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La motivación hacia las carreras pedagógicas en el preuniversitario

Resumen: Nuestra ponencia esta basada en la necesidad urgente de docentes en todas las enseñanzas, de la preparación que tienen que asumir, los de más experiencias en el sector y de la formación consciente de cada uno de esos estudiantes para el logro de los objetivos específicos del Ministerio...

Publicación enviada por Julio Cesar Pérez Suzarte


 

RESUMEN
Nuestra ponencia esta basada en la necesidad urgente de docentes en todas las enseñanzas, de la preparación que tienen que asumir, los de más experiencias en el sector y de la formación consciente de cada uno de esos estudiantes para el logro de los objetivos específicos del Ministerio de Educación en todas las Educaciones. Para poder llevar adelantes las transformaciones y los retos de estos tiempos en la Educación Cubana como paradigma de América Latina y del mundo en la formación de los educandos en todos los niveles.

En el caso de la Educación preuniversitaria en la cual me desempeño, la situación es más tensa o crítica, ya que el claustro ha ido envejeciendo y el trabajo realizado en este sentido no tiene toda la profundidad y seriedad requerida, lo que ha llevado a que haya un gran déficit de docentes poniendo en riesgo la formación del estudiantado cubano en una etapa muy valiosa de la vida del individuo.

En nuestro centro es insuficiente el trabajo con la captación a carreras pedagógicas, por lo hay que tener en cuenta la motivación que se logra en los estudiantes del preuniversitario, por parte del claustro de profesores para llevar a cabo las transformaciones, a partir de las aulas pedagógicas, las SOCI, los Círculos de interés, etc.

INTRODUCCIÓN
La importancia que se le da a la educación en Cuba y su contenido vienen dadas por el carácter socialista de la Revolución. La extensión masiva de la enseñanza sobre bases rigurosamente científicas constituye tanto una legitima aspiración de nuestro pueblo trabajador, como una necesidad objetiva de la construcción de la nueva sociedad. La base social para avanzar sostenidamente es este propósito ha quedado asegurada al suprimirse la propiedad privada capitalista y la explotación del hombre por el hombre, al transferirse al patrimonio de todo el pueblo los medios indispensables a tal finalidad y fundamentarse la acción del Estado y de las diferentes organizaciones políticas, sociales y de masas en el marxismo-Leninismo, la ideología del proletariado en el poder, en alianza con el campesinado trabajador y el resto de las capas trabajadoras.

En la sociedad de explotación, dividida por irreconciliables antagonismos de clases y dominada por una minoría que se apropia del trabajo ajeno y dispone con exclusividad de los bienes socialmente producidos, la expansión de la enseñanza, de modo que alcance a toda la población y tenga carácter realmente científico, es irrealizable en el grado y medida que solamente se puede y debe lograr en el socialismo. Este hecho resulta mas ostensible aún en la sociedad neocolonial donde la explotación en lo interno se une al dominio e influencia que sobre la economía y la vida nacional ejerce el imperialismo.

La aspiración de los educadores progresistas y revolucionarios de que la enseñanza llegase a todos y de que adquiriese un contenido científico no pasó de ser una meta inalcanzable en la sociedad pre-revolucionaria y hoy ha dejado de ser una ilusoria aspiración para convertirse en una meta objetivamente necesaria y posible, impuesta por las leyes y principios que rugen el proceso de construcción de nueva sociedad socialista.

La Revolución desde sus inicios ha situado la educación en primer plano de sus históricas tareas y hoy es ampliamente reconocido su trascendental progreso cuantitativo y cualitativo en esta esfera. Solo el socialismo podía plantearse y resolver exitosamente el problema de llevar la enseñanza y la educación a todo el pueblo y fijar definitivamente este derecho a todas las generaciones.

En consecuencia, la política educacional del Partido tiene como fin formar las nuevas generaciones y a todo el pueblo en la concepción científica del mundo, es decir, la del materialismo dialéctico e histórico; desarrollar en toda su plenitud humana las capacidades intelectuales, físicas y espirituales del individuo y fomentar, en él, elevados sentimientos y gustos estéticos; convertir los principios ideo-políticos y morales comunistas en convicciones personales y hábitos de conducta diaria.

