Monografias | Freud y el positivismo científicoFreud y el positivismo científicoResumen: Sigmund Freud hace su formación intelectual en una época en la que el Imperio Austrohúngaro era el centro de una corriente predominante de pensamiento llamado positivismo. Su formación médica y neurológica así lo explicita. Pero el positivismo era algo más que un método científico, era una actitud mental adoptada por los hombres del siglo XIX, época caracterizada por un gran desarrollo industrial y de las ciencias naturales. El positivismo está en el espíritu de la época, es una manera de pensar, un abordaje epistemológico de los objetos, opuesto radicalmente a la metafísica y a las concepciones mágicas y espiritistas con las que el romanticismo embrujaba aún los círculos científicos. Sigmund Freud hace su formación intelectual en
una época en la que el Imperio Austrohúngaro era el centro de una corriente
predominante de pensamiento llamado positivismo. Su formación médica y
neurológica así lo explicita. Pero el positivismo era algo más que un método
científico, era una actitud mental adoptada por los hombres del siglo XIX, época
caracterizada por un gran desarrollo industrial y de las ciencias naturales.
El positivismo está en el espíritu de la época, es una manera de pensar, un
abordaje epistemológico de los objetos, opuesto radicalmente a la metafísica
y a las concepciones mágicas y espiritistas con las que el romanticismo
embrujaba aun los círculos científicos. Freud se inscribe en una especie de
escepticismo de toda metafísica que incluso lo hace concebir un proyecto que
la supere, llamado metapsicología, donde coloca las explicaciones psicológicas
y racionales en el lugar donde antes era pensado el ocultismo, lo religioso y
las lecturas paranormales y sobrenaturales de los fenómenos. Freud se aleja
así de las utopías comunitarias que en principio se acercaron al positivismo
-como fueron los sueños de Saint Simon y de Fourier-, para aferrarse a los
principios aprendidos en su juventud en el laboratorio de fisiología de Brücke
y a los preceptos aprendidos de los padres espirituales del positivismo en las
ciencias naturales: Du Bois-Raymond, Helmholtz Esta verificación nos sugiere dos
interrogantes que guían esencialmente la primera parte de esta investigación:
¿Qué es el positivismo? y ¿en qué sentido era Freud un positivista?. Se
pretende en consecuencia, pensar la confrontación de Freud con el positivismo
científico. Es lo que se abordará en los cinco apartados que siguen. Freud y el escepticismo ilustrado Freud declara a la religión enemiga de la
ciencia, e inscribe su teoría en los cánones de esta última. Con esta
elección, el psicoanálisis se involucra en la tensión histórica entre la
ciencia y la religión. Al hablar de la religión, Freud es radical, colocando
la historia positiva al lado de las ciencias naturales, emplea sus
procedimientos para criticar los documentos en que se apoyan las religiones e
impugnar los dogmas religiosos. Además señala –como un hecho que procede
de la investigación comparada– algo que él va a demostrar durante toda su
obra cuando se ocupa de religión, a saber, la coincidencia entre las formas
de pensar de los pueblos llamados primitivos y las concepciones religiosas que
reverencian los pueblos actuales, y juzga esa comparación como producto de un
pensamiento infantil o patológico 2. Freud se apoya en el espíritu del positivismo
para criticar la religión, concibe el saber científico como un tesoro
develado en detrimento de la fe religiosa y ve en la lenta secularización, un
proceso inminente. No obstante, se aparta del optimismo fácil del
positivismo, pues sabe que "la lucha del espíritu científico contra la
cosmovisión religiosa no ha terminado; sigue librándose en el presente ante
nuestros ojos." 3 La oposición entre ciencia y religión, surgida a
fines del siglo XIX puede apreciarse en dos títulos incendiarios, populares
en la época de Freud: la Historia del conflicto entre religión y ciencia,
de John William Draper, y la Historia de la guerra entre la ciencia y la
teología en el Cristianismo, de Andrew Dickson Withe. 4 Al mismo tiempo, podía apreciarse una
corriente paralela a este espíritu científico, que se manifestaba entre la
gente común como debates apasionados sobre las potencias espirituales y la
naturaleza del alma. El conflicto entre ciencia y religión no había llegado
a su fin. Así lo expresa Peter Gay: "Muchos de los buenos burgueses seguían
profesando sus credos religiosos heredados con indudable sinceridad, mientras
aceptaban las impiedades de los geólogos sobre la edad de la tierra y las de
los biólogos sobre la naturaleza animal del hombre." 5 Y comenta que
Engels, a mitad del siglo XIX, señalaba como inconcebible el que incluso
"los geólogos distorsionaban los hechos de su ciencia para no entrar en
excesiva colisión con los mitos del libro del Génesis" 6 Freud representa en toda su pureza una
mentalidad secular, o mejor aún, mediante la concepción secular del
psiquismo, produce una idea fuerza que luego irán adoptando no solamente los
psicoanalistas, sino también toda la cultura hasta constituir un fundamento,
un pilar, no sólo del psicoanálisis, sino además de la civilización
occidental. Por supuesto que Freud se ocupaba de cosas que
hacían un misterio para sus contemporáneos, pero su vía no fue la religión
ni la metafísica, sino la investigación científica agnóstica. Esta posición
fue la que le permitió denominarse a sí mismo como destructor de ilusiones.
