Planteamiento Del Problema
La sociedad los trata de retrasados, y su actitud de desprecio y marginación.
No hay forma de que esto no afecte a los padres, que son quienes tiene que
ayudar al niño con síndrome de Down a superarse y probarle a la sociedad que
también son seres, tan humanos como nosotros.
Por esto es vital que estos niños sean aceptados, primero, entro del seno de su
familia
Ocurre por que en algunas ocasiones, el cromosoma 21 se pega a otro cromosoma
del óvulo o en el espermatozoide, lo que ocasiona una combinación de defectos
físicos muy características como: ojos retrasados hacia arriba, orejas pequeñas
( que pueden tener un doblez en la parte de arriba), boca pequeña, labios
delgados y lengua grande, nariz chica y hundida, algunos tienen mucha piel en el
cuello y éste son corto, manos y dedos chicos y solo tienen un pliegue sé piel
en la palma de la mano. Exista una separación entre el primero y el segundo
dedos del pie; sus músculos son flojos y adoptan una posición en sus piernas
de rana; su llanto es débil, cuando el niño llora su rostro se la arruga
mucho. Generalmente es bajo de estatura. El grado de retraso mental varía de
leve a moderado o grave.
Generalmente estos niños pueden hacer casi todo los que cualquier otro niño,
sin embargo, lo harán mas tarde, los programas de estimulación los ayudarán a
llegar mas pronto a sus metas.
El síndrome de Down es uno de los defectos de nacimiento mas comunes y afecta a
todas las razas y niveles económicos por igual. Mucho padres ignoran cómo
tratar a sus hijos, pues generalmente no se espera éste problema, y buscan
fuentes de información, de las cuales no muchas son confiables; también tienen
que enfrentarse al resto de la familia, que generalmente se aleja y actúa con
repulsión.
Esto hace necesaria la existencia de fuentes de información confiables que
ayuden a la familia a tratar de establecer relaciones con el niño que la sean
favorables
Objetivos
Comprender a los padres de los niños con el Síndrome de Down. Apoyarlos y
orientarlos para que sepan como atender y darle los cuidados necesarios a su
hijo para que el niño se adapte más fácilmente a la sociedad.
Saber cómo les afecta a los padres de los niños con el Síndrome de Down el
trato de su familia. Ellos necesitan mucho apoyo y comprensión de su familia,
ya que si no lo tienen, los padres se sentirán muy tristes, angustiados,
defraudados y solos, en cambio, si les dan su apoyo, ellos aceptarán más fácilmente
al su hijo, que tiene el Síndrome de Down.
Saber cómo les afecta a los niños con el Síndrome de Down el trato de su
familia. Si el niño percibe que sus padres ó algún miembro de su familia se
avergüenza de él, se volverá más introvertido, huraño y se sentirá
rechazado; en caso contrario, el niño tratará de integrarse como una persona
completamente normal a su ambiente social porque se siente querido y protegido
por su familia. Eso sí, siempre acompañado por personas que lo quieren.
Saber cómo tratar socialmente a los niños con el Síndrome de Down, para no
excluirlos por pensar que son diferentes a nosotros, ya que lo único que tienen
diferente es que no coordinan bien su cuerpo. Debemos hacerles sentir parte de
nuestro grupo y no rechazarlos.
Agradecer a las personas que asesoran a los padres de los niños con el Síndrome
de Down, porque dan su tiempo, su apoyo y su afecto tanto a los padres como a
los niños que padecen este síndrome.
Justificación
Llevamos a cabo esta investigación, por que al terminarla, después de un largo
y complejo procedimiento, queremos darla a conocer al resto de la sociedad
yucateca, queremos compartir con otras personas las experiencias y sentimientos
de las personas que se encuentran en esta situación; ya que han vivido la
experiencia de que aveces no todas las personas que conforman una familia logran
comprender, inmediatamente, lo que significa tener dentro del seno familiar a un
niño con Síndrome de Down. Cuando se da este caso, toda la familia debe
comprender y aceptar a este niño, y cuando lo logre, se dará cuenta que tener
a un niño con Síndrome de Down.
