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Monografias | Sector Automotriz: Análisis de la legislación y la situación real del sectorSector Automotriz: Análisis de la legislación y la situación real del sectorResumen: El proceso de apertura económica desarrollado en los 90`y la creación del Mercosur significaron un gran desafío para la Industria Nacional, principalmente para el sector Automotriz. Durante este período consiguió superar más de 30 años de altibajos de producción caracterizados por estar alejados de los estándares internacionales y un fuerte retraso en tecnología. INDICE Introducción
....................................................................................................
1 Objetivo
General Planteado para el
Trabajo....................................................
2 Metodología
Básica.........................................................................................
3 1-Situación
del Mercado
Mundial..................................................................... 4 2-
la Inversión Extranjera realizada en nuestro país en el Sector Automotriz........................................................................................................
7 3-
Globalización/Regionalización.....................................................................
9 1-Principales
problemas que enfrenta la industria y acciones de apoyo que
podrían
aplicarse......................................................................................11 1.1-Problemas
de
Mercado............................................................................
12 1.2-Programas
que aportarían soluciones....................................................
13 2-
Tratamiento del Sector Automotriz en distintos países y bloques comerciales 2.1-Unión
Europea.......................................................................................
15 2.2-
NAFTA....................................................................................................
16 2.3-Estados
Unidos de América....................................................................
16 2.4-Japón.......................................................................................................
16 1-Situación
de la Industria Nacional 1.1-
Argentina y el Mercosur en el Mercado
Mundial.................................... 19 1.2-
Producción
Nacional..............................................................................
20 1.3-
El sector autopartista
argentino............................................................. 21 2-La
evolución del comercio Argentina-Brasil durante el 2000......................
23 3-La
Industria Automotriz
Cordobesa............................................................. 25 1-Legislación
que regula el sector...........................................................
........28 1.1-Ley
21.932. Comienzo del Ordenamiento del Sector.................................30 1.2-Decreto
2226/90. Reordenamiento y Regulación.......................................31 1.3-Decreto
2677/91. Reordenamiento de la Industria Automotriz...................32 1-
Política Automotriz Común
.......................................................................... 35 2-
Los puntos principales en discusión en la elaboración de la Política Automotriz
Común.........................................................................................
37 3-
Decreto 660/2000. Régimen Común
Automotriz....................................... 39 3.1-Contenido
del
Decreto.............................................................................
39 4-
La discusión después del
Decreto............................................................
43 5-Política
Automotriz Común : Acuerdo Definitivo........................................ 45 6-
Posición de las Empresas ante el
Acuerdo...............................................
46 Conclusiones..................................................................................................
47 Bibliografía......................................................................................................
50 . El
proceso de apertura económica desarrollado en los 90`y la creación del
Mercosur significaron un gran desafío para la Industria Nacional,
principalmente para el sector Automotriz. Durante este período consiguió
superar más de 30 años de altibajos de producción caracterizados por estar
alejados de los estándares internacionales y un fuerte retraso en tecnología. En
esta década se modificó radicalmente
la concepción de la política industrial, abandonando la preferencia anterior
por políticas sectoriales o verticales. Dentro de ese cuadro general, la
orientación seguida hacia el sector automotor fue una importante excepción. En
efecto las regulaciones específicas apuntaron a promover la inversión y la
producción local de vehículos en un marco de relativa protección. Los rasgos
distintivos principales consistieron en la promoción de procesos de actualización
de producto, especialización, ganancia de escala productiva, desverticalización
y mayor integración de componentes importados. En estas condiciones, la
estrategia de modernización y de incremento en la eficiencia de las firmas
terminales fue acompañada por fuertes déficits externos y por una importante
disminución de la densidad de encadenamientos locales. Por lo demás, los
crecientes déficits comerciales generan algunas dudas sobre la sustentabilidad
del crecimiento hasta aquí verificado. En consecuencia, el desempeño de la
industria en los próximos años dependerá fuertemente del tipo de estrategia
que se implemente en el Mercosur. A
través de este trabajo se intentará aportar un panorama sobre la legislación
que regula el sector y que ha permitido el desarrollo producido en los últimos
años, y la situación real de la industria a partir de la aplicación de la
misma. Se presentará también el desarrollo de las negociaciones para la
definición de una Política Automotriz Común del Mercosur, cuyo marco quedó
establecido en los acuerdos de Ouro Preto de 1994: fijar
un Arancel Externo Común para vehículos terminados y autopartes que no supere
el máximo consolidado en la OMC,
comercio libre dentro de la región, y finalmente ausencia de incentivos o estímulos
que introduzcan distorsiones en la competencia regional. ·
Aportar
un panorama completo y claro sobre la legislación sectorial y la situación
real del sector a partir de su aplicación. OBJETIVOS
ESPECIFICOS: ·
Conocer
la legislación vigente que regula la actividad automotriz en el país. ·
Analizar
la legislación objeto de estudio. ·
Determinar
los efectos que produce en la Industria ·
Formular
posibles cambios o mejoras que pueden llegar a realizarse sobre la misma. ·
Comparar
el tratamiento legal en nuestra región con el de los principales países
productores. Son
diversos los motivos que impulsaron la realización de este Trabajo siendo los
principales mi interés personal en el sector automotriz, particularmente su
legislación y la situación real del mismo a partir de la aplicación de la
reglamentación imperante; la importancia de dicho sector en la economía del país
por su participación en el Producto Bruto Nacional; y por su aporte a la
elevación del nivel social y tecnológico de quienes directa o indirectamente
participan en él. La
elección del tema se realizó a través del método deductivo, es decir,
partiendo del análisis de la generalidad del sector centrándome específicamente
en su marco legal y la incidencia del mismo. Este trabajo es exploratorio,
descriptivo y explicativo, utilizándose para su realización diversos métodos
de investigación como observación, deducción, análisis y síntesis, mediante
el uso de datos secundarios e investigación documental principalmente. 1.Situación
del Mercado Mundial A
nivel mundial, y como consecuencia del desarrollo y la globalización, se
observa un proceso de intensificación de la competencia y de creciente
internacionalización de la producción. Las inversiones acumuladas y las
mejoras en la productividad han provocado un aumento de la capacidad de producción
mundial de automóviles que excede la demanda prevista. Los
mercados tradicionales están relativamente saturados, presentan problemas de
congestionamiento y polución ambiental. Los mercados emergentes, en cambio
presentan un desempeño más dinámico y mayores perspectivas de crecimiento de
la demanda. Bajo
estos parámetros las Empresas Terminales han adoptado nuevas estrategias
reorganizando la cadena de producción y de distribución, profundizando la internacionalización
de la producción para fortalecer su presencia en los mercados, y adecuando
sus estructuras de producción a los bloques comerciales en la economía
mundial. Esto ha dado lugar a un proceso de fusiones y acuerdos, a inversiones
dirigidas a la ampliación de la presencia en los mercados seleccionados, y en
cuanto a los gobiernos algunos se han visto obligados a implementar estímulos
para renovar el parque de vehículos. Las
grandes empresas terminales apuntan a constituir una red internacional de
producción integrada que supone un fuerte encadenamiento con los productores
regionales de autopartes y al mismo tiempo con empresas autopartistas
independientes o controladas por las terminales de gran tamaño y penetración
internacional, los llamados proveedores
globales. El
proceso de internacionalización es clave para defender las posiciones
adquiridas y para permanecer en el escenario productivo. Si bien las bases
nacionales de la Industria Automotriz son desbordadas por la globalización de
la competencia, no puede hablarse de un mercado mundial automotor. Es evidente
el proceso de regionalización en esta industria, el imperativo de cada firma es
establecer una base de producción en cada una de las principales regiones. Este
proceso supone la introducción en los mercados emergentes de las versiones más
modernas de los vehículos que se fabrican en los países desarrollados. A su
vez las firmas logran economías de escala a nivel global compartiendo
componentes entre las plantas situadas en diferentes localizaciones. Básicamente,
las inversiones en los países en desarrollo responden a dos razones
fundamentales: -
Búsqueda
de reducción de costos de producción para atender a los mercados centrales
(Europa, México) -
Captar
mercados emergentes (China, Mercosur). En este caso, el tamaño del mercado y
las reglas específicas para el sector son centrales para la decisión de
inversión. La
búsqueda de reducción de costos afecta la masa salarial, ya que hay
movimientos de re localización de las plantas hacia costos salariales más
bajos, y se producen tercerización de actividades produciendo grandes
cambios en las relaciones laborales (flexibilización del vínculo
laboral). La
capacitación tecnológica constituye una ventaja para los proveedores pero el
alto costo de desarrollo de innovaciones constituye una traba para empresas de
baja capacidad financiera. Esto da lugar a un proceso de selectividad y
concentración de los proveedores. Las autopartistas absorben alrededor del
setenta por ciento del costo de producción de un automóvil, y la adquisición
por parte de las empresas de sistemas ya integrados transfiere a los
proveedores una parte del costo del montaje reduciendo las necesidades de
capital fijo y de giro de las terminales. Se
dan cambios en aspectos como la concentración de puntos de venta
independientes, y surgen iniciativas por parte de las terminales de diversificar
su presencia en financiamiento y prestación de servicios en general. La
internacionalización de la producción hacia mercados emergentes sigue dos
factores: la explotación de la proximidad con los mercados consumidores y la
implementación de restricciones al ingreso de vehículos importados, con relación
a esto el flujo comercial regional aumenta significativamente (como es el caso
del Mercosur). En
América se destacan dos procesos de integración, el Tratado de Libre Comercio
de México, Estados Unidos y Canadá, y el Mercosur, quienes han tenido gran
impacto en la reestructuración de la Industria Automotriz. En ambos casos se
implementó un tratamiento especial que otorgó un trato especial a la producción
automotriz regional. En los países involucrados se mejoraron considerablemente
el desempeño y producción, modernización de instalaciones y aumento en
competitividad internacional. Todos
estos cambios en las estaciones terminales influyen directamente en el sector
autopartista, en algunos casos modificaron los productos logrando adaptarse a
las exigencias de calidad, costos y plazos de entrega, pero en otros casos en
