr. Mario Paredes Espinoza de Guadalajara,
México, profundo estudioso de Chagas en su país, recibimos el Resumen del
trabajo referido en 24, realizado por el distinguido Colega Dr. Rothamer y
colaboradores, quienes, de alguna manera, comparten la hipótesis aquí expuesta.
Efectúan estudios sobre momias del Altiplano chileno, con resultados positivos
en cuanto a la presencia de esta patología en América Precolombina, que coincide
con nuestra interpretación de los hechos (Carpintero-Viana, 1979/83).
En una excelente labor y aporte para el conocimiento de la Paleopatología
Americana, Rothamer y colaboradores confirman nuestra HIPÓTESIS.
Por nuestra parte, si bien no pudimos realizar el estudio de punta de corazón
por falta de recursos financieros, revisando los detritus depositados en urnas
funerarias de las Culturas TAFÍ, SANTAMARÍA y LA AGUADA, encontramos dentro de
las mismas restos de Triatoma infestans, muy fáciles de reconocer para experto.
El sellado y posterior enterramiento de las urnas hubiera impedido cualquier
penetración de vinchucas "a posteriori". Resulta evidente que fueron enterradas
al mismo tiempo, probablemente ocultas entre las vestiduras del cadáver, lo que,
obviamente certifica el alto grado de domiciliación —ya en esas épocas— y el
estrecho contacto entre el Vector y las Comunidades aborígenes Pre-Colombinas.
D.J.C. 1983
La aplicación práctica de los conocimientos que puedan lograrse con este tipo de
estudios puede parecer ínfima, o nula, en relación a los objetivos inmediatos de
la lucha contra el flagelo.
Sin embargo, consideramos que esta línea de investigación nos permitirá
profundizar en el porqué y el cómo —si no en el cuándo— de la adaptación al
hombre por los Triatominos con alto sinantropismo actual, pudiendo averiguar
además las causas favorecedoras o adversas de su dispersión, los focos
originarios de cada especie, la presencia de poblaciones silvestres remanentes
en esas áreas y concomitantemente cuales eran las condiciones ecobiológicas que
circunscribían a la especie dentro de determinados límites, antes de que la
presencia del hombre interfiriera alterando el equilibrio y permitiendo la
expansión, fuera de control de los transmisores naturales de esta grave endemia
Americana.
RESUMEN
HIPOTESIS SOBRE EL DESARROLLO DE LA
TRYPANOSOMIASIS AMERICANA
Carpintero, D. J. y Viana, E.J. Buenos Aires,
Argentina.
Las referencias históricas sobre los Triatominos de gran adaptación a la
vivienda nos permiten tener una apreciación indirecta, pero de gran valor, sobre
la presencia y el desarrollo de la Trypanosomiasis Americana, en un estudio
retrospectivo que, por ahora, se halla en el terreno de la Hipótesis, pero que
puede ser enriquecido con argumentos y hallazgos positivos al realizar
investigaciones apropiadas sobre el tema. El plan de trabajo iniciado hace mas
de siete años posee, como interrogante básico, la determinación de los diversos
puntos de aproximación al hombre por las cuatro espacies hoy mejor adaptadas a
la vivienda: Triatoma infestans, Triatoma dimidiata, Rhodnius prolixus y
Panstrongylus megistus y de otras con mayor o menor grado de acomodación al
entorno humano, como las especies del Complejo sordida, Complejo phyllosoma y
Complejo protracta.
Las tareas programadas obligan a incursionar en el apasionante y poco conocido
terreno de las Culturas Indígenas del Continente, en lo que se ha dado en llamar
Prehistoria Americana. El campo de labor elegido presupone estudiar no solo las
altas culturas, sino seguir en secuencia regresiva a través de las culturas
medias y primitivas, desde los agricultores altamente especializados hasta los
ocasionales; los pastores, cazadores y pescadores y aún más allá, a los
recolectores aborígenes con un nivel comparable al de los Grupos paleolíticos
del Viejo Mundo.
