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Los valores humanos desde la perspectiva de una dirección estratégica
Resumen: El presente trabajo aborda una temática que puede resultar de especial importancia en el desarrollo de programas especiales, proyectos de investigación, conducción de estrategias económicas, socioculturales, educativas u otras donde se involucran colectivos o grupos sociales en general...
Publicación enviada por Dr. C. Luis Guillermo Abreu Mejías
ÍNDICE
Resumen
Introducción
Fundamentación teórica
Dirección por Objetivos
Dirección Estratégica
Planeación Estratégica por Objetivos
con base en Valores
A modo de conclusiones
Referencias bibliográficas
RESUMEN
El presente trabajo aborda una temática que puede resultar de especial
importancia en el desarrollo de programas especiales, proyectos de
investigación, conducción de estrategias económicas, socioculturales, educativas
u otras donde se involucran colectivos o grupos sociales en general,
requiriéndose de acciones de dirección y gestión de los recursos humanos y
materiales de que se dispone.
En el se analiza el ejercicio de la dirección como un proceso de influencias
políticas, económicas y sociales que se establecen entre los dirigentes y la
masa que encabezan, encaminadas a lograr determinados objetivos productivos, de
servicios, de superación técnico-profesional, cultural e ideo-política de los
trabajadores y de desarrollo socio-económico de las naciones. Se califica la
dirección como ciencia y arte, pues en ella el hombre es el principal
protagonista, independientemente del grado de automatización que se logre en los
medios y por ello es necesario estar consciente de que este desempeña un doble
rol: como sujeto de la dirección o dirigente y como objeto de dirección, de ahí
el carácter social de esta.
En un tránsito por diferentes etapas de desarrollo del proceso de la dirección
se estudian los elementos que incorporan cientificidad a este ejercicio hasta
llegar a los principios que caracterizan el planeamiento estratégico por
objetivos con base en los valores, identificándose estos últimos como el cauce
estratégico idóneo para lograr las metas u objetivos que se traza una
organización o grupo social.
En tal sentido la dirección con base en valores constituye un sistema en el que
se fomenta el compromiso de los colectivos y por ende se promueve su accionar
entusiasta y eficiente en pos de los objetivos trazados, a partir de las
motivaciones que generan creencias e intereses desarrollados por procesos de
amplia participación en la gestión, de búsqueda del protagonismo de las masas,
de acercamiento de los intereses individuales a los colectivos y viceversa, así
como de identificación de los trabajadores, los campesinos, estudiantes,
mujeres, intelectuales, artistas, científicos, hombres, mujeres y niños, con la
organización en que actúan.
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo aborda una temática que puede resultar de especial
importancia en el desarrollo de Programas Especiales y Proyectos para el alcance
de objetivos trascendentes en la labor de diferentes entidades educativas,
investigativas, culturales o económicas que son parte de organismos de la
administración estatal o de sistemas empresariales en las más diversas
condiciones socio – económicas y políticas.
El enfoque que brindamos mediante las experiencias que dan origen al presente
material, es fundamentalmente docente – educativo por la naturaleza de los
escenarios en que se llevaron a cabo, pero los conceptos básicos que constituyen
su soporte son perfectamente aplicables a las más diversas actividades.
Una de estas experiencias está asociada a estrategias de trabajo desarrolladas
por organizaciones de masas, como son los sindicatos, las asociaciones
profesionales de determinados sectores e incluso organismos centrales de la
administración estatal de actividades como la Educación, el Deporte, la Salud
Pública, las Investigaciones Científicas, entre otras, convocadas en Cuba
durante los últimos 15 años correspondientes a la etapa conocida como “Período
Especial en Tiempos de Paz” a impulsar desde su accionar y valiéndose de su
liderazgo y potencialidades organizativas, movilizadoras y de integración de los
esfuerzos y capacidades de todos los factores involucrados, los programas
especiales que trazó la dirección del país para promover el fomento de los
principales recursos de la nación como son: el talento, la inteligencia, la
iniciativa creadora, el más profundo sentido de la solidaridad, la cooperación a
escala de toda la sociedad, el sentido del patriotismo, la disciplina, la
honestidad y la laboriosidad de los cubanos.
