Monografias | Historia Geológica de la TierraHistoria Geológica de la TierraResumen: Eras geológicas. Evolución histórica Geología. Era primaria o paleozoico. Era secundaria o mesozoico. Era terciaria o cenozoico. Era Período ¿Qué
ocurrió? Primaria o
Paleozoico
Cámbrico Ordovícico Silúrico Devónico Carbonífero Pérmico
Al
comienzo de esta era, las tierras emergidas forman un supercontinente
llamado Pangea 1, en el Cámbrico se forman los continentes y
cordilleras. Aparecen los invertebrados y algunos vertebrados: peces,
anfibios y primeros reptiles. Al final de la era se vuelven a unir los
continentes formando Pangea 2. Secundaria o
Mesozoico Triásico Jurásico Cretácico Pangea
2 sufre a lo largo de esta era fragmentación y separación de las
distintas placas. Aparecen los dinosaurios y las primeras plantas con
flor. Y otros vertebrados más. Terciaria
o Cenozoico (Sistema Terciario y Sistema
Cuaternario) Cuaternario
Holoceno Pleistoceno Plioceno Oligoceno Terciario
Mioceno Eoceno Paleoceno Continúan
dispersándose los continentes y se forma el Himalaya entre otras
cadenas montañosas. Dominan los mamíferos y se produce la evolución
del caballo. Aparecen los foraminíferos. Aparecen los glaciares de la
Antártida y se empiezan a establecer las zonas climáticas actuales. Definición
de Era: Cada una de las grandes unidades cronológicas de la
Historia de la Tierra, en la que se ha cumplido más o menos perfectamente un
ciclo geológico, y que abarca varios períodos o sistemas. Las eras bien
establecidas son la paleozoica o primaria, la mesozoica o secundaria y la
cenozoica, que comprende los sistemas terciario y cuaternario, antes
considerados como eras. *Nota:
En la mayoría de las fuentes consultadas aparecían la Era Terciaria y
Cuaternaria agrupadas bajo en nombre de Cenozoico, en vez de constituir cada
una de ellas por separado una era... Pangea: Gondwana-
Nombre dado por los geólogos a un continente austral,
paleozoico, que se supone estaba formado por las tierras que hoy son América
del sur, África con Madagascar, Australia, Antártida y la india, y
separado de las tierras septentrionales por el mar de Tethys. Al principio
de la era mesozoica se debió iniciar su fragmentación en dos bloques,
uno australiano y otro Africano-Brasileño. Laurasia-
Continente nórdico que existió durante el mesozoico, formado
por los actuales Norteamérica, Groenlandia, Europa y así, excepto la península
indostánica.
INTRODUCCIÓN: Geología
(del griego, geo, `tierra' y logos, `conocimiento', por lo
tanto, tratado o conocimiento de la Tierra), campo de la ciencia que se
interesa por el origen del planeta Tierra, su historia, su forma, la materia
que lo configura y los procesos que actúan o han actuado sobre él. Es una de
las muchas materias relacionadas como ciencias de la Tierra, o geociencia, y
los geólogos son científicos de la Tierra preocupados por las rocas y por
los materiales derivados que forman la parte externa de la Tierra. Para
comprender estos cuerpos, se sirven de conocimientos de otros campos, por
ejemplo de la física, química y biología. De esta forma, temas geológicos
como la geoquímica, la geofísica, la geocronología (que usa métodos de
datación) y la paleontología, ahora disciplinas importantes por derecho
propio, incorporan otras ciencias, y esto permite a los geólogos comprender
mejor el funcionamiento de los procesos terrestres a lo largo del tiempo.
Aunque
cada ciencia de la Tierra tiene su enfoque particular, todas suelen
superponerse con la geología. De esta forma, el estudio del agua de la Tierra
en relación con los procesos geológicos requiere conocimientos de hidrología
y de oceanografía, mientras que la medición de la superficie terrestre
utiliza la cartografía (mapas) y la geodesia (topografía). El estudio de
cuerpos extraterrestres, en especial de la Luna, de Marte y de Venus, también
aporta pistas sobre el origen de la Tierra. Estos estudios, limitados en un
primer momento a las observaciones telescópicas, recibieron un gran impulso
con la exploración del espacio que empezó en la década de los años
sesenta.
Como
ciencia mayor, la geología no sólo implica el estudio de la superficie
terrestre, también se interesa por las partes internas del planeta. Este
conocimiento es de básico interés científico y está al servicio de la
humanidad. De esta forma, la geología aplicada se centra en la búsqueda de
minerales útiles en el interior de la tierra, la identificación de entornos
estables, en términos geológicos, para las construcciones humanas y la
predicción de desastres naturales asociados con las fuerzas geodinámicas que
se describen más adelante.
Historia
del pensamiento geológico
Los
pueblos antiguos consideraban muchas características y procesos geológicos
como la obra de dioses. Observaban el entorno natural con miedo y admiración,
como algo peligroso y misterioso. Así, los antiguos sumerios, babilonios y
otros pueblos, pese a realizar descubrimientos notables en matemáticas y
astronomía, erraban en sus investigaciones geológicas al hacer una simple
personificación de los procesos geológicos. Las leyendas irlandesas, por
ejemplo, sugerían que los gigantes eran responsables de algunos fenómenos
naturales, como la formación por meteorización de las columnas basálticas
conocidas ahora como el Camino de los Gigantes. Estos mitos también eran
corrientes en las civilizaciones del Nuevo Mundo; por ejemplo, los pueblos indígenas
americanos pensaban que los surcos en los flancos de lo que se llegó a
conocer como Torre del Diablo en Wyoming eran las huellas de las garras de un
oso gigante. Otras culturas como los mixtecos (México), sostienen en sus
tradiciones que sus dioses titulares los guiaron a la zona montañosa de
Oaxaca, Guerrero y Puebla, de donde emergieron las primeras dinastías.
Desde
la antigüedad hasta la edad media
De
modo similar, en la Grecia y Roma antiguas, muchos de los dioses estaban
identificados con procesos geológicos. Por ejemplo, las erupciones volcánicas
de Sicilia eran atribuidas a Vulcano. Se atribuye al filósofo griego Tales de
Mileto, del siglo VI a.C., la primera ruptura con la mitología tradicional.
Consideraba los fenómenos geológicos como sucesos naturales y ordenados que
pueden ser estudiados a la luz de la razón y no como intervenciones
sobrenaturales. El filósofo griego Demócrito hizo progresar esta filosofía
con la teoría según la cual toda la materia se componía de átomos. Basándose
en esta teoría, ofreció explicaciones racionales de todo tipo de procesos
geológicos: los terremotos, las erupciones volcánicas, el ciclo del agua, la
erosión y la sedimentación. Sus enseñanzas fueron expuestas por el poeta
romano Lucrecio en su poema Sobre la naturaleza de las cosas. Aristóteles,
uno de los filósofos de la naturaleza más influyente de todos los tiempos,
descubrió en el siglo IV a.C. que las conchas fósiles encajadas en estratos
de roca sedimentaria eran similares a las encontradas en las playas. Con esta
observación supuso que las posiciones relativas de la tierra y del mar habían
fluctuado en el pasado y comprendió que estos cambios requerirían grandes
periodos de tiempo. Teofrasto, discípulo de Aristóteles, contribuyó al
pensamiento geológico escribiendo el primer libro de mineralogía. Se llamaba
Sobre las piedras, y fue la base de la mayoría de las mineralogías de
la edad media y de épocas posteriores.