En auxilio de esta indagación básicamente histórica, tomamos los elementos
conocidos de la distribución de las especies arriba citadas y sobre todo el
sentido u orientación de esa dispersión tanto de nuestros trabajos como de otros
Autores.
Consideramos que este tipo de estudios no solamente nos permitirá profundizar en
el porqué y en el cómo —sino en el cuándo— de la adaptación al hombre por los
Triatominos con alto sinantropismo actual, pudiendo averiguar, además, las
causas favorecedoras o adversas de su dispersión, el origen geográfico de cada
especie —al menos aproximado—, la presencia de poblaciones silvestres remanentes
en esos ecotopos y concomitantemente cuáles eran las condiciones ecobiológicas
que circunscribían a la especie dentro de determinados límites, antes de que la
presencia del hombre interfiriera alterando el equilibrio y dando lugar a la
expansión, fuera de control, de los transmisores naturales de esta grave endemia
Americana.
ABSTRACT
HYPOTHESIS ON THE DEVELOPMENT OF THE AMERICAN
TRYPANOSOMIASIS
Carpintero, D. J. and Viana, E. J. Buenos Aires,
Argentine.
The historical references about Triatominae of great adaptation to the dwellings
allow an indirect, but very valuable appreciation about the presence and
development of the American Trypanosomiasis in an retrospective study that, by
now, is in the ground of the Hypothesis, but is able to be enriched with
positives arguments and discoveries by the perform of adequate researches on the
subject.
The plan of work initiated more than seven years ago, entangle as basic unknown,
the determination of the diverse points of approach to the man, of the four
species today better adapted to the dwelling: Triatoma infestans, Triatoma
dimidiata, Rhodnius prolixus and Panstrongylus meqistus and anothers —in more or
less grade— adapted to the human environment, as the sordida Complex, phyllosoma
Complex and protracta Complex. The planed tasked obligue to enter in the
fascinating and little knowed field of the indigenous cultures of the Continent,
in the named "American Prehistory" (before 1492).The elected field of work
presuppose the study not only of the high cultures, but to follow in a
regressive sequence through the mean and primitive cultures from the
agricultural highly specialized to the occasionals; the shepherds, hunters and
fishers and even farther, the collectors with the same cultural level as
Palaeolithicus men in the Old World.
To help this inquire, basically historical, the know elements of the
distribution of the species above quoted and specially the sense of bearing of
this dispersion, we take in account, from our works and in the others Authors.
We think that this type of studies not only will allow to deep the "why" and
"how", but the "when" of the adaptation to the man by the Triatominae with a
great grade of synanthropism in the present.
Moreover, will be possible to inquire the causes, propitious or adverses of his
dispersion; the original foci of each species; the presence of wild populations
remains in this ecotopes and besides, how was the ecobiological conditions that
enclosed the species within determinate limits, before the man's presence
interference altered the equilibrium allowing the uncontrolled expansion of the
natural transmitters of this serious american endemic disease.
Insectos hematófagos causan problemas en
América
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Triatominae, Trypanosoma cruzi
El mal de Chagas es causado por insectos hemípteros (Hemiptera, Triatominae) a
los que se les llama "chinche" en el lenguaje popular. Este insecto pica a los
seres humanos cuando duermen y al mismo tiempo defeca, depositando un parásito
por medio de sus heces. El parásito (Trypanosoma cruzi) llega a la sangre y crea
complicaciones en casi todos los órganos humanos, en especial inflamación del
corazón y también del hígado. Es una de las enfermedades más silenciosas pero
graves de América Latina. Todas las personas que viven en la zona rural y bajo
pobreza están propensas a padecerla y no hay cura.
