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Antropología, Medicina y Bioética.
Resumen: Se caracteriza la antropología y la medicina como ciencias, su objeto de estudio y su evolución histórica. Se valora la interrelación entre la antropología y la medicina en el contexto de los modelos contemporáneos de atención de salud. Finalmente, se analizar la antropología médica desde una perspectiva bioética.
Publicación enviada por Victoria de la Caridad Ribot Reyes
RESUMEN
Se caracteriza la antropología y la medicina como ciencias, su objeto de estudio
y su evolución histórica. Se valora la interrelación entre la antropología y la
medicina en el contexto de los modelos contemporáneos de atención de salud.
Finalmente, se analizar la antropología médica desde una perspectiva bioética.
INTRODUCCIÓN
La creciente preocupación sobre el tema de la salud o, como algunos autores lo
denominan, la “nueva conciencia de la salud”, se ha convertido en un concepto
central de las sociedades contemporáneas. De allí que la definición de la
Organización Mundial de la Salud que habla de la misma como “un estado de
bienestar físico, mental y social completo, y no solo la ausencia de de
afecciones o enfermedades” , intente demostrar que la salud es un hecho social
que sobrepasa los equilibrios biológicos, y que puede ser entendida como un
sistema bioantroposocial complejo.
Sobre esta base, el campo de la salud se ha abierto a áreas del conocimiento y a
perspectivas de trabajo que no eran las tradicionales de las ciencias médicas.
Este es el caso de la antropología, disciplina que solía ocuparse del estudio de
las minorías étnicas y, en nuestro caso, de la investigación etnográfica de los
pueblos indígenas –en una especie de oposición a la sociología, cuyo espacio
académico lo delimitaban las sociedades “modernas”.
Sin embargo, los nuevos terrenos en los cuales la antropología ha incursionado,
la han consolidado como un área dinámica dentro de las ciencias sociales y
humanas contemporáneas.
Una subdisciplina antropológica particularmente activa, la antropología medica,
ha permitido su articulación con el campo medico y ha generado un encuentro de
temas y de aproximaciones teórico-prácticas muy creativas sobre los problemas de
la salud y la enfermedad. Un somero muestrario de las preocupaciones de la
antropología médica, que aglutina asuntos como el dolor, la muerte, la
nutrición, el cuerpo, las enfermedades genéticas y crónicas, las enfermedades de
transmisión sexual, la enfermedad mental, entre muchos otros, tiende un gran
escenario de investigación y teorización que está abierto al entendimiento de la
cultura, de la cognición y a las maneras de representar los procesos de salud y
enfermedad.
De esta manera, en el aporte de la antropología médica están involucrados los
problemas de la cultura, de lo social, y una aproximación diferente a una
cuestión tan propiamente antropológica como es la de la alteridad.
Si tenemos en cuenta que el campo médico es un espacio multidimencional y
relativo, en donde las dimensiones objetivas y subjetivas interactúan
constantemente para buscar mantener un equilibrio bioantroposocial, su lectura
debe pasar por procesos conceptuales coherentes que superen los reduccionismos
explicativos y den cuenta así de las lógicas de los grupos sociales sobre la
salud y la enfermedad.
El desarrollo actual de la antropología médica en el mundo permite percibir la
diversidad de estudios teóricos y aplicados, además del impacto que está
teniendo en el terreno de la salud pública y de las ciencias de la salud.
Estudios culturalistas, de economía política y sociales permiten no solo
cuestionar el campo médico sino ayudar a entender los fundamentos sociales de la
salud y, al mismo tiempo, ampliar el horizonte de los programas en salud pública
que buscan prevenir, controlar y erradicar enfermedades en la sociedad. ¿Se
convierte entonces la antropología médica en la respuesta a la necesidad
creciente de una medicina que se asiente en sólidos principios bioéticos y que
tenga como objeto principal el bienestar del ser humano?
Idea Científica:
La antropología médica al intentar comprender la salud y la enfermedad, se sitúa
en una síntesis interdisciplinaria que corresponde a la exigencia de
entendimiento de las realidades cotidianas de los individuos en el campo de la
salud.
METODOLOGÍA
Principios metodológicos:
— La dimensión antropológica del ser humano constituye el sustrato teórico
cultural de la atención de salud.
— La Bioética ofrece un nuevo discurso ético en un ambiente pluralista,
interdisciplinario, global y prospectivo.
Metódicas:
· Análisis documental: Permitió la profundización en el estudio de los
documentos (textos de antropología, de antropología médica…) y el análisis de
las ideas esenciales, el establecimiento de relaciones entre ellas y su
contextualización.
· Análisis-síntesis: Empleado en el estudio de las fuentes bibliográficas para
la conformación del marco teórico y para poder arribar a conclusiones.
· Inducción-deducción: Utilizado para analizar los criterios de los diferentes
autores consultados como punto de partida en el descubrimiento de regularidades,
inferencias y generalizaciones de los presupuestos teóricos del trabajo.
Técnicas de recolección de la información:
Se realizó una búsqueda bibliográfica y se utilizó el buscador Google. Al
introducir el término antropología medica se obtuvieron aproximadamente 388 000
resultados.

Se elaboraron fichas de contenido y además, la realización del mapa de conceptos
fundamentales que sirvieron de guía para el desarrollo del trabajo.
Mapa de conceptos: Medicina, Antropología, Antropología física, Forense,
Primatología, Osteología, Somatología, Ontogenia, Paleoantropología,
Paleopatología, Antropología genética, Ecología humana, Antropología social,
Antropología médica, Antropología biológica, Etnomedicina, Antropología crítica,
Antropología clínica, Bioética.