Al respecto, la hipótesis de Peter Gay es que Freud pudo desarrollar el
psicoanálisis justamente por no haber sido creyente de ninguna religión, ni
siquiera del judaísmo. 7 Para afirmarlo, Gay parte de una pregunta que Freud
hizo al pastor Oscar Pfister: "De paso, ¿por qué ninguno de los devotos
creó el psicoanálisis?¿Por qué hubo que esperar a un judío absolutamente
sin dios?" 8. Para el pastor Pfister, Freud era un hijo leal
del iluminismo, el último de los philosophes. 9 Así le
escribe: "su religión sustituta es en esencia el pensamiento iluminista
del siglo XVIII con ropajes orgullosos y muy modernos" 10. Freud se
resistía a la idea de que su ciencia fuera una religión sustituta, pero
estaba encantado por la filiación con el Iluminismo. A esto puede deberse que
en El porvenir de una ilusión se muestre dispuesto a renunciar a su
originalidad respecto a la crítica de la religión para enmarcar sus
planteamientos en dicho abolengo: "nada he dicho que no enunciaran antes
que yo hombres mejores, y de manera mucho más perfecta, competente e
impresionante. Son archiconocidos; no los citaré, a fin de que no parezca que
pretendo ponerme en pie de igualdad con ellos" 11. Pero Freud no renuncia
a su responsabilidad por lo enunciado, y agrega su punto de originalidad en el
aporte a la crítica de la religión: "Me he limitado –y es lo único
novedoso en mi exposición– a agregar alguna fundamentación psicológica a
la crítica de mis predecesores"12. La prueba contundente de la filiación de Freud
con los philosophes es la inscripción del psicoanálisis en la
concepción del universo de la ciencia. Justamente en El porvenir de una
ilusión exclama que no existe tribunal de apelaciones más alto que el de
la razón, y demarca muy bien su terreno, al precisar que su contribución a
la ciencia consiste en la extensión de la investigación científica al campo
mental. Por ello, a la manera de Voltaire quien pensaba que el espíritu crítico
puede hacer su trabajo constructivo sólo después de que ha liberado a la
humanidad de las cadenas de la creencia 13–, escribe a Pfister que
consideraba "la ruptura abrupta, no del pensamiento científico sino analítico,
en lo que respecta a Dios y Cristo, [consiste en considerar estas nociones
como] como una de las inconsistencias lógicamente insostenibles de la vida, sólo
comprensible sobre bases psicológicas" 14. Para Freud lo que podía
necesitar la humanidad era descubrir cómo vivir sin el consuelo de la ilusión. El lugar de la experiencia en Hume y en
Freud El filósofo británico David Hume (1711-1776)
planteó algunos conceptos previos al positivismo pero coherentes con él,
como son el escepticismo y el empirismo. Es necesario analizar la influencia
determinante de su pensamiento en Freud, no sólo a nivel del escepticismo
sino además sobre el empirismo. Hume sostuvo que nadie puede conocer nada por
fuera de la experiencia y que ésta-basada en la percepción subjetiva de uno
mismo- nunca proporciona un conocimiento auténtico de la realidad. 15 Freud
toma de la Historia natural de Hume, presupuestos del escepticismo
frente al animismo, para fundar explicaciones psicológicas y una confianza en
la ciencia positiva, en particular el amarre de la especulación a los datos
emergidos de la experiencia. Puede hallarse en Freud una coincidencia con
este pensamiento cuando, ante lo demostrable o indemostrable de la experiencia
de la telepatía, afirma: "Estamos dispuestos a identificarnos con el escéptico
que sólo admitirá una comunicación de esta especie si es formulada
inmediatamente después de la experiencia, y aun así, quizá no sin sentir
ciertos escrúpulos." 16 Hume y Freud comparten el escepticismo hacia lo
sobrenatural y la confianza en la ciencia. No obstante, respecto a la concepción
de la experiencia se presentan divergencias. Freud comienza a verificar que la objetividad
se puede poner en cuestión, cuando la dimensión subjetiva de las pasiones
del observador incide en su observación, falseando la experiencia y
perturbando el juicio. No obstante, en vez de retroceder como Descartes ante
el genio maligno que podía presentar a su percepción, imágenes oníricas,
con la misma intensidad que la percepción despierta, Freud pretende domeñar
ese genio maligno llamándolo inconsciente e infiriendo las leyes de su
funcionamiento, deducidas de la escucha, es decir, de la experiencia del análisis. En otro lugar, Freud se refiere en otros términos
a la experiencia respecto al conocer, en el que declaraba un punto semejante a
Hume, específicamente relacionado con la aprehensión de la doctrina
psicoanalítica, pues pensaba que "las enseñanzas del psicoanálisis están
basadas en un número incalculable de observaciones y experiencias y sólo
aquel que ha repetido estas observaciones en sí mismo y en los demás está
en una posición de alcanzar un juicio personal sobre ellas." 17 Esto es,
que sin la experiencia en la propia persona es imposible asimilar el psicoanálisis.
