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Reflexiones en torno a la motivación por la lectura de textos pertenecientes al género lírico
Resumen: La ponencia que se presenta es resultado de un estudio realizado, con el título: “Reflexiones en torno a la motivación por la lectura de textos pertenecientes al género lírico”. En el presente trabajo se ofrece al bibliotecario y a los profesores...
Publicación enviada por Adapmerys Hernández Pérez y otros autores
RESUMEN
La ponencia que se presenta es resultado de un estudio realizado, con el título:
“Reflexiones en torno a la motivación por la lectura de textos pertenecientes al
género lírico”. En el presente trabajo se ofrece al bibliotecario y a los
profesores, que deseen motivar la lectura de textos pertenecientes al género
lírico, un caudal de conocimientos que deben tenerse presente si lo que se
pretende es incentivar al estudiante por la lectura de poesía. Aplicando estas
reflexiones se encontrará el camino a los libros y les permitirá a los
estudiantes, aprender y comprender a través de la lectura.
INTRODUCCIÓN
El libro constituye una forma indiscutible de favorecer el desarrollo pleno del
hombre como ser social. La vida del hombre no sería posible si este hubiera de
valerse sólo del cerebro y las manos, sin los instrumentos que son un producto
social, señalaba Vygotsky, L. S. (1981); por lo que para él era evidente que el
hombre necesitaba de una revolución histórica cultural, como la que se lleva hoy
en el país.
Hoy se enfrenta el enorme reto de formar mujeres y hombres que puedan orientarse
en el complejo y cambiante mundo en que vivimos, con la convicción de
desarrollar una cultura general integral, en el pueblo se crean bases para
moldear la estructura ideológica de las nuevas generaciones, pues la actual
revolución cultural que existe, exige de hombres y mujeres más cultos, más
preparados Y capaces de interpretar, con argumentos sólidos, todos los fenómenos
que se originan día a día en las diferentes esferas sociales, para preservar los
valores de la sociedad y cultura socialistas, con una formación humanista
absoluta; por tanto todas las escuelas e instituciones están inmersas en La
Batalla de Ideas y con ella la lectura que es una de las vías por las cuales
alcanza el hombre más cultura.
En el mundo existen instituciones internacionales que transforman la enseñanza y
propician la motivación por la lectura, de igual forma la dirección de La
Revolución trabaja para elevar el acervo cultural de los adolescentes. Todas
tienen un objetivo común, la lectura, de ahí la importancia que los estudiantes
sean activos lectores, se sientan motivados por leer y la misión de todos los
educadores porque así sea.
Para lograrlo no basta con la transmisión de conocimientos profundos, tampoco
con actividades dirigidas al desarrollo de pensamientos lógicos, sino que es
preciso plantearse actividades motivacionales que toquen la fibra del
sentimiento, único modo de despertar una actitud investigativa y lectora que
trascienda los límites del aula y se convierta en una cualidad importante que
marque la personalidad de cada individuo.
En esta ponencia titulada “Reflexiones en torno a la motivación por la lectura
de textos pertenecientes al género lírico, desde el punto de vista de un
bibliotecológico”, brinda al bibliotecario y a los profesores, que deseen
motivar la lectura, por este tema, un caudal de conocimientos que deben tenerse
presente si lo que se pretende es incentivar al estudiante por la lectura de
poesía. Aplicando estas reflexiones se encontrará el camino a los libros y les
permitirá a los estudiantes, aprender y comprender a través de la lectura.
DESARROLLO
“Reflexiones psico-pedagógicas en torno a la motivación de la lectura de textos
pertenecientes al género lírico.”
Aspectos generales de la motivación por la lectura.
El problema para que un niño no lea no es por su educación, sino por la falta de
motivación.
La motivación es una premisa indispensable para desarrollar el gusto por la
lectura, por ser precisamente la motivación humana la que estimula al individuo
en el desempeño de sus actividades en diferentes direcciones: hacia sí mismo y
hacia el trabajo, lo que garantiza, en cierta medida, el éxito de las
actividades que él realiza.
La motivación por la lectura, como objetivo y contenido de la enseñanza, debe
sustentarse en las concepciones que dan diferentes personalidades sobre la
motivación.
Por motivo se entiende en general la razón y por qué de los actos, sabiendo lo
que se hace y por qué, son actos propiamente morales ya que de la conciencia
moral procede siempre el motivo, son, en efecto, el conocimiento y el
sentimiento del fin que nos proponemos realizar. Por lo que se define, como
motivo la causa o razón que mueve una cosa.
Es importante decir que existe relación entre motivos y necesidades, que una no
se puede ver separada de la otra porque ambos elementos están unidos
dialécticamente en nuestra mente y a su vez originan la integración de los
procesos psíquicos que es la motivación.
