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Los genes como marcadores tumorales en ginecología
Resumen: Las más de 30 000 millones de células que constituyen nuestro organismo nacen, crecen, se dividen y mueren bajo la estricta vigilancia del material hereditario, o sea, de la molécula de ADN.
Publicación enviada por Dra Margarita Salabarria
ÍNDICE
· Resumen
· Introducción
· Objetivo general
· Objetivos especifico
· Desarrollo
· Conclusiones
· Recomendaciones
· Bibliografía
RESUMEN
Las más de 30 000 millones de células que constituyen nuestro organismo nacen,
crecen, se dividen y mueren bajo la estricta vigilancia del material
hereditario, o sea, de la molécula de ADN.
Para abordar esta novedosa temática, se mencionan los diferentes tipos de genes
supresores de tumores así como la asociación de los mismos con las diferentes
enfermedades malignas.
Se hizo énfasis en el modo de acción de algunos de ellos, por considerar que son
de gran importancia dentro de la célula, en el control de los procesos de
proliferación y diferenciación. Seguidamente se describen de forma breve algunas
de las principales herramientas con que se cuenta para la determinación de las
diferentes alteraciones en estos genes supresores.
Se aborda la importancia del conocimiento de los mismos en el diseño de nuevas
terapias que actúen de forma específica y dejen atrás los efectos indeseables de
las terapias convencionales.
OBJETIVOS
Objetivo General
Determinar la utilidad de los genes dentro del diagnóstico de las enfermedades
en la mujer.
Objetivos específicos
1-Detección de alteraciones moleculares en los genes supresores de tumores y su
importancia.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizará una investigación retrospectiva longitudinal , a través de una
revisión actualizada del uso de los genes en la determinación de enfermedades
malignas en la mujer, siendo estos los mismos objetivos , es como parte del
trabajo de terminación del Módulo de la Maestría de Atención Integral a la Mujer
que sesiona en el Hospital Docente Materno Infantil 10 de Octubre en el año
2006.
INTRODUCCIÓN
Las más de 30 000 millones de células que constituyen nuestro organismo nacen,
crecen, se dividen y mueren bajo la estricta vigilancia del material
hereditario, o sea, de la molécula de ADN. (1,2)
Por tanto unas células regulan la proliferación de otras, para asegurarse de
este modo que los órganos y tejidos crezcan en equilibrio y mantengan la
arquitectura corporal. La reproducción celular está supervisada por determinados
sistemas de control extremadamente rigurosos (3).
Para que una célula se divida en 2 células hijas idénticas es necesario la
participación de una gran cantidad de moléculas como proteínas, enzimas,
factores de crecimientos y de genes que se activan y desactivan con la precisión
de la maquinaria de un reloj. (1-4 ).
En las células normales, el reloj integra la mezcla de señales reguladoras del
crecimiento recibidas por la célula y decide si ésta debe o no pasar a través de
su ciclo de vida. (5,6,7,8)
El más mínimo fallo que tenga lugar en uno de los sistemas de control puede
acarrear una tragedia celular.
Las células de un tumor descienden de una ancestral común, que en algún momento,
generalmente décadas antes de que el tumor se manifieste, inició un programa de
división indebido.
La transformación maligna de una célula acontece por acumulación de mutaciones
en unos genes específicos, los cuales son la clave molecular para entender las
raíces del cáncer.
Estos genes están agrupados en 2 familias.(9,10,11,12)
- La primera está integrada por los protooncogenes, los cuales dirigen la
producción de proteínas como ciclinas, factores de crecimiento, receptores,
etcétera que estimulan la proliferación celular. Cuando éstos mutan se
transforman en oncogenes, los cuales son capaces de orquestar la multiplicación
anárquica de las células, de modo que algunos de ellos hasta fuerzan la
maquinaria celular para que sintetice de forma masiva determinados factores de
crecimiento.
