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Una estrategia para el mejoramiento de la calidad educativa
Resumen: En el artículo la evaluación en primer lugar, debe ser vista como parte integral del proceso de aprendizaje; segundo, la esencia misma de la evaluación es obtener información útil para los estudiantes, para el profesor y para la institución; tercero, la evaluación debe ser continua y permanente; y cuarto, las evaluaciones deben ser hechas lo más frecuentemente posible. El considerar la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje cambia el papel del profesor que la emplea para dar notas y cumplir con los requisitos exigidos por la institución.
Publicación enviada por Lic. Kirenia Arianna Torres Aldana
RESUMEN
En el artículo la evaluación en primer lugar, debe ser vista como parte integral
del proceso de aprendizaje; segundo, la esencia misma de la evaluación es
obtener información útil para los estudiantes, para el profesor y para la
institución; tercero, la evaluación debe ser continua y permanente; y cuarto,
las evaluaciones deben ser hechas lo más frecuentemente posible. El considerar
la evaluación como parte integral del proceso de aprendizaje cambia el papel del
profesor que la emplea para dar notas y cumplir con los requisitos exigidos por
la institución.
Se hace un análisis de algunos aspectos centrales de la evaluación, con la
intención de subrayar el carácter formativo, educativo de la evaluación del
aprendizaje basándonos en los principios de la evaluación y como estos influyen
en el mejoramiento de la educación. Destacando expectativas o metas fijadas en
el proceso de aprendizaje.
Resulta fundamental por la importancia que se le concede, que el lector
interiorice que la evaluación es un acto obligatorio del docente. Acto de gran
repercusión social por las consecuencias que tiene para el alumno; y sobre todo
que no es sinónimo de calificar como el hábito o la costumbre nos ha hecho
creer. Abarcando todos los aspectos que intervienen en el proceso: alumno,
profesor, sistema...... Siendo una práctica reflexiva propia del docente por lo
que no se circunscribe exclusivamente al ámbito del aprendizaje.
INTRODUCCIÓN
Durante la primera mitad del siglo xx y hasta la década de los 60, la función de
la evaluación fue la de comprobar los resultados del aprendizaje. Ya se tratase
en términos del rendimiento académico o del cumplimiento de los objetivos
propuestos.
Las políticas educativas que se expresan en los objetivos de los sistemas de
educación, evidencian una creciente aspiración no elitista, expresada en la
búsqueda de mayor calidad de educación para mayor cantidad de personas. Esta
política toma cuerpo, fundamentalmente, en la definición de niveles obligatorios
de educación y por tanto la democratización da acceso a niveles básicos y crea
oportunidades para todos.
Las influencias de esta posición se hicieron sentir agudamente, con el triunfo
de nuestra revolución. Abriéndose un espacio para cuestionarse las nuevas metas.
Las expectativas o metas fijadas realmente corresponden a los objetivos finales
fijados para una asignatura y para llegar allá el estudiante debe ir venciendo
algunos obstáculos que se presentan en el camino; debe ir quemando etapas, y a
cada una de éstas etapas corresponden uno o varios objetivos intermedios
específicos.
En el nuevo panorama educativo, es fundamental que la evaluación sea parte
integral en el proceso de aprendizaje; aporte información útil para estudiantes,
profesores e instituciones; se aplique continuamente; y, propicie la discusión
sobre las falencias detectadas en el aprendizaje a fin de poner en marcha
acciones correctivas.
La implementación de sistemas de evaluación está asociada fundamentalmente a un
creciente interés por los resultados de la calidad de la educación, tales
sistemas surgen principalmente en razón a:
v La necesidad de saber si los estudiantes realmente están adquiriendo los
conocimientos, competencias, actitudes y valores necesarios para desempeñarse
con éxito en la sociedad y para convivir armónicamente en comunidad.
v Los indicadores de matrícula, cobertura, deserción y repitencia,
tradicionalmente utilizados para medir los resultados de un sistema educativo,
se consideran insuficientes, pues no dan real cuenta de la calidad de la
educación que se imparte en las instituciones escolares [1]. Ello en razón a que
la calidad de la educación no es fácilmente visible para los diferentes actores
de la comunidad educativa ni para la sociedad en general, en comparación con
otras actividades humanas en las que es más sencillo apreciar los resultados de
lo que se hace [2].
