Monografias | El yacimiento de Los Millares: estudio del cambio social en la prehistoria del sureste peninsularEl yacimiento de Los Millares: estudio del cambio social en la prehistoria del sureste peninsularResumen: El inicio de la cultura de Los Millares se ha situado generalmente a mediados del III milenio a.C. y su desaparición se da cuando aparece la cultura del Argar, sobre el 1800 a.C. El yacimiento está compuesto por un poblado de unas 4 ha. delimitado por cuatro líneas de fortificación que pudieron albergar a unas mil personas, una gran necrópolis de 13 ha. y 13 fortines de defensa. El
inicio de la cultura de Los Millares se ha situado generalmente a mediados del
III milenio a.C. y su desaparición se da cuando aparece la cultura del Argar,
sobre el 1800 a.C. El yacimiento está compuesto por un poblado de unas 4
ha. delimitado por cuatro líneas de fortificación que pudieron albergar a unas
mil personas, una gran necrópolis de 13 ha. y 13 fortines de defensa. Se
complementa al SO por poblados y necrópolis megalíticas, relacionadas con los
grupos de pastores megalíticos granadinos y que coexistieron con la cultura de
Almería, siendo de destacar la complejidad de los Millares frente a estos
poblados. El
momento cumbre del yacimiento está entre los años 2400 y 2000 a.C.,
momento en el que se mantienen en funcionamiento las tres líneas exteriores de
defensa y los fortines, pero ya desde su fundación el poblado resulta complejo
e innovador, lo que nos hace preguntarnos sobre la organización social que debían
tener sus pobladores. Analizando las estructuras y el entorno se pueden generar
distintas teorías al respecto. La
línea más externa de la fortificación tiene una longitud de unos 310 m.,
conectando el barranco del extremo N, en la margen derecha del Andarax, y el del
extremo S, que da a la rambla de Huechar. Se hizo en un momento en que
posiblemente las viviendas desbordaron la fortificación interna. Esta
fortificación está reforzada por varias torres, ovaladas o cuadradas con
esquinas redondeadas, y que no presentan puerta en la muralla. Una de las torres
del sector N presenta en su interior una estructura que ha sido interpretada
como hogar o como horno metalúrgico. Adosadas al interior de la muralla hay
viviendas de forma circular. La puerta principal del poblado se halla en el
sector centro-sur de la muralla y primero era una puerta simple de 4,5 m, luego
se reforzó la línea interior y el espesor del muro en la zona, y después se
construyó un pasillo y finalmente la estructura de barbacana que flanquea la
entrada, constituida por dos recintos ovales. En ellos hay una serie de troneras
que, dada su baja altura, se duda de que su función fuera atacar a los que no
eran bien recibidos, y que posteriormente fueron cegadas. También por esta
parte hay una abertura en la muralla por donde pudo entrar un acueducto. La
muralla se prolonga más hacia el S salvando una barranca. Toda
esta defensa estaría destinada a un control del territorio de producción y a
defender a la gran concentración de población que debía haber generado el
aprovechamiento de recursos que tendría lugar en el poblado. Pero además haría
mostrarse a los pobladores de este recinto como superiores ante el resto de
poblaciones megalíticas del entorno por medio de la impresión que provocaría.
