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Un método ergonómicamente eficiente para el trabajo con motosierra en cortas de conversión en bosques de coníferas cubanos
Resumen: El estudio de dos nuevos métodos de trabajo con motosierra bajo las mismas condiciones experimentales en el año 2002, permitió conformar un método para el trabajo con motosierra en cortas de conversión en bosques cubanos que disminuye los riesgos de accidentes y enfermedades ocupacionales en los operadores, a la vez que incrementa la productividad de la pareja.
Publicación enviada por M.Sc Diocel Álvarez Machado y Otros Autores
INDICE
Resumen
Introducción
Materiales y métodos
Resultados y discusión
- Efecto económico y social de los resultados.
Conclusiones
Bibliografía
Anexos
RESUMEN
El estudio de dos nuevos métodos de
trabajo con motosierra bajo las mismas condiciones experimentales en el año
2002, permitió conformar un método para el trabajo con motosierra en cortas de
conversión en bosques cubanos que disminuye los riesgos de accidentes y
enfermedades ocupacionales en los operadores, a la vez que incrementa la
productividad de la pareja.
Se experimentó un método con alternancias libre (3) y uno con alternancias
delimitadas por el reabastecimiento de combustible de la motosierra (2). En
ambos se concibieron dos operadores por parejas, pausas encubiertas, el uso de
la palanca de empuje y la ejecución de la muesca direccional en árboles que
sobrepasan los 40 cm de diámetro. Estos métodos fueron comparados entre sí y
con el que se aplica tradicionalmente en estas áreas (T): un operador y un
ayudante que no se alternan, no usan la palanca de empuje, ni la muesca
direccional y toman descansos espontáneos.
El análisis integral de los resultados permite proponer el método (2) como el
más apropiado ergonómicamente. El método permite reducir los riesgos de
accidentes y enfermedades ocupacionales en los motoserreros, al equilibrar y
disminuir la carga fisiológica de trabajo en un 13.69 % y el tiempo de exposición
a posturas incómodas y a los efectos nocivos de la motosierra en un 52.08 %,
mientras que la productividad en tiempo efectivo se elevó en un 27.32 %
respecto al método (T), con la disminución de los costos de la operación, que
justifican salarios básicos de operador para ambos integrantes de las parejas.
El aporte principal de la investigación consiste en demostrar con resultados
concretos las ventajas de la alternancia en el trabajo con motosierra.
PALABRAS CLAVE
ABSTRACT
The study of two new work methods with
low motosierra the same experimental conditions, it allowed at the same time to
conform a method for the work with motosierra in short of conversion in Cuban
forests that it diminishes the risks of accidents and occupational illnesses in
the operators, that it increases the couple's productivity.
The main contribution of the investigation consists on demonstrating with
concrete results the advantages of the alternation in the work with motosierra.
WORDS KEY
INTRODUCCIÓN
El trabajo, punto de apoyo y sostén de
la productividad, no siempre está exento de riesgos. El polvo, el calor, la
mala iluminación, las materias quimiotóxicas, el ruido, las vibraciones, y
fundamentalmente, la fatiga son otros tantos elementos que afectan el equilibrio
físico y mental del hombre que trabaja (op. cit.).
Las tareas forestales en específico, continúan siendo, en la mayoría de los
países, unas de las más peligrosas. Uno de los trabajos que más puede
comprometer la salud de los obreros forestales es el de operador de motosierra.
En muchos países, específicamente del mundo desarrollado han extremado las
medidas de protección para estos trabajadores y la motosierra comienza a ser
sustituida por nuevas máquinas de aprovechamiento de madera que perjudican
menos la salud de los operarios. La transferencia de estos avances tecnológicos
a los países subdesarrollados demorará muchos años producto a su elevado
costo. Entre tanto, el hombre como centro del sistema semi-mecanizado de corte
(motosierra) seguirá expuesto diariamente a los peligros de accidentes y
enfermedades profesionales provocadas por la nocividad del ruido, de las
vibraciones, y de los gases de combustión de la motosierra; así como por las
posturas difíciles (asimétricas)
Los índices de accidentes entre los motoserreros son elevadísimos, aun cuando
usan medios de protección personal. Los datos aportados por la OIT en el
seminario internacional desarrollado en Kanalfingen (1996), los ubican en primer
orden (91.4 %) dentro de todos los ocurridos en los diez años que anteceden a
esta fecha. Sin embargo las enfermedades provocadas por la nocividad de la
motosierra es el principal problema para estos trabajadores, debido a que todas
las motosierras actuales sobrepasan el nivel crítico de ruido y de vibraciones
admisible para trabajos continuos.
