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Formación inicial y permanente del profesor universitario en la facultad de estomatologia de IBB
Resumen: Se hace una revisión bibliográfica relacionada con algunos aspectos importantes en la formación inicial y permanente del profesor universitario y a partir de la misma, se hace un análisis de dicho proceso en la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ibb...
Publicación enviada por Dr. Luis Hernandez y otros autores
RESUMEN
Se hace una revisión bibliográfica relacionada con algunos aspectos importantes
en la formación inicial y permanente del profesor universitario y a partir de la
misma, se hace un análisis de dicho proceso en la Facultad de Estomatología de
la Universidad de Ibb, República de Yemen con el objetivo de conocer cuáles son
las normas y métodos que se utilizan en primera instancia en la aceptación de
dicho profesional para un desempeño de tal magnitud y posteriormente, qué
mecanismos se utilizan en dicha institución para la preparación y superación de
los mismos como docente e investigador.
Para la obtención de datos.Se utilizó el método de la entrevista a Profesores y
autoridades académicas de la Facultad de Estomatología y de la Universidad de
Ibb. Se concluye el trabajo señalando que el proceso de preparación y formación
del profesor universitario en la Facultad de Estomatología de la Universidad de
Ibb, presenta disfunciones por cuanto solo toma en cuenta para dicho proceso la
faceta académica en el caso de la formación inicial y la investigativa en la
formación permanente, aspectos que son susceptibles con una formación pedagógica
personalizada y multifacética.
INTRODUCCIÓN
Enseñar es una de las profesiones más dignas y hermosas que existen; pero si se
trata de la enseñanza universitaria, entonces adquiere un matiz más elevado, por
ser la universidad el sitio final por donde pasan los futuros profesionales. El
compromiso del profesor universitario se basa fundamentalmente en la formación
integral de los estudiantes. El profesor universitario es una profesional que se
dedica también a la enseñanza,, conviertiéndose en un profesional de la
educación que necesariamente comparte con los profesores de otros niveles unas
funciones básicas orientadas a que otras personas aprendan. En segundo lugar, es
un especialista al más alto nivel en una ciencia, lo cual comporta la capacidad
y hábitos investigadores que le permitan acercarse a, y ampliar, las fronteras
de su rama del saber.
En tercer lugar, es miembro de una comunidad académica, lo que supone la
aceptación, y conformación de la conducta, a un conjunto específico de pautas,
valores y actitudes que, de alguna manera, reflejan una determinada percepción
de la realidad y caracterizan y dan sentido a una forma de vida. Por lo tanto,
los profesores deben asumir como parte de su perfil, además de las competencias
científico-metodológicas (perfil científico-técnico), las competencias que le
exigen la tarea docente: planificar, ejecutar y evaluar (perfil didáctico).
Santos Guerra haciendo alusión al tema señalo: “el profesor ha de ser un
conocedor de la disciplina que desarrolla, un especialista en el campo del
saber, permanentemente abierto a la investigación y a la actualización del
conocimiento. Pero ha de saber, también, qué es lo que sucede en el aula, cómo
aprenden los alumnos, cómo se puede organizar para ello el espacio y el tiempo,
qué estrategias de intervención pueden ser más oportunas en ese determinado
contexto.
Motivados por el tema de la formación del profesor universitario y su importante
rol en el proceso de enseñanza - aprendizaje, decidimos hacer esta investigación
con el objetivo de identificar son las normas y métodos que se utilizan en
primera instancia en la aceptación de dicho profesional para un desempeño de tal
magnitud y posteriormente, qué mecanismos se utilizan en dicha institución para
la preparación y superación de los mismos como docente e investigador. Para la
obtención de datos, se utilizo el método de la entrevista a Profesores y
autoridades académicas de la Facultad de Estomatología y de la Universidad de
Ibb.
DESARROLLO
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA:
La actual docencia universitaria pareciera estar signada por lo siguiente:
centrada en la enseñanza más que en el aprendizaje (Álvarez, 1998). Este énfasis
en la enseñanza supone un profesor transmisor de “conocimientos” y un alumno
receptor de los mismos. Más, aunque está generalizada la percepción de que el
profesor universitario transmite conocimientos, lo que en realidad transmite es
información y saberes. Información y saberes que no le son propios y que, en
consecuencia, debe reproducir para presentarlos a sus alumnos, quienes, a su
vez, completan el proceso reproductivo mediante la memorización. Por supuesto,
esta práctica sólo demanda del profesor universitario las habilidades y
artilugios necesarios para facilitarle al alumno ese proceso de memorización y
algo de comprensión. La masificación de la docencia universitaria (Brunner,
1999); el creciente divorcio entre la investigación y la docencia; la
diversificación de la institución universitaria; la creciente disminución del
nivel intelectual de los alumnos son, entre otras, causales que pueden explicar
el deprimente panorama que presenta la docencia universitaria.
