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Apuntes sobre la evaluación en la nueva universidad cubana
Resumen: La tercera Revolución Educacional que se lleva a cabo en Cuba tiene dentro sus características fundamentales el desarrollo del proceso de Universalización de la Educación Superior. De hecho, el salto que este reto implica acarrea toda una serie de dificultades...
Publicación enviada por Lic. Esber Luis González Ávila
INTRODUCCIÓN
La tercera Revolución Educacional que se lleva a cabo en Cuba tiene dentro sus
características fundamentales el desarrollo del proceso de Universalización de
la Educación Superior. De hecho, el salto que este reto implica acarrea toda una
serie de dificultades, muchas de las cuales pueden haber sido previstas y otras
tantas han tenido que ser resueltas a partir de su aparición, mediante la puesta
en práctica de soluciones que no en todos los casos han tenido el final deseado.
Dentro de las dificultades que se pudieran mencionar relacionadas con la
implementación del proceso se encuentran las de índole organizativo que incluyen
no solo los locales necesarios y con las condiciones necesarias en los
diferentes territorios, hasta el nivel de preparación de los docentes que
conforman los nuevos claustros, las fuentes de procedencias, la experiencia como
docentes, la procedencia de los alumnos que concurren a las aulas, los intereses
personales, el manejo de los diferentes componentes del proceso de
enseñanza-aprendizaje, y en particular la evaluación, etc.
Con un solo vistazo a esta situación se puede inferir que las barreras
encontradas a lo largo del camino recorrido desde el comienzo de la implantación
del modelo en el 2002 hasta hoy son muy diversas y complejas.
A partir del contexto en que se desarrolla el modelo universitario en los
municipios del país y por las insuficiencias que posee el modelo pedagógico que
actualmente se establece en las Sedes Universitarias Municipales (SUM) en cuanto
Proceso de Dirección del Trabajo Independiente (PDTI), para lograr formar de
manera integral al estudiante a partir del autoaprendizaje. Estas razones son la
causa del surgimiento de un nuevo modelo de evaluación, mucho más avanzado y
revolucionario que se corresponda con las características de la Nueva
Universidad Cubana (NUC).
Este modelo debe estar caracterizado, por un lado, por una mayor independencia
del alumno en cuanto al desarrollo de sus propios conocimientos a partir de la
preparación adquirida bajo la dirección del profesor en el aula, mediante el
desarrollo de habilidades de trabajo independiente que le permitan, cada vez
más, construir con mayor solidez sus propios conocimientos, enriquecer su acerbo
cultural y lograr una personalidad más plena e integral, es decir estar cada vez
mejor preparado para enfrentar los retos que el desempeño cotidiano nos impone.
Por el otro, por una mejor preparación del profesor para la dirección de los
procesos y en especial el proceso de evaluación del (PDTI) en la Nueva
Universidad Cubana.
De modo general, la tendencia actual es la de concebir y ver evaluación desde
una perspectiva comprehensiva en cuanto a su objeto, funciones, metodología y
técnicas, participantes, condiciones, resultados, efectos y determinantes. Sin
embargo, hoy se precisan toda una serie de transformaciones que revolucionen
este modo de pensar y que posibiliten la comprensión del proceso de evaluación
como un hecho concreto que incluye no solo el resultado de una prueba escrita,
ya sea final o ínter semestral, o de la suma de varias evaluaciones sistemáticas
calificadas sobre la base de un indicador numérico.
La evaluación es todo un conjunto de hechos y realizaciones que debe ser vista
como algo mucho más amplio y abarcador, por su naturaleza constituye una de las
categorías didácticas que requiere atención dentro de cualquier proyecto
educativo; No tenerla en cuenta significaría un grave error con consecuencias
lamentables para los estudiantes, pues entraría en una contradicción entre los
nuevos cambios que se introducen y una evaluación descontextualizada.
La evaluación debe responder al modelo educativo vigente en la institución
docente, es decir, debe responder al modelo de formación de los profesionales e
incluir entre otros factores, el conocimiento, los medios utilizados, el tiempo
de que se dispuso, las características individuales del alumno, el lugar donde
se desempeña, el tutor que lo atiende, etc.