El Ministerio de Salud de El Salvador lanzó un proyecto para controlar la
enfermedad en los departamentos más influidos por el contagio: Santa Ana,
Sonsonate y Ahuachapán. Según la Organización Panamericana de la Salud, El
Salvador tiene más de 322 mil personas infectadas con el virus. Se procura
interrumpir la transmisión eliminando el insecto que transmite la enfermedad,
conocido como "chinche" (además se le llama "vinchuca" en Argentina), que se
aloja en las viviendas precarias, escondiéndose en los intersticios, en las
grietas de las paredes de barro y también en techos de paja. El proyecto,
financiado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), durará
cuatro años, finalizando en agosto del año 2007. Llevará una inversión de
833.300 dólares.
Durante los años 70 y 80, los movimientos migratorios de la zona rural a la
urbana en América Latina cambiaron el patrón epidemiológico tradicional de la
enfermedad de chagas y la transformaron en una infección urbana que incluso se
puede transmitir por las transfusiones de sangre. Según el Ministerio de Salud
de El Salvador, en las zonas ya infectadas el 80 por ciento de los contagios son
provocados a nivel mundial por transfusiones de sangre o contagio prenatal y
natal. Por eso, los bancos de sangre de los países afectados deben hacer un
examen especializado para evitar que potenciales donantes propaguen la
enfermedad.
La enfermedad produce problemas del corazón: con el paso del tiempo el órgano se
dilata y esto provoca que las palpitaciones anormales hasta que cesa de
trabajar. La adquisición del parásito es silenciosa y puede no manifestarse
hasta 10 ó 20 años después de tenerlo, sin ningún síntoma. Los pacientes con
enfermedad crónica severa se vuelven progresivamente más enfermos y mueren
generalmente de paro cardiaco.
Aunque parecen haber decrecido la aparición de casos, de todos modos se
presentan más de cien mensualmente. En el 2002 se registraron, entre enero y
abril, 408 nuevos casos. Un año antes, durante el mismo periodo se habían
reportado 465 casos, números que indican una disminución del 12 %.
Por otra parte, en Colombia se ha anunciado que se detectaron al menos 1.300.000
personas afectadas por este mal.
Detección de un parásito transmitido por
insectos se vuelve necesaria en los EEUU
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Enfermedad, mal de Chagas
La Cruz Roja americana espera que en unos años podrá analizar la sangre de las
donaciones para comprobar si está infectada con el mal de Chagas. Esta
enfermedad es transmitida por insectos y puede mantenerse inactiva durante
décadas antes de causar complicaciones fatales en el corazón.
Los expertos dicen que este mal, causado por un parásito que pasa a la sangre en
una picadura de insecto y que comúnmente se encuentra en Latinoamérica, ha
llegado a los Estados Unidos y Canadá a través de los inmigrantes.
Se sabe que se han infectado siete personas por transfusiones de sangre en los
Estados Unidos y Canadá desde 1986, dijo David A. Leiby, jefe de Parasitología
de la Cruz Roja americana. Además, otras tres personas se infectaron al recibir
donaciones de órganos de un solo donante, un inmigrante. Uno de los receptores
murió de la enfermedad.
"La cosa es que Chagas es una infección de por vida. Los tratamientos,
generalmente, son ineficaces", dijo Leiby, que habló en la conferencia de la
American Society of Tropical Medicine and Hygiene en Philadelphia.
En entre un 10 a 30 por ciento de las personas infectadas, la enfermedad de
Chagas causa tiempo después problemas cardiacos tales como agrandamiento del
corazón, ataques y arritmias. La causa oculta es pasada por alto a menudo por
los doctores de los Estados Unidos, que no están acostumbrados a considerar esta
enfermedad, dijo Leiby. "No es algo que los médicos de aquí generalmente
consideren", dijo. "Pero con los cambios de población, pienso que es algo de lo
que debemos preocuparnos."
Se piensa que cerca de 16 a 18 millones de personas —sobre todo los pobres de
zonas rurales— están infectados por la enfermedad de Chagas, lo que causa erca
de 50.000 muertes por año. Debido a su larga fase inactiva, mucha gente no sabe
que lleva la enfermedad.
