Monografias | Formación inicial y permanente del profesor universitario en la facultad de estomatologia de IBB

Formación inicial y permanente del profesor universitario en la facultad de estomatologia de IBB

Resumen: Se hace una revisión bibliográfica relacionada con algunos aspectos importantes en la formación inicial y permanente del profesor universitario y a partir de la misma, se hace un análisis de dicho proceso en la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ibb...

Publicación enviada por Dr. Luis Hernandez y otros autores


 

RESUMEN
Se hace una revisión bibliográfica relacionada con algunos aspectos importantes en la formación inicial y permanente del profesor universitario y a partir de la misma, se hace un análisis de dicho proceso en la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ibb, República de Yemen con el objetivo de conocer cuáles son las normas y métodos que se utilizan en primera instancia en la aceptación de dicho profesional para un desempeño de tal magnitud y posteriormente, qué mecanismos se utilizan en dicha institución para la preparación y superación de los mismos como docente e investigador.

Para la obtención de datos.Se utilizó el método de la entrevista a Profesores y autoridades académicas de la Facultad de Estomatología y de la Universidad de Ibb. Se concluye el trabajo señalando que el proceso de preparación y formación del profesor universitario en la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ibb, presenta disfunciones por cuanto solo toma en cuenta para dicho proceso la faceta académica en el caso de la formación inicial y la investigativa en la formación permanente, aspectos que son susceptibles con una formación pedagógica personalizada y multifacética.

INTRODUCCIÓN
Enseñar es una de las profesiones más dignas y hermosas que existen; pero si se trata de la enseñanza universitaria, entonces adquiere un matiz más elevado, por ser la universidad el sitio final por donde pasan los futuros profesionales. El compromiso del profesor universitario se basa fundamentalmente en la formación integral de los estudiantes. El profesor universitario es una profesional que se dedica también a la enseñanza,, conviertiéndose en un profesional de la educación que necesariamente comparte con los profesores de otros niveles unas funciones básicas orientadas a que otras personas aprendan. En segundo lugar, es un especialista al más alto nivel en una ciencia, lo cual comporta la capacidad y hábitos investigadores que le permitan acercarse a, y ampliar, las fronteras de su rama del saber.

En tercer lugar, es miembro de una comunidad académica, lo que supone la aceptación, y conformación de la conducta, a un conjunto específico de pautas, valores y actitudes que, de alguna manera, reflejan una determinada percepción de la realidad y caracterizan y dan sentido a una forma de vida. Por lo tanto, los profesores deben asumir como parte de su perfil, además de las competencias científico-metodológicas (perfil científico-técnico), las competencias que le exigen la tarea docente: planificar, ejecutar y evaluar (perfil didáctico).

Santos Guerra haciendo alusión al tema señalo: “el profesor ha de ser un conocedor de la disciplina que desarrolla, un especialista en el campo del saber, permanentemente abierto a la investigación y a la actualización del conocimiento. Pero ha de saber, también, qué es lo que sucede en el aula, cómo aprenden los alumnos, cómo se puede organizar para ello el espacio y el tiempo, qué estrategias de intervención pueden ser más oportunas en ese determinado contexto.

Motivados por el tema de la formación del profesor universitario y su importante rol en el proceso de enseñanza - aprendizaje, decidimos hacer esta investigación con el objetivo de identificar son las normas y métodos que se utilizan en primera instancia en la aceptación de dicho profesional para un desempeño de tal magnitud y posteriormente, qué mecanismos se utilizan en dicha institución para la preparación y superación de los mismos como docente e investigador. Para la obtención de datos, se utilizo el método de la entrevista a Profesores y autoridades académicas de la Facultad de Estomatología y de la Universidad de Ibb.

DESARROLLO
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA:
La actual docencia universitaria pareciera estar signada por lo siguiente: centrada en la enseñanza más que en el aprendizaje (Álvarez, 1998). Este énfasis en la enseñanza supone un profesor transmisor de “conocimientos” y un alumno receptor de los mismos. Más, aunque está generalizada la percepción de que el profesor universitario transmite conocimientos, lo que en realidad transmite es información y saberes. Información y saberes que no le son propios y que, en consecuencia, debe reproducir para presentarlos a sus alumnos, quienes, a su vez, completan el proceso reproductivo mediante la memorización. Por supuesto, esta práctica sólo demanda del profesor universitario las habilidades y artilugios necesarios para facilitarle al alumno ese proceso de memorización y algo de comprensión. La masificación de la docencia universitaria (Brunner, 1999); el creciente divorcio entre la investigación y la docencia; la diversificación de la institución universitaria; la creciente disminución del nivel intelectual de los alumnos son, entre otras, causales que pueden explicar el deprimente panorama que presenta la docencia universitaria.

