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Variación poblacional de la chicharrita Dilobopterus costalimai, vectora de la bacteria Xylella fastidiosa, con relación a las brotaciones de cítricos y a las características climáticas de Bella Vista
Resumen: La Clorosis Variegada de los Cítricos (CVC), es una enfermedad que afecta principalmente naranjas dulces, cuyo agente causal es la bacteria Xylella fastidiosa Wells, transmitida por insectos, “chicharritas” (Hemiptera: Cicadellidae, Cicadellinae), vectores que usualmente se encuentran sobre las ramas de plantas y se alimentan de vasos del xilema de brotes jóvenes. La chicharrita Dilobopterus costalimai Young, es una especie considerada clave en la transmisión de la enfermedad en Brasil.
Publicación enviada por Darío Rubén Taiariol
INTRODUCCIÓN
La Clorosis Variegada de los Cítricos (CVC) es
una enfermedad que afecta principalmente a plantas de naranjo dulce. Fue
encontrada en Brasil en 1987 (De Negri, 1990, Rossetti et al, 1990) y la
expresión de los síntomas fue asociada con la bacteria Xylella fastidiosa (Chang
et al., 1993). En Argentina, fue primero detectada en Misiones (1984)
(Contreras, 1992) y más tarde (1990) en Corrientes en el litoral del río Paraná
y áreas centrales. Ahora la enfermedad esta expandiéndose hacia el sur de
Corrientes (Diamante et al., 1999). En Brasil es considerada una de las más
serias enfermedades que afecta la citricultura.
La presencia de Xylella fastidiosa en el xilema de las plantas afectadas en
Brasil y en Argentina fue observada (Beretta et al, 1992) y confirmada en
Francia (Chang et al., 1993) y en EE.UU. (Beretta, 1993).
Los síntomas de CVC son detectados en hojas maduras de plantas jóvenes y adultas
como pequeñas manchas amarillentas en la parte superior de la hoja; en el envés,
aparecen lesiones de color pardo; en estados avanzados se observan lesiones en
ambos lados de la hoja, defoliación en la parte superior de la planta y reducido
tamaño de fruta, que algunas veces aparece con quemaduras provocadas por el sol
(Diamante et al., 1997). Los síntomas se pueden confundir con deficiencias de
zinc (Fundecitrus, 1998).
La bacteria es transmitida por insectos (chicharritas) vectores (Hemiptera:
Cicadellidae, Cicadellinae) (De Coll et al., 2000; Lopes, 1996; Young, 1968),
que usualmente son encontradas sobre las ramas de las plantas, alimentándose de
los vasos del xilema de brotes jóvenes (Milanez, 2003). Estos vectores tienen
bien desarrollado una cámara de succión que les permite consumir bajo fuerte
presión negativa los nutrientes del xilema (Purcell, 1989), principalmente
aminoácidos y ácidos orgánicos (Andersen et al., 1989) excretando el exceso de
líquido a través del ano. Como los aminoácidos se encuentran en baja
concentración en el xilema, estos insectos deben ingerir grandes cantidades de
líquidos (Purcell, 1989; Raven, 1993).
La temperatura es uno de los factores ambientales de mayor influencia sobre la
biología de los insectos, pudiendo alterar el metabolismo, la reproducción, la
longevidad y el comportamiento alimentario de las chicharritas. También la
temperatura influye sobre la velocidad de desarrollo y sobrevivencia de los
insectos, dentro de ciertos límites; cuanto mayor es la temperatura, mayor será
la tasa de desarrollo (Haddad et al., 1984; Milanez et al., 2002). Otro factor
importante son las precipitaciones, cuando éstas son abundantes puede aumentar
el número de insectos atrapados (Roberto et al., 1998).
Trabajos sobre la influencia de la temperatura mostraron que el desarrollo
(duración) de la fase de huevo fue inversamente proporcional al aumento de la
temperatura, en la franja de 18 a 32ºC, y en el desarrollo ninfal fue
inversamente proporcional al aumento de temperatura, en la franja de 20 a 25ºC,
mientras que no hubo desarrollo a temperaturas constantes de 30 y 32ºC. Es
probable que esto ocurra solamente en condiciones de laboratorio, donde la
temperatura se mantiene constante. En la naturaleza, es perfectamente posible
que los insectos vivan en regiones mas cálidas, con temperaturas que se alternan
durante el día y la noche. Además las chicharritas pueden refugiarse en el
interior de las copas de los árboles en las horas mas cálidas del día (Milanez
et al., 2002).
Observaciones poblacionales realizadas en la región de Bella Vista, mostraron
que las especies de chicharritas predominantes en las plantas cítricas fueron
Dilobopterus costalimai Young, Molomea lineiceps Young y Frenquenamia
spiniventris Linnavuori & De Long, 1978. La especie D. costalimai, es una
especie considerada clave en la transmisión de la enfermedad en Brasil (Milanez
et al., 2003), y se la encuentra también en Misiones (Remes Lenicov, 1999). Las
especies del género Molomea son consideradas como potenciales vectores.
