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La medicina tradicional y natural: un desafío para las ciencias y la sociedad moderna
Resumen: La Medicina Tradicional Asiática, tuvo sus orígenes en los países asiáticos, de los cuales fue China la que desarrolló la misma a través de su historia (diferentes dinastías hasta la fundación de la República Popular China).
Publicación enviada por Dr. MSc. Juan Miguel Broche Candó y otros autores
ÍNDICE
Introducción
Objetivos
Metodología
Desarrollo
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN.
La Medicina Tradicional Asiática, tuvo sus orígenes en los países asiáticos, de
los cuales fue China la que desarrolló la misma a través de su historia
(diferentes dinastías hasta la fundación de la República Popular China). Este
país cultivó, desarrolló y propagó esta práctica médica a los países europeos, a
las Américas (Argentina, México, EE.UU).
En la historia de Cuba, la Medicina Tradicional Natural (MTN) tiene sus
antecedentes desde los aborígenes, específicamente en el uso de las plantas
medicinales. En estudios realizados por el científico cubano Juan Tomás Roig
(1877-1971), quien estudió más de 5 mil especies de la flora cubana, las cuales
describe en su libro PLANTAS MEDICINALES, AROMATICAS Y VENENOSAS EN CUBA,
publicado en 1945.
La MTN vive en el arte de casi un millón de médicos tradicionales que la
practican sobre una población que representa más de un cuarto de la población
total global. La actitud oficial es conocida; se confunde tradicional con
obsoleto. B. Aschner planteaba “el conocimiento pragmático de la historia de la
medicina, en particular de la terapéutica”, como medio para “comprender todos
los métodos terapéuticos no oficiales”, agregando que el desprecio por la
tradición ha conducido al achatamiento, a la rigidez dogmática y a la estrechez
de la doctrina médica”.
La MTN no pretende desplazar a la medicina oficial sino de enriquecer el
conocimiento terapéutico del médico práctico, con un método eficaz e inofensivo,
e infundirle al mismo tiempo todo el contenido humanístico de la vieja y actual
dialéctica china, por lo menos, incitarlos a frecuentar los textos filosóficos.
La medicina científica es hija de la medicina experimental, cuyos postulados se
nos han hecho familiares por la célebre “INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA MEDICINA
EXPERIMENTAL”, de Claudio Bernard. En ninguna parte dice, “el maestro que haya
que rechazar una hipótesis razonable el único límite a la verificación
experimental está dado por las posibilidades materiales”. Si en una hipótesis no
se invocan fuerzas sobrenaturales, si el planteo sigue esquemas válidos para una
gran parte de médicos y experimentadores, entonces no cabe más que una actitud:
aceptar la confrontación de los hechos con la teoría.
La MTN, en específico, la acupuntura, confronta al médico con una terapéutica
empírica, no tan cruda y quizás eficaz, desde que la medicina científica entró
en oriente, los médicos acupuntores, por ejemplo japoneses, intentaron con éxito
la verificación de la acción de las agujas y moxas con el sencillo expediente de
recuento de hematíes antes y después de la estimulación de algunos puntos.
OBJETIVOS.
GENERAL:
Analizar las condiciones históricas concretas en que se desenvuelve la Medicina
Tradicional y Natural en la actualidad.
ESPECÍFICOS:
Analizar el fundamento socio – filosófico de la Medicina Tradicional y Natural
DESARROLLO
El uso de las medicinas complementarias se remonta a orígenes que se pierden en
los albores de la humanidad, debido al escaso desarrollo social alcanzado en
aquella época del devenir de la civilización. Así, las plantas con propiedades
curativas eran las únicas medicinas existentes, por lo cual muchos suponen que
la medicina verde en particular nació con la primera enfermedad del hombre. No
es casual por tanto, que en los enterramientos del lejano hombre de Neandertal,
fueran encontrados residuos de flores y de hierbas junto a sus restos. Es
conocido también, que en el famoso libro Ayurveda de la India, hace más de cinco
mil años, figuraba una lista de más de ocho mil remedios confeccionados con
plantas medicinales. Del mismo modo en China, el ginséng, el efedra y el opio se
utilizaban desde tiempos antiguos.