La capacitación del docente universitario ha sido la respuesta a esta evidente limitación, sobre la premisa de que el docente universitario debe tener una sólida capacitación en dos dimensiones: la científica y la pedagógica. La primera se garantiza mediante los procedimientos de reclutamiento y selección; la segunda se intenta a través de los programas o cursos de capacitación. En consecuencia, para que un profesor universitario pueda ayudar al alumno a conocer una disciplina, debe, él mismo, conocerla y dominarla.

Pero conocer y dominar una disciplina implica haber logrado construir sus propios conocimientos con relación a la misma mediante un proceso de investigación, sin pretensiones de creación científica (aunque esto último no es descartable) sino con la intención de comprenderla y aprehenderla, para, entonces sí, poder enseñarla. Para el mismo Aristóteles la mayor prueba de sabiduría y de dominio de la ciencia era la capacidad de enseñarla, pues según él sólo lo racional es enseñable, argumentable. De paso, con lo anterior también dejamos clara nuestra posición en relación a la aparente antinomia entre docencia e investigación universitarias. No sólo no son antagónicas, sino la segunda nutre a la primera, pero no en el sentido tradicional el cual pregona que el profesor quien combina docencia – investigación es aquél que enseña el producto de su investigación.

No, ambas funciones se complementan en la medida que se admita que, a nivel universitario, sólo es enseñable una disciplina por alguien que la haya comprendido y aprehendido mediante la investigación. De lo anterior también se deriva uno de los principios fundamentales para la capacitación docente del profesor universitario: el conocimiento de la disciplina como fuente de la enseñabilidad. En este sentido, estamos persuadidos de que la vieja máxima de la educación universitaria que rezaba que: el profesor que conocía su materia sabía cómo enseñarla, no es hoy tan válida que nunca.

La principal distinción entre el rol jugado por el profesor universitario tradicional y el nuevo docente universitario que estamos esbozando es que en el primer caso, el profesor no sólo es el protagonista del proceso sino el centro del cual dependen los demás factores y por tanto coordina la influencia multifactorial del proceso educativo que tiene que liderear . De ahí que, en le modelo tradicional , uno de sus efectos más notorios es la creación de dependencia en el alumno. Éste le reconoce al profesor el monopolio de tres criterios: autoridad, veracidad y ética. De este modo, el profesor no sólo es imprescindible sino que también se convierte en un modelo, lo cual es positivo , siempre que genere independencia.

En el bosquejo del profesor alternativo que se propone, éste no determina el proceso sino lo facilita. Incluso, como lo plantea Orozco (1994:86):”El maestro enseña para que un día no sea necesario”; es decir, el profesor universitario habrá tenido éxito cuando el alumno ya no dependa de él, cuando el alumno se haya convertido en estudiante. Es el maestro el que diagnostica el estado actual y organiza las influencias para lograr que sus estudiantes avancen a su ritmo y forma, es decir, el profesor planifica cuan y como es la zona de desarrollo de su o sus estudiantes. Mientras más autónomo y más independiente sea un estudiante en la creación y/o recreación del conocimiento, mayor será su posibilidad de aprender; o como lo plantea la Unesco (1995), aprender a aprender y a emprender.

La masificación universitaria, tanto en su matrícula estudiantil como en su planta profesoral no puede obviarse en la propuesta de un nuevo modelo. El proceso de capacitación de los profesores universitarios no debe seguir siendo voluntario, es una necesidad institucional y, en esa medida, no debería estar sujeta a la generosidad de los profesores. Por eso, ella debe ser manejada en términos de la responsabilidad de aquéllos. Por otra parte, existen universidades con posiciones ambivalentes en relación a la formación pedagógica de sus profesores. Por un lado la institución universitaria propicia las actividades de formación pedagógica de sus profesores y por otra ni la reconoce, ni la exige ni la valora.