DESARROLLO
A partir de los años 1970 aparecen las llamadas alternativas cualitativas, donde
se le da importancia al proceso. Desde esta perspectiva, evaluar será entender y
valorar los procesos y resultados de la intervención educativa. Si en los
modelos anteriores se utilizaba como procedimientos metodológicos la
cuantificación de las observaciones y el tratamiento estadístico de los datos en
esta perspectiva se utilizará la observación, la entrevista, los registros,
análisis de documentos, etc. Esta última se planteará como una evaluación
sensible a cambios y forma parte de un sistema abierto, complejo y cambiante
como es la enseñanza.
Concepto de evaluación:
El concepto de evaluación, en el campo de la educación ha ido evolucionando a lo
largo del tiempo. En un principio, se unió a una tradición examinadora y de
control que caracterizaba las prácticas evaluativas atendiendo a los resultados
del aprendizaje hasta las llamadas alternativas cualitativas, donde se le da
importancia al proceso. A partir de este momento pasa a ser un tema prioritario
en la calidad de la educación.
La evaluación es una actividad sistemática y continua como el mismo proceso
educativo, un subsistema integrado dentro del propio sistema de la enseñanza y
tiene como misión especial recoger información fidedigna sobre el proceso en su
conjunto para ayudar a mejorar el propio proceso, y dentro de él, los programas,
las técnicas de aprendizaje, los recursos, los métodos y todos los elementos del
proceso.
La evaluación debe servir de ayuda para elevar la calidad del aprendizaje y
aumentar el rendimiento de los alumnos.
La evaluación es un proceso integral que permite valorar los resultados
obtenidos en términos de los objetivos propuestos, acorde con los recursos
utilizados y las condiciones existentes.
Esto implica la obtención de informaciones que permitan la elaboración de
juicios «válidos» acerca del alcance de determinado objetivo, de la eficiencia
de un método, etc. Para el logro de esas informaciones la evaluación utiliza la
medición, la cual garantiza datos más válidos y confiables en los cuales
fundamentar los juicios.
“La evaluación educacional ha sido, y hasta cierto punto sigue siendo, un
proceso más bien estancado de pruebas estandarizadas, calificación, colocación,
certificación y acreditación, que sirve para mantener pautas normativas...” “La
definición de la evaluación como medición se limita evidentemente, sólo a
aquellas cosas que pueden ser medidas con pruebas estandarizadas”.
La evaluación no es una actividad aislada del proceso formativo La evaluación es
un proceso continuo y acumulativo. Es una acción inherente y simultánea al
quehacer educativo. Estas características implican la inoperancia de la
evaluación como una actividad aislada, a veces realizada como cortes del proceso
enseñanza-aprendizaje (fechas o períodos de evaluación formal acompañados
psicológicamente de un clima de tensión particular).
Toda clase es una oportunidad para «reunir evidencias» de la actuación de los
alumnos y de nuestra acertada o no-selección de objetivos y de medios para la
conducción del aprendizaje
La evaluación en el proceso didáctico
El proceso didáctico, como todo sistema estructurado, está establecido en tres
elementos fundamentales: Entradas o Preparación, Proceso o Realización y Salidas
o Resultados. Como todo proceso, igualmente lleva a la par otro proceso de
evaluación continua que permite en cada fase anteriormente señalada el recibir
datos sobre su funcionamiento y disponer en su caso de los elementos de mejora o
rectificación necesarios. Es lo que se denomina feed-back o realimentación.
La evaluación continua:
Se llama evaluación continua a la que engloba todo el proceso de aprendizaje, y
se refiere tanto al profesor, al alumno o a la marcha del proceso. La evaluación
continua contempla tres fases en su proceso:
- Evaluación diagnóstico o inicial
Es la determinación de la presencia o ausencia en un alumno de capacidades,
habilidades motrices o conocimientos. En ella se recibe también información
sobre la motivación del alumno, sus intereses, etc.
Es la determinación del nivel previo de capacidades que el alumno tiene que
poseer para iniciar un proceso de aprendizaje y la clasificación de los alumnos
por medio de características que están relacionadas con formas de aprendizaje.
Mediante la evaluación se determinan las causas fundamentales de las
dificultades en el aprendizaje.
