Monografias | Hipertensión Arterial (Consideraciones Generales al Síndrome)Hipertensión Arterial (Consideraciones Generales al Síndrome)Resumen: La hipertensión arterial es un padecimiento crónico de etiología variada y que se caracteriza por el aumento sostenido (en ocasiones “paroxístico” y de duración breve <12 horas) de la presión arterial, ya sea sistólica, diastólica o de ambas. En el 90% de los casos la causa es desconocida por lo cual se le ha denominado hipertensión arterial esencial, con una fuerte influencia hereditaria. Hipertensión Arterial. Crisis Hipertensivas. Breijo. La hipertensión arterial es un
padecimiento crónico de etiología variada y que se caracteriza por el aumento
sostenido (en ocasiones “paroxístico” y de duración breve <12 horas) de
la presión arterial, ya sea sistólica, diastólica o de ambas. En el 90% de
los casos la causa es desconocida por lo cual se le ha denominado
hipertensión arterial esencial, con una fuerte influencia hereditaria. En 5
a 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de
las cifras tensionales y a esta forma de hipertensión se le denomina hipertensión arterial secundaria. Se denomina hipertensión
arterial sistólica aislada cuando la presión sistólica es mayor de 139
mmHg y la diastólica es menor de 90 mmHg. (NYHA) En los últimos tiempos se ha
demostrado que las cifras de presión arterial que representan riesgo de daño
orgánico son aquellas por arriba de 140 mmHg para la presión sistólica y de
90 mmHg para la presión diastólica, cuando éstas se mantienen en forma
sostenida. Por lo tanto, se define como hipertensión arterial cuando en tres
ocasiones diferentes se demuestran cifras mayores de 139/90 mmHg en el
consultorio o cuando mediante monitoreo ambulatorio de la presión arterial se
demuestra la presencia de cifras mayores a las anotadas más arriba, en más del
50% de las tomas registradas. La hipertensión arterial
ocasiona daño a diversos órganos y el grado de éste y el tiempo requerido
para que aparezcan se relacionan directamente con el grado de hipertensión
arterial. De acuerdo con las cifras
tensionales la hipertensión arterial se puede clasificar en: PAS (mmHg)
PAD (mmHg) Normotensión Hipertensión Leve Hipertensión Moderada Hipertensión Grave Hipertensión Sistólica De acuerdo con el grado de daño
orgánico producido, la hipertensión arterial puede encontrarse en diferentes
etapas: ETAPA I: Sin alteraciones orgánicas. ETAPA II: El paciente muestra
uno de los siguientes signos, aún cuando se encuentre asintomático. a) Hipertrofia ventricular
izquierda (palpación, radiografía del tórax, ECG, ecocardiograma). b) Angiotonía en arterias
retinianas. c) Proteinuria y/o elevación
leve de la creatinina (hasta 2 mg/d). d) Placas de ateroma arterial
(radiografía, ultrasonografía) en carótidas, aorta, ilíacas y femorales. ETAPA III: Manifestaciones
sintomáticas de daño orgánico: a) Angina de pecho, infarto del
miocardio o insuficiencia cardíaca. b) Isquemia cerebral
transitoria, trombosis cerebral o encefalopatía hipertensiva. c) Alteraciones de Fondo de
Ojo: Exudados, hemorragias retinianas, Papiledema. d) Insuficiencia renal crónica. e) Aneurisma de la aorta o
aterosclerosis obliterante de miembros inferiores. La hipertensión arterial es un
problema de salud de primera importancia ya que se estima que se encuentra en el
21 al 25% de la población adulta general DIAGNOSTICO Es fundamentalmente clínico y
deberá establecerse si la hipertensión arterial es primaria o secundaria con o
sin repercusión orgánica. DIAGNOSTICO DEL DAÑO
HIPERTENSIVO Retinopatía Hipertensiva El estudio del fondo de ojo nos
sirve para saber si hay daño hipertensivo en los vasos sanguíneos informándonos
el grado de daño causado por el proceso hipertensivo. Según la clasificación
de Keith y Wagener podemos encontrar 4 grados de retinopatía: · Retinopatía grado I:
Estrechamiento arteriolar. Traduce actividad de la hipertensión. · Retinopatía grado II:
Aumento del reflejo arteriolar ("hilos de plata"). Traduce cronicidad
del proceso hipertensivo. · Retinopatía grado III:
Aparición de exudados algodonosos y hemorragias retinianas. Traduce hipertensión
grave o maligna. · Retinopatía grado IV: Edema
papilar. Se presenta cuando la hipertensión está excesivamente elevada.