Varias de nuestras organizaciones tuvieron como elemento esencial en su búsqueda
de reservas morales y organizativas, por tanto objeto de la investigación, el
sistema de dirección del trabajo y en tal sentido el campo lo constituyó la
introducción de estrategias de dirección basadas en valores lo que contribuyó a
fortalecer el liderazgo y protagonismo de las organizaciones para el impulso a
los programas de la Revolución que se gestaban en sus correspondientes sectores.
DESARROLLO
1.- FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
Ha servido de fundamento teórico para estos estudios la concepción
dialéctico-materialista de la Historia desarrollada por los clásicos del
marxismo, integradora de las leyes más generales de la naturaleza, la sociedad y
el pensamiento, en particular el materialismo histórico, a partir del cual se
definen los principios que resulta necesario tener en cuenta para comprender la
esencia y contradicciones principales de los fenómenos sociales, así como las
tendencias del desarrollo de los mismos.
De modo que el valor de utilizar los principios de la filosofía marxista -
leninista como base teórica del trabajo ha radicado en su doble condición de
ciencia e ideología, así como insustituible guía para la acción transformadora
de la sociedad.
La dirección es un proceso de influencias políticas, económicas y sociales que
se establecen entre los dirigentes y la masa que encabezan, encaminadas a lograr
determinados objetivos productivos, de servicios, de superación
técnico-profesional, cultural e ideo-política de los trabajadores y de
desarrollo socio-económico de la nación. La dirección es ciencia y arte, en ella
el hombre es el principal protagonista, independientemente del grado de
automatización que se logre en los medios y por ello es necesario estar
consciente de que este desempeña un doble rol: como sujeto de la dirección o
dirigente y como objeto de dirección, de ahí el carácter social de esta.
Al estudiar los principios para el desarrollo del ejercicio de la dirección
hemos considerado importante concebirla como un sistema general de acciones y
relaciones, compuesto por diversas partes, cada una de ellas con determinadas
características que al integrarse producen cualidades nuevas en todo el sistema,
algunas de las cuales pueden no estar presentes en ninguna de las partes que lo
componen, es decir que el aspecto esencial del sistema son sus relaciones por lo
que cualquier modificación en las cualidades presentes en algunos de los
elementos del sistema, supone una alteración en el comportamiento de los demás y
de todo el sistema.
A los procesos componentes que son necesarios para la operación del sistema les
denominaremos subsistemas. Los sistemas existen en un medio específico (ambiente
natural, ambiente social) y están condicionados por este medio, compuesto por el
conjunto de todos los elementos u objetos que están dentro de sus límites y
tienen determinada influencia en el sistema. Hay una relación de causa - efecto
en la acción de estos elementos sobre las diferentes partes del sistema, que de
esta manera sufre cambios y ajustes continuos.
En nuestra experiencia desarrollada para el perfeccionamiento de los sistemas de
dirección en las organizaciones, se consideraron estos principios de la teoría y
definición de sistema elaborándose así métodos para enfrentar y resolver
diversos problemas. El Enfoque Sistémico es en la actualidad una de las
principales herramientas en el desarrollo de las diferentes ciencias y se
fundamenta en el análisis de cada problema como un todo integral, como un
sistema, tomando en consideración todas sus interrelaciones: sistemas,
subsistemas, elementos, relaciones. Este método permite descomponer un problema
en sus partes componentes para ser solucionado.
Siguiendo la definición de sistema que aportó Federico Engels, el conocimiento
de todos los fenómenos tiene como meta establecer las conexiones sistémicas de
estos y la ciencia está llamada “a indagar esta conexión sistémica en todas
partes, lo mismo en los detalles que en su totalidad”, a pesar de ser imposible
para ella (la ciencia) dar una exposición científica, congruente y cerrada de
estos, o sea, construir un “sistema definitivo y cerrado de estas
conexiones.”(1) Esta tarea, apuntaba también Engels, es el resorte principal del
progreso intelectual y se resuelve día tras día “en el desarrollo progresivo e
infinito de la humanidad.”(2)
De manera que nuestro estudio sobre experiencias acumuladas en términos de
técnicas de dirección, aplicación de conceptos y principios generales y
específicos de dirección científica, así como el análisis de las diferentes
funciones de dirección, se desarrolla con un enfoque sistémico el cual parte de
concepciones dialéctico - materialistas.
