Monografias | ImaginizaciónImaginizaciónResumen: Albert Einstein dijo “La imaginación es más importante que el conocimiento”, y luego agrego “formular preguntas y posibilidades nuevas, ver problemas antiguos desde un ángulo nuevo, requiere imaginación creativa y es lo que identifica el verdadero avance en la ciencia”. Sin lugar a dudas que tales afirmaciones muestran claramente la importancia de utilizar el lado derecho del cerebro, o sea esta parte del órgano del pensamiento centrado en la creatividad, el pensamiento no lineal, la intuición y la imaginación. Tal es así que pensadores de la talla de Tom Peters catalogan a la imaginación como la fuente de valor en la economía.(V) Índice: 1.
Introducción 2.
Qué es la creatividad? 3.
Barreras a la creatividad 4.
Elementos facilitadores de la creatividad 5.
La imaginización 6.
El arte del management creativo 7.
La generación del imágenes como proceso creativo 8.
El poder del lenguaje 9.
Construcción social de la realidad 10.
La imaginación aplicada 11.
Conclusiones 12.
Bibliografía 1. Introducción Albert Einstein dijo “La
imaginación es más importante que el conocimiento”, y luego agrego “formular
preguntas y posibilidades nuevas, ver problemas antiguos desde un ángulo nuevo,
requiere imaginación creativa y es lo que identifica el verdadero avance en la
ciencia”. Sin lugar a dudas que tales
afirmaciones muestran claramente la importancia de utilizar el lado derecho del
cerebro, o sea esta parte del órgano del pensamiento centrado en la
creatividad, el pensamiento no lineal, la intuición y la imaginación.
Tal es así que pensadores de la talla de Tom Peters catalogan a la
imaginación como la fuente de valor en la economía. El término
imaginización fue creado por el consultor canadiense Gareth Morgan a finales de
los años noventa. En su faz investigativa estudió el papel de la imaginización
en la conducción del cambio. Cabe decir que Morgan prestó servicios de
consultoría a empresas de la magnitud de Continental AG, General Electric,
Hewlett Packard, Northern Telecom., Shell y Volkswagen entre otras, empresas en
las cuales realizó las investigaciones antes apuntadas. La
imaginación es la que permitió al hombre dar los grandes saltos a través de
la historia, y talvez entre los mas grandes saltos productos de su imaginación
tenemos la conquista del espacio, el control del átomo y un mundo totalmente
interconectado. Estos grandes saltos modificaron la manera de pensar del hombre
acerca del cosmos y de su existencia en él. A mediados del siglo XX pocos
imaginaban que el hombre pisaría la Luna antes de fin de siglo, que el hombre
llegaría a Marte y otros planetas del sistema solar y menos aún que saldría
del sistema solar en busca de nuevas vidas. Tampoco se hubiese imaginado lo que
hoy está generando mundialmente Internet. Todo ello ha abierto nuevas
perspectivas en el conocimiento humano, en un mayor avance científico, en un
mayor grado de comunicaciones e interrelaciones humanas, y en nuevas formas de
producir y comercializar bienes y servicios. Hoy son factibles actividades y
sucesos hasta hace no mucho impensadas como estudiar un Master por Internet o
conocer a su pareja que habita en el otro lado del mundo. Usted puede ofrecer su
trabajo y prestar dichos servicios vía Internet en cualquier lugar del planeta.
Así para un arquitecto su mercado ya no es sólo la ciudad en que habita, sino
el planeta entero. Internet
representa para las organizaciones, profesionales y hombres de negocios algo así
como un nuevo tipo de instrumento o material para un pintor o escultor, ya lo
tiene, ahora sólo le queda descubrir nuevas formas de crear o utilizar las
mismas. Pero
no sólo la teleinformática, los viajes al espacio y la energía atómica han
cambiado las perspectivas del hombre y de las organizaciones. Grandes e
importantes cambios políticos han tenido lugar, tales como la caída del Muro
de Berlín, la desaparición del bloque socialista, la disgregación de la Unión
Soviética, la unión de las dos Alemania, la disgregación de la antigua
Yugoslavia, la división en dos repúblicas por parte de Checoslovaquia, los
profundos cambios en la China Comunista, la aparición de la Unión Europea y de
su continua expansión, el surgimiento de importantes bloques comerciales en América
tales como el Nafta y el Mercosur, entre muchos otros. No menor importancia ha
tenido las grandes modificaciones climáticas producto fundamentalmente del
Agujero de Ozono, la continua pérdida de bosques tropicales y la desertificación
de importantes espacios de Asia, África y América. También debemos mencionar
los grandes movimientos migratorios de los países subdesarrollados a los países
centrales. Y en el plano tecnológico los importantes desarrollos y
descubrimientos en materia genética (ADN), e ingeniería en materiales. Como
vemos los cambios son muchos, profundos y acelerados. Para los directivos de las
organizaciones y los consultores y profesionales, ello implica nuevos y
apasionantes retos, pues para la mayoría de los problemas no existe formación
académica. Se aprende a resolverlos resolviéndolos. Y en cuanto a ello,
siempre y hoy mas que nunca debe resaltarse el enorme papel que desempeña la
creatividad en la resolución de problemas y en la toma de decisiones. La
creatividad es un aspecto de los procesos de toma de decisiones que no siempre
es valorado en su justa medida y sin embargo, es crucial para un desarrollo óptimo.