Traduce encefalopatía hipertensiva y edema cerebral. Cardiopatía Hipertensiva Al examinar un paciente
hipertenso por la palpación del ápex en posición de anteflexión del torso,
el encontrar un eretismo sistólico sostenido, puede demostrar hipertrofia
ventricular izquierda. Si además se palpa o se ausculta un 4 ruido en el ápex,
se refuerza el diagnóstico El electrocardiograma puede
demostrar la existencia de hipertrofia ventricular izquierda (criterios de
Cornell y de Sokolow), y en estos casos el mejor método para demostrar su
presencia es la ecocardiografía. La radiografía de tórax sigue
siendo un método útil para precisar en el paciente hipertenso el tamaño del
corazón, condiciones de la aorta torácica y presencia o no de congestión
pulmonar. En la hipertensión arterial el tamaño del corazón puede ser normal,
al igual que la aorta. En los casos de hipertrofia concéntrica del ventrículo
izquierdo se aprecia la punta del corazón redondeada y corazón de tamaño
normal. Se puede encontrar en la cardiopatía hipertensiva elongación y
ateromatosis aórtica. La presencia de cardiomegalia y congestión pulmonar en
un paciente hipertenso tiene el significado de insuficiencia cardíaca. Nefropatía
Hipertensiva Usualmente el daño
hipertensivo a los vasos renales y al parénquima renal es paulatino, crónico,
evolutivo y silencioso; permanece asintomático hasta que se hace aparente la
insuficiencia renal. El paciente comienza a retener urea, ácido úrico y
creatinina en el plasma. En la fase avanzada de la insuficiencia renal aparece
el síndrome urémico con importante retención de urea, creatinina,
hiperkalemia, anemia, hipocalcemia, hiperfosfatemia, proteinuria y edema que
puede llegar a la anasarca. Aterosclerosis La hipertensión arterial es
uno de los más importantes factores que contribuyen a la aterosclerosis, ( hay
autores que refieren no estar totalmente demostrado si “es
la HTA la que contribuye a aterosclerosis ó es la aterosclerosis la generadora
de HTA” ) y de ahí que los pacientes con hipertensión arterial
frecuentemente se complican de infarto del miocardio (aterosclerosis coronaria),
infarto cerebral (aterosclerosis de las arterias carótidas o intracerebrales),
claudicación intermitente (aterosclerosis obliterante de miembros inferiores),
trombosis mesentéricas o aneurisma aórtico, ya sean abdominales o de la aórtica
torácica descendente. La presencia de cardiomegalia y
congestión pulmonar en un paciente hipertenso tiene el significado de
insuficiencia cardíaca. El estudio de los electrolitos
puede dar pauta para el diagnóstico de aldosteronismo (hipokalemia). Además de
los estudios seña lados, es útil en la búsqueda de una causa secundaria de
hipertensión arterial. La cuantificación de aldosterona plasmática se
encontrará elevada en caso de aldosteronismo primario; en el feocromocitoma
estarán elevadas las catecolaminas plasmáticas y/o urinarias. En el Síndrome
de Cushing estarán elevados los 17 cetosteroides y los 17 hidroxiesteroides
urinarios. En el síndrome adrenogenital estarán ambos disminuidos. El estudio radiográfico, la
ultrasonografía abdominal y la tomografía axial computada podrán descubrir
litiasis urinaria o tumores suprarrenales. Estudios más especializa dos como la
gammagrafía renal y el estudio angiográfico de las arterias renales podrán
demostrar la presencia de una estenosis de arteria renal. Todos estos estudios sólo
se indicarán si existe un fundamento clínico de sospecha para hipertensión
secundaria. Cuadro 1. Orientación Diagnóstica
en la Hipertensión Arterial I. Orientan hacia la forma
esencial de hipertensión arterial: 1. Antecedentes familiares de
hipertensión arterial, ya que se sabe que existe una franca tendencia
hereditaria. 2. La hipertensión arterial
esencial generalmente aparece por arriba de los 35 años de edad, por lo que en
un paciente menor de 30 años deberá investigarse una forma secundaria del
padecimiento. II. Orientan hacia la
hipertensión arterial secundaria
los siguientes hechos: 1. Presentación de hipertensión
arterial en jóvenes sin antecedentes familiares. 2. Antecedentes de escarlatina