- La segunda familia está integrada por los genes supresores de tumores
también conocidos como genes supresores, que en el organismo sano controlan la
proliferación celular. Ellos, por tanto son reguladores negativos de crecimiento
y cuando no están presentes en la célula o se encuentran inactivos a causa de
mutaciones, las células dejan de crecer normalmente y adquieren propiedades
proliferativas anormales, características de las células tumorales.
DESARROLLO
La importancia del estudio de los tumores del aparato genital femenino está
avalado por los registros estadísticos de morbimortalidad de nuestro país. Estos
registros sitúan en un lugar relevante el cáncer mamario y del cuello del útero,
los cuales afectan a la mujer en plena vida reproductiva y laboral.(13,14)
Algunos genes supresores y su asociación con los diferentes tumores
A diferencia de aquellos tumores causados como resultados de alteraciones de los
oncogenes, donde una mutación que active un simple alelo es dominante sobre su
variante sana y la tumorigénesis resulta de la ganancia de una función, existen
tumores que son causados por un mecanismo diferente como la pérdida de ambos
alelos en un locus (lo cual tiene acción tumorigénica).
La propensión para formar tales tumores puede ser heredado a través de la línea
germinal y esto también puede ocurrir como resultado de cambios somáticos en el
individuo. Tales casos identifican genes supresores de tumores: secuencias
genómicas cuyos productos son necesarios para el funcionamiento normal de la
célula y cuya pérdida de función causa tumores.(15,16,17 )
En el conocimiento de los genes supresores se han dado algunos pasos
importantes. Los estudios moleculares han identificado hasta la fecha más de 17
genes supresores de tumores implicados directamente en el cáncer humano. Ellos
codifican para una serie de proteínas localizadas en distintas regiones dentro
de la célula, tanto en el citoplasma como en el núcleo.(18,19)
Los 2 genes mejor caracterizados de esta clase codifican para las proteínas p53
y RB.(11)
Genes supresores de tumores
Genes para proteínas en el citoplasma (21,22,23.24)
· APC Está involucrado en cánceres de colon y estómago.
· DPC4 Codifica para una molécula en una ruta de señalización que inhibe la
división celular. Involucrado en cáncer pancreático.
· NF-1 Codifica para una proteína que inhibe una proteína (Ras) estimulatoria.
Involucrado en neurofibroma y feochromocytoma (cánceres de el sistema nervioso
periférico) y leucemia mieloide.
· NF-2 Involucrado en meningioma y ependimoma (cánceres de cerebro) y schwannoma
(afecta la vaina que envuelve los nervios periféricos).
Genes para proteínas en el núcleo
· MTS1 Codifica para la proteína p16, un componente del reloj del ciclo celular.
Involucrada en un amplio rango de cánceres.
· RB Codifica para la proteína pRB, uno de los principales controles del ciclo
celular. Involucrado en el retinoblastoma y cánceres de hueso, vejiga, células
pequeñas de pulmón y cáncer de mama.
· p53 Codifica para la proteína p53, la cual puede detener la división celular e
inducir a las células anormales a matarse ellas mismas. Involucrado en una gran
cantidad de cánceres.
· WT1 Involucrado en el tumor de Wilm del riñón.
Genes para proteínas cuya localización celular no está clara aún
· BRCA1 Involucrado en cánceres de mama y ovario.
· BRCA2 Involucrado en cáncer de mama.
· VHL Involucrado en cáncer de células renales.
· El gen p53 es considerado por muchos autores como "el guardián del genoma". A
partir de este gen se sintetiza una proteína, que lleva el mismo nombre y se
activa cuando la célula se dispone a dividirse, para vigilar la secuencia normal
de acontecimientos genéticos que permiten la proliferación celular. Si el
material genético de la célula resulta dañado o si algún sistema de control se
desajusta, esta lo detecta e intenta restaurarlo.
Si la lesión no es grave, la p53 detiene la división celular y activa los genes
reparadores del ADN. Si la p53 estima que el daño es irreparable entonces ordena
que se pongan en marcha los mecanismos genéticos para que la célula entre en
apoptosis o muerte celular programada. Si este gen (p53) sufre alguna mutación,
no permite que la célula sea eliminada mediante la muerte programada, tampoco se
ocupa de reparar los daños en el ADN y da lugar al inicio del proceso tumoral.
