Monografias | Discapacitados : Presente y FuturoDiscapacitados : Presente y FuturoResumen: Uno de los motivos fundamentales por los que nos hemos decidido a tratar este tema ha sido porque consideramos que se le viene dando escasa importancia en la actualidad, y creemos que no estaría de más potenciar la sensibilización del público. INTRODUCCIÓN Uno de los motivos
fundamentales por los que nos hemos decidido a tratar este tema ha sido porque
consideramos que se le viene dando escasa importancia en la actualidad, y
creemos que no estaría de más potenciar la sensibilización del público. Este trabajo se va a centrar en
la integración en el mercado laboral del colectivo de discapacitados físicos.
Intentaremos exponer los múltiples problemas y barreras (tanto arquitectónicas
como legales y otras) con las que se enfrentan a la hora de buscar trabajo. Para ello nos basamos en datos
recogidos del Instituto Nacional de Empleo, Instituto Nacional de Servicios
Sociales y diversos programas de integración social y laboral de minusválidos
a nivel provincial. Completamos nuestro estudio con una serie de entrevistas a
personas discapacitadas, demandantes de empleo o que ya estén trabajando, y
empresarios que cuentan con un porcentaje de empleados poseedores de alguna
discapacidad física. La discriminación que existe con
este grupo de personas se hace latente en no pocos aspectos de la vida laboral.
Muchas veces la falta de información, unida a los prejuicios habituales, genera
una gran desconfianza de las capacidades tanto físicas como intelectuales de
las personas con algún tipo de discapacidad, desconfianza que se materializa en
la falta de oportunidades que les son ofrecidas en todos los sectores y más
concretamente en lo que a lo laboral se refiere. No debemos olvidar tampoco que la
mayoría de la población sufrirá algún tipo de discapacidad a lo largo de su
vida ; todos hemos pasado alguna temporada en cama inmovilizados, lo que
supone una clara discapacidad de locomoción y del control del entorno. Aunque
en nuestra opinión esto no es necesario para justificar la atención que este
sector se merece, ya que basta para ello un mínimo de solidaridad y justicia
social, sí conviene destacarlo para mostrar cómo la discapacidad es un
problema mucho más cercano a la totalidad de la población de lo que en un
principio se puede pensar. Seguidamente pasaremos a exponer
el núcleo fundamental de nuestro trabajo y el desarrollo del mismo. DESARROLLO Existen dos leyes
fundamentalmente que regulan la contratación de discapacitados, la primera
referida a empresas privadas, la denominada Ley de Integración Social de
Minusválidos (LISMI), que promulga que "las empresas privadas que
acogen trabajadores fijos que excedan de 50 trabajadores, vendrán obligadas a
emplear un número de trabajadores minusválidos no inferior al 2% de la
plantilla entre los que se encuentren inscritos como tales en el correspondiente
registro de trabajadores minusválidos de la Oficina de Empleo". La segunda ley referida a
empresas públicas, la Ley de Medidas para la Reforma de la Función Pública"
de 1994, que contiene que "en las ofertas de empleo público se
reservará un cupo no inferior al 3% de las vacantes para ser cubiertas por
personas con discapacidad de grado superior o igual al 33%" Los tipos de contratos para
minusválidos son cuatro, y los requisitos comunes a todos ellos son la
necesidad del solicitante de estar inscrito en el INEM y tener el certificado de
minusvalía no inferior al 33%. Los contratos son : INDEFINIDO :las empresas
están obligadas a mantener como mínimo tres años a esa persona, y, en caso
de despido procedente, deberán sustituirla por otro minusválido hasta que se
llegue a los tres años. Por cada contrato celebrado se recibirá una subvención
de 500.000 pesetas. EN PRÁCTICAS : la duración
de este contrato será como mínimo de 12 meses y como máximo de tres años.
Los empresarios tendrán derecho a una reducción durante la duración del
contrato del 50% de la cuota empresarial de la Seguridad Social
correspondiente a las contingencias comunes. PARA LA FORMACIÓN : el
contrato no podrá ser inferior a seis meses ni superior a tres años, la
formación debe ocupar no menos del 15% de la jornada. Los empresarios tendrán
derecho a una reducción del 50% de la cuota empresarial de la Seguridad
Social previstas para los contratos de formación. TEMPORAL ACOGIDO AL FOMENTO DE
EMPLEO : la duración será de doce meses mínimo y 3 años máximo. Las
empresas que contraten a jornada completa tendrán una reducción del 75% de
las cuotas empresariales a la Seguridad Social por contingencias comunes. A la hora de ofertar empleos al
colectivo de discapacitados físicos el mercado laboral se muestra especialmente
rígido. Las exigencias dirigidas hacia
este grupo superan con creces a las que van encaminadas al resto de la población.