Los operadores de motosierra cubanos no están excepto de tales riesgos al
cortar diariamente volúmenes considerables de madera, usando poco los medios de
protección personal y métodos ergonómicamente inadecuados.
El trabajo de tala con motosierra en los bosques de coníferas cubanos está
organizado en parejas, pero cada uno con sus funciones específicas. Uno de los
integrantes es el operador y el otro es ayudante. Como la remuneración es
distinta: mayor para el operador y menor para el ayudante, el ayudante se limita
a sus funciones, es decir, no se alternan, lo que obviamente compromete más la
salud de los motosierristas.
Una pesquisa médica efectuado a un grupo de operadores que llevan alrededor de
4 años en estas funciones y se acogen a un sistema de pago por rendimiento en
al provincia de Pinar del Río, indicó que los mismos presentan el 43.5 por
ciento de los síntomas más frecuentes de enfermedades provocadas por
motosierra, tales como: dolores musculares (50 %), dolores de espalda o lumbares
(75 %), hormigueo intermitente de los dedos (50 %), pérdida de sensibilidad de
los dedos de las manos (50 %), dolores cervicales (75 %) y pérdida de audición
(50 %).
Es evidente, pues, la necesidad de buscar alternativas que permitan perfeccionar
el sistema hombre-trabajo-ambiente bajo estas condiciones en un plazo breve si
se quiere salvaguardar la salud de los operarios e incrementar su productividad.
MATERIALES Y MÉTODOS
Entrenamiento de los operadores.
Teniendo en cuenta que los trabajos de
derribo, desramado y troceado deben ser efectuados solamente por personas
instruidas y adiestradas para estas tareas, fue imprescindible realizar un
entrenamiento integral de los ayudantes de operadores de motosierra antes de
experimentar los nuevos métodos. Los adiestramientos se desarrollaron durante
seis meses en las propias áreas de tala, siguiendo las instrucciones dadas por
Stihl (1997) y contempló las actividades fundamentales siguientes:
1. Preparación teórica y práctica sobre el montaje, funcionamiento, seguridad
y mantenimiento de la motosierra STIHL 044.
2. Clase teórico-práctica en las áreas de trabajo por representantes de la
marca Stihl en Cuba.
3. Demostraciones sistemáticas sobre las técnicas fundamentales de corte en el
derribo, desramado y troceado de los fustes.
4. Ejecución de operaciones de corte por parte de los ayudantes bajo la
supervisión de sus compañeros de trabajo para realizarle correcciones técnicas
y de seguridad.
5. En el último mes de los entrenamientos se introdujeron los métodos a
experimentar con el fin de adaptar a las parejas en los nuevos estilos de
trabajo, y por consiguiente, obtener el máximo rendimiento de las parejas a la
hora de las observaciones reales.
Condiciones experimentales
Sistema de trabajo ordinario de las
brigadas en estudio
Se aplica el método de aprovechamiento de madera corta al disponer únicamente
de bueyes para la extracción, y el orden lógico de las actividades es como
sigue:
Un grupo de doce obreros, compuesto por chapeadores y hacheros cortan la maleza
y derriban árboles y arbustos con diámetro inferior a 18 cm (madera rolliza).
Las operaciones de derribo, troceado y desramado (hasta la longitud comercial)
son efectuadas por dos operadores de motosierra STIHL 044 con sus respectivos
ayudantes en las áreas previamente chapeadas y liberadas de leña y madera
rolliza. Las trozas de 4.20 m de longitud son arrastradas hasta los acopiaderos
superiores con yuntas de bueyes.
La producción diaria se hace efectiva después de haber sido ubicada en los
puntos de carga y se aplica un sistema de pago por rendimiento y de primas por
el sobrecumplimiento para todos los integrantes de las brigadas.
Estas brigadas trabajan generalmente alrededor de 4.84 horas por días. Esto se
debe a que las labores en las primeras horas de la tarde (después del almuerzo)
en un clima caluroso resultan fatigosas y de poco rendimiento y por otra parte,
las horas más frescas no pueden aprovecharse porque los obreros tienen que ser
transportados diariamente hasta sus hogares.
Del terreno
Los datos se tomaron en bosques naturales
de Pinus caribaea localizados entre los 61 y 72 metros sobre el nivel medio del
mar en la provincia de Pinar del Río, con un volumen medio por hectáreas de
141.79 metros cúbicos, el diámetro y la longitud promedio de los árboles es
de 31 cm y 22.5 m respectivamente, mientras que la pendiente media del terreno
es de 21 grado.
