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La participación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (tic) en el crecimiento eeconómico de los noventa
Resumen: Tendencias internacionales del gasto y la inversión TIC. El gasto TIC. Evolución del gasto en TIC. La inversión en TIC. El impacto de la inversión en TIC sobre la economía. La aportación de la inversión TIC al crecimiento en Europa y en los EE.UU. Déficit de técnicos TIC en Europa. Políticas de recuperación. Estimación de la escasez de técnicos TIC en Europa. Desarrollo de Políticas de recuperación.(V)
Publicación enviada por Julián Yagüe Llorente
Indice
1. Introducción.
2. Tendencias internacionales del gasto y la inversión TIC.
3. El gasto TIC.
4. Evolución del gasto en TIC.
5. La inversión en TIC.
6. El impacto de la inversión en TIC sobre la economía.
7. La aportación de la inversión TIC al crecimiento en Europa y en los EE.UU..
8. Déficit de técnicos TIC en Europa. Políticas de recuperación.
9. Estimación de la escasez de técnicos TIC en Europa.
10. Desarrollo de Políticas de recuperación.
1. Introducción.
El crecimiento sostenido de la producción debido al aumento de la
productividad que se experimentó en los EE.UU., especialmente en la segunda
mitad de los noventa, junto con el hecho de que su desarrollo en los Países
Miembro fue muy dispar, ha motivado en el seno de la Comisión un especial interés
por conocer las causas y las consecuencias de tal evolución, interés que en éste
caso se centra en analizar la influencia del sector TIC sobre el crecimiento.
Fueron diversas las circunstancias que se combinaron en los años noventa para
acelerar la difusión y el crecimiento de las TIC; junto con el cambio tecnológico,
la caída de precios de los equipos principalmente ordenadores personales
(PC’s), impulsaron el uso masivo de la tecnología digital. Con las empresas
preparadas para aprovecharse de las oportunidades ofrecidas por las TIC, la
liberalización de las telecomunicaciones y el crecimiento de la economía a
través de Internet -que se beneficia de los efectos de la economía de escala y
de red- trajeron nuevo aliento y empuje a la inversión en nuevas tecnologías.
En los EE.UU., la inversión de las empresas en ordenadores y equipos periféricos,
se más que cuadruplicó entre 1995 y 1999. En la UE la tendencia fue similar
pero de magnitud inferior. En los apartados siguientes se analiza el gasto, la
inversión y los efectos de las TIC en el crecimiento económico, la nueva
demanda de empleo y las políticas a seguir para atenderla.
2. Tendencias internacionales del gasto y la inversión TIC.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituyen el
cimiento sobre el que se sustenta el desarrollo de la Sociedad de la Información,
y en consecuencia, el gasto, la inversión y la producción de bienes TIC continúan
aumentando tanto en los EE.UU. como en Europa. Además, si se tiene en cuenta el
desarrollo de ambas economías en la década de los noventa y la influencia de
las TIC sobre su crecimiento, se puede generalizar que los elementos que
incorporan mejoran significativamente el desarrollo económico de cualquier país,
si bien la cuantificación de su impacto es motivo de controversia entre los
expertos.
Antes de continuar es necesario aclarar que en Europa los datos estadísticos
relacionados con las TIC siguen un proceso de elaboración que difiere del
establecido en los EE.UU.. En Europa la recogida de datos no es oficial y la
elaboración de variables se realiza a partir de los estudios y encuestas
realizados por empresas privadas. Normalmente se parte de las series de la
empresa IDC (International Data Corporation) ya que permiten analizar
situaciones y realizar comparaciones homogéneas entre todos los países de la
UE en el periodo 1992-99, en éste sentido EITO (European Information Technology
Observatory) publica el gasto europeo TIC basándose en los datos de IDC. El
principal inconveniente de este sistema radica en que IDC no hace públicos ni
el tamaño ni la estructura de sus muestras y, por tanto, resulta difícil
determinar la calidad de los datos. Otra posible fuente de información es la
OCDE, pero los datos que ésta organización pretende extraer a partir de los
sistemas contables nacionales no están implementados sistemáticamente y, por
tanto, solo están disponibles los de determinados países. La situación en
EE.UU. es bastante diferente, la Agencia de Análisis Económico (BEA) empezó a
facilitar datos sistemáticamente en 1947 e incorpora factores a medida que va
detectando su importancia. En contra de éste sistema debe señalarse la
lentitud en la incorporación de variables, por ejemplo, la inversión en
software se agregó en 1999 y para entonces Bill Gates era el hombre más rico
del mundo.
3. El gasto TIC.
El gasto en TIC mide la difusión de los ordenadores personales (PC’s), los
periféricos, los equipos de comunicaciones, el software y los servicios de
telecomunicaciones entre la sociedad, o dicho de otra forma, mide la absorción
de los bienes y servicios TIC por los sectores público, empresarial y consumo.
Teniendo en cuenta las consideraciones realizadas anteriormente sobre la
elaboración estadística de los datos, puede decirse que en la década de los
noventa el gasto medio TIC europeo fue inferior al norteamericano.
|
Gasto en TIC (% PIB)
|
|
País
|
1992
|
1995
|
1999
|
Diferencia
1999–1992
|
Gasto medio
1992-1999
|
Tasa interanual (%).
1992-1999
|
|
Belgica/Luxemburgo
|
5,5
|
5,5
|
5,9
|
0,4
|
5,6
|
1,0
|
|
Dinamarca
|
6,4
|
6,5
|
6,9
|
0,5
|
6,6
|
1,1
|
|
Alemania
|
5,4
|
5,2
|
5,3
|
-0,1
|
5,3
|
-0,3
|
|
Grecia
|
2,4
|
3,9
|
5,5
|
3,1
|
3,8
|
12,6
|
|
España
|
3,9
|
3,9
|
4,0
|
0,1
|
3,9
|
0,4
|
|
Francia
|
5,8
|
5,9
|
6,0
|
0,2
|
5,9
|
0,5
|
|
Irlanda
|
5,5
|
5,9
|
6,5
|
1,0
|
5,9
|
2,4
|
|
Italia
|
3,7
|
4,2
|
4,7
|
1,0
|
4,2
|
3,5
|
|
Holanda
|
6,7
|
6,6
|
7,1
|
0,4
|
6,7
|
0,8
|
|
Austria
|
5,0
|
4,7
|
4,8
|
-0,2
|
4,8
|
-0,6
|
|
Portugal
|
2,8
|
5,0
|
5,3
|
2,5
|
4,5
|
9,5
|
|
Finlandia
|
4,7
|
5,7
|
5,9
|
1,2
|
5,6
|
3,3
|
|
Suecia
|
7,6
|
7,8
|
9,3
|
1,7
|
8,2
|
2,9
|
|
Reino Unido
|
7,2
|
7,8
|
9,3
|
2,1
|
8,1
|
3,7
|
|
UE
|
5,2
|
5,6
|
6,2
|
1,0
|
5,6
|
2,9
|
|
Japón
|
5,7
|
5,4
|
7,1
|
1,4
|
6,0
|
3,2
|
|
EE.UU.
