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Familia y control social. Una perspectiva de análisis integradora
Resumen: Actualmente se hacen necesario estudios que se dediquen a analizar la familia y sus problemas en las nuevas condiciones socioeconómicas y cambios sociales, destacándose como dificultad el escaso número de investigaciones centradas en el estudio de la familia como unidad de análisis, donde se hace necesario rescatar la lógica familiar, pues si existen nuevos formas de familia, el control social es de suma importancia y no puede dejarse a un desarrollo espontáneo pues los problemas de las personas encuentran su clave en las interacciones familiares.
Publicación enviada por Msc. Lisandra López Cardero
“Todas las familias felices se parecen, pero cada familia desdichada lo es a su manera”.
Leon Tolstoi.
RESUMEN
Actualmente se hacen necesario estudios que se dediquen a analizar la familia y sus problemas en las nuevas condiciones socioeconómicas y cambios sociales, destacándose como dificultad el escaso número de investigaciones centradas en el estudio de la familia como unidad de análisis, donde se hace necesario rescatar la lógica familiar, pues si existen nuevos formas de familia, el control social es de suma importancia y no puede dejarse a un desarrollo espontáneo pues los problemas de las personas encuentran su clave en las interacciones familiares.
Ante este reto nos resulta interesante analizar a la familia y sus problemas en las nuevas condiciones socioeconómicas y proponer en este artículo el estudio a desarrollar una metodología que permita superar las carencias que desde este punto de vista han sido identificadas referidas a los aspectos conceptuales del estudio sobre el hogar y la familia así como los análisis de la dinámica intrafamiliar y su influencia en la formación de la conducta.
La propuesta teórica-metodológica que fundamentamos en este artículo posibilita el conocimiento y trabajo con la familia entendiendo su funcionamiento desde una interrelación dialéctica de la familia como institución y la familia como grupo sobre la base de los controles sociales. Pretendemos que partiendo de la misma se pueda desarrollar la conformación práctica de una propuesta de estrategia de intervención con la pretensión de orientar determinadas acciones que permitan ejercer el control social desde mecanismos más flexibles y abiertos que aminoren la falta de control.
Hablar de la familia es evocar una multiplicidad de asunciones y mitos en torno a ella. Sin embargo, lo que está claro es que ella ejerce una poderosa influencia en la vida de las personas, a nadie se le escapa su importancia. Ella es la institución que de manera inmediata absorbe los problemas que presenta la sociedad, porque se alza como un ambiente educativo que elabora mecanismos de socialización y control social que favorecen o impiden la consumación de conductas desviadas en sus miembros.
Cada familia es diferente y reacciona de manera diferente; esto es, por la diversidad de estructuras y modelos familiares que existen. Es importante que los diferentes profesionales de las ciencias humanas, de la salud, sociales que de alguna manera trabajan con familias conozcan los mecanismos por los cuales las familias se parecen o desarrollan su propia idiosincrasia.
La efectividad de la labor de los padres o del medio familiar en la transmisión de valores a través de estrategias y mecanismos de regulación de la conducta debe estar aparejada a la existencia de un medio familiar armonioso con manifestaciones de afecto, cariño y atención paterno-filial que condicionan una aceptación incondicional hacia su medio.
Si bien en un principio, el estudio y tratamiento de la familia estuvo fuertemente influido por los trabajos de Freud acerca de la dinámica de los vínculos familiares de las personas y las teorías de vinculación al objeto, consideradas fundamentales en la formación de la personalidad, fueron determinantes para la formación de una” corriente psicoanalítica de la familia”. Posteriormente los estudios sociológicos de grupos y el desarrollo de la terapia grupal, así como el estudio de los sistemas, las unidades que los forman y las vinculaciones que entre ellos existen, fueron abogando por un nuevo paradigma emergente ya en las ciencias, la concepción sistémica.