o hematuria en la infancia deben hacer sospechar la posibilidad de
glomerulonefritis crónica. 3. Presencia de infección
urinaria de repetición hará sospechar pielonefritis crónica. 4. Presencia de litiasis
urinaria con hiperuricemia (gota) o hipercalcemia (hiperparatiroidismo). 5. Se pueden sospechar
alteraciones endocrinas como el Síndrome de Cushing (cara de "luna
llena", hirsutismo, distribución centrípeta de la grasa corporal, acné,
giba dorsal) o Síndrome adrenogenital (amenorrea, hirsutismo y distribución
masculinoide de la grasa corporal). 6. La exploración de los
pulsos en un paciente hipertenso puede llevar a sospechar arteritis de Takayasu
ante la ausencia de pulso en las extremidades, especialmente si se trata de una
mujer. La ausencia de pulsos femorales con hipertensión arterial en los
miembros superiores establece el diagnóstico de coartación aórtica. 7. La búsqueda intencional de
soplos vasculares en el abdomen (sistólicos o continuos) establece la sospecha
de hipertensión renovascular por estenosis de la arteria renal. 8. Los exámenes de laboratorio
son de gran ayuda en el diagnóstico de la hipertensión arterial secundaria. En
esta forma, la química sanguínea posibilita el diagnóstico de diabetes
mellitus (hiperglucemia) o insuficiencia renal crónica (uremia, elevación de
la creatinina) o gota (hiperuricemia); la biometría hemática puede demostrar
anemia (insuficiencia renal crónica) o por el contrario, policitemia. TRATAMIENTO Hipertensión Arterial Esencial 1. Modificaciones del estilo de
vida: Es bien sabido que hay factores
en el estilo de vida que favorecen el aumento de las cifras de presión
arterial, como son la ingesta excesiva de sal en la dieta, la obesidad, la
ingesta de más de 80 ml de bebidas alcohólicas al día, el hábito de fumar,
el uso de gotas nasales vasoconstrictoras, otros medicamentos con efecto adrenérgico
como algunos anorexígenos, la cocaína. Por tal razón, en todo paciente
hipertenso deben adoptarse medidas que supriman estos factores que favorecen la
elevación de las cifras tensionales. En ocasiones las medidas señaladas
pueden ser suficientes para normalizar las cifras tensionales. 2. Tratamiento farmacológico a) En pacientes con hipertensión
arterial grado I o II, se recomienda iniciar el tratamiento con un solo fármaco.
Si el paciente hipertenso tiene un síndrome hipercinético, la mejor opción es
un beta bloqueador, y es inconveniente el uso de vasodilatadores como los calcio
antagonistas o bloqueadores alfa ya que exacerban la hipercinesia circulatoria.
En pacientes en quienes se sospecha expansión del espacio extracelular
(especialmente mujeres) la mejor opción es el tratamiento diurético como mono
terapia, son menos efectivos los beta bloqueadores y están contraindicados los
vasodilatadores que empeoran la retención de líquido y la expansión del
espacio intravascular. Pueden ser igualmente efectivos los inhibidores de la
ECA. En ancianos con hipertensión arterial sistólica es preferible el uso de
calcioantagonistas como fármacos de primera elección. b) El paciente con hipertensión
esencial de grado III, requiere necesariamente el uso de varios fármacos para
lograr un control eficiente de la hipertensión arterial. En esta forma se
prefiere iniciar el tratamiento con beta bloqueadores y diuréticos (tiazidas y
ahorradores de potasio). Si no se logra un control efectivo de las cifras
tensionales puede agregarse un inhibidor de la ECA. Cuando no se logra
normalización de las cifras tensionales se pueden usar vasodilatadores
(hidralazina, minoxidil, prazosina) que reducen las resistencias vasculares. Los
calcioantagonistas pueden ser utilizados en este tipo de pacientes cuando no se
logra controlar la hipertensión con los fármacos ya enunciados o porque haya
que suspender su administración por efectos colaterales indeseables como son:
ataque de gota (tiazidas), asma o insuficiencia cardíaca (betabloqueadores) o
tos persistente (inhibidores de la ECA). No obstante, en la actualidad no se
recomienda el doble tratamiento de betabloqueantes junto con calcioantagonistas.