Decía Engels en el “Anti Düring” que “…Un sistema universal y definitivamente
plasmado del conocimiento de la naturaleza y la historia, es incompatible con
las leyes fundamentales del pensamiento dialéctico; lo cual no excluye, sino que
lejos de ello, implica que el conocimiento sistemático del mundo exterior en su
totalidad puede progresar gigantescamente de generación en generación.” (3)
Hay dos elementos que identifican el método de análisis aplicado y su basamento
en la dialéctica materialista, uno es considerar cada uno de los sistemas de
dirección incorporados a la labor de las organizaciones en estos años, como el
resultado de un determinado desarrollo del conocimiento, tal cual se evidenciara
cuando a través del materialismo dialéctico quedó demostrado que la estructura
de todo sistema es análoga a la estructura del proceso de su desarrollo.
El otro radica en la identidad que puede apreciarse entre la estructura del
sistema que en cada etapa de desarrollo de la dirección hemos aplicado y el
método por el cual se han elaborado los conceptos y principios teóricos que le
sirven de fundamento.
Recordemos que si bien Hegel logró iniciar la superación del dualismo kantiano
al formular la idea de la notable identidad entre estructura de los sistemas y
los métodos por los cuales se habían logrado estos, fue el materialismo
dialéctico quien demostró que esta identidad se basa en el contenido objetivo
que reflejan las ideas y conceptos, o sea, que existe un carácter objetivo en
las propiedades sistémicas de los objetos materiales.
Examinado el asunto en el marco de las ideas sistémicas, es valioso el análisis
realizado en el libro La dialéctica y los métodos científicos generales de
investigación de edición cooperada entre el Instituto de Filosofía de la
Academia de Ciencias de la URSS y el Departamento de Filosofía de la Academia de
Ciencias de Cuba en 1985, donde se señala como “único camino posible en la
elaboración de una teoría general de los sistemas al de la síntesis dialéctica
de los enfoques sistémicos elaborados en todas las esferas de la realidad la
cual se basaría en principios que se diferenciarían cualitativamente de los que
servían de fundamento a las partes componentes”. (4)
En la mencionada publicación se precisa que: “…es Carlos Marx quien desarrolla
esta idea descubriendo en su obra El Capital durante el estudio de un objeto
sistémico sumamente complejo como es la sociedad capitalista, que el principio
general o ley que abarca todos los principios particulares, constituye la base
del sistema y permite la reconstrucción a nivel teórico, del objeto de la
investigación como una totalidad sistémica…” (5)
Por lo tanto podemos aseverar que todo sistema tiene en su esencia elementos
aglutinadores o rectores que lo integran y lo estructuran.
Y sigue la referencia de los aportes del Marxismo a la teoría general de los
sistemas, en “La dialéctica y los Métodos Científicos…” señalando esta
aseveración del estudio sobre la sociedad capitalista: “Marx dejó rigurosamente
establecido que, si la totalidad es una unidad dialéctica de los elementos, no
es menos cierto que las propiedades de esa totalidad no se pueden identificar
con las propiedades de los elementos que la componen. Las propiedades
sistémicas, o del sistema, son cualitativamente distintas; son ellas las que
sintetizan los elementos, las que determinan las características y la dirección
del desarrollo.” (6)
Y quisiéramos completar la idea al respecto de este importante aspecto
relacionado con el método de análisis empleado, utilizando estas frases escritas
por Marx:
“Si en el sistema burgués concluso, cada relación económica presupone otra forma
económica burguesa y de esta manera, cada consecuencia es a su vez una premisa,
esto, no obstante, tiene lugar en todo sistema orgánico. El sistema orgánico
como tal, como una totalidad integral, tiene sus premisas y su desarrollo, esta
totalidad consiste precisamente o en la supeditación de todos los elementos de
la sociedad o en crear de ella los órganos que aun le faltan. De este modo el
sistema en el curso del desarrollo histórico se convierte en totalidad. El
surgimiento del sistema como totalidad es uno de los momentos de su proceso, de
su desarrollo.” (7)
Los sistemas de dirección de todas las esferas de la sociedad se estructuran
según el principio jerárquico, en el cual existen varios niveles y los sistemas
más bajos se integran de una manera consecutiva al nivel más alto.