Imaginación y creatividad desempeñan papeles clave en el juicio y la elección.
Por ejemplo, el juicio predictivo requiere la habilidad de imaginar posibles
resultados, o por lo menos, valorar la relativa verosimilitud de distintas
consecuencias. De forma similar, en muchas situaciones de elección no tenemos
las alternativas, por tanto, deben ser creadas. Es más, en el hecho de elegir,
la habilidad para imaginar el grado de atracción de las distintas alternativas
es crucial. Incluso, se puede decir que una persona que no tiene ninguna
creatividad ni imaginación es incapaz de expresar un juicio o una elección
libre. Así
pues, de qué nos sirve aprender un método relativamente sofisticado, derivado
de la investigación operativa, para discernir entre alternativas, si no
incluimos la alternativa “buena”? Además, hemos de considerar las
consecuencias. Supongamos que hemos hecho un esfuerzo y disponemos de un grupo
de alternativas suficientes. Para poder valorar los distintos cursos de acción
necesitamos “prever” (imaginar) las posibles consecuencias de elegir cada
uno de ellos. No incluir en el estudio una posible consecuencia crucial podrá
sesgar por completo la decisión. Dentro
del entorno de la imaginación de consecuencias hay un aspecto clave en
determinado tipo de decisiones: la construcción de escenarios. Hay dos tipos de
elaboraciones respecto a los escenarios: una consiste en construir un escenario
a partir de los datos disponibles y la otra en derivar aspectos inherentes a un
escenario para evaluarlo a través de ellos. El
primer caso es la situación de un abogado que, con los datos de su ministerio,
trata de construir un escenario de inocente para su cliente. Este escenario ha
de ser “verosímil” para el juez o para los miembros del jurado que tendrán
que decidir entre su escenario y el construido por el ministerio fiscal. La
labor de un médico que trata de integrar un conjunto de síntomas en un síndrome
o en otro es también un ejemplo del primer caso. Una
situación de desdoblamiento de las consecuencias de un escenario, segundo caso,
puede ser la valoración del establecimiento de una central nuclear por un
gobierno civil. Además de los beneficios económicos ofrecidos, se tendrán que
incluir en alguna fase del estudio las consecuencias de un accidente nuclear. El
escenario será: “se ha producido el accidente nuclear”. ¿Cuáles son las
consecuencias que se derivan? Información, transporte, salud por grupos de
población, vivienda, a corto, mediano y largo plazo, agricultura y ganadería,
etc. Para poder valorar adecuadamente la situación imaginaria hay que incluir
todas las características del escenario. En
definitiva, no puede haber una mejora de los procesos de decisión sin un
adecuado incremento de la imaginación y la creatividad. El futuro no existe y
hay que inventarlo. Alguien lo inventará. Tenemos dos opciones: inventarlo o
dejar que otro lo invente. La mejor forma de inventar el futuro que deseamos es
practicar el imaginárnoslo. Sea
empresario, ocupe un puesto gerencial, sea supervisor, sea operario, profesional
o consultor, la diferencia entre usted y los demás estará dada por su
capacidad creativa e imaginación. Dar origen a nuevos procesos, a nuevos
productos y servicios, dar respuesta nuevos problemas, tomar mejores decisiones
y generar una fuerte posición competitiva para su empresa requiere de
creatividad. Recuerde
que lo que una vez fue Ciencia Ficción hoy es una realidad. Julio Verne escribió
sobre viajes submarinos y viajes a la Luna. Desde hace mucho tiempo ello son
hechos reales que mueven miles de millones de dólares. Lea ciencia ficción,
haga ciencia ficción, tal vez en ella encuentre la ventaja competitiva
absoluta. 2.
Qué es la creatividad? Los
investigadores Isaksen y Treffinger definen la creatividad como “hacer y
comunicar relaciones con sentido para: ·
ayudarnos a pensar en muchas posibilidades, ·
ayudarnos a pensar, experimentar de diversas formas y tomar
diferentes puntos de vista, ·
ayudarnos a pensar en posibilidades nuevas e inusuales, ·
guiarnos en la generación y selección de alternativas.” 3.
