Monografias | El analisis de la ConductaEl analisis de la ConductaResumen: La cita de Skinner se relaciona con y nos traslada a la sección que en Ciencia y Conducta Humana (1953) reservó para el análisis de la conducta: discriminación operante, privación y saciedad, castigo, conducta respondiente. …el
análisis es importante para interpretar y explicar el efecto de un método,
cualquiera que sea el origen de éste. Es difícil advertir las contingencias de
reforzamiento que prevalecen en la vida cotidiana y, por consiguiente,
comprender las conductas que originan. B.
F. Skinner, 1972. La
cita de Skinner se relaciona con y nos traslada a la sección que en Ciencia
y Conducta Humana (1953) reservó para el análisis de la conducta:
discriminación operante, privación y saciedad, castigo, conducta
respondiente…. Si bien Skinner conservó alguna parte del léxico utilizado en
la investigación experimental anterior a sus primeras publicaciones –estímulo
y respuesta -, las divergencias y matices surgen en diversas facetas del análisis.
A diferencia del reflejo, condicionado o no, la conducta operante actúa sobre
el entorno y sólo una pequeña parte del repertorio conductual es adquirida y
mantenida por procedimientos del condicionamiento respondiente. Recuérdese al
respecto la profusión que del procedimiento respondiente hizo Watson (1916).
Por otro lado, términos más o menos aceptados hasta entonces como hábito,
aprendizaje por ensayo y error, impresión por aprendizaje o ley del efecto son
cuestionados y depuestos por la descripción de los arreglos experimentales, la
historia de aprendizaje y determinadas variables como las referentes a la
privación y la saciedad: “Incluso el término “aprendizaje” es engañoso.
La afirmación de que la paloma aprende que “va a conseguir comida estirando
el cuello” es un relato inexacto de lo que ha sucedido. Decir que ha adquirido
el “hábito” de estirar el cuello es tan solo recurrir a una invención
explicativa, puesto que la única prueba que tenemos del hábito es la tendencia
que ha adquirido a llevar a cabo dicha acción”. De
igual manera, la causalidad de la conducta se aborda bajo dos perspectivas. La
primera consiste en la crítica de la causa entendida como fuerza que impele al
movimiento y proponer, por el contrario, el término funcionalidad como
constatación de eventos que covarían conjuntamente (Skinner, 1953; véase
Chiesa, 1994 para una revisión amplia del concepto de causa en el conductismo
radical y en la psicología). La segunda objeta las conceptualizaciones acerca
de la conducta animal y humana surgidas del estudio neurofisiológico y de la
continuación de la tradición dualista y
cartesiana que presupone homúnculos guiando las acciones observables de los
organismos. La
conducta humana y animal se nos muestra, así, determinada. A diferencia de los
sistemas y teorías mecanicistas, recordemos que el propio Skinner nos advertía
sobre la probabilidad de respuesta como característica de la operante:
“Constituye, en cambio, una ventaja suponer que la probabilidad
de que la respuesta se produzca oscila continuamente entre los extremos del todo
o nada. Podemos entonces tratar con unas variables que, al contrario del estímulo
que provoca el reflejo, no “hacen que una conducta dada ocurra”, sino que
simplemente hacen su aparición más probable. En este caso, es también
posible, por ejemplo, estudiar el efecto combinado de más de una de estas
variables.” El
análisis se ocupa de la explicación, control y predicción de la conducta. La
explicación se centrará en la descripción minuciosa de las relaciones entre
los organismos y sus entornos. Ahora
bien, a partir de lo anterior es habitual que en la comunidad de psicólogos se
produzcan algunos malentendidos y confusiones con respecto a la terminología y
a las tareas y supuestos implicados: la identificación y naturaleza de las
variables, el status atribuido a los denominados eventos internos, morfología y
funcionalidad, qué se entiende por conducta, etc. Al
referirse al análisis del comportamiento, Morris (1998) distingue tres
subdisciplinas: a) el análisis experimental del comportamiento, para la
investigación básica encargada de descubrir los procesos fundamentales
comportamentales; b) el análisis comportamental aplicado, para la implementación
de estos procesos, tecnologías derivadas y métodos de investigación para los
problemas clínicos y de la comunidad; c) el análisis conceptual del
comportamiento para las investigaciones históricas, filosóficas, teoréticas y
metodológicas. Respecto
al último apartado, recordemos que el propio Skinner (1974) matizaba que el
conductismo no es la ciencia del comportamiento sino la filosofía de esa
ciencia. El
término conducta como objeto de
estudio reclama atención, máxime en un panorama en que parecen enfatizarse sus
supuestas diferencias con actividades humanas como la cognición, bien sea
separando ambos términos con guiones o proponiendo epistemologías y metodologías
diferentes para su abordaje. El citado Morris precisa: “La psicología estudia
ampliamente el contenido
comportamental, mientras el análisis del comportamiento estudia ampliamente los
procesos comportamentales. El
contenido comportamental es comportamiento descrito en los términos no técnicos
del lenguaje ordinario –términos que luego son definidos operacionalmente
para el propósito de la ciencia (por ejemplo, actividad denominada social,
emocional, motivada y mental)”. Una
reflexión similar se aprecia en Jean Bélanger, 1978:
“El conductismo –radical- es, a la vez, más y menos que el
conductismo metodológico[…]no establece la necesidad de conservar las tareas
y problemas tradicionalmente atribuidos a la psicología […]afirma el valor
intrínseco del estudio de la conducta como un objetivo en sí,
independientemente de su pertinencia para la psicología tradicional[…]El
conductismo metodológico consiste en el estudio, dentro de un marco
conductista, de las cuestiones y problemas de la psicología tradicional o
mentalista. Sostiene que, para ser científica, la psicología debe utilizar un
enfoque conductual, debe pasar por la observación de las conductas en el
estudio de las sensaciones, las emociones, la inteligencia, etc.” Bélanger,
Jean: Imágenes y realidades del
Conductismo. Univ. de Oviedo. 1978/1999 Chiesa,
M.: El concepto de causa, en
Radical Behaviorism. The
Philosophy and the Science. Doc.
Web. Morris,
E.K.: Tendencias actuales en el análisis
conceptual del comportamiento, 1998 en Manual de Análisis Experimental
del Comportamiento; Ardila y otros. Skinner,
B.F.: Ciencia y conducta humana,
1953/1986. Martínez Roca Skinner,
B.F.: Sobre el Conductismo, 1974/75.
Fontanella. Skinner,
B.F.: Algunas relaciones entre la
modificación de conducta y la investigación fundamental, 1972 en
Modificación de conducta: problemas y extensiones, Ribes. E. Bijou, S. W. y
otros. Watson,
J.B.: Behavior and the concept of
mental disease, 1916. Journal of Philosophy; psychology and Sientific
Method. Publicación enviada por Antonio Cortines Contactar mailto:http://www.comportamental.com Código ISPN de la Publicación EpZEkVZluArWrWMmem Publicado Friday 12 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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