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El retraso mental. Antecedentes y actualidad
Resumen: El concepto de retraso mental ha estado presente a lo largo de toda la humanidad y su conceptualización ha sido descrita por estudiosos dedicados a esta entidad diagnóstica experimentando sucesivas modificaciones a lo largo de los años.
Publicación enviada por Dr. C Ángel Luis Gómez Cardoso y otros autores
RESUMEN
El concepto de retraso mental ha estado presente a lo largo de toda la humanidad
y su conceptualización ha sido descrita por estudiosos dedicados a esta entidad
diagnóstica experimentando sucesivas modificaciones a lo largo de los años.
Sus antecedentes se remontan a épocas pasadas, ya en la literatura griega
aparecieron referencias sobre personas semejantes a los retrasados mentales e
inclusive en las momias egipcias se apreciaron signos de haber padecido de
enfermedades relacionadas con esta entidad diagnóstica.
Los primeros estudios fueron realizados fundamentalmente por médicos, los que
comenzaron a aportar elementos que posibilitaron sentar las bases posteriores
para llegar a la definición de esta entidad.
DESARROLLO
Así, aproximadamente en el año 500 ANE, el griego Alemaeón de Grotón aludió que
el órgano del cuerpo donde se captaban las sensaciones, se generaban ideas y
permitía el conocimiento, era el cerebro; su idea con algunos desaciertos, pero
con la agudeza de descubrir la importancia de dicho órgano.
Años más tarde, Hipócrates, retomó y desarrolló esta idea y opinó que los
desórdenes mentales eran resultado de enfermedades del cerebro e intentó
explicar de forma coherente todas las enfermedades a partir de causas naturales
e hizo mención de la Amencefalia y de otras malformaciones craneales asociadas
al retraso mental.
Los finales del Siglo XIV y principios del Siglo XV aportaron avances notorios.
Constituyen elementos de gran valía los siguientes:
· Avicena, médico árabe, planteó que la clasificación de las enfermedades
mentales incluía el término Amencia para designar el Retraso Mental.
· Félix Platter, profesor de Anatomía y Medicina de Basilia inició el método de
observación con retrasados mentales aplicando medidas precisas. Intentó
clasificar todas las enfermedades, considerándose el precursor en tal sentido.
· Thomas Willis, introduce el término morosis para denominar el retraso mental.
· John Locke, filósofo y médico inglés establece por vez primera una distinción
entre el retraso mental y otras enfermedades mentales, por cuanto hasta 1689 esa
entidad era considerada como una forma de locura o insanía.
· El neurólogo Serguei S. Korsakov en Rusia y Benjamín Rusher en EE.UU.
propiciaron los servicios psiquiátricos en hospitales.
· Antoine Boyle, médico francés, descubrió la parálisis general progresiva, con
su causa orgánica, encontrando lesiones en los cerebros de los afectados.
· Wilhelm Greiesinger, defendió que todos laspersonas con diagnóstico de retraso
mental debían considerarse causados por una acción directa o indirecta sobre las
células cerebrales.
· Paul Broca, señala la localización precisa de las áreas del lenguaje.
· En 1879 Vladimir A. Betz, anatomista ruso, descubre las células piramidales en
el área motora de la corteza cerebral y puntualiza el papel de estas en la
función motriz.
· El psiquiatra ruso Merzheyersky en 1872 publica sus estudios sobre
microcefalia y refuta la teoría de que las personas con diagnóstico de retraso
mental estaban más relacionadas con el mono que con el hombre. Demostró que en
el microcefálico el cerebro se retarda por las enfermedades.
Pedagogos y psicólogos a partir del Siglo XV comenzaron a dar los primeros pasos
en aras de educar y rehabilitar a las personas con esta entidad; constituyen
evidencias de este planteamiento los siguientes:
· Jean Itard, demostró como eslabón inicial cómo con el trabajo directo con el
niño se mejora su conducta social.
· Guggenbhl, introdujo la idea del tratamiento institucional en Europa y EE.UU.,
procuró la curación total, lo que indudablemente constituyó un gran fracaso.
· Seguin consideró la errónea idea de que el retraso mental tenía cura y aseveró
que era preciso desarrollar las funciones perceptivas antes de las conceptuales.
· Samuel Ridley Hewe tuvo un criterio más realista en cuanto a las limitaciones
de las personas con diagnóstico de retraso mental. Prestó ayuda al desarrollo de
instituciones especiales para retrasados mentales en EE.UU.
· Walter Fernald fundó la primera asociación para el estudio de métodos de
tratamiento.
· Jean Ettienne Esquirol trató de constituir un sistema o método que permitiera
la clasificación de los diferentes grados y variedades. Arribó a la conclusión
de que el criterio más confiable era el uso del lenguaje por el individuo y a
partir de ahí elaboró su clasificación.
· Alfred Binet crea un método para dirigir la inteligencia y en colaboración con
Simon crea la primera escala para la medida de la inteligencia.
· L.S. Vigotski estudió a determinados niños mediante un método verdaderamente
científico, profundizó en su esencia y criticó las teorías descriptivas o
comparativas con los niños normales. Aportó sus valiosos criterios acerca de la
Zona de Desarrollo Próximo y los conceptos defecto primario y secundario.
En la segunda mitad del Siglo XIX se producen significativos avances que
posibilitaron un mayor esclarecimiento de la deficiencia mental:
· La teoría de la evolución de las especies.
· La teoría celular.
· La teoría dialéctico-materialista.
· El conocimiento de la actividad refleja.
· El desarrollo de la Genética, la Química y la Bioquímica.
· Las técnicas microscópicas del cerebro.
· El descubrimiento de las funciones metabólicas.
Hasta el Siglo XIX el retraso mental no tuvo una conceptualización claramente
diferenciada de otras patologías y no se encontraban diferencias con el sordo,
criminal, epiléptico o loco; en ocasiones eran considerados como una variante de
demencia. Sus causas se asociaban a patologías de orden biológico.
