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Reflexiones acerca de la Extensión Universitaria
Resumen: La historia de la Extensión Universitaria ha atravesado por diferentes etapas en correspondencia con el devenir político, económico, cultural y social del país, y en particular con el desarrollo evolutivo de la Educación Superior cubana. Veamos su evolución...
Publicación enviada por MsC. Miriam López González
Resumen
La historia de la Extensión Universitaria ha atravesado por diferentes etapas en
correspondencia con el devenir político, económico, cultural y social del país,
y en particular con el desarrollo evolutivo de la Educación Superior cubana.
Veamos su evolución.
Introducción
La Universidad nace en el medioevo, como consecuencia de cierto nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas que posibilitó que, al menos unos pocos,
tuvieran el privilegio de dedicarse a estudiar y formarse para desarrollar una
labor profesional o desempeñar sus roles como miembros de la clase hegemónica,
una vez graduados, durante esa etapa de estudio desarrollan las actividades de
extensión universitaria que tienen el propósito de la formación general integral
de los estudiantes, futuros profesionales.
Extensión Universitaria en Cuba.
La historia de la Extensión Universitaria ha atravesado por diferentes etapas en
correspondencia con el devenir político, económico, cultural y social del país,
y en particular con el desarrollo evolutivo de la Educación Superior cubana.
Desarrollo
La autora asume la definición de las cinco etapas propuesta por González, G. La
Extensión Universitaria en la Educación Superior Cubana, para periodizar la
evolución de la Universidad cubana:
Primera etapa: Período colonial y semicolonial, segunda etapa: Período
semicolonial, tercera etapa: desde el triunfo de la Revolución Cubana hasta
mediados de la década de los setenta, cuarta etapa: de mediados de los años
setenta hasta principios de los noventa y quinta etapa: La actualidad.
Primera etapa: Período colonial y semicolonial. La Real y Pontificia Universidad
de San Gerónimo de La Habana se funda en 1728, regida por los religiosos de la
Orden de Predicadores o Dominicos. El pensamiento sectario de sus creadores
provocó que desde sus años iniciales se tuvieran que enfrentar a los más
diversos sectores de la colonia y a los hacendados habaneros.
Las agudas contradicciones internas de la Universidad en esta etapa y el afán de
la clase dominante porque en cada momento respondiera a sus intereses
particulares, la mantuvo encerrada en sí misma, sin que existiera interés alguno
por abrirla a otras capas sociales. Si Cuba se hubiera liberado, como debió
pasar a finales del pasado siglo, las condiciones estaban dadas para producir un
cambio en la misma, pero no pudo llegar más allá de las limitaciones
neocoloniales que la caracterizaron en los años siguientes.
Segunda etapa: Período semicolonial. En 1902 comienzan las administraciones
mediatizadas de la naciente República. Nuevos estatutos se implantan en 1910; y
después en 1927 los promovidos por el estudiantado revolucionario en su lucha
por la Reforma Universitaria.
Las ideas de la Reforma Universitaria iniciada en Córdoba, Argentina, que pronto
se expandieran por todo el continente, fueron abrazadas por la vanguardia
estudiantil y profesoral de La Habana y por otras fuerzas progresistas de la
sociedad cubana de la época, planteándose la misión de reformar esta institución
de estudios superiores, en la cual se incluían las ideas de fortalecer la
función social.
Ésta que fue creada en 1923, comprendía desde los más altos cursos superiores,
hasta lo más elemental: la alfabetización. Constituyó, en esta etapa, la
expresión más genuina de la extensión universitaria en el marco de la Reforma
por la cual se luchaba. Mella estaba consciente de que la Universidad Popular
solo llegaba a una parte de la sociedad necesitada de cultura, pero constituía
un aporte esencial de la lucha reformista. Fue él capaz de entender y advertir a
tiempo, que era imposible reformar la misma sin una verdadera revolución social.
El intelectual cubano Alfonso Bernal del Riesgo en su conferencia “La Nueva
Educación Universitaria” publicada en 1944, de forma crítica señalaba: "La
extensión universitaria, las relaciones nacionales de la Universidad, así como
su servicio informativo y técnico experimentarán insospechado incremento;
cumplirán de modo pleno la función social universitaria".
