Inscríbete en nuestro boletín







Monografias | La Politica Industrial Colombiana bajo el modelo de apertura

La Politica Industrial Colombiana bajo el modelo de apertura

Resumen: El programa de desarrollo que suponía la apertura económica no se realizó, el paso de una economía protegida con un mercado cautivo a una economía abierta y competitiva tropezó con graves problemas de aplicación que no se contemplaron al momento de su implementación. Vivimos en un mundo que se globaliza y la falta de coordinación entre la realidad productiva y la puesta en marcha de las reformas llevó a la economía nacional a un franco deterioro en todos los ordenes.(V)

Publicación enviada por ilustrado




 


INTRODUCCIÓN

El programa de desarrollo que suponía la apertura económica no se realizó, el paso de una economía protegida con un mercado cautivo a una economía abierta y competitiva tropezó con graves problemas de aplicación que no se contemplaron al momento de su implementación. Vivimos en un mundo que se globaliza y la falta de coordinación entre la realidad productiva y la  puesta en marcha de las reformas llevó a la economía nacional a un franco deterioro en todos los ordenes.   

En la presente Monografía, queremos participar en el debate acerca de la Política Industrial más adecuada para conseguir los objetivos de desarrollo y crecimiento que necesitamos para mejorar tanto el nivel económico como el nivel de vida de nuestra sociedad, asumiendo el reto bajo los parámetros que rigen a una economía abierta que busca insertarse  exitosamente en el mercado mundial. 

El presente trabajo consta de tres capítulos, concatenados y complementarios. En el primer capítulo, mostraremos el proceso de implementación del modelo de apertura en la década pasada, sus repercusiones sociales en todos los campos y la relación existente entre el proceso de apertura y los problemas de desindustrialización en Colombia, indicaremos las características de nuestro sector externo en dicho proceso, buscaremos demostrar que aunque la apertura suponía un fortalecimiento del aparato exterior, hasta el momento el resultado ha sido el contrario y cada día somos más dependientes del comportamiento de nuestras exportaciones primarias. 

En el segundo capítulo mostraremos un resumen de la situación industrial en Colombia, las repercusiones que el proceso de globalización ha tenido sobre nuestro aparato industrial y las tendencias mundiales que se han dado en torno al desarrollo del tejido productivo.

Para finalizar, mostraremos el entorno competitivo colombiano, en donde nos adentraremos en los temas de productividad y competitividad,  mostrando las políticas de ciencia y tecnología y buscando demostrar que éstas son insuficientes en un mundo en donde las ventajas se construyen y no  son producto de la riqueza física o natural.   

Entendemos que el incremento de la productividad de nuestro país, es el único camino que nos conducirá a un mayor nivel de vida de la población en el corto plazo, teniendo en cuenta que para lograrlo; necesitamos mejorar los niveles de nuestra inversión en capital humano y capital físico para afectar de manera clara y positiva la tasa de crecimiento colombiana. 

Esperamos que este esfuerzo por contribuir a la solución de la problemática social y económica rinda frutos que puedan ser asumidos de manera práctica y que no constituya un simple planteamiento teórico; es decir que pueda ser tenido en cuenta para la construcción de la Política Industrial exitosa en Colombia.    

1. APERTURA ECONÓMICA, GLOBALIZACIÓN Y COMERCIO EXTERIOR 

Vivimos en un mundo cambiante en donde existe un nuevo juego, hay nuevas reglas y se deben aplicar nuevas estrategias. El triunfo del capitalismo sobre el comunismo, y la consiguiente globalización mundial, bajo las reglas de libertad económica, propiedad privada y en general los pilares de dicho sistema social, nos impone cambiar y ser más eficientes, competitivos y dinámicos, para insertarnos exitosamente en un mundo unipolar. 

Lester C, Thurow[1], afirma que hoy el mundo se encuentra en un período de equilibrio interrumpido, y que dicho equilibrio es causado por cinco tendencias que están marcando el juego económico mundial. Vivimos en un mundo sin comunismo, en donde el cambio tecnológico hace que las industrias se basen en la capacidad intelectual, con índices demográficos nunca antes vistos, bajo un proceso de globalización acelerado y en donde parece no existir un poder político o militar dominante que maneje al mundo sin algún tipo de resistencia económica. 

Con el fin del comunismo, un tercio de la humanidad y un cuarto de la superficie total de la Tierra que solían estar controlados por ese sistema se incorporan al viejo mundo capitalista. Aquellos que originariamente vivían bajo el comunismo cambian radicalmente su condición de vida, sus valores y el mapa económico mundial parece eliminar fronteras. A este hecho, se debe sumar que la población mundial está en crecimiento, se desplaza y se envejece. La explosión demográfica, aumenta la miseria en muchas regiones del mundo y el desempleo crece cuando la mano de obra no calificada no es necesaria en un mundo industrial desarrollado. 

Respecto a las realidades industriales, encontramos un cambio técnico hacia una era dominada por las industrias basadas en la capacidad intelectual del hombre, las cuales debido a los inmensos avances en la productividad, necesitan de mercados globales, en donde los cambios en la tecnología, el transporte y las comunicaciones están creando un mundo en donde todo se puede hacer y vender en cualquier parte de la tierra y la economía global está cada vez más conectada. 

Alain Touraine[2], al darnos una noción sobre globalización afirma: ... "hay que ver en la idea de globalización una relación que enmascara el mantenimiento de las relaciones de dominación económica al introducir la imagen de un conjunto económico mundial autoregulado o fuera del alcance de la intervención de los centros de decisión política... no puede aceptarse en modo alguno como la descripción de un tipo societal nuevo y perdurable". 

La globalización, se ha olvidado del individuo, de sus diferencias y de su identidad, imponiendo una dinámica en las sociedades modernas que afecta a las minorías, a las pequeñas etnias y a las sociedades pequeñas. El triunfo del sistema capitalista, y sobre todo del capital financiero, se ha olvidado de los patrones culturales, de las tradiciones, y nos ha impuesto un ritmo de vida diferente al que estábamos acostumbrados anteriormente. 

El proceso de globalización, también puede asociarse con la expansión de la actividad económica, sin que las fronteras nacionales constituyan obstáculos de relieve, asociándose el fenómeno con el libre cambio de mercancías. Además, la globalización, abarca factores más amplios: En primer lugar, hay que tener en cuenta los incrementos registrados en los flujos de inversión directa. Entre 1982 y 1992, por ejemplo, estos flujos aumentaron en un porcentaje medio del 30% anual en el mundo, un ritmo de crecimiento cinco veces superior al del comercio mundial y 10 veces superior al del producto mundial[3]. En los últimos diez años 63 países en desarrollo redujeron de manera significativa sus restricciones aduaneras. Sin embargo, durante el mismo período 22 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) elevaron sus barreras, especialmente las no arancelarias, que inciden en los productos agrícolas, productos siderúrgicos, aparatos electrónicos, calzado y prendas de vestir. Se calcula que el porcentaje del comercio de productos manufacturados afectado por estas medidas proteccionistas aumentó desde el 14% del total, en 1981, a más del 19% en 1990.  

Otro de los fenómenos más importantes de los últimos años es la globalización de las finanzas. Las transacciones diarias en los mercados de cambio evolucionaron de 15.000 millones de dólares en 1973 a 1,3 billones en 1997, una cantidad casi 60 veces superior al flujo comercial diario. Asimismo se calcula que el total de los activos financieros objeto de transacción en el mundo aumentó de los 5 billones en 1980 a 35 billones en 1992, lo que equivale al doble del PIB de todos los países de la OCDE reunidos. En resumen, la actual etapa de globalización se caracteriza por la ampliación de la globalización comercial, de forma simultánea a la importante globalización financiera, junto a las tendencias de regionalización de los mercados de bienes y servicios, de progreso tecnológico vertiginoso y de generalización de los sistemas flexibles de producción.  

1.1  EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN 

Los efectos para países como Colombia, son ampliamente debatidos, pero parece haber consenso en afirmar que los procesos de globalización están incrementando la brecha entre los países desarrollados y el mundo subdesarrollado. Se sabe, por ejemplo, que el 80 por ciento del comercio mundial ocurre entre Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, y que los mercados de la periferia como Colombia no son interesantes para las grandes corporaciones multinacionales, dada su baja capacidad de consumo[4]

La realidad nos indica que lo que era productivo y competitivo el día de ayer no lo es más hoy. Es decir, lo que era competitivo en un mercado regional o nacional no esta resultando serlo en el nuevo mercado globalizado. Lo que está implicando la destrucción masiva de las capacidades productivas que se encuentran en manos de la gran mayoría de los productores y trabajadores de los países periféricos. 

La globalización ha implicado varios problemas para países como Colombia y sería importante destacar los siguientes elementos en torno a los procesos de apertura y globalización. 

Características del proceso en los países de la periferia: 

·        Fuerte caída de los niveles del ahorro nacional, de las remuneraciones a los trabajadores, del consumo per cápita, de la atención que brinda nuestra sociedad a la salud, la educación y, en general de los niveles de bienestar. 

·        Incapacidad para los países como Colombia de tomar decisiones autónomas. Generando la pérdida paulatina del control del Estado sobre el entorno nacional. 

·        Acelerada internacionalización de los procesos económicos; la consolidación del sistema financiero internacional y sus consecuencias sobre economías financieramente limitadas como la nuestra; uso de nuevas tecnologías de información, sin aprensión del conocimiento y diferentes formas de intervención del Estado, con la conversión de la cultura en un producto y en un factor de producción. 

·        Pérdida de importancia de la producción de materias primas frente a la producción de manufacturas y servicios. 

·        Conformación de bloques en el proceso de globalización que alteran los sistemas geopolíticos de seguridad global y en donde los intereses de los bloques se anteponen a los de los países pobres.  

·        Las nuevas instituciones internacionales "reguladoras" del mercado global dirigidas por los países de mayor desarrollo imponen su legislación y sus sistemas de sanciones. Las decisiones se toman en el centro, es decir, son locales, pero su alcance es global. 

Se produce la interacción de estos factores entre sí, lo que contribuye a un movimiento dirigido a la concentración en las regiones más desarrolladas de la actividad económica y del aprovechamiento de los frutos del progreso tecnológico. Mientras tanto, las naciones en desarrollo, buscan recursos en forma de inversión extranjera para tratar de desarrollarse. 

La competencia en este sentido, no es un problema regional sino global, y los cambios realizados en países como Colombia, son un fiel reflejo de los cambios en la economía mundial. 

1.1.1 Respuesta a la Globalización: Apertura Económica.    

En el mundo entero, las políticas de libre mercado representan las recetas aplicadas para responder a la globalización.  

Colombia experimentó en la última década del segundo milenio, la transformación de su modelo económico y social, mediante la implementación de políticas de libre mercado. Tras mantener un esquema de economía semi cerrada, la liberalización comercial constituyó el paradigma dominante tanto en Colombia como en toda América Latina. Diez años después  los resultados mostrados resultan desconcertantes para nuestro país, pues el retroceso de nuestra economía no puede explicarse exclusivamente por los ideales aperturistas y existen muchos factores que distorsionan las posibles valoraciones que sobre el proceso se pueden hacer. 

Hechos como la violencia e inseguridad, la formalización de la Constitución de 1991, la política monetaria empleada, los problemas de la economía internacional o las crisis políticas distorsionan las diferentes valoraciones que podemos hacer sobre la implementación de la "economía de mercado" en nuestro país. Sin embargo, como punto de partida, podemos afirmar, que las economías abiertas poseen mayores niveles de crecimiento en el largo plazo y que la globalización mundial nos exige mirar abiertamente al mundo. A pesar de que nos encontramos muy rezagados en este proceso, pensamos que es factible crecer sostenidamente e incrementar el nivel de vida de la población bajo un esquema de competencia abierta, ideal que debe perseguir nuestra sociedad. Entendemos que sin paz y desarrollo sostenible, será imposible avanzar adecuadamente hacia el bienestar social que buscamos, pensar en inversión en capital físico y humano, resulta fundamental para mejorar los niveles de competitividad colombiana. 

1.2 EL PROCESO DE APERTURA EN COLOMBIA 

El proyecto económico que han seguido la mayoría de países latinoamericanos desde mediados de los años ochenta, es una propuesta de sociedad que conlleva supuestos políticos e ideológicos que se sustentan en el planteamiento que señala que para el funcionamiento adecuado del capitalismo, es imprescindible la libre actuación de las fuerzas del mercado (acorde con las tendencias de globalización) por lo que la apertura de los mercados nacionales, los procesos de privatización, la desregulación económica y la reforma del Estado, se transforman en las herramientas básicas para lograr insertarse en ésta dinámica de crecimiento.  

En el caso colombiano, el Consejo Nacional de Política Económica y Social, junto con el Consejo Directivo de Política exterior Aprobaron un Programa de Modernización de la economía colombiana,  el cual se empezó a aplicar a partir de Febrero de 1990,  el argumento principal, para la adopción de las reformas fue la noción de que obstáculos de índole estructural habían impedido a la economía mantener tasas de aumento del PIB cercanas al 5% anual[5]

Además, en 1.991 Colombia cambió su modelo de comercio exterior que buscó, a través de un esquema proteccionista, sustituir importaciones, por uno de apertura económica buscando la internacionalización de la economía, estimular los procesos de integración, promover el mercado exterior de bienes, tecnología y servicios. El nuevo esquema facilita el ingreso y la salida de capitales foráneos y permite que nacionales y extranjeros hagan negocios con el exterior, lo cual se asimila casi a una completa libertad cambiaría que permite tener cuentas corrientes en moneda extranjera, conseguir créditos y realizar todo tipo de operaciones en el mercado cambiario libre. La reforma del comercio exterior aparte de racionalizar la protección a la industria doméstica para hacerla más competitiva, modifica la estructura institucional del sector exportador con el fin de mejorar su eficiencia y buscar una mayor competitividad internacional. 

Entre las modificaciones realizadas podríamos destacar la creación del Ministerio de Comercio Exterior, la modificación de la organización y funciones del Ministerio de Desarrollo, el Incomex, la Junta de Importaciones, el Consejo de Política Aduanera y se transforma a Proexpo en el Banco Colombiano de Comercio Exterior. (Bancoldex)[6] 

Los obstáculos que se argumentaron para cambiar todo el esquema económico, tuvieron como eje fundamental la apreciación de que existían pocos incentivos de mercado para mejorar la capacidad productiva del sector privado, que la protección limitaba la capacidad de desarrollar la industria debido a la falta de competencia y que la debilidad del sistema financiero y su escasa libertad, impedía a los agentes económicos movilizar eficientemente los recursos con el fin de aumentar la capacidad productiva.    

En este sentido, el modelo de desarrollo seguido por Colombia, comienza por realizar cambios tendientes a implementar un nuevo orden institucional en donde los principios de descentralización del Estado y completa libertad económica rigen los cambios sociales implementados. 

El proceso de descentralización fue inspirado en la noción de que el centralismo excesivo, tanto en funciones como en el manejo de los recursos, aunado a la escasa participación de la población, había derivado en la pérdida de poder de los gobiernos territoriales y municipales, representando grandes desequilibrios sociales y grandes deficiencias en la prestación de los servicios. 

Bajo esta óptica se considera  a la descentralización un proceso irreversible, inevitable, y sobre todo eficiente y democrático  para el desarrollo de nuestra nación, rescatando las bondades de la mayor participación ciudadana, y la mayor cercanía en la resolución de los problemas que afrontan las diferentes regiones y busca que las necesidades y preferencias locales, se expresen, se escuchen y se resuelvan desde el nivel de gobierno que se encuentre más cerca de las personas y que sea capaz de hacer los diagnósticos correctos y responder a las necesidades de los habitantes de una manera eficiente y eficaz.  

Respecto del fenómeno de la descentralización en Colombia, hay consenso en afirmar que es un proceso joven, incompleto, pero que va por buen camino y que se debe profundizar y afinar ya que es la mejor opción a largo plazo para el desarrollo del país. En este sentido,  se afirma que el proceso de descentralización en Colombia aún no se ha consolidado[7]; a pesar de varios logros en materia de descentralización fiscal y administrativa, se afirma que  existen razones sociales, económicas y políticas que interfieren en el proceso. Por otro lado, se observan deficiencias en los instrumentos que definen las relaciones fiscales intergubernamentales y en la implantación de la descentralización en niveles sectoriales. 

Se entiende que aún así, el proceso se encuentra en una etapa de transición, en donde Colombia opta por un proceso de descentralización fiscal y administrativa a mediados de los años 80, el que se concreta explícitamente en la Constitución de 1991.  

Las políticas propuestas en cuanto a la liberalización del comercio bajo este marco son las de defender  las condiciones de libre competencia y realizar inversiones en las áreas que mejoren la posición competitiva del país. Teóricamente se sostiene que cuando los países, pertenecientes al primer mundo lleguen a niveles de desarrollo tales que la introducción de más factores resulte más costosa que la abstención de hacerlo, volcarán sus capitales hacia los países atrasados. Por esta razón se puede esperar una reducción de la brecha entre los dos tipos de países y una homogeneización de los niveles de productividad en el mundo[8]

Los principales planteamientos que justificaron la implementación de la apertura económica se derivaron del diagnóstico según el cual el país no podía crecer a ritmos aceptables y con niveles sustancialmente más bajos de inflación, en ausencia de una inserción más decidida de nuestra economía en el contexto mundial. 

Se afirmo al comienzo de la década pasada que el "mayor escollo al avance económico ha radicado en las dificultades que ha tenido el sector privado para percibir con claridad las indicaciones del mercado en materia de precios, fácilmente podemos notar que la intensiva intervención estatal ha sido uno de los factores determinantes en este hecho"[9]. Afirmación que muestra claramente la concepción económica de la época. 

Las modificaciones que se fueron efectuando en la normatividad económica buscaron como elemento esencial crear condiciones apropiadas para el funcionamiento de los mercados. En términos prácticos, ésta directriz significó el reconocimiento de la necesidad de competir interna y externamente tomando en consideración los aspectos positivos que se derivan de esta guía del manejo económico. Se dieron evidencias de la forma como la acción estatal se fue reduciendo para crearle condiciones apropiadas a la gestión privada. 

Cabe destacar el hecho de que algunos de los efectos que  se preveían con la llegada de la apertura se dieron y que en muchos sectores, había coincidencia en cuanto a las políticas que deberían acompañar la apertura. 

Sería pertinente citar a Francisco J. Ortega  Acosta,  Gerente General del Banco de la República en 1991, quien en la época afirmaba que en ausencia de políticas  complementarias, un primer efecto de la apertura comercial sería el incremento de las importaciones", inducido por la baja de las tarifas arancelarias, y por la disminución de los controles administrativos. 

Se llegó a la conclusión de que una mejor manera de compensar la caída en el precio relativo de los bienes importables, derivada de la desgravación y de menores aranceles, era mediante la utilización de una tasa de devaluación nominal un poco más rápida. 

"Diversos estudios académicos apoyan teórica y empíricamente, la idea de que una apertura exitosa está asociada con una devaluación no solo nominal sino también real[10]." 

Lamentablemente, hoy encontramos demasiados problemas en la implementación del proceso de apertura y vemos que los supuestos que la sustentaron no parecen cumplirse. 

Al cumplirse 10 años del proceso de apertura económica, los resultados reales parecen no ser muy favorables, y el país ha afrontado la peor coyuntura económica registrada en el presente siglo. Sin embargo, existe un nuevo enfoque de promoción de las exportaciones y fortalecimiento del aparato exterior del cual no podemos ser ajenos dadas las condiciones de coyuntura internacional, la globalización y la tendencia generalizada al libre comercio. 

Tomando en cuenta que el objetivo primordial del capitalismo es el de garantizar la maximización de utilidades para lograr una rentabilidad adecuada en las industrias y poder generar un ahorro que nos ayude a mejorar nuestro nivel de vida; Debemos ser conscientes de que vivimos en un escenario más productivo y en donde el cambio de formas de producción va a determinar la modificación de las bases tecnológicas, los pactos comerciales para el funcionamiento del mercado y las formas de organizar el trabajo.  

La globalización es una realidad de la que no podemos ser ajenos, pero debemos aprender a vivir bajo esta realidad, conociendo sus ventajas y desventajas, para optimizar el desarrollo colombiano en este nuevo escenario mundial  Aunque la apertura económica fue concebida como un todo, múltiples aspectos como la estabilidad financiera o el control del gasto fracasaron en el camino de la liberalización, aspectos que ahora afectan nuestro nivel de vida y nuestra competitividad internacional.

1.3 REFORMAS APLICADAS CON LA INTRODUCCIÓN DE LA APERTURA 

Las reformas realizadas por el modelo de apertura fueron varias: el primer lugar, se eliminaron las restricciones cuantitativas a las importaciones, se bajaron los aranceles y se acortaron las dispersiones. Al mismo tiempo se liberó el ingreso de capitales, se autorizó la libre convertibilidad de divisas por pesos y finalmente se estableció un tipo de cambio flexible. Los autores de las reformas las presentaron como una forma de insertar la economía Colombia en los mercados internacionales, modernizar el aparato productivo y acelerar el crecimiento económico. Se apostó a que el mercado siempre conduce al estado más conveniente para la sociedad[1].   

A continuación se mostraran los cambios más importantes que se dieron con la implementación del modelo de apertura económica. 

1.3.1 Autonomía del Banco de la República.   

Uno de los cambios fundamentales, que trajo consigo las reformas de la década pasada, fue la creación de un Banco Central autónomo, en donde las decisiones de política monetaria se le otorgaron a su junta directiva, buscando primordialmente el control de la inflación y  proteger la economía de los problemas que en el corto plazo podría causar una emisión monetaria ordenada por el Gobierno Nacional[2]

Hoy, la autonomía del Banco de la República y su mandato constitucional están en entre dicho y sin duda alguna, las políticas adoptadas por la institución han influido sobre la crisis económica actual, ya sea por acción o por omisión. Este hecho se reflejó claramente en la sentencia de la Corte Constitucional de 1999[3], en donde se percibe la idea de que aparte del control de la inflación, las políticas del Banco deberían  también enfocarse en la coherencia macroeconómica, el crecimiento y la generación de empleo. El proyecto de reforma Constitucional de 1991 sobre moneda y Banca Central, le ordenó al Banco de la república concentrarse en un objetivo primordial: la regulación monetaria con el objeto de conseguir la estabilidad de precios, en otras palabras, el control de la inflación. 

Las principales reformas que se le hicieron al Banco fueron las siguientes: 

·        La consagración en el ámbito constitucional del Banco de la República como Banco Central. A su vez se define que ésta institución de derecho público debe tener un régimen jurídico propio y autonomía patrimonial, administrativa y técnica que le permita reglamentar la política monetaria.  

·        Se establece que las facultades en materias de política cambiaria y crediticia corresponden a la junta directiva del Banco, órgano que debe estar integrado por profesionales con la debida independencia.  

·        Se establece que la institución debe velar por la conservación del poder de compra de la moneda colombiana. 

·        En cuanto a atribuciones de emisión, se prohíbe el otorgamiento de crédito al Gobierno Nacional y a la actividad privada cuando se trate de operaciones distintas de las de liquidez del sector financiero, o de tesorería de corto plazo.  

Dada la naturaleza del dinero de servir de medio de cambio y depósito de valor se realizó la reforma, de manera acorde con las políticas de apertura, dándole al Banco como prioridad el control de la inflación sobre cualquier otro fenómeno económico. Para cumplir el cometido fundamental de buscar y mantener la estabilidad de precios, se necesitaban dos condiciones: Debía contar con la organización y poder decisorio sobre los instrumentos de control monetario, cambiario o crediticio y en segundo término, necesitaría estar dotado de la suficiente independencia institucional que haga posible el uso flexible de dichos instrumentos.  