Se requiere entonces de una reconceptualización de la evaluación, que permita
transitar hacia un proceso evaluativo participativo y hacia una concepción que
entienda que cualquier estrategia de evaluación sólo es sustentable si se basa
en un modelo que se acerque a la naturaleza misma del proceso docente educativo,
lo que requiere una profunda elaboración teórica que no deje el proceso de
evaluación solo a su manifestación externa.
DESARROLLO
A lo largo de toda la historia el Proceso de Dirección del Trabajo Independiente
(PDTI) ha atravesado por diferentes etapas que incluyen desde su concepción,
planificación, orientación, control y evaluación hasta la realización. Según el
período histórico o la institución que lo ha utilizado, así ha sido visto.
En la realidad de la Nueva Universidad Cubana (NUC) y como consecuencia del
proceso de transformaciones en que se encuentra inmersa esta institución en
Cuba, la evaluación se ha ido perfeccionando para responder al nuevo modelo en
que tiene lugar el proceso de formación de los nuevos profesionales en el país.
Hoy su concepción es formativa y diagnóstica. De manera que el modelo pedagógico
propone que el estudiante de la universalización aprenda desde su práctica
laboral como trabajador de cada empresa y que el PDTI esté dirigido a su
contribución, estructurando en cada contenido las posibles salidas de estos a la
labor que realiza el estudiante y al contexto donde se desenvuelve.
Este nuevo modelo precisa de la introducción de los fundamentos teóricos que
sirven de base al PDTI los cuales se darán a través del trabajo en equipos o
subgrupos, pudiendo convertirse en un elemento de importancia para realizar las
elaboraciones teóricas necesarias. Y es en esta etapa donde entran a jugar una
función muy notable, y hasta ahora no muy explotadas, algunos elementos como las
vivencias personales de cada uno de los integrantes de los subgrupos formados,
las que serán el estímulo para realizar un adecuado PDTI donde, los profesores y
profesores-tutores se vinculen con la comunidad para su preparación.
Según la teoría de Román y Herrera (2008), los espacios para poder aplicar este
modelo se encuentran dentro de la propia estructura organizativa de la nueva
universidad cubana, por lo que es necesario llevarlo a cabo dentro de las
posibilidades que brindan las preparaciones metodológicas, las reuniones de
carreras, de año y de asignaturas, oportunidad donde se reúnen todos los tutores
y profesores-tutores tanto en las universidades centrales como en las SUM;
criterios que facilitarán la puesta en práctica y el cumplimiento de los
objetivos durante el desenvolvimiento del proceso docente-educativo.
En las Sedes Universitarias Municipales, durante el encuentro presencial, las
funciones del profesor consisten en precisar las particularidades del contenido
que serán objeto de estudio durante el trabajo independiente y brindar
orientaciones precisas acerca de las tareas a realizar, para lo cual se debe
contar con un documento indispensable por el cual el estudiante pueda realizar
el trabajo con eficiencia. Todo lo anterior nos indica que la correcta dirección
del trabajo independiente constituye una tarea de primer orden dentro del
colectivo de la asignatura, en la que deben intervenir todos los factores
implicados, teniendo en cuenta además, el criterio de los distintos
especialistas de otras materias vinculadas con la asignatura en cuestión.
De acuerdo con esta teoría el estudiante no se deja solo pues la misma concibe
como necesidad la existencia en primer lugar de:
- un profesor-tutor que guíe el autoaprendizaje del individuo, que le oriente
los contenidos a estudiar durante el trabajo independiente, que lo conduzca, mas
que a lo que debe estudiar, hacia el cómo debe estudiar de manera independiente,
y en segundo lugar hacemos hincapié en:
- la labor del tutor durante todo el proceso de dirección del trabajo
independiente, para que contribuya con desarrollo del estudiante, como ya se
explicó, en la interrelación de lo instructivo y lo educativo.
Algunas formas evaluativos para perfeccionar el PDTI desde lo expuesto en el
material de los autores citados pueden ser: la realización de mesas redondas
donde un equipo se prepararía sobre uno o varios temas relacionados entre si,
con la dirección de el/los tutor(es), del profesor–tutor, la comunidad, y lo(s)
expondrían guiados por uno de los propios alumnos que realizaría la función de
conductor y director durante la ejecución de la actividad. El resto del grupo
formaría la audiencia, pudiendo tomar parte al final de cada uno de los temas
mediante la realización de preguntas, planteando dudas, haciendo conjeturas que
propicien el debate y la reflexión o enriqueciendo la exposición del alumno o
alumnos que la hicieron aportando nuevos ejemplos de sus propias vivencias.