Este gen es el más frecuentemente mutado en los cánceres humanos, más de un 50 %
de los tumores tienen genes p53 anormales, produciéndose una proteína
alterada.(25,26)
Pero la pérdida de la función de esta proteína no solo puede deberse a una
mutación en el gen que la origina, sino que existen otros mecanismos que pueden
provocar que la célula carezca de un control tan importante como éste. Un
ejemplo bien estudiado es la infección por ciertos virus como el papilomavirus
humano, el cual presenta una proteína temprana denominada E6, la cual se une a
la proteína p53 y potencia su degradación mediada por ubiquitina.(27)
· El producto del gen supresor de tumores RB, ejerce su efecto durante la
primera parte de la fase G1 del ciclo celular. En este período o en las células
quiescentes, esta proteína es unida al factor de la transcripción E2F. Este
complejo tiene 2 funciones, en primer lugar, muchos de los genes cuyos productos
son esenciales para la fase S de dicho ciclo dependen de la actividad del factor
E2F. Por tanto el RB, mediante el secuestro de este factor de la transcripción
garantiza que la fase S no pueda ser iniciada.
En segundo lugar, el complejo E2F-RB reprime la transcripción de otros genes. En
el punto de restricción de la fase G1 del ciclo celular o cerca del mismo el RB
es fosforilado por el complejo quinasa/ dependiente de ciclinas y esta
fosforilación causa la liberación del factor E2F por el RB, el cual entonces
activa los genes cuyas funciones son requeridas para la fase S, también
derreprime otros genes cuya función estaba controlada por el mismo complejo.
El retinoblastoma es una enfermedad humana infantil que involucra un tumor de
retina. La misma es causada por la pérdida de ambas copias del gen RB en la
banda q14 del cromosoma 133,18,19 En la forma hereditaria un cromosoma tiene una
deleción en esta región y la segunda copia es perdida por deleción somática en
el individuo. En la forma esporádica, ambas copias se pierden por eventos
somáticos individuales.
Las deleciones en los alelos normales del gen RB no es la única causa de la
pérdida de la función proteica. También los papilomavirus humanos se valen de
una proteína temprana, denominada E7, capaz de unir a la proteína RB permitiendo
la liberación del factor de la transcripción E2F con la activación de los genes
cuyos productos proteicos son requeridos en los procesos de síntesis celulares
que acontecen mientras la célula se prepara para su división.(20-28,29)
· NF1 Otra de las formas en que pueden actuar estos genes supresores de
tumores es bloqueando el flujo de señales a través de los circuitos
estimulatorios del crecimiento. Uno de estos genes supresores de tumores es el
producto proteico del gen NF1. Esta proteína citoplasmática atrapa a la proteína
Ras antes de que esta pueda emitir sus directivas promotoras del crecimiento.
Las células carentes de NF1, han perdido un contrabalance importante para Ras.
Este gen está relacionado con los neurofibromas, pheochromocytoma, leucemia
mieloide y ciertos cánceres del sistema nervioso periférico.
. El retinoblastoma es causado por la pérdida de ambas copias del gen RB en la
banda del cromosoma 13q14. En la forma hereditaria, un cromosoma tiene una
deleción en esta región, y la segunda copia es perdida por mutación somática en
el individuo. En la forma esporádica ambas copias se pierden por eventos
somáticos individuales.
· BRCA1
En el año 1990, un grupo de investigadores reportó la relación existente
entre la aparición temprana del cáncer de mama con una región del brazo largo
del cromosoma 17.24 Más tarde se precisó que la región que contenía el locus de
la enfermedad (denominado BRCA1) era en el 17q21.
