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China hacia el tercer milenio

Resumen: Desde una dimension sociocultural de la economia y las finanzas se valoran los retos de China en la globalizacion actual, partiendo de su vasta experiencia historica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra direccion.

Publicación enviada por Leidy Bello Rodríguez


 

RESUMEN
Desde una dimensión sociocultural de la economía y las finanzas se valoran los retos de China en la globalización actual, partiendo de su vasta experiencia histórica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra dirección. Se consideran tanto sus éxitos como fracasos, así como los condicionamientos históricos y socioculturales para argumentar cómo la práctica histórica y el trabajo crítico y teórico protagonizado por China, posibilitan la reflexión y el aprendizaje de las cuestiones más trascendentes del socialismo contemporáneo en condiciones de globalización neoliberal.

PENSAMIENTO
“…Construir una economía socialista con peculiaridades chinas implica desarrollar una economía de mercado bajo el socialismo y emancipar y desarrollar constantemente las fuerzas productivas. Más específicamente , debemos mantener y mejorar el sistema económico básico en el que la propiedad pública socialista es predominante y en el que diferentes tipos de propiedad se desarrollan lado a lado; debemos mantener y mejorar la estructura de economía de mercado socialista, de modo que el mercado tenga un papel básico en la asignación de los recursos bajo el control macroeconómico estatal, debemos mantener y mejorar diferentes modos de distribución con la distribución según el trabajo en un lugar dominante, permitiendo que algunas personas y algunas regiones prosperen primero para que luego puedan estimular y ayudar a otras a hacer lo mismo y lograr la prosperidad común paso a paso…” .[1]
Jiang Zemin


INTRODUCCIÓN
Cuentan los historiadores que al hollar el Almirante Cristóbal Colón tierra cubana confundió a la isla con el milenario Cipango, la actual China, donde nació una de las primeras civilizaciones del mundo con una historia escrita que data de hace unos 3.500 años.

Zhongghuó, el nombre chino del país, significa ‘tierra central’, una referencia a la creencia china de que su país era el centro geográfico de la Tierra y la única civilización verdadera.

Los más antiguos testimonios arqueológicos y escritos concernientes a las religiones de China se remontan al segundo milenio a.C., coincidiendo en la historia de este país con el período de la dinastía de los Shang (Yin), es decir, con los tiempos de dominación de la tribu homónima.

Su tradición milenaria y sus concepciones filosóficas constituyeron la base de doctrinas religiosas que con el decursar de los años se convertirían en religiones de Estado como el confucionismo y el taoísmo, cuyas elementos dialécticos sui géneris todavía tienen mucho que aportar al hombre del siglo XXI.

Por solo citar un ejemplo, Lao-tse (literalmente, venerable filósofo) consideraba que el ser y el no ser están en el origen de todas las cosas; lo imposible y lo posible se traducen en cumplimiento; lo duradero y lo efímero se concretan en la forma. Lo íntegro procede de lo incompleto; lo recto, de lo curvo; lo liso, de lo rugoso; lo nuevo, de lo viejo; aunque este semilegendario pensador (VI a.C.) no entendiese la dialéctica como lucha de contrarios, sino como conciliación de los mismos.

Quizás este rasgo sociocultural de la tradición china nos permita comprender mejor el porqué de la incuestionable necesidad de renovar el concepto de socialismo bajo el contexto de la globalización, a partir de la idea, de que el socialismo continúa siendo una alternativa frente a las leyes contradictorias de las relaciones capitalistas de producción.

“Los resultados alcanzados por China desde que implementó su proceso de reforma, sus dimensiones y su profunda inserción en la economía internacional han ocasionado que todo acontecimiento relacionado con el país sea objeto de sumo interés a nivel mundial”.[2]

Dicha evolución tanto en la esfera comercial, tecnológica y de inversiones en el exterior, ubican a China como el primer país en los últimos 20 años, capaz de poner en tela de juicio la supremacía mundial de Estados Unidos en el terreno económico.

Tal condición cobra mayor significación, tratándose de una nación socialista que en el plano mundial tendrá que enfrentar no sólo los desafíos y retos de la globalización neoliberal, sino el cómo defender sus logros frente al poderío imperial de los Estados Unidos.