Se espera que el saber psicoanalítico se convierta para el sujeto en una
especie de convicción racional, cuando ha experimentado en sí mismo lo que
es el inconsciente, la represión, la transferencia, la pulsión, etcétera,
en la medida en que encuentra en su propia historia pruebas que no pueden
aportar el estudio de los libros y de las teorías. Lo que da a la experiencia
una positividad. Esto demuestra el valor que Freud concedía a
la experiencia. Para el médico vienés, la experiencia puede incluso
rectificar los juicios derivados de una experiencia previa. La experiencia,
como dato en un caso clínico, fuerza al investigador a revaluar
constantemente su juicio con base en la variación de la experiencia. La
experiencia impone límites al yo en la estructuración psíquica, obligándolo
a tener en cuenta la realidad, pero también lo enriquece con la experiencia
del mundo exterior propiamente dicho. Igualmente, la experiencia limita al
investigador en esa misma aprehensión de la realidad. Freud hace incluso
equivaler la experiencia a lo concreto, opuesto a la abstracción científica.
18 Y si bien esta experiencia puede enseñar,
testimoniar, revelar, corroborar, subrayar, mostrar o demostrar la validez o
el error de los conocimientos adquiridos a través de ella o de las
especulaciones teóricas, con los que puede incluso construir los fundamentos
de una teoría, "equivalentes" a los fundamentos de la experiencia
misma.. Freud siempre consideró estos conceptos o conocimientos como
provisionales, hasta que la experiencia viniera a refutarlos, momento en el
cual habría que desechar dichos conocimientos, por más esperanzas que se
hayan fundado sobre ellos. La sujeción a la experiencia era, al igual que
en Hume, un principio epistemológico en Freud. Incluso compara "el sólido
suelo de la experiencia," 19 con la razón misma, a la que
a la larga nada logra resistir; nociones que se contraponen radicalmente a
aquellas en que se funda la religión. 20 Por esto mismo puede calificarse
también de escéptico a quien, como Hume, optaba por encontrar en la
experiencia un procedimiento racional, opuesto a toda metafísica o
religiosidad con pretensiones de producción de conocimiento. El énfasis en la experiencia no puede, sin
embargo, ser suficiente para catalogar a Freud como un positivista pues, al
mismo tiempo concede valor a la experiencia en relación con la construcción
teórica, la especulación y la creación de hipótesis e interpretaciones
auxiliares, de las que se dedujeran las leyes del funcionamiento de la
experiencia misma. Es un procedimiento que lo aleja del positivismo radical
limitado al registro "objetivo" de la experiencia, sin más. Jacques Lacan 21 señala en Hume su esfuerzo
racionalista de encontrar la causa primera y la relaciona con el inconsciente:
"Sólo como instancia del inconsciente, del inconsciente freudiano, se
capta la causa en ese nivel de donde un Hume pretende desemboscarla y que es
precisamente aquel donde toma consistencia: la retroacción del significante
en su eficacia, que hay que distinguir totalmente de la causa final." 22 De este fragmento, podemos concluir que la
confianza en la experiencia no hace de Freud un positivista en el sentido de
Hume, pero lo trasciende cuando en el inconsciente encuentra la causa
racionalista que se le negó a Hume. Kant, el cielo estrellado y el imperativo
superyoico en el corazón Freud, de algún modo, compartía una aspiración
kantiana, pues su uso del concepto de experiencia puede en ciertos pasajes
equipararse con el concepto de razón. Es algo igualmente elaborado por Hegel,
en un pasaje frecuentemente citado por Jacques Lacan donde hace una
equivalencia primero entre lo racional y lo real y luego entre lo real y lo
racional. 23 Kant desprende de esta idea, una teodicea de la naturaleza y de
la historia, una afirmación radical de la existencia del sentido por sí
misma. Ese acuerdo, sin embargo, no hace que Freud pueda excluir al sujeto de
toda participación propiamente dramática, y por consiguiente trágica, en la
realización de la verdad de su deseo 24 Es un presupuesto sobre el cual Freud
construye su "ciencia que se elevó sobre esta frágil creencia, la
misma, en suma, que se expresa en los términos siempre retornados en un
horizonte de nuestra mira: todo lo real es racional, y todo lo racional es
real." 25 Es una creencia que se soporta en los
paradigmas newtonianos de las leyes de la naturaleza y en una confianza en la
razón y en el psiquismo del que aspira igualmente a inferir sus leyes. Pero
es una realidad ingenua que confía plenamente en la razón, y Freud,
investigador del inconsciente, es un gran racionalista, sabe que en el pasado
de los sujetos hay acontecimientos que han tomado una dimensión traumática,
y por tanto difícilmente se inscriben en un orden de realidad. Pero Freud
coincide con Kant en el punto en que ambos reconocen diferentes campos de la
realidad, y que los problemas que plantean uno y otro se organizan igualmente
en registros diferentes. Pero las leyes de esa racionalidad, pretendidas
universales, también encuentran un límite en el pensamiento psicoanalítico.