El antecedente directo de estos medicamentos o técnicas naturales, se encuentra,
sin duda, en lo que pudiéramos llamar la medicina popular antigua, la cual va a
ser esencialmente empírica, basada en costumbre y tradiciones culturales de
aquellas sociedades primitivas, todo lo cual le imprimió rasgos muy
heterogéneos, determinados por factores no sólo económicos, sino también
demográficos, socioculturales, ecológicos, psicológicos, entre ellos, la
impotencia del hombre ante un entorno que no dominaba y causante de angustia y
temor. Estas prácticas constituían una mezcla de elementos míticos, mágicos,
totémicos, animistas que se expresaban en las prácticas curativas que estaban a
cargo de las personas más conocedoras de las propiedades de las plantas, raíces,
semillas, tubérculos y otros, generalmente las brujas o chamanes de las tribus.
Los egipcios, por ejemplo, resultaron ser grandes conocedores de las bondades de
muchas plantas de la región mediterránea. Parte de sus conocimientos llegaron a
nosotros a través del Papiro de Evers, famoso documento escrito en el año 1555
a.n.e. y conservado actualmente en la Universidad alemana de Leipzig.
Remitiéndonos a la historia de la farmacopea, encontramos que uno de los grandes
médicos de la antigüedad que trabajó en ello con esmero fue Avicena (980-1031),
físico, filósofo y científico islámico, considerado la personalidad científica y
filosófica más ilustre de Asia Central y Persia. Avicena escribió un opúsculo
con 64 drogas para el corazón, las cuales se ajustan, según los especialistas, a
las empleadas por las ciencias modernas. Egipto conoció muy bien de las mismas.
Del mismo modo un tratado médico compuesto en Tebas hacia el año 1600 a.n.e.,
contiene una lista de 700 plantas entre las que figuran purgantes, como el sen y
el ricino, y técnicos cardíacos como la escila.
Con Hipócrates, considerado el padre de la Medicina, y con Dioscórides, quien
escribió en el año 78 D.N.E. una obra que lo inmortalizaría, de materia médica,
en la cual describe varios tipos de plantas de reconocidas propiedades
medicinales con vigencia en nuestros días un buen número de ellas. La medicina
griega confiere a la planta medicinal su verdadero valor y reconoce su eficacia
al margen de toda connotación religiosa o mágica. Pero quizás la más antigua
referencia sobre el uso de plantas medicinales, corresponde al Código de
Hammurabi, en Babilonia (1728-1786) tallado en piedra. Tras la caída del Imperio
Romano la ciencia de las plantas se refugia en los conventos y monasterios y
florece posteriormente en la medicina árabe donde la figura principal es el
naturalista Al-Biruni del Islam Medieval llamado el Padre de la Farmacopea
árabe.
En los tiempos modernos, la conquista y colonización de América resultó ser un
ejemplo evidente del aplastamiento de tradiciones, mitos y religiones que
conformaban el perfil y la identidad cultural de las comunidades humanas que
habitaban estas tierras. Fueron suprimidos materialmente los portadores de las
culturas alternativas y del saber tradicional, actuando en contra de la
autonomía de las comunidades colonizadas por la fuerza. Como se conoce, la
colonización y también la neocolonización, se acompañaron de procesos
modernizadores que al propio tiempo, colocaron el conocimiento tradicional de
los pueblos sometidos, en perspectiva de desventaja, deterioro y desaparición.
Del mismo modo debe tenerse en cuenta que a partir del siglo XIX el uso de las
plantas, y en general de la medicina verde, comienza a tener un enfoque de
mercado. En los laboratorios de las farmacias europeas se extraían las
sustancias o principios activos de las mismas, se envasaban y vendían al
cliente. Posteriormente, ya en el siglo XX, cuando la química avanza sobre este
campo, la sustancia activa es imitada por los especialistas que la reproducen
por síntesis total y desaparece de este modo, todo interés por las plantas, al
dejar, aparentemente, de ser necesarias, incluso olvidando que cualquier
preparado químico moderno tiene en sus inicios un antepasado vegetal que tiene
los mismos efectos.
Claro está, que las formas que adopta la medicina natural y tradicional (MTN) no
se reducen a la utilización de las plantas medicinales, sino que es un concepto
mucho más amplio y abarcador al referirse a sistemas complejos de diagnóstico,
curación, tratamiento, cuyo denominador común es la diferencia respecto a la
medicina clásica. Los conocimientos actuales de la MTN cuentan con un método de
diagnóstico, una teoría sobre el origen, evolución y curación de la enfermedad y
un conjunto de conocimientos prácticos.