Queremos, por medio de esta investigación, fomentar dentro de la sociedad la
comprensión hacia estas familias, ya que muchas personas se ponen a hablar
acerca de este tema, lo critica y juzga diciendo que estos niños son anormales,
algo extraño, sin ponerse a pensar en los sentimientos y experiencias que la
familia tiene al enterarse que dentro de esta habrá u niño con Síndrome de
Down y las emociones que vive al convivir por un largo tiempo con estos niños.
Por eso nosotros queremos hacerla llegar al resto de las personas lo que es y lo
que significa convivir, y lo que hay que hacer para aprender como tratarlos,
aprender que no son niños anormales sino que son niños muy especiales que se
le conceden a alguna familia para unirla, no para separarla y crear conflictos
dentro de ella.
Hipótesis.
Con el tiempo los padres de los niños con sindrome de Down podrian dejar atrás
el rechazo y sustituirlo por la aceptación.
Los padres de los niños con sindrome de Down pueden llegar a tener una actitud
sobreprotectora hacia ellos aislándolos del resto de la sociedad.
Al enterarse los padres que el producto tiene sindrome de Down pueden intentar
buscar información a cerca de esto y si no la encuentran podrian llegar a
frustrarse. Pero en Yucatán, debido al nivel de ignorancia y pobreza, este patrón
no se cumple
Limitaciones
De entre los padres que tienen hijos con síndrome de Down un numero elevado se
negó a cooperar, puesto que consideraban que era parte de su vida y lo tomaban
como una falta de respeto hacia ellos.
El exceso de requisitos por parte de las instituciones para llevar acabo la
investigación.
La falta de bibliografías que trata el tema en forma psicológica ya que la
mayoría lo hacen en forma biológica.
2. Revisión de la literatura
Sentimientos y reacciones.
Las familias que tienen hijos que sufren del síndrome de Down les recomendamos
que lean esta resumen sobre los sentimientos y las reacciones que este tipo de
niños pueden llegar a sentir.
Aprendiendo a vivir con la discapacidad.
La primera meta que usted y su niño deben alcanzar es hacerse a la idea de que
el niño padece del síndrome de Down, y que éste no desaparecerá; a esto se
le llama aceptación funcional. Para algunos padres esta etapa representa mucho
problema, ya que no aceptan que su hijo padezca de esta enfermedad; pero en
cambio, hay otros tipos de padres quienes si aceptan este hecho.
Sentimientos y reacciones de los padres.
La mayoría de las veces, los padres de estos niños son mal aconsejados
(familiares) y les tratan de hacer creer que deben de tomar este
"problema" como de tipo fatalista; la mayoría de los padres rechazan
estas ideas y tratan de buscar ayuda profesional, ya que a pesar de haber
aceptado "al niño", todavía no aceptan a "la enfermedad".
Preguntando a los padres que si alguno de ellos quería cambiar a algún
elemento de su familia (o sea, al niño Down), exceptuando a los de hijos
problemáticos, casi ninguno dijo que quería hacerlo.
Primeras reacciones y sentimientos.
Las mujeres embarazadas, cuando dicen que están esperando un bebé, quieren
decir que están esperando a un bebé sano, sin discapacidades, a quien le
brindarán mucho de su cariño y amor.
La mayoría de los padres, sobre todo si Es su primer hijo, siempre planean las
actividades que desempañarán con el niño cuando este nazca, grande es su
sorpresa al obtener a un niño con este síntoma.
Conmoción e incredulidad.
Los padres, a menudo, se vuelven irracionales y confusos al momento en que se
les dice que han tenido un niño Down; por impacto siempre piensan lo peor de
esa situación y se hacen a los "tontos" haciéndose creer que no
escucharon bien.
Este estado de conmoción puede llegar a durar varios años hasta que los papas
reaccionan.