El
renacimiento
El
renacimiento marcó el verdadero inicio del estudio de las ciencias de la
Tierra; la gente empezó a observar los procesos geológicos mucho más que
los griegos clásicos lo hicieron. Si Leonardo da Vinci no fuera tan conocido
como pintor o ingeniero, lo sería como pionero de la ciencia natural. Se dio
cuenta, por ejemplo, de que los paisajes están esculpidos por fenómenos de
erosión, y de que las conchas fósiles de las piedras calizas de los Apeninos
eran los restos de organismos marinos que habían vivido en el fondo de un mar
antiguo que debía de haber cubierto Italia.
Después
de Leonardo, el filósofo de la naturaleza francés Bernard Palissy escribió
sobre la naturaleza y el estudio científico de los suelos, de las aguas
subterráneas y de los fósiles. Los trabajos clásicos sobre minerales de
este periodo fueron escritos, sin embargo, por Georgius Agricola, un alemán
experto en minería que publicó De Re Metallica (1556) y De Natura
Fossilium (1546). Agricola recopiló los desarrollos más recientes de
geología, mineralogía, minería y metalurgia de su época; sus trabajos
fueron traducidos con profusión.
Siglo
XVII
Niels
Stensen, un danés —más conocido por la versión latina de su nombre,
Nicolaus Steno— sobresale entre los geocientíficos del siglo XVII. En 1669
demostró que los ángulos interfaciales de los cristales de cuarzo eran
constantes, con independencia de la forma y del tamaño de los cristales y
que, por extensión, la estructura de otras especies cristalinas también sería
constante. Así, al llamar la atención sobre el significado de la forma de
los cristales, Steno sentó las bases de la ciencia cristalográfica. Sus
observaciones sobre la naturaleza de los estratos de roca le llevaron a
formular la ley de la superposición, uno de los principios básicos de la
estratigrafía.
Siglos
XVIII y XIX
El
pensamiento geológico del siglo XVIII se caracterizó por los debates entre
escuelas opuestas. Los plutonistas, que proponían que todas las rocas de la
Tierra se solidificaron a partir de una masa fundida y que luego fueron
alteradas por otros procesos, se oponían a los neptunistas, cuyo principal
exponente fue el geólogo alemán Abraham Gottlob Werner. Werner proponía que
la corteza terrestre consistía en una serie de capas derivadas de material
sedimentario depositadas en una secuencia regular por un gran océano, como en
las capas de una cebolla. Por el contrario, el geólogo escocés James Hutton
y los plutonistas, como eran llamados sus seguidores, distinguían las rocas
sedimentarias de las intrusivas de origen volcánico.
En
1785, Hutton introdujo el concepto de uniformitarianismo según el cual la
historia de la Tierra puede ser interpretada sirviéndose sólo de los
procesos geológicos ordinarios conocidos por los observadores modernos. Pensó
que muchos de estos procesos, actuando de manera muy lenta como lo hacen
ahora, tardarían millones de años en crear los paisajes actuales. Esta teoría
contradecía todas las opiniones teológicas de su tiempo que consideraban que
la Tierra tendría unos 4.000 años. Los antagonistas de Hutton, liderados por
el naturalista francés Georges Cuvier, creían que cambios bruscos y
violentos —catástrofes naturales como inundaciones y seísmos— eran los
responsables de las características geológicas terrestres. Por esta razón
se les denominaba catastrofistas.
El
debate enfervorizado establecido entre estas dos escuelas empezó a declinar
hacia el lado de los uniformitarios con la publicación de los Principios
de Geología (1830-1833) de Charles Lyell. Nacido en 1797, año de la
muerte de Hutton, Lyell se convirtió en la mayor influencia sobre la teoría
geológica moderna, atacando con valentía los prejuicios teológicos sobre la
edad de la Tierra y rechazando los intentos de interpretación de la geología
bajo la luz de las Escrituras.
En
las colonias de América del Norte, el conocido topógrafo, delineante y cartógrafo
Lewis Evans había hecho notables contribuciones al saber geológico de América
antes del influyente trabajo de Lyell. Para Evans era evidente que la erosión
de los ríos y los depósitos fluviales eran procesos que habían ocurrido en
el pasado. Además, a lo largo de su trabajo, apareció el concepto de
isostasia: la densidad de la corteza terrestre decrece al crecer su espesor.
Junto
al trabajo de Lyell, los principales avances de la geología en el siglo XIX
fueron las nuevas reacciones contra los conceptos tradicionales, la promoción
de la teoría glacial, el inicio de la geomorfología en América, las teorías
sobre el crecimiento de las montañas y el desarrollo de la llamada escuela
estructuralista.
Teoría
glacial
La
teoría glacial derivó del trabajo de Lyell, entre otros. Propuesta por
primera vez hacia 1840 y aceptada después universalmente, esta teoría
enuncia que los depósitos glaciales han sido depositados por glaciares y
planos de hielo en un movimiento lento desde latitudes altas hasta otras más
bajas durante el pleistoceno. El naturalista suizo Horace Bénédict de
Saussure fue uno de los primeros en creer que los glaciares de los Alpes tenían
la fuerza suficiente para mover grandes piedras. El naturalista estadounidense
de origen suizo Louis Agassiz interpretó de forma muy precisa el impacto
ambiental de este agente erosivo y de transporte, y junto a sus colegas,
acumuló diversas evidencias que apoyaron el concepto del avance y del
retroceso glacial en los glaciares continentales y montañosos.
Estratigrafía
El
geólogo británico William Smith hizo progresar la estratigrafía al
descubrir los estratos de Inglaterra y representarlos en un mapa geológico
que hoy permanece casi inalterado. Smith, en un primer momento, investigó los
estratos a lo largo de distancias relativamente cortas; luego, correlacionó
unidades estratigráficas del mismo periodo pero con distinto contenido en
rocas. Después del desarrollo de la teoría de la evolución de Charles
Darwin en el siglo XIX, se pudo llegar al principio de la sucesión de la
fauna. Según este principio, la vida en cada periodo de la historia terrestre
es única, los restos fósiles son una base para el reconocimiento de los
yacimientos que les son contemporáneos y pueden ser usados para reunir
fragmentos registrados dispersos en una secuencia cronológica conocida como
escala geológica.
Ciclos
de actividad geológica
Muchos
geólogos del siglo XIX comprendieron que la Tierra es un planeta con
actividad térmica y dinámica, tanto en su interior como en su corteza. Los
que eran conocidos como estructuralistas o neocatastrofistas creían que los
trastornos catastróficos o estructurales eran responsables de las características
topográficas de la Tierra. Así, el geólogo inglés William Buckland y sus
seguidores postulaban cambios frecuentes del nivel marino y cataclismos en las
masas de tierra para explicar las sucesiones y las roturas, o
disconformidades, de las secuencias estratigráficas. Por el contrario, Hutton
consideraba la historia terrestre en términos de ciclos sucesivos
superpuestos de actividad geológica. Llamaba cinturones orogénicos a las
cintas largas de rocas plegadas, que se creía que eran resultado de una
variedad de ciclos, y orogénesis a la formación de montañas por los
procesos de plegamiento y de elevación. Otros geólogos apoyaron más tarde
estos conceptos y distinguieron cuatro grandes periodos orogénicos: el
huronense (final de la era precámbrica); el caledonio (principio de la era
paleozoica); el herciniano (final de la era paleozoica) y el alpino (final del
periodo cretácico).