Los estudios de familia en sociología son tan antiguos como la sociología misma. La familia siempre fue una de las instituciones que despertó mayor interés entre los sociólogos, pues a través del análisis de las particularidades de su estructura, funcionamiento e historia y del examen de otras dimensiones, estos pretendían demostrar la legitimidad de sus cuadros conceptuales.
…La familia ha despertado también el interés de diversos profesionales, que desde el perfil de sus especialidades se han aproximado a su estudio para enriquecer el conocimiento que sobre este tipo social tiene el hombre de ciencia actual: la Psicología, el Derecho, la Demografía, la Historia, la Medicina, la Economía, la Antropología y la Pedagogía son algunas de las ciencias cuya preocupación por la familia como hecho se ha vuelto tradición y han realizado no pocas aportaciones que tienen un valor gnoseológico, en tanto datos para la Sociología. (1)
Teniendo en cuenta su estructura, función y posición entre el individuo y la sociedad, lo más exacto es concebir a la familia, como unidad social. Como tal, se nos presenta, por una parte, como el más pequeño componente estructural de la sociedad, que cumple las tareas de una institución social, y por otra, es posible describirla como grupo social con determinada estructura y particularidades de interacción.
Sobre la familia se han realizado diversas investigaciones que ponen de manifiesto su papel en la formación de las nuevas generaciones y las diferentes directrices en que se desarrolla, abarcando cada etapa y formaciones en su organización estructural interna tanto en el nivel objetivo como subjetivo. Podemos apreciar la vigencia e importancia de la discusión de este tema en esta realidad que le ha tocado vivir a la familia.
La importancia de este trabajo se desprende de la imperiosa necesidad de realizar estudios que se dediquen a analizar a la familia y sus problemas en las nuevas condiciones socioeconómicas y cambios sociales, donde se hace necesario rescatar la lógica familiar, pues si existen nuevos formas de familia, el control social es de suma importancia y no puede dejarse a un desarrollo espontáneo pues los problemas de las personas encuentran su clave en las interacciones familiares. Nos sumamos a la emprendida tarea de fortalecer los mecanismos de control social presentes en la familia en aras de evitar y minimizar conductas negativas que provoquen una familia problemática con dificultades en su funcionamiento y equilibrio familiar. Dentro de la familia se crean los patrones de conducta que llegan a convertirse en pautas que orientan la conducta a seguir por cada uno de sus miembros.
Es relativamente escaso el número de investigaciones centradas en el estudio de la familia como unidad de análisis. Prevalecen las que consideran al individuo aisladamente, así, por ejemplo, en temas como la fecundidad sólo se investigan por lo regular, los deseos, actitudes y motivaciones de la mujer. Sin embargo algunos autores han examinado el tema de la prevención de la delincuencia, en el orden teórico en su relación con los mecanismos de control social, sin embargo no se conocen de trabajos específicos que estudien a la familia y la incidencia que tienen los mecanismos de control en la conducta de sus miembros.
El abordaje del control social supone hacer mención de dos grandes tradiciones. Una arranca en los albores de la Sociología Académica en los Estados Unidos. Fue E. Ross el primero que empleó la expresión desde su monismo social entre 1896 y 1901, tomado de H. Spencer. R. Park también la aplicó, afirmando así su perspectiva organicista; finalmente se asienta en la obra de Talcott Parsons, absolutamente orientada al control de la desviación.
El concepto nace en ese marco temporal por la necesidad de orden, durante la época de la “desorganización social”, generada por el surgimiento de la sociedad industrial de masas y la heterogeneidad cultural provocada por los grandes flujos migratorios. Posteriormente, el control social fue asentado por la Escuela de Chicago sobre la idea de la libre comunicación, en la psicología social de Mead y la del Estado, de Dewey.
A pesar de que el Estado cubano desde el triunfo de la Revolución hasta la actualidad comenzó a insertarse en un proceso de mecanismos y estrategias que posibilitan el buen desarrollo de la familia, hemos podido apreciar que a tenor de los cambios ocurridos en estos tiempos, la familia ha evolucionado, por lo que estamos ante la presencia de nuevos tipos de familia que rompen con los esquemas tradicionales acostumbrados que indudablemente terminan por modificar toda la vida social que hasta el momento se tenía estructurada.