La Revolución Cubana transformó de la noche a la mañana la realidad socioeconómica e ideopolítica de nuestro país. El régimen de explotación, corrupción y entrega del patrimonio nacional impuesto por los diferentes gobiernos entreguitas que nos antecedieron, se-desvaneció. El proceso revolucionario tuvo la virtud de abrir paso a conceptos, principios y formas nuevas de pensar y actuar, a tono con la realidad de su tiempo, pero a la vez supo rescatar las mejores ideas y proyectos que las generaciones de luchadores por la independencia nacional habían sembrado y cultivado desde el siglo nterior

( ... ) Sin el socialismo no tendríamos escuelas y maestros para todos los niños sin excepción alguna, hasta en los más apartados rincones del país, ni escuelas
especiales, para todos los que las requieren, ni el ciento por ciento de escolarización en la primaria, ni el 98,8% en la secundaria; ni escuelas vocacionales de ciencias exactas, ni preuniversitarios, ni Camilitos, EIDES y pre EIDES, ni de técnicos y profesores de educación física y deportes, ni escuelas de oficios, ni institutos tecnológicos y politécnicos de enseñanza profesional, ni facultades para la educación obrero-campesina, ni escuelas de idiomas, ni de arte, en todas las provincias del país.(1)

Una de las transformaciones que se ha llevado a cabo en esta Revolución Educacional que hemos comenzado, es la de formar un profesor por área del conocimiento para el Nivel Medio Superior. La importancia que se le confiere a esta forma de transmitir los conocimientos a los estudiantes, y logrando una interdisciplinariedad seria, a través de una mayor cientificidad en el contexto educacional, desde el punto de vista psicológico estas transformaciones han logrado que exista un mayor desarrollo en cuanto a la atención de las diferencias individuales de los alumnos.

En la educación, y en especial en el nivel medio, existían insuficiencias en cuanto a su funcionamiento y gestión, evidenciadas en su insuficiente labor formativa, poca preparación cultural general y falta de orientación profesional de sus egresados, el esquematismo en el funcionamiento de los centros, el deterioro de la preparación científica y académica de los egresados, incluso de los que lograban entrar a las Universidades, entre otras situaciones.

Es por ello que la formación vocacional y la orientación profesional se organizan en el sistema de educación sobre la base de dos factores esenciales: uno social, que consiste en la implantación de una estructura de matrícula de ingresos para el estudio de especialidades del nivel medio y superior y otro individual que se refiere a la formación de intereses en los estudiantes de acuerdo con las capacidades, habilidades y destrezas en que más se destaque cada estudiante.

La organización de la formación vocacional y la orientación profesional del estudiante deberá tener el pleno apoyo de los organismos estatales en los frentes de la ciencia, la cultura, la producción y los servicios, y las organizaciones políticas y de masas, a fin de armonizar por una parte, la elección por el alumno de estudios profesionales o de especialidades sobre la base de sus capacidades e intereses vocacionales.

Para el logro de esa formación es necesario ver en la escuela como el escenario principal en la formación profesional, para comprender este concepto es preciso al menos presentar las ideas esenciales de un criterio que estamos desarrollando y se resume en una enseñanza universitaria extramuros y que llegue hasta cada territorio para formar desde los puestos de trabajo, utilizando su potencial de especialistas y las instituciones sociales, que se convierten así en micro universidades.

El concepto de micro universidad, expresa una nueva concepción y es un modesto aporte al concepto de la pertinencia social de la educación superior, desarrollada por la UNESCO como un indicador de la calidad, que implica la formación desde el desempeño de la profesión, dimensionando el papel de la práctica (entendida como la actividad del trabajo), como eje vertebrador en el proceso de formación profesional.

Es una vía para lograr atender la diversidad dentro de la unidad, es una posibilidad para que todos puedan beneficiarse con la educación, sin necesidad de grandes desplazamientos. Permite aprender eficientemente, manteniendo la vinculación con el clima de trabajo y con la comunidad donde vive y labora, lo que ayuda a fomentar sentimientos de pertenencia.

Universalizar la enseñanza superior pedagógica significa, en nuestra realidad, que la escuela se convierta en una micro universidad, donde los estudiantes continúan su formación un sistema de estudio – trabajo en las escuelas de su territorio de residencia, y se garantice la formación profesional inicial del docente desde el puesto de trabajo, utilizando estrategias de enseñanza – aprendizaje que estimulen el protagonismo de los mismos en su formación humana y profesional, utilizando los medios técnicos con que cuenta la escuela, y en especial las nuevas tecnologías de la comunicación y la informática.