que no tienen la suficiente capacidad financiera los autopartistas locales
tienden a desaparecer. 2.La
Inversión Extranjera realizada en
nuestro país en el Sector Automotriz El
proceso de Inversión Extranjera realizado en nuestro país está favorecida por
dos factores fundamentales: a)hasta el año 1994 por el proceso de
privatizaciones de empresas de servicios públicos, b)la industria manufacturera
se convierte en un centro de atracción de inversiones. Más del sesenta por
ciento de la inversión en los sectores privatizados es de origen externo
(Estados Unidos, España, Francia, Chile). La reactivación de la Inversión
Extranjera dirigida hacia otros sectores de la economía se acentúa a partir de
1993/4, y tiende a concentrarse en sectores como: la Industria Automotriz
(orientada por políticas específicas), las industria de alimentos y bebidas,
las cadenas de distribución. Sin
perjuicio de la implementación de regulaciones de alcance sectorial que
influyeron fuertemente sobre las condiciones de atractividad, cinco factores
contribuyeron a mejorar el ambiente para la Inversión Extranjera: las políticas
de reforma estructural (privatización de empresas públicas, desregulación de
actividades, apertura comercial), la formación del Mercosur, la estabilización
de precios, la reactivación de la demanda interna y la liberal legislación
sobre el capital extranjero. En
el caso de la formación del Mercosur, se generó un incentivo adicional, ya que
facilita el comercio intrafirma y la especialización interfilial por la rápida
reducción y eliminación de las barreras comerciales y el programa de
desgravación arancelaria en el sector. El
sector metalmecánico, con eje en la Industria Automotriz, y en menor medida el
sector petroquímico atrajeron los mayores flujos de inversión. Estas
inversiones se dirigieron, en su mayoría, a aprovechar el mercado interno. El
sector automotriz contempla un componente exportador significativo, si bien casi
exclusivamente sobre el mercado regional. La mayor inversión se da hacia
terminales y montadoras, pero es también significativo hacia el sector
autopartista, dentro de un proceso de intensa reestructuración sectorial. Las
terminales automotrices protagonizan también fuertes inversiones, orientadas
principalmente a la introducción de nuevos modelos y a la producción de
autopartes a escala internacional. Aprovechando las ventajas establecidas por la
normativa sectorial, la estrategia de las filiales establecidas y los
productores globales en el sector de vehículos se basa en una fuerte
especialización productiva con capacidad de exportación y la ampliación de la
gama ofrecida localmente mediante importaciones. En el que aparece como el caso
mas claro de estrategia de globalización/regionalización, las filiales se
reconvierten a través de producción y exportación de partes, componentes y
ciertos vehículos a otras filiales de la corporación, en el marco de una red más
integrada de producción y comercialización. Si
bien esta modalidad presentaba algún antecedente aislado en la Argentina, la
reestructuración de la Industria Automotriz y de autopartes ha inaugurado un
movimiento mas general y amplio. “Las terminales incorporaron tecnologías
para producción y exportación, y comenzaron a incrementar y diversificar las
importaciones de partes para los vehículos locales”[i]. Esta
pauta de especialización emergente fue promovida en lo 90´por las políticas
oficiales. 3.Globalización/Regionalización En
la Industria Automotriz es donde se despliega mas definidamente una estrategia
de Globalización/Regionalización . Los proyectos se definen para la explotación
del mercado regional y se articulan con las inversiones que las filiales
desarrollan en Brasil. La estrategia internacional de las Estaciones Terminales
automotrices tiende a basarse en la implementación de centros regionales
en los que se instala y replica la producción de los modelos de distribución
masiva, con el concepto de que tanto el vehículo como las partes y piezas son
intercambiables entre los distintos centros. El
Mercosur ha pasado a ser uno de estos y se lo considera como una de las
áreas (las otras se ubican en Asia) que contribuirán en mayor medida en el
futuro inmediato a la expansión de las ventas mundiales de las montadoras. La
escala de producción y la especialización y complementación, propios de una
relación de integración son los factores claves de competitividad sobre los
que se asienta la estrategia consolidada en Argentina. En los proyectos
desarrollados en el país se dirigían las exportaciones en su mayor parte a
Brasil y en menor proporción a otros países americanos, mientras que las
importaciones provienen del mercado regional y de otros orígenes, variando la
intensidad de acuerdo a las Estaciones Terminales. La
propia historia fabril del sector en nuestro país proporciona no solo plantas
instaladas en funcionamiento, sino, fundamentalmente, capacidades y habilidades
desarrolladas en recursos humanos y proveedores, lo que es también un factor
que facilita la decisión de inversión. Por otra parte, la apertura comercial
favorece el esquema de integración entre filiales que caracteriza la estrategia
internacional actual de las empresas del sector. La
ventaja de localización decisiva y que explica la naturaleza de los proyectos
desarrollados en el país deriva del régimen especial que rige desde 1991 que
regula la Industria Automotriz a nivel local y de su articulación con el
esquema de protección definido para el Mercosur. El régimen no solo protege a
las terminales instaladas de una competencia abierta en el mercado doméstico,
sino que además ha provisto los mecanismos de financiamiento de la reconversión
a nivel macroeconómico. Más
allá de ciertas preferencias de la demanda (automóviles de dos puertas en
Brasil y cuatro puertas en Argentina) el criterio de especialización asignaba
los modelos de automóviles de más lujo y algunos vehículos
comerciales a las localizaciones en Argentina, mientras que los automóviles
para mercados masivos serían producidos en Brasil. Argentina presentaría
ventajas (o menos desventajas) en aquellas líneas donde la escala de producción
son menos decisivas para la competitividad. La
lógica de especialización se mantiene pero la
concentración a nivel producto es mucho mayor. La estrategia contempla la
producción de un modelo en un rango de escala satisfactorio de asignación
exclusiva dentro del Mercosur. La oferta local se completa con importaciones
desde Brasil y en menor medida desde otras filiales. El plan de producción se
desarrolla en común con la filial brasileña, actividad que se ve favorecida
por la importación subsidiada y la facilidad de compensación de divisas
generadas por las regulaciones sectoriales. Las
terminales admiten que, una vez desarrollados plenamente los proyectos en
marcha, habrá exceso de capacidad instalada en Argentina, situación no
diferente al mercado mundial, aun considerando las exportaciones previstas al
mercado regional y entendiendo que no está
en sus planes generar un volumen significativo de exportaciones al resto
del mundo. Prevén una fuerte competencia en el mercado doméstico, en la que
parecen correr con cierta desventaja las firmas locales, por su menor capacidad
financiera y la no disposición de filiales propias en Brasil. El
impacto de los nuevos proyectos sobre la industria proveedora local es fuerte
y acelera y profundiza el proceso de reestructuración en el segmento
autopartista que ya venía acompañando los cambios en el complejo automotriz,
el número de proveedores por planta se reducen debido a las exigencias de
escala y calidad en la producción. Las filiales automotrices han encarado un
proceso de selección de proveedores locales, que incluye de hecho
autopartistas instalados en Brasil. [1]
Estudio de Bisang y Kosacoff, 1993 CAPITULO
II 1-
Principales problemas que enfrenta la industria y acciones de apoyo que
podrían aplicarse En
nuestro país, el segmento de las Pymes (segmento que emplea la mayoría de la
mano de obra en la actualidad) se enfrenta con muchas dificultades. En
respuesta, el gobierno ha diseñado diferentes programas que apuntan a
solucionar uno o varios problemas con que se enfrentan las firmas de menor tamaño
en el entorno económico en el cual se desempeñan. Entres
los problemas principales encontramos: -
Restricciones
de acceso al mercado del crédito -
Falta
de inserción en los mercados internacionales -
Capacitación,
asimetría de información Si
bien los programas diseñados viables para resolver algunos
estos inconvenientes, la mayoría no han sido aplicados. El
actual esquema impuesto por la política económica determina un nuevo
comportamiento del sector privado. No obstante, no todos los agentes privados
que intervienen en el proceso productivo responden de la misma manera debido a
sus diferentes características. Entre las más distintivas se pueden mencionar
el nivel de capacitación de los recursos humanos (tanto del management como de
la mano de obra), el acceso al mercado del crédito, la flexibilidad o capacidad
de adaptación ante cambios en el entorno, el nivel de estandarización de la
calidad de los productos y procesos, etc. Partir
de esta caracterización surge naturalmente una estratificación de los
proveedores de la industria automotriz, tipificándose de esta manera: los
proveedores globales, los susceptibles
de desarrollarse eficientemente y, por último, aquellos proveedores de escasa
capacidad de adaptación. Proveedores
globales son aquellos que pueden atender
eficientemente las demandas de las terminales y están perfectamente integrados
en la cadena de producción. Los proveedores que tienen un elevado potencial de
desarrollo eficiente aprovechan de mejor manera los beneficios que derivan de la
política pública. El tercer grupo, son las empresas que no tienen la capacidad
de adpatarse a los procesos de cambio vigentes, son estas las empresas que
necesitan un apoyo intensivo por parte del sector público, ya que son pequeñas
empresas con mayor mano de obra empleada y cuyos capitales son íntegramente
nacionales, y contrariamente a la necesidad son las mas desprotegidas ante la
competencia mundial. 1.1-
Problemas
de mercado El
racionamiento del crédito con que se
enfrentan las PYMES se manifiesta tanto en cantidad como en precio. Esto incide
en forma directa con la estructura contable de las empresas de menor tamaño ya
que las instituciones crediticias se
ven obligadas a subir el precio y a disminuir la cantidad de los préstamos con
el fin de disminuir el riesgo. La
falta de integración vertical surge
como respuesta a diversas causas. Las privatizaciones, apertura económica,
desregulación, estabilización, obligaron a aplicar nuevas reglas de juego que
incidieron sobre la estructura productiva generando un nuevo patrón de producción. La
falta de capacitación y la asimetría
en la información son problemas que sufren muchas firmas, en este sentido,
poder brindar herramientas que tiendan a disminuir costos que estos problemas
generan y, poder equiparar el nivel de información que las empresas y el sector
público manejen, decisiones de producción e inversión que se encaren podrán
obtener mayores beneficios. Todas
estas razones, y otros aspectos internacionales hicieron que las grandes
empresas frente al debilitamiento de sus proveedores, o bien activaron líneas
de producción secundarias, para suplir tales inconvenientes, o bien comenzaron
a importar dicho bienes. Todos estos problemas incrementaron los costos. 1.2-
Programas
que aportarían posibles soluciones. -
Programa
Nacional de Innovación y Transferencia de Tecnología apunta a
desarrollar la inversión en investigación y desarrollo mediante préstamos
y subsidios para financiamiento de proyectos. -
FONTAR
, para financiar aspectos relacionados con investigación y desarrollo,
adquisición de bienes de capital tecnológicos. -
Programa de Reconversión Empresarial (PRE), este programa fue
aplicado en nuestra provincia en el
año 1999 pero para un número muy limitado de empresas. -
PYMEXPORTA,
se centraliza en la reconversión de empresas y fortalecimiento institucional. ·
Régimen
del Plan Canje: Este plan sirvió de gran incentivo para la Industria, al menos
durante su aplicación. Básicamente apuntaba a la renovación del parque
automotor en general. Toda persona –física o jurídica- que tuviese en su
propiedad un automóvil, utilitario o camiones de más de diez años de antigüedad
y completo (con la existencia de sus partes) daban la baja registral de sus vehículos.