Hay autores que defienden la tesis que hoy no es posible una docencia universitaria de calidad sin una formación profesional específica que aporte los conocimientos, destrezas y actitudes que el oficio de profesor universitario requiere tal y como ocurre en otros oficios que en determinado momento tienen que profesionalizarse.

Una idea fuertemente instaurada en algunos círculos científicos y académicos dentro de las universidades, sitúa al conocimiento disciplinar sólido y profundo como suficiente para su posterior enseñanza, y si bien, esta idea es en parte cierta, no resulta completa en el contexto de la formación de profesores dado que no constituye el único aspecto que interviene en el proceso de enseñanza-aprendizaje, fenómeno que involucra una serie de complejas relaciones comunicativas, cognitivas y afectivas entre docente y alumnos. Tanto el conocimiento de la disciplina como el de los fundamentos psico-socio-pedagógicos del fenómeno educativo, conforman un núcleo de formación indisociable en la función docente en el que el dominio del saber disciplinar no es condición suficiente para lograr el aprendizaje del alumno.

Enseñar hoy en la Universidad es una tarea difícil, compleja y retadora. Estamos en una universidad de masas, de grandes grupos de alumnos con una amplia diversidad y diferencias entre ellos desde el punto de vista de sus capacidades intelectuales, conocimientos previos, concepciones, cultura, valores, estilos y estrategias de aprendizaje, rasgos de personalidad, religión, motivaciones, intereses, etc. Esta diversidad de los estudiantes además de la cantidad, exige un cambio en el rol y tareas del profesor universitario, es decir, requiere su adaptación a ese contexto con métodos de enseñanza diversos, de estrategias didácticas diferentes (cognitivas, comunicativas, evaluativas), de recursos alternativos, etc. Esta universidad nueva exige que el profesor universitario pase del papel de trasmisor de conocimientos a facilitador del aprendizaje significativo para el estudiante.

El alumno tiene hoy sin dudas, abundante acceso a las nuevas tecnologías. Vivimos en la sociedad donde los medios pueden ofrecen toda la información necesaria sin embargo la facilidad de acceso a la misma no es suficiente y aun cuando lo es , la coordinación a favor del aprendizaje entonces es la que no resulta eficiente y se pierde entonces las posibilidades del desarrollo en el estudiante que como parte de su aprendizaje tiene el papel central en su asimilación y reconstrucción en conocimiento , ya que la disponibilidad de la información es insuficiente para el aprendizaje.
En muchos lugares está muy arraigada la idea de que la presencia de la moderna tecnología (especialmente la informática) es un indicador de progreso y calidad; de ahí que la capacitación y formación del profesorado no puede, según sus promotores, quedar al margen de esta tendencia.
Lo anterior implicaba que la tecnología era generada por sectores ajenos a lo propiamente educacional. Quien visualizaba y concebía las posibilidades del medio no era el educador sino el fabricante o vendedor.

De este modo, la etapa se caracterizó por el uso educativo de los medios, especialmente los audiovisuales. Por eso, estos productos tecnológicos enfatizaban más el proceso de enseñanza que el de aprendizaje. En otras palabras, eran ayudas para el profesor, no para el alumno; aunque pudiera argumentarse que el mejoramiento de la enseñanza implicaba el del aprendizaje. Sin dudas, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no ofrecen transformaciones en sí mismas si no son incorporadas como herramientas en el marco de un modelo educativo de referencia.

En cualquiera de las modalidades que asuma la formación de profesores en la Universidad, el aspecto central de un proceso de formación docente tendiente a la calidad del desempeño profesional, tiene que ver con garantizar desde el currículo el dominio de un saber legitimado, tanto en el campo disciplinar como en el pedagógico aplicado a esa propia disciplina.

El proceso de capacitación y formación de los profesores debe invertir el esquema. Ya no se trata solamente del uso educativo del medio, sino de la concepción, desarrollo e instauración del medio educativo. Éste se caracteriza, en su origen, por generarse en y por la necesidad educativa; en su orientación, por estar fundamentado en el diseño curricular; y en su uso, controlado por el educador. Un medio educativo para la docencia universitaria debería tener como base curricular el proceso enseñanza-aprendizaje centrado en el diálogo científico y la investigación. El control del educador sobre el medio debe darse en dos dimensiones: la independencia y autonomía para elegir el tipo, situación y oportunidad del uso educativo de un medio; y por la capacidad para concebir medios educativos que respondan a la necesidad de la institución.

