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Rasgos identitarios de la cultura haitiana que porta el grupo Petit Dancé
Resumen: Los rasgos identitarios de la cultura haitiana que porta el grupo Petit Dancé, es un estudio cultural de comunidad, que tributa a una tesis en opción del título académico de Master en Desarrollo Cultural Comunitario.
Publicación enviada por Arlenis Carbonell Pupo
RESUMEN
Los rasgos identitarios de la cultura haitiana que porta el grupo Petit
Dancé, es un estudio cultural de comunidad, que tributa a una tesis en opción
del título académico de Master en Desarrollo Cultural Comunitario. En el mismo,
por medio de la aplicación de técnicas como: la entrevista en profundidad y
enfocada, los talleres de reflexión, las técnicas documentales entre otras, se
obtuvieron de los integrantes del grupo (descendientes de haitianos), los datos
necesarios para la determinación de los rasgos que ellos portan y que los
identifica como seguidores de esa cultura que ha trascendido y preservado sus
tradiciones, costumbres y religión durante tantos años.
INTRODUCCIÓN
La cultura haitiana ha tenido una gran repercusión en Cuba. En sus
inicios, el haitiano entró como mano de obra barata en calidad de braceros, en
su mayoría, buscando mejoras económicas para poder sostener a sus familias,
posteriormente fueron asentando sus creencias, costumbres, tradiciones y creando
comunidades portadoras de su cultura, que no fue abierta a los cubanos desde el
principio, sino que con el decursar del tiempo fueron traspasando fronteras que
los hizo concientizarse y comenzar a compartir aquello que había contribuido
también a la formación de la identidad y nacionalidad del pueblo cubano.
El Oriente de la mayor de las islas del Caribe fue el destino de las migraciones
haitianas, aunque unas zonas estuvieron más proclives a los asentamientos de
familias haitianas, que otras. Esto trajo consigo un arduo proceso en la
perpetuación y permanencia de dicha cultura, la cual puede ser considerada como
una cultura de resistencia, debido que, a pesar de haber transitado por momentos
difíciles, en tierras extranjeras, bajo condiciones histórico-sociales
diferentes, supieron mantener y continuar sus creencias, costumbres, tradiciones
y su cultura en general, e influyendo en gran medida en el sincretismo y
formación de una cultura que estaba en proceso, la cubana.
Historia y trayectoria del Petit Dancé. Surgimiento y actualidad.
En las zonas cañeras de los siete centrales existentes en Las Tunas en aquellos
años de inmigración haitiana, fueron muchas las familias de haitianos las que se
asentaron en esta provincia oriental, que junto a los cubanos y otras etnias
fueron sufriendo un proceso de transculturación legándonos todos los aspectos
referentes a su cultura como: costumbres, religión voduista, comidas, bebidas,
música, cantos, bailes y fiestas. Ejemplo vivo de ello es la familia Hilmo Samdy,
formada por la unión del haitiano Julián José Hilmo y Mariana Eliot Samdy Nagot.
En el año 1915 llegó a Cuba procedente de Okay al sur de Haití, Mariana Samdy
Nagot, vino con un tío que contrataba mano de obra antillana para la industria
azucarera, principal renglón económico en Cuba en esa época. Esta familia se
asentó en Dumois, territorio de Banes, al norte de la antigua provincia de
Oriente; allí conoció Mariana a un haitiano, que se convirtió en su esposo el
cual llevaba por nombre Julián José Hilmo. Luego se trasladaron a Meriño,
colonia de Manatí Sugar Company, allí fundan el Bandé Rará Petit Dancé[i], grupo
de mascaras o comparsa de la población haitiano – cubana, que canta y baila en
los bateyes de los centrales azucareros en semana santa, en las provincias de
Camagüey y Oriente.
Este matrimonio tuvo cuatro hijos: Antonio, Silvia, Samsón y Ramón, los cuales
año tras año han conservado las tradiciones que sus padres cultivaron en
territorio cubano, por medio de la práctica de su religión y llevando a cabo
sus costumbres donde quiera que se encuentren. Julián se dedicaba al corte de
caña, labor fundamental en los centrales azucareros, y en tiempo muerto se
desempeñaba como carretero en la recogida de café en diferentes zonas de la
Sierra Maestra. Mariana se dedicaba al cuidado del hogar y el altar, actividad
que llevaba a cabo desde muy joven por trascendencia familiar, fue aglutinando
sus compatriotas e involucrándolos en sus actividades mágico – religiosas, que
se convierte en una necesidad espiritual para contrarrestar la vida de
explotación e incertidumbre, propiciando de esta forma la autoconservación
cultural de los haitianos. Es así como surge el grupo folklórico “La Fíe”, que
más tarde fue bautizado con el nombre de Petit Dancé.