Todavía no existe una cultura para la solución de conflictos, y no siempre tenemos una familia preparada para la relación familiar, muchas familias conocen los problemas, otras ni siquiera los sospechan.
Ante este reto y movida por toda esta realidad, por el importante papel que juega la familia en la sociedad, la influencia que ejerce sobre sus miembros y la destacada posición que ocupa en la formación y desarrollo de la personalidad y partiendo de la notable realidad de que existen familias que presentan dificultades en su funcionamiento y en las formas de enfrentar situaciones conflictivas, donde prevalecen conductas desviadas y falta de control. Nos resulta interesante analizar a la familia y sus problemas en las nuevas condiciones socioeconómicas y proponer el estudio a desarrollar una metodología que permita superar las carencias que desde este punto de vista han sido identificadas referidas a los aspectos conceptuales del estudio sobre el hogar y la familia así como los análisis de la dinámica intrafamiliar.
En las investigaciones que sobre familia se han realizado, existe una tendencia a no tratar la familia como institución y sobrevalorar la familia como grupo. Se han estudiado por separado uno y otro aspecto.
Siguiendo una perspectiva de análisis integradora nos proponemos estudiar a la familia aportando desde lo teórico una metodología que nos permita estudiar a la misma como una institución social y como grupo de interacción, demostrando esta relación sobre la base de los controles sociales.
La familia en Cuba ha tenido que accionar en un escenario de grandes transformaciones sociales como país y en su inserción en el mundo. Es un grupo humano en constante interrelación dialéctica con la sociedad y el estado. Su rumbo por tanto no depende sólo de voluntades individuales. Son necesarias voluntades políticas, disposiciones legales, políticas sociales, tendencias de cambio que la conformen como institución y sus normas sociales sean cumplimentadas en la familia como grupo. Los controles sociales son los elementos que sirven de conexión y relacionan a la familia como grupo con la familia como institución social, estos tales y como se presentan en la realidad posibilitan o impiden el cambio desde las relaciones intersubjetivas que se dan en el interior del hogar. El control social en este sentido está representado por aquellos procesos del sistema social que tienen un aspecto preventivo o limitador que enseñan al actor o los actores a no aventurarse a procesos de desviación, poniéndose de manifiesto a través de mecanismos de control social que constituyen las vías, formas y procedimientos en que puede ejercerse el mismo, siendo utilizados por la familia para regular la conducta de sus miembros, guiarlos y orientarlos.
Para la sociología, las instituciones como la familia, son constelaciones cargadas de normas y sistemas de roles. El control social suele ejercerse, sobre todo, gracias al alto grado de conformidad que existe en la aceptación de la norma prevalente.
La familia no es sólo una expresión y un eje básico de la vida económica, sino que está estrictamente relacionada con dinámicas sociales y realidades históricas de cada sociedad concreta, así como también, con las etapas del ciclo familiar y los cambios o condicionantes internos y externos que afectan al núcleo. Es posible describirla como una unidad social que representa el componente estructural más pequeño de la sociedad, que cumple las tareas de una institución social y presenta determinada estructura y particularidades de interacción como grupo social.
En ocasiones las necesidades e intereses de la familia van por delante de los cambios sociales y hacen que existan transformaciones en la legislación, ejemplo: el caso del aborto, las leyes de adopción, de divorcio, los horarios comerciales, etc, mientras que en otros casos es la realidad económica fundamentalmente la que obliga a adaptarse y cambiar a la familia. Si todo crecimiento conlleva cambio, el crecimiento familiar nos lleva necesariamente al concepto de cambio en las reglas y en los roles.
Precisamente en la sociedad de hoy operan cambios que conmocionan a la familia como institución y que originan consecuentemente modificaciones en su estructura, en su dinámica y en su funcionamiento.