Con la documentación de la baja y entrega para el “desguace” se obtenía un
certificado con el cual, para la compra de un vehículo cero kilómetro o usado
en concesionarias se obtenían descuentos que oscilaban entre $4000 a $18000.
Este programa no solo cumplió su objetivo de renovar el parque automotor sino
que también permitió a las empresas disminuir y hasta en algunos casos
eliminar el sobre stock y aumentar la producción y venta. El problema de
implementar estos programas es que al ser soluciones de corto plazo no resuelven
los problemas de fondo que atraviesa la Industria, esto quedó evidenciado al
terminar el período de aplicación del programa cuando las ventas volvieron a
descender. Para
poder brindar una política pública más eficiente, la coordinación de las
acciones por parte de un ente estatal resulta vital. Deben generar las
condiciones necesarias para el mejor desarrollo de las firmas. El único medio
para que las demandas de las empresas, en especial autopartistas, se vean
satisfechas, es concentrando el estudio y la implementación de las acciones
tendientes a promover el desarrollo de la empresas. La acción de los programas
debe focalizarse sobre aquellas empresas que tengan la capacidad de obtener
mejores resultados, ordenar las prioridades de la asistencia en función de la
eficacia de las empresas sobre las que se actúe. 2-
Tratamiento
del sector automotriz en distintos países y bloques comerciales 2.1
– Unión Europea. En
este bloque no se encuentran vigentes los requisitos de contenido local, ni
requerimientos para exportaciones o importaciones por parte de los países
miembros de la Unión Europea. Las
importaciones de extrazona están sujetas a una Tarifa Externa Común, que
oscila entre el diez, doce, y veintidós por ciento para vehículos terminados.
Las autopartes tiene aranceles que van desde el tres al cuatro coma cinco por
ciento. En
general el IVA para los países va entre el doce y veinticinco por ciento. Con
respecto al contenido local, este debe ser negociado entre los estados y las
empresas que operen en ese país. En término generales, la base legal para
determinar el origen es que el origen es el país en el cual se produjo el último
proceso substancial u operación que es económicamente justificada. En
el año 1991 se firmó un acuerdo con Japón por el cual se acordó monitorear
la penetración de vehículos japoneses en el mercado europeo entre 1993 y 1999,
quedando liberado el mercado para esos productos en el año 2000. En
el caso de Italia, además de las tarifas y barreras no arancelarias de la Unión
Europea, tiene un IVA que va desde el diecinueve por ciento al treinta y ocho
por ciento dependiendo del vehículo. España aplica un IVA del quince por
ciento a los automóviles y la registración de vehículos tiene un cargo
equivalente al trece por ciento del valor del mismo. 2.2-NAFTA El
Tratado de Libre Comercio entró en vigencia para sus miembros el 1º de enero
de 1994. Lo
más llamativo del tratamiento que adopta para el sector este bloque es la forma
de determinar el contenido regional que en términos
generales sería aceptado de dos formas a elección del exportador:
a)sobre la base del método de valor de la
transacción, y b)el método del costo neto, que tendría que ser alrededor del
cincuenta y cinco por ciento de dicho costo. Se
prohibe la importación de vehículos y equipos usados. Se utilizan licencias de
importación para las operaciones
intra bloque. 2.3-
Estados Unidos de América. Estados
Unidos aplica tarifas a sus importaciones de vehículos que rondan desde el dos
coma cinco por ciento hasta el cuatro por ciento. Además de disposiciones
respecto a seguridad, emisión de gases y consumo de combustible. Está
también el impuesto federal al lujo, el impuesto a las ventas, estatales y
municipales, un impuesto al elevado consumo de combustible por parte de los vehículos.
Los niveles de contenido local alcanzan al cincuenta por ciento para autos de
pasajeros y al sesenta por ciento para vehículos comerciales. 2.4-
Japón. Las
importaciones de autos de pasajeros se pueden realizar de dos formas:
directamente de los productores del exterior (solo vehículos nuevos), o
importar a través de concesionarios (vehículos nuevos o usados). Los
concesionarios que importan no tienen acuerdos de representación con las
terminales, y por lo tanto compran vehículos directamente a concesionarios del
exterior. Los
canales de distribución más comunes para un vehículo incluyen: -
Importaciones
directamente desde las terminales por concesionarios con cadenas de venta a
nivel nacional. -
Compras
por distribuidores, los que son revendidos por agencias y representantes
locales. -
Ventas
a través de cadenas nacionales de concesionarios, agencias y representantes
locales. Los
acuerdos entre las terminales japonesas y los concesionarios no tienen
exclusividad, ni tampoco consulta previa por parte del concesionario antes de
iniciar relaciones comerciales con otra terminal. A pesar de ello subsisten muy
fuertes presiones informales de las terminales japonesas hacia los
concesionarios para que solo comercialicen una marca. Japón
posee arancel cero para vehículos
y autopartes, tampoco tiene requisitos de contenido local o restricciones de
cantidad. Existe un impuesto a los combustibles, y los impuestos se aplican de
igual manera a los autos de producción local como a los importados. Existe
una importante resistencia de los usuarios japoneses a comprar productos
extranjeros. La mentalidad del “compre solo japonés” instalada en el período
de pos guerra fue la llave del crecimiento japonés. Además, en el caso de las
reparaciones deben realizarse solo en concesionarios o talleres autorizados por
el Ministerio de Transporte, los cuales tienden a usar solo repuestos japoneses,
ya sea porque sus dueños son terminales japonesas o porque tienen una estrecha
relación con ellas. 2.5-
China. La
Industria Automotriz China esta bajo el control del estado. En un esfuerzo para
construir una industria local fuerte está desalentando fuertemente las
importaciones. Generalmente
se requiere una licencia de importación. Las tarifas de Importación para vehículos
varían de acuerdo con el tipo de motor, y van desde el treinta, ochenta, ciento
diez y ciento cincuenta por ciento. Están
prohibidas las importaciones de vehículos usados, y a las tarifas se le deben
sumar los impuestos al consumo y al valor agregado. CAPITULO
III 1.Situación
de la Industria Nacional 1.1-
Argentina y el Mercosur en el Mercado Mundial Conjuntamente
con la tendencia mundial durante los años 1990 a 1997, la producción de vehículos
en las industrias automovilísticas argentina y brasileña presentó un
incremento anual acumulado del veintitrés por ciento y doce por ciento
respectivamente. Aún
a pesar de que la participación en el mercado mundial continua siendo escasa,
en ese período ambas industrias cuadruplicaron y duplicaron su participación
en la producción mundial que en el caso argentino aumentó en ese período
desde el 0.2 por ciento al 0.8 por ciento. Producción
Mundial de Vehículos (miles de unidades) País 1990 1993 1997 Estado
Unidos 9783 10898 12094 Canadá 1921 2248 2104 Japón
13487 11228 10976 Alemania 4977 4032 502 Italia 2121 1277 1817 Francia 3769 3156 3830 Reino
Unido 1566 1569 1931 España 2053 1786 2561 Corea
del Sur 1322 2050 2818 Brasil 914 1391 2067 Argentina 100 342 446 Brasil+Argentina 1014 1733 2513 Resto 6541 6808 9591 Total
Mundial 48554 46785 55258 Fuente:
IIE en base a Anfavea y Adefa Las
exportaciones argentinas han presentado un aumento continuado durante ese período
llegando a ser en 1998 de 237.497 automotores, mientras que Brasil mostró
tendencias irregulares de crecimiento. En
igual forma, las importaciones también crecieron, principalmente las de origen
regional. Todas
esta situaciones se dieron como resultado de la legislación aplicable que
permitió a las automotrices concentrar la producción nacional en un reducido número
completando la oferta con modelos importados, esta situación responde a las
economías de escala y al régimen de compensación. 1.2-
Producción Nacional. Sin
duda alguna, el crecimiento que se observaba durante la década de los noventa
alcanzó su pico máximo en 1998, llegando a las 450.000 unidades logrando un máximo
histórico de producción. 1990 99639 Automotores 1991 138958 Automotores 1992 262022 Automotores 1993 342344 Automotores 1994 408777 Automotores 1995 285435 Automotores 1996 313152 Automotores 1997 446306 Automotores 1998 457957 Automotores Fuente:
Adefa, 1999 A
partir de ese año la tendencia cambió por completo, la crisis mundial se hacía
sentir en nuestro país. Comienzan
a bajar las ventas en el mercado interno y la producción nacional pierde la
tendencia alcista logrando solo mantenerse en el nivel de producción gracias a
las exportaciones. Durante
los primeros ocho meses del año 2000, la producción creció un veintiocho por
ciento, y las exportaciones un veinticinco por ciento. Con
este cuadro las empresas automotrices se aferran cada vez mas a la estrategia de
buscar mercados externos de exportación porque no tienen expectativas de un
aumento sostenido del consumo interno. 1.3-El
Sector Autopartista Argentino. La
mayor competitividad en la industria mundial
obliga a los ensambladores a buscar mecanismos para reducir costos,
incrementar su competitividad y asegurar su participación en nuevos mercados
cada vez más exigentes.
