Monografias | Sector privado en rehabilitación de presosSector privado en rehabilitación de presosResumen: En primer lugar, quiero agradecer esta posibilidad para el sector privado de dar a conocer nuestra pequeña experiencia en rehabilitación de presos. En el caso particular nuestro, no estamos hablando de la privatización, hay que tenerlo muy en claro. En primer lugar, quiero agradecer esta
posibilidad para el sector privado de dar a conocer nuestra pequeña experiencia
en rehabilitación de presos. En el caso particular nuestro, no estamos hablando
de la privatización, hay que tenerlo muy en claro. Me
gustaría hacer algunas salvedades previas. Primero, no soy un charlista
profesional. Tampoco soy un experto en esta materia y sólo he participado en un
proyecto de INFOCAP, de un Padre Jesuita que se ha preocupado de los presos
dentro de la cárcel, mediante mayor dotación de Carabineros o leyes más drásticas. Creo
que, realmente, la rehabilitación es un problema de todos y, principalmente,
del Estado. Lamentablemente, el Estado no cumple esa función, porque prohíbe
contratar gente que ha pasado por las cárceles. ¿Cuáles
son las razones por las que he participado en esto? La primera razón es una razón
cristiana: creo que tenemos que despertar; éste es un país cristiano, que
tiene que despertar su solidaridad y no preocuparse solamente de recibir
ingresos. Segundo
-y ahí aparece mi parte egoísta-, también tenemos una razón económica, de
trabajo. Creo que éste es el proyecto más rentable para el sector privado. No
me cabe la menor duda, porque la violencia es la primera amenaza para la inversión,
y no sólo para la inversión nacional, sino que es un espantapájaros para la
inversión extranjera, que considero fundamental. Por la vía directa, porque
valen menos las inversiones, y también por la vía indirecta, porque dejamos de
ser competitivos como país, por nuestro aumento de los costos. Analicemos el
caso típico de Perú: el 30 % de los costos de una empresa son seguridad; esto
no significa que los peruanos sean ineficientes, sino que el costo para que una
empresa sea segura la deja fuera de la competencia. Ahora,
veamos el proyecto. Este es un proyecto de INFOCAP (Instituto de Capacitación
Profesional); tiene básicamente tres pies: el primero, es que consideramos
importante dar una formación humana al presidiario. El proyecto considera como
presidiario objetivo (aunque el término no me gusta mucho), a aquellos a los
que les faltan aproximadamente ocho meses para salir en libertad. Lo primero que
nos preocupamos es de la persona, la formación humana, darles valores,
dignidad, autoimagen, normas de autogestión, hábitos laborales. Esto lo
consideramos fundamental; hay que evitar la "presidialización". Segundo,
consideramos indispensable la capacitación. Tenemos que enseñar al recluso un
trabajo que sea, ojalá, un oficio de autoempleo. Porque cuando el preso egresa,
todas las puertas se cierran, principalmente las del Estado. Por lo tanto,
tenemos que darle a los ex-presidiarios una posibilidad de ganar su propio
sustento. Y el
tercer pie es el trabajo dentro de la cárcel, para poner el acento en los hábitos
laborales. Si la persona trabajara, teóricamente, las 48 horas semanales, podría
tener un ingreso de $ 120.000.- mensuales. Pero la persona no trabaja las 48
horas, porque, por una parte, está la capacitación y, por la otra, se ocupan
muchas horas en aspectos tales como el conteo, las incidencias que fuerzan a
contar de nuevo, etcétera; en la práctica, trabajan muchas horas menos. ¿Cuál
es el otro gran problema? Nos dimos cuenta de que si no hacíamos cosas anexas
al proyecto original, fracasábamos como proyecto piloto. El primer factor anexo
es que había que tratar a las familias. Para eso, conversamos con la hoy
Ministra de Justicia, ex-Ministra de Sernam, para capacitar también a las
mujeres de los presos que nosotros estábamos tratando de rehabilitar dentro de
la cárcel. Eso lo consideramos fundamental. También
consideramos decisivo tener presente que el día más peligroso del preso es el
primer día que sale, porque nadie lo atiende, nadie se preocupa de si tiene
ingresos o no, dónde va a comer, qué micro va a tomar, etcétera. Frente a
eso, el Director de Gendarmería, Claudio Martínez, nos facilitó en Blas Cañas
un lugar físico donde hacer otras fabriquitas chicas, que sirvan de "colchón",
de amortiguador en ese primer día. Este es un proyecto que todavía no ponemos
en marcha, pero ya está habilitado. El primer día vamos a tener al ex recluso
ahí, hasta que nosotros, como grupo, le consigamos algún trabajo, lo
insertemos en la vida laboral. Otro
aspecto que consideramos fundamental -y en esto hemos fracasado hasta ahora- es
la bolsa de trabajo. Sin bolsa de trabajo es imposible rehabilitar un ex
presidiario. Las personas se rehabilitan sólo cuando comienzan a trabajar. El
cuarto punto es INFOCAP, Instituto de Capacitación Laboral orientado
principalmente a cesantes, que le permite al ex recluso seguir estudiando en la
noche cuando sale de la cárcel. Este
proyecto nace de un concepto moderno de empresa. Creemos que las empresas no son
sólo los empresarios; la empresa es la suma de fuerzas de los empresarios, más
los trabajadores, más la comunidad. Y, dentro de la comunidad, creemos que
debemos jugar un papel importante. Creemos que las empresas deben cumplir una
función de humanización, y eso es reflejar la realidad. Dentro
del proyecto no sólo están los ex - presidiarios, están también los
discapacitados: el 10 % de los chilenos son discapacitados; un porcentaje
bastante elevado y nadie está libre de eso: está, por ejemplo, el Hospital
Psiquiátrico. Estamos trabajando con el Psiquiátrico, porque las personas que
están ahí están mucho peor que en las cárceles. Los que están en éstas al
menos tienen la posibilidad de salir; los que están dentro del Psiquiátrico no
tienen ninguna posibilidad de salir. Ese es el concepto de empresa humanizada. Aquí,
lamentablemente, voy a hacer una crítica a los norteamericanos: son
extraordinarios para sus cárceles, pero aplican "la ley del embudo".