De esta manera Bernal del Riesgo caracterizaba a la Universidad de la época y
previsoramente consideraba cuál debía ser su más alta misión: la función social.
Pero, por supuesto, esto último no sería posible sin los cambios sustanciales
que Mella consideraba como premisa para una verdadera reforma universitaria.
A partir de la década de los cuarenta comienzan a desarrollarse en la
Universidad de La Habana acciones extensionistas mediante charlas, ciclos de
conferencias, exposiciones, presentaciones artísticas, escuelas de verano y
algunas publicaciones, las que no estuvieron exentas de un enfoque
"culturalista" y "espectaculista”.
La actividad extensionista se inicia como respuesta de las Universidades al
crecimiento industrial de las grandes potencias de la época. Prestigiosas
figuras de las artes y las letras como Don Fernando Ortiz, Mirtha Aguirre, René
Portocarrero, Domingo Ravenet, José A. Portuondo, Luis de Soto, Víctor Manuel,
Valdés Rodríguez, Carlos Enríquez, Alicia Alonso, Harold Gramatges, entre muchos
otros, fueron protagonistas principales del auge cultural de la universidad por
estos años.
Esta Comisión de Extensión Universitaria es considerada como un antecedente de
acciones posteriores, aunque hay que significar, por una parte, que no podía
estar al alcance social necesario y por otra, que aún cuando le daba un carácter
más institucional a la actividad de extensión cultural que debía encauzar su
desarrollo, se vio frenada a partir de 1952, cuando la situación política y
social se agravó. Las condiciones del país no favorecían el desarrollo de las
actividades culturales de la Universidad, las que fueron disminuyendo, hasta
casi desaparecer en 1956, fecha en que es cerrada la Universidad de La Habana.
Tercera etapa: Desde el triunfo de la Revolución hasta mediados de la década de
los años setenta. Al triunfo de la Revolución el 1ro de enero de 1959 existían
en el país solo tres Universidades de carácter oficial (Universidad de La
Habana1728, Universidad de Oriente 1847 y Universidad Central de Las Villas
1952) las que en ese momento estaban cerradas por la incorporación de la
vanguardia estudiantil y profesoral a la lucha revolucionaria. Posteriormente,
con la nacionalización de la enseñanza en 1961, las Universidades de carácter
privado desaparecieron en el país.
Según el criterio de Fernando Vecino Alegret, avalado por otros autores; “... el
momento histórico más importante de la década del sesenta del pasado siglo, que
permite determinar las tendencias en el desarrollo de la Educación Superior, es
la Reforma Universitaria”.
La Reforma Universitaria contenida en el documento emitido por el Consejo
Superior de Universidades, se convirtió en un elemento decisivo en la proyección
y radicalización revolucionaria de la Enseñanza Superior. Definió el papel de la
Universidad en la formación integral de los profesionales que el país demandaba
y su contribución a la elevación del nivel cultural del pueblo, cuando
postulaba: “La Universidad en la sociedad cubana de hoy es el vehículo por el
cual la ciencia y la técnica moderna, en sus más elevadas manifestaciones, han
de ponerse al servicio del pueblo de Cuba” y entre sus fines señalaba: “Le
incumbe además las tareas de realizar la investigación científica y difundir los
conocimientos y la cultura”.
La Reforma establece la constitución de la Comisión de Extensión Universitaria,
definiendo que: “La comisión establecerá los medios adecuados para que la
cultura universitaria llegue a las masas populares en forma eficaz, así como
para que las necesidades de ésta, en lo que atañe a su progreso educacional y
técnico sean bien conocidas por la Universidad.”
A estos efectos la Comisión de Extensión Universitaria: “...contribuirá a la
divulgación de la cultura por toda la Nación (…), organizará cursillos de
temporada y fomentará, a través de las Facultades, la creación de Círculos de
Estudios Especializados, con el fin de divulgar las ideas científicas,
tecnológicas y culturales más relevantes (...) propiciará la superación de los
graduados universitarios...”