Las partes y componentes de los vehículos constituyen los principales
costos en el ensamble (60 a 70% del costo de producción de un automóvil). El
nuevo escenario exige responder a gamas variadas y a escalas de producción
considerables para obtener precios competitivos. Este sector atraviesa un período
de composición- recomposición permanente para responder a las nuevas
exigencias. En los últimos años se observa un proceso de internacionalización
cruzada entre ciertos polos regionales y localizaciones cada vez más alejadas
(producción complementada intra Mercosur). En
cuanto a la Industria Autopartista brasileña, como consecuencia de las
diferentes crisis económicas(fuertes cambio y recesión), han desaparecido
empresas principalmente pequeñas y medianas nacionales. Las grandes empresas y
filiales extranjeras pudieron soportar la crisis reduciendo personal,
estructuras y transformando procedimientos (el empleo llegó a reducirse en una
cuarta parte). Las compañías nacionales líderes comenzaron a adaptarse tecnológicamente
para participar en mercados de exportación, y responder a las demandas
mundiales. Los proveedores brasileños debían estar a la altura del ámbito
internacional para lo cual se asociaron para obtener licencias internacionales o
invirtieron en tecnología y en I&D. En
nuestro país la situación es muy parecida, en 1992 la industria local se
componía de alrededor de 400 empresas. Se estimaba que no todas las empresas se
encontraban en condiciones económicas para enfrentar el nuevo escenario de la
apertura y de competencia instalado por el nuevo régimen automotor. La mayoría
eran firmas medianas proveedoras directas de las terminales. Sin duda la
implantación del Régimen Automotriz provocó un desarrollo significativo
durante los primeros años de los noventa pero solo para las empresas
capacitadas, pero como contraparte el aumento de las importaciones de insumos
produjo una reducción de la cantidad de proveedores, la industria terminal
argentina fue introduciendo cambios
importantes en materia de aprovisionamiento. En este tema se da la aparición de
un nuevo participante encargado de la logística, y se forman “condominios
industriales” en Brasil, la instalación de autopartistas en los parques
industriales o muy cercanos a las firmas terminales (Renault y Fiat, por
ejemplo) y el “consorcio modular” (como es el caso de Volkswagen). La
industria autopartista nacional esta compuesta por aproximadamente 400 empresas,
distribuidas principalmente en Capital Federal, y las provincias de Buenos
Aires, Córdoba y Santa Fe. Cabe destacar el crecimiento de las firmas radicadas
en Córdoba, lo cual se debe a la tendencia a localizarse en las cercanías de
las plantas de armado. En
lo que se refiere al comercio exterior, a
pesar de que las exportaciones crecieron en mayor proporción que las
importaciones, el saldo comercial presenta déficit de importancia, el cual, es
el componente más significativo del déficit comercial total de la Argentina. En
cuanto a la Provincia de Córdoba, alrededor de 90 empresas abastecen a las
terminales locales y durante este año terminarán en los mismos niveles de facturación que en 1999 cuando se
habría reducido de 160 a 100 millones de dólares, debido a la fuerte caída de
la producción automotriz local. Esto provoca un agravamiento de la situación
financiera, derivadas de la imposibilidad de hacer frente al repago de
maquinaria y equipos que exigió el proceso de inversiones registrado durante
los años 1996 a 1998. 2-
La
Evolución del comercio
Argentina-Brasil
durante el 2000. La
recuperación de los niveles productivos viene dada, principalmente, por un
incremento en las exportaciones, las que luego de una caída de casi sesenta por
ciento durante 1999, muestran una tasa de crecimiento positiva en el 2000. En el
primer semestre del año las exportaciones representan un treinta y cinco por
ciento de la producción total. Durante
la década pasada la participación de las exportaciones sobre la Producción
nacional ha ido variando, mostrando un relativo ascenso durante los primeros años
interrumpido por el efecto tequila
recuperándose a partir de 1996 y nuevamente produciendo un quiebre en el
año 1999, para comenzar a recuperarse este año lentamente. En
el caso brasileño también se registraron notables mejorías, ya que durante
este año en los meses de enero a julio la producción creció un veinticuatro
por ciento a pesar de la profunda crisis que ese país ha atravesado durante los
últimos dos años (devaluación, recesión). El efecto de esta crisis no incidió
tanto en la industria automotriz como la crisis del 95 ya que en ese momento la
economía brasileña se encontraba en expansión, con lo que se incrementó el
ingreso de automóviles argentinos. En cambio, durante 1999 Brasil inició un
proceso de sustitución de importaciones, que implicó una fuerte caída de las
exportaciones argentinas. El
crecimiento de la Industria brasileña presenta una importante diferencia
respecto del crecimiento argentino. Mientras que la demanda interna argentina
disminuye algo más del seis por ciento, la brasileña se incrementa casi diez
por ciento, es decir, el crecimiento de la producción brasileña está siendo
absorbido, en parte, por un marcado crecimiento en el mercado interno, donde las
importaciones continúan con su tendencia decreciente, pasando
de una participación sobre el total
de ventas al mercado interno del veintiuno por ciento en los primeros
meses del 98 al once por ciento en el mismo período de este año. Obviamente el
crecimiento de las ventas es puramente abastecido por la producción local. Las
importaciones provenientes de Argentina han perdido participación relativa
sobre el total de importaciones brasileñas. Desde la devaluación del real,
Brasil inició el ya mencionado proceso de sustitución de importaciones, que
impactó fuertemente sobre el sector automotriz argentino; sumado a esto las
importaciones brasileñas comenzaron a diversificar orígenes. Este
proceso de diversificación, también se observa en el caso de las
exportaciones, las cuales han ampliado sus destinos; Argentina ya no es el
centro de las exportaciones brasileñas. En el primer semestre del 2000 las
exportaciones hacia México se incrementaron en un quinientos ochenta por ciento
como consecuencia del acuerdo recientemente firmado entre Brasil y México en el
cual se pactó un arancel reducido para un cupo anual de intercambio (ocho por
ciento en lugar de treinta y cinco por ciento brasileño y veintitrés por
ciento mexicano). 3-La
Industria Automotriz Cordobesa. Aproximadamente
el cuarenta por ciento del PBG industrial de la Provincia está conformado por
Productos Metálicos, Maquinarias y Equipos, un rubro mayoritariamente
relacionado con el complejo automotriz. El porcentaje supera el cincuenta por
ciento del mismo concepto en el caso de la ciudad de Córdoba y su zona de
influencia. La existencia de este conglomerado industrial le otorga a Córdoba
enormes ventajas, tanto por su efecto multiplicador sobre otras actividades como
por el impacto en el nivel de capacitación y entrenamiento de los recursos
humanos provinciales. Diversifica y enriquece la oferta de bienes y servicios
disponibles. Sin
embrago las fuertes fluctuaciones de su nivel de actividad y la influencia de
las mismas sobre la economía local no difieren con lo que acontece en otras
ciudades del mundo de las mismas características industriales. Es por ello que
resulta conveniente promover la idea de una mayor diversificación de las
actividades económicas, fundamentalmente de aquellas que puedan en el futuro
resultar complementarias o afines a la industria automotriz. Debe
señalarse que a las dificultades que soporta el sector por la crisis en Brasil,
deben sumarse la caída de las ventas en el mercado interno y el exceso de
oferta mundial de un producto que, al menos en un amplio rango, se ha
transformado casi en un commodity y
que con la caída de los salarios en dólares en la región asiática empieza a
caracterizarse por la persistente deflación en el precio de los productos. El
efecto más inmediato en Córdoba son las licencias adelantadas, la reducción
de horas de trabajo y la apertura de listas de retiros voluntarios tanto en las
terminales como en la actividad de las autopartistas. Asimismo, se observa una
tendencia a pagar salarios más bajos que en aquellos centros de producción y
consumo con mayores economías de escala, menores costos de fletes y mayor
aglomeración de proveedores e industrias relacionadas al sector, tal como la
región comprendida entre las ciudades de San Pablo, Río de Janeiro, Belo
Horizonte y Curitiba. En
un contexto tan competitivo como el de la industria automotriz, caracterizado
por el exceso de oferta y la sobreinversión, solo un fuerte aumento de la
productividad y la elaboración de productos diferenciados por la escasez de los
recursos necesarios para producirlos (tecnología, investigación y capacitación),