Motivar quiere decir crear interés, estimular el deseo, llamar la atención,
despertar la curiosidad, contagiar con entusiasmo y suscitar el gusto por la
lectura, pues el gusto es un impulso activador. En las teorías desarrolladoras
del intelecto, la función del cerebro es percibir y conocer, que es la base del
incentivo de explorar. Es primordial aprovecharse de esta función para
desarrollar las capacidades intelectuales del adolescente e impulsar la
curiosidad innata en vez de sofocarla y provocar el aburrimiento. La palabra
motivar dio origen al término motivación, proviene del latín (motum, supino de
moveré, que significa mover).
Ciclo motivacional.
El psicólogo (L. Bozhovich: 1975:6), en su libro Manual de Psicología, distingue
tres aspectos generales de la motivación considerándolos como fases de un mismo
ciclo.
Primera fase.
“Fase de la necesidad o sea aparición del estado motivante: abarca desde la
aparición de la necesidad o estado motivante, hasta que comienza la conducta
instrumental la aparición de un motivo conduce al surgimiento de un fin
consciente que responda a la necesidad y que guíe la conducta. El motivo o
necesidad no puede ser afectiva hasta que se halla en el individuo una expresión
consciente del objeto o fin que responda a la necesidad. Pero tener consciencia
del fin no es lo mismo que decidirse a actuar para alcanzarlo. Se puede decir
que son momentos distintos en la regulación voluntaria de la actividad”.
Si se decide tomar una decisión, se reflexiona, si se decide realizar una
acción, se adquiere consciencia de los medios y vías que conducen al fin y
entonces se actúa hacia él.
Aspectos que resaltan en esta fase.
· Aparición de una necesidad.
· Planteamiento de un fin consciente.
· Reflexión sobre las implicaciones a que conduce la consecución del fin.
· Decisión
· Toma de consciencia de las vías o medios para alcanzarla.
Segunda fase.
“Fase de la conducta motivada por estados motivantes: esta fase comprende la
ejecución de la acción que conduce al fin propuesto, en que continúa la
regulación voluntaria de la conducta, se pueden presentar dificultades o
conflictos en la conducta instrumental”.
“La conducta instrumental, o actividad, que conduce al fin propuesto, puede ser
más o menos compleja y larga de acuerdo con la naturaleza de la meta y las
condiciones para su alcance”.
Tercera fase.
“Es la obtención de la meta u objetivo, que alivia las condiciones
motivacionales: implica la satisfacción de una o más necesidades. Se puede o no
llegar a esta fase. Cuando no se logra la obtención de la meta por alguna razón,
se dice que hay frustración de un motivo”.
Cuando se habla de necesidad este término puede referirse a dos cosas: en primer
lugar, a una prioridad de la personalidad, en segundo lugar, a una formación
psicológica.
Cuando se habla de necesidad como propiedad de la personalidad, se refiere a un
rasgo de carácter, porque este está formado por motivaciones estables y las
necesidades como propiedad de la personalidad.
En este caso la necesidad es la disposición o facultad permanente de la persona
de tener o buscar algo cuando le falta.
Según (A. N., Leontiev: 1982) el encuentro de la necesidad, con el objeto es un
hecho extraordinario de objetivación de la necesidad, que es sacado del mundo
circundante y esto dirige la necesidad a un nivel psicológico propiamente dicho.
De este modo, son los objetos de la necesidad los que constituyen los motivos de
la actividad. Podemos entonces definir el motivo como aquel objeto que responde
a una u otra necesidad y que, reflejado bajo una forma u otra por el sujeto,
conduce su actividad.
Para (M., García Leyva: 2004: 135) va a concebir la motivación como un
“subsistema tiene toda una serie de implicaciones de carácter teórico,
metodológico y práctico, como componentes que no pueden ser considerados de
forma aislada, sino que presupone concebirlos como unidades que están
intrínsecamente vinculadas entre sí e implica además que cada componente debe
ser estudiado como una unidad en la que se reproduce a menor escala la
característica general del sistema del cual forma, indisolublemente, parte
integrante”.
Unidades constituyentes del subsistema motivacional.
1. La (OM), orientación motivacional, abarca las necesidades, los intereses, los
motivos del sujeto, constituye la manifestación concreta de la motivación del
sujeto. Por tanto, garantiza el aspecto movilizador de la actuación y constituye
su génesis.
2. La (EM), expectativa motivacional, se refiere a la representación anticipada
intencional que la persona tiene sobre su actuación y sus resultados futuros.
Abarca los propósitos, las metas, los planes y proyecto de la personalidad. Por
lo que confiere dirección a la actuación y en este sentido, constituye el
aspecto que garantiza la direccionalidad en la actuación en un contexto
determinado. Es una imagen consciente de los resultados futuros y en este
sentido constituye un nivel predominantemente cognitivo de la motivación.