Según Kant la razón da una seguridad y una certeza de lo que se experimenta
por sí mismo. Dentro de esta esfera de la experiencia, nociones fundamentales
como espacio y tiempo son ciertas; se trata de una esfera de la experiencia
que constituye a prioris fundamentales como el espacio y el tiempo,
nociones newtonianas, claro está, y por ello universales y absolutas. Al referirse Kant al espacio y el tiempo como
categorías a priori , les da la cualidad de conocimientos que la
experiencia supone, pero que no es suficiente para explicarlas, y no obstante
son nociones que no tienen aplicación en otro ámbito que en la experiencia
misma; 26 Para el positivismo se trata de categorías absolutas como las de
Kant y Newton. Nuestra insistencia en este aspecto crucial
obliga a pensar el problema del tiempo lógico, psicológico y cronológico en
el contexto historiográfico de la historia de las mentalidades y de la
concepción psicoanalítica de esas temporalidades. Baste por el momento decir
que Freud se aleja de los a prioris kantianos, cuando habla de una cierta atopía
del inconsciente y de una cierta atemporalidad del mismo, y por supuesto del
pensamiento inconsciente. No obstante, desde el punto de vista del
escepticismo y del racionalismo, Freud es más positivista que Kant. En el prólogo a su texto Tótem y Tabú,
Freud cita a Kant en estos términos: "La diferencia [entre el análisis
del tótem y el tabú] estriba en el hecho de que aún hay tabúes entre
nosotros. Aunque expresados en forma negativa y dirigidos hacia otra materia,
en su naturaleza psicológica no difieren del `imperativo categórico' de
Kant, que trabaja de manera compulsiva rechazando toda motivación
consciente."27 Freud extiende la analogía del tabú al superyó, y en
este contexto, volvemos a encontrar una alusión a Kant con relación a la
construcción de esta instancia moral en el sujeto y al imperativo categórico:
"el superyó conservó así caracteres esenciales de las personas
introyectadas [durante el Edipo]: su poder, su rigor y su inclinación a la
vigilancia y al castigo [...] ha de suponerse que la separación de los
instintos, provocada por tal introducción en el yo, tuvo que intensificar el
rigor. El superyó, o sea la conciencia moral que actúa en él, puede, pues,
mostrarse dura, cruel e implacable contra el yo por él guardado. El
imperativo categórico de Kant es, por tanto, el heredero directo del complejo
de Edipo." 28 Discutiendo el problema de las concepciones del
Universo, Freud cita de nuevo a Kant así: "En una frase famosa, el filósofo
Kant invoca la existencia del firmamento estrellado y la de la ley moral en
nuestro corazón, como los testimonios más firmes de la grandeza de Dios. Por
singular que parezca semejante yuxtaposición [...] roza una magna verdad
psicológica. El mismo padre (la instancia parental), que ha dado la vida al
niño y le ha protegido de los peligros de la misma, le enseñó lo que debía
hacer y lo que no debía, le indicó la necesidad de someterse a ciertas
restricciones de sus deseos instintivos y le hizo saber qué consideraciones
debía guardar a padres y hermanos si quería llegar a ser un miembro tolerado
y bien visto del círculo familiar y luego de círculos más amplios. Por
medio de un sistema de premios amorosos y castigos, el niño es educado en el
conocimiento de sus deberes sociales y se le enseña que la seguridad de su
vida depende de que los padres, y luego los demás, le quieran y puedan creer
en su amor hacia ellos. Todas estas circunstancias las integra luego el
hombre, sin modificaciones, en la religión." 29 Es un verdadero manifiesto de la incredulidad
en la metafísica, cuando reduce la grandeza en la que Kant creía encontrar
las pruebas de la existencia de Dios, a una ley psicológica, según la cual
los dioses no son otra cosa que la proyección de la imago paterna sobre los
cielos, anudada al imperativo categórico del superyó, heredero de esa misma
constelación parental. Es el escepticismo el que hace a Freud más
positivista que Kant. Freud ante el padre del positivismo En sentido propio, el positivismo señala las
doctrinas de Augusto Comte 30, expuestas esencialmente en el Curso de
filosofía positiva (1830-1842), el Discurso sobre el espíritu
positivo (1844) y el Catecismo positivista (1852-1854). La filosofía positivista de Auguste Comte
abandonó la especulación de lo sobrenatural a favor de la investigación
científica. Según él, el conocimiento de todos los temas, desde la astronomía
a la sociología debería venir de la correlación de la evidencia empírica.
El estudio sistemático de Comte sobre la estática y la dinámica de la
sociedad, asentó las bases de la sociología moderna que al principio llamó
física social. No obstante su militantismo por la dimensión
científica y objetiva, Lacan encuentra una objeción a Comte cuando señala
que: "mucho después de la revolución cartesiana y la revolución
newtoniana, todavía vemos, en el corazón de la doctrina positivista, una
teoría religiosa de la tierra como gran fetiche, perfectamente coherente con
el siguiente enunciado de Comte -que nunca podremos conocer nada de la
composición química de los astros, que los astros continuarán estando
clavados en su sitio, es decir, si sabemos aportar otra perspectiva- o en pura
función de significantes. Mala suerte: casi en aquellos días, el análisis
de la luz nos permitía ver en los astros mil cosas a la vez, incluida su
composición química. Se consuma entonces la ruptura entre la astronomía y
la astrología -lo cual no quiere decir que la astrología no viva todavía
para un gran número de gente." 31 El escepticismo de Freud lo aleja del
positivismo así entendido, porque la mistificación que Comte combate por la
puerta se le filtra por la ventana. La confianza de Freud en la ciencia es la
base sobre la que cultiva dicho escepticismo, esa es su positividad. Augusto Comte "eligió la palabra
positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y la tendencia
constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina".