Medicina y Antropología: confluencias y desencuentros.
La Medicina (del latín medicina, de mederi que significa curar, medicar) es la
ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud, las enfermedades y la muerte
del ser humano, y que implica el arte de ejercer tal conocimiento técnico para
el mantenimiento y recuperación de la salud, aplicándolo al diagnóstico,
tratamiento y prevención de las diferentes enfermedades. La Medicina como
disciplina orientada al cuidado de la vida humana, forma parte del cuerpo de las
Ciencias de la Salud y se ha considerado el arte de curar y prevenir
enfermedades. Su desarrollo a acompañado al del hombre desde los inicios de la
civilización y su práctica ha evolucionado desde ritos religiosos hasta el
intervencionismo tecnológico con que contamos en la actualidad.
El mundo occidental asume a los textos hipocráticos, en los que se abordan
enfermedades desde perspectivas naturalistas, como las primeras descripciones de
práctica médica. Hipócrates y la Escuela Alejandrina rompen con las ideas que
admitían las intervenciones de fuerzas divinas en la producción de enfermedades.
La Roma Antigua, por su parte, desarrolló las escuelas y figuras médicas de
origen griego, sintetizando y superando algunos trabajos helénicos. La herencia
griega es conservada durante la Edad Media, y transmitida principalmente por
traducciones hechas por árabes y persas, que completaron muchas observaciones
griegas y crearon Escuelas de Medicina y hospitales que sentaron las bases de
los modernos estudios universitarios. Durante este último periodo la práctica
médica se consideró un privilegio casi exclusivo del cuerpo clerical.
El Renacimiento fue un período caracterizado por el conflicto entre la autoridad
de los antiguos y la observación directa en contacto con la realidad,
manifestándose en primera instancia en la anatomía. Destaca la figura de Vesalio
y su aporte a la misma.
A partir de la segunda mitad del siglo XVII y a través del siglo XVIII, la
información existente se va precisando, ordenando y completando. El microscopio
marca un hito fundamental en la biología. Surgen nuevos planteamientos, como la
generación espontánea y la preformación. Comienza a constituirse una primera
etapa positivista. Surgen concepciones dispares como la mecanicista o
yatromecánica y la vitalista o yatroquímica en la fisiología.
El siglo XIX representa históricamente el siglo de la clínica y la fisiología,
en el contexto de la revolución industrial. Se desarrollan al máximo los métodos
de exploración clínica. La noción de la evolución, la definitiva fundamentación
de la teoría celular, el conocimiento de la naturaleza y la fecundación,
influyen en la biología en general, logrando un gran desarrollo también la
fisiología. El laboratorio en la investigación médica adquiere una prominente
importancia durante la segunda mitad de este siglo, con el rigor científico y la
amplitud lograda por la microbiología. Se consolidan diversas especialidades,
todo esto ayudado por las adquisiciones científico-técnicas y las necesidades
sociales que van surgiendo. En lo que respecta a la cirugía, esta logra gran
desarrollo posibilitado por la introducción de la asepsia y de la anestesia.
En el transcurso del siglo XX se profundiza el desarrollo de las técnicas de
exploración, diagnóstico y tratamiento, como la radioterapia, y aplicación de
distintos radioisótopos. Importantes adelantos se lograron también en el campo
de la electrónica, con la invención de la electrocardiografía y la
electroencefalografía. Nuevas disciplinas se van desarrollando, como la
genética, la endocrinología, la bioquímica. El descubrimiento de la penicilina
abre las puertas al tratamiento de las enfermedades infectocontagiosas.
Disciplinas como la genética, la inmunología o la cirugía se desarrollan hasta
extremos inimaginables.
La antropología es una ciencia comprensiva general que estudia al hombre en el
pasado y en el presente de cualquier cultura. Esta se divide en dos grandes
campos: la antropología física, que trata de la evolución biológica y la
adaptación fisiológica de los seres humanos, y la antropología social o
cultural, que se ocupa de las personas viven en sociedad, es decir, las formas
de evolución de su lengua, cultura y costumbres.
Antropología física
La antropología física es una rama de la antropología que tiene como objeto de
estudio las interacciones de procesos biológicos y sociales y sus efectos sobre
las razas humanas, entendidas éstas no solo como objetos de naturaleza
básicamente biológica, sino como el terreno mismo de la interacción biosocial,
lo que implica un conocimiento de los dos ámbitos, pero sin reducirse a ninguno
de ellos.
El término "antropología física" ha sido sustituido por el de antropología
biológica, que describe una instancia cualitativamente superior. Esta
denominación ha quedado en desuso, como así también la diferenciación entre
razas humanas, la frenología y algunos otros métodos y clasificaciones
utilizados por esta.
La antropología física a la vez se subdivide en distintas ramas:
- Forense
- Primatología
- Osteología
- Somatología
- Ontogenia
- Paleoantropología
- Paleopatología
- Antropología genética
- Ecología humana
Por esto la antropología física no puede ser igualada con la biología o con las
ciencias sociales, a pesar de que tome métodos y técnicas de ambas. El énfasis
en una postura biologista ha llevado a los antropólogos físicos hacia lo que se
ha denominado desde hace varios años biología humana, y, por otra parte, a
estudios de estricto corte social. Ambos extremos no son sinónimos de
antropología física.