Colombia, está saliendo de la peor recesión económica de su historia, y parte de la recesión fue producto sin duda alguna de varias decisiones del Banco al buscar bajar la inflación y al defender la banda cambiaria. Sería pertinente recordar el brusco incremento de las tasas de interés que se produjo al defender la banda cambiaria entre 1998 y 1999 que dio como resultado una fuerte desaceleración económica. Era más rentable guardar el dinero en los bancos que hacer actividad económica. El Banco se preocupó más por contener la inflación y cumplir su mandato que por recuperar la actividad productiva.    

En defensa de las políticas del Banco, Roberto Junguito decía que aunque segmentos influyentes de la opinión económica especializada habían venido argumentando que la Junta Directiva del Banco de la República era responsable principal de la recesión económica, esto no era cierto y que el excesivo gasto público y los problemas fiscales eran los que habían causado la recesión de la economía colombiana y afirmaba:  

"La recuperación de la actividad económica debe ser, fundamentalmente, el resultado del programa de ajuste que se ha puesto en marcha y que, según la experiencia, toma algún tiempo en mostrar resultados. La política monetaria que orienta el Banco de la República tiene como objetivo principal la baja de la inflación, cuyo resultado ha sido satisfactorio. No debe caerse en la emisión monetaria para la refinanciación masiva de obligaciones crediticias"[4]

Las responsabilidades de dotar de liquidez a la economía y propender por la solvencia del sistema financiero recaen, respectivamente, en el Banco de la República y el Gobierno. Con relación a temas de solvencia y apoyo al sector financiero, de cualquier manera, quedó en evidencia la debilidad del sistema financiero colombiano y en estos momentos una de las preocupaciones del presente Gobierno es el diseño de una estrategia global para el apoyo de las entidades financieras con dificultades.  

Además, la política fiscal puesta en marcha por el gobierno ha tenido como objetivo reducir un desequilibrio creciente en las cuentas del Estado, mediante elevación de la tributación, recortes del gasto público y reformas estructurales en áreas "problema" como la seguridad social  y las transferencias regionales.

1.3.2  Reforma Comercial.     

La reforma comercial se anunció en febrero de 1990. El primer paso se dio cuando a finales de 1990 se eliminaron las restricciones cuantitativas y se inició la baja de los aranceles. Posteriormente se avanzó  en forma rápida transformando el esquema gradual de apertura en un desmonte masivo. Así, en los siete primeros meses de 1991 el nivel arancelario bajó de 38% a 12% es decir, más de la mitad.

En el fondo las reformas estaban orientadas a bajar las tarifas y recortar su dispersión independientemente de las características de los productos. Sin embargo, la mayor reducción de los aranceles de las materias primas determinó un aumentó de la protección efectiva de los bienes de alto contenido importado y sin quererse, se configuró una estructura que discrimina contra las actividades de alto valor agregado y a la producción nacional.  

El proyecto de Ley Marco de Comercio Exterior presentado por el Ministro de Desarrollo,  concretó el nuevo enfoque de comercio internacional de acuerdo con el proceso de internacionalización de la economía. Se orientó a la superación del modelo tradicional de desarrollo fundado en la sustitución de importaciones, la protección a la industria y los estímulos y subsidios a los exportadores. 

El Gobierno propuso los principios básicos para formular la política de comercio exterior y los mecanismos para cumplir con el propósito de convertir al sector externo en motor de desarrollo.  La iniciativa presentada en el Congreso, finalmente se concretó en la Ley 7a. de 1991[1]. Esta se basa fundamentalmente en el uso de tres mecanismos: instrumentos de promoción de exportaciones, instrumentos de la política de importaciones, y finalmente cambios y  transformaciones institucionales.  

Cabe destacar que se suponía un aumento de las exportaciones, protección a las prácticas de comercio desleales y creación de instituciones enfocadas hacia el exterior. Sin embargo como se mostrará más adelante, los cambios produjeron efectos contrarios: incremento de las importaciones, disminución de las exportaciones y debilidad institucional. 

1.3.3  Libertad Cambiaria y Régimen de Inversiones   

La libertad cambiaria constituyó uno de los elementos centrales de la apertura. La política de acuerdo con un enfoque monetario de la balanza de pagos, afirma  que la fijación del tipo nominal de cambio conduce a una inflación cercana a cero. Adicionalmente se presumía que el resultado se lograba como simple consecuencia de las fuerzas del mercado[2]

La reforma financiera presentada por el Gobierno de Cesar Gaviria, busca supera las limitaciones estructurales del sistema financiero con miras a desarrollarlo de manera que juegue un papel importante en el proceso de apertura.  

Para modernizar el sistema financiero, se promulgan leyes encaminadas a liberar el sistema para hacerlo más amplio, eficiente y competitivo, para que adquiera una mayor capacidad de intermediar el ahorro nacional, con el fin de financiar la inversión productiva a costos razonables[3].  

Dentro de los aspectos fundamentales de la reforma financiera es importante la ampliación de las actividades de los intermediarios financieros, al permitírseles desarrollar a través de sus filiales, actividades de servicios financieros complementarios a la intermediación tales como participación en el capital de sociedades fiduciarias, de leasing, comisionistas de bolsa, almacenes generales de depósito y sociedades administradoras de fondos de pensiones y cesantías. Esto se permite siempre que queden independizados en debida forma los agentes económicos que podrán llevar a cabo estas operaciones y que se canalicen hacia éstas un volumen adecuado de sus activos, sin exceder el monto de su patrimonio. 

Las reformas al sistema financiero, plantearon la completa libertad monetaria, y como se mostró anteriormente, los flujos de inversión que se manejaron fueron muy altos, generando graves distorsiones en el aparato productivo.

1.4  LA REALIDAD PRODUCTIVA 

Independiente a cualquier consideración monetaria, la realidad productiva nos mostró la llamada "terciarización negativa de la economía", con inmensos avances en los sectores de servicios (financieros especialmente) y retrocesos en los sectores productivos e industriales en donde la caída en la actividad productiva y la conveniencia de recuperar la actividad económica han sido un problema y un objeto de todos los países de América Latina 

Las consecuencias para Colombia, no han sido muy positivas, después de presentar tasas de crecimiento del PIB que alcanzaron como promedio anual en los años setenta el 5.8%, el declinamiento en los ochenta es evidente y hoy, nuestras debilidades se pronuncian más con la llegada de la competencia abierta. La economía padece procesos de desindustrialización, y se configura la llamada terciarización negativa de la economía. 

Acerca del ascenso de la "sociedad de servicios", Álvaro Zerda Sarmiento sostiene en el ensayo titulado "Tendencias del Pensamiento Económico sobre Desarrollo Industrial", que la llamada terciarización de la sociedad corresponde en realidad a una profunda transformación que se ha experimentado en décadas recientes a escala mundial del modelo de producción, tanto en los fundamentos tecnológicos de equipos, procesos y productos, como en los principios de gestión de las organizaciones teniendo repercusión en el ámbito laboral, territorial, ambiental y de relaciones entre países.    

En los países desarrollados, este proceso de terciarización aparece como una consecuencia de los aumentos de productividad de mano de obra en la industria, y obedece a la intensidad de mano de obra que requieren los sectores de servicios y en general, la llamada terciarización se caracteriza por un retroceso en el mediano plazo del empleo y del valor agregado industrial en relación con el total del empleo y del valor agregado"[4].  

En el caso colombiano, es evidente que el desplazamiento a los sectores de servicios, no aparece gracias a aumentos de productividad de la mano de obra, sino como consecuencia de la desprotección y falta de competitividad de la industria, con  relación a las ganancias fáciles, que en su momento el comercio de importación y la ganancia financiera  brindaban a los agentes económicos. 

Además; la competencia desigual entre un sector productivo ineficiente, y mal preparado, con grandes empresas multinacionales, y formas injustas de comercio como el contrabando o la protección disfrazada en licencias o permisos simplemente constituyeron la demostración de que serios problemas de aplicación se dieron a lo largo del proceso, mermando de manera muy apreciable la actividad productiva nacional.  

1.5  APERTURA Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO           

La gran desigualdad social ha sido una característica frustrante del desarrollo económico latinoamericano. No en vano América Latina se ha caracterizado por ser la región del mundo con los más elevados índices de desigualdad en la distribución del ingreso[5]. Los niveles de pobreza, aunque inferiores a aquellos típicos de otras partes del mundo en desarrollo, siguen siendo extremadamente elevados y, para el conjunto de la región, se encuentran hoy por encima de los niveles que se observaban antes de la crisis de la deuda.  

Estas son las condiciones que se enfrentan hoy a los nuevos elementos que han alterado la dinámica económica y social de la región. Entre ellos cabe mencionar las reformas estructurales emprendidas en todos los países, el proceso de globalización que las ha acompañado, la recuperación del crecimiento económico y las nuevas reformas iniciadas en el frente del gasto social y de los servicios sociales.

Aunque aún se debate la relación que existe entre los cambios estructurales y los cambios en la distribución de ingresos, parece que la mayoría de los economistas se inclinan por pensar que por lo menos una parte del dete­rioro en la distribución de ingresos observada en los noventa está asociada con la apertura económica y otros cam­bios estructurales[6]. El planteamiento original en materia de distribución de ingresos por parte de quienes desarrollaron las políticas de apertura eco­nómica fue que como resultado de tales medidas debería haber una disminución de la desigualdad por dos razones principales:  

·        Porque la apertura, al fomentar la competencia, acabaría con muchas situaciones que generaban ren­tas oligopolísticas o monopolísticas.  

·        Porque siendo Colombia un país con ventajas comparativas en productos intensivos en mano de obra, y especial­mente mano de obra con bajo grado de calificación, la apertura debería generar un aumento relativo en la demanda por dicho tipo de factores, en detrimento del trabajo calificado y el capital.  

Los acontecimientos en la primera década de la apertura parecen indicar que los cambios estruc­turales en el sector urbano generaron un estancamiento en la producción indus­trial, aumentaron las importaciones de bienes de consumo y de bienes de capital y no generaron ningún dinamismo en el sector exportador urbano, que era el que debería haber generado la demanda por trabajo para compensar la pérdida de empleos de los sectores no competitivos. En el sector rural, la apertura hacia el resto del mundo permitió la entrada de productos de bajo costo, a los que la agricultura de cultivos temporales no pudo hacer frente.  

Por otro lado, la nueva inversión nacio­nal y la extranjera, generaron un proceso de cambio tecnológico aumentador de productividad, el cual se materializó en una mayor intensidad de capital y una mayor demanda relativa de trabajo cali­ficado[7]. Esto dio origen a que las diferen­cias salariales entre trabajadores de alta y baja calificación aumentaran, con el consecuente empeoramiento de la distri­bución de ingresos. Lo anterior privó la economía de su más importante herramienta distributiva: su capacidad para generar empleo. Esta capacidad, que fue lo que permitió mejo­rar la distribución en los años setenta y ochenta parece haber sido anulada por la menor elasticidad empleo de producto nacional asociado con la mayor intensi­dad de capital y la menor demanda por mano de obra de relativa baja califica­ción. Jaime Tenjo afirma que desde un punto de vista imparcial que la apertura debería producir importan­tes efectos de tipo transitorio durante el período de transición y de tipo más per­manente una vez se estabilice la nueva situación, y afirma que en Colombia no se ha hecho un análisis para distinguir entre los unos y los otros y casi ninguna atención se ha prestado a las lecciones de la experiencia de otros países que han realizado refor­mas similares. 

1.6 LOS RESULTADOS DEL PROCESO DE APERTURA 

Después de hacer un breve repaso a las políticas aplicadas con la llegada de la apertura, mostraremos los resultados de dicho proceso en todos los campos posibles. 

1.6.1  Panorama General   

Colombia, es una nación, que vive situaciones particulares que no afrontan otros países y que complican y distorsionan el panorama nacional. En Colombia factores como la violencia, la estructura política, la interacción social o un desarrollo insuficiente resultan elementos que se deben considerar dadas las condiciones de un mundo global, que cobra y rechaza los problemas internos de las naciones buscando homogeneizar y jugar con reglas de juego estables y consolidadas.    

En la actualidad, nuestro país, padece de una de las más severas crisis económicas en su historia, con un desempleo en los niveles más altos, recesión económica en muchos sectores y problemas en el sistema financiero y cambiario. La inestabilidad política merma las posibilidades de nuestro país, la guerra e inseguridad nos convierte en un país poco atractivo a la inversión extranjera y en general, la sociedad en general piensa que estamos tocando fondo. 

Sin embargo, en la actualidad, se ven los primeros síntomas de reactivación económica, y se empiezan a mejorar los indicadores de consumo, déficit fiscal y balanza comercial, producto de una mayor competitividad internacional de algunos de nuestros productos, ayudado por el repunte de los precios del petróleo y algunos productos agrícolas. 

Entre las principales características de la coyuntura están las siguientes señales:  

·               El pobre desempeño de la economía en materia de crecimiento en los años recientes. 

·           Los grandes desequilibrios fiscal y externo que existen en la actualidad y las dificultades para financiarlos. 

·           La baja absorción de empleo que registran los sectores productivos, debida no sólo a la insatisfactoria dinámica de la producción, sino también a cambios de carácter estructural en el mercado laboral. 

·           El aumento de la violencia e inseguridad. 

·           La inestabilidad política, y el desacuerdo social entre Gobierno, Trabajadores, Centrales Obreras y organizaciones privadas. 

Lamentablemente, en términos generales el balance es desalentador, el desempleo creció, ya que muchas de las firmas tuvieron que reducir su tamaño si no es que quebraron, asimismo la demanda agregada se afecto negativamente, y los mercados se vieron inundados de productos importados, conformando la llamada desindustrialización de los países latinoamericanos. 

Según el Plan Nacional de Desarrollo "Cambio para construir la Paz"[8], en los últimos años, la economía colombiana ha venido perdiendo la dinámica de crecimiento que había registrado en las décadas pasadas. Luego de haber crecido a una tasa anual promedio de 4.6%  entre 1991 y 1995, ésta se redujo a sólo 2.3% entre 1996 y 1998, y con crecimiento negativo en 1999. La tasa de crecimiento de largo plazo de la economía fue de 4.5% entre 1970 y 1990.  

El país es uno de ingreso medio bajo y, por lo tanto, plagado por las múltiples necesidades insatisfechas que acompañan a la pobreza. En los últimos años el país ha visto cómo ha ido perdiendo su reputación de ser un ejemplo de estabilidad macroeconómica en el contexto latinoamericano y al país empezó a costarle cada vez más trabajo mantener esa estabilidad. 

En lo que se refiere a la falta de un crecimiento económico sostenido, tanto el crecimiento estructural como el cíclico se han reducido, de modo que el país no ve salidas de corto plazo a sus problemas de pobreza, y ve con alarma que el problema del desempleo se agrava.

La experiencia reciente muestra que, en las acciones de los últimos años para promover el desarrollo, ha habido una serie de errores históricos, tales como el esfuerzo por buscar un mayor crecimiento económico con base en una mayor cantidad de insumos, particularmente de trabajo, sin atender a su calidad y productividad. En particular, ha habido una gran equivocación en mantener una actitud de indiferencia con respecto a la educación, la acumulación de capital humano y la investigación y el desarrollo tecnológico aplicados a la producción. 

La desprotección a la industria, bajo supuestos de libre mercado y libre competencia sin apoyar activamente el desarrollo, la creencia de que el incremento en el gasto público, sin prestar atención a sus efectos sobre el déficit fiscal ni a la eficiencia con que se ejecuta, es una condición suficiente para promover el desarrollo. La mala asignación de los recursos y la debilidad institucional para responder ante los retos de la apertura y la globalización. La falta de cultura política y la desprotección social, que separa a quienes ostentan el poder con la sociedad en general.  

La década de los años noventa ha estado influida en Colombia por una tendencia al aumento del gasto público y del déficit fiscal[1]. Esta tendencia ha estado acompañada por presiones, difíciles de resistir, que han tendido a revaluar en términos reales la moneda nacional. En consecuencia, durante toda la década ha habido una tendencia al deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que en 1997 alcanzó un déficit superior al 6% del PIB.  

La economía colombiana ha sido incapaz de sostener los pocos episodios de crecimiento realmente satisfactorios que ha vivido, generalmente asociados con bonanzas de precios en sus productos tradicionales de exportación. De manera más grave, como las bonanzas se han vuelto fenómenos raros y relativamente modestos en las últimas décadas, desde hace ya unos veinte años la economía colombiana no crece a tasas sobresalientes, por encima al menos del 6% en términos reales. El resultado es que el crecimiento estructural de las últimas dos décadas no ha sido suficiente para atender las múltiples necesidades de los colombianos.

1.6.2 Recesión Económica 

La recesión económica es un hecho, y muchos factores pueden explicarla. Una explicación que se puede destacar es la que hace el Banco de la República, que atribuye la recesión al exceso de gasto y la indisciplina fiscal. Bajo este enfoque podríamos destacar la interpretación que hace Miguel Urrutia Montoya, Gerente General del Banco de la República quien afirma que la recesión económica se gestó en 1993. Explicando que en ese año hubo un excesivo crecimiento de la cartera del sistema financiero que aumentó 24.4% en términos reales, y llevó a una burbuja especulativa en el precio de los activos. El precio de la vivienda creció 45.2% mientras que el IPC creció 22.6%. El índice de precios de las acciones en la Bolsa de Bogotá ascendió a 49.9%.  

Urrutia afirma que dicho crecimiento en los precios de los activos no era sostenible, e inevitablemente llevaría a un deterioro de la cartera del sistema financiero al desinflarse el valor de la garantía de los préstamos. La tasa de interés promedio aumentó de 35.5% en 1992 a 43.7% en 1996. Se gesta, entonces una larga recesión en el sector de la construcción de vivienda que deterioro rápidamente la cartera hipotecaria a partir de 1997. El flujo de crédito externo hizo posible un aumento acelerado en las importaciones, lo cual generó un creciente déficit en la cuanta corriente de la balanza de pagos. El Banco de la República, consiente de esos desequilibrios, en su informe al congreso de marzo de 1994 recomendaba una reducción en el gasto de la economía, un superávit fiscal del 2% del PIB, y un crecimiento del crédito al sector financiero al sector privado de 37.5%.   

"Era evidente que la cartera estaba creciendo a tasas que permiten una financiación del sector productivo muy por encima del crecimiento esperado del producto. Además no se logró controlar el déficit fiscal"[1]. Dicho exceso de gasto, condujo a un persistente e inquietante déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. En el segundo semestre de 1997 se produce la crisis económica en Asia. La caída en las tasas de crecimiento de los países conocidos como "tigres asiáticos" tiene varios resultados que afectan de manera muy marcada las economías emergentes. La crisis internacional reduce la demanda agregada a través de caídas en los precios de explotación y genera aumentos en la tasa de interés, lo cual también reduce la demanda agregada, que unida a la parálisis de la construcción genera la recesión. Una visión que complementa el desarrollo de los puntos mostrados, es la de Ricardo Bonilla quien en su artículo: "Desequilibrios, crisis y emergencia económica", nos brinda muchos elementos de juicio para observar los efectos de la apertura económica y del comportamiento del sector externo. 

"El auspicioso panorama que se vislumbró al finalizar el año de 1997. con mayor devaluación y tendencia a disminuir las tasas de interés, no se sostuvo por mucho tiempo. La agudización del déficit fiscal, las dificultades para financiarlo, las continuas presiones sobre la tasa de cambio y los efectos de la crisis asiática, contribuyeron a modificar el escenario económico, haciendo el tránsito del optimismo hacia la recesión y de la estabilidad financiera hacia la emergencia económica"[2].  

A comienzos de 1998 el ambiente económico era favorable y se respiraba alta dosis de optimismo, luego de los regulares resultados de los dos años anteriores. Varias razones contribuyeron a mejorar las expectativas: en primer lugar, unas relaciones menos tensas entre la Junta Directiva del Banco de la República y el Gobierno Nacional que permitieron armonizar, de manera menos traumática, las políticas fiscal y monetaria. En segundo lugar, la aceleración de la devaluación en la tasa de cambio que permitió recuperar parte de la competitividad perdida por los productores nacionales. En tercer lugar, una notoria reducción en las tasas de interés que permitió bajar, coyunturalmente, los costos financieros a productores y consumidores. En cuarto lugar, la meta de inflación del 18% se cumplió y el salario mínimo se concertó, luego de 12 años de ser fijado por decreto presidencial. Y. en quinto lugar, el país se encontraba en la recta final de un proceso electoral que despejaría el oscuro panorama que acompañó al gobierno anterior. 

La combinación de los anteriores factores condujo a sobrevalorar los resultados y las proyecciones de crecimiento económico, al mismo tiempo que no se le prestó la  adecuada atención al delicado entorno internacional. Con la alegría del fin de año, el gobierno ajustó al alza el estimado del crecimiento del PIB, colocándolo en 3,3% anual, y proyectó el 4,5% para 1998, basado en la recuperación de las actividades agrícola e industrial y el mayor desarrollo petrolero y minero. Algunos meses más adelante, se demostró que el crecimiento de 1997 fue solamente de 3.1% y comenzó a ajustarse a la baja la proyección para 1998. Igualmente, la crisis asiática comenzó a golpear la economía latinoamericana de manera dual, por un lado, mediante la especulación financiera y los ataques a las tasas de cambio, mientras, del otro, aumentó la penetración de importaciones más baratas provenientes de países donde la devaluación fue más intensa que la alcanzada en Colombia. 

Paulatinamente, los factores adversos superaron las razones del optimismo y la política macroeconómica se convirtió en una verdadera tensión entre el control de las tasas de interés y la defensa de la banda cambiaría 

1.6.3  Comercio  Exterior      

La liberalización del comercio mundial es un hecho, los países pueden comerciar prácticamente con todo el mundo, y las ventajas adquiridas y competitivas marcan las relaciones comerciales mundiales. Colombia no ha logrado insertarse del todo en la dinámica del comercio mundial y a pesar de la apertura, no se han logrado grandes avances en las cestas de exportación colombianas. 

La economía global nos exige mirar al exterior, y como es lógico, la alternativa básica de desarrollo, se basa en el crecimiento de las exportaciones y el desarrollo de un sector exportador fuerte. Este sería el sector generador de empleo y de demanda agregada que llevaría a la economía a salir del estado de receso en que se encuentra. De hecho, el presente Gobierno apuesta por duplicar las exportaciones como pilar fundamental de la recuperación económica, cuestión que de presentarse podría representar el fin de la recesión en el corto plazo y la estabilidad de la economía colombiana en el mediano y largo plazo. 

En términos generales el comportamiento del sector externo de la economía ha sido prácticamente el mismo a través de los últimos años, seguimos exportando café, petróleo, carbón y productos ferrosos,  exportaciones que representan casi el total de la composición externa. Las esmeraldas, textiles, banano y otros productos comparten una porción pequeña de la torta del aparato exterior y en general la estructura  de las exportaciones después de la apertura es la misma de la década de los ochentas.  

El aparato exterior colombiano no se expandió con la llegada de la apertura, y existen evidencias de que el deterioro de la balanza comercial es producto del bajo nivel de demanda por los productos colombianos en el resto del mundo. Además la competitividad colombiana no aumentó, y se puede explicar por la revaluación real del peso debida a los inmensos flujos especulativos que la apertura financiera trajeron a nuestra nación, haciendo más rentable la importación de bienes de consumo y reprimiendo los productos de exportación no tradicionales. 