La evaluación diagnóstico se realiza al principio de una etapa de aprendizaje, o
cuando hay dudas, durante el proceso de que un alumno tiene cualquier tipo de
dificultad. Puede realizarse tanto al principio de curso, como al principio de
cualquier núcleo temático, o semana, o día. Es conveniente estar en situación
continua de diagnosis.
- Evaluación formativa o de procesos
Es la realimentación del alumno y del profesor sobre el progreso del alumno
durante el proceso de aprendizaje y la identificación de los problemas más
comunes de aprendizaje para solucionarlos mediante actividades y organizar la
recuperación. Se realiza durante todo el proceso de aprendizaje. Una constante
evaluación formativa proporciona la información necesaria para individualizar la
instrucción y detectar las deficiencias de aprendizaje constituyendo esta una
estrategia metodológica efectiva así como la evaluación sumativa que proporciona
información acerca de cómo han cambiado los alumnos con respecto a los
propósitos del curso.
- Evaluación sumativa o final
Es la que certifica que una etapa determinada del proceso, pequeña o grande, se
ha culminado o la que se realiza cuando se deben tomar decisiones en caso de
competencia entre varias personas: puestos limitados, oposiciones, etc.
Se produce al final de una etapa, día, semana, mes o curso escolar, o al
comienzo de una situación en la que hay plazas limitadas.
Concebir la evaluación como proceso y admitir el valor de la evaluación
formativa y sumativa, involucra la intrínseca necesidad de identificar la
educación con el proceso de comunicación, cuya característica esencial es la
reversibilidad, retroalimentación o feedback. El acto de comunicación exige un
constante cordón de transmisión viva que supone la ruptura de la dicotomía
alumno-educador.
La evaluación como actividad final reviste el carácter de fallo fiscal en sí
misma; carece de valor orientador y motivador. El alumno no modificará su
aprendizaje ante un plazo ni ante un ‘debes ser más aplicado’. Por el contrario,
el conocimiento gradual y acumulativo de los alumnos es un recurso de sondeo de
la situación que provee información para emitir juicios y adoptar medidas de
acción en situaciones en las que hay que tomar decisiones. Una decisión es una
elección entre alternativas y una situación de toma de decisiones entre un
conjunto de alternativas.
Los profesores de todos los niveles de la enseñanza, deben prepararse para ser
evaluadores, aprendiendo y comprendiendo la importancia que el problema posee en
el marco de cualquier acción formativa o educativa; de ahí que la evaluación
constituye una estrategia para el mejoramiento de la calidad educativa por lo
que tenemos que mencionar los diez principios de la evaluación.
1- La evaluación es una nueva situación de aprendizaje.
El alumno debe integrarse en todo el proceso, incluidos los controles, exámenes
y pruebas, con el fin de participar plenamente de su propio aprendizaje. Es
necesario por ello que distinga entre lo que es la evaluación como búsqueda de
información, como almacenamiento de la información, utilización de lo
almacenado, interpretación de los datos, nota, calificación, informes,
recuperaciones, y en fin lo que es la mejora o reorientación del proceso.
2- La evaluación supone un cambio de mentalidad: feedback «Búsqueda de
información para realimentar el proceso»
En nuestros esquemas mentales tradicionales, el término «control» tiene unas
connotaciones excesivamente restringidas y rígidas. De hecho y en la mayoría de
los casos, lo que el profesor controla no es el aprendizaje del alumno, sino si
cumple o no con algún tipo de requisitos o aspectos externos: Asistencia y
puntualidad, disciplina, estudio de la lección, etc. Sin embargo, el fundamento
principal de que el profesor desempeñe su función de controlar el proceso, está
en la necesidad de realimentar (feedback) constantemente dicho proceso, en
función de las necesidades de aprendizaje del alumno, y con el fin de
facilitarle su labor. Cuantos más datos e informes, mejor podremos considerar
una situación y valorar los resultados.
Los docentes deben comprender, y también aquellos que ejercen el liderazgo en
las unidades académicas, que su práctica evaluativa no debe circunscribirse al
acto formal de una prueba de papel y lápiz al finalizar una determinada unidad o
actividad curricular, sino que además debe contemplar el desarrollo de
actividades permanentes de indagación y reflexión, en conjunto con sus
estudiantes, acerca del rol que cumple como tutor y del desempeño alcanzado,
identificando las fortalezas y debilidades de su quehacer docente como agente
facilitador del aprendizaje de sus estudiantes.