Si bien tiempos atrás se dibujaba a la familia con enlaces perdurables, cuyo proyecto vital era la procreación; con roles y funciones claramente definidas donde el más común de los conflictos familiares estaba representado por la lucha de llegar de la dependencia a la independencia, actualmente los enlaces matrimoniales tienden a ser cada vez menos perdurables; los roles y funciones son mas fácilmente intercambiable y no están tan rígidamente establecidos; en el proyecto vital de las parejas no siempre pasa por tener dependencia y la realización de los intereses personales prima por sobre el mantenimiento de los lazos familiares, todo lo inverso a generaciones pasadas.
Es necesario considerar entonces la relación indiscutible entre la familia y la sociedad, pues se concuerda que las transformaciones operadas en el plano social han tenido un impacto en la institución familiar. La incorporación masiva de la mujer al trabajo asalariado, y la feminización de la fuerza técnica del país se cuentan, por su trascendencia, entre las de mayor significado.
La fecundidad es el fenómeno más claramente vinculado a la familia. Para el caso cubano, el descenso acelerado de la fecundidad y el mantenimiento de bajos valores, ha condicionado sobre manera los cambios observados y ya la familia de pocos hijos es una realidad.
La familia cubana comparte hoy muchas de las tendencias que vive la institución familiar en el mundo, y más particularmente en los países de América Latina y El Caribe, aún cuando la causas y los efectos que las mismas provocan no siempre sean coincidentes con lo que sucede en estos países. (2)
Las tendencias sociales que cumple la familia como institución influyen en el comportamiento de la familia como grupo, estableciéndose una relación dialéctica. Las condiciones socioeconómicas actuales y la evolución de la familia en Cuba, señalan que estas tendencias en el plano social y al interior del grupo familiar, deben ser consideradas en el establecimiento de políticas sociales, partiendo de la importancia que el Estado le asigna a la familia como célula básica de la sociedad.
…Algunas de estas tendencias constituyen logros positivos como inicio de la vida sexual entre jóvenes de edad semejante, a diferencia de la tradicional iniciación del joven con una mujer profesional que marcaba la disociación entre amor y sexualidad; aceptación de las relaciones sexuales como parte del vinculo amoroso; prevalencia de actitudes preferentemente positivas hacia la igualdad de derechos en las relaciones entre los sexos; disponibilidad para toda la población de medios de planificación familiar que posibilita cada vez más la tenencia de hijos sólo realmente deseados; protección legal, social y económica a los hijos, sean nacidos dentro o fuera del matrimonio; eliminación de ocupaciones tradicionalmente destinadas a la mujer (prostitutas, meseras, trabajadoras domésticas); aumento del flujo de ideas, el intercambio, la libertad de expresión, la toma de decisiones en el ámbito familiar; reconceptualización y revalorización de fenómenos como el divorcio, la virginidad, las uniones consensuales y la maternidad soltera; mayor respeto a la individualidad, a la autonomía del otro; modificación de valores sociales y familiares, así como una aceptación en su generalidad a la figura del(padrastro, madrastra, hermanastro, etc). (3)
Al mismo tiempo se identifican dificultades y desarticulaciones que generan conflicto para poner límites y normas a la conducta en el hogar, menor respeto a la figura adulta, fundamentalmente al padre y a la madre como representantes de la autoridad; enfrentamientos intergeneracionales desde etapas tempranas; modificación y perdida de tradiciones familiares; resquebrajamiento de valores relacionados con la educación formal y las normas de convivencia, la nupcialidad temprana, la maternidad precoz, la alta recurrencia al aborto y las enfermedades de transmisión sexual resultado de la ilimitada libertad sexual.