En el año 1962, al morir Mariana, queda en su lugar su hija Silvia Hilmo
(conocida por todos como Titina) que ha sabido trasmitir la tradición a hijos,
nietos y bisnietos, los cuales han hecho suya cada una de las tradiciones
trasmitidas y portarlas con todo el orgullo que merecen. En este mismo año el
grupo se traslada para Fleitas donde residía Titina y luego en el 1970 ella se
muda para el municipio cabecera Las Tunas, donde actualmente residen la mayoría
de sus integrantes, con sus hijos y nietos. Es importante señalar que también la
siguieron algunos haitianos amigos de su mamá que no tenían familia aquí en Cuba
y Titina les dio abrigo en su hogar, contribuyendo a la perdurabilidad del
Petit Dancé.
La reina de este grupo es Titina. La selección se fundamenta en lo que apunta
acerca del conocimiento de las tradiciones artísticas, religiosas y culturales,
en sentido general, es designada por la reina o rey anterior, que se encarga
durante algunos años, de enseñarle y trasmitirle todos los conocimientos
concernientes a la cultura y su práctica.
La estructura del grupo presenta una determinada complejidad, pues hay otros
jefes que son seleccionados por la capacidad personal, experiencia y
conocimiento de esta tradición. Ellos son:
- Deuxieme Reine ( Segunda reina)
- President (Presidente)
- Premier Drapean (Primera abanderada)
- Cobey (Recaudador)
- Llamé (Coreógrafo)
- Mayor Sambá (Director musical)
- Mayor Machete
- Mayor Tablé (Levantador de la mesa)
El grupo se caracteriza por la cantidad de banderas y colores. No tiene un
número exacto de participantes sino que es variable, las enseñas que simbolizan
a los loas o deidades del Vodú son de colores enteros: blanco, rojo, negro y
azul. Las banderas que llevan son rojas y blancas.[ii]
Durante la semana santa del Bandé Rará el grupo acostumbra a hacer un recorrido
por los barrios cercanos a la ciudad como una forma de agradecer a los dioses
del Vodú los buenos resultados en el quehacer laborar y en la vida familiar. Se
reúnen, durante la celebración en la casa de Titina para cantar y bailar, donde
ofrecen el Tifei[iii] y disfrutan a plenitud de la festividad.
El grupo realiza otras fiestas dedicadas al panteón de su religión: el Vodú, las
mismas se le dedican a diferentes santos como Legbá, Oggún, San Paz, Gran Buá,
entre otros, pues es un mundo sobrenatural muy amplio, formado por una cantidad
de loas con sus propias características cada uno. En estas festividades
participan no solo los pertenecientes a la agrupación, sino también amigos,
vecinos y toda aquella persona que desee participar.
Este grupo realiza una serie de actividades comunitarias que lo hacen conocido
en el territorio. Ha participado en la Fiesta del Fuego que tiene lugar en
Santiago de Cuba, lo cual permite que su quehacer sea reconocido no solo en Las
Tunas sino en todo el país. Toda esta trayectoria que ha hecho que perduren sus
tradiciones y costumbres haitianas aún cuando no son haitianos naturales sino
descendientes, han incitado el interés investigativo en la provincia.
El grupo portador Petit Dancé después de algunos años de su fundación, comienza
una etapa de creación artística en Las Tunas, incorporándose al movimiento de
artistas aficionados por medio de la asesoría técnica de la instructora de danza
Rosario Quintana, la cual, en la actualidad aun está prestando sus servicios a
la agrupación.
Esta tradición haitiana incorporada en el territorio, es atendida por la
Dirección Municipal de Cultura, brindándole de inmediato una programación
sistemática que contribuyera a la promoción del grupo y a la creación de
espacios en los cuales pudieran mostrar sus habilidades, costumbres y
tradiciones por medio de la danza. En ese momento adopta el nombre de Petit
Dancé, con un amplio repertorio de cantos y bailes: Ivó, Congo, Contradanza,
Ploká, Merengue Haitiano, Gagá, Fey, Foltrof, entre otros, lo cuales han
presentado en festivales, carnavales, jornadas de la cultura, festivales del
Caribe, galas artísticas y otros.
