Monografias | Incontinencia urinaria en la mujerIncontinencia urinaria en la mujerResumen: La incontinencia urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema higiénico y/o social. Esta definición propuesta por la Sociedad Internacional de Continencia, organismo creado con la finalidad de estandarizar la terminología empleada en el tracto urinario bajo, incluye a todos los tipos de pérdidas involuntarias de orina que afectan a ambos sexos. La incontinencia
urinaria se define como la pérdida involuntaria de orina que condiciona un
problema higiénico y/o social. Esta definición propuesta por la Sociedad
Internacional de Continencia, organismo creado con la finalidad de estandarizar
la terminología empleada en el tracto urinario bajo, incluye a todos los tipos
de pérdidas involuntarias de orina que afectan a ambos sexos. La prevalencia de la incontinencia es mucho más
alta en la mujer que en el varón debido al trauma obstétrico ( incontinencia
de esfuerzo) y quirúrgico (fístulas). Los tipos más comunes de incontinencia urinaria
que afectan a la mujer comprenden grandes grupos: uretral y extrauretral.
La que se manifiesta por vía uretral, la más frecuente, es la denominada
"genuina de esfuerzo", en segundo lugar la "incontinencia de
urgencia" y en el tercer lugar la asociación de ambas o tipo mixto. En la
que se presenta por vía extrauretral, la causa más común es la debida a fístulas
genitourinarias. INCONTINENCIA URETRAL Incontinencia genuina de esfuerzo La definición de esta entidad propuesta por
la Sociedad Internacional de Continencia es: aquella en la que en ausencia de
contracción del detrusor y de sobredistensión vesical, la presión vesical es
mayor que la uretral. Así que para hacer el diagnóstico se requiere
descartar la sobredistensión vesical lo cual en clínica lo sabemos al pedir a
la paciente que orine y midiendo el residuo posmicción. La ausencia de
contracción del detrusor la comprobamos una vez medido el residuo al conectar
nuestra sonda uretral a una jeringa "asepto" colocada su porción
inferior a nivel de la sínfisis del pubis y comenzando a llenar la vejiga; si
logramos llenarla hasta la capacidad máxima cistométrica (normalmente 450-500
ml) sin que en ningún momento se eleve la columna de agua en nuestra jeringa
esto sugiere que es una vejiga estable, sin contracciones del detrusor.
Posteriormente vaciamos la vejiga e introducimos a través de la uretra un
hisopo lubricado hasta la vejiga, lo traccionamos ligeramente hasta sentir
cierta resistencia y esto nos indica que el algodoncillo está a nivel del
cuello vesical. Se coloca entonces un transportador paralelo al eje del hisopo
(eje uretral) y pedimos a la paciente que puje y tosa observando el
desplazamiento del hisopo en grados; si este es mayor de 30 grados, nos confirma
la hipermovilidad uretral y que la uretra proximal está saliendo por debajo del
plano de los elevadores. Si no encontramos hipermovilidad uretral en una
paciente que está perdiendo orina asociada a esfuerzo físico se requerirán
estudios más sofisticados de imagen y urodinamia para determinar la causa de la
incontinencia, ya que en un pequeño número de casos la etiología no es por
hipermotilidad uretral, sino por una falla uretral intrínseca que hace que esta
tenga una baja presión o se comporte como un tubo rígido incapaz de coaptar
sus bordes mucosos. Este tipo en particular requiere de un tratamiento específico
como es la colocación de cabestrillos suburetrales, inyección de colágeno
parauretral o implante de esfínter urinario artificial. La presión uretral es susceptible de
incrementarse médicamente y esta es la finalidad del tratamiento médico de la
incontinencia de esfuerzo. Las contracciones frecuentes y activas de la
musculatura perineal manifestadas como elevación del ano incrementan la presión
por hipertrofia de la musculatura estriada periuretral; esto se logra con los
ejercicios de Kegel, con la utilización de conos vaginales o la
electroestimulación intravaginal. La aplicación tópica de estrógenos
incrementa la presión uretral al aumentar la turgencia del plexo vascular
submucoso de la uretra y favorecer la aparición de receptores alfa adrenérgicos
uretrales cuyo estímulo produce contracción del musculo liso uretral. Cuando no se logra un resultado satisfactorio
con el tratamiento médico, se procede al quirúrgico el cual tiene como
finalidad la intraabdominalización de la uretra proximal ya sea mediante técnicas
retropúbicas o mediante empleo de agujas que pasarán suturas colocadas por vía
vaginal a nivel del cuello vesical hacia la pared abdominal fijándolas por
arriba del pubis. INCONTINENCIA EXTRAURETRAL Fístulas genitourinarias La paciente suele manifestar escape continuo de
orina por vagina que se presenta a los pocos días de una histerectomía
(inmediata si la lesión fue transoperatoria y más tardía -7 a 14 días- si es
por necrosis de algún punto mal colocado en la vejiga o de causa obstétrica).
