Resumen: Por medio de un estudio descriptivo comparativo, se realizó un paralelo entre la percepción del funcionamiento familiar en hijos de padres normales y bipolares con y sin patología, en relación a las variables de adaptabilidad, cohesión y satisfacción familiar.
Publicación enviada por Mario Rozas Mundana
RESUMEN
Por medio de un estudio descriptivo
comparativo, se realizó un paralelo entre la percepción
del funcionamiento familiar en hijos de
padres normales y bipolares con y sin patología, en
relación a las variables de
adaptabilidad, cohesión y satisfacción familiar.
El estudio concluyó que los hijos de
padres bipolares reportaban sus familias
significativamente más flexibles, con
mayor tendencia a la cohesión y mayor
satisfacción familiar que los hijos de
padres normales; estos últimos percibían sus familias
como estructuradas, menos cohesionadas y
se mostraban menos satisfechos en su
ambiente familiar. Independientemente de
la patología de los padres, no se encontraron
diferencias significativas entre hijos
con y sin patología para las variables de cohesión
y adaptabilidad; sin embargo,
existe mayor satisfacción familiar en hijos sin patología.
Palabras Claves:
hijos de padres bipolares, funcionamiento familia, familia.
INTRODUCCIÓN
El estudio de los hijos de padres bipolares
ha sido un tema de interés debido a la
creciente importancia y reconocimiento que
los aspectos psicobiosociales han tenido en
la promoción de la salud mental infanto
juvenil, y el fomento de un adecuado desarrollo
y la prevención de las patologías en este
grupo etáreo.
En estudios fuera de Chile, se ha concluido
que estos niños tienen mayores tasas de
apego inseguro y desorganizado, dificultades
del desarrollo psiconeurológico, mayores
tasas de problemas cognitivos, mayores tasas
de conductas antisociales, trastornos
ansiosos, problemas somáticos, problemas de
atención, dificultades temperamentales,
desregulación emocional, incompetencia
social y conductas de desesperanza aprendida
( Xiaojia, Conger , Rand 1995; en García,
Montt y Cols. 1997). También se concluye
que la patología de los padres afecta el
funcionamiento psicosocial de los niños según la
cronicidad y severidad de la patología
afectiva paterna.
Estudios realizados en Chile concluyen que
los hijos de padres bipolares tienen más
trastornos psiquiátricos (46,3%) y más
comorbilidad (23,6%) que los hijos de padres
de un grupo control sano. También presentan
más trastornos específicos del desarrollo
(22,7%) en comparación con el grupo control
y una tendencia mayor a presentar
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
DE LA UNIVERSIDAD JOSÉ SANTOS OSSA VOL.
IV - 2002; pp. 77 -84
78
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
s í n d r o m e d e p r e s i v o ( 1 5 , 9
% ) e s p e c i a l m e n t e e n l a a d o l e s c e n c i a ( 2 2 , 2 % )
(García y cols, 1999).
En otro estudio realizado en hijos de padres
con trastornos afectivos, neuróticos y
normales, Montt (et al. 1999) evaluaron una
serie de variables asociadas a la protección
o al riesgo tales como rendimiento escolar,
expectativas escolares, inserción en el
colegio, destrezas sociales, pertenencia a
grupo, conductas de riesgo social, conductas
de riesgo sexual, consumo de drogas y
alcohol, autoestima, destrezas en resolución de
problemas, factores familiares y maltrato.
Se concluyó que en los distintos grupos y
sistemas de crianza los hijos que estaban en
mayor riesgo de enfermar eran los que
tenían baja autoestima y una familia
disfuncional. Un hallazgo interesante de mencionar
es que los hijos con padres bipolares
mostraban más factores protectores y menos
factores de riesgo que el grupo normal. Los
autores plantean que esto podría explicarse
por el hecho que la muestra de la familia
con pacientes bipolares asistía a control en un
sistema de salud estructurado, facilitando
la disminución de la exposición a factores de
riesgo.
El presente es un estudio descriptivo
comparativo, en el que se pretende comparar la
percepción de funcionamiento familiar con
relación a las variables adaptabilidad y
cohesión, y el grado de satisfacción
familiar entre hijos adolescentes de padres con un
trastorno bipolar e hijos de padres sanos.
Dados los anteriores datos, pensamos que las
familias con padres bipolares estarían
predispuestas a presentar mayor
disfuncionalidad, que podría afectar la percepción y el
grado de satisfacción de sus miembros. Sin
embargo, la investigación ha demostrado
que en los hijos de padres bipolares se
encuentran presentes una serie de factores
protectores que ayudarían a compensar la
desviación. Nuestra hipótesis es, entonces,
que la percepción del funcionamiento
familiar de los hijos de padres con trastorno bipolar
es similar a la de hijos de padres sin
trastorno psiquiátrico, tanto con respecto a la
adaptabilidad, cohesión, y satisfacción
familiar.
