Monografias | Cómo acabar con la guerra antidrogas y sus terribles consecuenciasCómo acabar con la guerra antidrogas y sus terribles consecuenciasResumen: La guerra contra las drogas ilegales, llevada a cabo para acabar con la drogadicción, ha tenido terribles consecuencias. Aunque la humanidad ha usado drogas durante siglos, el llamado problema de la droga es un invento del siglo XX. El asunto ahora no es cómo acabar con las drogas sino cómo poner fin a la guerra antidrogas para aprender a convivir pacíficamente. La opción más inteligente es derogar las leyes antidrogas. No
hay más que escuchar, leer y ver las noticias para darnos cuenta de las
terribles consecuencias de la guerra contra las drogas ilegales: corrupción,
capturas masivas, daño ecológico, desplazamiento de millones de
personas por las batallas campales por el control de los territorios con
cultivos ilícitos, extradición, duras penas de prisión, toxicidad agregada
por la impureza de las drogas callejeras, y
un enorme sufrimiento de los millones de víctimas de esta guerra insana. ¿Todo para qué? Para que
los americanos y otros dejen de consumir drogas ilegales. Si es así, ha sido
una guerra inútil y todo ese espantoso dolor de la guerra ha sido en vano, ya
que el consumo no ha disminuido. ¿Cómo
es que llegamos a esta situación? ¿Será
posible acabar con la guerra antidrogas y sus terribles consecuencias? Responder
estas preguntas es el objetivo de este artículo. Aunque
la humanidad ha usado (y abusado de) ciertas drogas (tales como el alcohol, la
coca, la marihuana, el opio y sus derivados, y el tabaco) durante siglos, el
llamado problema de la droga (o abuso
de drogas, o drogadicción, o farmacodependencia) es un invento del siglo XX con
la promulgación de las leyes antidrogas y con la inclusión de la drogadicción
en la lista de enfermedades mentales de las asociaciones psiquiátricas. Hasta
ese entonces, no teníamos ningún problema de la droga, ni la palabra adicción
tenía el sentido peyorativo y psiquiátrico de hoy.
Los nazis llamaron el problema judío a la persecución y exterminio de
millones de judíos. De igual modo, los poderes de hoy llaman el problema de la
droga a la persecución de millones de comerciantes y consumidores de drogas
ilegales. Por otro lado, adicción, etimológicamente, significa apego, dedicación.
Las adicciones pueden ser buenas y malas, dependiendo de quien hable. Beethoven
y Mozart eran adictos a la música, Dalí y
Magritte a la pintura, y Borges y Neruda a la literatura. Los liberales
son adictos al liberalismo, los conservadores al conservatismo, los católicos a
la misa, los evangélicos a la Biblia, los musulmanes al Corán, los judíos a
la Torah y así sucesivamente. Nada de eso convierte a dichas adicciones en
enfermedades que tenemos que curar. Sin
embargo, desde que empezamos a hablar de drogadicción, la simple palabra adicción
ha sido corrompida hasta el punto de que cuando alguien dice que Fulano es un
adicto todo el mundo enseguida piensa que Fulano consume drogas ilícitas. En
otras palabras, no son las religiones ni los partidos, per se,
los que hacen daño (aunque pueden hacerlo), sino las persecuciones
religiosas y políticas. De igual manera, no son las drogas, per se, las que
hacen daño (aunque pueden hacerlo) sino
la persecución farmacológica. ¿QUÉ HACER? ¿Qué hacer, entonces, ante
semejante panorama tan desolador? Quienes hablan de legalizar las
drogas tienen perdida la mitad de la batalla por la libertad y la
responsabilidad humanas, ya que legalizar es permitir, como cuando un padre deja
que los hijos se acuesten más tarde para ver televisión. De modo que quienes
hablan de legalizar las drogas ven al Estado como un padre a quien hay que pedir
permiso para usar drogas. Por otra parte, el
economista y Premio Nobel Milton Friedman, el escritor
Carlos Fuentes, el filósofo Fernando
Savater, el psiquiatra Thomas Szasz y otras destacadas personalidades
mundiales han insistido en que la alternativa más inteligente para acabar con
el problema de la guerra antidrogas(que no es lo mismo que hablar de acabar con
el problema de la droga) es despenalizarlas. No obstante, esta propuesta
ha sido acogida con oídos sordos por parte de los legisladores y con
duro rechazo por parte de los poderosos políticos antidrogas quienes echan leña al fuego de la pasión antidrogas para conseguir