Dentro
del recinto que constituye la primera muralla hay fosos para almacenamiento de
agua, destacando uno de más de 3 m de profundidad en el sector N; cabañas con
función de vivienda, y otros recintos con función de apoyo para almacén de
las viviendas. La
segunda línea fortificada se asienta primeramente sobre la roca para más tarde
ensancharse por la pendiente. Las viviendas del interior de esta muralla son más
grandes que las más exteriores. De aquí podemos deducir que esta zona de
viviendas podría estar destinada a un grupo social más valorado que los que se
encuentran tras la muralla exterior, ya que además de ocupar unas viviendas más
espaciosas, los primeros se encuentran más protegidos que los segundos. En
la tercera línea de muralla hay ya edificios totalmente diferenciados de los
destinados a vivienda. Edificios cuadrangulares y amplios, uno de ellos adosado
a un ensanchamiento de la muralla. Según los niveles estratigráficos, en un
segundo momento aparecen aquí útiles de metal. Esto, junto a una estructura
grande, rectangular, con divisiones internas, y en el que se encuentran restos
evidentes de su huso metalúrgico, hace pensar que se trata de una especie de
zona de producción metalúrgica. Tras
esta línea tenemos la parte más interna del complejo, la línea cuarta, que se
halla coronada en el espolón oriental por una estructura cuadrangular. Es la
zona que más fases de ocupación presenta, ya que sería la primera en ser
ocupada y se mantendría hasta las últimas fases de los Millares, constatado
esto por que aquí aparece la cerámica campaniforme. Pero en la etapa de apogeo
del poblado, ¿sería aquí donde residiría una posible edite gobernante, que
sería la dirigente de todas esas obras? En esta zona se encuentra también la
depresión hacia el S, que según Siret pudo ser el depósito de agua al que se
dirigía el acueducto. Para
una defensa o vigilancia más avanzada se construyeron los fortines, que están
en las colinas que se sitúan a ambos lados de la rambla de Huechar. El más
estudiado y el de mayor complejidad en su estructura es el fortín nº. 1. Está
construido en dos fases: una en la que se construye el recinto interior, y otra
en que se construye el exterior y la estructura rectangular que presenta en el
centro. El
primer recinto tiene 12 m de eje , flanqueado por bastiones a los que se accede
desde el recinto interior. En la fase II este recinto queda rodeado por una
muralla y dos fosos exteriores, que se atravesarían por un puente de madera.
Los bastiones del recinto quedan inutilizados y se construyen entre el primer
recinto y la muralla estructuras de vivienda. En los bastiones del exterior se
encuentran restos de cobre y ecofactos, cerámicas y útiles, lo que significa
que el fortín mantenía estructuras de vivienda que eran ocupadas
permanentemente, posiblemente por los encargados del mantenimiento del fortín,
constituyendo un asentamiento autónomo, y donde era necesario que las labores
de subsistencia se realizaran en el exterior poblado. Pero esto quiere decir
también que había una diversificación de las tareas y que había familias o
grupos a las que les tocaba el mantenimiento del fortín, no sabemos si
permanentemente o relevados. En cuanto a la función que tenían los fortines era la de observar los movimientos
de las poblaciones megalíticas de la rambla de Huechar, ya que en un ángulo de
poca visibilidad al lado del fortín 1 hay otra pequeña estructura para su
control. De
las tumbas es de donde quizá se podría sacar información acerca de la
estructura social. Se trata de unas 85, en dirección Oeste y Suroeste. Las
tumbas más antiguas, de la fase
Millares I, serían según Almagro y Arribas las más próximas al poblado y las
de la etapa Millares II serían de planta un poco más compleja. En la zona
interna también habría tumbas de la segunda etapa, pertenecientes a la fase
final de los Millares, ya que en sus ajuares hay objetos de cerámica
campaniforme. Tanto unas como otras son túmulos colectivos (de tipo tholos)
donde se practican enterramientos por el rito de inhumación sin que se halle
distinción espacial alguna para miembros más o menos ricos, aunque los ajuares
si son diferentes. También en algunas tumbas se aprecia una situación lineal. Las
de la primera etapa tienen cubierta de falsa cúpula, y unos corredores de
entrada divididos por losas de pizarra. En los ajuares hay hachas, escoplos y
punzones de cobre, ídolos de piedra y marfil, puñales de sílex, y escasos
campaniformes. Las
de la segunda etapa estarían completamente abovedadas y tendrían cámaras
laterales para las cremaciones. Los ajuares se componen de puñales de lengüeta
y sierras de cobre, ídolos-falange y elementos campaniformes. En
las tumbas vemos quizá una sociedad organizada, pero no se observa
diferenciación o separación de unos individuos con respecto a otros. La
manera de la aparece la metalurgia en los Millares no se conoce con exactitud,
pero no hay que pensar necesariamente que provenga del exterior. Si esto hubiera