Así, las chicharritas vectoras ganan status de plaga en cultivo de las
variedades de naranja dulces y el control de estos insectos pasa a ser una
estrategia recomendada de manejo de CVC.
El objetivo de este estudio fue determinar los factores que ejercen influencia
sobre la abundancia estacional de D. costalimai en naranja Valencia Late.
MATERIALES Y MÉTODOS
El ensayo se realizó en un lote experimental de
evaluación de densidad de plantación y de riego de Valencia Late (Citrus
sinensis L. Osbeck) sobre Lima Rangpur, plantada en agosto de 1990 en la
Estación Experimental Agropecuaria INTA Bella Vista (coordenadas: 1: 28º26.913`S
- 58º58.852`W; 2: 28º26.931`S - 58º58.765`W; 3: 28º27.005`S - 58º58.783`W, y 4:
28º26.987`S - 58º58.872`W.
El diseño consistía en dos bloques principales, con riego (riego por goteo, con
fertirriego) y sin riego (fertilización tradicional). Cada bloque principal
estaba replicado en otro, y tenía 15 tratamientos, de diferentes distancias de
plantación: 4, 5, 6 y 7 m entre hileras, y 2, 3, 4 y 5 m entre plantas de la
hilera (4 plantas por tratamiento). En el bloque con riego, el agua fue
suministrada con nutrientes 2 veces en la semana; se aplicó una tercera vez
cuando fue necesario corregir déficit de precipitaciones. En el bloque sin
riego, los nutrientes se aplicaron manualmente bajo los árboles sobre la
superficie del suelo, una mitad de la dosis en octubre-noviembre y la otra en
marzo-abril. La dosis de fertilización fue la misma para todos los tratamientos.
La evaluación comenzó en diciembre de 2002, y se analizaron datos hasta
diciembre 2005. Se colocaron al azar y distribuidas uniformemente 20 trampas
pegajosas amarillas (12 x 7 cm), una por planta, por cada bloque de riego (con
fertirriego y sin riego), a una altura de 1,5 m desde el suelo y en el lado
Norte de la planta (Fundecitrus, 1997).
Las tarjetas eran reemplazadas por otras nuevas después de 30 días de
exposición. Las tarjetas recolectadas se llevaron al laboratorio donde se
procedió a la identificación y conteo de vectores atrapados, bajo microscopio
estereoscópico. Las chicharritas se separaron y se mantuvieron en frascos con
alcohol 70 %. Para la clasificación se utilizó el Manual Técnico de
Identificación de Chicharritas de los Cítricos (Fundecitrus, 1997) y se enviaron
especimenes a Rodney Cavichioli (Universidad Federal de Parana, Curitiba,
Brasil) y Remes Lenicov (Museo de La Plata, Buenos Aires, Argentina) para
confirmación de la especie. Las chicharritas desconocidas fueron almacenadas
para futura identificación.
Se utilizaron datos climáticos de la Estación Experimental Agropecuaria INTA-
Bella Vista, de precipitaciones mensuales y temperatura media mensual.
Se realizaron observaciones de brotaciones durante el período estudiado,
registrándose el crecimiento de brotes en cm y el tiempo en días en que creció
en cada brotación estudiada. Para ello se midieron brotes desde que tenían 0.5 a
1 cm de largo, hasta que dejó de observarse cambios en la longitud de los
mismos. La medición se realizó desde la base hasta el ápice del brote. Se
midieron 10 brotes una vez por semana, de 4 plantas de las densidades 7x5, 7x2,
4x4 y 4x2, de ambos bloques de riego con sus repeticiones, en total 64 plantas.
Con los datos registrados se realizó el análisis de la variancia para cada
longitud, días de crecimiento de brotes y porcentaje con síntomas de CVC,
comparándose los distintos tratamientos por el test de rango múltiple de Duncan
al 5%.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La chicharrita D. costalimai, fue encontrada en
mayor cantidad tanto en el bloque con riego como en el sin riego desde diciembre
de 2002 hasta mayo de 2003. Este período coincidió con abundantes
precipitaciones (noviembre 212 mm, diciembre 329 mm y en total 1216 mm). Los
promedios de temperatura mensual fueron adecuados para la chicharrita, entre 20
y 28 ºC.
En igual período en 2004/05, los picos poblacionales fueron similares aunque
inferiores, tal vez debido al menor crecimiento y duración de las brotaciones
(sexta: 5,43 cm y 21,75 días, y séptima: 6,2 cm y 24,21 días, ver Tabla 1) y
menores precipitaciones (716 mm).
Desde junio 2003 hasta noviembre 2004 D. costalimai fue atrapada en baja
cantidad (ó no atrapada como en agosto de 2003, si se compara con el período
antes citado), observándose menores niveles de precipitaciones que en el período
de estudio (diciembre 2002- mayo 2005) (Figura 1).