Además, existe una falsa conciencia generalizada de que el discapacitado es una
persona que en ningún momento puede llegar a tener en su trabajo un grado de
cualificación similar o mayor que otro empleado sin ningún tipo de
discapacidad. Las opiniones recogidas por la
mayor parte de los trabajadores discapacitados salmantinos entrevistados
muestran consenso al afirmar que no se están desarrollando los medios adecuados
para la adaptación de los discapacitados al mercado laboral, o que estos medios
se están utilizando de forma errónea. Además son muy pocas empresas las que
dan opción de trabajo a discapacitados ; no les interesa mayormente por
desconocimiento de este sector, falta de adecuación del lugar de trabajo
(barreras arquitectónicas), mala utilización de los recursos disponibles y
prejuicios sociales. Por otro lado, existen una serie
de proyectos tanto a nivel nacional como provincial, que ofertan cursos
formativos para alumnos discapacitados (como pueden ser Cursos de Habilidades
Psicosociales, Técnicas de Empleo y de Autoempleo, Vida Autónoma etc). A lo largo de este trabajo de
investigación hemos podido observar el desajuste existente entre la cualificación
de los trabajadores con discapacidad física y el trabajo que desempeñan. Se
duda claramente de sus posibilidades y no se consideran a fondo los tipos de
empleos a los que pueden adaptarse. Además se cree que el discapacitado sólo
es útil para trabajos no cualificados y estos trabajos, son los que menos
demanda laboral tienen actualmente. Por otro lado es obvio que este
colectivo no ha tenido las mismas posibilidades de encontrar trabajo que las
personas sin discapacidad alguna. Estas posibilidades no sólo no mejoran, sino
que, en opinión de muchos de ellos, van empeorando a lo largo del tiempo, y
además, con el agravante de que el mercado laboral es más reducido para ellos
debido a las distintas limitaciones físicas que presentan. En cuanto a los incentivos que se
ofrecen a las empresas (subvenciones, reducciones etc.) son muy pocas las que
deciden cubrir ese 2% y 3% de puestos de trabajo para discapacitados en las
empresas privadas y públicas respectivamente, y las que se acogen a la ley lo
hacen para beneficiarse económicamente. Según datos oficiales del INEM,
a nivel nacional, de los más de 700.000 contratos indefinidos registrados, sólo
5.725 correspondieron a contratos fijos de trabajadores discapacitados, lo que
supone un 0.8% del total ; así mismo la tasa de paro de este colectivo es
3 veces superior a la de la población general. El número de demandantes de
empleo con alguna discapacidad oscila en nuestro país alrededor de los 400.000,
y si suponemos que el ritmo de empleo va a seguir como hasta ahora, muchos
discapacitados que están preparados para ejercer un trabajo no podrían hacerlo
hasta después de los 60 años. Pese a todo esto el año 1997 ha
generado una serie de hechos y de circunstancias muy favorables que han
permitido hablar con optimismo de los cambios que se están produciendo en este
ámbito. La fundación ONCE y Price
Waterhouse promueven el desarrollo del "Plan 5.000", que consiste en
crear 5.000 empleos para discapacitados hasta el año 2.000 y buscar la mejor
cualificación del colectivo. Los empleos que se ofertan están relacionados con
las nuevas tecnologías, informática, telecomunicaciones, medios audiovisuales
etc. La Unión Europea comienza a
tomar cartas en este asunto, condenando la discriminación que sufre este
colectivo mediante protección jurídica, recomendando a los Estados Miembros
una especial atención a las políticas de empleo a favor de este grupo social
hasta ahora tan ignorado por parte del mercado laboral. Dentro de la realidad española,
y, concretamente, en la provincia de Salamanca, el panorama cambia
significativamente, ya que aunque los recursos disponibles han aumentado, o bien
no maximizan el beneficio que se puede obtener de ellos o bien una parte de
ellos (como los incentivos a empresas por contratos a discapacitados) no llegan
nunca a sus destinatarios. La única opción de carácter público
que existe en Salamanca para la integración en el mercado laboral de
discapacitados es el "Proyecto Horizon", dependiente de la Diputación