La capacitación del docente universitario ha sido la respuesta a esta evidente
limitación, sobre la premisa de que el docente universitario debe tener una
sólida capacitación en dos dimensiones: la científica y la pedagógica. La
primera se garantiza mediante los procedimientos de reclutamiento y selección;
la segunda se intenta a través de los programas o cursos de capacitación. En
consecuencia, para que un profesor universitario pueda ayudar al alumno a
conocer una disciplina, debe, él mismo, conocerla y dominarla.
Pero conocer y dominar una disciplina implica haber logrado construir sus
propios conocimientos con relación a la misma mediante un proceso de
investigación, sin pretensiones de creación científica (aunque esto último no es
descartable) sino con la intención de comprenderla y aprehenderla, para,
entonces sí, poder enseñarla. Para el mismo Aristóteles la mayor prueba de
sabiduría y de dominio de la ciencia era la capacidad de enseñarla, pues según
él sólo lo racional es enseñable, argumentable. De paso, con lo anterior también
dejamos clara nuestra posición en relación a la aparente antinomia entre
docencia e investigación universitarias. No sólo no son antagónicas, sino la
segunda nutre a la primera, pero no en el sentido tradicional el cual pregona
que el profesor quien combina docencia – investigación es aquél que enseña el
producto de su investigación.
No, ambas funciones se complementan en la medida que se admita que, a nivel
universitario, sólo es enseñable una disciplina por alguien que la haya
comprendido y aprehendido mediante la investigación. De lo anterior también se
deriva uno de los principios fundamentales para la capacitación docente del
profesor universitario: el conocimiento de la disciplina como fuente de la
enseñabilidad. En este sentido, estamos persuadidos de que la vieja máxima de la
educación universitaria que rezaba que: el profesor que conocía su materia sabía
cómo enseñarla, no es hoy tan válida que nunca.
La principal distinción entre el rol jugado por el profesor universitario
tradicional y el nuevo docente universitario que estamos esbozando es que en el
primer caso, el profesor no sólo es el protagonista del proceso sino el centro
del cual dependen los demás factores y por tanto coordina la influencia
multifactorial del proceso educativo que tiene que liderear . De ahí que, en le
modelo tradicional , uno de sus efectos más notorios es la creación de
dependencia en el alumno. Éste le reconoce al profesor el monopolio de tres
criterios: autoridad, veracidad y ética. De este modo, el profesor no sólo es
imprescindible sino que también se convierte en un modelo, lo cual es positivo ,
siempre que genere independencia.
En el bosquejo del profesor alternativo que se propone, éste no determina el
proceso sino lo facilita. Incluso, como lo plantea Orozco (1994:86):”El maestro
enseña para que un día no sea necesario”; es decir, el profesor universitario
habrá tenido éxito cuando el alumno ya no dependa de él, cuando el alumno se
haya convertido en estudiante. Es el maestro el que diagnostica el estado actual
y organiza las influencias para lograr que sus estudiantes avancen a su ritmo y
forma, es decir, el profesor planifica cuan y como es la zona de desarrollo de
su o sus estudiantes. Mientras más autónomo y más independiente sea un
estudiante en la creación y/o recreación del conocimiento, mayor será su
posibilidad de aprender; o como lo plantea la Unesco (1995), aprender a aprender
y a emprender.
La masificación universitaria, tanto en su matrícula estudiantil como en su
planta profesoral no puede obviarse en la propuesta de un nuevo modelo. El
proceso de capacitación de los profesores universitarios no debe seguir siendo
voluntario, es una necesidad institucional y, en esa medida, no debería estar
sujeta a la generosidad de los profesores. Por eso, ella debe ser manejada en
términos de la responsabilidad de aquéllos. Por otra parte, existen
universidades con posiciones ambivalentes en relación a la formación pedagógica
de sus profesores. Por un lado la institución universitaria propicia las
actividades de formación pedagógica de sus profesores y por otra ni la reconoce,
ni la exige ni la valora.