"Lo que ha pasado con las ofertas colombianas es que sus costos están por encima de los costos de los mismos bienes en los países potencialmente demandantes y no existe la posibilidad de llegar a un costo real o artificial que haga competitivos estos bienes"[3]

En los que va corrido de la década de los noventa, el resultado del intercambio comercial para Colombia ha sido negativo, a pesar de los esfuerzos de firmar nuevos convenios comerciales con algunos países vecinos. Sin embargo, las expectativas que se generaron alrededor del proceso de apertura económica como mecanismo para mejorar nuestra posición comercial no se han reflejado en un mejor comportamiento de nuestras exportaciones.  

Por países, los principales mercados para los productos colombianos son Estados Unidos, Venezuela, Ecuador y Alemania los cuales representan cerca del 60% del total de las exportaciones. Por cercanía geográfica  y por la entrada en vigencia del Arancel Externo Común, tanto Venezuela como Ecuador, aumentan su participación relativa en nuestras exportaciones al pasar de 5.9% y 1.8% en 1991 a 10.9% y 5.5% en 1998.

Los resultados de la nueva estrategia comercial trazada desde el principio de los noventa, se reflejan en el dinamismo presentado por el flujo comercial de mercancías. Pero aunque el intercambio comercial de Colombia se ha dinamizado, la composición del comercio colombiano en su mayor parte, está compuesta por bienes primarios que en el ámbito mundial son productos vulnerables al vaivén de los precios internacionales. Mientras tanto, la tendencia mundial de comerciar bienes con alto porcentaje de valor agregado se mantiene y Colombia exporta bienes primarios, para importar bienes con alto valor agregado y conocimiento tecnológico sin la oportunidad de hacer producción masiva y competir verdaderamente en los mercados internacionales. 

La estrategia de apertura de atar el desarrollo a los ingresos por exportaciones no ha dado los resultados esperados. Desde 1.993 el país viene atravesando por una serie de desequilibrios macroeconómicos que se han manifestado primordialmente en déficit de su balanza comercial. Esto se debe a la pérdida de competitividad de los bienes exportables causada por la caída de algunos precios internacionales y la reducción de la demanda interna en los países compradores, lo mismo que por el incremento de la producción de sustitutos de nuestras exportaciones no tradicionales, las exportaciones colombianas bajaron y perdieron competitividad y los ingresos derivados de esta actividad no han podido financiar el componente importado de nuestras demandas, bien sea de bienes de consumo, intermedios o de capital.  

Como consecuencia de la debilidad internacional de Colombia, no se pueden defender nuestros intereses comerciales de la manera más adecuada, y padecemos de las restricciones comerciales que nos imponen nuestros propios compradores.

Como consecuencia del déficit en la balanza comercial se deduce que su financiación ha sido por el lado del crédito, lo que nos ha llevado primero al desahorro, y luego a la recesión. Hoy, la tasa de cambio más competitiva nos ha hecho ganar terreno en el campo internacional y para el año 2000, Colombia mostrará una balanza comercial positiva, que de mantenerse podrá rescatar en el largo plazo a la economía colombiana. El flujo de comercio internacional es muy sensible a la competitividad de las economías ya sea en productividad o precios, la apuesta de nuestro país debe ser mantener la competitividad de nuestras exportaciones manteniendo una tasa de cambio competitiva y hacer esfuerzos por mejorar la productividad de nuestra economía disminuyendo los costos de transacción que nos representa la guerra, la inseguridad, la infraestructura física, tanto marítima como aérea para que los productos colombianos se puedan disfrutar en todo el mundo a bajo costo y con mejor calidad. 

"Cuando se inició formalmente el proceso de apertura económica en Colombia, una de las justificaciones básicas fue incrementar el grado de exposición  de la producción colombiana a la competencia internacional. Esta mayor exposición a la competencia debería redundar en aumentos significativos de la productividad, en mayores estímulos a la inversión en tecnología y en una tendencia a la reubicación de la producción"[1]. 

En la práctica, sin embargo, los efectos no se dieron en la década de los noventa. La inversión privada aumentó fuertemente durante algunos años hacia mediados de la década, pero se concentró en el sector de la construcción y en sectores de servicios que precisamente son los menos expuestos a la competencia internacional. 

Leonardo Villar Gómez, explica respecto al proceso de apertura que en la práctica este no se dio en Colombia en el sentido de haber conducido a que un mayor porcentaje de la producción nacional quedara expuesto a la competencia externa.  

Por el contrario, la producción nacional expuesta a la competencia internacional, que es la producción de bienes comercializables internacionalmente, redujo su participación en la producción nacional durante la década de los noventa. "La razón para ello fue probablemente el proceso de revaluación real del peso colombiano que se presentó durante la mayor parte del período, en particular, entre 1991 y 1997 el cual obedeció a causas como el fuerte aumento del gasto público y el impresionante incremento en el financiamiento externo público y privado"[2].

Es de esperar que hacia el futuro, con una tasa de cambio más competitiva, como la que ya se tiene actualmente, y con un balance comercial más equilibrado del que se tuvo en la década de los noventa, los indicadores de apertura se recuperen y los beneficios de ese proceso empiecen a manifestarse en forma plena sobre la economía colombiana.

Otro indicador importante del entorno general de la apertura es el que se refiere a la tasa de apertura de las exportaciones  TAE y la Tasa de penetración de las importaciones -TPI, que se miden con las siguiente equivalencias: 

TAE = (Exp / PIB) 100        Consumo Aparente: C.A = PIB + IMP - EXP

TPI = (IMP/ C.A) 100 

Es evidente que las exportaciones no representan un gran porcentaje del Producto Total, y que las importaciones han tenido un comportamiento más dinámico, reafirmando la impresión de que la revaluación real del peso en los años más críticos de la apertura, golpeo severamente el desarrollo del sector exportador generando los múltiple desequilibrios citados. (ver cuadro 8)

1.6.4  Inversión extranjera      

Uno de los supuestos más fuertes que asume el modelo de apertura consiste en la idea de que defendiendo a la inversión extranjera, se aumentará el desarrollo industrial.  

En este sentido, se supone que la expansión económica de los países desarrollados, ampliará el capital invertido en los países en desarrollo, aumentando los flujos de capital y suponiendo un mayor desarrollo en las zonas más pobres. Sin embargo, la lógica es otra, por un lado los procesos productivos se fragmentan localizándose en regiones diferentes bajo el principio de mínimo costo; y de otro lado, los capitales financieros son movidos en búsquedas de rentas de corto plazo.   

Luego de los planes de estabilización aplicados por las economías como Colombia, nuestro país y en general todos los latinoamericanos, se convirtieron en un destino ideal para la inversión extranjera directa. Siguiendo los principios de la apertura económica en donde la liberalización de los flujos de capital constituye un elemento central hacia el desarrollo[1].  

Para que las naciones se conviertan en receptores de inversión extranjera, necesitan hacerse atractivas en los mercados internacionales, en este sentido la tendencia es la de escoger los países más seguros a la inversión o en su defecto los que mejoran más la rentabilidad de los activos.  

De acuerdo con la (CEPAL), los primeros determinantes del ingreso de inversión extranjera directa a los países de América Latina han sido las políticas internas, los acuerdos y los procesos regionales. En cuanto a las políticas aplicadas, se pueden destacar los procesos de privatización de los activos estatales, los nuevos proyectos de inversión (sobre todo en infraestructura) y la reestructuración de las empresas multinacionales que tienen bases en los países. 

La realidad de la inversión extranjera, se centra en hacer la producción más barata, pero los supuestos de mejoramiento de la productividad interna y aprensión tecnológica de los países no se aplica, ya que las bases tecnológicas se mantienen en los países desarrollados y los países en vías de desarrollo producen los productos, pero realmente no tienen posibilidades de desarrollar los procesos productivos de manera propia.  

La inversión extranjera en la década de los 80 para Colombia se mantuvo estable con flujos promedios de 400 millones de dólares por año, incluyendo petróleo. A partir de la apertura, con los cambios en las políticas de inversión extranjera, los procesos de privatización y las concesiones al sector privado. La inversión extranjera se centró entonces en sector como los servicios financieros, eléctrico, petróleo y gas. En comunicaciones se establecieron los servicios de telefonía móvil celular y se dieron importantes avances en proyectos de privatización.

Cabe destacar el hecho de que la inversión se centró en los servicios, más no en la infraestructura productiva, en este sentido, los proyectos industriales no fueron objeto de inversión extranjera real, y además, las tendencias multinacionales, simplemente hacen que las empresas comercialicen sus productos, probablemente fabricados en otros países y hacen paso en Colombia vía importación y no producción. 

En este sentido se supone que el capital extranjero jugará un papel de primer orden en la construcción de un aparato productivo moderno y enfocado hacia los mercados internacionales, dada la capacidad que tiene para transferir tecnología y conocimientos[2]. Es así como se buscará nueva inversión extranjera directa que se vincule al sector manufacturero, especialmente en sectores exportadores y en servicios con alto valor agregado. Para lograr este objetivo se diseñan incentivos a las empresas extranjeras para que se instalen en Colombia y utilicen a nuestro país como plataforma exportadora de sus productos hacia América Latina.

El cuadro nos podría sugerir que la inversión extranjera en Colombia ha aumentado, sin embargo si se analizan los datos, estos incluyen inversión en portafolio y privatizaciones, lo cual nos distorsiona la cantidad real en inversión extranjera para actividades productivas que se realiza en Colombia. 

La realidad es que nuevos paradigmas rigen las conveniencias de inversión y los conceptos de competitividad en le mercado internacional, trayendo consigo drásticos cambios en la estructura industrial en el ámbito nivel mundial. Para atraer la inversión extranjera directa, es conveniente plantear los principios de mercado y desarrollo junto con los de generación de ventajas comparativas que estén de acuerdo con los requerimientos del espacio económico internacional. Además el gran potencial del mercado resulta ser el principal atractivo para los capitales foráneos, seguido por factores como el rendimiento previsto y una ubicación comercial estratégica. Las empresas extranjeras  buscan invertir en países donde las ventajas se centran en capital humano y otros factores como políticas flexibles que les permitan desarrollar estructuras modernas.  

Siendo realistas, las difíciles condiciones externas a las empresas en nuestro país nos llevan a pensar que dadas las condiciones actuales de seguridad e infraestructura, Colombia constituye un país riesgo y los actuales problemas en procesos de privatización, la inseguridad jurídica, la búsqueda de recursos externos e inseguridad cambiaria nos hacen pensar que este supuesto es bastante discutible y algo ingenuo, ya que en este momento las condiciones internas nos convierten en un país paria en el contexto internacional.   

Eduardo Sarmiento Palacio afirma que cuando se facilita la entrada de financiamiento externo y aumenta el endeudamiento, sin que este se traduzca en inversión productiva sino en inversiones en sectores como el de los servicios, se presentan procesos de descapitalización de la economía en el largo plazo[1]

En este sentido, es necesario que la inversión extranjera se concentre en sectores productivos y no en otros sectores. Cuando los flujos de capital extranjero y en general los capitales se mueven a sectores como el financiero y el de servicios y no a la producción, como sucedió en el pasado, termina creando grandes presiones sobre el tipo de cambio, y fomenta el desplazamiento de la industria a sectores como el de servicios, sin que esto se deba a mejoras en la producción, sino a factores que desaniman  el desarrollo industrial.

Para concluir este capítulo, podemos decir que el comercio mundial y las políticas industriales de cualquier nivel están muy unidos y es preciso que Colombia  reaccione a las nuevas solicitudes del mercado internacional y a sus condiciones, es hora de corregir los defectos del proceso de apertura, siempre pensando en la actividad humana y el ser social, donde es vital incluir el concepto de desarrollo en los estadios de competencia y competitividad. 

El desarrollo del aparato productivo nacional debe estar guiado por el estado, es decir que su papel no solo es el de crear un ambiente propicio, sino el de intervenir activamente en la creación y mejoramiento de estructuras y superestructuras que faciliten al país el aprovechamiento de sus potenciales.  

Las ventajas creadas son en si mismas desarrollos de la sociedad que se retroalimentan  y hacen de los países lugares mas dignos y con mayores oportunidades en este sentido, Colombia no puede aprovechar debidamente las ventajas de un modelo de apertura económica por la falta de lógica social, y exceso de lógica formal, es evidente que el "mercado", no lo resuelve todo, sin embargo, la tendencia a la racionalización en el desarrollo de la apertura puede llevar a los países a aprovechar mejor las ventajas que ésta ofrece. 

2. EL ENTORNO INDUSTRIAL EN COLOMBIA

  2.1  TENDENCIAS MUNDIALES Y REALIDAD INDUSTRIAL  

En los últimos años se han producido grandes transformaciones en los países industrializados, en los países en desarrollo y en el conjunto de la economía mundial, donde se destacan cuatro elementos fundamentales: En primer lugar, se ha acentuado la dinámica de la revolución tecnológica, con aumentos en los niveles de producción y menores costos, se han fortalecido los sistemas de información, la informática y las telecomunicaciones representan los sectores con mayor dinamismo en las últimas décadas[1]. En segundo lugar,  se ha modificado el marco institucional de las empresas en el mundo, donde los procesos de apertura, liberalización y desregulación, juegan un rol fundamental. En tercer lugar, los polos de desarrollo más dinámicos se encuentran en los países en desarrollo (especialmente en Asia) y por consiguiente se presenta un aumento de la competencia, forzando el desarrollo e incorporación de innovaciones tecnológicas que cambian la posición relativa de sectores y empresas en el mercado mundial cambiando y volviendo más dinámicas a las empresas. Para terminar, se modificaron las interconexiones entre las economías nacionales, y vivimos procesos de globalización, y al mismo tiempo unión regional, en formas de bloques, organizaciones o tratados bilaterales.  

El desarrollo industrial de las dos últimas décadas se ha conformado teniendo como epicentro un nuevo sistema técnico, que gira en torno a la información; cuatro pilares sostienen dicho sistema: la electrónica, la informática, las telecomunicaciones y la robótica. La introducción de dichos factores, hizo que se llegara al fin de la era de las ventajas adquiridas y se inició una nueva era: el de las ventajas construidas; en esta nueva fase el eje se desplaza de la "existencia de abundantes recursos naturales y mano de obra hacia la posesión del dominio científico y tecnológico y la capacidad de innovación[2]

Las nuevas condiciones de producción conllevan, a cambios en la división del trabajo, tanto en su organización al interior de las unidades de producción, como en lo que atañe a su distribución entre trabajo directo e indirecto y los niveles de calificación requeridos para manipular las nuevas tecnologías implicando una reducción de la cantidad de trabajo requerido por unidad de producto, consecuencia del incremento de la productividad por el uso de nuevas tecnologías. 

Para las empresas, hoy cuentan más los niveles de calificación de la fuerza de trabajo que de disponer de mano de obra barata; la disponibilidad de mano de obra calificada se convierte en un objetivo estratégico. En esta situación, el progreso tecnológico principalmente de índole informático exige nuevas formas de calificación del recurso humano y replanteamientos en la organización social del trabajo, creando una dinámica hacia una nueva división internacional del trabajo, y constituyéndose además en fuente adicional de preside sobre los procesos de reformas en los países en desarrollo[3].   

Respecto a lo institucional, como  se vio en el capítulo anterior, el modelo preponderante en la etapa actual del proceso de globalización en la esfera económica es de corte neoliberal,  basado en un mercado en competencia abierta mediante la liberación de la movilidad de bienes, capitales y servicios. En la globalización llegan al mercado mundial nuevas culturas de empresas y nuevos modelos organizacionales. Y en general, la globalización nos impone reglas hacia el desarrollo de condiciones básicas para el desarrollo de algún tipo de política industrial. Además, en la época de la globalización, es seguro que hay pérdidas de soberanía parciales de los estados nacionales. Pero la globalización no significa el fin de la acción del estado: significa un cambio en los puntos de aplicación y de sus ámbitos.  En los países industrializados se lo sabe perfectamente.[4]." 

El nuevo escenario del comercio internacional y los principios de competencia son ahora diferentes como en el caso de las ventajas adquiridas que han sido reemplazadas por las llamadas ventajas construidas y que se reafirman cada día como los nuevos pilares de desarrollo. Frente a estas nuevas estructuras el sector industrial colombiano y latinoamericano (Con contadas excepciones) ha tenido que sufrir el desencanto de ver caer sus expectativas de crecimiento al nivel de esperanzas de subsistencia  y ante estos problemas, renace el tema del desarrollo industrial, como salida a los problemas que afrontamos.  

La globalización, y el desarrollo industrial en el mundo son factores íntimamente ligados: sobre todo en términos de producción, mercados y competitividad. Si entendemos el proceso de globalización como una nueva fase en la internacionalización de los mercados, encontraremos que la globalización también implica la multinacionalización de las empresas y la necesidad de buscar nuevos mercados, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los inmensos avances en la productividad de los países desarrollados, convierte a cualquier ser humano en un posible comprador de productos, y el límite de los mercados ya no se centra en la capacidad de producción sino en el tamaño de nuestro mundo.   

En este sentido, sería pertinente entender que la globalización impone nuevas normas de juego a las empresas y sobre todo a las naciones. Cuando pensamos en la apertura económica y en los discursos de libre comercio, donde vemos elementos como la libertad financiera, la neutralidad de Estado o el libre movimiento de mercancías podríamos pensar que las reformas estructurales aplicadas en la década pasada, simplemente abonaron el camino hacia el crecimiento de las empresas multinacionales, que tenían como único límite de producción las restricciones políticas y económicas de las economías reguladas. 

En la actualidad, resulta paradójico que las economías más fuertes simplemente se regulan hacia adentro y se liberalizan hacia fuera, siempre caminando de la mano con su sector privado.  Resulta muy triste y desalentador el hecho de que mientras los colombianos rogamos por ampliar preferencias arancelarias, las economías grandes y fuertes piden seguridad para sus inversiones, e incluso obligan a los países a jugar para ellos privilegiando el control de metas macroeconómicas como el control de la inflación sobre consideraciones sociales, bajo discursos que nos dicen que la mejor manera de llegar a la prosperidad es cumplir con metas que solo privilegian a los inversionistas internacionales. 

Para terminar, y a manera de conclusión, los países como Colombia son dependientes, tanto económica como institucionalmente de los países desarrollados, y en este sentido, somos nosotros, los que debemos acomodarnos a las reglas de Política Industrial que se imponen, sin importar, el perjuicio que esto implique a las sociedades más pobres. Ante estas tendencias de desarrollo industrial, debemos acomodarnos eficientemente y mejorar nuestros indicadores macro y nuestra producción. 

2.2  HISTORIA DEL DESARROLLO INDUSTRIAL EN COLOMBIA 

El desempeño industrial en Colombia, ha sido muy modesto en la última década. Hasta la década de los ochenta, la aplicación de las políticas industriales en los países de América Latina siguió la propuesta del modelo de sustitución de importaciones, la cual postulaba la intervención directa e indirecta del gobierno (incentivos fiscales, crediticios, y protección comercial) como mecanismo indispensable para lograr el desarrollo industrial, lo cual se justificaba por las debilidades estructurales de estas economías, tales como: concentración de las exportaciones en productos de origen primario; evolución desfavorable en los términos de intercambio; mercados internos incipientes, fragmentados y reducidos; escasez de capital y mano de obra calificada y debilidad empresarial. El modelo de sustitución permitió  a los países latinoamericanos entrar en un proceso de industrialización que duró alrededor de tres décadas y dio como resultado la creación de una base industrial.  

Jesús Antonio Bejarano explicaba que el proceso de industrialización colombiano y los patrones de acumulación sobre los cuales ha descansado, transcurren de un modo más o menos similar al del resto de los países de América Latina[5]. Pueden distinguirse en este proceso dos etapas: una sustitutiva de importaciones, que si bien se inicia desde los años treinta, adquiere su configuración precisa en la década del cincuenta y mantendrá su carácter estrictamente sustitutivo hasta 1967. La otra, que se puede distinguir en la década de lo setentas que sin abandonar su carácter sustitutivo, apoyará su expansión fundamentalmente sobre la exportación de manufacturas, lo que le permitiría modificar, al menos en parte, las condiciones de acumulación desarrolladas desde los años cincuenta. 

Existe consenso en afirmar que la industrialización colombiana por sustitución produjo un alto grado de monopolización. Y las restricciones del mercado llevaron tempranamente al sector industrial a una diversificación horizontal demasiado extensa que respondía, por supuesto, a la fragmentación del mercado. La industrialización por sustitución, permitió una importante acumulación de capital en la industria manufacturera, basada en los beneficios extraordinarios  derivados de estructuras oligopólicas de mercado. Y esto dio pie para que los principales grupos económicos pudieran integrarse verticalmente, generando grandes conglomerados económicos, que hasta la actualidad, participan en muchas actividades diferentes al mismo tiempo[6].  

Cuando culminó la etapa de la sustitución fácil, el modelo comenzó a mostrar los principales síntomas de agotamiento como resultado de la subsistencia de serios problemas de carácter estructural: excesiva orientación hacia el mercado interno, incapacidad para generar divisas para satisfacer sus necesidades de importación, desarticulación  del tejido industrial, falta de competitividad, incapacidad para generar empleos y oligopolización protegida.  

La sustitución, crea algún tipo de tejido industrial los años setenta, aprovechando las ventajas que la protección trae y favoreciendo el desarrollo industrial a partir de la protección y no la innovación. Lamentablemente, las limitaciones del mercado interior generaron una barrera muy clara a la industria colombiana  y la protección que en un primer estado de industrialización es un fenómeno positivo se convirtió en un fenómeno desastroso para la economía nacional. 

A partir de la década de los setenta, ninguna empresa industrial colombiana creció realmente más allá de las oportunidades del mercado interior y Colombia siguió viviendo de las exportaciones primarias de café, carbón, petróleo y otros productos, protegiendo el mercado interior y manteniendo una industria que para los años ochentas se hizo pequeña, ineficiente y poco competitiva con una participación nula en el mercado internacional. Al finalizar la década de los ochenta hace su aparición el neoliberalismo, como una respuesta teórica para modernizar y hacer más competitivas las economías emergentes, aplicando aperturas de choque que fortalecerían y harían más modernas las economías, pensando en la importancia de las ventajas comparativas entre los países y bajo el supuesto de que el mercado internacional haría una distribución justa de los recursos y que los países en desarrollo crecerían más rápidamente gracias a las nuevas condiciones de mercado.  

Los países como Colombia pierden terreno en el ámbito mundial y la apertura de los mercados nos hace más vulnerables a las crisis mundiales y al comportamiento de los precios de bienes primarios quienes a pesar de la apertura siguen dándonos el pan de cada día en nuestro país.   El desalentador manejo macroeconómico que permitió la pérdida de competitividad de la economía en su conjunto, al dejar revaluar nuestra moneda en los años más cruciales de apertura y la falta de apoyo estatal para reanimar a la industria resultaron factores fatales en el camino colombiano hacia la prosperidad económica y por el contrario resultó en un proceso de desindustrialización. 