MÉTODO
La muestra utilizada en este estudio fue
extraída de una investigación mayor, y estaba
constituida por grupos de adolescentes entre
11 y 18 años hijos de padres con trastornos
psiquiátricos y padres sanos.
De un universo de alrededor de 500 pacientes
con trastornos afectivos que estaban
siendo controlados en la Unidad de
Trastornos Afectivos del Instituto Psiquiátrico, se
seleccionaron los hijos menores de 19 años
y mayores de 11 de padres que presentaban
un trastorno bipolar. A este grupo se le
denominó grupo Bipolar. El diagnóstico de
trastorno bipolar siguió los criterios del
DSM III-R, y fue efectuado por psiquiatras de
adultos de la respectiva Unidad del
Instituto Psiquiátrico.
Se conformó un grupo normal con hijos de 6
a 18 años de padres que no habían
79
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
consultado, ni tenían diagnóstico psiquiátrico
en el transcurso del ultimo año. Este se
extrajo de una población de alumnos de dos
colegios del mismo sector del instituto
psiquiátrico y con un nivel socioeconómico
equivalente. En éstos se seleccionaron al
azar a los hijos de 11 a 18 años de padres
sin patología. Este grupo se denominó
Normal.
La muestra quedó constituida por un total
de 120 adolescentes entre 11 y 18 años
divididos en dos grupos (Bipolar y Normal),
los que a su vez se subdividieron en
sujetos con y sin patología, según
criterios del CIE-10, evaluados por psiquiatras infanto
juveniles.
Definición de las Variables
La adaptabilidad la definimos
conceptualmente como la habilidad de un sistema familiar
para cambiar su estructura de poder, la
relación de roles y sus reglas de relaciones en
respuesta al estrés situacional o de
desarrollo (Cuevas y Soto, 1996) y operacionalmente
como el Puntaje obtenido en la escala
“Adaptabilidad” del FACES III de Olson.
La cohesión, en términos conceptuales,
significa el grado de vinculación emocional que
tienen los miembros de los sistemas
familiares entre sí, grado de autonomía individual
que puede experimentar una persona dentro de
la familia (Cuevas y Soto, 1996) y
operacionalmente como puntaje obtenido en la
escala “Cohesión” del FACES III de
Olson
El concepto de satisfacción familiar fue el
siguiente: Percepción con relación a la ayuda
que recibe el sujeto de la familia cuando se
enfrenta a un problema, la expresión de
afectos y de apoyo emocional y el grado de
participación familiar en la toma de decisiones
(Florenzano, 1995, en Cuevas y Soto, 1996).
Y Operacionalmente como el Puntaje
obtenido en la prueba APGAR familiar, de
Smilkstein.
Cuadro N°1. Muestras analizadas.
Grupo
C/P
S/P
Total
Bipolar
16
23
39
Normal
31
50
81
Total
47
73
120
80
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
INSTRUMENTOS
El FACES III (Family adaptability &
cohesion evaluation scales; Olson, 1986) es
un
cuestionario autoadministrado, basado en el modelo
circumplejo de Olson,
que cuenta
con 20 itemes, de diez itemes para cada
variable. Las escalas son de nivel ordinal y la
combinación de ambas proporciona un total
de 16 configuraciones de familias diferentes,
que los autores del modelo
dividen en familias balanceadas, intermedias y extremas.
El APGAR familiar es un instrumento
desarrollado por Smilkstein y que consiste en 5
ítemes autoadministrados que evalúan la
satisfacción del sujeto en torno a las
dimensiones mencionadas mas arriba. Los
sujetos fueron divididos en dos
grupos en tanto presentaban según la prueba
“alto” o “bajo” riesgo de problemas
de relaciones familiares (Cuevas y Soto,
1996).
El análisis de los datos se llevó a cabo
por medio de la prueba de U de Mann – Whitney,
para los datos ordinales y una prueba de
contingencia (?
2
) para los discretos. Se
consideran significativas aquellos
resultados que se dan con una probabilidad igual o
inferior a 0,05 por azar, y se describe una
tendencia si la probabilidad es mayor que 0,05
y menor que 0.091.
RESULTADOS
Con relación a la variable Adaptabilidad:
Los hijos de padres bipolares puntuaron
significativamente mas alto que los hijos de
padres normales (p: 0.037), por lo que
tenderían a percibir a sus familias mas tendientes
a la flexibilidad, en tanto los hijos de
padres normales se aproximarían mas a la
estructuración.
