Monografias | Demagogia o error ciudadanoDemagogia o error ciudadanoResumen: Cada cinco años en nuestro país, Perú, ejercemos un derecho y es un proceso eleccionario que siempre deja la duda del fraude o las componendas, mas aún cuando las denuncias son tan frecuentes que se transforma todo en una olla de grillos de ruidosas consecuencias, mas no de soluciones justas. Cada
cinco años en nuestro país ejercemos un derecho y es un proceso eleccionario
que siempre deja la duda del fraude o las componendas, mas aún cuando las
denuncias son tan frecuentes que se transforma todo en una olla de grillos de
ruidosas consecuencias, mas no de soluciones justas. Hoy,
en Agosto del 2004, nos encontramos en una situación de incertidumbre frente a
la continuidad de un gobierno que en las elecciones del 2001 tuvo una imagen
democrática, sin embargo, debido a sus errores y precariedad programática,
como consecuencia de la inmadurez política de los integrantes del partido de
gobierno, ha venido decayendo en las encuestas en cuanto a la preferencia de la
ciudadanía llegando a posiciones de un solo dígito y ello refleja la
inestabilidad política de un régimen que día a día se derrumba hacia una
debacle política. Se
han producido fugas de la bancada oficialista y acomodos en nuevas bancadas que
esperan el tiempo propicio para definir su situación e identificación, sin
embargo ya vimos en la última consulta en el Legislativo el resultado de las
nuevas alianzas y conversaciones que permitieron que el Dr. Flores Aráoz asuma
la Presidencia de dicho poder del estado. Nosotros
conocemos de política desde mediados del siglo pasado, desde la revolución de
Odría en adelante, aunque la historia nos permite proyectarnos a inicios del
siglo XX, sin embargo basta repasar los últimos cuatro gobiernos para darnos
cuenta que permanentemente la gente se entusiasma en las contiendas electorales
para después entrar a un lustro de frustraciones, críticas y encuestas, que
reflejan la desazón de quienes en su momento gritaban a viva voz en plazas públicas
y locales partidarios, consignas y hurras por el candidato de su preferencia.
Debemos reconocer que en Perú existen poquísimas señales de presencia
partidaria madura y consecuente, aunque algunos lo nieguen es el Partido Aprista
quien se lleva las palmas en materia organizativa e histórica, sus adeptos son
consecuentes y militan por encima del entusiasmo en múltiples foros e
instancias, se instruyen, tienen cursos y seminarios y realizan obras de
proyección social y educativa en todo el país. Podríamos decir que le siguen
a mucha distancia Acción Popular, la izquierda dispersa, Somos Perú y ciertos
sectores democráticos que buscan aglomerarse desde siempre, en frentes de
centro derecha que no obtuvieron el poder. Sin
embargo, el pueblo desconoce en realidad cuáles son los grupos de poder y cómo
se manifiestan en el momento de asumir el liderazgo nacional, mediante un
proceso eleccionario que siempre es anunciado como un acto limpio y libre de
inmoralidad y corrupción. Probablemente la intención sea esa, mas la realidad
nos muestra otra imagen de aquello, siempre se descubre todas aquellas movidas
que se dieron antes, durante y después de una época de elecciones y ello
desvirtúa sus resultados, los mismos que no pueden ser cambiados y como
resultado el pueblo debe soportar durante cinco años los resultados de una
“brillante demagogia” o del error ciudadano. Lamentablemente
nuestro país tiene escasa cultura ciudadana y ello comprende desde conocer
nuestra historia, leyes, derechos humanos, civismo, nuestra geografía, balanza
comercial, política cambiaria, salud pública, educación de avanzada, poder
adquisitivo, política salarial, seguridad social, el valor socio – económico
del trabajo, liderazgo, etc. Es decir tener el conocimiento suficiente para
prevalecer y no tener que vivir subyugado bajo políticas de diversa índole,
que lo único que hacen es hacerlo dependiente y casi esclavizado. Mientras esto
sucede, una elite privilegiada accede a todo lo anteriormente relacionado con la
facilidad que les prodiga su status, tienen a su alcance desde niños, todos los
privilegios que le permite su posición en la pirámide social del país, en
donde las bases que sostienen todo el sistema está ocupado por los asalariados,
agricultores, obreros y artesanos, que por escasos soles alquilan su fuerza para
sostener un sistema de producción de sobrevivientes, pero que a su vez permite
que sectores mínimos, situados en el vértice de la pirámide social, subsistan