Hay autores que defienden la tesis que hoy no es posible una docencia
universitaria de calidad sin una formación profesional específica que aporte los
conocimientos, destrezas y actitudes que el oficio de profesor universitario
requiere tal y como ocurre en otros oficios que en determinado momento tienen
que profesionalizarse.
Una idea fuertemente instaurada en algunos círculos científicos y académicos
dentro de las universidades, sitúa al conocimiento disciplinar sólido y profundo
como suficiente para su posterior enseñanza, y si bien, esta idea es en parte
cierta, no resulta completa en el contexto de la formación de profesores dado
que no constituye el único aspecto que interviene en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, fenómeno que involucra una serie de complejas relaciones
comunicativas, cognitivas y afectivas entre docente y alumnos. Tanto el
conocimiento de la disciplina como el de los fundamentos psico-socio-pedagógicos
del fenómeno educativo, conforman un núcleo de formación indisociable en la
función docente en el que el dominio del saber disciplinar no es condición
suficiente para lograr el aprendizaje del alumno.
Enseñar hoy en la Universidad es una tarea difícil, compleja y retadora. Estamos
en una universidad de masas, de grandes grupos de alumnos con una amplia
diversidad y diferencias entre ellos desde el punto de vista de sus capacidades
intelectuales, conocimientos previos, concepciones, cultura, valores, estilos y
estrategias de aprendizaje, rasgos de personalidad, religión, motivaciones,
intereses, etc. Esta diversidad de los estudiantes además de la cantidad, exige
un cambio en el rol y tareas del profesor universitario, es decir, requiere su
adaptación a ese contexto con métodos de enseñanza diversos, de estrategias
didácticas diferentes (cognitivas, comunicativas, evaluativas), de recursos
alternativos, etc. Esta universidad nueva exige que el profesor universitario
pase del papel de trasmisor de conocimientos a facilitador del aprendizaje
significativo para el estudiante.
El alumno tiene hoy sin dudas, abundante acceso a las nuevas tecnologías.
Vivimos en la sociedad donde los medios pueden ofrecen toda la información
necesaria sin embargo la facilidad de acceso a la misma no es suficiente y aun
cuando lo es , la coordinación a favor del aprendizaje entonces es la que no
resulta eficiente y se pierde entonces las posibilidades del desarrollo en el
estudiante que como parte de su aprendizaje tiene el papel central en su
asimilación y reconstrucción en conocimiento , ya que la disponibilidad de la
información es insuficiente para el aprendizaje.
En muchos lugares está muy arraigada la idea de que la presencia de la moderna
tecnología (especialmente la informática) es un indicador de progreso y calidad;
de ahí que la capacitación y formación del profesorado no puede, según sus
promotores, quedar al margen de esta tendencia.
Lo anterior implicaba que la tecnología era generada por sectores ajenos a lo
propiamente educacional. Quien visualizaba y concebía las posibilidades del
medio no era el educador sino el fabricante o vendedor.
De este modo, la etapa se caracterizó por el uso educativo de los medios,
especialmente los audiovisuales. Por eso, estos productos tecnológicos
enfatizaban más el proceso de enseñanza que el de aprendizaje. En otras
palabras, eran ayudas para el profesor, no para el alumno; aunque pudiera
argumentarse que el mejoramiento de la enseñanza implicaba el del aprendizaje.
Sin dudas, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no ofrecen
transformaciones en sí mismas si no son incorporadas como herramientas en el
marco de un modelo educativo de referencia.
En cualquiera de las modalidades que asuma la formación de profesores en la
Universidad, el aspecto central de un proceso de formación docente tendiente a
la calidad del desempeño profesional, tiene que ver con garantizar desde el
currículo el dominio de un saber legitimado, tanto en el campo disciplinar como
en el pedagógico aplicado a esa propia disciplina.
El proceso de capacitación y formación de los profesores debe invertir el
esquema. Ya no se trata solamente del uso educativo del medio, sino de la
concepción, desarrollo e instauración del medio educativo. Éste se caracteriza,
en su origen, por generarse en y por la necesidad educativa; en su orientación,
por estar fundamentado en el diseño curricular; y en su uso, controlado por el
educador. Un medio educativo para la docencia universitaria debería tener como
base curricular el proceso enseñanza-aprendizaje centrado en el diálogo
científico y la investigación. El control del educador sobre el medio debe darse
en dos dimensiones: la independencia y autonomía para elegir el tipo, situación
y oportunidad del uso educativo de un medio; y por la capacidad para concebir
medios educativos que respondan a la necesidad de la institución.