Porque se está proponiendo como ideal universitario, en cuanto a modelo pedagógico, uno que ,basado en la incertidumbre, la duda y la ignorancia que son, a fin de cuentas, las condiciones esenciales del acontecer científico.
tense todas las fuerzas y motive al aprendizaje .

DESARROLLO
La formación y capacitación del profesorado universitario en el mundo actual.

La problemática de la formación docente (especialmente en el nivel universitario) constituye uno de los aspectos centrales de las políticas educativas de las últimas décadas. La relevancia que han adquirido los debates y análisis sobre la formación docente en el marco de los nuevos escenarios educativos, conduce necesariamente a preguntarse por las características que asume hoy la formación de profesores en la Universidad. Uno de los temas centrales de la formación docente se vincula con la problemática del ámbito en el cual se han formado históricamente y se forman actualmente los profesores. ¿Dónde se forman los profesores? ¿Cómo es la formación inicial? ¿Dónde se desarrolla la formación en servicio?.

Los conocimientos intuitivos, naturales o espontáneos son insuficientes para cumplir con las exigencias de calidad y excelencia que hoy tiene el profesor universitario. En la formación debemos pasar de un modelo artesanal y pre-profesional al nivel profesional. Como decíamos, la enseñanza universitaria hoy es tan difícil, compleja y retadora que es necesario para su abordaje con garantías de éxito una preparación exigente y facilitadora del reto que supone esa tarea. El saber teórico bien fundado, el entrenamiento en las habilidades docentes especificas y la supervisión en los primeros años del ejercicio profesional serian los garantes de la calidad de la enseñanza en lo que depende la variable profesor.

En los últimos años la formación pedagógica inicial y permanente de los profesores universitarios está ocupando un lugar destacado en casi todos los congresos, reuniones científicas, coloquios, encuentros, etc. La tendencia internacional señala que la formación de los profesores universitarios en métodos y técnicas educativas es una prioridad académica, que se expande aceleradamente en todo el mundo desarrollado.

Desde un enfoque contextual de la institución universitaria la preocupación por la calidad de la enseñanza universitaria, su evaluación y mejora son los tres aspectos que explican el interés surgido, un poco espontáneamente, por la formación pedagógica del profesor universitario (SIETE). Tenemos la necesidad de un nuevo profesor universitario, porque se necesita una nueva universidad. Que se necesite un cambio de rostro y de institución universitaria queda probado por la presión social que hoy día un complejo contexto social está promoviendo, valorando la importancia del sujeto, la participación en las decisiones y las vertiginosas transformaciones tecnológicas y de los medios de comunicación.

Estas presiones sociales exigen un nuevo modelo de profesor universitario que no se conforme con dominar la materia científica, sino que sepa unir a la investigación y a la gestión, el cada vez más relevante papel de la docencia y de la formación psicológica y pedagógica para aprender a enseñar, educando a sus alumnos en valores, en el dominio de las emociones y en aspectos sociales y ambientales. Urgen entonces nuevas alternativas en relación a la formación del profesor para no aplicar procesos e instrumentos de formación ya obsoletos.

Sin dudas es oportuno revisar en el marco del contexto universal, lo pertinente a la formación cognitiva del requerido profesor por parte de las universidades en general. Veamos por ejemplo: En Francia, el profesorado universitario debe ser seleccionado entre los mejores Maestros de conferencias según las carreras y especialidades y deben poseer el Doctorado quienes son los capacitados para oficiar como maestros investigadores de universidad.

En la República Federal Alemana, aunque no hay un esquema prescrito para el desempeño Docente – investigativo en la educación superior, es advertido, sin embargo, por ley los candidatos a tan prestigiosa labor académica deben poseer título universitario, por regla general el doctorado, o condiciones magisteriales comprobadas mediante la habilitación, que supone una formación de carácter investigativo. En el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el ejercicio docente de mayor altura, es decir el que se practica en la educación superior, el camino está abierto para los poseedores de maestría y doctorado; dado que solo así, se descubren, desarrollan y perfeccionan las cualidades de los futuros profesionales. En Rusia, también el profesorado está formado a través de los ejercicios pedagógicos e investigativos de alto nivel que requieren las universidades para su quehacer cotidiano.