Desde esta concepción la escuela actúa como centro integrador y promotor de todas las potencialidades científicas y laborales en la formación del personal docente. Concebimos en estas condiciones el proceso de enseñanza aprendizaje desarrollador tomando como referente teórico y metodológico la semipresencialidad, es decir adoptando formas de organización presénciales, (encuentros, consultas, clases prácticas), vinculadas armónicamente con formas no presénciales y con el estudio independiente, tratando de elevar en todo lo posible el contacto directo con el estudiante.

“La educación cubana esta en la base del más colosal movimiento masivo de cultura, ciencia y técnica que se da en país alguno: Nueve millones y medio de cubanos en los últimos tres años, han visitado las Ferias del Libro realizadas en 34 ciudades del país y en ellas han tenido acceso a más de 15 millones de libros; 2 802 mil niños y jóvenes que están en las aulas cubanas y más de cinco millones de cubanos de todas las edades participan desde sus comunidades, escuelas y centros de trabajo en el deporte comunitario y escolar, en el movimiento de artistas aficionados, las brigadas técnicas juveniles y las asociaciones de base de trabadores racionalizadores e innovadores, de economistas, pedagogos, filósofos, historiadores.” ( 2 )

EL DOCENTE-TUTOR EN LA FORMACIÓN INICIAL DE LOS PROFESORES.

En la actualidad la figura del mentor o tutor, en la formación del profesorado es un hecho incuestionable, incluso es motivo de interés cada vez mayor por los investigadores, en la concepción que exponemos la labor del tutor se reconceptualiza. Se trata de un profesional de la educación, que desde la escuela, contribuye a la dirección y orientación del proceso formativo del profesor en el propio desempeño profesional.

Como requisitos insoslayables ha de poseer las cualidades de un buen profesor expresadas en su modo de actuar y sentir para que pueda desempeñarse como educador de educadores por cuanto en su acción de preceptor debe conocer las características del estudiante en formación tanto en lo personal como en lo profesional, sus carencias, potencialidades y posibilidades, para que la estrategia de la tutoría pueda establecer los objetivos adecuados en cada caso y en el plazo de tiempo requerido.

En suma sus influencias en la formación del futuro profesor se caracterizan por: orientar, asesorar y guiar su preparación como docente y estudiante, facilitar y, aconsejar, mediar en los conflictos, controlar, y evaluar; ayudar en toda la extensión de la palabra, contribuyendo a la integración teórico práctica de los componentes del proceso formativo.

∙ “(...) educar es sembrar valores, inculcar y desarrollar sentimientos, transformar a las criaturas que vienen al mundo con imperativos de la naturaleza, muchas veces contradictorios con las virtudes que más apreciamos, como solidaridad, desprendimiento, valentía, fraternidad y otras.” (3)

En los últimos años, a raíz de la optimización en el MINED y el desarrollo de las transformaciones en las distintas educaciones; se ha manifestado un déficit en la cobertura docente de los centros y muy marcado en la enseñanza preuniversitario, por lo que se ha trabajado de forma atropellada en el sector, pero siempre llevando a cabo una de las conquista de la Revolución.

En nuestro centro es insuficiente el trabajo con la captación a carreras pedagógicas, por lo hay que tener en cuenta la motivación que se logra en los estudiantes del preuniversitario, por parte del claustro de profesores para llevar a cabo las transformaciones, también por los pobres resultados en años anteriores. En el presente curso aunque se ha logrado una pequeña mejoría en el orden de la captación, todavía no se cumple con el plan que tenemos de 15 docentes faltantes en el centro

DESARROLLO
Si partimos de la máxima martiana de concebir la educación como la preparación del hombre para la vida, entonces educar en la época actual es preparar al ser humano para enfrentar los requerimientos de un mundo muy diverso, desigual y cambiante.

Desde comienzos de siglo, la preocupación de cómo mejorar la escuela y salvar al ser humano de la alienación, el pobre desarrollo intelectual y espiritual o la tecnocratización deshumanizante, estimuló, con perspectivas y matices políticos y socioeconómicos diferentes, la creación de nuevas alternativas y vías para la educación escolar. En 1972, la O.N.U. reflejaba dramáticamente la necesidad de enfrentar la llamada crisis de la escuela y valoraba los cambios que debían sufrir ésta y los educadores para responder a las nuevas exigencias ( El correo, # 5, 1972).