3. El (ES), estado de satisfacción, está constituido por las vivencias afectivas
que experimenta un sujeto en función de la satisfacción o no de sus necesidades,
deseos, intereses, aspiraciones, expectativas, entre otros y, por ende, es la
unidad que sostiene el comportamiento humano en un contexto de actuación
determinado. Garantizando así el aspecto sostenedor de la regulación
motivacional. En otras palabras, constituye la manifestación valorativa de las
vivencias que el sujeto tiene de las realización de su motivación en el marco de
su orientación motivacional (OM); o sea, es una unidad motivacional
predominantemente afectiva.
Según el enfoque conceptual asumido, la motivación tiende a ser efectiva cuando
existe un predominio de las unidades motivacionales (OM, EM, ES) como tendencias
positivas hacia la actividad en un contexto de actuación determinado.
La motivación como toda formación pedagógica presenta una naturaleza
contradictoria y como tal, constituye una meditación entre lo interno y lo
externo: la resultante de la interacción de estos dos factores. De manera que,
para lograr un elevado nivel de efectividad motivacional, es preciso ejercer una
influencia adecuada con los llamados motivadores externos de la actuación, sobre
la base del conocimiento de la esfera motivacional de sujeto lo cual constituye
al logro de un estado de satisfacción positivo que favorezca la obtención de las
metas propuestas.
(D. J., González Serra: 1998), hace referencia que actualmente tiende a
preferirse el concepto necesidad de la lectura, entendida como necesidad
psicológica, como manifestación en un estado, proceso y reflejo psicológicos,
que expresan la interacción del sujeto con su medio y su organismo biológico, en
el decurso de la cual la necesidad es excitada, incentivada, frustrada o
satisfecha.
La motivación por la lectura es una tarea educativa compleja, en razón de que la
lectura moviliza numerosos procesos intelectuales, afectivos, intereses,
necesidades, habilidades y capacidades. Para la formación de un lector, debe
integrarse el desarrollo del pensamiento, la imaginación, la sensibilidad
estética y el lenguaje.
La lectura debe insertarse en el sistema de motivos internos del individuo, de
forma tal, que se obtenga un deseo constante, del alumno, por leer todo lo que
le llegue a las manos.
En la personalidad se da la relación entre lo cognitivo y lo afectivo; en el
proceso de motivación hacia la lectura se debe tener en cuenta esta unidad para
que la lectura resulte gratificante y esto se logra en la medida que esta
responda a las necesidades del sujeto, le proporcione placer y emociones
positivas, le desarrolle el pensamiento y la imaginación, experimente
crecimiento personal y le ayuda a conocer el mundo.
La motivación por la lectura es la acción que busca la correspondencia óptima
que debe existir entre el lector-libro-lectura; estas acciones pueden ser
puntuales o desarrollarse en ciclos cortos o medianos, dentro de un diseño
general que los supera en el tiempo (a largo plazo); es en este diseño donde las
secuencias adquieren un significado según los objetivos trazados de inicio y que
además, se revisan continuamente.
Las actividades deben estar dirigidas a motivar la lectura y estos se logran con
la orientación planificada a una población, ya que se debe conocer qué leer,
cuánto leer y cómo leer.
(V., González Maura: 2004: 91) define a la “actividad como el proceso mediante
los cuales el individuo, respondiendo a sus necesidades, se relaciona con la
realidad, adoptando determinada actitud hacia la misma. La actividad no es una
reacción ni un conjunto de reacciones”.
Desde el punto de vista del bibliotecario el trabajo de promoción de la lectura
puede abordarse de cuatro formas:
- Capacitación de personas que no leen habitualmente para fomentar en ellos el
hábito por la lectura.
- Capacitación de los lectores habituales que no utilizan la biblioteca para
conocer cómo leen e incidir en su actividad de lectura.
- Trabajo con los lectores habituales que utilizan la biblioteca para guiar su
actividad de lectura.
- Trabajo con los asistentes a la biblioteca, que no leen habitualmente, para
convertirlos en lectores.
La organización del trabajo con los lectores en las bibliotecas considera dos
aspectos fundamentales:
· La orientación directa de la lectura: tiene como objetivo esencial incidir en
su contenido y carácter, en la selección y comprensión de las obras leídas, así
como su valoración por parte de los lectores.
· La actividad informativa desarrollada en función de ella: tiene como propósito
fundamental incidir en el contenido de la lectura, ofrecer a los lectores datos
referentes a los documentos que integran el fondo de la institución y su
actualización sobre los nuevos que ingresan. En el trabajo informativo no media
el intercambio de criterios personales, sino que se pretende influir en la
selección de las obras a leer, con lo que se contribuye a la orientación de la
lectura.