Estudio
de campo
La
exploración del Medio Oeste en el siglo XIX suministró todo un cuerpo nuevo
de datos geológicos que tuvieron un efecto inmediato en la teoría geomorfológica.
Las primeras expediciones de medición en esta zona fueron lideradas por
Clarence King, Ferdinand Vandeever Hayden y John Wesley Powell, entre otros,
bajo los auspicios del gobierno. Grove Karl Gilbert, el más sobresaliente de
los colaboradores de Powell, reconoció un tipo de topografía causada por
fallas en la corteza terrestre y dedujo un sistema de leyes que gobierna el
desarrollo de los continentes. También en Argentina, el antropólogo y geólogo
Florentino Ameghino (1854-1911) desarrolló una labor intensa en toda América
del Sur, especialmente en el Cono Sur. Evolucionista en la dirección de Lyell
y Darwin, publicó, entre otras obras, Geología, paleografía, paleontología
y antropología de la República Argentina (1910).
Siglo
XX
Los
avances tecnológicos de este siglo han suministrado herramientas nuevas y
sofisticadas a los geólogos y les han permitido medir y controlar los
procesos terrestres con una precisión antes inalcanzable. En su teoría básica,
el campo de la geología experimentó una gran revolución con la introducción
y el desarrollo de la hipótesis de la tectónica de placas que establece que
la corteza de la Tierra se divide en varias placas que se mueven, chocan o se
alejan en intervalos geológicos. Se considera ahora que las placas grandes
empiezan en dorsales oceánicas y de otros tipos, llamados centros de extensión,
y se mueven hacia fosos submarinos, o zonas de subducción, donde la materia
de la corteza desciende de nuevo. Los lugares de la Tierra donde se producen
los grandes terremotos tienden a situarse en los límites de estas placas
sugiriendo que la actividad sísmica puede interpretarse como el resultado de
movimientos horizontales de éstas.
Esta
hipótesis se relaciona con el concepto de deriva continental, propuesta por
el geofísico alemán Alfred Wegener en 1912. Fue apoyada más tarde por la
exploración de las profundidades marinas, gracias a la cual se obtuvieron
pruebas de que el fondo marino se extiende, creando un flujo de corteza nueva
en las dorsales oceánicas. El concepto de la tectónica de placas se ha
relacionado desde entonces con el origen y el crecimiento de los continentes,
con la generación de corteza continental y oceánica y con su evolución
temporal. De esta forma, los geólogos del siglo XX han desarrollado una teoría
para unificar muchos de los procesos más importantes que dan forma a la
Tierra y a sus continentes.
El
Precámbrico
El
Precámbrico es la era más antigua y también la más larga de la historia de
la Tierra: tuvo una duración de 2.800 millones de años. Abarca desde la
formación de la corteza terrestre hasta hacia aproximadamente 600 millones de
años. Se caracteriza por intensa actividad volcánica y clima variado. Aunque
en ella aparecen las primeras formas de vida no se han encontrado fósiles
correspondientes a esta época. La Tierra estaba mucho más caliente que ahora
y ocupada por bacterias, hongos y algas. A medida que estos organismos se
desarrollan y son más numerosos, la atmósfera se enriquece en oxígeno.
ERA
PRIMARIA O PALEOZOICA (hace 580 millones de años).
La
Era Paleozoica presenta los primeros indicios de restos orgánicos que forman
la fauna y flora más antiguas. Su duración fue larguísima, interrumpida a
veces por grandes movimientos que dislocaron la corteza de la tierra que aun
no presentaba la suficiente consistencia. Tuvieron lugar dos grandes
movimientos orogénicos: el plegamiento caledoniano, acaecido en el Silúrico,
y el plegamiento herciniano, al sur del anterior, ocurrido al final
del Carbonífero. Se supone que a este era precedió otra arqueozoica (Precámbrico)
en que se inició la vida orgánica.
Al
comienzo de esta era, las tierras emergidas están agrupadas en un gran
supercontinente, llamado Pangea 1. En el Cámbrico empiezan a dispersarse y
forman varios continentes. El choque entre las placas continentales de esta
era produce grandes cadenas montañosas de colisión (orogenias caledoniana y
hernícica).
El
clima paleozoico es alternante. Existen tres épocas muy frías
(glaciaciones), en las que gran parte de los continentes se encuentran
cubiertos de hielo; esto ocurre en el Cámbrico, Silúrico y Carbonífero. Las
épocas intermedias fueron de clima cálido.
A
este período corresponden los primeros seres organizados que poblaron el
mundo, especialmente peces, moluscos e insectos. En cuanto a la flora estaba
representada por las criptógamas de gran variedad de formas. La vida orgánica,
con escasos fósiles de principios de la era, muestra un continuo desarrollo
hacia formas superiores, empezando los vegetales por las algas, siguiendo por
gigantescas criptógamas vasculares y luego las coníferas, pero no hay
dicoltiledóneas. La gran masa de fósiles animales la constituyen los
corales, equinodermos, moluscos, braquiópodos y trilobites; hay ya también
peces, (formas especiales de selacios y ganoideos, sinteleósteos); en el Devónico
aparecen los primeros cuadrúpedos anfibios (estegocéfalos y
laberintodontos), y en el Carbonífero los primeros reptiles (arápsidos, diápsidos,
anápsidos y sinápsidos); faltan aves y mamíferos; de los artrópodos
terrestres se han hallado escorpiones, arañas, frinoideos, ortópteros y neurópteros.
Los
bosques de esta era formaron los yacimientos de carbón que explotamos hoy en
día.
Hacia
el final de la era Primaria, los continentes estaba unidos en dos masas:
Laurasia al norte y Gondwana al sur, separados por un océano, Tethys.
Cámbrico:
Es el primero en antigüedad de los seis sistemas en que se divide el eratema
paleozoico. Su duración abarca desde los 570 a los 5000 millones de años
antes de los tiempos actuales. Las rocas más características fueron
------------- (rellenar el hueco con la info de los demás) y las calizas.
Vivieron solamente vegetales e invertebrados acuáticos, pues no habían
aparecido aún plantas ni animales terrestres.
Ordovícico:
(500 a 430 millones de años)_ Se divide en los pisos siguientes:
tremadociense, skiddaviense, llandeilo, caradociense y ashgilliense. El
predecesor del océano Atlántico actual empezó a contraerse mientras que los
continentes de esa época se acercaban unos a otros. Los trilobites seguían
siendo abundantes; importantes grupos hicieron su primera aparición, entre
ellos estaban los corales, los crinoideos, los briozoos y los pelecípodos.
Surgieron también peces con caparazón y sin mandíbula —son los primeros
vertebrados conocidos— sus fósiles se encuentran en lechos de antiguos
estuarios de América del Norte.