En 1818, Esquirol plantea la definición de idiota y establece la diferencia
entre esta y la demencia y confusión mental. Plantea además que era un déficit
intelectual, constatable, de origen orgánico e incurable.
Finales del Siglo XIX y principios del XX aportan elementos importantes para la
comprensión de la naturaleza del retraso mental; se distingue de la enfermedad
mental y se profundiza en los agentes causales y niveles de retraso.
En el Siglo XX predominan dos criterios en su definición: la distribución
estadística de la inteligencia y los problemas de la conducta adaptativa.
Pudiera entonces plantearse que la evolución de las concepciones en relación al
retraso mental está marcada en dos momentos puntuales: uno antes del Siglo XIX
en que esta entidad no se diferenciaba de otras alteraciones y era considerada
como una variante de la demencia atribuible a bases orgánicas, biológicas o
innatas y otro a partir del Siglo XIX cuando se diferencia de otras entidades y
que según algunos autores mantienen vigencia las tendencias biologicistas como
una alteración constituyente del Sistema Nervioso Central (SNC).
¿Cuáles son las principales tendencias en cuanto a las reflexiones conceptuales
y terminológicas del retraso mental?
La Psiquiatría Occidental basa el estudio de los conceptos tomando como criterio
la experiencia acumulada por algunas instituciones científicas.
A pesar de existir múltiples concepciones, se aprecian dos tendencias
principales:
· Tendencia Biomédica, la que habla a favor de la presencia de alteraciones o
lesiones básicas del cerebro.
· Tendencia sociocultural centrada en el papel de la deprivación sociocultural o
lo que es igual, en la repercusión de la falta de estimulación en la génesis del
retraso mental. Dirigió sus observaciones a los problemas de las condiciones del
desarrollo en la primera infancia, a las dificultades en el aprendizaje escolar
y en general a los problemas de adaptación del individuo al medio.
La Psiquiatría Occidental lo considera como un estado que implica el
funcionamiento subnormal del individuo e inadaptación y que constituye un
problema multidisciplinario y multidimensional que abarca aspectos fisiológicos,
psicológicos, médicos y educacionales y ante todo un problema social.
Por otra parte fundamenta que su etiología es diversa, incluida la privación
psicosocial o ambiental, categoría atribuible a aquellos casos en los cuales la
deficiencia se atribuye a factores ambientales, en ausencia de patologías del
sistema nervioso central (SNC) y establece una clasificación en dependencia de
la profundidad del defecto: leve, moderado, grave y profundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) para clasificar en sentido general las
enfermedades se fundamenta en el criterio etiológico, por cuanto la
clasificación de la entidad no abarca sus diferentes formas o manifestaciones
clínicas específicas. Utiliza los siguientes niveles:
· Retraso mental sin lesión del Sistema Nervioso Central determinado por las
influencias sociales.
· Retraso mental como consecuencia de algunas lesiones orgánicas del sistema
nervioso central o insuficiente desarrollo del mismo.
En estudios y análisis posteriores, específicamente en la Novena Revisión de la
Clasificación Internacional de Enfermedades, define esta entidad diagnóstica
sobre la base de los siguientes criterios:
· Se define como un estado de desarrollo de la mente, incompleto, detenido.
· Caracterizado por una subnormalidad de la inteligencia.
· Con variadas etiologías.
· Involucra trastornos psiquiátricos u otras enfermedades orgánicas.
· Al emitir un diagnóstico se precisa de toda la información disponible.
· Utiliza como sinónimos los términos Retraso Mental y Subnormalidad Mental.
· Emplea clasificaciones según el grado del defecto: débil o discreto, imbécil o
moderado, idiota o profundo.
Deja pues de utilizar la categoría de limitáneo o fronterizo, más mantiene el
retraso mental de grado no especificado para aquellos casos en que el nivel de
funcionamiento no está bien definido, pero que evidentemente es subnormal.
A pesar de los valores positivos que encierra esta clasificación, la misma
adolece de aspectos en el orden negativo, tales como: no se precisa la etiología
ni la etapa del desarrollo en que se produce la lesión, deja de precisarse
además hasta qué punto esta definición abarca otras áreas de la personalidad,
así como sus síntomas acompañantes.
Los países de Europa del Este comparten los criterios que condicionan el
concepto retraso mental, su etiología y métodos para el diagnóstico.
Los especialistas rusos consideran que para hablar de retraso mental es
necesario como conceptos generales:
· El insuficiente desarrollo de las formas complejas de la actividad psíquica,
fundamentalmente la cognoscitiva.
· La firmeza de este desarrollo insuficiente.
· La afección generalizada e irreversible del cerebro como causa primaria.
Sería importante en este momento hacer referencia a los enfoques referidos a los
criterios diagnósticos y que en buena medida aportan elementos de gran valor
para la definición del referido concepto.
Con el aporte de las primeras escalas de desarrollo intelectual aportadas por
Binet y Simon en 1905, abre sus puertas el enfoque psicométrico, el que se
convirtió en el punto de referencia absoluto para el diagnóstico y clasificación
de los sujetos con diagnóstico de retraso mental; atribuyéndole este
calificativo a aquellas personas cuyo CI era inferior a dos desviaciones típicas
de la medida fijada para la población de que formaban parte.
Este enfoque que jugó en su momento un rol importante, adoleció y aún adolece de
aspectos en el orden negativo, entre ellos:
· Influencia de un sinnúmero de factores que no siempre pueden ser controlados a
la hora de aplicar y medir los resultados del test.
· Inexistencia, de acuerdo a su edad en el que se utiliza el desarrollo de la
inteligencia en general.
· Influencia de la nacionalidad y raza en la inteligencia no suficientemente
clara.