Este grupo aún conserva algunos instrumentos de Mariana (Madre de Titina): Pito,
Tambué, Vacil, Tatú, Lambé, Guataca, Pandereta y Tambor Mayor con tambores
pequeños que acompañan a este conjunto folklórico.
Entre sus atributos se encuentran las banderas: blancas, rojas, azules, verdes y
amarillas, así como los pañuelos. Además, el guayamachete, cobey, farol, mesa y
banqueta. Símbolos inseparables del grupo y especialmente de Titina son, la
bandera y el himno de Haití que trajo su mamá y que conservan y veneran al
igual que el Pito y la cachimba.
Ha tenido una repercusión social y cultural de gran trascendencia, en Meriño
contribuyó a que extendiera la cultura haitiana hacia otro asentamiento y aún
realizan el Bandé Rará en esa zona. De igual forma ocurre en la comunidad donde
está enclavado el grupo actualmente, el reparto Aguilera de Las Tunas, donde
todos los vecinos se unen a las actividades y la disfrutan.
Como se ha mencionado con anterioridad, han radicado en dos municipios de la
provincia llevando la tradición de su cultura que siempre ha sido muy arraigada
y resista al cambio. Realiza una labor destacada en la conservación y
divulgación de la cultura haitiana, que por más de 70 años han sabido preservar.
Este grupo en su local es visitado por turista de tránsito. Varias
personalidades de la cultura nacional e internacional han disfrutado de
actuaciones: Martha Jean Claude, Armando Hart Dávalos, Alicia Alonso y el Primer
Secretario de la Embajada Haitiana entre otros.
En el año 2000 recibió el Premio Nacional que otorga el Centro de
Investigaciones de la Cultura Cubana Juan Marinello “Memoria Viva” y ofreció en
el año 2001 en Santiago de Cuba la ceremonia Aggüé en la Casa del Caribe, donde
recibió el certificado XXI del Caribe.
Ceremonias del panteón voduista de la comunidad haitiano – cubano en Las Tunas.
(Grupo Petit Dancé)
Fiesta de semana santa haitiano – cubano
La semana santa es de gran importancia para la población haitiano – cubano del
territorio tunero. Esta fecha sirve de marco para la celebración de evento
religiosos propios de esta sociedad. En las festividades de esta celebración los
elementos más significativos son:
- La caolina: es un monocordófono que cuenta con dos partes
fundamentales, una cuerda y la caja sonora, se construye en la tierra haciendo
un hueco circular de aproximadamente medio metro de profundidad, el cual se
cubre con un trozo de yagua que es aprisionado por una armazón de madera. Esto
se convierte en caja de resonancia, por el centro de la yagua se pasa una cuerda
que se fija en el interior de la caja; el extremo de la cuerda se ata de una
rama al palo flexible que se ha fijado a la tierra más o menos a un metro de la
caja, a mitad de este espacio se coloca una orquilla en la que se apoya la rama
que sirve de tensor a la cuerda. Es un instrumento percutido.
- El Bandé Rará.
El Vodú.
El Vodú fue la expresión religiosa que trajeron los haitianos a Cuba y que en
alguna medida ha influido en la conformación de la cultura no solo cubana, sino
también en la cultura de todos aquellos países hacia los cuales emigraron por
propia voluntad o por obligación. Esto le permitió el poder mantener su
identidad, ideología y el carácter de resistencia de la cultura haitiana en
general, pues por medio de su práctica, no solo trascendieron sus ceremonias,
también contribuyó a la conservación de la música, la danza, las creencias, las
tradiciones y las costumbres de estos hombres y mujeres enriquecedores de la
nacionalidad cubana.
Es importante aclarar que cada una de las regiones en las cuales se practica el
vodú, tiene su forma particular de hacerlo, pues en la actualidad esto ha estado
sometido a transformaciones debido a las condiciones histórico - social en las
que viven los practicantes, guiados por la mayor jerarquía religiosa del vodú:
el houngan, portador de todo el conocimiento de la práctica del mismo y la mambó,
colaboradora del houngan en las ceremonias.
En Cuba el estado apoya el mantenimiento y protección de los haitianos desde el
punto de vista cultural, pues es una significativa fuerza la que ha adquirido la
misma y sus presentaciones en festivales y eventos tanto nacionales como
internacionales ha sido muy buena y fructífera.
El vodú en Las Tunas.