La región se caracteriza por un clima montañoso con humedecimiento alto y
estable, baja evaporación y una temperatura media anual del aire entre los
22-26 oC, humedad relativa media anual entre 65-95 por ciento y precipitaciones
medias anuales entre los 143-161 mm (Díaz, 1989).
Del sujeto
Las parejas de operadores tienen como
promedio una edad de 34 años, 58 kg de peso, 167.8 cm de estatura y una
experiencia de 3 años. La frecuencia cardiaca en reposo oscila alrededor de los
63 latidos por minuto y la máxima en el orden de los 173 latidos por minuto (89
% de carga cardiovascular). Presentan una adecuada capacidad de trabajo aerobio
para estas labores de 2.83 litros de oxígeno por minuto y un gasto energético
promedio de 56.84 kJ por minuto. Entre tanto, presentan normalidad en el diagnóstico
electrocardiográfico y en su estado nutricional actual de acuerdo a los exámenes
médicos efectuados previamente. Estas brigadas reciben también los beneficios
económicos, sociales y tecnológicos introducidos por la AGAIF-NB en las zonas
extractivas de esta empresa, por lo que sus obreros se encuentran motivados para
el trabajo; aspecto decisivo para el éxito de cualquier investigación ergonómica.
Configuración de los métodos.
· Método T, testigo (empleado
tradicionalmente). Trabajo en pareja: un operador y un ayudante, sin alternancia
en sus funciones y con prevalencia de pausas espontáneas.
En este método no se realiza la muesca de caída, y los ayudantes no usan la
palanca para empujar. La tala direccional se logra aplicando el efecto bisagra y
el empuje directo del ayudante.
· Método 2, ensayado. Trabajo en pareja: ambos se comportan como operador y
ayudante, rotando en sus funciones al reabastecer de combustible la motosierra y
a mitad de la última carga de combustible si ésta es impar.
· Método 3, ensayado: Trabajo en pareja: ambos se comportan como operador y
ayudante al alternarse libremente en sus funciones.
En estos dos casos se concibieron pausas encubiertas como predominantes y la
aplicación de la tala direccional con la ayuda de la palanca de empuje. La
muesca de caída sólo se efectuó en árboles con diámetros superiores a 40
cm, con una profundidad de alrededor de 1/5 del grosor del tronco y un ángulo
de 45 grados aproximadamente. Los árboles con diámetros inferiores se
derribaban en la dirección deseada aplicando el efecto bisagra y la palanca de
empuje.
Evaluación de cada método en las
áreas de trabajo.
Determinación
de la intensidad de muestreo.
Primeramente se realizó un premuestreo de las variables tomadas como base para
establecer las comparaciones entre los métodos durante 12 jornadas típicas de
trabajo.
La intensidad de muestreo se calculó a partir de la variable con mayor
variabilidad para contrarrestar los errores. En nuestro caso resultó ser la
frecuencia cardíaca con un coeficiente de variación del 9.98 %. Se consideró
un error de 5 % y un nivel de confiabilidad de 0.05.
El tamaño de muestra resultante después de aplicar la relación matemática
correspondiente fue de 20 jornadas para cada método a evaluar.
Las observaciones por métodos fueron divididas entre las 4 parejas de
motosierristas, correspondiéndole a cada una 5 observaciones por variante.
La toma de datos se distribuyó siguiendo una disposición dáctilo (fig. 1,
anexo), para lograr la mayor uniformidad posible en el muestreo. Además, todas
las mediciones se tomaron en el mismo rodal y sobre las mismas parejas de
motoserreros para controlar las variables dasométricas, del relieve, del
microclima de trabajo y del sujeto (antropometría, fisiología y nutrición).
Las variables fundamentales sobre las que se hicieron las comparaciones fueron:
productividad en tiempo de trabajo efectivo, tiempo de conversión por árbol,
errores en la caída direccional de los árboles, tiempo de trabajo efectivo de
la pareja, tiempo de trabajo individual con la motosierra, cantidad de
alternancias y carga fisiológica de trabajo.
Medición de las variables en las
áreas de trabajo
Se obtuvo siguiendo la metodología
establecida por la Norma Cubana 34-37 (1985) y las indicaciones metodológicas
dadas por Mobbs (1989) en Guide-Lines for Work study in forestry.
Toda la información obtenida requirió del uso del veloergómetro, electrocardiógrafo,
forcípula, cinta métrica, relojes digitales y cronómetros de alta precisión
del tipo HERWINGS SUPER HATTRICH. También se utilizaron algunos materiales
gastables tales como: lápiz, registros de campo y crayolas.
Procesamiento estadístico de los datos.