otorgan la garantía necesaria para su futuro, a pesar del ingreso a nuestros
mercados de una oferta con costos salariales que podrían ser aún más bajos
que en Córdoba. La
continuidad del Régimen Automotriz en el Mercosur y los niveles de protección
deberían estar por encima de los que prevalecen en los mercados internacionales
solo por un determinado período de tiempo para lograr las ventajas
competitivas. Esto no significa desentenderse de los problemas que afectan al
sector sino que, hay que contribuir a solucionarlos. La
Industria Automotriz Nacional cierra el 2000 en declinación. La retracción del
consumo y la diferencia con el mercado brasileño acentuaron aún más la crisis
sectorial. Otro motivo fundamental en esta situación es la falta de
competitividad de la Industria Automotriz Nacional. Las
empresas en su mayoría no logran hallar mercados alternativos al Mercosur. El
tamaño del mercado, disminuido por la fuerte retracción sufrida en los últimos
años no justifica la capacidad instalada siendo de urgente necesidad
desarrollar programas de exportación que ayuden a mantener los niveles de
producción necesarios para favorecer el desarrollo industrial. Desde
el año 1997 la crisis destruyó en nuestra provincia más de 10000 empleos. Según
los economistas el problema radica en la estructura productiva de la Provincia,
y una posible alternativa es construir un modelo alternativo. En nuestra
provincia existe mano de obra calificada, apta para desarrollar tecnologías
complejas y a bajo costo. Los
funcionarios de producción de la provincia sostienen que “la modernidad de
las plantas instaladas en Córdoba” es un reaseguro para que la Industria
terminal del automóvil no se desactive a condición de que las empresas
orienten el esquema local a la especialización en modelos de series cortas que
incorporen alta tecnología y requieran de mano de obra calificada. A los
autopartistas les señalan un camino alternativo que evalúan prometedor: la
producción de componentes y conjuntos de lato valor agregado para el mercado
mundial. 3.1-
El caso Volkswagen. La
empresa alemana tiene una planta instalada en nuestra provincia, y a diferencia
de las demás terminales se encuentra trabajando al máximo de su capacidad. La
planta solo se ocupa de la producción de cajas de velocidades. Posee personal
entrenado por la misma fábrica que permite lograr un proceso de producción y
tecnología de punta. La
empresa posee un nivel de competitividad tal que sus productos son incluidos en
modelos que se fabrican en Alemania. Sin
duda alguna la empresa utiliza los mejores recursos de los que dispone la
provincia: mano de obra y tecnología. Además el gobierno provincial ofrece
beneficios impositivos para motivar la inversión. Casi la totalidad de su
producción es destinada a la exportación, principalmente a países extra
Mercosur como España, México y Sudamérica, logrando de esta manera superar
los altibajos del mercado nacional. Para
elaborar la legislación del sector se coincidió a nivel nacional y Mercosur en
adoptar políticas sectoriales debido a la importancia del sector en las economías
de los principales socios del Mercosur. Argentina y Brasil fueron los
precursores en cuanto a acuerdos bilaterales
de Complementación en el sector, en
los años 80´ comenzaron a firmarse diferentes tratados y acuerdos para
determinar pautas comunes que regirían el desenvolvimiento del sector
automotriz y su intercambio comercial. En
1990 se celebró un Acuerdo Bilateral entre Argentina y Brasil en el marco del
artículo 7 del Tratado de Montevideo, y en 1991 se puso en marcha un régimen
especial de protección con un sistema de cupos para la importación de automóviles
y el beneficio para las empresas instaladas de importar con aranceles menores a
los vigentes para los restantes agentes. Como contrapartida se les exigió un
programa de incremento de exportaciones para
compensar las mayores importaciones y un plan de inversiones tendiente a
modernizar y ganar escala en la producción. Este régimen tenía prevista su
finalización para el año 1994, pero fue prorrogado hasta 1999 ampliando los
incentivos y flexibilizando las condiciones de compensación. En
el marco del Mercosur se firmó un acuerdo especial (Protocolo 21) incorporado
al Acuerdo de Complementación Económica N 14 entre la República Argentina y
la República Federativa del Brasil, a
través del cual se regía el comercio bilateral. En
los acuerdos de Ouro Preto de 1994 se establecía el marco[ii]
para elaborar una Política Automotriz Común del Mercosur
que debía estar definida para el 1º de enero del 2000,y hasta entonces
se aplicarían las legislaciones respectivas a cada país, pero siempre en
convergencia hacia una política común. Al no haber logrado
cumplir para esa fecha la Política Automotriz, se prorrogaron las
medidas hasta entonces aplicadas (todas habían sido establecidas con la
consigan de suspender o modificar su aplicación para esa fecha). Hasta
el momento en que se determine la Política Automotriz Común
que regirá el sector a nivel Mercosur los países aplican sus propias
legislaciones, pero con orientación hacia la convergencia con los demás países
para lograr una Política Común A continuación se hará una breve reseña de
las principales Leyes y Decretos que constituyeron las bases para el
funcionamiento y desarrollo del Sector, y que fueron tomadas como referencia
para elaborar una Política Común. 1.1-Ley
21932.Comienzo del Ordenamiento del Sector. 26
de enero de 1979 Esta
Ley fue dictada durante el Proceso de Reorganización Nacional. Es tal vez el
primer intento importante por regular el sector. Los objetivos de esta Ley eran
insertar al sector productor dentro del orden económico general, posibilitar su
mejoramiento tecnológico, permitir la apertura de mercados de exportación, e
inducir una creciente competitividad interna y externa. El Poder Ejecutivo era
el encargado de dictar la reglamentación correspondiente como la clasificación
de vehículos, porcentajes de autopartes importadas, integración nacional, e
intercambio compensado. Sin
duda que la importancia de esta Ley radica en que constituye la base para el
dictado de las demás normas posteriores. Introduce en su artículo 5º las
sanciones que se aplican a las empresas terminales que no cumplieran con las
normas. Las mismas varían según la intensidad
de la falta, y podían consistir en multas de hasta el 50% del monto
actualizado del activo corriente y no corriente, hasta la caducidad de la
autorización para fabricar automotores en el país. Estas sanciones fueron
citadas y de aplicación en la mayoría de los decretos posteriores referidos al
sector. 1.2-Decreto
2226/90.Reordenamiento y Regulación. Octubre 1990. Este
Decreto es dictado en base a la Ley 21932 y al Acta de Concertación del Sector
Automotriz en la cual participó el Gobierno, representantes de empresas y de
organizaciones sindicales del sector. Determina el Reordenamiento y Regulación
del sector. Para
ello, introduce elementos como la clasificación de vehículos en tres categorías
dependiendo del tipo y función de cada uno. Determinaba que para la medición
de la relación importación/exportación (Intercambio Compensado) se utilizarían
los valores ex -fábrica[iii],
a la vez las exportaciones podían consistir en vehículos terminados o
incompletos y autopiezas efectuadas por empresas terminales, sus vinculadas o
empresas que distribuyeran sus productos, mientras que en las importaciones solo
las realizadas por las empresas terminales o sus vinculadas. El porcentaje mínimo
originario del sector autopartista independiente[iv] era del 20 % y 25 % sobre el valor ex – fábrica[v];
el cumplimiento de este requisito debía ser acreditado anualmente. En tanto que
el máximo de productos importados que se podía incorporar era del 24%, 36% y
42 % respectivo para cada categoría de automóviles. Para el Programa de
Intercambio Compensado el valor ex –fábrica de las exportaciones debe ser
igual o superior al de las importaciones que solo podían consistir en
autopiezas, nuevas y que cumplieran con las condiciones de origen. Los
programas eran anuales. Las
empresas que lograran una relación exportación/importación que superara
1.25/1 podían optar entre aumentar el contenido de materia primas importadas o
desgravaciones arancelarias, o combinar ambos beneficios. Se
establecía también el sistema de cuotas de importación de vehículos. La
cantidad de unidades fue ampliada a través del decreto 997/91 debido a que se
había producido una reducción en los precios de venta al público, un
mejoramiento del acceso y costo del crédito
para la compra de vehículos lo que determinó un incremento en las ventas. Por
este motivo se ampliaron los cupos de importación llegando a 6800 unidades para
la Categoría A (automóviles de pasajeros) y 1200 unidades para la Categoría B
(vehículos tipo pick-up, utilitarios, furgones).