No se encontraron diferencias entre los
hijos con patología y sin patología, ni dentro de
los grupos (p: 0.852 en hijos del grupo
normal; p: 0.423 en hijos del grupo bipolar), ni
entre los hijos con y sin patología en
general (p: 0.738).
Con relación a la variable Cohesión:
Los hijos de padres bipolares presentaron
una tendencia a percibir a sus familias más
cohesionadas que los hijos de padres
normales (p: 0.062).
Tampoco se encontraron diferencias
significativas entre los hijos con y sin patología, ni
dentro de los grupos (p: .0128 en hijos del
grupo normal; p: 0.465 en hijos del grupo
bipolar) ni entre los hijos con y sin
patología en general (p: 0.103).
Con relación a la configuración de las
variables:
81
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
No se encontraron diferencias en la
distribución de las familias (balanceadas, intermedias
o extremas) entre la percepción de los
hijos de padres normales y bipolares (p: 0.103), ni
tampoco entre los rangos extremos
(balanceadas v/s extremas, p: 0.713).
Lo mismo ocurre al considerar los hijos con
patología y sin patología (p: 0.516). Dentro
de los grupos normal y bipolar, tampoco se
encontraron diferencias significativas
(normal: p: 0,967, bipolar: p: 0.183).
Con relación a la satisfacción familiar:
Los hijos de padres bipolares mostraron
mayor satisfacción con sus familias que los
hijos de padres normales (79%, p: 0.047), No
existen diferencias según la presencia o
ausencia de patología en los hijos en el
grupo bipolar (p: 0.528). Dentro de los hijos de
padres normales, los hijos sin patología se
encuentran mas satisfechos con sus familias
que los hijos con patología (p: 0.006).
Como grupo, los hijos sin patología están
mas satisfechos con sus familias que los hijos
con patología (p: 0.080).
DISCUSIÓN
Los hijos de padres bipolares tienden a
percibir a sus familias como más flexibles
adaptativamente que los hijos de padres sin
patología, que tienden a percibir a sus
familias mas tendientes a la estructuración
ante los cambios del ambiente. Esto podría
explicarse por la necesidad de las familias
con padres bipolares de una mayor capacidad
de adecuación ante los cambios anímicos
que experimentan sus padres, que son un
aspecto central de su ambiente. De la misma
manera, en el caso de las familias con
padres sin patología, podemos suponer una
mayor estabilidad anímica comparativa, lo
que implicaría mayor tendencia a funcionar
y percibir a la propia familia como mas
estructurada frente a las exigencias del
ambiente.
Con respecto a la percepción de la cohesión
familiar, los resultados arrojaron que los
hijos de padres bipolares tienden a percibir
a sus familias más cohesionadas que los
hijos de padres normales. Esto no resulta
novedoso si consideramos que los sujetos
evaluados son hijos de personas en
tratamiento en una institución, que han accedido a
participar de una investigación y cuyas
familias presentan características tales que
permiten que los hijos se involucren en este
proceso contestando las pruebas, en
contraste con la muestra de hijos de padres
normales, que fueron contactados en sus
respectivos colegios, en donde la
involucración de la familia se ve mas mediatizada por
las características de la institución
(colegio) que de la propia familia (niveles de
cohesión). Esto hace difícil discriminar
si los mayores niveles de cohesión percibidos
son debidos a la presencia de un padre
bipolar (y lo que ello implica), o a que en las
familias que participan de esta muestra
exhiben mayores niveles de involucramiento en
las tareas de sus miembros, lo que de por si
indica un grado de cohesión familiar.
82
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
Otra posible explicación de este resultado,
se relaciona con lo afirmado por Ward (1981),
quien propone que cuando las familias paran
por momentos de alta emotividad, tienden
a fortalecerse los vínculos entre sus
miembros, aumentando sus niveles de cohesión. Es
posible que la enfermedad de un miembro y en
particular con un trastorno del ánimo sea
un evento que implica un alto compromiso
emocional de los miembros de una familia, y
eso explique los mayores niveles de cohesión
encontrados.
En relación a la percepción de
adaptabilidad, cohesión y configuración familiar no se
encontraron diferencias significativas entre
los hijos con o sin patología, esto podría
indicar que la configuración de las
familias o sus niveles de adaptabilidad y cohesión
no se verían alterados patológicamente por
la presencia o ausencia de patología en los
hijos; de la misma manera, los resultados
hacen ver que la presencia o ausencia de un
padre con trastorno bipolar tampoco se
relaciona con configuraciones familiares
desadaptativas o extremas, ni tampoco en los
niveles de adaptabilidad y cohesión. Esto
resulta relevante en tanto podemos afirmar
que las familias con un padre bipolar o con
un hijo con patología no son
significativamente diferentes de las familias con padres sin
patología o con hijos sin patología.