Para poder dilucidar el método más eficiente ergonómicamente se efectuaron
los pasos siguientes:
- Se describieron estadísticamente cada una de las variables medidas: valores
medios, desviación estándar, error estándar, error porcentual de muestreo y
rango de valores medios.
- Se representaron gráficamente las variables más importantes para comparar
los distintos métodos.
- Se efectuó un análisis de varianza con contrastes (test de Scheffé) para
establecer las diferencias entre cada uno de los métodos y descubrir al mismo
tiempo los factores (variables) que provocaron las diferencias.
- Se estableció la correlación existente entre las distintas variables y la
productividad en tiempo de trabajo efectivo.
Todos los cálculos estadísticos fueron realizados con el apoyo del sistema
SPSS y el tabulador electrónico Microsoft Excel.
Determinación del efecto económico
y social de los resultados.
Las consideraciones económicas se
desarrollaron sobre la base del costo unitario que implica cada uno de los métodos
evaluados, tomando como referencia los costos de explotación y el nivel de
productividad promedio alcanzado en cada método. Por tanto, fue necesario
definir, en primer lugar, los costos fijos, costos operacionales y los costos de
labor para cada variante. El siguiente paso consistió en procesar dichos datos
con el auxilio del sistema SECTAM, el cual aportó los costos de explotación y
los costos unitarios de cada método. Posteriormente se concentró el análisis
entre el método más eficiente desde el punto de vista ergonómico (2) y el método
testigo (T) con el objetivo de demostrar la factibilidad económica de la nueva
alternativa en comparación con el método tradicional (sin alternancia).
La valoración del impacto social se realizó a partir de criterios médicos
sobre la disminución de riesgos de accidentes y enfermedades ocupacionales, y
mejorías en el nivel de vida y estado psicofisiológico de los operadores.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Análisis general de los resultados de
los experimentos de campo.
En las tablas 1 y 2 (anexos) puede observarse la descripción estadística de
las variables medidas para comparar los tres métodos de trabajo con motosierra
en cortas de conversión. Como se aprecia el error porcentual de muestreo es
inferior al 8 % en todos los casos, por lo que los datos aportados para cada
variante pueden considerarse confiables. Además las comparaciones entre los métodos
son válidas desde el punto de vista experimental al tener presente que las
parejas involucradas en los estudios fueron las mismas y se evitaron diferencias
significativas en cuanto a duración de la jornada, pendiente del terreno, diámetro
de los árboles y factores microclimáticos.
De acuerdo al análisis de varianza ilustrado en la tabla 3 las diferencias son
altamente significativas entre los tres métodos en cuanto a productividad,
tiempo de conversión por árbol, uniformidad en la caída de los árboles,
tiempo de trabajo efectivo de la pareja, tiempo operando la motosierra por cada
integrante de la pareja, cantidad de alternancias, y carga fisiológica de
trabajo (frecuencia cardíaca y carga cardiovascular); mientras que en el resto
de las variables las diferencias son insignificantes. Sin embargo, una valoración
más detallada (tabla 4, anexo) a través de un análisis de varianza con
contrastes (test de Scheffé) permitió dilucidar que entre los métodos 2 y 3
existen diferencias sólo en cuanto al número de alternancias, pero éstas dos
variantes presentan diferencias altamente significativas respecto al método T
(aplicado actualmente en las zonas extractivas de la localidad) en todos las
variables comparadas.
El test también reveló diferencias altamente significativas en cuanto a
frecuencia cardiaca, carga cardiovascular y tiempo dedicado al trabajo con
motosierra entre los integrantes de cada pareja dentro de la variante T, como se
muestra en la tabla 5 (anexo).
Análisis detallado de los
resultados de los experimentos de campo.
Productividad.
En el gráfico que se presenta a
continuación (fig. 7) puede observarse la productividad alcanzada en cada método
en tiempo de trabajo efectivo.
Fig. 7. Productividad promedio de las parejas en tiempo de trabajo efectivo.
Como se aprecia, el método 2 supera al método T (testigo) en 1.6 metros cúbicos
de madera (27.17 %) con una carga fisiológica de trabajo moderada (102.06
latidos por minutos como promedio por jornadas). Las diferencias de
productividad están marcadas fundamentalmente por un mejor aprovechamiento del
tiempo de trabajo efectivo y una distribución más equilibrada de la carga de
trabajo entre los obreros que conforman las parejas (tabla 3, anexo), producto a
las alternancias equiparadas y relativamente cortas en las funciones de ayudante
y operador.
La elevación de la productividad hasta un 27.17 % en el método 2 supera con
creces el 10 % logrado por Apud (1993) en Chile al aplicar un sistema de rotación
entre operadores taladores y los que trozan los fustes en los acopiaderos, lo
que demuestra la eficacia de esta variante.