1.3-Decreto
2677/91.Reordenamiento de la Industria Automotriz. 20
de diciembre de 1991. Este
decreto específicamente reglamenta la Ley 21932. Introduce modificaciones para
orientar la inserción del sector en el mercado internacional, para mejorar las
condiciones de calidad y precios para ser accesibles al consumidor y a mercados
extranjeros. Intenta también que
la industria nacional autopartista participe de las exportaciones aunque no con
demasiado énfasis, ya que no introduce normas específicas. Este
decreto reclasifica los automotores en dos categorías A y B. En cuanto a la
incorporación de autopiezas importadas en la producción de automóviles
determina que hasta el 31 de diciembre de 1995 podría ser de hasta el 40 % y
42%, comenzando a disminuir a partir de 1996. Las
empresas terminales radicadas en el país, para producir
vehículos automotores que incorporen partes y piezas importadas, debían
cumplir con ciertos requisitos como: §
Presentar
un plan de reconversión, que involucre inversiones, la producción en
el país de modelos que no guarden rezago con respecto a la producción en las
casas centrales, y el modo en que alcanzarán la compensación de balanza
comercial. §
Acreditar
exportaciones que como mínimo compensen uno a uno, en divisas, sus
importaciones. Las importaciones y exportaciones serán medidas en valores
FOB. §
Presentar
Programas de Intercambio Compensado. Estos Programas podían ser anuales o
plurianuales, en cuyo caso tenían un máximo de tres (3) años y presentar con
antelación sus programas de producción de modelos. §
Las
exportaciones totales anuales debían contener como mínimo un veinticinco por
ciento (25%) de productos originarios del sector autopartista independiente
sobre el valor FOB de exportación. En
las exportaciones además de computarse las realizadas por la empresa, por
empresas vinculadas o las de empresas comercializadoras de sus productos, se
incluyen las exportaciones de autopartes promovidas
por la terminal que autopartistas independientes
hubieran cedido sus créditos de exportación, y adicionalmente podían computarse como si fueran exportaciones el cuarenta por ciento (40%) de
los montos de las inversiones efectuadas por las terminales mediante la
adquisición de activos fijos de origen nacional que se destinen en forma
permanente a la producción en el país. Para
obtener desgravaciones arancelarias y demás beneficios brindados en el ámbito
del Mercosur, las empresas terminales[vi]
deben efectuar sus operaciones a través de Certificados de Importación
emitidos por la Secretaria de Industria, Comercio y Minería del Ministerio de
Economía y Obras y Servicios Públicos. Pueden completar su oferta de vehículos
en mercado nacional mediante la importación de vehículos nuevos, sujeta a
diferentes exigencias. Durante
los años siguientes se fueron dictando diferentes decretos y resoluciones que
fueron regulando, especificando o modificando la Ley y Decreto antes
mencionados, pero todas mantenían la base
proporcionada por éstos. A
fines de 1999, la situación de la Industria era totalmente diferente a la de
comienzos de los 90`.Los mercados regionales entraban en crisis, repercutiendo
negativamente en las posibilidades de exportación del sector automotriz,
produciendo desequilibrios en la Balanza Comercial de las empresas. Es por esta
situación y para disminuir el efecto negativo que produciría la caducidad de
las mediadas hasta entonces aplicadas que a través del Decreto 1522/99 se
decide ampliar la vigencia de los Programas de Intercambio Compensado aprobados
hasta el 31 de diciembre de 2000, y se autorizó a emitir Certificados de
Importación y de Cesión de exportaciones de autopartes hasta el 31 de
diciembre de 1999. 1
Fijar un Arancel Externo Común para vehículos terminados y autopartes que no
supere el máximo consolidado en la OMC (35%), comercio libre dentro de la región,
y ausencia de estímulos o incentivos que introduzcan distorsiones en la
competencia regional. 2
Posteriormente de determinó utilizar valores FOB 3
Compuesto por todas las empresas fabricantes de autopartes cuya gestión no está
controlada por empresas terminales o subsidiarias. 4
Será el valor de los bienes terminados puerta o salida de fábrica para su
despacho, excluido el costo de embalaje. 5
Empresas debidamente autorizadas que desarrollan en el país actividades
industriales destinadas a la fabricación de automotores, con ajuste a la Ley Nº
21932 y sus normas reglamentarias. CAPITULO
V 1-
Política Automotriz Común Después
de más de dos años de negociaciones, y a meses de la finalización del período
de transición establecido en el año 1994, y ante la necesidad de establecer
una Política Automotriz Común como obliga la Decisión CMC 29/94, en mayo de
1999, funcionarios argentinos y brasileños logran un acuerdo marco que debía
ser cerrado y firmado en Asunción del Paraguay en junio de ese año, en la
Cumbre del Mercosur
(hecho que no ocurrió). En
ese momento Argentina y Brasil acordaron que el contenido mínimo regional que
debían contener los productos sería del sesenta por ciento (60%), y que el
cuarenta por ciento (40%) restante podría ser importando a aranceles del 14%,
16%, y 18%, según las piezas. A
su vez, Argentina pretendía que de ese sesenta por ciento el cincuenta por
ciento fuera originario del país en que estuviese radicada la fábrica, algo
que los autopartistas locales pelearon con uñas y dientes. En
ese acuerdo marco se determinó también el libre comercio intrazona al
finalizar el período de transición, en cuanto a los aranceles de vehículos
terminados no fue resuelto, hasta ese momento un importador que no fabricaba en
el Mercosur debía pagar un arancel del 33% en Argentina, y del 48% en Brasil,
mientras que los fabricantes (una terminal) pagaban la mitad –16.5% en
Argentina y 24% en Brasil-. Anfavea y Adefa[vii]
propusieron un arancel único del 35%, aunque las terminales insistieron en que
el arancel sea del 50 por ciento cuando importen vehículos fabricados en las
plantas de sus casas matrices, pero estos aranceles no están permitidos por la
Organización Mundial del Comercio. A
nivel Mercosur se reconoció para Paraguay y Uruguay un cronograma ascendente
del Arancel Externo Común y el arancel diferenciado de partes y piezas, con la
intención de que el bloque vaya armonizando su Política Automotriz. Este
acuerdo no fue firmado por la complejidad de las negociaciones y la sensibilidad
del sector, y distintas diferencias no solo bilaterales entre Argentina y Brasil
sino también con los demás socios. El
24 de marzo del 2000, se produjo el avance
quizás más significativo de los últimos años al firmar los
presidentes Fernando Enrique Cardozo y Fernando de la Rua las pautas que regirían
la política automotriz de los dos países hasta el 01 de enero del 2006, fecha
en que finalizará el período de transición. Se aplicaría desde entonces un
arancel del 35% para importaciones desde terceros países, sin cupos. Se impuso
que el 30 % de las piezas sea de origen local y el 60% de origen regional, y un
25 % para los camiones. De
esta forma no se tomaron en cuenta los reclamos del sector privado por una tasa
diferencial. El lapso determinado para el período de transición obedece a dos
motivos fundamentales: por un lado para evitar procesos de desinversión, y por
otro a la necesidad de aceptar la vigencia de los beneficios fiscales que
ciertos estado brasileños otorgaron para favorecer la instalación de plantas
en sus territorios. El
sector automotriz da cuenta de un cuarto del comercio interno del Mercosur.
Paraguay y Uruguay objetaron el acuerdo por considerar que protegía demasiado
las industrias de sus socios, productores netos de autos, mientras que bloqueaba
sus propias posibilidades de importación desde terceros países. Uruguay
mantiene diferencias con el nivel arancelario, mientras que Paraguay pretende
resguardar su derecho de importar vehículos usados. Al respecto, accedieron a
tener un arancel del 23% gradualmente hasta el año 2006. Uruguay
a diferencia de Paraguay, cuenta con una pequeña industria terminal de autos
que vive de la exportación al Mercosur sobre la base del arancel comunitario.
Las exportaciones de autos y autopartes se reparten un 65% con destino a
Argentina y 35% a Brasil[viii].
Exige mayor flexibilidad de parte de los mercados de Brasil Y Argentina, adonde
solo podrían exportar, si hay acuerdo cuatripartito, 20 mil unidades a cada país,
ya que la tarifa aduanera extrazona es un asunto secundario al ser sus
importaciones en ese rubro solo del 25 por ciento. 2.
Los puntos principales de discusión en la elaboración de la Política
Automotriz Común Las
principales cuestiones que son objeto de discusión son las que se refieren al
comercio intrazona y a la norma de origen que debe satisfacer a la industria
instalada. Es de interés de ambos gobiernos finalizar con el tratamiento
arancelario preferencial para los productores instalados y establecer, para el
flujo de comercio extrazona, un Régimen general de Libre Comercio, limitado
solo por un Arancel Externo Común del treinta y cinco por ciento (nivel máximo
permitido por la Organización Mundial del Comercio). Por el contrario las
empresas terminales insisten en la prórroga del régimen vigente que les
permite importar vehículos y autopartes con un arancel preferencial. Además,
Argentina pretende excluir del trato diferencial a las
inversiones realizadas en Brasil al amparo de subsidios o incentivos explícitos. En
cuanto al Régimen de Intercambio Compensado, ha cumplido un doble propósito,
estimular las exportaciones y, también ha impuesto un tope a las importaciones,
pero su eventual mantenimiento en el futuro generaría controversias en la OMC. La
implementación de un Régimen de Libre Comercio Intrazona no introduciría
cambios significativos, ya que los bienes comprendidos dentro del régimen
actualmente no pagan arancel
de importación. Con
respecto a los Requisitos de Origen, ambos gobierno coinciden en la conveniencia
de asegurar un mínimo de integración del sesenta por ciento de partes
regionales, pero la diferencia surge de la propuesta Argentina de determinar
además, dentro de ese sesenta por ciento un porcentaje mínimo de contenido
local(del país productor), demanda que surge del sector autopartista local.
Pero la introducción de un Requisito de Origen mínimo de integración regional o nacional implica un reconocimiento de que los países
involucrados son menos competitivos que el resto del mundo, también se
convierte en una restricción a libre comercio mundial y regional, al tratarse
de una reserva de mercado. Sin embrago, este sistema es utilizado en la mayoría
de los centros productores a nivel internacional. Como
se observa, la determinación de una Política Automotriz Común reconoce mucho
inconvenientes que van en desmedro del proceso de integración reconocido en la
formación del Mercosur, pero tiene un aliciente fundamental
que apoya la evolución del proceso de negociación: la importancia de
ese sector no solo a nivel económico, sino también social por la cantidad de
personas que dependen del desarrollo de esta industria. 3-Decreto
660/2000, Régimen Común Automotriz. El
1 de agosto del 2000, el Poder Ejecutivo Nacional, sin previo aviso al sector ni
al Gobierno de Brasil lanzó el Decreto 660/2000, disponiendo su aplicación
automáticamente. Este lanzamiento dio lugar en principio a dos problemas: por
un lado el desconocimiento del gobierno del país vecino y su disconformidad con
algunas de las medidas que en él se determinaban que a su entender no coincidían
con el acuerdo suscripto el 30 de junio del 2000, y por otro, la disconformidad
de la industria local no solo por la falta de un período de adecuación para
alcanzar las exigencias que impuso el decreto sino también su desacuerdo con el
mismo. El
Decreto fue dictado a través de las facultades conferidas por la Ley 21932, y
ante la necesidad de cumplir con la exigencia establecida en la Decisión del
Consejo del Mercado Común (CMC) Nº 29/94, que es establecer el Régimen
Automotriz Común del Mercosur que debía entrar en vigencia el 1º de enero del
año 2000, reemplazando las reglamentaciones internas de los Estados Parte. 3.1-
Contenido del Decreto En
principio determina el ámbito de aplicación, que comprende productos nuevos y
sin uso, y de los capítulos 84 y 87 de la Nomenclatura Común del Mercosur.