La proliferación a lo largo del siglo de las concepciones y prácticas de la orientación educacional en el mundo pedagógico, fue una de las respuestas o nuevos paradigmas técnicos que se establecían como parte de los esfuerzos por desarrollar a plenitud los estudiantes y ayudarlos a resolver los problemas esenciales que se le presentaban. La orientación vocacional - profesional será la esfera que marcará el inicio sistemático de estas prácticas ( Fitch,
Para la concepción de la estrategia de orientación profesional la obra de Vigotski cobra un valor teórico – metodológico de importancia. Para la explicación del desarrollo psíquico, Vigotski creó el concepto de situación social del desarrollo, buscando establecer la relación específica que en cada etapa se da entre las condiciones externas e internas, superando los enfoques deterministas unilaterales de su época. Destacó el papel activo del sujeto e identificó a la vivencia como la unidad de análisis que explica la relación del sujeto con el medio.

La orientación, como relación de ayuda, actúa en lo que Vigotski definió como "zona de desarrollo próximo", concepto con el cual define su posición, en cuanto a la relación enseñanza - desarrollo. El maestro u orientador, facilita la activación de potencialidades en el alumno a partir de la relación que establece con el mismo, utilizando diferentes técnicas o mecanismos. Otro concepto de valor para la orientación es el de "niveles de ayuda", con el cual Vigotski procura, desde una concepción dinámica y desarrolladora del diagnóstico probar, evaluar, la capacidad de aprendizaje reservado, latente que tiene el sujeto, es decir sus potencialidades.

Aboga por un diagnóstico explicativo, que siguiera el desarrollo del fenómeno, desde el contexto social que le da origen. Debía ser, además, comprensible y útil para quien tenía que instrumentarlo pedagógicamente. Sólo se justificaba si podía: "aportar, aunque sea un pequeño grano de utilidad práctica, a quien se quiere ayudar." (Vigotski, S. L. O.C. T 5 pag. 230 ).

Así con la concepción que se viene trabajando del diagnóstico ha considerado que. Lo esencial, es la capacidad del niño para asimilar la ayuda, revelando su zona de desarrollo próximo.

Vigotski plantea y cito "El rasgo fundamental de la enseñanza es que ella crea la zona de desarrollo próximo, es decir, despierta y pone en movimiento en el niño toda una serie de procesos internos de desarrollo que en el momento dado son para él posibles sólo en las interrelaciones con los circundantes y en la colaboración con los compañeros, pero que, al recorrer el curso interno del desarrollo, se convierten posteriormente en logros internos del propio pequeño". (Vigotski, L. 1989 Pág. 219 )

Asociación Nacional de Orientación Vocacional creada en 1921 definen el término orientación vocacional 1930 como: "el proceso de asistencia individual para la selección de una ocupación, preparación para la misma, inicio y desarrollo en ella" (Fitch, J. 1935, Pág. 3).

En este concepto se plantea que es la ayuda, asistencia para la preparación y selección, inicio y desarrollo de dicha profesión aspectos en los que se involucra a las personas encargadas de la preparación de las más jóvenes generación.

Miguel Fernández, en su obra "La profesionalización del docente resalta la idea de la autoconciencia profesional, la cual reconoce que tiene un fuerte componente de variables no estrictamente cognitivas o técnicas y que el define como "ese otro inmenso conjunto de variables que hacen referencia al mundo de las actitudes, las opciones personales de autorrealización, la afectividad, el "significado" del hecho de tener la posibilidad de influir sobre un niño, un joven o un adulto (en términos de sentimientos axiológicos), los rasgos de personalidad que afectan el ámbito de la intercomunicación humana..." (Fdez., M. 1988 Pág. 205).

Para el análisis de la evolución histórica de la orientación profesional en Cuba, se consideraron las distintas etapas históricas ya establecidas y trabajadas por la doctora. Se considera necesario destacar dos aspectos básicos: preocupación del gobierno por la preparación profesional y papel de la escuela en el proceso de orientación profesional en el preuniversitario.

Etapa colonial (1511-1899.)
La educación superior se adquiría en España hasta el siglo XVIII. Son los frailes Franciscanos y Dominicos, bajo la égida de la iglesia católica, quienes se preocuparon por la enseñanza formal.

