Resumen: La droga es una gran máquina productora de hombres débiles e inmaduros. Cuanto más joven se inicie un chaval en el consumo más riesgo corre en quedar “enganchado”.
Publicación enviada por ASETIL EDUCACION DE CALLE-cursos
La droga es una gran máquina productora de
hombres débiles e inmaduros. Cuanto más joven se inicie un chaval en el
consumo más riesgo corre en quedar “enganchado”.
Los efectos nocivos del porro, por ejemplo,
son más graves de los que muchos jóvenes piensan. En cualquier caso dependerá
de la cantidad que se fume, de la frecuencia y de las circunstancias en que se
realice el consumo. Las consecuencias serán más serias se si mezclan con
alcohol.
Los efectos físicos del porro son bronquitis,
enfisema, taquicardia, sequedad de boca y garganta y enrojecimiento de los
ojos, así como las infecciones, esterilidad y predisposición a la acumulación
de esta droga en el cerebro, riñón y testículos. Los efectos psíquicos
pasan por una sensación de euforia y valentía, pero disminuyendo la
concentración y los reflejos, semejantes al estado de embriaguez. Si ha
habido una intoxicación grave aparecen entonces alucinaciones y sentimiento
angustioso de persecución, pudiendo desatar el consumidor acciones violentas.
El adicto puede transformarse en una persona apática, desmotivada por los
estudios, los amigos o el trabajo. se convierte en un ser solitario, sin
emociones.
Los chavales se inician en el consumo de
drogas por curiosidad o por la presión del grupo con el que se relacionan,
aunque el haber probado esporádicamente los porros no hace a una persona
drogadicta, aunque un consumo continuado es un síntoma de dependencia.
Existen ciertos síntomas que nos desvelan
que un joven puede estar consumiendo esta droga: aumento de la preferencia por
los dulces, ojos enrojecidos, problemas de memoria, somnolencia, cambios de
humor, abandono de actividades deportivas o aficiones, aumento de los gastos,
tos seca, dolores de cabeza, etc.
Hay que tener en cuenta que el consumo de
drogas se inicia por las legales, normalmente dentro del contexto familiar
–alcohol, fármacos, tabaco-, lo que acaba convirtiéndose en un estilo de
vida asimilado. Por eso los padres deberán educar a sus hijos en una vida más
saludable y evitando los autoritarismos, afrontando sin miedo el tema de las
drogas, hablando con los hijos e informándose a este respecto en cualquier
centro para drogodependientes. Y aunque es mucho lo que puede hacer no deben
alarmarse o caer en el fatalismo, puesto que, por desgracia, ninguna familia
es inmune ante las drogas.
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