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Implicaciones clínicas del síndrome metabólico
Resumen: El síndrome metabólico comprende un grupo de factores de riesgo que afectan a un mismo individuo y elevan sus probabilidades de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus. Sus principales componentes son la hipertensión arterial, la dislipidemia, la intolerancia a la glucosa por resistencia a la insulina y la obesidad visceral. Su detección y tratamiento precoces son importantes para mejorar los indicadores de salud de la población. Amplia revisión bibliográfica sobre el síndrome metabólico.
Publicación enviada por Pedro E. Miguel Soca, Silvio Niño Escofet, Hilda Sales Márquez
Indice
Introducción, sinonimias, componentes del síndrome metabólico, obesidad-
Dislipidemia, hipertensión arterial
Resistencia a la insulina, definiciones de síndrome metabólico
Grupo Europeo para el Estudio de la Resistencia a la Insulina, conclusiones,
referencias bibliográficas
Referencias bibliográficas, resumen
Resumen.
El síndrome metabólico comprende un grupo de factores de riesgo que
afectan a un mismo individuo y elevan sus probabilidades de padecer enfermedad
cardiovascular y diabetes mellitus. Sus principales componentes son la
hipertensión arterial, la dislipidemia, la intolerancia a la glucosa por
resistencia a la insulina y la obesidad visceral. Su detección y tratamiento
precoces son importantes para mejorar los indicadores de salud de la población.
Introducción
El síndrome metabólico (SM) representa una constelación de factores de riesgo
de enfermedad cardiovascular (ECV), que incluyen la dislipidemia aterógena y el
aumento de la presión arterial, la glucosa sanguínea, los factores protrombóticos
y proinflamatorios tanto en pacientes diabéticos como no diabéticos. Un
rasgo clave de este síndrome es la resistencia a la insulina(RI). Aunque
el riesgo para la salud del SM está bien establecido, la definición del síndrome
está por determinarse. Los criterios actuales más utilizados fueron emitidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Panel III de Tratamiento de
Adultos del Programa Nacional de Educación del Colesterol de los Estados Unidos
(NCEP-ATP III).
Sinonimias:
Síndrome X.
Síndrome dismetabólico.
Síndrome de resistencia a la insulina.
Síndrome metabólico múltiple.
Componentes del Síndrome Metabólico
Obesidad:
Un elevado índice de masa corporal (IMC) es un factor de riesgo de SM, considerándose
obesos con un IMC >30 kg/m2. La obesidad incrementa la RI y por tanto los
niveles de insulina en sangre. Las personas obesas tienen grandes cantidades de
grasa acumulada en el tejido celular subcutáneo, pero el patrón de ganancia de
peso particularmente problemático es la obesidad visceral o central. Aún los
individuos delgados con ganancia central de peso pueden tener el SM.
Los depósitos de grasa se consideraban como regiones de almacenamiento del
exceso de energía, sin embargo los adipocitos secretan numerosas sustancias,
por lo que actualmente se piensa que son órganos metabólicamente activos. Las
células adiposas tienen vías aferentes al sistema nervioso central (SNC). Los
adipocitos abdominales actúan sobre la función de las células beta, la
producción hepática de glucosa, la captación de glucosa por el músculo, la
regulación del apetito y la inflamación en las arterias a través de
adipocitoquinas como la leptina, la resistina, el factor de necrosis tumoral
alfa (TNF-alfa) y la adiponectina. La grasa visceral tiene una mayor tasa de lipólisis,
lo que incrementa el flujo de ácidos grasos libres (AGL) al hígado , la RI y
la producción de partículas lipídicas enriquecidas con triglicéridos (TG).
Además las células de la grasa visceral son más resistentes a los efectos
supresivos de la insulina sobre la lipólisis que la grasa subcutánea.
Aunque la grasa visceral puede ser medida por medios de tecnología avanzada
como la tomografía computadorizada (TC) y la resonancia magnética, la obesidad
central puede determinarse clínicamente con una cinta métrica o por simple
observación. Se considera obesidad central cuando la circunferencia de la
cintura es >88 cm en las mujeres o >102 cm en los hombres, incluso valores
inferiores en asiáticos y adolescentes. La medición debe hacerse alrededor del
abdomen a nivel del borde latero-superior de la cresta iliaca y la línea
axilar media con la cinta métrica paralela al suelo, al final de la espiración
y la cinta debe descansar gentilmente sobre la piel del paciente de pie, sin
compresión significativa.
Dislipidemia
La RI produce anormalidades específicas sobre el metabolismo de los lípidos
que suelen ser poco entendibles para los médicos y los pacientes. La
dislipidemia de la RI se caracteriza por altos niveles de TG en el plasma y
bajos valores de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C), aunque el no HDL-C
pudiera estar elevado en este síndrome, frecuentemente los niveles de lipoproteínas
de baja densidad (LDL) no se incrementan significativamente. Sin embargo, las
partículas de LDL son más densas y pequeñas, lo que eleva su potencial aterogénico.