Silúrico:
período en el que se formaron los depósitos siguientes al cámbrico y
antecedentes al devónico. De la flora se conocen solamente algunas algas
calizas pero de la fauna más de 10000 especies, además del trilobites y
braquiópodos, muchos cnidarios, equinodermos, briozoos y moluscos, al final
aparecen peces, algunos escorpiones y miriápodos como animales terrestres.
Los primeros hallazgos de fósiles correspondientes a este periodo los tuvo
Murchinson, en el país de los antiguos siluros - país de Gales- (1835) de
donde procede la denominación.
Devónico:
comprendido entre el silúrico y el carbonífero. Comprende un período entre
el 410 y 350 millones de años antes de los tiempos actuales, formado por las
rocas depositadas entonces: areniscas, calizas y pizarras arcillosas. Su
duración fue de unos 40 millones de años, y tuvo muchos tipos de
invertebrados. El grupo más característico fue el de los peces, una de cuyas
clases la de los crosopterigios, evolucionó durante el periodo y origino los
primeros vertebrados terrestres, los anfibios. También la vegetación de
tierra inició entonces su gran desarrollo.
Carbonífero:
Se dice del quinto periodo de la era paleozoica. Durante él tuvo
lugar el apogeo de los anfibios y la aparición de los reptiles. Entre los
vegetales alcanzaron un desarrollo exhuberante los helechos arborescentes y
las gimnospermas que han llegado hasta nosotros fosilizados formando carbones
en gran parte del mundo, que son los que actualmente se explotan. Los geólogos
estadounidenses sustituyen este período por dos: El mississíppico
equivalente al Carbonífero inferior y el pensylvánico equivalente al carbonífero
superior. La Pangea, durante este período estaba rodeada de sima.
Pérmico:
Se dice del último período de la era Paleozoica, entre el Carbonífero
y el Triásico, con facies continental y marina y de la capa de terreno
formada durante él. La denominación fue dada por el geólogo R. Murchinson y
su característica general es constituir una época de transición entre la
era primaria y secundaria. Abunda la arenisca y esquistos pizarrosos y en
algunas capas alcanza un espesor de más de 1350 metros. La fauna en este período,
es mucho más pobre que en el precedente y en cambio en la facies marina es
abundante con los primeros reptiles: se extienden sus nacimientos desde
Norteamérica hasta los paises mediterráneos y la india. Este sistema se
divide en los siguientes pisos de facies marina: artinskiense, konguriense, y
kazaniense; y de facies continental: antuniense, safoniense, y turingiense.
ERA
SECUNDARIA O MESOZOICA
Era
geológica que comprende tres períodos: Triásico, Jurásico y Cretácico.
Durante esta era hubo una gran transgresión marina al principio del jurásico
y una regresión al final del mismo. Al comienzo del Cretácico el mar volvió
a invadir las tierras, para retirarse hacia la terminación de la Era. Lo más
característico de esta época fue la existencia de grandes reptiles
(dinosaurios, ictiosaurios, plesiosaurios, pterodáctilos, etc.) la aparición
de las aves (achaerópterix), los anmonítidos y belemnites y el comienzo de
la orogenia alpina. Sin embargo, al
final de esta era, desaparecen. Además, proliferan los organismos con concha.
En cuanto a vegetación, se desarrollan las plantas con flores.
El
Gondwana se fragmenta en dos mitades y se inicia el plegamiento Alpino.
Triásico Jurásico Cretácico CENOZOICO:
ERA TERCIARIA Y CUATERNARIA.
Era
Terciaria Intervalo
de tiempos geológicos incluido en el cenozoico, que se extiende desde hace
unos 66 millones de años hasta unos 2,5 millones de años atrás, desde el
final del cretácico en el mesozoico hasta el principio del cuaternario en el
cenozoico. La Terciaria dura tres veces menos que la Secundaria. A lo largo de
sus 63 millones de años se producen cambios en océanos y continentes y la
geografía se parece a la actual. De todas, América del Norte está aún
unida a Groenlandia. El plegamiento Alpino se completa. Proliferación de los
mamíferos. Se compone de las siguientes etapas: Paleogeno y Neoceno. El
terciario se divide en 5 partes: el paleoceno, el eoceno, el oligoceno, el
mioceno y el plioceno. Fue una época de grandes fluctuaciones térmicas,
desde el eoceno tropical hasta los periodos glaciales del pleistoceno. Los
vertebrados dominantes eran los mamíferos, que se encontraban en fase de
diversificación creciente. Paleoceno:
El paleoceno es la primera y más corta de las cinco divisiones del terciario
dentro del cenozoico en la escala geológica; abarca un intervalo entre 65 y
54 millones de años atrás, y definida, como las épocas posteriores, según
la proporción de especies modernas de moluscos encontradas en los registros fósiles. El
paleoceno marca el paso final en la desmembración del supercontinente
ancestral Pangea que empezó a separarse en los comienzos del mesozoico
temprano. Los movimientos de la tectónica de placas separaron finalmente la
Antártida de Australia; en el hemisferio norte, el fondo marino en expansión
del Atlántico norte ensanchado alejó Norteamérica de Groenlandia. Al haber
desaparecido los dinosaurios al final del cretácico precedente, la vida mamífera
empezó a dominar en la Tierra. Los principales mamíferos que aparecieron
fueron los marsupiales, los insectívoros, los lemures, los creodontes
(ancestro carnívoro común de todos los gatos y perros) y animales ungulados
primitivos desde los que fueron evolucionando diversos grupos (como los
caballos, los rinocerontes, los cerdos y los camellos).
Eoceno:
El eoceno es la segunda división del cenozoico, era de la escala
de tiempos geológicos, que comenzó hace unos 54 millones de años y finalizó
hace unos 40 millones de años. Al igual que el paleoceno, que le precedió, y
el oligoceno, que le siguió, el eoceno (en griego eos 'alba' y kainos
'vida') fue definido en el siglo XIX por el geólogo británico Charles Lyell
sobre la base del porcentaje de especies modernas de moluscos y crustáceos
presentes en los estratos rocosos del cenozoico. En
el hemisferio occidental, el eoceno marcó la última fase de la orogénesis
de las cordilleras, el episodio de alzamiento de las grandes cadenas montañosas
que se extienden hacia el norte y el sur en el oeste de las Américas. En el
noroeste, los sedimentos arcillosos depositados en los vastos lagos del eoceno
se compactaron para formar valiosos depósitos de esquistos petroleros. Al
mismo tiempo, el supercontinente de Laurasia siguió desgajándose, la expansión
de los suelos marinos comenzó en serio en la sección más septentrional de
la dorsal medioatlántica, impulsando a Groenlandia hacia el oeste, alejándola
del norte de Europa, y desencadenando la erupción de grandes flujos basálticos,
cuyos restos pueden apreciarse en Irlanda, Escocia, Islandia y Groenlandia.
Las
fuerzas generadas por las colisiones continentales que habían comenzado al
comienzo de la era precedente, el mesozoico, condujeron al alzamiento del
sistema montañoso alpino-himalayo. Mientras tanto, sobre las llanuras del
noreste de la India corrieron ingentes cantidades de basalto fundido al unirse
este subcontinente recién formado, desgajado de África durante el cretácico,
a Asia. En el hemisferio sur, la Antártida y Australia, que habían estado
unidas después de separarse de Gondwana en el mesozoico, se separaron a su
vez y se alejaron la una de la otra.
