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Las misiones educativas como programas de inclusión social en la República Bolivariana de Venezuela
Resumen: Actualmente la República Bolivariana de Venezuela está inmersa en la consolidación de un proceso de inclusión social en el cual la Educación ha ocupando un lugar fundamental. En este sentido se está materializando el Sistema Educativo Bolivariano...
Publicación enviada por MSc. Manuel Ernesto Horta Sánchez
RESUMEN
Actualmente la República Bolivariana de Venezuela está inmersa en la
consolidación de un proceso de inclusión social en el cual la Educación ha
ocupando un lugar fundamental. En este sentido se está materializando el Sistema
Educativo Bolivariano, el cual incluye entre sus experiencias las Misiones
Educativas. En el presente trabajo se exponen las principales experiencias
obtenidas en el desarrollo de las Misiones Educativas en el Centro Penitenciario
Tocuyito del Estado Carabobo. En el mismo se aborda el desarrollo de la Misión
Ribas desde las potencialidades del Componente Comunitario Sociolaboral como
aspecto fundamental dentro de la formación que integral del futuro bachiller
bolivariano.
Desde hace varios años han sido reiterados y sistemáticos los esfuerzos que
realiza el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por su
máximo líder el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, para garantizarle al pueblo
el acceso a servicios de calidad. En este sentido se han puesto en práctica
varios programas sociales en todo el territorio nacional dirigidos, en lo
fundamental, a los sectores más necesitados de la población venezolana. En esta
dinámica se desarrollan las Misiones Educativas (Robinson, Ribas y Sucre), las
cuales han tomado en cuenta a los ciudadanos (as) excluidos históricamente de la
educación.
Para el logro de estos propósitos se necesita materializar una educación de
calidad para todos y todas, lo cual exige, por una parte, la inclusión de todos
los sectores de la población (acceso por igual a la educación) y, por otra,
garantizar un proceso de formación centrado en el ser humano.
A raíz de lo planteado cabe preguntarnos ¿Qué papel le corresponde a los Centros
Penitenciarios y a la comunidad penal en la materialización de esta importante
tarea? ¿Cómo pueden materializarse estos programas dentro de este tipo de
institución?
Estas y muchas otras interrogantes se han analizado en múltiples reuniones y
eventos en diferentes etapas del desarrollo del recién concluido siglo XX, sin
embargo, a nuestra consideración existe un aspecto común entre ellas, y es
precisamente la contribución a la labor educativa desde sus respectivas
funciones. En este sentido compartimos el concepto de educación de César Coll,
que en su sentido amplio la considera como el conjunto de actividades prácticas
sociales mediante las cuales, y gracias a las cuales, los grupos humanos
promueven el desarrollo personal y la socialización de sus miembros y garantizan
el funcionamiento de uno de los mecanismos esenciales de la especie: la herencia
cultural. (1)
Estas ideas que hemos expuesto están en correspondencia con lo que se expresa en
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 102 en
el “cual se considera a la educación como un derecho humano y un deber social
fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria.” Más adelante en este mismo
artículo se precisa que “es un servicio público y está fundamentada en el
respeto a todas las corrientes del pensamiento, consustanciados con los valores
de identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal.”
En el Estado Carabobo se han desarrollado con éxito todos los programas
sociales, lo cual ha contribuido a la formación de un ciudadano (a) identificado
(a) con el proceso de cambio que se materializa. En este sentido la Misión José
Félix Ribas ha constituido un programa educativo que abarca los catorce
municipios del Estado, llegando a los sectores más necesitados y a todos los
rincones del territorio. En el presente trabajo se exponen las experiencias
obtenidas en el desarrollo de la misma en el Centro Penitenciario Tocuyito.
En el marco de la política de inclusión progresiva que se lleva adelante en la
República Bolivariana de Venezuela, en el Estado Carabobo se desarrolla la
Misión Educativa José Félix Ribas, la cual ha estado dirigida a la población
históricamente excluida del sistema educativo. Nunca hubo voluntad política en
el Estado para llevarle los servicios más imprescindibles a los (as) habitantes
de zonas de difícil acceso. Como decía el maestro Simón Rodríguez “... para
hacer Repúblicas, es menester gente nueva…”. Reflexionando sobre este
pensamiento la formación del bachiller en la Misión Ribas debe ser de forma
integral y no solo centrada en el conocimiento. Por esta razón en este proceso
de transformación educacional se le debe dar prioridad desde la escuela a la
educación en valores morales, al desarrollo de hábitos de convivencia y al
conocimiento de la comunidad donde se vive, estudia o trabaja.