- Antropología Forense
Es la aplicación de la ciencia de la antropología física o antropología
biológica a el proceso legal. Se trata directamente con la parte de
identificación mortuaria y a la vez se puede decir que esta reconstruye la
circunstancias de muerte, equivalente a la reconstrucción de la biografía
biológica antemortem del individuo, con el propósito de establecer cómo era el
modo de vida de la víctima antes de su muerte, sus enfermedades y hábitos
profesionales. Este procedimiento se conoce también como osteo-biografía. Se
divide en tres ramas importantes, relacionadas con otras tantas ramas de las
ciencias antropológicas: la antropología forense, la arqueología forense y la
antropología cultural forense.
- Primatología
Debido a que los seres humanos son primates emparentados genéticamente con otros
simios y monos el estudio de la conducta, la dinámica de la población, los
hábitos alimenticios y otras cualidades de los mandriles, chimpancés, gorilas y
primates análogos, constituye una dimensión comparativa esencial de la
antropología.
- Osteología
Se puede definir como la sección de la disciplina que estudia los huesos y su
aplicación en la parte socio biológica, y como la forma de estudiar los huesos
de manera determinada y regional.
- Somatología
Es el estudio del cuerpo humano y las relaciones que este establece con el medio
ambiente y la cultura, así como la estructura del hombre y los diferentes tipos
de ambiente donde habita.
- Ontogenia
Estudia los cambios químicos, físicos y neurológicos que experimenta cualquier
organismo desde el momento en que es concebido hasta que muere.
- Paleoantropología
Es la rama de la antropología biológica que se ocupa del estudio de la evolución
humana y sus antepasados fósiles, en otras palabras de los homínidos antiguos.
- Paleopatología
Es la ciencia que estudia las enfermedades padecidas por personas o animales en
la antigüedad, a través de vestigios hallados en los huesos e inmediaciones
donde se hallan dichos restos.
- Antropología genética
Se define como la aplicación de técnicas moleculares para poder entender la
evolución homínida, en particular la humana, relacionándolas con otras criaturas
no humanas.
- Ecología humana
Se puede definir como de la materia del mundo entero en afectos de la física
biológica estudio de la relación existente entre el hombre y el medio ambiente
en el cual se desarrolla.
Antropología social o cultural
La antropología social o cultural es la rama de la antropología que se ocupa de
la descripción y análisis de las culturas. Uno de los temas principales de la
antropología cultural, por lo tanto es, la relación entre los rasgos universales
de la naturaleza humana y la forma en que se plasma en culturas distintas. El
estudio de las razones de las diferencias culturales ”motivadas por razones
ambientales o históricas”, y de la organización de estas en sistemas globales ha
ocupado también buena parte de los esfuerzos de la disciplina. La antropología
cultural incluye también el estudio de la religión como un elemento común a
todas las culturas. Es más apropiado llamarlo "fenonemenología de la religión" y
podría incluir apartados como: fenómeno religioso, religiosidad popular,
ceremoniales, ritos, etc. La fenomenología de la religión no hace exégesis o
defensa de ninguna religión y explica el hecho religioso desde diversas
disciplinas: economía, sociología, psicología, literatura, lingüística...
Aunque hoy se considera una subdisciplina de la antropología cultural,
históricamente ésta procede de la etnología, que se ocupa de recoger material
que permita describir e interpretar las distintas culturas. El estudio de la
etnología se originó en el siglo XIX, cuando estudiosos e historiadores buscaron
por primera vez proporcionar una interpretación sistemática de los mitos,
tradiciones y costumbres de los pueblos extraeuropeos recopiladas por
exploradores y misioneros; esta primera fase de la disciplina, desdeñosamente
denominada "antropología de poltrona" por las generaciones posteriores, estuvo
caracterizada por la falta de contacto directo entre investigadores e
investigados, y por la dedicación a problemáticas predominantemente históricas y
genéticas.
Los teóricos de esta primera generación (entre ellos James Frazer y Edward
Burnett Tylorâ) se ocuparon del problema de la difusión de los elementos
culturales, de los métodos de transmisión del contenido cultural y de la
elaboración de soluciones alternativas a problemas tecnológicos comunes. En
línea con la filosofía positivista dominante en la teoría de la ciencia de la
época, el consenso disciplinario se inclinó por suponer que las diferentes
culturas pasaban por una serie homóloga de etapas en su evolución, aún sin tener
necesariamente contacto entre sí.
A comienzos del siglo XX, los trabajos de Bronislaw Malinowski supusieron una
modificación radical en las estrategias de investigación de la antropología. Aún
sin apartarse de una teoría científica positivista, Malinowski abordó el estudio
directo de los pueblos investigados mediante el trabajo de campo, sosteniendo
que los materiales recopilados por misioneros o legos introducían graves
desviaciones y sesgos para el estudio, al interpretar de manera incorrecta el
sentido de muchas de las prácticas. La metodología desarrollada por Malinowski
en sus investigaciones sobre los nativos de las islas Trobriand (Nueva Guinea)
implicaba el traslado del investigador al hábitat de la cultura investigada y la
inmersión en sus propios hábitos comunitarios, en la llamada observación
participante. Vehementemente defendida por su autor y por Franz Boas,
rápidamente se convirtió en el método estándar de la disciplina. Uno de los
resultados más importantes obtenidos mediante el método de la observación
participante fue la constatación de que hábitos o tradiciones de apariencia
similar podían cumplir funciones radicalmente diferentes en culturas distintas,
obligando a estudiar detalladamente el contexto y a prescindir de
clasificaciones universales.