Aplicar principios de dirección científica en la conducción de la labor de los
organismos, sus empresas y entidades, las organizaciones políticas y de masas,
es decir una buena parte de aquellas en que se agrupa la sociedad ha requerido
conocer y dominar los elementos esenciales que rigen el proceso de dirección en
su más amplio sentido, para entonces aplicarlos creadora y consecuentemente en
el trabajo, contribuyendo así a su perfeccionamiento.
En el caso de las organizaciones sindicales, cuyo desempeño pudimos seguir de
manera más cercana y sistemática, la utilización de los mencionados principios
tuvo un carácter incipiente e incluso para algunos de los cuadros de las
estructuras de dirección en las instancias superiores e intermedias, podemos
decir que su aplicación fue en cierta medida inconsciente, pues prácticamente se
procedía al desarrollo de las diferentes tareas por imitación. Si las acciones
de preparación de los integrantes de las direcciones municipales y provinciales
eran mínimas, en el caso de los dirigentes de base (secciones sindicales y burós)
eran casi inexistentes, lo que ha requerido de un importante esfuerzo de
organización y de capacitación.
2. DIRECCIÓN POR OBJETIVOS
Los objetivos son necesarios en cualquier área donde se pretenda que el
desempeño y los resultados ofrezcan de modo directo y vital posibilidades para
el avance, el cumplimiento de propósitos esenciales y por tanto la prosperidad
de la organización, empresa o entidad y por ende de la sociedad.
La D. p. O. es un proceso donde, dirigentes y miembros de una organización
identifican metas comunes, definen las principales áreas de responsabilidad, y
utilizan los resultados como forma de evaluar la contribución, otorgando
importancia e interés no sólo a los objetivos organizacionales, sino también a
los de desarrollo personal.
Acerca de la relación entre dirección por objetivos y dirección estratégica,
debemos señalar lo que explica Ángel Luis Portuondo en su trabajo sobre
elaboración de estrategias que ahora cito: “…Son dos cosas distintas de acuerdo
a su resultado final y aunque ambas son, además, claros procesos de
planificación y pueden estar unidos, lo que se obtiene de ellos ayudará de una
manera o de otra a alcanzar determinados fines en el proceso de dirección…” (8)
Es importante propiciar que la D. p. O. constituya parte de la planeación
estratégica y en tal sentido contribuya a definir una estrategia a largo plazo
con objetivos a mediano y corto plazo, incrementar la dirección participativa,
crear un ambiente organizacional de motivación en dirigentes y dirigidos,
alcanzar equilibrio e integración entre el interés individual y el colectivo,
así como mejorar la atención a los trabajadores y el liderazgo de la
organización de que se trate. Es de esta manera que puede considerarse el
desarrollo de la D p O un proceso de planeación estratégica por objetivos
Junto a lo anterior, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos a la
hora de elaborar y someter a consideración del colectivo los objetivos.
• Presentar objetivos, identificados y comprendidos con claridad colectivamente.
• Definir una cifra no muy alta de objetivos, lo cual permita su manejo
adecuado.
• Lograr consenso sobre la prioridad de cada objetivo y la posibilidad de
alcanzarlo.
• Además de convenientes, los objetivos deben ser flexibles, motivadores,
difíciles, posibles de alcanzar, posibles de medir, comprensibles y
comprometedores.
• Es nocivo el uso de términos imprecisos, generalizadores y sumamente formales
en el enunciado de los objetivos, pues ello hace difícil comprenderlos y
asumirlos.