Para el logro de estos propósitos la Misión Ribas requiere necesariamente de la
interacción entre la escuela o ambiente y la comunidad. Por tal razón se hace
necesario enfocar como sistema integral este fenómeno, sin olvidar su
interdependencia relativa, ya que cada una de ellas tiene sus funciones
específicas como instituciones socializadoras:
· La escuela o ambiente de clases como medio para alcanzar la más alta síntesis
de los valores educativos a través del conocimiento organizado, sistemáticamente
dirigido como proceso intelectual y afectivo para la formación del individuo y
orientado en función de la vida cotidiana.
· La comunidad, es un grupo social heterogéneo, que se caracteriza por su
asentamiento en un territorio determinado, compartido entre todos los miembros,
donde tienen lugar o se intensifican las interacciones sociales, en torno a la
satisfacción de las necesidades de la vida cotidiana.
Según la Máster en Pedagogía Elsa Núñez Aragón el valor teórico y metodológico
del vínculo que se presenta entre la escuela o ambiente de clases y la comunidad
en el proceso de formación integral reside en que el educador sienta, conciba la
relación entre los procesos que tienen lugar en su escuela y el entorno familiar
y comunitario como elementos de autodirección en su trabajo; lo que solo es
posible sobre la base del conocimiento y diagnóstico de su realidad concreta.
(1)
Bajo estos preceptos, en el Estado Carabobo se desarrolla dicho programa
educativo en el Centro Penitenciario de Tocuyito, lo cual ha repercutido en la
reorientación social, laboral, cultural, recreativa y deportivo de los
participantes incorporados y demás personal de dicha institución. La Misión
comienza en dicho centro en el mes de febrero de 2004 con una matrícula de 129
participantes, agrupados en seis ambientes de clases e igual número de
facilitadores. De los seis ambientes uno corresponde a las mujeres, cuatro a los
varones y otro integrado por personal civil y militar que labora en el Penal.
Breve caracterización de la matrícula de la primera avanzada.
· Los participantes, en su mayoría, han sido excluidos del Sistema Educativo por
diferentes razones (sociales, económicas, salud, entre otras).
· El promedio de años sin estudiar es de 17 años.
· Existe un 55 % de los participantes con edad inferior a los 30 años, un 25 %
entre 30 y 45 años y un 15 % con más de 45 años.
· Resistencia al proceso de enseñanza y aprendizaje.
Ante esta situación comienza la Misión en el Centro Penitenciario de Tocuyito y
se comienza a aplicar el Componente Comunitario Sociolaboral (actividad social
en la comunidad) y el Sistema de Evaluación previsto.
El Componente Comunitario Sociolaboral que tiene como finalidad aproximarse al
conocimiento de la comunidad fue desarrollado en las propias áreas de la
instalación penitenciaria. Entre los principales resultados alcanzados en esta
fase se encuentran:
· Identificación de las principales fortalezas y debilidades del Penal que
influyen en su convivencia interna.
· Elaboración de mapas o croquis del área del Penal, identificando por mediación
de símbolos las fortalezas y debilidades encontradas.
· Caracterización del espacio comunitario en cuanto a infraestructura, aspectos
y ubicación geográfica, alimentación, salud, aspectos socio- educativo,
culturales y recreativos.
A partir de esta aproximación al conocimiento de su entorno comunitario se
organizaron un grupo de actividades en función del propósito y objetivos del
Componente Comunitario Sociolaboral, las cuales aportaron un potencial
importante para la formación integral de los participantes, a partir de las
fortalezas y debilidades detectadas.
Estas actividades, especialmente organizadas de conjunto con la Dirección del
Centro Penitenciario y los responsables educativos proporcionaron a los
participantes las más diversas vías para satisfacer sus intereses, desarrollando
en ellos una actitud positiva hacia los problemas internos, la lectura, la
protección y cuidado de los medios didácticos, la toma de conciencia y otros
aspectos.
En su concepción se tuvieron en cuenta el carácter participativo, democrático,
activo y dinámico que las caracterizó, lo cual repercutió directamente en la
formación de sentimientos colectivistas y al enriquecimiento de las relaciones
morales y de trabajo en grupos.