Existen muchas formas para lograr la motivación por la lectura. Quizás una
sencilla sea la de mostrar a los adolescentes que el esfuerzo es
autorrecompensante, por ejemplo, a través de lecturas comentadas en la clase, de
clubes de lectura extra clase, de talleres de literatura clásica,
latinoamericana o de temas sugeridos por los propios estudiantes. Esto es, que
al interior del medio estudiantil, se procure la lectura como actividad
importante, placentera y libre. Teniendo como objetivo que el estudiante conviva
y conozca adultos (bibliotecarios y profesores) a quienes respete, que lean para
que más adelante considere la lectura como algo valioso. Para los estudiantes en
general la lectura ha de convertirse en aspecto importante, para los
adolescentes en particular, la formación del hábito de la lectura debe ser
imprescindible.
Según (A., González: 1998: 73), “al iniciar la motivación por la lectura se debe
partir de problemas concretos que sean caros parar el alumno: personales,
familiares, grupales o relacionados con la realidad histórico-social, cultural,
espiritual, es decir, un problema que le rodea. La vinculación de alguno de
estos problemas con textos en los que exista una recreación y meditación sobre
los mismos favorecerá las relaciones empáticas, el texto de esta manera no será
algo ajeno y poco a poco lo irá atrapando, atrapar, es la clave de motivar el
hábito por la lectura”.
1.1 La lectura como práctica humana. Su significación.
Según, (Martí: 1964, O. C: t. 15: 190), “Leer es una manera de crecer, de
mejorar la fortuna, de mejorar el alma”.
En el libro “Del ideario Pedagógico de José de la Luz y Caballero” de (J. A.,
Chávez Rodríguez: 1989: 66) hace referencia a una expresión de Luz y Caballero,
donde plantea, que “la lectura inspira a un tiempo el gusto por lo bueno y lo
bello, infunde el espíritu de observación, ejercita la memoria, insita a la
curiosidad y forma juicio”.
La lectura es una actividad gratuita a la que se recurre para dar satisfacción a
determinadas necesidades espirituales, es un diálogo entre el lector y el
universo del texto y es la forma en que se produce la comunicación del autor con
el público, pero para que se produzca esta comunicación, se precisa que el
estado del lector en un momento dado encuentre puntos de contacto con el texto.
Leer es un acto del presente espiritual de las personas. Por eso cuando se trata
de motivar el hábito de esta, el conocimiento de ese presente debe garantizar
una orientación lectural más eficaz. Es ella una parte importante en nuestra
existencia, porque gran parte de los conocimientos que adquiere el hombre, se
obtienen por medio de este hábito. Mediante ella se infunde la capacidad para
aprender, en ella no sólo se expresa una información desconocida para el lector,
sino que comunica la experiencia humana amasada con ideas y sentimientos. El
texto es la entrega de la realidad viva que puede contener múltiples matices y
formas, donde el estudiante puede cimentar su propia posición, al aceptar o
rechazar lo que el autor pretende comunicarle, ejercitando su capacidad de
elección, es decir, su libertad. Por consiguiente, la lectura propicia la
capacidad de razonar y reflexionar e influye en el crecimiento crítico de sí
mismo, en la formación integral del alumno.
Lectura representa una de las conquistas más arduas y sublimes de la humanidad.
Se reconoce como un factor de marcada relevancia en la civilización muy ligada
con su desarrollo intelectual, espiritual y social. Su historia, tanto en Cuba
como en el mundo, está signada por connotados acontecimientos de distinta
naturaleza (científicos, tecnológicos, sociales, culturales, educativos) que en
sus mutuas relaciones trazan todo su trayecto cronológico y evolución
ideológica; es una de las habilidades fundamentales destinadas a la obtención de
información.
La lectura no implica otra cosa que la correlación de la imagen sonora con su
correspondiente imagen visual es un proceso bifásico que implica la percepción y
comprensión de los mensajes escritos en forma paralela a los correspondientes
mensajes hablados, es una interacción entre el lector y el lenguaje escrito
porque el que lee trata de reconstruir el mensaje del que escribe, la lectura
implica la reconstrucción de los hechos que hay tras de los símbolos, es una
actividad de muestreo, de selección, de predicción, de comparación por la que el
lector selecciona una muestra de indicaciones gráficas útiles basadas en lo que
ve y espera ver.
La buena lectura comprende no solo el conocimiento del significado literal de un
pasaje, sino además los significados que se infieren del talento del autor, de
su tono, de su intencionalidad y su actitud hacia el tema que trata, hacia sus
lectores y hacia sí mismo por lo que lleva a modificar el pensamiento y/o la
conducta o, si no, a una nueva conducta que toma su lugar, sea en el desarrollo
personal o social. La lectura es un proceso social que pone al lector en
relación con su entorno y condiciona tal relación.
