Una de las necesidades que como seres humanos podemos experimentar desde el
momento en que tomamos conciencia del YO individual y de la realidad que nos
envuelve, es tratar de comprender la naturaleza de las emociones, su relación
con el pensamiento racional y el modo en que ambas dimensiones interactúan y
condicionan nuestros actos.
Una vez hemos actuado y constatado las consecuencias de nuestro proceder,
posiblemente nos preguntemos los motivos por los cuales hemos actuado de tal
modo y si había otras alternativas posibles que hubieran arrojado otros
resultados.
Podríamos decir que la motivación es un impulso que nos permite mantener una
cierta continuidad en la acción que nos acerca a la consecución de un objetivo
y que una vez logrado, saciará una necesidad.
A Continuación se presenta una síntesis de los distintos tipos de motivación.
2. La Motivación
La motivación no es un concepto sencillo. Para los psicólogos es difícil
describir el impulso que existe detrás de un comportamiento. La motivación de
cualquier organismo, incluso del más sencillo, solo se comprende parcialmente;
implica necesidades, deseos, tensiones, incomodidades y expectativas. El
comportamiento subyacente es movimiento: un presionar o jalar hacia la acción.
Esto implica que existe algún desequilibrio o insatisfacción dentro de la
relación existente entre el individuo y su medio: identifica las metas y siente
la necesidad de llevar a cabo determinado comportamiento que los llevará hacia
el logro de esas metas.
3. Clasificación De Las Motivaciones
Muchos autores clasifican la motivación de distintas formas, la motivación
puede nacer de una necesidad que se genera de forma espontánea (motivación
interna) o bien puede ser inducida de forma externa (motivación externa). La
primera, surge sin motivo aparente, es la más intensa y duradera. Por ejemplo,
la primera vez que observamos una actividad deportiva y quedamos tan
impresionados que sentimos la necesidad de integrarla en nuestras vidas. A
partir de ese instante, todo gira alrededor de dicha actividad y poniéndola en
práctica sentimos un placer que nos empuja a realizarla, hasta que momentáneamente,
queda satisfecha la necesidad de llevarla a cabo. Si, además, obtenemos un
resultado apetecible (éxito, reconocimiento, dinero, etc.), ello reforzará, aún
más, nuestra conducta de repetir dicha práctica. Pensemos que no todo el que
lleva a cabo una actividad lo hace con el ánimo de destacar, ganar o ser el
mejor. Es más, si el único objetivo fuera ganar y la continuidad de la acción
dependiera del triunfo, posiblemente solo unos pocos seguirían practicando,
evidentemente, los ganadores.
Existe otro tipo de motivación interna que no surge de forma espontánea, sino,
más bien, es inducida por nosotros mismos. Es aquella que nos autoimponemos por
algún motivo y que exige ser mantenida mediante el logro de resultados. Se
trata de una motivación vacía que difícilmente se sostiene a menos que se
consigan resultados apetecibles. Muchos estudiantes renuncian a cursar una
carrera que les gusta porque piensan que una vez convertidos en profesionales no
ganarán el dinero que desean y se plantean cursar otra carrera porque confían
en alcanzar un elevado nivel de vida. Su motivación responde a una necesidad
ajena a los estudios y que se basa en un supuesto imprevisible, por depender del
siempre cambiante mercado laboral. No sienten la necesidad de aprender para
colmar un deseo de conocimiento, sino que DEBEN estudiar para terminar la
carrera y poder ganar dinero. Cuando las largas noches de estudio comienzan a
hacerse insoportables, cuando llegan los primeros suspensos, cuando llegan las
primeras dudas, es entonces cuando comienzan a recapacitar y posiblemente, a
arrepentirse de la decisión adoptada. En otros campos, puede suceder lo mismo.
Tomemos el ejemplo de la persona que sufre un accidente y debe iniciar un
proceso de recuperación. Se inscribe en un gimnasio y se pone en manos de un
profesional que le confecciona un programa de ejercicios. El alumno acude
regularmente a realizar el programa, pero no porque sienta la necesidad de
entrenarse, sino, porque sé autoimpone él deber de hacerlo esperando una
pronta recuperación. Una vez completada dicha recuperación, abandona el centro
deportivo y sigue con su rutina de vida habitual.
Otros Autores definen que la motivación es positiva y negativa.
* Motivación positiva. Es el deseo constante de superación, guiado siempre por
un espíritu positivo. Mattos dice que esta motivación puede ser intrínseca y
extrínseca.