Barreras a la creatividad El
desarrollo de la creatividad tiene numerosas barreras, algunas de ellas internas
y otras externas. Hasta tal punto tenemos impedimentos dentro de nosotros mismos
que Adams (un estudioso de estos fenómenos) se refería a ellos como auténticos
“muros mentales” que impiden la adecuada conceptualización de un
problema para poder llegar a su solución. Dos
importantes factores que limitan la creatividad esta dada por la relación con
el entorno, lo cual impide que otras explicaciones puedan ser consideradas. Y el
otro factor es la contigüidad. Aquellos hechos que por sucesión en el tiempo
han antecedido a la aparición de un fenómeno serán las primeras explicaciones
propuestas como causas, impidiendo que se consideren otras explicaciones. Entre
las principales barreras a la creatividad tenemos: 4.
Elementos facilitadores de la creatividad Se
considera elementos fundamentales para facilitar el proceso creativo la motivación,
los conocimientos previos, la independencia de carácter y la constancia.
Respecto de la experiencia, ya comentamos antes que una excesiva familiaridad
con el problema puede dificultar encontrar soluciones nuevas; sin embargo, un
desconocimiento absoluto seguramente impide cualquier tipo de solución,
creativa o no. Por tanto, cierta experiencia y sobre todo, el conocimiento de
problemas similares son buenos ingredientes para encontrar el éxito. Se
ha podido comprobar que las personas que tienen la costumbre de tratar de
encontrar los aspectos positivos de las ideas de los demás, ellos mismos son de
hecho más creativos. El abuso de pensamiento crítico desarrolla una tendencia
a observar los aspectos negativos de las cosas que (aunque es útil en
ocasiones) resulta estéril cuando el propósito es construir y no destruir. El
pensamiento crítico necesita tener delante el producto. El pensamiento creativo
tiene que inventar el producto. Ser
creativo requiere cambiar la longitud de onda en la que operamos normalmente.
Para encontrar la emisora, a veces, no es suficiente con mover la sintonía del
dial, hay que mover la palanca de la radio de la AM hacia la FM. Hay que ser
consciente de este cambio radical si queremos realmente dar con una idea nueva.
Este cambio de forma de trabajo, de forma de pensar, es difícil y para ello
existen diversas técnicas que ayudan en el proceso. Entre dichas técnicas se
tienen: la de Tormenta de Ideas, la Sinéctica, el Método K-J y el Análisis
Morfológico entre las más conocidas. El
desafío es imaginizar, lo cual implica imbuir al proceso organizativo de un espíritu
de imaginización que nos lleve más allá de los compartimentos burocráticos.
Tenemos que encontrar formas creativas de organización y management que nos
permitan “seguir la corriente”; usar nuevas imágenes e ideas como para
crear una comprensión común que nos permita hacer cosas nuevas de modos
nuevos. La
imaginización es una manera de pensar. Es una manera de organizar. Es una
aptitud clave para el management. Constituye una manera de ayudar a la gente a
entender y desarrollar su potencial creativo. Ofreciendo una fuente de recursos
para encontrar soluciones innovadoras para problemas difíciles. Además provee
un medio para dar a la gente la capacidad de confiar en sí misma, y de
encontrar nuevas funciones en un mundo caracterizado por el flujo y el cambio. La
cuestión fundamental consiste en desarrollar capacidades para la imaginización
en la práctica y, en ese camino, desarrollar nuevas aptitudes centrales para
manejar las demandas de un mundo turbulento. Entre los objetivos de la
imaginización esté el aprender a desarrollar nuevas formas de pensar acerca de
sí mismo y de su organización, explorando modos creativos de manejar el cambio
y percibir una nueva visión de la organización, de manera tal de lograr la
flexibilidad y la innovación. La
imaginización es un proceso creativo poderoso que nos permite crear nuevas guías
de pensamiento para ver, organizar y conducir en una nueva época. Es un proceso
que debe dominarse a los efectos de poder desarrollar nuestras propias maneras
creativas de navegar los giros del mundo incierto en que nos encontramos. Este
es un mundo en el que el aprendizaje continuo y la inteligencia flexible son de
importancia decisiva, y en el que necesitamos como nunca nuestras capacidades de
imaginización. Una síntesis de lo que
implica la imaginización está
dado por los siguientes cinco conceptos fundamentales: 1.
La imaginización trata acerca de mejorar nuestras aptitudes para ver y
entender las situaciones de nuevas maneras. 2.
La imaginización trata acerca de encontrar nuevas imágenes para
nuevas maneras de organizar. 3.
La imaginización trata acerca de la creación de percepciones
compartidas. 4.
La imaginización trata acerca de dar capacidad de decisión personal. 5.