TRADICIÓN Y CULTURA
Chinatieneunalarga y rica tradición cultural en la cual ha desempeñado un importante papel la educación. A lo largo de todo el periodo imperial (221a.C.-1912d.C.) tan sólo los que tenían una educación tenían posiciones de liderazgo social y político.
A diferencia de Europa, la primera universidad en China se estableció en el año 124a.C. para formar a los futuros funcionarios públicos en el conocimiento del confucianismo y los clásicos chinos.

La historiografía eurocentrista considera las universidades como una institución medieval que toma forma en el siglo XII, iniciándose en Italia con la Escuela de Medicina de Salerno y la de Derecho de Bolonia, que en 1158 fue reconocido por el emperador Federico II como asociación de estudiantes y maestros.

Lo único que las une es el carácter religioso, a la cabeza de las cuales se colocó la de París, cuya actividad, iniciada a mediados del siglo XII, fue legalizada por Felipe Augusto en 1200.

Fiel a la tradición, unodelosprogramasmás ambiciosos del Partido Comunista fue el establecimiento de la educación pública universal para toda la población. En los dos primeros años del nuevo gobierno (1949-1951) más de 60 millones de campesinos acudieron a las ‘escuelas de invierno’, establecidas para aprovechar la estación de descanso de los trabajadores agrícolas.

Mao declaró que una meta primordial de la educación era reducir las diferencias de clase por lo que era fundamental reducir las distancias sociales entre el trabajo manual y el intelectual, entre los residentes en la ciudad y el campo, y entre el obrero y el campesino.

El gobierno estableció como objetivo la rápida modernización de la agricultura, industria, defensa, ciencia y tecnología que requería niveles elevados de preparación. Estos programas educativos tenían que basarse necesariamente en habilidades teóricas y formales, más que en actitudes políticas o en el espíritu revolucionario.

Se estima que unos 12,1 millones de estudiantes están inscritos en las más de 1.000 instituciones chinas de educación superior, la cual se caracteriza por el ‘sistema de punto clave’. Bajo este programa, los estudiantes más prometedores son colocados en escuelas seleccionadas de puntos considerados básicos, que se especializan en el entrenamiento de una élite académica.

Los estudiantes que terminan la escuela secundaria pueden acudir a escuelas universitarias y a distintas escuelas técnicas y de formación profesional. Entre las universidades más importantes de China destacan la Universidad de Pekín (1898), la Universidad de Hangzhou (1952), la Universidad Fudan (1905), en Shanghai, y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (1958), en Hefei. Toda la educación superior en China es gratuita. Una innovación en el sistema educativo de China es la Universidad por Televisión.

Entre 1977 y 1981 el número de receptores de televisión de propiedad privada aumentó desde 630.000 hasta los 7 millones; China tenía 380 millones de receptores de televisión en 2000. En Pekín, el promedio era de dos receptores de televisión por cada tres hogares. Un símbolo del clima de apertura en el ámbito económico y social fue la inauguración en el sur de China, en 1986, de estaciones comerciales de radio.

LaUniversidadporTelevisión, bajo la administración de la Televisión Central Popular, es otro de los aspectos destacados de las comunicaciones de China. En Pekín se ofrecen nueve horas diarias de programas educativos por televisión; son miles los estudiantes que siguen estos programas universitarios por televisión. Este sistema es muy útil para China debido a la enorme población en edad universitaria.

Lasmetaseducativasdel gobierno comunista chino han sido fomentadas por otros medios además de la educación formal. Durante la década de 1960 y la de 1970, se consideró que las obras de teatro, la ópera, la literatura popular y la música tenían capacidad de ser utilizados como elementos educativos; en 1964 la Ópera de Pekín, con una historia de 200 años de actuaciones ininterrumpidas en China, presentó el Festival de la Ópera de Pekín en Temas Contemporáneos, bajo la organización de Jiang Qing, la esposa de Mao.

Se escribieron nuevas obras que combinaban drama e ideología, con títulos como Tomando la montaña Tigre por estrategia. Se introdujeron modificaciones culturales similares en el ballet chino, donde se introdujeron elementos de bailes populares tradicionales, artes marciales, gimnasia y ballet clásico en producciones populares. Estos espectáculos se representaban no sólo en las grandes ciudades sino también en las ciudades pequeñas y en el campo.