Establece también una nueva categorización de los productos. El
arancel de Importación de los productos automotores cuando provengan de países
no miembros llega en algunos casos a 35 por ciento (automotores). En el caso de
la importación (durante el año 2000) de ómnibus, camiones, tractores,
carrocerías y maquinaria vial se le adiciona 3 puntos porcentuales al arancel
correspondiente. Para las empresas que estén inscriptas en el Registro de
Empresas Productoras (fábricas) podrán importar autopartes para producir
bienes desde países ni miembros del Mercosur, tributando un arancel que llegará
en forma gradual al 14 por ciento en el año 2005. Estas empresas deberán
llevar una contabilidad separada de estas operaciones y presentar en carácter
de declaración jurada los estados contables de la Empresa y el destino de los
bienes importados correlacionándolos con la producción. A su vez los
autopartistas que estén inscriptos en el Registro tienen derecho a importar
autopartes para producción desde países no miembros a un arancel del ocho por
ciento, siempre que cuenten con programas de fabricación aprobados, y las
autopartes que no sean producidas en el Mercosur abonarán un arancel externo
común del dos por ciento. Los
bienes provenientes de la República Federativa de Brasil, ingresarán sin
tributar derechos de importación siempre que tales operaciones se realicen al
amparo de un certificado emitido por la Autoridad de Aplicación (Secretaria de
Industria y Comercio). Dicho certificado será extendido cuando se hayan
acreditado exportaciones a ese destino u obtenido crédito de exportación
mediante la cesión de parte de una empresa inscripta en el Registro, siempre
desde la vigencia de este decreto. Para
las empresas que importen sin los certificados se establece el Régimen de
Garantías Aduaneras por el cual deberán garantizar ante la Dirección General
de Aduanas el valor correspondiente al setenta
o setenta y cinco por ciento de los aranceles según corresponda. Para
liberar las garantías las empresas deberán acreditar exportaciones realizadas
a Brasil. A
partir de la fecha del decreto los productos producidos en Brasil serán
considerados extrazona cuando: §
Sean
producidos en plantas que reciban incentivos y/o apoyos promocionales,
sectoriales y/o regionales, sea desde los Gobiernos Nacionales y sus entidades
centralizadas o descentralizadas, de las Provincias, Departamentos o Estados, o
de los Municipios, salvo las empresas terminales radicadas en Brasil que se
hubieren protocolizado para su habilitación antes del 31 de diciembre de 1999. §
Hubieren
recibido inventivos vía reembolsos, reintegros u otros beneficios a la
exportación. El
principal problema que surgió con este Decreto es sobre la determinación de
los requisitos de origen. Los productos serán considerados originarios de los
Estados Parte cuando incorporen como mínimo un contenido regional del sesenta
por ciento resultante de la fórmula: Sumatoria
del Valor CIF de las Partes y Piezas Importadas de Extrazona Valor
del Bien FOB ex – fábrica antes de impuestos. Para
las piezas y partes el cálculo del contenido regional se medirá de acuerdo a
la aplicación de la Regla General de Origen del Mercosur[ix],
en el marco de lo establecido en el Protocolo Adicional al ACE Nº 18. A
la vez, los fabricantes deberán incorporar a los productos un contenido local
(producido en el país en que está radicada la empresa) del treinta por ciento,
es decir, el cincuenta por ciento del contenido regional. Para medir el
contenido local se utiliza la siguiente fórmula: Sumatoria
del valor de partes y piezas producidas en la Rep. Argentina Sumatoria
del valor del total de partes y piezas incorporadas al bien final Las
partes, piezas, conjuntos y subconjuntos y neumáticos importados se valorizarán
a valores CIF, y a los conjuntos y subconjuntos se les deducirán las partes y
piezas importadas que les hayan sido incorporadas. A partir del 1º de enero del
2003 no se aceptará la adquisición del contenido local, y las partes y piezas
importadas con certificados desde la República Federativa de Brasil no podrán
ser computados como contenido local. Las
empresas productoras que no cumplan con lo estipulado en el decreto deberán
abonar una multa equivalente al cien por cien del porcentaje del incumplimiento
multiplicado por el valor de la producción total anual de la empresa, si el
incumplimiento de la terminal se debe a una falsa declaración del fabricante de
autopartes, la multa deberá ser abonada por éste. El monto de la multa no podrá
superar en ningún caso la sanción prevista por la Ley 21932. Se
prorroga la vigencia de los
certificados para Programas de
Intercambio hasta el 31 de marzo del 2001, y se establece la prohibición de
importación de bienes usados de las autopartes, y no se nacionalizarán los vehículos
usados, salvo excepciones previstas. Desde
el 1º de enero de 2001 no se admitirá la destinación suspensiva de importación
temporaria, ni el Draw-Back, para la fabricación de productos automotores,
cuando los bienes finales sean destinados a su exportación a Brasil. 4-La
discusión después del Decreto 660/2000. Lo
establecido en el Decreto 660/2000 solo tuvo
aplicación en nuestro país y no totalmente. Las discusiones y
diferencias continuaron, en noviembre de este año se reanudaron las
negociaciones con el objetivo de determinar finalmente la Política Automotriz
Común. La
Argentina intentó convencer a las empresas sobre las ventajas de rebajarles
impuestos (sin confirmaciones y para abaratar costos con vistas a exportaciones)
a cambio de un mayor componente nacional de piezas en sus vehículos. El
20 de noviembre del 2000 lo negociadores de ambos países se reunieron para
intentar lograr el acuerdo que permita un intercambio por 2.000 millones de dólares. Brasil
no se oponía a que los autos argentinos tengan un porcentaje de componentes
locales pero, al igual que las empresas terminales, pretendían que ese
componente se mida por proceso o conjunto de piezas y no más de cuarenta por
ciento, y tampoco medido pieza por pieza como propuso Argentina. Esto reduciría
el componente local al que aspira nuestro país, quien mantuvo su posición a
pesar de no contar con el apoyo del sector privado, argumentando que así se
realiza en el Tratado de Libre Comercio y que la ventaja de este Régimen es que
permite recomponer la producción de los autopartistas. Las
pautas a trabajar para destrabar el conflicto fueron,
por un lado, reconocer un máximo del treinta por ciento de autopartes de
fabricación nacional para la producción argentina luego de un período de
tiempo de adaptación, y la posibilidad de una desgravación impositiva para las
terminales que cumplan al máximo ese porcentaje. Esta propuesta tiene origen en
la Asociación de Fabricas de Automotores de Argentina, y apunta a que la
necesidad de cumplir con ese porcentaje no implica una caída en los niveles de
calidad internos, ya que se le otorga un lapso a los fabricantes de partes
locales para adaptarse a los cambios. Por
otra parte, se discutió sobre la idea de rebajar impuestos para algunos modelos
o directamente a la producción total de una empresa terminal, que sin necesidad
de ese período pueda cumplir con los requisitos de origen. Mientras
tanto no se avanzaba sobre la forma de medir el contenido local de autopartes,
que según las terminales de ambos países y el gobierno brasileño se debe
medir tomando en cuenta el conjunto de piezas. Durante esta etapa de las
negociaciones se dispuso como fecha límite el 15 de diciembre de 2000 para
terminar de negociar este punto, determinando que si para esa fecha no hay
acuerdo, el régimen no tendría vigencia legal, ya que reglamenta el comercio
automotriz por cinco años. Si no hay solución en el conflicto el régimen
debería ser prorrogado o
denunciado como “sin vigencia legal”. 5-
Política Automotriz Común: Acuerdo definitivo Después
de meses de negociaciones, el 22 de noviembre del 2000 Argentina y Brasil
finalmente logran un acuerdo y tendrán desde el año próximo una Política
Automotriz Común hasta el año
2006. La
conclusión de las negociaciones tuvieron como resultado una Doble Vía para medir el cálculo de autopartes de fabricación
local. Por un lado, (según el texto firmado) se acepta el porcentaje del
treinta por ciento medido pieza por pieza según la interpretación Argentina, y
por otro, será válido el criterio de conjunto de piezas de Brasil. En este
caso, el porcentaje de componentes nacional será de cuarenta y cuatro por
ciento. Habrá un plazo de adecuación para las terminales locales que finalizará
en agosto del 2002, y se evaluará en el futuro la aplicación de eventuales
subsidios impositivos para las empresas automotrices que logren el porcentaje
sin mayores problemas. Paralelamente
a las negociaciones oficiales, los representantes del sector privado de los dos
países habían llegado también a un acuerdo, que en general coincidió con el
firmado por los gobiernos pero interpretaba como única forma válida cuarenta y
cuatro por ciento de componentes locales medidos como conjuntos de piezas. §
Para
medir el contenido local se aplicarán las dos fórmulas, treinta por ciento
tomado como pieza por pieza, y cuarenta y cuatro por ciento de piezas por
conjunto, en ese caso se tendrá la posibilidad de admitir treinta y dos por
ciento de componentes importados. §
Debido
a la situación de las empresas instaladas en Argentina y las locales
habrá un período de adecuación de dos años para los automóviles y tres para
los camiones (2002 y 2003 respectivamente). §
Se
formará un Comité Automotor del Mercosur que verificará el cumplimiento del
acuerdo y estudiará la posibilidad de rebajas impositivas. §
Nuestro
país no tendría necesidad de un nuevo Decreto y simplemente emitiría
reglamentaciones aclaratorias al Decreto 660/2000. 6.