Las propias transformaciones de la Universidad que dieron respuesta a inmensas
demandas en la formación de profesionales, técnicos, científicos, médicos,
pedagogos, entre otros, dejaron atrás la concepción inicial de que la función
social de las instituciones superiores las promoviera solo la Comisión de
Extensión Universitaria. La Universidad se sumergió en el empeño de formar los
profesionales que con urgencia demandaba el desarrollo del país.
Por otra parte, se intensificaron las actividades artístico-culturales. Fue éste
el encargo institucional que se le encomendó al Dpto. de Actividades Culturales
subordinado a la Extensión Universitaria con el objetivo de mejorar la formación
integral de los estudiantes. Estas acciones condujeron, como tendencia, a su
identificación con la extensión, que así vio reducida con el tiempo su
concepción y, en la práctica, la acepción de cultura se estrechó al campo
artístico y literario.
Estos elementos unidos al enfoque estructuralista explicado anteriormente,
diluyeron el real concepto de Extensión Universitaria en otras funciones y
estructuras de la Universidad, dado que la Educación Superior cubana se
desarrollaba aceleradamente y creaba las condiciones internas para asimilar los
profundos cambios cuantitativos que se dieron en los años siguientes, en
respuesta a las transformaciones que se venían dando en la sociedad, viéndose
totalmente sumida en estas importantes tareas. Era imposible priorizar la
extensión desligada de esos procesos de cambio.
Cuarta Etapa: De mediados de los años setenta hasta principios de los noventa. A
partir de este momento se constituye la Red de Centros de Educación Superior con
28 instituciones creadas a partir de las cinco universidades existentes (habían
surgido el Instituto Técnico Militar, en 1966 y la Universidad de Camagüey, en
1967), algunas de cuyas facultades se convirtieron en centros independientes,
fundamentalmente las de Pedagogía y Medicina, como también ocurrió con la
mayoría de las Filiales y con las Sedes Universitarias.
El III Congreso del Partido en su sesión diferida (1986) aprobó el Programa del
Partido Comunista de Cuba, el que al referirse a las perspectivas y tareas de la
Educación define en primer término: “En la educación a partir de los avances
obtenidos, se deberá alcanzar una etapa superior de desarrollo, cuya esencia ha
de ser una sustancial elevación de su calidad”.
Constituyó, desde ese momento, una regularidad para la Educación Superior. En el
propio año 1986, en la 1ra Jornada Científica del Trabajo Cultural de la
Educación Superior, el Ministro de Cultura Armando Hart en su intervención
señalaba las posibilidades y necesidades actuales del país en la esfera de la
cultura e insistía en el papel de primer orden que tienen las universidades en
la promoción y extensión cultural.
Este evento, por los acuerdos allí tomados, marca una revitalización de la
Extensión Universitaria, surgen los Departamentos de Extensión Universitaria, a
partir de las nuevas concepciones de trabajo. Además, se establece el reglamento
para las actividades de Educación Artística de los estudiantes de la Educación
Superior, se crean las Comisiones de Extensión en las facultades y centros, en
atención a los nuevos objetivos de la esfera cultural de la Educación Superior,
así como a la necesidad de coadyuvar a la solución de las expectativas
socio-culturales del pueblo. Esto significó un cambio cualitativo en el trabajo
cultural.
Fueron elaborados diferentes programas como el Programa de Desarrollo de la
Extensión Universitaria aprobado por el Consejo de Dirección del Ministerio de
Educación Superior en 1988, el cual se proyectaba en dirección a un profundo
cambio en este campo, lo que se aprecia desde el concepto de Extensión
Universitaria la cual es vista como :
“Extensión Universitaria: Conjunto de acciones que realiza el centro de
Educación Superior dentro o fuera de sus instalaciones, dirigidas a los
estudiantes y trabajadores, y a la población en general, con el propósito de
promover y difundir la cultura en su más amplia acepción, es decir, la cultura
científica, la técnica, la política, la patriótico-militar e internacionalista,
la artística y literaria, la física, etc.”