3. Reacciones instintivas.
La mayoría de los padres tienen dos sentimientos en el momento del
nacimiento de su bebé, sienten una necesidad de protegerlo, para lo que le
brindarán apoyo y calidez, pero también tienden a tener un sentimiento de
repulsión hacia su hijo; los dos sentimientos son totalmente normales, pero no
se debe de exagerar en el sentimiento de protección, ya que por cualquier cosa
que se diga del niño, podría ser interpretada exageradamente. Tampoco debe
existir alguna exageración sobre el sentimiento de rechazo, que también es
normal sentir, ya que se podría hacer muy difícil el hablar sobre este tema.
Los padres de estos niños, al sentirse muy afectados por la combinación de
estos dos sentimientos, tratan de encontrar un equilibrio entre estas dos.
Algunas veces, los padres se sentirán culpables por tener este sentimiento de
rechazo con el niño y lo compensaran con cuidados extremos para el niño.
El mejor sitio para su niño discapacitado es el seno familiar, pero el niño
debe ser tratado como un integrante más de la familia y no solo como un
receptor de los cuidados de esta, participando a menudo con las actividades
familiares, por lo tanto Es importante encontrar u equilibrio dentro de la
familia.
Sentimientos de dolor.
La mayoría de los padres sufren un sentimiento de dolor al ser destruidos todos
sus sueños con el nacimiento de un bebé con el síndrome de Down.
Sentimientos de incapacidad.
Muchos padres pueden llegar a sentir un sentimiento de incapacidad que amenaza a
su capacidad reproductiva; esto influye en el autoestima de la persona causarle
depresión.
Sentimientos De Incertidumbre
La mayoría de los padres casi no tiene idea de lo que les depara el futuro, de
ello significa la condición "síndrome de Down". Mucho sufrimientos y
dificultades pueden evitarse se busca información exacta en fuentes fidedignas.
Para reducir estos sentimientos de incertidumbre, a menudo buscan comparaciones,
e intentan conocer a otros padres de niños con el síndrome de Down, pero todos
los niños y todas las familias son distintos, y aunque tengan experiencias en
común, no se puede generalizar partiendo de un solo caso.
A la hora de ayudar al niño, los sentimientos de incertidumbre se asocian con
los de incapacidad, y esta incertidumbre también pueden llevar a la
inconstancia.
El hecho de informarse sobre la naturaleza del síndrome de Down y de cómo
ayudar al niño, puede reducir estos sentimientos. Si es capaz de llevar a cabo
actividades como ejercicios y juegos, puede ser de gran ayuda en el proceso de
enfrentarse a la incapacidad y de superar los sentimientos de dolor. No
obstante, a muchos padres esto les parece un recuerdo constante y doloroso de la
condición de su bebé y éstos conflictos solamente se pueden tratar con un
profundo replanteamiento de nuestros valores y de lo que pensamos en la vida. Ya
que cuando más los padres se sientan en control de su destino y cuando mas
hayan intentado planificar su futuro, mas grande será el trauma de tener un bebé
discapacitado y mas grandes serán sus dificultades para aprender a vivir con él
y sentir que su vida es tan importante y significativa como la de otros niños.
Muy raramente, los padres presionan a los demás niños de la familia, como si
quisieran compensar al discapacitado.
Sentimientos De Enfado Y Honestidad
La intensidad de las esperanzas y ambiciones influirán en el grado en que se
experimenten sentimientos de enfado y amargura. La mayoría de los padres
necesitan una razón y a menudo piensan en las cosas que hicieron que pudiesen
haber provocado esta situación. Esto puede llevar a sentimientos de
culpabilidad, por eso es importante que comprenda que nada de lo que hicieron o
dejaron de hacer lo provocó. Pero aún cuando se conocen las causas se puede
sentir amargura, que parece que va menos con el tiempo. Hace falta reconocerla y
comprender que es una reacción normal y honesta, aunque es mejor controlarla.