La imaginización trata acerca de desarrollar aptitudes para la
autoorganización continua. La imagen del manager moderno
es la de alguien equipado con un sistema de radar sofisticado que le permite
sentir y leer lo que acontece, y usar esta especial lectura para moldear o
escribir una respuesta apropiada. Es la imagen de un gerente creativo que posee
la capacidad de desarrollar nuevas visiones, comprensiones y acciones para
enfrentar los desafíos del momento. Este singular liderazgo le permite romper
con las limitaciones de los paradigmas existentes y generar nuevas
interpretaciones acerca de la organización y sus misiones. El gerente actual
debe tener la capacidad y sensibilidad de percibir la dicotomía entre el fenómeno
de la globalización con su proceso de estandarización tecnológica y del
conocimiento, y la individualización de personas y naciones en el marco de sus
identidades y culturas. 7. La generación de
imágenes como proceso creativo El gerente y
profesional actual debe abrirse al mundo y a otras disciplinas, captando tanto
nuevas sustancias, como nuevas esencias. Abrir su mente para captar nuevas
formas, procesos y sucesos que nos muestra la naturaleza, la historia, las máquinas
y herramientas, los deportes, y las diversas artes, permiten al ser humano
captar por analogías, comparaciones, definiciones, conceptos, funcionamiento,
procesos, actividades y diferenciaciones, nuevas formas creativas e imaginativas
de ver sus problemas y su entorno. “Quien sigue haciendo lo que siempre a
hecho, seguirá obteniendo lo que siempre a obtenido”. Hacer las cosas de
otras maneras requiere ver la realidad de otra manera. Lo que los individuos hacen
como hábito, lo hacen dependientes porque se lo han programado. Cuando el
profesional o director es un producto de su cultura, sin cuestionarse nada, se
convierte en un robot. Ve todo de acuerdo a paradigmas, a programas que le han
sido impuestos por la sociedad y las circunstancias. Desprogramarse para ver una
nueva realidad es la consigna. Quien lo logre, tendrá una importante ventaja
competitiva. Verá lo que los demás no ven, y por lo tanto hará lo que otros
no hacen. Ver con nuevos ojos un proceso productivo, o el diseño de un producto
o servicio marca la diferencia. Cuando la mayoría repite automáticamente lo
aprendido en la universidad, sin cuestionarse nada, ni adaptando sus
conocimientos a las nuevas circunstancias. Veamos dos ejemplos de las
comparaciones realizadas por los japoneses en su concepción del Just in Time.
En primer lugar comparan los inventarios con el caudal de un río, cuanto mayor
es el nivel del río menos problemas existe para navegar sobre las enormes rocas
constituidas por las imperfecciones de los procesos productivos, llámense
estos: excesivos tiempos de preparación, pérdidas de tiempo por reparaciones,
fallas en los productos, falta de insumo o mala calidad de éstos, excesivos
tiempos de espera entre los diferentes subprocesos, entre otros. Pero en la
medida en que bajamos los inventarios salen a luz esas enormes rocas que nos
impiden navegar. Para hacerlo sólo cabe destruir esas rocas. Así pues
disminuir sistemáticamente el nivel del caudal es una forma de descubrir los
problemas hasta ahora protegidos por los excesos de inventarios. Inventarios que
resultan muy costosos para la organización y que por tanto le hacen perder
competitividad. El segundo aspecto gira en
torno al Kanban. Este fue producto de la comparación que Ohno hizo de la
demanda de insumos y partes en la fábrica, con la demanda de productos que se
produce en un supermercado cuando se agotan las existencias en góndola. En la
medida que se termina la existencia en una góndola, ello es señal para cubrir
la existencia de tal producto en la misma. Lo mismo se aplicó en las fábricas,
a medida que se terminan las partes o insumos en un proceso, ello constituye una
señal para enviar desde el proceso anterior los insumos de reemplazo e iniciar
un nuevo proceso de producción. Hay un proverbio chino que
dice: “Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. Cuando
la mente no está bloqueada, el resultado es la sabiduría”. Hay que
quitar las vendas para ver. Si no ves, no puedes descubrir los impedimentos que
no te están dejando ver. El cuestionarse todo es una forma de quitarse las
vendas, es una forma de ver otras formas de hacer las cosas, gestando procesos
diferentes, y productos y servicios distintos. Lo más difícil es la
capacidad de ver, ver simplemente, con sinceridad, sin engañarse, porque ver
significa cambio. Hay quienes obstinadamente ven procesos perfectos donde no los
hay, que ven clientes satisfechos cuando no los hay. De tal forma al engañarse
a si mismos no generan el cambio que es necesario. La unión de la intuición y
de la mente racional está probando ser una combinación imbatible tanto para
los científicos como para los vendedores. La empresa más capacitada en el
desarrollo y utilización de la gama completa de las capacidades humanas será
la empresa mejor ubicada para alcanzar el éxito. 8. El poder del lenguaje En su análisis de la función
del lenguaje y la comunicación en sociedades humanas y de insectos, Lewis
Thomas relata el siguiente hecho interesante sobre una avista de la especie