· Evaluación de CI y no de logros de habilidades específicas en cada sujeto.
Por otro lado está el enfoque biológico caracterizado por considerar como
condición imprescindible la presencia de cambios básicos del cerebro, entiéndase
como una lesión anatómica demostrable; cuestión que deja a medias una concepción
que requiere de un análisis más completo, por cuanto no basta con el hecho de
conocer solamente el daño desde el punto de vista biológico.
El enfoque socio-cultural, hace énfasis en la actividad social del individuo y
en su adaptación a la sociedad en todas sus formas y que bien pudiera aludirse,
como lo hacen varios autores, a la conducta adaptativa y que sin lugar a dudas
conlleva a variadas interpretaciones en correspondencia con las diferencias
sustanciales entre las distintas sociedades.
El enfoque orgánico abarca solamente el 25 % y hace referencia a aspectos de
vital importancia: la etiología de la lesión, su prevención y tratamiento.
Considera con retraso mental a todas aquellas personas con el rango de las
desviaciones estándar por debajo de la media y afectadas por insuficiencias
detectables por medios bioquímicos, cromosómicos, anatómicos y fisiológicos que
conlleven a una deficiencia intelectual.
Aquellos sujetos, cuyo desarrollo intelectual está por debajo de la media y que
su aprendizaje escolar es lento, son considerados con retraso mental, según el
enfoque educativo. Incluyen aproximadamente entre el 5 y el 15 % de la población
escolar, en dependencia de la edad y de la ubicación geográfica de la
institución docente.
El enfoque madurativo alude a que las alteraciones globales o parciales producen
una alteración en determinados esquemas motrices o provocan modalidades
patológicas de conducta; teniendo como condicionante que se produzcan antes de
los 3 años. Este enfoque abarca las encefalopatías infantiles de origen pre y
peri natal, los atributos a daño cerebral, las perturbaciones motrices,
epilepsias, Parálisis Cerebral, entre otras.
En resumen, cada enfoque aporta elementos de peso para la definición del
concepto un tanto más abarcador, entre ellos: la lesión del sistema nervioso
central, el nivel en que funciona el sujeto y su capacidad para su
desenvolvimiento como persona desde el punto de vista social, cultural y
educativo.
No basta tener en cuenta las premisas anteriores para la definición del retraso
mental, sino que se hace necesario tener presente la naturaleza y estructura del
defecto y para ello es imprescindible valorar:
· La etiología.
· El momento de aparición de la afección del sistema nervioso central.
· La naturaleza de la afección o proceso patógeno.
· La localización de una zona de la corteza especialmente dañada.
· Las condiciones en que el sujeto lesionado crece y se educa.
Al considerar la estructura del defecto como base para el análisis del retraso
mental, particularizan dos formas fundamentales de esta entidad: Oligofrenia,
caracterizada por el insuficiente desarrollo de las formas complejas de la
actividad psíquica, fundamentalmente de la cognoscitiva. Las manifestaciones de
la lesión no son progresivas y se produce antes del nacimiento, durante el
nacimiento o después del nacimiento tempranamente; esta deficiencia posee un
carácter uniforme en todo el desarrollo de la personalidad del sujeto.
La oligofrenia se divide en dos sentidos:
· Por la profundidad del defecto en:
· Debilidad mental.
· Imbecilidad.
· Idiocia.
· Por la naturaleza y estructura del defecto en :
· Oligofrenia:
· No agravada.
· Asociada a trastornos neurodinámicos.
· Asociada a trastornos de los analizadores.
· Asociada a conductas parecidas a psicopatías.
· Asociada a trastornos severos de la personalidad.
Demencia orgánica: Los trastornos del intelecto que sufren los sujetos se deben
a enfermedades infecciosas o traumáticas del sistema nervioso central. Son de
carácter estable y más o menos graves, además de ser progresiva. No poseen un
carácter uniforme por cuanto la deficiencia mental produce la destrucción de los
sistemas formados.
Según los especialistas rusos, esta forma de retraso mental se clasifica también
en dos sentidos:
· Por la profundidad del defecto
· Debilidad mental.
· Imbecilidad.
· Idiocia.
· Por la naturaleza y estructura del defecto en:
· Demencia :
· Esquizofrénica.
· Epiléptica.
· Hidrocefálica.
· Con reumatismo del Sistema Nervioso Central (SNC).
· Por sífilis del encéfalo.
Consideran pues, el retraso mental como la entidad nosológica más general,
mientras que la oligofrenia y la demencia como formas particulares.
La Psiquiatría Norteamericana basa su análisis sobre la base de diferentes
aristas por cuanto existe diversidad de criterios entre los distintos
investigadores, de ahí que existan también múltiples concepciones acerca del
retraso mental; no obstante pueden delimitarse dos tendencias más generalizadas:
· Tendencia biomédica, donde se alude que para hablar de retraso mental es
necesario la presencia de alteraciones o lesiones básicas del cerebro.
· Tendencia socio-cultural que habla a favor del papel de la deprivación
socio-cultural, específicamente en la repercusión de la falta de estimulación en
la génesis del Retraso Mental. Prestan singular importancia al desarrollo en la
primera infancia, a las dificultades en el aprendizaje escolar y a los problemas
de adaptabilidad del sujeto al medio.
En resumen, definen conceptualmente al retraso mental como “un término que alude
a un funcionamiento general del intelecto inferior al promedio que se origina en
el período de desarrollo del sujeto y se asocia a un déficit de la conducta
adaptativa” (Egea García, 1999).
En sentido general, al margen de las disímiles tendencias existentes, los
investigadores norteamericanos coinciden con esta definición conceptual y
fundamentan sus criterios teniendo en cuenta el considerarlo como un estado que
implica un funcionamiento subnormal del individuo e inadaptación del mismo, como
un problema multidisciplinario y multidimensional que abarca aspectos
fisiológicos, psicológicos, médicos y educativos y donde el aspecto social cobra
particular importancia.