Titina, conocedora de los aspectos artísticos rituales de esta ceremonia, es la
encargada del control de la misma, debido al prestigio que se ha ganado y además
porque fue la designada para ello por su madre. Comienza esta ceremonia con un
rezo, mediante él se llama el ser, luego el coro responde a estas dos veces, en
el acto lo más importante es la consulta, para analizar el problema que provoca
la misma cuando vuelve a su estado natural comienza a mover su cuerpo bailando
frente al tambor mayor, haciendo cruces de los pies delante y detrás con un
pañuelo en las manos mueve el torso y la pelvis fuertemente haciendo pie con las
piernas y pies unidos, también puede salir frente al tambor un hombre o mujer
como solista.
En la actualidad el Vodú ha sufrido alteraciones en las ceremonias, pues las
loas viven con la vegetación, los árboles, las montañas, los ríos y en el
asentamiento urbano donde habita el grupo no están creadas esas condiciones,
como tampoco es posible realizar los sacrificios como antes los hacían, ya no se
usa una serpiente viva y desde hace tiempo, los tambores constituyen un elemento
esencial. Se coloca en el altar la campañilla, los pañuelos, túnicos y
turbantes. Por lo que las fiestas del vodú difieren en algunos aspectos de las
de Haití de donde fue traída.
En el Vodú el individuo queda vinculado a la familia compuesto por seres
visibles e invisibles y así el vivo recibe la herencia del muerto lo que da
significación y sentido a su vida. (Macías: 2003, 25p)
La canción que se utiliza en esta ceremonia es:
Difé delacló
Difó delacló (la candela está en mi altar)
Difé na saboyinuó
Difé na saboyinuó.
Las principales ceremonias voduistas son:
Adopciones
Matrimonios
Bautizos
Funerales
Consagraciones
El grupo musical consta de instrumentos que se utilizan solamente con fines
rituales:
Tambores rada:
- Seconsd o Tambor medio.
- Baula o Pequeño tambor.
- Tambor grande, manman, assatar.
Ogún San Paz.
Esta ceremonia voduista dedicada a Ogún San Paz es única en Cuba y sobre todo al
loas al que esta dirigida, se celebra el 24 de diciembre de cada año en horas de
la noche en la casa de Titina.
La mambó[iv] antes de comenzar se dirige al monte que simboliza la fuerza, pues
en ese lugar donde vive Ogún debe recibirlo y entonces el loas se apodera de su
cabeza convirtiéndolo en su caballo (persona poseída), en este caso Titina se
traslada a la enramada donde simultáneamente esperan la llegada del loas con
toque de tambores y puede bailar todo aquel que lo desee.
En el centro está el poste llamado potó mitán, alrededor del cual se hace con
harina el dibujo o vévé representativo del loas, encima se le coloca un pañuelo
blanco en el cual van situando las ofrendas (bebidas, un platillo para el
dinero, las comidas), conjuntamente con los animales que se le sacrifican en
honor a él y que más tarde se elaboran. Las hounsi[v] iluminan el camino para
la llegada del loas, colocando un platillo con aceite y velitas de algodón.
La hounsi ayudante Martha Martínez Hilmo (hija de Titina) aparece dando
orientaciones de hacer silencio y de descruzar manos y pies, seguido aparece
otra hunsi con un silbato y guía los rezos. A todas las ofrendas se les bendice
con el agua que esta en un pozuelo que está cerca del potó mitán y se hacen
cruces de agua por todas partes, mientras se hace esto exclaman: ¡A bobó! (A
nuestra salud). Luego toca nuevamente el silbato, cambian los toques de tambores
y hace su entrada Ogún San Paz, al llegar él, comienza la ceremonia. Cada
miembro de la cofradía enciende una velita al loas junto al potó mitán después
de su llegada.
Ogún San Paz viste ropas de hombre con pañuelos de colores rojo y negro
entrecruzados en su cuerpo e invertidos los colores que llevan amarrados en su
antebrazo, estos colores representan al loas, también los cambios de los toques
de los tambores tienen que ver con ellos y en la ceremonia llevan el mayor peso
porque son los encargados de ejecutar rítmicamente la secuencia de la ceremonia.
Ogún baila alrededor del potó mitán llevando la dirección del baile y la música
a través de frases dichas en su idioma (creole) y su silbato. Esto sucede por un
largo período de tiempo hasta que para la música y aparecen tres hounsi, que
desatan el gallo y la gallina colorada que están junto a las demás ofrendas.
Cada hounsi toma una por las alas, comienza nuevamente la música y se gira
alrededor del potó mitán, las hunsi muestran las aves, las abanderadas también
giran bailando y son portadoras de las banderas rojas, azules y blancas y a la
vez integran el coro que acompaña a los músicos.
