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Orientación profesional para profesor general integral de secundaria básica
Resumen: La progresiva integración de los motivos y aspiraciones en la orientación profesional de los estudiantes hacia la carrera de profesor general integral es determinante para el logro de el profesor de secundaria básica que necesitamos en los momentos actuales...
Publicación enviada por Lic. René Kindelán Sánchez
RESUMEN
La progresiva integración de los motivos y aspiraciones en la orientación
profesional de los estudiantes hacia la carrera de profesor general integral es
determinante para el logro de el profesor de secundaria básica que necesitamos
en los momentos actuales, para ello se necesita un maestro bien preparado
metodológicamente para enfrentarse a esta tarea. la formación de los estudiantes
ha de llevar consigo la modificación de las actividades que tradicionalmente ha
asumido el profesor.
Para preparar al hombre nuevo. La investigación realizada ha demostrado que
existe insuficiente orientación profesional hacia las carreras pedagógicas en la
ESBU Rubén Martínez Villena de Antilla porque no existe una estrategia ni un
plan de actividades que permita el logro de lo que aspiramos en este campo. Los
estudiantes no sienten verdadera inclinación hacia esta profesión por lo que la
mayoría deserta en el primer año de su carrera o al enfrentarse a la práctica
laboral
En el futuro, el profesor, con la ayuda de las nuevas tecnologías ejercerá más
de orientador y guía del aprendizaje, asistiendo a los alumnos en tareas de
razonamiento y búsqueda. También tendrá que desarrollar el rol de motivador y
estimulador del aprendizaje sirviéndose de los medios informáticos para mejorar
el interés de sus alumnos.
El rol de evaluador de actitudes será necesario para fijar criterios de
selección. Por otro lado la relación que el profesor mantendrá con el alumno
tendrá que ver con el hecho de asumir el rol de co-investigador y co-aprendiz
con el fin de obtener mayor preparación que amplíen la visión y enriquezcan el
conocimiento, facilitando un estilo de aprendizaje que podría denominarse
“descubrimiento guiado.
INTRODUCCIÓN
En la actualidad, un empeño incuestionable de nuestro sistema educacional sigue
siendo su constante progreso educativo. Ello se explicita con la suficiente
claridad en la Política Educacional Cubana, y se fundamenta en la necesaria
elevación del nivel científico y cultural de todos como una condición
indispensable sobre la que descansa este objetivo permanente del modelo social
que defendemos.
En la perspectiva educacional, renovada cada año por estar inmersos en una aguda
lucha de ideas, ha quedado muy claro ya en los primeros días del año 2000 que se
continuará la misión de “…dirigir científicamente con la participación de las
organizaciones e instituciones de la sociedad, la formación integral comunista
de las nuevas generaciones”.
En estas nobles aspiraciones la figura del maestro adquiere una significación
relevante debido al carácter creador y orientador de sus funciones, que
presuponen la formación de hombres capaces de comportarse a la altura de su
época, transformándola hasta lograr su realización personal.
Los desafíos del siglo XXI son cada vez mayores con respecto a la educación que
se necesita, y es evidente que, a pesar de los adelantos científicos y la
capacidad para diseminar información en poco tiempo, jamás podrá sustituirse el
papel del educador dado la condición y naturaleza humanas de su labor. En tal
sentido, José de la Luz y Caballero lo definió siglos atrás al apuntar que “...
instruir puede cualquiera, educar sólo quien sea un evangelio vivo”
Sin lugar a dudas, esta frase encierra la profunda dimensión que concedió este
insigne pedagogo, a la labor del educador la cual parece dicha para estos
tiempos En el sistema de acciones que debe desarrollar el maestro, sin lugar a
dudas tenemos que aquellas de carácter pedagógico deben estar dirigida a lograr
que mejores estudiantes seleccionen esta profesión para su futuro.