Por otra parte consideran su etiología de formas muy diversas, incluida la
deprivación psicosocial o ambiental y reservan esta última para los casos donde
la deficiencia es atribuible a factores de índole ambiental, en ausencia de
patologías del Sistema Nervioso Central (SNC). Su clasificación por el nivel de
profundidad alude a las siguientes categorías: limitáneos, leves, moderados,
graves o profundos.
La Asociación Americana sobre retraso mental (AARM) desde su fundación en 1876
ha tenido como una de sus principales ocupaciones la de conseguir una
delimitación clara y no discriminatoria de la condición de las personas con este
diagnóstico.
La primera edición de su manual sobre la definición del Retraso Mental fue en el
año 1921 y a partir de entonces se han publicado 8 más, correspondientes a los
años 1933, 1941, 1957, 1959, 1973, 1977, 1983 y 1992, siendo esta última la
novena edición. Cada década ha contado con la influencia de estos manuales
clasificatorios y, con cada nueva edición, la definición de esta entidad fue
enriqueciéndose con matices cada vez más esclarecedores; las nuevas ediciones
jamás negaron lo planteado por las anteriores, sino que servían de base y punto
de partida para una mejor y mayor comprensión del retraso mental en cuanto a
claridad, amplitud y delimitación.
La definición de retraso mental tuvo como punto de partida y eje fundamental al
Coeficiente Intelectual (CI). Los test de inteligencia y su aplicación
generalizada en EEUU, hacían de este parámetro el dato más objetivo para apoyar
cualquier tipo de investigación poblacional en función de sus rendimientos
intelectuales. La presencia de la entidad diagnóstica estaba dada cuando
existían dos desviaciones típicas por debajo de las consideradas como norma en
la sociedad. En esta época este enfoque tuvo una relevada importancia ya que
permitía medir numéricamente la impresión visual del especialista frente al
caso.
En el desarrollo evolutivo en cuanto a la definición y clasificación del retraso
mental hay aspectos que resaltan por su significativo interés:
· En 1957 se publica el sistema de clasificación etiológica, es decir, se añade
la categoría numérica (CI), el origen de las causas que conducían a un
rendimiento intelectual por debajo de los parámetros establecidos y se establece
la diferencia entre aquellas personas que nacen y crecen con una limitación
intelectual de aquellas que por diversas causas, disponen en un comienzo de
dotaciones normales pero que un hecho determinado les hace devenir como personas
con limitaciones en el orden intelectual.
· En 1959, se aprecia otro avance en el concepto y es el referido al criterio de
conducta adaptativa. El desempeño personal ya no se ubica únicamente en el
rendimiento ante pruebas estandarizadas y una causa determinada, sino que se
comienza a valorar la capacidad personal de adaptarse a las condiciones que le
impone el medio en que se desenvuelve el sujeto.
Desde este momento se habla de que la definición está “casi a punto”. En
posteriores ediciones sólo habrán matizaciones terminológicas (se añade el
término “significativamente” previo a frase “funcionamiento intelectual general
inferior a la media”, se da un carácter orientativo al límite del CI que puede
complementarse con otras evaluaciones clínicas poniendo el CI de 75 como
barreras, o se amplía el límite de edad para la aparición del proceso etiológico
detonante a los 18 años (Egea García, 1999).
La Novena Edición en 1992 representa un intento de exponer el cambio en el
concepto pero sobre todo en la comprensión del mismo y plantea cómo deben
clasificar y describir los sistemas de apoyo necesarios para estas personas.
Esta edición representa un cambio de paradigma, desde una visión como rasgo
absoluto manifestado únicamente por un individuo, a una expresión de la
interacción entre la persona con un funcionamiento intelectual limitado y su
entorno y amplía el concepto de comportamiento adaptativo dando un paso más
desde una descripción global a una especificación de áreas de habilidades
concretas.
Esta edición posee un enfoque más abarcador al considerar que la persona con
retraso mental no es un ente aislado, sino que se interrelaciona con su entorno,
se ve condicionado por este y a su vez es capaz de condicionarlo.
La definición vigente, en la Novena Edición del Manual de la Asociación
Americana sobre Retraso Mental (AARM) (Egea García, 1999) alude a que el retraso
mental hace referencia a limitaciones substanciales en el desenvolvimiento
corriente. Se caracteriza por un funcionamiento intelectual significativamente
inferior a la media, junto con limitaciones asociadas en dos o más de las
siguientes áreas de habilidades adaptativas: comunicación ,cuidado personal,
vida en hogar, habilidades sociales, utilización de la comunidad, autogobierno,
salud y seguridad, habilidades académicas funcionales, ocio y trabajo. Se
manifiesta antes de los 18 años.
Especifica además, que para poder aplicar la definición deben tomarse en
consideración las cuatro premisas siguientes:
· Una evaluación válida ha de tener en cuenta la diversidad cultural y
lingüística, así como los diferencias en los modos de comunicación y en factores
comportamentales.
· Las limitaciones en habilidades adaptativas se manifiestan en entornos
comunitarios típicos para los iguales en edad del sujeto y reflejan la necesidad
de apoyos individualizados.
· Junto a limitaciones adaptativas específicas existen a menudo capacidades en
otras habilidades adaptativas o capacidades personales; y
· Si se ofrecen los apoyos apropiados durante un período prolongado, el
funcionamiento en la vida de la persona con retraso mental mejorará
generalmente”.
Resulta atinado aludir a los cambios de esta definición en comparación con los
anteriores:
· La conducta adaptativa no es considerada como un término global, sino que se
delimitan 10 áreas que abarcan el concepto total y, al menos en dos de ellas
deberán manifestarse.
· Para poder aplicarse la definición es preciso tener en cuenta cuatro premisas
con un papel relevante: el concepto ecológico y ambiental, las habilidades
adaptativas y los sistemas de apoyo.