El feedback permite enriquecer la toma de decisiones del profesor, ya que los
resultados de cada acción se utilizan como base para la elaboración de nuevos
planes, modifica las estrategias del profesor en el aula, transmite la
información, juega un papel importante en la utilización de los elementos
motivadores así como en la estructuración de la dinámica de la clase, hace
posible la autoevaluación del alumno que puede constantemente comparar sus
avances con los objetivos que tiene que lograr e incita y motiva al alumno hacia
un aprendizaje, en el que se compromete directamente.
Es responsabilidad del profesor comprobar la marcha del proceso de aprendizaje
de los alumnos. Lo puede realizar de varias formas:
- Directamente: A través de sus propias observaciones, actividades, preguntas,
etc.
- Indirectamente: Cuando el control lo ejercen los mismos alumnos por medio de
sus actividades en grupos, coloquios, trabajos realizados, autoevaluación, etc.
3- La evaluación coincide con el proceso de aprendizaje
En la enseñanza, como en todo proceso que implique tomar decisiones, son
necesarias distintas fases:
Fase de preparación:
- En ella el profesor elabora un plan de acción que permite lograr los objetivos
de la mejor forma posible. Al mismo tiempo que se perfilan, formulan y programan
los objetivos, es necesario establecer un sistema de feedback sobre el mismo y
relacionar los objetivos con el modo o sistema a través del cual se va a evaluar
su logro.
Fase de operación o de elaboración:
- En ella los alumnos realizan las actividades seleccionadas, orientados por el
profesor. Durante todo el desarrollo en el que los alumnos aprenden, el profesor
supervisa el aprendizaje, las principales dificultades que se aprecian y apoya
el proceso en función de la información que va recibiendo por medio de
observación directa, pruebas, ejercicios, comunicación con el alumno, etc.
Fase de control:
- Esta fase se desarrolla al mismo tiempo que las anteriores, con el objetivo de
comprobar lo que los alumnos aprenden y cómo lo aprenden, en función de lo que
se esperaba lograr. A la vista de los datos que se van obteniendo total o
parcialmente el plan puede ser reestructurado.
La fase de control, es la más cercana a lo que estamos llamando evaluación. Sin
embargo no debemos olvidar lo que se entiende por control de calidad, o lo que
es lo mismo, seguimiento constante del desarrollo del aprendizaje durante todo
el proceso. Un alumno debe saber en cualquier momento de su acción formativa,
cuáles son sus principales dificultades y logros, en qué lugar se encuentran sus
carencias y qué se espera de él desde el lugar en que se encuentra hasta la
finalización total del proceso.
4- La evaluación es el control del proceso de aprendizaje
Cuando el docente programa un curso, una unidad didáctica, o prepara una clase,
y establecidos ya los objetivos de aprendizaje, debe prever también un sistema
de retroinformación en el que consten los distintos instrumentos que van a ser
puestos en práctica con el fin de verificar constantemente el grado de
consecución de dichos objetivos.
El control de calidad es el desarrollo integral del proceso. No hay momento,
lugar o situación que no pase por ese control. La empresa ha entendido el
control de calidad de manera infinitamente mejor que el sistema educativo la
evaluación continua. Una cadena de montaje de automóviles, no deja al azar ni
uno solo de sus pasos o piezas. La revisión, no solamente de los trabajos, los
materiales o el rendimiento es constante sino que se evalúa y controla el mismo
sistema de control, con el fin de generar alternativas en cada momento para que
la cadena no se pare, el producto sea inmejorable y en el futuro no existan
fisuras en ninguna de las piezas.
5- La evaluación debe modificar las estructuras.
El profesor, debe poseer una serie de habilidades y comportamientos que le
permitan ejercer su función de controlar el aprendizaje.
* Capacidad para provocar en todo momento retroinformación del proceso.
* Sensibilidad para recoger en cada situación toda la información posible. La
sensibilidad, al igual que toda habilidad humana, puede ser adquirida. Cuanto
más recopilamos información, más facilidad tenemos para encontrarla. No hay
mejor forma de «ver las cosas», como tener motivación, experiencias y hábitos
adquiridos para verlas.