Los documentos escritos se producen ya desde que los países europeos exploran
América del Norte, Central y Sur, por citar los que actualmente están en el
grupo cultural latino. Los autores fueron navegantes, misioneros, exploradores,
comerciantes, viajeros, geógrafos, historiadores, antropólogos y etnólogos. La
época descrita se inicia en el siglo XV y el período más importante es entre el
siglo XVIII y el siglo XIX. El ámbito fue desde Tierra del Fuego hasta Canadá.
En la Historiografía hispana hay un importante catálogo de obras, quizás
cientos, cuyo tema es América latina y su método es de cuadernos de campo y
recopilaciones de fuentes escritas y orales.
Antropología médica: comunión entre ciencias
La relación entre la medicina y la antropología ha estado marcada por diversos
encuentros y desencuentros. Desde el campo disciplinario de la antropología, la
medicina está integrada a la cultura, y cada cultura cuenta con su
interpretación de lo que es el fenómeno de la enfermedad; se habla entonces de
medicinas que llegan a ser tantas cuanto alcanzan a ser el número de culturas
existentes.
En nuestra sociedad las medicinas que corresponden a las diversas culturas
coexisten, se divulgan y se influyen mutuamente. Sin embargo, se presenta el
dominio o hegemonía de una sobre las otras, una medicina que tiene como eje a la
ciencia y cuyo aporte es la objetividad, que se ha convertido en la medicina
oficial al contar con el apoyo de los Estados. Gran parte de la medicina
científica se apoya en la experimentación, lo que ha permitido la consolidación
de un cuerpo de conocimientos que se expande y diversifica continuamente,
desarrollando especialidades a un nivel sin precedentes y colocando en un plano
secundario y hasta subordinado a otras prácticas médicas.
Por diferentes circunstancias, en el desarrollo del ejercicio profesional médico
se ha dado prioridad a un tipo de conocimientos, excluyendo otros. Este modelo
médico dominante en los servicios asistenciales y en la formación universitaria,
ha hecho énfasis en la dimensión biológica del proceso salud-enfermedad.
Si consideramos a la medicina como campo profesional donde se conjuntan
conocimientos, técnicas y habilidades que tienen como objeto el estudio del ser
humano desde el proceso salud-enfermedad, entonces se hace evidente que no debe
ser reducido a lo biológico, ya que incluye lo social y lo psíquico.
El fenómeno salud-enfermedad aunque se expresa en lo individual se refiere a
procesos colectivos, que son a la vez fenómenos históricos. A los largo de su
evolución, el hombre se ha enfrentado a la enfermedad. Las condiciones
socioeconómicas y culturales de una sociedad favorecen un tipo de patología
determinada, a la vez, se construyen una serie de teorías que intentan
determinar la etiología y orientan la práctica médica.
Cuando el médico se pregunta ¿cómo se conocen las enfermedades en el hombre?,
¿como las concibe el hombre enfermo?, las respuestas las construye de acuerdo a
los conceptos de su sociedad y de su época .
La medicina moderna en general considera la enfermedad como un hecho
anatomofisiológico, se tiende a ver como una entidad objetiva que esta
localizada en algún lugar del cuerpo y que perturba el proceso fisiológico. El
médico utiliza los conceptos y prácticas dominantes, pero se enfrenta a los
diversos modos de entender la enfermedad y a múltiples propuestas terapéuticas.
Para prevenir, curar o rehabilitar debe conocer las formas de organización,
conocimientos y valores de la sociedad y de los grupos sociales en donde realiza
su trabajo, ya que cuando se construye la realidad inevitablemente se transita
por el sendero de lo ideológico. Así, la interpretación sociocultural de la
enfermedad incluye múltiples aspectos: campos de conocimientos, técnicas
médicas, tecnologías, recursos e instrumentos, medicamentos, plantas, animales,
ritos, símbolos, ideas, conductas, procedimientos, las lógicas internas tanto
del facultativo y de la institución de salud como de los pacientes y sus
familiares, la tradición, la verificación empírica y la experiencia, así como la
confrontación con la teoría, el grado de aceptabilidad de la práctica
terapéutica, la forma en la que los valores sociales incluidos en la profesión
permean la práctica terapéutica, entre otros. Aparecen tanto las bondades como
las incongruencias de las prácticas médicas, por eso es necesario conocer y
confrontar diversas cosmovisiones del proceso salud-enfermedad.
Antropología Médica
La antropología médica es un subcampo de la antropología social o cultural. Es
la traducción al castellano del término medical anthropology que sirve, desde
1963, de etiqueta identificativa de la investigación empírica y la producción de
teoría por parte de los antropólogos sobre los procesos sociales y las
representaciones culturales de la salud, la enfermedad y las prácticas de
atención o asistencia relacionados con ella.
En Europa, el término "antropología médica" fue el término elegido en los años
cuarenta para designar los estudios filosóficos sobre la salud/enfermedad, como
traducción del término neerlandés "medische anthropologie" acuñado en el siglo .XIX.
Algunos autores plantean que el concepto de antropología médica se origina en la
década del '70, justamente cuando nace la bioética, otra disciplina vinculada al
mundo científico y médico que ha ido adquiriendo gran relevancia en los últimos
años.