Conelaumento,desde mediados de la década de 1970, de intercambios culturales extranjeros, la actitud oficial hacia los aspectos propagandísticos de las artes se había relajado. La literatura extranjera, prohibida en la década de 1960, comenzó a reaparecer en China. En 1978 y 1979 la Editorial Popular de Literatura realizó unas 200 traducciones de trabajos extranjeros, entre ellas numerosas obras de éxito en Occidente.

Enlamúsicapopularel cambio fue celebrado oficialmente en un informe, en el que se indicaba que las nuevas canciones que aparecían a comienzos de la década de 1980 se debían a que los chinos ‘estaban cansados de las viejas canciones y las directrices con que crecieron’.

El gobierno chino reconocía también que las artes proporcionan una salida social útil; los cines estaban repletos y los grupos de acróbatas, artistas de circo y juglares, así como espectáculos de ballet y ópera itinerantes actuaban en teatros abarrotados, en pequeñas ciudades y centros de comunas. Durante la década de 1980, China ha mostrado una creciente apertura hacia los músicos clásicos y populares occidentales.

REFORMA ECONÓMICA GENERAL

Durantemásde2.000años la economía china operó bajo un tipo de sistema feudal; la tierra estaba concentrada en las manos de un grupo relativamente pequeño de terratenientes cuyo medio de vida dependía de las rentas de sus campesinos arrendatarios. A esa carga que soportaban los campesinos había que añadir los impuestos agrícolas por parte del gobierno imperial y lo imprevisible de las cosechas que estaban sujetas a sequías e inundaciones periódicas.

ElPartidoComunistaChino emergió en la década de 1920, en un marco de crisis económica causada por la intervención extranjera y por la mayor influencia de los terratenientes en el campo. Durante más de dos décadas, expandió su control sobre grandes zonas rurales al introducir un programa de reforma agraria basado en el control de la renta, el ahorro y en dar poder a las asociaciones agrarias.

El 1 de octubre de 1949 el Partido Comunista consiguió por primera vez desde el fin del periodo imperial en 1912 establecer un gobierno nacional unificado y una política económica conjunta para la zona continental.

La versión de socialismo en China parte de la idea de transformar el sistema de planificación centralizada en una economía socialista de mercado. Ello fue propiciado por Deng Xiaoping en el marco del tercer Pleno del XI Comité Central del Partido Comunista de China (1978). En este pleno se declara el llamado a "emprender la nueva gran marcha del socialismo", ello se conoce como las cuatro modernizaciones, en los campos de la agricultura, industria, defensa y ciencia y tecnología, así como la política de puertas abiertas al exterior.

A esta manera de desarrollar el socialismo en la literatura se le denomina también socialismo autogestionario y democrático, cuyo contenido es la supresión del mando despótico del capital sobre el trabajo por medio de la gestión social. En esta variante la supresión de la propiedad y la gestión capitalista puede coexistir durante un periodo histórico con la subsistencia de modalidades reguladas de intercambio mercantil, tanto por razones de conveniencia económica general, como porque la autogestión empresarial requiere la autonomía de las empresas frente al Estado.

Esta modernización en cadena asumió como criterio general avanzar hacia la descentralización de la economía empleando el mercado y una apertura nacional al capital extranjero. La idea básica de esta transformación es que las fuerzas del mercado, la privatización y la inversión extranjera directa dirigidas por el Partido Comunista pueden transformarse en componentes para la construcción del socialismo.

La transición socialista en China ha estado sujeta a una aguda polémica, debido a la variedad de criterios que la caracterizaron los cuales fueron generalizados del siguiente modo. El llamado “comunismo de guerra”; de “economía planificada centralmente”; el “modelo perfeccionado de economía planificada centralizada”; de “conjugación orgánica del plan y el mercado”; y el de “socialismo de mercado”.

El resultado fue que la economía China asumió la denominación de economía mercantil planificada socialista en el XIII Congreso. En este congreso la idea que se manejo fue la de conectarse con más fuerza al proceso de globalización ampliando y profundizando la apertura al exterior y mediante el empleo de las leyes del mercado.

La concepción básica pasa a ser que la planificación se aplicará a nivel, general, regional y en sectores claves para la economía; la propiedad privada seguirá aumentando su presencia aunque la propiedad estatal seguirá siendo la principal; se propiciará que los precios se mantengan liberados buscando que sean fijados en el mercado.