Porque se está proponiendo como ideal universitario, en cuanto a modelo
pedagógico, uno que ,basado en la incertidumbre, la duda y la ignorancia que
son, a fin de cuentas, las condiciones esenciales del acontecer científico.
tense todas las fuerzas y motive al aprendizaje .
DESARROLLO
La formación y capacitación del profesorado universitario en el mundo actual.
La problemática de la formación docente (especialmente en el nivel
universitario) constituye uno de los aspectos centrales de las políticas
educativas de las últimas décadas. La relevancia que han adquirido los debates y
análisis sobre la formación docente en el marco de los nuevos escenarios
educativos, conduce necesariamente a preguntarse por las características que
asume hoy la formación de profesores en la Universidad. Uno de los temas
centrales de la formación docente se vincula con la problemática del ámbito en
el cual se han formado históricamente y se forman actualmente los profesores.
¿Dónde se forman los profesores? ¿Cómo es la formación inicial? ¿Dónde se
desarrolla la formación en servicio?.
Los conocimientos intuitivos, naturales o espontáneos son insuficientes para
cumplir con las exigencias de calidad y excelencia que hoy tiene el profesor
universitario. En la formación debemos pasar de un modelo artesanal y pre-profesional
al nivel profesional. Como decíamos, la enseñanza universitaria hoy es tan
difícil, compleja y retadora que es necesario para su abordaje con garantías de
éxito una preparación exigente y facilitadora del reto que supone esa tarea. El
saber teórico bien fundado, el entrenamiento en las habilidades docentes
especificas y la supervisión en los primeros años del ejercicio profesional
serian los garantes de la calidad de la enseñanza en lo que depende la variable
profesor.
En los últimos años la formación pedagógica inicial y permanente de los
profesores universitarios está ocupando un lugar destacado en casi todos los
congresos, reuniones científicas, coloquios, encuentros, etc. La tendencia
internacional señala que la formación de los profesores universitarios en
métodos y técnicas educativas es una prioridad académica, que se expande
aceleradamente en todo el mundo desarrollado.
Desde un enfoque contextual de la institución universitaria la preocupación por
la calidad de la enseñanza universitaria, su evaluación y mejora son los tres
aspectos que explican el interés surgido, un poco espontáneamente, por la
formación pedagógica del profesor universitario (SIETE). Tenemos la necesidad de
un nuevo profesor universitario, porque se necesita una nueva universidad. Que
se necesite un cambio de rostro y de institución universitaria queda probado por
la presión social que hoy día un complejo contexto social está promoviendo,
valorando la importancia del sujeto, la participación en las decisiones y las
vertiginosas transformaciones tecnológicas y de los medios de comunicación.
Estas presiones sociales exigen un nuevo modelo de profesor universitario que no
se conforme con dominar la materia científica, sino que sepa unir a la
investigación y a la gestión, el cada vez más relevante papel de la docencia y
de la formación psicológica y pedagógica para aprender a enseñar, educando a sus
alumnos en valores, en el dominio de las emociones y en aspectos sociales y
ambientales. Urgen entonces nuevas alternativas en relación a la formación del
profesor para no aplicar procesos e instrumentos de formación ya obsoletos.
Sin dudas es oportuno revisar en el marco del contexto universal, lo pertinente
a la formación cognitiva del requerido profesor por parte de las universidades
en general. Veamos por ejemplo: En Francia, el profesorado universitario debe
ser seleccionado entre los mejores Maestros de conferencias según las carreras y
especialidades y deben poseer el Doctorado quienes son los capacitados para
oficiar como maestros investigadores de universidad.
En la República Federal Alemana, aunque no hay un esquema prescrito para el
desempeño Docente – investigativo en la educación superior, es advertido, sin
embargo, por ley los candidatos a tan prestigiosa labor académica deben poseer
título universitario, por regla general el doctorado, o condiciones
magisteriales comprobadas mediante la habilitación, que supone una formación de
carácter investigativo. En el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del
Norte, el ejercicio docente de mayor altura, es decir el que se practica en la
educación superior, el camino está abierto para los poseedores de maestría y
doctorado; dado que solo así, se descubren, desarrollan y perfeccionan las
cualidades de los futuros profesionales. En Rusia, también el profesorado está
formado a través de los ejercicios pedagógicos e investigativos de alto nivel
que requieren las universidades para su quehacer cotidiano.