Se fundaron algunas instituciones tales como: la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana (1728), que marcó el comienzo de la Educación Superior en Cuba. En ella había un departamento básico por el que debían pasar todos los estudiantes, se llamó Filosofía y Letras. Se impartía Derecho Civil y Canónico, Teología y Medicina. Se ofrecían los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor. No se permitían negros, mulatos, hijos de judíos y moros. Se investigaba el origen de los aspirantes, era una necesidad la pureza de sangre. Se preparaba a las capas dirigentes de la sociedad.

El Real y Conciliar Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1773-1774), Centro promotor de cultura, donde se formaron grandes hombres de ciencia y letras del siglo XIX. Tuvo tres Facultades: Teología, Derecho y Matemática.

Luego se fundaron otros seminarios, por ejemplo el de "San Basilio El Magno", en Santiago de Cuba, para formar Teólogos y Eclesiásticos.

Estos centros de estudios tenían como finalidad, la formación de los “criollos” en diferentes especialidades y en ellos primaban las carreras de humanidades en detrimento de las verdaderas necesidades del país.

Desde el siglo XIX hubo intentos por comenzar a fortalecer la preparación profesional en los jóvenes. J. de la Luz y Caballero propuso en 1833 la creación del Instituto Cubano (debía ser una especie de Escuela General de Artes y Oficios y una Escuela Normal para la formación de maestros). Esta proyección tenía como prioridad abrir nuevas carreras para la juventud de aquel momento, con la jerarquía de las ramas: Industrial, Agroindustrial y la Formación de maestros. Dicha propuesta se malogró por diferentes condicionantes. Se coincide con J. Chávez (1992, p: 59) en que: “este proyecto tuvo una marcada intencionalidad politécnica”.

En 1880 el gobierno establece el último Plan de Instrucción Pública, la creación de los Institutos de Segunda Enseñanza y Estudio de aplicación a las profesiones industriales, sólo para capitales de provincia. Por la Real Orden de 1875 se sugiere crear las Escuelas Normales para la preparación de los maestros necesarios para la Isla. El decreto fue firmado en 1890 y comenzó a funcionar en 1892. (M. García, 1953, p: 131). Estas ideas no se consolidaron hasta el siglo XX.

No se denotó una preocupación por parte del gobierno colonial por la orientación profesional. Se destaca el papel jugado por la iglesia católica. La escuela poco hacía por orientar hacia las profesiones, al menos la entrada a la Universidad y a los Seminarios era privativa para los adinerados y los de raza pura (blanca.)

Etapa de la República Mediatizada o Seudo República (1902-1958.)
La ocupación militar, estableció los Institutos de Segunda Enseñanza, con carácter provincial, aunque sus estudios carecían de valor para matricular en la Universidad de La Habana; para lograrlo, los aspirantes eran sometidos a exámenes de las materias del plan de estudios de los Centros Oficiales. Resulta llamativo que el tribunal examinador estaba integrado por los catedráticos de las corporaciones, quienes avalaban académicamente al aspirante. (M. García, 1953, p: 533.)

En 1902, al plantearse la Constitución de la República (neocolonial), según aparece recogido en el “Libro de Cuba” (M. García, 1953, p: 35) en el artículo 31 del título IV, 2do párrafo, se plantea que: “(...) le correspondía al Estado determinar las profesiones en que se exigieran títulos especiales y las condiciones para su ejercicio, así como los requisitos necesarios para la obtención y expedición de dichos títulos, tal como lo exigían las leyes”.
La fuerte presión ejercida por E. J. Varona estimula, desde su posición en el gobierno neocolonial, la creación de nuevas especialidades universitarias, así como la preocupación por desarrollar carreras necesarias para el desarrollo del país. Se priorizaron las profesiones más necesarias, por ejemplo: Medicina, Agricultura, Veterinaria, Estomatología, Enfermería y Pedagogía, entre otras; se iniciaron los estudios de muchas de ellas en la Universidad de La Habana. (R. H. Oscaris; et al, 1995); otras eran estudiadas en el extranjero.

