Monografias | Estudio sobre movilidad y barreras arquitectónicas: existen serios problemas de accesibilidadEstudio sobre movilidad y barreras arquitectónicas: existen serios problemas de accesibilidadResumen: La accesibilidad arquitectónica, urbanística y en el transporte es un derecho básico para las personas discapacitadas. Para valorar hasta qué punto las diferentes administraciones han trabajado en este ámbito, y con el ánimo de sensibilizar a la población en general, la OCU ha analizado la accesibilidad en 143 edificios de uso público repartidos en 12 capitales de provincia. La revista
OCU-Compra Maestra, de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU),
publica en su número de marzo un estudio sobre movilidad y barreras
arquitectónicas realizado en doce ciudades españolas (Badajoz, Barcelona,
Bilbao, La Coruña, Madrid, Murcia, Pamplona, Salamanca, Santa Cruz de Tenerife,
Sevilla, Valencia y Zaragoza), en un total de 143 edificios de uso público. El
estudio revela que uno de cada dos edificios visitados es de difícil acceso
para una persona discapacitada. Los obstáculos son tales, que un minusválido
apenas podrá recorrer unos metros dentro de él, si es que llega a la puerta. La accesibilidad arquitectónica,
urbanística y en el transporte es un derecho básico para las personas
discapacitadas. Para valorar hasta qué punto las diferentes administraciones
han trabajado en este ámbito, y con el ánimo de sensibilizar a la población
en general, la OCU ha analizado la accesibilidad en 143 edificios de uso público
repartidos en 12 capitales de provincia. Un problema que afecta a todos Los problemas de accesibilidad
afectan especialmente a los minusválidos en silla de ruedas, aunque éstos no
son los únicos perjudicados: según el Instituto Nacional de Estadística, un
9% de la población tiene deficiencias que le dificultan desplazarse, ver, oír,
comunicarse, etc. Pero lo cierto es que una buena
accesibilidad beneficia a todos: cuando se lleva a un niño en una sillita,
cuando se cojea por culpa de una lesión, cuando se va cargado, o simplemente,
porque un acceso sencillo es sinónimo de comodidad. A pesar de ello, el estudio de
OCU-Compra Maestra revela que la mitad de los edificios de uso público
visitados tienen problemas de accesibilidad. Se trata de obstáculos y barreras
tales que, en muchos casos, pueden llegar a impedir a un minusválido cumplir
con una obligación (pagar un impuesto), hacer uso de un derecho (pedir el
subsidio de desempleo) o disfrutar de actividades lúdicas o culturales (ir al
cine). Accesibilidad exterior La primera parte del estudio se
centró en los medios de transporte y las barreras urbanísticas que pudiese
haber en los alrededores de los edificios analizados. - Más de la mitad de los
edificios no tienen cerca de la entrada pasos de peatones adecuados para sillas
de minusválidos; bien porque no tienen vado, o porque aún teniéndolo están
mal construidos y tienen un escalón con un desnivel superior a 3 cm. - Tan solo una tercera parte de
los edificios dispone de plazas reservadas para minusválidos frente a la puerta
principal; además, apenas una quinta parte de estos edificios cuenta con un
parking cercano donde haya plazas reservadas para ellos. - La mayoría los edificios
contaba en sus cercanías (a no más de 200 m) con alguna parada de autobús,
metro o tren adaptada para personas discapacitadas. Sin embargo, el grado de
adaptación no siempre es el ideal: por ejemplo, aunque la plataforma baja de un
autobús facilita su uso a ancianos, niños y otras personas de movilidad
reducida, un minusválido en silla de ruedas necesita además una rampa
extensible. En definitiva, en lo que respecta
a la accesibilidad exterior (transporte y urbanismo), los resultados del análisis
dejan mucho que desear: el 39% de los edificios de uso público analizados son
poco o nada accesibles. Accesibilidad interior
El núcleo del estudio fue el análisis
interior de los edificios seleccionados. Lo que se conoce como accesibilidad
arquitectónica. - El principal problema de acceso
al que se enfrenta una persona con minusvalía son las escaleras. Pues bien, en
cuatro de cada cinco de cada diez edificios visitados había dos o más
escalones; en estos casos, únicamente el 40% de los edificios tenían medios
alternativos (rampas, ascensores, plataformas) para superarlos. - Aunque ocho de cada diez rampas
eran utilizables por una persona en silla de ruedas, únicamente un 9% fueron
sido valoradas con la máxima puntuación; las deficiencias más comunes fueron
una excesiva pendiente, su estrechez, la falta de espacio para maniobrar y la
ausencia de una barandilla para apoyarse. - La presencia de un ascensor
para subir o bajar de planta es imprescindible en el caso de las personas
discapacitadas. A pesar de ello, el 13% de los ascensores analizados son difícilmente
utilizables, o incluso imposibles de usar por un minusválido en silla de
ruedas. Las razones principales fueron la estrechez de la puerta y las reducidas
dimensiones interiores. - En cuanto a las plataformas
elevadoras, dos de las doce que se analizaron (situadas todas ellas en la
entrada del edificio) estaban fuera de servicio. - La puerta es otro de los obstáculos
principales, especialmente para las personas en silla de ruedas. Una de cada
diez era difícil de superar, generalmente porque era de doble hoja y uno de sus
lados estaba cerrado (para desbloquearla hay que quitar un pestillo arriba).