Para el desarrollo de esta experiencia los participantes del Penal se
organizaron por ambientes y realizaron las siguientes actividades:
· Reacondicionamiento de los ambientes de clases, logrando mejorar la situación
eléctrica y de pintura de los salones asignados (con el apoyo de instituciones
del Estado).
· Recuperación del mobiliario escolar que estaba en mal estado y puestos a
disposición para su formación.
· Creación de huertos cooperativos en zonas no utilizadas dentro del Penal, en
los cuales se dieron a la tarea de sembrar y cosechar tomates, pepinos,
berenjenas, lechugas, repollos entre otros productos.
· Organización en Comisiones de Trabajo para mantener los salones de clases y
sus alrededores en buen estado higiénico y proteger los equipos audiovisuales.
· Jornadas de convivencia luego de concluir las Asambleas Comunitarias de
Evaluación (análisis colectivo de los resultados alcanzados), lo cual fortaleció
las relaciones interpersonales de los participantes.
También como parte de la formación cultural se diseñaron las siguientes
actividades:
· Establecimiento de horarios para observar los programas de televisión de
carácter educativo.
· Encuentros culturales y deportivos dentro del Penal entre los participantes en
las Misiones Educativas.
· Acto de conclusión de cada semestre, donde los participantes manifestaron sus
avances dentro de la Misión ante sus familiares y miembros de la comunidad
penal.
Todas estas actividades permitieron que aumentara el nivel de información de los
participantes que se reeducan en el Penal, así como su apoyo a la Revolución
Bolivariana.
Todo este proceso de formación integral fue evaluado sistemáticamente por los
facilitadores (as), lo cual permitió en las Asambleas Comunitarias de Evaluación
determinar de forma crítica y autocrítica el avance, logros y dificultades de
cada uno de los participantes y, establecer las estrategias necesarias para
seguir avanzando. Toda esta dinámica de trabajo nos condujo a la graduación de
120 participantes como Bachilleres Integrales en el año 2006 y a la continuidad
de las Misiones Educativas con un incremento de la matrícula.
Finalmente, a partir de la experiencia obtenida en el Centro Penitenciario de
Tocuyito del Estado Carabobo, la cual se continua enriqueciendo, se puede
concluir que las Misiones Educativas (Robinson, Ribas y Sucre) se han convertido
en un ejemplo a seguir para mejorar el sistema educativo en la República
Bolivariana de Venezuela, y con ello sacar de la oscuridad a numerosas personas
que han sido excluidas de estos servicios.
En este sentido compartimos la frase del libertador Simón Bolívar cuando planteó
“… las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso con
que camina la educación…”. Reflexionando sobre esta idea somos del criterio que
todos unidos: directivos de las Misiones Educativas, facilitadores (as) y
coordinadores (as) triunfaremos en el reto de formar ciudadanos bien preparados
para desenvolverse en la vida futura y continuar sus estudios, por que entre
morir o vencer ¡Necesario es Vencer!
BIBLIOGRAFÍA
1. Álvarez de Zayas, Carlos. La escuela en la vida. Editorial Pueblo y
Educación, Ciudad de La Habana, 1999.
2. Arias Herrera, Héctor.. La Comunidad y su Estudio. Editorial Pueblo y
Educación, Ciudad de La Habana, 1995.
3. Báxter Pérez, Esther. La educación en valores. Papel de la escuela. Impresión
ligera. ICCP, MINED, La Habana, 1997.
4. César Coll: Algunos desafíos de la Educación Básica en los Umbrales del nuevo
milenio. III Seminario para altos directivos de las Administraciones Educativas
de los países Iberoamericano, La Habana, Cuba, junio, 1999.
5. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Caracas, 24 de marzo
de 2000.
6. Núñez Aragón, Elsa. La escuela y la familia en la comunidad, una realidad
socioeducativa de hoy, en Curso 23, Pedagogía 97, Ciudad de La Habana, 1997.
7. República Bolivariana de Venezuela. Ministerio de Educación y Deportes.
Política Educativa de la Misión Ribas. Caracas, 2004.
AUTORES
MsC Osmel Jiménez Denis.
Lic. Diane González Mirabal.
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Publicación enviada por MSc. Manuel Ernesto Horta Sánchez
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Publicado Tuesday 22 de January de 2008
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