sphex. Cuando llega la época de poner su huevo, vuela en busca de orugas. Al
encontrar una, la paraliza y la lleva a la entrada de su nido. La deja en la
“puerta de entrada”, entra al nido y verifica que todo esté en orden. Luego
sale a buscar la oruga. Entretanto, si alguien la ha desplazado siquiera un
poco, aparecen las limitaciones de tan estructurada conducta. La avista buscará
a la oruga, la colocará en la puerta y repetirá su inspección del nido. Si se
vuelve a desplazar la oruga, la avispa repetirá todo el procedimiento. Así, si
uno quiere, puede atrapar a la criatura en un ciclo infinito de conducta
irreflexiva. Thomas utiliza este ejemplo para reflexionar sobre algunas características
de la inteligencia humana y la función que cumple el lenguaje al ayudarnos a
explorar y comprender nuestro mundo. La avispa queda atrapada en una rutina de
actividad improductiva porque no puede imaginar que existe otra manera de hacer
las cosas. Los humanos, en cambio, poseemos la capacidad de ser mucho más
flexibles. Frente a situaciones nuevas, ambiguas o paradójicas, somos capaces
de intensificar la búsqueda de su significado. El lenguaje nos da la capacidad
de jugar con los matices y reflexionar sobre los contextos en los que nos
encontramos. Podemos desentrañar situaciones complejas y crear oportunidades
para actuar de distintas maneras. Como dice Thomas, una de las grandes virtudes
del lenguaje humano es que nos impide concentrarnos en lo más inmediato. Este ejemplo de la avispa
revela muchos de los problemas y desafíos que enfrenta hoy el mundo de la
organización y el management. Como humanos, tenemos aptitudes asombrosas para
el pensamiento y la conducta creativos. Podemos usar estas aptitudes para
realizar maravillas. Pero, con frecuencia, nos quedamos atascados. Nos atrapan
las formas de pensar consagradas y las acciones inadecuadas para resolver los
problemas y las situaciones inmediatas. Somos como la avispa. O para usa otra
metáfora, nuestro pensamiento se vuelve un martillo y todos los problemas se
convierten en clavos. El concepto de imaginización
pretende ser un medio para salir del dilema. El mismo nos alienta a nosotros
mismos y nuestras situaciones con ojos nuevos, a emplear nuestras aptitudes para
el pensamiento y la acción innovadores. De tal forma podemos leer e interpretar
las situaciones en que nos encontramos, y buscar las percepciones novedosas que
nos permitan elaborar acciones distintas. Por medio de la imaginización
pueden desarrollarse nuevas formas de pensar sobre los estilos de management,
diseño de organización, maneras de enfocar la planificación y el cambio, y
productos y servicios básicos. Es necesario ser conciente de
la necesidad imperiosa de que la actividad gerencial cuente con las aptitudes
intelectuales imaginativas e innovadoras necesarias para provocar una fuerte
explosión de creatividad, de la cual aquella tanto necesita. Las enormes capacidades
creativas se han visto desplazadas y relegadas por intereses técnicos y
mezquinos, propios de la era mecánica en la que se desarrolló la mayor parte
de nuestras ideas sobre organización. Vivimos en una nueva era, donde la
estabilidad del mundo de Newton se bate en retirada ante la movilidad y
relatividad de Einstein. Este mundo presenta el desafío de desarrollar las
aptitudes de autoorganización en lugar de “organizarse”, es decir,
desarrollar estilos de organización capaces de modificarse al compás de los
cambios. El proceso de imaginización constituye un medio fundamental para
lograr dicho propósito. La imaginización nos
ayuda a encontrar medios más innovadores para afrontar las situaciones y
modificarlas. Las historias de ciencia ficción del pasado se están
convirtiendo ahora en realidad y esto se acentuará a medida que avancemos con
nuestros poderes de creatividad e ingenio liberados a través de la sinergia del
proceso intuitivo y el proceso mental racional. Sólo nuestra imaginación y
nuestro compromiso ético limitarán las posibilidades de lo que puede ser
creado. 9. Construcción social de
la realidad La imaginización como método
para comprender la realidad social y como forma de abordar el cambio pertenece a
la escuela de pensamiento social-constructivista, sustentándose sobre la idea
de que la conciencia y el conocimiento humanos poseen un potencial transformador
en desarrollo, y que las imágenes e ideas que las personas tienen de sí mismas
y su mundo influyen decisivamente sobre el devenir de sus realidades. Para la imaginización el
papel del líder resulta crucial. El cambio, aunque difícil, empieza por los
individuos; que quien desea cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a sí
mismo; que el cambio individual se vuelve social cuando una masa crítica de
personas empieza a hacer fuerza en el mismo sentido. La idea fundamental aparece
en el llamado “síndrome del mono número cien”. De acuerdo a
investigaciones que se realizaron con monos que habitaban en una isla frente a
la costa de Japón, cuando a ellos se les ofreció batatas como alimentos, los
animales las rechazaron. Las recogían de la arena, y aunque sabrosas, eran
desagradables al paladar. Hasta que un día se observó que uno de los primates
lavaba las batatas antes de comerlas. Poco a poco cundió su ejemplo.