(XXXVII Congreso Nacional de Cardiología.
España. Barcelona; Octubre de 2.001). Los calcioantagonistas también
pueden producir efectos colaterales indeseables (edema, rubor facial) que pueden
obligar a su suspensión o cambio por otro fármaco de distinta familia. Como conclusión general se
puede decir que el tratamiento del paciente hipertenso deberá ser
individualizado tomando en cuenta edad, cuadro clínico, condiciones hemodinámicas
y efectos colaterales de los fármacos. c) El paciente con hipertensión
arterial de grado IV, constituye una emergencia o urgencia hipertensiva, por lo
que su tratamiento requiere hospitalización y terapia inmediata. 3. Crisis hipertensiva a)
El paciente asintomático pero con
cifras de presión arterial diastólica de 110-120 y/o presión arterial sistólica
> 210 mmHg o mayor deberá ser hospitalizado para su observación y reposo
absoluto, debiendo administrársele un
IECA tipo Captopril por vía sublingual a razón de 50 mgrs., pudiéndose
repetir dosis y vía hasta alcanzar 150 mgrs en 60 minutos (Breijo
y col. “Tratamiento de Crisis Hipertensivas en ámbito
extrahospitalario”.Ilustrados. com: Septiembre, 2.004).
Llego a considerarse, en este tipo de tratamiento de urgencia
hipertensiva, como
fármaco de elección el Nifodipino,
pero los efectos secundarios de la administración
del mismo, no sólo no lo aconsejan, sino que lo contraindican b) El paciente con crisis
hipertensiva, con presión arterial mayor de 180/140 y edema agudo pulmonar,
deberá ser tratado con posición de Fowler, sentado en el borde la cama,
torniquetes rotatorios, furosemida por vía IV a razón entre 40 y 80 mg por vía
IV y nitroprusiato de sodio diluido en solución glucosada a razón de 0.3 a 8
µg/ kg/min; en ocasiones con estas medidas se logra controlar el cuadro, pero
en otras es conveniente además digitalizar al paciente en forma rápida (lanatósido
C o ouabaína). Cuando el paciente ya se encuentra en condiciones clínicas
aceptables se deberá iniciar el tratamiento antihipertensivo por vía oral. c) El paciente con crisis
hipertensiva que se acompaña de encefalopatía hipertensiva, se presentará con
el médico con un cuadro muy aparatoso manifestando cefalea intensa, náusea, vómitos
en “escopetazo” (propios de cualquier tipo de Hipertensión Craneal), visión
borrosa y un estado progresivo de obnubilación mental; todo ello coincide con
elevaciones exageradas de las cifras de presión arterial (> 210/140. aunque
dependiendo mucho del paciente, este cuadro puede darse en pacientes con cifras
tensionales menores a las expuestas). El trata miento idóneo también será con
nitropusiato de sodio administrado tal y como se menciona en el inciso previo,
aunque en estos casos también se puede utilizar el diazóxido con una dosis
inicial de 300 mg por vía IV la cual puede repetirse c/4 o 6 horas, dependiendo
de la respuesta. Se debe recordar que la administración prolongada de este fármaco
produce retención de agua y sodio, por lo que cuando su utilización se
prolonga por más de 24 horas deberá asociarse la administración de diuréticos.