· Se descarta la subclasificación de la persona (ligero, medio, severo y
profundo), en beneficio de una subclasificación en función de la intensidad y el
patrón de sistemas de apoyo (intermitente, limitado, extenso y generalizado).
La concepción del retraso mental en Cuba y su definición conceptual, como en
otros países, tuvo diferentes interpretaciones tanto desde el punto de vista
pedagógico como médico; sin embargo, la colaboración de los países socialistas,
fundamentalmente la otrora Unión Soviética permitió el desarrollo de una
concepción con un enfoque pedagógico. De ahí que haya sido considerado como un
estado peculiar del desarrollo que implica trastornos estables de la actividad
cognoscitiva y que tiene en su base una lesión orgánica del cerebro.
Las distintas definiciones utilizadas al respecto son las que siguen:
· Trastornos estables de la actividad cognoscitiva a consecuencias de una lesión
orgánica del cerebro.
· Trastornos de la actividad cognoscitiva a consecuencia de una lesión orgánica
cerebral, de carácter difuso.
· Insuficiente desarrollo psíquico y en particular de la actividad intelectual
que es irreversible, con base orgánica cerebral y que es resultado de factores
congénitos o adquiridos.
· Estado en el cual se produce un insuficiente desarrollo de la psiquis en
general, más particularmente de la esfera intelectual, cuyo carácter es estable
e irreversible y que se debe a factores congénitos o adquiridos.
En cada una de las definiciones se destacan palabras claves que permiten arribar
a un concepto más generalizado y completo: alteraciones del desarrollo psíquico,
fundamentalmente de la actividad cognoscitiva; presencia de lesión orgánica del
cerebro; carácter irreversible; manifestaciones estables.
En este sentido considera al retraso mental como un estado del individuo en el
cual se producen alteraciones en los procesos psíquicos en general,
fundamentalmente en la esfera cognoscitiva, las cuales son estables y se deben a
una lesión orgánica del Sistema Nervioso Central (SNC) de carácter difuso e
irreversible y de etiología genética, congénita o adquirida (González
Monteagudo, 199370).
Esta definición conceptual implica aspectos de relevada significación: una
valoración integral del sujeto, la naturaleza primaria del defecto, la
estabilidad de las manifestaciones del daño, la diversidad de formas, la
diferenciación de los estados parecidos y el carácter optimista de las
posibilidades del desarrollo de los retrasados mentales.
Constituyen elementos de gran valía:
· Considerar la profundidad del defecto intelectual en leve, moderado, grave o
severo y profundo. Considerando:
· Leve CI 50-70
· Moderado CI 35-49
· Severo o grave CI 20-35
· Profundo CI -35.
En este sentido tener en cuenta las características más generales de cada uno de
ellos, que al mismo tiempo se convierten en indicadores diagnósticos para cada
grado de profundidad. Estas son las siguientes (Según Psicología Especial, Tomo
II, (2006) Dra. C. María Teresa García Eligio de la Puente y Psicopatología
Infantil. Su evaluación y diagnóstico (2006) Dra. C. Aurora García Morey):
Retraso mental leve:
· Presenta daño difuso y generalizado en la corteza (en el
electroencefalograma).
· Su detección es tardía, generalmente en la edad escolar, cuando las exigencias
del aprendizaje son superiores.
· Raramente tienen malformaciones (de estar presentes son discretas y
localizadas en las orejas, los dientes, el paladar y la cara en general).
· En los tres primeros años de vida se pueden observar determinadas alteraciones
motoras. Ej: tono muscular, coordinación de movimientos, persistencia del signo
de Babinski después de los 18 meses de vida, calambres, etc. , y en especial
presentan algún retardo en la adquisición de la motricidad fina.
· Presentan lentitud en la asimilación del lenguaje, teniendo primacía el
lenguaje pasivo y un desarrollo insuficiente de las funciones generalizadora y
reguladora del lenguaje.
· La mayoría alcanza la capacidad de expresarse en las actividades cotidianas,
de mantener una conversación y de ser abordados en una entrevista clínica.
· Tienden a estar aislados o a no relacionarse con niños menores o con edades
cronológicas por debajo de la suya.
· La mayoría llegan a alcanzar una independencia completa para el cuidado de su
persona (comer, lavarse, vestirse, controlar los esfínteres), para actividades
prácticas y para las propias de la vida doméstica.
· Presentan dificultades escolares con repetidos fracasos, sobre la base de su
insuficiente actividad cognoscitiva: pensamiento concreto, afectada la capacidad
de análisis para la generalización lógica y la abstracción, insuficiencias en
los procesos voluntarios de la atención y la memoria. Muchos tienen problemas
específicos en lectura y escritura.
· Si encuentran aceptación, simpatía, respeto, comprensión, etc., se pueden
legar a desenvolver adecuadamente dentro de sus posibilidades, si no pueden
presentar alteraciones de conducta y descompensación.
· Presentan validismo y posibilidades de educación sistemática en el régimen
escolar especialmente planificado.
· En la adultez consiguen habilidades sociales y vocacionales adecuadas aunque
pueden llegar a necesitar guía y asistencia bajo un estrés social o económico.
· Pueden desempeñar trabajos que requieren aptitudes de tipo práctico, más que
académicas, entre ellas los trabajos manuales semicalificados.
Observación:
Pautas para el diagnóstico:
Si se utilizan test de CI estandarizados de un modo adecuado, el rango 50 al 69
corresponde a un retraso mental leve. La comprensión y el uso del lenguaje
tienden a tener un retraso de grado diverso y se presentan problemas en la
expresión del lenguaje que interfiere con la posibilidad de lograr una
independencia y que puedan persistir en la vida adulta. Solo en una minoría de
los adultos afectados puede reconocerse una etiología orgánica. En un número
variable de los afectados pueden presentarse además, otros trastornos tales
como: autismo, otros trastonso del desarrollo, epilepsia, trastorno disocial o
discapacidades somáticas. En estos casos deben ser codificados
independientemente.