Los datos muestran la historia de la industrialización en Colombia, donde se experimentó un largo proceso de cambio estructural, que se tradujo en un notorio aumento del PIB industrial en relación con el PIB Total, de 8.38% en 1940 a 23.47% en 1975. A partir de 1975 esta participación comenzó a descender y llegó en 1996 al 17.94%. Esto sugiere que efectivamente se ha presentado una gradual pero notable pérdida de dinamismo  en el sector industrial, que se ha acentuado en los noventa. Además, la apertura de choque ocasionó efectos contrarios a los anunciados como justificación de la política; en lugar de emergencia y dinámica de sectores transables[7], se fortalecieron los no transables y en los primeros se originó una sustitución  de producción nacional por importada en las mismas empresas locales que, aprovechando barreras naturales de localización utilizaron sus redes de comercialización para vender lo importado

El modelo de liberalización generó serios desequilibrios en la economía colombiana que produjeron efectos negativos en la industria. Con la apertura se dio un exagerado crecimiento de las actividades no transables, con un auge del consumo privado, la caída del ahorro nacional y serios desequilibrios en las cuentas del estado. A pesar del dinamismo de algunos nuevos sectores y la recuperación de otros que decrecieron en la década de los ochenta, el sector industrial permaneció invariable durante los primeros años de los noventa. Prevalece la estructura oligopólica y la alta dependencia del ciclo económico general. La apertura no produjo una reducción sustancial de los niveles de protección a la industria manufacturera y en realidad, se tradujo en un mejoramiento de la posición de los grandes grupos económicos y de las empresas con inversión extranjera directa. Los grupos económicos ganaron y pudieron participar en sectores de servicios tales como energía, comunicaciones y finanzas. 

Se fortaleció la posición de las empresas que producían bienes no transables, y las empresas expuestas verdaderamente a la competencia internacional resultaron seriamente perjudicadas. La reforma comercial, en conjunto con la revaluación real, determinó un cambio relativo en contra de los productos de alto valor agregado. Los recursos y las actividades se desplazaron hacia las actividades de alto contenido importado[8]

En general el resultado que producen estos procesos de estabilización y apertura (rezago del tipo de cambio y modificación de la relación de precios transables - no transables) es que, por una parte, el crecimiento de las importaciones sea mayor que el de las exportaciones, generándose nuevos desequilibrios en las cuentas externas y, por otra, que los retornos en moneda nacional por las exportaciones sean inferiores a los que habrían sido con un tipo de cambio de equilibrio y sin modificaciones de la estructura de precios relativos. 

En este contexto, la industria tiene que competir contra dos actores externos, la devaluación nominal y la competencia desleal, y generan un problema fundamental. El capital privado nacional, no alcanza para desarrollar proyectos rentables, y a gran escala, sin que se haga necesario el uso de inversión extranjera.  

Lo que se está viviendo en la industria nacional es que la declinación del valor agregado  manufacturero como parte del PIB[9], se produce porque la industria nacional no puede competir contra las importaciones ni en los mercados de exportación. Además hay declinación del empleo en la industria manufacturera a medida que las nuevas tecnologías genéricas sustituyen mano de obra por capital, pese a las ventajas comparativas de una mano de obra abundante con una mayor dependencia de la producción primaria y algunos servicios (turismo), causados por la pérdida de las ventajas comparativas debido a una actualización tecnológica inadecuada, o al cierre de industrias de sustitución de importaciones que no pueden competir en condiciones de economía abierta.  

Los resultados de la competencia internacional, afectaron de manera significativa el desarrollo industrial en nuestro país, marginalizando la producción y empeorando nuestros indicadores de desempeño, son pocas las empresas que sobreviven, y las que lo hacen, tienen un fuerte componente de inversión extranjera, lo cual nos impide generar procesos de acumulación propios. (ver cuadros)

2.3    PLANES DE DESARROLLO Y APARATO INDUSTRIAL

  Los planes de desarrollo y las políticas aplicadas en la última década tienen un eje común, y es la apreciación de que la apertura económica es necesaria y que la modernización de la economía requiere de una inserción exitosa de Colombia en los mercados internacionales, con enfoques diferentes pero en general bajo la misma línea de pensamiento. 

2.3.1    La Revolución Pacífica   

El proceso de apertura empieza en la administración de Virgilio Barco donde se dan los primeros pasos hacia el camino de la apertura, pero es en el período 1990 - 1994, cuando se aplican las reformas más importantes hacia el camino de la llamada modernización de la economía. 

El plan presentado por Cesar Gaviria, se llamó "La Revolución Pacífica" y en dicho plan, se recogen muchos de los planteamientos que señalaban la importancia de realizar grandes modificaciones a la economía para hacerla más moderna y eficiente. 

"La revolución pacífica", representa la receta de la apertura; en este sentido es la base teórica de las medidas adoptadas y abandona desde el punto de vista teórico, cualquier injerencia sobre los elementos de política industrial, bajo el supuesto de que apoyar a las empresas resulta incoherente con la liberalización, abandona por completo el tema de la industria, bajo el supuesto de que el mercado por sí mismo, sería quien haría una justa distribución de los recursos. 

Cesar Gaviria afirmaba en la época que estaban soplando con fuerza los vientos de la renovación y la transformación. Que millones de colombianos se involucran, como electores e incluso como activos partícipes del debate, en el histórico proceso de la Asamblea Nacional Constituyente[1]. Al mismo tiempo,  afirmaba que con las tasas de crecimiento de la década de los años ochentas tardaríamos un siglo en alcanzar ingresos similares a las de países del sur de Europa y que eran necesarias las reformas. 

Respecto a la industria se afirmaba que para alcanzar una transformación económica tan ambiciosa no era posible una simple apertura a las importaciones y se hacía notar que existían muchos y graves problemas estructurales que en el pasado habían asfixiado a Colombia y nos habían impedido ser una economía exportadora. Gaviria afirmaba que los empresarios tenían razón cuando se cuestionaban si el Estado estará a la altura de los retos de la internacionalización y planteaba que por décadas, la iniciativa privada ha tenido que superar el tremendo obstáculo que representa un aparato estatal ineficiente, burocratizado, dedicado a imponer trabas, a regular innecesariamente, y a dificultar el despliegue de la capacidad empresarial de los colombianos.  

El diagnóstico que se hace es muy simple en 1990: "Se trata, nada más y nada menos, que reorientar el modelo de desarrollo que ha estado vigente por décadas, un modelo de desarrollo que es casi tan viejo y tan desactualizado como nuestro propio ordenamiento constitucional"[2]. 

Se sostuvo que el esquema proteccionista llevó a una estructura industrial monopólica y oligopólica al tiempo que se despreciaron otras fuentes de dinamismo económico, como es el mercado externo. Al impedir una verdadera orientación exportadora de nuestra producción, se limitó el espacio económico al tamaño de nuestro mercado interno, sacrificándose así nuevas oportunidades de generar ingresos, de crear nuevos puestos de trabajo y mayor dinamismo económico.

En el mismo contexto, nadie puede desconocer que la preservación de los privilegios proteccionistas sobre el mercado interno aisló a los productores nacionales de la competencia, generando en muchos casos mercados monopólicos y oligopólicos cuyos costos de producción y niveles de precios se encuentran bien por encima de los internacionales. En una estructura productiva de esa naturaleza, el consumidor y los exportadores son los que terminan pagando las consecuencias. Los primeros a través de mayores precios y mala calidad, y los segundos, perdiendo mercados internacionales por los sobrecostos a su producción.

Como se hace evidente, el cambio del modelo de desarrollo no sólo tiene que ver con más o menos importaciones. Tiene que ver ante todo con a quiénes se premia en el sistema económico: si a quienes son ineficientes y a aquellas minorías ancladas en el pasado defendiendo unos privilegios insostenibles, o a quienes están dispuestos a competir y hacer del mercado externo una nueva fuente de dinamismo, de bienestar y de progreso para Colombia. 

En síntesis, de lo que se trata es de transformar la economía para que responda mejor a las verdaderas necesidades de los colombianos de hoy y del futuro, mediante una estrategia de reforma estructural que permita incrementar más rápidamente la producción, elevar la calidad de la vida, aumentar el nivel de empleo y hacer más equitativa la distribución del ingreso, todo ello de manera permanente. La estrategia adoptada, el "revolcón económico", es la modernización e internacionalización de la economía[3]. Con la eficaz contribución del Congreso de la República, expresada en las leyes que aquí se recogen, hoy se cuenta con las herramientas necesarias para remover los obstáculos estructurales y normativos que en el pasado impedían la transformación de nuestro modelo de desarrollo. 

2.3.2    El Salto Social       

El plan de desarrollo del Gobierno Samper, continúa con la misma línea de la administración Gaviria, pero hace un énfasis en la parte social, y apunta a políticas de orientación neoestructuralista con una participación estatal más pronunciada, el realce de los objetivos sociales y la utilización de instrumentos que suavizaran y complementaran las operaciones de asignación del mercado. 

En este sentido, el Salto Social, y su lema "Es el tiempo de la Gente", se inscribe en una estrategia más amplia: aumentar la competitividad de la economía, hacia una internacionalización que vaya más allá de la simple apertura interna como resultado de un esfuerzo concertado entre el Gobierno y el Sector privado[4]"   

Esta concepción representa un gran avance, en la adopción de normas, formas y los objetivos de la apertura; ya que se aleja un poco de liberalismo total que se aplicó en la administración Gaviria. Lamentablemente, la coyuntura socio - económica y política que se presentó en el período, impidió la efectiva puesta en marcha de las iniciativas del Salto Social y vemos como ahora, cuando el entorno ha cambiado (positivamente) estos mismos lineamientos en términos generales son los que adoptó la nueva administración, con mayor probabilidad de éxito. 

Respecto a la industria, "El Salto Social",  afirma que el proceso de apertura va por buen camino y  que se logran avances importantes en términos económicos y sociales, pero  subsisten severas restricciones en el campo del desarrollo social. Además del rezago acumulado en algunas áreas.  

El plan afirma que el desarrollo social y el crecimiento económico están interrelacionados[5].  

También afirma que es factible el mejoramiento del ingreso y el bienestar de los ciudadanos, que el desarrollo humano es condición para aumentar la oferta productiva, la competitividad internacional y la productividad de la economía y que no obstante, la interrelación entre el desarrollo social y el crecimiento económico esto no se logra de manera espontánea sino construyendo conscientemente, alejándose claramente de la visión de libertad total y no intervención de "La Revolución Pacífica". 

Se mantiene el proceso de la internacionalización e incluso se afirma y supone avanzar en la búsqueda de la eficiencia económica diciendo que el modelo ofrece ventajas innegables, pero no obstante, este desarrollo, sin una política social definida y explícita, podría llegar a tener un alto costo social, ya que no asegura, en sí mismo, mejorías en la situación de los pobres. Lamentablemente lo que decía el plan que se debía evitar, efectivamente se produjo, y los índices de pobreza y miseria aumentaron en el período, incluyendo la recesión económica. 

Ernesto Samper comenzando su administración afirmaba: "El bienestar colectivo y la capacidad humana son el mayor activo de la sociedad y la base fundamental de nuestra ventaja competitiva[6]". 

2.3.3    Cambio para construir la Paz       

La administración Pastrana, afirma que el replanteamiento de nuestro país pasa ya no por la defensa del mercado interno sino  por el fortalecimiento del aparato exterior de nuestra economía. 

El plan de Desarrollo del Gobierno Pastrana, enmarca a la industria dentro de un proceso de consolidación de la apertura económica, e internacionalización del sector industrial. 

"Nuestro aparato  productivo afronta importantes retos que se derivan de los profundos cambios que se registran en el escenario económico internacional. Estos cambios actúan como condicionantes del proceso de transformación que requiere la economía colombiana, cuyo motor fundamental será la mayor incorporación a una economía de mercado abierta al exterior En este escenario el sector productivo colombiano con orientación o potencial exportador se constituirá en uno de los sectores que liderará el desarrollo económico y social del país"[7].  

El gobierno Pastrana defiende el proceso de apertura económica y a pesar de la coyuntura económica continua con las mismas políticas aplicadas desde 1990. En este sentido le da prioridad al desempeño del sector privado sobre el papel del Estado en el proceso de industrialización. 

Partiendo de este punto, el Plan de Desarrollo, afirma que a pesar de la aceptable dinámica de crecimiento de la industria a largo plazo, el proceso de especialización y diversificación de la estructura industrial colombiana, ha perdido consistencia en los últimos años y no ha logrado una recomposición hacia sectores de mayor valor agregado y mayor intensidad tecnológica. Para lograr insertarse exitosamente en la dinámica mundial, el plan se traza dos objetivos fundamentales: 

·        Profundizar el proceso de apertura iniciado a principios de la década, a través del incremento de la oferta productiva doméstica y su expansión y permanencia en el mercado internacional.

·        Incrementar y diversificar la oferta exportable, no solamente a través del crecimiento de los actuales sectores exportadores sino, también, con nuevos productos. 

"La prioridad del Plan en cuanto al aparato productivo colombiano, será la de avanzar en acciones concretas dirigidas a incrementar sus niveles de productividad y competitividad y a abastecer tanto el mercado local como el mercado internacional"[8]. 

El plan sostiene que se debe dar prioridad a la industria y a la promoción de productos y actividades de mayor valor agregado como es el caso de las manufacturas así como en empresas con dinámica exportadora, para estimular la calidad, innovación y diversificación de los productos, la incorporación de tecnologías de diseño y, en general, consolidar la oferta de servicios y la asistencia técnica. Además se impulsa el uso de prácticas productivas ambientalmente adecuadas, acatando la regulación ambiental, cumpliendo con los compromisos del país en los acuerdos internacionales. 

Uno de los aspectos interesantes en la estrategia exportadora será incorporar a las regiones en el contexto internacional, particularmente las costas colombianas, aprovechando las ventajas derivadas de la cercanía de los puertos y de las zonas francas establecidas en esas regiones. 

Además, el plan se centra en los temas de promoción de la competencia y defensa de la inversión extranjera, donde el principal supuesto que sustenta el proceso de internacionalización de la economía consiste en que la competencia abierta beneficiará al consumidor y el mercado se ajustará paulatinamente a una solución de competencia perfecta, en este sentido, el Plan de Desarrollo sostiene que la nueva configuración de los mercados requiere de un clima competitivo y de un nuevo y completo marco instrumental, jurídico e institucional, que fortalezca la promoción de la competencia.  

El Plan de Desarrollo del presente Gobierno, le da especial énfasis al desarrollo del sector exportador de la economía, para esto desarrolló el plan estratégico exportador 1999 - 2009 en donde con 5 cinco objetivos estratégicos se busca desarrollar integralmente al sector exportador de la economía, para que a largo plazo sirva como un sólido motor de desarrollo. Los objetivos estratégicos son: 

  1. Aumentar y diversificar la oferta exportable de bienes y servicios en función de la demanda mundial y la oferta interna.
  1. Incentivar la inversión extranjera para fomentar directa o indirectamente las exportaciones.
  1. Hacer competitiva la actividad exportadora a través de un Estado facilitador.
  1. Regionalizar la oferta exportable.
  1. Desarrollar una verdadera cultura exportadora.

"Al presentar el Plan Nacional de Desarrolló 1998- 2002. el gobierno le otorgó a las exportaciones un papel fundamental, y en ese sentido ha venido implementando du­rante este primer año una serie de planes y programas dirigidos a alcanzar una meta que se podría resumir en un solo lema: "Duplicar las exportaciones, un compromiso nacional"[9]. 

Frente a este plan, los comentarios de los expertos han estado dirigidos a la incertidumbre en el largo plazo de la aplicación del mismo; es decir si bien para este Gobierno la prioridad es el sector exportador, no sabemos si sus sucesores sigan la misma línea de pensamiento, además, hay escepticismo ante la capacidad del Gobierno para su aplicación. Sin embargo resulta importante destacar que es una iniciativa de política de Estado concertada con   los sectores interesados lo que de una u otra forma ayudaría a su credibilidad. 

2.4   POLÍTICA INDUSTRIAL EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN 

Con el desarrollo del capitalismo en plena revolución tecnológica informática y en medio del proceso de globalización va transformándose esencialmente el entorno situacional y el alcance de la competencia y del relacionamiento entre los diferentes agentes económicos. Éstos se involucran directa e indirectamente tanto en la producción, comercialización y distribución de bienes, insumos y servicios, como en la provisión, capacitación e innovación de factores productivos, tecnologías y otros elementos condicionantes de la competencia[10]

En un ambiente de globalización, la competencia ya no se realiza simplemente  entre firmas aisladas, independientes y auto contenidas guiadas bajo el principio de maximización de ganancias, productoras de bienes estándar. El régimen capitalista va abarcando nuevos mundos de la producción en los que los factores determinantes de la competencia actúan en instancias adicionales a las condiciones productivas propias de la firma como las concernientes con son el entorno macroeconómico, social y sectorial. Se trasciende al precio como la característica única para enfrentar el test del mercado y se incorpora la calidad, la diferenciación, la especialidad, la oportunidad y el servicio al cliente, como características complementarias distintivas de los bienes en competencia, erigiéndose al conocimiento y a la tecnología incorporados en el proceso y en el producto como bases insustituibles para la creación de ventajas  competitivas dinámicas, así como se abarcan objetivos empresariales más complejos y variados que la mera maximización de beneficios. 

Hoy, a menudo se justifica la intervención estatal, a pesar del neutralismo con el que se empezó en la década de los noventas, A menudo se justifica la intervención estatal por la existencia de externalidades y de disfunciones en los mercados de productos, trabajo, capital e información[11].   

Siguiendo los cambios, en el mundo, se dan los cambios en la visión que existe sobre el desarrollo de políticas industriales, Pedro Javier González[12], explica que los desafíos a las industrias, siguen los mismos lineamientos en América latina, la apertura y la persistencia de rezagos estructurales son desafíos formidables para el aparato local. La modernización presenta serias dificultades a una planta constituida en su mayor parte por empresas micro y pequeñas, carentes de los recursos tecnológicos, financieros y empresariales necesarios para hacer frente a una competencia externa particularmente intensa. 

Se da un nuevo reto: lograr el desempeño microeconómico que permita al aparato productivo de las naciones, competir con eficacia en los mercados interno y externo, y superar los rezagos estructurales que dificultan la  modernización integral de la planta productiva. 

La adopción de un nuevo modelo de desarrollo significa que las posibilidades de desarrollo y de mejoría del bienestar social transitan necesariamente por la modernización integral, considerad este como un proceso continuo de generación de ventajas competitivas que se extienden a la mayor parte de sectores y de unidades de producción. Como la actividad industrial tiene lugar en un entorno dinámico, la política industrial se puede entender más en específico, como un conjunto de medidas para facilitar el ajuste de la industria a la evolución del patrón de ventajas competitivas de los países. 

La instauración de la competitividad como un objetivo de desarrollo nacional presupone tener alguna idea sobre cómo promueve y apoya al país la elevación sostenida de la productividad en diversas actividades. De acuerdo con Michael Porter  cuatro factores pueden ser determinantes en la competitividad[13]:  

1. La dotación del país, en términos de cantidad y calidad de los factores productivos básicos (fuerza de trabajo, recursos naturales, capital e infraestructura), así como de las habilidades, conocimientos y tecnologías especializados que determinan su capacidad para generar y asimilar innovaciones. 

2. La naturaleza de la demanda interna en relación con la oferta del aparato productivo nacional; en particular, es relevante la presencia de demandantes exigentes que presionan a los oferentes con sus demandas de artículos innovadores y que se anticipen a sus necesidades. 

3. La existencia de una estructura productiva conformada por empresas de distintos tamaños, pero eficientes en escala internacional, relacionadas horizontal y verticalmente, que aliente la competitividad mediante una oferta interna especializada de insumos, tecnologías y habilidades para sustentar un proceso de innovación generalizable a lo largo de cadenas productivas. 

4.  Las condiciones prevalecientes en el país en materia de creación, organización y manejo de las empresas, así como de competencia, principalmente si está alimentada o inhibida por las regulaciones y las actitudes culturales frente  a la innovación, la ganancia y el riesgo. 

En su conjunto, estos cuatro actores determinantes de la competitividad de una nación forman una suerte de sistema dinámico que no se limita a la sumatoria de sus partes, y que funciona como un todo. 

En la actualidad, uno de los comunes denominadores más notorios entre la inmensa mayoría de los países en las esferas económica y política es que en mayor o menor grado éstos se hallan empeñados en las tareas conceptuales, políticas y programáticas para redefinir el papel del Estado en la promoción y regulación de la actividad económica. 

Se necesita formular e instrumentar una política industrial que permita a su aparato productivo  generar las ventajas  competitivas requeridas para una inserción exitosa a la dinámica de la economía mundial. Conviene asimismo, erradicar el malentendido que identifica fomento con protección. En un entorno de profundos rezagos estructurales y de numerosos problemas de competitividad, la carencia de mecanismos de fomento ha sido una de las principales deficiencias de la estrategia modernizador. 

Las características actuales que afrontan los países en desarrollo son:  

·        Competir por la localización de la producción inversión extranjera, donde las multinacionales tienen cada vez más poder, por lo que la soberanía de los estados se hace vulnerable a los deseos de las multinacionales. 

·        Acuerdo en la necesidad de entrar en el sistema de competencia global.  De allí buena parte de su energía la han dedicado a desmontar los viejos modelos de desarrollo y por supuesto, como esos planes se basaban en la acción del estado paternalista, entonces lo prioritario ha sido su reestructuración y modernización.  a ideología liberal con su estrategia  

·        Millones de medianos, pequeños y microproductores encuentran que el mercado en el cual sus capacidades productivas eran pertinentes ha desaparecido.  Producían y comercializaban en y para mercados locales que fueron destruidos o mejor, expropiados.   

·        Lo que era competitivo en un mercado regional o nacional no está resultando serlo en el nuevo mercado globalizado, lo cual está implicando la destrucción masiva de las capacidades productivas que se encuentran en manos de la gran mayoría de los productores y trabajadores de los países menos avanzados. 

Las condiciones, por lo tanto en toda América Latina no son muy favorables, y son pocas las empresas que logran insertarse adecuadamente en la dinámica de crecimiento, configurando pocos grupos empresariales, con perfil ganador. Generalmente con perfil familiar, que conservan el liderazgo de las industrias que operan en los países y representan el núcleo de los grandes grupos industriales - financieros nacionales[14].  

2.5 POLÍTICAS DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO 

Las políticas de apertura parecen una receta única hacia el desarrollo industrial, en las siguientes páginas haremos un breve repaso de lo que hacen las naciones en vías de desarrollo, para aumentar su producción e implementar mejores formas de desarrollo. 

En un extremo del espectro se encuentran países que han logrado superar en el curso de pocos decenios los obstáculos a la convergencia de ingresos y productividad con el mundo desarrollado y, en el otro, aquellos que aun no logran identificar la manera de librarse de los obstáculos del atraso relativo y absoluto[15].   

Los primeros están preocupados por generar sus propias fuentes de innovación y cambio tecnológico y consolidar la marcha hacia actividades de cada vez mayor valor agregado.  Los segundos deben aun experimentar con formas socialmente viables de progreso institucional y social, identificar actividades sostenibles que permitan acumular recursos en una economía abierta, instituir mercados y crear las capacidades necesarias para el cambio estructural.  

2.5.1 Asean  

La política adoptada por los países de la ASEAN consiste en profundizar aceleradamente la estructura industrial y estimular el uso de insumos locales, especialmente bienes  intermedios y de capital, a través del desarrollo de complejos industriales que comprendan desde los productos finales hasta las industrias y actividades de apoyo que aquellos requieren , reforzando así las vinculaciones intrasectoriales, aumentando el valor  agregado local y reduciendo las necesidades de importación.  La industria local debe producir todo lo necesario para la fabricación de los componentes del producto final.  De este modo, los aumentos en las exportaciones no resultarán en aumentos similares en importaciones.   