La antropología médica entiende que la enfermedad no es un concepto ni una
experiencia universal. Las enfermedades tienen fuertes componentes culturales
que deben ser respetados. Estudia los problemas de salud humanos y los sistemas
terapéuticos en sus contextos sociales y culturales más amplios. Recurriendo a
las ciencias biológicas y sociales, así como a la clínica, los antropólogos
médicos han hecho grandes aportaciones al conocimiento y mejora de la salud
humana y los servicios sanitarios en todo el mundo. En consecuencia, el auge de
esta subdisciplina en años recientes ha sido notable, como reflejan las
numerosas publicaciones y encuentros de especialistas, los programas de
formación y su influencia fuera del ámbito puramente antropológico.
La antropología médica no se caracteriza por un solo paradigma teórico. Por
ejemplo, la descripción y el análisis etnográfico de la religión y de los
sistemas terapéuticos son tan antiguos como la propia antropología, mientras que
enfoques nuevos, como la antropología medica crítica, son producto de las
tendencias intelectuales más recientes. Aunque dicho ámbito de actividad
intelectual es muy diverso, cabe identificar cinco enfoques básicos: biomédico,
etnomédico, ecológico, crítico y aplicado. Estos enfoques comparten tres
premisas fundamentales:
1) La enfermedad y la curación son fundamentales en la experiencia humana y se
comprenden mejor holísticamente en contexto con la biología humana y la
diversidad cultural.
2) La enfermedad representa un aspecto del entorno que sufre la influencia del
comportamiento humano a la vez que requiere adaptaciones bioculturales.
3) Los aspectos culturales de los sistemas de salud tienen importantes
consecuencias pragmáticas en la aceptabilidad, efectividad y mejora del cuidado
sanitario, en particular en las sociedades multiculturales.
-Enfoque biomédico
Aunque no siempre se reconoce así, gran parte de la investigación en
antropología biológica con recurso a la epistemología científica convencional y
centrándose en la biología humana y las consecuencias sanitarias de diferentes
esfuerzos e incidencias, es parte de la antropología médica. Por ejemplo, se
reconoce desde hace tiempo que la enfermedad ha sido un importante agente de
selección natural en la evolución genética y cultural. Los antropólogos
biomédicos han usado los estudios inmunológicos para examinar el curso de las
epidemias y las adaptaciones fisiológicas humanas a determinadas demandas o
esfuerzos relacionados como las propias infecciones, la privación alimentaria,
la altitud o las temperaturas extremas.
- Enfoque etnomédico
Las primeras investigaciones etnomédicas se confinaron al estudio de las
sociedades no occidentales y culturas llamadas exóticas, y en general, se
integró en el campo más amplio del estudio comparativo de la religión. Las ideas
acerca de la enfermedad y los rituales terapéuticos se analizaron como ventanas
sobre las creencias cosmológicas y los valores culturales subyacentes. A medida
que se reconoció la intima relación entre los conceptos de enfermedad y de
organización social, la etnomedicina pasó a centrar su interés en la
investigación etnográfica. Fabrega (1975) definió este enfoque como “estudio de
que piensan los miembros de diferentes culturas acerca de la enfermedad y como
se organizan para recibir tratamiento médico, así como de la propia organización
social de éste.”
Los estudios etnomédicos típicos se centran en la clasificación y el
significado cultural de la enfermedad, los comportamientos de los enfermos en
busca de salud y las teorías, el adiestramiento y las prácticas de los
sanadores. Nichter (1992) describe doce áreas de trabajo etnomédico actual,
incluido “el estudio del afligido cuerpo como espacio en el que contienden
ideologías distintas y se desarrollan las emergentes a través de prácticas e
instituciones médico-religiosas que guían la producción de saberes.” El concepto
de modelos explicativos de la enfermedad usados en la antropología clínicamente
aplicada lleva la atención a las interpretaciones individuales de la causa, el
curso y tratamiento de los episodios patológicos. Los conocimientos etnomédicos
son importantes para entender como influyen las creencias culturales en los
comportamientos relativos a la salud.
- Enfoque ecológico
El enfoque ecológico en la antropología médica centra su interés en como las
pautas de comportamiento y culturales humanas configuran las complejas
interacciones del patógeno, medio natural y huésped humano para producir
enfermedades infecciosas. Los estudios ecológicos de la salud y la enfermedad
han puesto sus miras más allá de los factores socioeconómicos locales que
influyen en la frecuencia de la enfermedad para ponerlas en las fuerzas de
política económica mayores que limitan las opciones comportamentales de las
poblaciones.
La antropología ecológica y la política examinan la influencia de los ambientes
culturales, físicos y político-económicos en la distribución de la morbibilidad
y la mortalidad. Los cuadros patológicos descritos con modelos epidemiológicos a
menudo reflejan prácticas culturales asociadas con la dieta, los modelos de
actividad, la sexualidad y otros. Además, las prácticas grupales culturalmente
definidas, como la introducción de la agricultura de riego, pueden transformar
el equilibrio ecológico de la enfermedad a favor del patógeno. Los análisis
ecológicos en antropología médica revelan igualmente numerosos casos donde los
cambios culturales mejoran el estado sanitario en algunos grupos.
- Enfoque crítico
La antropología médica crítica (AMC) comprende dos movimientos intelectuales
influyentes en este campo a lo largo de las décadas de 1980 y 1990. Uno subraya
los enfoques marxistas de las fuerzas político-económicas macrosociales para
comprender como influyen en la salud y en la estructura de los sistemas
sanitarios; el segundo es más epitesmológico y cuestiona los fundamentos de la
teoría y la práctica biomédica contemporánea. Este enfoque se ha visto influido
por pensadores postmodernos como Foucault, que ponen énfasis en la naturaleza
social-contruccionista de la realidad y en el poder social inherente a
instituciones hegemónicas como la “biomedicina”.