Diferentes investigaciones acerca del cumplimiento de las funciones familiares y de la distribución de roles en el hogar muestran que es la mujer la principal responsable de la realización de las tareas domésticas y también de las actividades y relaciones correspondientes a la formación de los hijos. Es decir, se mantiene la tradicional división por sexo del trabajo doméstico, recayendo el peso principal sobre las mujeres sean o no trabajadoras. Cocinar, limpiar, arreglar la casa, lavar y planchar son las tareas en las que se invierte más tiempo y son obligaciones típicamente femenina, a pesar de que muchas mujeres y esposas en la actualidad reconocen que los hombres participan hoy en día más que años atrás, ayudan en la tareas del hogar y las mujeres se sienten apoyadas, aunque el mayor peso de las actividades sigue recayendo sobre ellas, esto demuestra que tendencias actuales como esta que cumple la familia como institución se van cumplimentando en la familia como grupo, atendiendo a sus particularidades, características y mecanismos de control como lo son en este caso la distribución de roles o funciones familiares.
Los roles masculinos se van flexibilizando, se va tomando conciencia poco a poco de la necesidad de equilibrio que debe existir en cuanto a las funciones familiares, todo lo contrario puede afirmarse respecto a la actitud de los adolescentes que pertenecen a familias problemáticas donde la desigual participación en el hogar se produce con mayor énfasis en estas nuevas generaciones.
Desde una perspectiva histórica se observa que las relaciones sociales se han ido democratizando paulatinamente, lo que en el contexto familiar se expresa en los cambios de los patrones de control de los padres sobre los hijos en los que han aparecido estilos de confianza más flexibles, menos autocrático, manifestándose una tendencia al predominio de estos que no supone la desaparición de patrones con predominio de autoritarismo sino que coexisten, aunque estos últimos en una presencia menor en las familias.
Como institución la familia cumple con las demandas o normas sociales y las adapta a su medio. Como grupo en su dinámica y en la interacción con sus miembros comparte criterios y expectativas propias atendiendo a la subjetividad del sujeto y a los sistemas de actividad y comunicación en los que esta inmersa. Los padres tratan de cumplir con expectativas que presenta la familia como institución pero atendiendo a sus particularidades propias a veces son demasiado altas o diferentes a la de los adolescentes. Las normas rígidas, los límites flexibles y el no atender a los cambios que en ellos se habían operado genera conflictos en las relaciones interpersonales con sus progenitores a los que reclaman ser más flexibles y comprensivos ante sus necesidades crecientes de independencia.
Entre las variables del desarrollo familiar que pueden influir en el desarrollo del adolescente y que pueden ser analizadas como formas de ejercer el control podemos encontrar los estilos parentales democráticos, autoritario, permisivo derivándose en mecanismos que posibilitan tal y como existen el cambio.
Estos modelos de control de los padres traen consigo un efecto en la socialización de los adolescentes que se manifiesta en la formación de su conducta.
Existen en la mayoría de las familias problemáticas un predominio de formas de control permisivas y autoritarias, relacionándose con la primera conductas que no aprenden a aceptar el no, a enfrentar las dificultades, manifestándose como un adolescente difícil en el que se expresa inmadurez, irresponsabilidad, ausencia de normas de educación formal, donde se refleja una formación de valores desfavorables y desencadenan en conductas incontrolables lo que determina que su relación con los demás adultos sean conflictivas y consiguientemente el ambiente familiar sea tenso. La segunda forma de control trae consigo conductas inestables en cuanto a lo afectivo, respuestas muy explosivas, falta de respeto para tratar de reafirmarse y alcanzar por esa vía el espacio que ellos manifiestan le niegan sus padres, para evitar el enfrentamiento actúan a espaldas de los adultos para sentirse libres y como realmente son.
El ritmo de la vida moderna conduce a reducir los espacios de intercambio familiar, no se puede dejar la comunicación sólo a encuentros espontáneos, cuando de manera intencional se propician estos, si se busca el tiempo para explicar las decisiones, constricciones y retroalimentación proveniente de los hijos en la adolescencia se enfrenta de forma constructiva la crisis del desarrollo por la que atraviesa el adolescente. La estructura grupal de la familia brinda oportunidades favorecedoras o limita de hecho las relaciones familiares. La presencia física de alguien no garantiza la adecuada comunicación interpersonal, mecanismo este indispensable y esencial que hace posible la interacción.