Según R. L. Herrera (2007) “…la lectura es un espacio para el vuelo imaginativo,
para la audacia de pensamiento, para una jubilosa libertad, tanto por la
elección de los textos como por la recreación que en la mente de cada ser humano
los realiza y completa, y que los haga nacer a la vida y renovarse sin cesar.”
El autor refiere que los educadores han de esforzarse por saber a fondo que les
gustaría leer a los niños, no sólo como tendencia colectiva de determinado grupo
de edad, sino a nivel de desarrollo de sus actividades lectoras y de sus
capacidades psíquicas, pues cuando las dificultades en el dominio en el aspecto
técnico de la lectura resulta un obstáculo, es lógico que el lector se aleje del
libro, en un mundo en que las imágenes del cine la televisión y el video les
proporciona un placer que implica un mínimo de esfuerzo. Refiere que, mediante
la lectura se desarrolla el lenguaje, por eso hay que tener en cuenta la edad y
la literatura que debe leerse para no facilitar un número de palabras que se
aprendan de memoria; sino que cada una de ellas debe estar bien fundamentadas
desde su base sensorial inicial, de no ser así el resultado sería la formación
de un verbalismo desprovisto de la realidad, de los matices que le conceden las
sensaciones, percepciones y representaciones obtenidas de los objetos y
fenómenos del mundo circundante.
Con la lectura se amplia los conocimientos, se viaja a otros mundos, ayuda a
conocer a los otros y a nosotros mismos, y vivir aventuras apasionantes en
diferentes situaciones. La lectura tiene un enorme poder de satisfacción. El
aprendizaje de esta no tiene como único objetivo que los y las adolescentes
comprendan el significado de un texto escrito, sino que debe ir más allá y
lograr que ellos disfruten con cuentos, narraciones e historias para que se
formen como buenos lectores, tiene una finalidad, un propósito: el deseo de
fomentar la comunicación. Leer es encontrarse con otra forma de vivir y sentir,
porque con la lectura comienza otra vida.
Pues se deduce que leer es un proceso de comprensión, que sólo es posible cuando
existe interés hacia el texto; en ningún momento esta actividad debe ser
obligatoria, porque la lectura es un proceso del pensamiento, y el lector es un
ser crítico-activo-pensante con las habilidades específicas que describen: la
percepción, la memoria funcional, el cuestionamiento creativo, el razonamiento
lógico y la evaluación crítica. Leer implica no sólo la lectura mecánica, aunque
se haga correctamente, sino que debe llevar la ampliación de datos, pero a la
vez elaborar resúmenes, reportes de lectura, interpretaciones. Es importante
propiciar una lectura inteligente que rebase los métodos reproductivos, para que
puedan generar nuevos conocimientos.
Al leer, el hombre intenta ser algo diferente de lo que realmente es. Le permite
satisfacer la curiosidad, la necesidad de información; desarrollar el lenguaje
para garantizar la comprensión del mundo circundante, lo que evidencia su
función cognoscitiva.
En el orden afectivo permite resolver conflictos a partir del reflejo de los
sentimientos, lo que contribuye al enriquecimiento del mundo interior. Por otra
parte, se utiliza como herramienta de aprendizaje para la solución de problemas,
con el fin de encontrar información general o datos específicos; de ahí su
función instrumental.
La lectura sirve para encontrar la posibilidad de fantasear, para enriquecer el
universo con sus posibilidades recreativas, y potenciar la capacidad de
ocasionar ideas nuevas, integradas a la experiencia personal, lo que constituye
su función recreativa, que no significa que el gusto de leer anule el
aprendizaje, sino que este seas un factor que desarrolla el conocimiento.
En las instituciones de nuestro país se desarrollan un sin número de actividades
que favorecen a la motivación por la lectura de ellos podemos citar algunos
ejemplos:
El Programa Nacional está dirigido a desarrollar con mayor amplitud los hábitos
lectores y una vez instaurados estos, llegarán a constituir una necesidad
insaciable durante toda su vida.
El concurso “Leer a Martí” que es un homenaje a nuestro héroe nacional, a su
pensamiento patriótico, a su obra literaria y a su permanente desvelo por
fomentar la lectura y el saber; el concurso "Sabe más quién lee más" propicia
que el estudiante tenga un especial contacto con la obra de un autor
determinado.
Según (A., González: 1998) la escuela es hoy la encargada de fomentar la
motivación por la lectura: ella mediante la elaboración y aplicación de una
estrategia coherente que estimule el encuentro del alumnado con los textos,
pueden formar lectores de manera masiva, mientras que las influencias familiares
son heterogéneas, las de la escuela deben orientar hacia ese fin.
Para motivar a los alumnos en esta dirección es preciso partir, en principio,
del conocimiento de su estado motivacional actual y seguir la relación que
experimentan bajo los estímulos que sobre ellos actúan. Es decir, los elementos
direccionales que caracterizan a la motivación se hacen más fácilmente
encausables cuando marchan sobre la base de un diagnóstico porque el alumno debe
tener una idea clara de su meta para que puedan resolver tareas cada vez más
exigentes que no traspasen su capacidad.