En Cuba, el proceso de formación del profesor universitario en la educación médica superior desde su etapa inicial se enmarca en la investigación científica y la pedagogía, es decir la selección de profesores incluye el aspecto investigativo sin soslayar el pedagógico. En la formación permanente, el profesor universitario tiene que transitar por una serie de eventos de índole pedagógicos e investigativos que le van a permitir, en última instancia, alcanzar categorías docentes superiores o principales. De igual modo, el trabajo integrado de los profesores en las actividades docentes, asistenciales e investigativas en las instituciones de salud han contribuido a elevar la calidad del proceso de enseñanza – aprendizaje así como también la calidad de la educación médica, la práctica profesional y los servicios de salud.

En Estados Unidos, la calidad académica de los programas está en razón directa a las exigencias de cada Estado para la respectiva profesión, por tanto la candidatura al doctorado es condición indispensable para ingresar al cuerpo profesoral de las facultades de los colegios y universidades.
Algunos autores plantean que el prestigio de Harvard se asienta en su excelente docencia, sus fecundos resultados de investigación y la alta calificación que poseen sus profesores, y no se preocupa en demasía por hallar mágicas estrategias planificadoras. Otros sin embargo contrapone a esta argumentación que tal bondad docente y elevada producción científica son posibles porque esa Universidad posee una estructura organizativa adecuada y eficiente. Ambas visiones son ciertas y compatibles.

En España por ejemplo coincidiendo con lo que apuntan esas dos opiniones sobre la mítica institución norteamericana, en el actual estado de búsqueda de un mejor funcionamiento de las universidades públicas, hay tres cuestiones cruciales que marcarán su calidad académica en el futuro. Son la multidisciplinariedad de sus equipos de investigación, su capacidad de auto-organización (sustentada por un sistema de financiación mejor dotado, transparente y que estimule el trabajo bien hecho) y la formación adquirida por su profesorado.

Compartimos la opinión de muchos autores que afirman que no existe un método de enseñanza ideal que se ajuste a todo tipo de alumnos y objetivos educativos, y que la eficacia docente además, depende fundamentalmente de la capacidad del profesor para tomar decisiones y ajustar su enseñanza a las circunstancias y contexto en que se desarrolla.
La formación y capacitación del profesorado universitario en la Facultad de Estomatología de Ibb.

La Facultad de Estomatología de Ibb, República de Yemen, es relativamente joven, fue fundada en el año 2000 y desde sus inicios se ha visto con carencias de profesores universitarios locales por lo que curso tras curso se ha visto en la necesidad de contratar profesores universitarios de otras facultades de la propia universidad, de otras universidades del país o de otras universidades extranjeras. Por tal motivo a partir del ano 2002 decidió emprender el camino de la formación inicial de profesores a través de diferentes vías:
1). A través de estudios de postgrado con estomatólogos yemenitas graduados en otras universidades de dentro y fuera del país.
2). A partir de su primera graduación (2005), cuando un estudiante termina la carrera de Estomatología y se ubica entre los primeros 5 lugares por los resultados académicos alcanzados, tiene la opción de quedarse en dicha institución el siguiente curso como Asistente No contratado, con la variante que esta plaza no recibe prácticamente salario y paradójicamente no recibe por ello beneficio o privilegio alguno en relación a los otros que estén fuera de la institución a la hora de optar por una plaza fija en años siguientes por concurso de oposición. Este “docente” está limitado solo a asesorar estudiantes en el orden práctico o de laboratorio y no puede impartir conferencias. En ese periodo de un año de trabajo en la facultad no hace ejercicios como docente, no pasa cursos pedagógicos ni de metodología de la investigación.
3). Después de transcurrir un año de graduado como mínimo, cualquier Estomatólogo General que esté interesado en trabajar en la facultad de Estomatología de Ibb como docente con la categoría de Asistente contratado, puede optar por una de las plazas que se oferten al inicio del curso por concurso de oposición, presentando para ello como requisito su relación de notas, sometiéndose después a exámenes de: Computación, Idiomas (Árabe e Ingles) además de hacer un examen oral y escrito por asignaturas. Este “docente” está limitado también solo a asesorar estudiantes en el orden práctico o de laboratorio, no puede impartir conferencias. No hace ejercicios como docente. No pasa cursos de preparación pedagógica ni de metodología de la investigación.
4). Cuando un Estomatólogo General termina de hacer su Maestría (MsC) en alguna especialidad o disciplina y está interesado en trabajar como docente en la facultad de Estomatología de Ibb tiene la opción de hacerlo en la categoría docente de profesor Instructor para ello tiene que realizar los ejercicios de: computación e Idiomas (Ingles y árabe) además de hacer una presentación de su trabajo final de Maestría ante el colectivo de Profesores de la facultad para su aprobación. Este docente si puede impartir conferencias. No hace ejercicios como docente. No pasa cursos pedagógicos.
5). Por último, está el que habiendo terminado el Doctorado (PhD) desea trabajar como docente en la facultad de Estomatología de Ibb y en este caso tiene la opción de hacerlo como profesor Asistente Para su ingreso lo único que tiene que hacer es presentar ante el colectivo de Profesores de la facultad su trabajo final de Doctorado para su aprobación. No hace ejercicios como docente. No pasa cursos pedagógicos.