|
7,5
|
7,9
|
8,9
|
1,4
|
8,1
|
2,5
|
|
Fuente: WITSA (2000), cálculos de WIFO.
|
En el entorno de los países pertenecientes a la OCDE, el gasto medio en TIC
en el periodo 1992-99 fue heterogéneo; Suecia y Reino Unido en Europa, junto
con Australia y los EE.UU., gastaron en torno al 8% de su PIB, Holanda y
Dinamarca el 7% y, Alemania, Italia y España se agruparon en la parte inferior
de la media europea (5.6%). La situación europea fue así tan variada que se
perciben dos extremos bien diferenciados; con la excepción de Reino Unido, en
uno se situaron países no muy grandes en número de habitantes como Suecia,
Holanda y Dinamarca que aproximaron su gasto al de los EE.UU., y en el otro países
como Francia, Alemania, Italia y España -países grandes, y por tanto, con gran
influencia en la media- con un gasto considerablemente inferior. En el balance
el gasto medio europeo TIC se situó 2.5 puntos porcentuales, casi un tercio,
por debajo del norteamericano (8,1%).
Este menor gasto europeo tiene que ver no solo con el sector industrial TIC
sino, también, con la dinámica establecida en la distribución del gasto de
los sectores público gubernamental y consumo doméstico. El ejemplo de
Australia puede valer, en 1998 el gasto australiano fue el 8,5% de su PIB,
similar al americano (8.7%) y, sin embargo, el empleo de su sector industrial
TIC fue el 2,6% del empleo total del sector empresarial, y el valor añadido del
4,1%, cifras éstas que son bastante inferiores a los respectivos 3,9% y 8,7% de
los EE.UU..
|
Empleo y Valor añadido de las TIC. Año
1998.
|
|
País
|
Sector Empresarial
Empleo TIC
(% del Empleo Total)
|
Sector Empresarial
Valor Añadido TIC
(% del V.A. Total)
|
Gasto en TIC
% s. PIB.
|
|
Bélgica
|
4,3
|
5,8
|
5,7
|
|
Dinamarca
|
5,1
|
-
|
6,7
|
|
Alemania
|
3,1
|
6,1
|
5,1
|
|
Grecia
|
-
|
-
|
5,1
|
|
España
|
-
|
-
|
4,0
|
|
Francia
|
4,0
|
5,3
|
5,9
|
|
Irlanda
|
4,6
|
-
|
6,4
|
|
Italia
|
3,5
|
5,8
|
4,5
|
|
Holanda
|
3,8
|
5,1
|
6,9
|
|
Austria
|
4,9
|
6,8
|
4,7
|
|
Portugal
|
2,7
|
5,6
|
5,1
|
|
Finlandia
|
5,6
|
8,3
|
5,7
|
|
Suecia
|
6,3
|
9,3
|
9,5
|
|
Reino Unido
|
4,8
|
8,4
|
9,0
|
|
UE (*)
|
4,0
|
6,4
|
6,0
|
|
Japón
|
3,4
|
5,8
|
6,2
|
|
EE.UU.
|
3,9
|
8,7
|
8,7
|
|
Suiza
|
6,0
|
-
|
7,3
|
|
Australia
|
2,6
|
4,1
|
8,5
|
|
Canadá
|
4,6
|
6,5
|
8,1
|
|
(*) Media ponderada del PIB (1990), cálculos de WIFO.
Fuente: OCDE (2001A), WITSA (2000), cálculos de WIFO.
|
En cuanto a su evolución, en la década de los noventa el gasto TIC aumentó
tanto en la UE como en los EE.UU., pemientras que en Europa la tasa de
crecimiento interanual era del 4. 7% en la primera mitad (1992-95), y apenas
aumentó al 4,8% en la segunda (1995-99), en los EE.UU. lo fue del 7.3% en la
primera y del 8,1% en la segunda, con lo que la aceleración que se produjo
entre ambos periodos fue considerable.
|
Evolución del gasto en TIC en el periodo
1992-1999.
|
|
|
Tasa de crecimiento interanual (%)
|
Aceleración
|
|
País
|
1992-1995
|
1995-1999
|
1992-1999
|
|
|
Belgica/Luxemburgo
|
6,8
|
4,6
|
5,5
|
-2,2
|
|
Dinamarca
|
7,6
|
4,7
|
5,9
|
-2,9
|
|
Alemania
|
5,8
|
2,6
|
3,9
|
-3,2
|
|
Grecia
|
23,7
|
8,3
|
14,6
|
-15,5
|
|
España
|
-1,7
|
5,2
|
2,2
|
6,9
|
|
Francia
|
5,7
|
3,2
|
4,3
|
-2,4
|
|
Irlanda
|
9,4
|
10,1
|
9,8
|
0,8
|
|
Italia
|
0,3
|
5,5
|
3,3
|
5,2
|
|
Holanda
|
7,0
|
5,5
|
6,1
|
-1,5
|
|
Austria
|
5,1
|
3,5
|
4,2
|
-1,6
|
|
Portugal
|
24,9
|
6,5
|
14,0
|
-18,4
|
|
Finlandia
|
12,6
|
5,2
|
8,3
|
-7,3
|
|
Suecia
|
-1,7
|
5,1
|
2,1
|
6,8
|
|
Reino Unido
|
4,2
|
8,1
|
6,4
|
3,9
|
|
UE
|
4,7
|
4,8
|
4,7
|
0,1
|
|
EE.UU.