Se necesita comprender la naturaleza del proceso lector y los factores que
intervienen en él, cuando lo que se pretende es motivar para que lean; la
motivación y el proceso lector se sustentan en el entorno en que se aprende a
leer y se desarrolla la lectura. Las personas no aprenden a leer en el vacío,
sin la mediación de los adultos, sino que lo hacen en el entorno creado por los
textos e influidos por el contexto que incita a leerlos. Será preciso, examinar
el modo en que dicho entorno facilita o dificulta la existencia de una
motivación adecuada y de procesos eficaces. La motivación y los procesos son dos
pilares sobre los que se apoya la comprensión; una motivación inadecuada lleva a
leer de esa misma forma. Por lo que es posible entonces, hablar de efectividad
de la motivación de la lectura en la medida en que las actividades que se
realicen despierten en el estudiante el deseo de conocer lo que existe en los
textos.
Para conseguir que los alumnos se motiven por la lectura, no basta explicarle
que leer produce sabiduría, placer, bienestar; es necesario despertar su
atención, crear en ellos un genuino interés por la lectura, estimular su deseo
de conseguir los resultados previstos y cultivar el gusto por un buen libro. Ese
interés, ese deseo y ese gusto actuarán en el espíritu ellos como justificación
de todo esfuerzo por aprender a leer, a valorar una obra, excitando en ellos la
satisfacción de cumplir esa tarea.
La motivación por la lectura puede surgir cuando se relacionan las necesidades y
valores con las circunstancias externas y la imagen de sí mismo. Si el individuo
se percibe como capaz de lograr la meta, para esto el educador debe despertar la
curiosidad por lo nuevo y lo desconocido, es conveniente exponer el deseo de
leer con emoción, con interés por parte de este, y realizar preguntas que
promuevan la actividad intelectual de estos. Para que los alumnos lean, se debe
tener en cuenta los obstáculos a vencer. Uno de ellos es la ignorancia, que
consiste en saber mal y en no saber. Sus manifestaciones son:
a. No saber leer.
b. La confusión del goce estético con la diversión. Esta actitud mantiene al
lector en un bajo nivel de placer vulgar y le impide progresar.
c. La ignorancia: consiste en querer leer sólo cosas fáciles, sencillas, que no
exijan esfuerzo mental.
d. La falta de imaginación: se busca siempre la misma clase de emoción y toda
nueva experiencia se rechaza.
El conocimiento de las partes de la lectura puede sustentar el desarrollo de las
actividades de motivación. Estas consisten en:
1. La primera parte del proceso de la lectura consiste en recibir las
impresiones lectoras hasta el límite de nuestra capacidad de receptividad y
comprensión.
2. La segunda parte ha de completar la primera. Esta consiste en comparar y
formar un juicio sobre las varias y múltiples impresiones recibidas y llegar a
tener una firme y duradera impresión, que no necesariamente tiene que ser
invariable.
Es necesario patentizar que para aprender a apreciar la literatura, lo esencial
es leer, y que cada lector debe obtener personalmente la experiencia literaria.
Se podrá preguntar si se cree que la labor del bibliotecario en la promoción de
lectura es superflua; se contestará que no es esa la opinión, sino que aquellos
que empiezan a leer bajo la motivación y orientación de un buen bibliotecario
tiene grandes ventajas sobre aquellos que se ven forzados a entrar y moverse en
el campo de la literatura enteramente solos; he ahí la importancia que reviste
una motivación adecuada.
Quién no lee, debe tener una motivación para comenzar a leer, un guía que le
indique qué leer. Debe conocer el camino, la dirección adecuada. La opinión que
ha de formarse de la lectura no ha de ser puramente impresionista, pero la
preparación para esa experiencia y por lo tanto el resultado de esta, ganará
mucho con la dirección e instrucción de un buen guía. Al bibliotecario le
corresponde la tarea de familiarizar al alumno con las técnicas literarias y de
lectura que han de aplicarse a los diversos tipos de creación literaria; le
corresponde dar al lector orientaciones que le permitan desarrollar su poder de
reacción ante el arte literario y ayudarlo a crearse un método para leer y
examinar críticamente las obras leídas.
Tipos de lecturas.
- Por su forma de realización:
Silenciosa: Contribuye notablemente al desarrollo de las capacidades
intelectuales del individuo. Constituye el método idóneo en la adquisición de un
porciento elevado de los conocimientos. Tiene un marcado carácter individual.
Oral: A través de esta el lector trasmite al auditorio las ideas, emociones y
sentimientos contenidos en un texto, cuya comprensión se hace plena en virtud de
las habilidades y la calidad del lector. Siempre hay que lograr la entonación y
la expresividad.