sin mayores esfuerzos, con privilegios y gollerías que reflejan su situación
preferente a todo nivel.. Frente
a esta situación desventajosa el pueblo se encuentra prácticamente desarmado
para enfrentar la agresión, no puedo llamarlo de otro modo, de aquellos
sectores que buscan entronizarse en el poder para mantener sus privilegios y
proteger sus empresas y posición en la economía el país. En
Perú como en cualquier otro país del mundo existen banqueros, industriales,
empresarios y todos aquellos que son dueños de capitales y su vida transcurre
entre la Bolsa de Valores, Bancos y continuos viajes de negocios y buscan
siempre ver crecer las cifras de sus cuentas bancarias, apenas estas disminuyen
se alarman y buscan recuperar las “pérdidas” a cualquier costo, aunque para
ello tenga que correr sangre ajena. Tienen
pasaporte, tras pasaporte con muchas idas y venidas a los paraísos
financieros, a los centros de consumo y las metrópolis donde tienen residencias
para sus vacaciones y estadías de negocios. Perú es apenas una estación en
sus vidas de “play boys”, es el lugar donde se produce a bajo costo, poco
riesgo y buena ganancia. Para ellos el obrero es apenas una pieza del engranaje
productivo que le reedita utilidades, no es el ser humano que merece un salario
justo, atención a su salud, beneficios sociales; el obrero es aquel con quien
se puede obtener utilidades con sus ahorros, CTS, seguros o previsión social;
pues en buena hora, que siga el negocio. Esa es la realidad, todo cuanto sea
utilidad y ganancia es bienvenido por estos personajes que a la larga se
transforman en los que manipulan los estrados donde politiqueros ensayan
discursos para perpetuarse en el poder y desde allí defender los intereses de
sus promotores. Están
a una enorme distancia de las chozas de estera, de las ollas vacías, de los niños
enfermos y desnutridos, de las madres solteras, de las casuchas de dos
habitaciones que sirven de sala, comedor, dormitorio cocina y letrina, donde los
niños mueren por que no tienen medicinas a su alcance, no tienen seguro ni una
educación humanizada. Aquellos
señores son los dueños de los servicios eléctricos, de agua, telefonía, etc.
Y lo que es peor nos endilgan tarifas, subidas de precios y servicios
inadecuados donde siempre el usuario es el perdedor. Por ejemplo SEDAPAL nos
gira recibos misteriosos donde se nos dice que debemos por recibos no cancelados
y cuando deseamos reclamar a su bendito teléfono de AQUAFONO, este de manera
impersonal nos contesta previa difusión de su publicidad mediante una
computadora programada, para mecernos y hacernos conocer que siempre somos
deudores. De manera que llamamos para un reclamo y tenemos que pagar para
escuchar sus promociones, slogans y publicidad. ¡ Qué desfachatez!. La atención
impersonal de estos aparatitos en verdad rebela, encoleriza, al no tener al otro
lado de la línea un ser humano que absuelva nuestras inquietudes, para de esa
manera tener solución a nuestros reclamos. Como
podemos apreciar siempre ellos tienen la sartén por el mango, si tenemos que
comprar alimentos caeremos en las garras de un banquero que incursionó en
alimentos, seguros, entidades crediticias y hasta tiene un puerto al sur, y
pronto será socio en la adquisición de un puerto chileno. Si
buscamos medicinas estaremos en manos de otro señor que también tiene acciones
en la banca y en un canal de televisión, etc. Si buscamos ropa, el empresario
que usufructúa con nuestra compra es un engominado congresista; si quieres usar
un hotel para unos amigos que viene del extranjero caerás en manos de alguien
que fue ministro; si compras pollo en el mercado quien gana será otro ex –
congresista y así indistintamente todo cuanto consumes, desde un vehículo
motorizado hasta el humilde pan dará de ganar a estos señores que son los amos
de la política nacional y que en algún momento “invirtieron” en colocarse
en posición política y obtener mediante sociedad o “amistad” la suficiente
capacidad de manejo de conciencias y voluntades. Reitero por enésima vez, si
tuviéramos que reunir en un recinto a los que en verdad manipulan la economía
nacional, el Estadio Nacional nos queda grande, creo que apenas bastaría un
coliseo distrital. Ahora
bien, una vez que llegan estos señores, de manera directa, o sus mandaderos al
poder en sus diversas instancias, sea al ejecutivo, legislativo o judicial
entonces los problemas surgen para el pueblo, ya que vía decretos, leyes o
sentencias judiciales los intereses del pueblo quedaran subordinados al interés