Se estima que el costo de comprobar 13 millones de donaciones anuales de sangre
en los Estados Unidos va desde los u$s 50 a $100 millones al año. Leiby cree que
aproximadamente uno de cada 25.000 donantes de sangre está infectado. Aunque la
investigación de personas que se identifican como residentes anteriores de
América Latina en Miami y Los Angeles demuestra que la cifra es mucho más alta
en esas ciudades de frontera.
En Los Angeles, el índice de infección subió a partir de uno en 9.900 donantes
en 1996 a uno en 5.400 en 1998, dijo Leiby. En todos los Estados Unidos, podría
haber hasta 618 donantes por año que llevan los anticuerpos de Chagas, dijo
Leiby. El porcentaje de transmisión a los receptores de la sangre, sin embargo,
no se conoce.
Según Rosana Gariglio, bioquímica de Argentina que también habló en la
conferencia, en América latina hay alrededor de dos docenas de métodos de
análisis de sangre comercialmente disponibles para detectar la enfermedad de
Chagas. Pero la U.S. Food and Drug Administration no ha aprobado ninguno para
comprobar la sangre en los Estados Unidos y ninguna compañía los tiene.
"Hemos animado a que se desarrollen pruebas", dijo Hira Nakhasi, que dirige la
división del FDA de nuevas enfermedades transmitidas por transfusión.
La Cruz Roja, que recoge casi la mitad de la provisión de sangre de los Estados
Unidos, en la actualidad analiza la sangre para detectar siete u ocho
infecciones trasmisibles por la sangre, entre ellas el VIH y la hepatitis.
A pesar de la falta de pruebas en estudio, Leiby espera que se ponga en uso
dentro de algunos años un análisis de sangre que detecte el mal de Chagas.
"Estamos absolutamente esperanzados de que en unos años, alrededor de dos o tres
o cuatro, tendremos una prueba", dijo.
Insectos vectores: la vinchuca, un flagelo que
preocupa en Chaco, Argentina
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Vinchucas, Triatoma infestans, Hemiptera, Reduviidae
El intendente Mario Gómez, de la localidad de Castelli, Chaco, Argentina, dijo
que causó sorpresa el descubrimiento de cientos de vinchucas (Triatoma infestans,
Hemiptera: Reduviidae) que viven escondidas en los rincones de las casas,
poniendo en riesgo la salud de sus habitantes.
El funcionario manifestó que está muy preocupado por esta situación “que
sorprendió a toda la comunidad de la zona urbana”.
Infomó que se están haciendo, en este sentido, todos los esfuerzos con el
personal municipal y con la colaboración de la Zona Sanitaria VI de Castelli
para solucionar el problema. Prometió solucionar la provisión de insecticida
para llegar a todos los hogares donde se descubra la presencia de estos
insectos, que son los transmisores de la enfermedad del Mal de Chagas.
La municipalidad tiene la intención de implementar rápidamente un operativo de
fumigación para combatir a las vinchucas y transmitirle así la tranquilidad a la
población.
Autoridades del Puesto Sanitario de Miraflores informaron que se está trabajando
intensamente con el objetivo de solucionar este problema, y reconocieron que
antes no se hizo un control sanitario efectivo "por falta de movilidad" de esta
entidad.
El mal de Chagas no tiene aún un tratamiento médico y la única manera de buscan
una solución al flagelo es la prevención. Esta enfermedad, en su etapa crónica,
provoca problemas cardíacos resultando que personas relativamente jóvenes y que
tienen un organismo aceptablemente sano presentan invalidez para la vida normal
debido a la lesión del corazón.