votos en las elecciones, y quienes se encargan de mantener vigente la poderosa
burocracia estatal de las agencias antidrogas. Por
otro lado, estoy convencido de que si George
Washington, Thomas Jefferson, Simón
Bolívar, Francisco de Paula Santander,
Benito Juárez, José de San Martín y Bernardo O´Higgins y demás padres de
las patrias vieran a los ejércitos y las policías de las repúblicas
utilizados en pelear esta guerra inicua e ilógica se estremecerían del dolor y
se refugiarían rápidamente en sus tumbas. En
1919, los americanos añadieron la Enmienda XVIII, que prohibía el alcohol, a
la Constitución de los Estados Unidos
de América. ¿Cuáles fueron las consecuencias? Corrupción y criminalidad
alrededor del alcohol, las que se acabaron en 1933, cuando fue derogada la
Enmienda. De igual modo, postulo yo, el día que deroguemos las leyes antidrogas
terminarán la corrupción y la violencia relacionadas con las drogas
interdictas. Toda
persona educada sabe hoy que el alcohol, el tabaco y las drogas psiquiátricas(en
particular los llamados antipsicóticos) son drogas tóxicas con efectos
adversos y hasta letales. Sin embargo, el alcohol y el tabaco son promovidos
ampliamente , pero ahora con las advertencias obligatorias por ley que dicen
“El exceso de alcohol puede ser perjudicial para la salud”, “ El tabaco es
nocivo para la salud” y “Prohibida la venta a menores” ; y las drogas
psiquiátricas son formuladas por médicos, muchas veces sin las advertencias
sobre sus peligros. De
la misma manera, me atrevo a imaginar, el día que deroguemos las leyes
antidrogas, se acabe la guerra y las drogas
sean de venta libre, al igual que el alcohol y el tabaco, llevarán
advertencias que digan algo así como “ El
exceso de cocaína puede ser perjudicial para la salud”, “La heroína
es nociva para la salud”, y “Prohibida la venta a menores”. REFERENCIAS Gómez,F.L.
“La guerra contra las drogas ilegales”, en “La libertad y el
psicoanálisis”. Barranquilla: Editorial Antillas, 1998. Gómez, F.L.
“El Holocausto Farmacológico”, “El opio: de medicamento bendito a
droga maldita”, “George Soros y la guerra contra
las drogas”, “Voltaire,
Szasz y las drogas ilegales”, “Thomas
Jefferson y el opio”, José María Aznar y las drogas ilícitas”, “La vacuna contra la cocaína: un absurdo científico”,
“El nazismo y la guerra de las drogas”, “Julio Mario
Santodomingo y el cáncer del narcotráfico”, y “El gran crimen
político de la guerra de las drogas”, en “Asilo de cuerdos”. Barranquilla: Editorial Antillas,
2000. Gómez,F.L. “La enfermedad
mental: mito o realidad” (05-marzo-04), en
últimas novedades, en www.opinatio.com Gómez,F.L. “El
internamiento psiquiátrico involuntario: ¿tratamiento o tortura?”
(04-julio-04), en últimas novedades, en www.opinatio.com Gómez,F.L. “La enfermedad
mental: un concepto anticuado” (7 de julio de 2004), en www.ilustrados.com Szasz,
T.S. Ceremonial Chemistry: The ritual persecution of drugs, addicts and pushers.
Garden City: Anchor Press/Doubleday, 1974. Traducida como “Droga y
ritual.” Szasz,
T.S. Our Rigth to Drugs: The Case for a Free
Market. Syracuse: Syracuse University Press, 1992. Traducida como
“Nuestro derecho a las drogas.” Szasz,
T.S. Taking Drug Laws Seriously
(2003), en www.szasz.com. RESUMEN La guerra contra las drogas
ilegales, llevada a cabo para acabar con la drogadicción, ha tenido terribles
consecuencias. Aunque la humanidad ha usado drogas
durante siglos, el llamado problema de la droga es un invento del siglo
XX. El asunto ahora no es cómo acabar con las drogas sino cómo
poner fin a la guerra antidrogas para aprender a convivir pacíficamente.
La opción más inteligente es derogar las leyes antidrogas.
PALABRAS CLAVES Abuso
de drogas. Drogadicción. Farmacodependencia. Guerra antidrogas. Leyes
antidrogas. Medicina. Psicología. Política antidrogas. AUTOR Fernando Luis Gómez es médico
psicoanalista graduado en Zaragoza(España) y licenciado en Boston (USA).
Trabaja en su consultorio, en Barranquilla, Colombia. Además, es Profesor de
Biología y de Neurofisiología en
la Facultad de Psicología,
Corporación Universitaria de la Costa. Tels.
(57-5) 3561982 / 3459008 Publicación enviada por Fernando Gómez Contactar mailto:drfernandoluisgomez@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EpApVukypFsGmIbbrf Publicado Thursday 22 de July de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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