|
7,3
|
8,1
|
7,8
|
0,9
|
|
Fuente: WITSA (2000).
|
Por otra parte, el crecimiento del gasto TIC en los países europeos parece
estar relacionado con las fluctuaciones de su ciclo económico ya que algunos,
España entre ellos, sobrepasaron la media comunitaria en los periodos de
crecimiento y, estancaron, o incluso disminuyeron su tasa de crecimiento del
gasto en las fases de desaceleración económica. Esta situación de inmadurez
de los mercados no se detecta en los EE.UU., donde tanto el crecimiento económico
como el gasto TIC mantuvieron sus pendientes más estables y menos
correlacionadas. Como resultado, el diferencial del gasto TIC entre los EE.UU. y
la UE aumentó de los 2.3 puntos porcentuales de 1992, hasta los 2.7 p.p. de
1999. Dicho en otras palabras, si se toma como referencia el gasto
norteamericano, el gasto europeo que en 1992 fue el 90% del americano, en 1999
se redujo al 75%. Por países, sólo el Reino Unido, Suecia, Italia, Irlanda y
España aceleraron su gasto en la segunda mitad de la década.
4. Evolución del gasto en TIC.
Los países europeos más dinámicos, es decir, los de mayor tasa de
crecimiento interanual del gasto en TIC (entre 8,3% y 14,6%) fueron Grecia,
Portugal, Irlanda y Finlandia. Todos ellos finalizaron la década con un gasto
en torno a la media comunitaria (6,2%). En el caso de Grecia y Portugal, su
gasto estuvo altamente correlacionado con la inversión efectuada en
infraestructuras de telecomunicaciones. En el Reino Unido, Holanda, Dinamarca y
Bélgica, el gasto creció con una tasa ligeramente superior a la media
comunitaria, no obstante, los tres primeros mantuvieron en todo el periodo
1992-99, un gasto claramente superior a la media. En contraste, países como
España, Italia, Austria, Alemania y Francia registraron un crecimiento medio
del gasto similar al de su PIB, lo cual significó un estancamiento por debajo
de la media. Suecia tuvo el crecimiento más bajo del gasto, pero en éste caso
la participación del gasto en el PIB fue la mayor de todos los Estados Miembro.
En relación con España debe recordarse que su comprometida posición dentro
del contexto europeo se debió, en parte, a la inmadurez del sector industrial
TIC, y en parte, a la fuerte crisis económica sufrida en la primera mitad de
los noventa que obligó a realizar continuas devaluaciones de la peseta -en la
última su valor respecto al dólar se tuvo que dejar flotante durante cierto
tiempo-, lo cual favoreció las exportaciones, principalmente del sector
primario, pero frenó las importaciones y, por tanto, el gasto español en TIC
en el periodo (1992-1995) decreció con una tasa interanual del 1.7 por ciento.
Con las políticas implantadas en España para entrar en el grupo de países del
Euro la situación mejoró en la segunda mitad de los noventa y el gasto creció
con una tasa interanual del 5,2% con lo que el diferencial con la primera mitad,
del 6,9%, fue el más alto de los Países Miembro en el periodo 1992-1999. Aún
así, el balance de la década fue muy pobre; el crecimiento interanual del
gasto TIC español se situó en el 2.2%, el más bajo de la UE, y en 1999, el
gasto del 4% del PIB fue también el más bajo, 2.2 puntos porcentuales inferior
a la media comunitaria.
5. La inversión en TIC.
En la década de los noventa, la inversión de las empresas europeas en TIC
representó, aproximadamente, un tercio de su gasto en TIC, y su tendencia fue
similar a la seguida por el gasto. En cuanto a la inversión americana, tanto su
porcentaje de PIB como su tasa de crecimiento interanual, fue superior a la
europea con lo que también en la inversión aumentó su diferencial. Además,
ninguno de los países de la Comunidad -y esto contrasta con el gasto- alcanzó
la tasa de inversión americana que en 1999 fue el doble de la media
comunitaria.
Entre los Países Miembro hay considerables diferencias en relación con la
inversión TIC lo cual refleja, en parte, los efectos de las políticas
aplicadas. La política juega un papel fundamental ya que puede asegurar el
desarrollo de la competencia mediante la introducción de reformas en la
regulación, el desarrollo de políticas de competencia eficaces y la promoción
de mercados abiertos tanto en el ámbito nacional como internacional. A este
respecto, el establecimiento de una competencia efectiva es particularmente
importante porque obliga a las empresas a reducir costes y, por tanto, a
aumentar su inversión en TIC. De particular importancia fueron las medidas
liberalizadoras del sector de telecomunicaciones emprendidas en 1998 que
impulsaron el desarrollo generalizado de las TIC sobre las redes públicas e
hicieron posible reducir los costes de red, tan importantes en el coste total de
las comunicaciones empresariales.
|
Inversión en TIC del sector empresarial.
|
|
|
Inversión TIC/PIB (%)
|
Inversión Total/PIB (%)
|
|
País
|
1992
|
1999
|
Diferencia
|
1992
|
1999
|
Diferencia
|
|
Bélgica/Luxemburgo
|
2,12
|
2,59
|
0,47
|
21,29
|
20,99
|
-0,30
|
|
Dinamarca
|
2,04
|
2,72
|
0,68
|
18,14
|
20,97
|
2,83
|
|
Alemania
|
1,74
|
2,17
|
0,43
|
24,04
|
21,29
|
-2,76
|
|
Grecia
|
0,75
|
1,80
|
1,05
|
21,32
|
23,00
|
1,69
|
|
España
|
1,52
|
1,58
|
0,06
|
23,09
|
23,69
|
0,60
|
|
Francia
|
1,70
|
2,05
|
0,35
|
20,93
|
18,86
|
-2,07
|
|
Irlanda
|
1,82
|
2,32
|
0,50
|
16,59
|
24,13
|
7,53
|
|
Italia
|
1,49
|
1,77
|
0,28
|
20,47
|
18,43
|
-2,04
|
|
Holanda
|
2,23
|
3,09
|
0,86
|
21,32
|
21,47
|
0,15
|
|
Austria
|
1,61
|
1,89
|
0,28
|
23,50
|
23,65
|
0,15
|
|
Portugal
|
0,96
|
1,81
|
0,85
|
25,01
|
27,48
|
2,46
|
|
Finlandia
|
1,61
|
2,48
|
0,87
|
19,61
|
19,28
|
-0,32
|
|
Suecia
|
2,49
|
3,64
|
1,15
|
18,26
|
16,47
|
-1,79
|
|
Reino Unido
|
2,43
|
3,76
|
1,33
|
16,53
|
17,97
|
1,44
|
|
UE
|
1,81
|
2,42
|
0,61
|
20,72
|
21,26
|
0,54
|
|
EE.UU.