* Motivación negativa. Es la obligación que hace cumplir a la persona a través
de castigos, amenazas, etc. de la familia o de la sociedad.
Motivación Intrinseca (MI)
Es intrínseca, cuando la persona fija su interés por el estudio o trabajo,
demostrando siempre superación y personalidad en la consecución de sus fines,
sus aspiraciones y sus metas.
Definida por el hecho de realizar una actividad por el placer y la satisfacción
que uno experimenta mientras aprende, explora o trata de entender algo nuevo.
Aquí se relacionan varios constructos tales como la exploración, la
curiosidad, los objetivos de aprendizaje, la intelectualidad intrínseca y,
finalmente, la MI para aprender.
MI hacia la realización: En la medida en la cual los individuos se enfocan más
sobre el proceso de logros que sobre resultados, puede pensarse que están
motivados al logro. De este modo, realizar cosas puede definirse como el hecho
de enrolarse en una actividad, por el placer y la satisfacción experimentada
cuando uno intenta realizar o crear algo.
MI hacia experiencias estimulantes: Opera cuando alguien realiza una acción a
fin de experimentar sensaciones (ej. placer sensorial, experiencias estéticas,
diversión y excitación).
Motivación Extrínseca (ME)
Es extrínseca cuando el alumno sólo trata de aprender no tanto porque le gusta
la asignatura o carrera si no por las ventajas que ésta ofrece.
Contraria a la MI, la motivación extrínseca pertenece a una amplia variedad de
conductas las cuales son medios para llegar a un fin, y no el fin en sí mismas.
Hay tres tipos de ME:
Regulación externa: La conducta es regulada a través de medios externos tales
como premios y castigos. Por ejemplo: un estudiante puede decir, "estudio
la noche antes del examen porque mis padres me fuerzan a hacerlo".
Regulación introyectada: El individuo comienza a internalizar las razones para
sus acciones pero esta internalización no es verdaderamente autodeterminada,
puesto que está limitada a la internalización de pasadas contingencias
externas. Por ejemplo: "estudiaré para este examen porque el examen
anterior lo reprobé por no estudiar".
Identificación: Es la medida en que la conducta es juzgada importante para el
individuo, especialmente lo que percibe como escogido por él mismo, entonces la
internalización de motivos extrínsecos se regula a través de identificación.
Por ejemplo: "decidí estudiar anoche porque es algo importante para mí".
Recompensas extrínsecas generales e individualizadas
Las recompensas individualizadas
Resultan eficaces para atraer a los individuos a formar parte de la organización
y para mantenerlos en ella.
Son eficaces, también, para motivar a los miembros a realizar sus tareas en los
niveles de cantidad y calidad exigidos e incluso superándolos aunque en
ocasiones existen limitaciones estructurales, o de otro tipo, que impiden una
adecuación correcta de este tipo de recompensas.
Por otra parte, las recompensas de tipo individualizado resultan difíciles de
utilizar para motivar los comportamientos innovadores de los individuos.
Recompensas de tipo económico
Su empleo eficaz requiere al menos los siguientes requisitos:
Deben ser percibidas claramente como lo suficientemente amplias para justificar
el esfuerzo extra que requiere la tarea que hay de cumplirse para conseguirlo.
Deben ser percibidas como consecuencia directa de la tarea requerida y seguirla
contingentemente.
Deben ser, además, percibidas como equitativas por la mayor parte de los
miembros.
La promoción o el ascenso
Encuentra una serie de dificultades al no acomodarse los criterios de promoción
de los directivos de la organización a las conductas más eficaces para la
organización sino atender más bien, a criterios como el conformismo, antigüedad,
observancia de las normas, etc.
El reconocimiento y la recompensa social
Han de estar estrechamente vinculados al desempeño del empleado para resultar
eficaces como recompensa extrínseca.
Los supervisores y directivos han de evitar desigualdades o
"injusticias" al dispensar este tipo de refuerzos y aplicarlos de modo
contingente.
Recompensas de grupo o generales
Son necesarias cuando el patrón de recompensas individuales resulta imposible
porque la productividad en tareas dependen del funcionamiento eficaz de un grupo
que puede ser, en ocasiones, muy amplio.
Este tipo de recompensas no se conceden, por lo general, sobre la base del
esfuerzo individual, sino sobre la base de la pertenencia del individuo al grupo
(membrencia).