Sin embargo la enfermedad no se desarrolla en el 80% de los infectados y cuando
se presenta afecta generalmente después de los 40 años. Es decir que el Chagas
puede causar una vida sin problemas o una muerte fulminante por paro cardíaco si
no se recibe tratamiento, por lo cual muchas personas, en su mayoría de escasos
recursos, a las cuales se les detecta la presencia del parásito Trypanosoma
Cruzi (Kinetoplastida: Trypanosomatidae), sufren marginación laboral por ello.
Encuentran rastros de mal de Chagas en momia
de 9.000 años
El mal de Chagas, una enfermedad mortal de la
sangre provocada por un parásito, existe en Centro y Sudamérica desde hace por
lo menos 9.000 años, dijeron investigadores. La Cruz Roja, alarmada por informes
sobre Chagas en los Estados Unidos, anunció el año pasado que empezará a buscar
rastros de la enfermedad en las donaciones de sangre. Se ha informado de siete
casos, transmitidos por transfusión, en Estados Unidos y Canadá desde 1986.
(Diariohoy.net) Un equipo de investigadores dirigido por Arthur C. Aufderheide
de la facultad de medicina de la Universidad de Minnesota, informa que el mal
infectaba a los habitantes de los Andes costeños desde hace 9.000 años.
El equipo hizo ensayos con 283 momias y encontró rastros del ADN del parásito
que provoca el mal en el 41 por ciento de ellas, dicen en la edición de internet
de Proceedings of the National Academy of Sciences.
El mal de Chagas es provocado por el parásito tripanosoma, que penetra en los
tejidos del huésped y se multiplica. No tiene cura, y el mal acaba por destruir
los sistemas del paciente. El parásito es difundido por los insectos que se
alimentan de sangre.
Las momias fueron preservadas naturalmente por el clima árido de los Andes en lo
que hoy es Perú.
Las poblaciones humanas de la región datan del 7050 AC, y los rastros del mal
aparecían en la misma proporción, independientemente de la edad o sexo de la
persona.
Los investigadores señalan que los techos de paja donde se reproducen fácilmente
los insectos eran comunes en tiempos antiguos y aún lo son en la región.
Insectos vectores: identifican el factor
virulento de la enfermedad de Chagas
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Mal de Chagas, Trypanosoma cruzi
La enfermedad de Chagas, trasmitida por insectos, afecta a más de 18 millones de
personas en América Latina. El agente responsable es un parásito protozoario,
Trypanosoma cruzi, transmitido por insectos hematófagos. Para sobrevivir en el
organismo del anfitrión, utiliza varias estrategias, pero en especial una:
inhibir la inmunorespuesta del anfitrión.
Insecto que acaba de alimentarse
Científicos investigadores del IRD (Institut de recherche pour le Développement,
Francia) y del INSERM (Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale,
Francia), quienes están estudiando este trypanosoma, encontraron que una de las
proteínas que secreta, la Tc52, es el factor de virulencia que desempeña un
papel primordial en el mecanismo de la infección. Combinando diversas
aproximaciones in-vitro, pusieron en evidencia el papel de esta proteína en el
desarrollo de la infección y realizaron la caracterización molecular por el
análisis de los péptidos de la mínima secuencia de Tc52 que posee actividad
inmunosupresiva. El conocimiento de la actividad biológica de este factor
aumenta las perspectivas para el desarrollo de estrategias de vacunación o de
drogas que combatan al T. cruzi.
Insectos vectores: Japón ayuda a Centroamérica
a combartir el mal de Chagas
TEMAS: Biología, Zoología, Entomología, Insectos,
Hemiptera, Hemípteros, Enfermedades, Mal de Chagas
En la batalla por terminar con el mal de Chagas en las Américas, Japón tiene una
participación crucial, a través de la Agencia Japonesa de Cooperación
Internacional (JICA). Esta entidad, junto con la Organización Panamericana de la
Salud (OPS), trabaja con los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala en
la meta de interrumpir la transmisión del vector que causa la enfermedad para
2010 y cumplir con distintas etapas de este objetivo en los próximos tres años.