Asimismo, el sistema fiscal se homologó a todas las empresas independientemente de su régimen de propiedad y se introdujo el impuesto al consumo; se reformó el sistema bancario para apoyar proyectos estratégicos, al sector externo y a la agricultura; se buscará la conversión de la moneda nacional (el yuan) y en los ámbitos de la seguridad social se irá desmantelando la propiedad estatal.

A nivel del Estado el criterio de la introducción del mercado en el socialismo chino se corrobora a fines de la década del 90’ con la política asumida por el presidente chino Jiang Zemin al plantear la cita que sirve de exergo al presente trabajo.

Esta concepción relaciona la posibilidad del empleo de una economía de mercado socialista que conduzca al desarrollo de las fuerzas productivas, que perfeccione las relaciones de propiedad y los sistemas de distribución bajo el principio de distribución con arreglo al trabajo, cuestiones que son candentes a la hora de erigir la práctica socialista.

En este marco el reto es encontrar la prosperidad lo que no significa fomentar el igualitarismo. El socialismo tiene como objetivo eliminar la pobreza y la polarización, sin que se niegue la existencia de las diferencias. Ahora la pregunta podría ser la siguiente: ¿Qué ha resultado del concepto de socialismo de mercado insertado a la globalización?

En el caso de China, país que para muchos analistas se ha insertado con “éxito” en la globalización, las perspectivas de su evaluación varían según sus observadores, en lo que existe también el punto de vista del fracaso del socialismo de mercado.

Con un enfoque optimista existe la idea de que China por la vía del socialismo de mercado ha logrado grandes éxitos económicos y sociales y que habrá que contar con ella como el socialismo del siglo XXI, fundamentando que estos avances no son resultado de la aplicación de la globalización neoliberal.

Pese a este criterio, se reconocen en China múltiples efectos negativos similares a los que ocasiona y promueve la política neoliberal, alejándose de la práctica socialista entre ellos: la existencia de desequilibrios territoriales entre regiones, estancamiento en la reducción de la pobreza, distribución desigual del ingreso, ineficiente gestión de las empresas estatales, deterioro del medio ambiente, liberalización del mercado de bienes de consumo, desmantelamiento de las comunas y creación de unidades pequeñas, amplios márgenes de reducción de la participación estatal en la producción industrial, así como un acelerado proceso de privatización sobre todo en empresas pequeñas.

Como parte de la inserción del socialismo de mercado chino en las áreas de la globalización, se experimentan la existencia de Zonas Económicas Especial (ZEE), concebidas como ventanas que permitan al inversionista extranjero asomarse al mercado chino y puentes para canalizar las inversiones hacia otras regiones del país y luego aplicarlas a otras zonas del país. También se han creado las llamadas ciudades o áreas abiertas con los propósitos planteados.

En este experimento se lograron avances pero los retrocesos o efectos negativos han sido múltiples, pues no se logró la política de “puente” trazada, debido a limitaciones de corte burocrático que impidieron la expansión de la economía de una provincia a otra; se profundizaron las desigualdades regionales, aumento el éxodo de millones de campesinos incrementándose el delito y la mendicidad.

No se propulsó una política de empleo ágil y de asistencia social; la transferencia de tecnología fue reducida ya que el capital extranjero se situó básicamente en sectores de uso intensivo de mano de obra barata. Todo esto fue acompañado de una insuficiente infraestructura para vincular las distintas regiones y con un incremento del deterioro del medio ambiente.

En la dirección antes planteada existe el criterio de que los problemas que enfrenta China en el funcionamiento de las diversas esferas del desarrollo social, son una manifestación que pone en dudas la forma de operar del socialismo de mercado chino; este criterio se asienta en que el socialismo de mercado, condujo al ascenso de las relaciones de mercado transformando la fuerza laboral china en una reserva de mano de obra barata, fragmentándose las bases del Estado para privatizar, destruyendo el medio ambiente, y produciendo grandes desastres ecológicos. El resultado ha sido -según autores- que el mercado dirige al partido y no a la inversa.

El efecto ha sido que la estructura económica china ha evolucionado rápidamente, consolidándose una economía de mercado. En la actualidad, por ejemplo, los precios son libres prácticamente para todos los productos. El sector de Empresas Estatales (EE) disminuyó su aporte al producto bruto industrial de un 78% en 1972 a un 48% en 1992.