En 1939 Cuba se inserta en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se integra al Plan Nacional y firma la Resolución de México en 1946, a pesar de ello se jerarquizaron como prioridades profesionales: las Enseñanzas Técnica; Comercial; Agrícola; Agronomía; Mecánica; Jurídica y Medicina, entre otras. Es decir, aquellas profesiones y oficios que representaban mayores dividendos económicos y posibilidades reales de desarrollar socio-económicamente al país en su carácter mono-productor.

La mayoría de las acciones demuestran una fuerte preocupación por la arista económica del problema de la orientación y la formación profesional. Las aristas psicopedagógica y social no aparecen abordadas, a pesar de los aportes teórico-metodológicos de la Psicología de la época, que había evolucionado con respecto al siglo anterior.

A partir de las décadas de los años ‘30 y ‘40 del siglo XX, aunque no de manera consolidada, aparecen las primeras manifestaciones de preocupación científica por la orientación profesional. Llama la atención el hecho de que siendo Cuba una neocolonia de EE.UU., el cual priorizó la educación -en sus desmanes de dominación y penetración ideológica-, no figurara la labor de orientación profesional como aspecto tratado. Tampoco hubo influencia directa al respecto, aún cuando se había obtenido en EE.UU. un fuerte desarrollo teórico-metodológico a nivel mundial.

Aunque hubo preocupación por el gobierno de priorizar algunas profesiones necesarias para impulsar el desarrollo socioeconómico, tal intención estuvo matizada de las posibilidades económicas de los aspirantes a matricular.

El papel de la escuela en lo referente a la orientación profesional de los educandos, no aparece declarada como tarea en la Segunda Enseñanza: el tránsito a la Universidad era una preocupación más de los aspirantes y de la familia, que de la escuela y la sociedad.

Etapa Revolucionaria (Revolución en el poder), a partir del 1ro de enero de 1959, hasta la actualidad.
Marca el comienzo de una labor encomiable y con carácter priorizado en lo referido a la orientación profesional. E. Guevara, en su Discurso en la Universidad de Oriente (1959, p: 207) destaca el papel del Estado y del Gobierno en la consecución de los principales objetivos socioeconómicos para ese momento, cuando señala que: “(…) a él le correspondía la tarea de decidir cuáles carreras eran más necesarias e importantes en este momento histórico(…)”. Hace un llamado a la juventud para que reconceptualice y reoriente sus necesidades profesionales individuales y contribuyan a fortalecer las escuelas técnicas y las universidades, para “echar adelante el desarrollo de la triunfante y nueva revolución”. En esta dirección despliega una intensa labor persuasiva, ideo política, psicopedagógica, ética y social, ideas mantienen vigencia en la actualidad.

En 1959, a partir del triunfo de la Revolución, se trazaron tareas específicas sobre orientación profesional y formación vocacional, que comienzan a consolidarse en el curso escolar 1963/1964, (E. Falcón y L. Salido, 1965: p: 5). Esto se debió entre otros aspectos a:
Cambio frecuente de carreras por parte de los jóvenes matriculados en la universidad.
Carencia de algunas carreras necesarias para impulsar el desarrollo socioeconómico del país.
La necesidad de retomar las experiencias positivas que había dejado la Campaña de Alfabetización de 1961.
Al interés de reformular la estrategia estatal para la formación de los profesionales, a tono con las nuevas exigencias sociales y las necesidades del momento histórico que vivía el país.

En 1963, el Grupo de Orientación de la Escuela de Psicología de la Universidad de La Habana, elaboró los primeros planes para el desarrollo de la orientación educacional-vocacional, concebidos sólo para los grados terminales de primaria, secundaria y preuniversitario; se enfatiza en “(...) la información hacia las especialidades poco conocidas y que demandaba el desarrollo del país (...). Comienza la labor con los círculos de interés científico-técnicos” (J. Decoro, 2000, p: 21). Al enfrentar las problemáticas en esta área, se traza la estrategia de suplir la carencia de profesionales y técnicos provocada por las migraciones hacia los EE.UU.

En 1971, en el Congreso Nacional de Educación y Cultura, se enfatiza en la necesidad de desarrollar investigaciones en esta temática. Se crea la Comisión Nacional de Formación Vocacional, la que tuvo entre una de sus tareas principales, planificar actividades de contenido profesional y vocacional en los distintos niveles de enseñanza.