Es oportuno reconocer que el trabajo que se realiza aún no responde a las
exigencias crecientes, prevaleciendo un enfoque intuitivo, deficiencias en la
organización de la orientación profesional pedagógica en las escuelas, teniendo
en cuenta las exigencias estatales, constituye una condición necesaria para el
mejoramiento de la calidad de la preparación de los futuros docentes, y a la
vez, una exigencia refrendada en la IV dirección estratégica de trabajo en la
cual se expresa como una necesidad “…dirigir políticamente la formación laboral
y vocacional de los estudiantes, orientándola (...) hacia las especialidades
priorizadas, con énfasis en el ingreso a carreras pedagógicas”
No cabe dudas que en esta dirección, la personalidad del maestro y en especial
su maestría, ejercen gran influencia en la elección consciente de la profesión
por parte de los estudiantes de Secundaria Básica.
DESARROLLO
El Sistema Nacional de Educación, siendo consecuente con la tradición pedagógica
cubana, enriquecida con los preceptos martianos y fidelistas, se ha trazado la
expectativa de formar especialistas cada vez mejor calificados, capaces de
asumir las tareas que demanda nuestro desarrollo y objetivos estatales. Ello
hace evidente que la formación del profesional pedagógico no sólo debe propugnar
al desarrollo de conocimientos y habilidades necesarias para el ejercicio de la
profesión, sino, y esencialmente al desarrollo de sólidos intereses y
orientaciones motivacionales que lo conduzcan hacia los propósitos antes
expresados.
Ha sido probado que una condición indispensable para el éxito de la actividad
profesional lo constituye la existencia de una Orientación Motivacional basada
en intereses de este tipo; si ello se logra, permitirá la ejecución de acciones
relacionadas con la profesión, con calidad y eficiencia, al mismo tiempo que
posibilitará la plena satisfacción una vez graduados.
Existen criterios reconocidos que avalan que los intereses profesionales deben
comenzar a formarse mucho antes de entrar al centro de Educación Superior y que
se deben continuar en este último. Sin embargo, el análisis de la
caracterización y el diagnóstico del nuevo ingreso al ISP ha permitido precisar
que aún es bajo el nivel de orientación de la mayoría de los estudiantes que
arriban al Instituto y que en este caso particular, ello se manifiesta asociado
a una débil formación cultural lo cual constituye una fuerte barrera.
Este fenómeno, según el estudio ejecutado, asume matices especiales por lo
complicado que resulta la profesión pedagógica, al exigir de un enfoque en el
que se integren en una unidad, los motivos e intereses hacia una ciencia en
particular y el desarrollo de intereses hacia la profesión pedagógica en
general.
Esta labor exige sistematicidad y ordenamiento, y en su base “(...) está el
control de las particularidades individuales de los escolares,(...) destacar y
estudiar los intereses e inclinaciones pedagógicas de los alumnos hacia la
actividad del maestro”
La exploración efectuada mostró que la mayoría de los alumnos egresados de 9no
grado con diferentes orientaciones motivacionales en las que no siempre
predominan las basadas en intereses profesionales estables; por ello es muy
común escuchar que matricularon en el Instituto porque ello constituyó una vía
para continuar estudio. Que no quedaba otra cosa que le gustara que su índice
académico no le daba para más..
De este juicio puede inferirse otra arista del problema: los que ingresan, en su
mayoría poseen índices académicos bajos. Un aspecto importante, relacionado con
la problemática abordada en las líneas anteriores es precisamente el número
considerable de estudiantes que causan bajas en los primeros años, así como las
insatisfacciones que muestran ante la ejecución de tareas durante el período de
práctica laboral y las deserciones.
Si a lo antes expresado se le añade el hecho de que en Antilla hace varios
cursos que se cumple el plan de cifras asignadas a las carreras pedagógicas y
que el problema radica en que menos del 50% termina la carrera, queda probada la
necesaria intervención por la vía científica, en busca de soluciones a esta
problemática, que no sólo se presenta en este territorio, sino que se ha hecho
común a otros municipios y provincias del país.