En el bloque sin riego D. costalimai no fue atrapada en junio, agosto,
septiembre y octubre de 2003, coincidiendo con meses de bajas precipitaciones y
menores temperaturas, donde además se produjo la segunda brotación que fue la de
menor crecimiento (0,76 cm y 17,30 días, ver Tabla 1), en el bloque con riego no
fue atrapada en agosto. En trabajos realizados en Brasil se encontró que cuando
se producen deficiencias de agua en áreas no irrigadas usualmente hay menor
producción de brotes jóvenes en las plantas y probablemente, se alteran los
niveles de nutrientes y la tensión en el xilema, lo cual podría afectar la
alimentación y preferencia de las chicharritas (Garcia et al., 1997).
Los insectos atrapados no alcanzaron a 0,5 por trampa por mes desde noviembre de
2003 hasta noviembre de 2004, en ambos bloques, coincidentemente con bajas
precipitaciones hasta septiembre de 2004 (excepto noviembre de 2003). En
diciembre de 2004, se observó un incremento de insectos en el bloque sin riego,
coincidentemente con un aumento de precipitaciones en este y en los dos meses
anteriores.
Con respecto a las brotaciones, se estudiaron nueve (Tabla 1). En la primera
brotación estudiada (noviembre y diciembre de 2002), se registró el mayor
crecimiento vegetativo y la mayor duración del crecimiento (11,66 cm y 24 días)
(Tabla 1), dato clave considerando que los adultos se alimentan principalmente
en las hojas nuevas y ramas tiernas (Paiva et al., 2001); se observó el mayor
porcentaje de ramas con síntomas (3,83 %) en el bloque con riego y (6,80 %) en
el bloque sin riego (Tabla 2). En la segunda (agosto-septiembre de 2003),
tercera (diciembre de 2003 y enero de 2004), cuarta (abril-mayo de 2004) y
quinta brotación (julio-agosto de 2004), se observó menor crecimiento en
longitud y duración más breve que en la primera brotación, siendo la menor la
segunda brotación. La tercera brotación (3,33 cm y 16,8 días) (Tabla 1) fue
coincidente con la primera en la época, pero con menor crecimiento,
circunstancia que pudo influir en la cantidad de insectos atrapados.
El porcentaje de brotes con síntomas de CVC disminuyó, coincidentemente con
picos poblacionales menores de las chicharritas 6 meses antes. Los síntomas de
CVC se manifiestan 6 meses después que una chicharrita se alimenta de los
brotes. En la segunda brotación, todavía se observó un considerable porcentaje
de brotes con síntomas en el bloque con riego (3,33 %, Tabla 2). En la tercera y
cuarta brotación los porcentajes de brotes con síntomas fueron menores (Tabla
2), coincidentes con picos poblacionales bajos de chicharritas. En la quinta
brotación se observó un aumento en el porcentaje de brotes con síntomas, 2,13 %
y 2,90 % en los bloques con y sin riego, respectivamente; 6 meses antes se había
observado un leve aumento en el número de chicharritas en ambos bloques.
Entre enero y marzo de 2005 se registró un ligero aumento en el número de
insectos recolectados. En estos meses y en los 3 anteriores mejoraron las
precipitaciones y se produjo una brotación (sexta, 5,43 cm y 21,75 días, Tabla
1) similar a la cuarta. En los meses de febrero, marzo y abril de 2005 se
produjo la séptima brotación (6,20 cm y 24,21 días, Tabla 1), en abril fue
observado un gran incremento de insectos recolectados y se produjeron abundantes
precipitaciones (258 mm, Figura 1) y en mayo se observó el mayor número de
chicharritas atrapadas, con buenas precipitaciones y promedio de temperatura
adecuado (20ºC). En los meses posteriores disminuyo el número de insectos, con
un aumento en diciembre de 2005, coincidente con aumento de precipitaciones y
temperatura (Figura 1). Durante este último periodo se produjeron dos
brotaciones, la octava brotación (junio-julio 2005) con reducida longitud de
brotes y menor tiempo de crecimiento, y la novena brotación (agosto-septiembre
2005) con mayor longitud de brotes (6,18 cm) y el mayor tiempo de crecimiento de
los brotes (30,21 días).
CONCLUSIONES
Los picos poblacionales de D. costalimai fueron
coincidentes con épocas de elevadas precipitaciones y promedios de temperatura
de 20 a 28ºC.
Se observaron picos poblacionales altos cuando hubo mayor crecimiento de los
brotes y las brotaciones fueron prolongadas (mayor cantidad de tiempo en
crecimiento: 24 días).
Los mayores picos poblacionales se registraron desde diciembre hasta mayo.
Picos poblacionales elevados determinaron mayor porcentaje de síntomas seis
meses después.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen a Gustavo Cardozo, Héctor
Franco, Antonio Lezcano, Ramón Monzón, Albina Pessoa y Diomede Torres por la
asistencia técnica brindada.
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Publicado Friday 5 de May de 2006
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