Todo sistema de conocimientos en la MTN cuenta con un sólido FUNDAMENTO
FILOSOFICO que armoniza con el saber científico coherentemente estructurado.
Uno de sus fundamentos esenciales lo constituye el hecho de que en todo objeto
están presentes dos cualidades o esencias opuestas y complementarias,
antagónicas a la vez que sinérgicas, así como excluyentes, pero dependientes la
una de la otra. Al elaborar estas ideas tradicionales, los filósofos chinos
reconocían una división quíntuple del mundo puesta en movimiento mediante la
interacción de los opuestos. Distinguían cinco elementos (madera, fuego, tierra,
metal y agua); cinco clases de animales (los que poseen escamas, las de plumas,
lo que tienen cuero, los de piel y los que poseen concha); cinco órganos
sensoriales (ojos, lengua, boca, nariz y oídos); cinco órganos internos (bazo,
pulmón, corazón, hígado y riñón); cinco pasiones (enojo, alegría, voluntad,
pena, miedo); cinco notas musicales(do, re, mi , sol, la); y cinco números
elementales. Los dos opuestos eran el yin y el yang. La interacción de los
opuestos se describía así:
“El curso constante del Cielo es tal que los opuestos no pueden surgir juntos.
Por ello se le llama unidad; es singular, no doble; tal es el movimiento del
Cielo. Los contrarios son el Yin y el Yang. Cuando uno se expande, el otro se
contrae; cuando un está a la izquierda, el otro está a la derecha. En primavera
ambos se mueven hacia el sur, en otoño hacia el norte; en el verano se encuentra
de frente, en el invierno detrás. Se mueven de lado a lado, pero no en la misma
trayectoria; se encuentran, y cada uno a su vez toma el control. Tal es el
ritmo.”
De esta concepción se desprenden varias teorías que devienen básicas en la
medicina tradicional:
1.- La teoría Yin-yang.
2.- La teoría de los cinco elementos.
3.- La teoría de los Zang-Fu.
4.- La teoría Jing-Lo (meridianos).
En la teoría Yin-Yang se pone de manifiesto el principio de crecimiento y
descrecimiento nos refiere el crecimiento del yang y el descrecimiento del yin.
Analógicamente se explica a través de un ciclo el cual se denomina circadiano:
el día comienza a las 6:00 AM. Crece y está en su plenitud del día a las 12:00 m
(esto se relaciona con el yang). Empieza a decrecer el día y ocurre el
crepúsculo a las 6:00 PM. A partir de aquí comienza la noche hasta las 12:OO.
Sigue el ciclo hasta el amanecer que sucede el día (esto es el yin).
La teoría de los cinco elementos, ya esbozada brevemente con anterioridad en
este trabajo, era empleada para explicar las relaciones entre los hechos y cosas
en una semejanza sorprendente con la concepción pitagórica de los números.
Mediante sus enseñanzas numerológicas, tanto los griegos antiguos como los
chinos, se interesaban en todas las manifestaciones de la vida, ya fuera el
hombre o la naturaleza. Su objetivo era llegar por medio de una indagación
racional, a una comprensión verdadera del mundo que los rodeaba y vivir de
acuerdo con la verdad.
En cuanto a la teoría Zang-Fu, la misma explica las funciones de los órganos
sólidos y vísceras huecas. Se dividen en órganos Zang (yang) y vísceras Fu (yin),
es decir, se clasifican los órganos en Yin-Yang en dependencia de sus funciones.
Por último, es la teoría del Jing-Lo, la que explica el recorrido de la energía
(Qi) por nuestro cuerpo a través de los meridianos, los cuales son estructuras
funcionales., También se clasifican en meridianos Yin y Yang.