3. DIRECCIÓN ESTRATÉGICA
La incorporación de los conceptos de Misión y Visión para definir la dimensión
de los propósitos trazados en dos momentos distantes en el tiempo (presente y
futuro), así como servir de puntos de referencia en el estudio de los
escenarios, el diseño del accionar y la evaluación de los resultados obtenidos,
le imprimen a la gestión de dirección un carácter estratégico. Para formular los
objetivos con un sentido de orientación estratégica hacia un resultado futuro
previamente concebido, es preciso tener bien definido cuál es la MISIÓN y cual
es la VISIÓN de la organización.
Una declaración de misión es una descripción breve del propósito mayor, la razón
más amplia que justifica la existencia de la organización. Esta debe orientar el
rumbo y el comportamiento en todos los niveles de la organización. Una misión
bien formulada guía las acciones y da la imagen de que se sabe a donde se dirige
la organización. VISIÓN es “lo que deseamos que sea la organización y sus
resultados en el futuro que proyectamos, expresa el estado deseado de la
organización en los próximos años.
La VISIÓN trae a la organización al futuro, la MISIÓN la empuja y a la hora de
aplicar las visiones a las organizaciones podemos tener dos enfoques: un enfoque
global, que expresamos en términos de lo que queremos llegar a ser (visión
global) y uno estratégico, en términos de hacia dónde dirigir nuestro esfuerzo
para llegar a donde queremos (visión estratégica). La visión estratégica, es
propia de la elaboración de un proceso de planeación estratégica y el enfoque
global, o visión global constituirá uno de los valores finales y esenciales en
el marco de la dirección con base en los valores, aspecto este al que
dedicaremos atención de inmediato.
4.- PLANEACIÓN ESTRATÉGICA POR OBJETIVOS CON BASE EN VALORES
La acumulación de experiencias crea bases para el desarrollo de sistemas
superiores en el marco de la dirección científica, como es el caso de la
introducción de los valores en la dirección, que constituye el eje central de la
estrategia encaminada a elevar el protagonismo y liderazgo de los colectivos y
la sociedad toda en el contexto del empeño por el cambio hacia un mundo mejor,
que orienta esfuerzos actuales en múltiples esferas de la vida económica,
política, cultural y científica, así como en los afanes por preservar al medio
ambiente de prácticas destructivas que hoy proliferan.
Dirigir con base en valores no significa abandonar la dirección por objetivos o
desestimar los resultados, sino incorporar a todo ello la dimensión humana
dentro del pensamiento directivo, o sea tener en cuenta que en esta era del
conocimiento y la información, el ser humano es el principal capital de las
organizaciones, el elemento más dinámico y de mayores potencialidades. Si hoy
día se reconoce el importante vínculo que existe entre: cultura de los grupos,
desarrollo de sus creencias y valores, elevación del potencial creativo y
resultados de su labor en determinada gestión; con mayor razón aun debemos
considerar importante esta relación y su efecto cuando se trata del trabajo de
las organizaciones en que se agrupa toda la sociedad. No considerar durante el
ejercicio de la dirección, las creencias y valores de los colectivos, es
desconocer los efectos favorables que de estos se pueden derivar.
Ante todo, analicemos las consideraciones de diversos autores acerca de la
llamada Dirección por valores (D. p. V.) que preferimos denominar planeamiento
estratégico por objetivos basado en los valores. Así podemos identificar con
claridad el significado de esta herramienta. En tal sentido partimos de
formularnos las siguientes preguntas:
¿En que consiste la Dirección por Valores?, ¿cómo pudiéramos definir la
importancia de introducir los valores en el ejercicio de la dirección?, ¿qué
elementos incorpora la D. p. V. a las concepciones abordadas con anterioridad en
la D. p. O.?
La Revolución Cubana es un proceso popular, lo que se manifiesta en el
enfrentamiento del pueblo a la agresión imperialista, a las dificultades y
adversidades surgidas en la búsqueda de soluciones a múltiples problemas
derivados del empeño por llevar adelante un programa tan amplio y de una ruptura
tan radical con el pasado capitalista, y todo ello implica sensibles
transformaciones en la sociedad, así como la formación de nuevos valores, la
modificación de otros ya existentes e incluso la desaparición de algunos cuyo
rescate resulta asunto de altísima prioridad actualmente.