Habrá importaciones, pero estarán constituidas en gran medida por materias primas de bajo valor.  El gobierno apoyará activamente la inversión extranjera directa para aumentar el contenido local y capacitar a las empresas locales fabricar bienes con sus propias marcas.             

2.5.2 Mercosur    

El continuo aumento resultante en la proporción de valor agregado en el valor de la producción industrial aparece en marcado contraste con tendencias prevalecientes en MERCOSUR, donde se viene registrando un proceso opuesto, esto es, de desmantelamiento de medidas destinadas a aumentar el contenido local.  Así, por ejemplo, en Argentina la participación del valor agregado local en el valor de la producción industrial se redujo del 51% en 84/85 al 36% en 94/95.  Una tendencia similar, aunque más moderada, ha comenzado a operarse en el Brasil.             

"Conviene, con todo, no perder de vista la perspectiva económica comparativa global.  No hay nada intrínsecamente malo en compensar déficits en bienes industriales con superávits en bienes primarios.  En promedio, los países de MERCOSUR disponen de una dotación de recursos naturales en proporción a la dotación de mano de obra, en especial de mano de obra calificada, mucho más elevada que los países de la ASEAN.  Esto, que se expresa claramente en los respectivos perfiles de exportación, tiene, empero, poco que ver con la priorización de estrategias de apertura por el lado de las importaciones versus estrategias de apertura por el lado de las exportaciones".            

2.5.3   Estados del Caribe    

El modelo evidente para el desarrollo de estas estrategias fueron los nuevos países industrializados del Sudeste Asiático, en función del éxito con que impulsaron estrategias de desarrollo "orientadas hacia afuera" a través de la promoción de exportaciones.  Sin embargo, previo a su despegue económico, con frecuencia se ignora el papel que desempeñaron los estados respectivos a través de políticas industriales y de investigación, desarrollo de infraestructura y capacitación de recursos humanos.             

Para atraer inversión extranjera, los estados han promovido la creación de (zonas industriales libres), en el marco de exclusiones fiscales y regulación laboral más flexible, aprovechando el interés de compañías multinacionales por la ubicación geográfica cercana al mercado de EE.UU y las facilidades que da la Iniciativa de la Cuenca del Caribe y el sistema generalizado de preferencias para ingresar al mismo.           

Un ejemplo de lo que han logrado las ZILs, es Costa Rica, está logrando un éxito notable en la combinación de inversión extranjera y exportaciones.  Su gobierno logró convencer al fabricante de microprocesadores Intel para que estableciera una planta allí.

2.5.4  Colombia     

Una idea comienza a tomar forma entre los empresarios de Colombia: hay que reinventar la  economía.  Hay que ensayar nuevos productos y nuevas formas de hacer las cosas.  Hay que exportar, aprovechando mejor los mercados en los cuales sus productos no tienen aranceles (como el ATPA), además hay que aumentar la productividad y competitividad industrial mejorando infraestructura, educación y atrayendo inversión  

 El gobierno dirige sus esfuerzos a las exportaciones, porque lo ve como el camino de salida al desempleo al y al rezago industrial.  "Hay que trabajar también dentro de las empresas".  Con la apertura, muchas firmas se reconvirtieron y lograron aumentar productividad, pero todavía falta mucho camino por andar.  Necesitan seguir mejorando tecnología, capacitación del recurso humano y mejorar la gestión empresarial."    

Como parte del plan, se creará un Fondo de Productividad y Competitividad para, junto con las empresas, fortalecer el aparato productivo nacional.

2.6  POLÍTICA INDUSTRIAL EN COLOMBIA 

La política industrial, en cuanto la acción gubernamental en las economías de mercado, continúa siendo hoy objeto de debates recurrentes entre políticos, economistas y organizaciones empresariales y laborales. En la literatura sobre política industrial no abundan los estudios que se abstraigan del debate ideológico que este tema provoca desde hace varias décadas.  

Es frecuente encontrar economistas que se manifiestan en contra de la política industrial, pero algunas medidas que proponen para mejorar la situación de la industria, pertenecen al ámbito de la política industrial. Por otro lado está la posición ideológica de algunos, de defender las ventajas de la política industrial a ultranza, sin advertir los riesgos que ésta puede implicar[16].   

El gobierno afirma que el descrédito de la política se debe a su mala aplicación y a todos los abusos de que ha sido objeto en el pasado.[17] 

Dentro de una política de desarrollo industrial se considera la validez de las medidas tanto de tipo horizontal como vertical. Las principales características de cada grupo de políticas son las siguientes[18]:  

·        Horizontales.    Estas políticas son neutras entre sectores, no discriminatorias y de una temporalidad definida. Las principales medidas de tipo horizontal están destinadas a:  

·        Corregir las fallas en el funcionamiento de los mercados o regular éstos para que sus estructuras permitan un grado de competencia cercano al de los mercados contestables (mejorar la información, prevenir las prácticas monopólicas, asegurar los derechos de propiedad, promover la ética ambiental).  

Se considera que existen fallas de mercado cuando el mecanismo de los precios no consigue igualar los costos y beneficios sociales con los costos y beneficios privados, de forma que, al tomar sus decisiones en función de su propia estructura de costos y beneficios, las empresas dan lugar a una distribución de recursos entre las distintas actividades que resulta subóptima en el sentido de que la redistribución de los recursos entre actividades elevaría el bienestar social.  

·        Mejorar la disponibilidad y la calidad de los insumos (fomentar la innovación, desarrollar la infraestructura, elevar la calidad de la mano de obra, suministro y costo del crédito etc, asegurando así la dotación de factores en forma equitativa y oportuna a precios de mercado.  

En lo referente a los instrumentos, las medidas de tipo regulatorio adquieren una enorme relevancia, ya sea que se trate de crear un marco que garantice el libre juego de competencias en los mercados o de eliminar reglamentaciones excesivas que entorpezcan el desarrollo de la iniciativa privada.  

·        Verticales.    En el diseño de la política se debe pasar  de ofrecer soluciones demasiado generales a un proceso que modernice la industria y permita elevar la competitividad. La simple confirmación de la presencia de fallas de mercado, que por supuesto no sólo se presentan en la industria, llevaría a establecer políticas generales. A fin de contar con la política industrial efectiva para la competitividad, se requiere precisar en qué problemas específicos se expresan las fallas de mercado que inhiben el avance de la competitividad.  

Las fallas del mercado se presentan con más frecuencia de lo que supone la teoría,  por lo cual es necesario el uso de medidas sectoriales y selectivas, ya que las fallas afectan en mayor grado a varios sectores e incluso a ciertas empresas. Hay sectores en los que esta situación se ve agravada porque la frontera de productividad internacional se desplaza rápidamente, lo que provoca que las empresas nuevas necesiten tiempos más largos para ser competitivas.  

En el caso colombiano, después del desmonte de la política de sustitución de importaciones, no se ha implementado una política industrial sistémica y moderna que recoja las experiencias nacionales e internacionales. Ello, a diferencia de los países desarrollados, donde no se dejó de lado la política industrial, sino por el contrario se dio una revisión y una reformulación de los mecanismos institucionales de aplicación. Es por lo tanto necesario que Colombia adopte medidas similares a las de los países desarrollados, empleadas en su política industrial. De no hacerlo, estaría colocando en una situación desventajosa a la industria Nacional.  Así, para compensar por lo menos en parte los efectos de una apertura que no elimina completa ni inmediatamente todas las distorsiones, parece necesario una política industrial más activa, al menos en lo que respecta al incremento del valor agregado y al tipo de instrumentos que nos ponga en igualdad de condiciones en el mercado nacional e internacional.  

Cuando el gobierno dice que hay que aplicar las mismas políticas de los países desarrollados, se contradice ya que está comprobado que estos sí defienden la producción interna como en el caso de la agricultura y crean marcos regulatorios específicos  desarrollando políticas activas en defensa de su propia producción. 

Acerca de la política industrial en los países desarrollados Gabriel misas afirma que Los diversos países industrializados, a lo largo de los últimos años, han llevado a cabo complejas políticas industriales con el objeto central de sobreponerse a la crisis que afecta sus industrias. Las políticas se desarrollan tanto en el ámbito nacional como regional. 

En estados Unidos: Las formas de intervención son extremadamente variadas: comités tripartitos (administración, patronal, sindicato) que planifican el desarrollo de sus regiones, trabajos de previsión y prospectiva, ayudas a la investigación y al desarrollo, financiamiento de la formación profesional, cofinanciamiento con las sociedades industriales y bancarias, infraestructuras o institutos tecnológicos, creación de sociedades especialmente orientadas hacia el lanzamiento de productos (marketing, promoción), creación de equipos para la ayuda de las empresas.    

El somero enunciado de las políticas de promoción industrial de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, regidos a lo largo de la década de los ochenta por gobiernos que preconizan políticas neoliberales, nos muestran como el discurso en el ámbito ideológico se aleja sustancialmente de las prácticas de los gobiernos. Las políticas públicas llevadas a cabo exigen de un alto nivel de intervención gubernamental, donde no siempre se confía en el mercado  como la forma más adecuada para la asignación de los recursos. 

Las ayudas de los Estados a favor de la industria a través de reserva de mercado, subsidios directos, exoneraciones de todo tipo (incluidos pagos de servicios públicos), inversiones de apoyo, etc continúan siendo prácticas habituales en estos países. 

El estudio de las políticas industriales, tanto en Europa, Japón y Estados Unidos, nos muestra la multiplicidad de formas de intervención estatal que se llevan a cabo para lograr los fines propuestos, lo que exige a su turno, la existencia de complejas organizaciones y de múltiple formas de articulación con el sector productivo.  

"En ninguno de los países señalados, el Estado se limita a crear un marco macroeconómico adecuado, como se ha tratado de hacer creer; por el contrario, se combinan las políticas macroeconómicas con múltiples políticas industriales, unas de carácter general otras de carácter sectorial e inclusive de carácter selectivo". (sector, proyecto o empresa) 

Existen otros enfoques, acerca de la política industrial, que no limitan al Estado a ser un simple gestor y le otorgan un papel más activo en la solución de los problemas estructurales. Alvaro Zerda Sarmiento, sostiene que actualmente es más que necesaria la definición de una política industrial activa que lleve a la actividad industrial a recobrar su liderazgo y afirma que en América Latina, por la influencia abrumadora de las propuestas de libre mercado en los ochenta se creyó que bastaría liberar los mercados, reducir el tamaño y las funciones del Estado y motivar la inversión privada para estimular el desarrollo económico. 

Como suele suceder con cambios de perspectivas tan radicales, los fondos para programas básicos en los sectores de educación, salud e infraestructura se han ido reduciendo. En lo que toca con la industria, el resultado de las primeras medidas de ajuste llevaron a los países como Colombia al estancamiento y la desindustrialización. 

La competencia no está en discusión, es claro que no hay país que pueda vivir de manera autárquica, entrar en intercambio con otros es requisito fundamental para la pervivencia y la independencia. La cuestión está en las condiciones de entrar y con qué armas. La combinación Estado - Mercado es deseable en la medida en que el último provea señales y alertas sobre la destinación de los recursos, el resultado de la actividad económica y las modificaciones a las acciones requeridas para evitar efectos indeseables o reforzar aspectos positivos. El Estado tiene todavía un papel que desempeñar; pero dándole juego a las señales del mercado, permitiendo que la competencia se constituya en el escenario propicio para que los actores económicos prueben sus fuerzas, y llenando los contratos incompletos en donde haya necesidad de hacerlo. 

La globalización de la economía, que es el nuevo marco de referencia internacional, marcha paralela, en los países desarrollados, con la llamada sociedad post industrial; mientras  que el ingreso de Colombia a esas corrientes contemporáneas es lento y doloroso, al desear la modernidad sin haber terminado de construir el pasado. La moderna sociedad post industrial se ha configurado paradójicamente, en el marco de un creciente y universal proceso de "desindustrialización", caracterizado por una pérdida relativa de importancia de la industria dentro de los agregados económicos, a cambio de un más activo desempeño del sector servicios; pero de unos servicios diferentes, crecientemente calificados, en los cuales predominan el conocimiento, la ingeniería y el diseño. Para ingresar a esa sociedad, los países de mayor desarrollo han demostrado que la herencia manufacturera es indispensable y que la misma es resultado directo de procesos activos de industrialización y no de su sacrificio. Urge una reivindicación de la perspectiva industrial de desarrollo, siempre dentro del marco de las nuevas condiciones del comercio mundial, de los nuevos tipos de política industrial y de las específicas condiciones macroeconómicas, institucionales, sectoriales, tecnológicas y políticas de nuestro país.    

La concepción, formulación y ejecución de una política industrial no es una decisión que deba depender, simplemente, de la voluntad de los funcionarios del equipo económico de un gobierno en turno, una política industrial, como lo ha demostrado la práctica internacional es producto de una estrategia, más que gubernamental, verdaderamente nacional de desarrollo.  

Gabriel Misas, en su ensayo "Algunos Elementos Para La Construcción De Una Estrategia De Desarrollo Industrial", muestra algunas bases hacia una estrategia de desarrollo industrial en Colombia y afirma que el objetivo central de una estrategia de desarrollo industrial, deberá ser la valorización del trabajo. Utilizar de manera más eficiente los recursos humanos y materiales. (maquinaria, equipo, infraestructura física)"[19]

Adelantar acciones que modifiquen de manera simultáneas las normas de producción y las normas de consumo. La estrategia que se implante deberá crear situaciones que lleven a los industriales a modificar sus rutinas de producción y de gestión y a desarrollar nuevas estrategias para su expansión.  

"El éxito de una estrategia de este tipo va a estar condicionado a la capacidad que tenga el Estado de coordinar las acciones que producen efectos a corto plazo  con aquellas que los producen en el largo plazo. Influyendo primero sobre las rutinas de producción y después sobre las estructuras productivas". 

Se proponen los siguientes objetivos generales de desarrollo industrial

·        Elevar la productividad del sector manufacturero y mejorar su competitividad, tanto en el mercado interno como en el mercado internacional.

·        Desarrollar nuevos sectores productivos, especialmente en actividades de mayor grado de complejidad tecnológica.

·        Impulsar el proceso de reconversión y modernización industrial.

·        Utilizar más eficientemente los recursos humanos y físicos (maquinaria, equipos, instalaciones etc) comprometidos en la producción manufacturera.

Se afirma, que para alcanzar dichos objetivos es necesario llevar a cabo profundos cambios en las normas de producción y consumo que regulan la economía. 

Es necesario tener en cuenta que en una economía global, existen ciertas reglas de juego que se pueden identificar hacia el desarrollo de alguna política industrial entre los factores a tener en cuenta están[1]: 

Las reglas Fiscales y Gastos Presupuestarios: Estabilidad y predictibilidad de las reglas, cualquiera sea la tasa de imposición y sus modalidades las empresas se adaptan. En general, se piden políticas presupuestarias contracíclicas que aseguren la estabilidad.  

La Protección aduanera: La protección aduanera, es un factor nuevo dentro del juego de la política industrial, hay que definir las tarifas en función de las prioridades nacionales. Como un ejemplo, se puede citar  a Europa que no tuvo muchas complicaciones para construir su competitividad en la agricultura defendiendo el desarrollo de política arancelarias restrictivas y proteccionistas.  

La tasa de cambio y la tasa de interés: Como se ha visto anteriormente, las fluctuaciones en las tasas de cambio y en los intereses, pueden constituir factores fundamentales en el apoyo o la destrucción del tejido industrial, mantener tasas de cambio competitivas y tasas de interés bajas al mismo tiempo, no es fácil, pero es necesario buscar un equilibrio que pueda catapultar a las empresas y en general al entorno económico. 

El trabajo, los salarios, la educación, la política de ingresos: "No sirve para nada decir que vamos hacia la economía del saber si no tenemos las políticas de educación y formación que van por detrás[2]".  

Teniendo en cuenta dichos entornos, las condiciones anteriores representan el entorno industrial, es todo lo que tiene que ver con lo que se llama bienes públicos, es decir, las infraestructuras, la educación, o la investigación.  

La discusión se haya en las políticas activas, de desarrollo industrial, y en este campo es donde se centra verdaderamente el debate, mientras que existen visiones de no interferencia con el mercado, (visión del Gobierno Actual), hay otras perspectivas que le dan al Estado un papel totalmente activo, la interferencia y la acción. 

Es posible modificar las asignaciones del mercado,  si el Gobierno considera que éstas no son óptimas.  En todos los casos la política industrial es la combinación de estas dos cosas: el entorno de las firmas y la modificación de las asignaciones espontáneas del mercado. De cualquier manera es necesario acompañar.  

Si el mercado no puede proveer ciertas actividades, el Gobierno debe cambiar la función de acompañar por la de impulsar. La idea de impulsar consiste en que cuando la iniciativa de las firmas es demasiado débil para orientarse en la dirección deseada, ya que no hay capital, ni redes internacionales, ni espíritu de empresa, el papel del poder público es determinante hacia el desarrollo.  

Nadie puede desarrollar iniciativas totalmente solo, las condiciones de mercado no siempre privilegian el desarrollo social, y el papel del Gobierno debe ser el de fomentar más activamente el desarrollo social jugando un papel activo y no pasivo hacia el desarrollo general. La experiencia histórica de los países desarrollados ha permitido establecer ciertas características del proceso de crecimiento: aumento permanente del ingreso per cápita, creciente participación del sector industrial en el producto y en el empleo y adopción de nuevas tecnologías. Este proceso se caracteriza por cambios en la estructura productiva, por el surgimiento y consolidación de nuevas actividades, sectores, tecnologías y empresas por la pérdida de importancia e incluso la desaparición de otras.  

Los cambios en la estructura productiva surgieron como resultado de tres factores. 

1.      Cambios en la estructura de la demanda final como resultado del aumento en el nivel de ingreso y de modificaciones en la composición del producto y la inversión. Tendencia decreciente de la participación del consumo respecto al PIB, mayor inversión y aumento en el consumo de manufacturas y servicios. 

2.      Cambios ocasionados por la adopción de nuevas tecnologías y por requerimiento de nuevos bienes intermedios en los procesos productivos, con descenso en el uso relativo de insumos provenientes del sector primario (agricultura y minería), proceso característico de una estructura productiva simple a una de mayor complejidad. 

3.      Grandes transformaciones en los patrones del comercio internacional durante el proceso de crecimiento; notable pérdida de importancia de la agricultura con respecto al PIB así como creciente participación de la Industria manufacturera y de algunos servicios como transporte, telecomunicaciones, servicios financieros y algunos servicios públicos. 

El mayor peso de los servicios sumado a su carácter poco transable tiende a ocasionar un deterioro en los términos de intercambio, afectando en forma negativa a los bienes de origen industrial, donde claramente el sector servicios tiende a desplazar tanto en términos absolutos como relativos, al sector industrial en la generación de producto y empleo. 

La mejor política de desarrollo industrial, es la de acompañar. Lo esencial, es crear entornos favorables para la iniciativa de las firmas dinámicas. Estos son los elementos de macroeconomía que he mencionado: estabilidad de las reglas, tasas de cambio que no sean disuasivas, etc.  

Acompañar la iniciativa de las firmas por medidas de tipo horizontal. Y aun cuando no sean palpables, las buenas medidas de macroeconomía son muy poderosas. Producen efectos. Pero la mala macroeconomía también.  

Segunda gran orientación: impulsar. La idea de impulsar consiste en que cuando la iniciativa de las firmas es demasiado débil para orientarse en la dirección deseada, ya que no hay capital, ni redes internacionales, ni espíritu de empresa, el papel del poder público y cuando es de impulso.  

El nuevo escenario del comercio internacional y los principios de competencia son ahora diferentes como en el caso de las ventajas adquiridas que han sido reemplazadas por las llamadas ventajas construidas y que se reafirman cada día como los nuevos pilares de desarrollo. Frente a estas nuevas estructuras el sector industrial colombiano y latinoamericano (Con contadas excepciones) ha tenido que sufrir el desencanto de ver caer sus expectativas de crecimiento al nivel de esperanzas de subsistencia  y ante estos problemas, renace el tema del desarrollo industrial, como salida a los problemas que afrontamos.  

El comercio mundial y las políticas industriales de cualquier nivel están muy unidos y es preciso que la región reaccione a las nuevas solicitudes del mercado y a sus condiciones, pero es vital incluir el concepto de desarrollo en los estadios de competencia y competitividad, así mismo no debe olvidar los principios de interés particular en aras de una inserción al mercado mundial, ya que las asimetrías y el dualismo económico son problemas que podrían ser barreras de difícil trasgresión para el logro de inversión extranjera directa y dificultaría también el desarrollo tecnológico.  

La globalización, y el desarrollo industrial en el mundo son factores íntimamente ligados: sobre todo en términos de producción, mercados y competitividad. Si entendemos el proceso de globalización como una nueva fase en la internacionalización de los mercados, encontraremos que la globalización también implica la multinacionalización de las empresas y la necesidad de buscar nuevos mercados, sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los inmensos avances en la productividad de los países desarrollados, convierte a cualquier ser humano en un posible comprador de productos, y el límite de los mercados ya no se centra en la capacidad de producción sino en el tamaño de nuestro mundo.   

El proceso de liberalización y el desempeño industrial, son elementos fuertemente ligados, la liberalización generó serios desequilibrios en la economía colombiana que produjeron efectos negativos en la industria. Con la apertura se dio un exagerado crecimiento de las actividades no transables, con un auge del consumo privado, la caída del ahorro nacional y serios desequilibrios en las cuantas del estado.  

A pesar del dinamismo de algunos nuevos sectores y la recuperación de otros que decrecieron en la década de los ochenta, el sector industrial permaneció invariable durante los primeros años de los noventa. Prevalece la estructura oligopólica y la alta dependencia del ciclo económico general. 

La apertura no produjo una reducción sustancial de los niveles de protección a la industria manufacturera y en realidad, se tradujo en un mejoramiento de la posición de los grandes grupos económicos y de las empresas con inversión extranjera directa. Los grupos económicos ganaron y pudieron participar en sectores de servicios tales como energía, comunicaciones y finanzas. 

Se fortaleció la posición de las empresas que producían bienes no transables, y las empresas expuestas verdaderamente a la competencia internacional resultaron seriamente perjudicadas. La reforma comercial, en conjunto con la revaluación real, determinó un cambio relativo en contra de los productos de alto valor agregado. Los recursos y las actividades se desplazaron hacia las actividades de alto contenido importado 

En general el resultado que producen estos procesos de estabilización y apertura (rezago del tipo de cambio y modificación de la relación de precios transables - no transables) es que, por una parte, el crecimiento de las importaciones sea mayor que el de las exportaciones, generándose nuevos desequilibrios en las cuentas externas y, por otra, que los retornos en moneda nacional por las exportaciones sean inferiores a los que habrían sido con un tipo de cambio de equilibrio y sin modificaciones de la estructura de precios relativos. 

En este contexto, la industria tiene que competir contra dos actores externos, la devaluación nominal y la competencia desleal, y generan un problema fundamental. El capital privado nacional, no alcanza para desarrollar proyectos rentables, y a gran escala, sin que se haga necesario el uso de inversión extranjera.  