Para comprender estos cambios en el metabolismo de los lípidos en los pacientes
con RI, es importante conocer el papel de la insulina en la regulación del
metabolismo de los AGL y la síntesis de partículas de lipoproteínas de muy
baja densidad (VLDL). En la RI se liberan mayor cantidad de AGL de los
adipocitos. Este incremento en los niveles circulantes de AGL, estimula la
producción por el hígado de partículas de VLDL ricas en TG, lo que origina
partículas de HDL y LDL ricas en TG. El incremento de los TG en las lipoproteínas
modifica su metabolismo. Las HDL ricas en TG se hidrolizan más rápidamente y
sus niveles en sangre tienden a disminuir. Las HDL tienen un efecto protector
contra la aterosclerosis y sus secuelas al participar en el transporte inverso
del colesterol, que permite extraer el exceso de colesterol de los tejidos y las
paredes arteriales y su traslado al hígado para su excreción biliar. Las LDL
densas y pequeñas son más susceptibles a la oxidación, lo que eleva
marcadamente su potencial aterogénico al facilitar su eliminación por los
mecanismos alternativos de receptores “barrendera” de los
macrófagos, el incremento de células espumosas cargadas de lípidos y su depósito
en las paredes arteriales y la proliferación de células inflamatorias y del músculo
liso en la íntima de los vasos sanguíneos. La dislipidemia resultante es
altamente aterógena y representa, al menos parte, del mayor riesgo CV de los
sujetos con RI.
Hipertensión
La HTA aparece hasta en un tercio de los pacientes con SM. La RI se ha
involucrado en el desarrollo de la hipertensión y otras anormalidades
vasculares y puede directamente afectar la señalización de los vasos a través
de mediadores como el óxido nítrico(ON) y la función de las células
endoteliales. Adicionalmente, los elevados niveles de insulina pudieran aumentar
la actividad del sistema nervioso simpático (SNS) y la retención de sodio. Es
posible que el tratamiento de la RI ayudaría a bajar la presión sanguínea,
como ocurre con el uso de algunos sensibilizantes de la insulina (glitazonas).
Sin embargo, el tratamiento estándar de la HTA con inhibidores de la enzima
convertidora de la angiotensina (IECA), diuréticos, beta bloqueadores y
bloqueadores de los canales de calcio, se indica para alcanzar los objetivos
tensionales de menos de 130-135/80.
Resistencia a la insulina
En la RI se incrementan las cantidades de insulina necesarias para producir una
respuesta biológica normal. Aunque esta condición se presenta en casi todos
los pacientes con DM-2, también aparece en muchos sujetos con SM sin
hiperglicemia franca. Antes de desarrollar diabetes, los pacientes secretan
grandes cantidades de insulina para mantener los niveles de glucosa en sangre
dentro de límites normales. En los individuos que progresan a diabéticos
aparece una insuficiencia de las células beta, los valores de insulina caen y
se incrementan los niveles de glicemia. Desafortunadamente, es en este momento
donde se diagnostica la prediabetes. Cuando los pacientes con RI, tienen
glicemia normal, los niveles de insulina se elevan en ayunas, pero no se
recomienda su determinación por la gran variabilidad de los métodos de
laboratorio. Por tanto, la RI es lo último en diagnosticarse en el SM, a pesar
de ser una anormalidad importante en este síndrome.
La disfunción endotelial es una etapa inicial en el proceso de aterogénesis,
donde la producción de ON es importante en el mantenimiento del balance entre
el flujo sanguíneo y la vasoconstricción. La RI lleva a una disminución del
ON y el ejercicio incrementa la síntesis de este potente vasodilatador
endotelial, lo que aminora la disfunción del endotelio.
Definiciones de síndrome metabólico.
NCEP-ATP-III:
La presencia de al menos 3 de los siguientes
criterios:
- Circunferencia de cintura > 102 cm en hombres y > 88 cm en mujeres.
- Triglicéridos séricos >/=150 mg/dl (1.70 mmol/L).
- HDL-C < 40 mg/dl en hombres y < 50 mg/dl en mujeres.
- Presión arterial >/= 130/85 mm Hg.
- Glicemia en ayunas >/= 110 mg/dl (6.10 mmol/L).
Organización Mundial de la Salud: Presentar diabetes mellitus (DM), glucosa
alterada en ayunas (IFG), tolerancia a la glucosa alterada (IGT) o RI por
Homa y dos o más de los parámetros siguientes:
- Relación cintura-cadera > 0.90 en hombres o > 0.85 en mujeres.