En Cuba, el proceso de formación del profesor universitario en la educación
médica superior desde su etapa inicial se enmarca en la investigación científica
y la pedagogía, es decir la selección de profesores incluye el aspecto
investigativo sin soslayar el pedagógico. En la formación permanente, el
profesor universitario tiene que transitar por una serie de eventos de índole
pedagógicos e investigativos que le van a permitir, en última instancia,
alcanzar categorías docentes superiores o principales. De igual modo, el trabajo
integrado de los profesores en las actividades docentes, asistenciales e
investigativas en las instituciones de salud han contribuido a elevar la calidad
del proceso de enseñanza – aprendizaje así como también la calidad de la
educación médica, la práctica profesional y los servicios de salud.
En Estados Unidos, la calidad académica de los programas está en razón directa a
las exigencias de cada Estado para la respectiva profesión, por tanto la
candidatura al doctorado es condición indispensable para ingresar al cuerpo
profesoral de las facultades de los colegios y universidades.
Algunos autores plantean que el prestigio de Harvard se asienta en su excelente
docencia, sus fecundos resultados de investigación y la alta calificación que
poseen sus profesores, y no se preocupa en demasía por hallar mágicas
estrategias planificadoras. Otros sin embargo contrapone a esta argumentación
que tal bondad docente y elevada producción científica son posibles porque esa
Universidad posee una estructura organizativa adecuada y eficiente. Ambas
visiones son ciertas y compatibles.
En España por ejemplo coincidiendo con lo que apuntan esas dos opiniones sobre
la mítica institución norteamericana, en el actual estado de búsqueda de un
mejor funcionamiento de las universidades públicas, hay tres cuestiones
cruciales que marcarán su calidad académica en el futuro. Son la
multidisciplinariedad de sus equipos de investigación, su capacidad de
auto-organización (sustentada por un sistema de financiación mejor dotado,
transparente y que estimule el trabajo bien hecho) y la formación adquirida por
su profesorado.
Compartimos la opinión de muchos autores que afirman que no existe un método de
enseñanza ideal que se ajuste a todo tipo de alumnos y objetivos educativos, y
que la eficacia docente además, depende fundamentalmente de la capacidad del
profesor para tomar decisiones y ajustar su enseñanza a las circunstancias y
contexto en que se desarrolla.
La formación y capacitación del profesorado universitario en la Facultad de
Estomatología de Ibb.
La Facultad de Estomatología de Ibb, República de Yemen, es relativamente joven,
fue fundada en el año 2000 y desde sus inicios se ha visto con carencias de
profesores universitarios locales por lo que curso tras curso se ha visto en la
necesidad de contratar profesores universitarios de otras facultades de la
propia universidad, de otras universidades del país o de otras universidades
extranjeras. Por tal motivo a partir del ano 2002 decidió emprender el camino de
la formación inicial de profesores a través de diferentes vías:
1). A través de estudios de postgrado con estomatólogos yemenitas graduados en
otras universidades de dentro y fuera del país.
2). A partir de su primera graduación (2005), cuando un estudiante termina la
carrera de Estomatología y se ubica entre los primeros 5 lugares por los
resultados académicos alcanzados, tiene la opción de quedarse en dicha
institución el siguiente curso como Asistente No contratado, con la variante que
esta plaza no recibe prácticamente salario y paradójicamente no recibe por ello
beneficio o privilegio alguno en relación a los otros que estén fuera de la
institución a la hora de optar por una plaza fija en años siguientes por
concurso de oposición. Este “docente” está limitado solo a asesorar estudiantes
en el orden práctico o de laboratorio y no puede impartir conferencias. En ese
periodo de un año de trabajo en la facultad no hace ejercicios como docente, no
pasa cursos pedagógicos ni de metodología de la investigación.
3). Después de transcurrir un año de graduado como mínimo, cualquier
Estomatólogo General que esté interesado en trabajar en la facultad de
Estomatología de Ibb como docente con la categoría de Asistente contratado,
puede optar por una de las plazas que se oferten al inicio del curso por
concurso de oposición, presentando para ello como requisito su relación de
notas, sometiéndose después a exámenes de: Computación, Idiomas (Árabe e Ingles)
además de hacer un examen oral y escrito por asignaturas. Este “docente” está
limitado también solo a asesorar estudiantes en el orden práctico o de
laboratorio, no puede impartir conferencias. No hace ejercicios como docente. No
pasa cursos de preparación pedagógica ni de metodología de la investigación.