Desarrollar en los alumnos el sentido de apego y responsabilidad hacia la
profesión, aspecto este que, hurgando en la sabiduría del Apóstol encuentra
humana respuesta en la idea de que “... los hombres crecen, físicamente crecen,
de una manera visible crecen cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo y
cuando han hecho algún bien” llegue a ellos afectivamente; indicándoles modos de
actuación cargados de sensibilidad, respeto y amor por el magisterio.
En esta dirección son profundamente orientadoras para la consecución del
objetivo las ideas del Ministro de la Educación Superior, al referir lo
siguiente: “…el vínculo de lo cognitivo con lo afectivo es la dialéctica que en
la personalidad del estudiante se desarrolle para asegurar no sólo el desarrollo
del pensamiento, sino también la formación de sentimientos y valores del futuro
profesional”.
A pesar de lo antes expresado, la orientación profesional y en particular la de
carácter pedagógico de los estudiantes de la ESBU de Antilla muestra
insuficiencias, evidenciado ello en que sus egresados muestran un superficial
conocimiento acerca de la labor elegida; manifiestan interés por aspectos que
nada tienen que ver con ella; prefieren la ciencia específica con que se
relaciona la carrera y no son capaces de percibir la clase como un reflejo
motivador y anticipado de su vida laboral, sino sólo como la vía para obtener un
empleo.
El estudio bibliográfico mostró ideas imprescindibles para desbrozar el camino
hacia el estudio de esta compleja esfera de la orientación del hombre
conjuntamente con la realidad objetiva, a la vez que permitió asumir como
problema científico el siguiente: La insuficiente orientación profesional hacia
la carrera de profesor general integral de Secundaria Básica de los estudiantes
de la ESBU ‘’ Rubén Martínez Villena” de Antilla.
El desarrollo histórico de este proceso de orientación ha hecho que muchos
estudiosos se cuestionen cómo concebirla, y en esta búsqueda ha quedado revelado
de manera tangible su vínculo con la educación, lo que al decir de la intuición
martiana, presupone que “…educar es preparar al hombre para la vida”.
Adoptar esta posición implica admitirla como un proceso continuo, dinámico,
planificado, potenciador de capacidades humanas; factibles para lograr en el
individuo la compatibilidad de sus aspiraciones personales y las necesidades
sociales.
La revisión bibliográfica sobre el concepto de orientación muestra la diversidad
de posiciones en torno a ella. Sus limitaciones y aciertos fueron precisados por
Basilia Collazo (1992), y tenidas muy en cuenta en la concepción de este
trabajo.
Conviene precisar al respecto que la mayoría de las definiciones apuntan hacia
el enfoque personológico, pero sin hacer énfasis en la función desarrolladora,
como aspecto importante en tiempos que demandan un individuo conocedor con un
desarrollo del pensamiento y habilidades que le permita utilizar inteligente y
conscientemente las oportunidades que le ofrece la sociedad para su realización
individual.
Se hace imposible abordar el concepto de orientación sin relacionarlo con la
educación, y en este sentido, la escuela es planteada como la institución
esencial para encauzarla de acuerdo con propósitos y fines determinados. El
concepto que ofrece L. A. Lemus sobre esta base que descansa el desarrollo
humano.
La actividad de la personalidad encuentra su expresión en la actitud cotidiana
que el hombre asume con el criterio claro de la posición que ocupa en la vida,
pero en ella se reflejan las influencias externas que socialmente se refractan,
están condicionadas internamente e influyen en la personalidad.
Especialmente importante es el rol del maestro para guiar este proceso, en
tiempos que ya se habla de un orientador educacional, en torno a lo cual se
(1992), citado más adelante, señala hacia el sentido desarrollador de la
actividad orientadora.