Retraso mental moderado:
· Presentan daño tato en corteza como en subcorteza.
· Se detecta, por lo general, en edad preescolar tardía al no vencer los
objetivos de esta etapa o tener dificultades evidentes para ello.
· Presentan con más frecuencias que los leves, malformaciones, aunque estas no
son muy graves.
· Pueden presentar trastornos psicomotores y su retraso motor puede ser
llamativo.
· El habla se adquiere tardíamente con mucha dificultad y el vocabulario resulta
pobre y escaso.
· Necesitan de mayor supervisión y guía que los leves.
· Con atención especializada sistemática pueden llegar a asimilar los
conocimientos elementales de las materias del plan de estudios en la escuela
especia.
· Predomina el pensamiento concreto y los conocimientos e ideas del mundo
circundante, en este grado de profundidad son muy reducidas. Posen dificultades
en todos los procesos, fundamentalmente en los cognoscitivos.
· Presentan lentitud en el desarrollo de la comprensión y del uso del lenguaje y
alcanzan en esta área un dominio limitado.
· Con buen entrenamiento logran validismo.
· Pueden conseguir en la adultez automantenerse entrenándose, pero en
situaciones económicas complicadas o socialmente tensas necesitan supervisión y
guía.
Observación:
Pautas para el diagnóstico:
El CI está comprendido entre 35 y 49. En este grupo lo más frecuente es que haya
discrepancias entre los perfiles de rendimiento y así hay individuos con niveles
más altos para tareas viso-espaciales que para otras dependientes del lenguaje,
mientras otros son marcadamente torpes, pero son capaces de participar en
relaciones sociales o conversaciones simples.
El nivel del desarrollo del lenguaje es variable, desde la capacidad para tomar
parte en una conversación sencilla hasta la adquisición de un lenguaje solo
suficiente para sus necesidades prácticas. Algunos nunca aprenden a hacer uso
del lenguaje, aunque pueden responder a instrucciones simples. Otros aprender a
gesticular con las manos para compensar, hasta cierto grado, los problemas del
habla.
En la mayoría puede reconocerse una etiología orgánica. En una proporción
pequeña pero significativa están presentes un autismo infantil o trastornos del
desarrollo, los cuales tienen una gran repercusión en el cuadro clínico y en el
tipo de tratamiento necesario. También son frecuentes la epilepsia y los déficit
neurológicos y las alteraciones somáticas, a pesar de lo cual la mayoría puede
llegar a ser capaz de caminar sin ayuda.
Algunas veces es posible identificar otros trastornos psiquiátricos, pero el
escaso nivel del desarrollo del lenguaje hace difícil el diagn´sotico, que puede
basarse en la información obtenida de terceros,
Retraso mental severo:
· Presentan daño en corteza, subcorteza y se destacan síntomas neurológicos.
· Su detección ocurre desde los primeros años de vida del individuo, es decir,
desde al menos la edad preescolar temprana.
· Presentan frecuentes malformaciones, tales como trastornos motores graves,
tanto de la motricidad fina como de la gruesa.
· El lenguaje si se adquiere, se logra tardíamente, pero resulta rudimentario.
En ocasiones pueden presentar agramatismos.
· Poseen pobres inhibiciones.
· Su actividad intelectual es muy limitada, lo que los hace poco capacitados
para actividades que requieren cierto desarrollo del intelecto con determinados
fines.
· Presentan validismo rudimentario.
· Tienen necesidad de supervisión y guía marcados.
· Desconocen el peligro.
· Babeo en ocasiones.
· Cuando llegan a adultos pueden contribuir parcialmente a su automantenimiento
bajo supervisión en un entorno controlado.
Observación:
Pautas para el diagnóstico:
El CI está comprendido entre 20 y 34.
Retraso mental profundo:
· Presentan daño en corteza, subcorteza y médula generalmente.
· Su detección es temprana, prácticamente desde el mismo momento del nacimiento.
· Tienen malformaciones gruesas y trastornos motores frecuentes y severos.
Muchas veces no tienen motórica de desplazamiento y exhiben acciones
esteriotipadas.
· Por lo general no tienen habla y solo emiten sonidos aislados y espontáneos y,
en ocasiones, no entienden el lenguaje de los demás.
· Su actividad intelectual es elemental y el desarrollo general muy limitado.
· Presentan escasas conductas socializadas.
· Tienen necesidad de cuidados.
· Pueden llegar a tener un validismo muy limitado si se les entrena con mucha
paciencia y en un período prolongado de tiempo.
· Su conducta, por lo general, depende del estado de sus necesidades orgánicas.
Observación:
Pautas para el diagnóstico:
El CI es inferior a 20. La comprensión y expresión del lenguaje se limitan, en
el mejor e los casos, a la comprensión de ordenes básicas y a hacer peticiones
simples.
Pueden adquirir las funciones viso-espaciales más básicas y simples como las de
comprar y ordenar y ser capaces, con una adecuada supervisión y guía de una
pequeña participación en las tareas domesticas.
Puede ponerse de manifiesto una etiología orgánica. Lo más frecuente es que se
acompañen de déficit somáticos o neurológicos graves que afectan a la motilidad,
de epilepsia o de déficit visuales o de audición.
También es muy frecuente la presencia de trastornos generalizaos del desarrollo
en sus formas más graves, en especial de autismo atípico, sobre todo en aquellos
casos que son capaces de caminar.
· El momento en que aparece la lesión:
· Momento prenatal (genética o cong;enita).
· Momento perinatal (congénita).
· Momento postnatal (adquirida).
· Sus formas:
· Formas no graves del Retraso Mental
· Formas graves del Retraso Mental.