Para actualizar la información sobre los programas que se llevan adelante en
Centroamérica y discutir los pasos a seguir, la Dra. Mirta Roses Periago,
directora de la OPS, se reunió con el Dr. Yoichi Yamagata, de la JICA. Ambos
acordaron una estrategia conjunta para buscar el apoyo de organismos
internacionales, agencias, redes católicas y grupos comunitarios que están
trabajando en la región.
La Dra. Roses destacó el avance de los trabajos en los países y el enorme aporte
de la JICA. También enfatizó la necesidad de comprometer a los gobiernos y de
tejer alianzas con otros organismos para trabajar en los países y en las
fronteras. Y remarcó que, aunque el trabajo sea tripartito, es importante que
cada país elabore sus metas de acción y sus compromisos. "Es fundamental tener
un abordaje organizado e involucrar a todos los sectores. También lograr que un
grupo de operadores de campo trabajen exclusivamente en el Chagas por los
próximos cinco años para alcanzar la meta de erradicación deseada".
"Japón está trabajando en Centroamérica desde comienzos de la década del '70,
cuando se inició una cooperación técnica entre mi país y Guatemala y se
diseñaron programas para erradicar al vector que causa la oncocercosis (ceguera
de los ríos). Hacia 1997 creímos que los lazos ya existentes se podían utilizar
para trabajar en Chagas", contó Yagamata. En su exposición, explicó las líneas
de acción: enfocar aún más en el trabajo directo con la comunidad para reforzar
la vigilancia, rociamiento de las viviendas con insecticidas, actividades de
seguimiento, investigación y control, y la participación de voluntarios
japoneses, entre otros proyectos. Por un período de cinco años, que comienza en
2003, la JICA ofrecerá un apoyo financiero para esta meta de 2,7 millones de
dólares.
En este momento, el personal de JICA está trabajando en El Salvador, en los
departamentos de Ahuachapán, Sonsonete y Santa Ana; en 9 áreas de salud de
Guatemala y en la Región de Salud 5, especialmente en el municipio de Intibucá,
en Honduras. Sin embargo, en los tres países es necesario movilizar recursos
para cubrir el costo de las operaciones de control en las áreas que no cubre
JICA y para lograr alcance nacional en la eliminación doméstica del vector, la
reducción del riesgo de transmisión a través de transfusiones de donantes
infectados, investigación y capacitación.
La enfermedad de Chagas es considerada un problema central de salud pública en
toda Latinoamérica, en donde se estima que hay de 16 a 18 millones de personas
afectadas y otras 100 millones en alto riesgo. Al no haber todavía una vacuna
disponible, los métodos de control y erradicación del vector siguen siendo el
camino para desterrar la enfermedad. Hoy, en Centroamérica, la erradicación es
considerada una prioridad, considerando los altos costos sociales y económicos
de la enfermedad. Además, los exitosos programas de erradicación en Sudamérica
demostraron que era factible la interrupción de la transmisión del T. Cruzi, el
agente vector de la enfermedad.
La OPS fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud
pública más antigua del mundo. Trabaja con los países de las Américas para
mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes. Funciona como la
Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.
Estudio de la vinchuca en la Universidad Nacional de Córdoba para combatir el
mal de Chagas
Investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas se encuentran desarrollando
un importante estudio para combatir el Mal de Chagas. La particularidad del
trabajo consiste en que, mediante el conocimiento de la bioquímica del insecto
(la vinchuca) se busca incidir sobre la producción de huevos impidiendo su
reproducción.