Se puede dirigir el enfado hacia uno mismo, hacia la pareja, los parientes, o la
plantilla médica o los terapeutas, pero la mayoría de los casos no será muy
productiva Se puede dar el caso de que por culpa de la honestidad, no se pueda
contar con ayuda cuando más se necesita.
Esta honestidad puede ir dirigida al bebé y construirse en un resentimiento a
largo palazo. Afortunadamente la mayoría de la gente está capacitado para
aprender a vivir con ese enfado.
Sentimientos De Desconcierto
Tener un niño que es diferente puede avergonzar. S los padres no aprenden a
vivir con esa vergüenza,, eso les puede llevar a un retraimiento social y a un
eventual aislamiento. Pero tendrán que pelear con ese sentimiento tan pronto
como sea posible, la mayoría de los padres lo consiguen y cuando vuelven a la
incorporarse con la comunidad, las cosas no suelen irles tan mal como pensaban.
4. Las Cosas Cambian Con El Tiempo
A menudo los cambios se deben tanto a los cambios del bebé como a los de los
padres. Cuando deje atrás la crisis inicial, empezará a adaptares a la nueva
condición y al niño.
Muchos padres se sienten más vinculados con el bebé a partir del primer
contacto visual.
Al tratar el tema del apego, muchas madres no lo sienten en forma inmediata,
independientemente de que sus bebés sean o no normales, sin que se va
desarrollando con el tiempo, por lo que la falta de sentimientos hacia el bebé
no se debe al diagnóstico, sino a otros factores
El periodo alrededor de los dos o tres meses puede ser bastante eufórico para
los padres; han superado el trauma, tiene esperanzas y son optimistas. Sin
embargo, entre dos 6y12 meses, muchos padres empiezan a ver la realidad de la
discapacidad al hacer comparaciones con bebés normales, por lo tanto, puede ser
bastante rápido y bien que se adapten al problema inicial, pero los problemas
posteriores, causan una sensación de desconcierto y, hay que volver a atrás
estos sentimientos.
Lo ideal sería comprender que el niño tiene limitaciones y puntos fuertes, y
hay que proporcionarle el mimo tipo de atenciones que a cualquier otro niño,
quizá así desarrolle el 70 o 80% de su potencial. No hay que tratarlo como si
fuera normal, sino con la mayor normalidad posible.
¿Qué efectos tendrá en la familia?
No hay ninguna prueba de que tener hermanos con síndrome de Down tenga algún
efecto negativo importante o permanente sobre la gran mayoría de los niños.
Los niños con síndrome de Down que he conocido suelen ser muy tolerantes, con
un grado de comprensión muy notable y una gran madurez en su trato con los demás.
Si los padres encuentran difícil de aprender a aceptar la discapacidad del niño,
los hermanos también tienden a encontrarlo difícil. Si los padres sienten
resentimiento hacia el niño con síndrome de Down los demás niños a menudo
desarrollan los mismos sentimientos.
Cuando los padres tienen estas dificultades pueden evitar hablar con los niños;
puede que les sea embarazoso salir con el niño o invitar a los vecinos a casa.
Tales sentimientos son comunes al principio, pero la mayoría de los padres
aprenden a vivir con ellos en los primeros meses.
Siempre habrá ocasiones en que algunos niños ofendan a los hermanos con una
ilusión al discapacitado aunque sea momentáneamente dolorosa para todos. Los
padres son capases de adaptarse a los conocimiento de la condición del niño.
Cuando se escucha el diagnóstico por primera vez, es posible que la familia
entera viva en un estado de cierta tensión. Algunos experimentan un sentimiento
protector hacia los padres y lamentaran el trastorno y dolor causado por el
nacimiento del bebe. A veces el sentimiento de rechazo de los padres hacia el
nuevo bebe chocará y molestara a un hijo mayor, que necesitara tiempo para
adaptarse, y quizás alguna persona de confianza tendrá que aplicarle la
complejidad de los sentimientos en este momento.