|
2,60
|
4,54
|
1,94
|
17,01
|
20,33
|
3,32
|
|
Fuente: Daveri (2001).
|
Teniendo en cuenta que la difusión de las TIC dentro de las empresas queda
reflejada en la tasa de la formación bruta del capital fijo que dedican a
invertir en bienes TIC, en 1999, aproximadamente un 20% de las inversiones
totales del sector empresarial del Reino Unido, Suecia y los EE.UU. se dedicó a
bienes TIC mientras que en Alemania, Bélgica, Finlandia, Francia, Holanda,
Italia y Japón esta proporción se situó en torno a la mitad, el 10%.
Por otro lado, la caída de los precios de los equipos TIC –el precio de los
ordenadores personales (PC’s) y periféricos bajó un 24% de tasa interanual
en los EE.UU. (Landefeld y Grimm, 2000), dato también confirmado en Alemania
(Moch 2001)-, impulsó la tasa de crecimiento del capital TIC de modo que las
empresas incrementaron su inversión en nuevas tecnologías y, en poco tiempo,
la situación derivó en la sustitución de otros bienes. Considerando los
efectos de la caída de precios TIC, algunos países bien pudieron doblar la
parte de su crecimiento económico atribuida a las inversiones hardware (Duro
2001) y beneficiarse del efecto estabilizador para controlar la evolución de su
IPC.
Al igual que en los EE.UU., en Europa el capital TIC creció mucho más que el
resto de bienes de capital; los equipos de comunicaciones y software aumentaron
en torno al 11% interanual mientras que el de hardware lo hizo el 27,6 por
ciento. Comparado con los EE.UU., el crecimiento de equipos de comunicaciones es
superior en la UE, igual el de hardware e inferior el de software.
|
Crecimiento interanual de las TIC en el
periodo1991-1999. (%)
|
|
País
|
Equipos de
comunicaciones
|
Hardware
|
Software
|
Total Bienes de Capital (sector empresarial)
|
|
Bélgica
|
10,3
|
27,9
|
8,4
|
3,0
|
|
Dinamarca
|
9,8
|
26,6
|
11,7
|
2,9
|
|
Alemania
|
13,5
|
29,6
|
13,3
|
2,6
|
|
Grecia
|
16,4
|
42,6
|
16,1
|
2,7
|
|
España
|
12,6
|
25,2
|
7,2
|
4,0
|
|
Francia
|
11,4
|
24,0
|
10,3
|
2,3
|
|
Irlanda
|
13,2
|
28,8
|
15,9
|
3,2
|
|
Italia
|
11,1
|
23,6
|
5,1
|
2,7
|
|
Holanda
|
9,9
|
32,1
|
14,0
|
2,3
|
|
Austria
|
9,7
|
29,9
|
12,4
|
4,3
|
|
Portugal
|
24,6
|
43,2
|
11,1
|
4,5
|
|
Finlandia
|
8,8
|
23,8
|
9,7
|
0,5
|
|
Suecia
|
5,2
|
25,0
|
9,6
|
2,1
|
|
Reino Unido
|
7,8
|
31,6
|
14,3
|
2,9
|
|
UE
|
11,2
|
27,6
|
10,8
|
2,7
|
|
EE.UU.
|
4,9
|
31,2
|
17,4
|
2,6
|
|
Fuente: Daveri (2001).
|
6. El impacto de la inversión en TIC sobre la economía.
Un primer paso para evaluar el impacto de la inversión en TIC sobre la
economía general de un país consiste en estimar su crecimiento a nivel
macroeconómico. Los cálculos de crecimiento basados en el modelo neo-clásico
de Solow (1957), aunque con limitaciones, permiten diferenciar tres vías
independientes a través de las cuales actúan las TIC, vías que,
adicionalmente se han confirmado utilizando modelos alternativos (Oliner y
Sichel, 2000 y Stiroh, 2001). A nivel sectorial o de empresa, la evaluación del
impacto se realiza a través de modelos econométricos basados en funciones de
producción.
Los tres canales que utiliza la inversión en tecnologías de información para
mejorar el crecimiento de la producción y de la productividad son (Stiroh, 2001
y Comisión Europea, 2000):
1. El cambio tecnológico introducido en la cadena de producción de bienes TIC:
El progreso tecnológico permite la producción de bienes a menor precio, lo
cual significa aumentar el factor de productividad del sector productivo TIC. El
impacto de ésta vía en la economía depende tanto de la velocidad de
desarrollo de la tecnología, como del grado de implantación del sector TIC en
la economía. En otras palabras, la diferente magnitud del efecto que las TIC
tienen sobre la producción general de cada país pone de manifiesto, entre
otros factores, su grado de especialización, es decir, algunos países lo están
en productos TIC que no han evolucionado tanto como los semiconductores,
ordenadores personales, o terminales móviles.
La importancia del sector industrial TIC en el crecimiento económico de un país
se ha verificado tanto en los estudios de la OCDE (2001 A) sobre Dinamarca,
Finlandia y Alemania -países de los que dispone de datos suficientes-, como en
estudios internos realizados en diferentes países.
Según la OCDE la contribución del sector industrial TIC en Alemania y
Finlandia aumentó considerablemente en la segunda mitad de los noventa mientras
que en Dinamarca fue mayor en la primera. En Finlandia, aproximadamente el 20%
del crecimiento del factor de productividad total, en el periodo 1995-99, se
debió al sector TIC.