Tratando de resumir algunas de las ideas fundamentales que desde el punto de
vista de la relación del hombre con el mundo sirven de base a la MNT, podemos
señalar lo siguiente:
Esta medicina se define por utilizar como elementos terapéuticos aquellos que
sustentan la propia vida: el agua, el aire, el sol, las plantas, la mente. Su
filosofía consiste en sostener que antes que terapia para curar enfermedades
específicas, es necesario poseer un estilo de vida en armonía con el entorno y
con nosotros mismos, simbiosis perfecta de lo que debe ser la coherencia del
hombre con su medio y con su mundo interior. Ello no significa en modo alguno
una vuelta regresiva a un naturalismo primitivista o una negación del progreso
científico y técnico que ha alcanzado la humanidad en su constante desarrollo,
si no que se trata de una visión integral del desarrollo concebido como
desarrollo auto sostenible y de una visión también más integral del propio
hombre, actor principal de todo el accionar social.
En segundo lugar, la MTN establece una relación directa entre el estado de ánimo
y la predisposición a las enfermedades, concepción presente desde la antigüedad.
No en balde en la actualidad se reconoce a la risa como una terapia aplicable
tanto en el tratamiento de problemas psíquicos como físicos. El diafragma,
principal órgano implicado en el acto de reír, está en íntima relación anatómica
con todos los que apoyan la vida, permite que funcionen mejor y aumenta la
resistencia a las enfermedades. Así también el buen sentido del humor se
relaciona con la oxigenación de los tejidos celulares, y por tanto constituye
una mejor respuesta del sistema inmunológico frente a la agresión de virus,
bacterias, parásitos.
Actualmente existen hospitales que utilizan la risa como terapia o antídoto, y
desde los proyectos constructivos conciben los futuros centros asistenciales en
el marco de un ambiente propicio y favorable hacia el desenvolvimiento de
emociones positivas. Estas nuevas concepciones están a tono con la definición de
salud dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando expresa que
esta constituye un estado de bienestar físico, mental y social y no simplemente
la ausencia de la enfermedad.
En tercer lugar, partiendo de una mirada bastante general, apreciamos que muchos
de los principios que constituyen la base de la concepción del mundo de las
doctrinas y corrientes filosóficas de aquellas culturas, consideradas cunas de
la civilización, son los mismos que en la actualidad están presentes de alguna
manera y que fundamentan las técnicas, modalidades o procedimientos de la MTN
dirigidas al restablecimiento de la salud.
El fundamental de estos principios es su enfoque del ser humano en su
integralidad, como ser físico, químico, emocional, energético. De aquí la
explicación de que cuando el hombre se enferma son afectados todos estos
niveles, aunque la causa de origen puede prevalecer sobre uno de ellos, lo cual
habla a favor de que por qué en los diferentes tratamientos aparezca el vínculo
entre la mente y el cuerpo.
Por último, en lo referente al uso de fármacos basados en la herbolaria, cabe
destacar que el 74% de ellos se emplean para la misma terapéutica en la medicina
tradicional que en la moderna. En el mundo subdesarrollado los ingredientes
activos en el 25% de los medicamentos prescriptos por los médicos provienen de
plantas medicinales y quizás pueda asombrar a algunos conocer que en los EE.UU.,
el valor del mercado de los fármacos elaborados a base de hierbas, se calcula en
43 millones de dólares anuales.
Hasta épocas recientes, la cultura médica occidental había roto de manera
radical con todas las demás culturas en el arte de la curación, tratamiento,
prevención de enfermedades. En ellas ha prevalecido el criterio convertido en
paradigma llamado biomédico, de que el arte de curar se basa en un conjunto de
conocimientos científicos que tratan el cuerpo humano, sus órganos y funciones,
de acuerdo a leyes físicas, fisiológicas, genéticas y por ende,
independientemente de los contextos culturales y locales. El tratamiento
consiste en la utilización de técnicas y procedimientos cada vez más complejos
con el fin de eliminar o palear dichas dolencias.
En los años 60 del pasado siglo XX resurgió el interés por el uso de las
llamadas medicinas complementarias, no solo por haber comprobado en numerosos
países el elevado costo de la medicina moderna, si no al mismo tiempo, por
haberse valorado que diversas dolencias relacionadas con el modo de vida y
otras, remitían a una mejor solución con los tratamientos más suaves de la
medicina complementaria.
Estudios realizados al respecto confirman que la MNT no viene a cubrir presuntas
lagunas existentes en la medicina moderna, sino que se origine en alternativas u
opciones de cambios que a veces ocurren ante un fracaso médico por la vía
convencional. En ello ha de verse una prueba del carácter de colaboración y
complementariedad de la MTN. Diversos estudios muestran, como por ejemplo, que
la acupuntura y la hipnosis procurar un alivio del dolor similar al de los
analgésicos, pudiendo tener mayor eficacia que estos a largo plazo.