Los cambios han dejado finalmente grandes vacíos e insatisfacciones con la institución familiar, con las nuevas formas de crianza y con las nuevas estructuras familiares. La asimilación de patrones comportamentales requiere de la identificación de sus hijos con sus padres. Los mecanismos de la comunicación que están en la base de la educación son los que posibilitan la efectividad de la interiorización de las normas.
Se hace necesario imponer el poder de los adultos de manera limitada, a que las restricciones estén asociadas a la explicación y la comprensión, a crear un espacio para la discusión, en la que se expongan libremente sus criterios, aunque escuchen las opiniones de los padres requieren hallar sus propias respuestas, ser escuchados y reconocidos.
Como etapa transicional todavía la comunicación entre padres e hijos acerca del sexo sigue siendo un problema. Entre los temas de los cuales se conversa entre ellos es poco frecuente que se incluya el sexo.
Hoy presenciamos una adaptación en los valores de los adultos respecto a la intimidad sexual premarital de sus hijos en contraste con generaciones anteriores, aunque no lo acepten totalmente. Actualmente la severidad del castigo para la hija embarazada ha disminuido considerablemente, es más común que la ayuden. Esta tendencia no esta jurídicamente establecida, no existe una ley que la ampare, sin embargo las familias comienzan a considerarla como lo que está legitimado y como grupo comienza a tratar de cumplirla.
La familia como institución no sólo existe por leyes o medidas jurídicas que la norman, sino que también se conforma y complementa por aquello que la familia como grupo asume como lo legítimo atendiendo a sus características, particularidades y condiciones internas regulado por una serie de normas sociales, seguidas por cambios sociales, estos últimos introducen tendencia de comportamientos que implican transformaciones profundas en la familia que rompen con lo tradicional.
Las familias cuyas pautas de control son autoritarias los hijos tienden a rebelarse contra ese estilo que no les da autonomía, ni independencia y que constituye motivo de preocupación para los padres por el comportamiento que asumen, presentando una serie de características en su personalidad como agresividad, dudas, confusión, sintiéndose de esta manera incomprendidos.
La comunicación progenitor-hijo no debe esperar hasta la adolescencia. Debe comenzar tempranamente. Un sentimiento de confianza y apertura acerca de la sexualidad se generalizará a partir de una relación que se ha producido de tal forma con el respeto a otras áreas de la vida.
Las normas sociales se han modificado y con ellas profundamente también las formas de constituir pareja, representando esta otra de las tendencias que enfrenta la institución familiar. Existen modificaciones en cuanto a la pareja tradicional, las uniones consensuales son especialmente significativas.
El matrimonio a prueba, las uniones consensuales y otras formas de convivencia, son a ciencia y a ciertos matrimonios no legalizados, no formalizados, sin papeles. Estas parejas forman también una institución y como toda institución social, reglamenta las relaciones, en este caso entre los sexos y tienen todos los privilegios y obligaciones del matrimonio legalizado que aun conserva características del modelo de la familia patriarcal con roles formalizados de manera mas o menos rígida.
Anteriormente el divorcio no era aceptado socialmente, una mujer divorciada podría manchar la moral de la familia. Actualmente investigaciones demuestran que atendiendo a las estadísticas; se puede afirmar que cada vez son más las personas que en Cuba se divorcian y contraen más de un matrimonio a lo largo de su vida. Esta tendencia se manifiesta mediante el cambio en mecanismos de control como las tradiciones, costumbres y patrones que presenta cada medio familiar y a través del cual sus miembros son educados y orientados.