* Habilidad para analizar las consecuencias de dicha información. Otro aspecto
de la sensibilidad es el análisis de situaciones. Pocos elementos existen en el
aula que recaben la atención del profesor más que un mal comportamiento: llegar
tarde, cuchicheos, falta de atención, inconvenientes contestaciones, preguntas
capciosas… Lo dificultoso, y escaso de encontrar en las aulas, es que el
profesor ponga su esfuerzo interpretativo en analizar las situaciones positivas:
buena disposición a aprender, motivación, respeto entre los compañeros,
relaciones interpersonales, capacidades ya aprendidas, etc.
* Creatividad para orientar el proceso de acuerdo con las necesidades. En cada
momento el profesor tomará la decisión, muchas veces improvisada que obtenga los
resultados apetecidos.
* Recursos suficientes para utilizar la información recibida en el mejoramiento
de las actividades, reajustando los planes, métodos y medios en el momento de la
clase, si es necesario.
6- La evaluación es una acción continua de aprendizaje.
La evaluación continua conduce a un cambio drástico en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, si esta acción, se ejecuta de forma adecuada, consigue el
doble objetivo de involucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje,
midiendo su progreso a intervalos regulares mediante los resultados que van
obteniendo en los ejercicios de la evaluación continua, además de realimentar la
acción docente con un mejor conocimiento del avance diario del estudiante. De
esta forma, la evaluación del conocimiento de los estudiantes es claramente
mejor –y la forma en que adquieren este conocimiento– que mediante el examen
final y la incertidumbre de sus resultados dado que es la única prueba de
control de sus conocimientos que se incorpora.
7- La evaluación es búsqueda constante de información.
Los diferentes instrumentos que el profesor puede aplicar para obtener esta
información están relacionados con:
- La interacción profesor-alumno, es la forma óptima de comprobar los logros del
aprendizaje, ya que es causa de nuevas relaciones a través de las que se pueden
transmitir ideas y sentimientos de una persona a otra y que conducen a un cambio
de comportamiento en los comunicantes.
- El profesor conoce la respuesta del alumno a la información transmitida a
través de sus conductas, expresiones, gestos, palabras. Si dichas expresiones
demuestran que el mensaje no ha sido interpretado, será necesario repetir,
retroceder, modificar la información. De este modo se reduce el proceso de
feedback, es decir, la regulación del proceso de comunicación, adecuándose los
mensajes del profesor en función de las respuestas obtenidas por el alumno.
- Una actitud constante de observación y escucha.
- Un convencimiento de que todos los puntos de vista pueden ser enjuiciados.
- Una disposición para rectificar, reformar, y organizar la labor en función del
mejor aprendizaje del alumno.
- Si lo que se pretende es recibir información sobre los conocimientos,
atención, comprensión u opiniones de un alumno concreto, lo más conveniente es
la relación personal con el alumno mediante la conversación individual o la
pregunta concreta y directa al mismo.
- Atención constante a los diversos elementos, comportamientos y actitudes que
pueden intervenir positiva o negativamente en un momento dado en el desarrollo
de la clase o en el mismo aprendizaje del alumno.
- Para identificar claramente puntos que no han sido suficientemente entendidos
por los alumnos, o para medir conocimientos, comprensión, aplicación de
principios, análisis, etc.
- Para comprobar el grado de consecución de cualquier tipo de objetivos y que
son imprescindibles si se quiere medir la originalidad, estilo creatividad, etc.
En la Formación Profesional Ocupacional, las pruebas de respuesta libre pueden
ser, desde preguntas realizadas al alumno hasta trabajos y proyectos realizados
individualmente o en grupo, dada la gran cantidad de posibilidades, materias y
aspectos que se integran en ella.
- Sobre los conocimientos y opiniones de los demás alumnos sobre el tema.
8- La evaluación es constante práctica, y no debe confundirse con la
calificación.
Las notas parecen estar recubiertas del máximo de objetividad. Sin embargo, las
calificaciones pueden ser tan subjetivas como la apreciación cualitativa de los
resultados. La enseñanza usual otorga al profesor la autoridad para determinar
el éxito o fracaso de sus alumnos. Si bien es bastante debatible dicha
autoridad, es evidente que su objetividad está inculcada de características
personales. En consecuencia la nota carece de idoneidad para una operación tan
simple como es la calificación. Las cifras adquieren diferente grado de
significación en diferentes contextos. El sistema numérico de calificaciones
externamente tan técnico, es distinto en cada profesor y también en la
valoración de los alumnos.