El escape puede ser postural en aquellas fístulas pequeñas y de localización
alta que requieren de cierta plenitud vesical; así, en la posición de decúbito
el escape se manifiesta inmediatamente y en la de pie al llenarse lo suficiente
la vejiga. La evaluación clínica requiere de ciertas pruebas: 1,
visualizar la pared vaginal anterior en búsqueda de zonas hiperémicas o
francos orificios que den paso a la orina; 2, colocación de un material
colorido (leche hervida o azul de metileno por una sonda transuretral, para
observar su salida por la vagina; 3,taponamiento de la vagina con tres gasas,
que no estén a gran presión pues podrían impedir la salida del colorante. Se
pide a la paciente que cambie de posición, camine etc. y se retiran las gasas;
si la más profunda saliera humedecida pero no coloreada, sugiere una fístula
uretero vaginal; si la intermedia sale coloreada confirma la fístula
vesicovaginal y si la más externa saliera coloreada sugiere lo mismo pero habrá
que descartar la posibilidad de fístula uretrovaginal. En ocasiones ante fístulas
muy pequeñas será menester en posición genupectoral y con agua en la vagina,
inyectar aire a través de la uretra para observar si se produce burbujeo en la
pared anterior de la vagina. El hallazgo de una fístula nos obliga a
descartar con otros métodos radiológicos la posibilidad de coexistencia de
otras fístulas asociadas, para lo cual el uretrocistograma confirmará o no las
fístulas uretro y vesicovaginales y la urografía excretora, las
ureterovaginales. El tratamiento deberá realizarlo el especialista
en urología ginecológica y es quirúrgico. INCONTINENCIA URINARIA DE URGENCIA Se define como aquella asociada a un fuerte
deseo de micción y que puede ser de dos tipos: motora y sensorial. En la
motora se demuestra durante los estudios de urodinamia que la pérdida urinaria
es ocasionada por contracciones no inhibidas del músculo detrusor. La sensorial
no demuestra las contracciones motoras pero sí existe un primer deseo de micción
muy temprano o baja capacidad vesical. Se origina por estímulos sensoriales en
enfermedades del tipo de la uretrotrigonitis que producen un fuerte deseo de
micción. Los síntomas predominantes son urgencia, frecuencia y escape
involuntario de orina asociado a deseo de micción. En un porcentaje elevado
de casos la etiología es desconocida y se le denomina inestabilidad del
detrusor. Cuando la etiología es por alguna enfermedad neurológica se le
conoce como hiperreflexia del detrusor y de aquí la importancia de un buen
diagnóstico ya que en ocasiones la neuropatía se manifiesta en forma inicial
por los síntomas vesicales. La evaluación de este tipo de incontinencia debe
ser realizada por el especialista. Debe destacarse que por desconocimiento puede
confundirse el diagnóstico de una incontinencia de urgencia catalogándola como
genuina de esfuerzo y si se trata quirúrgicamente con las técnicas habituales
se puede agravar la sintomatología de urgencia y frecuencia ya que se obstruye
la salida de orina y esto favorece la aparición de más contracciones no
inhibidas del músculo detrusor. La asociación de ambos tipos de incontinencia
(urgencia y esfuerzo) se conoce como incontinencia urinaria mixta, es decir
deficiente soporte uretral o deficiencia uretral intrínseca con urgencia
provocada por contracciones no inhibidas del detrusor o estímulos sensoriales
que provocan urgencia urinaria. Publicación enviada por Dr Scope.com Contactar http://www.drscope.com/privados/pac/generales/ginecologia/incontin.htm Código ISPN de la Publicación EpZAkEuEyugdLpSBSe Publicado Saturday 13 de March de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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