Otros fallos bastante comunes son la escasa anchura de la puerta, su excesivo
peso o un picaporte complicado de usar. - Algunos de los edificios
visitados ofrecen entradas alternativas preparadas especialmente para
discapacitados. Se trata de una solución razonable, siempre que esta otra
entrada esté correctamente señalizada y que permita el pleno acceso al resto
de dependencias, lo que raras veces sucede. En resumen, el 36% de los
edificios analizados es poco o nada accesible interiormente, principalmente por
la ausencia de alternativas (rampas, ascensores...) a los escalones. Los cuartos de baño Entre los edificios visitados por
la OCU que disponen de servicios públicos, casi la mitad de los cuartos de baño
(47%) son inaccesibles para una persona en silla de ruedas; aunque parezca
mentira tratándose de edificios de uso público, son servicios que no están
diseñados para el empleo por discapacitados. Otro 17% de los cuartos de baño
son difíciles de usar. Los problemas están relacionados con varios factores:
las puertas, bien porque sean estrechas (inferiores a 70 cm), o porque se abran
hacia dentro en vez de hacia fuera; los lavabos e inodoros, por su excesiva
altura y por la falta de espacio para acceder a ellos desde una silla de ruedas;
y, cómo no, la ausencia de barras de transferencia para utilizar el inodoro. Discapacitados sensoriales Los sordos y los ciegos, además,
padecen una serie de problemas propios. - En el caso de los
discapacitados auditivos, casi no hay edificios que cuenten con medios de
comunicación específicos para ellos: teléfonos de texto, o ¿por qué no?,
alguien familiarizado con el leguaje de los signos. En cualquier caso, para que
los sordomudos puedan valerse por sí mismos, es fundamental la presencia de
información escrita: por ejemplo, que cada ventanilla de atención tenga
escrito en un lugar visible las tareas que realiza. - Respecto a las personas con
graves deficiencias visuales, los problemas son: falta de indicadores acústicos,
ya sea en los pasos de peatones como en los ascensores; ausencia de franjas señalizadoras
(en un color o textura diferente) de escaleras y ascensores; barandillas cortas
y cuyos extremos terminan en punta, etc. Los resultados del análisis de
OCU-Compra Maestra revelan que el 47% de los edificios analizados son poco o
nada accesibles para los discapacitados sensoriales. Conclusión Los problemas más comunes tienen
que ver con la presencia de escalones (y la ausencia de alternativas a ellos) y
los cuartos de baño; pero también con las deficiencias de las propias
alternativas a los escalones (rampas, ascensores), la falta de plazas de
aparcamiento para minusválidos, los medios públicos de transporte, los pasos
de peatones, las puertas, las barandillas… y, ¿cómo no? las barreras específicas
que padecen los discapacitados sensoriales. El estudio revela una
sensibilidad muy diferente según nos encontremos en una u otra ciudad, o en uno
u otro tipo de edificio. Estos resultados no son casuales; guardan en muchos
casos una estrecha relación con el esfuerzo que las diferentes administraciones
locales o autonómicas han hecho por ofrecer a sus ciudadanos una ciudad
accesible para todos. El retraso o la ausencia de leyes y normas adecuadas, la
falta de planes de accesibilidad y la falta de sensibilidad hacia colectivos de
discapacitados explican los malos resultados en algunas ciudades. Por todo ello, la OCU exige a las
diferentes administraciones: - Armonizar las normas actuales
de accesibilidad bajo unos criterios de mínimos: la heterogeneidad legislativa
es tal, que un mismo edificio puede ser calificado como accesible o no en función
de la ciudad donde se encuentre. - Completar la normativa en
aquellas comunidades más retrasadas especialmente en lo referido a Reglamentos. - Acelerar la elaboración de
Planes de Accesibilidad en los que se establezcan los objetivos, plazos y medios
para eliminar las barreras arquitectónicas y diseñar ciudades más accesibles. - Cumplimiento de la normativa
tanto en la eliminación de barreras como en la construcción de nuevos
edificios, sancionando cuando sea necesario. Ficha técnica del análisis Los técnicos de la OCU
analizaron entre los meses de septiembre y octubre del 2001 un total de 143
edificios de uso público repartidos en 12 ciudades diferentes: Badajoz,
Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Murcia, Pamplona, Salamanca, Sta. Cruz de
Tenerife, Sevilla, Valencia y Zaragoza. En todas las ciudades se visitó
el mismo tipo de edificio y se realizó el mismo trámite: el Ayuntamiento
(pedir un certificado de empadronamiento), el Registro Civil (registrar a un niño),
la Jefatura Provincial de Tráfico (solicitar la baja de un vehículo), la
Escuela Oficial de Idiomas y el Conservatorio de Música (ir a una clase), una
Oficina de Empleo (pedir el subsidio por desempleo), un Centro de Salud (entrar
en una consulta), una Oficina de Hacienda (pagar el IRPF), una Oficina de
Correos (recoger una carta y comprar sellos), una Oficina de Expedición de DNI
(renovar el DNI), una biblioteca (solicitar un libro y leerlo) y un cine (ver
una película). Cuando había más de uno de estos edificios en una misma
ciudad, se eligió uno al azar. En Murcia no se pudo visitar la Escuela Oficial
de Idiomas porque estaba en obras. Publicación enviada por OCU Contactar http://www.ocu.org Código ISPN de la Publicación EpZEZEppZuALhrxpdH Publicado Wednesday 17 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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