Según la finalidad didáctica, existen diferentes tipos de lectura:
Lectura modelo: se hace con el objetivo de que el estudiante aprecie cómo se lee
el texto. Generalmente debe hacerla el profesor o algún alumno que esté bien
preparado.
Lectura comentada: es muy útil y necesaria, ya que posibilita trabajar el texto
en sus partes, o sea, ir leyendo y analizando. Es el tipo de lectura idónea para
dar tratamiento a los estudiantes con dificultades.
Para motivar a los estudiantes hacia la lectura de textos pertenecientes al
género lírico, las actividades deben ser ricas y creativas para que cumplan su
función con más seguridad y convertirlo en promotores eficientes.
En toda obra literaria el alumno adquiere un mensaje estético, porque ese texto
es un producto artístico de manera que paulatinamente, se trabaja la formación
estética en función de sus necesidades, por lo que una de las prioridades de la
labor educativa es, sin lugar a dudas la motivación por la lectura.
Para que la motivación hacia la lectura logre tener un desarrollo exitoso, se
requiere preparación, lo que significa, conocer métodos y procedimientos
efectivos que permitan al bibliotecario o educador alcanzar su objetivo, para
esto se recomienda:
· Diagnosticar la situación lectora, quién lee, quién no lee, qué se lee.
· Brindar posibilidad real de acceso al libro.
· Suministrar información sobre los fondos bibliográficos.
· Presentar y recomendar libros; hacer partícipe a otros de las impresiones que
nos produjo determinada lectura.
También es necesario hacer una selección adecuada de los libros que se van a
promover, teniendo en cuenta las siguientes exigencias:
· Satisfacer las necesidades de aquellos que leen, sobre la base de lo que el
promotor considera que son textos de adecuada calidad estético- literaria.
· Crear necesidades nuevas en lectores de textos que el promotor considera que
no tienen una calidad estético-literaria adecuada. Definimos esto como
reorientación de la lectura.
· Motivar hacia la lectura a aquellos que poseen, o poseyeron, la capacidad
teórica de hacerlo y abandonaron su ejercicio, o no lo hicieron. Semejante
estrategia habrá de mezclar momentos de realfabetización con momentos de
reorientación.
· Dotar al individuo del instrumental técnico necesario para que le sea posible
leer. (alfabetizarlo).
1.3 El género lírico. Su origen
Los géneros literarios son las diversas modalidades y orientaciones que
presentan las obras literarias según su finalidad. La razón de ser de este es de
orden práctico y didáctico, además, agrupa los géneros poéticos fundamentales y
los mixtos o compuestos.
Los géneros literarios se agrupan en tres grandes ramas; según (Manuel Gayol
Fernández: 1952: 28)
1. Literatura creadora: es la manifestación de una depurada sensibilidad
artística, con predominio imaginativo.
2. Oratoria: es el arte de hablar en público para convencer y persuadir.
3. Prosa literaria y didáctica: se refiere a las producciones que destacan una
belleza por estar subordinada a la actividad del escritor.
Se incluyen en cada una de estas ramas los géneros literarios siguientes:
1. Literatura creadora:
· Épica
· Lírica
· Dramática o teatro
· Novela y cuento
· Géneros menores (sátira y bucólica, entre otras)
2. Oratoria: (discursos, religiosos, políticos, forenses y académicos)
3. Prosa literaria y didáctica.
· Periodismo
· Ensayo
· Critica
· Didáctica
· Cartas
· Historia
Los géneros poéticos fundamentales en la literatura recreativa se distinguen por
el motivo de inspiración que anima al escritor, que puede expresarse en verso o
en prosa.
Los motivos de inspiración creadora son infinitos en su variedad o aspectos,
pero puede reducirse a tres grupos básicos siguientes:
1. Motivos objetivos: todo lo exterior a nosotros: la realidad, la naturaleza,
los hechos y acciones de los hombres, que el poeta describe o narra con marcado
acento impersonal. De ahí la épica llamada objetiva, externa e indirecta.
2. Motivos subjetivo: encierran el proceso de estados interiores, la vida
anímica, el panorama intimo, reflejando sus emociones, sus ansias, sus alegrías
y tristezas, la gama infinita del conocimiento humano, desde los afectos mas
tranquilos hasta los impulsos donde se desbordan las pasiones que agitan el
corazón y nublan el entendimiento. De ahí la poesía lírica llamada subjetiva,
interna y directa.
3. Motivos objetivos – subjetivos con representación de una acción actual: no es
más que la realidad de un episodio de vida donde se combinan los grupos
anteriores. Es llamada objetiva – subjetiva, mixta y activa.