Después de girar hacia un lado y hacia el otro las abanderas ocupan nuevamente
su lugar a la derecha de la enramada, las hunsi se quedan en la izquierda y le
van entregando las aves a Ogún que está de cuclillas frente al potó mitán para
purificar los animales, haciéndole cruces en la parte superior (lomo) con
harina y un huevo; luego le despluma el pescuezo y las degüellan dejando caer la
sangre en el caldero y restregando las gallinas en algunas ofrendas.
Seguido del sacrificio de las gallinas los tambores dejan de sonar y dos hounsi
traen cada una un chivo con una velita en cada tarro, corren hacia atrás en la
multitud para abrir un espacio donde están los chivos de pie y sujetos con una
soga atada al cuello, llegan dos iniciados que son los encargados del
sacrificio. Ogún le entrega el machete y estos de un solo machetazo deben cortar
la cabeza del chivo, después se hacen exclamaciones de alegría. Se recogen las
cabezas, las cuales son colocadas en las patas y al lado de los genitales, luego
se recogen, se barre tapando con tierra la sangre derramada en el lugar.
Los presentes depositan ofrendas de dinero en el platillo colocado para esos
efectos, pasando un rato entre toques de tambores y cantos, recogen las ofendas
y las colocan en el altar dentro del hounfort, también comienzan a elaborar las
comidas que se brindarán terminada la ceremonia. Cuando se han recogido las
ofrendas, todas las abanderadas comienzan a bailar alrededor de la enramada
cantando y agitando las banderas, giran de un lado a otro.
Algunas hunsi
reparten bombón, maní tostado, dulce de maní y de coco, así como tifei. Las
abanderadas vuelven a su lugar, las iniciadas encienden velitas de cera y las
colocan alrededor del potó mitán, iluminando nuevamente el camino por donde debe
irse el loas. Se sigue la fiesta con gran augurio y cerca de las cinco de la
madrugada, se reparte la comida y se termina con cantos y bailes.
Las fiestas del Vodú difieren de algunas características en las provincias donde
se practican de acuerdo fundamentalmente al lugar donde viven y lo heredado por
cada una de las comunidades haitiano - cubanas existentes en nuestro país.
Santa Cecilia.
Loas que se asemejan a Ochún del Panteón Yoruba, es coqueta, dulce de carácter,
utiliza mucha pintura de maquillaje en la cara, perfume fuerte. Su vestido es de
estampaciones de colores fuertes y llamativos y usa muchas prendas.
Ivó.
Esta santa tiene algunas características de Oyá, pero su vestido es de colores,
estampaciones oscuras, pañuelo amarrado en la cabeza. En la comida de ceremonia
se le ofrecen parejas de pollo colorados, ron, dulce de maní, coco, harina de
maíz, la comida se cocina con aceite, se sazona con vinagre y cebolla, se le
ofrece vino dulce. Al realizar la ceremonia estas loas haitianas en la fiesta
bailan frente a la santa blanca y terminan con el merengue haitiano para
regocijos de todos.
Aggüé.
Es el capitán del mar, viste e color blanco y azul una marinera, pantalón a
media pierna y un pañuelo blanco en la cabeza. En su ceremonia Aggüé desaparece
por causa de un naufragio todos los de alrededor lo buscan y aparece en la arena
muy estropeado, por el sonido de un guamo lo despiertan, él se sienta y
contempla una embarcación que se aproxima a la orilla, cuatro mujeres diciendo
de la misma con banderas blancas, botellas de ron, una gorra y otros regalos que
le ofrecen al Marino. Aggüé se levanta y comienza a brindar y bailar con ellos,
luego ellos se marcan con movimientos en los brazos como si fueran remando y el
paso básico tiene las características del paso de Yemayá y los colores
simbólicos similares son: azul y blanco.
Legbá.
Es el dios que da el permiso para ejecutar el culto a los loas haitianos (orichas),
tiene parecido a Eleguá del panteón yoruba y San Lázaro. Utiliza un bastón en la
mano derecha, viste con ropa de saco de yute, el pantalón a media pierna, usa un
corto chaleco, utiliza un pañuelo rojo y una jobila de yarey o saco que cuelga
de un hombro a la altura de la cintura.
En su ceremonia se le brinda en la comida un pollo asado con plátano macho,
ñame, boniato asado y en los dulces los preferidos son el maní tostado o en
turrón, maíz tostado y dulce de coco, también se le pone una botella preparada
con picante, ron, un huevo y algunos dulces de harina. En un año se le ofrece
el pollo y en el otro chivo.