del poderoso. Nada escapará a su control sea control militar, policial,
educativo o sindical, si los hubiera. Todo está bajo la lupa del poderoso el
mismo que utiliza jueces, alcaldes, congresistas, ministros, directorios, para
maniobrar adecuadamente y así lograr que todo sea beneficio para ellos y
explotación y hambre para las masas productoras. Es el pueblo el que transforma
la materia prima, que le da valor agregado quienes permanecen bajo la bota del
que explota y hambrea al pueblo. De
manera que el 2006 cuando tengamos una nueva oportunidad de emitir nuestro voto,
de elegir a quien sea el próximo Presidente de la República,
los Congresistas y posteriormente también tengamos que decidir por los
nuevos Presidentes de los Gobiernos Regionales, Alcaldes y Regidores
correspondientes a cada distrito y Provincia del país, entonces hagámoslo a
conciencia, con la debida tranquilidad y seriedad que corresponde a quien a su
debido tiempo se haya documentado sobre las necesidades de su región, sobre las
posibilidades económicas que disponemos, sobre las personas que oportunamente
se dirigieron a nosotros vía discursos, volantes o espacios televisivos y
radiales y con el debido sentido crítico y de análisis hayamos llegado a
conclusiones valederas, que nos indique con precisión qué persona es la
confiable, para entregarle la opción de gobernar, no nos dejemos llevar por el
florido lenguaje que utilice, por lo aparatosa que pueda ser su presentación,
por la cantidad de promesas que nos haga oír. Comparemos su discurso con la
realidad de nuestra economía y con el cumplimiento que nosotros demos también
a nuestros deberes. Nadie que sea desleal para cumplir sus deberes tiene que
exigir derechos, primero debemos ser correctos ciudadanos al cumplir nuestras
obligaciones para luego exigir se nos cumplan nuestros derechos. Para
ello debemos quitarnos la venda de los ojos, aquella venda de ignorancia, de
ausencia de información, de ceguera cultural, ya que ello nos permite cometer
el sempiterno error ciudadano de elegir emocionalmente. La elección de un
gobernante es delicada, requiere mucha reflexión, requiere sopesar los pro y
los contra de esa posibilidad, debemos conocer la trayectoria de ese ciudadano
que pretende ser el primer magistrado. Una persona que vivió en el territorio,
que tuvo trayectoria política y de servicio desde las aulas de estudio, que le
conocimos de dirigente, de regidor, tal vez de Alcalde o Congresista, que ocupó
en algún momento un cargo de responsabilidad y lo cumplió a cabalidad y no
resulte un improvisado, que aparezca en medio de la neblina política y cual
advenedizo u oportunista nos haga creer que es el salvador, una especie de
redentor del caos reinante. No caigamos una vez mas en los “milagros”
debemos poner nuestros ojos en aquellas personas que tuvieron
carrera política y una carrera intachable, en personas sin “techo de
vidrio” ni “rabo de paja”. No sea que resulten irresponsables, que ni
siquiera fueron capaces de cuidar su salud moral, de ser padres responsables,
que no se dejen manejar por su entorno familiar y político y caigan en el mas
desenfrenado nepotismo y resulten mas ratas que al final de su periodo tengan
cincuenta veces mas fortuna que la del momento de su juramentación. Es
una pena ver como hay tal corrupción en los tres poderes del estado de manera
tal que la desconfianza cunde y se lea la noticia en donde se conceptúe al clan
presidencial como una banda que comete delitos, o a los ministros que fácilmente
utilizan recursos del estado para favorecer a sus amigos y es mas, que se
cometan delitos en su entorno y a los congresistas se les mencione en titulares
nada gratos ni correctos. Menos deberíamos tolerar que exista un poder judicial
tan venido a menos, tan poco confiable, que utilicen el cargo para enriquecerse
emitiendo sentencias dolosas y favoreciendo a quienes les deslizan fajos de
billetes en sus escritorios. Necesitamos
presidentes, alcaldes, congresistas probos, que no se asignen sueldos fabulosos
que ofenden la pobreza del nuestra gente, pobreza que desborda fácilmente
el 50% de la población, donde la miseria es alrededor del 25% y tengamos
sueldos de funcionarios que representan muchos dígitos y varios ceros
a la derecha. Creo que un funcionario del estado debe tener un sueldo mínimo,
al cual debería pagársele todos sus gastos representativos, mas no debe ser el
cargo el medio por el cual se enriquezca por representar a su región o a su país.