En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien
de la humanidad a través del conocimiento científico, y por esta vía, del
control de las fuerzas naturales. Los dos componentes principales del
positivismo, la filosofía y el gobierno (o programa de conducta individual y
social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo, bajo la concepción
de una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Numerosos
discípulos de Comte rechazaron este desarrollo religioso de su pensamiento,
porque parecía contradecir la filosofía positivista original." 32 Joseph Fontana critica que Comte extraiga de la
concepción histórica de Condorcet toda referencia a las formas de organización
social, y conserve sólo "la marcha progresista del espíritu
humano" como algo autónomo que basta para explicar el cambio histórico.
Era algo que para Comte se desprendía "del estudio empírico del proceso
histórico, en especial de la progresión de diversas ciencias
interrelacionadas." 33 Comte proclamó una evolución independiente
del pensamiento en tres estadios . Según él, cada una de las ciencias
o ramas del conocimiento ha pasado sucesivamente por tres estadios teoréticos
diferentes: "el estadio teológico o ficticio; el metafísico o estadio
abstracto; y por último, el científico o positivo"34. La idea de los tres estadios es retomada a su
manera por Freud en Tótem y Tabú cuando dice: "Si hemos de
seguir a los autores, la humanidad ha producido tres de estos sistemas de
pensamiento, tres grandes cosmovisiones en el curso de las épocas: la
animista (mitológica), la religiosa y la científica. Entre ellas, la creada
primero, la del animismo fue acaso la más rica en consecuencias y la más
exhaustiva, pues explicaba acabadamente la esencia del universo. Ahora bien,
esta primera cosmovisión de la humanidad es una teoría psicológica. No
forma parte de nuestros propósitos mostrar cuánto de ella se puede pesquisar
todavía en la vida del presente, ya sea desvalorizado en la forma de la
superstición, o vivo como base de nuestro hablar, creer y filosofar." 35 Finalmente, sólo el último estadio de esta
evolución reviste un carácter auténticamente científico o positivo. En éste
el espíritu humano renuncia a "conocer las causas íntimas de los fenómenos"
o a tratar de averiguar "el origen y destino del universo", para
concentrarse en "descubrir, por el uso bien combinado del razonamiento y
la observación, sus leyes efectivas." 36 El reconocimiento de estadios del pensamiento
no empuja a Freud a crear un psicoanálisis científico para los analistas y
otro religioso para los legos, como llegó a pensar Comte su positivismo. El
esfuerzo de transmisión de Freud da cuenta de su sencillez a la par que de un
rigor conforme a los ideales de la ciencia de la época. Freud se acoge a la corriente de muchos otros
positivistas, pero sus definiciones pueden confrontarse. En efecto, el psicoanálisis
le da un gran valor a los hechos, pero como la reconstrucción de los mismos
pasa por la memoria de los sujetos, tiene en cuenta las contingencias de la
rememoración. Por esta razón puede ofrecer una teoría de la memoria
bastante consistente que puede aportar a la historia elementos de interés
para el análisis de nociones, como la de memoria colectiva. Ahora bien, mientras que el positivismo sólo
da crédito a los datos demostrados por las ciencias experimentales, Freud se
esfuerza en encontrar en las ciencias naturales un modelo equivalente, pero su
objeto le impone otras referencias, como la del inconsciente, que se escapa al
paradigma experimental. Así, aunque las obras Psicopatología de la vida
cotidiana, La interpretación de los sueños y El chiste y su relación
con el inconsciente, puedan ser interpretadas como la tentativa
experimental para demostrar la hipótesis del inconsciente, son textos
argumentativos. Esto impone que la dimensión experimental se desprenda de una
coherencia lógica, más que de una fenomenología fácil. Ya hemos observado el lugar de la experiencia
en Freud, como una medida para controlar, más que evitar, la abstracción o
la especulación cuando ésta pierde su base en la clínica. Respecto a la
renuncia de los a priori, para relacionarse con la experiencia, Freud
plantea la neutralidad del analista, nacida no de un acto volitivo, sino del
hecho de que éste se hubiera sometido a sí mismo a un análisis que le
hiciera conocer sus propios prejuicios, significantes amos y modalidades de
goce que pudieran obnubilar su aprehensión de los relatos de sus pacientes. Lacan reinterpreta esta neutralidad a partir de
otros paradigmas para proponer, en lugar de ella, el concepto de deseo del
analista, donde se renuncia a la ilusión de la no implicación del ser del
analista en su acto, o del investigador social en su investigación, y, al
contrario, aceptar sus prejuicios y reconocer una implicación subjetiva que,
no obstante, pone de lado los intereses del yo del analista, para anteponer el
deseo de que el otro se analice a su propia subjetividad No hay un concepto equivalente en la ciencia
para designar el "deseo del científico", pero sí hay esfuerzos
para renunciar al viejo esquema que ilusoriamente separa el sujeto del objeto,
y pretender ser objetivo borrando al sujeto del conocimiento en el acto de
conocer. Ahora se asume que el investigador social también está inmerso en
el objeto que estudia, y se trata de pensar su subjetividad como una variable
dentro de su abordaje, que puede incluso, cambiar la naturaleza de su objeto.