El sector industrial no estatal está compuesto, aproximadamente, en un tercio por empresas privadas, que es el segmento que crece más rápidamente y el resto—dos tercios—por cooperativas, entre las cuales la gran mayoría son las denominadas Empresas de Pueblos y Aldeas (EPA), que son, en esencia, cooperativas de propiedad de los municipios. Estas últimas empresas, junto a las privadas, han sido el motor del espectacular crecimiento económico chino del período de la reforma, de un 12% promedio anual.

La privatización masiva está ocurriendo de todas maneras, pero siguiendo caminos diferentes a los dictados hasta ahora en países como América Latina bajo la incidencia de políticas de corte neoliberal.

El gobierno chino, ha mantenido hasta donde le ha sido posible su preferencia por la propiedad estatal. Tal vez estos efectos no deban ser calificados como resultados de políticas de corte neoliberal, pero si dejan todavía descubiertas importantes tareas que el socialismo de mercado chino, tendrá que enfrentar en los próximos años, tanto en lo ecológico, lo económico como en lo social.

En el caso chino, sin embargo, la transformación económica producida no ha ido acompañada del tipo de revoluciones políticas que han tenido lugar en Rusia y los países exsocialistas de Europa. En China, más bien, éstas han sido contenidas, hasta ahora. Por lo mismo, tampoco se han impulsado desde el gobierno, hasta ahora, procesos de “privatización” cuyo objetivo explícito haya sido el generar una estructura capitalista de propiedad, como ha sido el caso en Rusia y los países ex-socialistas de Europa.

En definitiva, no se trata de liquidar la empresa estatal sino de mejorar su eficacia y posición en el conjunto del sistema económico. La economía de mercado en China será socialista porque se toma la propiedad pública como factor principal, por un lado, la economía se sujeta a la regulación macroeconómica del Estado y por otro, el papel del mercado se limita a la distribución de los recursos.

En el caso chino el tratamiento del tema de las relaciones de propiedad tiene sus peculiaridades. La idea es que no es la propiedad estatal en su forma tradicional, pura e intachable la que esta ocupando un espacio en China, sino la propiedad social, abarcando en ella a las poderosas empresas colectivas, de cantón y poblado, o la propiedad cooperativa.

La comprobación de que el sujeto titular de esas empresas sea una colectividad, una empresa estatal, una administración o una organización social, es una garantía contra la formación de colectivos empresariales privados vocacionalmente interesados en la "subversión del socialismo". Se trata de que el sector público, a través de la propiedad estatal y colectiva mantenga una posición dominante en la economía desempeñando un papel directriz en el crecimiento económico y ejerciendo el control de los ejes vitales de la economía nacional.

En otra dirección se puede plantear que la reforma económica China no constituye, un modelo extrapolable a otras contextos, debido a las peculiaridades geográficas, históricas y demográficas del país. No obstante, la experiencia de este país es fértil en enseñanzas para otras economías en transición, así como para economías de mercado en el Tercer Mundo. En ello se destaca la idea de la experimentación y el gradualismo desarrolladas a pequeña escala y cautelosamente.

Esta idea ha sido excelentemente planteada por el especialista en estudios sobre economía china Pablo Bustelo Gómez quien expresa: que entre las ventajas de la experimentación, se destacan las siguientes: reducción del coste de las equivocaciones y de la posibilidad de incurrir en errores fatales; suministro de información a las autoridades sobre las ventajas e inconvenientes de las distintas medidas; y respeto del tiempo requerido para efectuar la transición desde la planificación central hacia un sistema basado en el mecanismo del mercado.

“En lo que atañe al gradualismo la introducción paulatina e incremental de las medidas de reforma evita las pautas en forma de contracción inicial del producto, que puede resultar más duradera de lo previsto y garantiza la estabilidad social y macroeconómica, al coexistir durante un cierto tiempo el mecanismo del plan en las actividades previas y el mecanismo del mercado en las adicionales.” [3]