El
clima del eoceno era subtropical y húmedo en todo América del Norte. En
latitudes altas de Groenlandia y Siberia, en los bosques templados húmedos,
dominaban las secoyas gigantes y los árboles de hoja caduca como el haya, el
castaño y el olmo. En el clima cálido de Alaska, durante el eoceno,
florecieron las higueras, las magnolias y las cicadáceas.
La
rápida evolución de nuevos órdenes de mamíferos, iniciada en el paleoceno,
siguió adelante. En Europa y Norteamérica aparecieron al mismo tiempo formas
ancestrales del caballo, el rinoceronte, el camello y otros grupos modernos,
como los murciélagos, los primates y roedores similares a las ardillas.
Muchos de ellos eran muy pequeños en comparación con las formas actuales. El
caballo más primitivo medía unos 30 cm de altura y tenía tres dedos en las
patas traseras y cuatro en las delanteras. Los carnívoros de aquel entonces,
llamados creodontes, fueron el tronco del que evolucionarían los perros y
gatos modernos. El final de esta época fue testigo de la primera adaptación
de los mamíferos a la vida marina. En el norte de México, Egipto y Europa se
han encontrado restos fósiles de un animal similar a la ballena
pertenecientes al eoceno. El más grande de estos animales medía más de 15
m, pero aún así era presa de los tiburones de entonces, algunas de cuyas
especies tenían mandíbulas de hasta 1,8 m de ancho. Oligoceno:
El oligoceno es la tercera división del periodo terciario del
cenozoico, que se inició hace 40 millones de años y finalizó hace 25
millones de años. Al igual que el eoceno, que le precedió, y que el mioceno,
que vino a continuación, el oligoceno (del griego, 'poca vida') fue definido
en función del porcentaje de especies modernas de moluscos y crustáceos
(10-15%) presentes en los estratos correspondientes a esta era. Según
la teoría de la tectónica de placas, las colisiones entre las placas de la
corteza terrestre continuaron sin pausa desde el eoceno. En el hemisferio
oriental, los restos afroárabes e indios del anterior supercontinente de
Gondwana chocaron con Eurasia al norte, cerrando el extremo oriental del mar
de Tetis y dejando en su lugar un residuo muy mermado, el Mediterráneo. Las
fuerzas de compresión generadas por la colisión contribuyeron a elevar un
extenso sistema de cadenas de montañas, desde los Alpes en el Oeste hasta el
Himalaya en el Este. Mientras tanto, la placa australiana chocaba contra la
indonesia, y la norteamericana había empezado a solaparse sobre la del Pacífico. Como
resultado, el proceso de expansión de suelo marino originado en la dorsal del
este del Pacífico se desvió a una dirección perpendicular al eje de la
dorsal. Se produjo una gran falla —la famosa falla de San Andrés, en San
Francisco, generadora de terremotos— para compensar este cambio en el
movimiento entre placas. El clima siguió siendo subtropical y húmedo en toda
Norteamérica y Europa, pero había comenzado una tendencia al enfriamiento
global a largo plazo, que culminaría en los periodos glaciales del
pleistoceno. Los
mamíferos estaban ya establecidos en el oligoceno como forma de vida
terrestre dominante. El caballo siguió evolucionando en Norteamérica. Tanto
en el Viejo como en el Nuevo Mundo vivían tres grupos de rinocerontes; uno de
ellos, hoy extinto, incluía el Baluchitherium de Asia central, de 5,5
m de alzada y 7,6 m de longitud —el mamífero terrestre más grande de todos
los tiempos—. Otra tribu de mamíferos extintos, los titanoterios, similares
a rinocerontes, incluía al Brontotherium, el animal terrestre más
grande de Norteamérica durante aquel periodo. Medía 2,4 m a la altura de la
cruz. El grupo extinto de los calicoterios, propio de Norteamérica y Asia, se
caracterizaba por tener el cráneo similar al de un caballo, el cuerpo
parecido al de un camello y garras largas y estrechas. Los
camellos del oligoceno, que tenían por aquel entonces el tamaño de ovejas,
se extinguieron en Norteamérica, pero algunos emigraron a Sudamérica junto
con los pécaris y los tapires. Mientras tanto, grandes rebaños de oreodontos
(primos del camello, similares a cerdos) pastaban en las llanuras de Norteamérica
al igual que los de entelodontos (cerdos gigantes con número par de dedos),
nativos también del mismo continente; ambos grupos se extinguieron en el
mioceno. Los primeros elefantes —formas cortas, semiacuáticas, carentes
tanto de colmillos como de trompa— dieron lugar, en África, a los
mastodontes, que no medían aún más que 1,5 m de altura. Los creodontos se
habían diferenciado ya para dar lugar a perros y gatos; estos últimos
comprendían dos grupos; de uno de ellos surgió el machairodus o tigre
dientes de sable. Los roedores estaban ya muy extendidos, y entre los primates
se encontraban el tarsero y el lémur. Por último, de los estratos del
oligoceno se han extraído huesos de los primeros monos del Viejo Mundo, así
como los de una única especie de gran simio.
Mioceno:
El mioceno es la cuarta división del periodo terciario del
cenozoico, que comenzó hace 26 millones de años y finalizó hace 12 millones
de años. La
elevación de las grandes cordilleras montañosas que había comenzado como
resultado de la colisión entre placas tectónicas durante el oligoceno, siguió
adelante. Entre estas cordilleras, las principales fueron los Alpes en Europa,
el Himalaya en Asia y las cadenas montañosas del continente americano. Los
sedimentos producidos por la erosión de estos sistemas se depositaron en
cuencas marinas poco profundas, para terminar convirtiéndose en la localización
de ricos depósitos petrolíferos en California, Rumania y la costa oeste del
mar Caspio.
El
clima del mioceno era más fresco que el de la época precedente. En el
hemisferio sur se había establecido ya un sistema circumplanetario de
corrientes oceánicas, que aislaba a la Antártida de las corrientes más cálidas
del resto del mundo. Esto favoreció la aparición de un gran casquete de
hielo antártico. En el hemisferio norte, grandes áreas antes cubiertas por
espesos bosques se convirtieron en grandes praderas. La fauna del mioceno
incluía una serie de mamíferos, entre ellos el rinoceronte, el camello, el
gato y el caballo. El mastodonte hizo también su aparición, al igual que el
mapache y la comadreja. Durante esta época, los grandes simios, relacionados
con el orangután, vivían en Asia y en la parte sur de Europa; estos simios
del mioceno son los parientes más próximos de los simios humanoides que
aparecieron en el plioceno.