En la tabla 6 (anexo) se presenta un resumen de la correlación existente entre
la productividad alcanzada en cada método y las principales variables medidas
durante los experimentos de campo.
Dentro del aspecto antes mencionado es importante considerar que para poder
poner en práctica el método que alcanzó la mayor eficiencia (2), es necesario
lograr salarios equiparados entre los integran
tes de las parejas. Es decir, pagarles por la actividad que exige mayor
calificación e implica más riesgos, que en éste caso es la de operador de
motosierra.
En el análisis económico (más adelante) se puede apreciar que el incremento
de productividad de 1.6 metros cúbicos de madera por hora de trabajo efectivo
lograda en el método con alternancia al reabastecer de combustible la
motosierra (2), genera ganancias que justifican tal inversión, sin contar los
beneficios que reporta para la salud de los operadores.
Tiempo de conversión por árbol
Un incremento en la productividad es sinónimo
de que los árboles se apearon, desramaron y trocearon con mayor rapidez durante
la jornada.
En la variante 2 se logró una velocidad de conversión de 5.02 minutos por árbol
en tiempo de trabajo efectivo, contra 6.45 y 5.29 minutos en el método T y 3
respectivamente.
Por ciento de error en la caída direccional de los árboles.
El uso de la palanca de empuje y la ejecución de entalladura direccional en árboles
con diámetros superiores a 40 cm permitió una mayor uniformidad en la caída
de los árboles. En el gráfico siguiente (fig. 8) puede apreciarse este
importante aspecto:

Como se observa en la variante 2, sólamente el 8.25 % (4.22 árboles por
jornadas cayeron en dirección equivocada), facilitando así las operaciones de
apeo, desramado, y troceado, lo que disminuyó el tiempo de conversión por
fustes (tabla 1, anexo) y agilizó la extracción de las trozas con la
consiguiente elevación de la productividad (Fig. 7). Cándano (1998) llegó a
conclusiones parecidas al cuantificar un error en la dirección de caída de sólo
el 8 % durante el ensayo de algunas variantes de corte con motosierra al
efectuar la evaluación de costos de distintas tecnologías de aprovechamiento
de madera.
Tiempo de trabajo efectivo de la
pareja.
El tiempo invertido en el derribo,
desramado, troceado y movimientos operacionales dentro del área (tiempo de
trabajo efectivo) de la pareja fue de 89.37 % en el método 2 contra sólo un
85.81 % en el método T como se observa en el gráfico siguiente (fig. 9).

Por otra parte, el tiempo neto (limpio) de corte superó a la variante T en un 3
%, y disminuyó el tiempo de conversión por árbol en 1.43 minutos (tabla 1,
anexo).
Las alternancias relativamente cortas introducidas en este método anulan prácticamente
las pausas espontáneas, debido a que las pausas encubiertas generadas por el
cambio de actividad permiten la recuperación de los grupos musculares
involucrados en la actividad fundamental, además de restablecer los receptores
sensoriales y aliviar la tensión psíquica provocada por el ruido, las
vibraciones y la carga de trabajo.
Tiempo operando la motosierra por cada integrante de la pareja.
En el gráfico que se ilustra a continuación (fig. 10) se representa la
distribución del tiempo operando la motosierra de cada integrante de la pareja
dentro de cada variante.

Nótese que el valor cero del segundo obrero (ayudante) en el método T implica
que no hay alternancia y por tanto el operador se expone a los efectos negativos
de la motosierra por más de 4 horas, lo que constituye, a la vez, el trabajo
que exige mayor esfuerzo físico. Este mayor esfuerzo está influenciado por un
por ciento elevado de trabajo estático (anaerobio), motivado por el peso de la
motosierra, y las posturas asimétricas que tienen que adoptar los operadores
para ejecutar las distintas operaciones de corte en situaciones generalmente muy
difíciles, ya sea por exceso de pendiente u otros obstáculos propios del
bosque. El trabajo estático acelera la frecuencia cardiaca, aumenta el consumo
energético y merma el tiempo de trabajo efectivo, debido a que la deuda de oxígeno
que se crea en los músculos obliga a los operarios a tomar recesos espontáneos.
En contraposición a las condiciones de trabajo del operador el trabajo del
ayudante es más liviano (fig. 11) y prevalece el trabajo dinámico (aerobio),
que es más productivo y saludable para los obreros.