Se le dice en Creole cacheme, se coloca detrás de la puerta del cuarto o la casa
donde se efectúe la ceremonia para que él deje entrar las cosas buenas y rechace
todo lo malo.
De Blanch.
Para efectuar la ceremonia de este loas (las mercedes) su vestido, pañuelo y
zapatos son blancos de ahí su nombre que representa la paz y la pureza.
Sentada en un extremo donde se coloca una mesa frente a ella y con un mantel
blanco encima se coloca una botella con el vino (Lique), un vaso con agua y
azúcar blanca, vino blanco, en el borde se le pone un pedacito de pan, se le
incorpora la polvera con talco, perfume que le ayudará a invitarse una asistente
que se mantiene al lado de ella, dos banderitas blancas en la mano derecha,
luego del rezo que se le ofrece a ella, esta se siente poseída con su
espiritualidad no habla, solo observa a su alrededor y las parejas invitadas
ejecutan una pequeña coreografía con el baile del merengue haitiano para cerrar
la ceremonia.
Congo.
Es la reina africana o changó guerrero. Su color es el rojo. En su ceremonia se
le ofrece una pareja de gallos colorados. Su bebida es el Lique y el vino tinto,
en un vaso se le coloca un pedacito de pan como símbolo. Su baile es de
movimientos fuertes en algunas ocasiones tiene semejanzas con el baile del
panteón yoruba.
El Gagá.
Cuando comenzaban las fiestas, los músicos salían del lugar destinado
primeramente se mandaba el Mayor Sambá que es el bastonero de la danza, el salía
a recorrer el camino por donde debían pasar todos los integrantes. Esto lo
hacía con un farol para ver en la oscuridad de la noche si el camino está libre,
entonces venía al lugar donde lo esperaban los demás dando un grito ¡Vi Gagá! ¡Vi
Yaflé! Todos contestaban con la alegría para que la música comenzara, así
recorría todos los bateyes cercanos: Caisimú, Meriño, La Guinea y Fleitas.
Si por casualidad se hallaban en el camino con otro grupo parecido hacían
competencia en los bocacalles, es decir formaban dos grupos y escogían un
jurado que al final decía cual era el ganador.
Esta banda Gagá estaba compuesta por la reina, el Mayor Sambá, las abanderadas y
el Guayabo, batutero, cubey, el que levantaba la mesa, el muñeco de trapo que
al terminar las fiestas el último día lo quemaban como símbolo de la muerte del
mayoral, que discriminaba y esclavizaba a los haitianos en su colonia.
Rasgos de la cultura haitiana que porta Petit Dancé.
Las ceremonias anteriormente mencionadas forman parte de esos rasgos de la
cultura haitiana que ellos portan y que han trascendido en la actualidad. Es
necesario aclarar que estos haitianos cuando llegan a Cuba son desposeídos en
cierta manera de su verdadera identidad, y al agruparse en comunidades
consideradas haitiano – cubanas, utilizan un elemento unificador y que a la vez
es un rasgo identitario, el creole, idioma que traen de su patria y que portan
de generación en generación, lo cual les permite la comunicación con familiares
y amigos en su propia lengua aun cuando sean descendientes los que queden y no
ningún nativo.
La religión es otro rasgo identitario que ellos han portado, basándose
fundamentalmente en la practica del vodú, lo cual ha permitido el mantenimiento
de una identidad que los diferencia de otras nacionalidades. Para ellos la
religión lo es todo pues por medio de ello muestran la tristeza, la alegría, la
fuerza, la enfermedad, la protección y todo cuanto tenga que ver con su
concepción del mundo. Por medio de ella ha trascendido y se ha reafirmado la
cultura haitiana en Cuba, pues han tenido que sobrevivir ante una situación
histórico – social diferente. En sus inicios los haitianos no compartían ninguna
de sus creencias con los cubanos, pero con el decursar del tiempo fueron
abriendo sus comunidades y permitiendo que las persona ajenas a ellos comenzaran
a participar de sus ceremonias y a conocer un poco de su cultura.
Las fiestas es el rasgo identitario de los haitianos más completo, pues encierra
en sí la mayoría de las tradiciones, creencias, religión, comidas, bebidas,
música, bailes, juegos, vestuario, y otros elementos de su cultura. Su
realización ocurre en el caso del Petit Dancé en el medio urbano. La fiesta es,
por tanto, una manifestación de la cultura que resulta básica para el estudio
integral de un núcleo social, en este caso del grupo portador de rasgos
haitianos Petit Dancé, toda vez que muestra las principales costumbres, hábitos
y comportamientos.