Al finalizar la actividad se recogerían las impresiones y se socializará la
evaluación.
En nuestra propia práctica como docentes de una institución formadora de nuevos
profesores también hemos puesto en práctica otras formas de evaluaciones que
parten de una concepción formativa y diagnóstica, por ejemplo, la orientación de
trabajos extra curriculares a los estudiantes a partir de los elementos
concebidos en su caracterización docente-personológica, es decir, la movilidad o
avance que ha manifestado en su desempeño hasta ese momento.
Una experiencia muy singular en este sentido, la he podido poner en práctica en
la carrera de Maestros Primarios, primer año en relación con el PDTI y su
evaluación. Estos estudiantes que dentro de su formación reciben el idioma
Inglés como un medio de expansión de su cultura personal y profesional, y no
como una herramienta de trabajo, están obligados, en su inmensa mayoría, a
enfrentar la dirección del aprendizaje de este idioma en las aulas de la
enseñanza primaria donde se desempeñen como futuros profesionales en formación.
Teniendo en cuenta esta necesidad a la que tendrán que dar respuesta en un
futuro inmediato y para la cual no está concebida su preparación desde el plan
de estudios, se han realizado cambios significativos en el PDTI y desde la
concepción de una evaluación formativa y diagnóstica, se ha estructurado el
sistema de tareas que componen el estudio independiente de la asignatura durante
el año, las que tienen como base común el empleo de las funciones comunicativas
que se estudian durante el curso en función de las necesidades que cada una de
las clases del programa de inglés vigente para la primaria requiere.
De esta forma se alcanzan los dos objetivos a la vez: el dominio del idioma
inglés necesario para una comunicación elemental y su forma de enseñarlo en un
nivel elemental con la ayuda de los medios disponibles, dígase las video clases
existentes. Por otra parte se logra también, además de los conocimientos ya
descritos, la familiarización y conocimiento del programa y su contenido para el
primer ciclo de la enseñanza primaria.
En este modelo propuesto el tutor juega un importantísimo papel tanto en la
dirección como en la evaluación de alumno en formación, a partir del
cumplimiento de todas las funciones que su condición le imponen, ofreciéndole al
tutorado toda la ayuda necesaria para que pueda cumplir con el vencimiento de
los objetivos que su perfil le imponen en cada uno de los años, ya sea desde el
punto de vista académico como laboral.
Siendo la evaluación la categoría que le proporcionará una información continua,
tanto al profesor como al alumno, permitiendo retroalimentar el proceso de
enseñanza-aprendizaje y seleccionar o crear estrategias destinadas a mejorar las
competencias y habilidades comunicativas y creativas definidas por ambos
previamente.
Visto como proceso interactivo de significados compartidos en las situaciones
educativas, la evaluación es un elemento de diagnóstico y formación que permite
juzgar sobre lo realizado con el objetivo de mejorar el proceso formativo desde
el PDTI en condiciones de universalización. De este modo la evaluación
identifica aquel eslabón del proceso en que se compara el resultado con respecto
a las restantes configuraciones del mismo.
En la concepción adoptada se emplean fundamentalmente dos formas de evaluación:
la diagnóstica y la formativa, ambas se complementan entre sí, aunque para
(Galindo Sánchez), la evaluación es un proceso más amplio que la medición,
tiende a Cuantificar y se centra en la persona y en función de esta se da una
valoración.
La gran mayoría de los autores (R. Tyler, B. Bloom, G. De Landsheere, B.
Maccario) agrupan los diferentes objetivos y funciones de la evaluación en tres
grandes categorías:
· La Evaluación Sumativa
· La Evaluación Formativa
· La Evaluación Predictiva o Inicial (Diagnóstica)."
La evaluación debe entenderse como "una actividad colaborativa en la que
intervienen los diferentes actores del proceso educativo.
En el caso particular del proceso de enseñanza-aprendizaje: alumnado y
profesorado. Es aquí donde cobran sentido y adquieren valor los procesos de
auto-evaluación y co-evaluación".