Por otro lado, según los estudios internos realizados en diferentes países, en
Finlandia por ejemplo, la empresa Nokia, productora de equipos de telefonía móvil,
participó en 1999 con 1,2 p.p. del 4% de crecimiento del PIB finlandés y, sin
embargo, su contribución a la formación del PIB fue del 4%. Otro ejemplo, en
Corea un informe del Banco de Corea indica que el 40% del crecimiento del PIB de
1999 se debió al sector TIC, sector éste que a su vez participó en el PIB con
una tasa cinco veces menor. Un último ejemplo, en Holanda el 17% del
crecimiento del PIB del periodo 1995-98 se debió al sector industrial TIC que,
sin embargo, participó en la formación del PIB con una tasa cuatro veces
menor.
Se deduce por tanto, que el sector industrial TIC es un excelente impulsor del
crecimiento de la producción y la productividad, pero no debe olvidarse que
también hubo países que sin ser potencias industriales TIC, Australia por
ejemplo, igualmente mejoraron su crecimiento en el periodo considerado.
2. La intensificación del capital en la economía: El efecto más importantes
del uso de las TIC consiste en aumentar la productividad laboral a través de la
formación de un capital adicional denominado capital TIC. La aceleración del
crecimiento de la productividad laboral registrada en los EE.UU. entre los
periodos 1973-95 y 1995-99 estuvo comprendida entre 0.91 y 1,33 puntos
porcentuales y se debió principalmente a la intensificación del capital TIC
(entre 0.3 y 0.5 p.p.) y al crecimiento del factor de productividad total (entre
0.3 y 0.9 p.p.). Ambos factores estuvieron fuertemente correlacionados con la
producción y el uso de las TIC.
|
La productividad laboral en los EE.UU.
|
|
|
Departamento de estadística laboral
(2000)
|
Gordon
(2000)
|
Jorgenson & Stiroh
(2000)
|
Oliner & Sichel
(2000)
|
|
Productividad laboral media, 1995-99
|
2,30
|
2,75
|
2,37
|
2,57
|
|
Productividad laboral media, 1973-95
|
1,39
|
1,42
|
1,42
|
1,41
|
|
Aceleración entre 1973-95 y 1995-99
|
0,91
|
1,33
|
0,95
|
1,16
|
|
Factores de la aceleración:
|
|
|
|
|
|
● Intensificación del capital:
|
0,10
|
0,33
|
0,29
|
0,33
|
|
-TIC
|
0,38
|
nd.
|
0,34
|
0,50
|
|
-Otros
|
-0,31
|
nd.
|
-0,05
|
-0,17
|
|
● Preparación laboral
|
0,06
|
0,05
|
0,01
|
0,04
|
|
● Factor de Productividad Total:
|
0,90
|
0,31
|
0,65
|
0,80
|
|
-TIC
|
nd.
|
0,29
|
0,24
|
0,31
|
|
-Otros
|
nd.
|
0,02
|
0,41
|
0,49
|
|
● Efectos cíclicos
|
|
0,50
|
|
|
|
● Precios
|
|
0,14
|
|
|
|
Fuente: Stiroh (2001).
|
Todos los estudios de la tabla anterior subrayan que la intensificación del
capital TIC favorece el desarrollo económico debido al efecto directo que la
inversión en TIC tiene sobre el crecimiento de la productividad laboral.
3. Las externalidades: La inversión en TIC induce la incorporación del cambio
tecnológico y por consiguiente aumenta el crecimiento de la productividad en
otros sectores diferentes del de las tecnologías de la información.
Debe señalarse, sin embargo, que la generación de externalidades por las TIC
fue muy debatida en los estudios realizados a lo largo del año 2000. En los de
la tabla anterior, por ejemplo, se observan criterios dispares acerca de la
contribución real del resto de sectores no productores de TIC al crecimiento
del factor de productividad total. Así, mientras Gordon (2000) mantiene que
casi todo el crecimiento de éste factor es debido al sector industrial
TIC, Jorgenson&Stiroh (2000) y Oliner&Sichel (2000) coinciden con Gordon
en cuanto a la magnitud de la contribución de las TIC (entre 0,2 y 0,3 p.p.),
pero, al contrario que Gordon, encuentran una alta participación (entre 0,4 y
0,5 p.p.) -mayor que la del sector industrial TIC- de los sectores no
productores de TIC, lo cual induce a pensar que estos sectores se beneficiaron
del uso de las TIC. Frente a ésta idea Gordon argumenta que los sectores no
productores de TIC apenas contribuyeron al crecimiento del factor de
productividad total con 0,02 p.p, y que el crecimiento no se debió al uso de
las TIC sino al incremento lógico de la productividad laboral que caracteriza a
los periodos expansivos. En las economías de crecimiento rápido, el mercado
laboral se adapta a las nuevas demandas trabajando en peores condiciones y
durante jornadas laborales más largas para que la incorporación de las
innovaciones se vea reflejada en el ciclo de la actividad empresarial lo antes
posible -son los efectos denominados de utilidad y distribución de recursos-.
Por consiguiente, el incremento de productividad experimentado en la segunda
mitad, 1995-1999, fue debido a los efectos de la inversión realizada en la
primera y se habría producido igualmente aunque no se hubiera invertido en TIC
en la segunda mitad. Otros analistas también críticos señalan que parte del
crecimiento de la productividad de la segunda mitad de la década, se debió al
desfase existente entre el lento registro de creación de puestos laborales y la
inmediata cuenta de las horas trabajadas (Roach 1998). También hay quien apunta
(Kiley 1999) que por aquellas fechas se dedicó demasiado tiempo a actividades
improductivas tales como duplicación, por causa de la inversión en TIC, de
operaciones existentes que motivaron frecuentes fricciones, incrementaron del
coste empresarial de adaptación y afectaron a la productividad, al menos
durante algún tiempo.
Frente a las críticas anteriores Stiroh (2001) manifiesta que la reactivación
de la productividad norteamericana se debió fundamentalmente a las TIC, y
argumenta que el efecto cíclico aludido por Gordon como motor del crecimiento
de la productividad, debió manifestarse en la productividad al comienzo, no
mediada la expansión. Además, si el incremento de la productividad fue un fenómeno
cíclico debió distribuirse uniformemente sobre todos los sectores y no
correlacionarse con el uso de las TIC. Esto no se cumplió en los EE.UU., en
donde la aceleración del crecimiento de la productividad coincidió con un
incremento significativo del gasto en TIC, y los sectores que más gastaron
experimentaron los mayores crecimientos, lo cual sugiere que se produjo un
cambio estructural. Es decir, el efecto de las TIC parece manifestase con mayor
intensidad cuando su introducción va asociada con cambios en la organización
de la empresa, con mejoras en la capacitación laboral, y con el desarrollo de
planes de empresa que favorezcan la incorporación de soluciones innovadoras.