Lo que ambos movimientos tienen en común es la demanda de una nueva reflexión
fundamental sobre las premisas y objetivos de la antropología médica. La
orientación política-económica de la AMC considera las cuestiones de la salud en
contexto con fuerzas políticas y económicas mas poderosas que modulan las
relaciones humanas, configuran el comportamiento social y condicionan la
experiencia colectiva. Los macroprocesos mundiales se ven como moldeadores de la
práctica clínica e influyen en la distribución de las enfermedades. La medicina
se asume no sólo como un conjunto de procedimientos y tratamientos, sino como
una serie de relaciones sociales e ideología que las legitima.
- Enfoque aplicado
Se consideran dos ramas, la clínica y la relacionada con la sanidad pública. La
antropología médica clínicamente aplicada se conoce mejor por el uso que hace de
modelos explicativos para explorar las diferencias conceptuales entre las
percepciones respectivas del médico y del paciente en lo concerniente a la
enfermedad y la dolencia. Los antropólogos clínicos trabajan en escenarios
biomédicos con los terapeutas y contribuyen al suministro de cuidados médicos,
aplicándose al propio tiempo al adiestramiento de futuros profesionales. La
investigación realizada por antropólogos médicos clínicos atiende
pormenorizadamente a opciones de atención sanitaria, creencias sobre la
enfermedad y eventos vitales; también, al estudio de las influencias culturales
en el comportamiento del paciente, la distribución de las enfermedades, la
experimentación de la dolencia y las interacciones que se establecen entre
terapeutas y pacientes. Forman parte también del campo de estudio macroaspectos
como los sistemas de prestación sanitaria institucional y los contextos
políticos y económicos.
La investigación en la antropología médica aplicada a la salud pública tiene un
énfasis programático en la atención sanitaria primaria y las intervenciones en
terapias de nutrición y rehidratación que requieren participación comunitaria.
En general, la antropología médica intenta analizar los sistemas de ideas y
significados de cada grupo humano dentro del proceso salud enfermedad, así como
las prácticas de atención, permite entender como la cultura establece marcos de
referencia que influyen en el comportamiento de las personas durante los
episodios mórbidos.
El padecimiento es un concepto que ha sido manejado desde la perspectiva
antropológica, entendiéndolo como el sentir y sufrir una serie de síntomas,
tiene que ver con la experiencia vivida de vigilar los procesos corporales, las
expectativas creadas alrededor de dichos procesos, las categorías y
explicaciones del sentido común accesibles a todas las personas del grupo social
y los juicios de los pacientes sobre como enfrentarlos. Para entender el
padecimiento, se establecen modelos explicativos que son manejados por curadores
y pacientes en todos los sistemas de salud, se ofrecen nociones sobre las
enfermedades y los tratamientos y dan significado social a la experiencia de la
enfermedad. Estos modelos explicativos pueden presentar diferencias importantes
en los grupos sociales, incluso del mismo nivel socioeconómico y cultural.
La relación entre el médico y el enfermo presenta una serie de problemas que
tiene su origen en las diferencias entre los modelos explicativos que comparten
cada uno. Los conceptos de padecimiento son diferentes a los conceptos médicos
de lo que es la enfermedad.
Antropología médica en Cuba
Los estudios de antropología se iniciaron con formalidad en Cuba en la segunda
mitad del siglo XIX, por los doctores Luis Montané Dardé (1849-1936) y Arístides
Mestre Hevia (1865-1952) quienes utilizaron la Real Academia de Ciencias
Médicas, Físicas y Naturales de la Habana (fundada en 1861) como tribuna de
discusión. Juntos fundaron la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba el 7 de
octubre de 1877, la cual estaba destinada a apoyar y divulgar las
investigaciones de esta rama de la ciencia en la isla. Esta etapa inicial es la
de las primeras exploraciones a sitios arqueológicos, a excepción de las
realizadas por el geógrafo Miguel Rodríguez Ferrer en 1846 en asentamientos
aborígenes.
Son los primeros estudios de antropología médica que se refieren a nuestra
población o a una parte de ella, los dedicados a las enfermedades de los negros
esclavos, a las medidas que debían emplearse para enfrentarlas o
contrarrestarlas y a un sistema de atención medica muy particular dirigido a
esta clase social de origen africano. Esta medicina era considerada de forma
diferente a la de los blancos. Es por eso que en el génesis de la antropología
médica cubana aparece la obra “El Vademécum de los hacendados cubanos” (1831)
del francés asentado en Cuba Honorato B. de Chateausalins; pero se cuenta
también con la obra de Francisco Barrero, la cual permaneció inédita por ciento
cincuenta y cinco y años hasta que fue publicada por las investigadoras Lydia
Cabrera y Teresa de Rojas. La antropología como ciencia del estudio del hombre
se consolida en Cuba durante los primeros años del siglo XX gracias a la labor
de Fernando Ortiz (1881-1969) el cual desbordó los estudios de antropología
física y forense iniciados por el doctor Montané y desarrollar la antropología
cultural y social, con su histórico estudio “Hampa afrocubana. Los negros
brujos: apuntes para un estudio de etnología criminal.” (1906)
En Cuba, como en otros países del Nuevo Mundo, la importación de grandes masas
de poblaciones africanas, para que realizaran el trabajo mas duro e intenso, fue
algo habitual desde etapas tempranas del siglo XVI, cuando los aborígenes de
nuestra isla disminuyeron, al ser sometidos a la explotación y pasar de un
sistema de vida de comunidad primitiva a uno esclavista en un período de tiempo
muy breve. Una respuesta ante esta situación fue la práctica del suicidio en
proporciones elevadas y la decisión de las parejas de no tener descendencia.