En 1994 se reportó la clonación y la secuenciación del gen BRCA1.25 Se conoce de
la existencia de cientos de mutaciones diferentes de las cuales pueden resultar
proteínas truncadas o ausentes. Se han descrito también 5 mutaciones puntuales
en tumores de ovario.26 Además, se ha detectado la pérdida de heterocigosidad de
2 nuevos genes supresores de tumores.27
· BRCA2
En el brazo 13q fue mapeado otro locus relacionado con la aparición del
cáncer mamario familiar.28 A finales de 1995 fue identificado el gen y la
secuencia completa fue publicada en marzo del siguiente año.29,30 Mutaciones en
BRCA2 están muy relacionadas con el cáncer de mama, siendo las mutaciones
somáticas de este gen infrecuentes en la aparición del cáncer de ovario.
Detección de alteraciones moleculares en los genes supresores de tumores
En la actualidad se cuenta con técnicas muy útiles en la determinación de
alteraciones moleculares en los genes supresores de tumores.(31) La pesquisa de
la pérdida de heterocigosidad permite la detección de inserciones o deleciones.
Si se trata de cambios pequeños en la secuencia nucleotídica como mutaciones
puntuales y pequeñas deleciones e inserciones que no afecten la transcripción y
la traducción de la proteína resultan de gran utilidad el análisis de
polimorfismo conformacional de simple cadena (SSCP, del inglés single-stranded
conformation polymorphism), la electroforesis en geles con gradientes
desnaturalizantes (DGGE, del inglés denaturing gradient gel electrophoresis) y
los ensayos de truncamiento de la proteína (PTT, del inglés protein truncation).
Una vez que se ha visto la presencia de mutaciones en las muestras, entonces la
secuenciación directa determinaría la naturaleza de la mutación.(28,30)
Importancia de los genes supresores de tumores en el diagnóstico y en la
terapia
Uno de los factores limitantes en los tratamientos utilizados para la cura del
cáncer es la toxicidad o daño que se le hace a los tejidos normales. Las altas
dosis de radiaciones y agentes quimioterapéuticos necesarias para matar células
tumorales resistentes podría conducir a la muerte del paciente como resultado de
la toxicidad sobre los tejidos normales.
El éxito consiste en encontrar la forma de matar selectivamente las células
tumorales sin afectar al tejido normal. Para esto es muy importante conocer las
diferencias moleculares y celulares entre células normales y células tumorales
con vista a definir blancos específicos dentro de estas últimas. La terapia
génica abre las puertas a una nueva era, aunque los estudios en humanos apenas
comienzan, realizándose la mayoría de dichos experimentos en animales, donde se
han obtenido resultados alentadores. Uno de los principales objetivos de la
transferencia de genes terapéuticos contra el cáncer es normalizar el ciclo
celular inhibiendo oncogenes o restaurando la actividad de los genes supresores
de tumores.
En personas que hayan perdido ambos alelos del gen que codifica para la proteína
p53 o para RB, la administración de las versiones sanas pueden restablecer el
funcionamiento normal de la célula, la cual contaría otra vez con su sistema de
vigilancia de los eventos genéticos que tienen lugar durante la proliferación
celular.32 Por esta razón los estudiosos del tema se enfrascan en la difícil
tarea de determinar y caracterizar todas las variantes genéticas implicadas en
la aparición y desarrollo del cáncer. (31,32)
CONCLUSIONES
La determinación de los genes y de la transferencia de genes terapéuticos contra
el cáncer, que normalizan el ciclo celular inhibiendo oncogenes o restaurando la
actividad de los genes supresores de tumores pueden ser la alternativa del
futuro contra el cáncer.
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32-- Dra. Nancy Vasallo Pastor,1 Dra. Adis L. Peña Cedeño2 y Dr. Alfredo Tumores
malignos en nuestro medio. Estudio de 10 años Hospital Ginecoobstétrico Docente
de Guanabacoa Rev Cubana Obstet Ginecol 1999;25(3):190-3
AUTORA
Dra Dra. Margarita de la C. Salabarría Fernández
Especialista de primer grado en segunda especialidad en Ginecología Obstetricia.
2006.
Trabajo de Terminación de la Maestría Atención Integral a la Mujer
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Publicación enviada por Dra Margarita Salabarria
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Publicado Thursday 10 de January de 2008
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