Según él, la orientación es:
“…el esfuerzo que hace la escuela por asistir al alumno (…) para que adquiera la
suficiente comprensión de sí mismo y de su medio, con el objetivo de que sea
capaz de utilizar inteligentemente las oportunidades educacionales y de progreso
ofrecidas por la escuela y la comunidad. Entendida en esta forma, la orientación
debe ser proporcionada en todo el tiempo, a todos los individuos y en relación
con todos los problemas”
Ocurre que, la educación de la personalidad vista como un proceso interrumpido,
presupone que el sujeto esté inmerso en hechos de comunicación y actividad,
planteada esta “…como modo de existencia, desarrollo y transformación de la
realidad social, incluye en síntesis lo ideal y lo material, que en la
interacción sujeto – objeto, se convierten recíprocamente.” Es mueven ideas
polémicas con respecto a funciones, métodos y alternativas posibles.
Con el decursar del tiempo, la actividad de orientación ha alcanzado un
desarrollo ascendente, toda vez que ha sido demostrado su valor en la atención a
las necesidades del hombre. Esta acción puede dirigirse hacia el tratamiento de
casos, a la prevención, al desarrollo personal, a la familia, a los grupos
escolares, etcétera.
Sucede entonces que, sea cual sea su objetivo, este proceso exige tender al
desarrollo adecuado de formaciones psicológicas integrantes de la personalidad o
a la solución de fallas que puedan estar entorpeciendo el desenvolvimiento de
estas.
Algunos autores señalan tres tipos de orientación: la educacional, vocacional y
la emocional o de la personalidad; otros pretenden la inclusión de algunas mucho
más específicas como la social y la moral.
Esta fragmentación es nociva y puede contribuir al desmembramiento de un proceso
que esencialmente se da de forma holística. No obstante, es oportuno referirse a
ellas, por cuanto son posiciones teóricas, cuyo conocimiento contribuyó a la
definición del criterio rector de la propuesta.
En aras de la síntesis, a los efectos de penetrar en la teoría relacionada con
el problema conceptual tratado, se precisan como áreas sobre las cuales incide
el proceso de orientación de la personalidad: la educacional, la personal, la
social, la vital y la profesional, haciendo hincapié en la última de las
mencionadas por su relación con el propósito de este trabajo.
Desde él, la orientación profesional es asumida en estrecha vinculación con el
resto de las mencionadas, ya que se parte del criterio de que nada en la esfera
educativa se manifiesta en sí misma; la búsqueda de sus causas trae como
consecuencia la aparición de elementos de otra naturaleza que no es posible
obviar llegado el momento de diseñar formas de intervención. Ello demuestra la
interdependencia que existe entre los componentes de la personalidad.
El trabajo hacia la orientación pedagógica ha ido variando en nuestro país,
sobre todo luego del triunfo revolucionario y con la implantación del Sistema
Nacional de Educación. En los primeros tiempos el énfasis mayor fue puesto en lo
instructivo, atendiéndose con mayor interés aquellos “casos problemas”.
Ciertamente, esta praxis revela por sí sola la limitación establecida en la
aplicación de este concepto pedagógico, que no sólo se evidenció en el quehacer
de los maestros, sino en algunos materiales de carácter orientador editados, la
mayoría de los cuales lo reducen a la llamada atención a “dificultades
individuales”.
Esta actitud se ha ido modificando, y en la actualidad la ocupación llega hasta
el desarrollo de la personalidad del educando con el objetivo de formar un
hombre no solo instruido, sino capaz de conducirse en un mundo con alto
desarrollo tecnológico, bajo las influencias que emanan de las propias
condiciones históricas concretas en que se realiza como individuo. En tal
sentido, la presencia de psicopedagogos y guías en los centros educacionales es
prueba de que ello constituye una ocupación inmediata de la educación cubana
actual.
La búsqueda, la reflexión y la actividad profesional desempeñada hacen
considerar a la actividad orientadora como un hecho esencial, imprescindible del
proceso pedagógico dado que institucionaliza el desarrollo integral de la
personalidad a partir de las posibilidades que ofrece el proceso de educación,
entendido este como “…proceso orientado al desarrollo pleno de la persona que
estimula la expresión auténtica, franca e interesada del escolar, dentro del
cual este simultáneamente construye conocimientos y se desarrolla como persona”.