Como se puede apreciar, la formación inicial del profesor universitario en la facultad de Estomatología de Ibb atiende solamente la faceta académica en el caso de los asistentes o instructores y exclusivamente la investigativa en el caso de los profesores que hacen alguna Maestría o el Doctorado soslayando la importantísima faceta pedagógica, es decir, la capacidad docente la desarrolla más por propia iniciativa que por exigencias explícitas de la institución donde hace su vida profesional.

El panorama en relación a la formación permanente del profesor universitario en la facultad de Estomatología de Ibb es el mismo al señalado en la formación inicial pues ya una vez en la facultad, el proceso de promoción hacia las categorías principales de Profesor Auxiliar y Titular se hace exclusivamente teniendo en cuenta la investigación científica, en este caso se requiere como mínimo 4 años de experiencia y hacer 3 investigaciones para promover hacia la categoría de Profesor Auxiliar y para la de Profesor Titular se requiere como mínimo 5 años de experiencia y 4 investigaciones. Institucionalmente no se preparan talleres, cursos o programas de capacitación pedagógica.

Evidentemente se soslaya la importancia de la actividad docente, que por añadidura para ser eficaz, exige sólidos conocimientos teóricos y prácticos que no se identifican con los conocimientos de la disciplina que se enseña. Para enseñar con éxito, el dominio de una asignatura es una condición indispensable pero no suficiente, es decir no basta con conocer la asignatura. Los profesores necesitan poseer, como en cualquier otra profesión de los conocimientos, habilidades y actitudes que su tarea exige para realizarla excelentemente.

Por otra parte la realidad muestra que no todos los profesores universitarios en la facultad de Estomatología de Ibb investigan y que solo una minoría pueden ser calificados de investigadores con cierta solvencia, mientras que todos realizan tareas docentes. Ante esta situación, es paradójico que sean los méritos de investigación, casi en exclusiva, los que determinen su promoción.

CONCLUSIONES
En este trabajo hemos querido exponer la situación que atraviesa en la actualidad el proceso de formación inicial y permanente del profesor universitario en la facultad de Estomatología de Ibb, República de Yemen que en síntesis soslaya la capacitación pedagógica y toma en consideración para la formación inicial (asistentes o instructores) solo la faceta académica y únicamente la investigativa para las otras categorías profesorales (asistente, auxiliar y titular). Somos de la opinión que el proceso de formación inicial y permanente del profesor universitario debe descansar en la formación de postgrado y en la formación en didáctica especial, desarrollada, esta última, mediante la investigación acción.

La capacitación y formación del profesor universitario debe ser un esfuerzo meticulosamente planificado, que involucre a toda la institución pues no basta con que éste conozca su específica disciplina científica; también ha de poseer formación pedagógica y didáctica suficiente, que le haga hábil en su profesión de transmisor de saberes, que ponga a su alcance los conocimientos, métodos y tecnologías convenientes para que cumpla con eficiencia su misión de enseñar, de educar.

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AUTORES
Dr. Luis Hernández Pedroso
Dra. Edelis Raimundo Padrón.
Lic. I: Alejandro Solernou Mesa.

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Publicado Friday 2 de May de 2008

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