Las recompensas generales son eficaces para mantener a los miembros dentro de la
organización; pero no lo son para conseguir una mayor productividad ya que
todos los miembros las reciben por igual y no son diferenciadoras.
El uso eficaz de estas recompensas requiere una aplicación uniforme a todos los
miembros de la organización de acuerdo con los criterios con los que se han
establecido. Cualquier aplicación diferenciadora en función de otros criterios
puede provocar resentimiento en una parte de los miembros de la organización.
El aspecto esencial de este sistema de recompensa es que tiene su propia lógica
basada en la membrencia y no en el rendimiento.
Recompensas intrínsecas y sus consecuencias
Si suponemos que el desafío de un trabajo por su complejidad o dificultad tiene
poder motivador para que el sujeto desempeñe un mayor esfuerzo, y que ese poder
motivador depende de las mayores posibilidades que el individuo tiene en esas
situaciones para mostrar y desarrollar sus propias habilidades hay que reconocer
como un procedimiento para ampliar la motivación intrínseca, el
enriquecimiento del trabajo.
Tal enriquecimiento disminuye el absentismo laboral y, cuando en él se
introduce también un incremento de autonomía del empleado y de responsabilidad
personal en la toma de decisiones, conduce a un incremento en la productividad,
en la calidad de los resultados de trabajo y en la satisfacción del empleado
con su propio trabajo.
También la expresión de los propios valores tiene un efecto motivador para el
sujeto.
También se incluye, entre los patrones de motivación intrínseca, la
pertenencia al grupo primario de trabajo, especialmente porque ese grupo puede
tener un efecto considerable al proporcionar un sentido de complexión de la
tarea y ofrecer la posibilidad de desarrollar un sentimiento de responsabilidad
de grupo o aspiración de logro para todo el grupo.
Otro tipo de clasificación que se le da a la motivación y que esta íntimamente
ligada a las anteriores es la siguiente:
INDIVIDUALES PRIMARIAS, representadas por las NECESIDADES (hambre, sed,
sueño, etc.)
INDIVIDUALES COMPLEJAS, donde se unen formas vinculadas al aprendizaje familiar,
escolar y social. Se destacan aquí, como MOTIVOS básicos:
a)La ambición
b)El nivel de aspiraciones
c)Los hábitos
d)Las actitudes
e)Los incentivos
SOCIALES, que son productos más marcados de factores ambientales, de la cultura
y el medio. En ellas hay mayor complejidad, por la interacción los diferentes
factores que concurren a formarla.
Tenemos:
a)La sociabilidad
b)La sensación de seguridad
c)La adquisición
d)La escala de valores
e)La respetabilidad
f) Hacer el trabajo que nos gusta
Todos esos MOTIVOS constituyen elementos capaces de IMPULSAR al individuo
hacia la acción. En el sentido de MOTIVOS o FUERZAS que impulsan al logro de
una meta u objetivo, tienen carácter psicológico.
¿ Cómo actúan estos MOTIVOS en la conducta humana?
4. Ambición
Toda persona desea o aspira a ser ALGUIEN en la vida. Pero ese poder ser
alguien se adquiere, está en función del esfuerzo que cada uno para alcanzar
sus objetivos.
El nivel de aspiraciones:
En el deseo de alcanzar una meta definida, aspiramos humanamente a lograr sino
el primero, por lo menos, los primeros puestos. Tal aspiración está
condicionada a diversos factores, entre los cuales la preparación previa, las
aptitudes o habilidades físicas o psíquicas son importante,.
En la medida que el éxito nos sonríe, nuestro nivel de aspiraciones se va
elevando, se hace mayor; en cambio, el fracaso frecuente hace que nuestro nivel
de aspiraciones disminuya y tendamos a ajustarnos a esa realidad.
Los hábitos:
Gran parte de nuestra actividad diaria es habitual. Se calcula que más del 80%
de lo que hacemos en el día es hábito, conducta aprendida, condicionada. Los
mecanismos habituales se transforman así en una SEGUNDA NATURALEZA que influye
poderosamente en nosotros.
Actitudes:
"La actitud es un estado de espíritu". Supone una predisposición
para formar OPINIONES, puntos de vista o visión de la vida.
La actitud vendría a ser un MARCO DE REFERENCIA que influye en los puntos de
vista y maneras de pensar del individuo sobre los distintos asuntos y que se
refleja en su conducta.