Lo que se está viviendo en la industria nacional es que la declinación del valor agregado  manufacturero como parte del PIB, se produce porque la industria nacional no puede competir contra las importaciones ni en los mercados de exportación. Además hay declinación del empleo en la industria manufacturera a medida que las nuevas tecnologías genéricas sustituyen mano de obra por capital, pese a las ventajas comparativas de una mano de obra abundante con una mayor dependencia de la producción primaria y algunos servicios (turismo), causados por la pérdida de las ventajas comparativas debido a una actualización tecnológica inadecuada, o al cierre de industrias de sustitución de importaciones que no pueden competir en condiciones de economía abierta.  

Entre los pocos esfuerzos realizados para proponer políticas de desarrollo industrial, se encuentra el libro "Una Propuesta de Política Industrial para Colombia"[3]". Que a partir de varios ensayos, concluye con un decálogo de propuestas encaminadas al desarrollo industrial y del cual sería apropiado tomar algunos apartes: 

Ya que los proyectos industriales son cada vez más escasos; los inversionistas poco se interesan  en actividades manufactureras y la iniciativa privada se ha desplazado  hacia sectores y actividades de infraestructura y servicios[4]

La globalización de la economía, que es el nuevo marco de referencia internacional, marcha paralela, en los países desarrollados, con la llamada sociedad post industrial; mientras  que el ingreso de Colombia a esas corrientes contemporáneas es lento y doloroso, al desear la modernidad sin haber terminado de construir el pasado.  

La moderna sociedad post industrial se ha configurado paradójicamente, en el marco de un creciente y universal proceso de "desindustrialización", caracterizado por una pérdida relativa de importancia de la industria dentro de los agregados económicos, a cambio de un más activo desempeño del sector servicios; pero de unos servicios diferentes, crecientemente cualificados, en los cuales predominan el conocimiento, la ingeniería y el diseño.  

Para ingresar a esa sociedad, los países de mayor desarrollo han demostrado que la herencia manufacturera es indispensable y que la misma es resultado directo de procesos activos de industrialización y no de su sacrificio. Urge una reivindicación de la perspectiva industrial de desarrollo, siempre dentro del marco de las nuevas condiciones del comercio mundial, de los nuevos tipos de política industrial y de las específicas condiciones macroeconómicas, institucionales, sectoriales, tecnológicas y políticas de nuestro país.  

La concepción, formulación y ejecución de una política industrial no es una decisión que deba depender, simplemente, de la voluntad de los funcionarios del equipo económico de un gobierno en turno, una política industrial, como lo ha demostrado la práctica internacional es producto de una estrategia, más que gubernamental, verdaderamente nacional de desarrollo

Para desarrollar el tejido industrial en Colombia, se sugiere el siguiente decálogo de propuestas: Es evidente, que la respuesta obvia para mejorar el entorno industrial en nuestro país, es luchar por mejorar nuestros niveles de competitividad y productividad, en este sentido, nos adentraremos al tema de desarrollo científico y tecnológico, como el elemento central hacia el desarrollo de una política industrial, acorde con un Estado que supone la no intervención y que se rige bajo las reglas del libre comercio

3. PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD: EL PAPEL DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA Y SU RELACIÓN CON LAS EMPRESAS

El desarrollo de este capítulo nos llevará a través de los conceptos de la competitividad y su función con la productividad, sin embargo hemos considerado como objeto principal de esta exposición el entorno científico y tecnológico que contiene la política industrial para luego desembocar en el papel del capital humano con relación a la creación de ventajas y el consecuente aumento del valor agregado en la producción de las empresas y de los países por agregación. Por lo tanto no dementamos la importancia de las otras dimensiones de la política industrial ni entramos en discusión con la teoría de la competitividad, pero si queremos disertar la actual política para C&T y si es posible  promover mejoras en ella a través de nuestras observaciones. 

3.1 DEFINICIONES Y CONSIDERACIONES TEÓRICAS. 

"El incremento de la productividad de un país es el único camino que conduce a un mayor nivel de vida de la población en el largo plazo" (Krugman 1992.)[1]

La productividad es un factor determinante de la competitividad internacional de un país y debe entenderse como el mejoramiento de la capacidad productiva, y del entorno general, buscando la eficiencia en el sentido de Pareto, es decir, mejorando el producto, la eficiencia, los salarios etc, sin desmejorar algún otro indicador. 

En Colombia, antes de iniciarse la apertura económica, la productividad estaba creciendo a bajo ritmo, y este fenómeno fue uno de los principales argumentos para la liberalización tanto del comercio internacional como el régimen de inversión extranjera. El aumento de la productividad en los países es el camino más acertado hacia la búsqueda del bienestar económico general, el comportamiento de la productividad laboral industrial en Colombia de la década de los ochenta mostró un aumento cercano al 4%[2], notablemente más alto que el resto de América Latina, La productividad presentó un gran aumento en 1984, se deterioró en 1985 y después de recuperarse en 1986, comienza un período continuo de desaceleración. Sin embargo, la productividad del trabajo en la industria colombiana vuelve a elevarse a partir de 1992 y en 1993 alcanza ritmos de crecimiento superiores al 4%. En la actualidad, a pesar de las dificultades, la productividad laboral está aumentando, pero el mercado laboral carece de la suficiente especialización, y la mano de obra calificada es muy escasa. 

La productividad media de la empresa latinoamericana es apenas un tercio de la correspondiente a las empresas de los países desarrollados. Cerrar esta brecha de productividad requiere de una modernización tecnológica tanto de los equipos y de las tecnologías de proceso, actualmente muy anticuados como de las formas de organización del trabajo y de la producción, también sumamente atrasados. Sin embargo, se mira tal modernización con recelo puesto que se teme que la contrapartida de tal aumento en la productividad sea una disminución en el empleo[3] 

El concepto de Competitividad es uno de los temas que aun hoy se discuten, sin embargo se ha podido llegar a algunos acuerdos mas o menos generales al respecto; y es que resulta que la misma evolución de las relaciones comerciales han moldeado las definiciones, respondiendo a las observaciones y necesidades de la coyuntura, inclusive se ha llegado a criticar si el termino en si es correcto para querer explicar lo que se quiere ó si es que se ha abusado de su bondad  para aplicarlo incorrectamente a elementos que no corresponden.  

Según Garay (1998)  La competitividad de una nación es el grado al cual se puede producir  bajo condiciones de libre mercado, bienes y servicios que satisfacen el test de los mercados internacionales, y simultáneamente incrementar los ingresos reales de sus ciudadanos. La competitividad a nivel nacional esta basada en un comportamiento superior de la productividad"[4]. Pese a esta definición convencional los ejercicios de acercamiento a la competitividad adolecieron de enfoques  parciales dando como resultado conceptos que no pueden considerarse como finales, inclusive los intentos de formalización  vienen desde Ricardo cuando menciona las ventajas comparativas como la fuente de la competitividad, talvez  para la época resulto acertado pero es el momento de ir tras las ventajas creadas cuya efectividad  ha sido demostrada ampliamente por los Nuevos Países Industrializados. 

La vieja teoría del comercio internacional que asumía la competencia basada en las ventajas naturales estáticas por dotación de factores ya ha sido superada, las economías nacionales deben desarrollar ventajas competitivas dinámicas mediante estrategias de desarrollo científico y tecnológico que les permitan insertarse en fracciones de mercado que posibiliten el intercambio internacional o hacer frente a los productos de bajo costo que amenacen inundar sus propios espacios, desplazando producción y empleo domésticos[5]. 

La definición macroeconomista, la desregulacionista, la neolaborista, la neoinstitucionalista, plantean que un elemento es el responsable de la proyección de la economía, esto es erróneo y como veremos son muchos los factores que deben considerarse como motores de la competitividad, no solo los indicadores ni el nivel de intervención de un mercado y si bien la cuestión laboral de un país  es muy importante tampoco loes tanto para dejar en sus manos el absoluto de la competitividad como tampoco un aparato institucional desarrollado puede  serlo. Es decir que estos enfoques fallan por la excesiva figuración del componente. 

Una observación importante que hace Garay es la distinción entre dos tipos de competitividad una artificial y otra estructural, la primera es el fruto de la protección y de la explotación de los recursos internos (naturales y de mercado) que por definición no es sostenible en el largo plazo. Esta practica fue ampliamente difundida en América Latina a través del modelo de sustitución de importaciones que quería crear una industria  moderna; lastimosamente esta política hizo de la industria una especie de “hijo bobo” que no ha podido responder positivamente en el ambiente abierto. La segunda por el contrario descansa sobre objetivos mucho más sólidos pero que necesitan de las acciones decididas de todo el conglomerado social para que sean los factores de competitividad real los inpulsadores de la economía y es que los factores que crean ventajas no solo dependen del estado sino también de la empresa privada y del tejido social en general. 

En las siguientes paginas recorreremos las principales corrientes entorno ala definición de competitividad. 

3.1.1 Enfoque de Ventaja Competitiva    

Según esta iniciativa adelantada por Porter se hacen interactuar cuatro elementos: 

Condiciones de demanda: “hace referencia a la demanda interna de bienes y servicios producidos por las empresas de un sector"[6]

Factores de producción:  dotación de recursos, jerarquía, creación, y desventaja selectiva 

Industrias conexas y de apoyo: “ son aquellos en los cuales las empresas que compiten entre si pueden coordinar o compartir actividades en la cadena de valor, o aquellos que comprenden productos que son complementarios y con respecto a los cuales es posible establecer alianzas entre los productores". 

Estrategia, estructura y competencia: Se refiere a la organización y gestión de las empresas del sector y a las condiciones de competencia en el mercado domestico, las cuales deben ser exigentes para estimular permanentemente la innovación empresarial y productiva". 

Según este enfoque la importancia del estado se encuentra en la creación del entorno estable y en las políticas relacionadas con la creación de capital humano y la dotación de la infraestructura física. 

a)                  3.1.2  La Competitividad Sistémica  

Esta nueva etapa se basa en la importancia de las instituciones en la creación y mantenimiento de un orden que rodee el contexto empresarial, para lo cual abstrae cuatro niveles que comprometen la dimensión social y la económica.  

Nivel Micro: este es un elemento claramente empresarial y es precisamente la firma la responsable de este nivel  a través del aprovechamiento optimo de los recursos y de la adaptabilidad a las nuevas circunstancias para mantenerse en el mercado. 

Nivel Macro: este aspecto es de orden estatal y corresponde al entorno macroeconómico que puede ser decisivo para el éxito de las empresas. 

Nivel Meta: este sugiere la participación de las estructuras sociales que forman la base del funcionamiento del sistema. 

El nivel Meso: entra a discutir la importancia directamente institucional o en otras palabras esta conformado por la estructura funcional de la gestión que ayuda a la organización del conglomerado. 

a)                  3.1.3    La Competitividad Global   

Esta iniciativa aborda el concepto de la competitividad partiendo de la idea que los factores se dividen en dos grandes grupos  que determinan dos tipos de competitividad. 

Competitividad Costo: incluye elementos como el costo del trabajo, el costo del capital y el costo de los insumos. 

Competitividad No-Costo: Refiere su nombre a la estructura creada de la empresa y a los factores de eficiencia, calidad y diferenciación, es decir que le otorga la importancia a los factores estratégicos y de servicio. 

a)                  3.1.4    Determinantes de la Competitividad     

La idea de este enfoque asume que la competitividad de las empresas determina la competitividad del país por el método de agregación, por lo tanto la empresa debe ser el centro de atención y el elemento es el estudio de cómo ella puede solucionar sus problemas dentro de un marco dado por la situación de tres factores en algunos de los cuales puede influir. 

Factores empresariales: Directamente relacionados con la firma, entre ellos esta la gestión, la innovación la producción, el recurso humano. 

Factores Estructurales: la influencia en estos resultan un poco lejanos para la empresa. El  mercado, la estructura industrial, el régimen de incentivos y regulaciones. 

Factores Sistémicos: resultan ser externalidades de la empresa y la injerencia sobre estos es casi nula .el estado macroeconómico, la política y la institucionalidad, los factores legales, sociales , internacionales y en la misma infraestructura. 

a                  3.2    DIAGNÓSTICOS SOBRE COMPETITIVIDAD[7]      

La medición de la competitividad es un instrumento de mucha utilidad para la toma de decisiones que conlleven a una determinación de la política  necesaria, mas cuando estos estudios son comparativos entre varios piases.  

Para dar una idea mas completa de la situación del país en el entorno internacional tomamos los indicadores realizados por el Institute for Management Development para el World Competitiveness Yearbook de 1.999 (en adelante I.M.D.) y El Informe Anual De Competitividad 1999 que publicó el foro económico  mundial (FEM); de otra parte La Encuesta De Competitividad Nacional del Ministerio De Comercio Exterior  (Noviembre de 1.999) para de alguna manera poder conocer la percepción de los industriales colombianos sobre el desarrollo de los últimos seis meses (en adelante E.C.N) 

En los estudios se han considerado por igual ocho factores determinantes de la competitividad de los países, sin embargo las el tamaño de las muestras para los dos estudios internacionales es diferente por lo tanto se darán los resultados para cada una por separado en cada uno de los factores. Sin embargo el peso de los factores en el total de cada una de las mediciones es similar llevando el mayor peso internacionalización, finanzas, capital humano & trabajo y gobierno seguido de infraestructura y tecnología, por ultimo gerencia e instituciones. 

En términos generales los estudios concluyen lo mismo - esto es preocupante – la competitividad de Colombia es muy baja en comparación con los otros países de la muestra. 

En el estudio del I.M.D. la muestra fue de 47 países donde Colombia ocupó la posición 43, de los países latinoamericanos incluidos: Chile, Argentina, Brasil, México y Venezuela, únicamente este último se encuentra por debajo de Colombia, mientras en el FEM de una muestra de 59  países solo calificamos de 54 con el 92% de la muestra sobre nosotros; en ambos casos se ha presentado un retroceso con respecto a las anteriores entregas. Por otro lado la ECN muestra que la percepción de los empresarios es positiva respecto al entorno competitivo y que se mantiene el caso  de productividad promedio en la firma. 

d)                  3.2.1 Comportamiento de la Economía o Instituciones              

g)                  En el I.M.D. se calificó en el puesto 33. Y se considera: h)                   

·               Recuperar las tasas de crecimiento anteriores a 1996.

·               Reducir la inflación a un dígito.

·               Generar mayor ahorro doméstico.

·               Generar mayor valor agregado. 

En lo que respecta a la del FEM se mejora porcentualmente (90%) pero aun así no es halagador el resultado. 

La ECN. Los empresarios señalaron que en transparencia el 79% de las instituciones listadas deberían mejorar, en lo que respecta ala reducción de tramites señalaron al 87%, en reducción de burocracia al 84%. Esto demuestra un alto grado de descontento con la organización del estado 

3.2.2  Internacionalización       

Según el IMD la economía cayo al puesto 47 siendo urgente actuar sobre:  

·               Una dinamización de las exportaciones.

·               Una estructura arancelaria más simple.

·               Una legislación más amigable más simple para la inversión extranjera.

·               Una reducción del déficit en cuenta corriente. 

Según la FEM este factor conserva su posición inicial relativa 83%. Siendo uno de los mejor posicionados para el país. 

En la ECN encontramos que el 63% de los encestados señaló que los aspectos favorables estaban relacionados con la tasa de cambio, las preferencias comerciales y los incentivos a las exportaciones, mientras que el arancel al insumo fue señalado negativamente por el 39%. 

3.2.3   Gobierno        

El IMD indica que se paso del puesto 26 al 38. Para resolver este problema es importante actuar sobre: 

·               El retorno de la disciplina fiscal.

·               El incremento de la eficiencia en la provisión de bienes públicos (justicia y seguridad)

·               Logros contundentes en políticas de paz. 

Al respecto el FEM señala que hubo un deterioro porcentual, asi quedamos con un 93% de la muestra por encima de nosotros. 

Los empresarios colombianos respondieron a la ECN sobre tres factores para mejorar.

a)      Continuidad de políticas (55.3%)

b)      Transparencia tributaria (20.6%)

c)      Consulta al sector privado (12.8%) 

3.2.4 Infraestructura   

En escala de infraestructura Colombia ocupó para el IMD la casilla 41 de la muestra, se espera que el sector privado genere una mayor productividad, y desarrolle el sector. 

En el estudio del FEM este factor representa  una mejoría (81%)  pero esto se opaca al considerar que las variables consideradas cambiaron en nuestro favor. 

Los empresarios señalan su inconformidad con la infraestructura en carreteras y al tiempo lo acreditan como el factor que más influye en su estructura de costos.  

3.2.5 Ciencia y Tecnología      

Según el IMD se califica en el puesto 34. Pero se puede mejorar aplicando lo siguiente 

·               Incrementar el gasto en investigación y desarrollo tecnológico y el personal dedicado a estas actividades.

·               Crear un ambiente científico y académico más riguroso, que alcance los estándares internacionales. 

El FEM calificó a Colombia con el 97% de la muestra superándola, sin embargo se destaca la variable de uso de comercio electrónico, donde se obtiene el puesto 30. 

La ECN arroja datos muy preocupantes, al encontrar que solo el 4% ha hecho inversión en innovación y desarrollo, y que el 66% de esa inversión ha sido con recursos propios, principalmente por obstáculos financieros. 

3.2.6   Capital Humano y Trabajo      

Lastimosamente se ocupa el lugar 43 en la tabla lo que muestra tremendos traumas en la calidad de vida. por eso se señala lo siguiente: 

·               Calificar la fuerza de trabajo.

·               Generar empleo.

·               Mejorar la calidad y extender la cobertura de la educación y la salud. 

Con respecto a la opinión del FEM la caída es aun más radical con un 98% de la muestra con mejor calificación que la nuestra. 

La ECN encontró que los empresarios consideran la calidad del recurso humano como excelente en el nivel profesional , y por ultimo  los operarios obtienen la mas baja calificación, esto arroja luces sobre las necesidades de las empresas.

3.2.7  Competitividad Financiera     

En el ranking del IMD logramos el lugar 38 con lo que ganamos 3 puestos gracias a la apertura a la competencia internacional. 

El FEM nos sitúa  prácticamente en el mismo nivel que el anterior (88%). En cuanto a la ECN se encuentra que la cultura empresarial sigue prefiriendo el crédito bancario interno para financiar su capital de trabajo, lo mismo que para inversión. 

3.2.8 Gerencia       

La administración descendió al puesto 37 siendo importante el apoyo a la productividad micro de las firmas que a su vez implementen estrategias empresariales modernas que puedan vincularlos mejor al mercado mundial. 

Para el FEM en cambio este es el factor que mejor posición encuentra siendo superado por el 73% de los países. Parece ser que de nuestros empresarios solo el 10% miran con importancia el sector externo al considerar la experiencia en el campo internacional como la cualidad mas importante en para un equipo gerencia, por encima se colocan facultades como habilidades de mercadeo, manejo del recurso humano, segundo idioma.

3.3 LA POLÍTICA PARA LA PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD DEL GOBIERNO NACIONAL

La política de productividad y competitividad que se traza el Gobierno Nacional, está estrechamente relacionada con el Plan Nacional de Desarrollo, en este sentido se enfoca más hacia el exterior teniendo en cuenta la competitividad internacional de la producción colombiana. 

El mejoramiento del entorno en el cual las empresas se desempeñan se logra por medio de la acumulación de factores productivos que generen economías externas, como el capital humano, el conocimiento y la infraestructura, por una parte; y mediante una adecuada y eficiente provisión de bienes públicos, como la justicia y la seguridad, por la otra[1]. 

El plan hace una distinción entre una productividad Macro, que abarca los factores externos a la empresa que afectan su competitividad, donde se destacan la seguridad, la infraestructura física, la regulación, las instituciones económicas, la educación y el entorno macroeconómico. De otra parte, hace énfasis en la productividad Micro, la cual agrupa los factores internos de las empresas en donde se destacan los procesos de gestión y los procesos productivos, dándole la responsabilidad Micro a las empresas. Por ultimo hace referencia a la estrategia empresarial que según Porter[2] es la capacidad de la firma para combinar sus acciones de la mejor manera posible... diferenciando su producto del de sus rivales... la estrategia determina la manera de posicionarse  sosteniblemente en el mercado. 

3.3.1 Productividad Macro Colombiana.  

Como es lógico, Colombia afronta una especial coyuntura social que merma la competitividad del aparato exterior colombiano; el Ministerio de Comercio Exterior, en el estudio: "Estimación De Sobrecostos A Las Exportaciones No Tradicionales", afirma que los sobrecostos de dichas exportaciones son del orden del 10. 38%, cifra que demuestra las difíciles condiciones externas que afrontan las empresas en nuestro país. 

Los sobrecostos citados por el Plan sector por sector son las siguientes[3]

Podemos afirmar que el entorno ajeno a las empresas es muy inestable, y que es necesaria la eliminación de los costos de transacción que afectan la actividad productiva nacional. 

3.3.2   Productividad Micro Colombiana.  

Respecto a la productividad Micro se afirma que ésta ha fluctuado en el largo plazo, mostrando crecimientos del 4% desde 1981 a 1986, deteriorándose hasta 1993 donde se afirma que con la llegada de la internacionalización de la economía los incrementos vuelven a ser positivos hasta la actualidad. 

El plan destaca el hecho de que las empresas con vocación hacia el exterior presentan aumentos en la productividad mayores. En términos de evolución de la productividad total, las firmas de tamaño intermedio han tenido avances mayores que las grandes empresas industriales. 

Se afirma que las firmas nacionales presentan una serie de ineficiencias y costos internos que afectan adversamente su competitividad internacional, donde se destaca el alto índice de accidental laboral y los grandes sobrecostos en los procesos de gestión y transformación que pueden llegar incluso hasta el 40% de los costos totales de las empresas.  

Intuitivamente podemos pensar que la suma de factores internos y externos merman inmensamente las posibilidades productivas y la capacidad de competencia de nuestra nación. 

3.3.3   Estrategia Empresarial       

La visión de las firmas de los países en desarrollo no esta de acuerdo con la actual situación de globalización y competencia, y es necesario cambiar la concepción que de la competencia se ha generado dentro del conglomerado como producto de décadas de proteccionismo. 

Las empresas tendrán que cambiar sus estrategias y tener horizontes de mediano plazo para hacerlo. En términos generales las empresas de las economías en desarrollo se caracterizan por competir con base en el bajo costo de los factores, usan métodos ineficientes , no innovan, imitan y buscan posiciones dominantes en el mercado local, sus horizontes de planeación son cortos, la inversión en entrenamiento y capacitación del trabajador , en tecnología, y en investigación y desarrollo es mínima, y finalmente su relación con el gobierno la enfoca a obtener concesiones, licencias, subsidios, y protección[1] 

Por ultimo es vital entender que el plan no le impone toda la carga productiva a las empresas exportadoras, ya que la influencia de los sectores no transables es alta en la estructura de los precios de los productos que se quieren enviar al exterior, asimismo se debe recordar que el diseño de esta política relaciona como determinantes de la competitividad a la productividad macro (el entorno económico), micro (con referencia a los sectores)  y la estrategia empresarial  (firmas) así que aumentar la productividad y mejorar la competitividad debe ser por  tanto, propósito de toda la sociedad.

3.4   LOS CLUSTER COMO ELEMENTO DE ACCIÓN.

Para facilitar la aplicación de los programas del plan, se ha establecido que las organizaciones empresariales y las cadenas productivas serán los elementos sobre los cuales se trabajara, aprovechando las ventajas que de por si ya tienen por su organización tipo cluster. 