En cuanto sea posible iniciar terapéutica oral. d) La crisis hipertensiva que
es complicada con una disección aórtica se presentará como un cuadro agudo en
donde el paciente puede presentar intenso dolor precordial, en la espalda ó en ambos (irradiación posterior) acompañado de sensación
de muerte inmediata, palidez, diaforesis y cifras exagerada mente elevadas (>
210/120 mmHg). Este cuadro debe tratarse con nitroprusiato de sodio; otro fármaco
alternativo es alfametildopa a razón de 250 a 500 mg por vía IV c/4 a 6 horas
y en cuanto se haya controlado iniciar terapéutica antihipertensiva por vía
oral. e) Si la crisis hipertensiva se
debe a un feocromocitoma el paciente referirá cefalea, palpitaciones, y se le
encontrará con palidez y diaforesis, taquicardia sinusal y cifras
exageradamente elevadas (>210 /140 mmHg); en este caso el tratamiento ideal
se deberá hacer con fentolamina; se inyecta un bolo inicial de 5 a 15 mg por vía
IV y después se gotea en forma continua hasta mantener las cifras de presión
arterial en niveles aceptables. Si la frecuencia cardíaca se encuentra
exageradamente elevada (> 150 por minuto) o aparece en forma paroxística
taquiarritmia por fibrilación auricular deberá administrarse propranolol por vía
IV a razón de 1 mg/min hasta alcanzar 3 a 5 mg como dosis total. (Los últimos
estudios sobre control de ritmo y frecuencia en Fibrilación auricular,
consideran como fármaco de elección el isopropile ó el sotalol). El paciente
con hipertensión esencial grado III, requiere necesariamente de varios fármacos
para lograr el control deseado. En resumen: el tratamiento deberá
individualizarse según edad, cuadro clínico, condiciones hemodinámicas y
sensibilidad a los fármacos. Hipertensión Arterial
Secundaria Cuando se reconoce la causa de
la hipertensión arterial, se intentará suprimirla con el objeto de dar
tratamiento a la enfermedad. En ocasiones aún cuando se reconoce la causa, no
es posible dar tratamiento y el médico sólo se conformará con reducir las
cifras de presión arterial con fármacos, tal y como acontece en el paciente
que padece lupus eritematoso o diabetes mellitus y nefropatía, pielonefritis crónica
(de tipo no Hipertensivo), hiperparatiroidismo con nefrocalcinosis, arteritis de
Takayasu con graves lesiones arteriales renales bilaterales y en otros
territorios, insuficiencia renal que puede controlarse con tratamiento médico
y/o métodos de diálisis. En otras
ocasiones el reconocimiento de alteraciones mecánicas como la coartación aórtica
o la estenosis de arterias renales (cuando se sospecha estenosis renal
bilateral, el tratamiento con IECA´s está contraindicado. XXVII Congreso
Nacional Español. Barcelona; Octubre 2.001) puede ser aliviado con tratamiento
quirúrgico o con angioplastía percutánea; en este último caso puede tener
indicación la nefrectomía unilateral cuando el riñón isquémico se encuentra
atrófico y con función insuficiente o sin función. El diagnóstico de tumores
productores de hormonas (Síndrome de Cushing, aldosteronismo primario,
feocromocitoma, etc.) deben ser extirpados quirúrgicamente y ello será
suficiente para normalizar las cifras de presión arterial. Por último, en pacientes con
insuficiencia renal crónica en fase terminal quienes serán sometidos a
trasplante renal y cuya hipertensión arterial no es posible controlar farmacológicamente,
debe considerarse la nefrectomía bilateral como opción para el tratamiento de
la hipertensión arterial refractaria. En la mayoría de estos
casos se logra la normotensión al erradicar el padecimiento que condiciona la
hipertensión arterial; sin embargo, hay pacientes en los que a pesar de lograr
este objetivo, las cifras tensionales permanecen elevadas. En ellos es posible
que además del padecimiento causal de la hipertensión, padezcan una forma
esencial de la enfermedad que coincide en el mismo sujeto. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS (3º
Capitulo de “Manual de Terapéutica Cardiovascular”. Breijo y col;
Edit. Plushmedic. 2º Edición. Octubre 2.003.) AUTOR:
Dr. FRANCISCO RAMÓN BREIJO MARQUEZ. Medicina Interna. Jefe de
Servicio de Urgencias. (Hospital Conmemorativo de
Boston. Massachussets.) (C.S.Roda. España). AUTHOR: Dr. FRANCISCO RAMON
BREIJO MARQUEZ. Internal
Medicine. Head on Watch of Urgencies. (Commemorative
Hospital of Boston. Massachusetts.) (C.S.Roda.
Spain). KEY
WORDS: Arterial Hypertension. Hypertensive Crises. Breijo Publicación enviada por Francisco Ramón Breijo Marquez Contactar mailto:breijo7@msn.com Código ISPN de la Publicación EpAVyFyVAkjkbhyBSb Publicado Sunday 19 de September de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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