Como se ve, son necesarias inversiones complementarias por lo que no debe
sorprender que solo los últimos estudios hayan detectado el efecto positivo del
uso de las TIC; en años anteriores el capital TIC fue tan pequeño y el tiempo
de implementación tan corto que sus efectos pasaron desapercibidos.
A nivel de empresa, los estudios realizados por Brynjolfsson y Hitt (2000) y,
Brynjolfsson y Yang (1996) encuentran una modesta aceleración del crecimiento
de la productividad de los sectores no productores de TIC y sugieren que el
crecimiento de la productividad se debió, casi totalmente, a las industrias
TIC. Tampoco el Banco Central Europeo (2001) aprecia evidencias claras de
rebosamiento. Exceptuando el sector industrial TIC, la productividad laboral de
los sectores que utilizan intensivamente las TIC -servicios y manufacturero-
crecieron pero no con una aceleración significativa respecto del resto de
sectores.
La OCDE (2001A) apunta un mayor efecto de las TIC en los sectores que fueron
usuarios intensivos de las TIC y señala que:
- Existe una fuerte correlación positiva entre los indicadores de uso TIC
(número de servidores seguros, densidad host de Internet, densidad de
PC’s, coste de acceso a Internet, etc.) y la pendiente del crecimiento
del factor de productividad total de la segunda mitad de los noventa.
Entre los países con mayor aceleración de éste factor es común
encontrar que sus TIC estén más difundidas y los costes sean menores que
en resto de países.
- El crecimiento de la productividad laboral fue máximo en el sector
manufacturero TIC, destacando los segmentos eléctrico y óptico.
- En el sector servicios, el de las TIC se caracterizó por tener un
crecimiento de la productividad más rápido que el resto.
- En la segunda mitad de los noventa, el crecimiento de la productividad
laboral de ambos sectores en los EE.UU., Alemania, Holanda, Dinamarca y
Finlandia, fue mayor que en el resto de sectores.
7. La aportación de la inversión TIC al crecimiento en Europa
y en los EE.UU..
Algunos estudios sobre el crecimiento de la producción calculan los
capitales de hardware, software y equipos de comunicaciones y evalúan el
impacto de su inversión sobre la economía. De éste modo proporcionan
información sobre la participación de cada componente TIC en el crecimiento.
En los EE.UU., la mayor contribución al crecimiento de la producción procedió
de la inversión en hardware. Brynjolfsson y Hitt (2000) señalan que el impacto
de los PC’s en el crecimiento económico fue desproporcionado en comparación
con la inversión realizada. En la segunda mitad de los noventa, ésta inversión
en hardware incrementó la producción entre 0.5 y 0.6 puntos porcentuales. El
software lo hizo entre 0.2 y 0.3 p.p. y los equipos de comunicaciones entre
0.1-0.15 p.p. En relación con la primera mitad, el hardware y los equipos de
comunicaciones doblaron su efecto sobre la producción. El efecto del software
fue algo menos del doble.
|
Contribución de las TIC al crecimiento
(puntos porcentuales).
|
|
Estudios
|
Región
|
Periodo
|
Software
|
Hardware
|
Equipos de Comunicación
|
Total
|
|
OCDE (2001)
|
EE.UU.
|
1990-95
|
0,14
|
0,20
|
0,08
|
0,42
|
|
|
|
1995-99
|
0,27
|
0,49
|
0,13
|
0,89
|
|
Jorgenson & Stiroh (2000)
|
EE.UU.
|
1990-95
|
0,15
|
0,19
|
0,06
|
0,40
|
|
|
|
1995-99
|
0,21
|
0,49
|
0,11
|
0,81
|
|
Oliner & Sichel (2000)
|
EE.UU.
|
1991-95
|
0,25
|
0,25
|
0,07
|
0,57
|
|
|
|
1996-98
|
0,32
|
0,59
|
0,15
|
1,06
|
|
Daveri (2001)
|
UE
|
1991-99
|
0,12
|
0,24
|
0,13
|
0,48
|
|
Comisión Europea
|
UE
|
1992-94
|
-
|
-
|
-
|
0,27
|
|
|
|
1995-99
|
-
|
-
|
-
|
0,49
|
|
|
En Europa, la contribución del hardware al crecimiento estuvo en torno a la
mitad del nivel americano (Daveri, 2001) (0.24 p.p. de media ponderada),
ligeramente por debajo en software (0.13p.p.), y al mismo nivel en equipos de
telecomunicaciones (0.12p.p.). Se deduce, por tanto, que el menor gasto en
hardware fue la causa principal de que los recursos TIC fueran menores en Europa
y, en consecuencia, menor su contribución al crecimiento.
Los estudios del cuadro anterior ponen de manifiesto no solo que las TIC
contribuyeron significativamente al crecimiento de la productividad, sino que
además, el crecimiento fue mayor en los EE.UU. que en la UE, estableciéndose
en la primera mitad de los noventa una separación que se incrementó en la
segunda. Éstas conclusiones son coherentes con el hecho de que la inversión
americana en TIC fue mayor que la europea, no obstante, "no hay ningún
factor que explique por sí mismo la evolución del crecimiento económico y
que, por tanto, justifique la diferencia de crecimiento entre ambas zonas, sin
embargo, las características comunes a los países de la OCDE que renovaron sus
estructuras en los años noventa consistieron en que redujeron su desempleo,
incrementaron la inversión, y mejoraron su factor de productividad total."
(OCDE 2001 A).
Una posible explicación del paradigma americano radica en la rápida difusión
de las tecnologías de la información, difusión que se vio favorecida por una
gran caída en los precios de los bienes TIC que estimuló fuertemente la
inversión. El resultado de ésta inversión en TIC afectó al crecimiento
norteamericano entre 0,4 y 0,5 puntos porcentuales en la primera mitad de los
noventa y, entre 0,8 y 1 p.p., en la segunda. En Europa, la Comisión cifra
estas cantidades en 0,27 y 0,49 p.p., en cada periodo respectivo.