En los métodos con alternancia (2 y 3) cada obrero trabajó como promedio el
mismo tiempo con la motosierra durante la jornada, limitándose prácticamente a
la mitad el tiempo de operador en comparación con el método sin alternancia
(T). En el método 2 en específico, puede apreciarse que cada obrero laboró
solamente el 44.49 % del tiempo con la motosierra durante la jornada, alejándose
de esta manera del impacto directo del ruido, de las vibraciones, de los gases
de combustión y de las posturas difíciles ergonómicamente (asimétricas) y
por consiguiente del trabajo estático.
Puede tenerse un juicio más razonable sobre la importancia de limitar el tiempo
de exposición a la nocividad de la motosierra a partir del análisis siguiente:
El nivel crítico de ruido para el daño auditivo en el ser humano es de 80
dB(A). Sin embargo todas las motosierras actuales sobrepasan los 85 dB(A),
encontrándose por lo general entre los 100-110 dB(A). Una exposición por más
de 4 minutos a ésta intensidad acústica puede provocar daños auditivos de
forma progresiva. En la tabla 7 brindada por la FAO (1993) puede corroborarse ésta
afirmación.
De lo dicho anteriormente se infiere que el método testigo (sin alternancia)
compromete irremediablemente la capacidad auditiva de los operadores, su sistema
nervioso autónomo y su sensibilidad tactil. Vale recordar que el pesquizaje médico
efectuado como paso previo a ésta investigación arrojó que el 43.5 % de los
operadores presentaban síntomas de enfermedades ocupacionales tales como:
dolores musculares, pérdida de sensibilidad en los dedos de las manos y
disminución de la audición en el 50 % de los trabajadores examinados; mientras
que el 75 % presentó dolores de espalda/lumbares y cervicales.
La pérdida de sensibilidad puede ser una de las etapas iniciales de la
peligrosa enfermedad de los dedos blancos inducidos por las vibraciones de la
motosierra (VWF) según reportes de la FAO (1993). Estas reflexiones pudieran
ser una alarma para los representantes de la Medicina del Trabajo en Cuba, al
conocerse que Bostrand et. al. (1986) y Orok (1990) descubrieron dicha
enfermedad en algunos países tropicales; desmintiendo la teoría de que sólo
era propia de países con climas templados.
Teniendo en cuenta que en la variante 2 se logró reducir el tiempo de exposición
a la nocividad de la motosierra en un 47.92 % con relación al método T, se
infiere que las enfermedades ocupacionales que comienzan a avizorares en estos
obreros deben ser atenuadas en gran medida.
Cantidad de alternancias
En la tabla 1 (anexo) pueden observarse
la cantidad de alternancias promedio por jornadas en cada método. En el método
T no existen alternancias entre los integrantes de las parejas, cuyos efectos
negativos sobre la salud del obrero pueden encontrarse en la explicación
anterior y en el epígrafe siguiente. Sin embargo lo más importante es haber
descubierto que el número de alternancias es el parámetro que marca la única
diferencia entre los métodos 2 y 3 (tabla 4). La ocurrencia del doble de
alternancias promedio por jornadas en el método 2 lo ubica en una posición muy
ventajosa respecto a la variante 3 desde el punto de vista ergonómico. Las
pausas delimitadas por el reabastecimiento de la motosierra obligan a los
operadores a efectuar rotaciones de funciones relativamente cortas, lo que
impide la sobrecarga fisiológica y limita el tiempo de trabajo consecutivo con
motosierra, disminuyendo así los riesgos de accidentes y enfermedades
ocupacionales.
Las diferencias en el número de alternancias entre estos métodos no generan
diferencias significativas en el valor promedio de las demás variables (tabla
4). En el método 3 al igual que en el 2 los motosierristas se comparten el
trabajo de operador y de ayudante equitativamente, pero con rotaciones más
prolongadas durante la jornada. Es frecuente que efectúen dos alternancias
solamente durante todo el tiempo laboral, trabajando de forma continua la mitad
del tiempo en cada tarea. Este estilo de trabajo aumenta la sobrecarga fisiológica
a intervalos (fig. 17, más abajo) y compromete más la salud de los operadores.
En el epígrafe que sigue se explica con mayor grado de detalles las
implicaciones de cada método sobre la carga de trabajo y riesgos de salud
ocupacional.
4.3.7. Carga fisiológica de
trabajo
Los valores de ritmo cardíaco promedio
de cada integrante de la pareja dentro de cada método se ilustra en el gráfico
que aparece a continuación (fig. 11).

La diferencia de 36 latidos por minuto (28.69 % de carga cardiovascular) entre
el operador y el ayudante en el método T implica una diferencia altamente
significativa, mientras que en los métodos con alternancia (2 y 3) las
diferencias son insignificantes, según el análisis estadístico de la tabla 4.