Por tales razones, este proceso debe conducir al desarrollo de su seguridad
emocional y de sus intereses, apuntando, por supuesto a lo personológico, pero
fuertemente vinculado a la experiencia y el contexto. Ello mucho tiene que ver
con la capacidad volitiva y de respuesta ante las cuales el sujeto tiene que
definir su camino personal.
El problema de la orientación educacional en nuestro país deviene en estos
tiempos respuesta teórica y metodológica ante la necesidad de potenciar el
desarrollo profesional y humano, lo cual se hace claro en el profético criterio
martiano de que “…nada es un hombre en sí, y lo que es lo pone en él su pueblo.
Los hombres son productos, expresiones, reflejos”.
Según el Dr. Jorge L. Del Pino (1999), el problema de la orientación, y en
particular la profesional es un proceso que está signado en América Latina por
“…las particularidades y retos del mundo contemporáneo, el desarrollo específico
y la búsqueda de respuestas a la llamada crisis de la escuela y el desarrollo de
la psicología y su aplicación en el campo educacional”.
Pero no basta, para abordar esta temática se hace necesario retomar ideas
esenciales en torno a la relación entre conceptos vitales como educación y
orientación y en tal sentido, hacer énfasis en la actividad del maestro como
orientador educacional por excelencia, sin restar importancia al psicopedagogo
institucional.
Con respecto a las tendencias en el tratamiento teórico de la orientación de
forma general y que tienen su expresión también en lo vocacional y profesional,
son tres las mencionadas en las primeras décadas del siglo XX: la psicometría,
la clínico médica y la humanista.
La primera se rige por el exagerado diagnóstico, la segunda por el llamado
estudio de casos por el especialista. La tercera, con la introducción del
humanismo (C. Roger, 1969), incorpora el enfoque integrador y con ello reafirma
el carácter activo del sujeto, aspecto este sumamente importante si se considera
que este sujeto debe hacerse consciente del proceso y desde su posición
dinámica, contribuir a su propio desarrollo, a partir del conocimiento e
identidad con lo que hace.
En los últimos años la influencia del pensamiento marxista, las nuevas
concepciones pedagógicas, la psicología humanista, las teorías de dirección de
la escuela y otras tendencias contemporáneas han traído como resultado el
surgimiento de prácticas más abarcadoras que buscan mayor fusión entre la
institución escolar y otros factores sociales que se implican directamente en el
proceso de orientación educacional. Estas corrientes o tendencias se precisan y
agrupan según los matices predominantes: sociológico, didáctico, u otros. Sus
presupuestos se caracterizan por su enfoque integrador, su pedagogización y su
perspectiva social.
En Cuba, el problema de la orientación educacional ha sido abordado desde
diferentes ángulos y, desde todos ellos, es planteada como una fuerza
indiscutible para la realización del ser humano tanto en lo general como en lo
particularmente profesional, partiendo siempre de los objetivos estatales que se
expresan en el modelo social cubano. Se hacen pues de obligada consulta los
estudios realizados por Collazo, Basilia, 1992; González Viviana, 1994, González
Fernando, 1995; González, Diego, 1995 y Del Pino Jorge L, 1999.
De igual modo, pero ya desde otro contexto, la obra de L.S. Vigotsky, publicada
en 1995 adquiere una connotación teórico metodológico importante y es un pilar
como teoría que sustenta la proposición asumida en este trabajo.
Sus estudios, amén de las limitaciones señaladas por Fernando González (1995),
orientan de sobre manera con respecto al papel activo del docente para influir
en lo que él definió como “zona de desarrollo próximo”, y citado por el autor
antes mencionado, quien la define como “…la diferencia entre el nivel de
desarrollo potencial y lo determinado mediante la resolución de problemas con la
guía o elaboración de adultos o compañeros más capaces”.