Aproximarse al concepto de retraso mental resulta algo en extremo complejo por
la variedad de definiciones y las interpretaciones realizadas en diferentes
campos (Guerra Iglesias, 2005), sin embargo, hoy en Cuba se comparte para el
análisis entre especialistas, fundamentalmente de los Centro de Diagnóstico y
Orientación el que nos ofrece Torres González (2000) y que alude a una
característica especial del desarrollo donde se presenta una insuficiencia
general en la formación y desarrollo de las funciones psíquicas superiores,
comprometiendo de manera significativa la actividad cognoscitiva y provocado por
una afectación importante del sistema nervioso central en los períodos pre, peri
y postnatal, por factores genéticos, biológicos adquiridos e infraestimulación
socio-ambiental intensa en las primeras etapas evolutivas que se caracteriza por
la variabilidad y diferencias en el grado del compromiso funcional.
A pesar de reconocer el valor del concepto anterior, sería válido reconocer los
aportes que en tal sentido han ofrecido autores cubanos de reconocido prestigio,
entre otros: Rafael Bell Rodríguez, Arturo Gayle Morejón, Ramón López Machín,
Guillermo Áreas Beatón, María Teresa García Eligio de la Puente y Sonia Guerra
Iglesias.
Sin lugar a dudas la concepción del retraso mental en Cuba posibilita un trabajo
pedagógico con estos niños donde se articulan coherentemente las acciones
correctivas compensatorias gracias al conjunto de elementos que aporta el
diagnóstico integral y que se manifiesta en su descripción, naturaleza,
profundidad, etiología y momento de aparición de la lesión, y en los casos que
lo presenten, sus síndromes acompañantes. A decir de Guerra Iglesias (2005) se
trata de una concepción que sin dejar de reconocer las limitaciones, permita el
reconocimiento de las potencialidades encaminadas al desarrollo y formación del
niño y de la niña con retraso mental con un tratamiento menos agresivo para él y
su familia.
El autor considera que para hablar a favor de un diagnóstico de retraso mental
resultan imprescindibles la presencia de un insuficiente desarrollo de los
procesos psíquicos, especialmente los cognitivos, la presencia de una lesión
orgánica en el sistema nervioso central y las limitaciones en el proceso de una
conducta adaptativa, traducida en su nivel de aprendizaje escolar y social.
Resulta importante para tratar de arribar al diagnóstico de retraso mental
considerar los siguientes criterios:
· Criterio etiológico, de modo que se profundice en el momento en que se produce
la lesión y los factores que la originan. Dilucidar con precisión:
· Causas pre-natales:
· Genéticas:
· Cromosomáticas.
· Síndromes prenatales.
· Enfermedades infecciosas.
· Agentes tóxicos.
· Causas perinatales:
· Traumas obstétricos.
· Hipoxia perinatal o sufrimiento fetal.
· Causas postnatales:
· Infecciones cerebrales:
· Encefalitis.
· Meningoencefalitis.
· Malnutrición.
· Craneostenosis.
· Criterio psicométrico para valorar un CI por debajo de 70 pero devenido de un
análisis cualitativo y no sólo cuantitativo.
· Profundidad del defecto.
· Estructura del defecto: primario, secundario, formas graves o no graves.
Diferenciar con exactitud los factores primarios y secundarios.
· Establecer diagnóstico diferencial con patologías afines y con elementos que
conlleven a una impresión diagnóstica primero y a un diagnóstico conclusorio,
después de la discusión diagnóstica, a un criterio certero siempre a favor del
menor objeto de estudio y valoración multidisciplinaria.
· Criterio pedagógico, traducido en la valoración de las capacidades, hábitos,
habilidades, conocimientos, así como estilos y modelos de aprendizaje.
Profundizar en el grado de desarrollo alcanzado por el niño en su actividad
cognoscitiva: atención, memoria, percepción, pensamiento, entre otros, en fin
evaluar potencialidades para el desarrollo de su aprendizaje.
· Criterio socio-comunitario:
· Ambiente familiar.
· Adaptación al medio escolar, familiar y comunitario.
· Autonomía e independencia.
La práctica del diagnóstico escolar en Cuba y que se concreta con mayor
aplicación en los Centros de Diagnóstico y Orientación ha demostrado que para el
desarrollo exitoso de este proceso se hace necesario implementar y llevar a vía
de hecho principios rectores (Nieves, 1994), entre ellos:
· Principio del carácter dinámico, continuo y sistemático, manifestado en un
proceso permanente de obtención de evidencias y que se modifica con la
transformación y evolución del sujeto bajo la influencia beneficiadora de las
acciones preventivas y correctivo-compensatorias; todo lo cual favorece la
adecuación sistemática de un programa de atención con un carácter cada vez más
personalizado.
· Principio del enfoque individual y multilateral. Cada sujeto es valorado en su
individualidad, teniendo en cuenta más que sus limitaciones, sus logros y
potencialidades y abarcando además del entorno escolar, el contexto familiar y
socio-comunitario.
· Principio del carácter preventivo, retroalimentador y transformador. Gracias a
este principio es posible la constatación no solamente de los cambios ocurridos
en el sujeto, sino además la eficacia de las opciones educativas que le han sido
facilitadas, concebidas en las Estrategia de Intervención previamente diseñadas
y adecuadas a las necesidades reales y siempre crecientes de cada individuo.
· Principio del carácter multi e interdisciplinario, colaborativo y
participativo. De cardinal importancia reviste la implementación del referido
principio porque garantiza la participación de todos aquellas personas que de
una manera u otra inciden directamente en el desarrollo multilateral del menor,
entiéndase, además de los especialistas encargados del proceso de diagnóstico,
la escuela con todos sus elementos, la familia y los factores claves de la
comunidad. La relación que se establece entre todos estos elementos posee un
carácter colaborativo y de influencia retroalimentadora que posibilita
establecer con claridad meridiana los ámbitos de actuación y las tareas que a
cada cual le compete desarrollar o facilitar.