En 1975, en las Tesis sobre Política Educacional, trazadas por el Partido Comunista de Cuba (PCC), se otorgó importancia capital al trabajo de formación vocacional y orientación profesional, con los niños, adolescentes y jóvenes, el cual sería dirigido por la escuela.

La década de los años ’80 marcó una etapa superior en el desarrollo de la orientación profesional, a partir de la legalización del Decreto No. 63 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y su Reglamento, puesto en vigor por la Resolución Ministerial No. 92/1982 (MINED, 1992 p: 3). En dicho Reglamento se estableció que: "(...) constituye una tarea de maestros y profesores de todas las asignaturas, garantizar al estudiante el nivel de generalización de los conocimientos adquiridos, crear el interés por la posible aplicación de cada conocimiento a la vida futura laboral y sobre esta base, orientar a los niños, adolescentes y jóvenes hacia las profesiones más necesarias”.

La década de los años ‘90 representó para el país un cambio en los planos social, económico y político, con consecuencias reflejadas en el Período Especial en tiempos de paz, de los cuales no escapó la escuela. Se reconoce que fueron años donde la orientación profesional y la formación vocacional descendieron notablemente, lo que provocó un llamado de atención por parte del Ministro de Educación Luis I. Gómez, en la apertura del curso 1992/1993.
En esta década, se afectó la pirámide profesional en casi todos los territorios, provocada por el éxodo de profesionales de algunas ramas, por ejemplo, en la pedagógica, tangible fundamentalmente en la parte occidental del país.

En el 2000 el MINED dicta la Resolución 700, que norma desde el punto de vista administrativo, el papel rector de la escuela para las actividades de orientación profesional y la formación vocacional, y donde es demandado el carácter jerárquico de esta tarea, lo que revela el interés de la alta dirección de la Revolución por la preparación profesional.

Con la preocupación y ocupación personal del Comandante en Jefe, comienza en el 2000 un proceso de rescate de lo que se había hecho en materia de formación profesional en los años ´70 y los ´80, denominada Tercera Revolución Educacional.

Importantes avances representaron para el proceso de orientación profesional la puesta en práctica de Programas y Proyectos de la Revolución en el marco de la Batalla de Ideas, la apertura de escuelas de variados tipos y especializaciones, tales como: la Escuela de Instructores de Arte, de Habilitación Emergente de Maestros Primarios, Emergente de Enfermería, Formación de Trabajadores Sociales, Emergente de profesores de Computación y de Preparación de Jóvenes Desvinculados.

La motivación y la orientación profesional pedagógica en Cuba.
Como planteara Del Pino en su tesis de doctorado en América Latina, parece obvio que esta necesidad histórica haya sido vivenciada por los educadores con más angustia y sentimiento de urgencia, pues este es un continente obligado a compensar, con sus recursos humanos, los privilegios tecnológicos de los países industrializados.

En el análisis realizado por el propio Pino se plantea el desarrollo de la orientación educacional en el siglo XX como una consecuencia de tres factores fundamentales:
1) Las particularidades y retos del mundo contemporáneo.
2) El desarrollo específico de la educación y la búsqueda de respuestas a la llamada "crisis de la escuela".
3) El desarrollo de la Psicología y su aplicación al campo educacional

La Doctora Viviana González Maura hace un aporte significativo al constatar a través de un riguroso trabajo empírico, la existencia de una formación motivacional específica que expresa la orientación de la personalidad hacia el contenido de la profesión: el interés profesional, el cual estudia valorando su aspecto funcional, a partir de sus potencialidades reguladoras.

Sus estudios le permiten distinguir con claridad diferentes niveles de integración funcional de la motivación profesional, cuyo diagnóstico nos ofrece la posibilidad de una estrategia con el estudiante universitario desde el primer año dirigida sobre bases científicas. Para Viviana González, las intenciones profesionales serán el nivel superior de desarrollo del interés profesional, que lo define de la siguiente forma: “El interés profesional se expresa como inclinación cognoscitiva - afectiva de la personalidad hacia el contenido de la profesión que en sus formas primarias de manifestación funcional se manifiesta como intereses cognoscitivos hacia el estudio de la profesión y en sus formas más complejas como intenciones profesionales" (Glez, V. 1988 Pág.10).

A partir de aquí define tres niveles de integración funcional de la motivación profesional, o sea, tres niveles de desarrollo de los intereses profesionales en los estudiantes: superior, medio e inferior.