Algo que caracteriza al haitiano es que en los velorios comen, beben, juegan,
cantan, tocan, hacen cuentos y en este grupo se realiza el Manyé - Mort
(Ceremonia para venerar a sus ancestros).
El Vodú es considerado por los integrantes del grupo como:
- Tradición familiar.
- Algo de respeto familiar.
- Una religión familiar.
- Tristeza y alegría porque recuerda a sus familiares muertos.
- Creencia que tratan de trasmitir a sus descendientes.
- Creencias que está en la sangre.
- Tradición que viene desde los ancestros y no debe morir, debe ser
trasmitida de generación en generación.
- Lo sagrado.
- Poder espiritual.
- Una fuerza inmaterial.
- Es un espíritu, un Dios, es todo lo religioso.
Dentro de estas fiesta lo que más ha marcado a esta agrupación es su tradición
danzaria, la cual ha permitido que sean reconocidos por el pueblo tunero, así
como por el país en general, por medio de su participación en eventos,
festivales, galas culturales y otros espacios en los cuales muestran su quehacer
danzario. Entre los bailes que muestran están:
Baile Congo.
Es este baile la mujer se sujeta el vestido por el borde del falso con un
pañuelo en la mano. El hombre lleva también un pañuelo grande cuadrado, donde lo
pasa por detrás del cuello de ella sujetándolo por los extremos mientras ambos
bailan haciendo floreo a la derecha de cada uno.
Este baile se caracteriza por movimientos de cadera de alante hacia atrás, ella
con el pie derecho y él con el izquierdo. En la coreografía que es libre, se
juega combinando los pañuelos, tomándolos por un extremo la mujer y por el otro
el hombre y entre sus figuras ella gira alrededor de él ya sea de pie o
arrodillada, en las ceremonias haitianas se le ofrece este baile a la reina
africana.
Canto.
Ocayo, ocayo, ocayo teyé
Un tando, canoa tivé…
Ocayo, ocayo, lacayo tevé
Un tando, canoa tivé. (Tiraron un cañonazo)
Merengue haitiano.
El merengue es un baile de salón donde las parejas que lo componen se engalanan;
las mujeres con sus mejores vestidos (largos y anchos con bordados), el hombre
se ponía el mejor pantalón relativamente blanco, con su guayabera o camisa de
mangas largas y su pañuelo cruzado en la cintura.
Este baile se realiza en las fiestas de cumpleaños, bodas y otros festejos. El
número de parejas es variado pues no tiene número específico. Para bailarlo se
forma un círculo grande de parejas en posición de baile social, luego se
intercalan las mujeres girando hasta llegar al lugar anterior con su compañero.
Al finalizar el baile, las parejas se toman por el brazo y se marchan en una
hilera doble de parejas hasta retirarse del salón.
Los cantos de los bailes haitianos son motivados por los acontecimientos de la
vida cotidiana, es decir, por el trabajo, el amor, las epopeyas y otras acciones
cotidianas. La composición de los músicos esta organizada por un solista, un
coro mixto y se le unen también las voces de lo bailarines y los músicos.
Canción.
Padiyé mamá pachiyó (no llores)
Madama aguie feu guef que pu camblá (señora casada que hizo un sueño y cambió
por una caña blanca)
Pachiyé mamá, pachiyé mamá.
Fey.
El Fey, es un baile de campo donde el hombre baila como si estuviera trabajando
en la siembra y limpia de caña, luego entra la pregonera brindando algunas
golosinas y provocando al hombre con sus movimientos de cadera, el cual al no
poder contenerse, deja su instrumento de trabajo para ir a divertirse junto a
ella.
Este baile lleva movimientos de pelvis y caderas, las piernas de los dos
semiabiertas se enlazan sosteniendo una mano en la cintura sujetando un extremo
de la saya de ella, y el hombre coloca la mano izquierda de él también en su
cintura haciendo movimientos eróticos. En ocasiones ella coquetea con el
compañero de la pareja que está a su lado.
Su coreografía es de figuras libres donde al final el hombre recoge su
instrumento de trabajo (guataca), ella recoge su canasta y él la toma por los
hombros incorporándola delante de él para retirarse.
Canto.
Funangua sipode (Hoja del monte si puede)
Funangua sipode hoja que me puede matar
De mí bague nue
Funangua seveme
El Gagá.