Valdría la pena hacer referencia a las tendencias más contemporáneas en el área
del diagnóstico escolar y que sirvieron para efectuar un viraje en este
particular a partir de la década de los años 90 y que mantienen vigencia
absoluta (Nieves, 1994):
· Del diagnóstico tardío y con fines curativos, al diagnóstico precoz y con
fines preventivos. La evitación de necesidades educativas especiales y que estas
puedan devenir en minusvalías, sólo depende de la detección e intervención
temprana y con ello el logro de potencialidades antes de su ingreso a la vida
escolar.
· Del diagnóstico generalizador y homogeneizante al individualizado y
personalizado. Tendencia encaminada no solamente a la valoración de una
categoría diagnóstica, sino a la definición lo más objetiva posible de las
necesidades educativas especiales del sujeto que se somete a la evaluación, con
un enfoque marcadamente personológico.
· Del diagnóstico centrado en el defecto, al diagnóstico centrado en los
servicios. El diagnóstico parte de un estudio integral del medio en que se
desenvuelve el niño, por tanto las dificultades no hay que encontrarlas en él,
sino en los agentes que puedan desencadenar esas dificultades, con el propósito
de definir las transformaciones o adecuaciones que deben realizarse para
satisfacer las necesidades del principal protagonista que reclama la ayuda
educativa y social .
· Del diagnóstico como fin, al diagnóstico como medio para llegar al fin. Más
que decidir la posible ubicación en correspondencia con la evaluación efectuada,
el diagnóstico constituye un medio para definir las adecuaciones curriculares y
de acceso al currículo característico de una educación personalizada.
· Del diagnóstico como momento, al diagnóstico como proceso. Lejos de tomar
decisiones tras los resultados de las baterías de pruebas aplicadas, el
diagnóstico es concebido como un proceso de orientación, seguimiento y
evaluación sistemáticos del alumno y el entorno donde este se desenvuelve y de
la puesta en práctica de programas de intervención que permitan mantener
actualizada la información sobre lo evolución o involución en el alumno. En
dependencia de los resultados se adecuan las acciones concebidas.
· Del diagnóstico como función de un grupo determinado de técnicos y
especialistas, al diagnóstico como un proceso de construcción interactiva, donde
la escuela, la familia y la comunidad constituyen elementos del proceso de toma
de decisiones. El enfoque multidisciplinario, y multidireccional requiere de la
participación activa de cuantos tengan que ver con el alumno, dándole
significativa importancia a la opinión de todos los elementos en la observación
de la conducta del menor ante su desenvolvimiento diario en las actividades.
El nuevo paradigma del retraso mental demanda de todos los profesionales de la
Educación Especial y de la sociedad en general compromisos para con las personas
con este diagnóstico:
· El compromiso con la comprensión de sus limitaciones, situándolos en el plano
de la normalización e integración social.
· Compromiso en la confianza de sus capacidades, de sus potencialidades.
· Compromiso con el apoyo para que sus limitaciones y capacidades propicien su
participación en igualdad de condiciones con sus semejantes.
El cumplimiento de los citados compromisos debe conllevar a garantizar una
mejoría de la calidad de vida de los niños y niñas con diagnóstico de retraso
mental y a su vez lograr en la sociedad una auténtica cultura de aceptación a la
diversidad.
BIBLIOGRAFÍA
Afrontamiento en las familias ante el Retraso Mental: Evaluación y terapia /Frank
J. Floyd.../ el al /.- (1996) Madrid: Editorial Siglo Cero.
GÓMEZ CARDOSO, ÁNGEL LUIS. (2007) Estrategia educativa para la preparación de la
familia del niño y la niña con diagnóstico de retraso mental. Tesis en opción al
Grado Científico de Doctor en Ciencias Pedagógicas. Camagüey.
______________________________. (1999) Propuesta de un Diseño de Ayudas para la
familia del niño con Necesidades Especiales. Una vía de Trabajo Social. Tesis en
opción por el título de Master en Trabajo Social, Camagüey.
______________________________. (2003) Evaluación y tratamiento en el Retraso
Mental. Trabajo Preventivo. Publicación Electrónica. Página Web
www.astrolabio.net y www.monografías.com.
_________________________________. (2003) La caracterización y el diagnóstico de
la familia del niño con Necesidades Especiales por Retraso Mental. Una
alternativa de trabajo. Publicación Electrónica. Página Web www.astrolabio.net.
Selección de lecturas sobre Retraso Mental (2005) / Sonia Guerra Iglesias…- /et
al/.- La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
VERDUGO ALONSO, MIGUEL ÁNGEL. (1995) Personas con discapacidad. Perspectivas
psicopedagógicas y rehabilitativas.- Madrid: Editorial Siglo Veintiuno, SA.
AUTORES
Dr. C Ángel Luis Gómez Cardoso. Profesor Titular. Departamento de Educación
Especial. Facultad de Educación Infantil. Instituto Superior Pedagógico José
Martí. Camagüey. Cuba
MSc. Olga Lidia Núñez Rodríguez. Profesora Auxiliar. Departamento de Educación
Especial. Facultad de Educación Infantil. Instituto Superior Pedagógico José
Martí Directora del Centro de Diagnóstico y Orientación. Camagüey. Cuba.
Lic. Yelene Palenzuela Hidalgo. Profesora Instructora. Departamento de Educación
Especial. Facultad de Educación Infantil. Instituto Superior Pedagógico José
Martí. Camagüey. Cuba.
Lic. Edwart Fleites Cobiella. Profesor Instructor. Departamento de Educación
Especial. Facultad de Educación Infantil. Instituto Superior Pedagógico José
Martí. Camagüey. Cuba.
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Publicado Wednesday 19 de March de 2008
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