Además, los agentes patógenos traídos por los colonizadores provocaban epidemias
entre la población autóctona, al no tener esta ningún tipo de defensa
inmunológica.
Como consecuencia de la disminución de la mano de obra agrícola, los
colonizadores que propiciaron el exterminio indígena comenzaron a introducir
negros esclavos sometidos a inhumanas condiciones de trabajo donde primaba el
hacinamiento, la escasa alimentación y los castigos corporales. Toda esta
situación creo nuevas condiciones de salud y epidemiológicas en la colonia. La
necesidad de mantener a la masa explotada en condiciones de salud relativas que
permitieran el trabajo, hizo surgir un nuevo de tipo de medicina, destinada
solamente a tratar esclavos. Uno de sus precursores fue Alejandro de la Fuente
García, el cual estudió una muestra de 4 446 esclavos de La Habana entre 1580 y
1699 y describió no sólo las enfermedades que con más frecuencia los aquejaban
(deficiencias nutricionales, disentería y síndrome diarreico agudo), además los
agrupó según el tiempo de permanencia en la isla y su grado de adaptación en:
Bozales, Ladinos y Azucareros.
Otro de los temas relacionados con la antropología médica en nuestro país fue el
estudio de los sistemas médicos, de las ideas sobre la medicina y la enfermedad,
y las medidas terapéuticas que los habitantes tenían al arribo de los europeos.
Un grupo de médicos de la recién fundada Sociedad Antropológica se sintió
interesado en el tema y publicaron numerosas obras; la más relevante quizás es
la del médico Enrique López Veitía (1857-1910) “Medicina de los siboneyes”.
Siguiendo el curso de la antropología médica en Cuba, es necesario nombrar al
doctor Raimundo de Castro y Bachiller (1878-1954), profesor de medicina legal
que fue uno de los que mas aportó a esta disciplina durante la primera mitad del
siglo XX y cuyos frutos ha recogido el actual Instituto de Medicina Legal, con
una importante labor dentro de la Antropología forense de fama internacional,
trabajo caracterizado fundamentalmente por la identificación de restos óseos,
tanto desde la óptica de la Criminalística como del estudio de poblaciones
aborígenes, fechado de restos óseos, utilizando las técnicas más modernas.
También se ha especializado esta institución en estudios para determinar
paternidad, huellas, etc.
Esta especialidad altamente calificada ha sido solicitada incluso por países del
área para identificar restos humanos, cadáveres, como fue un famoso caso de
criminalística solucionado en Ecuador y más recientemente el hallazgo en Bolivia
de los restos de la guerrilla del comandante Ernesto Che Guevara, que fueron
encontrados, rescatados e identificados por un equipo de especialistas dirigido
por su director Doctor Jorge González Pérez después de varios meses de ardua
labor. Importantes también fueron las investigaciones de crecimiento y
desarrollo humano llevadas a cabo por especialistas del Ministerio de Salud
Pública, como fue la Encuesta e Investigación de Crecimiento y Desarrollo de la
población infantil cubana, dirigida por el profesor doctor José Jordán, que
culminó con el cálculo de las Tablas Cubanas de Peso Talla y Estatura, que hasta
ese momento el desarrollo corporal de nuestros niños era evaluado por parámetros
foráneos. En la actualidad continúan estas investigaciones en el Departamento de
Crecimiento y Desarrollo que dirige el Doctor José Gutiérrez Muñiz en la
Facultad de Ciencias Médicas “Julio Trigo”. También se ha desarrollado la línea
de investigación antropológica relacionada con la nutrición y los hábitos
alimentarios en los diferentes grupos de población desde el Departamento de
Antropología y Nutrición, del Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de los
Alimentos.
La Medicina y la Antropología a través de la bioética
La Bioética es una disciplina que se ocupa del cuidado y afirmación de la vida,
atendiendo los dilemas suscitados por el desarrollo tecno-científico, en el
marco de las ciencias, los valores y los principios morales. En la sociedad
actual nos encontramos ante cambios generados por la investigación científica,
principalmente en los campos de la Biología y la Física que afectan la vida, su
calidad y su sentido, y que podrían convertirse en irreversibles.
El movimiento bioético surgió desde la ciencia, preocupada por sus avances en
dominios antes insospechados, especialmente en la biomedicina, con
intervenciones en la genética y la herencia humana, en el status del embrión, la
contracepción, el aborto, la eutanasia, la definición de la muerte, la calidad
de vida, la familia, la procreación asistida, la experimentación en animales y
humanos, la utilización de recursos, la autonomía de la persona como sujeto
moral; en fin, del paternalismo médico y muchos temas más que trascienden lo
meramente biológico hacia lo social y lo cultural.
Los dilemas creados por la tecnociencia han estimulado la reflexión bioética
como una disciplina que se ocupa del cuidado y afirmación de la vida para
enfrentar dichos dilemas.