4). Cuando un Estomatólogo General termina de hacer su Maestría (MsC) en alguna
especialidad o disciplina y está interesado en trabajar como docente en la
facultad de Estomatología de Ibb tiene la opción de hacerlo en la categoría
docente de profesor Instructor para ello tiene que realizar los ejercicios de:
computación e Idiomas (Ingles y árabe) además de hacer una presentación de su
trabajo final de Maestría ante el colectivo de Profesores de la facultad para su
aprobación. Este docente si puede impartir conferencias. No hace ejercicios como
docente. No pasa cursos pedagógicos.
5). Por último, está el que habiendo terminado el Doctorado (PhD) desea trabajar
como docente en la facultad de Estomatología de Ibb y en este caso tiene la
opción de hacerlo como profesor Asistente Para su ingreso lo único que tiene que
hacer es presentar ante el colectivo de Profesores de la facultad su trabajo
final de Doctorado para su aprobación. No hace ejercicios como docente. No pasa
cursos pedagógicos.
Como se puede apreciar, la formación inicial del profesor universitario en la
facultad de Estomatología de Ibb atiende solamente la faceta académica en el
caso de los asistentes o instructores y exclusivamente la investigativa en el
caso de los profesores que hacen alguna Maestría o el Doctorado soslayando la
importantísima faceta pedagógica, es decir, la capacidad docente la desarrolla
más por propia iniciativa que por exigencias explícitas de la institución donde
hace su vida profesional.
El panorama en relación a la formación permanente del profesor universitario en
la facultad de Estomatología de Ibb es el mismo al señalado en la formación
inicial pues ya una vez en la facultad, el proceso de promoción hacia las
categorías principales de Profesor Auxiliar y Titular se hace exclusivamente
teniendo en cuenta la investigación científica, en este caso se requiere como
mínimo 4 años de experiencia y hacer 3 investigaciones para promover hacia la
categoría de Profesor Auxiliar y para la de Profesor Titular se requiere como
mínimo 5 años de experiencia y 4 investigaciones. Institucionalmente no se
preparan talleres, cursos o programas de capacitación pedagógica.
Evidentemente se soslaya la importancia de la actividad docente, que por
añadidura para ser eficaz, exige sólidos conocimientos teóricos y prácticos que
no se identifican con los conocimientos de la disciplina que se enseña. Para
enseñar con éxito, el dominio de una asignatura es una condición indispensable
pero no suficiente, es decir no basta con conocer la asignatura. Los profesores
necesitan poseer, como en cualquier otra profesión de los conocimientos,
habilidades y actitudes que su tarea exige para realizarla excelentemente.
Por otra parte la realidad muestra que no todos los profesores universitarios en
la facultad de Estomatología de Ibb investigan y que solo una minoría pueden ser
calificados de investigadores con cierta solvencia, mientras que todos realizan
tareas docentes. Ante esta situación, es paradójico que sean los méritos de
investigación, casi en exclusiva, los que determinen su promoción.
CONCLUSIONES
En este trabajo hemos querido exponer la situación que atraviesa en la
actualidad el proceso de formación inicial y permanente del profesor
universitario en la facultad de Estomatología de Ibb, República de Yemen que en
síntesis soslaya la capacitación pedagógica y toma en consideración para la
formación inicial (asistentes o instructores) solo la faceta académica y
únicamente la investigativa para las otras categorías profesorales (asistente,
auxiliar y titular). Somos de la opinión que el proceso de formación inicial y
permanente del profesor universitario debe descansar en la formación de
postgrado y en la formación en didáctica especial, desarrollada, esta última,
mediante la investigación acción.
La capacitación y formación del profesor universitario debe ser un esfuerzo
meticulosamente planificado, que involucre a toda la institución pues no basta
con que éste conozca su específica disciplina científica; también ha de poseer
formación pedagógica y didáctica suficiente, que le haga hábil en su profesión
de transmisor de saberes, que ponga a su alcance los conocimientos, métodos y
tecnologías convenientes para que cumpla con eficiencia su misión de enseñar, de
educar.
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37:55-76. Caracas.
AUTORES
Dr. Luis Hernández Pedroso
Dra. Edelis Raimundo Padrón.
Lic. I: Alejandro Solernou Mesa.
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Publicado Friday 2 de May de 2008
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