El auge que experimenta la MNT plantea de este modo nuevos retos a las ciencias
y a la sociedad moderna, ante los cuales no pueden volverse las espaldas.
La sociedad contemporánea asiste hoy día a un problema capital, que resulta ser
la pérdida de relaciones y de comunicación interpersonal directa entre los
miembros de la sociedad, la familia, etc. Ello lo atribuyen muchos
investigadores a los progresos científicos y técnicos en gran escala que
tipifican las últimas décadas. La medicina moderna, como es conocido, se ha
desarrollado a partir de una ruptura entre el cuerpo y el espíritu, y dentro de
esto, mediante un proceso de superespecialización que separa cada vez más las
partes con relación al todo. Por supuesto, que no se trata de algo que puede
apreciarse de manera absoluta, ya que en el contexto de determinadas
psicoterapias, por ejemplo, no cabe esperar resultados positivos si no se
fomentan lazos recíprocos. Por su parte, algunas especialidades de la medicina,
sobre todo en la vertiente educativa, tal relación deviene imprescindible.
No obstante, es reconocido actualmente que los métodos científicos por sus
propias expectativas, requieren que el observador se separe de lo que observa a
fin de no influir en el resultado del proceso. La distinción entre el objeto y
el sujeto se tona radical en algunos ámbitos del saber.
La ciencia y la técnica que se han vuelto inseparables, están al alcance de
todos. No se requiere condición, ni aptitud especial, solo ser capaces de
maniobrar con determinados botones. Tanto es así que se plantea ya como un
dilema a resolver por los especialistas en medicina, las derivaciones éticas de
la tecnología médica, el encarecimiento a veces innecesario de las pruebas
realizadas al paciente, el empleo de técnicas tanto diagnósticas como
terapéuticas, así como su relevancia en el manejo del paciente, y por último el
llamado abuso tecnológico derivado de la extensión de determinadas tecnologías
al mercado, sin haber sido sometidas a un escrutinio cuidadoso.
En el mundo moderno los cambios tecnológicos se acompañan con nuevas actitudes
sociales y culturales que hacen hincapié en los sistemas axiológicos. Quizás
porque se aprecia la existencia de tales carencias en todas las esferas de la
vida, gran parte de las personas responsables en el mundo de hoy, reconocen la
capacidad que ha adquirido la humanidad de crear nuevas formas de vida, así como
de destruir todas las que existen, incluida la propia, de donde derivan la
necesidad de promover una revolución ética la cual debe impulsar un nuevo
paradigma participativo en lo político, inclusive en los económico, tolerante en
lo cultural, responsable en lo ecológico, solidario en lo ético, equitativo en
social.
En la dinámica de la vida social se inserta el accionar de la MTN. Quizás sea
conveniente destacar algunos de los PRINCIPIOS que deben guiar su actividad:
1.- El espíritu de la sabiduría debe conservarse en la herencia o legado que
recibe la MTN, pero su práctica en cada país enfrenta circunstancias nuevas,
objetos diferentes, y farmacopeas distintas. Para captar la esencia de esta
medicina lo más importante es reconocer su capacidad de adaptación.
2.- La MTN no es mágica ni milagrosa. Su enfoque global es útil en el
tratamiento de algunas dolencias, y quizás no sea tan efectiva en otras. Lo
fundamental es en este caso la necesidad de integración o complementación con
relación a la medicina moderna, su relación y no su exclusión. La combinación de
los métodos y técnicas de una y otra podría ser la mejor forma de luchar contra
las enfermedades. Tanto la MTN como la moderna, deben estar atentas contra el
espejismo de la tecnología de avanzada. La medicina deberá acomodarse a la
irrupción de la ética, puesto que las nuevas tecnologías suscitan polémicas en
torno a decisiones difíciles (mantenimiento de la vida, eutanasia, eugenesia y
otros). La medicina del futuro no puede ser de modo alguno tecnología desnuda y
fría. Habrá de ser ante todo educativa, humana, preventiva, promotora del
saneamiento, de un modo de vida y estilo de vida sanos. La relación de las dos
concepciones de la medicina antes enunciada puede contribuir notablemente a este
propósito.