Esa reflexión surgida sobre los hechos de la medicina se ha extendido a todas
las actividades de la sociedad tecnocientífica en que vivimos. La medicina
contemporánea ha adquirido las formas discursivas de las ciencias naturales
empíricas. Uno de los mandatos en el contexto intelectual de esas disciplinas es
realizar todo lo factible, hasta el límite de su capacidad. Tales disciplinas,
especialmente las relacionadas con el cuerpo humano –cuyo paradigma es la
fisiología- proveen la normatividad esencial que preside las nociones de salud y
normalidad. Proveen, asimismo, las metáforas que permiten reinterpretar la vida
social como un cuerpo sano, que puede perder algunas de sus partes pero que se
conserva intacto en lo general.
La transición entre la fisiología como disciplina del cuerpo humano normal y la
medicina como fijadora de normas y reparadora de yerros en la sociedad general
se encuentra en autores tan diversos como Rudolf Virchow en Alemania y Walter B.
Cannon en Estados Unidos y no fue ajena a las teorizaciones de la sociología
temprana de un Henderson o un Parsons.
El origen cultural de las enfermedades y las propuestas surgen desde la bioética
para abordar los conflictos que padecemos. Una mirada sobre las relaciones entre
medicina y la ética nos muestra que no han estado exentas de conflictos a lo
largo de la historia y se hace necesaria la presencia del derecho,
constituyéndose la sociedad moderna en un entramado médico jurídico.
En su Ética Nicomáquea, Aristóteles dice que el fin (télos) de la medicina es la
salud. Ocurre sin embargo, que la salud no es ahora algo comprensible de suyo,
como lo fue en otras épocas. Algunos filósofos como Fernando Lolas ven la salud
como un objeto, pero no un objeto cualquiera, sino uno que se construye a diario
por personas que no la tienen por objeto de ciencia y que la viven como ritual
de construcción personalísima.
La salud es modelada no sólo por el discurso médico y científico, también forma
parte del discurso profano y del imaginario social expresado en los medios
masivos de comunicación social, la ficción novelesca o el dogma religioso. Por
tanto, la salud no es neutral y su evaluación siempre va a constituir un acto
valorativo.
La salud no debe sólo existir, tiene que ser buena, conducir al bienestar y ser
sinónimo de calidad de vida.
En la sociedad actual, la salud se ha convertido en valor de mercado. Es
vendible, alquilable y se comercia con ella. Los principios tradicionales que
han constituido el núcleo de la Bioética: justicia, no maleficencia, autonomía y
beneficencia; resultan insuficientes para abordar la salud y enriquecer la
práctica de la medicina.
La escuela de Heidelberg (llamada así en 1950 por Pedro Laín Entralgo) plantea
imbricar la bioética con la medicina antropológica en un intento de rescatar la
salud como valor. En esta escuela se destacaron figuras como: Ludolf von Krehl,
Richard Siebeck, Víctor von Weizsäcker y Paul Christian. A pesar de que en
décadas siguientes, el ímpetu de esta escuela disminuyó considerablemente, sus
planteamientos sobre rescatar los aportes de la tradición antropológica son de
gran importancia.
No debemos olvidar que si algo caracteriza a la cultura postmoderna es el
ocultamiento de sus directrices, la fractura de los vínculos tradicionales y el
escepticismo respecto del universal acuerdo. No se trata de visiones pesimistas
de la vida, privilegio en el pasado de espíritus adelantados y sagaces como
Schopenhauer. Se trata más bien de una generalizada desconfianza en los
ordenamientos, las normas y los principios. Manteniendo, no obstante, una
liturgia cosmética que parece reforzarlos. De allí la necesidad de
«desenmascarar lo real» con ayuda de la reflexión y del esfuerzo.
Por tanto, en la investigación sobre los determinantes macrosociales de la salud
y sus perturbaciones, en la práctica médica diaria, la reflexión bioética debe
ser un componente sustantivo.
CONCLUSIONES
La antropología médica se ha ido conformando lentamente como una versión
especializada que observa al ser humano desde la óptica de la enfermedad. "Las
prácticas sociales en general, las biomédicas en particular, requieren de una
orientación de sentido en vista del inestable equilibrio existente entre
capacidad creadora y posibilidad destructiva".
El concepto de antropología médica se origina en la década del '70, justamente
cuando nace la bioética, otra disciplina vinculada al mundo científico y médico
que, al apostar por la afirmación de la vida como valor per se, entiende la
salud como tal y que ha ido adquiriendo gran relevancia en los últimos años.
La antropología médica entiende que la enfermedad no es un concepto ni una
experiencia universal. Las enfermedades tienen fuertes componentes culturales
que deben ser respetados.
En Cuba, el desarrollo de la antropología estuvo fuertemente ligado al proceso
de conformación de la identidad nacional, siendo las primeras investigaciones en
este ramo las dedicadas al estudio de la las poblaciones aborigen y de origen
africano. La antropología médica no comienza a afianzarse como disciplina hasta
el siglo XX gracias a la contribución de numerosas personalidades como Raimundo
de Castro y Fernando Ortiz, entre otros.
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Disponible en URL:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/557/55703716.pdf
AUTORES
Victoria de la Caridad Ribot Reyes
Doctora en Medicina
Especialista de I grado y profesora instructora de Medicina General Integral
Master en Longevidad Satisfactoria
Maestrante de Bioética
e-mail: victoriaribot@infomed.sld.cu teléfono: 2060941
Centro de trabajo: Policlínico “Carlos Manuel Portuondo” (Marianao, La Habana)
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Publicación enviada por Victoria de la Caridad Ribot Reyes
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Publicado Friday 29 de February de 2008
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