- Triglicéridos séricos >/= 150 mg/dl o HDL-C <35 mg/dl en hombres, <
39 mg/dl en mujeres.
- Albúmina urinaria >20 mcg/min.
- Presión arterial >/= 140/90 mm Hg.
Colegio Norteamericano de Endocrinología (ACE): Uno o más de los siguientes
factores:
- Diagnóstico de enfermedad cardiovascular (ECV), HTA, síndrome de ovario
poliquístico (PCOS), hígado graso no alcohólico (NAFLD) o acantosis
nigricans.
- Historia familiar de diabetes mellitus tipo 2 (DM-2), HTA o ECV.
- Historia de diabetes gestacional o intolerancia a la glucosa.
- Etnia no caucásica.
- Estilo de vida sedentario.
- IMC > 25 Kg/m2 y/o circunferencia de cintura > 102 cm en hombres, >
88 cm en mujeres.
- Edad > 40 años.
Además de más de uno de los siguientes criterios:
- Triglicéridos séricos > 150 mg/dl.
- HDL-C < 40 mg/dl en hombres y < 50 mg/dl en mujeres.
- Presión arterial > 130/85 mm HG.
- Glucosa en ayunas 110-125 mg/dl o de 140-200 mg/dl a las 2 horas de una
carga oral de glucosa (no se incluye la diabetes).
Grupo Europeo para el Estudio de la Resistencia a la Insulina (EGIR):
Hiperinsulinemia en ayunas y dos o más de los siguientes criterios:
- Glucosa en ayunas >/= 6.10 mmol/L, pero no diabético.
- Presión arterial >/= 140/90 mm Hg o tratamiento para la HTA.
- Triglicéridos en suero > 2 mmol/L o HDL-C < 1 mmol/L o con tratamiento
para la dislipidemia.
- Circunferencia de cintura >/= 94 cm en hombres y >/= 80 cm en mujeres.
A pesar de las diferencias de enfoque en el diagnóstico de SM, los criterios se
relacionan y muchas personas se identifican con el SM independientemente de los
criterios empleados.
Una reciente encuesta basada en los criterios de NCEP-ATP III reveló una
elevada prevalencia del SM en los Estados Unidos, que alcanzó un 23.7 % en
adultos, por lo que se estima afecta a unos 47 millones de norteamericanos.
Conclusiones
La pesquisa de pacientes con SM puede ser realizada en los consultorios
por los médicos de la familia mediante mediciones simples, antropométricas y
de laboratorio como las determinaciones del peso, la talla, la circunferencia de
la cintura, la glicemia y los lípidos sanguíneos. A los pacientes detectados
se le deben aplicar acciones de promoción y prevención de salud, con énfasis
en los cambios del estilo de vida. Se prescribirá una dieta saludable con
abundantes frutas y vegetales y con las calorías necesarias para mantener el
peso dentro de límites normales. Se combatirá el sedentarismo y se motivará
al paciente para que aumente su actividad física y realice ejercicios físicos
de forma sistemática.
Los pacientes con sobrepeso y obesos deben ser estimulados para que bajen de
peso con metas alcanzables de una reducción anual del 5-10 % del peso corporal.
Los hábitos tóxicos se proscribirán, en especial el tabaquismo, que
constituye un importante factor de riesgo coronario y de cáncer; el consumo de
alcohol y café debe reducirse.
Los factores de riesgo asociados al SM serán controlados enérgicamente, sobre
todo la HTA, la DM-2 y la dispidemia, con cambios del estilo de vida y diversos
fármacos.
Para aminorar el gasto de recursos y obtener mejores resultados, la detección
de individuos con SM, debe enfocarse sobre las principales poblaciones de riesgo
como los obesos, los hipertensos, los diabéticos y cardiópatas, quienes
presentan mayores probabilidades de padecer este síndrome.
Estas acciones de salud tendrán un impacto favorable sobre los indicadores de
salud de la población sujeta a estudio, fundamentalmente en la prevalencia y
muerte por ECV y DM-2, que constituyen causas líderes de morbi-mortalidad en
personas adultas en todo el mundo.
Referencias bibliográficas
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Autores: Pedro E. Miguel Soca1, Silvio Niño Escofet 1.Hilda Sales Márquez 1.
1. Profesor de Bioquímica. Facultad de Ciencias Médicas de Holguín, Cuba
(FCMH).
Correo electrónico: soca@cristal.hlg.sld.cu
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Publicación enviada por Pedro E. Miguel Soca, Silvio Niño Escofet, Hilda Sales Márquez
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Código ISPN de la Publicación EpAVFZFkFESDFTvDcd
Publicado Thursday 16 de September de 2004
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