3.- No es posible hablar de la cultura y de la identidad de los pueblos sin que
de alguna manera estén presentes los legados de la MTN. En la identidad cultural
se expresan factores que llegan por la vía del legado de costumbres y
tradiciones familiares y locales, que se transmiten de una generación a otra, la
mayor parte de las veces en forma de conocimientos empíricos. De este modo,
rescatar el acerbo cultural mediante el uso de la MTN constituye un acto de
reafirmación de la autoctonía constantemente amenazada por factores exógenos.
Esta es la razón de que hoy, en la época de tecnologías de punta, el
resurgimiento de la medicina tradicional y de sus sistemas terapéuticos no solo
estén vinculados con un retorno a los orígenes en un estadía superior del
desarrollo de los conocimientos, sino también con ideas muy modernas y
responsables con relación al tema.
Claro está, que la difusión de la MTN plantea numerosas interrogantes al saber
de la práctica médica. Su auge ha tenido el efecto de suscitar nuevas ideas y
nuevos principios modernizadores. Sin embargo, los especialistas continúan
preguntándose, ¿Cómo podrán establecer comunicación entre si, la MTN y la
medicina moderna cuando tienen diferentes lenguajes, principios y practicas?
¿Cómo integrar la MTN del sistema de formación de los profesionales de la salud?
¿Cómo incorporar creativamente desde las condiciones de cada país las
tradiciones de la MTN? Si la toma de conciencia acerca de las ventajas de la MTN
se generalizara, ganaría terreno la prevención de algunas enfermedades que
exigen alto costo en su tratamiento y que incluso ponen en peligro la vida de
los pacientes. Así, del tratamiento de la hipertensión mediante un régimen de
alimentación adecuada, métodos de relajación y otros, produciría efectos
inmediatos en aquellas personas aquejadas de tal dolencia. Pero para lograr
tales resultados, sería menester que las instituciones médicas adoptaran una
decisión más decidida con respecto a la prevención.
Cuba presenta como país sus particularidades propias en el uso de la MTN. Tiene
su origen en la fusión de factores históricos, sociales y culturales asociados a
la formación de la nacionalidad, en decir, a la mezcla de las culturas
colonizadoras españolas y a la africanas, así como a la supervivencia de la de
nuestros aborígenes, y también a elementos de la cultura china.
El arraigo de las medicinas populares en Cuba, tiene que ver con las
posibilidades de un medio ambiente rico en biodiversidad, con un alto grado de
endemismo, sobre todo en su flora, lo cual permitió que en momentos críticos de
la historia, como fueron las guerras de independencia, acudir a este patrimonio
natural para solucionar los problemas de salud. En su diario de campaña de José
Martí menciona algunas plantas empleadas por los mambíes con fines curativos
COMO EL LIMON, LA YAGRUMA, EL CULANTRO Y LA HIGUERETA.
Sin embargo, Cuba no ha sido una excepción en el rechazo al uso de plantas
medicinales y otras alternativas de las medicinas complementarias, el cual
distinguió una época en todo el mundo. Estos tipos de tratamiento fundidos en
las prácticas tradicionales eran rechazados de manera casi absoluta, e incluso,
las mismas eran tildadas como oscurantistas, supersticiosas y basadas en la
ignorancia. En el mejor de los casos de la medicina verde se veía como parte de
las costumbres y tradiciones locales de las personas, sobre todo de origen
campesino.
En Cuba la enseñanza de la MTN comenzó en los años 80, con el rechazo de unos,
el escepticismo de otros, y la aceptación de los menos inicialmente.
Con el tiempo, su aceptación se ha ido generalizando aunque no dejamos de
comprender que su auge en la década del 90, coincidiendo con el período
especial, hizo creer a muchos, al menos al principio, que su entronización como
política del Estado Cubano, obedeció a la carencia de medicamentos, surgiendo
como alternativa en este sentido.
En los últimos tiempos ha avanzado la comprensión de la MTN en su vertiente
formativa, es decir, encaminada a conocer sus fundamentos filosóficos, empíricos
y científicos. Se han editados textos, manuales, se imparte docencia pre y
posgraduada en sus temáticas esenciales, y en enero de 1991, comenzó un programa
organizado por los Ministerios de Salud y el de la Agricultura para dar paso a
la producción de medicamentos en todas la provincias del país, si se tiene en
cuenta las potencialidades que se encierran en este sentido.