Finalmente, a partir de un punto crítico(el simbólico mono número cien),
todos los simios, incluso los de las islas vecinas, adoptaron el hábito de
lavar las batatas. El cambio en las sociedades humanas, y en las empresas, suele
seguir este procedimiento. Cuando las ideas interesantes o las nuevas costumbres
se “contagian” a grandes números, se transforman campos enteros de
actividad. La imaginización como método
de cambio trata de movilizar el poder de comprensión y transformación que
reside en todos y cada uno de nosotros. Pone en tela de juicio las maneras de
pensar consagradas y de paso, despierta y amplía la capacidad para actuar de
maneras nuevas. Aunque destaca el arte de lo posible y de hallar los medios para
ayudar a las personas a descubrirse y modificar sus realidades, también es
sensible a la realidad del poder. Pero no permite que éstas generen una sensación
de inmovilidad. Al profundizar en los
procesos mentales, interrelacionando las imágenes con el lenguaje, le otorga a
la persona la capacidad de analizar sus ideas, concepciones e imágenes de la
realidad, permitiendo de tal forma reestructurar las mismas a los efectos de
generar una nueva visión. Generar una nueva forma de comprender la calidad, la
productividad, la organización, la satisfacción de los consumidores, los
costes, y las interrelaciones sociales en el trabajo, permite desarrollar un
enorme potencial para crear nuevas potencialidades. 10. La imaginación
aplicada La
nueva economía es una economía basada en la innovación. Para ello “haga
obsoletos sus productos y servicios”. Para los planeadores,
estrategas, ingenieros, desarrolladores y gerentes de productos de Microsoft
este tema está bien claro. El énfasis en todos los aspectos de su trabajo,
comenzando con su primera orientación durante el primer día de labores, es
constante. Si usted acaba de desarrollar un gran producto, su meta consiste en
producir uno mejor que haga obsoleto al primero. Si para usted esto no es
posible, otro lo hará. Un impulsor clave en la nueva
economía es la innovación, la cual incluye un compromiso con la continua
renovación de productos, sistemas, procesos, marketing y personal. Compárese
esta perspectiva con la que mantenían muchos aficionados al mainfrane en IBM,
quienes al comienzo lucharon en contra del cambio de los recursos masivos de
esta firma hacia los PC, los sistemas abiertos y el desarrollo de la tecnología
cliente/servidor. Su meta no era hacer obsoletos otros productos ni innovar sino
preservar y resistir. En lugar de convertir en obsoletos sus propios productos,
permitieron que sus competidores lo hicieran por ello, y los resultados pronto
se hicieron evidentes en el mercado. Irónicamente, en la economía
preindustrial, la innovación era muy importante. Cada arma o calzado eran
diferentes, fabricados en forma artesanal por un innovador. La cantidad de
unidades generadas para cada producto era muy pequeña, a menudo sólo una. Si
era necesario reparar el arma o calzado, el artesano innovaría con una solución.
En la economía industrial, la cantidad de unidades por tipo de producto se
incrementó para la producción masiva de bienes estándares. En la nueva economía,
existe un cambio de la producción en masa a la individualización en masa de
bienes y servicios. En una empresa de innovación,
los ciclos de vida del producto colapsan. Los fabricantes automotrices japoneses
trabajan en un ciclo de vida de dos años, y los fabricantes japoneses de
productos electrónicos de consumo estiman un ciclo de tres meses. Algunos
productos financieros en determinados mercados tienen un ciclo de vida de una
pocas horas, para entonces la competencia se habrá adelantado. La mayoría de
empresas de mediana y gran magnitud en Norteamérica introduce más de un nuevo
producto diariamente. El año pasado, Sony introdujo 5.000 nuevos productos. E
incluso algo tan aparentemente estable y de baja tecnología como la cerveza
requiere innovación; el 90% de los ingresos de Miller proviene de cervezas que
no existían hace 24 meses. Hace sólo una década que la
industria del acero en Estados Unidos se hallaba en profundos problemas, no era
competitiva con el bajo costo, y la alta productividad de las plantas japonesas.