Un poco a eso es que apunta el concepto de deseo del analista. El psicoanálisis matiza la concepción de la
imposibilidad de conocer "las cosas en sí" y recomienda limitarse
al reconocimiento de las relaciones y las leyes en los hechos, pues en lugar
de los dos mundos paralelos del dominio inaccesible "de las cosas en sí"
y el de las ideas, reconoce tres dimensiones que vienen a constituir tanto el
dominio de la constitución del sujeto, como en la construcción de la
realidad del mismo se hace a partir de los diferentes anudamientos de esas
dimensiones real, simbólica e imaginaria. En esta vía sólo lo real
permanecería "inaccesible" porque escapa a la simbolización e
imaginarización, pero el esfuerzo del conocimiento no sería la permanente
tarea de escudriñar ese real mediante las otras dimensiones para construir la
lógica de su funcionamiento, siendo precisamente la lógica la disciplina que
más se acerca a decantar lo real. Es algo que aleja toda posibilidad de
fundamentación positivista del psicoanálisis. El positivismo científico de Freud "El positivismo -para Peter Gay- no era
tanto una escuela organizada de pensamiento como una actitud profunda con
respecto al hombre, la naturaleza y los estilos de investigación. Sus devotos
esperaban llevar el programa de las ciencias naturales, sus descubrimientos y
métodos, a la investigación de toda acción y de todo pensamiento humanos,
privados y públicos. Es característico de esa tendencia intelectual que
Auguste Comte, el profeta del positivismo en su forma extrema, a principios
del siglo XIX, considerara posible fundar el estudio del hombre en sociedad,
sobre una base fiable; inventó el término "sociología" y la
definió como una especie de física social. Nacido en el seno de la ilustración
del siglo XVIII, rechazando la metafísica de un modo sólo marginalmente
menos decisivo que la teología, el positivismo había prosperado en el siglo
XIX con los triunfos espectaculares de la física, la química, la astronomía
y la medicina. Brücke era su representante más eminente en Viena." 37 Ernst Wilhen von Brücke era profesor de
fisiología y director del Instituto de Fisiología de Viena, donde Freud
trabajó durante seis años como ayudante. Esa es la conexión directa por la
que pudo haber recibido la influencia de las ideas positivistas de Comte, pero
sobre el terreno de la histología y la fisiología. Freud reconoce que Brücke (1819-1892) fue su
respetado maestro de fisiología: "En mi juventud predominó el afán de
comprender algo de los enigmas de este mundo y acaso contribuir en parte a su
solución. Mi inscripción en la facultad de medicina pareció el mejor camino
para conseguirlo, pero luego intenté -sin éxito- consagrarme a la zoología
y la química, hasta que bajo la influencia de Von Brücke -la máxima
autoridad que haya influido sobre mí- permanecí adherido a la fisiología,
que por ese tiempo se limitaba demasiado fácilmente a una histología."
38 Freud "trabajó en su laboratorio
resolviendo los problemas que el reverenciado profesor le planteaba, con
evidente satisfacción por parte de Brücke, y por la suya propia. Descifrando
los enigmas del sistema nervioso, primero de peces inferiores y después de
seres humanos, dando satisfacción a las expectativas y requerimientos de su
riguroso maestro [...] La filosofía de la ciencia de Brücke no tuvo para
Freud menor valor formativo que aquel profesionalismo. Brücke era positivista
por temperamento y convicción." 39 Con Ernest Brücke, Freud comenzó ciertamente
a aprender un hábito científico, encontrando allí modelos a los que en
principio pudo fijarse enteramente. Pero Brücke era además de maestro en
fisiología, animador de la Sociedad Berlinesa de Física en 1845, y esa doble
posición permite explicar porqué para él la fisiología era una extensión
de la física. En ese sentido, la física de los organismos, en virtud de la
ley de la conservación de la energía que unificaría ambas ciencias, dice
que un organismo es "la suma de las fuerzas que permanece constante en
todo sistema aislado." 40 Brücke había conocido en la década de 1840 a
su brillante compañero Emil du Bois-Reymond, quien con sus estudios aportó
el conocimiento de los procesos metabólicos y la fisiología de los músculos
y nervios; su amistad le sirvió: "para arrojar solemnemente al montón
de basura de la superstición todo panteísmo, todo misticismo natural, toda
mención de fuerzas divinas ocultas manifestándose en la naturaleza. El
vitalismo, la filosofía romántica de la naturaleza, entonces corriente entre
los científicos naturales, con su vago discurso poético acerca de los
poderes innatos y misteriosos, suscitaban su resistencia y estimulaban sus
talentos para la polémica ingeniosa." 41 "La enérgica afirmación de Freud en
cuanto a que el psicoanálisis no tenía ninguna cosmovisión [Weltanschaung]
propia, y que nunca podría tenerla, fue su modo de rendir tributo a sus
maestros positivistas años más tarde: el psicoanálisis (según el resumen
del tema en 1932) "es un fragmento de la ciencia y puede adherirse a la
cosmovisión científica". En pocas palabras, el psicoanálisis, como
todas las ciencias, se consagra a la búsqueda de la verdad y a desenmascarar
ilusiones. Lo mismo podría haber dicho Brücke." 42 Lacan dice que Helmholtz, Du Bois-Raymond y Brücke,
tenían una fe jurada, y es que ellos elaboran un sermón que quieren imponer
en su siglo. Ernest Jones, el alumno de Freud que se encargó de su biografía,
cita un escrito de Du Bois-Reymond, de 1842, así: «Brücke y yo hemos hecho
el solemne juramento de dar vigor a esta verdad: No existen en el organismo
otras fuerzas activas que las fuerzas físicas y químicas corrientes. En
aquellos casos que, por el momento, no pueden ser explicados por estas
fuerzas, se debe buscar de hallar la forma o vía específica de la acción de
estas últimas, mediante el método físico-matemático, o bien suponer la
existencia de nuevas fuerzas, iguales en dignidad a las fuerzas físico-químicas
inherentes a la materia, y reductibles a la fuerza de atracción y repulsión."