Los demás niños también pueden sentirse molestos sí algún día los padres
tienen que tomar la decisión de ingresar al niño con síndrome de Down en un
internado o en un hogar. Esto puede provocar un sentido de culpabilidad entre
los hermanos porque sienten que el hermano pasa a una institución especial, a
causa de ellos.
Esto son dificultades momentáneas, especialmente si existe una buena relación
dentro de la familia, que se interesa y dedica más tiempo al hablar de los
problemas, con lo que se puede aliviar mucho el dolor y la tensión nerviosa.
Un dato importante que se infiere del limitado número de estudios que se han
hecho sobre los padres y los hermanos de los niños con el síndrome de Down es
que si se pregunta a los padres si el hecho de tener niños con Down ha tenido
algún efecto negativo con los demás hijos, muchos piensan que sí.
Los problemas se pueden relacionar con:
El grado de independencia que tiene el niño con el síndrome de Down.
La presencia de trastornos de comportamientos.
Los recursos de la sociedad para ayudar a la familia.
Los padres suelen ver los problemas de los hijos de modo bastante distinto a
como los enfocan los propios hijos. La mayoría de los estudios demuestra que la
mayor parte de los hermanos desarrollan fuertes lazos de afecto hacia su hermano
afectado por el síndrome de Down, y sienten que se han beneficiado al criarse
junto a él.
El punto problemático para los hermanos generalmente se relaciona con el grado
de inferencia del miembro discapacitado de la familia en las actividades
diarias. Las madres de niños con el síndrome de Down, especialmente los que
están creciendo y aprendiendo lentamente, tienen que organizar las rutinas del
hogar cuidadosamente, especialmente en los momentos de mayor ajetreo, como la
hora de ir a la escuela o el trabajo.
Llevar una familia nunca es fácil, y tener a un miembro discapacitado no
facilita las cosa. Incluso en aquellos casos en que los hermanos con el síndrome
de Down sea muy discapacitado y tenga desordenes de comportamiento los padres
creerán que los malos efectos para los demás son peores de lo que realmente
son.
¿Cómo se lo voy a decir a los demás niños?
Los padres nunca encuentran fácil contarle a sus hijos que el bebe tiene el síndrome
de Down.
Los niños son igualmente sensibles a las alteraciones del hogar. Las
conversaciones cesan de pronto cuando llegan, hay cierta tensión en la familia.
Es muy difícil disimular estas cosas y si se hace, se corre el peligro de estar
transmitiendo a los demás niños que hay algo que esconder.
Es mejor no desbordarlo con datos, sino explicarle las cosas simplemente, sin
demasiado detalle.
La mayoría de los niños entre 6 y 10 años parecen asumir las noticias sin
problemas y continuar como antes. A medida que crecen aprenden nuevos detalles e
información, siempre que sea fácilmente asequible.
Al dar la noticia a los niños es conveniente que tanto el padre como la madre
estén presentes. Si al informar a los niños no pueden estar presentes el padre
y la madre intente explicar la razón a los mayores. Una razón honesta puede
evitar malos entendidos.
Al crecer el niño y al escucharle hablar abiertamente sobre la condición, todo
será bastante natural.
Muy a menudo, los padres reaccionan más de la cuenta a las primeras preguntas
casual sobre el tema del sexo, y aplicamos todo tipo de detalles que los niños
en realidad ni quieren saber ni quieren comprender.
Cuando los niños que eran pequeños cuando nació el bebe con el síndrome de
Down cumple 10 ó 15 años, merece la pena de preguntarle si quiere información
más detallada sobre la condición
En definitiva, todos los padres sienten un gran alivio cuando se lo cuentan a
los demás niños. Normalmente se sorprenden y enorgullecen de lo bien que
responden los hijos. En efecto lo más difícil es encontrar el valor suficiente
para decírselo.
¿Contarlo a los parientes?