Indiscutiblemente en esta concepción se expresan elementos imposibles de obviar
en un proyecto de carácter desarrollador del individuo, por cuanto indican en
primer lugar, tener en cuenta lo interno dado en el sujeto y lo que puede dar
como resultado de su interacción con el medio, aspectos estos muy importantes
para el desarrollo humano.
Ello adquiere, desde esta perspectiva un valor procedimental importante en el
plano pedagógico.
El proceso de orientación transita por momentos, cuya violación puede conducir a
fallas en su concepción y desarrollo. Se señalan como los más generales: el
diagnóstico, determinación de técnicas y alternativas mediante las cuales se
desarrollará el proceso como tal y el seguimiento de los resultados o cambios
que se van operando.
Las etapas presentadas en el párrafo anterior evidencian la complejidad de esta
tarea, muchas veces minimizada y un tanto vulgarizada por la manera en que se
ejecuta. Obvio es que para cumplir con esta función, el profesor demanda
preparación sobre las bases pedagógicas y psicológicas que lo sustentan y
precisa de una posición profesional que reclama de una postura humanista y
dialéctica en el proceso como tal. La orientación específica desde el proceso
docente educativo “…sólo es posible si este se concibe como una dialéctica
intersubjetiva que se renueva cotidianamente a través de múltiples roles,
vínculos, actividades e interacciones comunicativas”.
Se hace muy claro que, desde esta postura teórica, el aula debe ser vista como
el espacio dinámico, cambiante, donde el profesor orienta y reorienta su labor
en dependencia de la realidad y aspiración institucional, pero sin confundirla
con la mera información a sus educandos, ello, inexorablemente lo conducirá a
una limitación metodológica imperdonable en el ámbito educativo: la negación del
otro, la imposición del señorío magisterial y un tanto la despersonalización del
hecho profesional como tal. En otras palabras, significa, actuar con la cautela
pedagógica, lo que al decir del Maestro se explica en que “…bueno es dirigir;
pero no es bueno que el dirigir llegue a ahogar”.
Es muy frecuente, aún en estos tiempos
Sucede entonces, desde esta perspectiva, que en este amplio proceso operan
categorías que por supuesto no pueden ser identificadas, pero sí abordadas a
partir de su interdependencia en la educación de la personalidad. Por ello,
educar implica intención sistémica e integrada sobre las diferentes esferas de
la personalidad y ello es posible lograrlo con un sistema de orientación
adecuadamente estructurado e insertado en el proceso docente educativo.
El camino seguido conduce a una conceptualización inevitable de la
motivación, asumida esta como:
“…conjunto concatenado de procesos psíquicos (...) que, conteniendo el papel
activo y relativamente autónomo de la personalidad, y en su constante
transformación y determinación recíprocas con la actividad externa, sus objetos
y estímulos, van dirigidos a satisfacer las necesidades del hombre, y en
consecuencia, regulan la dirección (objeto – meta) y la intensidad o activación
del comportamiento, manifestándose como actividad motivada”.
Además de lo expresado, resulta necesario hacer referencia a una serie de
conceptos que poseen una estrecha relación con la orientación profesional.
Su conocimiento es base para lomayor efectividad en esta labor.
Capacidad.
“...es la cualidad de la personalidad que tiene una significación esencial para
el cumplimiento de una u otra actividad” En este plano, relacionado con la
orientación profesional, se puede considerar como el conjunto de
particularidades psicológicas necesarias para el cumplimiento exitoso de una u
otra actividad.
Interés.
“...es la dirección activa y consciente de la personalidad hacia uno u otro
objetivo o fenómeno de la realidad. Esta dirección va acompañada de una actitud
positiva hacia el conocimiento del objeto o el dominio de la una u otra
actividad. Tienen su base en las necesidades, las cuales están determinadas por
las condiciones histórico sociales e individuales de su vida”
Como puede apreciarse, el interés tiene un carácter selectivo, por lo tanto, el
dirigido hacia una profesión, representa aquel hacia un tipo de actividad
laboral determinada.