En los objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la
población cubana hasta el año 2000 (OPD) se plantea establecer un programa para
la introducción acelerada en el país de los principales elementos de esta
medicina.
De igual forma, en el Programa Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo,
elaborado después de la Cumbre de Río, en 1992, en varios de sus capítulos se
establecen los objetivos y líneas de acción en aquellas prácticas directamente
asociadas con la protección y conservación de la flora y la fauna cubana, así
como lo referente a la biodiversidad y la agricultura sostenida. En el documento
se otorga relevancia no sólo a la protección de dicha riqueza, sino también a su
estudio e investigación y al fomento de una cultura y conciencia acerca de su
importancia y vigencia en nuestras condiciones.
Sin embargo, lo anterior no resulta suficiente. Se requiere además para la
generalización consciente de estas prácticas de MTN, un grupo de factores de
tipo organizativo, de la colaboración y coordinación entre organismos, de
metodologías afines, investigación integral de temas comunes y también la
cultura a la que hicimos referencia.
Lo anteriormente expresado nos sirve para argumentar como la MTN no es en modo
alguno una ficción, mucho menos una utopía, sino que deviene ciencia en toda la
extensión de la palabra. Lo cual constituye un sistema de conocimientos
armónicamente estructurado, que como toda ciencia, contribuye al conocimiento
del mundo circundante, en este caso de modo especial, a la salud humana. La MTN
contiene como sistema teórico un arsenal de conocimientos acumulados por la
humanidad durante siglos y milenios, los cuales desarrolla en el contexto
actual. La continuidad y la ruptura residen su práctica de manera permanente.
Por otra parte, la MTN posee un composición interna que incluye el objeto o
conjunto de tareas a resolver, el método, los procedimientos de trabajo, sus
propias reglas internas, los principios que presiden su actividad, el sistema
categorial que permite expresar el saber condensadamente y un sujeto múltiple
constituido por la comunidad científica que ha hecho suyo esta interpretación y
de modo de hacer ciencia. Del mismo modo y como toda ciencia, posee junto a los
conocimientos teóricos y a la base empírica, un fundamento filosófico que parte
de la interrelación natural entre la filosofía y la medicina, en tanto ambas
abordan la relación hombre-mundo y el lugar del hombre en ese mundo.
CONCLUSIÓN.
Es evidente que para que la MTN se tenga en cuenta como ciencia y su
incorporación en la sociedad moderna, hay que señalar primero la validación de
la eficacia de sus técnicas, que se logrará a través de las investigaciones y
estudiarlas exhaustivamente: principios filosóficos, su etiopatogenia, así como
sus diversos tratamientos.
En Cuba, no exista dificultad para lograr este propósito, pues se cuenta con el
apoyo del Ministerio de Salud Pública.
En este arte de la salud, el médico no se enfrenta a las enfermedades, sino que
el médico afronta un proceso vital, el de cada persona en particular, en lugar
de enfermedad. Este argumento es válido para los futuros profesionales, los
cuales son los precursores de una medicina integrativa.
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Bioética desde una perspectiva cubana, La Habana, 1997: 321-326.
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9.- Filosofía y Ciencia de la Salud. La Habana, Cap. La medicina popular.
10.-Objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la
población cubana. 1992-2000. MINSAP, 1992.
11.-SUSSMAN DAVID J. Acupuntura Teoría y práctica. 5ta.edición. 1981.
AUTORES
Dr. MSc. Juan Miguel Broche Candó
MSc. Medicina Bioenergética y Natural y MSc. Educación Médica.
Especialista 1er Grado Medicina General Integral
E-mail: broche@infomed.sld.cu
Dr. MSc. Ricardo Cortes Salazar
MSc. Medicina Bioenergética y Natural y MSc. Educación Médica.
Especialista 1er Grado Medicina Tradicional y Natural.
E-mail: cortes@infomed.sld.cu
Lic. Lazara Yecenia García Hernández.
Licenciada en Enfermería
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Publicación enviada por Dr. MSc. Juan Miguel Broche Candó y otros autores
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Publicado Thursday 22 de May de 2008
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