La mayoría de los padres encuentran un gran alivio cuando le cuentan a sus
amigos y parientes, que van a tener un bebé con el Síndrome de Down. Si tienen
parientes que no están bien, o están muy ancianos, los padres la mayoría de
las veces no se los cuentan. La noticia puede causar angustia y confusión.
La responsabilidad de explicar el diagnóstico a los parientes casi siempre
acostumbra a recaer sobre el padre. La madre y el bebé están en el hospital y
todo mundo le pregunta al padre si todo va bien.
No es fácil dar esta noticia, especialmente cuando uno mismo está
conmocionado. Los parientes también deben superar el impacto, la incredulidad y
el disgusto que les suscite la noticia. Quizá le pregunten al doctor si esta
seguro, si no se equivocó; estas son preguntas que, aunque se hagan con la
mejor intención, duelen, porque es lo que las personas quieren creer.
Los padres dicen que es un alivio salir del hospital con el bebé sabiendo que
la mayoría de sus parientes ya están enterados, por eso a algunos padres les
resulta mejor decirlo en el periodo de gestación que después.
A veces, a los parientes les resulta muy difícil y vergonzoso decirle a las
personas con las que se llevan que en su familia hay alguien con el Síndrome de
Down
Las Reacciones De Los Abuelos
Los abuelos desempeñan un papel muy especial cuando nace el bebé. Pero también
pueden ser la causa de muchas dificultades.
Una manera de ayudar a las personas que tienen un bebé con el Síndrome de Down
es demostrándoles apoyo y decirles que pueden contar con ellos cuando quieran.
Un poco de comprensión por parte de todos puede ayudar.
Hay muchos padres de bebés con el Síndrome de Down que sienten una gran
satisfacción al hacer juegos de estímulo y ejercicios que pueden ayudar a que
el niño se desarrolle mejor.
Algunos abuelos están abrumados y trastornados, y si no comprenden la condición,
pueden causar problemas. Los principales problemas que pueden provocar son:
A los abuelos les resulta difícil aceptar o apreciar las consecuencias de esta
condición, aún, cuando lo aceptan, algunos abuelos todavía hablan de que el
niño "lo superará", ó dicen "míralo". Comentarios como:
"Ves lo bien que le va, estoy seguro de que será un chico listo, aunque
tenga el Síndrome de Down.", pueden afectar a los padres, que intentan ser
más realistas y deshacerse de sus propios sueños.
En los primeros meses, muchos padres tienen miedo de ser optimistas, e intentan
encontrar un equilibrio entre el temor a lo peor y la ilusión de lo mejor.
La gente se centra en el aspecto negativo de la condición para convencer a los
demás de que son realistas. Esto es debido a que temen que los padres vean
truncadas sus esperanzas en el futuro, y que se sientan defraudados si el niño
no cumple con sus expectativas. El padre pesimista, que tiene pocas esperanzas
en el futuro, corre el riesgo de incrementar las dificultades del niño al no
ofrecerle un hambiente de oportunidad.
Los padres pueden sentirse angustiados cuando los abuelos se muestran demasiado
pesimistas, prediciendo un futuro triste basándose en sus conocimientos y
experiencias que han tenido con personas del síndrome de Down. En casos
extremos, los abuelos presionarán para que considere su ingreso en una
residencia o para que el bebé sea adoptado.
Si los abuelos insinúan que ellos nunca han tenido nada parecido en su lado de
la familia surgen serios problemas, pues estos comentarios pueden ser muy
dolorosos para el yerno o la nuera; a menudo se esgrimen como una acusación
hacia éstos, a la vez que como una protección para su propio hijo o hija.
Los efectos pueden ser desastrosos, pues los padres de un niño con
discapacidades pueden sentir que hay algo "malo" en ellos, que quizá
han defraudado a su pareja o que la gente pensará que hay algo "malo"
en ellos La comprensión de las causas de la condición, especialmente en el
caso del Síndrome de Down, contribuirá a liberarse de estos sentimientos, pero
aún así, estos comentarios duelen.