En lugar de rendirse, la industria se innovó al crear miniplantas como
Chaparral Steel y Nucor, que reinventaron el proceso de fabricación de las láminas
de acero con nuevos procesos de producción basados en tecnologías novedosas.
Esto posibilitó que las plantas pequeñas produjeran láminas de acero de alta
calidad a un costo menor. Las plantas también estaban localizadas más cerca de
los mercados, podían establecer mejores relaciones con los clientes y
utilizaban diferentes modelos de relaciones empleador-empleado. El resultado: la
industria es de nuevo productiva, competitiva y genera las láminas de acero de
la más alta calidad en el mundo. La innovación impulsa todos
los aspectos de la vida económica y social. En las artes surgen formas
completamente nuevas basadas en la multimedia interactiva. Las enciclopedias de
múltiples volúmenes son remplazadas por un sencillo CD-ROM que puede contener
360.000 páginas de texto. No hace mucho, los video musicales constituían una
ayuda promocional para un cantante; ahora, son necesarios para el logro del éxito. La innovación también
comienza a impulsar los currículos educativos. En la antigua economía, un currículo
permanecía vigente durante años y era apropiado para varias carreras. En la
nueva economía, con el propósito de ser relevante, el sistema educativo debe
cambiar constantemente el contenido, las herramientas instructivas y los
enfoques. En la economía de la
innovación, la imaginación humana es la principal fuente de valor.
El desafío crítico para cualquier compañía en la economía digital consiste
en generar un entorno donde se premie, recompense y estimule la innovación.
Cada país necesita sitios de trabajo innovadores y organizaciones que estimulen
la creatividad. El crecimiento en la economía de la innovación proviene de
negocios pequeños y medianos, no de grandes corporaciones o gobiernos. Lo que
se necesita son sistemas educativos que enseñen y motiven a los estudiantes a
aprender y a ser creativos, en vez de repetir información. Los gobiernos y las
estructuras reguladoras deben ayudar a liberar el espíritu humano para la
invención y la creación, no actuar como freno burocrático en el proceso de
cambio y desarrollo. El liderazgo de productos y
servicios es una forma para ganar en la economía de la innovación, pero no es
adecuado para comprender a los clientes, sus intereses y deseos. El ritmo de
cambio y la complejidad de los mercados a menudo impide a los clientes articular
sus necesidades. Usted debe innovar más allá de lo que los mercados puedan
imaginar, debe comprender las necesidades de los clientes de sus clientes. Su
organización necesita una profunda y penetrante comprensión de las tecnologías
emergentes. Y usted requiere de un ambiente donde no se penalice el hecho de
asumir riesgos, donde la creatividad pueda florecer y la imaginación humana
pueda volar. 11. Conclusiones La lección que hemos
aprendido, dice Rowan Gibson, en los últimos tres decenios es que nadie puede
conducir hacia el futuro con el piloto automático. Los libros de negocios están
llenos de ejemplos de importantes corporaciones, aparentemente invencibles, que
se durmieron al volante y pagaron un alto precio por ello. Para muchas de ellas,
el castigo llegó de manera inesperada, impuesto por competidores extranjeros,
que habían aparecido como insignificantes puntos en el retrovisor pero que le
ganaron la delantera a mediados de los años setenta y principios de los ochenta
y se convirtieron en los nuevos líderes de la industria. A otros se le
adelantaron algunos corredores más pequeños pero más emprendedores que
tomaron partido de las intersecciones –o puntos de entrada a la autopista-
creadas por la tecnología que avanza rápidamente. En el espacio de unos pocos
años, las carreteras que algunos creyeron poseer para ellos solos se
convirtieron en un circuito de competición. Y el viaje se convirtió en una
carrera. Durante aquel período, cientos de empresas cayeron de la lista de la
revista Fortune de 500 grandes empresas, y se quedaron rezagadas o estancadas en
la carretera hacia el futuro. Mientras nos preparamos para
dejar la carretera y adentrarnos en el terreno desconocido que está ante
nuestros ojos, se hace evidente que vamos a necesitar otro tipo de vehículo, un
estilo de conducir diferente y un sentido de la orientación totalmente nuevo.
Pero fundamentalmente tenemos que replantearnos todas nuestras teorías
personales y organizacionales sobre el tipo de mundo en el que nos estamos
adentrarnos. En suma, debemos replantearnos el futuro. La carretera acaba aquí
y debemos darnos claramente cuenta de que el futuro será diferente del pasado.