El elemento objetivo (épico) de la dramática no es más que la reproducción de la
realidad de lo externo por un elemento subjetivo (lírico) expresando ideas y
sentimientos del autor dramático, encarnados en los personajes que representan y
exteriorizan en los diálogos que sostienen.
En estos tres aspectos existe una retroalimentación donde se presentan
comúnmente mezclados, uno conlleva al otro.
El origen de los géneros, de acuerdo con la teoría hegeliana, se debe tener tres
etapas de surgimiento:
En primer lugar aparece la épica por su carácter impersonal y anónimo en la
infancia de los pueblos.
En segundo lugar surge la lírica, de aspecto personal e introspectivo.
En tercer lugar se desarrolla la dramática, propia de un estado avanzado de
civilización y cultura.
El tema lírico constituye el fondo. Su extensión es amplísima: el mundo real y
objetivo, como estímulo de la sensibilidad, y el propio mundo interior del
poeta, en su mas recóndito panorama, de ahí las dos fuentes del tema lírico en
todos lo poetas: la realidad exterior y el alma.
El lenguaje mas adecuado para la poesía lírica es sin dudas el rítmico o
versificado. El remoto origen musical de este género poético, hizo que desde un
principio se adoptasen para el canto lírico. En el se ve la uniformidad del
ritmo versificado, mantiene con singular ventaja la entonación y vivacidad
peculiares de la poesía subjetiva. Finalmente se caracteriza por su vivacidad,
animación y colorido. Requiere todos los primores y armonía de la versificación
y todas las galas del arte literario: imágenes, metáforas, epítetos, elegancias
y figuras de pensamiento.
Podemos dividir la poesía lírica en atención a su fondo y a su forma.
División por el fondo: resulta incompleta dada la infinita variedad del tema
lírico y se separan en tres grandes ramas:
La lírica religiosa: comprenden los poemas que expresan las ideas y sentimientos
inspirados por la divinidad, lo sobrenatural.
La lírica naturalista: comprende los poemas que expresan ideas y sentimientos
inspirados por la naturaleza.
La lírica humana: se inspira en los múltiples aspectos que sugiere el factor
humanidad.
· La lírica erótica: comprenden los poemas que expresan las ideas y sentimientos
inspirados por el amor.
· La lírica heroica: comprenden los poemas que expresan las ideas y sentimientos
inspirados por los sucesos históricos.
· La lírica elegíaca: comprenden los poemas que expresan las ideas y
sentimientos inspirados en la tristeza, que produce una desgracia o sucesos
infaustos públicos o privados.
· La lírica filosófica y moral: comprenden los poemas que expresan las ideas y
sentimientos inspirados por ideales o abstractas cuestiones de moral y
filosóficas.
· La lírica humorística: comprenden los poemas que expresan las ideas y
sentimientos inspirados por la pura y libre subjetividad, relacionadas con el
humor.
División por las formas. Tiene un gran valor práctico. Abarca dos grupos
fundamentales:
Poemas líricos musicales: se comprenden las composiciones líricas por estar
destinadas al canto con estructura musical sobre la forma literaria.
Poemas líricos propios: incluyen las composiciones líricas puras estrictamente
literarias, sin limitaciones musicales; este comprende dos aspectos:
· Poemas líricos de tipo caracterizado: acusan caracteres fijos y determinados.
Pueden ser de tres clases: los tradicionales o clásicos, los modernos y los
actuales.
· Poemas líricos estróficos: son aquellos caracterizados por una combinación
métrica, se adaptan a temas diversos y presentan rasgos no tan precisos.
Las actividades de promoción de lectura, que realiza la biblioteca escolar, como
principal promotora de los libros que existen en la colección, son una vía
fundamental para propiciar la motivación por la lectura de este género y otros
que se deseen trabajar.
CONCLUSIONES
La biblioteca escolar posee grandes posibilidades para que exista un
acercamiento del estudiante al libro, esta se evidencia a través de las
actividades de promoción de lectura, espacio que deben aprovechar las
bibliotecarias para propiciar la motivación por la lectura hacia los diferentes
textos; en especial por la poesía, que es expresión de sentimientos transmitidos
por el escritor que se descubren a medida que se penetren en ellos.
Las vías que utilicen las bibliotecarias para lograr motivar a los estudiantes
por este género, es una elección libre de quien crea las actividades, partiendo
de un diagnóstico inicial que debe tener presente los intereses de los
estudiantes y una selección adecuada de los textos a utilizar en las mismas, así
se logrará el propósito deseado.
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AUTORES
Adapmerys Hernández Pérez
Luis Hernández Mollineda
Albertina Pérez Olivera
2007
Instituto Superior Pedagógico
“Cap. Silverio blanco Núñez”
Sancti Spíritus
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Publicación enviada por Adapmerys Hernández Pérez y otros autores
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Publicado Wednesday 23 de July de 2008
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