Intención profesional.
“...etapa de desarrollo del interés profesional, representado en la conciencia
del escolar como su elección profesional”
Desde esta perspectiva puede entonces plantearse que los estudiantes de la ESBU
expresan por su conducta externa, la intención de alcanzar la profesión
pedagógica.
Inclinaciones.
“...es la disposición de la persona para realizar una actividad determinada”
La inclinación y la capacidad hacia una u otra actividad en muchos casos
coinciden, se desarrollan a la vez.
Frecuentemente, una inclinación fuerte hacia determinada actividad está
determinada porque el individuo posee capacidades para el desarrollo de la
misma. Es decir, proporciona una mayor satisfacción la actividad para la cual el
individuo es más capaz.
En este sentido, conviene apuntar que no se debe confundir una verdadera
inclinación con el deseo y la satisfacción en el orden personal.
Autodeterminación profesional.
“...Como proceso, no como resultado, es el desarrollo de cualidades importantes
de la personalidad sobre las cuales el escolar puede tomar una decisión,
independiente con respecto a la elección de la profesión”.
Vocación.
“Inclinación del escolar hacia una determinada actividad en la cual encuentra
alegría y la realiza con agrado y satisfacción. Tiene su base en las
capacidades, inclinaciones, intereses, etcétera” 24
En las ideas y conceptos antes citados subyace la respuesta metodológica para la
concepción de un sistema dirigido a la orientación del individuo, a tenor de los
criterios de carácter operativo que en el plano pedagógico y psicológico emanan
de ellas.
En el empeño de un trabajo de esta naturaleza es también sumamente importante,
establecer la relación entre la actividad y la necesidad, dado que esta última
no es más que el estado de la personalidad que expresa su dependencia de las
condiciones concretas de existencia y que se manifiesta como fuente de la
actividad de la personalidad. En tal sentido puede hablarse de diferentes tipos
de necesidades, así como de su carácter personal y social. En este caso
particular es obvio el equilibrio que debe darse entre una y otra, de manera que
se logre el objetivo institucional.
En la satisfacción de las necesidades juega un papel activo la motivación y en
este sentido se parte del criterio de que “…los motivos son impulsos para la
acción, vinculados con la satisfacción de determinadas necesidades”. Los mismos
pueden clasificarse por su contenido como cognoscitivo, laboral, artístico y se
manifiestan a partir de intereses, aspiraciones, intenciones, autovaloraciones,
entre otras. Por su estabilidad pueden ser estables o no estables. Estos
últimos, desempeñan su función inductora durante un considerable período de
tiempo, pudiendo ocurrir durante gran parte de la vida.
CONCLUSIONES
Después de haber analizado la fundamentación del trabajo y estudiado la
fundamentación teórica del mismo he llegado a las siguientes conclusiones.
Existe insuficiente orientación profesional hacia la carrera de PGI de
secundaria básica en la ESBU ‘Rubén M Villena de Antilla. Debido a que no existe
una estrategia ni un plan de actividades adecuado que permita elevar a planos
superiores este aspecto tan importante en la batalla de ideas que estamos
librando. Hay que estimular a los estudiantes para que se interesen por esta
profesión tan hermosa que es garante de la continuidad de nuestra revolución por
todo esto se hace necesario esta investigación para que aporte la herramienta
necesaria para el logro de mejores educadores cada día.
AUTOR
Lic. René Kindelán Sánchez. Profesor. Instructor.
Institución: Educación Municipal de Antilla.
ESBU “Rubén Martínez Villena”
País: Cuba
Sede Universitaria Pedagógica Antilla.
AVE. José Martí. # 1. Telef. : 88 8327
e-mail: spantilla@hlg.rimed.cu
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Publicación enviada por Lic. René Kindelán Sánchez
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Publicado Monday 17 de March de 2008
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