Nivel Superior: es el nivel de las intenciones profesionales. Los sujetos de ese nivel establecen metas y objetivos profesionales de carácter mediato, haciendo elaboraciones anticipadas sobre su futuro desempeño profesional. Para conseguir esto son capaces de realizar esfuerzos volitivos complejos, manifestando satisfacción en este proceso. Se ven optimistas y seguros. Son muy activos en la búsqueda de información sobre su profesión, tanto de orden bibliográfico como experiencias de trabajo.

Hay un alto nivel de reflexión sobre los problemas profesionales, con una elaboración personal significativa.

Se observa un sentido personal de contenido positivo. Estos alumnos tienden a una rápida adaptación a la educación superior, a la satisfacción con la profesión elegida y a la obtención de altos resultados académicos.

Nivel Medio: estos sujetos van a expresar intereses cognoscitivos hacia el estudio de la profesión y sus objetivos son más inmediatos, dirigidos al estudio mismo y al proceso de formación profesional. Hay poca elaboración y reflexión sobre el futuro profesional. Esto hace que solo hagan esfuerzos volitivos aislados. Reflexionan poco sobre los problemas profesionales y su vínculo afectivo con la profesión es pobre.

Tienden a tener ciertas dificultades con la adaptación a la educación superior. En general, manifiestan satisfacción con la profesión elegida y sus resultados docentes tienden a ser discretamente satisfactorios.

Nivel Inferior: este nivel expresa la no existencia de intereses profesionales. Los contenidos profesionales no se integran a los objetivos orientados al proceso de formación y ejecución profesional. Se trazan objetivos externos a la profesión y generalmente muy inmediatos (graduarse, aprobar), o vinculados a metas futuras lejanas y ajenas a la profesión. Manifiestan un pobre esfuerzo volitivo. El vínculo afectivo con los contenidos profesionales es negativo, lo que hace pensar en un sentido profesional conflictivo.

CONCLUSIONES
A partir de los resultados de la información consultada, la experiencia del autor como director de preuniversitario, y secundaria básica, los resultados del diagnóstico realizado en el instituto preuniversitario en el campo “Ignacio Agramante y Loynaz” se ha considerado las siguientes conclusiones para proponer una propuesta metodológica para lograr la motivación hacia las carreras pedagógicas en el preuniversitario.

Falta de sistematicidad en el trabajo de Orientación Profesional con los estudiantes ya que no siempre se realizan acciones y actividades que contribuyan a despertar la motivación hacia el magisterio.

No se ha logrado sensibilizar a todos los factores del centro de la necesidad de su participación en la Orientación Profesional Pedagógica durante todo el curso.

No se aprovechan todas las potencialidades del proceso de enseñanza aprendizaje ni en su forma básica, la clase para trasmitir el mensaje de la importancia del maestro y la necesidad de su formación, así como el papel que desempeña el Profesor General Integral en todo este proceso
No se trabaja con coherencia la diversificación hacia los grupos de carreras y cuesta trabajo la comprensión de su futuro en función de lograr el desarrollo de capacidades durante su preparación como futuros bachilleres.

No se trabaja con una estrategia que posibilite alcanzar el aula pedagógica desde el 10mo grado ya que no conocen las características y cualidades fundamentales de la profesión pedagógica.

Insuficiente comunicación y poca reflexión con los estudiantes sobre el trabajo de orientación profesional pedagógica.

BIBLIOGRAFÍA
Fuentes citadas:
1-. Martí, José. Obras Completas. Tomo 8.Pág. 281.
2-. Recomendación sobre políticas educativas al inicio del siglo XXI.
Declaración de Cochabamba marzo 7 de 2001.
3.- Castro Ruz, Fidel. Discurso en el acto de graduación del primer Curso de Formación Emergente de Maestros Primarios. La Habana (15/03/2001).
Fuentes consultadas:
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Domínguez, L. y Sabala, M. La motivación hacia la profesión en la edad escolar superior. En Colectivo de autores. Investigaciones de la personalidad en Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1987.

AUTOR
Lic. Juan Carlos Aguiar Sardiñas

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Publicación enviada por Julio Cesar Pérez Suzarte
Contactar mailto:jcsuzarte@fcf.cuij.co.cu


Código ISPN de la Publicación EkpyFAlyZVOrZveLrK
Publicado Monday 24 de March de 2008

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