sido así, la técnica sería más depurada que la que se realiza. Si es cierto
que hay similitud en el tipo de poblados a lo largo del Mediterráneo, pero esto
puede darse por influencias y no por una relación directa o colonización. La
metalurgia pudo darse en la cultura de Almería, donde el metal puede
encontrarse y trabajarse de forma nativa al principio. El control de este
recurso haría que esta población tuviera una mayor riqueza frente a otras, que
podrían intercambiar sus productos por objetos manufacturados de metal. El
aumento de riqueza por parte de este núcleo de población y su consiguiente
aumento demográfico podría haber hecho que se organizaran y sedentarizarán
para un mayor control de los recursos y de las técnicas, y para una defensa de
la zona de subsistencia, dando lugar a los amurallamientos y a los fortines. Los
procesos metalúrgicos no se realizaban a nivel domestico, como demuestra la
estructura rectangular que se observa tras la línea III de fortificación, y
que muestra indicios de haber sido utilizada para este menester. Se trata por
tanto de una especialización de los espacios y los trabajos en el poblado. En
cuanto a la cerámica hay de varias etapas. La primera es simple y aparecen
platos, fuentes, vasos cilíndricos, vasijas...la cerámica aparecida en los
fortines es m s tosca y de utilidad doméstica. Luego en la fase de Los
Millares campaniforme hay vasos con decoración incisa y cuencos. En
cuanto a otros útiles, aparecen en sílex, como puntas de flechas y objetos
cortantes; en piedra, y en barro. También hay ídolos de hueso. La
economía de estos pobladores de Los Millares se basarían en la riqueza del
terreno, ya que este no presentaba las condiciones secas de ahora. Se sembrarían
cereales de secano, pero además, la riqueza en agua les permitiría mantener
pequeñas huertas. Se sembraría en los aterrazamientos naturales. También se
han encontrados indicios que podrían indicar un posible cultivo de olivo. Los
productos obtenidos se guardaban en las estructuras construidas para este
menester que se encuentran como apoyo a las cabañas. De la ganadería también
obtendrían otros productos como leche, carne, lana... Pero no podemos saber si
los animales o al menos las tierras eran comunales, o como se administraban, lo
que si es posible es que con la especialización de los trabajos, como la
metalurgia o la artesanía de lujo que hemos visto ya en los vestigios arqueológicos,
se producirían excedentes que pudieran ser intercambiados con otras poblaciones
no tan avanzadas. Debió de haber un intercambio de los productos, ya que se han
hallado restos de marfil, huevos de avestruz, sílex... cuyos contactos podían
ser la alta Andalucía, SO peninsular, N de África... En
definitiva, no se hallan en los millares indicios suficientes de la descomposición
de un sistema social igualitario, pero podría haber gentes influyentes, como
una especie de élite, no sabemos si cultural, guerrera, o propietaria, que
organizarían los recursos y la población, y que serían los promotores de la
construcción de las grandes obras que se ven, y cuya existencia también se
puede deducir en la alineación de la necrópolis según R. Chapman o de la
especie de acrópolis tras la línea cuarta de muralla. Son lo que Ramos
denomina Big Men, precedente de los caciques argáricos, pero que aún se
identifican con una sociedad cooperativa en la que los enterramientos son
colectivos. Como vemos es complejo dilucidar el panorama social en esta área y
etapa de la prehistoria, cosa que si se puede hacer con facilidad en la
siguiente etapa cronológica, el Argar, donde los asentamientos y ajuares
funerarios muestran una clara estratificación social, situación a la que los
indicios indican que se llegó rápidamente en el SE peninsular, según algunos
por la agregación poblacional para una mayor explotación de la agricultura de
secano dado el aumento demográfico que tenía lugar desde el Neolítico
(Ramos), o por el papel que tuvo una integración económica regional (Mathers),
la metalurgia y la defensa de los recurso que conformaría la élite de
guerreros argáricos (Gilman), etc... Lo que tienen en común todas estas teorías
es el carácter autoctonista de esta evolución. BIBILIOGRAFÍA: ALMAGRO,
M., ARRIBAS A. El poblado y la necrópolis Megalítica de Los Millares,
Biblioteca Prehistórica Hispánica III, Madrid, 1963. ARRIBAS,
A., MOLINA, F. Los Millares. Nuevas
perspectivas, British Archaelogical Reports. International Series 574,
Oxford, 1991. ARRIBAS,
A., MOLINA, F., SÁEZ, L., DE LA TORRE, F., AGUAYO, P., NÁJERA, T. Excavaciones
en los Millares. Campaña 1981, Cuadernos de Prehistoria de la Universidad de
Granada 4, Granada, 1981. CHAPMAN,
R. (ED.) Proyecto
Gatas. Sociedad y economía en el Sudeste de España 2500-800 a. C. BAR. International
Series 348,
Oxford, 1987. Publicación enviada por J. J. Martínez Valero Contactar mailto: Código ISPN de la Publicación EpAlEAkyVZQrmXmiTZ Publicado Tuesday 19 de October de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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