Los contrastes mostrados en tabla 5, revelan también, diferencias altamente
significativas en el comportamiento de la carga de trabajo (frecuencia cardiaca
y carga cardiovascular) individual en el método T respecto a las demás
variantes.
En el gráfico anterior se aprecia que la frecuencia cardiaca del primer
operador disminuyó en 16.32 latidos por minuto (13.32 % de carga
cardiovascular) y la del segundo aumentó en 17.85 latidos por minuto (14.33 %
de carga cardiovascular) con la introducción de la variante 2, lográndose, por
tanto un adecuado equilibrio de carga fisiológica entre los integrantes de la
pareja.
Ayaz (1986), y Apud et. al. (1993) lograron reducir también la carga de trabajo
en 10 y 9 pulsaciones por minuto respectivamente, al experimentar la rotación
de funciones entre operarios que realizaban apeo y operarios que realizaban el
troceado de los fustes en los acopiaderos superiores.
Los efectos positivos de la rotación de funciones se hacen más evidentes al
observar el comportamiento del ritmo cardíaco promedio durante cada jornada en
los gráficos que se presentan a continuación en las figuras 12; 13 y 14.



Como se aprecia en el método T existe un desequilibrio total entre la carga
fisiológicas de ambos obreros, mientras que el método 2 y 3 se distribuye más
uniformemente; pudiendo clasificarse la carga fisiológica para cada variante
según el valor absoluto del ritmo del corazón como sigue:
Tabla 8. Carga fisiológica de
trabajo de cada integrante de las parejas en los distintos métodos evaluados

Las exigencias fisiológicas de los operadores en el método T coinciden con la
clasificación dada por Smith et. al. (1983), Sene (1994) y Apud et. al. (1995)
para estas funciones. En la clasificación anterior no parece haber muchas
diferencias entre los métodos en cuanto a exigencias fisiológicas, pero al
observar el comportamiento de la frecuencia cardiaca durante una jornada típica
en cada una de las variantes (fig. 15; 16 y 17) se llegará a la conclusión de
que no es así.



Como se aprecia en la variante T y 3 el ritmo cardíaco trascendió las 125
pulsaciones por minuto a intervalos por lo que la carga fisiológica llegó a
ser alta en ocasiones, sobrepasando el máximo permisible de carga
cardiovascular para trabajos continuos (40 %) según OIT (1981). Este hecho
obliga a los operarios a bajar la intensidad de trabajo para contrarrestar la
fatiga con la consiguiente disminución de la productividad. En contraposición
a ello, en la variante 2 no se sobrepasan las 120 pulsaciones por minutos lográndose
mantener una carga de trabajo moderada y equiparada durante toda la jornada.
Efecto económico y social de los
resultados.
Efecto económico.
Los costos unitarios derivados de la
relación entre los costos de explotación y la productividad alcanzada en cada
método son de 0.59; 0.48 y 0.47 pesos por metro cúbico de madera convertida
(apeada, desramada y troceada) por jornada para los métodos T, 2 y 3,
respectivamente.
Como se aprecia, los costos de los métodos introducidos (2 y 3) son inferiores
en 0.11 y 0.12 pesos respectivamente en relación al método testigo (sin
alternancia), a pesar de que el costo de labor de éstos dos métodos se elevó
en 1.84 pesos al pagarle salarios básicos de operador a ambos integrantes de
las parejas. Los valores de costos aportados por la variante 2 y 3 se aproximan
a los reportados por Cándano (1998), quien los concibió en el orden de los
0.49 pesos por metro cúbico al evaluar los costos de distintas tecnologías de
aprovechamiento de madera. De esta manera, queda demostrada la eficiencia económica
que genera la alternancia de funciones, unida a la práctica de la muesca
direccional en árboles gruesos y el uso de la palanca de empuje.
Teniendo en cuenta que entre los métodos 2 y 3 las diferencias de costos son ínfimas,
se concentrará el resto del análisis entre los métodos T y el 2 por ser éste
último el que mejores resultados integrales aportó desde el punto de vista
ergonómico, a fin de conocer las ventajas económicas que brinda la variante.
La disminución de los costos en 0.11 pesos por metro cúbico, representa 2.42
pesos menos por norma de 22 metros cúbicos de madera convertida por parejas y
si se extrapola al plan técnico económico de las dos brigadas (6 800 m al año)
se ahorrarían 748 pesos en dicho período, los que pudieran emplearse como
fuente de estímulos para los propios operadores.