Desde hace 10 años, un grupo de estudio dentro del Departamento de Bioquímica
Clínica de la Facultad de Ciencias Químicas se dedica de lleno al estudio
bioquímico de los insectos. En este caso, se trata de la vinchuca, el vector por
el cual se transmite el mal de Chagas. "Nos interesó el insecto porque cuando se
diseñaron las campañas de lucha contra el Chagas, se sabía que el vector era
capaz de volar por necesidades alimentarias. Pero si bien sabíamos que volaba,
poco se había estudiado de los elementos bioquímicos participantes para esa
acción, en la cual consume mucha energía", explica Edilberto Rubiolo, doctor en
bioquímica y director del equipo. Recientemente, el Banco de la Nación Argentina
donó 100 mil pesos a la Universidad Nacional de Córdoba para el financiamiento
de estudios sobre la enfermedad de Chagas, entre los cuales se encuentra el
grupo dirigido por Rubiolo, cuyo equipo de trabajo se completa con las doctoras
en ciencias químicas Lilián Canavoso y Roxana Cano, la bioquímica Milena Marcato
y el biólogo Raúl Stariolo.
Impedir la reproducción
Mediante los estudios, anteriormente comentados los investigadores lograron
describir las moléculas encargadas de llevar la energía a los músculos de vuelo
de la vinchuca, y han publicado sus trabajos en este campo. Otra acción en la
que este insecto consume muchas energías es en producir sus huevos.
Precisamente, en este último aspecto se enfocan las actuales tareas de
investigación del grupo. "Sabemos que la única fuente de energía de este insecto
la obtiene a través de la sangre de la que se alimenta, pero se conoce muy poco
sobre cómo maneja sus reservas energéticas, y en este momento nuestro trabajo
está concentrado en la captación y transporte de energía para la postura de
huevos, abarcando desde el momento en que el insecto succiona la sangre hasta la
producción de huevos", sintetiza Rubiolo. ¿Cuál es la importancia de estudiar
este punto? El director del equipo lo explica: "Si podemos incidir en alguno de
estos pasos, podríamos cortar la reproducción del vector. Por ejemplo,
inhibiendo la transferencia de la energía a donde se producen los huevos, o en
el procesamiento del huevo, ya sea a través de enzimas, metabolitos o una droga;
tendríamos una herramienta para manejar la generación de los mismos". Es decir,
se trata de manipular la reproducción de la vinchuca, bloqueándola. Sin embargo,
los investigadores descartan los insecticidas para este propósito. El proyecto
es incidir en la puesta de huevos de la vinchuca sin llegar al empleo de
insecticidas tóxicos, pero sí mediante algún compuesto químico que logre frenar
la reproducción. Sobre esto, Rubiolo destaca que los insecticidas que existen
"matan al insecto pero absolutamente ninguno tiene poder ovicida, o sea que
eliminan la vinchuca pero no los huevos que produce".
Hacia otras ramas
Pero la bioquímica del insecto reviste especial importancia no sólo en el mal de
Chagas, sino que sus conocimientos pueden aplicarse en otros insectos asociados
a problemas de salud o en áreas de importancia económica de nuestro país. En
este sentido, la idea del equipo de trabajo es la formación de recursos humanos
capacitados para que los conocimientos obtenidos en el estudio de la vinchuca
sean aplicables a otros insectos. "En este momento, por ejemplo, tenemos la
"mosca de los cuernos" (Haematobia irritans), que nos invadió desde Brasil y
está generando grandes problemas en la ganadería. El conocimiento de la
bioquímica de los insectos nos permitiría controlar mejor este problema, y el
manejo de muchos otros insectos, como el pulgón en la agricultura o la abeja
productora de miel", manifiesta Rubiolo.
Chagas: "El SIDA de los pobres"
Básicamente, el mal de Chagas es una enfermedad de la pobreza. Se manifiesta en
las zonas más empobrecidas de América Latina. La enfermedad de Chagas incluye a
varios componentes: el parásito, como responsable de la patología; el vector,
que no es otra cosa que el insecto (los denominados Triatominos) ; y el
hospedero, que puede ser cualquier mamífero, incluido el ser humano. El hábitat
de las vinchucas tiene que reunir determinadas condiciones, como viviendas con
rajaduras en las paredes, techos de pajas o barro, donde generalmente anidan.