Según el plan  hay cuatro formas de incrementar la productividad de una economía: 

a)      Disminuyendo costos.

b)      Incrementando y focalizando la inversión en programas de tipo tecnológico.

c)      Mejorando la calidad del capital humano.

d)      Produciendo mas valor agregado en los bienes. 

De esta forma podemos determinar que la productividad no solo hace referencia a los volúmenes con mínimo costo sino que es imperioso aceptar la dimensión como la capacidad de producir valor con costos mínimos. 

En cuanto a la definición de cluster este se refiere a un grupo de empresas que tienen fines comunes y que conforman una estructura que se retroalimenta positivamente ya que se refuerzan mutuamente pero sin perder el ambiente de competencia al interior, con lo cual el cliente obtendrá mejor calidad y el cluster ganará mayor capacidad  de negociación, asimismo son centros de innovación. 

3.5 SOLUCIONES PLANTEADAS POR EL PLAN NACIONAL DE PLAN NACIONAL PARA LA PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD 

"El pivote de la mayor productividad en cualquier economía descansa sobre la estabilidad macroeconómica. Dicha estabilidad a su turno, resulta del comportamiento y de la trayectoria que tomen el déficit fiscal y el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos".[2] 

Como respuesta estratégica, el plan presenta soluciones específicas a los problemas estructurales citados anteriormente bajo el supuesto de que con un Estado más equilibrado, el sector privado podrá desarrollarse eficazmente y en este sentido, las exportaciones rescatarán a la nación de la crisis social. 

El plan destaca los siguientes puntos: 

3.5.1   Entorno macroeconómico estable   

El plan postula que en la década de los noventa Colombia ha tenido que afrontar serias restricciones institucionales que han impedido controlar la expansión del gasto público, elevando sistemáticamente el monto de la deuda pública. Con una balanza comercial deficitaria que llegó incluso a ser del 5% del PIB.  

"El mejor aporte que la política macroeconómica puede hacer a la competitividad es reducir los desequilibrios externo y fiscal para asegurar estabilidad cambiaria, inflacionaria y en materia de tasas de interés"[3]. 

3.5.2  Una política comercial estratégica      

En esta parte, se resalta el hecho de que a pesar de la pérdida de competitividad de las exportaciones colombianas debido a la revaluación del peso, estas han crecido, y se han consolidado nuevos mercados para los productos colombianos incluyendo a los Estados Unidos o a la Comunidad Andina. 

Se resalta la necesidad de garantizar condiciones equitativas a la producción doméstica y el Gobierno se compromete a: 

·               Fortalecer el área de investigaciones de dumping, subsidios y salvaguardia.

·               Revisar el arancel externo común para defender la producción y el valor agregado nacional.

·               Celebrar acuerdos de cooperación aduanera con nuestros socios comerciales.

·               Aplicar precios mínimos y de referencia a las importaciones que presenten indicios de subfacturación.

·               Aplicar normas técnicas de producción que sigan los estándares internacionales. 

Respecto a los productos a exportar: 

·               Mejorar las condiciones de acceso a los principales mercados de destino. (Estados Unidos, Comunidad Andina, Japón)

·               Consolidar la producción subregional.

·               Igualar las condiciones de acceso de los productos y servicios colombianos a las de sus competidores en terceros mercados.

·               Diversificar la fuente de insumos y bienes de capital para la industria colombiana. 

3.5.3  Una efectiva gestión aduanera

La administración aduanera colombiana tiene bajo su responsabilidad, dos tipos de funciones; en primer lugar, todas aquellas relacionadas con la facilitación y agilización de las operaciones de comercio exterior y en segundo lugar, el desarrollo de actividades de fiscalización y supervisión para evitar el fraude comercial a través del contrabando o a través de infracciones cambiarias. 

El fortalecimiento de la DIAN y la expedición de normas y decretos aduaneros, así como la generación de convenios con las empresas multinacionales, han sido factores utilizados para buscar eliminar las prácticas desleales de comercio. 

3.5.4     Infraestructura para la competitividad 

El plan de infraestructura presentado por el Gobierno nacional, está ligado a cuatro grandes factores: 

·               Comunicaciones e información.

·               Costos del transporte.

·               Costos de interconexión y generación eléctrica.

·               Provisión de combustibles. 

El plan muestra algunos proyectos de infraestructura vial, y alienta el proceso de privatizaciones del sector eléctrico y la liberación de los precios de los combustibles. 

Lamentablemente, en la actualidad, el factor seguridad resulta el más determinante y los sobrecostos generados por la violencia no pueden ser controlados por el Gobierno Nacional, además los proyectos de infraestructura están paralizados y es evidente que la inversión productiva del Gobierno será prácticamente nula para los años venideros. Sin contar el hecho de que las licitaciones privadas para el mejoramiento de las vías están casi paralizadas. 

3.5.5    Capital humano y ventajas competitivas      

El sistema de educación en Colombia presenta grandes debilidades, no solo en términos de cobertura sino especialmente en cuanto a su calidad y correspondencia con las necesidades de formación que requiere el país. 

El plan sostiene que por medio de un programa de incentivos se promoverá especialmente, el ingreso a carreras estratégicas para el desarrollo de la competitividad nacional, dando prioridad a los estudiantes matriculados en universidades que satisfagan estándares de calidad. La política de ciencia y tecnología se constituye en un punto de entrada fundamental para la educación superior, donde la modernización del SENA, será un punto fundamental. 

3.6  EL FONDO NACIONAL DE PRODUCTIVIDAD Y COMPETITIVIDAD 

"El fondo nacional de Productividad y Competitividad tiene por objeto potenciar los instrumentos y la capacidad institucional desarrollada en el país, con el fin de elevar la productividad y competitividad empresarial"[4]. 

La creación del Fondo, será un complemento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, recibirá la orientación del consejo superior de Comercio Exterior y será financiado por el Gobierno Nacional. Brindará recursos a las empresas para mejorar la gestión y modernización empresarial desarrollando cadenas de valor de la productividad enfocándose en las empresas con potencial exportador. Sería pertinente destacar el hecho de que el Gobierno se preocupe por el desarrollo de la productividad empresarial, sin embargo, los recursos utilizados para los fondos son insuficientes y el desarrollo global del programa no parece aplicarse adecuadamente.  

3.6.1   Consideraciones acerca de la política para la productividad y competitividad 

La principal respuesta de política ante los problemas mostrados por el plan, se centra en la reducción del déficit fiscal. Aunque es evidente que la nación debe tener unas cuentas balanceadas, es imposible pensar en mejorar la infraestructura, fortalecer la educación, mejorar la cobertura de servicios públicos etc, sin recursos.  

Lo que resulta paradójico es que mientras el Gobierno dice apoyar a la industria, aumenta los costos de transacción mediante el aumento de recaudos por impuestos, no se esfuerza por mejorar la seguridad, no le brinda estabilidad a la inversión y no mejora la calidad en el transporte, con un sistema de inteligencia de mercados ineficiente. Factores que al sumarse impiden el desarrollo de una industria competitiva, sin ineficiencias en la distribución y para todos. 

Además, el renacer industrial es una simple defensa de las empresas existentes y en una nación en guerra, con altos niveles de desempleo y en recesión, sería pertinente buscar nuevos empresarios y no limitarse al capital oligopólico nacional, esto quiere decir buscar nuevas empresas pero con nuevos dueños. 

Como se muestran las cosas y como generalmente sucede, los planes de Gobierno se reducen a simples catálogos de buenas intenciones. 

Actualmente  se viene avanzando en la aplicación de la política a través de los Comités Asesores Regionales de Comercio Exterior (CARCE) que a la fecha suman once a través de los cuales los programas especiales de competitividad como los convenios de competitividad y los programas de construcción de ventajas competitivas regionales llegan eficientemente a su objetivo. 

En el ultimo encuentro para la productividad y la competitividad que se realizo en San Andrés se tomó como elemento de discusión la tecnología de la información y su influencia en la productividad de un país, con ello se da paso a un nuevo nivel de iniciativas para el desarrollo integral de la economía Colombiana. 

Sin embargo, los avances que se presentan no son tan claros y aun se cae en la retórica y la planeación sin considerar las herramientas para aplicar las nuevas normas. 

3.7   CIENCIA & TECNOLOGÍA: El Camino hacia el Valor Agregado. 

Diversos estudios sustentan la idea de que el crecimiento endógeno esta relacionado con el cambio tecnológico, esto a su vez es un factor definitivo en el posicionamiento de los países. 

El conocimiento y sus múltiples aplicaciones son elementos centrales para el desarrollo económico y social de las sociedades contemporáneas. La brecha entre las capacidades científicas y tecnológicas de los países industrializados y los países en desarrollo es una de las manifestaciones contemporáneas de la persistencia del subdesarrollo y también una de sus causas mayores[5].  Asimismo el potencial humano de un país es fundamental en la implementación de esas nuevas afluencias de tecnología así como el grado de capital foráneo es importante como propagador tecnológico. 

Las incursiones teóricas sobre la influencia positiva de la investigación  en ciencia y tecnología reafirman la importancia del factor. Asimismo señalan cuatro tipos de innovación[6]

Aprender haciendo: mediante una mayor incorporación de capital humano en la función de producción, se generan externalidades que determinan mayores niveles de crecimiento

Capital humano: una mayor inversión en educación se fundamente en que esta hace parte del desarrollo tecnológico, y es esencial en las decisiones de los empresarios para alcanzar mayores aumentos de productividad.

Investigación y desarrollo

Infraestructura publica 

El caso en si es que la inversión en investigación y desarrollo es un elemento generador de valor agregado en los productos de la economía a optimizar los procesos productivos y gerencias que intervienen; asimismo es de entender que la aplicación de esta tecnología a los procesos es cuestión también de un adecuado aparato educativo que responda a las necesidades de las empresas para así mejorar la competitividad individual. 

Sin embargo el tipo de investigación es un punto de discusión, ya que la financiación de este tipo de inversiones no es claro, es decir, la investigación básica debe pertenecer al estado, sin embargo las firmas no muestran un interés en avanzar sobre las bases para crear procesos aplicables y en general no se invierte en innovación. Tal vez esto se deba al tipo de investigación que adelanta el estado que esta dirigido al interés social y que se aleja de los objetivos de las empresas ó por la facilidad de importar tecnología  empaquetada, sin embargo en las economías modernas el principal recurso es el conocimiento, y por lo  tanto, el proceso económico fundamental es el aprendizaje”. 

1                 3.8    POLÍTICA NACIONAL DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA 

La Política nacional de Ciencia y Tecnología[7] se traza objetivos muy acordes con las políticas nuevas en donde el papel del Estado se limita a acompañar los procesos y que carga el peso del desarrollo al sector privado. En este sentido los objetivos de la política son: 

·               Fortalecer la capacidad del Sistema nacional de Ciencia y Tecnología, ampliando su acción y repercusión en las dinámicas sociales, económicas y académicas del ámbito nacional y regional.

·               Orientar los esfuerzos de consolidación de la capacidad de investigación y generación de conocimiento hacia temas estratégicos y críticos para el desarrollo del país y su competitividad global.

·               Fomentar procesos de articulación entre los sectores académico, público y privado, así como de apropiación y uso del conocimiento generado. 

Son pocos objetivos, ante la inmensa tarea de mejorar la competitividad internacional del país desde el punto de vista de las ventajas competitivas, además, como se verá más adelante el presupuesto otorgado a la ciencia y la tecnología, es muy pequeño, y no es acorde con las necesidades de la nación. 

Las estrategias citadas para alcanzar  dichos objetivos y sus diferentes justificaciones son: 

El fortalecimiento institucional del Sistema Nacional de Ciencia y tecnología  El conocimiento por sí mismo no transforma las economías ni las sociedades. Tal capacidad se da sólo cuando la generación de conocimiento se desarrolla en el marco de un sistema social nacional de ciencia, tecnología e innovación, que propenda por su incorporación efectiva, tanto al sector productor de bienes y servicios, como a la formulación e implementación de políticas e iniciativas que contribuyan al desarrollo social. El Sistema Nacional de Ciencia y tecnología obedece a un diseño adecuado y bien concebido. Sin embargo es débil y presenta deficiencias en su operación, que se reflejan en la desarticulación de los distintos sectores y entidades del Sistema. De ahí la necesidad de impulsar su fortalecimiento institucional, que permita la adecuada formulación, implementación, evaluación y gestión de estrategias y políticas de Ciencia y Tecnología[8]. 

Fomentos de la investigación y de la generación de conocimiento para la solución de problemas nacional y regionales.      Respecto a este punto se afirma que los grupos y centros de investigación expresan la forma moderna y más activa de organización de la actividad investigativa y científica, existen en el país por lo menos 106 centros y 234 grupos de investigación. Estas entidades atraviesan serias dificultades, para financiar tanto su funcionamiento como los nuevos proyectos, siendo ésta una de las principales razones por las cuales la investigación que hay en curso en el país sea insuficiente para atender satisfactoriamente la solución de los problemas nacionales.

Generación de una mayor capacidad de innovación tecnológica.      El objetivo de la Política de Innovación y Desarrollo Tecnológico es la consolidación de un Sistema Nacional de Innovación que dinamice la interacción de los elementos científicos, tecnológicos, productivos y financieros, nacionales y regionales y que apunten al desarrollo de una oferta de productos y servicios exportables con capacidad de competir en los mercados internacionales                                                                                                                                                                                                      

Fomento de la investigación y desarrollo tecnológico agropecuario.    El Plan afirma que se dará especial prioridad al sector agropecuario ya que es necesario para el desarrollo del país. Es necesario producir una visión compartida e integral que permita orientar adecuadamente los esfuerzos de investigación y desarrollo articulando  componentes y actividades de lo nacional y lo regional, lo público y lo privado. 

Articulación y consolidación de la investigación en medio ambiente y hábitat.

Es necesaria la adopción de políticas que garanticen el uso de tecnologías limpias, y que permitan procesos productivos sostenibles ambientalmente. Respecto a esto Colombia enfrenta graves problemas de deterioro ambiental, tanto en sus recursos naturales renovables (suelo, agua, biodiversidad vegetal y animal, aire, ecosistemas y hombre), como en el hábitat o ambiente construido de la población colombiana. La investigación científica en medio ambiente y hábitat cumple una función primordial, pues busca resolver estos graves problemas, garantizando:  

·               El conocimiento de nuestro patrimonio ecológico y de nuestro hábitat 

·               Su Conservación, recuperación y manejo apropiado.

·                Su utilización eficiente y sostenible por el hombre y demás seres vivos, con impacto ambiental benéfico a nivel físico, social y económico. 

Formación de capital humano en investigación y Desarrollo (I&D) en áreas estratégicas. 

Uno de los puntos importantes que presenta el Plan de Ciencia y tecnología, tiene que ver con el capital humano 

El elemento central para el vínculo efectivo entre ciencia y desarrollo lo constituye la formación de capital humano. La solidez de este vínculo depende de la interacción entre educación e investigación; la educación como proceso de aprendizaje y la investigación como proceso de generación y adaptación del conocimiento. Los recursos humanos aparecen así, como el punto de partida del crecimiento, la equidad y el desarrollo, dentro de una concepción según la cual una formación de alto nivel y calidad, es condición necesaria para producir y socializar el conocimiento, factores que ciertamente se constituyen en ventajas permanentes para un desarrollo sostenible a largo plazo. La globalización y el acelerado cambio tecnológico, base de la competitividad y crecimiento exportador, hacen necesario contar con un recurso humano cuyas características sean la flexibilidad y la capacidad de aprendizaje continuo y de adaptación a los permanentes cambios de orden tecnológico y organizacional.  

El tipo de recurso humano requerido para la innovación, la competitividad y el desarrollo tecnológico, supone que las empresas sean también concebidas como espacios pedagógicos. Allí, fuera de inducir el aprendizaje permanente de los procesos de producción, se debe apoyar la reflexión prospectiva sobre el futuro tecnológico de las organizaciones y la transferencia horizontal de tecnología entre directivos, profesionales, trabajadores, instituciones de educación superior y grupos de investigación y de desarrollo tecnológico. 

Incremento de actividades de apropiación social del conocimiento.   Partiendo del principio de que no existe conocimiento sin comunicación, y que es inseparable la generación de conocimiento de su apropiación y aplicación, es indispensable el fortalecimiento de mecanismos de comunicación e información de la actividad científica y tecnológica, así como de la difusión, discusión y uso de sus resultados entre académicos, investigadores, gobierno, empresarios y público en general. En este sentido, una de las falencias que se puede identificar en el país es que el acceso al conocimiento permanece restringido a ciertas comunidades y regiones del país. De ahí la necesidad de trabajar por que el conocimiento sea un bien público accesible, en lo posible, tanto a todos los sectores de la sociedad, como a todas las regiones de Colombia. Otra de las debilidades del sistema consiste en que muchos de los resultados de los proyectos de investigación no son apropiados debidamente por la sociedad o el sector productivo.

Optimización de los mecanismos de información, seguimiento y evaluación de las actividades en Ciencia y tecnología. 

Consiste en monitorear los avances en Ciencia y Tecnología. Para desarrollar adecuadamente las estrategias planteadas. 

3.9   RECURSOS PARA LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA 

Cuando se leen las políticas nacionales sobre Ciencia y Tecnología, encontramos que dichas políticas son acordes con nuestras necesidades, buscan objetivos loables e interesantes como el aumento de la productividad de las empresas, el mejoramiento del capital humano, el desarrollo sostenible etc, sin embargo, cuando analizamos a fondo los recursos destinados para conseguir dichos objetivos, simplemente encontraremos que solo pueden considerarse como insuficientes o pequeños y resulta ilógico considerar que con dichos montos se puedan conseguir los objetivos que nuestros gobernantes dicen perseguir. 

Uno de los principales problemas que observamos es que no existe ninguna relación entre las personas que diseñan las políticas y quienes deben asignar los recursos para desarrollarlas, en otras palabras, lo que está escrito, no tienen nada que ver con lo que realmente se presenta. Para desarrollar este punto sería conveniente ver el siguiente cuadro, que aparece como un anexo en el documento CONPES 3080. "Política Nacional de Ciencia y Tecnología 2000 - 2002".

El presupuesto total para inversión en Ciencia y tecnología para el año 2000 es de 690.000 millones de pesos, si analizamos el gasto que se le otorga al sector privado, en innovación y desarrollo tecnológico, encontraremos que la mitad del presupuesto total, 331.218 millones no son inversión en Ciencia y tecnología sino apoyos indirectos a las industrias. 

690.000 millones (sin contar los gastos en funcionamiento de las entidades) para Ciencia y tecnología representa aproximadamente el 0.41% del Producto Interno Bruto, lo que representa una cifra escandalosamente baja, teniendo en cuenta los supuestos que acompañan al Plan de Desarrollo, al Plan Estratégico Exportador, a la Política Nacional de Productividad y Competitividad o a la Política Nacional de Ciencia y tecnología, en donde se le da especial énfasis a los procesos de agregación de valor, especialización, procesos de inteligencia de mercados etc. 

Si seguimos el discurso del Gobierno, encontraremos que los objetivos que se persiguen no son consistentes con los presupuestos presentados, sin contar el hecho de que estos serán probablemente recortados. Parece no existir coherencia entre las políticas, los instrumentos y los recursos, además la liberalización general de la economía y los evidentes problemas actuales, nos hacen pensar que la nación por resolver los problemas urgentes, parece descuidar las cuestiones realmente importantes como lo son el desarrollo, la educación, la ciencia y Tecnología o la competitividad ganada vía eficiencia y valor agregado y no precios.

Sin embargo en la reciente entrega sobre avances de financiamiento, de innovación y desarrollo tecnológico[1] se hace hincapié en los proyectos de innovación que se han impulsado gracias a los instrumentos de financiación.

Se plantean soluciones a la financiación del orden de: 

·        Créditos de reembolso obligatorio

·        Cofinanciación

·        Fondo de capital de riesgo

·        Incentivos fiscales

·        Creación del fondo nacional de productividad y competitividad 

3.10  EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN DEL FACTOR CAPITAL HUMANO 

El ser humano como tal es una fuente inagotable de recursos que pueden ser utilizados eficientemente en las relaciones productivas, es así como el capital humano cobra su importancia dentro de la teoría del desarrollo, no como un factor mas sino también como un instrumento de bienestar ya que no se puede concebir como un elemento mas sino como el instrumento creador, realizador, y beneficiario en ultima instancia de los avances logrados. 

El capital humano se asume desde el punto de la educación que acumula la sociedad, que finalmente resulta generando niveles superiores de producción y posiblemente se llegue a avances tecnológicos. 

“ la clave del crecimiento económico recae en el hecho de que las personas no las maquinas pueden aprender. Inversiones que aumenten las habilidades de las personas y su productividad arrojan por tanto, no rendimientos decrecientes, sino constantes e inclusive crecientes[1]”. 

"El  reentrenamiento del recurso humano será esencial para que los trabajadores colombianos puedan adaptarse al acelerado y constante cambio tecnológico. [2] 

Las teorías desarrolladas en los últimos diez años hacen hincapié en la inversión en capital humano y en tecnología como principales determinantes del crecimiento a largo plazo. De acuerdo con esta teoría, el conocimiento es un bien de capital que tiene un producto marginal creciente. Parte de la base de que el acervo de capital es un bien compuesto en el cual el componente de conocimientos, o el capital de conocimientos, tiene rendimientos crecientes a escala que contrarrestan la decreciente rentabilidad del acervo de capital físico. Como consecuencia de ello, es posible que el incentivo a acumular capital subsista indefinidamente. Entretanto, el cambio tecnológico termina por determinarse en forma endógena, al igual que cualquier otro insumo que tenga un precio y un producto marginal, y no se logra en forma exógena. Asimismo, el rendimiento que proporcionan los conocimientos no puede ser plenamente aprovechado por la empresa que los genera sino que, por el contrario, constituye una externalidad que puede beneficiar a otros agentes económicos (es decir, la información como bien público). En estas circunstancias, convendría que la política pública estimulara el desarrollo de los sectores que llevan a la creación o a la absorción de conocimientos, o a ambos. 

Las nuevas teorías sobre el comercio internacional también hacen hincapié en las externalidades dinámicas, tanto interiores como exteriores a la empresa. El incremento de la productividad es consecuencia de un proceso de aprendizaje práctico adicional y a largo plazo, basado en experiencias de producción actuales y pasadas. Sin embargo, dentro de la economía, hay sectores que tienen mayor capacidad de innovación tecnológica, mientras que otros son sectores estratégicos que transmiten sus fuertes externalidades al resto del sistema de producción. Con el tiempo, el carácter tácito, concreto y acumulativo de la innovación tecnológica puede dar lugar a tasas divergentes de acumulación de la capacidad tecnológica entre los países. De acuerdo con este punto de vista, podría promoverse el desarrollo de algunas industrias que ofrezcan gran potencial para el futuro, aplicando criterios claros para el otorgamiento de incentivos moderados y finitos basados en la selectividad y el desempeño. 

El desarrollo industrial de las dos últimas décadas se ha conformado teniendo como epicentro un nuevo sistema técnico, que gira en torno a la información; cuatro pilares sostienen dicho sistema: la electrónica, la informática, las telecomunicaciones y la robótica. La introducción de dichos factores, hizo que se llegara al fin de la era de las ventajas adquiridas y se inició una nueva era: el de las ventajas construidas; en esta nueva fase el eje se desplaza de la existencia de abundantes recursos naturales y mano de obra hacia la posesión del dominio científico y tecnológico y la capacidad de innovación. 