La familia como institución no sólo existe por leyes o medidas jurídicas que la norman, sino que también se conforma y complementa por aquello que la familia como grupo asume como lo legitimo atendiendo a sus características, particularidades y condiciones internas regulado por una serie de normas sociales, seguidas por cambios sociales, estos últimos introducen tendencia de comportamientos que implican transformaciones profundas en la familia que rompen con lo tradicional.
En Cuba la institución familiar no tiene un carácter prescindible, como lo es para un creciente número de individuos en diferentes latitudes, donde se observa una progresiva extensión de formas y estilos de vida no familiares. Aunque el Estado a través de políticas de seguridad social asume funciones que antes eran depositadas sólo en la familia como el cuidado de los enfermos, de los niños pequeños, de los ancianos, otras funciones son irremplazables como la afectiva.
La familia debe reproducir las normas y valores de la sociedad para ser funcional a ella. Las funciones de la misma están al servicio de los individuos, al servicio de la sociedad o ambas. Como institución social se ha desarrollado, en estructura, funciones e integración social, regula determinadas necesidades sociales y personales. En el grupo familiar actúan ideales individuales valores y normas de la sociedad o de determinadas capas. El carácter de los vínculos humanos en la sociedad, la posición social y la situación económica de los miembros de la familia se reflejan en las posiciones y formas de interacción familiares.
Las funciones de los miembros de la familia son afianzadas por un sistema de valores y normas, específicas de la sociedad y la capa social, como roles, y pueden interiorizarse como rasgos de la personalidad.
No todas las familias tienen la misma capacidad para responder a los cambios y ajustarse a las situaciones. Este tipo de familia se caracteriza por una pobre integración familiar y adaptabilidad al medio social; en ella los patrones de conducta son débiles, así como el control social, convirtiéndose en una familia problema. Ante esta situación debemos analizar el estado de sus mecanismos de control con el objetivo de intervenir y lograr el cambio positivo respecto a la problemática.
La preparación de la familia exige transformaciones en las formas de convivencia entre los miembros, enfatizando las relaciones, pero ello requiere un contexto social que contribuya con modelos positivos, con nuevos espacios de interacción y nuevas formas de control social.
Conocer las manifestaciones de control social en la familia posibilitaría concebir estrategias de ayuda y asesoramiento para la solución de las diversas problemáticas que aparecen en su seno, específicamente relacionadas con la formación de la conducta.
Después de la reflexión realizada no nos queda duda alguna del papel que juega la familia en nuestra sociedad y sobre todo en la formación de la conducta de sus miembros, pues la existencia de un medio donde no esté presente el control social genera una familia problemática, disfuncional y desorganizada, disminuyendo así su estabilidad como sistema
No se necesitan familias cerradas y rígidas que no han incorporado mucho de afuera del sistema, ni han proporcionado un medio propicio para el desarrollo de formas flexibles de control social y abiertas de relación, pues estas tienen un escaso repertorio para relacionarse, incluyendo la expresión afectiva y formas para enfrentar situaciones conflictivas.
La propuesta teórica-metodológica que fundamentamos en este artículo posibilita el conocimiento y trabajo con la familia entendiendo su funcionamiento desde una interrelación dialéctica de la familia como institución y la familia como grupo sobre la base de los controles sociales. Partiendo de la misma se puede desarrollar la conformación práctica de una propuesta de estrategia de intervención con la pretensión de orientar determinadas acciones que permitan ejercer el control social desde mecanismos más flexibles y abiertos que aminoren la falta de control.
Referencias bibliográficas
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2- Ares, Muzio, Patricia. Familia actual: Realidades y desafíos. Informe de Investigación, Facultad de Psicología, Universidad de la Habana, 1998.
3- Ares, Muzio, Patricia. Ob.Cit
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WEBGRAFIA:
Bienvenido Mena Merchán. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y Profesor titular de La Universidad de Salamanca. Psicopatología infantil, familia y desarrollo de la infancia
Universidad de Oriente. Facultad de ciencias sociales. Departamento de Sociología
AUTORA:
Msc. Lisandra López Cardero.
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Publicado Monday 30 de October de 2006
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