Monografias | Las ideas políticas de Florentino AmeghinoLas ideas políticas de Florentino AmeghinoResumen: Florentino Ameghino fue el primer argentino consagrado íntegramente a la ciencia. Pero esa dedicación full time tan esforzada y abnegada por la falta de financiación estatal y personal (él nunca fue de gran poder adquisitivo ) y las fuertes discrepancias con la ciencia oficial de la época, dominada –pese al positivismo de la dirigencia política de entonces– durante décadas por el creacionista Hermann Burmeister y sus discípulos, no importaba una desatención absoluta de la realidad política de su patria. 1854
- 18 de septiembre 2004: Sesquicentenario de F. Ameghino (?) “Sin
historia no hay pueblos, hay factorías”. José
Gabriel, El loco de los huesos. Jorge
Juan Cortabarría Florentino
Ameghino fue el primer argentino consagrado íntegramente a la ciencia. Pero esa
dedicación full time tan esforzada y abnegada por la falta de financiación
estatal y personal (él nunca fue de gran poder adquisitivo[i])
y las fuertes discrepancias con la ciencia oficial de la época, dominada
–pese al positivismo de la dirigencia política de entonces– durante décadas
por el creacionista Hermann Burmeister y sus discípulos, no importaba una
desatención absoluta de la realidad política de su patria. La
obra científica del eminente sabio lujanense, sobre todo la antropológica, es
una muestra de su acendrado patriotismo o nacionalismo. Cuando le notificó al
ministro Eduardo Wilde la publicación de Filogenia, le escribió que con
ese libro ansiaba “mantener bien alto el buen nombre de la República
Argentina” y que la suscripción que le pedía sería una “gracia y justicia
que recompensará en parte mis desvelos por la Ciencia y por la Patria”[ii]. Según
Alfredo J. Torcelli, director de la edición de las Obras Completas de
Florentino Ameghino y amigo de sus hermanos Juan y Carlos, el autor de La
antigüedad del Hombre en el Plata fue desde joven afiliado al Partido
Nacionalista, de Mitre, en 1890 estuvo por ir al Parque de Artillería (donde
hoy está el Palacio de Tribunales) a sumarse a la insurrección cívica.
Asimismo, Torcelli refirió que Ameghino pensaba que, dada la incultura de las
masas populares, el país no estaba preparado para el federalismo[iii]. Empero,
el diario de Mitre no fue de los primeros en dar cuenta de las investigaciones
del maestro de Mercedes: sólo en 1882 el autor de la Historia de Belgrano dio
cuenta de una publicación de aquél. Más
apoyo recibió de parte de Sarmiento, quien en 1881, en una conferencia, mencionó
al “señor Ameghino”. Al año siguiente hizo lo propio, el 13 de julio,
alabando la disertación del joven antropólogo sobre Darwin. El
principal biógrafo de Ameghino, el arqueólogo Fernando Márquez Miranda, no
creía mucho en el aserto de Torcelli: conjeturaba que simpatizaría con el
socialismo como su hermano Juan pero refirió que, siendo senador nacional, Juárez
Celman lo hizo nombrar profesor en la Universidad de Córdoba y que cuando la
crisis de 1890 apostó un cajón de champaña que aquél capearía el temporal[iv].
Esta anécdota hace tambalear la afirmación del director de sus Obras
Completas, sobre todo la referente a su cuasi adhesión al movimiento de
1890. Yo no creo que haya estado a punto de sumarse a dicha revuelta, ya que en
una carta a su hermano Carlos, que estaba en Santa Cruz, le dijo que ella fue
“una revolución imponente, que, por suerte, pasó como un huracán de verano,
en pocos días, dando en tierra con el gobierno de Juárez”[v] Luego
Márquez Miranda refirió que cuando la UCR tomó el gobierno de la Provincia de
Buenos Aires, en 1893, removió a Moreno del Museo de La Plata y dispuso poner
en su lugar a Ameghino, lo que quedó en aguas de borrajas por el rápido
fracaso de la insurrección[vi]. Dos
años después, en busca de un trabajo científico rentado, Ameghino le ofreció
al gobierno de la provincia de Santa Fe su colección a cambio de la creación
de un museo que dirigiría con amplios poderes y garantía de estabilidad, pues
él no se ocupa de política[vii].
Bien comenta Márquez Miranda que esa carta refleja la indiferencia de Ameghino
por la política criolla y su desconfianza por las promesas de los políticos
profesionales[viii]. No
tuvo tiempo –refirió Torcelli– para profundizar teorías políticas, pero
le molestaban las huelgas y otras manifestaciones de protesta obreras. No creía
en las jerarquías o privilegios: todos debían cumplir con sus obligaciones y a
todos debían respetársele sus derechos. Quería que los trabajadores ganaran
lo suficiente para su sustento digno[ix]. Era
contrario –sostuvo Torcelli– a la pena de muerte, a la guerra, a las armas y
a todo elemento bélico[x]. La
simpatía de Florentino Ameghino por el mitrismo me parece natural, dado que esa
corriente política era liderada por un hombre de gran cultura (historiador,
bibliófilo, traductor, poeta, promotor de la educación pública) y reunía en
sus filas a elementos generalmente urbanos y de mayor ilustración que los
autonomistas, la mayoría de los cuales habían formado parte o eran
descendientes de federales netos o rosistas. En
los últimos años de vida de Ameghino y más aún después de su muerte
(acaecida el 6 de agosto de 1911) cundió un movimiento intelectual en su favor
que incluía a personas partidarias del capitalismo y del socialismo, cuyos
puntos en común eran el cientificismo, el racionalismo, el agnosticismo, el
laicismo y el darwinismo (Ameghino sólo fue darwinista en su aspecto biológico,
no en su faz social o spencerianismo). Por
lo que informa Torcelli, que merece atención por su conocimiento del sabio
evocado y su amistad con sus hermanos y colaboradores, la simpatía del
socialismo por Ameghino no se debía ni se debe a sus ideas políticas
(demoliberales, capitalistas) sino a sus tesis científicas y filosóficas. [i]
En 1889, ya doctor honoris causa, le escribió a La Nación: “Me
he dedicado a las ciencias naturales por una inclinación espontánea que no
han podido desviar los acontecimientos. He pasado 18 años de mi vida
economizando diariamente un pedazo de pan para proseguir mis estudios,
trabajando sucesivamente de ayudante y después de maestro de escuela, de
tenedor de libros, de escribiente, de corrector de pruebas y de librero. El
año 82, para comer, empeñé mi reloj en el Monte de Piedad, de Buenos
Aires, y en otra ocasión, por no tener 50 pesos moneda corriente y no
querer pedirlos prestados, me hice a pie el camino de Buenos Aires a Luján”
(Obras Completas y correspondencia científica
de Florentino Ameghino, vol. XX
"Correspondencia científica", págs. 508-510, La Plata, 1935. [ii]
Ibídem, 287. [iii]
Obras Completas...,
vol. I "Vida y obras del sabio", pág. 51, La Plata, 1913. [iv]
Márquez Miranda, Ameghino,
un vida heroica, cap. VI, Editorial Nova, Bs. As., 1951. [v]
Obras Completas,
XX, 174. [vi]
Ibídem, I, 101. [vii]
Ibídem, XXI, 624. [viii]
Ibídem, I, 102. [ix]
Ibidem, 52-53. [x]
Ibídem, 54. Publicación enviada por Jorge J. Cortabarría Contactar mailto:petro@s6.coopenet.com.ar Código ISPN de la Publicación EpAVuuEAklWYlgZMKD Publicado Friday 17 de September de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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