Para las empresas, hoy cuentan más los niveles de calificación de la fuerza de trabajo (teoría de los salarios de eficiencia)  que de disponer de mano de obra barata; la disponibilidad de mano de obra calificada se convierte en un objetivo estratégico. Los cambios originados por los países del centro, rápidamente se han apoderado de la industria de los países de la periferia, lo que ha obligado a muchos de ellos a reestructurar profundamente sus sectores manufactureros, para poder seguir siendo competitivos en los mercados internacionales. Estos procesos ya se están presentando Colombia. 

Se requieren trabajadores cuya principal cualidad sea la flexibilidad ante los nuevos conocimientos y formas de gestión, su capacidad de aprendizaje continuo y de adaptación a los permanentes cambios de orden tecnológico y organizacional. 

Si retomamos lo descrito por Gabriel Misas, encontraremos que la innovación, es un factor fundamental hacia las nuevas realidades del comercio internacional, sin embargo, las políticas diseñadas en términos de Ciencia, tecnología y valor agregado, son muy escasas y encontraremos que no existe una estrategia realmente integral para llegar a niveles tecnológicos aceptables en un futuro cercano. 

"Diversos trabajos han mostrado que dos variables afectan de manera clara la tasa de crecimiento de los países; la inversión en capital humano y la inversión en capital físico"[3]. 

La primera etapa en materia de desarrollo humano es el logro de una cobertura amplia de la educación. Muchos países como Hong Kong, Corea y Singapur han demostrado que en pocos años se puede lograr que toda la población tenga acceso a la educación secundaria. Estos son los países que han logrado las más altas tasas de crecimiento de las últimas décadas. En lo que respecta a Colombia, se estimaba que un programa ambicioso de educación, que incluiría nueve años de escolarización para todos los niños, bachillerato completo para el 95% de los niños, más gastos en investigación, educación de adultos, cultura y deporte según patrones internacionales, implicaría gasta 4.6% del PIB contra el 3% del mismo que se gastaba el Estado en educación hacia 1990.[4]

Sin embargo las exigencias del mercado globalizado indican que si bien la educación secundaria representa un factor muy importante en el desarrollo del capital humano, este se queda corto con la instrucción que puede recibir en este nivel. Es decir que la población debe tener acceso a otras dimensiones de aprendizaje, talvez aun estamos a tiempo para corregir esta situación, pero será necesario un compromiso político de muy largo plazo y la adopción de políticas de estado para que la brecha se empiece a cerrar. Para este efecto habrá de reestructurarse la concepción que tenemos de la educación media imprimiéndole características técnicas que lleven a los bachilleres a una adaptación mas rápida en lo que respecta al ejercicio laboral e inclusive como preparación mas seria para los estadios superiores de la educación. El objetivo de la inversión en educación es la disminución de la brecha entre los salarios de los trabajadores calificados con los no calificados, y esto a su vez es un esfuerzo que se hace para aumentar la demanda agregada de los agentes y el valor agregado en la productividad. No olvidemos en ningún momento que la educación puede mejorar la calidad de vida de nuestros ciudadanos. 

El Gobierno, destaca en el informe: "Avances en la política para la productividad y la competitividad"[5], lo siguiente: 

"La calidad del recurso humano es un factor determinante en la productividad empresarial, en el contexto de la internacionalización del capital humano y en general la competencia laboral se convierte en factores diferenciados de las empresas en el mercado, por esto, el Gobierno nacional, ha incentivado la formación de capital humano incrementando en los últimos años la inversión en educación y consolidando la modernización del SENA como instrumento de estímulo al crecimiento de la productividad de la fuerza laboral. Los  esfuerzos en materia de política educativa se ha concentrado en aumentar la inversión en el sector así como establecer un vínculo estrecho entre la formación y capacitación del recurso humano y las actividades encaminadas a fortalecer la investigación y el desarrollo tecnológico en las empresas". 

Asimismo el estado ha  iniciado la implementación de varios programas para la formación de recursos humanos de alto nivel, estos son:

a)      programa de capacitación no formal para la identificación de proyectos de I&D

b)      difusión y divulgación del sistema nacional de innovación.

c)      Programa de incremento en la productividad mediante proyectos de mejoramiento continuo gestión y tecnología.

d)      Proyectos asociativos para el fortalecimiento de culturas regionales de ciencia , tecnología e innovación.

e)      Internacionalización de empresarios y empresas 

Sin embargo, en este campo, las afirmaciones del Gobierno son algo exageradas, como se mostró anteriormente, si observamos los gastos en ciencia y tecnología, del Gobierno, dichos gastos no sobrepasar el 0.5% del PIB para el 2000, y lo peor, los presupuestos para COLCIENCIAS y el SENA serán recortados para el año 2001. 

Destacar como un logro, aumentar el gasto en educación, teniendo en cuenta que las necesidades modernas requieren de trabajo especializado y de calidad, es descontextualizar las acciones. La verdadera agregación de valor se encuentra en los procesos productivos especializados e innovadores que requieren personal calificado, y no en la educación básica primaria ni en la secundaria, sin embargo estas si pueden afectar positivamente la calificación de competitividad. Es necesario profundizar las políticas respecto a la educación superior ya que una economía competitiva así lo requiere.  

Podríamos decir que mientras las políticas y las acciones industriales se encuentran en una fase superior (post-apertura) las iniciativas en educación y la velocidad de los ajustes se encuentran peligrosamente retardados, es decir, la concepción de una sociedad con educación primaria y secundaria en una economía abierta, donde la generación de conocimiento es la base, y este conocimiento se genera en los estadios superiores de la formación profesional. Los discursos no pueden limitarse a afirmar que el mercado suplirá siempre las deficiencias.  De nuestra capacidad intelectual, dependerá el desarrollo de nuestras futuras generaciones. Mejorar la infraestructura educativa, y en general el entorno global, tiene un objetivo claro, la agregación de valor y el mejor desempeño general de la industria hacia el bienestar económico general. 

En un principio, la política industrial fomentó la creación de pequeñas empresas llevándolas a niveles de endeudamiento que resultaron ahogando a los pequeños industriales; aparte de esto, la responsabilidad del empleo recayó en gran parte sobre este tipo de organizaciones, que no contaban ni con los recursos de capital ni con la infraestructura para responder a la difícil competencia que se venía con la llegada de las empresas multinacionales y transnacionales; hubiera sido preferible crear, apoyar e impulsar las cooperativas industriales, las cuales habrían podido dar una mejor respuesta a la competencia externa. Esta idea es retomada actualmente a través del apoyo a los clusters industriales que son grupos de cadenas productivas con retroalimentación positiva, donde las ventajas competitivas de unas se refuerzan con las de otras. La organización de este conjunto de industrias y el apoyo que se prestan unas a otras para la consecución de fines comunes refuerzan mutuamente sus ventajas competitivas, mejorando la productividad al facilitar la inclusión de innovación y lograr mayor capacidad de negociación. Esta eficiencia en la construcción de la oferta  ha hecho que el apoyo a los clusters sea un objetivo dentro de la política para la productividad, ya que el valor agregado dentro de estas cadenas se aumenta mejorando la competitividad tanto interna como externa. 

La concepción de valor agregado puede tener la visión tanto para el productor como para el consumidor,  siendo en la actualidad según las ultimas teorías de la organización un problema dinámico que compromete tanto a productores como a consumidores. Sin embargo las exigencias de la demanda frente a la variedad de opciones y sustitutos han llevado el concepto hacia el valor agregado que efectivamente es demandado; es decir, que la productividad debe incluir factores de medición de realización efectiva. 

En Colombia, la verdadera agregación de valor por las vías de eficiencia y productividad han estado estancadas. La innovación tecnológica es prácticamente nula y utilizamos tecnologías que en estos momentos son obsoletas en las economías de punta. Si no hay inversión en capital, infraestructura, innovación o mejoras en las condiciones comerciales, las únicas herramientas para mejorar la competitividad de nuestra nación, estarán ligadas a políticas de carácter fiscal o monetarias, las cuales deberían acompañar, más no inducir el comportamiento de los agentes. Como podemos ver, las vías de generación de valor agregado son diversas y necesitan de la atención del sector oficial como de la responsabilidad de los mismos empresarios, los cuales deben abandonar los supuestos tradicionales de la empresa protegida y mejorar sus esfuerzos en la creación de un sector industrial de punta, que realmente beneficie el desarrollo social, y que sea lo suficientemente fuerte para sortear las coyunturas.

4. CONCLUSIONES 

Las expectativas por la apertura de la economía fueron alimentadas por un ingenuo espejismo competitivo. Se supuso, que el solo hecho de abrirnos comercialmente era sinónimo de éxito inmediato e inminente, de ahí las grandes expectativas que se formaron sobre el proceso de apertura, sin embargo el marco institucional y la preparación real del país eran insuficientes, e inclusive se podría pensar que el concepto de Política Industrial desapareció del escenario durante varios años bajo los supuestos de suficiencia del mercado para solucionar los problemas que se presentaran.  

Parece haber consenso en afirmar que los procesos de globalización están incrementando la brecha entre los países desarrollados y el mundo subdesarrollado.  

Nuestro inconsciente colectivo pronto mostró su destructivo alcance al terminar con un mercado interno saturado de mercancías importadas que no siempre suponían buena calidad y con miles de desempleados y empresas quebradas; solo hasta entonces se hicieron los estudios de impacto de la apertura en la pequeña mediana y gran empresa, con resultados bastante reveladores y para algunos inesperados. En esto se debe mencionar la explotación de redes de distribución y los problemas de carácter especulativo que evidenciaron nuestra debilidad financiera y nuestra incapacidad de responder adecuadamente a los retos de la apertura, con los consecuentes desarreglos en los agregados de la producción y el empleo.  

El panorama económico actual ha puesto en duda el enfoque neoliberal, los mecanismos automáticos del mercado, liberados a su propia suerte no necesariamente son óptimos, ya que no vivimos en mercados perfectos. La evidencia nos muestra como ahora las empresas buscan apoyo en el Estado y como la sociedad en general, reclama mejores condiciones de su aparato estatal. Nuestra limitación, es el mundo global, en este sentido competir en desventaja y abrirnos al mundo no ha sido satisfactorio, lo que todavía no se puede establecer es si a largo plazo, podremos salir adelante, o simplemente tenemos que volver a cerrarnos y cambiar nuestros paradigmas de desarrollo.  

Los límites principales del proceso de reestructuración de América Latina, se encuentran en la estructura productiva que ha profundizado su deterioro y desarticulación. Este proceso esta acotado por la recomposición del mercado mundial, ya que la competencia por espacios económicos de producción y de realización es más intensa, en un marco de lento crecimiento de las economías desarrolladas y de lento crecimiento del mercado mundial. 

Otro aspecto que resalta la actual situación, es la debilidad financiera y la pérdida de autonomía de nuestras naciones. Los empresarios latinoamericanos están actuando solo para el corto plazo, y las únicas empresas que triunfan son las que tienen inversión extranjera directa, en otras palabras, las que no poseemos.  

Las estructuras son  débiles y se enfocan a los sectores no productivos o de servicios, acentuando los desequilibrios productivos y sectoriales de las economías latinoamericanas. En este escenario y frente a un mercado interno deprimido, surge con fuerza el sector informal. Al conjugarse en este, la producción y el intercambio de productos, que ha permitido resolver por el momento, la reproducción del grueso de la población y contener el estallido social. 

Ante esta situación, la modernización de los aparatos productivos es fragmentada y lamentablemente excluyente. Los proyectos nacionales deben ser más complejos, apoyar la obtención de excedentes económicos nacionales, y deben aumentar el ahorro interno defendiendo a la población, es necesario incentivar la inversión productiva, atender al mercado interno manteniendo las relaciones con el exterior, resolver la crisis y crear empleos, esta comprobado que las recetas aplicadas en América Latina solo han beneficiado a unos pocos y cada día somos más pobres y dependientes. 

Necesitamos un estado que garantice educación, seguridad social y capacitación, incorporar otras formas de producción y de organización de la sociedad, que permita visualizar la verdadera complejidad de la situación actual. Colombia vive una especial coyuntura, y las soluciones a nuestros problemas requieren soluciones más agresivas a la realidad nacional, la violencia y la coyuntura social, deben ser actores activos en la construcción de las políticas y no parece haber coherencia entre lo que las altas esferas dicen hacer y lo que realmente sucede. 

La falta de preparación de nuestra nación, se ha evidenciado en los múltiples y graves inconvenientes que hemos sufrido muchos colombianos en los últimos años, cualquier avance nuevo en crecimiento o infraestructura social, simplemente recuperará el terreno que hemos perdido en la última década.  

La industria adolecía de retardos en la utilización de nuevas tecnologías, las pequeñas empresas sucumbieron por la falta de capital en todas sus manifestaciones Y mientras tanto las grandes resultaban demasiado vetustas y poco inclinadas a la renovación y el replanteamiento de sus organizaciones, por otro lado las catalogadas medianas empresas pudieron responder mejor por su capacidad de acomodamiento y eficiencia administrativa, sin embargo los productos componentes del stock exportable siguen siendo los mismos pese a un reciente repunte de los no-tradicionales. 

El retomar la Política Industrial como una herramienta efectiva y necesaria, refleja una maduración en la conciencia del Estado, el cual retoma su papel dentro del contexto del desarrollo del país por la vía industrial enfocada al mercado externo. El reconocimiento de la importancia de un sector exportador fuerte dentro del nuevo panorama mundial comercial resulta obvio, sin embargo parece ser que esto no es suficiente y las acciones de Política Industrial resultan imprescindibles. 

Dentro de ese menú de Políticas Industriales los planes y programas que realzan la competitividad parecen ser los que mayor atención concentran, sin embargo no podemos considerar que la infraestructura es el único elemento importante dentro de la competitividad, en otras palabras, la creación de valor agregado se fundamenta en la optimización de la utilización de todos los recursos en el proceso de producción, pero al mismo tiempo la innovación y la creación de nuevas fórmulas productivas junto con los nuevos descubrimientos y su aplicación fruto de la investigación crean ventajas que llegan a ser decisivas en la competencia por la realización de los productos y el firme asentamiento en los mercados. 

Los indicadores de competitividad hablan por sí mismos; Colombia no es competitiva aún y serán necesarios muchos años de inversión seria y constante en  educación en todos los niveles con un desarrollo mayor en la investigación científica y tecnológica para alcanzar los grados deseados de aprensión tecnológica, modernización y mejoramiento del capital humano. La concepción de la educación para los colombianos debe ampliarse, y debe considerar los elementos técnicos y científicos básicos en la formación de los estudiantes para una incorporación más provechosa al aparato productivo, esto quiere decir tomar conciencia y exigirnos mejor calidad en la educación tanto por parte de los instructores como de los alumnos. 

La abstracción teórica de los elementos que en este trabajo se manejaron pueden resultar distrayendo nuestra atención hacia la realidad social y de orden público que atraviesa Colombia; es decir, debemos tener en cuenta los problemas de inseguridad y violencia para que con iniciativas hacia el desarrollo, busquemos la paz y no gastemos en armas y  ejércitos lo que bien podría utilizarse en educación y desarrollo.   

Resulta paradójico el hecho de que la inversión del estado en capital humano, ciencia y tecnología este disminuyendo en nuestro País, siendo que es así como podemos a largo plazo construir una "Empresa Colombia" eficiente y competitiva, atractiva para vivir y disfrutar y generadora de bienestar para sus habitantes.    

5. BIBLIOGRAFÍA 

BEJARANO Jesús Antonio. " Industrialización y Política Económica" 1950-1976. Tomado en www.banrep.gov.co  75p. 

BONILLA GONZÁLEZ Ricardo. "Desequilibrios, crisis y emergencia económica"  En  Revista Síntesis 1999. Anuario Social, Político y Económico de Colombia.  

BONILLA GONZÁLEZ Ricardo.  UMAÑA MENDOZA Germán. ZERDA SARMIENTO Alvaro. Una propuesta de política Industrial para Colombia / Ministerio de Desarrollo Económico. Universidad Nacional de Colombia CID. Santafé de Bogotá. 1998.  

CORIAT Benjamín. "Política Industrial, Modelos de organización empresarial y Competitividad. Seminario Intensivo de Investigación, organizado por PIETTE (Programa de Investigaciones Económicas sobre Economía y Empleo. Universidad de los Trabajadores de América Latina. Tomado en www.utal.org  

DE MARIA Y CAMPOS, Mauricio. “Políticas Y Estrategias Industriales Ante El Reto De La Competitividad”, En. Capítulos / SELA , No 41, oct-dic. 1994 

GARAY Luis Jorge. "La Industria en América Latina ante la Globalización". Colciencias, DNP. Tomado en www.dnp.gov.co  

GONZÁLEZ Pedro Javier: "La Política Industrial en la era de la Globalización" En Revista Comercio Exterior/ México, Volumen 48 No 7 Julio de 1998 

JUNGUITO B Roberto. El Banco de la República y la situación económica: Algunas reflexiones. En Revista Banco de la República, Junio de 1999. 

HERNÁNDEZ Rafael y OLIVA Carlos. "Descentralización en Colombia: Nuevos Desafíos" Banco Interamericano de Desarrollo, 1998. Tomado en www.iadb.com 

KRUGMAN. Paul Y OBSTFELD, Maurice. Economía Internacional. McGRAW-HILL Segunda Edición, Madrid 1996 

LÓPEZ Ney. "Reprecisiones de la Globalización en el Desarrollo: La integración como respuesta" En Revista Capítulos No 50. Abril - Junio 1997. p. 35.  

MARIN VANEGAS Wilson. El Fondo de las exportaciones,  En Revista Javeriana, Mayo 1999. No 654. 

MISAS, ARANGO Gabriel. “ Algunos elementos para la construcción de una estrategia de desarrollo industrial ”en Estrategia industrial e inserción internacional. L.J. Garay (Ed.), Fescol, Bogotá, Diciembre de 1992.  

MISAS ARANGO Gabriel.  Colombia: Estrategia Empresarial en la Apertura". En Grandes empresas y grupos industriales latinoamericanos p. 335. 

MOSQUERA MESA Ricardo. "Colombia Frente a la Globalización: Opción Europa": ICFES, 2000. P. 259. 

OCAMPO José Antonio."Distribución del Ingreso, Pobreza y Gasto Social en América Latina". Presentación en la primera Conferencia de las Américas convocada por la Organización de Estados Americanos Washington, Marzo 6 de 1998. Tomado en www.cepal.org.  

OEI, UNESCO, 1999. "La ciencia para el Siglo XXI: una nueva visión y un marco para la acción", Conferencia Mundial sobre la Ciencia. Budapest, julio de 1999. 

ONUDI. “Consecuencias De La globalización Para El Desarrollo Industrial”, En Capitulos/SELA , No 51, jul-sep. 1997 

ORTEGA ACOSTA, Francisco J. Reformas estructurales y estabilización. En Revista Banco de la República, Junio 1991.   

PERES Wilson (copilador) "Grandes empresas y grupos industriales latinoamericanos". Siglo veintiuno. Primera edición 1998. 472. p. 

PEREZ, Carlota. “La modernización industrial en América Latina y la herencia de la sustitución de importaciones”, en Comercio Exterior, Mayo de 1996 

PORTER Michael. "The competitive of advantage nations", Free Press, Nueva York, 1990

En Revista Comercio Exterior Vol 48 No 7 Julio de 1998. 

RAMOS Joseph.  Impacto de la Modernización Tecnológica. En Revista Capítulos. No 51 Junio - Septiembre 1997. p. 25 

SÁNCHEZ AVENDAÑO Gabriel. "Comercio Exterior e Integración  Económica": Grandes expectativas en un contexto poco favorable". En  Revista Javeriana, Septiembre de 1999. 

SARMIENTO PALACIO Eduardo. "Apertura y Crecimiento Económico: De la desilusión al nuevo Estado", Escuela Colombiana de Ingeniería. Tercer Mundo Editores. Julio de 1996. 207 p 

SELA. Capítulos, No 48, oct-dic. 1996, Foro “Dilemas Y Desafíos De La Política Industrial”. 

TENJO G Jaime. "Distribución de Ingresos y Recesión Económica". En Revista Javeriana, Mayo 1999 No 654. 

THUROW C. Lester.  "El Futuro del Capitalismo". Javier Vergara. 1997. 

TOURAINE Alain: ¿Podremos vivir juntos?. La discusión pendiente: El destino del hombre en la aldea global, FCE, Buenos Aires 1997.   

URRUTIA MONTOYA Miguel. Antecedentes de la Recesión y Estrategia de Reactivación   En   Revista Banco de la República, Julio 1999. 

URRUTIA MONTOYA Miguel. La autonomía del Banco  de la República y el reciente fallo de la Corte Constitucional. En Revista Banco de la República, Octubre de 1999. 

URRUTIA MONTOYA Manuel: "Hacia La Aceleración Del Crecimiento Económico", En Revista Banco de la República. Agosto 1996.    

VILLAR GÓMEZ Leonardo. ¿La economía colombiana se abrió o se cerró en la década de los noventa?. En Revista Banco  de la República, Marzo de 2000.  

ZERDA SARMIENTO Alvaro. "Tendencias del Pensamiento Económico sobre Desarrollo Industrial". En Una Propuesta de Política Industrial para Colombia.  

ZERDA SARMIENTO Alvaro y RINCÓN GILLE Nicolás. ."La Pequeña y Mediana Industria en la Encrucijada".  Santafé de Bogotá: Universidad nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Económicas. 1998.  

Documento CONPES No 3080 "Política Nacional de Ciencia y Tecnología 2000 - 2002".

Documentos: 

Ministerio de Desarrollo. "Política Industrial para una Economía en Reactivación", documento publicado por el Ministerio de Desarrollo. En www.mindesa.gov.co 

Presidencia de la República. "Política para la Productividad y la Competitividad". Ministerio de Desarrollo Económico. Tomado de www.mindesa.gov.co 

Presidencia de la República: "Avances en la Política para la Productividad y la Competitividad". Ministerio de Comercio Exterior Santiago de Cali Febrero 10 y 11 de 2000. 

Presidencia de la República. Plan Nacional de Desarrollo 1998  - 2002 "Cambio para Construir la Paz". "La visión del Cambio",  En  www.dnp.gov.co 

Presidencia de la República. Plan Nacional de Desarrollo 1990 - 1994. "La Revolución Pacífica. Tomado de www.dnp.gov.co.   

Presidencia de la República. Plan Nacional de Desarrollo 1994 - 1998: "El Salto Social. Tomado en www.dnp.gov.co

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 


Publicación enviada por ilustrado
Contactar http//:www.dnp.gov.co


Código ISPN de la Publicación EpZEkpVFAumJerSawF
Publicado Thursday 11 de December de 2003

Ultimas Publicaciones en ilustrados.com


ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.


Administración y Finanzas
Agricultura y Ganadería
Anatomía
Antropología
Arqueología y Paleontología
Arquitectura
Arte y Cultura
Astronomía
Biografías
Biología
Ciencia y Tecnología
Computación e Informática
Comunicaciones
Contabilidad
Deportes y Educación Física
Derecho
Derechos Humanos
Ecología
Economía
Educación
Enfermedades
Estadística
Filosofía y Ontología
Física
Geografía
Hardware
Historia
Ingeniería
Internet
Lenguaje y Literatura
Marketing y Publicidad
Mitología
Matemática y Lógica
Música
Nutrición y Ciencias Alimentarias
Política
Programación
Psicología
Química
Recursos Humanos
Redes
Religión
Salud y Medicina
Sistemas Operativos
Sociología
Software
Turismo
Zoología