43 Para Peter Gay, "según las palabras de Du
Bois-Reymond, su investigador ideal era el científico de la naturaleza que no
estuviera influido por "preconceptos teológicos". Cuando Hermann
Helmholtz, ese renacentista del siglo XIX, a punto de adquirir fama mundial
por sus aportaciones a una desconcertante variedad de campos -la óptica, la
acústica, la termodinámica, la física, la biología- se unió a Brücke y a
Du Bois-Reymond, la "escuela" quedó completa. Su influencia se
difundió rápida e irresistiblemente; sus miembros y seguidores ocuparon
prestigiosas cátedras en las más importantes universidades y establecieron
un tono para los periódicos científicos. Mientras Freud estudiaba en Viena,
los positivistas tenían el control." 44 Los epistemólogos quieren ver en el paso de
Freud por esta doctrina, el origen del punto de vista económico de su
Metapsicología, pero también del principio de constancia y de Nirvana que se
sostiene en el primer modelo del aparato psíquico sostenido por Freud en su Proyecto
de psicología científica para neurólogos. Es decir que ve a Freud como
un vástago postrero del positivismo. Al leer el Proyecto de Freud, en efecto
se encuentran metáforas mecanicistas y un vocabulario técnico (neuronas,
cantidad, reglas biológicas de la atención y la defensa, etcétera) que
constituía el lenguaje de su mundo, de su formación médica y del Hospital
General de Viena. El intento de establecer la psicología como una ciencia
natural sobre la sólida base de la neurología, se adecuaba a las
aspiraciones de los positivistas con los que Freud había estudiado, y cuyas
esperanzas y fantasías él trataba entonces de realizar con su trabajo. Nunca
abandonó su ambición de fundar una psicología científica" 45. No
obstante, su descubrimiento del inconsciente, hizo que su ambición de
cientificidad se alejara del positivismo y se adentrara en otros paradigmas. En efecto, Lacan en lugar de endeudar a Freud
con sus maestros, evoca su salida, su ruptura respecto al siglo cientificista
representado en Brücke, Helmholtz, y Du Bois-Reymond. Señala que si Freud
pudo salir de esta fe jurada, cuyas premisas no permitían salir, es porque
confiere importancia a sus antinomias de infancia, a sus sueños, a sus
perturbaciones neuróticas, porque su deseo es potente y lo coloca en medio de
sus contingencias, la muerte, la mujer, el padre. La sola acepción del deseo para Freud lo aleja
del positivismo, tal como lo constata Lacan: "la doctrina de Freud
implica el deseo de una dialéctica. [...] Y ya con esto he dicho que el deseo
no es una función vital en el sentido en el que el positivismo ha dado su
estatuto a la vida." 46 Pero respecto a la influencia del positivismo o
cientismo que por esta vía pudo recibir Freud, Lacan opina lo siguiente:
"Decimos, contrariamente a lo que suele bordarse sobre una pretendida
ruptura de Freud con el cientificismo de su tiempo, que ese cientificismo
mismo, si se tiene a bien designarlo en su fidelidad a los ideales de un Brücke,
a su vez transmitidos del pacto al que un Helmholtz y un Du Bois-Reymond se
habían consagrado de hacer entrar a la fisiología y a las funciones del
pensamiento, consideradas como incluidas en ella en los términos matemáticamente
determinados de la termodinámica, llegada a su casi acabamiento en su tiempo,
el que condujo a Freud, como sus escritos nos lo muestran, a abrir la vía que
lleva su nombre a la eternidad. Decimos que esta vía no se desprendió nunca
de los ideales de ese cientificismo, ya que así lo llama, y que la marca que
ella aporta no es contingente sino que sigue siéndole esencial. Que es por
esa marca por la que conserva su crédito, a pesar de las desviaciones a las
cuales se ha prestado, y ésta es la medida en que Freud se opuso a esas
desviaciones, siempre con una seguridad sin vacilaciones y un rigor
inflexible." 47 Notas 1
Este artículo constituye un resultado parcial de la investigación Psicoanálisis
e Historia de las mentalidades, inscrita en el CODI, Universidad de
Antioquia durante el año 1999-2000. 2
Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión, en: Obras Completas,
Amorrortu, Buenos Aires, 1986. 3__________,
"En torno a una cosmovisión", en: Obras completas, Amorrortu,
Buenos Aires, 1986. 4
Citados por Peter Gay en Un judío sin Dios: Freud, el ateísmo y la
construcción del psicoanálisis, Ada Korn Editora, Buenos Aires, 1994, p.