Por otra parte, el incremento de 1.6 m en tiempo de trabajo efectivo del método
2 respecto al testigo (T) implica un crecimiento de productividad del 16.23 %
durante la jornada. Por consiguiente, cuatro parejas pueden cortar el volumen de
cinco en el método tradicional y dejar un remanente de 3.93 metros cúbicos por
jornada de acuerdo a la productividad calculada para cada método. Por tanto, se
optimizan los recursos humanos y tecnológicos.
Efecto social.
Las ganancias que aporta el incremento de
la productividad por hora de trabajo efectivo más el salario básico de
operador para los dos integrantes de la pareja implican mayores ingresos para
ambos y para la brigada en general, al encontrarse todos sus integrantes
vinculados al resultado final. Los mayores ingresos permiten que los obreros
puedan elevar su nivel de vida y el del entorno familiar.
Si se considera además, que dichas mejorías se logran con menos riesgos de
accidentes y enfermedades profesionales debido a la disminución de la carga de
trabajo y la reducción del tiempo de exposición a situaciones de peligro, es lógico
inferir que el método mejora el bienestar general de éstos obreros, lo que
debe redundar en una mayor asistencia al trabajo y por consiguiente en una mayor
productividad.
A pesar de los beneficios que aporta el método 2, no debe considerarse como único,
pues es el resultado de la evaluación de sólo dos nuevas alternativas. La
investigación deja abierto el camino a la imaginación para el
perfeccionamiento y búsqueda de métodos ergonómicamente más eficientes en el
futuro.
CONCLUSIONES
1. El método con alternancia de la
pareja en las funciones de operador y de ayudante al reabastecer de combustible
la motosierra y pausas encubiertas, con el uso de la palanca de empuje y la
muesca direccional en árboles con diámetro superior a 40 cm, es el más
eficiente ergonómicamente para las cortas de conversión en bosques de coníferas
cubanos, por las razones siguientes:
· Eleva la productividad en 27.32 % por hora de trabajo efectivo, generando
ganancias que justifican salarios básicos de operadores para ambos integrantes
de la pareja.
· Equilibra y disminuye la carga fisiológica de trabajo al reducir la
frecuencia cardiaca en un 13.69 %, y la carga cardiovascular en un 29.04 %,
evitando así las posibilidades de fatiga fisiológica provocada por sobrecarga
excesiva de trabajo.
· Limita y equilibra el tiempo de exposición a las posturas incómodas, y a
los efectos nocivos de la motosierra, tales como: vibraciones, ruido directo y
gases de combustión en un 52.08 %; lo que disminuye los accidentes del trabajo
y atenúa las enfermedades ocupacionales de los operadores.
· Permite una mayor uniformidad en la caída de los árboles, lo que agiliza
las operaciones de apeo, desramado, troceado y acopio de las trozas, con el
consiguiente incremento de la productividad.
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1993.
Anexos

Fig. 1. Distribución dáctilo de las observaciones efectuadas sobre cada método
evaluado.
Tabla 1. Descripción estadística de las variables medidas para comparar los
tres métodos de trabajo evaluados.



Nota: Detalles de la organización de cada método en el capítulo materiales y
métodos
En la variante T el obrero dos es sólo ayudante.
Tabla 3. Resumen del análisis de varianza entre los grupos de variables medidas
para comparar los tres métodos de trabajo con motosierra. Análisis efectuado
para una probabilidad de 0.05 y 0.01

Tabla 4. Resumen de los efectos del análisis de varianza (test de Scheffé)
entre los tres métodos evaluados. Análisis efectuado para un nivel de
probabilidad de 0.05 y 0.01.
 
Tabla 5. Resumen de los efectos del análisis de
varianza (test de Scheffé) dentro de cada método. Análisis efectuado para un
nivel de probabilidad de 0.05 y 0.01.

Tabla 6. Coeficiente de correlación lineal entre algunas de las variables
medidas y la productividad alcanzada por hora de trabajo efectivo.


Tabla 7. Niveles de ruido, ejemplos de fuentes de
ruido y efectos en los seres humanos

Fuente: FAO (1993)
Autor principal:
Diocel Álvarez Machado.
M.Sc. Forestales, Analista en Computación y Profesor Auxiliar de la Universidad
de Granma (Cuba). E-mail: cafe@enet.cu
Coautores:
-Fidel Cándano Acosta.
-Dr.C. Forestales y Profesor Auxiliar de la Universidad de Pinar del Río
(Cuba).
-Lic. Idelso Ramírez Rodríguez, Profesor instructor del ISCF de Granma (Cuba)
-Médico: Ariel Cuevas Bello, especialista MGI.
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Publicado Monday 9 de October de 2006
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