El juicio cotidianamente empleado, que consiste en comparar a los alumnos entre
sí, carece de todo fundamento. El alumno será calificado sobre la base de su
actuación frente a un estándar establecido y no con relación a sus pares.
9- La evaluación es comunicación.
Admitir la evaluación como proceso y permitir el valor de la evaluación
formativa y sumativa, implica la intrínseca necesidad de identificar la
educación con el proceso de comunicación, cuya característica esencial es la
reversibilidad, retroalimentación o feedback.
El acto de comunicación requiere un constante cordón de transmisión viva que
supone la ruptura de la dicotomía alumno-educador.
En educación se toman decisiones de distinta naturaleza que emanan de diferentes
fuentes: autoridades políticas, autoridades administrativas, autoridades
docentes (profesores, ayudantes, etc.) y los alumnos organizados (organizaciones
estudiantiles, asambleas, etc.).
La evaluación al servicio de la toma de decisiones asume su rol natural, dándose
en diferentes niveles según lo que se pretende lograr.
10- La evaluación es metodología de trabajo.
De las funciones de la evaluación y de las características antes mencionadas se
desprende que ésta constituye un proceso integral que abarca el progreso
académico del alumno (información, conocimientos, interpretación, etc.) y sus
actitudes, intereses, hábitos de trabajo, etc.
Entre las herramientas de esta naturaleza se encuentran las escalas de procesos
y productos educativos. Entendemos por procesos las secuencias de movimientos
realizados por los alumnos, y por productos los resultados de esos
procedimientos. En algunos trabajos o actividades, por supuesto, es difícil
distinguir esos dos aspectos, como sucede por ejemplo en música, oratoria y
educación física, a diferencia de mecanografía, escritura a mano, artes gráficas
y artes industriales. Existen situaciones en donde los procesos tienen que
registrarse inmediatamente, así como los productos, porque no queda constancia
de ellos, lo que hace la evaluación difícil; en cambio otros dejan los procesos
registrados y los productos disponibles para un examen posterior más detenido.
Con relación a los procesos, pueden considerarse dos principales aspectos: los
relacionados con la eficiencia y los relacionados con la exactitud. Por
eficiencia entendemos aspectos tales como la rapidez, la no-pérdida de
movimiento, espacio, tiempo y materiales; la economía de esfuerzos y de
recursos. Por exactitud entendemos la carencia de errores. Para registro y
evaluación de los procesos y productos educativos pueden emplearse
procedimientos, técnicas o instrumentos tales como las escalas y los baremos.
Muchos aspectos de la conducta y de la personalidad no pueden evaluarse por
medio del producto, debido a que se trata de actuaciones que no conducen de
inmediato a un resultado objetivo y concreto; en tal caso habrá que hacerlo
exclusivamente por medio del proceso.
La diferencia básica entre la evaluación de un producto y la de un proceso
consiste en que el producto puede evaluarse a comodidad del profesor y puede ser
examinado detenidamente. Los procesos, en cambio, han de apreciarse ‘a la
carrera, y el profesor no dispone a su propósito de otra oportunidad para
corregir eventualmente su primera estimación. Tal como se debe hacer en la
evaluación de otros aspectos del trabajo, la evaluación de las actividades
tendrá que empezar con una determinación clara de los objetivos, seguida de la
provocación de los actos de conducta que se desean evaluar para anotarlos
cuidadosamente.
Diversas son las herramientas de que se puede valer el profesor para registrar y
evaluar diferentes aspectos de la conducta y de la personalidad, tales como:
guiones de referencia, escalas de calificación, escalas de distancia social,
sociogramas, registros anecdóticos, cuestionarios, inventarios, autobiografías,
diarios íntimos, entrevistas, trabajos, prácticas, listas de cotejo.
En algunos casos estos instrumentos registran la actuación típica del alumno, es
decir tal como ocurre, sin referencia a un cuerpo de normas ni objetivos, por lo
que hay que hacer un análisis y estudio interpretativo, generalmente con
propósitos de diagnóstico y de orientación. En otros casos, la observación y
registro se van haciendo con relación a un patrón elaborado preliminarmente.