24. 5
Peter Gay, Ibíd., p. 29. 6 Ibíd.,
p. 30 7
Peter Gay, Ibíd., p. 46. 8
Carta de Freud a Pfister, "9 de octubre,1918, citado por Peter Gay, Ibíd.,
p. 53. 9
Nombre dado a los filósofos franceses racionalistas del siglo XVIII que
abandonaron la idea de Dios a favor del espíritu científico, entre los
cuales se cuentan Voltaire, Diderot, Condillac, Turgot. Luego la historia les
sumó también los nombres de los iluministas: Darwin, Lichtemberg, Lessing,
Feuerbach, entre otros. 10
Citado por Peter Gay, Ibíd., p. 56. 11
Sigmund Freud, "El porvenir de una ilusión" (1927), en: Obras
completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1979, p. 35. 12
Ídem. 13
Peter Gay, Ibíd., p.63. 14
Citado por Peter Gay, Ibíd. , p.79. 15Microsoft
Corporation, "Hume, David", en: Enciclopedia Microsoft® Encarta®
98 © 1993-1997. 16
Sigmund Freud, "Psicoanálisis y telepatía", Obras Completas, en «Freud
total» 1.0 (versión electrónica). 17
Freud Sigmund, Compendio de psicoanálisis, Prefacio, Obras Completas,
en «Freud total» 1.0 (versión electrónica) 18
Freud Sigmund, Un recuerdo infantil de Leonardo de Vinci, en «Freud
total» 1.0 (versión electrónica). 19
Freud Sigmund, Sobre los tipos libidinales, Obras Completas, en «Freud
total» 1.0 (versión electrónica) 20
Freud Sigmund, El porvenir de una ilusión, Obras Completas, en «Freud
total» 1.0 (versión electrónica) 21
Psicoanalista francés (1900-1981) quien produjo una revolución teórica, clínica
y política en el psicoanálisis a partir de su enseñanza llamada "el
retorno a Freud". 22
Lacan Jacques, "Posición del inconsciente", Escritos 2,Siglo
XXI, México, 1985, p.818. 23
____________, "La dirección de la cura y los principios de su
poder", en: Escritos 2, ed.Siglo XXI, año 1985, p.565. 24
________, "El yo en la teoría de Freud y en la técnica del psicoanálisis"
(clase 14), El seminario, libro II. 25
----________, El seminario, libro VII. "La ética del psicoanálisis",
Ed. Seuil, París. 26
André Lalande, Vocabulaire technique et critique de la philosophie, PUF,
1988, París, p.74. 27
Freud Sigmund, Tótem y Tabú, Obras Completas, en «Freud total» 1.0
(versión electrónica). 28
Freud Sigmund, El problema económico del masoquismo, Obras Completas,
en «Freud total» 1.0 (versión electrónica) 29
Freud Sigmund, Nuevas lecciones de introducción al psicoanálisis, Lección
XXXV, Obras Completas, en «Freud total» 1.0 (versión electrónica) 30
filósofo y matemático francés, (1798-1857) 31
Lacan Jacques, El Seminario, Libro XI, los cuatro conceptos fundamentales
del psicoanálisis, Seuil, París, 1973, p.140 32
Íd. 33Microsoft
Corporation, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997. 34
Íd. 35
Freud Sigmund Tótem y tabú, (1913) Vol. 13, Obras Completas, Ed.
Amorrortu. 36
Citado por Joseph Fontana, Historia: Análisis del pasado y proyecto
social, Crítica, 1982, Barcelona, Ibíd., pp. 123-124 37
Peter Gay, Freud, una vida de nuestro tiempo, Paidos, 1990, Barcelona. 38
Sigmund Freud, ¿Pueden los legos ejercer el análisis?, 1926, Obras
Completas, Amorrortu, versión electrónica. 39
Peter Gay, Ibíd, p.57-58. 40
Citado por Paul Laurent Assoun, en Introduction à l´épistemologie
freudienne, Payot, París, p.102. 41
Ibíd. p.59 42
Ibíd. p. 59-60. 43
Jones Ernest Vida y obra de Sigmund Freud, Buenos Aires: Hormé, 1, p.
51-52. 44
Gay Peter, Ibíd. , p.59. 45
Ibíd.,p.106 46
Lacan Jacques, El Seminario, libro VIII, La transferencia, Seuil,
París, 1991, p.117 47
Lacan Jacques, El Seminario, Libro XIII, El objeto del psicoanálisis, Clase
1 del 1 de Diciembre de 1965, inédito. Bibliografía Assoun Paul Laurent, Introduction à l´épistemologie
freudienne, Payot, París Fontana Joseph, Historia: Análisis del
pasado y proyecto social, Crítica, 1982, Barcelona Freud Sigmund, "El porvenir de una
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Seminario, libro VIII, , Seuil, París, 1991 ___________, "Los cuatro conceptos
fundamentales del psicoanálisis", El Seminario, Libro XI, Seuil,
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El Seminario, Libro XIII, Clase 1 del 1 de Diciembre de 1965, inédito. Lalande André, Vocabulaire technique et
critique de la philosophie, PUF, 1988, París Microsoft Corporation, Enciclopedia
Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997. Mario Elkin Ramírez Ortíz Este trabajo fue presentado en el marco de las II
Jornadas de Investigación organizada por la Maestría en
Psicoanálisis de la Universidad Argentina J. F. Kennedy,
el 9 de septiembre de 2000, y posteriormente publicado en el Documenta
Laboris N° 6, La investigación en Psicoanálisis, Buenos
Aires, 2002. Publicación enviada por Mario Elkin Ramírez Ortíz Contactar http://psicomundo.com/ Código ISPN de la Publicación EpZEkukFlpBUScbaGs Publicado Friday 12 de December de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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