Plioceno:
Y el plioceno es la quinta y última división del terciario en el
cenozoico dentro de la escala de tiempos geológicos: se extiende desde hace
12 millones de años hasta 2 millones de años atrás. Como el mioceno
precedente, el plioceno fue denominado y definido por el geólogo británico
Charles Lyell basándose en el porcentaje de moluscos encontrados en los
registros fósiles. Durate
el plioceno, en el oeste de Norteamérica, la subducción de la placa tectónica
del Pacífico contribuyó a la elevación de sierra Nevada y de la Cordillera
volcánica de las Cascadas. En Europa, los Alpes continuaron su ascensión
apoyados por el movimiento de la tectónica de placas que empujaba y combaba
la corteza en una región amplia de este continente. El clima se hizo más frío
y seco con la aproximación de los periodos glaciales del pleistoceno. Los mamíferos
se habían establecido desde hacía tiempo como la forma de vida terrestre
dominante y la evolución rápida de un grupo, los primates, produjo especies
consideradas antepasados directos del Homo sapiens.
Era
Cuaternaria: Los hielos y los hombres.
Intervalo
de tiempos geológicos del cenozoico, posterior al terciario. Comenzó al
final del periodo terciario, hace unos 2,5 millones de años, y comprende
hasta nuestros días: es la era más corta. Se caracteriza por la formación
de las glaciaciones y por la aparición del hombre. Varias veces el hielo
recubre una gran parte de la tierra. La última glaciación finalizó hace
unos 10.000 años. El cuaternario se divide en pleistoceno, que incluye los
periodos glaciales, que es la primera y más larga parte del periodo, y época
reciente o postglacial, también llamada holoceno, que llega hasta nuestros días.
Pleistoceno:
así llamado por el geólogo británico Charles Lyell en 1839,
viene inmediatamente después del plioceno en la escala de tiempos geológicos,
y se extiende desde comienzos del cuaternario hasta hace unos 10.000 años.
Fue definido en función de la proporción de especies de moluscos y crustáceos
aún vivos y extintos presentes en el registro fósil. Los estratos que contenían
entre un 90 y un 100% de especies vivas fueron asignados a este periodo. Los
sistemas montañosos alcanzaron su altura y configuración aproximadas por
acción de la erosión durante el pleistoceno tardío.
El
pleistoceno se caracterizó por la extensión del hielo en forma de glaciares
sobre más de una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta. Un
sistema glacial europeo estaba centrado sobre Escandinavia, y se extendía al
sur y al este a través del norte de Alemania y el oeste de Rusia, y hacia el
suroeste sobre las islas Británicas. El segundo gran sistema glacial del
hemisferio norte cubría la mayor parte de Siberia. En Norteamérica, un
sistema glacial cubrió Canadá y se extendió al sur hasta Estados Unidos. En
el este de Estados Unidos, la glaciación se extendió hasta Pensilvania al
sur, y desde el océano Atlántico hacia el oeste hasta el río Missouri; otra
sábana de hielo fluía de las faldas de las montañas Rocosas y otras
cordilleras experimentaron la glaciación, llegando incluso hasta Nuevo México
y Arizona. Las regiones ártica y antártica estaban también cubiertas de
hielo, al igual que la mayoría de los picos de las montañas altas de todo el
mundo. Los efectos topográficos de la acción de los glaciares durante el
pleistoceno son perceptibles en buena parte del mundo.
El
pleistoceno es llamado a veces la era del Hombre porque se cree que los
primeros seres humanos evolucionaron en ella. La flora y fauna dominantes en
esta época, que existía en las regiones libres de hielo, eran esencialmente
las mismas que las del plioceno. A finales del pleistoceno, no obstante, en
Norteamérica se habían extinguido muchas especies de mamíferos, incluyendo
la llama, el camello, el tapir, el caballo y el yak. Otros grandes mamíferos,
como el mastodonte, el tigre de dientes de sable y el perezoso terrestre, se
extinguieron en todo el mundo. Mientras se acumulaba hielo y nieve en
latitudes altas, en las latitudes más bajas aumentaban las lluvias, lo que
permitió que la vida vegetal y animal floreciera en áreas del norte y el
este de África que hoy son yermas y áridas. Se han descubierto pruebas de
que el Sahara estuvo ocupado por cazadores nómadas, así como por jirafas y
otros rumiantes durante el pleistoceno tardío.
Durante
la época reciente, que comenzó hace unos 10.000 años, el deshielo hizo que
el nivel del mar subiera treinta o más metros, inundando grandes superficies
de tierra y ensanchando la plataforma continental del oeste de Europa y el
este de Norteamérica.
Pangea:
Gondwana-
Nombre dado por los geólogos a un continente austral, paleozoico,
que se supone estaba formado por las tierras que hoy son América del sur, África
con Madagascar, Australia, Antártida y la india, y separado de las tierras
septentrionales por el mar de Tethys. Al principio de la era mesozoica se debió
iniciar su fragmentación en dos bloques, uno australiano y otro
Africano-Brasileño.
Laurasia-
Continente nórdico que existió durante el mesozoico, formado por
los actuales Norteamérica, Groenlandia, Europa y así, excepto la península
indostánica. Hasta
la aparición del hombre. Hace
4500 millones de años -> La Tierra es una masa en fusión de la que se
desprenden gases tóxicos. No es posible ningún tipo de vida. Después
comienza un lento proceso de enfriamiento. Durante millones de años llueve. Hace
3000 millones de años -> Las primeras señales de vida. Aparecen en
los océanos células vivas, que se asemejan a las bacterias. Hace
100 millones de años -> El mar es un medio lleno de vida: algas,
gusanos, esponjas, medusas... se multiplican.
Hace
600 millones -> Aparición de invertebrados (el más extendido es el
trilobites) y animales con concha. Hace
480 millones de años -> Aparición de los primeros vertebrados: los
peces. Los peces más antiguos conocidos, como el eusthenophon, carecen de
mandíbula. Tienen el cuerpo protegido por un caparazón.
Hace
300 millones de años -> Del mas a la tierra. El primer vertebrado que
s aventura a salir del agua es el anfibio. El ichthyostega respira mediante
pulmones y repta. Tiene que volver al agua para poner huevos. A los anfibios
suceden los reptiles: el dimetrodon (carnívoro) y el pteranodon (que es un
reptil que vuela)... Hace
200 millones de años -> Un período glaciar hace desaparecer la mayor
parte de los reptiles. Sólo los más resistentes consiguen adaptarse. Su
sangre se calienta. Durante cerca de 130 millones de años, los dinosaurios
ocupan la Tierra. Después la pueblan a su vez pájaros y mamíferos. Hace
70 millones de años -> Desaparición de los dinosaurios. Mamíferos y
pájaros se multiplican. Con los primates comienza una lenta transformación
hasta los homínidos. Hace
3 millones de años -> Aparece sobre el planeta el Australopithecus, un
primate evolucionado, que se sostiene en pie. Talla los guijarros y los
utiliza para matar la caza y defenderse de los mamíferos carnívoros. Continúa
la transformación de los homínidos. Después aparece el hombre en su forma
actual. INTRODUCCIÓN: Geología
(del griego, geo, `tierra' y logos, `conocimiento', por lo
tanto, tratado o conocimiento de la Tierra), campo de la ciencia que se
interesa por el origen del planeta Tierra, su historia, su forma, la materia
que lo configura y los procesos que actúan o han actuado sobre él. Es una de
las muchas materias relacionadas como ciencias de la Tierra, o geociencia, y
los geólogos son científicos de la Tierra preocupados por las rocas y por
los materiales derivados que forman la parte externa de la Tierra. Para
comprender estos cuerpos, se sirven de conocimientos de otros campos, por
ejemplo de la física, química y biología. De esta forma, temas geológicos
como la geoquímica, la geofísica, la geocronología (que usa métodos de
datación) y la paleontología, ahora disciplinas importantes por derecho
propio, incorporan otras ciencias, y esto permite a los geólogos comprender
mejor el funcionamiento de los procesos terrestres a lo largo del tiempo.