Por países, solo hay dos estudios que recogen datos sobre todos los Estados
Miembro; uno es de la Comisión Europea (Comisión Europea, 2000), y el otro es
de Davery (Davery, 2001). La principal diferencia entre ambos radica en que
Daveri estima para la primera mitad de los noventa, una contribución de las TIC
al crecimiento sustancialmente mayor que la Comisión y, en consecuencia, la
aceleración entre los dos periodos de ladécada no se percibe claramente.
Considerando la década en su conjunto (periodo 1991-99), según Davery, la
inversión TIC contribuyó con 0.94 p.p. al crecimiento interanual americano,
casi el doble de la media europea que fue de 0.48 p.p., y mayor que la máxima
comunitaria de Reino Unido (0.76 p.p.). Se deduce, por tanto, que en la década
de los noventa la UE perdió entre 0.3 y 0.5 p.p. de crecimiento económico por
no invertiren TIC lo suficiente.
La contribución de la inversión TIC española al crecimiento económico fue
según un estudio de la Comisión de 0.19 y 0.39 p.p. en las respectivas primera
y segunda mitad de la década, cifras éstas que contrastan con las del estudio
de Davery de 0.38 y 0.34 p.p. para cada periodo respectivo. En cualquier caso,
la participación de las TIC en la economía española estuvo lejos de los máximos
de la UE de 0.84 y 1.91 p.p., atribuidos a Irlanda.
|
Contribución de la inversión en TIC al
crecimiento (puntos porcentuales)
|
|
|
Daveri
(2001)
1991-99
|
Daveri
(2001)
1991-95
|
Comisión Europea
(2000)
1992-94
|
Daveri
(2001)
1996-99
|
Comisión Europea
(2000)
1995-99
|
|
Bélgica
|
0,48
|
0,48
|
0,35
|
0,49
|
0,60
|
|
Dinamarca
|
0,52
|
0,42
|
0,22
|
0,65
|
0,38
|
|
Alemania(*)
|
0,49
|
0,54
|
0,25
|
0,45
|
0,41
|
|
Grecia
|
0,34
|
0,25
|
0,12
|
0,46
|
0,21
|
|
España
|
0,36
|
0,38
|
0,19
|
0,34
|
0,39
|
|
Francia
|
0,41
|
0,40
|
0,24
|
0,44
|
0,42
|
|
Irlanda
|
0,64
|
0,38
|
0,84
|
0,96
|
1,91
|
|
Italia
|
0,31
|
0,28
|
0,25
|
0,35
|
0,42
|
|
Holanda
|
0,68
|
0,65
|
0,41
|
0,72
|
0,67
|
|
Austria
|
0,45
|
0,47
|
0,24
|
0,43
|
0,41
|
|
Portugal
|
0,43
|
0,39
|
0,25
|
0,49
|
0,55
|
|
Finlandia
|
0,45
|
0,21
|
0,31
|
0,74
|
0,63
|
|
Suecia
|
0,59
|
0,38
|
0,30
|
0,85
|
0,68
|
|
Reino Unido
|
0,76
|
0,43
|
0,35
|
1,17
|
0,64
|
|
UE
|
0,48
|
0,43
|
0,27
|
0,57
|
0,49
|
|
EE.UU.
|
0,94
|
0,53
|
-
|
1,45
|
-
|
|
(*) Alemania = 1992-1999.
|
|
Fuente: Daveri (2001), Comisión Europea (2000).
|
Stiroh (2001) concluye que "…las industrias que mayores inversiones
realizaron en TI a comienzos de los noventa, fueron quienes experimentaron mayor
crecimiento de productividad a finales de la década y el análisis de su función
de producción muestra una alta elasticidad del capital TI, lo cual indica que
la acumulación de éste capital es importante para mejorar la producción y la
productividad de las empresas". También apunta que el impacto de la
inversión en TIC no es inmediato y tarda años en manifestarse en los muestreos
estadísticos. Para sacar el máximo partido a la inversión en nuevas tecnologías,
ésta debe ir acompañada de cambios en la organización de la empresa y de
mejoras en la capacitación laboral, lo que a su vez implica flexibilidad en el
mercado laboral para adaptar los puestos de trabajo desfasados.
El Informe de la Comisión señala que incluso en el caso en el que las TIC
protagonizaran, por un lado, una subida permanente de la productividad y, por
otro, una aceleraron del crecimiento de la productividad en la década de los
noventa, no debe olvidarse que parte de la subida permanente pudo deberse a
factores cíclicos y, desde un punto de vista analítico, la situación actual
de estancamiento económico, que afecta en particular a las industrias TIC,
completará un ciclo que permitirá diferenciar con mayor claridad los factores
de la productividad que fueron cíclicos de los permanentes debidos a las TIC.
También se posiciona del lado de Stiroh y destaca que si bien las TIC
contribuyeron positivamente al crecimiento, su aportación no basta para
justificar completamente la divergente evolución económica seguida por los
principales países industrializados aunque, como norma general, aquellos que
mejoraron su producción y productividad laboral en los noventa, posteriormente
han sido quienes han generado mayor demanda de empleo, potenciado la inversión,
y optimizado su productividad.
Concluye el Informe que la inversión TIC juega un papel esencial y creciente en
el establecimiento de una base en la que se sustente el crecimiento futuro, y
las políticas a desarrollar por los diferentes gobiernos deben asegurar que la
competencia pueda actuar bajando los precios de los equipos y servicios TIC,
promover la adecuada capacitación laboral, y apoyar el cambio necesario en la
organización de las empresas.
8. Déficit de técnicos TIC en Europa. Políticas de
recuperación.
Los estudios econométricos y de prospección indican que existe una
correlación entre la demanda de mano de obra especializada, la intensificación
del capital y la difusión de las nuevas tecnologías dentro de la industria en
general. Autor et al. (1998) señala que en los EE.UU. "… al comienzo de
los setenta la industria al por menor incrementó la demanda de personal
preparado debido a los cambios tecnológicos y organizativos que acompañaron a
la masiva implantación del ordenador personal (PC)". Algunos analistas,
DiNardo y Pischke y, Haisken-OeNew y Schmidt entre otros, subrayan que más que
una relación directa entre el uso del PC y la demanda de personal
especializado, esta demanda es el resultado de complejos procesos de innovación
que involucran un mayor uso de las nuevas tecnologías y, lo que es más
importante, cambios en la organización y en los procesos de producción.