El cargo no debería ser la oportunidad de riqueza, debería ser la oportunidad
de servir, después de todo son personas ya realizadas en su vida, a quienes no
les debe ser necesario ganar cientos de miles de dólares por cumplir un encargo
de la nación, ellos tienen sus propios ingresos de los cargos que ocupan por
sus profesiones o negocios, es mas ni siquiera esas personas deberían ser
gobernantes, ya que tienen causas muy propias y personales que proteger y les
debilita su moralidad al tomar encargos de terceros a quienes deben proteger a
cambio del apoyo que recibieron en su carrera política. El devolver favores les
hace débiles, los pactos secretos los hace precarios y las componendas políticas
los desautoriza ya que ello les hace dependientes de otras voluntades. ¡
Ojalá ! el 2006 podamos elegir sin presiones, con cautela y seriedad, con la
tranquilidad que nos brinde la sabiduría y la información, sin la presencia
oscura de la ignorancia y que nuestros gobernantes entiendan que estamos
arrastrando una deuda externa que nos limita, es una carga muy pesada que
substrae riqueza y recursos que bien podrían utilizarse para enrumbar al
desarrollo, a un desarrollo sostenido y no fugaz. ¿De qué vale prestarnos
dinero si la mayor parte se dedica a pagar la deuda y sus leoninos intereses? ¿De
qué sirve la “bondadosa” presencia de los representantes de entidades
crediticias si la finalidad de su venida es condicionarnos mediante Cartas de
Intención y comprar voluntades y enajenar el país
a un agiotista vulgar que nos priva de recursos y al final
no resulta sino un juego de números que solo les favorece a ellos? Evitemos
la fuga de nuestros cerebros, propongamos una mejor cultura educativa a nuestra
gente, que renazca nuestro potencial agrícola ganadero, que la pesca se
vigorice para proporcionarnos alimento, que dejemos de ser topos de socavones
para extraer minerales y exportarlos a precios irrisorios y sus explotadores
tengan exoneraciones vergonzantes. Dejemos de dar riqueza a quienes nos han
esquilmado por siglos, aprendamos a consumir lo nuestro, a comer yuca, plátano,
maíz, quinua y quiwicha y dejemos de importar trigo; explotemos la pituca, la
harina de plátano, la cebada y la soya y dejemos de importar conservas;
produzcamos chicha y sidras de frutas y hagamos de lado las rutinas de cervezas;
aprendamos a vivir de lo nuestro y dejemos la dependencia de lo extraño.
Nuestro país es rico, siempre lo fue y tiene gran reserva natural que quieren
expropiarnos, volteemos la mirada hacia el este peruano y encontraremos allí
riqueza y abundancia, colonicemos la selva, que los andenes reverdezcan y el
ayllu renazca, que la solidaridad vuelva a nuestro pueblo. Unámonos no
alrededor de vasos de leche ni de comedores populares, sino en torno a proyectos
comunales que nos dignifique, que nos devuelva la estima y hagamos de nuestros
hijos futuros ciudadanos que no cometan los mismos errores que nosotros
cometimos, que distingan entre la engañosa y mitómana promesa y el verbo auténtico
de quien busca el bienestar del pueblo y que sepa repartir y aborrezca robar;
que sepa compartir y olvide atesorar; que ame con sinceridad y no resulte un
simple convenido capaz de mentir y engañar antes de las elecciones y luego te
vuelva la espalda y te apuñale sin misericordia cuando se encuentre en el
poder. Que
la demagogia no sea la que decida nuestra voluntad de voto, que el error
ciudadano no vuelva a cometerse, seamos electores que ejerzamos nuestro derecho
con cordura, ecuanimidad y suficiente fe, pero dejando de ser incautos y crédulos
borregos caminando al matadero. Jorge
Paredes Romero DNI
10380914 Lima
Perú Publicación enviada por Jorge Paredes Contactar mailto:codalco@viabcp.com Código ISPN de la Publicación EpAkZAkVEArmBIXbMr Publicado Tuesday 17 de August de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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