Finalmente, el problema más difícil surge cuando los padres no se ponen de
acuerdo sobre si cuidar ellos mismos al bebé o buscar una adopción. Esto no es
común, pero cuando ocurre puede producir tal angustia para todos los implicados
que los abuelos tendrán que andar con mucho cuidado y dejar que el padre y la
madre tomen la decisión adecuada ellos mismos.
5. ¿Influye negativamente al matrimonio la presencia de un
niño con el síndrome de down?.
Todos están de acuerdo en que durante la primera infancia, al menos, no hay
evidencia que demuestre la existencia de más dificultades en el matrimonio que
en grupos similares de familias que no tienen un niño discapacitado. Si acaso,
las familias de nuestra investigación tienen un índice más bajo de rupturas
matrimoniales de lo que se espera según las estadísticas nacionales.
Frecuentemente, cuando se les pregunta que efectos ha tenido sobre ellos tener
un niño discapacitado, contestan que les ha acercado más. Se pueden encontrar
casos individuales, como cuando el niño tiene discapacidades mentales
importantes y ha tenido algún trastorno de conducta, en los cuales han surgido
dificultades matrimoniales. Estos problemas mas amenudo se deben al esfuerzo de
arreglárselas con el niño al mismo tiempo que se intenta solucionar el
conflicto entre los padres sobre lo que hay que hacer
Medida que la sociedad cambie de actitud y prestemos más atención comunitaria
a las personas con discapacidades, los padres encontraran más apoyo y menos
tensión en su trato con el niño o el joven, siempre y cuando los padres
enfoquen el problema con amplia visión y animen al niño a ser lo más
independiente posible. Los estudios sobre matrimonios, junto con observaciones
hachas por padres y profesionales, demuestran que muchos matrimonios se ven
fortalecidos con el nacimiento de un niño con el síndrome de down . La conmoción
y la crisis producidos por su nacimiento incrementan la necesidad mutua. Cuando
la pareja responde a esa necesidad y se da mutuamente el necesario apoyo
emocional y práctico, acostumbra a mejorar su relación. Es una oportunidad
para que ambos puedan demostrarse como nunca sus cualidades e inquietudes
mutuas. Sería estupendo que todas las parejas consiguiesen esto. Pero por
desgracia, para algunos el nacimiento de un bebé puede ser una catástrofe. No
obstante, al analizar los casos de estos matrimonios se pone de manifiesto que
normalmente han tenido dificultades antes de que naciese el bebé. En
consecuencia se deduce que si los padres tienen una buena relación, el bebé
les acercará aún más, pero si la relación es pobre, entonces les puede
causar un gran conflicto. También se infiere que es en los matrimonios
infelices donde surgen conflictos entre los padres acerca del tratamiento del
hijo y también que estas suelen ser las parejas que encuentran más difícil
aceptar la condición del bebé.
A menudo la gente echa la culpa de las tensiones familiares o rupturas
matrimoniales al hacho de que un niño en la familia tenga el Síndrome de Down,
la gente supone con demasiada facilidad que es responsable de todo lo malo que
pueda ocurrir. La situación requiere tolerancia, delicadeza y paciencia.
Posibles conflictos entre las parejas.
Las relaciones entre los cónyuges son muy complejas, y es muy difícil hablar
de ello. Estas observaciones están basadas principalmente en lo que cuentan las
madres, ya que ellas están más dispuestas que los padres a hablar sobre los
problemas y creen que hablar sobre los problemas es terapéutico. Muchas madres
parecen estar más dispuestas que los padres a juntarse en grupos para hablar
sobre sus sentimientos. Esto puede deberse al hecho de tenerlo más fácil.. A
muchos hombres les gusta ir directamente al problema y resolverlo, y si no
pueden, no ven ninguna razón para hablar sobre el asunto. A veces sus esposas
creen que se desinteresan, que no les importa o que están intentando soslayar
el problema. Los padres tienden más a preguntarse sobre los efectos del niño
sobre la familia y sobre la medre. Tienen más tendencia a preguntar sobre las
disposiciones de la atención residencial y parecen más dispuestos ha llevar a
su hijo a una institución residencial. Los padres tienen el instinto de
proteger a su familia, mientras que las madres tienen más tendencia a proteger
al nuevo niño. La sociedad cambia rápidamente, y cada vez hay más padres que
se comprometen con sus bebés.