Aunque
cada ciencia de la Tierra tiene su enfoque particular, todas suelen
superponerse con la geología. De esta forma, el estudio del agua de la Tierra
en relación con los procesos geológicos requiere conocimientos de hidrología
y de oceanografía, mientras que la medición de la superficie terrestre
utiliza la cartografía (mapas) y la geodesia (topografía). El estudio de
cuerpos extraterrestres, en especial de la Luna, de Marte y de Venus, también
aporta pistas sobre el origen de la Tierra. Estos estudios, limitados en un
primer momento a las observaciones telescópicas, recibieron un gran impulso
con la exploración del espacio que empezó en la década de los años
sesenta.
Como
ciencia mayor, la geología no sólo implica el estudio de la superficie
terrestre, también se interesa por las partes internas del planeta. Este
conocimiento es de básico interés científico y está al servicio de la
humanidad. De esta forma, la geología aplicada se centra en la búsqueda de
minerales útiles en el interior de la tierra, la identificación de entornos
estables, en términos geológicos, para las construcciones humanas y la
predicción de desastres naturales asociados con las fuerzas geodinámicas que
se describen más adelante.
Historia
del pensamiento geológico
Los
pueblos antiguos consideraban muchas características y procesos geológicos
como la obra de dioses. Observaban el entorno natural con miedo y admiración,
como algo peligroso y misterioso. Así, los antiguos sumerios, babilonios y
otros pueblos, pese a realizar descubrimientos notables en matemáticas y
astronomía, erraban en sus investigaciones geológicas al hacer una simple
personificación de los procesos geológicos. Las leyendas irlandesas, por
ejemplo, sugerían que los gigantes eran responsables de algunos fenómenos
naturales, como la formación por meteorización de las columnas basálticas
conocidas ahora como el Camino de los Gigantes. Estos mitos también eran
corrientes en las civilizaciones del Nuevo Mundo; por ejemplo, los pueblos indígenas
americanos pensaban que los surcos en los flancos de lo que se llegó a
conocer como Torre del Diablo en Wyoming eran las huellas de las garras de un
oso gigante. Otras culturas como los mixtecos (México), sostienen en sus
tradiciones que sus dioses titulares los guiaron a la zona montañosa de
Oaxaca, Guerrero y Puebla, de donde emergieron las primeras dinastías.
Desde
la antigüedad hasta la edad media
De
modo similar, en la Grecia y Roma antiguas, muchos de los dioses estaban
identificados con procesos geológicos. Por ejemplo, las erupciones volcánicas
de Sicilia eran atribuidas a Vulcano. Se atribuye al filósofo griego Tales de
Mileto, del siglo VI a.C., la primera ruptura con la mitología tradicional.
Consideraba los fenómenos geológicos como sucesos naturales y ordenados que
pueden ser estudiados a la luz de la razón y no como intervenciones
sobrenaturales. El filósofo griego Demócrito hizo progresar esta filosofía
con la teoría según la cual toda la materia se componía de átomos. Basándose
en esta teoría, ofreció explicaciones racionales de todo tipo de procesos
geológicos: los terremotos, las erupciones volcánicas, el ciclo del agua, la
erosión y la sedimentación. Sus enseñanzas fueron expuestas por el poeta
romano Lucrecio en su poema Sobre la naturaleza de las cosas. Aristóteles,
uno de los filósofos de la naturaleza más influyente de todos los tiempos,
descubrió en el siglo IV a.C. que las conchas fósiles encajadas en estratos
de roca sedimentaria eran similares a las encontradas en las playas. Con esta
observación supuso que las posiciones relativas de la tierra y del mar habían
fluctuado en el pasado y comprendió que estos cambios requerirían grandes
periodos de tiempo. Teofrasto, discípulo de Aristóteles, contribuyó al
pensamiento geológico escribiendo el primer libro de mineralogía. Se llamaba
Sobre las piedras, y fue la base de la mayoría de las mineralogías de
la edad media y de épocas posteriores.
El
renacimiento
El
renacimiento marcó el verdadero inicio del estudio de las ciencias de la
Tierra; la gente empezó a observar los procesos geológicos mucho más que
los griegos clásicos lo hicieron. Si Leonardo da Vinci no fuera tan conocido
como pintor o ingeniero, lo sería como pionero de la ciencia natural. Se dio
cuenta, por ejemplo, de que los paisajes están esculpidos por fenómenos de
erosión, y de que las conchas fósiles de las piedras calizas de los Apeninos
eran los restos de organismos marinos que habían vivido en el fondo de un mar
antiguo que debía de haber cubierto Italia.
Después
de Leonardo, el filósofo de la naturaleza francés Bernard Palissy escribió
sobre la naturaleza y el estudio científico de los suelos, de las aguas
subterráneas y de los fósiles. Los trabajos clásicos sobre minerales de
este periodo fueron escritos, sin embargo, por Georgius Agricola, un alemán
experto en minería que publicó De Re Metallica (1556) y De Natura
Fossilium (1546). Agricola recopiló los desarrollos más recientes de
geología, mineralogía, minería y metalurgia de su época; sus trabajos
fueron traducidos con profusión.
Siglo
XVII
Niels
Stensen, un danés —más conocido por la versión latina de su nombre,
Nicolaus Steno— sobresale entre los geocientíficos del siglo XVII. En 1669
demostró que los ángulos interfaciales de los cristales de cuarzo eran
constantes, con independencia de la forma y del tamaño de los cristales y
que, por extensión, la estructura de otras especies cristalinas también sería
constante. Así, al llamar la atención sobre el significado de la forma de
los cristales, Steno sentó las bases de la ciencia cristalográfica. Sus
observaciones sobre la naturaleza de los estratos de roca le llevaron a
formular la ley de la superposición, uno de los principios básicos de la
estratigrafía.
Siglos
XVIII y XIX
El
pensamiento geológico del siglo XVIII se caracterizó por los debates entre
escuelas opuestas. Los plutonistas, que proponían que todas las rocas de la
Tierra se solidificaron a partir de una masa fundida y que luego fueron
alteradas por otros procesos, se oponían a los neptunistas, cuyo principal
exponente fue el geólogo alemán Abraham Gottlob Werner. Werner proponía que
la corteza terrestre consistía en una serie de capas derivadas de material
sedimentario depositadas en una secuencia regular por un gran océano, como en
las capas de una cebolla. Por el contrario, el geólogo escocés James Hutton
y los plutonistas, como eran llamados sus seguidores, distinguían las rocas
sedimentarias de las intrusivas de origen volcánico.
