Monografias | 1923-12 de octubre-2004 Enrique Udaondo Pionero y precursor del voluntariado museal argentino1923-12 de octubre-2004 Enrique Udaondo Pionero y precursor del voluntariado museal argentinoResumen: Perfil de hacedor. No fue un funcionario común, ni ocupó cargos importantes en la jerarquía de la política argentina tradicional, con excepción de aquellos vinculados legítimamente con “sus amores”..., como la historia y sus testimonios, los hombres y sus proezas o desprendimientos, la tierra, los museos, los monumentos, los árboles y las flores;.... pero sí fue un verdadero e indiscutido “hacedor de patria”. Opinión
“...
de brillante ejecutoria,
este grande de la Patria,
su
nombre ya está grabado
en la Villa centenaria.....
Que
no hiera su modestia
la verdad de mi palabra”
[2] 1.
Perfil de hacedor. No fue un funcionario común, ni ocupó cargos
importantes en la jerarquía de la política argentina tradicional, con excepción
de aquellos vinculados legítimamente con “sus amores”..., como la historia
y sus testimonios, los hombres y sus proezas o desprendimientos, la tierra, los
museos, los monumentos, los árboles y las flores;.... pero sí fue un verdadero e indiscutido “hacedor
de patria”. Como pocos y al mismo tiempo, se desempeñó como autoridad indiscutida del museo confiado a su
custodia y fue -él mismo- el mejor y más intenso amigo de dicha institución y
su primer voluntario. Tanto que el lugar que dejaba a su muerte -en 1962-,
en nada se parecía a aquello que fuera inaugurado ese 12
de octubre de 1923 en Luján, en las dependencias remodeladas del viejo y
colonial edificio del Cabildo de la Villa de Nuestra Señora de Luján (1798),
hoy monumento histórico nacional. Habíanse
multiplicado -como por arte de magia- los pabellones y las recovas, las salas,
los objetos y las pertenencias (uniformes, banderas, armas, muebles, platería,
antiguos utensilios indígenas, artes plásticas de jerarquía -Figari, Blanes,
P. Pueyrredón- , etc.), las colecciones, las exposiciones... , habían
aparecido la numismática, la filatelia, molinos, velocípedos de época, las célebres
figuras de los equinos criollos “Gato” y “Mancha”, los carruajes y entre
ellos “la sopanda de Belgrano” y la berlina de Juan M. de Rosas”, el
hidroavión “Plus Ultra”, la locomotora “Porteña”, el yate “Legh I”
de Vito Dumas, los archivos, demás papeles históricos y la biblioteca... Nacido cuando Roca se aprestaba a ejercer su primera
presidencia, estuvo durante 39 años al
frente del Museo que hoy -con justeza y merced a la solicitud pronta del
vecindario lujanense- lleva su nombre
para quedar en la inmortalidad y proyectar su ejemplo y accionar en beneficio de
las generaciones futuras. Como bien se ha escrito en nuestras tierras, “...
dejó su fortuna material y espiritual -su vida- en nuestra Villa, sin que
muchos de sus contemporáneos lo advirtieran: poco a poco, como agua que horada
la piedra, fue despojándose de sus bienes, sin alardes, como la cosa más
natural y sencilla”[3]. 2.
La obra del patriota. Su obra más completa y perdurable es el actual Complejo Museográfico Provincial (con cuatro áreas -colonial e
histórica, transportes, depósitos, y archivo y biblioteca- y miles de piezas y
elementos, cuya variedad y diversidad dificultan aún hoy una impresión
cuantitativa del conjunto patrimonial cultural que todo ello conforma). La
existencia allí de muchos de dichos bienes se debe -sin duda alguna- a la
persuasión patriótica de la que gozaba Udaondo[4]
-y, con acierto, ponía en práctica- cuando no a la generosa disponibilidad de
su propia fortuna[5], como resulta muy conocido.
Además del testimonio que se yergue en Luján a la vera del célebre Santuario
mariano, Udaondo escribió y publicó más de 200 trabajos (libros, folletos,
estudios, artículos, discursos sobre historia, museos, lugares, próceres, reseñas
históricas de los partidos de la Pcia. de Buenos Aires, calles, árboles autóctonos,
etc.), organizó los museos de Chascomús, Dolores y San Antonio de Areco, creó
la casa del Acuerdo de San Nicolás, presidió la Comisión Nacional de Museos,
Monumentos y Lugares Históricos, integró la Academia Nacional de la Historia,
señalizó los sitios históricos, estableció el contenido de las efemérides
escolares para los bonaerenses, y -entre otras actividades- presidió la comisión
central provincial honoraria de
parques provinciales y de protección a la fauna y flora aborigen. 3.
Comprometido y ejemplar mensaje para los voluntarios. Cuando evocamos la
vida y obra del patriota, surge naturalmente en nuestra conciencia el
valor de su desprendimiento material,
decidido para el bien de todos, es decir, para el aprovechamiento
colectivo y en carácter de legado a las generaciones que le sucederán en la
escena de la vida. Hoy, los amigos de museos afrontamos desafíos
distintos, pero con similar compromiso. No solamente fundados en el deber
constitucional de preservación del patrimonio natural y cultural[6],
sino en el desafío de optimizar y
mejorar los recursos y esfuerzos para el mejor mantenimiento de los lugares, así
como en la utilización de los medios que ofrecen ahora la ciencia y la tecnología
para el mejor cumplimiento de nuestros objetivos (internet, inventario y
avalúo, digitalización de archivos y biblioteca, utilización de espacios y
salones, ediciones documentales, luz y sonido, actividades para la extensión
cultural -conferencias, muestras transitorias, presentaciones de libros,
conciertos, etc.-, visitas guiadas y turismo, etc.); todo
ello a favor de la comunidad y en procura de la captación de nuevos públicos y
demás interesados. Pero volviendo al prócer que nos ocupa, solamente
sobre esto -y vaya; ...¡qué dimensión alcanza esa desprendida actitud en
estos tiempos actuales...!- trata la ejemplar
vida y obra pública de Don Enrique Udaondo que los argentinos y demás hombres
y mujeres del mundo merecemos conocer y, por qué no, emular. Luján,
septiembre de 2004. [1]
Integrante de la Comisión
Directiva de Asociac. Amigos Complejo Museográfico “Enrique Udaondo”.
Luján, Pcia. de Buenos Aires / Delegado titular a Federac. Argentina de
Amigos de Museos (FADAM). [2]
Felisa Carmen ECHEVARRÍA de LOBATO
MULLE. “Romancero de la Villa de Luján”. Librería de Mayo. Luján,
1957. [4]
Convenció a muchos descendientes
de próceres y a familias patricias de la importancia de donar testimonios
para enriquecer el patrimonio del museo, con la convicción de legar su
significado a la posteridad y evitar así su dispersión y/o salida del
terriotorio nacional, como lamentablemente ocurrió durante mucho tiempo. [5]
“...El
hombre que entregó la mayor parte de su fortuna para salvaguardar el
patrimonio de los argentinos, que hizo construir monolitos recordatorios en
numerosos lugares donde acaecieron hechos significativos,... que coloca
placas de mármol y de bronce en cada una de las municipalidades...., muchas
pagadas de su peculio”.
Reseña Histórica de Mercedes, Pcia. de Buenos Aires. [6]
Art. 41 e inciso 19, párrafo
final, del Art. 75, Constitución de la Nación Argentina (según texto
1994). Publicación enviada por Dr. Néstor Fabián MIGUELIZ Contactar mailto:migueliz@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpAZyFVVyFXKWMnGRl Publicado Tuesday 12 de October de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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