Posición de las Empresas ante el Acuerdo Las
Empresas a través de Cristiano Rattazzi, titular de ADEFA, la Asociación que
lo representa, en un reportaje de fecha 23 de noviembre del 2000, dejaron en
claro su postura frente al Acuerdo: “Estaba
clara la posición del sector privado. Para los camiones de había establecido
un contenido de veinticinco por ciento medido por proceso y apareció un treinta
y siete por ciento, diferencia que las empresas de camiones no pueden soportar.
En auto se habló de treinta y siete por ciento y se estableció un cuarenta y
ocho por ciento” Alega
también que Brasil pensó que firmaba lo que se había acordado, y que
Argentina firmó lo que siempre quiso no lo que acordó. Esperan que se
modifique antes del 15 de diciembre fecha en que se realizaría la firma
definitiva. “De
no modificarse- asegura- el costo de la fabricación de los autos va a aumentar,
bajará la competitividad y disminuirá la posibilidad de producir en la
Argentina”. De
estas declaraciones se deduce que los
conflictos parecen no tener fin, y podrían surgir nuevas diferencias que empañe
el entusiasmo mostrado por los gobiernos quienes dan por descontado la firma de
todos los socios para formar así la Política Automotriz Común del Mercosur. 6
Cámaras que agrupan a las terminales automotrices en Brasil y Argentina. 7
Datos aportados por MERCOSUR.COM, Julio del 2000. 8
Son considerados originarios los elaborados íntegramente en el Mercosur
(materias primas y valor agregado regional), cuando utilicen materias primas
extrazona pero posean un 60% de valor agregado regional o que el valor CIF de
los insumos importados no supere el 40% del valor FOB. CONCLUSIONES De
lo presentado en este trabajo, puedo obtener entre otras, las siguientes
conclusiones: §
La
necesidad de adoptar una Política Automotriz Común queda establecida en el
Tratado de Asunción firmado en la formación del Mercosur, por el cual se
determina que este mercado implicará la libre circulación de bienes, servicios
y factores de la producción entre los países miembros, y el establecimiento de
una Arancel Externo Común y la coordinación de políticas macroeconómicas y
sectoriales. La política sectorial adoptada para el sector automotriz apunta
a esos objetivos para fortalecer el proceso de integración. §
A
través de los años se evidencia cierta voluntad de los gobiernos argentinos
para lograr el desarrollo del sector a través de la protección brindada por la
legislación pero insuficiente al no ser complementada con otros sectores. §
Si
bien las medidas sectoriales son bastante abarcativas y completas, pienso que no
protege ni incentiva a la industria nacional. §
Una
de las falencias (a mi entender) es la falta de determinación de planes de
apoyo para las empresas en los procesos de adecuación
y excluye en la mayoría de las regulaciones al sector autopartista local
que se desempeña (particularmente las Pymes) en condiciones totalmente
diferentes a las grandes estaciones terminales que de diferentes maneras ven
subsidiadas sus producciones. §
La
política sectorial permitió un desarrollo sostenido durante varios años y
contribuyó a lograr un cierto posicionamiento a nivel mundial de nuestra
industria, aunque la falta de complementación a través de financiamiento y
capacitación, o de incentivos a la producción ( ya sea impositivo, a través
de subsidios indirectos, reducciones impositivas, reintegros) ha hecho que en
los últimos dos años la industria sufra una detención en su ritmo de
crecimiento que se venía dando en la década de los noventa hecho que perjudica
el nivel de competitividad
alcanzado. §
La importancia del sectores aún mucho mayor en nuestra
provincia debido a la gran cantidad de capacidad instalada y mano de obra
ocupada. Por estos motivos, considero que debería ser objeto primordial del
gobierno implementar planes de acción para reactivar y reorganizar el sector,
una de las maneras sería instalar en la mentalidad de los empresarios una
conciencia exportadora y asesorar sobre los beneficios que estas operaciones
generan, que van más allá de servir para sortear los altibajos del mercado
local. §
En
cuanto al Comercio Argentina- Brasil, la situación del país cada vez será
peor hasta tanto los gobernantes no reconozcan la incidencia del costo argentino
en la economía y su impacto en el ámbito social, ya que es justamente este
costo quien ha llevado la industria cordobesa a esta situación problemática. §
El
Acuerdo firmado en noviembre último brinda cierto grado de previsibilidad de
los acontecimientos futuros. Pienso que las diferencias que surgen con los
empresarios no son por el acuerdo firmado sino por que la situación
nacional no permite cumplir con los requisitos del acuerdo y aún así ser
competitivos y obtener cierta rentabilidad. Si observamos lo pactado, no difiere
demasiado de la legislación aplicable en otros países, lo que si difiere, y
demasiado, es la situación de los firmantes en cuanto a los costos de producción,
motivo por el cual se da el traslado en muchos casos de la producción de partes
o modelos a Brasil, y en alguno casos hasta el traslado de empresas completas. §
El
tamaño del mercado nacional y la demanda interna no alcanza para justificar una
industria moderna con la capacidad de la instalada pero el mercado ampliado al
Mercosur sí, es por esto que es necesario garantizar un sector industrial
productivo con capacidad para atender el mercado. §
Las
políticas que se adopten deben ser conducentes a lograr el equilibrio en
producción, empleo y desarrollo entre los miembros, de lo contrario aumentará
nuestra desventaja frente a Brasil. §
No
debe olvidarse el problema social que implica el deterioro del sector ya que,
por ejemplo, en nuestra provincia las empresas terminales han
tomado en el último año,
medidas como despidos, licencias adelantas, reducción de la jornada laboral,
retiros voluntarios, etc., lo que no solo disminuye el poder adquisitivo de la
población influyendo en desmedro de otros sectores, sino que además genera un
clima de inseguridad en que viven las personas dependientes del sector. §
Creo,
para finalizar, que el problema principal no radica en la legislación sectorial
-aún pudiendo esta presentar algunas falencias- sino en la política y economía
nacional que dificultan no solo el
desarrollo del sector automotriz sino el país en general. Particularmente en la
Industria Automotriz existen medidas que podrían aplicarse que si bien en el
corto plazo implicarían un aumento en el gasto público o una reducción en los
ingresos de la Nación, son medidas que podrían aplicarse aunque más no sea
por un determinado período de tiempo en el cual la industria recobraría
productividad y competitividad, como son reducir o eliminar
impuestos (por ejemplo el del Gas Oil, IVA, Ingresos Brutos, Ganancias,
etc), incrementar incentivos a las exportaciones extrazona y hacer conocer casos
como la empresa Volkswagen o Ligget que superaron la brasil-dependencia, y
brindar apoyo a la industria local en igual proporción que a las empresas
extranjeras para lograr la actualización en tecnología y de competitividad
para poder insertarse en el comercio internacional. BIBLIOGRAFIA
UTILIZADA -
Ley 21932 del año 1979 -
Decreto 2226/90 -
Decreto 997/91 -
Decreto 2677/91 -
Decreto 1522/99 -
Decreto 660/00 -
Recortes periodísticos Diario La Nación: ”Volvió la tensión con
Brasil por el Régimen Automotor” por Luis Esnal, Martes 08 de agosto de 2000. -
Recortes periodísticos Diario Ambito Financiero: “Argentina y Brasil
en avance más grande de tres últimos años” por Carlos Burgueño,Viernes 24
de marzo de 2000 -
Recortes periodísticos Diario Ambito Financiero: “Autos, comienza hoy
la Argentina otra dura discusión con Brasil”, Lunes 20 de noviembre de 2000. -
Recortes periodísticos Diario Ambito Financiero : “Argentina y Brasil
alcanzaron acuerdo por el Régimen Automotor” Miercoles 22 de noviembre de
2000. -
Recortes periodísticos Diario Ambito Financiero: “Rechazaron las automotrices
acuerdo firmado con Brasil”,Jueves 23 de noviembre de 2000 -
Recortes periodísticos Diario La Voz del Interior: “Que se negocia en
el Régimen Automotor de transición” por Laura Gonzales, Domingo 23 de mayo
de 1999. -
Recortes periodísticos Diario La Voz del Interior: “Vamos por
partes” por Alejandro Carrizo,Domingo 15 de octubre de 2000 -
Informe Interno emitido por Empresa Volswagen, Año 2000.- -Informe
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17 de diciembre de 2000.
En
páginas de Internet: -
www.elmedio.com/bolsacomercba/ ¨
“Sector
Automotriz”, Informe del Instituto d Investigaciones Económicas, Setiembre de
1998 ¨
“Hacia
un mejor entorno competitivo de la producción automotriz en Argentina”,
Documento de Trabajo 82 de la CEPAL, Julio de 1999 ¨
“Inversión
Extranjera Directa en Argentina”, Informe de la CEPAL, Octubre de 1999 ¨
“Argentina-Brasil.
Evolución del Sector Automotriz”, Informe Consultora Ecolatina, Agosto de
2000 Publicación enviada por Requena, Noelia Laura Contactar http://www.secomex.com.ar Código ISPN de la Publicación EpZEAZyEZyZDLgbFmI Publicado Saturday 20 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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