En el baile del Gagá, las parejas se relacionan haciendo movimientos pélvicos
donde generalmente la mujer baila con sus piernas semiabiertas, manos en la
cintura a los lados del cuerpo relajado y en la nuca, mientras el hombre hace
sus movimientos un poco bruscos, es decir con más fuerza, haciendo giros y
desplazamiento de brazos arriba y abajo.
Su coreografía es libre de parejas dependientes o interdependientes formando
círculos, semicírculos y algunas hileras, donde la reina hace diseños libres por
todo el espacio igual que los demás solistas. Sus figuras coreográficas son
variadas donde se encuentran: la alemanda, desplazamientos, giros y
desplazamientos laterales.
En los atributos tenemos el guayabo que es echo de bambú, adornado con tiras de
colores y una banderita en la punta, este se coloca en la cabeza del bailarín
con una base de cartón o un sombrero de yarey. Las batutas están compuestas por
un palo más o menos de un metro de largo que sostienen en cada extremo una
latica insertada que lleva dentro piedresitas para que suene. Utilizan un
machete para hacer movimientos pugilísticos, a su vez el bailarín desarrolla con
esto su habilidad y destreza ejecutando movimientos que simulan cortarse la
lengua, la barriga y el cuello.
Las características de las banderas en el Gagá son los colores blanco, negro y
rojo.
Para la celebración del Gagá es de vital importancia la música que está
compuesta por instrumentos membranófonos, aerófonos e ideófonos. Dentro de los
instrumentos aerófanos se encuentra el Bambú o Vacine, es un tubo de bambú que
produce el tono bajo. Entre los ideófonos se encuentran: el bastón o jong y el
bambú, el trian (pedazo de hierro que se golpea con otro metal) y el tambué o
pandereta.
Canto
Ti Gagá.
Ti Gagá maniatapalco
Pale na Gagá (no vallas el gagá)
Ti gagá maniatapalco.
Pale na gagá.
Gade ulevé (mira te levantaste)
Soti al nagá (saliste al gagá)
Yo fue complo (hicieron compló)
Pey yo tete para gagá.
Ti gagá maniatapalco
Paleo na, gagá.
Ti gagá maniatapalco
Paleo na, gagá.
Gade ulavé
Soty al nagá.
Yo fue complo.
Pey yo tete para gagá.
Este grupo ha mantenido las tradiciones haitianas trasmitidas por sus
antepasados y sus descendientes las continuarán trasmitiendo a sus futuras
generaciones, debido a la importancia que tiene el saber conservar una cultura
que tuvo que pasar por difíciles momentos en circunstancias totalmente diferente
para ellos y el que personas de otras nacionalidades vean como viven sus
costumbres y continuarán viendo.
NOTAS
[i] Petit Dancé en el idioma haitiano, el creole, significa “pequeña danza”
[ii] Revista Cultural Quehacer, Las Tunas, Cuba. #4/2003. Petit Dancé: Un
acercamiento a sus raíces. Rafaela Macías Reyes.
[iii] Tifei: es una bebida tradicional de Haití.
[iv] Mambó: persona destinada para recibir al loas.
[v] Hounsi: término haitiano que se refiere a un devoto de cualquier deidad
africana, originario de la cultura de Dahomey ( http://books.google.com/books)
BIBLIOGRAFÍA
1. Revista Cultural Quehacer, Las Tunas, Cuba. #4/2003. Petit Dancé: Un
acercamiento a sus raíces. Rafaela Macías Reyes.
2. http://books.google.com/books
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Arré, Alberto. Orozco y la crítica (1954-1990). Editorial Sur Libre; Buenos
Aires, 1998.
AUTOR
Valiuska Cruz Cruz
Lugar de nacimiento: Las Tunas, Cuba.
Licenciada en Estudios Socioculturales en el Centro Universitario Vladimir Ilich
Lenin de Las Tunas en el año 2006.
Está cursando Maestría en Desarrollo Cultural Comunitario en el mismo Centro,
cuya defensa es en el mes de mayo.
Ocupa el cargo de Jefe del área de investigaciones en la Dirección Provincial de
Cultura en Las Tunas y además es profesora de Metodología de la Investigación en
el Centro Universitario. Pertenece al Consejo Científico de la Dirección
Provincial de Cultura en Las Tunas, así como en el de las Ciencias Sociales. Ha
participado en eventos de la provincia en calidad de jurado.
País, ciudad y fecha correspondientes al trabajo realizado:
Cuba, Las Tunas, 6 de marzo, de 2008.
Correo electónico; arleniscp@ult.edu.cu
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Publicación enviada por Arlenis Carbonell Pupo
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Publicado Monday 14 de April de 2008
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