La variable satisfacción familiar resulta más
compleja de explicar en sus resultados.
En general, los hijos que presentan patología
se reportan menos satisfechos con sus
familias que los hijos sin patología, lo
que se observa también dentro del grupo de los
padres normales, pero no así en el grupo de
padres bipolares, en donde los niveles de
satisfacción familiar fueron similares para
hijos con y sin patología. Finalmente llama la
atención que como grupo, los hijos del
grupo bipolar presentan mayor nivel de
satisfacción familiar que los del grupo
normal.
Podríamos afirmar que la presencia de una
patología en general produce malestar en los
individuos que la padecen, lo que puede
ciertamente incidir en los niveles de satisfacción
con respecto a la vida familiar que
reportan. En los hijos de padres bipolares, esto puede
ser diferente, ya que la presentación de
una patología psiquiátrica ya es parte del sistema
familiar, por lo que el sistema en su
conjunto no se vería alterado de manera significativa
por la patología del joven, lo que podría
explicar que el nivel de satisfacción reportado no
sea distinto en jóvenes con y sin patología
del grupo bipolar.
El que los hijos de padres bipolares
presenten mayor satisfacción con respecto a la vida
familiar que los hijos de padres normales,
se podría relacionar con las características
específicas que tiene el primer grupo como
familias en esta muestra, esto es; que ante la
presencia de patología piden ayuda, se
mantienen en tratamiento y los hijos están
dispuestos a participar activamente en el
sistema de salud, lo que se ve reflejado al
involucrarse en una investigación de este
tipo. Por otro lado, tal y como los resultados
lo han señalado, las familias que cuentan
con un padre con trastorno bipolar no
presentan configuraciones significativamente
diferentes de las familias de padres sanos,
es decir no se encuentran en una situación
que implique mayor disfuncionalidad. Es
claro que la presencia de un miembro con un
trastorno bipolar genera perturbaciones
83
R E V I S T A D E C I E N C I A S S O C I
A L E S
importantes en las dinámicas familiares, en
particular cuando el miembro es uno de los
padres. Para que una familia con tal grado
de perturbación o riesgo en su dinámica no
presente como resultado una configuración
extrema (desbalanceada), debe contar con
una serie de características tanto internas
como externas que se configuran como
factores de protección. Claramente el logro
de un nivel de equilibrio adecuado en
familias que presentan riesgo puede generar
en sus miembros una percepción satisfactoria
de su funcionamiento.
Una hipótesis alternativa puede ser
elaborada a partir de la investigación de Cole, Barret
y Zahn-Waxler (1992, en Ciccetti y Cohen,
1995), quienes determinaron que la
presencia de sintomatología depresiva y
ansiosa en las madres se asociaba a la
supresión de la frustración y de la tensión
en los hijos. Es probable que la percepción del
funcionamiento familiar también puede ser
cruzada por este hecho, y por lo tanto, los
hijos de los padres bipolares tenderían a
ser menos críticos con sus familias que los hijos
de los padres normales.
Finalmente, es necesario hacer una observación
con relación a la muestra de esta
investigación ya que no se consideraron
aquellos hijos de padres bipolares que no
participaban del sistema de salud y los que
no respondieron el test. Las familias que si
participaron se encuentran en una situación
de mayor protección por encontrarse
bajo tratamiento y tener mayor grado de
participación familiar en el sistema de salud,
por lo tanto los resultados de esta
investigación no se pueden extrapolar a todos los
hijos de padres bipolares ya que las
características especificas de la muestra no se
presentarían necesariamente en todas las
familias con padres bipolares.
BIBLIOGRAFÍA
Cicchetti, D.; Cohen, D. (eds.) (1995) Developmental
Ppsychopathology. New
York:Willey & Sons
Cuevas, P.; Soto, X. (1996) Factores de
riesgo y protectores en hijos de padres con
trastorno bipolar: estudio
descriptivo. Tesis para optar al título de psicólogo.
Santiago: Universidad Diego Portales.
García, R. y otros (1997i) “Impacto de
los trastornos afectivos de los padres en la
progenie. factores protectores y de
riesgo”, Revista de psiquiatría clínica, xxxiv,
pp. 1– 2; 63 –73.
García, R.y otros (1999) “Trastornos
psiquiátricos en hijos de padres bipolares”,
Revista chilena de neuropsiquiatría,
abril.
Montt, E. y otros (1999) “Factores
protectores y de riesgo en hijos de padres con
trastornos afectivos, neuróticos y
normales”, Revista de psiquiatría clínica, xvi, no. 2,
pp. 100–109.
Compartir