El pasado está muerto y enterrado, la carretera por la que hemos estado
viajando durante decenios está llegando a su fin. De ahora en adelante el viaje
hacia el mañana será una experiencia fuera de camino y tenemos que cambiar
nuestra manera de ver las cosas para adaptarnos a ello. Los nuevos tiempos piden
una nueva organización. Lo que hoy se requiere es un nuevo tipo de vehículo
organizacional, algo que pueda manejar el panorama de los negocios duro e
incierto hacia el cual nos dirigimos; un modelo que refleje la era de la
información del futuro más que la era industrial del pasado. Lo cierto es que el futuro no
será una continuación del pasado, sino una serie de discontinuidades. Y sólo
aceptando esas discontinuidades y haciendo algo con ellas tendremos alguna
posibilidad de éxito y de supervivencia en el siglo XXI. Así Charles Handy nos dice
que “no se puede mirar el futuro como una continuación del pasado, porque el
futuro va a ser diferente . Y realmente tenemos que lograr desaprender nuestra
manera de manejar el pasado para poder manejar el futuro”. En tanto que
Michael Hammer nos dice “Si pensamos que somos buenos, estamos muertos. El éxito
en el pasado no significa éxito en el futuro. Las fórmulas para el éxito de
ayer son garantía de fracaso para el mañana”. Y por último C. K. Parlad
dice “Si queremos escapar a la atracción gravitacional del pasado tenemos que
ser capaces de replantear nuestras propias ortodoxias. Debemos volver a generar
nuestras estrategias esenciales y replantear nuestras creencias fundamentales
sobre cómo vamos a competir”. Las carreteras son
lineales y el pensamiento lineal no tiene sentido en un mundo no-lineal. En su
lugar debemos hacer un salto intelectual de lo lineal a lo no-lineal, de lo
conocido a lo desconocido, de la tierra firma a la tierra incógnita. Los ganadores del siglo XXI
serán los que puedan transformar sus organizaciones en algo que se parezca a un
4x4: un vehículo todo terreno con tracción en las cuatro ruedas, que sea
fuerte, ligero y altamente maniobrable. Un vehículo que pueda moverse y cambiar
de dirección rápidamente en un terreno poco seguro, que reaccione a la
naturaleza cambiante del entorno empresarial, la naturaleza cambiante de la
competitividad y las necesidades cambiantes del cliente. A pesar de la metáfora
mecánica, este nuevo vehículo tendrá que tener la naturaleza de un organismo
biológico, no de una máquina. Consistirá en una red de cerebros bien
distribuidos, personas que trabajarán juntas y aprenderán juntas, algunas de
ellas dentro y otras fuera de la organización. Será un organismo
inteligente, conducido por el motor de la imaginación humana. En el siglo XXI los ganadores
serán los que permanezcan a la cabeza de la curva del cambio, redefiniendo
constantemente sus industrias, creando nuevos mercados, abriendo nuevos
senderos, reinventando las reglas de competición, cuestionando el statu quo.
Como dijo Charles Handy, los ganadores serán los que “inventen el mundo” no
los que los sigan. El siglo XXI requiere de un
nuevo tipo de líderes. Ellos no se contentarán con sentarse y dejar que el
piloto automático conduzca por ellos. Estarán mirando hacia delante,
examinando el entorno, observando el desarrollo de la competición, detectando
las tendencias emergentes y las nuevas oportunidades, evitando las crisis
inminentes. Serán exploradores, aventureros, descubridores de nuevos caminos.
Los nuevos líderes descentralizarán el poder y democratizarán la estrategia
involucrando una gran mezcla de personas diferentes de dentro y de fuera de la
organización en el proceso de inventar el futuro. 12. Bibliografía Autoliberación
interior – Anthony de Mello – Editorial Lumen – 1988 Aprender a Ver – Mary
McCabe y Edwin Greer – Ediciones Obelisco – 1998 El reto gerencial de la
innovación – John Adair – Legis – 1990 Paradigmas
– Joel Barker – McGraw Hill – 1992 The
Digital Economy – Don Tapscott – McGraw Hill – 1992 Imagin-I-zation
– Gareth Morgan – Berret-Koehler Publishers Inc. – 1997 La toma creativa de
decisiones – H. B. Gelatt – Editorial Iberoamárica – 1993 La Cuarta Ola – Herman
Maynard Jr. – Susan Mehrtens – Granica – 1993 Creatividad e Innovación –
Harvard Business Review – Deusto – 2000 El Espíritu Creativo –
Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray – Vergara - 2000 Autor: Mauricio León
Lefcovich Consultor en
Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios E-mail:
mlefcovich@hotmail.com Publicación enviada por Mauricio Lefcovich Contactar mailto:mlefcovich@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpAlkEulVlWCVNfmNN Publicado Tuesday 19 de October de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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