Las especies de vinchucas son más de un centenar, aunque básicamente pueden
reducirse a cuatro las que tienen importancia epidemiológica. En Argentina,
predomina la llamada Triatoma infestans. ¿Cómo la vinchuca sirve como agente
para transmitir la enfermedad de Chagas al ser humano? Una de las
características de este insecto es que no inocula el parásito en el tejido
humano, sino que al picar a una persona y succionar la sangre, su intestino se
hincha y la obliga a defecar, depositando el parásito en la piel de su víctima.
Por la picazón, las personas se rascan, y son ellas mismas las que inoculan el
parásito en los tejidos mediante esta acción. Este modelo de transmisión
vectorial fue preponderante en toda América Latina hasta la década del 80.
En cuanto a la transmisión de humano a humano, a través de las transfusiones
sanguíneas, Rubiolo afirma que en Argentina más del 95% de las transfusiones
está controlada, "pero todavía quedan algunos resquicios por donde puede pasar
la enfermedad", aclara.
El mal de Chagas es considerado como un enfermedad silenciosa, ya que la gran
mayoría de sus víctimas no se dan cuenta cuando se infectan, y durante muchos
años no presentan síntomas. Se clasifica en tres fases: aguda, latente y
crónica. La fase primaria o aguda, se produce entre 5 y 7 días desde el momento
en que la vinchuca pica a la persona. En la mayoría de los casos, la
adquisisción de la enfermedad pasa inadvertida para sus portadores y no sufren
dolencia alguna, salvo algunas líneas de fiebre y en algunos casos lo que se
denomina Signo de Romaña (llamado también "ojo en compota"). Luego la sucede la
etapa de latencia, que puede llevar hasta 30 años sin que la persona manifieste
síntomas y donde la enfermedad sólo puede detectarse mediante análisis
sanguíneos.
La fase crónica se presenta en la adultez y sus manifestaciones suelen estar en
relación directa con las alteraciones del corazón, el aparato digestivo y el
sistema nervioso central y periférico. La consecuencia más común de esta
enfermedad, en Argentina, es la miocardiopatía chagásica, afección del corazón
que podría describirse como un engrandecimiento de sus músculos y su consecuente
mal funcionamiento.
El aporte de Mazza
El descubridor de la enfermedad de Chagas fue el
brasileño Carlos Chagas en 1909. Sin embargo, en la Argentina muchas veces se lo
llama Mal de Chagas-Mazza, en honor al médico argentino Salvador Mazza, quien en
1926 comenzó a estudiar la enfermedad y con los años se transformó en el
principal estudioso de esta patología en el país. "Como el Chagas era una
enfermedad que afectaba principalmente a los pobres, no se le daba trascendencia
y la medicina la negaba como patología. La importancia del trabajo de Salvador
Mazza reside precisamente en señalar que la enfermedad era importante y en hacer
tomar conciencia de esto a las facultades de medicina", subraya Rubiolo.
Bibliografía:
1.- Libro de Parasitología y Helmintología Humana. Capítulo 7.
2.- Dr. Roca Goderich. Temas de Medicina Interna. Tomo 3.
Autores:
Dra. Florángel Urrusuno Carvajal. Esp. MGI MsC. APS. Profesor Instructor.
Dirección: Edificio 14 A apto 2 Micro X Habana del Este.
Dra. Regla Lidia Vázquez Abreu. Especialista en MGI. Profesora Instructora
Dirección: Recreo No. 654 % Esperanza y Armonía. Cerro
Dra. Maria Teresa Cárdenas Mederos. Especialista en MGI. Profesora Instructora
C.I: Carmen % Ayuntamiento y Monasterio. CMF No. 8 Cerro
Abril 2006
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Publicación enviada por Dra. Florángel Urrusuno Carvajal
Contactar mailto:florangel.urrusuno@infomed.sld.cu
Código ISPN de la Publicación EEuyZVuuyplgPeCMef
Publicado Thursday 4 de May de 2006
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