Examinemos así este ejemplo: La creación de una conciencia revolucionaria en
nuestro pueblo, así como del espíritu de solidaridad y cooperación fomentado por
las nuevas relaciones establecidas, las enseñanzas de los líderes y la alta
cifra de cubanos participantes en honrosas misiones de cooperación con otros
pueblos del mundo, trajo el surgimiento de un profundo aprecio social por el
valor del internacionalismo, que no era tan altamente reconocido a pesar de que
a lo largo de la historia patria se recogen diversos ejemplos de conductas
internacionalistas contribuyentes sobremanera a nuestra independencia y
soberanía. La gran significación de ese valor contribuye a generar alta
disposición a cumplir estas misiones por grandes que sean los riesgos y
sacrificios que implica, hace prevalecer el sentido solidario de la sociedad en
momentos muy difíciles de la economía y por tanto de crisis de abastecimientos
básicos, eleva el prestigio de la Revolución ante el mundo y promueve la
solidaridad con nuestro país, entre otros aspectos de alta connotación moral. Ha
sido el proceso vivido quien socializa este y muchos otros valores.
De manera que pudiéramos considerar los valores como el cauce estratégico idóneo
para lograr las metas u objetivos que se traza una organización o grupo social.
En tal sentido la dirección con base en valores constituye un sistema en el que
se fomenta el compromiso de los colectivos y por ende se promueve su accionar
entusiasta y eficiente en pos de los objetivos trazados, a partir de las
motivaciones que generan creencias e intereses desarrollados por procesos de
amplia participación en la gestión, de búsqueda del protagonismo de las masas,
de acercamiento de los intereses individuales a los colectivos y viceversa, así
como de identificación de los trabajadores, los campesinos, estudiantes,
mujeres, intelectuales, artistas, científicos, hombres, mujeres y niños, con la
organización en que actúan.
Los valores tienen un carácter objetivo ya que el hombre en su condición de ser
social desarrolla su propia naturaleza dentro de la sociedad y forma sus valores
a partir del conjunto de relaciones que establece en el seno de los diferentes
grupos sociales. Por ello, su introducción en los procesos de dirección es
vital, pues incorpora el desarrollo de una cultura dentro de los colectivos
basada en su educación moral, tradiciones, conocimientos, formación política e
identidad, entre otros factores.
He aquí una definición de las más usadas al abordar el tema de la DpV en el
marco empresarial hecha por los autores García y Doylan: “Es un marco global
para rediseñar continuamente la cultura de la empresa de forma que se generen
compromisos colectivos por proyectos nuevos e ilusionantes.” (9)
Y la que de esa deriva el Dr. Carlos Díaz Llorca: “A través de esta herramienta
se puede operar para sembrar un conjunto de creencias y valores que permitan al
personal que trabaja en las organizaciones adaptarse al entorno e integrarse
internamente a través de compromisos y proyectos nuevos e ilusionantes” (10).
Todo lo anterior favorece formas de pensamiento que propician modos de actuación
monolítica y condiciones para que se sumen creencias y valores comunes.
CONCLUSIONES
Es evidente a todas luces, la importancia de desarrollar nuevos y más efectivos
enfoques durante el ejercicio de la dirección. Las novedades del mundo actual
con sus impresionantes descubrimientos tecnológicos y científicos como la
electricidad, la electrónica, la aeronáutica, la cibernética y la biotecnología,
por solo mencionar algunos de los avances de hoy día, imprimen una dinámica
impensable a la vida, y generan un sentido absolutamente nuevo de la
comunicación, los aprendizajes, las relaciones interpersonales, la cultura, la
actividad científica, la producción literaria, etc.
De manera simultanea y paradójicamente crecen inconteniblemente el hambre, la
pobreza, la ignorancia, las desigualdades e injusticias, la violencia y cuantas
lacras puedan imaginarse.