La evaluación diagnóstica se precisa en una fase inicial con la finalidad de
evaluar el estado de preparación actual de estudiantes, profesores-tutores y
tutores respecto al PDTI. Con la evaluación formativa se medirá el desarrollo
del PDTI, se realizará mediante la autoevaluación, la coevaluación y la
heteroevaluación:
La autoevaluación permitirá que el estudiante compruebe, socialice y desarrolle
valores de compromiso social, responsabilidad, entre otros, se enfrente a su
propia imagen y pueda ir haciendo cortes parciales de su propia evaluación del
proceso; se estará fortaleciendo de esta forma su auto concepto y autoestima en
un proceso auto transformador.
La coevaluación y la heteroevaluación posibilitan el trabajo del grupo hacia el
grupo mismo del cual el profesor-tutor y el tutor forman parte al ser
responsables del proceso formativo del estudiante mediante el desarrollo del
trabajo independiente con la participación de todos. La evaluación proviene de:
- los integrantes del grupo con la valoración del equipo
- del profesor-tutor y el tutor en dependencia de las exigencias del trabajo
independiente, estos propiciarán la reflexión, el debate, la crítica
constructiva, la autorreflexión, el análisis como habilidades y valores
demandados por la educación contemporánea.
CONCLUSIONES
Esto explica la existencia de toda una serie de concepciones acerca de la
evaluación como tal en la época contemporánea, así como de influencias
educativas evidentes que su conocimiento se hace necesario para poder lograr un
verdadero perfeccionamiento del PDTI en la Nueva Universidad Cubana y a estas
evidencias concebidas en su estudio por Román y Herrera (2008), podríamos sumar
una: el propio sujeto en formación, sin el cual no es posible hablar de
1. Profesionales del territorio
2. Comunidad
3. Medios de informática
4. Medios de comunicaciones masivos (prensa, TV, videos, revistas, etc)
5. Contexto donde se desarrolla el proceso de aprendizaje.
6. Otros (cada componente que existe dentro y fuera de la universidad que aporte
al desarrollo del PDTI)
7. Sujeto/alumno en formación
El componente evaluación en el modelo pedagógico propuesto.
El modelo pedagógico presentado constituye una orientación general para
perfeccionar el PDTI en la carrera de Licenciatura en Educación Infantil , en la
especialidad Maestro Primario.
La interrelación sistémica que se ofrece de los componentes del proceso, a
partir de las particularidades de los profesores-tutores y el tutor con los
cuales se interactúa, le confieren un carácter integrador y a la vez heurístico;
es decir, da la posibilidad de diálogo, de adecuación a las necesidades propias
de las situaciones docentes específicas.
La evaluación está presente en todos los momentos del proceso, teniendo en
cuenta los objetivos del año y de la carrera en sí, por lo que todo el proceso
tiene un carácter interactivo, dinámico y de diagnóstico, aplicándose en todo
momento el la teoría Vigostkiana de cuánto sé hoy, y cuánto puedo aprender con
lo que ya sé, mañana y quién me ayudará en mi andar.
Sin dudas, estas concepciones ayudan a mejorar el proceso formativo desde el
PDTI en condiciones de universalización mediante el empleo fundamentalmente de
dos formas de evaluación: la diagnóstica y la formativa, las que se complementan
entre sí.
La evaluación diagnóstica al inicio para evaluar el estado de preparación actual
de estudiantes, profesores-tutores y tutores respecto al PDTI. La evaluación
formativa se utilizará para medir el desarrollo del PDTI mediante la
autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación:
Los criterios de evaluación que se sigan giran alrededor de la independencia
cognoscitiva, mediante trabajos independientes que es la actividad principal por
la cual el estudiante se forma en los contextos de las Sedes Universitarias
Municipales, y por la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos y el
desarrollo de trabajos investigativos, aunque el mayor peso lo tendrá la
evaluación sistemática utilizada durante toda su formación.
Todo lo expuesto hasta aquí permite integrar a todos los factores que
intervienen en el proceso de evaluación lo que favorecerá el PDTI en la Nueva
Universidad Cubana, cuya realización más significativa está en las Sedes
Universitarias Municipales.
BIBLIOGRAFÍA
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- Silvestre Oramas, M y Zilberstein Toruncha, J. (2002). Hacia una didáctica
desarrolladora. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
AUTOR
Lic. Esber Luis González Ávila. (Prof.Asistente)
Universidad Pedagógica Capitán Silverio Blanco Núñez.
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Publicación enviada por Lic. Esber Luis González Ávila
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Publicado Friday 27 de June de 2008
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