CONCLUSIONES
La crítica marxista debe partir de la concepción de que el socialismo como sistema social es superior al capitalismo, no sólo en términos de justicia social, sino también de eficiencia y racionalidad económicas, conjugado con la capacidad de desarrollar de manera más plena el desarrollo de las fuerzas productivas, y de organización política lo que equivale a una mayor democracia y participación social y de desarrollo sociocultural.
Las contradicciones planteadas en esta ponencia en cuanto a la versión china del socialismo en condiciones de globalización, así como la valoración de su experiencia histórica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra dirección, nos permiten reflexionar en cuanto a la confirmación de la vigencia de la idea de Carlos Marx de que el tránsito del capitalismo al socialismo constituye un “largo y doloroso alumbramiento”.
Más allá de lo metafórico de esta pareja de sustantivo y adjetivos, no caben dudas de que el socialismo:
· Y las leyes de subordinación del neoliberalismo son antagónicamente contrarios.
· Asociado al inmovilismo económico y social involucra una relación contraproducente.
· Con la participación democrática, elevación de los niveles de calidad de vida de la población, con justicia, equidad social e independencia política y económica, soberanía nacional, pasan a ser contrarios de lo que reproduce la globalización neoliberal.
· Y el mercado puede llevar a una relación contraproducente, si no existen vías de planificación, y se subordinan al peligro de los vaivenes del mercado a grandes masas de población. El mercado en el mismo momento en que libera inmensas energías, crea enormes desigualdades. De ahí que en los modelos socialistas que en la actualidad se discuten este asunto sea uno de sus ejes centrales de análisis.
· La idea y la práctica del socialismo de mercado contiene ingredientes de verdad, sin embargo, su “medicina excesiva” también podría conducir a efectos dañinos, no solo para la construcción socialista sino para cualquier sociedad. De ello se deriva la idea de que las relaciones mercantiles en el socialismo tienen necesariamente que ser reguladas y subordinadas a determinados valores que garanticen la justicia social.
· La experiencia económica recoge que tanto las alternativas aisladas del entorno mundial, como aquellas expuestas hasta sus máximas circunstancias son penalizadas por las transformaciones, cuando no se cuenta con una sólida base económica, política y social y un Estado consecuente con la realidad sociocultural o dimensión identitaria de las naciones que aún construyen el modo socialista de producción.

REFERENCIAS
[1] Tomado del informe presentado por Jiang Zemin ante el XV Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 12 de septiembre de 1997. Beijing Informa., No 40, Oct 7, 1997.
[2] Regalado Florido, Eduardo (2006) El sistema financiero chino: principales desafíos. p.72
[3] Bustelo, Pablo. Resultados, interpretaciones y enseñanzas de la reforma económica china (1978-1998).

BIBLIOGRAFÍA
Bañuelos Pineda, Gilberto J. (1998) Las reformas económicas en Cuba. De un modelo de planificación centralizada a la planificación descentralizada. Tesis Doctoral en Ciencias Económicas, Universidad de la Habana.
Bustelo, Pablo. Resultados, interpretaciones y enseñanzas de la reforma económica china (1978-1998) Disponible en: http://www.ucm.es/info/eid/pb/china98.pdf.
Cambio 16/América (1992) ¿A donde va China?, Nº 1094, 09/11/92. Disponible en: http://www.geocities.com/CapitolHill/Senate/8793/china.html.
Dabat, Alejandro. (2003) El futuro del socialismo marxista. Paradigmas y Utopías. La reformulación del proyecto socialista. En Revista de reflexión teórica y política del partido del trabajo, No. 6, México, Diciembre del 2002-febrero 2003.
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Gonzáles Arencibia, Mario. (2006) Estrategias alternativas frente a la globalización y al mercado: la experiencia socialista. PARTE II: ALTERNATIVA SOCIALISTA EN EL ENTORNO GLOBALIZACIÓN-MERCADO. Socialismo de mercado de China y Viet Nam en el ámbito de la globalización. [En línea] disponible en: http://www.lahaine.org/paisvasco/obra_xxi.pdf.
Llorente Garzón, María de los Ángeles. (2005) China, un gigante que se expande, No. 2, Año 8, La Habana. pp. 24-26.
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Zemin , Jian. (1997) Informe presentado ante el XV Congreso Nacional del Partido Comunista de China, 12 de septiembre de 1997. Tomado de Beijing Informa, No 40, Oct 7.

AUTORES
Lic. Leidy de la Caridad Bello Rodríguez.
Lic. Damián Betanzos Hernández.

Republica de cuba
Universidad de Ciego de Ávila

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Publicación enviada por Leidy Bello Rodríguez
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Publicado Tuesday 15 de April de 2008

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