El crecimiento extraordinario de la población en el planeta y la impostergable
necesidad de alimentar a una masa humana que se multiplica a un ritmo cada vez
mayor, es algo que coloca en estado de alarma a la sociedad mundial que percibe
la incapacidad del sistema económico social hoy imperante de crear bienes y
distribuirlos de tal manera que satisfagan las enormes necesidades que
resultarán del hecho de que si hace 200 años habitaban el planeta menos de la
cuarta parte de la población que hoy tenemos, bastarán apenas 50 años más para
que la cifra actual de habitantes de la tierra se duplique.
Como parte de todo lo anterior, resulta latente la amenaza de desaparición de la
especie humana como fruto de su propia actuación como victimario en la agresión
de que es víctima el espacio que le sirve de hábitat (la tierra, el aire, los
ríos y mares) y que se expresa de manera tangible en la alarmante reducción de
las reservas de petróleo y agua, la creciente contaminación ambiental, el
surgimiento de nuevas enfermedades desconocidas, el incremento de la fuerza
destructiva y la frecuencia de fenómenos naturales como los ciclones,
terremotos, deslizamientos de tierra, erupciones volcánicas, etc.
Todo este panorama nos lleva a pensar en las potencialidades creadoras del
hombre, en su capacidad de asociación para buscar soluciones a los problemas, en
el alcance de sus ideas, en el enorme potencial contenido en los valores que
podemos contribuir a formar, en la riqueza emancipadora de la educación y la
cultura. Ello constituiría argumento más que suficiente para acudir a los
conocimientos y experiencias que se han acumulado en términos de introducción de
los valores en el ejercicio de la dirección.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
· (1) Marx, Carlos y Engels, Federico; Obras Completas, t. XXVI, 2da. edición;
Editorial
Moscú, 1955-1967; p. 118.
· (2) Idem; p. 119.
· (3) Engels, Federico; Anti-Dühring; La Habana 1975; pp. 34-35.
· (4) Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS y
Departamento de Filosofía de la Academia de Ciencias de Cuba; “La dialéctica y
los métodos científicos generales de investigación” edición cooperada; Edit.
Academia 1985,pag 36
· (5) Idem; pag 38
· (6) Idem; pag 39
· (7) Marx, Carlos y Engels, Federico; Obras Completas, t. XLVI, 2da. edición;
Editorial Moscú, 1955-1967; p. 229.
· (8) Dirección por Objetivos y Dirección Estratégica, Compendio de Artículos;
Centro
Coord. Estudios. de Dirección, Ministerio Educ. Sup. Cuba, 1998; pgs. 42y43.
· (9) García Sánchez, S y Dolan Simón; La Dirección por Valores para animar la
empresa en entornos turbulentos; Edit. McGraw Hill, Madrid 1996 pp. 78-79; y
“Managing by Values. Cultural Redesing for Strategic Organisational Change at
the Dawn of the Twenty First Century”, en Journal of Management Development; p.
103.
· (10) Díaz Llorca, Carlos; Criterios para la aplicación de los valores en la
dirección; Centro de Estudios de Técnicas de Dirección, Univ. de la Habana, año
2000; p. 2.
AUTOR
Dr. C. Luis Guillermo Abreu Mejías
Coordinador de la Asesoría Cubana en
la colaboración educativa internacional.
Graduado como Ingeniero Mecánico en 1969 en la Universidad Central de Las
Villas; Cuba.
Se desempeñó por más de 10 años como profesor de la antes mencionada
Universidad, cursando diversos estudios de postgrado, siendo elegido dirigente
del Sindicato de Profesores y Trabajadores de la Universidad Central en 1975 y
posteriormente Secretario General de dicho Sindicato en la provincia de Villa
Clara, hasta ser seleccionado Secretario General del Sindicato de Educación en
el país en 1990, cargo que ocupó hasta el 2007, así como Vicepresidente de la
Confederación de Educadores de América (CEA) en el período 1995 - 2007
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Publicación enviada por Dr. C. Luis Guillermo Abreu Mejías
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Publicado Wednesday 14 de May de 2008
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