de Salamanca y financiado por ésta en un 25% y en un 75% por los Fondos de
Cohesión de la Unión Europea. Este proyecto es de carácter
bienal y cubre la mayor parte de la demanda de empleo de la provincia, ya que
los únicos requisitos exigidos son tener una minusvalía legalmente reconocida
no inferior al 33% y estar inscrito en la oficina del INEM. Así, en 1997 se
contaba en la provincia de Salamanca con 420 personas que cumplían estas
características, de las cuales 259 acudieron a la entrevista que realizó el
proyecto. De estas 259 personas un 85% eran
hombres y un 15% mujeres. Encontraron trabajo 84 de ellas, 63 hombres y 21
mujeres. Los contratos realizados fueron el 13% indefinidos, 75% temporales,
9.5% de formación y 2.5% de prácticas. En cuanto a tiempo de jornada, a tiempo
completo se empleó al 90.5% y a tiempo parcial Al 9.5%. Además, tres
trabajadores se instalaron por cuenta propia. Estudiando los sectores laborales
observamos que el 94% de las contrataciones formaban parte del Sector Servicios,
el 3.6% del Sector Industrial y el 2.4% del Sector Construcción. La mitad de
las contratados estaban comprendidos entre 25 y 34 años, y en cuanto a su
formación, el 7.2% tenían formación universitaria, el 14.3% estudios
secundarios y el 78.6% únicamente estudios primarios. CONCLUSIONES Después
de haber realizado este trabajo de investigación, hemos llegado a una serie de
conclusiones que trataremos de reseñar a continuación de forma breve. La primera de ellas y una de
las más importantes es la desinformación que existe de forma generalizada
dentro del conjunto de la población, ya que tendemos a pensar que el
discapacitado es una persona no apta para el desarrollo de la mayor parte de
los empleos, que se dan más trabas a la hora de llevar a cabo los despidos
procedentes etc., y, sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario. Esta falsa percepción de las
aptitudes de los discapacitados es adoptada también por la gran mayoría de
empresarios que experimentan multitud de reticencias a la hora de contratar a
personas integrantes de este colectivo. No obstante, si los contratan es
mayoritariamente con ánimo lucrativo, para recibir la consecuente subvención
o las reducciones de impuestos. La educación es otro factor de
vital importancia que no se tiene suficientemente en cuenta. El grado de formación
de la población española ha ido en aumento progresivo a lo largo de los años,
y la misma dirección ha seguido la cualificación de las personas
discapacitadas físicas, que han conseguido llegar a estudios universitarios con
la misma facilidad relativa que el resto de la población. Sin embargo, esto es
algo constantemente ignorado en el desarrollo de la gran parte de las
iniciativas empresariales. Para paliar esta desinformación sería conveniente
partir de una educación en Centros Integrados, donde la convivencia con el
colectivo de discapacitados se realiza desde la infancia, para así
familiarizarse con esta realidad social y evitar la falsa conciencia, los
prejuicios y la discriminación que actualmente sufre este sector. También sería necesario adecuar
los medios técnicos y, en muchos casos, completarlos con equipamientos más
aptos, pero, sobre todo, habría que eliminar las barreras arquitectónicas que
impiden la adecuación del discapacitado a trabajos que podría realizar sin
inconvenientes. Así mismo es necesario fomentar
y promover nuevas iniciativas encaminadas la formación para el empleo de
discapacitados, tanto a nivel estatal como de empresa privada, actualización y
mejoras en el vigente sistema de apoyos al autoempleo de trabajadores minusválidos,
extensión de la subvención del coste salarial a los contratos de trabajo a
tiempo parcial, etc. Sin embargo, la reforma y mejora
de este colectivo ha de empezar superando el reto que supone la eliminación de
las barreras psicológicas, que permanecen ancladas en nuestras conciencias y
que ya va siendo hora de relegarlas al olvido. Publicación enviada por Claudia Carrasco, Alejandra Martín Contactar http://sociologia.usal.es Código ISPN de la Publicación EpZEZEuuulpNbqNusc Publicado Wednesday 17 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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