En
1785, Hutton introdujo el concepto de uniformitarianismo según el cual la
historia de la Tierra puede ser interpretada sirviéndose sólo de los
procesos geológicos ordinarios conocidos por los observadores modernos. Pensó
que muchos de estos procesos, actuando de manera muy lenta como lo hacen
ahora, tardarían millones de años en crear los paisajes actuales. Esta teoría
contradecía todas las opiniones teológicas de su tiempo que consideraban que
la Tierra tendría unos 4.000 años. Los antagonistas de Hutton, liderados por
el naturalista francés Georges Cuvier, creían que cambios bruscos y
violentos —catástrofes naturales como inundaciones y seísmos— eran los
responsables de las características geológicas terrestres. Por esta razón
se les denominaba catastrofistas.
El
debate enfervorizado establecido entre estas dos escuelas empezó a declinar
hacia el lado de los uniformitarios con la publicación de los Principios
de Geología (1830-1833) de Charles Lyell. Nacido en 1797, año de la
muerte de Hutton, Lyell se convirtió en la mayor influencia sobre la teoría
geológica moderna, atacando con valentía los prejuicios teológicos sobre la
edad de la Tierra y rechazando los intentos de interpretación de la geología
bajo la luz de las Escrituras.
En
las colonias de América del Norte, el conocido topógrafo, delineante y cartógrafo
Lewis Evans había hecho notables contribuciones al saber geológico de América
antes del influyente trabajo de Lyell. Para Evans era evidente que la erosión
de los ríos y los depósitos fluviales eran procesos que habían ocurrido en
el pasado. Además, a lo largo de su trabajo, apareció el concepto de
isostasia: la densidad de la corteza terrestre decrece al crecer su espesor.
Junto
al trabajo de Lyell, los principales avances de la geología en el siglo XIX
fueron las nuevas reacciones contra los conceptos tradicionales, la promoción
de la teoría glacial, el inicio de la geomorfología en América, las teorías
sobre el crecimiento de las montañas y el desarrollo de la llamada escuela
estructuralista.
Teoría
glacial
La
teoría glacial derivó del trabajo de Lyell, entre otros. Propuesta por
primera vez hacia 1840 y aceptada después universalmente, esta teoría
enuncia que los depósitos glaciales han sido depositados por glaciares y
planos de hielo en un movimiento lento desde latitudes altas hasta otras más
bajas durante el pleistoceno. El naturalista suizo Horace Bénédict de
Saussure fue uno de los primeros en creer que los glaciares de los Alpes tenían
la fuerza suficiente para mover grandes piedras. El naturalista estadounidense
de origen suizo Louis Agassiz interpretó de forma muy precisa el impacto
ambiental de este agente erosivo y de transporte, y junto a sus colegas,
acumuló diversas evidencias que apoyaron el concepto del avance y del
retroceso glacial en los glaciares continentales y montañosos.
Estratigrafía
El
geólogo británico William Smith hizo progresar la estratigrafía al
descubrir los estratos de Inglaterra y representarlos en un mapa geológico
que hoy permanece casi inalterado. Smith, en un primer momento, investigó los
estratos a lo largo de distancias relativamente cortas; luego, correlacionó
unidades estratigráficas del mismo periodo pero con distinto contenido en
rocas. Después del desarrollo de la teoría de la evolución de Charles
Darwin en el siglo XIX, se pudo llegar al principio de la sucesión de la
fauna. Según este principio, la vida en cada periodo de la historia terrestre
es única, los restos fósiles son una base para el reconocimiento de los
yacimientos que les son contemporáneos y pueden ser usados para reunir
fragmentos registrados dispersos en una secuencia cronológica conocida como
escala geológica.
Ciclos
de actividad geológica
Muchos
geólogos del siglo XIX comprendieron que la Tierra es un planeta con
actividad térmica y dinámica, tanto en su interior como en su corteza. Los
que eran conocidos como estructuralistas o neocatastrofistas creían que los
trastornos catastróficos o estructurales eran responsables de las características
topográficas de la Tierra. Así, el geólogo inglés William Buckland y sus
seguidores postulaban cambios frecuentes del nivel marino y cataclismos en las
masas de tierra para explicar las sucesiones y las roturas, o
disconformidades, de las secuencias estratigráficas. Por el contrario, Hutton
consideraba la historia terrestre en términos de ciclos sucesivos
superpuestos de actividad geológica. Llamaba cinturones orogénicos a las
cintas largas de rocas plegadas, que se creía que eran resultado de una
variedad de ciclos, y orogénesis a la formación de montañas por los
procesos de plegamiento y de elevación. Otros geólogos apoyaron más tarde
estos conceptos y distinguieron cuatro grandes periodos orogénicos: el
huronense (final de la era precámbrica); el caledonio (principio de la era
paleozoica); el herciniano (final de la era paleozoica) y el alpino (final del
periodo cretácico).
Estudio
de campo
La
exploración del Medio Oeste en el siglo XIX suministró todo un cuerpo nuevo
de datos geológicos que tuvieron un efecto inmediato en la teoría geomorfológica.
Las primeras expediciones de medición en esta zona fueron lideradas por
Clarence King, Ferdinand Vandeever Hayden y John Wesley Powell, entre otros,
bajo los auspicios del gobierno. Grove Karl Gilbert, el más sobresaliente de
los colaboradores de Powell, reconoció un tipo de topografía causada por
fallas en la corteza terrestre y dedujo un sistema de leyes que gobierna el
desarrollo de los continentes. También en Argentina, el antropólogo y geólogo
Florentino Ameghino (1854-1911) desarrolló una labor intensa en toda América
del Sur, especialmente en el Cono Sur. Evolucionista en la dirección de Lyell
y Darwin, publicó, entre otras obras, Geología, paleografía, paleontología
y antropología de la República Argentina (1910).
Siglo
XX
Los
avances tecnológicos de este siglo han suministrado herramientas nuevas y
sofisticadas a los geólogos y les han permitido medir y controlar los
procesos terrestres con una precisión antes inalcanzable. En su teoría básica,
el campo de la geología experimentó una gran revolución con la introducción
y el desarrollo de la hipótesis de la tectónica de placas que establece que
la corteza de la Tierra se divide en varias placas que se mueven, chocan o se
alejan en intervalos geológicos. Se considera ahora que las placas grandes
empiezan en dorsales oceánicas y de otros tipos, llamados centros de extensión,
y se mueven hacia fosos submarinos, o zonas de subducción, donde la materia
de la corteza desciende de nuevo. Los lugares de la Tierra donde se producen
los grandes terremotos tienden a situarse en los límites de estas placas
sugiriendo que la actividad sísmica puede interpretarse como el resultado de
movimientos horizontales de éstas.
Esta
hipótesis se relaciona con el concepto de deriva continental, propuesta por
el geofísico alemán Alfred Wegener en 1912. Fue apoyada más tarde por la
exploración de las profundidades marinas, gracias a la cual se obtuvieron
pruebas de que el fondo marino se extiende, creando un flujo de corteza nueva
en las dorsales oceánicas. El concepto de la tectónica de placas se ha
relacionado desde entonces con el origen y el crecimiento de los continentes,
con la generación de corteza continental y oceánica y con su evolución
temporal. De esta forma, los geólogos del siglo XX han desarrollado una teoría
para unificar muchos de los procesos más importantes que dan forma a la
Tierra y a sus continentes. Publicación enviada por Lauri 15 Contactar Código ISPN de la Publicación EpZAyuyZypFvlhBYiZ Publicado Thursday 18 de March de 2004 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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