Una vez que alguien ha desarrollado una ACTITUD o un punto de vista con relación
a determinada cuestión y cree firmemente en ella, esa predisposición le sirve
de fundamento explicativo y motivacional de sus acciones.
Es posible que una actitud se modifique, pero generalmente en las personas
adultas son relativamente establece, complejas y no siempre racionales o
conscientes.
Los incentivos:
Aparecen como determinantes EXTERNOS. Son las reacciones que satisfacen las
necesidades. Por ejemplo la SED es una necesidad y el AGUA, un incentivo.
Sociabilidad
El hombre es un animal social, es muy importante para él y sus actos.
Necesitamos vivir en grupos, en comunidades. Ahí hemos aprendido a desarrollar
formas especificas de conducta como la amistad, el trabajo en equipo, etc. Que
ejercen en nosotros gran influencia.
La sensación de seguridad
Desde el nacimiento hasta la muerte todo se organiza alrededor de nosotros para
hacernos sentir seguros. Este deseo se expresa en características humanas de
vigencia social.
- el deseo de estar asegurado.
- la religión.
- el empleo estable.
- el deseo de protección (contra la competencia injusta, la resistencia a las
innovaciones1 a los cambios, etc.).
Esta necesidad de seguridad abarca lo físico, lo material, lo espiritual, lo
emocional. En su logro, como mereces, como incentivo final.
La adquisición:
La cultura occidental defiende la adquisición como esencial motivación
individual y social. Es un poderoso incentivo en la vida ADQUIRIR cosas.:
vivienda, trajes, etc. Aparece íntimamente vinculada la adquisición a la
sensación de seguridad ya descrita.
La escala de valores:
La vida social polifacética se orienta en diferentes reacciones o vías. Cada
uno de los individuos que el grupo escoge el "valor" que más se
corresponde sus. Inclinaciones, hábitos y aptitudes lo económico, político,
lo estético, lo científico, etc. Son valores reales. El sujeto los busca, los
selecciona e integra vida alrededor de ellos.
La orientación del sujeto en la escala de valores le emite en un momento dado
una mayor identificación con el grupo a que pertenece, de ahí que en su
conocimiento individual reproduzca sensiblemente la escala correspondiente.
La respetabilidad:
Es un motivo MIXTO. Es un caso de valoración por si traduce en la ropa que
seleccionamos, no sólo para ver el calor animal (necesidad homeotérmica),
sentirnos SEGUROS, RESPETABLES y demostrar otra posición dentro de la
comunidad.
Hacer trabajo que nos gusta:
No siempre nos es posible realizar como QUE aquello que nos agrada. En algunos
casos, muy en nuestro tiempo, desempeñamos tareas poco en cuya realización no
nos sentimos satisfechos.
5. Conclusión
La naturaleza humana hace que la percepción que podamos tener de todos estos
factores fluctúe constantemente y se produzcan cambios frecuentes de
pensamiento o sentimientos. Según sean éstos, nuestra conducta puede verse
reforzada, asegurando el éxito o por el contrario podemos perder interés
durante el proceso y no lograr el objetivo marcado.
Se puede definir a la motivación como el impulso y el esfuerzo para satisfacer
un deseo o meta. En cambio, la satisfacción esta referida al gusto que se
experimenta una vez cumplido el deseo.
Podemos decir entonces que la motivación es anterior al resultado, puesto que
esta implica un impulso para conseguirlo; mientras que la satisfacción es
posterior al resultado, ya que es el resultado experimentado.
Las personas tratan de satisfacer al menos una parte de sus necesidades,
colaborando con otros en un grupo. En él, cada miembro aporta algo y depende de
otros para satisfacer sus aspiraciones.
Es frecuente que en este proceso la persona pierda algo de su personalidad
individual y adquiera un complejo grupal, mientras que las necesidades
personales pasan a ser parte de las aspiraciones del grupo.
Es importante señalar que el comportamiento individual es un concepto de suma
importancia en la motivación. Tiene como características el trabajo en equipo
y la dependencia de sus integrantes. Para que pueda influir en un grupo, el
gerente no debe tratarlo como un conjunto de individuos separados, sino como un
grupo en sí.
6. Bibliografía
CHIAVENATO, I. (1998). Administración de Recursos Humanos.
DIAZ, P (1985). Lecciones de Psicología. Caracas. Ediciones
Insula.
http://www.fortunecity.com/campus/lawns/380/motiva.htm
Trabajo enviado por:
Leonor