Llegar a nuevas concepciones no significó que por decreto se resolvieran los
problemas; las tendencias en los resultados del trabajo continuaron siendo
generalmente las mismas, por lo que solo representaron puntos de partida y
preparación para iniciar una nueva etapa en el trabajo cultural y de extensión
universitaria. No obstante, significaron cambios importantes en la proyección y
ampliación del espectro del trabajo cultural en la Educación Superior, lo que
unido a las insuficiencias presentes, generaron el paso a la siguiente etapa,
antes de que el país se viera sumido en el período especial.
Quinta etapa: La actualidad. La Educación Superior cubana no ha estado ajena a
las condiciones socio-económicas impuestas a nuestro país por diversos factores,
que ocasionaron la necesidad de un reordenamiento general de los diferentes
sectores de la nación en esta etapa denominada “período especial”.
En esta situación, lo más significativo ha sido el hecho de que a pesar de las
enormes dificultades económicas y financieras, no se ha cerrado ni una sola
universidad, ni una sola facultad.
En los estudios realizados, la autora pudo constatar que en la delineación de la
política de la Educación Superior en los últimos años, en lo relativo a la
Extensión Universitaria se aprecian las aproximaciones sucesivas por las que ha
transitado esta función en la búsqueda de su justa dimensión.
En el curso académico 1992-93 comienza a tomarse conciencia por los dirigentes
del subsistema acerca de la necesidad de ampliar la concepción de la Extensión
Universitaria, donde se define al respecto por el Ministro de Educación Superior
Dr. Fernando Vecino Alegret en su intervención en el Seminario de Dirigentes de
la Educación Superior lo siguiente:
“La Extensión Universitaria debe pasar a ocupar el rango de vertiente principal
de trabajo de nuestro organismo (...), por definición la universidad es el
centro cultural más importante en cualquier país. Dentro de su recinto se hace
ciencia, se hace cultura, se nutre la mente y el espíritu. Por ello, la
Universidad debe irradiar ciencia y cultura”.
A decir de la autora, esta definición no respondió a una situación coyuntural o
táctica; fue resultado de la maduración de la Educación Superior cubana
desarrollada en un estrecho vínculo con la sociedad, lo que permitió plantearse,
más que una definición de la extensión universitaria como una de las vertientes
principales de trabajo del sistema.
En sentido general, en el análisis de estas etapas hay que reconocer la
existencia actualmente de 45 centros de Educación Superior, como tendencia, la
obtención de resultados satisfactorios en cuanto a la concepción y proyección de
la Extensión Universitaria, partiendo de su ubicación como una de las vertientes
principales y de la comprensión e interiorización que las autoridades
universitarias le han dado a la misma, por su necesidad e importancia en la
formación de los profesionales y en el fortalecimiento del papel que corresponde
a la Universidad cubana como agente activo en la promoción del desarrollo
cultural en la sociedad.
Las dos primeras etapas no permitió la formación del humanismo en la población y
en las Universidades en sentido general, a partir de las condiciones
sociopolíticas establecidas en el país durante esos períodos históricos donde
predominaba el egoísmo, la diferencia de clases, la privatización de esas
instituciones, aspectos que dan lugar a no respetarse, no preocuparse por el
bien común, entre otras elementos que componen al principio ético humanismo.
Esto no quiere decir que todos los ciudadanos, docentes y estudiantes no
incluyeron en sus modos de actuación las cualidades morales del mismo porque en
esos períodos se destacaron figuras representativas del humanismo, como es el
caso de José María Heredia, Pedro Figueredo, Rafael María de Mendive y Carlos
Manuel de Céspedes, Arango y Parreño, José de la Luz y Caballero, Mirtha
Aguirre, René Portocarrero, Mariano Rodríguez, José A. Portuondo, Carlos
Enríquez, Alicia Alonso, Harold Gramatges, por citar algunos.
Conclusiones
Todas las etapas contribuyeron de una forma más generalizada a la formación del
humanismo desde la extensión universitaria, a partir de la existencia de las
condiciones sociopolítica y económica en que se desarrolla la nación cubana, las
cuales favorecen a que las Universidades se proyecten en esta dirección hacia
dentro y hacia afuera, donde den cumplimiento al fin perseguido por esta
institución en la realización de las actividades elaboradas al efecto.
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Publicado Monday 26 de October de 2009
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