Bresnahan et al. (1999) concluye que "… dentro de los cambios que
caracterizan a las empresas modernas existe un conjunto de ellos que combina con
armonía el uso intensivo del PC, la organización del puesto de trabajo y el
aumento de la demanda de mano de obra especializada". Lo cual significa que
los cambios en la estructura orgánica y en la demanda laboral tienen un origen
común, el cambio tecnológico.
En el pasado cuarto de siglo, fueron diversas las circunstancias que impulsaron
y conformaron la demanda de profesionales TIC:
- La digitalización de la telefonía creó una demanda de expertos en
sistemas digitales que fue eliminando paulatinamente la demanda de expertos
en redes analógicas. En líneas generales, el empleo neto en los operadores
públicos de telecomunicaciones ha estado disminuyendo desde comienzos de
los ochenta.
- La liberalización del sector de telecomunicaciones no solo forzó a los
antiguos monopolios a ser eficientes, sino que además, la introducción de
la competencia impulsó la innovación. En la UE entre 1998 y 2000 casi se
duplicó el número de operadores autorizados a prestar servicios públicos
de telefonía vocal, con el consiguiente aumento de la demanda de personal
especializado en sistemas digitales.
- Internet y los nuevos medios de difusión aumentaron la demanda de
expertos TIC tanto en las empresas del sector de tecnologías de la
información como en las que quisieron estar presentes en Internet e
integrar el comercio electrónico dentro de su actividad. La caída de los
mercados financieros iniciada en primavera de 2000 debilitó el desarrollo
de Internet y paralizó la demanda de expertos TIC, no obstante, dado que
las perspectivas del sector a largo plazo son positivas y que el resto de la
economía necesita especialistas TIC, es muy probable que la falta de
personal capacitado continúe siendo un problema.
- El aumento de la inversión iniciada a comienzos de los noventa creó una
demanda superior a la salida de profesionales de las universidades dando
origen a un déficit de personal especializado que llegó a su máximo en la
primera mitad de 2000.
9. Estimación de la escasez de técnicos TIC en Europa.
El rápido desarrollo y difusión de las tecnologías digitales en el campo
de las telecomunicaciones, Internet y los nuevos medios de comunicación pronto
desbordó el ámbito propio de la industria TIC hacia el resto de los sectores
económicos y produjo una acusada expansión de la demanda de éste tipo de técnicos.
En la UE, la densidad de ordenadores (PC’s por 100 habitantes) creció de 9,3
en 1992 a aproximadamente 25 en 1999 y la densidad de Internet (usuarios de
Internet por 100 habitantes) varió aún más, de 0,3 pasó a casi 16. No es de
extrañar, por tanto, que a lo largo de los noventa las TIC se convirtieran en
un elemento común en la infraestructura de las empresas y la demanda de técnicos
TIC se realizase tanto desde el propio sector TIC como desde el resto de los
sectores económicos. Sin olvidar que el sector industrial TIC fue intensivo en
personal de I+D; en 1997 más de un tercio del total de personal de I+D de
Irlanda y Finlandia, y más de un quinto del de Canadá, Francia, Italia, Japón,
Suecia, y EE.UU., trabajaba en el sector TIC (OCDE 2000A).
Los estudios existentes sobre la falta de personal cualificado TIC difieren
enormemente tanto en su metodología como en su alcance. Es bastante común
encontrar estudios que miden la escasez laboral en términos del número de
puestos de trabajo vacantes, o como el número previsto de puestos que se crearán
en el futuro, o como el número necesario de personas con unas aptitudes específicas.
Otros estudios son sectoriales y analizan sólo las necesidades de sector
industrial TIC que fue el primero en experimentar dicha escasez que
posteriormente se extendió al resto de la actividad económica haciendo aún más
complicada su estimación. Sin olvidar que las diferencias entre los distintos
planes de formación amplían el grado de dificultad de la estimación. Es
decir, cualquier previsión sobre futuras carencias no sólo requiere información
de la demanda sino, además, de la oferta laboral adecuadamente formada en TIC.
Desde el lado de la oferta, la estimación se basa en el análisis de la
eficacia del sistema educativo a nivel desagregado. Además, si bien el grueso
de la formación recae sobre el sistema educativo, no debe olvidarse que los
cursos de adaptación, actualización, puesta al día, formación continua,
etc., que se realizan dentro de las empresas, también generan especialistas TIC
y sus efectos son difíciles evaluar.
Desde el lado de la demanda, el ciclo de vida de las empresas y el grado de
desarrollo de los diferentes sectores añaden incertidumbre a las proyecciones,
especialmente si se realizan en el área TIC en donde tan frecuentes son los
cambios tecnológicos y tan amplias y variables las actividades comerciales.
Por tanto, dado el alto grado de dificultad que entraña la estimación, los
datos que aporta el Informe de la Comisión deben considerarse como indicativos
del orden de magnitud de la tendencia de la oferta y la demanda.
En Europa hay dos estudios con datos homogéneos y desagregados de cada Estado
Miembro sobre el vacío de especialistas TIC, ambos realizados por IDC.
El primero lo realizó IDC en 2000 para Microsoft y en él se analiza la falta
de profesionales para cubrir la demanda creada en tres entornos; los
dependientes de la tecnología, por ejemplo actividades relacionadas con las
redes e Internet; los independientes de la tecnología, por ejemplo procesos y
negocios soportados en tecnologías de la información; y los multitecnológicos,
por ejemplo sistemas distribuidos entre diferentes redes. En éste estudio se señala
que:
- La demanda, en el periodo 1999-2003, crecerá desde los 9,5 millones de
profesionales TIC de 1999, hasta 13,1 millones en 2003, y la oferta pasará
de 8,6 a 11,3 millones. En consecuencia la escasez de técnicos en Europa
(EU-15, Noruega y Suiza) se estima en 1,7 millones en 2003, lo cual
representa el 13% de la demanda.
- En 1999, el nivel de la demanda varió ampliamente entre los diferentes países
europeos. La demanda media de profesionales TIC fue el 5,7% del empleo
total, y estuvo comprendida entre los niveles máximos, casi el dobl
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