Una fuente común de conflictos es que a las madres les parezca que el bebé
esta progresando más de lo que creen los padres. El bebé no aprende un nuevo
comportamiento de repente y del todo, para luego seguir con el próximo, sino
que el desarrollo es desigual. Aparecerá un tipo de comportamiento y se pensará
que está consolidado, pero luego desaparecerá durante unos pocos días . Luego
reaparecerá un poco más de tiempo, y así hasta que se convertirá en un
elemento muy bien establecido. Las madres tienden ayer la primera manifestación
del comportamiento porque están con el bebé más tiempo.
Desgraciadamente los padres pueden entrar en conflicto al discutir sobre la
futura educación del niño. Un padre puede creer que el otro tiene infundadas
esperanzas en la capacidad del niño. Este conflicto se puede reducir si los
padres reconocen que es difícil evaluar sus habilidades, pero es muy probable
que no se pongan de acuerdo. Deberían buscar el mejor consejo profesional.
Criar a un niño con Síndrome de Down es sobre todo una cuestión de tanteo.
Un cónyuge puede sentir la necesidad de tener otro hijo, mientras que el otro cónyuge
no lo quiere, quizá por miedo a que el niño siguiente sea también
discapacitado, o quizá por querer dedicar su energía al niño con Síndrome de
Down. Estos padres deben intentar examinar sus propios sentimientos y buscar
ayuda profesional sino encuentran una solución, esto no es un problema común,
pero puede ser difícil de tratar.
Una dificultad más frecuente surge cuando los padres difieren en su grado de
aceptación de la discapacitación. Si un padre, reacciona como si no hubiera
nada malo, puede ser muy doloroso para el otro. O si uno de los dos tiene que
cuidar al niño, mientras que el otro no puede evitar el rechazo o el
resentimiento, entonces también surgen problemas. Las parejas solucionan tales
problemas a su manera.
¿Tienen las familias con síndrome de down menos salud que los demás?
La información aun siendo limitada sugiere que los grupos de familias con niños
con el síndrome de Down no tienen más enfermedades que las familias similares
con niños normales según estudios 3 de cada 4 familia no sufren una gran tensión
adicional y del resto solo 1 de cada 3 es debido primordialmente debido a la
discapacidad de niño.
En el caso de los problemas matrimoniales se puede considerar la presencia del
niño como una causa de problemas que, de hecho, tiene causas muy distintas. No
obstante si los padres tienen dificultad en aprender en aceptar la condición
del niño o si las parejas están en desacuerdo sobre el niño, o hay tensiones
nerviosas que surgen de las dificultades con los parientes, algunos
padres si sufrirán una tensión adicional y, como es sabido esta puede afectar
la salud.
6. ¿Restringe la presencia del niño las actividades
sociales?
Padres del niño discapacitados a menudo se sienten aislados. Existen dos
tipos de aislamiento:
Social
Emocional
El aislamiento social consiste en no poder salir y divertirse a causa del niño.
El aislamiento emocional se da cuando los padres tienen la sensación de que no
tiene a nadie con quien compartir sus preocupaciones y problemas, y nadie que
comprenda lo que es tener un niño con una discapacidad.
Con el paso de los años, los padres de los niños con el síndrome de Down a
menudo encuentran reconfortante y beneficioso hablarse.
En general los pocos estudios que han comparado a las familias con un niño que
parece el síndrome de Down con familias con niños normales, no encuentran
ninguna diferencia importante en los aspectos sociales.
En las primeras semanas o en los primeros meses, algunas madres se sintieron
marginadas, pero la mayoría dicen que esto se debía al hecho de que no querían
encontrarse con los demás.