Es en esta fase donde comienza el proceso de evaluación. En ella el profesor
tendrá especial interés en el que el grupo se consolide, que las relaciones no
sean malsanas, que haya cooperación y no competitividad, y que se generalice la
ayuda entre individuos y grupos para una realización mejor de la actividad. Es
el ambiente propuesto e incentivado por el profesor el que en la mayoría de los
casos, logra unas condiciones en el grupo de solidaridad y reciprocidad.
La respuesta a qué se evalúa depende de los fines de la evaluación; de la
concepción de enseñanza y de aprendizaje; de los objetivos y contenidos de
enseñanza; de las condiciones en que se realiza el proceso, que incluye la
factibilidad y la facilidad para la selección de los instrumentos y
procedimientos de captación y valoración de la información sobre el aprendizaje
de los estudiantes. Estas últimas razones han dado lugar a la reiterada crítica
de que se evalúa aquello que es más fácil de evaluar y, quizás ellas expliquen
el apego a formas de evaluación que solo demandan niveles reproductivos del
conocimiento aun cuando los objetivos de enseñanza planteen mayores exigencias
cognitivas.
En síntesis la evaluación es:
1. Un proceso que incluye una gran variedad de evidencias además de los exámenes
parciales o finales. Un método de adquisición y procesamiento de las evidencias
necesarias para mejorar el aprendizaje y la enseñanza.
2. Un sistema de control de la calidad en el cual puede ser determinado en cada
etapa el proceso de enseñanza-aprendizaje, si éste es efectivo o no, y si no lo
es, qué cambios deben realizarse para asegurar su efectividad.
3. Un instrumento de la práctica educativa que permite comprobar si los
procedimientos utilizados son igualmente efectivos en el logro de los fines
educativos.
NOTAS
[1] PEÑA, Margarita. Tendencias internacionales en evaluación de la calidad de
la educación. En: Hacia una Cultura de la Evaluación. Memorias del Tercer Foro
Educativo Distrital. Santafé de Bogotá, julio de 1999. p. 17.
[2] RAVELA, Pedro. Sistemas Nacionales de Evaluación de Aprendizajes. En:
Revista Magisterio, educación y pedagogía. Bogotá, D.C., mayo de 2003. p. 11.
Referencias bibliográficas.
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Complutense, 1993
Bruner, J. (1972): El proceso de la educación. Uteha. Méjico.
Castillo Sánchez Mauricio. La evaluación, una estrategia a nivel internacional
para el mejoramiento de la calidad educativa. Bogotá, agosto 20 de 2003.
http://www.sedbogota.edu.co
Díaz Barriga A. El problema de la teoría de la evaluación y de la cuantificación
del aprendizaje. En. El examen: textos para su historia y debate. México,DF:
UNAM, 1993.
González Zamora Hipólito: La Evaluación, Parte Fundamental e Integral del
Proceso de Aprendizaje, EDUTEKA Bogotá.
Gimeno Sacristán J. La evaluación en la enseñanza. En: Pérez Gómez GA.
Gregori Barberá E. Hacia una metodología de la evaluación. Rev Educ
1997;(sep-dic): 314.
Lafourcade: Evaluación de los aprendizajes. Cincel, Madrid
Lemus, Luís Arturo: Evaluación del rendimiento escolar. Kapelutsz
Martínez-Salanova Sánchez, Enrique (1980): El control del aprendizaje en el
aula. ICE de la UPM Madrid.
Martínez-Salanova Sánchez, Enrique: La evaluación de los aprendizajes. ICE de la
UPM Madrid.
Ríos Muñoz Daniel E... La evaluación en el aprendizaje.
Santiago de Chile: Universidad, abril 4 de 2007.
AUTORES
Lic. Kirenia Arianna Torres Aldana. Profesora Instructora.
Lic. Mabel Victoria Soto Soto. Profesora Instructora.
Lic. Magali Labrada Fernández. Profesora Instructora.
Facultad Regional de Artemisa. Universidad de las Ciencias Informáticas.
Habana. Cuba.
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Publicación enviada por Lic. Kirenia Arianna Torres Aldana
Contactar mailto:kirenia@hab.uci.cu
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Publicado Thursday 28 de February de 2008
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