Porque nosotros, como empresarios, no podemos invertir dentro de las cárceles,
no podemos fabricar productos dentro de las cárceles, porque las cartas de crédito
vienen limitada: existe un certificado que hay que firmar a la empresa cada vez
que uno les vende a ellos. Ellos sí pueden fabricar productos con reclusos,
nosotros no. Ellos sí pueden rehabilitar, nosotros no. Y está
también el problema de los recursos. Porque todo esto termina siempre por falta
de recursos. Yo les digo a los empresarios que los recursos existen, y están en
el Estado. Lamentablemente, no hemos tenido la voluntad, como sector privado, de
trabajar en esto. La Ley del Sence dispone que el Estado le entrega un subsidio,
le regala dinero a la empresa para que lo administre el empresario. Ese 1 % de
las remuneraciones imponibles -que es el total a utilizar-, si se lo calcula teóricamente,
son 30 mil millones de pesos. En Chile, hoy, se usan 9 mil. Pero la Ley es tan
perfecta, que cuando la empresa no quiere capacitar a sus trabajadores, teóricamente
podría depositar ese monto en corporaciones especiales con ese objeto. Hay seis
corporaciones sin fines de lucro, y a esas corporaciones el Estado les devuelve
exactamente el dinero. Podemos transformar esos recursos en becas, y esas becas
las podemos orientar, como lo hemos hecho en algunas oportunidades, a los ex
reclusos, a los discapacitados y al Psiquiátrico. Lamentablemente,
es típico en nuestro país un problema que atañe directamente al empresariado:
tenemos vergüenza de ser empresarios. Creo
que, realmente, debemos involucrarnos mucho más en el problema y,
principalmente, como lo dije antes, por el aspecto económico. si las personas
no son cristianas. Por último,
me gustaría hacer una reflexión: es fundamental echar a andar rápidamente la
bolsa de trabajo. Los ex-presidiarios son excelentes trabajadores. Un caso práctico.
Debo manejar una empresa en la que hay cuatro ex presidiarios: uno, que mató a
una persona, otro que asaltó el Banco del Estado y dos ex condenados por
violencia. Estos cuatro ex presidiarios han resultado excelentes trabajadores,
de sobresaliente cumplimiento. Pero esos cuatro surgieron de esta Bolsa, de esta
capacitación en formación humana, capacitación en un oficio de autoempleo y
con orientación dirigida a la familia. Yo los
invito a participar en la Bolsa de Trabajo. Podemos hacer una efectiva labor ahí.
Podemos rehabilitar. Yo no conocía la cárcel, pero cuando la ví, sentí que
en algo habíamos fallado como sociedad. No puede ser que el 70 % sean menores
de 27 años. En algo fallamos nosotros, si los reclusos son casi sólo juventud.
Tenemos que hacer una gran campaña y los medios de comunicación deberían
aportar en eso, porque siempre resaltan lo negativo. Una gran campaña para
eliminar la idea de que hay que dejar a la gente pudrirse en la cárcel. Tenemos
que operar con los reclusos y tratar, por lo menos, de rehabilitarlos en un
porcentaje mucho más elevado de lo que estamos haciendo. Es una
falla nuestra no darles una oportunidad. Que cambie el sentido de la publicidad.
Todos los 31 de diciembre cae la guillotina y si no se han utilizado los fondos
de la Ley del Sence, ellos se pierden. Ojalá, este año más empresarios
depositen dentro del sistema existente, pero insuficientemente usado, y podamos
capacitar a más gente necesitada, a la que podamos reinsertar en la vida
laboral. Gracias. Publicación enviada por Roberto Fantuzzi Contactar http://www.lyd.com/biblioteca/libros/modercar/t5.html Código ISPN de la Publicación EpZApuyZppsFerxMjX Publicado Thursday 11 de March de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||